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Liberan de la cárcel a un médico argentino a condición de que se calle la boca sobre la pandemia

El fundador de Médicos por la Verdad de Argentina, Mariano Arriaga, quedará en “libertad condicional” tras pagar una fianza de 200.000 pesos y tendrá prohibido convocar y participar de movilizaciones. En caso de volver a organizar algún tipo de acto, como el realizado en Rosario el 25 de mayo, volverá a quedar detenido.

Este jueves se presentaron a la audiencia imputativa Arriaga y otros dos imputados, entre ellos, un médico concejal chaqueño. En el caso de los otros imputados, también fueron liberados, pero con condiciones más leves y deberán pagar una fianza de 100.000 pesos cada uno.

Arriaga y los demás fueron detenidos e incomunicados el pasado 25 de mayo mientras participaban en una manifestación en el Monumento a la Bandera en Rosario. Dicha manifestación fue promovida con el objetivo de llamar a un debate científico sobre el coronavirus y cuestionar las restricciones impuestas por el gobierno argentino.

En referencia a Arriaga, la jueza penal de Rosario, María Trinidad Chiabrera, remarcó que “su situación es diferente” a la de los otros imputados, ya que pudo acreditar la “probable participación en los delitos que le imputaron” y remarcó que deberá cumplir “sí o sí” con la sentencia, “porque si no va a quedar detenido y complicado”.

Además, tiene la “prohibición total y absoluta de participar y convocar por cualquier medio a reuniones, marchas mientras se mantengan vigentes las medidas sanitarias contra el covid” y está obligado a la constitución de domicilio en la ciudad de Rosario y “prohibición de salir del país”.

El fiscal del caso, Marcelo Vienna, había acusado a Arriaga, al concejal de la localidad chaqueña de Las Breñas, Juan Domingo Schanovskoy, y al médico José Luis Gettor, de instigación a cometer delitos al “incitar e inducir públicamente mediante la difusión por diferentes redes sociales de acceso público” a la convocatoria al Monumento a la Bandera, violando el decreto que prohíbe los encuentros sociales para evitar la propagación de la pandemia.

El fiscal también imputó a Arriaga por mantener una reunión social “con más de 10 personas” sin mascarilla en un domicilio de Rosario.

—https://kontrainfo.com/liberan-al-fundador-de-medicos-por-la-verdad-mariano-arriaga-a-condicion-de-no-participar-ni-convocar-a-nuevas-reuniones-ni-marchas-lo-obligan-a-pagar-250-000-de-caucion/

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Comienza el ‘cierre perimetral’ de la Unión Europea: Bruselas revisa el Tratado Schengen

La Comisión Europea ha anunciado un plan para revisar las normas del espacio Schengen para crear otro más controlado y restringido. El plan se une al llamamiento de Macron para reformar el control de fronteras de la Unión Europea. La previsión es que la nueva política fronteriza del espacio Schengen se establezca este mismo verano.

Adiós a la libertad de desplazamientos. Comienza un “cierre perimetral” a escala europea, una de las novedades que han llegado para quedarse y contra las nadie protestará. Bruselas revisará el código sobre las fronteras del espacio de libre circulación Schengen, la identificación, la cartilla sanitaria, los pasaportes, los visados y otros requisitos para entrar, salir y moverse dentro de la Unión Europea.

En el futuro los “sin papeles” seremos casi todos. Hay que reunir tantos documentos para viajar que va a ser imposible reunirlos todos. La palabra de moda será “Etias” (Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes), un tinglado burocrático que ya tiene su propio sitio en internet. Su entrada en funcionamiento está prevista para finales del año que viene.

Los cambios pretenden reforzar los controles y los mecanismos de identificación de las personas. Además pretenden cambiar las normas actuales de entrada, sin comprometer la libertad de circulación —según dicen— salvo “como medida de último recurso y por un periodo de tiempo limitado”, aunque es de sobra conocido qué es lo que entienden por “último recurso” (que suele ser el primero) y por “tiempo limitado” (que suele ser para siempre).

Bruselas quiere introducir más políticas discriminatorias, incluso para los viajeros que estén exentos de visado, que también tendrán que registrarse en línea antes de entrar en Europa. Para ello han creado Etias, que consideran esencial para “proporcionar a los guardias de fronteras la información que necesitan para saber quién cruza las fronteras de la UE”. Unos tienen las puertas abiertas y otros nunca lograrán cruzar el umbral porque siempre falta algún papel.

La palabrería con la que envuelven en Bruselas estas reformas oscilan entre “terrorismo” y “pandemia”, pero no hay ninguna diferencia entre uno y otro porque, como hemos repetido tantas veces. En Europa un apestado es un terrorista, y al revés.

Por ejemplo, el visado “Etias” está calcado del modelo de cartilla sanitaria y de vacunaciones que acaban de aprobar en Bruselas. Los viajeros deberán responder a un cuestionario inquisitorial para que la policía pueda admitir su entrada en Europa, basándose en información sobre inmigración, seguridad, antecedentes penales, salud, vacunas…

Otras reformas están en la linea abierta por las nuevas tecnologías (reconocimiento facial) y la colaboración represiva, tanto entre policías como entre jueces, el intercambio de información, los controles policiales y los equipos conjuntos de investigación.

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Una feria de libros cancela la presentación de uno que no se ajusta al canon oficial sobre la pandemia

Los autores del libro “Covid-19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo” han sido víctimas de un nuevo acto contra la libertad de expresión. La presentación del libro programada para la Fira Literal de Libros e Ideas Radicales ha sido suspendida menos de 24 horas antes de celebrarse.

La primera explicación que se da a Ediciones El Salmón, entre múltiples disculpas, es que, habida cuenta de las dificultades y trabas puestas por las autoridades para la celebración de esta edición de la Fira, temen que la presentación de un libro crítico con la gestión del coronavirus pueda ser utilizada en su contra para futuras ediciones.

Cuando los editores preguntaron, estupefactos, si es que “el festival de libros e ideas radicales” teme hipotéticos problemas futuros por un coloquio de media hora sobre un libro, se nos brinda un segundo argumento: los organizadores de la Fira Literal no estarían de acuerdo con el contenido de la obra.

Pero el origen de la decisión era otro, y apenas cuarenta y cinco minutos después lo hacían público: “Avisados por diversos periodistas y miembros de la comunidad médica, hemos procedido a anular una de las presentaciones de libros para mañana. La situación es muy grave como para alimentar discursos ambiguos sobre la pandemia de la Covid-19”.

Dejando a un lado la bajeza y cutrez de improvisar burdas excusas, así como el nulo margen de acción (el editor en el tren, y el médico José R. Loayssa, coautor del libro y ponente del acto, ya en Barcelona), resulta extremadamente grave que se impida el coloquio cuando es evidente que los organizadores de la Fira Literal renuncien a formarse un criterio propio leyendo ellos mismos el libro. ¿De verdad se veta este acto en base al “aviso” de médicos y periodistas?

¿Por qué opta Literal por el boicot y la censura, en lugar de alentar un debate con esos médicos y periodistas? ¿Quiénes son estos médicos y periodistas? ¿Se atreverán a dar la cara? ¿Qué puntos del libro consideran ellos, o Literal, que son “ambiguos”, y por qué? ¿La situación es tan grave como para impedir incluso el libre debate de ideas sobre la gestión política y sanitaria de la pandemia de la covid-19? ¿Tanto miedo tiene Literal de los libros y de las ideas radicales?

Nosotros no hemos leído el libro, pero lo leeremos y desde ahora mismo recomendamos su lectura.

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Un ayuntamiento utiliza a sus vecinos como cobayas en un experimento de control social

El Ayuntamiento de Suresnes, una localidad cercana a París, ha aceptado que una empresa local, XXII, analice las más mínimas acciones de los vecinos en la vía pública. Durante un año y medio la empresa podrá utilizar las imágenes de videovigilancia del municipio para desarrollar algoritmos de “detección de comportamientos sospechosos”, que quedarán en su poder.

La empresa ha creado una aplicación de vigilancia urbana, XXII SmartCity, que está en fase experimental. Su porcentaje de error es inferior al 10 por ciento, pero la empresa lo quiere mejorarlo antes de comercializar la tecnología.

Durante una reunión del consejo municipal, el alcalde afirmó que las empresas francesas “no tienen acceso a suficientes bases de datos, bases de datos de imágenes y bases de datos de eventos que les permitan ejercitar sus algoritmos tan rápidamente”.

