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Categoría: Unión Europea (página 9 de 23)

La Unión Europea destina 335.000 millones de euros de la pandemia al rearme

Durante la pandemia, para financiar los confinamientos, la Unión Europea creó un fondo de recuperación (llamado NextGenerationEU) de 723.800 millones de euros. A finales de 2023 los Estados miembros habían utilizado menos de un tercio del dinero. Ahora la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pretende redirigir estos miles de millones vacantes al rearme y al apoyo a la Guerra de Ucrania.

El rearme forma parte de la reconversión industrial europea, que consiste en sustituir gradualmente los sectores productivos obsoletos por el sector armamentista. La propia Von der Leyen no ha escondido los verdaderos objetivos del despilfarro. Habló de una depresión inminente si no se producía una inversión conjunta que, finalmente, no se completó en tiempos de la pandemia.

Tampoco se completó con los ambiciosos planes verdes, la descarbonización y la Agenda 2030, de los que ya nadie se acuerda. Todas esas gigantescas masas de dinero va a quedar en manos de las empresas de armamento y, especialmente, de Estados Unidos.

En marzo del año pasado la Comisión Europea divulgó la Estrategia Industrial Europea de Defensa, cuyo objetivo es garantizar que, para 2030, al menos la mitad del armamento de los países de la Unión Europea se adquiera dentro del bloque y que el 40 por cien de las compras sean conjuntas, en comparación con el 18 por cien actual. También será difícil de lograr por las diferencias entre los Estados miembros.

Además, se han planteado iniciativas, como el plan ReArm Europe, con una posible movilización de hasta 800.000 millones de euros “para mejorar la seguridad”, aunque en estos casos nunca hay que pensar en dinero sino más bien en préstamos a los Estados miembros.

La Unión Europea está alimentando las tensiones. Olvidando la diplomacia, Bruselas se está convirtiendo a marchas forzadas en el motor de una carrera armamentística, lo que inevitablemente acerca a la población de los 27 a nuevas guerras.

Afortunadamente Europa no tiene un céntimo para desembolsar esas gigantescas cantidades, por lo que entra en juego la malversación de fondos: el dinero que se aprobó para la pandemia acabará sirviendo para la guerra. Como dice el Frankfurter Allgemeine Zeitung “el dinero fluirá por otros canales” (*).

Un dinero que, en su momento, se suponía necesario y urgente, quedó sin utilizar, pero en lugar de devolverlo irá a parar a las empresas de armamento. El rearme y la Guerra de Ucrania sustituyen a la pandemia, los confinamientos y las vacunas. Su consecuencia inmediata será un endeudamiento gigantesco de los países europeos y la transferencia de fondos a la industria de guerra de Estados Unidos.

(*) https://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/mehr-wirtschaft/eu-wiederaufbauprogramm-der-bruesseler-335-milliarden-euro-stau-110517811.html

Además de la guerra, la Unión Europea financia la corrupción en Ucrania

Ucrania y la corrupción son un dúo inseparable. Sin la corrupción política la guerra no podría continuar. Ambas, la guerra y la corrupción, se alimentan con el dinero de la Unión Europea y ya nadie habla de “escándalos” porque lo normal es el pillaje. La Unión Europea financia la guerra y también la corrupción.

Esta vez le ha tocado el turno al partido de Zelensky, dice el periódico alemán Berliner Zeitung. “Las autoridades ucranianas descubren un sistema de compra de drones a precios excesivos. Dirigentes políticos del partido de Zelensky, personal militar y funcionarios de defensa están implicados. El país no encuentra paz [en el ámbito de la corrupción]” (1).

El último pillaje llega cuando los europeos ya no ocultan la naturaleza mafiosa del gobierno ucraniano. Un parte del dinero va a la guerra y el resto al bolsillo. Pero nadie se queja de que le saquen el dinero para dárselo a los mafiosos de Kiev, a pesar de los recortes y la subida del coste de la vida.

