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Los europeos deberán pagar 3.000 millones de euros al año para devolver el préstamo a Ucrania

Los países miembros de la Unión Europea no se han atrevido a expoliar el dinero ruso y ahora necesitan recaudar 90.000 millones de euros para Ucrania mediante un préstamo conjunto. Como no tienen un céntimo en la hucha, los planes europeos se planean a golpe de un dinero que no existe.

Deberán pagar 3.000 millones de euros al año para pagar el colapso económico y militar de Ucrania, en virtud de un nuevo programa de préstamos aprobado el viernes.

Los padrinos europeos de Zelensky rechazaron el “préstamo de reparación” que habría utilizado aproximadamente 210.000 millones de dólares de activos robados al banco central ruso como garantía para cubrir el elevado déficit presupuestario de Ucrania.

Los cabecillas de Bruselas optaron por financiar al gobierno de Kiev mediante deuda conjunta, con la pretensión de recaudar 90.000 millones de euros en los próximos dos años, con el apoyo de los presupuestos europeos.

El nuevo plan les sale bastante más caro que el expolio puro y duro del dinero ruso. El préstamo obtenido para financiar esta ayuda generará pagos de intereses estimados de 3.000 millones de euros anuales a partir de 2028, en el marco del ciclo presupuestario septenal de la Unión Europea, que finaliza en 2034.

Sin dinero en el bolsillo, la Unión Europea tendrá que financiar la deuda con los presupuestos nacionales y las contribuciones de la Unión Europea, lo que significa que los europeos asumirán el coste mientras el préstamo permanezca pendiente. Los primeros pagos de intereses se esperan para 2027 y deberían alcanzar los mil millones de euros ese año.

Desde el principio el programa de endeudamiento conjunto se enfrentó a una fuerte oposición interna poque muchos países europeos, como Francia e Italia, acumulan grandes déficits presupuestarios. Un mayor endeudamiento conjunto agravaría las dificultades fiscales y trasladaría el riesgo a la población, a la que están engañando diciendo que no hay dinero para sanidad, para vivienda, para educación, para las pensiones… Sólo para Ucrania y para los bolsillos privados de los bandidos de Kiev.

Hungría, Eslovaquia y la República Checa obtuvieron exenciones del acuerdo, lo que significa que no participarán en el nuevo programa de endeudamiento. Al comentar esta decisión, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán dijo lo que todo el mundo sabe: Ucrania nunca podrá devolver el préstamo, dejando a los europeos con la carga de otra deuda más.

¿Por qué los países europeos no se endeudan para pagar la sanidad, la vivienda, la educación o las pensiones? ¿Por qué solo hay dinero para la guerra?

Alemania rechaza los drones europeos y compra los estadounidenses

Es otro golpe para la industria de guerra europea. El miércoles la cámara baja del Parlamento alemán [Bundestag] autorizó nada menos que treinta proyectos armamentísticos por un importe total de 50.000 millones de euros.

El año que finaliza ha estuado marcado por autorizaciones concedidas por los diputados alemanes, como en octubre, con el pedido aprobado de veinte Eurofighter EF-2000 al estándar T5 por 3.700 millones de euros, o como en noviembre, con la adquisición de varios centenares de vehículos blindados (Schakal, Luchs 2 y SpähFz NG) por unos 8.000 millones.

En total, durante los últimos doce meses, el Bundestag ha desembolsado nada menos que 83.000 millones de euros para financiar 103 proyectos armamentísticos.

La listado de compras los que acaban de ser aprobados por la Comisión de Presupuesto se refieren a todos los entornos: terrestre, aéreo, marítimo, cibernético, espacial. Por lo tanto, estamos hablando de vehículos de combate de infantería Boxer y Puma (VCI) adicionales, vehículos blindados de transporte de tropas CAVS (Common Armored Vehicle System) de nueva generación, así como sistemas de artillería RCH 155. Los diputados también autorizaron la compra de más municiones, en particular para la defensa aérea, así como el lanzamiento de la producción en masa del misil de crucero aire-tierra Taurus Neo.

