Estado de Derecho

Bianchi

(Estamos en un bar infame, un antro, con piso desigual, de madera alabeada, con serrín y escupideras, un mostrador de pizarra donde se apunta la cuenta del cliente con tiza, en la pared un reloj parado a las cinco “ocló”, hora taurina, garcialorquiana, bergaminesca acaso, un futbolín antiguo de madera, no de metal, y una máquina de petacos averiada, un bote de guindillas picantes de cojones, una tasca cutre, ¿no es cierto? Detrás de la barra está Cansado y entra Faemino. No hay ningún paisano más. No decimos la hora porque no la sabemos, y cuando no sabemos de algo, nos callamos; o escuchamos o, sencillamente, pedimos la hora. Además, ya hemos dicho que el reloj estaba parado)

– Faemino: buenas…
– Cansado (detrás del mostrador, como ya sabe el amable lector): está usted en su derecho.
– F: ?!
– C: qué va a ser, señor?
– F: un vino tinto, por favor.
– C: le asiste ese derecho, caballero.
– F (confundido y pelín mosqueado): ¿derecho de – o a-  qué, si se puede saber?
– C: de pedir lo que guste y esté en mi mano servirle, pues mi provisión, como ve, es limitada pero infinita, como el Universo (suena “Across the Universe”, de Lennon)
– F: venga ese vino, pues (imita a Camilo José Cela, probado celtíbero cabrío)
– C: es legítimo.
– F (ya seguro de que está delante de un paranoico): ¿lo qué?
– C: su sagrado derecho a pedir un vino tinto y, si le place, con sifón, que para eso es usted un ciudadano libre, milord.
– F: como que, según usted, mesonero, o “mesero”, como dicen en México (pronúnciese la equis como jota, háganme ese favor), estoy en mi derecho inalienable (se ve que es cultillo el hombre)
– C (lo de “inalienable” le ha sonado como si le insultara y se pone estupendo): corresto, perdón: correcto.
– F: ¿puede ponerme un boquerón de aquellos que se divisan en lontananza (el surrealismo aflora por momentos), mesié?
– C: cómo no, está usted en su derecho, “mein führer”.
– F: y usted en el deber de servírmelo, supongo Livingstone.
– C: es una suposición legítima, correcta, míster Stanley (decididamente versallescos).
– F: y legal.
– C: completamente, sire.
– F: se ajusta a derecho.
– C: y es reglamentario, canciller.
– F: me maravilla y, si me apura, aún diría más, me asombra su escrúpulo formal y material con los derechos de la plebe y el mester de juglaría, algo admirable, ciertamente, caro amigo, debe ser el progreso en este retablo de maravillas, oiga, fascinante, y no digo más.
– C (abrumado ante semejante “speech” inesperado): es su derecho, sencillamente, no me sonroje, fui acomodador de cine antes que fraile, a ver si la vamos a tener…
– F: entiendo, pues, que estoy facultado para ejercer mi derecho a pedir un mero vaso de vino, ¿no es así?
– C: exacto, “asín” es; es usted un lince, un hacha, un campeón.
– F (que ya no está tan cierto de si está majara o le está tomando el pelo): en otras palabras, que estoy autorizado y en mi derecho de solicitar, con su venia, un espléndido vaso de vino de Valdepeñas.
– C: en efecto, le asiste la Constitución, por si no fuera poco y ahí es nada, probo ciudadano.
– F (cada vez más mosca, pero se contiene): algo legítimo.
– C: y constitucional, ya le digo, míster.
– F: impresionante, qué alivio, amigo mío, ¡¡viva España!!
– C: ¡arriba!
– F: nunca me habían tratado así, lo confieso.
– C: vivimos en un Estado de Derecho, eso es todo.
– F: y le parecerá barro, ¡albricias! ponga otro vino, “sivuplé”.
– C: al instante, crack,
– F: asombroso, “amazing”.
– C: son doscientos millones de euros.
– F. ¿por dos vinos?
– C: sí, y por la charleta que no tiene precio.
– F: “wonderful”, “marvilleaux”, “zoragarria”, como dicen los vascos.
– C: usted mismo.


Descubre más desde mpr21

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Descubre más desde mpr21

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo