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Categoría: Salud (página 42 de 88)

Los rusos no se vacunan, ni con Sputnik ni con ninguna otra vacuna

Las vacunas son un asunto comercial y político. La sanidad tiene poco que ver. La Unión Europea está saboteando las vacunas rusas por presiones de Estados Unidos y de las multinacionales farmacéuticas.

Los europeos que quieran inyectarse la vacuna rusa Sputnik pueden viajar a San Marino, en Italia, que tiene una oferta turística y sanitaria imposible de rechazar: las dos dosis de Sputnik cuestan 50 euros y para cada una de las inyecciones hay que reservar tres noches de hotel con 25 días de separación.

Rusia se convirtió en el primer país del mundo en registrar una vacuna contra el coronavirus en agosto del año pasado y desde entonces tiene otras dos más en cartera. Además de la Unicef, 65 países que suman 3.200 millones de habitantes las han autorizado.

Como los dirigentes de la mayor parte de los países del mundo, el gobierno ruso han recomendado la vacunación. El mes pasado, durante su discurso anual ante la Cámara Baja, Putin instó a los rusos por la televisión a vacunarse, en directo.

“La vacunación es de vital importancia”, dijo. “La oportunidad de tomar la vacuna debe estar disponible en todas partes, para que consigamos la llamada inmunidad de rebaño para el otoño”.

“Lograr este objetivo depende de todos, de todos nuestros ciudadanos. Por favor, vuelvo a pedir a todos los ciudadanos rusos que se vacunen”.

Pero los rusos no hacen caso. Según la Primera Ministra Tatiana Golikova, hasta el 26 de abril sólo el 5 por ciento se había vacunado, uno de los porcentajes más bajos del mundo. Un estudio publicado en marzo del banco suizo Credit Suisse concluyó que Rusia ocupaba el último lugar de los ocho países seleccionados, con sólo un 30 por ciento de su población deseando vacunarse.

Encuestas anteriores también muestran que menos de la mitad de los rusos confían en las vacunas, incluidas las autóctonas. En enero de este año el porcentaje era de un 38 por ciento. En febrero otra encuesta realizada por el Centro Levada descubrió que sólo el 30 por ciento de los rusos estaban interesados en recibir la vacuna Sputnik, mientras que el 62 por ciento estaba totalmente en contra de la idea de vacunarse, y sólo el 4 por ciento ya lo había hecho.

Rusia es uno de los pocos países del mundo en los que la vacuna se ha concebido siempre como un derecho, no como una obligación. El gobierno ni siquiera admite los pasaportes sanitarios. Putin no se vacunó hasta el 23 de marzo, siete meses después de aprobarse la primera vacuna y lo hizo de manera privada, no ante las cámaras de la televisión, lo que ha desatado toda clase de rumores: que no se ha vacunado, que se ha inyectado una vacuna occidental…

Los medios tampoco presionan a la población, ni desatan la paranoia. Es muy frecuente que las cadenas de televisión acojan declaraciones de los médicos en contra de las vacunas, así como todo tipo de informaciones sobre los efectos adversos de las mismas.

En declaraciones al diario Gazette, Vadim Pokrovsky, de la Academia Rusa de Ciencias, dijo que los rusos desconfían de lo que el gobierno promueve, especialmente los que crecieron en la Unión Soviética.

La circulación de todo tipo de informaciones críticas hacia las vacunas es mucho mayor en Rusia que en los países occidentales. A diferencia de España, donde el mensaje que difunden todos los medios es el mismo, en Rusia es posible leer buenos artículos, junto a los malos, los regulares y los pésimos.

Por ejemplo, el Canal Rusia 1 calificó a la dosis de AstraZeneca de “vacuna del mono”, ya que el adenovirus que utiliza procede de los chimpancés, a diferencia de Sputnik, que procede de células humanas.

Naturalmente, las críticas se vuelcan contra las vacunas occidentales, pero Sputnik tampoco está exento de ellas. Las redes sociales están repletas de información y desinformación sobre los efectos adversos de cualquier tipo de vacunas.

Los ataques contra Sputnik llegaron a tal punto que la fiscalía ordenó a bloquear algunos sitios con “información falsa”. Pero la censura no ha llegado a los extremos obsesivos alcanzados en países como España.

El confinamiento en Rusia se acabó abruptamente en enero de este año. Desde entonces la población se agolpa en todo tipo de actos multitudinarios, restaurantes, bares y discotecas y no entiende la necesidad de vacunarse: no ha habido brotes, ni rebrotes, ni variantes, ni nada de nada. Se han dado cuenta de que todo ha sido una cortina de humo.

Nestlé reconoce que la mayoría de los productos que vende son perjudiciales para la salud

Una presentación distribuida a los altos ejecutivos de la multinacional suiza Nestlé a principios de este año, indica que el 63 por ciento de los productos de alimentación y bebidas que distribuye, excluyendo productos como los alimentos para mascotas y la nutrición médica especializada, son perjudiciales para la salud.

Los productos de Nestlé son comida basura. Con la excepción del café puro, no son sanas el 96 por ciento de las bebidas, así como el 99 por ciento de los productos de confitería y helados, lo cual es extremadamente grave porque los niños están entre los principales consumidores.

La multinacional elabora productos que se adquieren bajo denominaciones comerciales muy conocidas, como KitKat, fideos Maggi y Nescafé. La venta de productos insanos representa aproximadamente la mitad de los 84.350 millones de euros de ingresos anuales totales de la multinacional.

“Hemos introducido mejoras significativas en nuestros productos, pero nuestra cartera sigue sin ajustarse a las definiciones externas de salud en un entorno de creciente presión reguladora y exigencias de los consumidores”, dice la presentación.

El agua y los productos lácteos obtuvieron mejores resultados, ya que el 82 por ciento del agua y el 60 por ciento de los productos lácteos se consideran saludables.

Los datos excluyen los preparados para lactantes, los alimentos para mascotas, el café y la división de ciencias de la salud, que fabrica alimentos para personas con condiciones médicas específicas.

En la presentación destacan productos de Nestlé como una pizza de corteza de media luna de tres carnes de DiGiorno, que contiene alrededor del 40 por ciento de la ingesta diaria recomendada de sodio, y una pizza de pepperoni de Hot Pockets que contiene el 48 por ciento.

Otro producto, una bebida San Pellegrino de naranja, obtiene una “E”, la peor calificación disponible según el sistema de puntuación Nutri-Score, con más de 7,1 gramos de azúcar por 100 ml.

El Nesquik de fresa de Nestlé, que se vende en Estados Unidos, contiene 14 g de azúcar en una ración de 14 g, así como pequeñas cantidades de colorante y aromatizante, a pesar de estar diseñado para ser mezclado con leche.

Ante las críticas, la multinacional ha reducido considerablemente los azúcares y el sodio de sus productos en las dos últimas décadas, entre un 14 y un 15 por ciento sólo en los últimos siete años.

También se ha desprendido de las divisiones que elaboraban los productos más perniciosos, como una participación del 60 por ciento en el negocio de embutidos de Herta en 2019.

—https://www.ft.com/content/4c98d410-38b1-4be8-95b2-d029e054f492

Tropas del ejército llamarán por teléfono para ‘convencer’ a los que no se hayan vacunado en Asturias

Ejercer el derecho a no vacunarse no va a ser fácil, al menos en Asturias. Ayer el consejero de Salud, Pablo Fernández, a instancias del diputado de Foro Asturias Adrián Pumares, explicó que el gobierno autonómico astur tiene un as en la manga frente a las 12.000 personas que han rechazado vacunarse.

El gobierno les volverá a llamar por teléfono, pero la recomendación para vacunarse no procederá de ningún sanitario sino de los soldados del ejército que, hasta ahora, se dedicaban a rastrear los contactos de los contagiados, dijo el consejero de Salud.

Como los contagios se van reduciendo, ya no son necesarios tantos soldados para ejercer de sabuesos y pasarán a perseguir a los reacios a la vacuna. Es lo que Pablo Fernández llama “repesca”.

“Este personal militar también hará ahora labores de localización en el proceso de vacunación”, apuntó el consejero de Salud, al tiempo que agradecía “el papel fundamental de apoyo” que han jugado los militares durante toda la crisis sanitaria.

De las más de 700.000 dosis administradas en Asturias, 119.000 son de AstraZeneca, cuya inoculación se está centrando en las personas con edades comprendidas entre los 60 y los 69 años. Pablo Fernández cifra el rechazo hacia esta marca farmacológica en concreto en un 2,46 por ciento. “Las cuatro vacunas autorizadas han demostrado niveles adecuados de eficacia y seguridad”, aprovechó para recordar el consejero.

Asturias se encuentra en contacto con colectivos especializados para gestionar la vacunación de personas con enfermedades mentales graves, sin hogar o reclusos. Además, ayer, los grupos parlamentarios aprobaron, por unanimidad, que se vacune a los estudiantes de Erasmus asturianos -unos 1.000- antes de viajar a destino.

—https://www.elcomercio.es/asturias/coronavirus-asturias-vacunas-principado-hara-repesca-20210525003851-ntvo.html

¿Tiene la vacuna de Moderna ingredientes que no son aptos para el uso médico?

El Estado de Connecticut ha publicado un listado de ingredientes que acompañan a la vacuna de Moderna (1). Entre ellos está el SM-102, una sustancia fabricada por la empresa Cayman Chemical que “no está destinada al consumo humano o veterinario”, según su ficha técnica (2).

Normalmente el SM-102 es un lípido que se estabiliza diluyéndolo en cloroformo. El producto final contiene 9 partes de cloroformo por cada una del lípido.

El cloroformo es un tóxico conocido. En la ficha técnica de seguridad del producto, la empresa fabricante, Cayman Chemical, lo describe como un componente peligroso. De ahí que las empresas de biotecnología vendan el SM-102 sólo con fines de investigación.

El cloroformo figura como componente del SM-102 en la ficha técnica de Cayman Chemical en el apartado “otros ingredientes”.

Al conocerse la composición de la vacuna, los medios han salido en defensa de Moderna, asegurando que no contiene cloroformo y que recurre al SM-102 para introducir el material genético ARNm en las células humanas.

La polémica en torno al SM-102 es propia de conspiranoicos, dicen medios como Newsweek (3), siempre al rescate del Pentágono y la industria farmacéutica. El director de investigación farmacéutica de la Universidad de Reading, Al Edwards, sale al paso diciendo que ciertos disolventes se utilizan a menudo para preparar determinadas sustancias, como los lípidos, aunque luego se eliminan.

“No conozco el proceso exacto utilizado para fabricar la vacuna Moderna, pero incluso si se disolviera el lípido en un disolvente como el cloroformo, cualquier cantidad residual de disolvente que quedara en la vacuna -si no se eliminara por completo- se mediría con mucha precisión y se incluiría en la lista de ingredientes”, añadió Edwards.

Pero si la vacuna de Moderna no contiene cloroformo, ¿qué sustancia incluye para que la molécula no se rompa? No está nada claro, pero se ha desatado una polémica que ha obligado a Cayman Chemical a publicar un comunicado de prensa para aclarar que el SM-102 está destinado exclusivamente a la investigación, a un uso in vitro o animal (exploratorio o preclínico).

Contenga o no cloroformo, el SM-102 no está destinado al uso veterinario, ni humano. No debería formar parte de una vacuna porque es un producto químico fabricado sin someterse a los procedimientos vigentes en la farmacia.

Como ya hemos explicado en otra entrada, la fabricación de la vacuna de Moderna ha sido dirigida por el Pentágono.

(1) https://portal.ct.gov/-/media/DDS/COVID-19_2021/DPH_covidvaccine_ingredients_and_work_2_3_21.pdf
(2) https://www.caymanchem.com/product/33474/sm-102
(3) https://www.newsweek.com/moderna-covid-vaccine-ingredient-conspiracy-theory-debunked-1592553

Las empresas farmacéuticas están ocultando información sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas

Las empresas farmacéuticas no han publicado toda la información necesaria para proceder a una revisión científica sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas contra el coronavirus, según un estudio de la la Universidad de Toronto y de la ONG alemana “Transparencia Internacional”.

Sólo han publicado el 45 por ciento de los datos de las pruebas clínicas de las vacunas, y de ellos, el 41 por ciento no aportó más que las conclusiones. En otras palabras, lo que sabemos de ellas es insignificante y no hay manera alguna de comprobar si la propaganda sobre su “efectividad” es cierta.

Las conclusiones se basan en el análisis de los datos clínicos de los estudios de efectividad de una veintena de las vacunas, entre ellas las de Pfizer, AstraZeneca y Moderna, y 183 contratos entre gobiernos y farmacéuticas.

La opacidad de los ensayos de las vacunas y la censura existente sobre los contratos de los gobiernos europeos con las farmacéuticas, no es ninguna novedad, a pesar de que la transparencia en los ensayos clínicos es la única forma de comprobar su seguridad y eficacia.

Con respecto a los contratos, “Transparencia Internacional” critica que de los pocos que se han hecho públicos, casi todos incluyen omisiones significativas de información clave, como el precio total a pagar, el precio de cada dosis y el calendario de entregas.

Sólo el 7 por ciento de los contratos se han difundido por los canales oficiales y de ellos, sólo uno no fue censurado. No obstante, se sabe que los países pobres pagan más por la misma vacuna que los más desarrollados. Por ejemplo, Sudáfrica pagó un 25 por ciento más por dosis que la Unión Europea.

“Transparencia Internacional” insta a la industria farmacéutica a hacer públicos los protocolos de los ensayos clínicos, anunciando sus resultados generales a los medios y poniendo todos los detalles a disposición de los científicos y de las revistas especializadas para que sean revisados.

—https://www.swissinfo.ch/spa/coronavirus-vacunas_denuncian-la-opacidad-en-ensayos-y-contratos-de-las-vacunas-contra-la-covid/46647312

Bélgica suspende la vacunación con Janssen para menores de 41 años tras la muerte una mujer por un trombo

Ayer el gobierno belga anunció la suspensión de la vacunación con Janssen para los menores de 41 años, tras la muerte de una mujer por graves efectos secundarios después de que se le administrara una dosis de la vacuna de Johnson & Johsnon. 

“La conferencia interministerial ha decidido administrar temporalmente la vacuna de Janssen a la población general a partir de los 41 años a la espera de un análisis más detallado de los beneficios y riesgos por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)”, han argumentado desde el Ministerio de Sanidad belga en un comunicado.

La mujer fallecida –menor de 40 años– murió el 21 de mayo tras ser ingresada en el hospital con un trombo grave y deficiencia de plaquetas, según el comunicado de Sanidad. Había sido vacunada a través de su empresa y fuera de la campaña oficial de vacunación belga. 

Las entregas de la vacuna de Janssen en Bélgica se han limitado hasta ahora a unas 40.000 unidades, y el 80 por ciento de las dosis se han administrado hasta ahora a personas mayores de 45 años, según agrega el mismo comunicado. 

El 20 de abril Johnson & Johnson reanudó las ventas de su vacuna contra el coronavirus en Europa con una advertencia en su etiqueta, después de haber solicitado a los países, incluido Bélgica, que suspendieran su uso debido a la preocupación por los trombos que provoca.

No obstante, la farmacéutica estadounidense asegura que no se ha establecido una relación causal clara entre los trombos y su vacuna, mientras que la EMA ha mantenido que los beneficios de la vacuna superan cualquier riesgo. 

La vacuna de una sola dosis de Janssen se utiliza principalmente en Bélgica para la vacunación a domicilio de las personas mayores y para una serie de grupos vulnerables, como las personas sin hogar y los inmigrantes indocumentados.

Bélgica ha pedido asesoramiento a la EMA para evaluar la relación entre la muerte de la mujer y la vacuna de Janssen. En cualquier caso Bruselas no ha especificado cuándo espera este dictamen final de la EMA.

—https://www.lavanguardia.com/vida/20210526/7483667/belgica-suspende-vacunacion-janssen-menores-41-anos-muerte.html

El número de mujeres que han abortado tras vacunarse aumenta en un 2.000 por ciento en 14 semanas

“Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña”, titulamos hace un mes un artículo (*). Ahora las cifras oficiales se han disparado hasta el 2.000 por ciento en 14 semanas.