En cuanto al espacio, una zona donde el ejército alemán tiene grandes ambiciones, con alrededor de 35.000 millones de inversiones hasta 2030, el Ministerio de Defensa podrá financiar el satélite de radar SPOCK (Sistema Espacial para el Seguimiento Operacional Persistente), por 1.760 millones de euros. Este proyecto estará encabezado por una empresa conjunta propiedad de Rheinmetall y la finlandesa ICEYE.

El sistema SPOCK es particularmente urgente. El objetivo es alcanzar la capacidad operativa lo más rápido posible. Pero la lista de proyectos aprobados es una sorpresa.

Hasta ahora, la Bundeswehr –y, más concretamente, la Luftwaffe– siempre han utilizado drones MALE [Medium Altitude Long Endurance] de diseño israelí, como ocurre actualmente con el Heron TP. Además, Alemania encabeza el programa EuroDrone, es decir, el futuro dron europeo MALE desarrollado por Airbus, en el marco de la cooperación con Francia, Italia y España.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa alemán ha obtenido autorización para adquirir un número no especificado de drones MQ-9B SeaGuardian de la empresa estadounidense General Atomics. Estos dispositivos serán utilizados por la Armada alemana para realizar misiones de reconocimiento de largo alcance y caza submarina utilizando boyas acústicas.

Estos MQ-9B SeaGuardians se asociarán con los ocho aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon esperados por la aviación naval alemana (MarineFlieger). Recientemente le entregaron un primer dispositivo… y es posible que obtenga doce en total.

La decisión de Berlín de adquirir el SeaGuardian MQ-9B entierra definitivamente las últimas ilusiones que algunos europeos albergaban sobre el proyecto franco-alemán MAWS (Sistemas de Guerra Marítima Aerotransportada) y plantea la cuestión del futuro de EuroDrone que, al no ser adecuado para enfrentamientos de alta intensidad.

Capaz de volar durante más de treinta horas, el MQ-9B SeaGuardian realiza misiones de vigilancia, inteligencia, guerra electrónica, guerra antisuperficie y antisubmarina gracias a sus sensores y al armamento que es capaz de transportar para identificar y seguir emisiones de radar.

Bruselas levanta la prohibición de vender coches con motor térmico a partir de 2035

El martes la Comisión Europea propinó otro golpe a la Agenda 2030 muchas veces anunciado: la prohibición total de venta de coches nuevos con motor térmico a partir de 2035. Pedro Sánchez ha derramado lágrimas de cocodrilo empujado por sus socios de coalición, muy decepcionados, a pesar de que era lo esperado desde hace tiempo.

El levantamiento de la prohibición es provisional porque hay que digerir el mal trago… hasta que se haga definitivo.

Es una capitulación que alivia a los restos de la industria automotriz europea. El dinero invertido se va por el desagüe, mientras sigue la ofensiva china. Los fabricantes chinos inundan los mercados con vehículos de todo tipo a muy bajo costo.

No hay aranceles capaces de frenar este desembarco industrial. Los fabricantes chinos inundan carreteras europeas con híbridos enchufables de bajo costo. En un año, duplicaron sus ventas y cuota de mercado en Europa, a pesar de los aranceles.

Los gigantes automotrices asiáticos exportan sus modelos por cientos de miles, mientras que las fábricas europeas se desaceleran y la inflación hace que llenar el depósito de gasolina sea cada vez más doloroso.

Ahora la Comisión Europea autoriza a los fabricantes de automóviles a seguir comercializando, después de 2035, vehículos híbridos enchufables que combinen batería eléctrica y motor térmico, así como vehículos eléctricos equipados con extensores de autonomía que funcionen con gasolina.

La industria automovilística europea lleva años estancada. Las ventas se mantienen por debajo de los niveles anteriores a la pandemia y las exportaciones están colapsando visiblemente.

