La resistencia armada del pueblo palestino -en su gran mayoría musulmán- despertó el llamado “ninismo”. La izquierda “progresista” no se quiso posicionar con nadie. Calificaban los actos de resistencia armada del 7 de octubre de 2023 como terrorismo y lo equiparaban a la política genocida del estado de Israel. ¿Acaso era terrorismo lo que practicaron los judíos del ghetto de Varsovia en sus operaciones de guerrilla contra el ejército de ocupación nazi?

No es la primera vez que escuchamos el manido discurso contra la religión musulmana. Un discurso cubierto de un manto “progresista”, donde se habla de derechos humanos, de libertades, de los derechos de la mujer, etc. Algunos, incluso, lo comparan con el franquismo en un alarde de “intelectualidad”. Una comparación que no resiste el más mínimo embate de la lógica. ¿Acaso el franquismo se enfrentó al mayor imperio del planeta? Todo lo contrario. Si el franquismo y todo su aparato cultural y político existió fue gracias, entre otras cosas, al mayor imperio del mundo actual: el estadounidense.

Trump ha hablado, en varias ocasiones, de que el gobierno iraní oprime a su pueblo mediante el islam, que hay que acabar con “el régimen de los ayatolás”, etc. Un discurso repetido también por varios líderes europeos. Entre ellos, el “progresista” Pedro Sánchez.

Hace unas semanas escuchábamos a Gabriel Rufián -el próximo líder de la “refundación de la izquierda”- diciendo que el habría que prohibir el burka o el hiyab. Pero hay un aspecto que todos tienen en común: todos lo dicen desde países de la OTAN. Países que exprimen la riqueza de todos los continentes, incluidos los países musulmanes donde la religión no se concibe de la misma forma que se concibe en los países imperialistas. En cambio, no dicen absolutamente nada de la organización atlantista. No cuestionan sus crímenes.

Al punto de la discriminación por razón de religión, se le añade dos más: la discriminación por ser de otra cultura diferente a la occidental (imperialismo y colonización) y la discriminación de clase.

La izquierda “progresista” sólo se moviliza cuando el oprimido tiene el papel de víctima, no cuandotoma fuerza yrechaza los golpes.Es decir, si eres masacrado por el imperio te darán una limosna. Si resistes: eres el blanco de sus críticas.

Esto ya lo hemos visto con las continuas denuncias contra la resistencia armada palestina o, el escaso impacto que ha tenido en la población española la resistencia del movimiento armado chií Hezbollah que ha parado los pies, en varias ocasiones, al sionismo israelí. También lo hemos podido ver cuando el movimiento chií Ansarrolah disparaba sus cohetes contra la Sexta Flota estadounidense y cortabael Mar Rojo y las comunicaciones israelíes.

Es decir, la izquierda “progresista” te apoya si te mueres, no cuando peleas. Es la puesta en práctica de meter el dinero en la hucha del DOMUN. Si eres un país soberano que busca liberarse de los yugos imperialistas y peleas con todas tus fuerzas: eres terrorista y opresor. Y en esto tienen mucho que ver los medios de comunicación, de los que de vez en cuando se quejan los progresistas de que no les dan tanto espacio como antes les daban. En palabras del dirigente afroamericano Malcom X: ten cuidado con los medios, te harán odiar al oprimido y amar al opresor.

En el mundo de las redes sociales se nos hace perder la memoriafácilmente. Por eso, es necesario recordar que los independentistas argelinos del Frente de Liberación Nacional eran marxistas-leninistas. Y ésto no era óbice para que fueran también musulmanes. La República Popular de Yemen del Norte -musulmana- junto la República Popular y Democrática de Argelia daban apoyo a los movimientos armados antifascistas del estado español. Es decir, Islam y resistencia antiimperialista (y antifascista) son conceptos que han ido de la mano en numerosas ocasiones.

La propia URSS no sólo mantuvo sino que impulsó lasmadrasas o escuelas islámicas en los territorios de mayoría musulmana. ¿Acaso la URSS –el primer estado laico del mundo- era lo mismo que la España franquista? Pero puede ser que al progresista, o al purista de turno, esto no le sepa a mucho.

En los años 60, surgió en Latinoamérica un concepto que se llamó la Teología de la Liberación. Un movimiento que llevó a la creación de movimientos armados de origen católico que, entre sus reclamas, estaba el socialismo y la justicia social. Movimientos como Montoneros en Argentina, o el Ejército de Liberación Nacional colombiano salieron de ahí. Es preciso recordar alpadre y guerrillero Carlos Mugica. Estos movimientos armados causaron no pocos quebraderos de cabeza al Plan Cóndor de Washington y todas las dictaduras impuestas desde la Escuela de las Américas. Dictaduras que, por cierto, simpatizaban y admiraban al franquismo. ¿Acaso estos curas guerrilleros eran lo mismo que sus enemigos de la Casa Blanca y sus títeres?

Estos movimientos tuvieron su eco en el estado español. Esta teoría seextendió por el País Vasco y por los barrios obreros de las grandes capitales, como Madrid o Barcelona y regiones como Andalucía. Las parroquias de Vallecas, Carabanchel, Moratalazo Vicálvaro se convirtieron en lugares de reunión de numerosos movimientos y agrupaciones antifranquistas, donde estos mismos curas obreros militaban. Un ejemplo muy cercano es el del cura Diamantino García: uno de los fundadores del Sindicato de Obreros del Campo andaluz (precedente del Sindicato Andaluz de Trabajadores). ¿Acaso estos curas obreros eran lo mismo que el franquismo?

Quitémonos de una vez ese velo que nos impide ver la realidad de los países del Tercer Mundo. ¿Quiénes somos nosotros para decirles a los países oprimidos lo que deben hacer? ¿Acaso eso no es una forma más de imperialismo? ¿Acaso nosotros luchamos de la misma forma que lo hacen ellos? No podemos mirar con los ojos occidentales los procesos de descolonización y liberación de aquellos que combaten con todas sus fuerzas a Occidente y su imperio.

Parafraseando a los compañeros asturianos deLa Clase Trabayadora:hay que acabar con la pata izquierda del imperialismo y todo lo que ello supone. Incluso, en lo cultural.