Según Deutsche Welle, en Ucrania “el número de millonarios aumentó en 2024” (2). Sin embargo, según datos del Banco Mundial de mayo del año pasado, el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en Ucrania ha aumentado en casi dos millones en los últimos cuatro años. De los 32 millones de habitantes de Ucrania, el 29 por cien son pobres: unos 9 millones de personas.

Una reducida oligarquía se aprovecha de la guerra, vive gracias a ella y no quiere que se acabe. El Berliner Zeitung asegura que “están involucrados dirigentes políticos del partido de Zelensky, militares y funcionarios de defensa”, a quienes la Unión Europea financia.

“Tras la acalorada controversia en torno a una ley anticorrupción, las autoridades ucranianas han destapado un escándalo de corrupción a gran escala relacionado con la compra de drones y sistemas de guerra electrónica», afirma el diario alemán.

Los cabecillas de la Unión Europea se indignaron cuando Zelensky acabó con la independencia de la Oficina Anticorrupción y la Fiscalía Especial contra la Corrupción. Se habían quedado sin coartada; en la Unión Europea hay que ingresar “con las manos limpias”. De ahí que quienes ponen el dinero, entre ellos el Fondo Monetario Internacional, presionan a Zelensky para que reconstruya la maquinaria anticorrupción.

El Berliner Zeitung afirma que, independientemente de los cuidados paliativos, la corrupción es la gasolina que mueve al gobierno ucraniano. “Se cree que un diputado del partido gobernante Siervo del Pueblo, funcionarios del gobierno local, miembros de la Guardia Nacional y ejecutivos de contratistas de defensa están involucrados en este fraude”, informa el diario alemán.

“Las acusaciones se refieren a contratos gubernamentales adjudicados a precios hasta un 30 por cien superiores al precio original, lo que ha sobrecargado aún más el presupuesto público, ya de por sí afectado por el conflicto”. Los acusados inflaron los precios de los equipos militares, como repuestos para drones, y recibieron considerables sobornos.

Para el Berliner Zeitung, “este último caso demuestra una vez más la profunda raíz del problema de la corrupción en Ucrania”. En las últimas semanas, en Kiev han saltado acalorados debates tras los ataques a la independencia de Oficina Anticorrupción y la Fiscalía Especial contra la Corrupción. Han estallado protestas masivas en las ciudades.

Estados Unidos también vigila el flujo de dinero a Ucrania. “Algún día sabremos adónde fue a parar el dinero asignado a Kiev”, ha dicho Trump. “El gobierno de Biden proporcionó a Ucrania fondos significativos para la compra de armas, pero es poco probable que Kiev gastara todo ese dinero en esos fines”, añadió el presidente estadounidense.

Hace unos días, Zelensky dio marcha atrás. El parlamento ucraniano aprobó una nueva ley destinada a restaurar la independencia de la Oficina y la Fiscalía. La ley sustituye a una anterior que colocaba a ambas instituciones bajo la autoridad de la Fiscalía General de Ucrania, que es tanto como poner al zorro al cuidado de las gallinas.

La corrupción en Ucrania es gigantesca. En el Índice Mundial de Corrupción de Transparencia Internacional, el país ocupa el puesto 105. Le siguen la República Dominicana, Argelia y Malawi.

(1) https://www.berliner-zeitung.de/politik-gesellschaft/geopolitik/ukraine-und-korruption-neue-drohnen-deals-und-bestechungsskandale-erschuettern-selenskyj-li.2346709
(2) https://www.dw.com/uk/v-ukraini-kilkist-miljoneriv-zrosla-za-rik-na-66-tisaci/a-72440678

Se trasladan a Rusia más de mil europeos decepcionados con las políticas de Bruselas

Rusia está atrayendo con éxito a europeos y estadounidenses desilusionados al ofrecerles un visado por “valores compartidos”, según el periódico suizo Tages-Anzeiger.

