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Categoría: Salud (página 29 de 88)

La sanidad francesa desaconseja la vacuna de Moderna a los menores de 30 años

La Alta Autoridad Sanitaria francesa (HAS) ha desaconsejado el uso de la vacuna Moderna para los menores de 30 años, basándose en particular en un estudio según el cual aumenta ligeramente el riesgo de miocarditis y pericarditis en dichos tramos de la población (1). Entre los jóvenes de 12 a 29 años se produce un caso de miocarditis por cada 7.600 inoculaciones.

Realizado por el organismo Epi-Phare, que asocia al Seguro de Enfermedad (Cnam) y a la Agencia del Medicamento (ANSM), un amplio estudio publicado el lunes se centró en las personas de entre 12 y 50 años hospitalizadas en Francia por miocarditis o pericarditis entre el 15 de mayo y el 31 de agosto, es decir, 919 casos de miocarditis y 917 de pericarditis.

La miocarditis y la pericarditis son inflamaciones del corazón. La primera afecta al miocardio, el músculo principal del corazón, y la segunda al pericardio, la membrana que rodea el corazón.

Tal y como muestran los informes de farmacovigilancia, los resultados del estudio francés confirman que las vacunas de Pfizer y, sobre todo, Moderna, aumentan el riesgo de que se produzcan estas enfermedades a los 7 días de la vacunación, y con mayor frecuencia en hombres menores de 30 años.

A la vista de estos resultados, la HAS “recomienda, para la población menor de 30 años y tan pronto como esté disponible, el uso de la vacuna de Pfizer, ya sea como vacunación primaria o como refuerzo”.

Por el contrario, recomienda que la vacuna Moderna, “que parece ser ligeramente más eficaz, puede utilizarse para la vacunación primaria y para la administración de una media dosis de refuerzo en sujetos mayores de 30 años”.

Los países escandinavos (Finlandia, Islandia, Dinamarca, Noruega y Suecia) ya habían prohíbido definitivamente la aplicación de la vacuna de Moderna a los menores de 31 años (2).

En Estados Unidos la tercera dosis de Moderna se ha prohibido para los menores de 65 años. La FDA ha iniciado una investigación sobre las miocarditis causadas por la vacuna de Moderna (3).

En Japón han muerto tres personas como consecuencia de las vacunas fabricadas por esta farmacéutica en España (4).

Ayer Alemania fue el último país en subirse al carro de los escépticos. El comité consultivo, conocido como Stiko, ha emitido una recomendación (5) contra la misma vacuna: los menores de 30 años deberían seguir con la vacuna de Pfizer porque los estudios sugieren que causa menos casos de inflamación del corazón en ese tramo de edad.

El organismo recomienda lo mismo a las mujeres embarazadas. Las nuevas directrices se han emitido a raíz de los últimos datos de seguridad del Instituto Paul Ehrlich, la máxima autoridad alemana en materia de vacunas, así como de nuevos datos internacionales.

La última ola en Europa es, pues, un jarro de agua fría contra las vacunas y, en especial, contra la de Moderna.

(1) https://www.has-sante.fr/jcms/p_3297260/fr/covid-19-la-has-precise-la-place-de-spikevax-dans-la-strategie-vaccinale
(2) https://mpr21.info/suecia-prohibe-definitivamente-la-aplicacion-de-la-vacuna-de-moderna-a-los-menores-de-31-anos/ https://mpr21.info/islandia-suspende-la-vacunacion-con-moderna-por-el-riesgo-de-miocarditis/ https://mpr21.info/suecia-y-dinamarca-suspenden-la-administracion-de-la-vacuna-de-moderna/
(3) https://mpr21.info/la-fda-inicia-una-investigacion-sobre-las-miocarditis-causadas-por-la-vacuna-de-moderna/
(4) https://mpr21.info/muere-una-tercera-persona-en-japon-a-consecuencia-de-las-vacunas-de-moderna-fabricadas-en-espana/ https://mpr21.info/mueren-dos-japoneses-por-inyectarse-las-dosis-de-moderna-con-particulas-magneticas-fabricadas-en-espana/
(5) https://www.reuters.com/world/europe/germany-recommends-only-biontechpfizer-vaccine-people-under-30-2021-11-10/

Las vacunas han causado más abortos en los últimos 11 meses que en los 30 años anteriores

Cuando una mujer queda embarazada, lo primero que le dice el médico, entre otras recomendaciones, es que debe dejar de fumar. Por lo tanto, no hay calificativos suficientemente contundentes para expresar el desprecio que merecen los matasanos que han recomendado a las embarazadas y lactantes que se inyecten en vena una vacuna experimental.

Hasta ayer el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (Vaers) había registrado 2.433 abortos en mujeres embarazadas que recibieron una de las vacunas contra el coronavirus.

La gran mayoría son posteriores a la vacuna de Pfizer (1.862 abortos) y Moderna (656 abortos).

En los últimos 11 meses ha habido más abortos por las nuevas vacunas contra el coronavirus que en los últimos 30 años por todo tipo de vacunas anteriores, donde ascendieron a 2.198 abortos.

En abril el New England Journal of Medicine publicó un estudio realizado en Estados Unidos sobre más de 35.000 mujeres embarazadas y lactantes sobre las consecuencias de las vacunas (1). Dicho estudio lo llevó a cabo un equipo de los CDC y el gobierno australiano lo recuperó el 29 de octubre para publicar una guía al respecto (2) porque las conclusiones eran funcionales: no pasa nada.

Sin embargo, cuando el gobierno australiano publicó su guía, los autores del estudio ya habían corregido su publicación en el mismo New England Journal of Medicine (3) porque el investigador belga Hong Sun planteó algunas dudas (4). Entonces los CDC dieron marcha atrás y reconocieron que no podían calcular con precisión el riesgo de aborto espontáneo porque aún no disponían de datos de seguimiento de la mayoría de las mujeres.

Como consecuencia de ello, el doctor Simon Thornley, profesor titular del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Auckland, y la doctora Aleisha Brock, otra investigadora de Nueva Zelanda, realizaron un nuevo estudio de los datos originales y llegaron a la conclusión de que la incidencia del aborto espontáneo en el primer trimestre del embarazo era del 82 al 91 por ciento (5).

El número de abortos espontáneos es, pues, entre 7 y 8 veces más elevado que los resultados obtenidos por los CDC que, a pesar de tan craso error, siguen recomendando la vacunación durante el embarazo, lo mismo que la FDA.

En su etiqueta de la vacuna, Pfizer señala afirma que los datos disponibles sobre la vacuna administrada a mujeres embarazadas “son insuficientes para informar sobre los riesgos asociados a la vacuna durante el embarazo” (6).

El Vaers subestima los efectos adversos de las vacunas. Un análisis dirigido por la doctora Jessica Rose concluye que las cifras registradas son 41 veces inferior a las reales. Si eso es cierto, entonces hasta la fecha se han producido probablemente casi 100.000 abortos tras la vacunación de las mujeres embarazadas.

(1) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa2104983
(2) https://www.health.gov.au/sites/default/files/documents/2021/10/covid-19-vaccination-shared-decision-making-guide-for-women-who-are-pregnant-breastfeeding-or-planning-pregnancy-covid-19-vaccination-shared-decision-making-guide-for-women-who-are-pregnant-breastfeeding-or-planning-pregna_1.pdf
(3) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMx210016
(4) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2113516
(5) https://cf5e727d-d02d-4d71-89ff-9fe2d3ad957f.filesusr.com/ugd/adf864_2bd97450072f4364a65e5cf1d7384dd4.pdf
(6) http://labeling.pfizer.com/ShowLabeling.aspx?id=15623

Un grupo de médicos suecos pide la suspensión de la vacuna de Pfizer

Los medios españoles, tanto los convencionales como los “alternativos”, han guardado un escrupuloso mutismo sobre la falsificación de los ensayos clínicos de la vacuna por parte de Pfizer.

En otros países la ocultación no ha sido posible, pero los medios le han dado la vuelta para cargar las tintas contra la denunciante, Brook Jackson, poniendo en duda su veracidad o su idoneidad. Es el viejo truco de “matar al mensajero” porque las multinacionales son intocables, sobre todo las que han convertido la salud en un negocio.

Algo tan grave como la falsificación de un ensayo clínico hubiera sido más que suficiente para frenar en seco la vacunación e iniciar una investigación, pero no ha ocurrido nada de eso.

Ayer en el Consejo Atlántico, el cabecilla de Pfizer, Albert Bourla, se permitió el lujo de calificar de “criminales” a los que difunden información falsa sobre las vacunas. ¿Cómo calificar entonces a quienes falsifican los ensayos clínicos de una vacuna y la difunden por todo el mundo?

El fraude ha colmado el vaso de la paciencia de algunos incondicionales de las vacunas, como 16 médicos e investigadores suecos, que han firmado un llamamiento en el que califican como “extremadamente grave” la denuncia del British Medical Journal.

“Esto hace añicos la confianza en Pfizer, responsable de las pruebas de la vacuna, y la seguridad de la vacuna que actualmente utilizan los suecos, entre ellos cientos de miles de niños”, escriben los médicos.

En Suecia la magnitud de los efectos adversos notificados de la vacuna contra el coronavirus es “gigantesca”, aseguran. Durante los primeros diez meses de vacunación, se han notificado 83.744 efectos adversos, un cifra que multiplica por 10 los que se han notificado en años anteriores para todos los medicamentos y vacunas, un total de unos 25.000 fármacos.

“La fuerte sospecha de que algunas partes del ensayo de la vacuna de Pfizer no se llevaron a cabo de forma científicamente aceptable y de que los resultados del estudio no pueden considerarse fiables, se combina con la gran magnitud de los presuntos acontecimientos adversos notificados”, afirman en su escrito.

