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Categoría: Salud (página 34 de 88)

El 80 por ciento de las muertes atribuidas al ‘covid’ en Escocia son de personas vacunadas

En el mes de agosto, el 80 por ciento de las personas que han muerto “por covid” en Escocia se habían vacunado, según los datos oficiales del Instituto Escocés de Salud Pública (PHS, Public Health Scotland). El programa de vacunación contra el coronavirus es, pues, un fracaso. Las vacunas no previenen la circulación del virus, lo cual es algo que ya estaba admitido, y aumentan el riesgo de hospitalización y muerte, en lugar de reducirlo.

Como los demás organismos públicos, el PHS presenta las cifras de manera que el asunto quede convenientemente tapado. En lugar de hacer un balance semana a semana, incluyen las muertes hasta el 29 de diciembre del año pasado. Según esos datos, hubo 3.102 muertes en la población no vacunada, 279 muertes en la población parcialmente vacunada y 298 muertes en la población totalmente vacunada. Parece, pues, que la mayoría de las muertes “por covid” se producen en la población no vacunada. En cosecuencia, las vacunas previenen las hospitalizaciones y muertes “por covid”, como era de esperar.

Sin embargo, esos datos incluyen el momento cumbre de la llamada “segunda ola”, cuando sólo el 9 por ciento de la población había recibido una dosis y sólo el 0,1 por ciento de la población total estaba totalmente vacunada. De ahí resulta que la mayor parte de los muertos y hospitalizados no estaban vacunados.

Pero el análisis tiene que ser mucho más fino, recurriendo a los informes más recientes en los que la mayor parte de la población ya está vacunada. De esa manera se deduce que entre el 5 y el 26 de agosto de este año el número de muertes atribuidas al “covid” ha sido el siguiente:

  • población no vacunada: 25 muertes
  • población parcialmente vacunada: 6 muertes
  • población totalmente vacunada: 92 muertes

Esto significa que en agosto de este año la población no vacunada representó sólo el 20 por ciento de las muertes atribuidas al “covid”, mientras que la población totalmente vacunada representó el 75 por ciento.

Entre el 19 y el 26 de agosto de este año el número de muertes atribuidas al “covid” se distribuye de la siguiente manera:

  • población no vacunada: 6 muertes
  • población parcialmente vacunada: 2 muertes
  • población totalmente vacunada: 34 muertes

Los porcentajes son, pues, aún más mayores: el 86 por ciento de las muertes “por covid” corresponden a personas vacunadas contra el “covid”.

La conclusión es que, en lugar de reducir el riesgo de muerte “por covid”, las vacunas lo aumentan en un 566 por ciento.

—https://theexpose.uk/2021/09/08/exclusive-80-percent-of-covid-19-deaths-in-august-were-people-who-had-been-vaccinated/

Los ancianos han muerto en los asilos de Canadá por falta de personal y de cuidados

Muchos ancianos han muerto en Canadá por no haber comido o bebido lo suficiente en los asilos y residencias de larga duración, afirmó el jueves en una entrevista el doctor Vinh-Kim Nguyen, médico de urgencias del Hospital General Judío de Montreal, encargado de tratar los casos de coronavirus en la capital canadiense.

En las últimas semanas, varios ancianos trasladados a hospitales desde los asilos y residencias de larga duración no han muerto por el coronavirus, sino por la falta de alimentos y agua. “Está claro que no todas las muertes que hemos visto [en el hospital] son atribuibles al covid-19”, dijo el doctor Vinh-Kim.

Debido a la escasez de personal en los centros de atención residencial y de larga duración, los ancianos que habían sido abandonados a su suerte fueron trasladados al hospital en malas condiciones, añadió el médico.

“No había suficiente [personal en los asilos] para alimentar a estas personas. Así que murieron de hambre. Hay que decirlo. Lo que vemos en el hospital son pacientes que llegan completamente deshidratados, con insuficiencia renal, porque no han bebido lo suficiente durante muchos días”.

