La web más censurada en internet

Categoría: Salud (página 77 de 88)

Un millar de manifestantes en Madrid contra un confinamiento clasista y segregador

Ayer cerca de un millar de manifestantes se concentraron en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, después del anuncio del nuevo confinamiento, que los manifestantes consideran “clasista” y “segregador”.

La concentración había sido convocada a las 20:00 horas por asociaciones vecinales, después del anuncio del confinamiento en 37 áreas sanitarias, la mayoría del sur obrero, que sólo podrán desplazarse a otros lugares para ir a trabajar.

“Ayuso fascista, eres una clasista”, “No es confinamiento, es segregación” o “No queremos pizza, queremos sanidad” han sido algunos de los lemas que han coreado los manifestantes.

La manifestación fue convocada a través de redes sociales bajo el lema de “Si confináis el sur, pararemos Madrid” y “No es cuarentena, es segregación”. Además, han exigido que se refuerce la sanidad pública.

“Decenas de medidas durísimas de segregación selectiva, y ni una maldita medida de inversión pública en Sanidad, Educación, vivienda o transporte. Por nuestra dignidad”, comentaba una de las cuentas que promovieron esta manifestación en las redes.

El confinamiento en Madrid no sólo esconde su verdadera naturaleza bajo el nombre de “restricciones a la movilidad”. Basta mirar los mapas para darse cuenta de que impone un verdadero apartheid, algo característico de todas las pandemias que ha habido en la historia, fueran reales o ficticias.

Los virus sí han entendido la lucha de clases. ¿Por qué los seudorrevolucionarios aún no lo pillan?

La Comunidad de Madrid (PP, Ciudadanos) ha vuelto a imponer el confinamiento, de común acuerdo con el gobierno central (PSOE, Podemos) en una nueva edición del consenso y los pactos de Estado de la Transición.

No lo llaman “estado de alarma”, como en la primavera, porque, ante la inacción de los seudorrevolucionarios, ya no tienen que disimular: no es una medida general sino selectiva y dirigida contra la clase obrera de los barrios populares de la capital.

Además de Madrid, ahora mismo hay más de 40 municipios confinados.

Es cada vez más descarado, pero la medida no cambia nada el estado de alarma anterior, ¿o hay alguien se haya creído que la burguesía quedó confinada en su casa durante el confinamiento generalizado de la primavera?

No, ni la burguesía se confinó ni los trabajadores tampoco, porque la rueda de la explotación capitalista no se puede detener, ni con una pandemia de verdad, ni mucho menos con una de metirijillas. Caiga quien caiga, hay que seguir yendo al tajo cada día y por eso los accidentes de trabajo se han multiplicado en los seis primeros meses de este año.

¿Qué es lo que necesitan los seudorrevolucionarios para entender lo que es una pandemia, lo que es un toque de queda, la ley marcial y el confinamiento?

Con el primer confinamiento, el gobierno “progre” sacó al ejército a la calle y a los platós de televisión en la Operación Balmis. También sacó a la policía y a la Guardia Civil a poner controles en todos los puntos estratégicos e infraestructuras del país, exactamente igual que si hubiera estallado la guerra.

Como ha advertido el ejército varias veces, la Operación Balmis llevaba el número 1 y cuando se suspendió ya tenían preparada la número 2, en la que los rastreadores militares han asumido las competencias sanitarias para hacer seguimientos de la población bajo la dirección de sus propios mandos y no de los médicos, porque aquí no hay ningún problema de salud, sino una crisis económica, social y política del capitalismo.

Blanco y en botella: esta crisis capitalista es de tal envergadura que no se puede aliviar sólo con medidas de política económica, sino que requiere una intervención sobre la sociedad; es decir, que desde la primavera está en marcha un plan contrainsurgente para impedir cualquier clase de protesta social, e incluso las reuniones de todo tipo de colectivos, sindicatos, partidos y movimientos.

“El que avisa no es traidor”. Por nuestra parte, ya anunciamos hace más de un mes, en una entrada publicada el 9 de agosto, que esto iba a ocurrir y recibimos toda clase de insultos, como viene ocurriendo desde que se inició esta ola de histeria y represión política.

Incluso los inquisidores de “Maldita” dijeron que la información era un bulo. ¡Cuánto sinvergüenza y mercenario anda suelto por ahí!

Más información:
– El gobierno del PSOE y Podemos volverá a imponer el confinamiento el 18 de septiembre
– El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
– El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
– El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca
– Dossier coronavirus

El metilfenidato no es suficiente (la continua invención de nuevas enfermedades)

Distopía: Del lat. mod. dystopia, y este del gr. δυσ- dys- “dis-2” y utopia “utopía”. 1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana (Dicccionario de la Real Academia Española)

Jörg Blech, licenciado en Biología y Bioquímica, escribió en el 2003 un interesante libro llamado “Los inventores de enfermedades, cómo nos convierten en pacientes”.

