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Categoría: Salud (página 26 de 88)

Rusia sucumbe al pasaporte de vacunas

A finales de noviembre el gobierno ruso presentó dos proyectos de ley relativos a la generalización de los códigos QR, sobre todo en los transportes. Estos códigos ya existen de facto, sin ninguna base legal, en todos los territorios federados.

Como en otros países, la sanidad en Rusia es competencia de los órganos regionales y locales, que han fracasado en su intento por vacunar a la población voluntariamente. Hasta la fecha las declaraciones del gobierno federal se oponían a la vacunación obligatoria, como hemos expuesto en entradas anteriores.

El truco ha consistido en utilizar los transportes, que son competencia del gobierno central, exigiendo el pasaporte de vacunas para poder viajar.

Los proyectos de ley presentados al Parlamento no son otra cosa que la vacunación obligatoria, además de la vigilancia generalizada de la población. No cuentan con el apoyo de los médicos ni de la población.

Cuando el presidente de la Duma abrió un debate al respecto en su cuenta de Telegram y pidió opiniones, hubo casi 720.000 comentarios, casi todos negativos. El gobierno no esperaban un rechazo tan general.

La reacción fue tan agresiva que algunos llegaron a pedir que la policía controlara a los críticos por “extremismo” y por “difundir noticias falsas”.

El debate provocó un enfrentamiento y una nueva ola de descontento popular.

Los pasaportes de vacunas cuentan con el apoyo de menos del 20 por ciento de la población, según las encuestas. Los médicos también acaban de ser encuestados por la agencia de información económica RBK y el resultado es el mismo: sólo una cuarta parte apoya los pasaportes sanitarios y su posición sobre la vacunación obligatoria es parecida.

El director del Instituto Gamaleya, Alexander Gintsburg, que fabrica la vacuna Sputnik, no se cansa de propugnar la aprobación de las dos leyes. Es lógico porque, a pesar de su nombre, en el accionariado de Gamaleya han entrado varios fondos buitre occidentales y empresas de capital riesgo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha anunciado que sólo hay que resolver algunos detalles técnicos para que se aprueben las leyes y que la votación se está alargando debido a algunas dificultades técnicas, sociales y digitales.

La primera lectura parlamentaria estaba prevista para el 16 de diciembre y el bloque seudoprogre es, como en otros países, su máximo defensor. Quieren que todo se resuelva antes de fin de año, para que puedan entrar en vigor el 1 de febrero, como estaba previsto.

Vietnam suspende la vacuna de Pfizer tras la muerte de tres niños recién inyectados

Al menos tres niños han muerto y 120 han sido hospitalizados después de que una escuela los vacunase con las dosis de Pfizer en varias provincias de Vietnam. El gobierno ha suspendido la vacunación en dichas provincias.

La prensa local reconoce que la causa de la muerte fue una “reacción exagerada a la vacuna” y los “expertos” locales de los CDC recurren a una artimañana que ya escuchamos antes en occidente: sólo se trata de un lote defectuoso.

El argumento sería aceptable si las muertes y los efectos adversos sólo se hubieran detectado en una única provincia, pero al aparecer en varias simultáneamente es una tomadura de pelo.

La provincia de Thanh Hoa lleva inoculando la vacuna a niños de entre 15 y 17 años desde el 30 de noviembre, pero hasta que los niños no han muerto no ha puesto fin al experimento. Se han detectado importantes reacciones adversas en niños de Bac Giang, una provincia cercana a Hanoi, y en Binh Phuoc, una provincia del sur. Los niños desarrollaron síntomas graves que iban desde náuseas hasta fiebre alta y dificultades respiratorias.

Como la culpa es de un lote en mal estado, los “expertos” quieren recurrir a otros lotes, porque tienen muchos almacenados, y lo que es peor: los lote defectuosos no los van a tirar a la basura sino que los quieren reutilizar para vacunar a los adultos. El experimento, pues, continúa.

