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Los trapos sucios de la falsificación de los ensayos clínicos de la vacuna de Pfizer

Ya lo anunciamos en una entrada del mes de agosto: Pfizer había falsificado los ensayos clínicos para que le aprobaran su vacuna. Los inquisidores de Newtral y Europa Press dijeron que era una “noticia falsa”. Ahora el British Medical Journal lo confirma (1). Otro de los montajes en torno a la pandemia se hunde en el fango.

Ha nacido el “Pfizergate”. En España las televisiones deberán seguir poniendo todas sus cámaras delante del volcán de La Palma para tapar las vergüenzas que han propagado durante meses. Pero llegarán muchos más escándalos en lo sucesivo, por más que no tengan remedio para quienes se han vacunado.

La vacuna de Pfizer fue subcontratada con diversas empresas. La empresa alemana Biontech la elaboró y Ventavia (2), otra empresa con sede en Texas, se encargó de llevar a cabo los ensayos clinicos. Un director regional de Ventavia ha confesado al British Medical Journal que la empresa falsificó los datos de los ensayos, filtró los historiales médicos de los pacientes y tardó en hacer un seguimiento de los efectos adversos del ensayo de fase III.

El personal que realizaba el control de calidad se vio abrumado por el número de problemas que descubrió. Después de informar repetidamente a Ventavia, la directora regional, Brook Jackson, envió una queja por correo electrónico a la FDA y Ventavia le despidió ese mismo día. Jackson proporcionó al British Medical Journal docenas de documentos internos de la empresa, fotos, grabaciones de audio y correos electrónicos.

Jackson es una auditora de ensayos clínicos que llegó a Ventavia con más de 15 años de experiencia en la gestión de la investigación clínica. Exasperada por los fraudes, Jackson documentó varios casos hasta altas horas de la noche, tomando fotos con su teléfono móvil. Una foto, facilitada al British Medical Journal, mostraba agujas desechadas en una bolsa de plástico de riesgo biológico en lugar de un contenedor de objetos punzantes. Otro mostró materiales de envasado de vacunas con los números de identificación de los participantes en el ensayo escritos a la vista, lo que invalida el ensayo.

En las dos semanas que Jackson trabajó en Ventavia en septiembre del año pasado informó repetidamente a sus superiores de la mala gestión del laboratorio, los problemas de seguridad de los pacientes y los problemas de integridad de los datos.

La empresa violó los protocolos de los ensayos médicos. En una grabación de una reunión a finales de septiembre del año pasado entre Jackson y dos cabecillas, se puede escuchar a un ejecutivo de Ventavia explicando que la empresa era incapaz de cuantificar los tipos y el número de errores que estaban encontrando al revisar los documentos de prueba para el control de calidad.

Ventavia no hizo un seguimiento de las solicitudes de entrada de datos, según un correo electrónico enviado por ICON, la organización de investigación con la que Pfizer se asoció para el ensayo. Las cobayas que tienen reacciones locales de grado 3 deben ser contactados para verificar más detalles y determinar si una visita al centro está clínicamente indicada. No lo fueron.

Las inspecciones de la FDA son pura rutina

Los chanchullos se prolongaron durante semanas. Un ejecutivo de Ventavia identificó a tres miembros del personal del centro para revisar la falsificación de los datos. A uno de ellos le aconsejaron verbalmente que cambiara los datos y que no registrara los informes atrasados.

Elizabeth Woeckner, presidenta de Citizens for Responsible Care and Research Incorporated (CIRCARE), afirma que la capacidad de supervisión de la FDA sobre los ensayos clínicos es inadecuada (3). Si la FDA recibe una queja sobre un ensayo clínico, rara vez tiene personal disponible para ir a inspeccionar, y cuando lo hace, llega demasiado tarde.

En 2018 CIRCARE y la organización estadounidense de defensa del consumidor, Public Citizen, junto con docenas de expertos en salud pública, presentaron una queja detallada ante la FDA sobre un ensayo clínico que no cumplía con las normas de protección de las cobayas (4). Nueve meses después, un investigador de la FDA inspeccionó el centro clínico. Luego la FDA le envió una carta de advertencia que corroboraba muchas de las alegaciones. “Parece que ha incumplido los requisitos legales aplicables y las normas de la FDA que rigen la realización de investigaciones clínicas y la protección de los seres humanos” (5).

“Hay una falta total de supervisión de las organizaciones de investigación por contrato y de los centros de investigación clínica independientes”, afirma Jill Fisher, profesora de medicina social en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte.

Un antiguo empleado de Ventavia dijo al British Medical Journal que la empresa estaba preocupada y esperaba una auditoría federal de su ensayo de la vacuna de Pfizer. “La gente que trabaja en investigación clínica está aterrorizada por las auditorías de la FDA”, declaró Jill Fisher. La agencia rara vez hace algo más que inspeccionar el papeleo, normalmente meses después de que se haya completado un ensayo. “No sé por qué les da tanto miedo”, dice. Le sorprende que la agencia no inspeccionara Ventavia después de que un empleado presentara una queja.

En 2007 la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos publicó un informe sobre la supervisión de la FDA de los ensayos clínicos realizados entre 2000 y 2005. El informe reveló que la FDA sólo inspeccionó el 1 por cien de los centros de ensayos clínicos (6). Las inspecciones de la Subdivisión de Vacunas y Productos Biológicos de la FDA han disminuido en los últimos años, con sólo 50 inspecciones realizadas el año pasado (7).

El 25 de septiembre del año pasado, Jackson llamó a la FDA para advertirle sobre las prácticas cuestionables del ensayo clínico Ventavia de Pfizer. A continuación, expresó su preocupación en un correo electrónico a la agencia. Por la tarde, Ventavia despidió a Jackson.

Jackson dice al British Medical Journal que era la primera vez que la despiden en sus 20 años de profesión. En un correo electrónico escribe que Ventavia había reclutado a más de 1.000 participantes en tres centros. El ensayo completo reclutó a unos 44.000 participantes en 153 centros, entre los que se encontraban muchas empresas comerciales y centros académicos. Continuó enumerando una docena de problemas que había presenciado, entre ellos que los participantes se colocan en un pasillo después de la inyección y no son supervisados por el personal clínico, la falta de seguimiento oportuno de los pacientes con eventos adversos, las desviaciones del protocolo no comunicadas, que las vacunas no se almacenan a la temperatura adecuada, que las muestras de laboratorio estaban mal etiquetadas, el acoso al personal de Ventavia que denunciaba las corruptelas…

Unas horas más tarde, Jackson recibió un correo electrónico de la FDA en el que le agradecían su denuncia y le informaban de que la FDA no podía hacer comentarios sobre ninguna investigación. Unos días más tarde, Jackson recibió una llamada de un inspector de la FDA para hablar de su informe, pero le dijeron que no podía proporcionar más información. No supo nada más de su informe.

En el documento informativo de Pfizer presentado en una reunión del comité asesor de la FDA celebrada el 10 de diciembre para debatir la solicitud de uso de emergencia para su vacuna, la empresa no mencionó ningún problema en el centro de Ventavia. Al día siguiente, la FDA aprobó de la vacuna (8).

Un chanchullo detrás de otro

En agosto de este año, después de renovar la aprobación de la vacuna de Pfizer, la FDA publicó un resumen de sus inspecciones de los ensayos de la empresa. Se inspeccionaron nueve de los 153 centros del ensayo. Los centros de Ventavia no se encontraban entre los nueve, y en los ocho meses siguientes a la aprobación de emergencia de diciembre de 2020 no se llevó a cabo ninguna inspección de los centros en los que se inscribieron adultos.

El funcionario de inspección de la FDA señaló: “La parte de integridad y verificación de datos de las inspecciones BIMO [Biologic Research Monitoring] fue limitada porque el estudio estaba en curso y los datos requeridos para la verificación y comparación aún no estaban disponibles para el IND [Investigational New Drug]”.

En los últimos meses, Jackson se ha encontrado con antiguos trabajadores de Ventavia que han dejado la empresa o han sido despedidos. Uno de ellos fue uno de los directivos que asistió a la reunión de finales de septiembre. En un mensaje de texto enviado en junio, el ex gerente se disculpó afirmando que todo de lo que se quejaba era correcto.

Dos antiguos trabajadores de Ventavia hablaron con el British Medical Journal de forma anónima por miedo a las represalias y a la pérdida de perspectivas laborales en una comunidad de investigación muy cerrada. Ambos confirmaron gran parte de las quejas de Jackson. Una de ellas dijo que había trabajado en más de cuatro docenas de ensayos clínicos a lo largo de su carrera, incluidos muchos a gran escala, pero que nunca había experimentado un entorno de trabajo tan desordenado como el de Ventavia durante el ensayo de Pfizer.

“Nunca había tenido que hacer lo que me pedían, nunca”, dijo. “Parecía ser algo un poco diferente de lo normal: las cosas que se permitían y se esperaban”. Añadió que durante su estancia en Ventavia, la empresa esperaba una auditoría federal, pero eso nunca ocurrió.

Tras la marcha de Jackson, los problemas persistieron en Ventavia. La empresa no disponía de suficientes trabajadores para realizar un hisopo a todos los participantes en el ensayo que informaron de síntomas similares a los del “covid” para comprobar si estaban infectados. La confirmación por parte del laboratorio de la presencia de los síntomas del covid-19 fue el criterio de valoración principal del ensayo. Un memorando de revisión de la FDA emitido en agosto de este año decía que en el ensayo general no se tomaron hisopos de 477 personas con sospecha de covid-19 con síntomas.

“No creo que fueran buenos datos limpios”, dijo el empleado sobre los datos generados por Ventavia para el ensayo de Pfizer.

Desde que Jackson informó de los fraudes cometidos por Ventavia a la FDA en septiembre del año pasado, Pfizer ha subcontratado a Ventavia en otros cuatro ensayos de vacunas. El martes el comité consultivo de los CDC aprobó los ensayos de la vacuna para los niños de 5 a 12 años. Para impedirlo, la falsificación debe pasar a la fiscalía. Quienes han puesto en riesgo la salud pública deben ingresar en prisión.

No hay qe ser optimistas. Hasta ahora no ha ocurrido así. En 2009 Pfizer ya falsificó los ensayos clínicos para que se aprobara el Neurontin, un medicamento contra la epilepsia (9) y el fraude pasó desapercibido, excepto para las revistas especializadas.

(1) https://www.bmj.com/content/375/bmj.n2635
(2) Ventavia. Una fuerza de primer nivel en los ensayos de investigación clínica https://www.ventaviaresearch.com/company
(3) Citizens for Responsible Care and Research Incorporated (CIRCARE) http://www.circare.org/corp.htm
(4) Citoyen public. Lettre à Scott Gottlieb et Jerry Menikoff. Juillet 2018. https://www.citizen.org/wp-content/uploads/2442.pdf
(5) FDA, Carta a John B Cole MD. MARCS-CMS 611902, mayo de 2021 https://www.fda.gov/inspections-compliance-enforcement-and-criminal-investigations/warning-letters/jon-b-cole-md-611902-05052021
(6) Ministerio de Sanidad, setiembre de 2007 https://www.oig.hhs.gov/oei/reports/oei-01-06-00160.pdf
(7) FDA https://www.fda.gov/media/145858/download
(8) La FDA toma medidas clave en la lucha contra el covid-19 aprobando una autorización de urgencia para la primiera vacuna contre el covid-19, diciembre de 2020, https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-takes-key-action-fight-against-covid-19-issuing-emergency-use-authorization-first-covid-19
(9) https://www.publico.es/ciencias/investigacion/pfizer-manipulo-resultados-ensayos-clinicos.html

Las vacunas multiplican los infartos en Escocia

En el último partido del Barcelona contra el Alavés, el futbolista argentino Kun Agüero cayó desplomado sobre el césped y para tapar los efectos adversos de las vacunas que recibió los medios lo califican como “arritmia cardiaca”.

Este tipo de sucesos es ya común, en el fútbol y en otros deportes, y merecería la pena ser estudiado con detenimiento en una investigación epidemiológica seria… si hubiera algún interés real por la ciencia.

El Times informa de un fuerte aumento de los infartos en el oeste de Escocia. Sin embargo, para tapar las verdaderas causas el periódico recurre a un truco bastante común: no son las vacunas sino el coronavirus.

El hechos es que los infartos comunes y potencialmente mortales, han aumentado en el oeste de Escocia, lo mismo que en otros lugares, y lo mismo sucedió antes con los derrames cerebrales.

Durante el verano el número de personas que acudieron al hospital Golden Jubilee de Clydebank con arterias parcialmente obstruidas que cortaban el suministro de sangre al corazón aumentó un 25 por ciento. Normalmente, el centro, que es el mayor de su clase en Reino Unido y trata a pacientes de cinco regiones sanitarias, atiende a 240 pacientes al mes con ese tipo de infarto, pero esa cifra aumentó a más de 300 en mayo, junio y julio de este año.

Los médicos buscaron un patrón entre los pacientes para ver si un menor acceso a los controles sanitarios durante la pandemia o un historial de “infección por coronavirus” podían explicarlo, pero no encontraron ningún patrón claro. Hablan del estrés causado por los confinamientos, de una mala dieta… De cualquier cosa excepto de las vacunas (*).

Mitchell Lindsay, cardiólogo del Golden Jubilee, dijo: “No hay pruebas de que esto sea consecuencia de un retraso en la atención o de una oportunidad perdida. Es probable que se deba a una multitud de factores: el sedentarismo con el encierro, el estrés, la gente que ignora los síntomas porque no quiere ir al hospital. Probablemente haya entre cinco y diez causas, todas ellas relacionadas”.

Los infartos se clasifican en función de una medida que muestra el alcance de los daños en el órgano. El número de los denominados IAMCEST (infarto de miocardio con elevación del segmento ST), que se caracterizan por un daño cardíaco importante, registrado en el Golden Jubilee se ha mantenido estable durante una década, en torno a 750 al año. Sin embargo, el número de IAMCEST (IAMCEST sin elevación del segmento ST, antes conocido como IAMCEST sin onda Q), en los que hay menos daño tisular pero el riesgo de muerte es el mismo, ha aumentado durante el verano.

Los servicios de urgencias de Escocia han informado de un aumento del número de pacientes en estado crítico que han necesitado hospitalización este verano. La falta de capacidad hospitalaria ha provocado largas esperas en los servicios de urgencias y colas de ambulancias a las puertas de los hospitales.

El Golden Jubilee ha aumentado el número de camas para enfermos cardíacos de 29 a 42, lo que supone un incremento del 44 por ciento, para ayudar a los hospitales de primera línea de la región a hacer frente al aumento de infartados. Normalmente, las víctimas de infarto que se someten a pruebas y tratamiento en el Golden Jubilee son derivadas a hospitales de urgencias más cercanos a su domicilio durante su recuperación, pero ahora el centro mantiene a los pacientes en sus salas hasta que están preparados para volver a casa, para aliviar la presión en otros lugares.

El departamento de Lindsay realiza más procedimientos de angioplastia, que consisten en colocar un “stent” dentro de un vaso sanguíneo para abrirlo y mantener el flujo sanguíneo al corazón, que cualquier otro hospital de Reino Unido. Es el primer centro cardiaco de Escocia que utiliza una nueva tecnología que emplea láseres infrarrojos e inteligencia artificial para medir el alcance de la enfermedad en una arteria y determinar el tamaño del “stent” necesario. Se espera que el método, proporcionado por la empresa sanitaria Abbott, garantice que los “stents” se coloquen con mayor precisión, mejorando la salud de los pacientes a largo plazo.

(*) https://www.thetimes.co.uk/article/rise-in-heart-attacks-attributed-to-pandemic-stress-and-poor-diet-gdpn5bcgd

Las empresas alemanas crean comedores separados para vacunados y no vacunados

Las principales empresas de Alemania están segregando a sus trabajadores, creando comedores para los vacunados y zonas separadas para los no vacunados, que quedan obligados a seguir las órdenes de ponerse la mascarilla y guardar la distancia social.

El gigante farmacéutico Bayer, la empresa energética Eon y la empresa de viajes Alltours están dispuestas a imponer estas nuevas normas, que harán que los no vacunados sean tratados como ciudadanos de segunda clase.

En las zonas 2G reservadas a los vacunados y recuperados, los trabajadores podrán comer juntos en condiciones normales, mientras que los que no están vacunados o no facilitan información sobre su estado de vacunación tienen que seguir sometidos a normas de distancia social, mascarillas y compartimentación durante las comidas (*).

Además, Bayer ha anunciado que sus trabajadores también han empezado a formar grupos de trabajo que “excluyen al personal no vacunado”.

También se ha prohibido la entrada a las personas que visiten los tradicionales mercados navideños de Berlín, si no estén vacunadas.

A pesar de la discriminación, el 90 por ciento de los alemanes que no se han vacunado dicen que no piensan hacerlo en un futuro próximo.

El gobierno alemán ha anunciado que los infractores de las reglas sanitarias serán detenidos y encarcelados en los campos de refugiados que hay repartidos por el país.

A principios de este verano, también se confirmó que a las personas no vacunadas se les negarían actividades básicas, como visitar cines y restaurantes.

El redactor jefe del periódico más importante de Alemania, Bild, escandalizó a algunas personas al pedir disculpas por la cobertura mediática que había llevado a cabo, basada en el miedo al coronavirus, especialmente a los niños a los que se les dijo que podían matar a su abuela su no cumplían las normas y restricciones.

Pero las imposiciones sanitarias sólo se aplican a los pringaos. En una reunión con otros dirigentes mundiales en Roma, Merkel se colocó una mascarilla al salir de su vehículo, para quitársela en cuanto entró en el edificio inmediatamamte después. El teatrillo es sólo para posar ante las cámaras de la televisión y los fotógrafos.

(*) https://www.thelocal.de/20211101/several-german-companies-planning-vaccine-only-office-canteens/

La FDA inicia una investigación sobre las miocarditis causadas por la vacuna de Moderna

La FDA, la institución que regula los alimentos y medicamentos en Estados Unidos, ha iniciado una investigación sobre los efectos cardiacos de la vacuna Moderna en adolescentes.

En un comunicado publicado el domingo, Moderna confirmó que la FDA “necesita más tiempo para evaluar los recientes análisis internacionales sobre el riesgo de miocarditis tras la vacunación” (1).

Pero los casos de miocarditis no sólo comprometen a la vacuna de Moderna, sino a la FDA que la aprobó sin los debidos ensayos previos. El instituto regulador se ha metido en un atolladero porque ha aprobado la vacuna de Pfizer para niños de 5 a 11 años.

Al mismo tiempo, Moderna ha solicitado la aprobación de la FDA para utilizar su vacuna en niños de 12 a 17 años el pasado mes de junio, pero aún no ha recibido la aprobación, según el New York Times (2).

Lo que es peor, la pretensión de la empresa farmacéutica es que los adolescentes reciban el mismo volumen de dosis que los adultos: 100 microgramos.

En julio la Agencia Europea del Medicamento aprobó la vacuna en adolescentes, pero desde entonces varios países europeos han suspendido su administración en personas de 30 años o menos debido a la aparición de casos de miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco.

Más de 1,5 millones de adolescentes en todo el mundo han recibido la vacuna contra el coronavirus, pero los datos recogidos hasta ahora no sugieren un mayor riesgo de miocarditis, dice Moderna.

Sin embargo, los estudios realizados en Estados Unidos e Israel han asociado las vacunas de Pfizer y Moderna con casos de miocarditis.

El viernes, la FDA informó a Moderna de que necesitaba más tiempo, y la empresa reveló que la decisión podría no tomarse hasta enero del año que viene.

“La agencia tardó aproximadamente un mes en aprobar la vacuna de Pfizer-BioNTech para niños de 12 a 15 años. La vacuna está disponible para los adolescentes en Estados Unidos y Europa desde mayo”, según el New York Times.

El doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia y miembro del Comité Asesor sobre Vacunas de la FDA, no responsabiliza a la vacuna sino al “covid”. Según Offit, el “covid” tiene más probabilidades de causar miocarditis, ya que el virus puede infectar y dañar el revestimiento del corazón.

Es absurdo porque en todo el mundo están vacunando tanto a los que están diagnosticados de “covid” como a los que no lo tienen y en ambos aparecen las miocarditis. El factor discriminatorio parece ser la edad, según los estudios estadounidenses e israelíes.

La incidencia de problemas cardíacos en las personas que recibieron las vacunas Pfizer o Moderna fue mayor en los hombres de 16 a 29 años, y el riesgo disminuye en los niños y adolescentes más jóvenes.

(1) https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/moderna-provides-update-timing-us-emergency-use-authorization
(2) https://www.nytimes.com/2021/10/31/world/moderna-covid-vaccine-teens-myocarditis.html

Los rusos se resisten a las vacunas, los pasaportes y las restricciones sanitarias

Mientras que el presidente del Tribunal Constitucional ruso da la voz de alarma sobre los riesgos de una limitación excesiva de los derechos y libertades constitucionales, especialmente en tiempos de pandemia, el portavoz del Kremlin corta incluso la posibilidad de reflexión al revestirlo como un peligro mortal. Esta retórica es habitual en los países atlantistas y, por tanto, se ha convertido en la norma del discurso interno ruso. Y la distancia entre la radicalización del discurso y su realización crece a cada paso. Para ello, basta con ver el número de establecimientos que permanecen abiertos a pesar de la obligación de cerrarlos. El fanatismo conduce al nihilismo, y Rusia lo está experimentando. Una vez más.

Un interesante intercambio de armas tuvo lugar con motivo del nuevo intento de confinar al país y a la gente “por su propio bien”, “por su propia vida”. No hay tiempo para la reflexión, las élites gobernantes se han lanzado a la oferta mundial y ya no se tolera ningún discurso discrepante, es decir, que plantee la cuestión de la proporcionalidad y la eficacia real de estas medidas para el fin anunciado.

El político comunista Rashkin, que lucha abiertamente contra estos experimentos, acaba de ser detenido por la presunta caza de especies protegidas sin autorización. Las cámaras ya estaban preparadas y las imágenes se difundían sin demora en los medios de comunicación, que repetían a placer. “Ahora ha perdido su reputación”. El Partido Comunista fue llamado a tratar el tema. Está claro que los buenos métodos antiguos no han perdido su brillo, simplemente son cada vez más difíciles de convencer.

El presidente del Tribunal Constitucional publicó un artículo en el que tuvo la temeridad de preocuparse por la desproporcionada vulneración de los derechos constitucionales y las libertades de los ciudadanos bajo la apariencia de una pandemia. Señala que el Estado en Rusia (y no es el único, como demuestra la experiencia) tiene esta penosa tendencia.

La respuesta sale de forma escalofriante y tajante de la boca del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, mientras Putin promete lealtad covidiana al G20: las medidas liberticidas están justificadas por el peligro para la vida. Si es cierto, según Golikova, que la mortalidad es mayor este año que el anterior y el anterior que hace dos años, esto significa que las medidas adoptadas son, desde el punto de vista sanitario, como mínimo ineficaces, y en el peor de los casos peligrosas.

La radicalización del discurso interno, así como la repetición de las medidas restrictivas, ya no convencen a la población. Se puede obligar a la gente a vacunarse, pero sólo desarrollan más resentimiento contra las autoridades. Se está produciendo una peligrosa división.

Para ilustrar este punto, podemos citar al Defensor del Pueblo empresarial, Boris Titov, que apoya los códigos QR, obviamente por razones de salud, y que declara sin pestañear que ahora es una buena idea. Este verano, los códigos QR provocaron una pérdida del 80 por ciento a los negocios, pero ahora será diferente, porque hay más gente vacunada. Cree en él, lo quiere.

Estas élites no viven en el mundo real, viven en un mundo deseado.

Los teatros se ven obligados a cancelar funciones porque las entradas codificadas no se venden, y en general han informado de un aumento de las cancelaciones y una disminución de las ventas. En varias regiones de Rusia se están presentando miles de recursos individuales y colectivos ante la fiscalía contra los decretos locales que imponen los códigos QR; en San Petersburgo se están formando grupos de ciudadanos contra los códigos QR. Evidentemente, y en contra de la opinión de Titov, el porcentaje de personas vacunadas no es la razón del fracaso de los códigos QR este verano.

Por su parte, Rospotrebnadzor, que debe velar por el cierre de los establecimientos durante el confinamiento, no sabe a quién recurrir y se dedica a amenazar a los establecimientos con 3 meses de cierre por haber permanecido completamente abiertos, sin siquiera esconderse. En Moscú, se trata de salones de belleza, grandes cadenas de tiendas de cosmética, salones de telefonía móvil, grandes centros comerciales, tiendas de licores, tiendas de descuento, tiendas de herramientas, etc. Esto no ocurrió durante los últimos cierres.

Por no hablar del creciente número de establecimientos ilegales. Un ejemplo de San Petersburgo. Un colega magistrado llegó a un acto oficial el sábado por la mañana en tren nocturno y, obviamente, encontró todo cerrado. Pero tenía que comer. No muy lejos de la estación, encuentra un restaurante, oficialmente sólo para llevar, por supuesto. Cuando pregunta si puede comer dentro, el camarero duda, le mira, le prueba… le pregunta si puede pagar en efectivo. Cuando ella acepta, él abre una puerta que conduce a una habitación oculta… llena de gente comiendo. Asimismo, por la noche, en la avenida Nevsky, varias personas le ofrecen acceso a bares clandestinos abiertos hasta las 7 de la mañana. Si los establecimientos clandestinos siempre han funcionado durante las distintas restricciones, cada vez se presentan más abiertamente.

Este discurso radicalizado y la propaganda infantil sólo pueden convencer a los convencidos, lo que es extremadamente peligroso para la estabilidad del país. Es cierto que, formalmente, las medidas se adoptan a nivel local, pero el discurso tanto del presidente como de las élites gobernantes está tan radicalizado que les será casi imposible recuperar la confianza de la población, si en algún momento su instinto de supervivencia se despierta y deciden dar marcha atrás por completo. Además, al arremeter de forma tan ridícula contra un comunista elegido, en realidad están creando verdaderas figuras políticas alternativas, a diferencia de Navalny y compañía. Este confinamiento ha sido un paso más, que corre el riesgo de desacreditar profundamente a las autoridades.

Karine Bechet-Golovko https://russiepolitics.blogspot.com/2021/11/russie-le-confinement-de-trop.html

El misterioso origen de la vacuna milagrosa de Moderna

A finales de 2019, la empresa biofarmacéutica Moderna se enfrentaba a una serie de retos que amenazaban no solo su capacidad para sacar alguna vez algún producto al mercado, y por tanto obtener beneficios, sino también su propia existencia como empresa. Había muchas señales de advertencia de que Moderna era en realidad otro fraude del tipo de Theranos, y muchas de estas señales se multiplicaron y empeoraron a medida que se acercaba el final de la década. En aquel momento Moderna se encontraba en  circunstancias extremas, con la salvación de la empresa descansando en la esperanza de un milagro divino.

Aunque la crisis de la covid-19 que surgió a principios de 2020 difícilmente puede describirse como un acto de intervención divina benévola para la mayoría de la gente, ciertamente puede verse como tal desde la perspectiva de Moderna. Los principales problemas de la empresa, incluidos los obstáculos normativos aparentemente insuperables y su incapacidad para superar la experimentación con animales para sus productos más prometedores y rentables, fueron convenientemente barridos en el momento oportuno. Desde enero de 2020, el valor de la acción de Moderna -que había iniciado un descenso constante desde su salida a bolsa- ha pasado de 18,89 dólares por acción a su valor actual de 339,57 dólares por acción, gracias al éxito de su vacuna covid-19.

Pero, ¿cómo se produjo el milagro de Moderna y cuáles fueron los factores y acontecimientos que permitieron a Moderna superar el proceso de aprobación de uso de emergencia de la FDA? Al considerar esta cuestión, rápidamente se hace evidente que el viaje de gracia de Moderna implicó mucho más que tomar atajos a través de las pruebas en animales y humanos y las regulaciones federales. De hecho, si hay que creer a los ejecutivos de Moderna, se trataba de proporcionar formulaciones para ciertos ensayos que no eran las mismas que su candidato a vacuna covid-19 comercializado, aunque los datos resultantes del primero se utilizaron para vender la vacuna de Moderna al público y a las autoridades sanitarias federales. Estos datos también se publicaron de forma selectiva en ocasiones para que coincidieran con las operaciones bursátiles planificadas de antemano por los ejecutivos de Moderna, lo que convirtió a muchos empleados de alto rango de Moderna en millonarios e incluso multimillonarios en un momento en el que la crisis del covid-19 significaba una calamidad económica para la mayoría de los estadounidenses.

Además, como muestra la segunda parte de esta serie de tres partes, Moderna y un puñado de sus colaboradores en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) parecían saber que el milagro de Moderna se había producido, mucho antes de que nadie más lo supiera o pudiera saberlo. ¿Fue realmente una combinación fortuita de “previsión” y “serendipia” lo que llevó a Moderna y a los NIH a planificar el desarrollo de una vacuna contra el covid-19 días antes de que se publicara la secuencia viral y meses antes de que se considerara necesaria una vacuna para una enfermedad aún desconocida? Si es así, ¿por qué Moderna, una empresa claramente al límite, lo apostó todo a un proyecto de vacuna para el que no había ninguna necesidad demostrada en ese momento?

Introduzca en sus venas una sustancia de plena confianza

Cuando a principios de enero de 2020 saltó la noticia de un nuevo brote de coronavirus en Wuhan (China), el director general de Moderna, Stéphane Bancel, envió inmediatamente un correo electrónico a Barney Graham, director adjunto del Centro de Investigación de Vacunas de los Institutos Nacionales de Salud, solicitando que se le enviara la secuencia genética de lo que se convertiría en el SAR-CoV-2, supuestamente porque los informes de los medios de comunicación sobre el brote le estaban “confundiendo”. La fecha de este correo electrónico varía según los medios de comunicación, pero la mayoría estima que se envió el 6 ó el 7 de enero.

Unas semanas antes del correo electrónico de Bancel a Graham, Moderna se acercaba rápidamente al final de la línea, su desesperado “milagro” aún no se había materializado. Stephen Hoge recordaría más tarde la situación de Moderna a finales de 2019: “Teníamos miedo por el dinero. Los ejecutivos no sólo estaban recortando la investigación y otros gastos” como nunca antes, sino que -como informaría más tarde STAT News- “los fondos de los inversores habían dejado de fluir y las asociaciones con algunos fabricantes de medicamentos se habían detenido”. En las reuniones de Moderna, Bancel insistió en la necesidad de maximizar cada dólar y se pidió a los empleados que redujeran los viajes y otros gastos, una frugalidad que se les dijo que duraría varios años.

A finales de 2019 Graham estaba en un estado de ánimo muy diferente al de Bancel, habiendo enviado un correo electrónico al jefe del equipo de coronavirus en su laboratorio del NIH para decir “Prepárate para 2020”, aparentemente tomando las noticias de Wuhan a finales de 2019 como un presagio de algo grande. A continuación, en los días previos a su contacto con Bancel, realizó un ejercicio al que había dado vueltas en su cabeza durante años y llamó a su veterano colega Jason McLellan para hablar del “plan de juego” para adelantarse a la producción de una vacuna que el mundo aún no sabía que necesitaba. Cuando Bancel llamó a Graham poco después para preguntarle por el nuevo virus, éste le dijo que aún no lo sabía pero que “estaban preparados si se trataba de un coronavirus”. Según el Washington Post, el hecho de que Graham supiera que se necesitaría una vacuna contra el coronavirus antes de que nadie supiera oficialmente qué tipo de enfermedad circulaba por Wuhan fue una feliz combinación de “serendipia y previsión”.

Un informe de la revista Boston ofrece un relato ligeramente diferente al del Washington Post. Según este artículo, Graham dijo a Bancel: “Si [el virus] es un coronavirus, sabemos qué hacer y hemos demostrado que el ARNm funciona”. Según el informe, la afirmación de Graham sobre la eficacia se refería a los primeros datos de ensayos en humanos de Moderna publicados en septiembre de 2019 sobre su candidato a vacuna contra el chikungunya, que fue financiado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (Darpa), así como su candidato a vacuna contra el citomegalovirus (CMV).

Como se mencionó en la primera parte de esta serie, los datos del estudio de la vacuna contra la chikungunya publicados en su momento sólo incluían a cuatro sujetos, tres de los cuales desarrollaron efectos secundarios significativos que llevaron a Moderna a declarar que reformularía la vacuna en cuestión y suspendería los ensayos de la vacuna candidata. En el caso de la candidata a vacuna contra el CMV, los datos fueron en gran medida positivos, pero se observó ampliamente que la vacuna aún debía pasar por ensayos clínicos más amplios y prolongados antes de que su eficacia estuviera realmente “probada”, como afirmó posteriormente Graham. Además, Graham sugirió que este primer ensayo del candidato a vacuna contra el CMV de Moderna era, de alguna manera, una prueba de que una vacuna de ARNm sería eficaz contra los coronavirus, lo que no tiene mucho sentido, ya que el CMV no es un coronavirus, sino que pertenece a la familia de virus que incluye la varicela, el herpes y el herpes zóster.

Al parecer, Bancel se había puesto en contacto con Graham porque éste y su equipo en los NIH llevaban trabajando en colaboración directa con Moderna en las vacunas desde 2017, poco después de que Moderna retrasara su síndrome de Crigler-Najjar y las terapias relacionadas en favor de las vacunas. Según la revista Boston, Moderna había estado trabajando estrechamente con Graham específicamente en la búsqueda [de Moderna] para llevar una clase completamente nueva de vacunas al mercado y Graham había visitado personalmente las instalaciones de Moderna en noviembre de 2019. El Dr. Anthony Fauci, director de la División de Enfermedades Infecciosas de los NIH, NIAID, describió la colaboración de su unidad con Moderna en los años previos y también durante la crisis del covid-19 como particularmente extraordinaria.

El año 2017, además de ser el año en el que Moderna hizo su pivote hacia las vacunas (debido a su incapacidad para producir terapias multidosis seguras), también fue un gran año para Graham. Ese año, él y su laboratorio patentaron la técnica de mutación 2P, mediante la cual las proteínas recombinantes de las espigas de los coronavirus pueden estabilizarse en un estado prefundido y utilizarse como inmunógenos más eficaces. Si se produjera una vacuna contra el coronavirus utilizando esta patente, el equipo de Graham se beneficiaría económicamente, aunque la ley federal limita sus regalías anuales. No obstante, supondría una cantidad considerable de dinero para los investigadores nombrados, entre ellos Graham.

Sin embargo, debido a las conocidas dificultades asociadas al desarrollo de la vacuna contra el coronavirus, incluido el riesgo de una mayor dependencia de los anticuerpos, parecía que el uso comercial de la patente de Graham era una quimera. Sin embargo, hoy en día, la patente de la mutación 2P, también conocida como la patente ’070, no sólo se utiliza en la vacuna covid-19 de Moderna, sino también en las vacunas covid-19 producidas por Johnson & Johnson, Novavax, Pfizer/BioNTech y CureVac. Expertos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York señalaron que la patente de la mutación 2P presentada por primera vez en 2016 parece notablemente premonitoria a la luz de la crisis del covid que surgió unos años después, mientras que las publicaciones posteriores de los NIH (de nuevo antes de covid) revelaron que la opinión de los NIH sobre la amplitud e importancia de la patente ’070 y sus potenciales aplicaciones comerciales era también bastante clarividente, dado que en aquel momento había poca justificación para tal opinión.

El 10 de enero, tres días después de la primera conversación de Bancel y Graham sobre el brote del nuevo coronavirus en Wuhan (China), Graham se reunió con Hamilton Bennett, jefe del programa de vacunas de Moderna. Graham preguntó a Bennett si Moderna estaría interesada en utilizar el nuevo coronavirus para probar las capacidades de fabricación de vacunas aceleradas de la empresa. Según Boston, Graham dijo entonces: “Así, si alguna vez surgiera un nuevo virus que amenazara la salud pública mundial, Moderna y los NIH sabrían cuánto tiempo les llevaría responder”.

Las reflexiones de Graham a Bennett son interesantes a la luz de sus declaraciones anteriores a otros, como “Prepárate para 2020” y que su equipo, en colaboración con Moderna, estaría preparado “si [el virus que entonces circulaba en Wuhan, China] resulta ser un coronavirus”. ¿Se trata simplemente de “serendipia y previsión”, como sugiere el Washington Post, o es algo más? Hay que señalar que los relatos anteriores son los dados por los propios Bancel y Graham, ya que el contenido real de estos correos electrónicos críticos de enero de 2020 no se ha hecho público.

Cuando el 11 de enero se dio a conocer la secuencia del gen del SARS-CoV-2, los científicos de los NIH y los investigadores de Moderna se pusieron a trabajar para determinar qué secuencia del gen objetivo se utilizaría en su vacuna candidata. Sin embargo, en informes posteriores se afirmaba que este trabajo inicial hacia una vacuna contra el covid-19 era sólo un proyecto de demostración.

Otros aspectos extraños de la historia del desarrollo de la vacuna covid-19 de Moderna-NIH surgieron con el relato de Bancel sobre el papel desempeñado por el Foro Económico Mundial en la configuración de su visión para el desarrollo de una vacuna covid-19 en enero de 2020. Al parecer, el 21 de enero de 2020 Bancel empezó a oír hablar de una versión mucho más oscura del futuro en la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos (Suiza), donde pasó un rato con “dos prominentes expertos [anónimos] en enfermedades infecciosas de Europa” que compartieron con él datos de sus contactos sobre el terreno en China, en particular en Wuhan. Estos datos, según Bancel, indicaban una situación catastrófica que dejó su mente tambaleándose y le llevó a concluir, el mismo día, que no será el SARS. Será la pandemia de gripe de 1918.

Fue esta constatación la que supuestamente llevó a Bancel a ponerse en contacto con el cofundador y presidente de Moderna, así como con Noubar Afeyan, pionero de la tecnología en la FEM. Al parecer, Bancel interrumpió la celebración del cumpleaños de su hija por parte de Afeyan para contarle lo que había aprendido sobre el virus y sugerirle que Moderna empezara a desarrollar la vacuna de verdad. Al día siguiente, Moderna celebró una reunión de dirección, a la que Bancel asistió a distancia, y se produjo un considerable debate interno sobre la necesidad de una vacuna contra el nuevo coronavirus. Para Bancel, el mero hecho de debatir la búsqueda de una vacuna contra el virus era absurdo, dado que ahora estaba convencido, tras un solo día en Davos, de que una pandemia mundial estaba a punto de golpear como una plaga bíblica, y que las distracciones causadas por la vacuna internamente en Moderna eran irrelevantes.

Bancel pasó el resto de su tiempo en la reunión anual de Davos creando asociaciones, generando entusiasmo y asegurando la financiación, lo que llevó al acuerdo de colaboración de Moderna con la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations, un proyecto financiado en gran parte por Bill Gates. La íntima relación de Bancel y Moderna con el FEM, que se remonta a 2013, se analizó en la primera parte, al igual que los esfuerzos del Foro, que comenzaron mucho antes de covid-19, para promover las terapias basadas en el ARNm como esenciales para remodelar el sector de la salud en la era de la llamada Cuarta Revolución Industrial. En la reunión anual de 2020 a la que asistieron Bancel y otros, se observó que una de las principales barreras para la adopción generalizada de estas y otras tecnologías sanitarias relacionadas era la “desconfianza del público”. El panel en el que se debatió específicamente esta cuestión se tituló “Cuando los humanos triunfan sobre la evolución”.

Unos meses antes, en octubre de 2019, los actores clave de lo que sería la vacuna covid-19 de Moderna, en particular Rick Bright y Anthony Fauci, habían discutido en un panel del Instituto Milken sobre vacunas, cómo sería necesario un acontecimiento perturbador para empujar al público a aceptar las vacunas ‘no tradicionales’, como las de ARNm, para convencer al público de que las enfermedades similares a la gripe son más temibles de lo que tradicionalmente se pensaba, y para eliminar las salvaguardias burocráticas existentes en los procesos de desarrollo y aprobación de vacunas.

La mesa redonda tuvo lugar menos de dos semanas después del evento de simulación 201, organizado conjuntamente por el Foro Económico Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates y el Centro Johns Hopkins para la Seguridad Sanitaria. El evento 201 simuló un brote de un nuevo coronavirus zoonótico que fue modelado en gran medida en el SARS, pero más transmisible en el entorno comunitario por personas con síntomas leves. Las recomendaciones del panel de simulación fueron aumentar significativamente la inversión en nuevas tecnologías de vacunas y enfoques industriales, promoviendo el rápido desarrollo y fabricación de vacunas. El Centro de Seguridad Sanitaria de Johns Hopkins también llevó a cabo el simulacro Dark Winter de junio de 2001, que precedió brevemente y predijo aspectos clave de los ataques con ántrax de 2001, y algunos de sus participantes aparentemente tenían conocimiento de los ataques. Otros participantes en el simulacro del Invierno Oscuro pasaron a sabotear la investigación del FBI sobre los atentados después de que se rastreara su origen hasta una fuente militar estadounidense.

Resulta difícil imaginar que Bancel, cuya empresa llevaba mucho tiempo asociada al Foro Económico Mundial y a la Fundación Gates, no estuviera al tanto del ejercicio y se sorprendiera por el hecho, muy similar, que se produjo en tres meses. Teniendo en cuenta el testimonio de Bancel, Graham y otros, es probable que haya algo más en la historia sobre los orígenes del esfuerzo temprano y fortuito de Moderna para desarrollar una vacuna contra el covid-19. Además, teniendo en cuenta que Moderna se encontraba en una situación financiera difícil en ese momento, parece extraño que la empresa haya apostado todo a un proyecto de vacuna al que se oponían los pocos inversores que aún estaban dispuestos a financiar a Moderna en enero/febrero de 2020. ¿Por qué iba a invertir la empresa sus escasos recursos en un proyecto que nació únicamente de la idea de Barney Graham de que Moderna podía probar la velocidad de sus capacidades de desarrollo de vacunas, y de la visión apocalíptica de Bancel de que una plaga bíblica era inminente, cuando sus inversores se oponían a la idea?

Moderna sortea sus antiguos problemas de investigación y desarrollo

Moderna produjo el primer lote de su vacuna candidata el 7 de febrero, un mes después de que Bancel y Graham tuvieran su primera conversación. Tras una prueba de esterilidad y otras pruebas obligatorias, el primer lote de su candidato a vacuna, denominado mRNA-1273, se envió al NIH el 24 de febrero. Por primera vez en mucho tiempo, el precio de las acciones de Moderna se disparó. Los investigadores del NIH administraron la primera dosis del candidato a un voluntario humano menos de un mes después, el 16 de marzo.