Los médicos, investigadores e inmunólogos están muy preocupados, especialmente, por los niños, que tienen un riesgo extremadamente bajo de padecer la enfermedad llamada “covid”, pero que corren el riesgo de sufrir efectos adversos graves.

“Nuestra conclusión es que la vacunación contra el coronavirus en Suecia debe detenerse hasta que se realicen los cálculos de riesgo/beneficio para todos los grupos de edad. Nuestra posición se adopta a la luz de la revelación del BMJ [British Medical Journal] y de lo que hoy sabemos sobre los riesgos para el paciente”, concluyen.

—https://www.friatider.se/lakare-kraver-svenskt-vaccinstopp-efter-fuskavslojande

Se crea la primera asociación de víctimas de las vacunas contra el coronavirus en Francia

Los padres de Maxime, Mélanie y Sofia, fallecidos repentinamente tras la vacunación contra el coronavirus, han creado la primera asociación de víctimas: “Verity France”. Otros familiares de víctimas se han unido a ellos, como Marc Doyer, que habló en CNews sobre su esposa, afectada repentinamente por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

Las víctimas de las vacunas no son antivacunas, sino todo lo contrario. Se trata de personas que se prestaron a ser inyectadas de buena fe, porque creían en el mensaje abrumador que les habían lanzado por todos los medios imaginables.

Frédéric Beltra, padre de Maxime, un joven que murió pocas horas después de ser inyectado, confiesa que nunca se había planteado ninguna pregunta sobre la vacunación hasta la muerte de su hijo. “No sabía nada al respecto, no sabía que la gente se estaba manifestando. Trabajaba quince horas al día, pagaba mis impuestos y nunca fui antivacunas. No estoy loco o histérico”.

Reaccionó cuando los medios de comunicación descartaron cualquier relación entre la muerte de su hijo y la vacuna, aunque eso supusiera mentir y, desde luego, antes de realizar la autopsia. El periódico Midi Libre anunció que había muerto de un angioedema. Una autopsia reciente lo descartó y encontró una miocarditis.

“No conozco todos los entresijos de esta inyección experimental masiva, pero quiero saber por qué, cuando se reconoce que otras vacunas causan muertes, nos encontramos con una apisonadora que afirma que no hay ninguna causada por las de covid-19. También quiero entender por qué puede haber tanta diferencia en las estadísticas: por qué, por ejemplo, hay muchos más efectos secundarios en Holanda que en Francia, aunque la población sea mucho menor que aquí. Y quiero entender si había una alergia, y si es así, a qué era alérgico mi hijo, por qué no reaccionó como de costumbre cuando se le administró el tratamiento antialérgico habitual en urgencias. Todo el mundo sabía que era alérgico a los cacahuetes. Él mismo era extremadamente vigilante, y nadie le vio ingerir nada que contuviera cacahuetes”, concluye el padre de Maxime.

El objetivo de la asociación es obtener respuestas a sus preguntas, poner fin al silencio sobre los efectos adversos y evitar que otros pasen por esta dolorosa experiencia. Han abierto una cuenta de Facebook para transmitir los testimonios de las víctimas y de sus familiares. Tras numerosas censuras ya ha alcanzado su quinta versión, con miles de testimonios. También tienen un grupo de Telegram para mantenerse informados.

“No hay ningún caso probado de muerte atribuible a la vacunación en este momento”, dijo Olivier Veran, el ministro francés de Sanidad el 15 de octubre en las mismas narices de la Asamblea Nacional. No obstante, poco a poco la maquinaria de incomunicación se rinde ante a evidencia. Pascal Praud fue el primero en CNews en llevar a Marc Doyer, familiar de una víctima de las vacunas a declarar en directo. Su mujer ha contraido repentinamente la enfermedad de las vacas locas justo después de vacunarse.

El canon oficial lo niega: no se puede demostrar la relación entre la vacuna y ciertas patologías graves o muertes. Pero también este artificio se hunde. Tímidamente el diario Libération ha puesto encima de la mesa una relación causa-efecto a las 1.224 muertes postvacunales indicadas oficialmente el 24 de septiembre. No hay pruebas, pero quizá sí. Es posible que aparezcan algún día y llenen de vergüenza a más de un farsante.

Hasta la fecha el estado de la cuestión oficial ha llegado al siguiente punto: las vacunas de Moderna y Pfizer no han causado “directamente” ninguna muerte, pero no se pude decir lo mismo de las vacunas de AstraZeneca y Janssen. “La ausencia de vínculos es menos clara”, confiesan.

Es un truco muy viejo al que recurren los picapleitos desde hace siglos. Si le damos la vuelta podemos preguntar a los “expertos”: ¿pueden Ustedes demostrar que no hay ningún vínculo entre la vacuna y el efecto adverso?

Pero sobre todo deberíamos exigir que mientras se demuestra o se deja de demostrar, deberían tomar algunas precauciones.

Austria se dispone a confinar en sus casas a los no vacunados de manera indefinida

Austria ha dado un paso más hacia la imposición de un confinamiento total a las personas no vacunadas, después de prohibirles el acceso a una larga lista de lugares públicos.

La prohibición de acceso entrará en vigor esta semana y se aplicará a cafés, bares, restaurantes, teatros, estaciones de esquí, hoteles, peluquerías y cualquier evento en el que participen más de 25 personas.

Las medidas repercutirán en el 36 por ciento de la población que no se ha querido vacunar.

Después de proporcionar un plazo de cuatro semanas para las personas que han recibido una dosis de la vacuna y pueden proporcionar una prueba PCR negativa, se eliminará la opción de proporcionar una prueba negativa.

El gobierno ha establecido un límite de ocupación de la UCI que, si se supera, activará las medidas de confinamiento sólo para las personas no vacunadas.

En cuanto el número de unidades llegue a 600, es decir, un tercio de la capacidad total, se pondrán en marcha las nuevas restricciones. Este número es actualmente de 352, pero está aumentando en 10 por día.

Las restricciones se extenderán más allá de los pasaportes de vacunación, exigiendo a las personas no vacunadas que se queden en casa y sólo salgan por razones “esenciales”, como la compra de alimentos.

Es probable que estas medidas se apliquen de la misma manera que durante el primer confinamiento, con controles policiales sobre el terreno para preguntar a los que circulan por la calle si tienen permiso para salir de su casa.

Austria sería el primer país importante en imponer exclusivamente medidas de arresto domiciliario a las personas no vacunadas, pero esto podría acabar reproduciéndose en otros lugares.

—https://www.rt.com/news/539515-austria-ban-unvaccinated-bars/

La comida basura del futuro: cucarachas, gusanos, insectos y ‘carne artificial’

Mientras desciende hacia lo más profundo de su crisis, el capitalismo anuncia que no podrá alimentar ni vestir a la población. Las cadenas de televisión han comenzado en España una campaña para poner de moda la ropa de segunda mano. La de estreno tendrá unos precios que muy pronto los trabajadores no podrán pagar.

El Foro de Davos también anuncia que la crisis energética impedirá que los trabajadores se duchen con agua caliente, una noticia a la que la maquinaria mediática le da la vuelta: es bueno para la salud y, además, de esa manera se reduce el absentismo y las bajas laborales.

Hay varias empresas que han comenzado a cultivar insectos, gusanos y cucharachas, con muchas proteínas, para alimentar a los trabajadores de manera barata y nutritiva. Incluso es más saludable comer un puré de gusanos que un filete de buey.

Al argumento nutricional se le añade el ecologista: la ganadería que surte de carne a los mataderos es mala para el calentamiento del planeta porque, aparte de que los animales beben mucho agua, arrojan por el ano importantes cantidades de “gases de efecto invernadero”. Por eso Greta Thunberg y el ministro Garzón nos recomiendan no comer carne. Por nosotros y por el planeta.

Hace ya años que nos introducen en los súpermercados alimentos transgénicos sin etiquetar, es decir, que no podemos saber el proceso de fabricación de lo que comemos. Si compramos un bote de mermelada podemos saber su composición hasta el último gramo y si bebemos una botella de la Rioja identificamos inmediatamente su origen. Pero con los transgénicos es imposible y cuando compremos cucarachas en el súper ocurrirá lo mismo.

Sin embargo, un restaurante no puede poner en la carta del menú “chorizo vegano” porque la denominación de chorizo es como la del vino de la Rioja: sólo puede tener un origen animal.

Con la “carne artificial” no va a ocurrir eso. Nos van a dar gato por liebre, no sólo con los alimentos, sino también con las bebidas y los fármacos. Nos llevan de cabeza hacia la comida basura del futuro, siempre con el aplauso entusiasta de reformistas y seudoecologistas.

El 24 de junio la empresa Future Meat Technologies puso en marcha su fábrica de producción de “carne de laboratorio” cerca de Tel Aviv.

El jueves otra empresa, Upside Foods, la antigua Memphis Meats, puso en marcha la primera planta de “carne artificial” de Estados Unidos en Emeryville (California). El objetivo es alcanzar una producción de 23 toneladas de “carne” al año, que deberá exportar a los países hambrientos porque el gobierno de Washington aún no la ha autorizado. Esos experimentos es mejor hacerlos en el Tercer Mundo, por si acaso hay complicaciones.

Se espera que en breve la empresa emergente Wildtype cultive “salmón artificial” en San Francisco.

La “carne” y el “pescado” artificiales se basan en células madre animales que se desarrollan en cultivos de laboratorio, es decir, sumergidas en una sopa de reactivos químicos.

En 2013 se presentó al público londinense el primer filete de “carne artificial”, cuya fabricación costó 285.000 euros. Pero las empresas emergentes de “alimentación” ya casi logran precios de mercado. Hace ocho años aún había que sacrificar a los terneros para utilizar su suero fetal en la preparación de la “carne artificial”. Desde 2018 esa materia prima ya no es necesaria.