En la mayoría de los casos “se trata de ancianos confusos con problemas cognitivos que ya tenían una mala salud. La deshidratación y la desnutrición agravaron su estado y contribuyeron a su muerte”, aseguró Vinh-Kim, quien se considera testigo de varias muertes de este tipo en su hospital.

Vinh-Kim afirma que las condiciones de los ancianos residentes en las residencias empeoraron cuando se prohibieron las visitas de los familiares, porque “a menudo proporcionaban parte de los cuidados a estos ancianos tan pobres”.

Michèle Charpentier, profesora de trabajo social en la Universidad de Quebec, comparte el diagnóstico del médico. “Está claro que hay muertes colaterales en la crisis de covid-19. Son las personas en los CHSLD [asilos] las que mueren por deshidratación, falta de cuidados, falta de atención y confort de sus seres queridos”, dijo en una entrevista.

La profesora, especialista en gerontología, asegura que algunos ancianos de los asilos se dejaron morir. “Se dejan llevar, ya no comen. Están deshidratados y probablemente experimentan formas de ansiedad y depresión por el contexto que les rodea”.

Charpentier habló de casos desgarradores de ancianos frágiles y confusos que se encuentran en una situación de gran angustia tras haber sido apartados de sus familias. “Hay una ruptura total con las personas que los ancianos quieren, que son importantes para ellos”.

A causa de las medidas sanitarias, muchos se presentaban enmascarados ante los ancianos. “¡Qué horror! Imaginemos por un momento cómo reacciona ante esta situación una señora polaca de 94 años (que no habla ni francés ni inglés), que tiene déficits cognitivos, que no puede ver a su hija ni a su hijo y que no entiende lo que está pasando. Ve a mucha gente que no conoce con máscarillas. Puedes imaginar su angustia”.

La ola de histeria pandémica ha disparado el número de suicidios en Japón

Un nuevo estudio, realizado por científicos de una universidad japonesa en colaboración con el Centro de Vigilancia de Enfermedades Infecciosas de Japón (1), ha identificado 2.665 casos de exceso de mortalidad por suicidio en Japón entre julio de 2020 y marzo de 2021.

El exceso de mortalidad es la diferencia entre el número real de muertes y el umbral epidemiológico esperado, teniendo en cuenta las cifras de años anteriores. El estudio utilizó los datos oficiales de los registros desde 2005 hasta febrero de 2021.

Los investigadores concluyen que se ha producido un “exceso de mortalidad significativo debido al suicidio” entre ambas fechas, con el mayor exceso de mortalidad observado en octubre del año pasado.

El número de muertes atribuidas al coronavirus durante ese periodo fue de 8.153, lo que significa que el exceso de mortalidad por suicidio debido a la ola de histeria y otras circunstancias relacionadas con la pandemia fue casi equivalente a un tercio del total de muertes por coronavirus.

Los autores del estudio proponen que los gobiernos examinen si las medidas sanitarias aprobadas durante la pandemia compensan las muertes ocasionadas por las restricciones. El impacto en la calidad de vida debe ser considerado entre las diversas desventajas de las restricciones a la actividad económica y social, como un componente principal de las medidas.

Lo mismo cabe decir del histerismo y el pánico desatado entre la población por los medios de comunicación.

Otro estudio reciente realizado en Reino Unido también demuestra que, desde el comienzo de la pandemia, han muerto por suicidio cinco veces más jóvenes que por coronavirus (2). A pesar de ello, los medios de comunicación continúan criminalizando a los adolescentes, calificándolos como “irresponsables”.

Un tercer estudio que ha llevado a cabo la Universidad de California confirma (3) que los adolescentes tienen seis veces más probabilidades de padecer una miocarditis como consecuencia de la vacuna, que de ser hospitalizados por “covid”.