Para que de entrada, a los amantes distópicos pandémicos no les salga la bilis por la boca, vale la pena citar unas palabras que el autor inserta en el prólogo: “No estoy en absoluto en contra de la medicina moderna. Me vacuno contra la gripe y cumplo las pautas de prevención contra el cáncer. El dilema radica en que la medicina ha ampliado su radio de acción de tal forma que se hace cada vez más difícil identificar la propia salud. Lo escribí porqué quiero seguir siendo una persona sana”.

Entre las variadas invenciones de enfermedades, en su análisis centrado básicamente en Alemania, establece con meridiana claridad los intereses económicos de las multinacionales farmacéuticas con los acuerdos que se toman en distintos congresos aparentemente “científicos” en los cuales, de un día para otro, como en el caso de la hipertensión arterial que la Asociación Alemana de la Hipertensión compuesta por médicos y empleados de empresas farmacéuticas pasó los valores históricos de 160–100, a 140-90, y de este modo en un solo día se triplicaron los “enfermos” sujetos a medicación.

Del mismo modo, siguiendo los mismos pasos amparados en diversos “congresos científicos” se han ido inventando miles de enfermedades o, en algún caso se han “desinventado” como la homosexualidad que a partir del año 1974 en la Asociación Americana de Psiquiatría se decidió, mediante votación, que no era una enfermedad y de este modo de un día para otro se “curaron” millones de personas. Podríamos seguir con las aberraciones de las sociedades de pediatría que en los años 50 y 60 aseguraban “científicamente pagados por las multinacionales” (Nestlé en primer lugar) que la leche materna era transmisora de enfermedades y lo mejor era la leche en polvo para los recién nacidos.

Podríamos seguir con la patologización de los ciclos naturales en las mujeres y recientemente con la invención de la andropausia para los hombres.

De todo ello, si hay algo que clama justicia es el invento del SHDA o, en español, Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, y Marino Pérez, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo, escribieron en 2018 el libro Niñ@s hiper, en el cual denunciaron que “poniendo una etiqueta de TDAH en todo el movimiento infantil hemos hecho del TDAH una epidemia”. Epidemia de la cual son víctimas más de 250.000 menores en España, y la cifra va en constante aumento, según el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

La situación en Estados Unidos en la última década los casos han aumentado un 53 por ciento y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente en menores, donde el 20 por ciento de los estudiantes de secundaria están diagnosticados como a tales. Este aumento de diagnósticos ha puesto en alerta a psiquiatras y psicólogos de este país, que consideran que “las cifras de diagnóstico son un desastre nacional de proporciones peligrosas” (1).

José Ramón Ubieto, en el citado libro, argumenta que “la prescripción médica depende en muy buena medida de los servicios de orientación y salud mental, quienes normalmente reciben un informe de la escuela en el que se describe un posible caso de TDAH… Hay alternativas a la medicación para el TDAH”, que se debería abordar desde la Psicología para reconducir conductas y “analizando el contexto escolar específico”, ya que la prevalencia actual del TDAH “disminuiría sólo modificando las estrategias educativas, como que no se pida a los niños que estén 50 minutos sentados en una silla y concentrados”.

Asimismo afirma que la medicación para el TDAH “tiene efectos secundarios en la salud como problemas en las arterias, riesgo cardiovascular, dificultad para ganar peso y retraso del crecimiento, además de una percepción de pérdida de responsabilidad de la persona ante dificultades”.

Con anterioridad, en 2014, Marino Pérez, Catedrático de Psicopatología, Héctor González Pardo, Doctor en Biología, ambos de la Universidad de Oviedo, y el psicólogo Fernando García de Vinuesa editaron un interesante libro: “Volviendo a la normalidad”, en el cual desmitificaron de forma contundente el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la “patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar” , concluyendo que el TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje.

Pero las estructuras corporativas como la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, ya en el año 2007, cuando publicaron “La intervención de los trastornos mentales” acusó a dichos científicos de “inmorales” por contradecir las versiones oficiales ordenadas por la industria químico-farmacéutica. Industria que alarga sus tentáculos a miembros de comités científicos de asociaciones como la FEAADAH algunos de los cuales han estado financiados por de AstraZeneca, Lilly, Esteve, Bristol-Myers Squibb, Janssen-Cilag, Pfizer, GlaxoSmithKline, Janssen-Cilag, Novartis y Solvay.