Para poder comenzar el ensayo en humanos el 16 de marzo, los reguladores tuvieron que permitir a Moderna saltarse aspectos importantes de los ensayos tradicionales con animales, lo que muchos expertos y comentaristas consideraron muy inusual, pero que ahora se consideraba necesario debido a la urgencia de la crisis. En lugar de desarrollar la vacuna en pasos secuenciales separados, como es habitual, Moderna “decidió llevar a cabo todos los pasos [de experimentación animal] simultáneamente”. En otras palabras, la confirmación de la eficacia del candidato antes de la fabricación de una vacuna de grado animal, la realización de los ensayos en animales, el análisis de los datos de los ensayos en animales, la fabricación de una vacuna para los ensayos en humanos y el inicio de los ensayos en humanos fueron realizados simultáneamente por Moderna. Por lo tanto, el diseño de los ensayos en humanos de la vacuna candidata de Moderna no se basó en los datos de los ensayos en animales.

Esto debería haber sido una importante señal de alarma, dadas las continuas dificultades de Moderna para que sus productos dejen de ser experimentados en animales. Hasta la crisis del covid-19, la mayoría de los experimentos y productos de Moderna sólo se habían probado en animales, y sólo unos pocos se habían probado en humanos. En el caso de la terapia para el síndrome de Crigler-Najjar, que Moderna se vio obligada a retrasar indefinidamente, habían surgido problemas de toxicidad con el sistema de administración de ARNm utilizado en las pruebas con animales, que ahora Moderna podía ignorar en gran medida. Dado que posteriormente Moderna se vio obligada a abandonar todos los productos multidosis debido a los malos resultados de los ensayos con animales, el hecho de que se le permitiera saltar este obstáculo, antes insuperable, fue probablemente visto como una bendición por algunos en la empresa. También es sorprendente que, dado el historial de pruebas con animales de Moderna, la decisión reguladora de permitir a Moderna omitir las pruebas con animales no haya sido sometida a un mayor escrutinio.

Los estudios en animales realizados con la vacuna covid-19 de Moderna identificaron problemas que deberían haber servido de base para los ensayos en humanos, pero esto no ocurrió debido a la decisión reguladora. Por ejemplo, los estudios de toxicidad reproductiva en animales de la vacuna covid-19 de Moderna, citados por la Agencia Europea del Medicamento, encontraron una reducción de la fertilidad en las ratas a las que se les administró la vacuna (por ejemplo, un índice de gestación global del 84,1 por ciento en las ratas vacunadas frente al 93,2 por ciento en las no vacunadas), así como una mayor proporción de desarrollo óseo aberrante en sus fetos. Este estudio ha sido criticado por no tener en cuenta la acumulación de la vacuna en la placenta y por no investigar el efecto de las dosis de vacuna administradas durante etapas clave del embarazo, como la organogénesis embrionaria. Además, no se indica el número de animales probados, por lo que se desconoce la potencia estadística del estudio. Como mínimo, el descenso del 9 por ciento en el índice de fertilidad de las ratas vacunadas debería haber motivado la ampliación de las pruebas en animales para investigar los problemas de toxicidad reproductiva antes de proceder a los ensayos en humanos.

Sin embargo, Moderna se negó a seguir investigando la toxicidad reproductiva en los ensayos con animales y excluyó por completo los estudios de toxicidad reproductiva de sus ensayos simultáneos en humanos, al igual que se excluyó a las mujeres embarazadas de participar en los ensayos clínicos de su vacuna. A pesar de ello, las mujeres embarazadas fueron consideradas un grupo prioritario para recibir la vacuna después de que las vacunas Moderna y Pfizer/BioNTech recibieran la autorización de uso de emergencia. Según el New England Journal of Medicine, esto significaba que “las mujeres embarazadas y sus médicos tenían que sopesar los riesgos documentados de la infección por covid-19 frente a los riesgos desconocidos de la vacunación a la hora de decidir si recibir la vacuna”.

Moderna no comenzó a inscribirse en un estudio de observación de los resultados del embarazo de su vacuna covid-19 en humanos hasta mediados de julio de 2021, y se espera que este estudio finalice a principios de 2024. No obstante, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) recomiendan el uso de la vacuna covid-19 de Moderna en personas que estén embarazadas, en periodo de lactancia, que intenten quedarse embarazadas ahora o que puedan quedarse embarazadas en el futuro. Esta recomendación se basa en gran medida en la publicación por parte de los CDC, en junio de 2021, de los datos preliminares de seguridad de la vacuna covid-19 de ARNm en mujeres embarazadas, que se basan en los sistemas de notificación pasiva utilizados en los Estados Unidos (es decir, VAERS y v-safe).

Incluso dentro del limitado alcance de este estudio, 115 de las 827 mujeres cuyos embarazos terminaron durante el estudio perdieron a sus bebés, incluyendo 104 abortos espontáneos antes de las 20 semanas de gestación. De estas 827 mujeres embarazadas, sólo 127 habían recibido una vacuna de ARNm antes del tercer trimestre. Esto parece sugerir un mayor riesgo en las mujeres que tomaron la vacuna antes del tercer trimestre, pero la naturaleza selectiva de los datos hace difícil sacar conclusiones definitivas. Aunque el New England Journal of Medicine afirmó que los datos del estudio eran tranquilizadores, los autores del estudio declararon finalmente que su estudio, que se centró en las mujeres que empezaron a recibir la vacuna en el tercer trimestre, no podía sacar “conclusiones sobre los abortos espontáneos, los defectos de nacimiento y otros posibles resultados neonatales poco frecuentes”. Este es sólo un ejemplo de los problemas causados por el recorte de gastos con respecto a los ensayos en humanos y animales de la vacuna covid-19 de Moderna, incluidos los realizados por los NIH.

Mientras tanto, a lo largo de febrero, marzo y abril, Bancel mendigó dinero porque, al parecer, Moderna no tenía suficiente dinero para comprar los ingredientes esenciales para las inyecciones y necesitaba cientos de millones de dólares, tal vez incluso más de mil millones de dólares para fabricar su vacuna, que acababa de comenzar los ensayos. Bancel, cuyo mandato en Moderna se había caracterizado durante mucho tiempo por su capacidad para seducir a los inversores, seguía con las manos vacías.

Luego, a mediados de abril de 2020, la larga cooperación de Moderna con el gobierno estadounidense volvió a dar sus frutos cuando la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA) del Departamento de Salud y Servicios Humanos concedió a la empresa 483 millones de dólares para acelerar el desarrollo de su vacuna candidata contra el nuevo coronavirus. Un año más tarde, la cantidad invertida por el gobierno estadounidense en la vacuna covid-19 de Moderna era de unos 6.000 millones de dólares, apenas 1.500 millones menos que el valor total de la empresa en el momento de su salida a bolsa antes del covid.

BARDA, a lo largo de 2020, fue supervisada directamente por la Oficina del Subsecretario de Preparación y Respuesta (ASPR) del HHS, dirigida por el muy corrupto Robert Kadlec, que había pasado las dos últimas décadas más o menos diseñando BARDA y ayudando a elaborar la legislación que concentraba muchos de los poderes de emergencia del HHS en la oficina de ASPR. La suerte quiso que Kadlec ocupara el poderoso papel de ASPR que había pasado años labrando en el momento exacto en que se produjo la pandemia, que había simulado el año anterior a través de Crimson Contagion. Como se mencionó en la primera parte, también fue un participante clave en el ejercicio Dark Winter de junio de 2001. Como ASPR en 2020, Kadlec supervisó casi todos los aspectos importantes de la respuesta del HHS al covid-19 y desempeñó un papel clave en las decisiones de financiación de BARDA durante este período, así como en los asuntos de los NIH y la Administración de Alimentos y Medicamentos relacionados con las contramedidas médicas al covid-19, incluidas las vacunas.

El 1 de mayo de 2020 Moderna anunció un acuerdo de fabricación de diez años con el Grupo Lonza, una empresa multinacional de química y biotecnología con sede en Suiza. En virtud del acuerdo, Lonza construirá las instalaciones de producción de la vacuna covid-19 de Moderna, inicialmente en Estados Unidos y Suiza, antes de ampliarlas a las instalaciones de Lonza en otros países. La escala de producción discutida en el acuerdo era para producir 1.000 millones de dosis de la vacuna covid-19 al año. Se afirmó que el acuerdo de diez años cubriría también otros productos, aunque en aquel momento era bien sabido que otros productos de Moderna estaban lejos de estar listos para el mercado. Los ejecutivos de Moderna declararon posteriormente que todavía estaban luchando por encontrar los fondos para fabricar las dosis en el momento en que se alcanzó el acuerdo con Lonza.

La decisión de forjar una asociación para producir esta cantidad de dosis anualmente sugiere una maravillosa previsión por parte de Moderna y Lonza de que la vacuna covid-19 se convertiría en un asunto anual o bianual, dado que las afirmaciones actuales sobre la disminución de la inmunidad no podían conocerse en ese momento porque los primeros ensayos de la vacuna de Moderna habían comenzado menos de dos meses antes y todavía no había datos publicados sobre su eficacia o seguridad. Sin embargo, Moderna necesita vender cada año cantidades de nivel pandémico de su vacuna covid-19 para evitar volver a las crisis existenciales a las que se enfrentaba antes de covid-19. Las implicaciones de esto, dada la anterior incapacidad de Moderna para producir un producto seguro para la multidosificación y la falta de evidencia de que los problemas anteriores se tuvieron en cuenta en el desarrollo de su vacuna covid-19, también se discutirán en la Parte 3 de esta serie.

También hay que señalar que, al igual que Moderna, Lonza como empresa y sus directivos están estrechamente vinculados al Foro Económico Mundial. Además, en el momento en que se cerró el acuerdo, en mayo de 2020, Moncef Slaoui, antiguo responsable de GlaxoSmithKline, formaba parte de los consejos de Moderna y Lonza. Slaoui abandonó los consejos de administración de ambas empresas dos semanas después de que se cerrara el acuerdo para dirigir la operación de desarrollo de vacunas Warp Speed, dirigida por Estados Unidos. Moderna acogió con satisfacción el nombramiento de Slaoui para dirigir el proyecto de la vacuna.

A mediados de mayo, el precio de las acciones de Moderna -cuyo descenso constante antes de covid-19 se detalló en la primera parte- se había triplicado desde finales de febrero de 2020, todo gracias a las grandes esperanzas depositadas en su vacuna covid-19. Desde que las acciones de Moderna empezaron a dispararse en febrero, los medios de comunicación han señalado que casi todas las actualizaciones de los avances -o apariciones en los medios de comunicación del director general de Moderna, Stephane Bancel- han sido engullidas por los inversores, que parecen tener un apetito insaciable por las acciones. El método probado de Stéphane Bancel de mantener a Moderna a flote a través de la mera difusión mediática, aunque se tambaleó antes de la covid-19, ha vuelto a dar sus frutos a la empresa gracias a la crisis mundial y al pánico resultante.

Sin embargo, han surgido algunos críticos que califican de locura la valoración de Moderna, que ahora asciende a 23.000 millones de dólares, sobre todo si se tiene en cuenta que la empresa había registrado una pérdida neta de 514 millones de dólares el año anterior y que aún no había producido un medicamento seguro o eficaz desde su fundación una década antes. En enero de 2020 Moderna valía solo 5.000 millones de dólares, 2.000 millones menos que su valoración en el momento de su salida a bolsa en diciembre de 2018. Sin el inicio de la crisis de covid, parece que la valoración de Moderna habría seguido disminuyendo. Sin embargo, afortunadamente para Moderna, los inversores valoraron la vacuna covid-19 de Moderna incluso antes de que se publicaran los datos clínicos. En aquel momento, los analistas de mercado preveían que los ingresos de Moderna en 2022 rondarían los 1.000 millones de dólares, una cifra basada casi por completo en las ventas de la vacuna contra el coronavirus, ya que todos los demás productos de Moderna tendrían que esperar años antes de ser comercializados. Sin embargo, incluso con estas proyecciones de ingresos, el valor de las acciones de Moderna a mediados de mayo de 2020 cotizaba a veintitrés veces sus ventas proyectadas, un fenómeno único para Moderna entre las acciones de biotecnología en ese momento. En comparación, los otros múltiplos más altos del sector biotecnológico en ese momento eran Vertex Pharmaceutical y Seattle Genetics, que cotizaban a nueve y doce veces sus ingresos previstos, respectivamente. En la actualidad, con la aplicación de las políticas de retirada de vacunas en todo el mundo, las previsiones de ingresos de Moderna apuntan a que la empresa alcanzará los 35.000 millones de dólares en ventas de la vacuna covid-19 el próximo año.

El precio de las acciones de Moderna se disparó cuando el 18 de mayo de 2020 la empresa publicó datos provisionales positivos de un ensayo de fase 1 de su vacuna covid-19. Los resultados generaron una amplia prensa, una gran expectación pública y una subida del 20 por ciento en la cotización de las acciones de Moderna. Apenas unas horas después del comunicado de prensa, Moderna anunció un nuevo esfuerzo para recaudar 1.300 millones de dólares mediante la venta de más acciones. Desde entonces se ha revelado que Moderna contrató a Morgan Stanley para gestionar esta venta de acciones el 15 de mayo.

Sin embargo, ni la prensa ni la propia empresa Moderna mencionaron el hecho de que el llamado estudio “científico” sólo proporcionó datos de 8 de los 45 voluntarios -4 voluntarios en los grupos de 15 y 100 microgramos- en relación con el desarrollo de anticuerpos neutralizantes. Tampoco se publicaron las edades de estos 8 voluntarios misteriosamente seleccionados, y faltaron otros datos clave, lo que hace imposible saber si el ARNm-1273, la vacuna covid-19 de Moderna, fue ineficaz en los otros 37 voluntarios cuyos datos sobre los anticuerpos no se revelaron, o si los resultados no estaban disponibles en ese momento. Mientras tanto, en el grupo de dosis más alta, en el que los voluntarios recibieron 250 microgramos, el 21 por ciento de los voluntarios experimentó un acontecimiento adverso de grado 3, que la FDA define como que impide la actividad diaria y requiere intervención médica.

STAT publicó un informe al día siguiente en el que se mostraba escéptico con el comunicado de prensa de Moderna y parecía insinuar que la publicación de los datos tenía como objetivo impulsar el precio de las acciones de la empresa, que subieron a 29.000 millones de dólares tras la noticia. La periodista de STAT Helen Branswell calificó el salto de valoración como “una hazaña asombrosa para una empresa que actualmente no vende ningún producto”. El informe de Branswell señalaba varias cosas, entre ellas que varios expertos en vacunas habían señalado que en base a la información puesta a disposición por Moderna, no hay realmente forma de saber si la vacuna es impresionante o no. Más tarde, Moderna defendió su retención de datos clave en el comunicado de prensa, diciendo que se hizo para cumplir con las leyes federales de valores y las normas de las revistas científicas y para evitar la posible filtración de los datos por parte de personas de los NIH. Los ejecutivos de Moderna han afirmado más recientemente que la oportuna publicación de los datos selectivos estuvo relacionada con sus desesperados esfuerzos de recaudación de fondos en ese momento y que, en última instancia, les permitió perder la carrera por la vacuna covid-19.

El informe de STAT también señalaba que el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), que estaba llevando a cabo el ensayo al que Moderna se refería en el comunicado de prensa, guardó un silencio absoluto sobre el asunto, negándose a emitir un comunicado de prensa ese día y a comentar el anuncio de Moderna. Esto se describió como inusual para el NIAID, especialmente teniendo en cuenta que esta es la parte de los NIH que está desarrollando la vacuna con Moderna y dirigiendo el ensayo. STAT señaló que el NIAID no suele ocultar su luz bajo el celemín. El instituto suele anunciar sus resultados. En este caso, sin embargo, se negó a hacerlo. A principios de junio de 2020 se supo que el Dr. Anthony Fauci, que dirige el NIAID, no estaba satisfecho con la decisión de Moderna de publicar datos incompletos sobre el ensayo, y dijo a STAT que habría preferido esperar hasta que tuviéramos los datos de toda la fase 1 y publicarlos en una revista de prestigio mostrando todos los datos.

Más tarde se descubrió que los principales ejecutivos de Moderna, entre ellos el director financiero Lorence Kim y el director científico Tal Zaks, habían utilizado su conocimiento interno del próximo comunicado de prensa para negociar con las acciones de la empresa, ganando varios millones cada uno como resultado de la subida del precio de las acciones de Moderna resultante del rumor positivo del comunicado de prensa. Poco más de una semana después de la publicación del comunicado de prensa, STAT informó de que los cinco principales ejecutivos de Moderna habían cobrado 89 millones de dólares en acciones desde que el precio de las acciones de la empresa comenzó a dispararse a principios de este año. Según el informe, el importe negociado sólo por estos cinco ejecutivos entre enero y mayo de 2020 fue casi el triple de la negociación de acciones que en todo 2019. En septiembre de 2020, el importe de las acciones desechadas por los ejecutivos de Moderna ascendía a 236 millones de dólares. Menos criticada o incluso mencionada en la prensa fue la decisión de Moderna, menos de un mes después, de crear un paraíso fiscal en Europa para sus ventas europeas de vacunas covid-19.

Aunque las transacciones se consideraron dudosas pero legales, los informes de los principales medios de comunicación confirmaron esencialmente que la publicación anticipada de los datos provisionales tenía por objeto hacer subir el precio de las acciones de Moderna para que los ejecutivos pudieran beneficiarse durante la euforia que siguió. Algunos grupos de vigilancia han pedido a la SEC que investigue a los ejecutivos de Moderna por manipulación bursátil. Los informes críticos sobre la negociación de acciones por parte de los ejecutivos y la publicación de datos incompletos por parte de Moderna provocaron una tendencia temporal a la baja en las acciones de la empresa durante el resto de mayo. Como se informó anteriormente, Moderna ha intentado explicar repetidamente el momento de este comunicado de prensa en particular, ofreciendo nuevas explicaciones tan recientemente como esta semana.

Una afirmación impactante de Moderna sobre su propia vacuna

A mediados de junio de 2020 los investigadores de los NIH y Moderna publicaron un manuscrito de datos preclínicos de la vacuna covid-19 de Moderna. Este preimpreso describía que la vacuna empleaba un sistema de administración cubierto por una patente de Arbutus Biopharma y describía los resultados de la vacuna en pruebas con ratones. Moderna lleva mucho tiempo inmersa en una agria disputa legal con Arbutus, que amenaza la capacidad de Moderna de obtener beneficios con cualquier producto basado en la tecnología del sistema de administración de nanopartículas lipídicas (NLP) patentado por Arbutus para sus productos de ARNm. Moderna lleva años afirmando que ya no utiliza el sistema derivado de Arbutus, del que depende por completo, y Bancel llegó a calificarlo públicamente de no muy bueno. Sin embargo, Moderna no ha aportado ninguna prueba real de que ya no se base en la tecnología cubierta por las patentes de Arbutus. La preimpresión del manuscrito de los NIH y de Moderna de junio de 2020 proporcionó pruebas de que la misma tecnología derivada de Arbutus que había causado importantes problemas de toxicidad en los productos multidosis que Moderna había intentado desarrollar anteriormente también se utilizaba en el candidato a vacuna covid-19 de Moderna.

Sin embargo, cuando el jefe de asuntos corporativos de Moderna, Ray Jordan, fue preguntado al respecto por Forbes, Jordan afirmó que los datos de la preimpresión se generaron utilizando una formulación de la vacuna covid-19 que no es la misma que la vacuna en sí, declarando: “Aunque los autores del preprint utilizaron el término ‘mRNA-1273’ para comodidad del lector, el preprint no describe el proceso cGMP por el que fabricamos nuestro ARN mensajero y PNL o la composición del producto farmacéutico final de nuestro candidato comercial (mRNA-1273)”. Cuando Forbes preguntó a Jordan si podía proporcionar detalles, incluida la proporción molar de los PNL en la nueva tecnología de PNL para demostrar que los PNL utilizados en la vacuna covid-19 eran de hecho diferentes de los cubiertos por la patente de Arbutus, Jordan se negó rotundamente.

A pesar de las afirmaciones de Jordan, un estudio preclínico de Moderna sobre su vacuna covid-19 se publicó un mes después, y este estudio de julio indicaba que la vacuna de Moderna utilizaba PNL tal y como se describía en un documento de 2019, que a su vez revelaba que los PNL en cuestión eran los mismos que los utilizados en el estudio de junio. Este documento incluía los resultados del estudio promovido inicialmente por Moderna en mayo, que provocó un salto en la cotización de las acciones de Moderna. El estudio, ahora publicado en su totalidad, ha generado un gran número de artículos de prensa positivos, incluida una declaración de Fauci, del NIAID, en la que afirma que sea como sea, es una buena noticia. La publicación del estudio fue seguida también por un aumento de la financiación del gobierno estadounidense para la vacuna covid-19 de Moderna. En ese momento, CBS News señaló que el precio de las acciones de Moderna, que había estado disminuyendo desde su oferta pública inicial a finales de 2018, fue esencialmente salvado por la crisis de covid-19, ya que las acciones de Moderna -que nunca ha sacado un producto al mercado en sus 10 años de historia- han subido hasta un 380 por cien desde principios de año, cuando surgieron noticias en enero sobre su prometedor potencial para producir una vacuna. El precio de las acciones de Moderna estaba por debajo de los 20 dólares a principios de enero y estaba cerca de los 95 dólares el viernes 17 de julio de 2020. Hoy, en comparación, Moderna cotiza regularmente por encima de los 300 dólares por acción.

Sin embargo, si hacemos caso a la palabra de Ray Jordan en el preimpreso publicado en junio, Moderna parece haberse comportado de forma bastante chapucera. Si Jordan estaba diciendo la verdad, parece que este estudio de julio, que parece utilizar el mismo candidato a vacuna que contiene PNL que se describe en el preimpreso de junio de 2020, también utilizó una formulación que es inconsistente con el candidato a vacuna comercial de la empresa. De ser así, dado que el estudio de julio era el mismo al que se hacía referencia en el controvertido comunicado de prensa de Moderna de mayo relacionado con el uso de información privilegiada, Moderna parece haber utilizado datos positivos generados por un candidato a vacuna que no es su candidato a vacuna comercial para hacer subir el precio de las acciones de la empresa y mejorar su posición financiera mientras generaba millones para sus ejecutivos. Por supuesto, esto no dice nada sobre la cuestión separada, pero críticamente importante, de que el candidato a vacuna utilizado en estos estudios, incluyendo el estudio de los NIH, no es necesariamente el mismo que el candidato a vacuna comercial utilizado en los ensayos clínicos.

Parece que la única razón por la que Moderna haría una declaración tan escandalosa a Forbes sería para distanciar su vacuna covid-19 de sus controversias pasadas, que tienen su origen en gran medida en los problemas de PNL de Moderna, que había afirmado haber resuelto ya. No está claro si el motivo de este movimiento está relacionado principalmente con el conflicto de Arbutus o con los problemas de seguridad que Moderna ha encontrado con las terapias multidosis.

Para aumentar la confusión sobre los PNL utilizados en los productos de Moderna, unos días antes, en julio, Moderna había publicado resultados sobre otro candidato a vacuna contra el VIH que parecía utilizar exactamente la misma tecnología de PNL que la cubierta por la patente de Arbutus. Los PNL descritos en este estudio incluían los mismos componentes que los descritos en la patente de Arbutus y la misma proporción molar. Moderna pareció hacer referencia a esta cuestión en su presentación a la SEC del 6 de agosto de 2020, en la que afirma: “Hay numerosas patentes de terceros, emitidas y pendientes, que reivindican aspectos de las tecnologías de administración de oligonucleótidos que podemos necesitar para nuestros candidatos a terapias y vacunas de ARNm o productos comercializados, incluido el ARNm-1273, si se aprueba”.

A finales de 2020 Moderna afirmó en una presentación de diciembre ante la SEC [regulador de la bolsa] que, aunque había utilizado inicialmente formulaciones de PNL basadas en sistemas lipídicos conocidos, es decir, los PNL de Arbutus, había invertido mucho en la ciencia de la entrega y ha desarrollado tecnologías de PNL, así como enfoques alternativos de nanopartículas. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones hechas en esta solicitud, no estaba claro si la vacuna covid-19 de la empresa utilizaba la tecnología de Arbutus o la tecnología que decía haber desarrollado ella misma sin infringir la propiedad intelectual de Arbutus.

La afirmación de Moderna de que ahora utiliza un sistema de nanopartículas lipídicas diferente al que causó estos grandes problemas se basa en el desarrollo e implementación por parte de la empresa de una estructura lipídica que ahora se conoce como SM-102. Esta estructura lipídica fue divulgada por primera vez por Moderna en una publicación de 2019 con el nombre de Lípido H, y en ese artículo y desde entonces Moderna ha afirmado que su sistema PNL es ahora superior al que utilizaba anteriormente porque utiliza SM-102 en lugar de los lípidos originales de Arbutus. Sin embargo, es esencial señalar que el uso de SM-102 por parte de Moderna no significa necesariamente que la empresa no infrinja las patentes de Arbutus, que cubren el uso de PNL que combinan lípidos catiónicos y PEGilados en proporciones específicas.

A pesar de las afirmaciones de Moderna de que el SM-102 ha resuelto los problemas de patente y de toxicidad de su sistema PNL, Moderna se ha negado a revelar la estructura exacta del SM-102 o si lleva una carga positiva neta a pH fisiológico, lo que podría llevar a demostrar que se sigue infringiendo la patente de Arbutus. Además, no hay estudios sobre la distribución, degradación y/o eliminación del SM-102 del cuerpo, lo que significa que no está documentada la acumulación de lípidos o su capacidad para dañar los órganos. La evidente falta de estudio de las propiedades y los efectos del SM-102 en el cuerpo humano fue eludida en gran medida por las autoridades de salud pública durante el proceso de aprobación de emergencia al utilizar los mismos criterios para la vacuna candidata de Moderna que los utilizados para las vacunas tradicionales que no utilizan el nuevo enfoque del ARNm. Por lo tanto, estos criterios tradicionales no incluyen ningún requisito de datos de seguridad de los NPL.

En general, las pruebas sugieren que las afirmaciones de Moderna de que su vacuna covid-19 no utiliza PNL derivados de Arbutus son falsas. La otra posibilidad es que Moderna haya intentado modificar el sistema PNL, pero sólo ligeramente, de modo que los identificadores potenciales, como la relación molar, sigan siendo los mismos. En este caso, Arbutus podría seguir alegando que los PNL utilizados actualmente por Moderna y en su vacuna covid-19 infringen su patente. Por lo tanto, también es probable que los problemas de seguridad reconocidos por Moderna con este sistema NPL no se vean afectados si los posibles cambios son realmente menores. Sin embargo, si cualquiera de estos escenarios es correcto, la pregunta es: ¿por qué Arbutus no demandaría de nuevo a Moderna por los pagos de derechos relacionados con su vacuna covid-19?

La respuesta parece residir principalmente en la óptica y las relaciones públicas. Como escribió STAT el pasado mes de julio, si Arbutus demandara a Moderna por infracción de patentes en medio de la crisis de covid-19, supondría asumir el riesgo sustancial de ser percibida como una empresa que retrasa un medicamento desesperadamente necesario por su preocupación por los resultados. Esto también parece ser parte de la motivación detrás de la promesa altruista de Moderna de no hacer valer sus propias patentes relacionadas con covid-19 hasta que se declare el fin de la pandemia. Este movimiento de Moderna no sólo fue un impulso de relaciones públicas para la empresa, sino que también estableció un tono de desarme en el espacio que podría servir para disuadir a otros actores espaciales, por ejemplo Arbutus de actuar de forma demasiado defensiva o agresiva, en gran medida por temor a la posible reacción de las relaciones públicas.

Si bien en julio de 2020 se produjo un aumento de la valoración y de la prensa positiva para Moderna y su candidato a vacuna covid-19, también estuvo marcado por una sentencia en contra de Moderna en su larga disputa con Arbutus, que abrió la puerta a que Arbutus presentara un requerimiento judicial contra la vacuna covid-19 de Moderna, en caso de querer hacerlo, para forzar la negociación de una licencia con Moderna. Esta noticia provocó una caída del 10 por ciento en la cotización de Moderna, que perdió 3.000 millones de dólares de valor. Sin embargo, muy probablemente por las razones expuestas anteriormente, Arbutus se negó finalmente a lanzarse a la decisión de bloquear el progreso de la vacuna covid-19 de Moderna con la esperanza de obtener regalías. Sin embargo, se reserva el derecho de hacerlo, siempre y cuando la urgencia percibida de la crisis de covid-19 disminuya.