El director del hospital general del distrito de Ha Trung, Vu Van Chinh, dijo que los efectos adversos eran normales y más probables en los niños que en los adultos. El director de salud señaló: “Los que tengan reacciones o se desmayen deben ser separados para evitar cualquier reacción en cadena”.

Hasta ahora, en la provincia de Thanh Hoa, los CDC han distribuido unas 117.000 dosis de la vacuna en 27 distritos y ciudades, con un total de 56.700 dosis administradas.

También en Vietnam, las muertes a causa de las vacunas están lejos de ser anecdóticas. La semana pasada cuatro trabajadores de una fábrica de calzado, Kim Viet Shoe, en la misma provincia de Thanh Hoa, murieron tras recibir la vacuna china Sinovac, también por una “reacción exagerada”.

—https://www.nst.com.my/world/region/2021/12/750928/vietnamese-province-suspends-use-pfizer-vaccine-batch

Vuelve el doctor Mengele: la Unión Europea quiere derogar el Código de Nuremberg

El Código de Nuremberg es uno de los grandes símbolos de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial y no es casualidad que tenga un contenido médico y sanitario, ni tampoco lo es que determinadas prácticas médicas estén vinculadas al fascismo, es decir, que el fascismo se vista ropajes de “salud pública”.

El Código se promulgó en 1947, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, para prohibir las pruebas médicas en las personas sin su consentimiento, que hicieron famosos a matarifes como los doctores Josef Mengele o Hideki Tojo.

A pesar de ser algo tan claro y evidente, en España los oportunistas de “izquierda” le dan una vuelta de 180 grados y parece que los mayores defensores del Código de Nuremberg son la “ultraderecha”. Lo que está ocurriendo desde hace dos años es de verdadera vergüenza.

La pandemia ha vuelto a demostrar que en la época del imperialismo, los gobiernos burgueses entran en procesos de fascistización y adoptan las mismas políticas que Alemania en la época de Hitler. La obligatoriedad de una vacuna y el pasaporte de vacunas no son más que los últimos ejemplos de ello.

En Austria las personas mayores de 12 años que no están vacunadas tienen que permanecer encerradas casi por completo actualmente, y sólo se les permite salir para tareas absolutamente esenciales, como la comida o las citas médicas.

La Unión Europea en su conjunto va de cabeza hacia el fascismo y Ursula Van Der Leyen ha declarado públicamente que quiere derogar el Código de Nuremberg para imponer la vacunación obligatoria.

En una entrevista concedida a la BBC, la Presidenta de la Unión Europea dijo que era “apropiado” considerar las órdenes de vacunación, en particular debido a la nueva variante ómicron, que ya se ha detectado en 12 países de la Unión Europea.

El truco consiste en dar un giro de 180 grados a la legislación internacional sin que se note demasiado que el fascismo ya está aquí. “¿Cómo podemos imponer la vacunación obligatoria en la UE? Hay que discutirlo. Se necesita un enfoque común, pero es un debate que creo que hay que mantener”, comentó Van Der Leyen a la BBC.

En España los tertulianos quieren iniciar el mismo “debate” en el que -sin duda- van a participar los mismos que han participado hasta ahora. No han vacilado en proponer un cambio en la legislación sanitaria vigente y aprobar una nueva ley que imponga la vacunación “por lo civil o por lo militar”.

Aquí se olvidan de las recomendaciones de la OMS en cuanto no les conviene. La OMS se ha pronunciado en contra de los pasaportes de vacunas y ha tenido que reconocer, además, que la mayoría de los casos de ómicron no son graves.

Los aborígenes australianos tampoco se quieren vacunar

A finales del siglo XIX las primeras campañas masivas de vacunación se incorporaron a los mecanismos coloniales de dominación. De ahí surgió la expresión “conejillo de Indias”. Las potencias coloniales querían vacunar y las poblaciones originarias padecían los estragos de los experimentos, no solamente en sus cuerpos sino en sus medios de subsistencia, como el ganado, que también fue exterminado con experimentos farmacológicos.

