La burguesía vasca se apunta al empeño por erradicar la naturaleza de clase del 8 de Marzo

Lo malo que tienen celebraciones, como el inminente 8 de Marzo, es que colectivos, del tipo “Bilgune Feminista”, se sienten obligados a redactar un comunicado rutinario, con desgana, copiado del que difundieron el año anterior.

Es el tipo de manifiestos que nadie lee, pero cuya elaboración forma parte de las tareas burocráticas que existen incluso en los grupos más insignificantes, como el que mencionamos.

En esos momentos, salen a relucir los tópicos trillados y los lugares comunes de la pequeña burguesía desorientada, como la ya legendaria “transversalidad” que si algo significa es el refrito, un poco de todo, un condimento característico de la posmodernidad en el que caben todas las salsas o, según sus propias palabras, las “reflexiones plurales” de mujeres procedentes “de múltiples ámbitos”.

Como no podía ser de otra forma, también en Euskal Herria cunde el aburrimiento entre esos colectivos. Todos hablan de lo mismo con las mismas palabras, más vacías que gastadas.

Primero inventaron la transición política (para esconder que no hubo nada de nada). Luego pasaron a la transición ecológica (para esconder los bolsillos de los monopolistas). Ahora “Bilgune Feminista” quiere “impulsar una transición feminista” que -según sospechamos- será tan fraudulenta como las dos anteriores.

Que nadie crea que las ambiciones de la pequeña burguesía, incluida la vasca, son pequeñas porque “Bilgune Feminista” se ha propuesto “cambiar las estructuras de poder externas, mientras les damos un vuelco a las internas”. Una frase redonda que quiere decirlo todo pero no dice nada absolutamente.

Este año la pequeña burguesía ya no se ha atrevido a declarar una huelga, a pesar de lo cual apenas es capaz de disimular que sigue empeñada en su propósito de desdibujar el Día de la Mujer Trabajadora a golpe de comunicados, manifiestos, artículos y publicaciones de todo tipo, como el de “Bilgune Feminista”.

El objetivo es hacer olvidar la naturaleza de clase del 8 de Marzo, que para nada aparece en este tipo de colectivos estridentes.

Pero si “Bilgune Feminista” no es capaz de ocultar su naturaleza de clase, tampoco logran embaucar a nadie con sus manoseadas invocaciones a Euskal Herria, que para la burguesía es como el buen vino de reserva: añejo, ancestral, tradicional… Lo de siempre, vamos. Criado en barrica de roble del árbol de Gernika.

En la tarjeta de presentación de su sitio web se declaran las sucesoras “de una tradición feminista ya conocida” y, naturalmente, genuinamente vasca. En nuestra ignorancia no podemos sino poner de manifiesto que dicha “tradición” no nos resulta tan conocida, a menos que en Euskal Herria la burguesía considere una “tradición” que transcurran un par de semanas…

Es lo malo de combinar la posmodernidad con el chovinismo burgués, la moda más rabiosamente rompedora con los mitos ajados por el transcurso implacable del tiempo.

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