A los rusos se les puede robar el dinero… excepto si son judíos

Ayer los jefes de la Unión Europea no se atrevieron a consumar el saqueo de los actovos rusos confiscados y se limitaron a aprobar un préstamo a Ucrania garantizado por los 27 países simultánemente.

Hasta el fin de semana pasado el empecinamiento de Von der Leyen y Kallas era tal que se barajan varias hipótesis para explicar el retroceso de los caciques europeos.

La primera es que un acto tan inusual de piratería crearía un precedente que acabaaría perjudiciando a los propios bancos europeos, que habría dejado de ser fiables y perderían clientes (y por lo tanto dinero).

La segunda es que el adversario es demasiado duro de roer y los europeos llevarían todas las de perder frente a Rusia, tanto por las buenas como por las malas.

La tercera es más original y la expuso ayer el periódico alemán Berliner Zeitung: aunque formalmente los haberes son de titularidad pública rusa, en realidad serían capitales privados judíos (*).

Es posible. Los bancos centrales no solo poseen fondos públicos, sino también dinero perteneciente a particulares y empresas.

Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, las reservas de los bancos centrales no fueron confiscadas y ahora se podría establecer un paralelismo con los saqueos
que los nazis llevaron a cabo contra los judíos en los años treinta.

Fuera de Europa, en ciertos ámbitos se ha debatido que muchos de los rusos sancionados por la Unión Europea son judíos y que ese sería también el caso de los fondos que parecen como titularidad del Banco Central ruso.

El asunto se plantea como si el dinero no fuera ruso al ser propiedad de un judío, es decir, como si la pertenencia a una confesión religiosa fuera más importante que el pasaporte, e incluso como si hubiera que hacer una excepción con los embargos a los judíos para no incurrir en otro atropello como el de los años treinta en Alemania.

A los rusos se les puede robar el dinero… excepto si son judíos. Sólo en tal caso el embargo sería un acto de piratería contrario al derecho internacional.

Hasta el último momento Merz había estado presionando a los demás “socios” para apoderarse de los activos rusos y, al final, ha ocurrido al revés: al canciller le han presionado porque en realidad el dinero no es ruso sino judío, o sea, intocable.

Es un fracaso que, en cualquier otra circunstancia, hubiera conducido a la dimisión de Von der Leyen y Kallas. También ha sido un duro golpe para Merz, que el día anterior decía que nadie tenía un plan alternativo al suyo.

No obstante, hay que reconocer que el plan era audaz: se trataba del mayor atraco a un banco jamás planeado.

(*) https://www.berliner-zeitung.de/politik-gesellschaft/wenn-russisches-vermoegen-enteignet-wird-werden-juden-beraubt-eine-innerdeutsche-erinnerung-li.10010207

Las sanciones a Rusia han tenido un efecto ‘desastroso’ sobre Europa

Los 19 paquetes de sanciones contra Rusia han tenido un efecto “desastroso” sobre Europa, declaró el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, al Corriere della Sera.

Implementadas a lo largo de casi cuatro años, las sanciones han sumido a las economías occidentales en la ruina, enfatizó Salvini, añadiendo que han disparado las facturas de la energía en Italia.

Salvini también pidió cautela ante la creciente militarización de Europa, impulsada por lo que describió como una supuesta “amenaza fantasma” de Rusia.

“Si Hitler y Napoleón no lograron conquistar Moscú mediante campañas militares”, es ”poco probable” que figuras como la jefa de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, Macron, Starmer o Merz lo logren, añadió Salvini.

El gobierno italiano se ha desmarcado finalmente del “préstamo de reparación” a Ucrania, multiplicando las desavenencias internas entre los 27. Una posición similar mantienen otros países, como Bélgica.

Por su parte, Rusia ha superado la presión sin precedentes de las sanciones; su dinámica de crecimiento es mejor que la de varios países europeos, afirmó el primer ministro ruso, Mijail Mishustin, en una reciente reunión del Consejo de Desarrollo Estratégico y Proyectos Nacionales.

El crecimiento del PIB ruso ha sido del 10 por cien en tres años.