En 2013 en el I Encuentro de Investigación Traslacional en Enfermedades Mentales y Neurodegenerativas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, los principales ponentes, eran tanto representantes de la industria farmacéutica como de la sanidad. Concluye la información sobre el citado evento: “Para todos los asistentes, este congreso les permitirá actualizarse en materia de innovación terapéutica, aprender qué se está haciendo, cómo y dónde se está desarrollando y cuándo estará disponible en el mercado” (2).

Volviendo al TDAH, el milagro que según los educadores que prefieren a los niños y niñas quietecitos y sin rechistar sentaditos en su silla, es una droga cuyo principio activo es el metilfenidato, droga que sin el más mínimo pudor “aconsejan” y así lo plasman en un informe escolar que luego irá a parar a manos de cualquier médico del servicio nacional de salud o de una consulta privada, los cuales expenderán la correspondiente receta junto a las instrucciones para la drogadicción de los menores, sin el más mínimo escrúpulo.

Aunque, si tuvieran aunque solo fuera la curiosidad de leer atentamente las 17 páginas de la Ficha Técnica sobre el metilfenidato elaborada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad en su última revisión de 14 de mayo de 2018, encontrarían que: “… Se desconoce la etiología específica de este síndrome (TDAH), y no existe una única prueba diagnóstica… Para un diagnóstico adecuado es necesario recurrir a la psicología clínica y especializada, y a los recursos sociales y educativos… La seguridad y eficacia del uso de metilfenidato a largo plazo no se ha evaluado de forma sistemática en estudios controlados… Se desconocen las consecuencias clínicas a corto y largo plazo de estos efectos cardiovasculares en niños y adolescentes, pero, por los efectos observados en los datos de ensayos clínicos, no se puede descartar la posibilidad de complicaciones clínicas… Efectos hematológicos. La seguridad del tratamiento con metilfenidato a largo plazo no se conoce totalmente…”

En la misma Ficha Técnica, podemos leer las reacciones adversas de la citada droga, entre las cuales consideradas como muy frecuentes está la cefalea y como frecuentes están: mareo, taquicardia, arritmia, dolor faringolaríngeo, diarrea, boca seca, artralgia, hipertensión, tos, nasofaringitis, pérdida de apetito, reducción moderada de aumento de peso y altura… y en cuanto al tratamiento para posibles intoxicaciones se remarca “el mantenimiento de una circulación y un intercambio respiratorio adecuados”.

A pesar de estas aseveraciones, la presión de los laboratorios farmacéuticos y sus acólitos continúan la campaña de intoxicación en la cual, al parecer, se sienten “liberados” maestros y padres. Podríamos llegar a la conclusión que el metilfenidato es un bálsamo para estos docentes y padres descerebrados, a costa de la salud de sus pupilos e hijos.

Dicho esto, al parecer, no es suficiente para adiestrar a los niños y niñas, ya no basta con que estén quietecitos y adormilados, sino que además ahora, la pandemia coronavírica, con una total semejanza a las manipulaciones sobre el TDAH, les ha impuesto, además de la pastillita blanca, bozal, equidistancia, aislamiento y, el sometimiento cognitivo de que son pequeñas personas extremadamente peligrosas. Ya no es suficiente estarse quietecito, no se pueden intercambiar cromos, lapiceros, cuentos… so pena de convertirse en pequeño delincuente y castigado por ello.

Están fabricando nuevas generaciones humanas deshumanizadas, mediante la medicación y los diagnósticos diabólicos los cuales, según Marino Pérez, “más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición identificada neurobiológica ni genética, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba”.

La explicación que alude a un problema con raíces neurobiológicas, asociado a un desequilibrio de neurotransmisores con un componente genético, es la más extendida en la actualidad sobre el TDAH impulsada por la industria bio-farmacéutica a pesar de que la hipótesis biológica del TDAH carece de pruebas. A día de hoy aún no se ha identificado ningún marcador fiable de TDAH (3).

Pero, como en todo lo que acontece últimamente con la pandemia y los famosos tests del coronavirus, puestos constantemente en entredicho respecto a su fiabilidad, pero con gran entusiasmo de la industria químico-farmacèutica, así también la invención de un “test” para medir el TDAH recibió el premio WITSA Emerging Digital Solutions por su proyecto Analyzing human behavior using immersive technologies, otorgado por la Alianza Mundial de Servicios y Tecnologías (WITSA) propuesto por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (AMETIC). La industria electrónica también quiere sacar tajada y convertirse en diagnosticadora de enfermedades. Todo a mayor gloria del capital aunque mayormente se trate de lo que en lenguaje jurídico se denominaría “falsedad documental”.

Esta nueva inclusión de la realidad virtual como medio terapéutico para el TDAH responde claramente más a la necesidad económica del sistema social actual que a la necesidad de las personas etiquetadas con un diagnóstico quimérico y configurado socialmente de forma política y económicamente interesada (4).