Moderna dijo que la decisión no afectaría a su vacuna covid-19, ya que la empresa no tiene conocimiento de ningún obstáculo significativo en materia de propiedad intelectual para los productos que pretendemos comercializar. Por lo tanto, las afirmaciones de Ray Jordan y la falta de pruebas claras y convincentes de que la vacuna covid-19 de Moderna se basa en la tecnología patentada por Arbutus parecen haber sido suficientes para que Moderna haga esta reclamación. Esto parece deberse a la falta de interés por parte de los principales medios de comunicación o de las agencias/reguladores federales en exigir pruebas concretas de que el sistema PNL de Moderna utilizado en su vacuna covid-19 no se basa en la tecnología patentada de Arbutus.

A pesar de las cuestiones planteadas anteriormente en relación con los datos del estudio de la vacuna publicados en junio y julio, la atención positiva de la prensa -sobre todo después de la publicación de julio- dio lugar a que el gobierno de los Estados Unidos celebrara un importante acuerdo de suministro con Moderna el 11 de agosto de 2020. En virtud de este acuerdo, el gobierno pagaría 1.525 millones de dólares por 100 millones de dosis, con la opción de adquirir otros 400 millones de dosis en el futuro, que ya ha comprado en su totalidad. Según el comunicado de prensa de Moderna, el acuerdo significaba que el gobierno estadounidense había pagado, en ese momento, 2.480 millones de dólares por el acceso temprano a la vacuna covid-19 de Moderna.

Aproximadamente un mes después, se reveló que el gobierno estadounidense había pagado mucho más. El 10 de septiembre de 2020, BARDA se unió a Darpa, patrocinador y aliado estratégico de Moderna, para examinar los contratos que se habían concedido a la empresa debido a que Moderna no había revelado el papel que había desempeñado el apoyo gubernamental en sus numerosas solicitudes de patentes. El anuncio se produjo después de que Knowledge Ecology International (KEI), que aboga por la protección de la inversión de los contribuyentes en las patentes, descubriera que ninguna de las patentes o solicitudes concedidas a Moderna en la historia de la empresa había revelado la importante financiación del gobierno estadounidense que recibió en el momento en que se presentaron dichas patentes, lo cual es exigido por la Ley Bayh-Doyle de 1980 y la normativa de la Oficina de Patentes y Marcas. Según KEI, esto significa que el gobierno estadounidense posee ciertos derechos sobre las patentes y que, por tanto, los contribuyentes estadounidenses pueden tener un interés en las vacunas fabricadas y vendidas por Moderna.

A pesar de las claras pruebas de que Moderna no reveló en sus solicitudes de patentes la importante cantidad de financiación del gobierno estadounidense antes y durante la crisis de covid, Moderna respondió al escrutinio de KEI y BARDA/Darpa afirmando que era consciente de, y consultó con sus colaboradores de la agencia sobre, sus obligaciones contractuales bajo cada uno de estos acuerdos, incluyendo los relacionados con la propiedad intelectual, y cree que está en cumplimiento de esas obligaciones. BARDA y Darpa no han tomado ninguna medida contra Moderna por el hecho de no haber recibido una importante financiación gubernamental en sus solicitudes y presentaciones de patentes. En cambio, un mes después de que Darpa pretendiera examinar las solicitudes de patentes de Moderna, concedió a la empresa hasta 56 millones de dólares para desarrollar medios móviles a pequeña escala para la fabricación de sus productos, a saber, su vacuna covid-19 y la vacuna contra el cáncer personalizada.

Una ciencia a golpe de comunicado de prensa

Lo que rápidamente se pone de manifiesto sobre la candidata a vacuna covid-19 de Moderna durante su rápido desarrollo en 2020 es la disposición de organismos federales como los NIH, BARDA y otros, así como de la prensa convencional, a tomarle la palabra a Moderna en aspectos clave de su vacuna y su desarrollo, incluso cuando las pruebas parecían contradecir sus afirmaciones. Esto es particularmente evidente cuando Moderna afirma haber resuelto los problemas asociados a los PNL, tanto en términos de toxicidad como de infracción de patentes, y estas afirmaciones -a pesar de la negativa de la empresa a publicar pruebas claras que las respalden- se toman al pie de la letra. Esto es aún más sorprendente si se tienen en cuenta los múltiples factores a los que se enfrentaba Moderna antes de la vacuna covid-19 y cómo la empresa hizo frente al fracaso de su vacuna covid-19, ya que significa que Moderna estaba sometida a una presión considerable para que su vacuna tuviera éxito.

Si la controvertida realización de ensayos simultáneos en animales y humanos se justificó públicamente en nombre de la urgencia de la crisis del covid-19, ¿pueden los otros ejemplos explorados en este artículo justificarse de forma similar en nombre de la urgencia? Por el contrario, muchas de las cuestiones exploradas anteriormente parecen haber sido motivadas por conflictos de intereses y corrupción.

Para aumentar el ridículo, Moderna se salió con la suya al afirmar que los NIH estaban realizando pruebas de seguridad en un producto de vacuna covid-19 diferente de su candidato comercial, sin provocar ninguna reacción importante en los medios de comunicación o de los propios NIH. Esto es aún más revelador si se tiene en cuenta que el comunicado de prensa de mayo de 2020 y las operaciones bursátiles sospechosamente programadas por los ejecutivos y las personas con información privilegiada de Moderna generaron una atención de prensa negativa. Sin embargo, la posterior revelación de Moderna de que su comunicado de prensa se basaba en un estudio de un candidato a vacuna que no era necesariamente el mismo que su candidato a vacuna comercial covid-19 no recibió prácticamente ninguna cobertura, aunque sí plantea la preocupante posibilidad de que Moderna pueda haber utilizado otro producto para amañar esencialmente los datos preliminares para que sean positivos con el fin de hacer avanzar su producto hasta el mercado y ganar millones con la venta de acciones con información privilegiada. ¿Cómo se puede confiar en las afirmaciones de una empresa de este tipo sin una verificación independiente? Además, ¿cómo se puede confiar en los estudios de los NIH sobre Moderna cuando ésta afirmó que algunos de los estudios que finalmente fueron factores para la aprobación de la vacuna por parte de la FDA para su uso de emergencia utilizaban un producto diferente al que posteriormente Moderna comercializó con éxito?

No obstante, se tomó la palabra a Moderna y a los NIH en noviembre de 2020 cuando declararon que su vacuna candidata covid-19 tenía una eficacia del 94,5 por ciento. En aquel momento, los principales defensores de esta afirmación eran Bancel, de Moderna, y Fauci, del NIAID. Esta afirmación se produjo poco después del comunicado de prensa de Pfizer, en el que se afirmaba que su candidato a vacuna covid-19 tenía una eficacia del 90 por cien. Para no ser superado por Moderna, Pfizer revisó la eficacia declarada de su vacuna sólo dos días después del comunicado de prensa de Moderna de noviembre, afirmando que su vacuna era en realidad un 95 por ciento eficaz en comparación con el 94,5 por ciento de Moderna. Estas afirmaciones eran indicativas de la ya establecida pero preocupante práctica de ciencia por comunicado de prensa cuando se trata de promocionar los beneficios de ciertas vacunas covid-19 actualmente en el mercado. Desde entonces, los datos del mundo real han desmentido las afirmaciones de eficacia utilizadas para obtener la autorización de uso de emergencia, que Moderna solicitó a finales de noviembre de 2020 y recibió unas semanas después, a mediados de diciembre de ese año.

La Autorización de Uso de Emergencia para la vacuna Moderna eludió las cuestiones planteadas en este artículo al tratar toda la formulación de Moderna como una vacuna tradicional, lo que no es, porque las vacunas tradicionales no utilizan ARNm para inducir la inmunidad, y su seguridad y eficacia dependen de varios criterios que son totalmente diferentes de los de la más reciente ARNm. Así pues, la cuestión de la NPL, un problema siempre espinoso para Moderna, que trató de eludir antes de que comenzara la crisis de la covid-19, fue eludida en gran medida cuando se trató no sólo de la investigación y el desarrollo, sino también de la obtención de la aprobación de uso de emergencia. Parece que este juego de manos de los reguladores federales fue necesario para que Moderna, después de diez años, sacara finalmente su primer producto al mercado. Sin la crisis de la covid-19 y su momento fortuito, Moderna podría no haber sobrevivido a las graves dificultades que amenazaron toda su existencia como empresa.

La intervención de Moderna en la crisis de covid-19 fue sólo el comienzo de su milagroso rescate de un destino similar al de Theranos, ya que la empresa no sólo amplió su asociación con el gobierno, sino también con una empresa vinculada a la CIA. Esto demuestra que Moderna y los principales actores de la Gran Farmacia y del estado de seguridad nacional de Estados Unidos planean vender la vacuna covid-19 de Moderna en grandes cantidades durante varios años. Sin la venta anual o semestral de dosis de refuerzo, la crisis de Moderna anterior a covid-19 volverá inevitablemente. El impulso para la aprobación de las dosis de refuerzo de Moderna ha progresado a pesar de los datos reales que no apoyan las afirmaciones anteriores de Moderna sobre la seguridad y la eficacia de su vacuna covid-19, la reciente decisión de varios gobiernos europeos de dejar de usar la vacuna, y las disputas internas de la FDA y las recientes admisiones de que la vacuna covid-19 de Moderna es una de las vacunas más peligrosas actualmente en uso, en particular en términos de eventos adversos cardiovasculares. La pregunta obvia aquí es: ¿cuál será el coste final del rescate milagroso de Moderna, no sólo en términos de los 6.000 millones de dólares ya gastados por los contribuyentes estadounidenses, sino también en términos de salud pública?

Whitney Webb https://unlimitedhangout.com/2021/10/investigative-reports/covid-19-moderna-gets-its-miracle/

Suecia prohíbe definitivamente la aplicación de la vacuna de Moderna a los menores de 31 años

Suecia prohíbe definitivamente la aplicación de la vacuna de Moderna a los menores de 31 años. Hasta ahora la suspensión de dicha vacuna era temporal y debía terminar el 1 de diciembre.

Finlandia, Islandia y Dinamarca han adoptado medidas similares. Noruega aconseja a los hombres menores de 30 años que no se vacunen con Moderna.

La prohibición sigue a la que ya se impuso hace meses a la vacuna de AstraZeneca por sus graves efectos adversos.

Durante meses la vacuna de Moderna ha estado bajo escrutinio debido a los datos que muestran que los hombres jóvenes que la reciben tienen un mayor riesgo de miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco, y pericarditis, una inflamación del saco que rodea el corazón.

El Instituto sueco de Salud Pública dijo que los datos no publicados que relacionan la vacuna Moderna con los dos problemas de salud significan que existe “un mayor riesgo de efectos secundarios como la inflamación del músculo cardíaco o del pericardio”.

Sin embargo, los datos no se han hecho públicos.

En respuesta a las preocupaciones sobre la vacuna de Pfizer, en su declaración de concesión de la aprobación, la FDA había dicho que “los datos demuestran un aumento de los riesgos, en particular dentro de los siete días de la segunda dosis”.

“El riesgo observado es mayor en los hombres menores de 40 años que en las mujeres y los hombres mayores. El riesgo observado es mayor en los varones de entre 12 y 17 años”, dijo la FDA.

La agencia señaló que “algunos individuos requieren apoyo de cuidados intensivos” y que aún no se dispone de información a largo plazo sobre los riesgos.

—https://www.dailymail.co.uk/health/article-10116783/Sweden-extends-pause-Modernas-COVID-19-vaccine-young-people-30.html

En Italia el coronavirus ha matado mucho menos que una simple gripe

En Italia el coronavirus ha matado mucho menos que una simple gripe, según el último informe oficial del ISS (Instituto Superior de Sanidad) sobre la mortalidad por covid que no se actualizaba desde julio.

El diario Il Tempo ha analizado las estadísticas de mortalidad publicadas por el INS (1). Los datos ponen de manifiesto la diferencia entre la “muerte por covid“ y la “muerte con covid”. La mayoría de las muertes ocurridas durante los dos últimos años de restricciones y privaciones se debieron principalmente al estado previo de los pacientes tuvierean o no tuvieran covid.

Sólo el 2,9 por cien de las muertes registradas desde finales de febrero de 2020 se cree que se deben al covid-19. De las 130.468 muertes registradas por las estadísticas oficiales en el momento de la elaboración del nuevo informe, sólo 3.783 se deberían al poder del propio virus.

Todos los demás italianos que murieron tenían entre una y cinco enfermedades que, según el SSI, les dejaban pocas esperanzas. Incluso el 67,7 por cien habría tenido más de tres enfermedades contemporáneas juntas, y el 18 por ciento al menos dos juntas.

El 65,8 por ciento de los italianos fallecidos tras infectarse con covid tenían la presión arterial alta. El 23,5 por ciento también sufría demencia, el 29,3 por ciento añadía la diabetes a sus dolencias, el 24,8 por ciento también tenía fibrilación auricular. El 17,4 por ciento ya tenía los pulmones afectados. El 16,3 por ciento había tenido cáncer en los últimos 5 años. El 15,7 por ciento padecía insuficiencia cardíaca. Más de uno de cada diez era obeso. Más de uno de cada diez había sufrido un ictus, y otros, aunque en menor proporción, tenían problemas hepáticos graves, diálisis y enfermedades autoinmunes.

Como la incidencia del covid en el total de fallecidos es inferior al 3 por ciento, “no se explica el alarmismo que ha llevado a una determinada línea política a impulsar con tanta insistencia la vacuna y las restricciones consideradas como prerrogativa para salir de la emergencia sanitaria”, comenta el diario Il Giornale d’Italia (2).

Las cifras no justifican el confinamiento, ni las restricciones, ni la campaña de vacunación, ni la obligatoriedad del pasaporte sanitario.

El ISS no había publicado ninguna actualización desde julio y los últimos acontecimientos sugieren el motivo. Justificar casi 24 meses de restricciones y un impulso draconiano hacia la exigencia de vacunas con un 2,9 por ciento es vergonzoso, dice el periódico.

“Es precisamente en el alarmismo sobre las muertes, y no sólo sobre los contagios, en lo que se han basado las autoridades para tomar decisiones que, en ocasiones, han llevado a la privación de la libertad individual”, añade. Muchas de ellas siguen vigentes hoy en día.

“Si la situación parece así menos alarmante de lo que a veces se describe, ¿cómo se pueden justificar las restricciones aún vigentes?”, se pregunta el periódico. “Para decirlo como Shakespeare, en muchos casos, en detrimento de la libertad de muchos, y contando con el destino (aunque trágico) de unos pocos, se ha hecho mucho ruido y pocas nueces”.