La “carne artificial” sólo contiene células musculares y está muy lejos de la composición de los músculos reales. Es pobre en nutrientes y sabor y necesita ser condimentada con muchos ingredientes para engañar al paladar.

Sólo en Estados Unidos hay 80 empresas empeñadas en fabricar “alimentos artificiales”. Upside Foods ha construido todo un campus de casi 5.000 metros cuadrados y pronto llegarán las patentes sobre los “alimentos artificiales”. La producción agrícola y ganadera quedará prohibida por las leyes de protección del medio ambiente y contra el maltrato animal. No habrá alimentos naturales para comer o tendrán tasas tan elevadas que será imposible pagar el precio de mercado. Aparecerá un mercado negro, contrabando…

En el futuro no es que no se puedan comer alimentos naturales; ni siquiera se podrán fabricar a causa de las patentes. Afortunadamente las técnicas de cultivo de “carne” en laboratorio todavía no son adecuadas para la producción a escala industrial y su precio sigue siendo prohibitivo.

Más información:
— De la cartilla covid a la cartilla de racionamiento
— Hoy el menú del día se compone de una amplia variedad de insectos comestibles
— Greta Thunberg pide dejar de comer carne ya que, en caso contrario, ‘la próxima pandemia será mucho peor’
— El índice de precios de los alimentos de la FAO ha subido un 33 por ciento

La vacunación obligatoria da la puntilla a la red hospitalaria rusa

Mientras en Rusia la presión social y política a favor de la vacunación contra el coronavirus alcanza su punto álgido, todo un equipo de emergencias ha dimitido en señal de protesta, negándose a ser vacunada. Se les amenaza con una responsabilidad criminal (nada menos). La señal es lo suficientemente fuerte como para aparecer en la primera página de los medios de comunicación rusos y plantear la cuestión de la desorganización sistémica del sistema sanitario, acelerada por el covid y la degradación de la profesión médica. Como no se trata de una crisis, sino de un problema sistémico, las medidas puntuales no solucionan obviamente el problema.

En una pequeña ciudad del Lejano Oriente ruso, primero dimitieron 12 miembros del equipo médico de emergencias, rechazando la vacunación obligatoria que se les impuso. Luego les siguieron otros 15. Todo un equipo del servicio de emergencias médicas dimitió, ya que la vacunación contra el coronavirus se impuso en la región. La administración local quiere tranquilizar, obviamente, a los habitantes diciéndoles que no se quedarán sin servicio médico, que hay otros equipos en número suficiente, que no se preocupen, que todo está bien… Los habitantes, por su parte, se muestran escépticos, recordando que ya en su día les recomendaron encarecidamente acompañar a los enfermos al hospital por sus propios medios y que tuvieron que esperar durante horas la llegada de las emergencias.

Pero el asunto no acaba ahí. Que los médicos y el personal de enfermería se permitan rechazar la vacunación e incluso prefieran dimitir, es un acto inaceptable, incluso imperdonable, en la locura reinante. Por ello, han firmado una carta de dimisión a partir del 15 de noviembre. El médico jefe habló con ellos la semana pasada, pero se han mantenido firmes. Sin embargo, dadas las actuales instrucciones de denunciar y amenazar con castigos penales a los médicos que se oponen a la vacuna, el médico jefe dice que no puede mantenerlos en su puesto de todos modos (recordemos que la tasa de vacunación impuesta es del 80 por cien, no del 100 por cien).

Estas personas trabajan en regiones con covid y están inmunizadas. Sin embargo, la negativa a la vacunación en este caso podría asimilarse a la difusión de información falsa sobre la vacuna. ¿Es esto absurdo? Legalmente, sí, totalmente, pero es la época que nos ha tocado vivir. A los tiempos no les importa la lógica jurídica, tienen otra, ideológica, superior e indiscutible.

Mientras tanto, un verdadero problema sistémico ha desestabilizado el sistema sanitario ruso, bajo la apariencia de una mayor eficacia. Los médicos, en general, no están satisfechos con sus condiciones de trabajo, e incluso los privilegiados de las regiones con covd están hartos y más de un tercio está pensando en dimitir. Hay que decir que una gran parte de ellos proceden de otras especialidades (y de otras regiones) y no han sido realmente formados para trabajar en este contexto.

En cuanto a los demás, los que trabajan en los ámbitos habituales, denuncian un deterioro de la profesión. Mientras que el personal que trabaja en las regiones con covid recibe un salario especial, los demás médicos ven cómo sus sueldos disminuyen y piensan que son ellos los que, en última instancia, financian las primas de los demás, aunque su esfuerzo no sea menor.

En general, la formación se ha burocratizado. Los nuevos médicos no están preparados para tratar a un paciente en la totalidad y complejidad de la persona que tienen delante, sino para regular y dirigir dentro de las instituciones la enfermedad que tienen delante, según la rentabilidad de la patología. Así, un hospital regional diseñado para operaciones de máxima intensidad castigará en la sesión informativa de la mañana al médico de guardia que se atreva tontamente a operar una apendicitis de urgencia por la noche en lugar de derivar al paciente a una clínica local.

El deterioro del servicio hospitalario público va acompañado del desarrollo de procedimientos comerciales que una gran parte de la población no puede pagar. Los servicios se ven obligados a cumplir con los planes para seguir siendo “rentables”, lo que reduce el tiempo dedicado a la atención y el seguimiento de cada paciente. En la clínica pediátrica de nuestro barrio, por ejemplo, una cita con el pediatra dura poco más de tres minutos. No se puede tratar a un niño en tres minutos, pero sí se puede remitirlo a otros especialistas o darle Doliprane. Si no cumplen los planes, la financiación se reduce y se les amenaza con una reestructuración al ser declarados no rentables.

Si los médicos no están satisfechos con el aumento de las horas no remuneradas y la disminución de su salario, su dirección les muestra la salida, que siempre está abierta. No hay problema, contratarán a médicos poco cualificados y mal pagados de Asia Central, que están invadiendo literalmente las clínicas y hospitales de Moscú, entre otros. A pesar de ello, el número de médicos no ha dejado de disminuir en los últimos años. Desde 2013 hay un 2 por ciento menos de médicos en general en todo el país y un 9 por ciento menos de personal de enfermería, mientras que en ese momento ya había un déficit de al menos 40.000 médicos y 270.000 enfermeros.

Al mismo tiempo, se sigue hablando del aumento de muertes y fallecimientos atribuidos al coronavirus. Para resolver el problema, el Ministerio de Defensa propone la creación de “spetsnaz” (fuerzas especiales) en el ámbito del coronavirus, a sabiendas de que algunas de estas “fuerzas especiales” ya se utilizan en ciertas regiones. Un bono de 10.000 para los donantes de sangre, una lotería para los vacunados y estamos ante una mala película de ciencia ficción. No hay un enfoque sistémico, ni una visión estratégica para el desarrollo y el apoyo de un sistema sanitario equilibrado que pueda atender a la población en toda su diversidad de enfermedades. Como decimos en estos casos, desnudamos a un santo parea vestir a otro. Al final, los dos están mal vestidos.

La desestabilización de los sistemas públicos es extremadamente fácil, porque son mecanismos frágiles y afilados. La privatización de la gestión en nuestros países ha desestabilizado por completo el funcionamiento del Estado, en nombre de una mayor eficacia, que no se ve por ninguna parte. Los efectos desastrosos de estas políticas son visibles a todos los niveles y trágicos en el sector hospitalario. Esto no lleva en absoluto a que se les cuestione. Existe, por tanto, otro objetivo ideológico, el de la destrucción del Estado como órgano de gobierno, acompañado de la alineación de los poderes nacionales con los centros de decisión mundiales.

Karine Bechet-Golovko https://russiepolitics.blogspot.com/2021/11/ces-medecins-qui-demissionnent-et-la.html

El Nuevo Eldorado bursátil: las empresas de biotecnología

La pandemia ha desatado una fiebre por la industria de la tecnología sanitaria. Cada vez son más las empresas biotecnológicas que cotizan en bolsa, tras el éxito (económico) de BioNTech y Moderna. Han surgido los primeros multimillonarios cien por cien biotecnológicos. Los fondos buitre miran con lupa los libros de contabilidad de las empresas biomédicas y los laboratorios.

El ARN mensajero (ARNm) es la nueva vedette del espectáculo. Los investigadores lo han dejado todo por ella. Hay prisas. Son ya más de 150 los proyectos que se han puesto en marcha, entre ellos vacunas, tratamientos para el cáncer, enfermedades genéticas y trastornos autoinmunes. Las grandes farmacéuticas están comprando a precio de oro las patentes especializadas. Incluso las acciones de los laboratorios de plásmidos, la materia prima para fabricar ARNm, suben como la espuma.

No hay que olvidar que los laboratorios son ciencia, sin duda, pero sobre todo son empresas que se compran y se venden al mejor postor. El modelo es el acuerdo entre Pfizer y BioNTech para dar el pelotazo sobre la vacuna contra el coronavirus. A la carrera se preparan otras alianzas entre farmacéuticas y biotecnológicas, como la de GSK y la biotecnológica alemana CureVac.

El 28 de septiembre la multinacional Sanofi abandonó la carrera para fabricar su propia vacuna de ARN mensajero contra el coronavirus, pero va a poner mucho dinero encima de la mesa para que no se le vuelva a escapar la gallina de los huevos de oro. En primavera absorbió Tidal Therapeutics, una empresa de biotecnología especializada en ARNm. Luego compró todas las acciones de la empresa estadounidense Translate Bio por 2.700 millones de euros.

Para los especuladores en bolsa, las estrellas más codiciadas son los laboratorios de ARNm. La capitalización bursátil de las cinco empresas cotizadas centradas en las plataformas de ARNm se ha multiplicado por 20 en dieciocho meses, pasando de 15.000 millones de dólares a finales de 2019 a 300.000 millones el pasado agosto. La de BioNTech ha ascendido a 50.000 millones de dólares y la de Moderna a 126.000 millones.