Por la década de 1920 Karl Kraus, como augur escrutando el futuro, escribía: “En cuanto los adversarios se hayan superado mutuamente sin tregua, los carros de combate y los gases dejarán su puesto a las bacterias y nadie se resistirá ya a la genial idea de utilizar las plagas como instrumentos bélicos, en vez de considerarlas como secuelas de la guerra. Pero como ni así podrán los hombres prescindir de ciertos pretextos románticos para justificar su maldad, el general en jefe, cuyos planes serán puestos en práctica por el bacteriólogo, como hoy en día lo hace el químico, seguirá vistiendo uniforme”.

Debemos seguir luchando para conseguir que los maestros sean pedagogos, los médicos sean acompañantes durante la enfermedad, los científicos sean contribuyentes al equilibrio bio-lógico y eco-lógico del mundo, los padres sean amigos y confidentes de sus hijos/as, los hombres y mujeres de la clase obrera sean de nuevo camaradas, y que los niños y niñas puedan volver a jugar, reir, correr, saltar sin bozal, collar y correas para que sean capaces más adelante de enfrentarse a la distopía.

(1) https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/los-casos-de-tdah
(2) https://www.farmanews.com/
(3) Singh I, Wessely S. Childhood: a suitable case for treatment? Lancet Psychiatry 2015;2(7):661-6
(4) http://collections.plos.org/disease-mongering

La Comunidad de Madrid va a confinar a un millón de personas de tres municipios y tres barrios obreros

El gobierno autonómico de Madrid va a confinar selectivamente a la población de tres municipios (Leganés, Parla y Fuenlabrada) y en tres de los 21 barrios de la capital (Puente de Vallecas, Usera y Ciudad Lineal).

En total, en las seis zonas viven cerca de 1,1 millones de personas, en su mayor parte trabajadores. En un claro ensayo contrainsurgente, los movimientos serán restringidos, lo mismo que las reuniones sociales y la policía controlará las entradas y salidas a esas poblaciones.

De lo que no podrán liberarse los trabajadores será de ir todas las mañanas al tajo a cumplir con su jornada. En la nueva normalidad impera del principio “de casa al trabajo y del trabajo a casa”.

Los tres barrios de Madrid forman parte del cinturón sur-este de la capital, que se divide administrativamente en 21 distritos.

El gobierno autonómico anunciará oficialmente el confinamiento el viernes, aunque lo hará recurriendo a eufemismos típicos porque es una medida que sólo puede tomar el gobierno central con el estado de alarma.

Lo llamarán “limitaciones a la movilidad”, lo mismo que en Cataluña o en Castilla y León, aunque es una prohibición de las relaciones sociales con familiares, amigos y vecinos y los centros donde las personas se socializan.

Seguirá como hasta ahora la furia inquisidora contra cualquier clase de diversión, fiesta, botellones, bodas, cumpleaños y demás. Hasta la jornada de ayer se habían notificado 90 requerimientos por parte de policías municipales a personas que habían incumplido aislamientos o cuarentenas.

La calle es sólo para la policía o, como dijo Fraga, “la calle es mía”. El franquismo está cumpliendo uno de sus más preciados sueños.

Un juez federal declara ‘inconstitucional’ el confinamiento en Pennsylvania

Una sentencia de un Tribunal de Distrito de Estados Unidos ha resuelto que la orden del Gobernador Tom Wolf, que obligaba a la población a confinarse en su casa, limitaba el cupo de las reuniones sociales y ordenaba el cierre de todos los negocios “no esenciales”, es inconstitucional (1).

Es un pequeño triunfo en la siniestra era de la “nueva normalidad”. Un grupo de propietarios de pequeños negocios interpuso una demanda contra el Estado porque las medidas adoptadas con el pretexto de la pandemia eran excesivas y arbitrarias y, además, violaban los derechos constitucionales de los ciudadanos.

El juez William S. Stickman ha resuelto a favor de los demandantes (2). El Estado apelará, pero se espera que el fallo pueda sentar un precedente que limite el abuso de poder del gobierno, la “carta blanca” y la imposición de medidas draconianas e indiscriminadas contra la población.

Por grave que sea una emergencia, incluso una emergencia sanitaria, la autoridad del gobierno no es ilimitada, afirma la sentencia. Las libertades protegidas por la Constitución no son libertades condicionales, que se aplican cuando los tiempos son buenos pero que pueden dejarse de lado cuando los tiempos son malos.

La resolución de una crisis no puede reemplazar el compromiso con los derechos fundamentales, añade. La Constitución no puede aceptar una “nueva normalidad” en la que las libertades fundamentales del pueblo se subordinan a unas medidas políticas de emergencia sin límite de tiempo.

La Constitución establece ciertos límites que no se pueden cruzar, ni siquiera en una situación de emergencia, concluye la sentencia.