Desde el principio el gobierno británico expuso las dudas existentes sobre los efectos de las vacunas contra el coronavirus sobre el embarazo: “Embarazo: No hay datos, o son limitados, sobre el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm. No se han realizado estudios de toxicidad en la reproducción animal. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no se recomienda durante el embarazo. En el caso de las mujeres en edad fértil, debe excluirse el embarazo antes de la vacunación. Además, se debe aconsejar a las mujeres en edad fértil que eviten el embarazo durante al menos 2 meses después de la segunda dosis”.

Los consejos también incluyen comentarios sobre la lactancia y la fertilidad: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm se excreta en la leche materna. No puede excluirse un riesgo para los neonatos/bebés. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no debe utilizarse durante la lactancia”.

En cuanto a la fertilidad, el gobierno británico confesó: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm tiene un impacto en la fertilidad”.

A pesar de las advertencias, el pánico desatado alcanzó tal extremo, que muchas de las mujeres encinta se vacunaron, y lo mismo cabe decir de las lactantes.

El gobierno de Boris Johnson ha estado publicando informes semanales sobre los efectos adversos de las vacunas. El primer informe abarcó desde el 9 de diciembre de 2020 hasta el 24 de enero de este año. El último va del 9 de diciembre de 2020 hasta el 5 de mayo este año. Hay 14 semanas entre uno y otro.

En el caso de la vacuna de Pfizer, los registros oficiales muestran 66 abortos espontáneos, un caso de muerte de un bebé prematuro, 3 casos de muerte fetal y 2 casos de bebés nacidos muertos. El aumento es del 1.700 por ciento desde el 24 de enero.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, los daños son similares. Del 24 de enero al 5 de mayo, 50 embarazadas han abortado y en otros dos casos los hijos nacieron muertos. Es un incremento del 2.500 por ciento.

Como consecuencia de la situación el Gobierno ha actualizado la advertencia original sobre fertilidad, embarazo y lactancia: “Existe una experiencia limitada con el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm en mujeres embarazadas. Los estudios en animales no indican ningún efecto adverso directo o indirecto sobre el embarazo, el desarrollo embrionario/fetal, el parto o el desarrollo postnatal. La administración de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm durante el embarazo sólo debe considerarse cuando los beneficios potenciales superan los riesgos potenciales para la madre y el feto”.

Más información:
— Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña

La OMS reconoce que las vacunas han causado más de 5.000 muertes y 800.000 efectos secundarios

La Unión Europea tiene una base datos sobre los efectos adversos de las vacunas, llamada Eudra, Estados Unidos tiene la suya, que se llama Vaers y, finalmente, la OMS tiene otra, llama VigiAccess.

Tras la inoculación de las vacunas contra el coronavirus, la OMS ha registrado 5.460 muertes y 780.073 efectos adversos hasta el 18 de mayo, aunque el recuento dista mucho de ser completo. Ni siquiera va más allá de un puñado de países del mundo. Aproximadamente dos tercios de los registros proceden de Europa.

Entre el 4 y el 18 de mayo, hubo una media de 73 muertes adicionales al día y 11.160 nuevos casos de efectos secundarios al día. En el periodo de observación comprendido entre el 27 de marzo y el 4 de mayo, se produjeron 58 muertes y 7.632 casos de acontecimientos adversos añadidos cada día. El número de nuevos efectos secundarios notificados diariamente se duplicó con creces.

El crecimiento es cuantitativo y cualitativo. A medida que hay más personas vacunadas, la lista de efectos adversos es más larga y ha pasado de 124 a 176 páginas. Las vacunas no parecen estar causando un tipo de efectos secundarios específicos, sino que los daños son aleatorios.

Van desde la muerte por fallo cardíaco o muerte cerebral, hasta síntomas más leves como diarrea o dolores de cabeza. En particular, son frecuentes la sordera, la ceguera y el insomnio. Se registran 497 casos de ceguera y 153 casos de ceguera unilateral. También hay 91 casos de ceguera temporal. Han causado sordera en 829 vacunados y se ha producido insomnio en más de 9.030 pacientes desde su inyección.

La ley italiana reconoce que hay una ‘incertidumbre científica’ acerca de las vacunas

Con 144 votos a favor, 25 en contra y 3 abstenciones, el Senado italiano ha respaldado la ley sanitaria del gobierno (*), que tiene dos artículos característicos sobre la responsabilidad criminal de los trabajadores sanitarios en materia de vacunación.