(1) https://www.scribd.com/document/523729600/2021-02-13-21251670v6-full
(2) https://assets.researchsquare.com/files/rs-689684/v1/3e4e93fb-4e98-4081-9315-16143c2bbd2b.pdf
(3) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/09/teenage-boys-risk-vaccines-covid/

Las Comunidades Autónomas se blindan eliminando las vacunas COVID de las historias clínicas de las personas inoculadas

A pesar de ser una exigencia legal, la inoculación de las vacunas autorizadas por la Agencia Española del Medicamento contra el llamado COVID-19 no aparecen en las historias clínicas de aquellas personas que han recibido alguna de sus dosis, ni tampoco aparecen en el calendario de vacunación. Cualquier efecto secundario posterior quedará disociado de su inoculación, y será tratado como una patología ajena al fármaco. Leer más

El Síndrome de Guillain-Barré ya es un efecto secundario oficial de la vacuna de AstraZeneca

Ayer la Agencia Europea del Medicamento (EMA) incluyó el Síndrome de Guillain-Barré como un efecto secundario de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca. Se trata de una enfermedad neurológica en la que el sistema inmunitario del paciente ataca sus nervios periféricos.

Según la EMA, hasta el 31 de julio se habían registrado 833 casos de este síndrome neurológico en todo el mundo.

“El Comité de Evaluación de Riesgos de Farmacovigilancia de la EMA ha llegado a la conclusión de que una relación causal entre Vaxzevria y el síndrome de Guillain-Barré se considera al menos una posibilidad razonable”, dijo el regulador europeo en un comunicado.

“El Síndrome de Guillain-Barré debe, por tanto, añadirse a la información del producto como efecto secundario” de la vacuna de AstraZeneca, dijo la institución reguladora, que tiene su sede en Ámsterdam.

El efecto se produce en menos de una de cada 10.000 personas vacunadas. Es un trastorno de los nervios periféricos que se caracteriza por una debilidad o parálisis progresiva, que suele comenzar en las piernas y a veces progresa a los músculos de la respiración y luego a los nervios de la cabeza y el cuello.

La EMA recomienda que la advertencia se incluya en la información del producto para concienciar de los riesgos a los profesionales sanitarios y a las personas que reciben la vacuna. La institución europea también recuerda a los pacientes que deben buscar atención médica inmediata si desarrollan debilidad y parálisis en las extremidades.

En julio el regulador también incluyó el Síndrome de Guillain-Barré como un efecto secundario de la vacuna de Johnson & Johnson, que utiliza la misma tecnología que la de AstraZeneca.

Las empresas farmacéuticas se excusan diciendo que se han producido muy pocos casos, en proporción a las vacunas inoculadas. Pero los afectados, que eran personas sanas antes de vacunarse, no opinan lo mismo.

A medida que acumula cada vez más efectos adversos, la vacuna de AstraZenaca está destinada a ser inoculada gratuitamente a los países del Tercer Mundo, a fin de comprobar hasta dónde llegan sus consecuencias sobre la salud.

Miles de personas pasan hambre en Vietnam a causa del toque de queda sanitario

Vietnam es otro de esos países que no ha conocido la pandemia pero ha conocido el confinamiento. Desde principios de junio el gobierno ha introducido gradualmente restricciones más severas. En Ciudad Ho Chi Minh, la mayor capital del país asiático, está totalmente prohibido salir de casa, incluso para comer. Las actuales restricciones podrían prolongarse hasta el 15 de septiembre, fecha en la que la ciudad se ha propuesto acabar con el toque de queda.

La consecuencia es que miles de personas están pasando hambre y los más afectados son los pobres. Las fábricas y los mercados han sido cerrados, y con ellos se han perdido miles de puestos de trabajo. Taxistas, vendedores de comida en la calle, obreros de los talleres y la construcción llevan meses sin tener ingresos y están encerrados y hacinados en viviendas precarias.

Incluso antes del toque de queda del 23 de agosto, millones de personas estaban endeudadas. El gobierno prometió alimentar a todo el mundo y ordenó al ejército que repartiera suministros a los necesitados, pero amplios sectores de la población no han recibido nada.

Las estadísticas oficiales afirman que sólo en Ciudad Ho Chi Minh hay entre 3 y 4 millones de personas en dificultades económicas debido al confinamiento. Hasta el 26 de agosto el ayuntamiento ha proporcionado una ayuda que incluye entre 1,2 y 1,5 millones de dongs (unos 40 euros) y una bolsa de alimentos esenciales a más de 1,2 millones de vecinos en dificultades. Se propone gastar otros 9.200 millones de dongs para apoyar a las personas confinadas.