La decisión de este juez contrasta poderosamente con la ley recién aprobada por el gobierno del PSOE y Podemos que ha eliminado a los jueces ordinarios de las medidas de confinamiento para trasladarlas a los Tribunales Superiores de Justicia de la comunidades autónomas (3).

El PP ha apoyado en este punto a un gobierno “de izquierda” porque, de manera sistemática, a lo largo de la ley marcial, los Tribunales Superiores de Justicia han venido tumbando las decisiones de los jueces ordinarios contra las medidas de los gobiernos autonómicos.

Este verano, un juzgado de lo contencioso-administrativo de Lleida frenó la decisión de la Generalitat de confinar la ciudad y varias comarcas y, tras recurrir la decisión, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dio luz verde.

En Madrid ocurrió lo mismo ante la decisión de prohibir fumar en las terrazas. Un juez ordinario lo frenó hasta que el Tribunal Superior de Justicia terminó dando la razón al gobierno autónomo.

(1) https://edition.cnn.com/2020/09/14/politics/pennsylvania-coronavirus-large-gatherings-court-ruling/index.html
(2) https://drive.google.com/file/d/1FL3Y1kDPricSINHlym0lVIw9hdsvmZmx/view
(3) https://www.20minutos.es/noticia/4382212/0/juzgados-ordinarios-no-podran-frenar-confinamientos-medidas-anticovid/

Las pandemias se han inventado para inflar el numero de fallecidos en ellas

Si algo ha quedado claro desde el inicio de la pandemia es que las cifras que han presentado la mayor parte de los países del mundo sobre los muertos por coronavirus son falsas o, por decirlo más finamente, “erróneas”.

También ha quedado claro que con el tiempo los métodos de recuento han ido cambiando sobre la marcha en la mayor parte de los países. Por lo tanto, o bien los datos previos son “erróneos”, o bien lo son los datos posteriores.

Las cifras que proporcionan los diferentes países no son compatibles entre sí porque cada uno de ellos certifica de una manera diferente las muertes que atribuye al coronavirus y cualquier estudiante de instituto, incluidos los epidemiólogos, sabe (o debería) que no se pueden sumar cantidades que no sean homogéneas.

Cuando se suman cantidades heterogéneas, se infla el número de fallecidos, lo cual es insólito porque en todo tipo de desgracias en masa ocurre lo contrario: para no alarmar a la población siempre se rebajan las cifras y se minimizan los daños.

Así ocurre siempre, excepto en las pandemias, donde se verifica el fenómeno inverso. Es la ley número uno de las pandemias: se han inventado para inflar el número de fallecidos en ellas.

En las pandemias una muerte tapa a otra. Como ya hemos expuesto en otra entrada, la legislación (española y autonómica) así lo establece, lo mismo que la propia OMS, que atribuye al coronavirus las muertes resultantes de cualquier enfermedad “clínicamente compatible con un caso Covid probable o confirmado. No puede atribuirse a otra enfermedad y debe contarse independientemente de las condiciones preexistentes del fallecido”.

En la inflación de muertes, los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental porque, aunque hubiera un número insignificantes de fallecimientos, su obsesiva visibilización en las pantallas da la impresión contraria.

La muerte vende, sobre todo en los medios de intoxicación. El objetivo de la inflación de muertes y su permanente recuento en las pantallas de televisión no tiene otro objeto que alarmar a la población y, naturalmente, atraer el máximo número de espectadores, convirtiendo a una desgracia en un espectáculo de circo en el que los expertos juegan el papel de payasos.

Cualquiera que sea la cifra de muertes que ha habido en la pandemia, es absolutamente increíble que un Estado moderno no sea capaz de contar el número de fallecidos, pero el hecho es que, a falta de datos, hay que recurrir a un medio indirecto: el exceso de mortalidad de este año en comparación con los anteriores.

Pero el exceso de mortalidad es otro baile de cifras. Las hay para todos los gustos y en España van desde las 25.000 hasta las 50.000, o sea el doble. Da lo mismo una cosa que otra porque el aspecto cuantitativo de los fenómenos interesa a muy pocos. Ante los números los espectadores dan media vuelta.

Con un número insignificante de muertos se puede provocar el mismo efecto de alarma general. Basta repetirlo una y otra vez para que el espectador sospeche que puede ser el siguiente, o quizá sus allegados. De esa manera se transforma en un sujeto temeroso, sumiso, dócil y, en consecuencia, fácilmente manipulable.

Si no hay muertes, las cifras de puede sustituir por “casos”, por “positivos” y por “contagiados” de manera que la fábrica del miedo nunca deje de producir.