88 años después Volkswagen cierra sus puertas en Alemania

El martes Volkswagen finalizó la producción de vehículos en su fábrica de Dresde, Sajonia. Por primera vez en sus 88 años de historia, el holding cierra una planta de producción de automóviles en Alemania. Esta decisión, considerada durante mucho tiempo política y socialmente impensable, revela el alcance de los problemas a los que se enfrenta Volkswagen.

Durante casi 90 años Volkswagen ha estado en el corazón de la industria alemana. No se trata de una pausa o desaceleración temporal: es un cierre permanente, que revela problemas mucho más profundos que afectan a Volkswagen, la economía alemana y la industria automovilística mundial.

El monopolio debe financiar unos 160.000 millones de euros en inversiones a lo largo de cinco años, destinadas a la electrificación, plataformas informáticas y nuevas arquitecturas de vehículos.

La empresa nunca había cerrado una fábrica de automóviles en Alemania desde su creación hace 88 años. Hasta ahora, Volkswagen había optado sistemáticamente por reducciones de volumen, reorganizaciones internas o reconversiones parciales, sin dar nunca el paso de un cierre total.

Sin embargo, la fábrica de Dresde ocupó un lugar especial en la publicidad industrial del grupo. Se diseñó como un “escaparate” abierto al público y encarnaba una producción de automóviles transparente, orientada a la innovación y la imagen de marca.

La dimensión simbólica no ha sido suficiente para justificar la continuación de la actividad industrial. Thomas Schäfer, director de la marca, reconoció que la decisión era “esencial desde el punto de vista económico”.

Más allá del caso concreto de Dresde, el cierre de Volkswagen envía un mensaje a toda la industria automovilista europea. El principal fabricante del continente acepta ahora que Alemania ya no se puede proteger industrialmente.

Alemania: la industria de guerra exige un cambio tecnológico

Decidido a convertir a Alemania en la principal potencia militar convencional de Europa, el gobierno de Merz depende en gran medida de sus monopolios industriales tradicionales. Sin embargo, para la industria de guerra, Berlín debe realizar urgentemente una transición real hacia los drones de alta tecnología.

Merz ha prometido cientos de miles de millones de euros en inversiones para la guerra porque Estados Unidos ya no puede financiar sectores enteros de la seguridad europea.

Para las empresas tecnológicas, si la Guerra de Ucrania ha demostrado algo, es que el progreso tecnológico en drones se ha vuelto crucial. Ya sea para atacar, lanzar proyectiles, reabastecerse o espiar, estos dispositivo son relativamente económicos. Son capaces de destruir sistemas enemigos mucho más costosos, arriesgando únicamente la vida del enemigo. Con los avances en inteligencia artificial su eficacia y autonomía aumentarán.

Entre los fabricantes, existe la esperanza de que el gobierno alemán reconozca la naturaleza innovadora de estas tecnologías y las sitúe en el centro del ejército del futuro. “Hemos puesto un énfasis excesivo en los sistemas tradicionales”, declaró Gundbert Scherf, cofundador de Helsing, una empresa alemana fundada en 2021 que suministra drones de ataque a Ucrania.

“Espero que las normas de gasto cambien, que pasemos de una proporción del 99 por cien para sistemas tradicionales y del 1 por cien para sistemas autónomos, a algo más equilibrado”, continuó el director de la empresa, cuyo valor se estima en 12.000 millones de euros.

Stark, otra empresa fundada el año pasado al calor del dinero del rearme, reconoce los avances, pero también señala los retrasos actuales. “Las adquisiciones militares en Alemania están cambiando, y eso es realmente positivo”, explica Josef Kranawetvogl, ejecutivo de Stark, entre cuyos inversores se encuentra Peter Thiel, estrecho colaborador de Trump.

“En Europa somos muy buenos redactando documentos estratégicos, pero necesitamos una mayor implementación; tenemos que mantenernos competitivos, tenemos que avanzar con mayor rapidez”, afirma.