En todo el mundo los pueblos colonizados han mantenido un recuerdo indeleble de aquellas matanzas y una desconfianza ancestral hacia los sanitarios enviados por las colonias. Muchos de ellos pueden desaparecer definitivamente de la historia a causa de ciertas prácticas farmacéuticas y ese fue precisamente el objetivo del III Reich y Japón en los campos de concentración con los “infrahombres”.

En Australia la mayor parte de los aborígenes se oponen a recibir las vacunas que les quieren imponer, a pesar de una obsesiva campaña publicitaria dirigida hacia ellos específicamente para convencerles de que se inyecten.

Alrededor del 75 por cien de los 2,6 millones de habitantes de Australia Occidental están totalmente vacunados, pero las tasas entre los aborígenes siguen siendo de un 30 por cien aproximadamente.

Como no han caído en la trampa publicitaria, el gobierno se inventa una ficción muy socorrida en los medios seudoprogres hispánicos: la culpa la tiene la “ultraderecha”, que son antivacunas. El gobierno no convence a los aborígenes pero la “ultraderecha” sí.

El primer ministro de Australia Occidental, Mark McGowan, ha sugerido que los grupos de “supremacistas blancos” con sede en Estados Unidos son los responsables de la baja tasa de vacunación contra el coronavirus entre los aborígenes.

McGowan asegura que la comunidad indígena ha sido el objetivo de la propaganda antivacunas. El jueves dijo a los periodistas: “Los aborígenes han recibido información errónea de personas que no tienen en cuenta sus intereses”.

Los racistas de Estados Unidos han acudido a Australia para convencer a los aborígenes de que no se vacunen y de esa manera “perjudicar su salud”, dijo el Primer Ministro. Lo que deben hacer las poblaciones autóctonas es escuchar a los expertos en materia de sanidad, dice McGowan, porque ellos siempre se han preocupado del bienestar de las poblaciones originarias, como demuestra la historia.

A principios de esta semana, el Primer Ministro reiteró el estricto cierre de las fronteras de Australia Occidental con otros estados, afirmando que las recientes medidas del gobierno federal por el mito de la cepa ómicron justificaban las decisiones de su gobierno.

“Las fronteras y las medidas para evitar la entrada de personas que puedan estar infectadas están funcionando”, dijo, aunque no aclaró el significado de la palabra “funcionar”.

El gobierno planea levantar sus restricciones fronterizas cuando alcance un objetivo de vacunación completa del 90 por cien -un poco más estricto que el objetivo del 80 por cien del gobierno federal- y se espera que McGowan establezca una fecha específica para un plan de reapertura en los próximos días.

El Ministerio japonés de Sanidad alerta sobre los graves efectos adversos de las vacunas de Pfizer y Moderna

El sábado el Ministerio de Sanidad japonés convocó a un grupo de especialistas y propuso advertir del riesgo imprimiendo “efectos secundarios graves” en los documentos adjuntos a los envases de las vacunas a fin de que fueran conocidos de antemano por quienes se quieran vacunar y sus médicos.

En las etiquetas el Ministerio ha enumerado la inflamación del músculo cardíaco y del revestimiento exterior del corazón en hombres jóvenes como posibles efectos adversos graves de las vacunas Moderna y Pfizer.

Afirma que, hasta el 14 de noviembre, de un millón de hombres que recibieron la vacuna Moderna, se notificaron tales efectos adversos en 81 hombres adolescentes y 48 hombres de 20 años.

15 y 13 respectivamente de los que recibieron la vacuna de Pfizer padecieron los mismos efectos adversos.

El Ministerio pedirá a los hospitales que informen de los detalles de los incidentes relacionados con las personas que desarrollaron los síntomas en los 28 días siguientes a la vacunación, tal como exige la ley.