Pero esa fábrica no va a parar nunca por sí misma. Alguien tiene que pararla. El problema es que quienes deberían hacerlo se han convertido en los máximos defensores del estado de guerra. Es una auténtica vergüenza.

Boston suspende las pruebas de coronavirus después de que arrojaran 400 falsos positivos

Un laboratorio de Boston suspendió las pruebas de coronavirus después de que una investigación descubriera que casi 400 de ellas arrojaron falsos positivos.

El 8 de agosto Orig3n, una empresa de biotecnología que cuenta con docenas de asilos como clientes, dejó de hacer pruebas a petición del Departamento de Salud Pública de Massachusetts. La suspensión se produjo días después de que el Estado comprobara que un número inusualmente alto de pruebas positivas erróneas.

Una investigación encontró que había por lo menos 383 resultados positivos que, al repetir las pruebas resultaron negativos, colocando a las personas en un “riesgo inmediato de daño”.

El 27 de agosto el Departamento de Salud Pública dijo que había notificado a Orig3n que había “tres deficiencias significativas de certificación” y que el laboratorio “puede enfrentarse a sanciones”.

Aproximadamente unos 60 asilos de ancianos siguen siendo o han sido clientes del laboratorio.

Uno de los asilos que recibió falsos positivos fue el centro de enfermería Pines Edge de la Comunidad de Jubilados North Hill en Needham. El miércoles Ted Owens, presidente de North Hill, dijo en un comunicado oficial que 18 trabajadores y un residente habían dado positivo en las pruebas.

Sin saber que las pruebas eran erróneas, el asilo encerró al anciano en aislamiento y los trabajadores fueron enviados a casa con una baja por enfermedad.

“Los costos para el centro también fueron significativos”, dijo Owens en su declaración. “Los falsos resultados positivos crearon un tremendo miedo y ansiedad entre los empleados, los residentes y los familiares de ambos”.

El 10 de agosto, después de dos nuevas pruebas que arrojaron resultados negativos, se permitió que el centro sacara al anciano recluido de su aislamiento y que los trabajadores pudieran volver a sus puestos.

Además de trabajar en los asilos de Massachusetts, el laboratorio también se asoció con el Departamento de Salud de Carolina del norte. En una declaración, el departamento dijo que romperá el contrato con Orig3n después de los falsos positivos.

El Departamento de Salud de Massachusetts asegura que el laboratorio carecía de materiales de prueba adecuados y no documentaba las prácticas de higienización diarias.

La dimensión de los errores en las pruebas de Orig3n no está clara, ya que el Departamento de Salud Pública no ha vuelto a probar cada muestra que la instalación procesó. Orig3n llegó a realizar decenas de miles de pruebas de coronavirus en los últimos 90 días en todo Estados Unidos.

https://www.nbcnews.com/news/us-news/coronavirus-testing-boston-lab-suspended-after-nearly-400-false-positives-n1239656

No hay ninguna pandemia en Brasil, no hay un exceso de mortalidad atípico respecto a años anteriores

Según la red Nacional de vigilancia epidemiológica de España (1) uno de los indicadores para evaluar el impacto de una epidemia sobre una población es el exceso de mortalidad.

Para la Organización Panamericana de la salud (OPS), el avance en el envejecimiento de la población y en las enfermedades no transmisibles (las infecciones) son algunos de los motivos por los cuales en muchos países se registran excesos de muertes durante algunos años, especialmente en los subdesarrollados. El riesgo de morir está fuertemente relacionado con la edad y las tasas de mortalidad por edad muestran riesgos aumentados en los extremos de edad de la vida.

Por tal motivo, casi todos los años, se registra un mayor número de decesos que el año anterior. Esto se relaciona con que cada vez hay más personas de edad avanzada y una de las causas más frecuentes de decesos son las infecciones respiratorias.

Para la OPS, “se hace necesario asumir que la cantidad de defunciones registradas para un área y período de tiempo pueden ser consideradas como una variable aleatoria,  aun cuando los datos provengan de registros de sistemas de estadísticas vitales completos” (2).

Al observar con detenimiento la evolución de cifras de muertes anuales de Brasil desde 2006 publicadas en el Registro civil (3), se ve que éstas venían incrementando año a año, siendo en el primer semestre donde se registra históricamente la mayor variación. Sin embargo, no es el año de la pandemia donde se observa el mayor aumento de muertes respecto al período equivalente anterior, sino que esto ocurrió en 2018.