Los primeros resultados de los ensayos realizados a finales de la década de los noventa fueron alentadores y el mercado sanitario quedó cautivado por el potencial de la nueva terapia génica. Los laboratorios se convencieron de que el genoma humano es como la ITV. Cuando el coche falla, hay que llevarlo al taller y cambiar los genes estropeados por otros en buen estado de funcionamiento.

Ya hemos relatado en otra entrada los estragos que ello supuso y su posterior prohibición. Pero eso no podía impedir un buen pelotazo bursátil. Moderna ya ha lanzado una vacuna de ARNm contra el VIH en ensayos clínicos de fase 1, mientras que Sanofi está desarrollando su próxima vacuna contra la gripe con la misma técnica.

Los laboratorios también están desarrollando vacunas terapéuticas que abordan diferentes mutaciones en tumores. Estos productos llegarán al mercado en 2035, y la revista Nature estima que el mercado se situará entre 7.000 y 10.000 millones de dólares en ese primer año.

La tuberculosis reaparece por el incremento de la miseria en todo el mundo

Decían que era un enfermedad en trance de desaparición, pero en 2002 un albergue de inmigrantes de París se convirtió en el epicentro de una epidemia de tuberculosis. La crisis económica está trayendo otra vez la antigua tisis a los parias de las grandes metrópolis capitalistas.

Por este motivo en mayo de 2011 se celebró en París una cumbre de alcaldes de las ciudades más grandes del mundo desarrollado, en la que estaba representada Barcelona. Se trata de poner en marcha instrumentos de alerta temprana ante el posible rebrote de nuevos casos de tuberculosis en cualquiera de las grandes capitales del mundo.

El doctor Bertrand Dautzenberg fue muy claro en su intervención. Dijo que el mantenimiento de los inmigrantes en situación ilegal puede provocar una catástrofe sanitaria en Francia porque la tuberculosis se ceba en los sectores marginados de la sociedad. La crisis económica conduce a la desnutrición y la desnutrición provoca la tuberculosis.

Si al mismo tiempo los recortes presupuestarios afectan a la sanidad, la catástrofe está servida, pero nadie podrá decir que se trata de una catástrofe de la naturaleza, sino del capital.

Desde 1882 los galenos dicen que esta enfermedad es algo que les compete y atribuyen su origen a una micobacteria: el bacilo de Koch. Ante el peligro de la tuberculosis un concejal francés proponía la vacunación obligatoria de la poblaciones de los barrios marginales. Se imaginan que sin bacteria no habrá tampoco enfermedad.

Pero una tercera parte de los habitantes del planeta la tiene y, sin embargo, sólo uno de cada diez de ellos padece la enfermedad. Por lo tanto, no es sólo un problema médico; la miseria no se combate con fármacos. Los remedios de esta epidemia no están en la medicina sino en acabar con una sociedad que conduce a la miseria y el hambre.

La tuberculosis es la plaga de la explotación, una enfermedad endémica de las grandes urbes capitalistas cuyas víctimas están en los barrios marginales, la población hambrienta, los que se hacinan en chabolas, los contaminados, sin agua potable y sin servicios de ninguna clase. No hablo del Tercer Mundo.

En París la situación es tan preocupante que en 1994 se promulgó una ley para dispensar gratuitamente atención antituberculosa a las personas que viven en la calle. En setiembre de 2011 la revista “Le Nouvel Observateur” informaba de algo que parece propio de Calcuta: los padres de alumnos de un barrio del norte de París se dirigían a la ONU solicitando ayuda humanitaria para que el barrio dispusiera de la debida atención médica.

Alguna organización de solidaridad instaló equipos sanitarios de emergencia sobre el asfalto, que la policía trató de desalojar. El asunto acabó en los tribunales, los cuales reconocieron la necesidad de la iniciativa solidaria a causa de una situación de “urgencia humanitaria”.

En todo el mundo capitalista la situación se va a reproducir porque esta crisis económica no tiene fondo. Los desahucios no van a parar y miles de personas acabarán viviendo en la calle.

Los inmigrantes ya viven hacinados por decenas en viviendas muy reducidas, que son otros tantos focos infecciosos. Algunos supermercados ya están alimentando a los pensionistas con latas de comida para gatos. El copago sacará del sistema sanitario a miles de parados que no puedan pagarse la atención farmacéutica.

La única solución del capitalismo a las cifras del paro es que los parados se mueran en masa. Cuando los muertos empiecen a contarse por miles, los titulares de la prensa dirán lo mismo que en mayo en Alemania con los muertos causados por la otra bacteria, la E.coli: no es algo nuestro sino que viene de fuera. Si la epidemia de gripe de 2009 tenía pasaporte mexicano, la E.coli de 2011 emigró desde España.