Desde agosto del año pasado, Rusia emite ese ripo de visados a ciudadanos de “países hostiles”, como Estados Unidos, Canadá, Australia, casi todos los países de la Unión Europea y Suiza. Cabe destacar que Hungría y Eslovaquia no figuran en la lista.

El visado permite a los ciudadanos vivir y trabajar en Rusia durante tres años sin necesidad de exámenes de idioma, de integración ni inversión. Los solicitantes solo deben respetar los valores morales y espirituales tradicionales de Rusia: fe, familia, estabilidad y tradiciones.

El programa se dirige a personas desilusionadas con la políticas occidentales. “Nuestros clientes dicen que ya no reconocen su país”, explica Ilya Belobragin, director de la empresa privada MoveToRussia.com.

Desde el lanzamiento del programa, se han presentado 1.156 solicitudes. Alemania ha presentado 224, más que cualquier otro país. Letonia ocupa el segundo lugar con 126 solicitudes, seguida de Estados Unidos con 99.

Un columnista señala que muchos “huyen” a Rusia porque han perdido la fe en Occidente. Se han dado cuenta de que la Unión Europea está en declive y quieren irse cuanto antes.

A ellos hay que sumar numerosos ciudadanos del Tercer Mundo, que se han acogido a la posibilidad de seguir estudios superiores en Rusia gratuitamente.

Europa carece de infraestructuras para trasladar armamento al frente oriental

El Comisario de Transporte Sostenible y Turismo de la Unión Europea, Apostolos Tzitzikostas, ha lanzado una dura advertencia sobre la falta de preparación de las infraestructuras del continente para una guerra contra Rusia.

Las carreteras, ferrocarriles y puentes de Europa tendrían dificultades para soportar un despliegue militar a gran escala. “Las carreteras y ferrocarriles de Europa no son aptos para una guerra con Rusia”, advirtió Tzitzikostas. “Tenemos puentes viejos que renovar, puentes estrechos que ensanchar y puentes inexistentes que construir”, dijo.

Si las fuerzas de la OTAN se movilizaran rápidamente para atacar a Rusia en la frontera oriental de la Unión Europea, su respuesta podría verse gravemente obstaculizada por debilidades estructurales, procedimientos fronterizos obsoletos y cuellos de botella en el transporte de equipos militares.

“La realidad actual es que si queremos trasladar equipo militar y tropas de Europa Occidental a Europa Oriental, se necesitan semanas, si no meses”, añadió. El problema central es que la mayor parte de la red de transporte europea nunca se diseñó para la logística militar.

Los camiones civiles generalmente tienen un peso bruto vehicular de 40 toneladas, mientras que los carros de combate pueden pesar hasta 70 toneladas, lo que hace que muchos puentes sean estructuralmente inadecuados para despliegues blindados rápidos.

Por ello una parte de los presupuestos destinados al rearme en Europa están destinados a mejorar las infraestructuras europeas de transporte terrestre.

—https://www.ft.com/content/d77d4c1d-da26-4624-8b77-2178d4ac1125

La unión (europea) no hace la fuerza: el ejemplo de los aranceles

Trump ha celebrado el acuerdo sobre aranceles con la Unión Europea como “el mayor de la historia”. Por el contrario, en Europa lo califican de derrota rotunda, si no de rendición incondicional.

Los aranceles del 15 por cien sobre las mercancías europeas que entran en Estados Unidos son significativamente superiores al 10 por cien que Bruselas esperaba negociar. Al mismo tiempo, como el propio Trump se ha jactado, la Unión Europea ha abierto 27 mercados a “aranceles cero” sobre las exportaciones estadounidenses. Fundamentalmente, el acero y el aluminio europeos seguirán enfrentándose a aranceles exorbitantes del 50 por cien al venderse en el mercado estadounidense.

