Emiratos Árabes Unidos es el eslabón débil de la guerra en el Golfo Pérsico, como pone de relieve un artículo de opinión de Yousef Al Otaiba, el embajador emiratí en Washington, publicado el miércoles en el Wall Street Journal.
El emirato ya no se conforman con absorber los ataques iraníes y se posiciona como un protagonista que se enfrenta a Teherán y exige una “solución definitiva” a la guerra actual. No admite un frágil alto el fuego, sino sólo una solución que neutralice permanentemente todas las amenazas iraníes, ya sean nucleares, misiles, drones, milicias, como las huthíes, o lo que califica como “chantajes marítimos”.
Desde el inicio de la guerra, Emiratos Árabes Unidos ha sido blanco de cientos (más de dos mil, según algunas fuentes) de drones y misiles iraníes. Las instalaciones energéticas están paralizadas y la economía (aviación, turismo, puertos) sufre las consecuencias.
Al Otaiba señala que Emiratos Árabes Unidos ha sido atacado a pesar de su negativa a permitir ataques estadounidenses desde su territorio. “No somos neutrales por debilidad, pero no queremos ser el campo de batalla”, afirma.
Emiratos Árabes Unidos no declara la guerra a Irán; fortalece su alianza con Estados Unidos, al tiempo que insiste en que Washington y sus socios cumplan con sus compromisos, lo que quiere decir “No nos dejen solos ante las represalias iraníes si se detienen a medias”.
El artículo insinúa que permitir que Irán conserve su capacidad de “chantaje marítimo” (el Estrecho de Ormuz y potencialmente el de Bab El Mandeb a través de los huthíes) sería un grave error estratégico.
Si Teherán logra amenazar un 10 o un 12 por cien adicional del tráfico mundial en el Mar Rojo, además del Golfo Pérsico, tendrá “como rehén” a la economía mundial, afirma Al Otaiba.
Emiratos Árabes Unidos ha invertido fuertemente en diversificación de la economía. Los puertos de Jebel Ali, DP World, oleoductos alternativos hacia el Mar Rojo y el Océano Índico necesitan mantener abiertos ambos estrechos.
El emirato es un país vulnerable. Una escalada con los huthíes en el Mar Rojo afectaría indirectamente sus intereses a través de la ruta hacia Europa por el Canal de Suez.
Emiratos está dispuesto a participar en una fuerza marítima multinacional
El emirato ha informado a Estados Unidos y a otros países occidentales que participará en una fuerza marítima multinacional destinada a reabrir el Estrecho de Ormuz, informa el Financial Times.
La propuesta, asegura el periódico, refleja un endurecimiento de su posición frente a Irán, mientras son los más afectados por las represalias de Teherán en la agresión encabezada por Estados Unidos e Israel.
El objetivo es construir una fuerza internacional lo más amplia posible. “No se trata de ir a la guerra con Irán. Irán ha declarado la guerra a la economía mundial y los países deben responder”, dicen las fuentes emiratíes.
Emiratos trabaja con Bahrein en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para otorgar un mandato a cualquier fuerza naval. Pero Rusia y China podrían oponerse.
En su conjunto, los países del Golfo, incluida Arabia Saudí, siguen intentando aparentar una postura defensiva y ambigua mientras tratan de interceptar los ataques iraníes. Una postura demasiado firme podría empujar a Irán a cerrar el Estrecho de Bab El Mandeb a través de los huthíes.