El plan ha sido aprobado por el comité de especialistas y el Ministerio informará a los municipios de los resultados.

—https://www3.nhk.or.jp/nhkworld/en/news/20211204_12/

Más de mil cobayas humanas murieron durante los ensayos clínicos de la vacuna de Pfizer

Treinta científicos y profesionales de la salud de distintas universidades de Estados Unidos han comenzado a estudiar la documentación que Pfizer remitió a la FDA para lograr la autorización de su vacuna, un proceso que va con cuentagotas y, ni nadie lo impide, acabará dentro de 55 años. Es probable que para entonces queden pocos supervivientes y ya nadie se acuerde nada.

Aunque todos los estudios de Pfizer siguen siendo confidenciales, se han divulgado las primeras 30 páginas, que comienzan con un descargo de responsabilidad antitransparente: “La información contenida en este documento es de propiedad y confidencial. Queda estrictamente prohibida la divulgación, reproducción, duplicación, distribución u otra difusión de esta información fuera de Pfizer, sus filiales, licenciatarios o agencias reguladoras. Al aceptar o revisar estos documentos, usted se compromete a mantener la confidencialidad de esta información y a no divulgarla a terceros (salvo que lo exija la legislación aplicable) ni a utilizarla con fines no autorizados”.

Las vacunas son como los cuarteles militares: todo es secreto, y por eso Twitter ya ha censurado la cuenta @iGNORANTCHiMP que empezaba a publicar los trapos sucios de la vacuna.

El fraude de los ensayos clínicos queda confirmado desde el principio. Uno de los investigadores, Peter Doshi, ha declarado públicamente que “parece ser defectuosa” porque la FDA asignó sólo un revisor en cada una de las dos disciplinas científicas clave, clínica y estadística, “para hacer en tres semanas un trabajo que normalmente lleva meses”.

En la página 7 aparece que de los 42.086 conejillos de indias humanos, además de las hospitalizaciones con o sin secuelas, se habrían producido 1.223 muertes y de otras 9.400 personas Pfizer dejó de tener noticias. Se supone que hay más cobayas vivas que muertas, pero ¿cuántas? Se deja a los científicos la tarea de clasificar a los muertos, los vivos y los discapacitados.

En la página 16 aparecen las miocarditis y otras consecuencias graves: Taquicardia (1098), Arritmia (102), Infarto de miocardio (89), Insuficiencia cardíaca (80), Infarto agudo de miocardio (41), Insuficiencia cardíaca aguda (11), Shock cardiogénico y Taquicardia ortostática postural. Taquicardia ortostática postural (7 cada una) y enfermedad coronaria (6). Inicio del evento desde menos de 24 horas hasta 21 días, con una mediana de menos de 24 horas.

La lista de efectos adversos contiene afecciones respiratorias, eventos tromboembólicos, accidentes cerebrovasculares, eventos vasculares…

(*) https://phmpt.org/wp-content/uploads/2021/11/5.3.6-postmarketing-experience.pdf

El 80 por ciento de los fallecidos por coronavirus en Portugal en octubre estaban totalmente vacunados

El 80 por ciento de las personas que murieron por el coronavirus en Portugal en octubre estaban totalmente vacunadas, según las cifras oficiales. A pesar de ello, la Dirección General de Salud sigue afirmando que las cifras mostrarían la eficacia de las vacunas en términos de letalidad.

“En cuanto a las muertes por covid-19, teniendo en cuenta el estado de vacunación, se constató que en el mes de octubre (entre el 1 y el 31 de octubre de 2021) se produjeron 132 muertes (80 por ciento) en personas totalmente vacunadas contra el covid-19 y 33 muertes (20 por ciento) en personas no vacunadas o incompletamente vacunadas, dice el informe.