Si se observa la evolución de cifras de muertes de Brasil de los últimos años, en el acumulado de enero a agosto, se ve que en 2018 hubo un 17% más de muertes respecto al año anterior; mientras que en el acumulado de enero a agosto de este año, la variación de decesos ha sido tan solo de 12% (vs el mismo período acumulado de 2019). En el acumulado de enero a agosto de 2016 vs 2015, el total de decesos fue un 14% superior. Con lo cual, no se observa un exceso de muertes atípico en Brasil en 2020, a pesar de la cantidad de imágenes o noticias que daban cuenta de que sí ocurría un fenómeno atípico. Los mayores excedentes de muertes en Brasil ocurrieron, según los datos que arroja el registro civil del país, en 2018 (17%) y 2016 (14%) (4).

La tendencia de aumento de muertes en el primer semestre del año en Brasil frente al mismo período del año anterior es una tendencia que se repite históricamente.

Hay algunas comparaciones que se han venido realizando este año que no han hecho más que contribuir a la confusión y a una percepción sesgada, donde se llega a la conclusión de que lo que ocurre en el mundo es mucho peor. Entre ellas: la comparación de cifras entre países, la cuantificación de un aumento de las infecciones respiratorias durante un período de crecimiento, omitiendo la comparación de dichas enfermedades vs mismo período de año anterior, la observación del aumento de “casos”, sin tener en cuenta los cambios en la definición y criterios de los mismos y los cambios en los métodos de recolección de la información (número de testeos y criterio para testear o no) o el estado de salud de los mismos.

Si bien suelen realizarse comparaciones y rankings entre países para evaluar qué región manejó mejor la pandemia, las mismas resultan poco válidas, ya que cada país posee diferencias en cuanto a la estructura poblacional, los períodos desde que ingresó el virus, la cantidad de testeos, los criterios de clasificación y medición, los recursos sanitarios y los factores ambientales, entre otros.

Según la isciii.com, “los sistemas de vigilancia difieren considerablemente de un país a otro, por lo cual no es posible usar los valores absolutos de los parámetros para hacer comparaciones válidas entre países. Sin embargo, sí es posible comparar un parámetro con el valor que tenía en temporadas anteriores en un mismo país. Por lo tanto, usando datos históricos, se puede describir la actividad de una epidemia (o pandemia) y compararla con temporadas anteriores, mediante descripciones cualitativas en base a umbrales de actividad” (5).

Según OPS, “La definición de caso es fundamental en el desarrollo de un sistema de vigilancia; y debe ser lo suficientemente específica para evitar que el número de casos falsos positivos sea excesivo. Para la detección de casos se requiere aplicar una definición estandarizada y estable, es decir no debe sufrir modificaciones en el tiempo (consistencia temporal), a fin de permitir comparaciones válidas durante el análisis de las tendencias del evento bajo vigilancia” (6).

Otro aspecto a tener en cuenta y que arrojará la ilusión de que estamos frente a una enfermedad más duradera es que “si se introduce una nueva prueba que detecta la presencia de enfermedad tempranamente en el período subclínico; el resultado práctico será un aumento en la incidencia, en la duración de la enfermedad y también en la prevalencia”.

(1) https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Documents/GRIPE/GUIAS/Guia_Evaluacion_Gravedad_Epidemias_Gripe_28Marzo2019.pdf
(2) https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/34492/9789275319819-spa.pdf
(3) https://transparencia.registrocivil.org.br
(4) https://transparencia.registrocivil.org.br/registros
(4) Fuente: https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Documents/GRIPE/GUIAS/Guia_Evaluacion_Gravedad_Epidemias_Gripe_28Marzo2019.pdf
(5) https://www.paho.org/col/index.php?option=com_docman&view=download&category_slug=publicaciones-ops-oms-colombia&alias=855-mopece3&Itemid=688

http://www.laprensa.com.ar/493622-No-hubo-exceso-atipico-de-muertes-en-Brasil.note.aspx

Las contundentes cifras sobre la pandemia de Suecia

La estrategia que adoptó Suecia para combatir el coronavirus ha despertado vehementes reacciones a favor y en contra. Cuando en marzo, a diferencia de todos los demás países de Europa, se apegó a su plan de larga data y se negó a introducir una cuarentena obligatoria, inmediatamente los ojos del mundo se volvieron hacia el “experimento sueco”.

Las autoridades alentaron el distanciamiento social y recomendaron que las personas mayores y vulnerables se protegieran, pero todas las escuelas para menores de 16 años permanecieron abiertas, al igual que los restaurantes y bares mientras continuaban los eventos de hasta 50 personas.

Tampoco decretó el uso obligatorio del tapabocas y muy poca gente lo utiliza en los supermercados, colectivos y subtes [metro] de Estocolmo.

El razonamiento dado por el arquitecto de la estrategia sueca, el epidemiólogo estatal Anders Tegnell, fue considerar la salud pública en general, y solo introducir medidas que fueran sostenibles a largo plazo.

