El invento del ‘narcoterrorismo’ otorga licencia para matar indiscriminadamente

En 1970 Nixon inició la “guerra contra las drogas” y en 2001 Bush comenzó la “guerra contra el terrorismo”. Luego ambas se fusionaron y apareció un neologismo que ahora está de moda, el narcoterrorismo, para justificar cualquier matanza en cualquier lugar del mundo.

En diciembre de 2001, tres meses después de los ataques del 11 de septiembre, Bush proclamó que el tráfico de drogas financiaba el terrorismo. Los que abandonaban el consumo de drogas, dejaban de financiar el terrorismo, dijo.

Si Estados Unidos puede matar a un terrorista en cualquier parte del mundo, también puede asesinar a un traficante de drogas. Así se justifican los asesinatos de cientos de personas en las costas de América del sur, que ya no son un asunto policial sino militar.

Las etiquetas las ponen los imperialistas, como el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que ha dado un paso más en este fraude político al proclamar que las drogas son “equivalentes a armas químicas”.

El primer ataque de Hegseth en las costas de Venezuela ocurrió el 2 de septiembre del año pasado. Incluyendo el segundo ataque para asesinar a los supervivientes, el ataque dejó 11 cadáveres. No hubo detenidos, ni acusaciones, ni defensa, ni juicio.

Trump anunció que las víctimas fueron “identificadas positivamente como narcoterroristas del Tren de Aragua”. Por lo tanto, tenían licencia para matar porque se trataba de miembros de una “organización terrorista extranjera”.

Era falso. Los mataron porque estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

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