En colaboración con el Instituto Nacional de Salud Ricardo Jorge, la Dirección General de Salud ha publicado un informe semanal sobre la situación de la pandemia. El objetivo del seguimiento es controlar determinados indicadores oficiales que no deben superarse y, en caso necesario, alertar a los organismos de salud.

El número de nuevas infecciones muestra una fuerte tendencia al alza, asegura también la Dirección General de Salud portuguesa.

—https://rossaprimavera.ru/news/e4e4a070

Reino Unido registra 290 muertes y 18.354 cardiopatías tras la vacunación

Por fin, el 29 de noviembre la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA) reconoció que los problemas cardíacos constituyen un riesgo asociado a las vacunas contra el coronavirus.

Hasta el 17 de noviembre se habían notificado 686 miocarditis y 578 pericarditis tras la inyección de las vacunas en el sistema Tarjeta Amarilla de Reino Unido, que registra los efectos adversos.

Se notificaron 18.354 eventos cardíacos y se registraron 290 muertes. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los efectos adversos no se notifican al registro.

La UKHSA ha publicado una guía clínica (1) para apoyar la detección y el tratamiento de los casos clínicos de miocarditis y pericarditis asociados a las vacunas de coronavirus, en particular, en niños y menores de 40 años.

La primera sección de la guía, denominada “Contexto”, enumera algunos puntos importantes. La quinta que “la miocarditis… se ha descrito en un alto porcentaje de niños ingresados en los hospitales”.

La guía no menciona que las complicaciones atribuidas al “covid” en los grupos de edad más jóvenes son increíblemente extraordinarias.

“Casi 10.000 personas más de lo habitual han muerto en los últimos cuatro meses por razones distintas al covid, mientras que los expertos han pedido una investigación gubernamental urgente para saber si estas muertes eran evitables”, informaba The Telegraph a mediados del mes pasado (2). “Los datos de la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido muestran que desde el verano se han producido miles de muertes más que la media de cinco años por insuficiencia cardíaca, enfermedades del corazón, problemas circulatorios y diabetes”, añadía.

El periódico señalaba también que el número de muertos en viviendas particulares es también un 41 por ciento superior a la media de cinco años.

A principios de octubre, un informe de la red de ambulancias descubrió que las llamadas a urgencias por pérdida de conocimiento, paradas cardíacas y paradas respiratorias estaban por encima de la media prevista y de los niveles previos al brote. Las muertes entre el 19 de junio y el 17 de septiembre de 2021 entre los adolescentes, de 15 años o más, aumentaron un 47 por cien en comparación con el mismo periodo del año pasado (3). El aumento de las muertes comenzó cuando los adolescentes empezaron a recibir las vacunas.

El aumento de las muertes de adolescentes también se correlaciona con un aumento significativo de las llamadas a emergencias por parada cardíaca.

“El exceso de muertes que estamos observando son muertes circulatorias -se trata de accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio- y son mucho más frecuentes en los jóvenes que en los grupos de mayor edad”, ha declarado la doctora Clare Craig, que ha pedido una investigación sobre la tendencia del exceso de mortalidad (4).

A principios de septiembre el JCVI (Comité Mixto de Vacunación e Inmunización) no se atrevió a justificar las inyecciones experimentales en niños.

El 19 de julio la Agencia Europea del Medicamento (EMA) envió una comunicación directa a los profesionales de la salud sobre el riesgo de miocarditis y pericarditis tras las vacunas (5). El documento no difiere del dictamen clínico de la UKHSA.

El 23 de agosto el PHE, el sistema británico de salud pública, publicó una declaración en el mismo sentido: “Basándose en el análisis de los datos del Reino Unido e internacionales, ha habido una señal de aumento de los casos de miocarditis y pericarditis tras la vacunación con las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna […] Se han notificado casos de miocarditis y pericarditis en el Reino Unido tras la vacunación con las vacunas covid-19 […] Se cree que los casos notificados tras la vacuna AZ [AstraZeneca] reflejan la tasa de fondo esperada de estas afecciones” (5).