Esta asimetría coloca a los capitales europeos en una grave desventaja, incrementando los costos para sectores estratégicos como la automoción, la farmacéutica y la fabricación avanzada, sectores que sustentan la relación comercial transatlántica de la Unión Europea, valorada en casi dos billones de dólares. Las llamadas “medidas de reequilibrio” inclinan claramente la balanza a favor de Estados Unidos, obligando a las economías europeas a absorber mayores costos simplemente para mantener su acceso a los mercados estadounidenses.

Además, la Unión Europea se ha comprometido a invertir 600.000 millones de dólares en nuevas inversiones estadounidenses, 750.000 millones de dólares en compras de energía a largo plazo y un aumento de las compras de equipo militar estadounidense. Esto exacerba aún más la dependencia de Europa de Estados Unidos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, intentó presentar el acuerdo como un compromiso pragmático para evitar una guerra comercial a gran escala, pero pocos han quedado convencidos.

A cambio de las concesiones, la Unión Europea no obtiene nada. No parece el tipo de acuerdo alcanzado entre dos potencias iguales; se parece más a los tratados desiguales que las potencias coloniales impusieron en el siglo XIX, solo que esta vez Europa se lleva la peor parte.

El acuerdo rompe con el mito de que la Unión Europea fortalece a sus Estados miembros al aumentar su poder de negociación. Durante décadas, se ha dicho a los europeos que solo uniendo su soberanía en un bloque supranacional podrían ejercer la influencia colectiva suficiente para enfrentarse a las potencias globales. Esto siempre fue una ficción conveniente. En realidad, ocurre lo contrario: la Unión Europea está erosionando sistemáticamente la capacidad de cada uno de los países miembros para responder con flexibilidad a los desafíos internos y externos, de acuerdo con sus propias prioridades económicas y políticas.

La Unión Europea ha aceptado condiciones mucho más modestas y peores que las negociadas incluso por Reino Unido tras el Brexit. Es el único bloque económico importante que ha cedido completamente ante las agresivas tácticas comerciales de Trump. China, India e incluso las economías medianas de Asia y Latinoamérica han resistido la intimidación estadounidense con mucho más éxito.

Esto pone de relieve una realidad más amplia: la subordinación estructural de Europa a Estados Unidos ha alcanzado un nivel nunca visto desde la posguerra, y la propia Unión Europea ha sido el principal vector de esa dependencia.

La Unión Europea siempre ha estado comprometida estratégica e ideológicamente con el atlantismo, y su integración gradual en la OTAN en los últimos años no ha hecho más que acentuar la subordinación a Estados Unidos. El alineamiento se ha vuelto muy incómodo bajo la presidencia de Von der Leyen.

Lejos de lograr que Europa unida sea más fuerte, Bruselas ha sufrido una pérdida de influencia y autonomía sin precedentes. El bloque ahora se asemeja a lo que se suponía que debía superar según su mito oficial: un conjunto de estados vasallos, incapaces de trazar un rumbo independiente y cada vez más reducidos al papel de protectorado económico de Washington.

Trump no se equivoca del todo al acusar a la Unión Europea de prácticas comerciales desleales. Durante las últimas dos décadas, la Unión Europea ha adoptado un modelo de crecimiento mercantilista, impulsado por las exportaciones, que suprime sistemáticamente la demanda interna para fortalecer la competitividad mundial de precios, manteniendo al mismo tiempo las importaciones bajas. En otras palabras, ha priorizado sistemáticamente los superávits comerciales sobre el desarrollo económico interno.

Este modelo tiene un alto coste. Los ciudadanos europeos han pagado un alto precio: salarios estancados, empleo precario y servicios públicos crónicamente desfinanciados. Al mismo tiempo, los socios comerciales de la Unión Europea, en particular Estados Unidos, se han visto obligados a absorber los crecientes excedentes de exportación de Europa, lo que alimenta una relación económica mundial cada vez más desequilibrada.

