La renta básica o cómo crear una sociedad de parásitos

El 31 de enero ha empezado en San Sebastián el XIII Simposio Mundial sobre la Renta Básica, una de las propuestas más absurdas que se vienen debatiendo desde que la Constitución de Cádiz dijo en 1812 que los españoles debían ser justos y benéficos.

Esa obligación se impuso por decreto, y lo mismo ocurre con la renta básica, que también se aprueba por decreto, para lo cual hay un acuerdo institucional casi unánime. En mayo del año pasado el Parlamento de Extremadura aprobó el proyecto de ley de Renta Básica por consenso: votaron a favor 63 de los 65 diputados autonómicos, incluidos los del PP.

El 9 de noviembre de 2011 el diario «El País», siempre atento a las causas justas, hizo de portavoz del 15-M y tituló: “Una renta básica universal nos sacará de la crisis”.

Es la pócima mágica para el capitalismo en crisis. Según el economista Daniel Raventós, “eliminaría casi de golpe la pobreza”. Sus posibilidades son insospechadas. Es posible que la renta básica acabe con el cáncer, los maremotos y los accidentes de aviación. Puede acabar con todo. Si sigue el ejemplo de Extremadura y aprueba un decreto parecido en Madrid, el PP puede acabar con el capitalismo de un plumazo.

La burguesía no da un palo al agua; sólo mira su cuenta corriente y sus beneficios, que se imagina que le llueven del cielo. Especialmente desde la entrada del capitalismo en su fase imperialista, la burguesía se ha convertido en una clase rentista, parásita y algunos quieren crear una sociedad a la imagen y semejanza de esa clase social: rentista y parasitaria.

El movimiento obrero, por el contrario, siempre ha luchado contra el paro, que es una de las lacras del capitalismo. Precisamente por ello, pone el énfasis en el trabajo, en las condiciones de trabajo, en la remuneración del trabajo. Además el proletariado juzga a las personas en función del trabajo: quien no quiere trabajar es un holgazán que vive a costa de los demás.

Por más que insistan en decir lo contrario, la crisis no tiene culpables. Lo que tiene son causas. Para acabar con los efectos, con la crisis y la pobreza, antes hay que acabar con la causa, el capitalismo, de manera que si el capitalismo se reproduce, si no se acaba con él, la crisis será cada vez más profunda y la pobreza cada vez más severa.

La renta básica no puede acabar ni con la crisis, ni con la pobreza, porque no acaba con las causas de ambos: el capitalismo.

«El Estado-rentista, decía Lenin, es el Estado del capitalismo parasitario y en descomposición, y esta circunstancia no puede dejar de reflejarse tanto en las condiciones político-sociales de los países correspondientes en general como en las dos tendencias del movimiento obrero en particular» (El imperialismo, fase superior del capitalismo).

No es posible luchar contra la burguesía rentista sin luchar al mismo tiempo contra el rentismo y el parasitismo. Las consignas están, pues, donde siempre: el movimiento obrero se manifiesta contra el paro, exige el pleno empleo y unas condiciones dignas de trabajo que sólo son posibles en el socialismo.

comentarios

  1. Dios qué pena de artículo… estudien economía por favor. Primero, la renta social sí que acaba con la pobreza en el sentido más pragmático y esto creo que solo podrían negarlo aquellas personas privilagiadas que no sufran una vida al límite de la marginalidad.
    Segundo, está muy bien enaltecer el trabajo y sentir el orgullo de ser la mierda de la sociedad, osea, la clase obrera. Pero no se puede ir por ahí promoviendo el desarrollo progresivo (o progresista) de la historia y al mismo tiempo negar los avances que ese desarrollo conlleva. Cada vez hay más paro, y cada vez habrá más paro puesto que el desarrollo de la ciencia y la teconología libera a gran parte de la clase obrera de las tareas más duras. Donde antes hacían falta 20 obreros ahora sólo hace falta un operario. La renta básica es un paso hacia el futuro en donde casi todo el trabajo lo hagan las máquinas, nosotros sólo tengamos que trabajar una hora a la semana, y de algún lado tendremos que comer ¿no?

    Vuestro analisis es ridículo.

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