Como venimos diciendo aquí desde el comienzo de la pandemia, los toques de queda y las restricciones no se justifican con ningún dato sanitario. Son medidas políticas, económicas y sociales exclusivamente.

(1) https://www.iltempo.it/attualita/2021/10/21/news/rapporto-iss-morti-covid-malattie-patologie-come-influenza-pandemia-disastro-mortalita-bechis-29134543/
(2) https://www.ilgiornaleditalia.it/news/salute/302848/covid-l-ultimo-rapporto-dell-iss-fa-luce-sui-discutibili-allarmismi-i-morti-di-covid-sono-una-minoranza.html

¿Consentimiento informado para recibir la vacuna covid?

“Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley” (artículo 2.2.Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente)

Hay serias dudas sobre si la gestión de la pandemia por parte de los poderes públicos, centrada en la propagación del miedo y el ejercicio sistemático de la censura de personalidades científicas discrepantes con la información oficial, ha obedecido al objetivo de proteger a la población del covid 19. Ahora bien, la forma en la que se está procediendo a la vacunación masiva, en la que no existe nada parecido al consentimiento informado, hace que los interrogantes alcancen aún mayores proporciones.

El marco legal

La legislación española, tanto la Ley General de Sanidad (LGS) [1], como la más reciente Ley 41/2002, de 14 de noviembre [2], reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, establecen claramente el derecho a la información acerca de los efectos adversos de medicamentos o productos sanitarios, así como la obligatoriedad del consentimiento informado como requisito previo para recibir cualquier tipo de tratamiento, quirúrgico o farmacológico.

Ambas leyes son básicas porque regulan competencias del Estado y son de aplicación general, aunque pueden ser desarrolladas por las Comunidades Autónomas. El artículo 99 de la LGS determina que: “Los importadores, fabricantes y profesionales sanitarios tienen la obligación de comunicar los efectos adversos causados por medicamentos y otros productos sanitarios, cuando de ellos pueda derivarse un peligro para la vida o salud de los pacientes”.

La Ley 41/2002, en adelante Ley de Autonomía del Paciente, establece en su artículo 2.2. que “Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley”.

Esta misma Ley determina en su artículo 3 que “es el médico el responsable de facilitar la información y de recabar el consentimiento informado”, acreditándole como “el profesional que tiene a su cargo coordinar la información y la asistencia sanitaria del paciente o del usuario, con el carácter de interlocutor principal del mismo en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asistencial, sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las actuaciones asistenciales”.

Además, el artículo 4.3, de esta norma insiste en la responsabilidad tanto del médico, como del personal sanitario que aplique el tratamiento: “El médico responsable del paciente le garantiza el cumplimiento de su derecho a la información. Los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o le apliquen una técnica o un procedimiento concreto también serán responsables de informarle”. El artículo 5 establece con rotundidad que el titular del derecho a la información es el paciente que debe ser personalmente informado “incluso en caso de incapacidad”. Ese derecho a la información veraz comporta, obviamente, el derecho a no recibir el tratamiento en cuestión.

El artículo 6: “Derecho a la información epidemiológica“, concreta el derecho colectivo a la información y la responsabilidad de los poderes públicos de proporcionar información veraz, comprensible y adecuada. “Los ciudadanos tienen derecho a conocer los problemas sanitarios de la colectividad cuando impliquen un riesgo para la salud pública o para su salud individual, y el derecho a que esta información se difunda en términos verdaderos, comprensibles y adecuados para la protección de la salud, de acuerdo con lo establecido por la Ley”.

Finalmente, el artículo 8 regula la obligatoriedad y la forma de aplicación del consentimiento informado en los siguientes apartados:

8.1. Toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la información prevista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias del caso.
8. 2. El consentimiento será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
8. 4. Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen en un proyecto docente o de investigación, que en ningún caso podrá comportar riesgo adicional para su salud.

La primera información que se debiera proporcionar es que todas las vacunas covid están en fase de experimentación y que aún no han recibido la autorización definitiva. El hecho de que las vacunas covid estén en situación de autorización condicional por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), es decir, una autorización provisional por no haber culminado los ensayos clínicos referidos, debería requerir consentimiento informado por escrito (artículo 8.2 de la Ley anteriormente citada), al encontrarse aún en fase de investigación y por comportar riesgo adicional para la salud del paciente.

De lo que no cabe la menor duda es que en el caso de las vacunas covid es de plena aplicación el requisito del consentimiento, en todo caso verbal, pero precedido obligatoriamente de la información veraz acerca de los posibles efectos adversos. El marco legal tampoco ofrece dudas acerca de quién debe proporcionar esa información y recabar el consentimiento: el personal médico, obviamente con carácter previo a recibir la inoculación. Así mismo, el personal sanitario no médico debe facilitar esa información sobre los efectos adversos, a su nivel, en el momento de la aplicación del tratamiento, de forma que quien lo recibe  pueda detectarlos y recibir, en su caso, la atención sanitaria correspondiente.

Si el consentimiento informado (que implica, insisto, información sobre posibles efectos adversos por parte de la médica o médico, y valorar así las ventajas y los riesgos) es esencial para que una persona pueda adoptar libremente una  decisión, se puede afirmar que para las vacunas covid en la inmensa mayoría de los casos el “consentimiento” se produce  en ausencia, prácticamente absoluta, de información.

Con carácter general, la única pregunta que realiza el personal sanitario en el momento de la inyección, por supuesto sin consultar la historia clínica de la persona, es si se padecen alergias graves. No se pregunta, en la mayor parte de los casos, si la persona ha padecido covid, como tampoco se pregunta a las mujeres en edad fértil si están embarazadas, lactando o si están tomando anticonceptivos, a pesar de que los efectos adversos, sobre todo de naturaleza cardio-vascular, son significativamente mayores en mujeres jóvenes.

En muchos casos, la vacunación se hace fuera del Centro de Salud. En Madrid se ha llegado a hacer en El Corte Inglés. El médico o la médica no aparecen en ningún momento y, cuando son preguntados en la consulta acerca de la oportunidad de la vacuna en el caso concreto de enfermedades o tratamientos concurrentes, la respuesta suele ser que no son responsables de la misma y que todo lo relacionado con la vacunación es asunto de las autoridades sanitarias.

Las consecuencias no se circunscriben sólo a la flagrante y masiva vulneración de derechos por parte de las administraciones sanitarias. La exclusión de la figura del médico y la ignorancia del paciente acerca de los síntomas de posibles efectos adversos, reducen drásticamente la asociación de éstos con la vacuna, así como las posibilidades de comunicación efectiva de los mismos, tanto por parte del personal médico, como por la población. A ello hay que añadir el hecho de que, en general, el propio personal sanitario no está recibiendo la formación adecuada para poder informar y detectar los efectos adversos.

En otro orden de cosas, la situación de colapso de la Atención Primaria –con listas de espera que muchas veces superan las dos semanas–, la generalización de la consulta telefónica y la enorme sobrecarga de trabajo de las y los profesionales, tienen como consecuencia que no se notifiquen los efectos adversos. La falta de tiempo, información y recursos determinan la imposibilidad material de rellenar la documentación requerida para ello.

La exclusión de la figura médica de todo el proceso de la vacunación covid, así como la censura y las coacciones contra quienes no siguen el discurso oficial, ha sido denunciada recientemente por la Alianza Internacional de Médicos y Científicos Médicos en la Cumbre sobre el Covid [3] celebrada el pasado mes de septiembre en Roma. La Declaración adoptada en esta cumbre está siendo firmada por más de 12.000 profesionales de la medicina de todo el mundo, entre ellos varios premios Nobel. Uno de sus apartados dice así:  “Los médicos deben defender su derecho a prescribir un tratamiento, observando el principio primero no hacer daño […] Los derechos de los pacientes, tras estar completamente informados sobre los riesgos y beneficios de cada opción, deben ser restablecidos”.

La farmacovigilancia y la notificación de los efectos adversos

Se considera que sólo el 1% de los efectos adversos son notificados [4], situación que en la actualidad se ve agravada, como indicaba anteriormente, tanto como consecuencia de la ignorancia de las personas vacunadas acerca de los síntomas de los posibles efectos adversos relacionados con la vacuna, como por la sobrecarga de trabajo en Atención Primaria.

La Directiva Europea [5] que regula la farmacovigilancia determina la obligación que tienen las empresas farmacéuticas de establecer, para medicamentos ya registrados y autorizados, un sistema de información “que debe estar permanentemente disponible para su inspección. Las autoridades competentes deben comprometerse a supervisar dichos sistemas de farmacovigilancia”. La Directiva justifica la “importancia para la salud pública de complementar la información disponible en el momento de la autorización con información adicional acerca de la seguridad y, en determinados casos, acerca de la eficacia de los medicamentos autorizados”.

Si estas medidas se adoptan para los fármacos que ya han completado los ensayos clínicos requeridos para su registro definitivo, es lógico pensar que para aquéllos que sólo han recibido la “autorización condicional” –porque la demostración de su seguridad y eficacia está pendiente– deban informar periódicamente a las autoridades sanitarias de la marcha de sus estudios de “gestión de riesgos”.

La AEMPS (Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios) en su 8 Informe de Farmacovigilancia [6] no hace referencia alguna a la información sobre efectos adversos recibida de las empresas comercializadoras, quienes en el apartado correspondiente se limitan a desglosar las reacciones atribuidas a cada una, provenientes de la notificación del personal sanitario o de la población.

La respuesta de las empresas farmacéuticas, ante requerimientos realizados ha sido que se comprometen a informar acerca de los efectos adversos… dentro de dos años.

Recuerdo que, según el acuerdo alcanzado por la UE con las farmacéuticas en agosto de 2020, serán los gobiernos los que indemnicen por los efectos adversos de las vacunas Covid. Así mismo vale la pena traer a la memoria que la UE empezó a comprar millones de dosis de las vacunas sin haber finalizado los exiguos ensayos clínicos –de dos meses de duración– que demostraran su eficacia y seguridad [7].

¿Qué información contrastada hay disponible hasta el momento?

La información publicada por la AEMPS sobre los efectos adversos notificados en España desde el 27 de diciembre de 2020, fecha en que comenzó la vacunación, hasta el 5 de septiembre de 2021, es pasmosamente exigua. Tiene una extensión de cinco páginas, incluyendo la portada, y no menciona ni hace análisis alguno de las circunstancias de los fallecimientos.

Por supuesto, tanto en este sitio web,  como en el 8 Informe de Farmacovigilancia de la AEMPS, se indica que todas las vacunas han recibido “autorización condicional”. En ningún lugar, incluido el de últimas noticias de la citada Agencia, se refleja la presunta autorización definitiva que habría recibido la vacuna de Pfizer por parte de la FDA, “noticia” que fue profusamente difundida en diferentes medios de comunicación y que no ha sido confirmada.

Reproduzco a continuación algunos datos que aparece en la página oficial de la AEMPS referente a la vacuna Comirnaty, comercializada por Pfizer-BioNTech (aunque existe una información semejante para cada una de las vacunas utilizadas en el Español, me referiré a ésta por ser la más utilizada):

-–Ante la pregunta de si la vacuna reduce la propagación del virus, Pfizer-BioNTech contesta: “Todavía se desconoce en qué medida las personas vacunadas podrían ser portadoras del virus y propagarlo”.
– A pesar de que se está vacunando indiscriminadamente a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, la citada empresa advierte: “La decisión de administrar la vacuna a mujeres embarazadas debe adoptarse previa consulta con un profesional sanitario y después de considerar los riesgos y beneficios”.
– Describen los síntomas de los efectos adversos graves, como trombosis, miocarditis, enfermedades neurológicas, renales, etc., indicando que éstos deben ponerse en conocimiento de las personas vacunadas para que, en su caso, puedan recabar asistencia médica precoz.
– La recomendación de Pfizer-BioNTech sobre las precauciones a adoptar para la dispensación de la vacuna es una cruel ironía: “Al igual que en todas las vacunas, Comirnaty debe administrarse bajo estrecha supervisión médica, con el tratamiento médico adecuado” [8].

Todo esto contradice frontalmente la propaganda “oficial” repetida por los medios de comunicación acerca de la seguridad y la eficacia de las vacunas,  y que, a todas luces, requeriría de una información previa, “veraz y adecuada”, a las personas que van a recibirla.

La información técnica, incluida la de las propias farmacéuticas, queda sepultada en un sitio web de la AEMPS y del Ministerio de Sanidad, al que, obviamente, no accede fácilmente la inmensa mayoría de la población y cuya existencia no puede eximir a las autoridades sanitarias de la obligación informar al público en general  (artículo 99 de la LAS y artículo 6 de la Ley de Autonomía del Paciente) y en concreto a la persona que va a ser vacunada, con carácter previo, y recabando explícitamente su consentimiento (artículos 3,4,5,6 y 8 de la Ley de Autonomía del Paciente). No solamente la información previa está absolutamente ausente, si no que las autoridades sanitarias y los “expertos” elegidos se encargan de crear un estado de opinión erigido sobre la minimización de los riesgos y la ocultación de efectos adversos.

Sobre el hecho más grave, el fallecimiento de 300 personas, cifra sorprendentemente pequeña si se compara con la de otros países como se verá, la AEMPS no se refiere, ni en éste ni en anteriores Informes de Farmacovigilancia, ni a la causa de la muerte de las mismas, ni a su edad, ni al tiempo transcurrido desde la vacunación, ni se indica si había padecido o no la enfermedad, si concurrían otras circunstancias como embarazo o lactancia o si se ha realizado autopsia. Sólo, escuetamente, se dice  que “estos acontecimientos no pueden considerarse relacionados con las vacunas por el mero hecho de notificarse” o las sonrojantes consideraciones de que “la vacuna no reduce las muertes por causas diferentes de la covid” o que “durante la campaña de vacunación se siguen produciendo fallecimientos por otras causas”.

Y eso es todo. El 8 Informe de la AEMPS, diez meses después de que se iniciara la vacunación, no avanza un milímetro en el análisis de esas 300 muertes, muchas de ellas, probablemente, acaecidas en personas previamente sanas. El estudio de estas muertes es una responsabilidad directa del Ministerio de Sanidad ante quienes han fallecido y sus familias y ante los millones de personas que están siendo vacunadas indiscriminadamente.