Un reequilibrio era, sin duda, necesario desde hacía tiempo. Pero el acuerdo es el peor reequilibrio posible. En lugar de aprovechar la oportunidad para replantear su estrategia económica (subir los salarios, impulsar la demanda interna y aceptar que las exportaciones pueden reducir la competitividad), la Unión Europea ha redoblado sus esfuerzos para depender del mismo modelo que ha socavado su propia resiliencia económica. En lugar de avanzar hacia un crecimiento más sano y con mayor impulso interno, Bruselas ha optado por preservar su modelo exportador a toda costa, incluso si esto ahora implica exponer el tejido industrial europeo a una avalancha de importaciones, acelerar la desindustrialización y aumentar su dependencia de los mercados extranjeros.

Thomas Fazi https://unherd.com/newsroom/eu-trade-deal-is-a-capitulation-to-america/

Acuerdo sobre aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea

El domingo Estados Unidos y la Unión Europea llegaron a un acuerdo sobre aranceles que, más bien, parece un anuncio publicitario destinado a generar titulares para los medios de comunicación.

Es la clásica estrategia de Washington: centrarse primero en el espectáculo y posponer los riesgos para el futuro.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, asegura que se ha alejado el fantasma de la guerra comercial, lo mismo que algunos medios, como Financial Times o Associated Press).

Lo cierto es que este acuerdo es parte integrante de la guerra comercial, que empieza ahora.

El acuerdo ha sorprendido a los medios de comunicación europeos, que se han pronunciado en contra. Esperaban mucho más contra Trump y no ocultan su decepción. Ha sido una auténtica bajada de pantalones.

La explicación de la sumisión europea a Estados Unidos es un trueque: Europa paga todas las facturas a cambio de que Estados Unidos vuelva a la política de apoyo a Ucrania y enfrentamiento con Rusia.

La discordia dentro de la Unión Europea está  servida porque las negociaciones han estado dirigidas por los intereses alemanes, que eran lo más necesitados de un acuerdo, ya que son una potencia exportadora.

Habría que escuchar lo que tienen que decir empresas como la finlandesa Nokia o la siderúrgica sueca SSAB. El primer ministro francés, François Bayrou, dice que el acuerdo demuestra la “sumisión” de Europa a Estados Unidos.

El acuerdo es un golpe de realismo. El atlantismo, el viejo contubernio entre Estados y Europa, se acabará resintiendo. Finalmente, los 27 países de la Unión Europea se han dado cuenta de que no pueden arrastrar a Estados Unidos a su terreno y se han visto obligados a firmar un acuerdo que no pueden digerir.

La Unión Europea no es una potencia económica capaz de plantar cara a países como Estados Unidos o China. Durante mucho tiempo se ha presentado como una superpotencia exportadora y defensora del libre comercio, pero no tiene los medios para defender ninguna de ambas cosas.

Los aranceles han pasado del 1,5 al 15 por cien, el mismo que para Japón. Para Reino Unidos el arancel básico es del 10 por cien, bastante mejor que el del resto del Continente.

La Unión Europea hace todas las concesiones y Estado Unidos hace muy pocas, por no decir ninguna. Para que Estados Unidos firme Europa se ha comprometido a comprar 750.000 millones de dólares en energía y 600.000 millones de dólares en inversión en la economía estadounidense. En otras palabras, lo mismo que Japón, Estados Unidos quiere que los demás países del mundo paguen sus deudas, como ya hemos dicho en varias ocasiones.

Ahora bien, las promesas de la Unión Europea de comprar energía e invertir no son vinculantes, es decir, son compromisos de futuro sin fuerza legal. Habrá que estar a la evolución de los acontecimientos.

Estados Unidos aún se enfrenta a aranceles del 50 por cien sobre materias primas industriales importantes como el acero, el aluminio y el cobre de la Unión Europea, materiales esenciales para la construcción, la defensa y la industria estadounidenses.