Frente a los recién llegados se encuentran los pesos pesados ​​de la industria armamentística, que emplean a decenas de miles de personas y llevan décadas arraigadas en el panorama político y económico alemán.

El director de Rheinmetall, capitán del sector cuyo negocio se ha visto significativamente impulsado por la Guerra de Ucrania, cree que la era de la fabricación de armas tradicional no ha terminado. Según él, se necesitará una amplia gama de recursos: drones de alta tecnología, por supuesto, que su empresa produce, pero también una gran cantidad de tanques, piezas de artillería y munición convencional.

“Sin vehículos blindados, es imposible defender un país o repeler a un agresor”, declaró Armin Papperberger durante una reunión reciente con periodistas extranjeros. Cree que una guerra con la OTAN “sería muy diferente a la que estamos viendo actualmente en Ucrania”.

“Los drones desempeñarían un papel menos importante que ahora”, se aventuró a predecir.

Por parte del gobierno, las cifras hablan por sí solas. El ministro de Defensa mencionó 10.000 millones de euros en inversiones en drones durante los próximos años.

Sin embargo, el presupuesto de gasto previsto para 2024-2034 es de 377.000 millones de euros. De esta cantidad, unos 88.000 millones de euros están destinados a empresas del grupo Rheinmetall.

Los drones son “decisivos en el combate”, pero por sí solos no marcan la diferencia en una guerra, dijo un portavoz del Ministerio alemán de Defensa. “Tanques, vehículos blindados de transporte de personal y aviones de combate siempre serán necesarios”, declaró el portavoz.

Alemania corre el riesgo de perderse una revolución tecnológica, dado el historial de escándalos de su ejército relacionados con Ursula von der Leyen, el despilfarro y los equipos obsoletos. La planificación militar va a la zaga del auge de los autómatas. Alemania debe tener cuidado de no quedarse con las armas de las guerras pasadas, en lugar de las de la próxima.

La República Checa se desentiende de la Guerra de Ucrania

El apoyo financiero a Ucrania sigue siendo dividiendo a los países miembros la Unión Europea. Es una espantada. Mientras Bruselas estudia nuevas triquiñuelas para “ayudar” a Kiev, la postura anunciada en Praga por el futuro jefe de gobierno contrasta con la política de Ursula Von der Leyen y los suyos.

El futuro primer ministro checo, Andrej Babis, ha declarado que la República Checa no participará en las garantías que la Comisión Europea está considerando para apoyar la financiación de Ucrania. “No aceptaremos garantías de nada ni aportaremos dinero”, declaró.

La declaración se produce en un momento en que los cabecillas de la Unión Europea se disponen a debatir un plan de préstamos, que se basa en el saqueo de los activos rusos embargados, a la vez que incorpora garantías nacionales.

Babis ha remitido el asunto a la Comisión Europea, indicando que debería identificar otras vías de apoyo. La postura checa añade una limitación política adicional en un momento en que varios Estados buscan asegurar un mecanismo para alargar la agonía de Ucrania lo más posible.

Desde el comienzo de la guerra, los países europeos han apoyado a Kiev por diversos medios: ayuda presupuestaria, préstamos, asistencia humanitaria, reasentamiento de refugiados, entrega de equipo militar a través de iniciativas nacionales y mecanismos europeos, adiestramiento de las tropas ucranianas y comunicaciones satelitales, entre otros.

La Unión Europea también ha estructurado instrumentos financieros para contribuir al funcionamiento del Estado ucraniano, en paralelo a los esfuerzos bilaterales emprendidos por varias capitales del continente.

Desde enero, Estados Unidos se ha desentendido de Ucrania porque considera que la guerra está perdida. Esta situación ha aumentado la presión sobre los europeos para que estabilizaran soluciones de financiación más regulares y menos dependientes de terceros, lo que explica el creciente interés en acuerdos basados ​​en el robo de los activos rusos y garantías públicas.