A Tran Thi Hao, trabajadora de una fábrica, le dijeron que el gobierno se aseguraría de que ella y su familia estuvieran bien alimentados, pero durante los últimos dos meses han estado comiendo poco más que arroz y salsa de pescado.

En julio la despidieron, mientras que su marido, trabajador de la construcción, lleva meses sin trabajar. Están atrasados en el pago de la vivienda y pronto dejarán otra mensualidad sin pagar.

“Intento aguantar todo lo que puedo, pero no sé qué va a pasar”, dice. “No sé cómo expresar con palabras lo que siento”, añade. “El gobierno dijo que enviaría ayuda a personas como yo, pero no ha habido nada”, afirma. “Todos los que viven a mi alrededor penden de un hilo”.

Tran no está sola. Nguyen Lam Ngoc Truc, de 21 años de edad, también necesita volver a ganar dinero. Vive en una barriada a orillas del río con otras 30 ó 40 familias. Vendía comida callejera a los estudiantes, pero no ha podido trabajar desde junio. Su madre, su padre y su hermano tampoco tienen trabajo. Han sobrevivido gracias a las limosnas de arroz y fideos instantáneos de organizaciones benéficas y vecinos.

En el barrio de los emigrantes de Ciudad Ho Chi Minh son muchos los que no tienen papeles y, por lo tanto, es como si no existieran. No reciben ningún tipo de ayudas públicas.

La semana pasada, los medios de comunicación vietnamitas informaron de que más de 100 personas de un barrio estaban protestado por la falta de ayudas.

Por otro lado, Alemania ha regalado a Vietnam 2,5 millones de vacunas de AstraZeneca, las mismas que en la Unión Europea no se pueden administrar por sus graves efectos adversos.

Para finales de este año el número de dosis regaladas por Alemania a los países del Tercer Mundo ascenderá a 30 millones de dosis.

Muere una tercera persona en Japón a consecuencia de las vacunas de Moderna fabricadas en España

Un japonés de 49 años de edad murió el 11 de agosto sólo un día después de recibir su segunda dosis de la vacuna de Moderna, que se fabrica en España.

Al igual que con las dos muertes anteriores, el Ministerio de Sanidad dijo que aún no había establecido si la última muerte estaba relacionada con la vacuna. No obstante, el 26 de agosto la administración este tipo de vacunas quedó en suspenso en Japón.

A principios del mes pasado, dos japoneses de 30 años sin problemas de salud subyacentes murieron a los pocos días de recibir su segunda dosis de la vacuna Moderna. Más de dos millones y medio de dosis han ido a parar a la basura al descubrir que contenían fragmentos de acero inoxidable.

En una declaración conjunta con el distribuidor local Takeda Pharmaceutical, Moderna declaró: “Se trata de un suceso trágico, y la pérdida de vidas humanas es algo que nos tomamos muy en serio. Extendemos nuestras más profundas condolencias a sus seres queridos”.

“La rara presencia de partículas de acero inoxidable en la vacuna Covid de Moderna no supone un riesgo indebido para la seguridad del paciente y no afecta negativamente al perfil de beneficios/riesgos del producto”, añadió la multinacional.

En consecuencia, Moderna admitía que el acero inoxidable de las vacunas de Moderna no procede de “impurezas” o de una “contaminación casual” en el proceso de fabricación o envasado, sino que es un coadyuvante del fármaco.

Por lo tanto, tampoco es algo propio sólo de algunos lotes.

—https://www.theguardian.com/world/2021/sep/07/third-person-dies-in-japan-after-taking-contaminated-moderna-coronavirus-vaccine

La primera vacunación masiva de la historia: la campaña de Napoleón en Rusia

Napoleón revolucionó el arte de la guerra, creando gigantescos ejércitos, que no eran otra cosa que “la nación en armas”, es decir, grandes agrupaciones de tropas. Esas masas armadas debían ser debidamente atendidas y cuidadas por médicos militares. Uno de ellos fue el doctor René Nicolas Desgenettes, que conoció a Napoleón en 1793, durante la campaña de Italia, cuando éste sólo era un modesto oficial de artillería de 24 años de edad.