Según el informe de la UKHSA, hubo 533 casos de miocarditis y 389 de pericarditis tras las vacunaciones, pero no indica cuántos casos se produjeron tras las inyecciones de AstraZeneca, que ha sido la más utilizada en Reino Unido.

En 2017 el PHE calculó en 2.000 el número de ingresos hospitalarios por miocarditis. Cuatro años después las vacunas han multiplicado esa cifra: “En algunos casos de miocarditis no relacionados con la vacuna Covid-19, la enfermedad puede progresar a una miocardiopatía dilatada e insuficiencia cardíaca crónica, con evidencia que implica a la miocarditis en el 12% de las muertes súbitas en adultos menores de 40 años”.

(1) https://www.gov.uk/government/publications/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination-guidance-for-healthcare-professionals
(2) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/11/16/nhs-delays-height-pandemic-linked-thousands-extra-non-covid/
(3) https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/1021620/NASS_Bulletin_2021_38.pdf
(4) https://dailyexpose.uk/2021/11/14/dr-clare-craig-unusual-heart-disease-statistics-and-censorship/
(5) https://dailyexpose.uk/2021/10/08/less-than-10-percent-of-children-over-age-12-have-had-the-covid-vaccine/
(6) https://www.gov.uk/government/publications/covid-19-vaccination-myocarditis-and-pericarditis-information-for-healthcare-professionals/information-for-healthcare-professionals-on-myocarditis-and-pericarditis-following-covid-19-vaccination

AstraZeneca reconoce que su vacuna provoca coágulos de sangre que han causado la muerte de 73 británicos

Un equipo internacional de investigadores, en el que han participado expertos de AstraZeneca, afirma que la vacuna puede desencadenar una reacción en cadena que hace que el organismo confunda sus propias plaquetas sanguíneas con fragmentos de virus.

Sólo en Reino Unido se han producido 426 casos de coágulos de sangre que han causado la muerte de 73 personas. Los efectos adversos hicieron que en primavera se restringieran las vacunas en menores de 40 años en Reino Unido y que las vacunas de Pfizer y Moderna fueran preferidas para adultos jóvenes. En muchos países europeos se prohibió rotundamente y en Estados Unidos se decidió no comprar ni una sola dosis.

El gobierno británico concedió una subvención de emergencia a un equipo de científicos dirigido por la Universidad de Cardiff para que investigara el fenómeno de la coagulación.  Descubrieron que la envoltura de la vacuna vectorial -el virus del resfriado debilitado que se utiliza para enseñar a las células a neutralizar el coronavirus- actúa como un imán y atrae las plaquetas, una proteína que se encuentra en la sangre. El cuerpo confunde estas plaquetas con una amenaza y produce anticuerpos para combatirlas. La combinación de las plaquetas y los anticuerpos da lugar a la formación de peligrosos coágulos de sangre.

La vacuna de AstraZeneca, patrocinada por la Universidad de Oxford, es una vacuna de adenovirus, lo que significa que contiene un virus alterado genéticamente, en este caso el virus del resfriado de los chimpancés, modificado para que sea incapaz de infectar el cuerpo humano.

La vacuna funciona utilizando el virus del resfriado de los chimpancés para transmitir una parte del código genético del virus Covid, que el cuerpo aprende a reconocer y a prepararse para una infección real del virus.

La técnica del adenovirus también se utiliza en la vacuna Covid de Johnson y Johnson de una sola dosis, que también se ha relacionado con casos de coágulos sanguíneos potencialmente mortales.

Reino Unido ha donado los 20 millones de dosis de Johnson and Johnson que encargó al plan Covax, el programa de reparto de vacunas de la ONU para inyectar a los países del Tercer Mundo.