La negativa anunciada por Praga no pone fin a las negociaciones, pero complica la búsqueda de un acuerdo sólido sobre un mecanismo en el que los Estados miembros estén obligados a compartir parte del riesgo. La Unión Europea tendrá ahora que afrontar posiciones nacionales, al tiempo que intenta mantener la ayuda sin gastar un dinero que no tiene.

Con el bloqueo a China la Unión Europea se dispara en el pie

Como cualquier otra burocracia, la Unión Europea se alimenta de reglamentos, directivas y circulares, que forman un laberinto en el que es casi imposible orientarse. Europea es un continente virtual. Hay países que ya han desistido de intentar entrar en el mercado europeo y a otros, como China, los quieren echar… a golpe de normas.

Lo que el libre mercado no puede, lo puede una oficina de Bruselas. Es una guerra económica que ya no oculta su nombre, ni tampoco su derrota. Tampoco se preocupa de ocultar que la guerra se dirige contra China y que su apoyo a Rusia en la Guerra de Ucrania es un pretexto que ya no cuela. Tienen que bloquear a China por la fuerza porque no pueden hacer otra cosa para proteger su mercado interno.

La nueva ley aprobada por el Parlamento Europeo en mayo de este año obliga a controlar ciertos sectores estratégicos, como los medios de comunicación, las materias primas, el transporte, la energía, los semiconductores, la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes. El control se amplía a proyectos completamente nuevos —no solo a adquisiciones— y otorga a la Comisión Europea mayores facultades para intervenir en disputas o subsanar lagunas legales.

Este mes la Comisión Europea va consolidar las nuevas normas poniéndoles nombres y apellidos: China. Supone un paso más hacia la supranacionalización de la política comercial y de inversión de la Unión Europea.

Sin embargo, es evidente que aumentar el control de la Comisión Europea no va a mejorar la competitividad de las empresas europeas. Durante la última década, Bruselas ha ampliado progresivamente su radio de acción a prácticamente todos los ámbitos políticos, pero la centralización no ha producido ningún beneficio. Al contrario, la fuerza económica de Europa se ha erosionado.

El núcleo industrial de la Unión Europea —Alemania, Francia e Italia— muestra claros síntomas de estancamiento estructural: contracción industrial, disminución de la capacidad de innovación y pérdida constante de competitividad mundial. El informe de Mario Draghi reconoció estos problemas, instando a una inversión pública y privada masiva para reactivar la economía. Draghi lo sabía muy bien porque él era uno de los responsables del desaguisado.

Los nuevos reglamentos van a deprimir aún más la inversión extranjera directa (IED). Al debilitar el compromiso de la Unión Europea con la apertura de los mercados, Bruselas también está socavando sus antiguas críticas a las restricciones a la inversión en China. Si Pekín está bloqueando el acceso extranjero, como afirma la Unión Europea, ¿cómo se explica que la IED europea en China sea considerablemente mayor que la IED china en Europa? En 2022 la inversión europea en China ascendió a 247.000 millones de euros, mientras que la inversión china en Europa ascendió a tan solo 54.000 millones de euros.

Además, la IED china en Europa ha disminuido drásticamente, un 77 por cien desde 2016, debido en gran medida a los bloqueos reglamentarios sobre la IED introducidos desde 2020.

Al exigir a los inversores extranjeros que demuestren “beneficios locales“ —en términos de empleo, transferencia de tecnología o I+D—, Europa está adoptando en la práctica la misma lógica intervencionista por la que en su día condenó a Pekín.

Los chinos no se van a quedar de brazos cruzados. Ya han demostrado que pueden tomar represalias contra las medidas estadounidenses y japonesas ralentizando las aprobaciones, endureciendo las regulaciones para las empresas extranjeras o restringiendo las exportaciones de insumos clave como las tierras raras y los materiales para baterías, áreas de las que Europa depende estructuralmente. Pekín también podría redirigir los flujos de inversión a otras regiones, marginando aún más a Europa.