En un principio, la audaz estrategia parecía haber fracasado. La infección se apoderó rápidamente de la capital sueca, en parte por el gran número de personas que visitaron los Alpes italianos en febrero; y muchas de las grandes residencias de ancianos tuvieron brotes. Ya a finales de abril las muertes per cápita en Suecia superaron drásticamente a las de las vecinas Noruega y Dinamarca, de las cuales más del 70 por ciento se produjo en geriátricos.

Sin embargo, seis meses después, la apuesta sueca comienza a dar sus frutos; al tiempo que otros países europeos vaticinan una segunda oleada de la pandemia. Si bien hubo un claro exceso de mortalidad en abril y mayo, desde junio las tasas de mortalidad de Suecia han vuelto a la normalidad. De hecho, desde fines de agosto, los decesos diarios no superan los cuatro y en la última semana solo se reportaron fallecimientos un día, según el sitio Our World in Data.

Y aunque junio vio un aumento en el número de casos nuevos, principalmente entre los jóvenes y principalmente debido al aumento de las pruebas, nunca se tradujo en más hospitalizaciones o muertes. De hecho, el número total de pacientes en cuidados intensivos con Covid-19 en este país de 10 millones de habitantes es actualmente 13.

Las infecciones comenzaron a caer rápidamente en julio y más aún en agosto hasta que se alcanzó el momento decisivo la semana pasada, según informó Evening Standard.

Hoy, Suecia no solo está por debajo del Reino Unido en nuevos casos positivos per cápita, sino que ha caído por debajo de sus vecinos escandinavos, Dinamarca y Noruega, anunciados como «naciones ejemplo» por su acción decisiva, pero que ahora sufren una aceleración de los contagios.

Los esperanzadores resultados de Suecia han suscitado una multiplicidad de teorías en todo el mundo. La densidad de población es diferente, dicen algunos; el alto número de hogares individuales significa que el virus no se propaga, dicen otros; son culturalmente fríos y no tienden a acercarse demasiado, dice otra teoría popular. Pero la posibilidad políticamente explosiva, que las autoridades sanitarias suecas defienden, es que están alcanzando un alto grado de la llamada «inmunidad colectiva» o «inmunidad de rebaño»; en otras palabras, que suficientes personas se han contagiado y ahora son inmunes y por lo tanto actúan como barreras contra la propagación del virus, explicó Evening Standard.

En una entrevista con el periódico The Observer en Londres este mes, Tegnell afirmó que hasta el 30 por ciento de la población del país podría ser inmune.

Si esto es cierto, las ramificaciones políticas son difíciles de estimar. Significaría que los encierros y las mascarillas podrían estar extendiendo, en lugar de resolver, la crisis, ya que la damnificación económica será muy difícil de sobrellevar en la mayoría de las regiones del mundo.

Y aunque el PBI sueco cayó un 8% en el segundo trimestre, la contracción fue de las menos intensas de Europa, si se tiene en cuenta los números de las economías de Alemania (-10,1%), Italia (-12,4%), Francia (13,8%) o España (-18,5%).

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/suecia-gran-vencedor-las-contundentes-cifras-coronavirus-nid2450028

Los suicidios aumentan un 22 por ciento en Tailandia como consecuencia del confinamiento

La tasa de suicidios ha aumentado en un 22 por ciento como consecuencia del confinamiento y la ola de histerismo desatada en Tailandia, según datos oficiales publicados por el diario Khaosod.

En el país asiático la única pandemia es el suicidio. En Tailandia se han atribuido 58 muertes al coronavirus, pero ha habido 2.551 suicidios en los primeros seis meses de este año: 40 veces más.

Para el director del Departamento de Salud Mental, órgano encargado de reunir datos sobre el número de suicidios, el fenómeno se explica por las dificultades económicas y otros problemas relacionados con la ola de histeria.

Según Kiatiphum Wongrajit, jefe del departamento, “la última vez que se observó un aumento de este tipo en Tailandia fue durante la crisis económica de 1997. En los tres años siguientes a la crisis, hubo un aumento del 20 al 30 por ciento en el número de suicidios”.

El confinamiento ha arruinado sectores clave de la economía tailandesa, especialmente el turismo y las exportaciones. Millones de empleos están amenazados.

La prensa tailandesa se hace eco de los suicidios relacionados con las deudas y el cierre de empresas. Por ejemplo, una mujer de 33 años se suicidó en Bangkok en julio después de ser despedida de su trabajo. Una razón similar se dio en el caso de un hombre de 54 años que se suicidó en agosto en Kalasin. Lo mismo ocurrió con la muerte de un empleado de seguridad, ya que sus familiares dijeron que se había arruinado como resultado del confinamiento.

Los más pobres han sido -obviamente- los más afectados por la pandemia. Durante el confinamiento la supervivencia de muchos de ellos ha pasado a depender de las ayudas públicas.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies