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Un manifestante muerto y otro herido durante las movilizaciones de ayer en Haití

Al menos un manifestante murió ayer y otro resultó herido de bala durante una protesta multitudinaria en la capital de Haití, convocada para exigir la dimisión del presidente Juvenel Moise.

El cadáver yacía carbonizado en plena calle, bajo el chasis de su motocicleta todavía en llamas, en la zona de Delmas, después de que personas no identificadas le prendieran fuego.

El manifestante fue tiroteado por un miembro de una banda armada, supuestamente favorable al gobierno de Moise.

Un reciente informe de la ONU denunció que la violencia de las bandas, a sueldo del gobierno o de la oposición, ha sido creciente en las manifestaciones de los últimos años.

Según datos del informe, en 2019 las bandas fueron responsables de al menos 67 asesinatos y 333 heridos durante la oleada de protestas antigubernamentales que hicieron tambalearse al gobierno de Moise aquel año.

En otro punto de la protesta de ayer, otro manifestante resultó herido de bala durante un enfrentamiento con la policía. En ese momento, los manifestantes lanzaron una lluvia de piedras contra los uniformados, que respondieron con gases lacrimógenos y disparando munición real.

Miles de haitianos tomaron las calles de Puerto Príncipe ayer en una manifestación multitudinaria para exigir la dimisión del Presidente Moise.

La manifestación se produce una semana después del 7 de febrero, fecha en la que la oposición considera que acabó el mandato de Moise, aunque el gobernante afirma que le resta un año de gestión.

Ese día Moise denunció que la oposición preparaba un Golpe de Estado y anunció que las autoridades habían realizado una veintena de arrestos, entre ellos un juez del Tribunal Supremo, máxima instancia judicial del país, lo que dio paso a una profunda crisis institucional.

Desde la semana pasada se han producido protestas a diario en Puerto Príncipe, aunque con mucha menor afluencia de manifestantes que la de ayer.

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Una gigantesca prisión: Estados Unidos encarcela a más de dos millones de personas

Estados Unidos encarcela un porcentaje de población mayor que el de cualquier otro país. Somos la prisión más grande del mundo. Tenemos una población reclusa –2,1 millones de personas– significativamente mayor que la de China, país cuya población que triplica la nuestra.

¿Por qué Estados Unidos encarcela a tanta gente, más que toda la población de Nuevo México? ¿Cuál es el origen de este enorme, masivo encarcelamiento de personas? Retrocedamos unas décadas. A partir de 1960, con el fin de recortar costos, muchas empresas trasladaron su producción fuera de las grandes ciudades –Detroit, Milwuakee. Cleveland…– o automatizaron gran parte de su fuerza laboral. La mano de obra fue eliminada de las grandes ciudades, antes sinónimo de industria, y sus empleados se quedaron sin trabajo.

En 1970, el desempleo de personas sin formación universitaria se disparó, especialmente de la gente morena que acababan de ingresar en la clase media. Quienes podían salir de las ciudades, en su mayoría blancos de clase media, huyeron a los suburbios, fenómeno que denominamos “vuelo de blancos”. Esto llevó a una espiral viciosa. Las ciudades perdieron ingresos fiscales, las escuelas perdieron fondos, las casas perdieron valor, las economías locales colapsaron, las oportunidades laborales desaparecieron. A medida que aumentaba la pobreza urbana, aumentaba la delincuencia, y la llegada del crack y la cocaína en los 80, propiciada por la política exterior estadounidense en Centroamérica, agravó aún más el problema.

En las décadas de 1970 y 1980, hubo una crisis social en las urbes estadounidenses, crisis que originó un aumento exponencial de la delincuencia. Los políticos podrían haber respondido enfrentándose a las causas esenciales del crimen, invirtiendo en las ciudades vaciadas, construyendo una sociedad más sana y próspera. Pero no lo hicieron. Por el contrario, desataron un tsunami de encarcelamientos, eligieron encerrar a millones de personas, en vez de redistribuir la riqueza, el trabajo y el poder, que es lo que exigía una solución real.

El encarcelamiento masivo es caro, pero para los ricos resulta mucho más barato que resolver el problema. Así pues, el gobierno de Estados Unidos decidió combinar el estado penal más severo del mundo con el más tacaño “estado de bienestar”. Este enfoque penal también tuvo oportunistas motivaciones políticas. Con los votantes blancos aterrorizados por el aumento de la delincuencia en ciudades cada vez menos blancas, tanto Republicanos como Demócratas vieron la oportunidad de explotar los temores racistas y así obtener votos con facilidad.

Todo comenzó en 1968 con la promesa de Richard Nixon de imponer “ley y orden”. Después, en los años 80, Ronald Regan prometió ser “duro con el crimen”, y en 1996, la Demócrata Hillary Clinton alertó de los jóvenes “superdepredadores”, “sin conciencia”, “sin empatía”, que debían ser “internados para su curación”.

Durante esas décadas, políticos de ambos partidos y de todos los niveles, aprobaron leyes cada vez más duras, de las que hoy se nutre el sistema penitenciario. La guerra contra las drogas comenzó en 1971 y en los años ochenta se impusieron drásticas leyes. En los 90 llegó la ley de “las 3 infracciones”, cualquiera podía ser condenado a cadena perpetua y sin libertad condicional por robar un par de calcetines si era su tercera infracción.

Fiscales y jueces “duros con el crimen” ocuparon cargos en todo el país. Se invirtieron enormes sumas de dinero en la construcción de nuevas cárceles capaces de albergar a millones de personas. Resultado, la población reclusa aumentó dramáticamente. En 1968, en Estados Unidos, dicha población era de 102 por cada 100.000 habitantes, semejante a la de otros países desarrollados. En 2005, se había multiplicado por siete, hasta 737 por 100.000, el más alto del mundo.

A pesar de la disminución de la delincuencia (los asesinatos en Nueva York cayendo un 90% en los años 90) el encarcelamiento masivo siguió aumentando. ¿Por qué no disminuyó la población reclusa, toda vez que el crimen comenzó a disminuir? Pues porque en lo tocante al sistema penitenciario no se trata de evitar la delincuencia, sino de “mantener a raya” a la población más desfavorecida.

La prisión se ha convertido en el lugar de almacenamiento de personas con enfermedades mentales, sin hogar y con adicciones, personas a las que el sistema no ayuda porque no está diseñado para ello. En lugar de resolver estos problemas, usamos la prisión para hacerlos desaparecer.

Con este aumento de la población reclusa y su hacinamiento, las cárceles se tornan violentas. Desposeídas de su humanidad, regularmente torturadas por los carceleros y sin rehabilitación real o auténticas opciones para su reinserción social, las personas se convierten de verdad en los duros criminales que el sistema prejuzga que son. Por eso, la evidencia científica advierte de que las prisiones hacen a las personas más propensas a delinquir, no menos.

No puedes erradicar el crimen sin eliminar las causas que están en su raíz, incluyendo la prisión. Fueron las comunidades pobres y no blancas las que sufrieron el mayor impacto debido a la desindustrialización, siendo después criminalizadas por el Estado. Los negros y morenos nacidos entre 1965 y 1969, han tenido más probabilidades de ir a prisión que de graduarse en la universidad. Una persona blanca sin un título de secundaria tiene un 25% de probabilidad de ser encarcelado a lo largo de su vida. Una persona negra o morena sin estudios tiene una probabilidad del 70%.

El encarcelamiento masivo ha causado cuantiosos daños a nuestras comunidades, a nuestras familias, a nuestros niños y a los millones de personas atrapadas en él. El encarcelamiento masivo no puede existir en una sociedad sana, es un desastre humanitario intencionado, una guerra de la clase dominante contra los pobres y marginados. El encarcelamiento masivo es una opción, pero es la opción de la clase dominante, no la nuestra.

https://arrezafe.blogspot.com/2021/02/estados-unidos-la-mayor-prision-del.html
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La fiscalía del PSOE y Podemos cambia de criterio y pide confirmar la pena de prisión para Pablo Hasél

El gobierno español, por boca del Ministerio Fiscal, ha cambiado su criterio y no se ha adherido al recurso de súplica presentado por la defensa del rapero y poeta Pablo Hasél para evitar su ingreso en prisión.

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Prohíben una manifestación en un barrio de Almería contra los cortes de luz

La Subdelegacion del Gobierno de Almería ha negado el permiso para manifestarse a los vecinos de el barrio de El Puche, en Almería contra los cortes de luz que padecen.

Hoy los vecinos del Puche han vuelto a reafirmarse en no rendirse frente a un Subdelegado del Gobierno que prohibe las manifestaciones. Frente a una delegada del gobierno de la Junta y a un Alcalde que eluden sus responsabilidades, mintiendo.

Mientras la hija del Borbón va a estudiar a un lujoso instituto pagado con los presupuestos del Estado, la hija de unos trabajadores lleva 4 meses estudiando con una linterna, debido a los cortes de luz en el barrio.

“Hoy el Subdelegado del Gobierno nos envió dos emisarios con un escrito de 14 paginas, negando la posibilidad de que los vecinos del Puche se concentren pacificamente para protestar por los cortes de luz en la rotonda del sector 20 y la rotonda de los Juegos del Mediterraneo”, dice una vecina.

14 paginas hablando de Constitucion, de democracia, de estado de derecho, todo lo que la Delegada del Gobierno de la Junta de Andalucia y el Alcalde de Almeria no cumplen en los barrios humildes, como El Puche.

Esta es la politica actual de tarifa plana, ya sean trifachitos o la de los progres caviar. Duros con los debiles, complacientes y serviles con los poderosos.

Si hubiese sido algun desfile de la legion, algun borbón mataelefantes de visita o algún paso de la fe que todos los dias pisotean, cortaban Almeria entera.

El tiempo que han perdido escribiendo los 14 folios desde la Subdelegacion de Gobierno, es el que hubiese necesitado un politico competente al servicio del pueblo en restaurar el fluido electrico a las familias que desde hace 4 meses estan sin electricidad.

https://andalusiarevolutioncomunica.blogspot.com/2021/02/subdelegacion-del-gobierno-niega-un.html
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Pablo Hasél: último comunicado antes de mi encarcelamiento

Hoy a las 20:00 termina el plazo para ingresar voluntariamente en prisión. Sería una humillación indigna acudir por mi propio pie ante una sentencia tan injusta, así que tendrán que venir a secuestrarme. Ha habido mucha solidaridad pero aún no la suficiente para frenar este grave ataque contra nuestras libertades. La gran importancia de las numerosas y concurridas manifestaciones ha llevado al Gobierno a prometer que reformará los puntos del Código Penal con los que nos encarcelan, tratando así de desmovilizar y frenar la solidaridad ante el lógico escándalo que genera este nivel de represión. Pero sin más presión en las calles todo quedará en humo como tantas de sus promesas como derogar la Ley Mordaza que encima han ampliado con la “Ley Mordaza digital”. Además, han prohibido y reprimido manifestaciones con la excusa de la pandemia mientras permiten las de fascistas u otras aglomeraciones. Si la libertad de expresión les importara ya hubieran actuado hace mucho, por tanto si al final reculan y me liberan será una conquista del movimiento solidario porque no voy a mendigar ningún indulto ni nada que implique arrepentimiento.

Se han convocado más movilizaciones para cuando me encarcelen y lo que aún es más importante: asambleas para organizar la lucha. Para que la solidaridad tenga continuidad y sea más efectiva es imprescindible que exista organización. La batalla no estará perdida cuando me encarcelen, todo lo contrario, será el momento de intensificar la difusión, la movilización, etc. Si se responde de forma contundente se lo pensarán dos veces antes de encarcelar a otros por denunciar a los culpables de las políticas que sufrimos y es posible lograr que me saquen. Si no hacemos retroceder al Estado en el plano represivo y otros, estamos perdidos. Por tanto más y esto, es la hora de decir basta y tomar las calles.

No voy a ser el único preso político, las cárceles del Estado están llenas de revolucionarios que nos han representado luchando por derechos y libertades democráticas. De hecho parte de mi condena es por explicarlo y ser solidario con estos. Por eso es importante ligar la reivindicación de nuestra libertad, de mi libertad, a la de la Amnistía Total. Bajo este régimen la represión contra nosotros no parará y urge no sólo fortalecer el movimiento solidario con ese punto entre otros como la disolución de tribunales fascistas que nos condenan como la Audiencia Nacional (heredera directa y con idéntica función que el Tribunal del Orden Público franquista), también organizar la lucha para acabar con la raíz del problema. Necesitamos avanzar hacia la conquista de una República Popular en la que tomando el poder tengamos garantizados los derechos y libertades que este Estado nos niega haya el gobierno que haya. Todos podemos aportar para acercar el fin de tanta barbarie y conquistar vidas dignas, yo lo he hecho y lo seguiré haciendo desde prisión.

12 de febrero de 2021

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La furia represiva es la consecuencia más directa de la pandemia

Entre las muchas prohibiciones impuestas por el gobierno británico está la de viajar al extranjero, salvo por razones ineludibles, que siempre tienen que ver con el trabajo.

Además, Londres ha elaborado una “lista roja” de 33 destinos a los que recomienda no viajar, en la que figuran países como Portugal, Sudáfrica o Brasil.

A partir del 15 de este mes quedará prohibida la entrada a las personas procedentes de alguno de los 33 países de la “lista roja”, si son extranjeros. Si son británicos, podrán entrar con la condición de permanecer confinados durante 10 días en un hotel, con un coste de unos 2.000 euros, incluyendo hotel, comida y tests de coronavirus.

El gobierno ha reservado 4.600 habitaciones para cumplir las cuarentenas.

Si alguien no respeta a cuarentena, pueden ser sancionados con multas que van de 5.700 a 11.400 euros.

Si, para eludir la cuarentena, el viajero miente sobre el origen de su viaje, se arriesga a una condena de hasta 10 años de cárcel.

Al primer ministro Boris Johnson este brutal castigo le parece “prudente y proporcional”.

Sin embargo, un antiguo juez del Tribunal Supremo, Lord Sumption, ha acusado públicamente al ministro de Sanidad, Matt Hancock, impulsor de estas medidas, de haber perdido el contacto con la realidad: “¿Piensa realmente el señor Hancock que la no divulgación de una visita a Portugal es peor que el gran número de delitos violentos con armas de fuego o las agresiones sexuales a menores, para los que la pena máxima es de siete años?”, le pregunta.

<h6>https://www.telegraph.co.uk/politics/2021/02/09/does-mr-hancock-really-think-non-disclosed-portugal-visit-worse/</h6>

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‘Cada vez que haya un manifestante detenido, protestaremos en las calles’

El martes se concentraron más de 300 manifestantes frente al Tribunal Militar de Beirut para exigir, por segunda vez en 48 horas, la liberación de los detenidos del norte de Líbano y la Bekaa.

Desde principios de mes, se han producido tres manifestaciones frente al Tribunal Militar.

Se siguen produciendo altercados porque la policía, presente en gran número, bloqueó varias carreteras que conducían al Tribunal, impidiendo a muchos manifestantes unirse a sus compañeros. A primera hora de la tarde, varios de ellos procedentes de Trípoli acudieron a reforzar las filas de los manifestantes en el lugar. Se incendiaron algunos contenedores de basura y se registraron altercados, pero no se registraron heridos.

Desde finales de enero Trípoli ha estado sacudida por grandes manifestaciones contra la situación socioeconómica, agravadas por el confinamiento, que acabaron en enfrentamientos entre manifestantes y policías, con el resultado de la muerte de una persona, un joven llamado Omar Tayba, y varios cientos de heridos.

Tras las movilizaciones, la policía llevó a cabo al menos 30 detenciones entre los militantes que participaron en ellas, en su mayoría de Trípoli y Bekaa. Al parecer, algunos de ellos fueron detenidos por los servicios de inteligencia, mientras que otros desaparecieron del radar durante varios días.

“Hay 24 manifestantes detenidos y no creemos que vayan a ser liberados hoy”, dijo uno de los abogados de los manifestantes. Varios abogados también participaron en la manifestación. “Estamos aquí para defender nuestra dignidad y no dejaremos que nadie se aproveche de ella”, dijo Rabih el-Zein, una de las principales figuras de la protesta popular que comenzó el 17 de octubre de 2019. “Cada vez que haya un manifestante detenido, protestaremos en las calles”, prometió.

“Queremos cambiar todo el sistema vigente, pero hasta ahora no hemos conseguido este objetivo”, dijo otro manifestante de la Montaña, Chadi Hamze, que denunció el tráfico de productos subvencionados en el extranjero, mientras la economía libanesa está en bancarrota desde hace más de un año.

El lunes, varias personas resultaron heridas, entre ellas al menos tres mujeres, en escaramuzas entre los antidisturbios y los militantes reunidos ante el edificio del Tribunal con el mismo propósito. Los enfrentamientos comenzaron cuando algunos manifestantes lanzaron botellas a la policía, que respondió intentando disolver la concentración, incluso con palos.

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El confinamiento permanente: nunca nos permitirán salir de nuestras madrigueras

El lenguaje de la pandemia va cambiando para adaptarse a las necesidades políticas que haya que justificar en cada momento. Primero bastaba con hablar de coronavirus o de covid para encerrar a la población en sus casas. Una vez que el confinamiento ha fracasado reiteradamente, ola tras ola, puede ocurrir lo mismo con las vacunas. Por lo tanto, ya no basta con recurrir al virus sino que es necesario poner sus “cepas” en primer plano para seguir explicando sus nuevos fracasos.

Ya no les sirve hablar de olas, ni tampoco de confinamientos porque ya estamos en la “nueva normalidad”, donde todo es permanente. No nos permitirán salir nunca de nuestras madrigueras. Ian Boyd, miembro del equipo científico SAGE que asesora al gobierno británico, dice que el confinamiento podría formar parte de la vida de las personas durante “muchos años” a medida que las cepas del coronavirus muten.

Al principio mantuvieron a los miembros del equipo SAGE, como Boyd, en el más estricto secreto, como si formaran parte del armamento nuclear. Cuando salieron a la luz empezamos a conocer su biografías. Como los demás, Boyd es el tipo “experto” de pacotilla que enseña en la Facultad de Biología de la Universidad de St Andrews y ha realizado unas declaraciones advirtiendo contra los frecuentes levantamientos del confinamiento porque “sólo alimenta nuevas olas de la enfermedad” y hace que el virus se replique más y mute en nuevas cepas.

“Hay muchas razones para sufrir ahora con el fin de crear las condiciones para una liberación controlada de las restricciones mucho más fácilmente”, argumentó. “De lo contrario, corremos el riesgo de pasar simplemente por fases de diferentes niveles de confinamiento y liberación”.

Según Boyd, el confinamiento “podría durar mucho tiempo”, a pesar del programa británico de vacunación masiva. “Sospecho que experimentaremos una oscilación amortiguada de liberación controlada durante mucho tiempo, quizás varios años”.

Es el último engaño de los “expertos”. Hasta ahora decían que empezaríamos a volver a la normalidad cuando la mayoría de la población estuviera vacunada. Ahora dicen otra cosa debido a las “nuevas cepas”. Decían que las vacunas eran válidas para las nuevas cepas, pero ahora ya no dicen lo mismo. La ciencia cambia de un momento a otro. Lo que hoy es ciencia mañana ya no lo es.

Es normal que los británicos estén hartos de tanta imbecilidad y, sobre todo, de un año de confinamiento. Cada vez hay más conejos que salen de su madriguera para ir a comprar. La mayor parte de los comercios no pueden abrir, pero las tiendas consideradas “esenciales”, que son las grandes superficies, lo pueden hacer. En un mundo capitalista irse de compras sigue siendo una liberación, aunque sólo sea para comprar una botella de lejía.

https://www.thetimes.co.uk/article/longer-coronavirus-lockdown-will-help-avoid-mutations-ln9bzfjfc
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Las patrullas de matones ya recorren las calles de Baleares para imponer la ley marcial

Los defensores celosos del orden y la ley han bajado de los balcones a la calle para que que todos cumplamos con el toque de queda y demás normas sanitarias establecidas.

Son auxilares de la policía municipal, aunque de momento aún no les han entregado armas, ni porras, ni coches patrulla, ni uniformes. Es un nuevo somatén.

Las patrullas se han formado en Baleares a raíz de una iniciativa del Govern, y las personas que actúan como matones se encargarán de concienciarnos sobre las excelentes medidas sanitarias que debemos guardar para prevenir la pandemia.

Para ello, recorrerán las calles, los espacios públicos y los locales para complementar la labor policial logrando “una comunicación más asertiva con la ciudadanía”. El plan no dice lo que puede ocurrir si no logran concienciarnos a todos. ¿Podrán sacar los palos?, ¿podrán detener a los irresponsables?, ¿multarles?

Como la Guardia Civil, irán en parejas con un chaleco identificador, que llevará el color de la zona sanitaria y la fase en la que se encuentren. Por eso, actualmente, todos los chalecos son rojos, ya que las cuatro Islas se encuentran en el nivel 4 de “riesgo”.

Una parte de las patrullas recorrerán los espacios naturales de las Islas.

En Baleares ya hay un total de 377 matones, de los cuales 295 están en Mallorca. Su labor durará al menos hasta junio. A ellos hay que sumar los rastreadores que siguen nuestros pasos. En fin, la pandemia está creando una policía paralela.

https://diariodecalvia.com/calvia-ya-cuenta-con-informadores-covid-19-del-govern-por-las-calles-del-municipio/
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‘Todo está prohibido, excepto si el gobierno lo autoriza expresamente’

Cada vez que los histéricos oyen hablar de relajar las restricciones, se ponen más nerviosos y a su hipocondria contribuyen alborozados los “expertos” con el as en la manga: las nuevas cepas. El viejo coronavirus está muy manoseado; el verdadero problema es la variante británica, o la sudafricana, o la brasileña, o… ya veremos. Se propagan más, son más letales, las vacunas no les afectan… Tienen seudociencias preparadas para este tipo de estupideces y más.

Los primeros toques de queda han salido tan bien, por la falta de oposición popular suficiente, que conviene convertirlos en permanentes. Son otros tantos cheques en blanco a cualquier clase de política que los gobiernos quieran imponer. La pandemia lo justifica todo.

El confinamiento no acabará nunca y durante el resto de nuestras vidas veremos a personas acobardadas tras sus mascarillas, día y noche, en la calle y en la casa, desinfectando su entorno, limpiándose con hidrogel, alejándose de sus familiares y de sus compañeros de trabajo cada vez más, con un móvil en la mano que les acerque al mundo virtual en el que aún les permiten sobrevivir.

Ya no nos rodeamos de personas sino de teléfonos móviles, pendientes de nuestra conexión, de nuestras redes de contactos. Los partidos políticos, los sindicatos y los movimientos sociales han desaparecido. Hace un año que no se reúnen, no se ven, no comparten nada. Le han regalado un cheque en blanco al gobierno, al que nunca le preocuparon el paro, la precariedad, la vivienda, la educación… Pero ahora se preocupa de nuestra salud y todo lo hace en interés de ella.

Los ancianos que han logrado sobvrevivir a la matanza llevan un año recluidos en sus asilos, o quizá incluso en sus habitaciones, encerrados y pendientes de que su hijo o su nieto le llame para poder escuchar una voz cercana. Lo hacen por su bien: el gobierno, la comunidad autónoma, la empresa que gestiona el asilo, los trabajadores del mismo… quieren lo mejor para ellos, pero nadie les pregunta si es eso lo que quieren para sí mismos.

Se trata, sin duda, del mayor régimen de terror conocido en la historia. Aparentemente estamos en tiempos de paz, pero nunca una guerra tuvo este coste. Las calles están vacías y cuando anochece hay que estar pendientes del reloj, como la Cenicienta, para llegar a casa antes de que comience el toque de queda. Nadie se había atrevido jamás a imponer restricciones de tal alcance a cada uno de los derechos y libertades de millones de personas, ni tampoco encarcelamientos, palizas, detenciones y multas.

Como los seudorrevolucionarios están entusiasmados con el régimen de terror que justifica su absoluta pasividad, como ni siquiera apuntan ni el más leve asomo de crítica, los terroristas están crecidos y no ocultan sus intenciones.

El ministro británico de Sanidad, Matt Hancock, que aparece en la portada, calificó las restricciones sanitarias de “napoleónicas”. El confinamiento “ha dado un vuelco al principio habitual de la legislación inglesa de que todo lo que no está explícitamente prohibido está permitido”. Ya no es así. “Se prohibe a la gente hacer cualquier cosa a menos que la legislación dijera, con palabras, que pueden hacerlo”.

Un juez británico ha calificado el toque de queda como “el régimen más restrictivo jamás aplicado a la vida pública de los individuos y las empresas” sin un control parlamentario previo, porque los diputados están acostumbrados a lidiar con los presupuestos, la política exterior o el Ministerio de Interior, pero no con virus, contagios, brotes, cepas o mascarillas.

La política ya no es lo que era. Se ha transformado en una de los peores cepas del fascismo. Al ministro británico de Sanidad le bastó firmar un decreto para imponer un confinamiento total el 24 de marzo del año pasado. Ya no hay debates parlamentarios, ni callejeros, ni jueces, ni prensa incómoda. Han bastado políticos, expertos y programas de televisión para domesticar a un país durante un año, encerrar a las personas en sus casas y en sus asilos, cerrar las empresas y acabar con las protestas en la calle.

Es inútil que los negacionistas se lamenten porque el draconiano régimen impuesto no ha servido para nada, que no logró contener la primera ola, que ahora sigan haciendo lo mismo y estemos ya en la tercera. Excepto el virus, todo lo demás ha fallado estrepitosamente, pero la política sanitaria sigue empeñada en volver a fracasar cuantas veces sea necesario y para eso necesitan “nuevas cepas” de las que los “expertos” no saben más de lo que sabían de las viejas, o sea, casi nada.

La política sanitaria estaba fracasando antes de la pandemia, siguió fracasando durante ella y no va a cambiar, por lo que la mortalidad seguirá en aumento, incluso en enfermedades que siempre han tenido tratamiento médico. Ahora sólo hay ojos para eso que llaman “covid”; los demás enfermos se morirán abanonados, lo mismo que los ancianos, y a la hora del recuento dirán que han muerto “por covid”.

No hay más que leer los titulares: todo está causado por el “covid”, no sólo el colapso hospitalario. Los efectos colaterales del virus van mucho más allá. La crisis económica tiene su origen en un virus. El paro ha aumentado por la pandemia (no por el confinamiento). Los despidos también, y el endeudamiento, y los suicidios…

Es algo que pasará así a la historia, que dentro de unos años enseñarán a los niños en las escuelas, a los alumnos de las universidades y difundirán los documentales de National Geographic por la televisión. El lavado de cerebro no ha hecho más que comenzar.