El sistema europeo de farmacovigilancia, EUDRA2, es absolutamente opaco con respecto a la información sobre muertes producidas tras la vacunación. Puede ser que tal situación tenga alguna relación con el hecho de que la actual directora de la Agencia Europea del Medicamento, Emer Cooke, elegida para el cargo en julio de 2020, en plena pandemia, haya trabajado como Gerente  de Asuntos Científicos y de Regulación, en Bruselas, para la EFPIA  (Asociación de la Industria Farmacéutica Europea), lobby del sector farmacéutico ante la UE [9].

No obstante, los datos publicados por fuentes fidedignas permiten, precisamente por la globalidad de la pandemia, y por la similitud de las vacunas utilizadas, extraer importantes conclusiones.

El Sistema de Notificación de Efectos Adversos, Vaers [10], de EE.UU. a pesar de sus insuficiencias, ha permitido establecer datos de suma importancia.  En EE.UU. las vacunas contra el covid han producido en  los siete primeros meses de 2021 un 40 por ciento más de muertes que todas las otras vacunas existentes a lo largo de 31 años [11].

En el Reino Unido, el número de muertes debidas a la vacuna covid en los primeros seis meses de vacunación ha sido 407 por ciento superior a las muertes totales por todas las demás vacunas en los últimos 11 años [12].

En Inglaterra, con una población total de 56 millones, 30.305 personas murieron en los 21 días posteriores a haber recibido la vacuna en los seis primeros meses de 2021[13]. En Escocia, con una población total de 5,5 millones, 5.522 personas fallecieron en los 28 días posteriores a la vacunación. Este último periodo de cálculo es el mismo utilizado para atribuir al Covid 19 la causa de la muerte; es decir, si el fallecimiento se producía 28 días después de una prueba positiva, se contabilizaba como muerte por covid.

Si nos fijamos en los datos de Inglaterra, ¿alguien en su sano juicio puede creer que pueda tener 30.305 fallecimientos por vacunas covid, y España, con sólo 8 millones de habitantes menos, tenga sólo 300? ¿Cómo es posible que dos territorios con indicadores generales de salud, servicios, incidencia y vacunación similares puedan distar tanto en número de fallecimientos?

Con el paso del tiempo, los exitosos datos iniciales acerca de la efectividad de las vacunas están siendo contestados en la práctica. Los datos más llamativos son los procedentes del Estado de Israel, uno de los primeros países en vacunar por completo a su población. Como puede verse en el cuadro reproducido, procedente de información gubernamental correspondiente a julio de este año, los casos de covid en población completamente vacunada es más de cinco veces superior a los casos de población no vacunada.

Los argumentos de la industria farmacéutica a favor de una tercera dosis masiva para contrarrestar la disminución de la eficacia de las vacunas fueron desechados recientemente  por el Comité Asesor de Vacunas de la FDA [14].

La vacunación masiva e indiscriminada, incluyendo a las personas que han padecido la enfermedad o han producido anticuerpos tras el contacto asintomático con el virus, está siendo seriamente cuestionada. En primer lugar porque la inmunidad obtenida es más eficaz y duradera de la que proporciona la vacuna y a continuación porque el riesgo de padecer efectos adversos tras la vacunación es mayor en estas personas [15].

La vacunación en la infancia y la adolescencia carece de toda justificación

Los datos disponibles en todos los países indican que el riesgo de padecer covid en la población más joven, y sobre todo la gravedad de la enfermedad, es muy inferior, casi despreciable, si no existen otras enfermedades concomitantes [16]. Es decir, la población más joven adquiere inmunidad natural con un riesgo mínimo de complicaciones.

Así mismo, en contra de lo que se ha transmitido para justificar la vacunación, en estos grupos de edad la capacidad de propagar el virus también es mucho menor que en adultos [17]. Por otra parte, como se ha demostrado, las personas vacunadas pueden contagiar el virus por lo que esperar que se produzca la “inmunidad de rebaño” es una ilusión [18].

El riesgo de efectos adversos graves producidos por las vacunas con ARN-m es aún mayor en la población más joven. Varios estudios realizados en EE.UU. a partir de datos oficiales de notificación (VAERS) indican que el riesgo de hospitalización por miocarditis en varones entre 12 y 17 años, sin enfermedades concomitantes, es entre 3,7 y 6,1 veces mayor tras la segunda dosis de vacuna que la hospitalización por Covid en este grupo de edad [19]. Estos hechos, comprobados en diferentes países, han llevado al Reino Unido a limitar la vacunación en la infancia y adolescencia a aquellas personas que pertenezcan a grupos de riesgo [20]. Otros países como Suecia, Finlandia y Dinamarca han suspendido la vacunación con Moderna en menores de 30 años [21].

En España, sin información alguna sobre esos efectos adversos, las autoridades sanitarias, los medios de comunicación y las autoridades educativas han promovido la vacunación masiva en los mayores de 12 años llegándose incluso a situaciones violentas en los centros educativos y a amenazas de discriminación a alumnos y alumnas no vacunadas.

Algunas conclusiones

  1. En el caso de las vacunas covid, las autoridades sanitarias están incumpliendo de forma flagrante la legislación vigente que exige el consentimiento informado de toda persona antes de recibir cualquier tratamiento. En un caso como éste, en el que el fármaco se encuentra en fase de ensayo clínico, con autorización sólo condicional, la inoculación requeriría, además, el consentimiento por escrito.

  2. Se está obviando el papel atribuido por la legislación vigente al personal médico como garante de la información previa acerca de los posibles efectos adversos de la vacunación y de requerir el consentimiento de quien la recibe.

  3. Como ya he indicado en artículos anteriores [22], la sociedad está siendo víctima de un conglomerado de intereses políticos, económicos y mediáticos que oculta de forma deliberada información científica contrastada e impide en la práctica el ejercicio de la soberanía y la autonomía sobre el propio cuerpo que, en teoría, está amparado por las propias leyes.

  4. Los efectos adversos de las vacunas se van conociendo progresivamente, la lista se va ampliando, y son desconocidos a medio y largo plazo, por cuanto los ensayos cínicos que justificaron su aprobación condicional duraron apenas tres meses.

  5. En el caso de la vacunación de la infancia y la adolescencia, promovida con carácter general en un grupo de población en el que los riesgos son mínimos, se están vulnerando principios éticos que no deberían ser tolerables. Las consecuencias a corto plazo de esta barbaridad están siendo ya graves.

  6. Una pregunta final que nos concierne a todas las personas conscientes y responsables: ¿podemos seguir tolerando que los derechos a la información, a la autonomía y a la soberanía sobre nuestro cuerpo y nuestra salud estén siendo intervenidos por intereses de poder económico y mediático, que controlan el poder político, independientemente del color del gobierno?.

No es fácil desentrañar las claves que explican lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Nunca lo ha sido. Para poder hacerlo, es preciso identificar los instrumentos ideológicos que aseguran la reproducción de las estructuras de poder. El fundamental es la construcción y difusión de un relato que aleja el foco de las causas reales, persiguiendo a quienes lo cuestionan, la instauración del miedo que lo perpetúa y, con frecuencia, la venta de artículos-fetiche que, al tiempo que refuerzan el discurso del poder, aportan suculentos beneficios.

El procedimiento es muy antiguo, pero las formas se adaptan a los nuevos tiempos. Si antes eran las religiones las encargadas de imponer la ideología de la dominación, hoy el capitalismo utiliza el control mediático y el fetichismo tecnológico.

Siempre fueron pequeños grupos de personas los que iniciaron la resistencia frente al oscurantismo de la dominación, pero en ellos estaba y estará la esperanza de futuro de la humanidad.

[1] https://www.boe.es/buscar/pdf/1986/BOE-A-1986-10499-consolidado.pdf
[2] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188
[3] https://doctorsandscientistsdeclaration.org/
[4]https://www.openvaers.com/images/r18hs017045-lazarus-final-report-20116.pdf
[5] https://www.boe.es/doue/2010/348/L00074-00099.pdf
[6] https://www.aemps.gob.es/informa/boletines-aemps/boletin-fv/2021-boletin-fv/8o-informe-de-farmacovigilancia-sobre-vacunas-covid-19/
[7] La complicidad entre los gobiernos de la UE y las multinacionales farmacéuticas en el caso de las vacunas Covid ha sido analizado recientemente en este artículo: https://www.elsaltodiario.com/ industria-farmaceutica/la-covid-los-gobiernos-de-la-ue-y-las-multinacionales-farmaceuticas
[8] https://cima.aemps.es/cima/pdfs/ipe/1201528001/IPE_1201528001.pdf
[9] https://en.wikipedia.org/wiki/Emer_Cooke
[10] El Vaers es el sistema oficial de notificación de EE.UU. y sus datos proceden del CDC y la FDA.
[11] https://docs.google.com/document/d/1RZ6PHR2ELHTJ4lnDj-OVZcP53JdWIEIvngWLfmzeAn4/edit
[12] https://theexpose.uk/2021/07/11/fact-deaths-due-to-the-covid-vaccines-in-the-uk-after-6-months-are-407-higher-than-deaths-due-to-all-other-vaccines-combined-in-the-past-11-years/
[13] https://theexpose.uk/2021/09/15/30k-people-died-within-21-days-of-having-a-covid-19-vaccine-in-england/
[14] https://www.infowars.com/posts/fda-votes-16-2-against-widespread-covid-19-booster-shots/
[15] https://www.bmj.com/content/374/bmj.n2101
[16] https://adc.bmj.com/content/106/5/429
[17] https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.09.03.21263088v1
[18] https://www.nature.com/articles/d41586-021-00728-2
[19] https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.08.30.21262866v1
[20] https://www.bmj.com/content/374/bmj.n1866
[21] https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/finlandia-se-suma-a-suecia-y-dinamarca-suspende-la-vacuna-moderna-en-jovenes/10004-4647030
[22] https://www.elsaltodiario.com/laplaza/politicas-de-exacerbacion-del-miedo-y-censura-en-la-gestion-del-covid y https://www.elsaltodiario.com/industria-farmaceutica/ la-covid-los-gobiernos-de-la-ue-y-las-multinacionales-farmaceuticas

Ha surgido un nuevo partido político en Italia crítico hacia las vacunas infantiles: M3V

La imposición del pasaporte de vacunas en Italia, el último esfuerzo para inocular a la población a las bravas, ha impulsado el crecimiento de un nuevo partido político, llamado Movimento 3V, que son las iniciales de “Queremos la Verdad sobre las Vacunas”.

En Italia la actual campaña de vacunación tiene una larga historia. Se preparó tras el viaje a Estados Unidos realizado en 2014 por la ministra Beatrice Lorenzin y el jefe de la AIFA (Autoridad Sanitaria Italiana), el profesor Sergio Pecorelli.

A raíz de las conversaciones de ambos con Obama y dirigentes de la burocracia sanitaria, Italia se prestó a convertirse en la punta de lanza de un experimento de vacunación pediátrica.

Dos años después de aquel viaje, el gobierno italiano impuso de manera obligatoria 10 nuevas vacunas a los niños y muchos médicos comenzaron a comprobar que las inoculaciones están causando un rosario de enfermedades pediátricas, especialmente la inmunosupresión.

En 2019 nació el Movimento 3V, que se transformó en un partido político con unos 30.000 afiliados. Según Alessandra Bocchi, presidenta del nuevo partido, el viaje a Estados Unidos de 2014 ilustra un estado de cosas deplorable: la sumisión política de Italia y la constatación de que son fuerzas políticas y económicas internacionales las que promueven las medidas sanitarias.

El M3V levanta el estandarte de Enrico Mattei (1906-1962), dirigente de una empresa pública de hidrocarburos, que durante la Guerra Fría se enfrentó a las multinacionales petroleras y fue asesinado simulando un accidente aéreo. Fue uno de los primeros atentados terroristas de “falsa bandera” en el Viejo Continente.

Su caso es paralelo al de Mossadegh en Irán, que acabó en un Golpe de Estado en 1953, el primero orquestado por la CIA y los británicos en la posguerra. También Mattei, un antiguo miembro de la resistencia antifascista italiana, desafió a las multinacionales petroleras angloamericanas para que Italia, entonces arruinada por la guerra mundial, pudiera tener una política energética propia y autónoma.

A pesar de ser cercano a la democracia cristiana, Mattei mantuvo excelentes relaciones con Argelia, donde es un personaje más venerado que en Italia, y con la URSS y China. En plena Guerra Fría era más que suficiente para padecer una repugnante campaña del plumífero Indro Montanelli desde las páginas del periódico Corriere della Sera, porque en los países avanzados los crímenes siempre van acompañados de la correspondiente intoxicación mediática que los justifica.

Ese tipo de campañas publicitarias, como se demuestra en la actualidad, se han intensificado y perfeccionado hasta el punto de llevar al cadalso a sus propias víctimas. Son muy difíciles de contrarrestar desde fuentes independientes.

En noviembre del año pasado Riccardo Rochesso y el candidato del M3V a la alcaldía de Roma, Luca Teodori, crearon un canal de información audiovisual, llamado “Cento Giorni da Leoni”, un nombre pintoresco que procede del proverbio italiano “Es mejor vivir 100 días como un león que 1000 días como una oveja”.

Está siendo un éxito total, con más de cinco millones de visitas al mes y hasta 300.000 visualizaciones por emisión.

En Rímini el M3V ha obtenido el 4,3 por ciento de los votos en las últimas elecciones municipales y en Trieste alrededor del 4,5 por ciento. Ahora el M3V supera al Movimiento Cinco Estrellas, que perdió la mitad de sus votantes en las últimas elecciones, y ha obtenido dos concejales. En cambio, en las grandes ciudades rodeadas de suburbios, donde la logística, la cobertura de la prensa y la financiación son primordiales, el M3V obtuvo alrededor de un 0,50 por ciento.

Desde el año pasado, sólo el M3V se ha opuesto en bloque a las medidas represivas y sanitarias del gobierno, y gracias a ello se ha convertido en una fuerza a tener en cuenta. La nueva organización exige el cese inmediato de la privatización de la sanidad y de las empresas públicas, la reapertura de todas las instituciones públicas desmanteladas y garantías de la primacía del bien común sobre el beneficio privado.

El M3V rechaza la educación a distancia por considerarla muy perjudicial para el desarrollo sicofísico e intelectual de los niños y jóvenes, que necesitan el contacto directo. La investigación científica debe ser libre y fundamentarse en los principio de verdad y comunicación, añaden.

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