Mientras tanto, la industria europea se estanca. En sectores como la automoción, la inteligencia artificial, las tecnologías ambientales y la fabricación avanzada, China sigue progresando, mientras que la Unión Europea se atasca en sus regulaciones burocráticas. Europa ya sólo sabe fabricar normas de papel.

Hoy es muy difícil bloquear las inversiones directas de cualquier país porque nadie sabe quién es el accionista, o el inversor, el obligacionista, o el prestamista. El capital tiene pasaporte pero, como los barcos, es fácil fabricar el pabellón de cualquier país. Bruselas corre el riesgo de ahuyentar no solo el capital chino, sino toda la inversión extranjera, agravando así su estancamiento económico.

Pekín no se quedará de brazos cruzados si la política económica europea se vuelve más discriminatoria. Dispone de múltiples herramientas para presionar, desde imponer barreras regulatorias hasta restringir las exportaciones de materias primas estratégicas. Las represlias intensificarían el declive económico de la Unión Europea y reforzarán su dependencia de otros países. De ser una potencia económica mundial pasaría a convertirse en una burocracia cerrada.

Thomas Fazi y Fabio Massimo Parenti https://www.thomasfazi.com/p/the-eu-continues-to-self-sabotage

El banco belga Euroclear está dispuesto a defender a Rusia en los tribunales

Es otro golpe para Ursula von der Leyen y su Comisión Europea. En una entrevista Valerie Urbain, directora del banco Euroclear, considera peligroso embargar los activos rusos y afirma estar dispuesta a impugnar esta decisión ante los tribunales.

No le convencen quienes argumentan que la propuesta de la Comisión Europea, tras las sanciones contra Rusia, de utilizar los 185.000 millones de euros en valores rusos embargados en Euroclear para financiar un préstamo de reparaciones a Ucrania es sólida. “En su estado actual, esta propuesta no es realista”, dijo.

“Es una solución que conlleva riesgos de quiebra para Euroclear y riesgos para Bélgica”, añadió la directora del banco. Los 185 000 millones de euros en fondos rusos “representan entre el 10 y el 15 por cien del PIB de Bélgica”, añadió.

Pero el problema es realmente la estabilidad de los mercados financieros. “Dado el riesgo, dado el papel sistémico de Euroclear en los mercados financieros europeos y, de hecho, mundiales, cualquier cuestionamiento de la confianza en la infraestructura de mercado que representamos […] podría desestabilizar por completo la salud financiera de nuestros países, pero también a escala mundial”, advirtió.

Urbain señala que “los intereses de estos activos rusos ya se han utilizado para Ucrania” y que “eso suponen 5.000 millones de euros en los últimos dos años”, y que, de hecho, son “intereses, ingresos que pertenecen a Euroclear”.

“A diferencia de los pagos de intereses, que se utilizan como préstamos, depositar la totalidad de los 185.000 millones de euros en fondos rusos que posee el banco público ruso en Euroclear no sería una solución realista”, insiste.

Esta objeción legal se hace eco de los argumentos del primer ministro belga Bart De Wever y del ministro de Asuntos Exteriores Maxime Prevot: el embargo del dinero ruso es un atraco en toda regla.

Si bien Ursula von der Leyen declaró esta semana que su equipo había tenido en cuenta casi todas las preocupaciones de los belgas y había desarrollado importantes salvaguardias para proteger tanto a Bélgica como a Euroclear, Urbain rechaza esta decisión y se declara dispuesta a impugnarla judicialmente si es necesario, ya que se trata de una solución que no respeta el derecho internacional. “Espero sinceramente que no lleguemos a eso. Pero, por supuesto, tendremos que utilizar todos los medios posibles para seguir protegiendo a Euroclear”.

“Euroclear se arriesga a la quiebra y Bélgica a sanciones”, advierte la directora, quien menciona acciones legales en Rusia y la “confiscación de los activos que aún conservamos en nombre de nuestros clientes. Esto representa aproximadamente 17.000 millones de euros en valores que aún se conservan en Rusia”. Bélgica sería “el blanco directo de represalias económicas contra las empresas belgas”.

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