Las enfermedades siempre han causado más bajas a los ejércitos que las batallas porque las condiciones de vida en la guerra exponen al cuerpo humano a condiciones extremas. Un ejército capaz de mantener a sus tropas en buen estado de salud era más importante que los ataques y los contrataques. Para luchar, un soldado debe comer, beber, descansar, lavarse y abrigarse adecuadamente.

En las expediciones militares napoleónicas había, además, otro condicionante fundamental para la salud de las tropas: el cambio en las condiciones ambientales. Los soldados debían aclimatarse a temperaturas tan diferentes a las suyas habituales, como la nieve o el desierto. Cuando en 1798 Napoleón invadió Egipto, nombró a Desgenettes médico jefe del ejército.

Los médicos militares napoleónicos crearon un servicio de ambulancias a base de camellos para los heridos e impusieron estrictas normas de higiene a las tropas, vestimenta, alimentación y agua, eliminación de residuos, prohibición de la prostitución… A pesar de ello, el ejército siguió teniendo más bajas a causa de las enfermedades que de los combates.

La viruela, las fiebres, las enfermedades venéreas y la peste asolaron a las tropas. Cuando la flota del almirante Nelson cortó los suministros frescos procedentes del mar, apareció el escorbuto. La disentería envió a muchos a la tumba. El tracoma, la enfermedad ocular egipcia, inflamó los ojos de los soldados. La postración por el calor y la deshidratación llevaron a los hombres a beber agua no potable que contenía pequeñas sanguijuelas, que se adherían a la faringe, se llenaban de sangre y provocaban tos, dificultad para respirar y a veces hemorragias. Podían desprenderse con gárgaras de vinagre y agua salada o extraerse con fórceps.

Napoleón inició una ofensiva en Siria, que entonces comprendía Palestina, Israel y Líbano, para neutralizar al Imperio Otomano. Durante los cruentos combates en Jaffa, apareció la peste y los enfermos empezaron a llenar el hospital instalado en un viejo monasterio ortodoxo griego. Para disipar el miedo al contagio que tenían las tropas, Napoleón visitó a los apestados en el hospital y charló con ellos. Ayudó a cargar el cadáver de un soldado que había muerto a causa de la peste y bajo cuyo uniforme roto se veían las grandes manchas negras en la piel.

El personal sanitario del hospital de Jaffa se había reclutado en las prisiones y galeras. Estaban mal pagados, pero se beneficiaban de la venta de ropa y efectos robados a los muertos y moribundos, en contra de la orden de quemarlos para combatir la enfermedad. Napoleón dispuso fusilar a los sanitarios que fueran sorprendidos vendiendo los enseres de los muertos y enfermos.

Durante el asedio de Acre, Desgenettes instaló otro hospital para los enfermos de peste. Como había hecho Napoleón en Jaffa, trató de calmar el miedo al contagio con un experimento que ha pasado a los anales de la historia de la medicina: bebió del vaso de un paciente moribundo y luego se inoculó la peste a sí mismo. La peste bubónica colorea de negro la piel y, con un bisturí, Desgenettes le extrajo líquido de la zona inflamada y se lo inoculó, a pesar de lo cual no padeció ninguna enfermedad.

En aquella época ni los médicos ni los sanitarios iban disfrazados de astronautas, como ahora. No había mascarillas, ni guantes, ni medios de protección frente a las infecciones, a pesar de lo cual, no padecieron las enfermedades de sus pacientes.