—https://www.dailymail.co.uk/news/article-10266585/AstraZeneca-uncovers-trigger-blood-clots-jab.html

Las vacunas contra el coronavirus no han salvado ninguna vida

Cada día los informativos nos martillean la cabeza con un mantra muy simple: “las vacunas salvan vidas”. A eso le llaman ciencia en los platós de televisión. Sin embargo, si acudimos a las revistas científicas nos encontramos con lo contrario, con titulares como “los ensayos clínicos no muestran que las vacunas hayan salvado vidas”, entre otras razones porque no se diseñaron para probar eso.

Lo dijo la revista British Medical Journal en octubre del pasado año (1). A partir de ahí, la pregunta es evidente: si los ensayos clínicos no se llevaron a cabo para demostrar que las vacunas salvan vidas, ¿para que se hicieron? Incluso alguien muy atrevido preguntaría: ¿para qué se falsificaron los ensayos clínicos? Finalmente, los picajosos seguirían hurgando en la herida: los ensayos clínicos son un mero trámite para que los gobiernos aprueben la venta de vacunas.

Los ensayos clínicos previos a la homologación de las vacunas son como esa letra pqueña que nadie lee… excepto maniáticos y meticulosos, como Peter Doshi, el editor del British Medical Journal. Al hincar los codos sobre la marea de papeles y datos, no hay nada de lo que dicen los mequetrefes de los platós de televisión. La eficacia es cero. No hay ningún indicio sobre los beneficios de las vacunas contra el coronavirus para reducir la transmisión viral, la carga viral o la prevención de enfermedades graves, hospitalizaciones o muertes.

Los ensayos clínicos no prueban nada de eso porque las multinacionales farmacéuticas sabían de antemano que sus vacunas no tenían la eficacia que las cadenas de comunicación propagaron. Por ejemplo, el director médico de Moderna, Tal Zaks, reconoció que los ensayos que ellos practicaron no fueron capaces de demostrar que su vacuna reducía las hospitalizaciones. “El tamaño y la duración del ensayo tendrían que aumentar enormemente para recoger los datos necesarios”, añadió (2).

“En un ensayo con 30.000 personas, las hospitalizaciones y muertes debidas al covid-19 son sencillamente demasiado raras en la población del estudio para que una vacuna eficaz muestre diferencias estadísticamente significativas”, dice Doshi. “Lo mismo ocurre con si puede salvar vidas o prevenir la transmisión: los ensayos no están diseñados para averiguarlo”, añade.

La mayoría de las personas que dan positivo en una prueba de coronavirus no presentan síntomas o son leves. Sus vidas no están en juego. En los ensayos hubo muy pocos casos de enfermedades graves, pero las vacunas se vendieron como “eficaces” porque un mayor número de personas del grupo de control dieron positivo, inevitablemente, mediante pruebas de PCR inhábiles. Los casos positivos a la PCR nunca se confirmaron como personas con enfermedad grave y muerte potencial.

Ahora los gobiernos del mundo se disponen a vacunar a los niños sin que haya ninguna necesidad, ni tampoco garantías de la inocuidad de las vacunas. Más bien todo lo contrario. Las bases de datos oficiales, Vaers en Estados Unidos y Eudra en Europa, muestran datos cada vez más preocupantes de muertes y efectos adversos entre los vacunados.

Las vacunas, pues, no protegen a nadie y causan enfermedades que, en ocasiones, son importantes. Si la máquina aún no se ha parado es porque los beneficios de las multinacionales farmacéuticas están siendo espectaculares, muy superiores a los de cualquier otro ejercicio contable en el pasado.

Cuando estas vacunas se prohíban, las multinacionales ya tendrán los bolsillos llenos y otras vacunas en cartera esperando su turno.

(1) https://doi.org/10.1136/bmj.m4037
(2) https://www.bmj.com/company/newsroom/covid-19-vaccine-trials-cannot-tell-us-if-they-will-save-lives/

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