Una de las primeras víctimas: Irlanda

Irlanda es una de las primeras víctimas del acuerdo entre Washington y Bruselas. La economía irlandesa depende en buena medida de las multinacionales estadounidenses farmacéuticas (Pfizer, Eli Lilly y Johnson), atraídas por un país que es casi un paraíso fical dentro de la Unión Europea.

También hay otros monoplios estadounidenses afectados, como Apple, Google y Meta/Facebook.

Durante décadas, los ingresos públicos han encadenado importantes superávits presupuestarios para Irlanda.

Irlanda ha mantenido un enorme crecimiento económico desde la década de los noventa, gracias a la introducción de niveles particularmente bajos de impuestos a las empresas que llegaron a establecerse en el país.

Los grandes laboratorios, especialmente en Estados Unidos, albergan ciertas patentes en el país para pagar menos impuestos, que se alimenta de ingresos fiscales.

La economía irlandesa depende en gran medida de las empresas estadounidenses, tanto farmacéuticas, como tecnológicas o financieros.

El año pasado la farmacia representó casi la mitad de las exportaciones irlandesas, 100.000 millones de euros, de los cuales cerca del 40 por cien corresponden a Estados Unidos. Emplea directamente a unos 50.000 trabajadores.

Una gran proporción de medicamentos fabricados en Irlanda son marcas de los que el país es a veces el único productor, como Botox o Viagra, productos que proporcionan grandes márgenes de beneficios.

La economía irlandesa también depende de los grandes gigantes tecnológicos, que también se sienten atraídos por las ventajas fiscales. Han hecho de Irlanda su sede europea y transferidos parte de sus derechos de propiedad intelectual.

Un tribunal neerlandés levanta el embargo sobre las propiedades de Gazprom

Un tribunal de La Haya ha levantado la orden de embargo de los activos de Gazprom en Países Bajos, poniendo fin a la medida de seguridad anterior impuesta debido a las reclamaciones de dos empresas ucranianas, Slavutich-Invest y Zhniva, solicitando indemnización por pérdidas vinculadas a las acciones de Rusia en Ucrania.

Los activos secuestrados fueron las acciones de Gazprom en los productores de gas Wintershall Noordzee y Gazprom International Projects B.V.

El tribunal neerlandés dictamina que la incautación de los activos públicos rusos viola el principio de inmunidad del Estado, que en virtud del derecho internacional impide a los tribunales de cualquier país juzgar las acciones de un Estado extranjero o de sus entidades, como Gazprom. La incautación ha quedado anulada, lo mismo que el decomiso.

Es un aviso para navegantes. Los embargos impuestos por la Unión Europea al Banco Central de Rusia y otras empresas públicas son un expolio. Si los euoropeos quieren alcanzar la paz en Ucrania, no sólo tendrán que enviar a negociar a Zelensky. También ellos están obligados a devolver las propiedades rusas que han robado desde 2022 en un acto sin precedentes desde los tiempos de la piratería.

Lo mismo que las sanciones económicas, el embargo ha supuesto un sonoro fracaso, ya que las frases altisonantes de los ministros europeos de “aplastar” a Rusia, tanto económica como militarmente.

Por lo demás, el embargo de los bienes públicos de Rusia es, en sí mismo, un acto de guerra, es decir, que el actual choque militar en Europa oriental no sólo enfrenta a Ucrania con Rusia sino, además, a la Unión Europea con Rusia.

Alemania y Reino Unido se mueven para sostener en pie a Ucrania

Los amigos suelen dar buenos consejos, pero no es el caso de Alemania y Reino Unido que a cada paso demuestran que su objetivo es sostener en pie a Ucrania, “cueste lo que cueste”. En la reunión del Grupo de Contacto celebrada el lunes, han prometido nuevos suministros militares. El grupo de contacto reúne a todos los países de la OTAN, más 20 escuderos suyos.

En la reunión participó por primera vez desde hace meses un alto dirigente estadounidense, Pete Hegseth, que está al frente del Pentágono. Esto confirma un giro importante en la política de la Casa Blanca, que ha vuelto a las amenazas conra Rusia.

Desde el comienzo de su segundo madato a finales de enero, Trump decidió no entregar más armas estadounidenses directamente a Ucrania, aunque la Cámara de Representantes votó recientemente por una amplia mayoría la continuación de la ayuda a Ucrania.

Lo de las reuniones de grupo de contacto es una forma de hablar porque hace tiempo que lo hacen por videoconferencia. El secretario de Defensa británico, John Healey, anunció, junto con su colega alemán, Boris Pistorius, el inminente suministro de nuevos sistemas de defensa aérea.

Los equipos los suministran las industrias militares británicas aunque las pagan los alemanes. El precio son 170 millones de euros. Respondiendo de una manera a la fecha límite de 50 días para que el Kremlin encuentre un acuerdo de paz con Kiev, Londres ha anunciado una campaña de 50 días para rearmar a Kiev.

El mismo lunes Berlín anunció que ultima un acuerdo con Estados Unidos para la entrega de las baterías antiaéreas Patriot a Kiev. Trump sorprendió a todo su mundo dando luz verde hace ocho días para entregar cinco o seis baterías Patriot… pagadas con dinero europeo.

Berlín, que ya ha donado tres de sus doce baterías Patriot a Ucrania, le proporcionaría dos de sus baterías restantes y comprará otras dos en Washington para sus propias necesidades. Kiev recibiría tres baterías más de varios países europeos, entre ellos Reino Unido y Noruega.

Francia no aparece entre los países que han logrado posibles países que aportan contingentes porque dice que está a la espera de aclaraciones sobre las modalidades de la operación. Desde la primavera del año pasado Francia se ha comprometido a entregar misiles antiaéreos Aster, el único en Europa capaz de interceptar misiles balísticos para las baterías SAMP P/T suministradas a Ucrania.

Pero las promesas pueden tardar mucho. El tiempo de fabricación de los misiles es del orden de 42 meses.

El viernes la Unión Europea aprobó el 18 paquete de sanciones contra Rusia, que es más amplio de lo habitual. En particular, el límite máximo del precio del petróleo ruso adquirido por los occidentales está previsto que sea un 15 por cien inferior al del mercado.

Los anuncios al término de la reunión del grupo de contacto ilustran la preponderancia de Londres y Berlín actualmente en el suministro de armas a Ucrania.

El lunes el ministro francés de Exteriores, Jean Noel Barrot, inició una visita de dos días para animar a Zelensky. Se reunió con él y a la vuelta confirmó que “las empresas francesas han decidido empezar a fabricar drones en Ucrania”.

Un tribunal belga bloquea los suministros de armas a Israel

El Tribunal de Primera Instancia de Bruselas se ha sumado a la campaña BDS y en respuesta a una petición de cuatro colectivos, ordenó el jueves el bloqueo inmediato de un contenedor con equipo militar en el puerto de Amberes con destino a Israel.

Además, ha ordenado al gobierno flamenco suspender todo tránsito de equipo militar hacia Israel. La orden judicial podría sentar un precedente en Bélgica y otros países.

El cargamento contenía rodamientos de rodillos cónicos destinado a la empresa de defensa israelí Ashot. Se trata de piezas necesarias para la fabricación de tanques y vehículos blindados. Iban a ser enviadas a la empresa de defensa israelí Ashot Ashkelon Industries. El cargamento en cuestión fue interceptado.

La organización Vredesactie emitió una alerta sobre la presencia de un contenedor con equipo militar con destino a Israel, incluyendo rodamientos de rodillos cónicos, en el puerto de Amberes.

Cuatro colectivos, entre ellos la Liga de Derechos Humanos e Intal, decidieron llevar el caso ante los tribunales. Los demandantes denunciaron la falta de rigor en el control de los cargamentos que transita por el puerto de Amberes.

El jueves de la semana pasada el tribunal falló a favor de los cuatro colectivos. En primer lugar, decretó que la carga no debe salir del puerto bajo ninguna circunstancia. El tribunal también ordenó al gobierno flamenco detener todo tránsito a Israel de mercancías “relacionadas con la defensa y otros equipos de uso militar para los que no existe certeza material de que estén destinados exclusivamente a uso civil”.

Según el diario flamenco De Morgen, no se solicitó ninguna autorización para el envío de este equipo a Israel. Si Flandes autoriza el tránsito de estos materiales, constituye una violación de la legislación flamenca contra el tráfico de armas. También constituye una violación del derecho internacional humanitario.

Según los tribunales, el incumplimiento de la orden judicial conllevará una sanción severa. El tribunal anunció una multa de 50.000 euros por cada infracción.

La resolución pone en aprietos al gobierno flamenco, que hasta ahora se ha mostrado negligente, incluso complaciente, con sus exportaciones de productos de doble uso. Plantea dudas sobre la transparencia del flujo de armas y la responsabilidad de los Estados europeos en guerras de exterminio, como la de Gaza.

La orden podría sentar un precedente en Bélgica y otros países. Los tribunales belgas podrían obligar a los gobiernos a revisar sus procedimientos de control de las exportaciones. Queda por ver si esta decisión belga se implementará a largo plazo y, aún más importante, si inspirará a otros países europeos.

El hundimiento económico de Francia arrastrará consigo a los demás países europeos

La situación económica de Francia es desesperada. Con un déficit público del 6,3 por cien del PIB el año pasado, es el país de la eurozona con el mayor agujero, muy por delante de Italia (2,3 por cien) o incluso de Grecia, que ahora registra superávit.

La gran pregunta es hasta qué punto el hundimiento de Francia arrastrará consigo a los demás países europeos.

Ninguna campaña de rearme ni de histeria antirrusa va a lograr encubrir la quiebra. El gobierno tiene que sacar la tijera no sólo para las armas, sino también para pagar la gigantesca deuda. La crisis exige trabajar más y cobrar menos y, sobre todo, una buena campaña de intoxicación para que los franceses lo acepten sin barricadas, con buen talante.

Algunos hablan ya de prolongar la jornada laboral, acabar con los días de fiesta y las vacaciones. Para Amelie de Montchalin, ministra de Contabilidad Pública, trabajar más eliminando los días festivos “es una especie de pacto colectivo”.

El periódico Le Monde pide una “movilización general de los franceses” para ahorrar de 43.800 millones de euros en el presupuesto de 2026. Pero las cifras no cuadran: cada segundo la deuda aumenta en 5.000 euros.

Las demás medidas son harto frecuentes: subidas de impuestos, aumento de tarifas, recortes de las pensiones y de las prestaciones sociales, sanitarias, educativas, vivienda, transporte… Las consecuencias son obvias: los jubilados, que hasta ahora apoyaban a Macron, piensan en votar a la “extrema derecha”, indican los sondeos.

“Francia está entre la espada y la pared”, confiesa Sophie Primas, portavoz del gobierno. El primer ministro, François Bayrou, compara la situación de Francia con la de Grecia en 2008, con la diferencia de que la Unión Europea no puede asumir la deuda de Francia, por su tamaño.

Los capitalistas franceses no tienen mucho donde recortar. Los índices de pobreza ya son muy altos, los más elevados en treinta años.

Si queda algún dinero público, irá a parar a las empresas de armamento. En plenas políticas de austeridad, Macron ha anunciado un gasto militar adicional de 6.500 millones de euros. Al Presidente francés le acusan de preocuparse más por Ucrania que por su propio país.

Los recortes presupuestarios pasarán por encima del Parlamento y de los debates públicos. El primer ministro va a recurrir a una disposición constitucional para aprobarlos por decreto y es probable que eso desate una moción de censura contra el gobierno.

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