El experimento de Desgenettes lo reprodujeron otros médicos en el siglo XIX, como el alemán Virchow o el austriaco Pettenkofer. Ninguno contrajo ninguna enfermedad infecciosa. Los mismos experimentos se reprodujeron en el siglo siguiente para demostrar que la verdadera causa de las epidemias no estaba en los “patógenos”, sino en los diferentes estados de salud de las personas o, en otras palabras, en su sistema inmune. No había que obsesionarse con los “gérmenes” sino prevenir la enfermedad reforzando las “defensas” del organismo con una buena alimentación, descanso, abrigo, higiene…

Napoleón fracasó en Acre y ordenó la retirada. Pero las tropas hospitalizadas a causa de la peste no eran capaces de viajar por el desierto. Abandonarlos a los otomanos era condenarlos a los peores tormentos y llevárselos suponía retrasar la evacuación. En presencia del general Berthier, su jefe de estado mayor, Napoleón pidió a Desgenettes que hiciera lo mismo que han hecho los médicos en España durante la pandemia: poner fin a la agonía de los apestados administrándoles opio.

Desgenettes se negó y los enfermos fueron transportados a Jaffa, donde la situación se reprodujo por el asedio del ejército otomano. Había que evacuar, y esa vez Napoleón se negó a preguntar a Desgenettes. El farmacéutico jefe de la expedición, Claude Royer, suministró opio a los enfermos para que tuvieran una muerte dulce.

A raíz del incidente las relaciones entre Napoléon y Desgenettes se agriaron. Cuando el ejército llegó a El Cairo, Napoleón dijo ante los miembros del Instituto de Egipto que “la química es la cocina de los médicos”. Desgenettes le respondió: “¿Y cuál es la cocina de los conquistadores?” Dejaron de hablarse durante un tiempo.

Para preparar la expedición militar contra Rusia, Napoleón ordenó vacunar a sus tropas. Fue la primera campaña de vacunación masiva de la historia y lo más interesante de la misma es lo que significaba entonces la vacunación, que no tenía nada que ver con la actual. Las vacunas no se administraban con jeringuillas hipodérmicas sino que eran remedios bastante rudimentarios, consistentes en una especie de cataplasmas que se adherían a la piel. Tampoco se introducían sustancias químicas artificiales, sino una pasta elaborada con material procedente de una propia infección previa.

La serie “The Knick” dirigida por Steven Soderbergh y emitida por HBO tiene un capítulo que ilustra la manera en que se elaboraban antiguamente este tipo de vacunas tradicionales. El protagonista (Clive Owen) está en Nicaragua y para vacunar a la población de viruela extrae las pústulas a los enfermos con unas pinzas y con ellas fabrica la pasta que aplicará a la piel de los sanos. La historia médica de las vacunas, que es milenaria, demuestra que el sistema inmune también se puede reforzar de esa manera para prevenir determinadas enfermedades. No obstante, la teoría y la práctica de la vacunación cambia con el desembarco de la química. La “cocina de los médicos” empezó a ser otra.

Napoleón extrajo de Rusia la misma experiencia que de los desiertos de Oriente Medio. A pesar de las vacunas, sus tropas fueron diezmadas por las enfermedades porque los soldados volvieron a estar sometidos a condiciones meterológicas y ambientales extremas de todo tipo, que son las auténticas causas de las epidemias.

Su médico, Desgenettes, siempre fue un revolucionario. Miembro del partido girondino durante la Revolución Francesa, su evolución biográfica se confunde con ella. Volvió al lado de Napoleón y estuvo presente en la batalla de Waterloo. Los gobiernos revolucionarios le ascendían a la cumbre y los reaccionarios lo enviaban al ostracismo porque, como decía Virchow, la medicina no es más que política a gran escala.

En Israel los ‘expertos’ predican la cuarta dosis porque las tres anteriores han fracasado

Ayer el experto responsable de la pandemia en Israel pidió una cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus. Lo podía haber dicho desde el principio: lo mejor es vacunarse todos los días.

La semana pasada el Ministerio de Sanidad anunció que el pasaporte sanitario caducará a los seis meses de la segunda o tercera dosis de la vacuna, lo que ya dejaba entrever que había que poner una cuarta inyección.

“El virus está ahí y seguirá estando, también debemos prepararnos para una cuarta inyección”, dijo Salman Zarka en la radio pública Kan.

Según este matasanos, la próxima vacuna “de refuerzo” podría modificarse para proteger mejor contra las nuevas variantes del virus, como la “cepa delta“ que se han sacado de la manga para encubrir sus continuos fracasos.