Tendremos una campaña xenófoba justificada porque los senegaleses nos están trayendo bacterias que luego nos contagian a nosotros. Nos van a vacilar con el bacilo. Para los medios de intoxicación propagandística no será nunca un problema del capitalismo sino un desastre médico, nunca un desastre causado por la ausencia de medicina, es decir, por la falta de atención, la privatización de la sanidad o el precio de los fármacos.

Afortunadamente, como creen que la tuberculosis es contagiosa, puede que el miedo de los explotadores les obligue -a pesar de los recortes- a adoptar algún tipo de medida, no sólo sanitaria sino también social: salarios, alimentación, vivienda y barrios salubres para los obreros. Pero también es posible que por mucho miedo que tengan a contagiarse, la crisis económica les haya vaciado los bolsillos hace tiempo.

Nota: este artículo se publicó en 2011, hace más de diez años

Las empresas farmacéuticas han entregado millones de dólares a los dos partidos políticos australianos

La industria farmacéutica contrata a un gran número de grupos de presión y entrega millones de dólares a los dos partidos políticos australianos, creando un nivel de influencia que un antiguo secretario del departamento de salud ha relacionado con los altos precios de los medicamentos en el país.

Alrededor de 72 empresas farmacéuticas distintas contratan a grupos de presión pagados para influir en las decisiones y políticas del gobierno. Están representadas por 29 empresas de presión distintas, muchas de las cuales tienen como personal a antiguos asesores ministeriales o políticos.

Entre 1998-99 y 2016-17, las empresas que fabrican medicamentos, o que los distribuyen al por menor, como las empresas de farmacia y las farmacéuticas, donaron 4,7 millones de dólares a los partidos Liberal, Nacional y Laborista.

Veintidós de las 72 empresas que contratan a grupos de presión también han hecho donaciones políticas en los últimos 19 años. Las donaciones alcanzaron su punto máximo en el ejercicio 2013-14, que coincidió con las elecciones federales de 2013.

Las grandes farmacéuticas tienen un importante interés económico en la forma en que se comporta el gobierno, especialmente en las decisiones o políticas que afectan a los precios de los medicamentos o a los procesos de aprobación de nuevos fármacos.

Un antiguo secretario del departamento federal de Sanidad, Stephen Duckett, que ahora es uno de los principales investigadores en materia de salud del Instituto Grattan, dijo que la industria farmacéutica era extremadamente poderosa y ejercía una importante influencia en el gobierno.

El año pasado, Duckett publicó un informe en el que se constataba que los precios de los medicamentos en Australia eran significativamente más altos que en el extranjero, y que los australianos pagaban unos 500 millones de dólares de más por los genéricos.

Dijo que la influencia de la industria farmacéutica contribuía claramente a los altos precios de los medicamentos. “No puedo decir cómo lo hacen, pero emplean a mucha gente”, dijo. “Son muy, muy activos reuniéndose con gente en el propio Parlamento”.

“Lo único que veo es el resultado, que acabamos pagando más. Tenemos políticas diseñadas a su medida y no a la del consumidor o el contribuyente”.

Un informe anterior de Duckett descubrió que la industria farmacéutica tenía a menudo un acceso y una influencia extraordinarios sobre determinadas políticas. Los grupos de presión de la industria estaban presentes cuando el gobierno federal elaboró su política de precios terapéuticos, una política destinada a impedir que el gobierno malgastara dinero en medicamentos de precio excesivo.

“Está muy bien que se consulte a los grupos de la industria, a las partes interesadas», dijo. «Pero en este caso concreto, no sólo se les consultó, sino que básicamente tuvieron la pluma y diseñaron la política”.

La cuestión de la influencia farmacéutica no es nueva ni exclusiva de Australia. Barbara Mintzes, investigadora de la Universidad de Sidney y experta en política farmacéutica, dijo que se había producido una tendencia mundial a debilitar las normas de evidencia para los nuevos medicamentos. Los cambios han facilitado la entrada de nuevos medicamentos en el mercado.

“Hemos visto un cambio a nivel internacional hacia la reducción de los estándares, especialmente en lo que respecta a la eficacia, la evidencia y la introducción de vías para comercializar un nuevo medicamento, y estándares de evidencia muy limitados, especialmente para algunos de los nuevos medicamentos contra el cáncer y las enfermedades raras que están llegando”, dijo Mintzes.

Melissa Raven, analista de políticas de la Universidad de Adelaida y epidemióloga psiquiátrica, dijo que también hay pruebas de que las empresas farmacéuticas participan en grupos de presión “astroturf”, es decir, el uso enmascarado de grupos de consumidores supuestamente “de base” para presionar a favor de un medicamento en particular.

“Utilizan esas organizaciones de consumidores sobre todo para los temas realmente emotivos, como un medicamento para salvar la vida de los adolescentes con cáncer”, dijo Raven.

“La industria farmacéutica ha sido extraordinariamente inteligente y estratégica a la hora de hacer ese tipo de presión emotiva”.

—https://www.theguardian.com/business/2018/sep/25/pharmaceutical-industry-donates-millions-to-both-australian-political-parties

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