La Exposición de Motivos de la ley explica las modificaciones introducidas de la siguiente manera: “En un contexto caracterizado por márgenes de incertidumbre científica, y un marco en continua evolución, la perspectiva de incurrir en una posible responsabilidad penal, como consecuencia de eventos adversos atribuibles, aunque sólo sea en hipótesis a la administración de la vacuna puede generar alarma”.

Más adelante, el texto explica el artículo 3 de la ley de la siguiente manera: “La disposición excluye la responsabilidad por los delitos de homicidio y lesiones personales por negligencia cometidos en el periodo de emergencia cuando los hechos sean causalmente atribuibles a la administración de la vacuna contra el Sars Cov 2”.

Es interesante que la ley italiana reconozca con la boca pequeña la “incertidumbre científica” que ha existido y sigue existiendo sobre la pandemia, lo que contrasta con las declaraciones contundentes de los políticos, los expertos y los medios de comunicación, que han tratado de aparentar lo contrario.

Las vacunas forman parte integrante de esa “incertidumbre científica” y, sin embargo, la ley no protege a los vacunados, sino a los vacunadores.

Como suele ocurrir, la ley le da la vuelta al asunto: la política sanitaria no ha presentado un cuadro dogmático de la pandemia para crear alarma, sino para evitarla, y ese mismo argumento falaz es el que utiliza para excluir a los trabajadores sanitarios de cualquier tipo de responsabilidad.

El argumento de la “alarma” trata a la población como menores de edad, incapaces de tomar decisiones por sí mismos. Uno de los rasgos más característicos de la pandemia ha sido precisamente la alarma, pero ha llegado el momento de evitarla.

El personal sanitario alcanza así el mismo estatuto legal que las multinacional farmacéuticas: todos son impunes, nadie se responsabiliza de las consecuencia de las vacunas.

Por otro lado, el artículo 4 exige la vacunación obligatoria de los trabajadores sanitarios, lo cual resulta esperpéntico, teniendo en cuenta la “incertidumbre científica”, porque no se obligar a nadie a vacunarse si no hay certeza.

Como se ve, la ley tiene dos caras: protege a los trabajadores sanitarios cuando vacunan a terceros y les deja sin opciones cuando se vacunan a sí mismos. Es una de las características de esta pandemia, donde han sido víctimas y verdugos al mismo tiempo.

Algunos partidos parlamentarios intentaron eliminar este artículo 4, pero su propuesta sólo fue apoyada por 45 senadores.

(*) https://www.byoblu.com/2021/05/14/lobbligo-vaccinale-per-i-sanitari-riceve-lok-del-senato/

El número de niños hospitalizados por coronavirus en California se infló en un 40 por ciento para intimidar

Un estudio científico realizado por la revista Hospital Pediatrics concluye que más del 40 por ciento de los niños hospitalizados en California no padecen covid-19 y que la cifra se infló para sembrar el miedo entre los padres e imponer medidas de contención en las escuelas.

“Aunque el Covid-19 es mortal en los niños, las tasas de hospitalización habrían sobrestimado su verdadera carga”, dice el estudio. De los 117 niños hospitalizados por coronavirus, 53 de ellos padecían otras enfermedades.

46 niños fueron hospitalizados a pesar de que eran asintomáticos, es decir, totalmente sanos, 33 de ellos sufrían enfermedades benignas y 9 padecían enfermedades graves.

La manipulación de los datos tenía por objeto intimidar a los padres para justificar la introducción de medidas restrictivas en las escuelas.

La revista es el portavoz oficial de la academia estadounidense de pediatría y en su título el estudio destaca la diferencia entre niños hospitalizados “por” coronavirus y los ingresados “con coronavirus”.

Newsweek ha reproducido el informe científico, que publicó en internet el 19 de mayo. Este documento se une a otros procedentes de Reino Unido y Austria y permiten afirmar que el año de histeria ha sido una manipulación colectiva y masiva en la que han participado “expertos”, académicos e incluso instituciones científicas y sanitarias.

(*) https://hosppeds.aappublications.org/content/hosppeds/early/2021/05/18/hpeds.2021-006001.full.pdf

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