“Esta va a ser nuestra vida a partir de ahora”, amenazó Zarka, sin concretar cuándo será el momento de plantearse una cuarta inyección.

A finales de julio el gobierno israelí lanzó una campaña para inocular la tercera dosis de Pfizer a las personas de 60 años o más. Hasta el viernes, 2,5 millones de israelíes habían recibido la tercera dosis.

Desde entonces, han ido reduciendo reducido gradualmente la edad mínima para inyectar la tercera dosis. El domingo pasado el Ministerio de Sanidad anunció que ampliaba la posibilidad de recibir la vacuna “de refuerzo” a todos los adultos y adolescentes mayores de 12 años.

Israel fue uno de los primeros países en comenzar a vacunar masivamente. También fue uno de los primeros en tener a casi toda la población vacunada. Es de los pocos que ha inoculado una terera dosis. Sin embargo, a medida que aumentaba el número de vacunados también aumentaron las hospitalizaciones. Es un fracaso sin paliativos.

La semana pasada Israel conoció un nuevo máximo de “casos positivos” diarios. En Israel ya reconocen abiertamente que padecen una “pandemia de vacunados”. Igualmente podrían hablar de una “pandemia de vacunas”. Si una imagen vale más que mil palabras, la gráfica sobre el número de “casos positivos” en el país más vacunado del mundo, es elocuente por sí misma:

—https://www.timesofisrael.com/virus-czar-calls-to-begin-readying-for-eventual-4th-vaccine-dose/

La revista Forbes elimina un artículo contra el porte de mascarillas por parte de los niños

La revista Forbes ha eliminado un artículo que defendía que el porte de mascarillas por parte de los niños provoca perturbciones psicológicas. El artículo estaba escrito por Zak Ringelstein, doctor en educación por la Universidad de Columbia y fundador de Zigadoo, una aplicación educativa y de desarrollo para niños.

Su título es llamativo: “El porte obligatorio de mascarillas en las escuelas supone un trauma para millones de niños, especialmente los de familias con bajos ingresos”. El texto critica los consejos de los institutos de salud pública y los gobiernos sobre la utilidad de las mascarillas para prevenir contagios.

Ringelstein comienza relatando que ha pasado su carrera abogando por la eliminación de los exámenes estandarizados debido a los “estragos que han causado en la salud mental y el bienestar de los escolares estadounidenses, en particular los niños de familias con bajos ingresos”.

Luego explica que la campaña para abolir los exámenes estandarizados iba bien hasta que la pandemia llegó a Estados Unidos y de la noche a la mañana transformó el sistema de educación pública estadounidense en algo irreconocible: un sistema de restricciones y mandatos mucho más represivo que los exámenes estandarizados.

“En la mayoría de las aulas estadounidenses, los alumnos deben llevar un trapo sobre la cara y permanecer alejados de sus compañeros durante toda la jornada escolar. En muchas escuelas, los alumnos se ven obligados a jugar solos en el recreo. Incluso para los alumnos más pequeños, los pupitres están en filas. Los niños no pueden ver las sonrisas de los demás ni aprender habilidades sociales y verbales cruciales”, dice Ringelstein.

Como experto en educación primaria con experiencia en la enseñanza basada en el trauma, Ringelstein sugirió sustituir la afirmación por la siguiente alternativa: «Las mascarillas y el distanciamiento social inducen al trauma, y el trauma a una edad temprana es peligroso para el desarrollo, especialmente para los niños que experimentan traumas en otras partes de sus vidas”.

“Debemos preguntarnos si los beneficios de las mascarillas y el distanciamiento social realmente compensan el daño psicológico, físico, social y académico a largo plazo que estamos infligiendo a toda una generación de escolares estadounidenses. Si nos preocupamos por la equidad y los miembros más vulnerables de nuestra sociedad, no podemos al menos tener miedo de hacer la pregunta”, añade Ringelstein.

El artículo comenzó a difundirse masivamente tras ser compartido por los usuarios de las redes sociales, que animaron a la gente a leerlo. Se puede leer en el siguiente enlace:

https://archive.ph/9MeFZ

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