La empresa necesita cobayas y el ayuntamiento se las pone en bandeja porque considera los datos personales de los vecinos como si fueran una mercancía, pero no es tan seguro que luego la empresa entregue una parte de sus beneficios al Ayuntamiento.

Transformados en auténticas ratas de laboratorio, los vecinos verán diseccionada su vida cotidiana para enseñar a los programas informáticos lo que distingue a una buena rata de una mala…

El acuerdo del Ayuntamiento con la empresa permite la presencia, por tiempo ilimitado, de un operador de XXII en el CSU (centro de supervisión urbana), el compromiso de proporcionar toda la información necesaria para el proyecto y la formación de un comité técnico, formado en parte por miembros del CSU.

Durante el experimento, XXII se beneficiará de la colaboración de los funcionarios públicos, encargados de informar de los fallos y errores presentes en los programas informáticos de la empresa.

Los recursos públicos facilitarán una de las principales dificultades con las que se encuentran las empresas que desarrollan algoritmos de videovigilancia automática: el etiquetado de las bases de datos. Supongamos que la empresa XXII quiere probar un algoritmo para detectar a las personas sin hogar. Además del vídeo, un operador debe validar sobre el terreno si las alerta es correcta para poder corregirla. El acuerdo municipal permitirá a XXII llevar a cabo esta operación, ya sea mediante la presencia de su operador sobre el terreno, o a través de la retroalimentación de los funcionarios públicos de la CSU.

El alcalde insiste en que la operación contribuye al desarrollo de una empresa local. Uno y otra son un ejemplo de la connivencia entre los políticos y la industria de la seguridad, que carece escrúpulos a la hora de implantar sistemas masivos de vigilancia y control.

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‘El problema de la amnistía es político; si hay una lucha popular por la amnistía, habrá amnistía’

Entrevista de Manel Carrere y Daniel Escribano a Juan Manuel Olarieta. Nacido en Barakaldo, Bizkaia, en 1955, es un abogado histórico de procesados políticos. Sufrió su primera detención y encarcelamiento en 1977 y desde entonces ha sido detenido en más de diez ocasiones. Ha defendido, entre otros, a activistas del GRAPO y también ha trabajado a escala internacional en los juicios de las
Brigadas Rojas italianas y de la Fracción Ejército Rojo (RAF), en la República Federal de Alemania. Más recientemente, ha formado parte de los equipos de defensa de los raperos Valtònyc y Pablo Hasél. Asimismo, es autor de varios trabajos sobre la represión jurídico-política en el Reino de España. El programa de radio Ona de Xoc, del digital L’Accent, le entrevistó recientemente para hablar sobre la actualidad represiva en Cataluña.

Has participado en la defensa de Pablo Hasél. ¿En qué situación se encuentra actualmente Pablo? ¿Cómo ves la situación y las protestas que se han desencadenado a raíz de su encarcelamiento?

Pablo ahora mismo está preso en la cárcel de Ponent, en Lleida, en el módulo de ingresos, lo cual significa que su situación es provisional y que la situación definitiva se determinará a partir de criterios políticos, en función de la evolución, por una parte de su situación dentro de la cárcel, y, por la otra, de la situación general que haya en la calle. Yo creo que las protestas han sido muy positivas, sobre todo porque han roto un año sabático, en el cual todas las movilizaciones han estado paralizadas como consecuencia del estado de alarma. Y las movilizaciones en solidaridad con Pablo han sido un salto muy importante, sobre todo porque han puesto encima de la mesa aspectos fundamentales que hay en este país, que son la represión política, la falta de libertades y, en definitiva, la amnistía.

También has defendido al rapero mallorquín Josep Miquel Arenas, Valtònyc. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no admitió a trámite la demanda contra España interpuesta por su defensa por vulneración del derecho a la libertad de expresión por la condena que le impuso la Audiencia Nacional (AN). ¿Cómo es eso posible, si la condena de la AN contradecía la jurisprudencia del TEDH en materia de libertad de expresión?

Pues yo creo que por eso precisamente: porque la sentencia estaba condenada a ser revocada. Y eso iba a suponer otro golpe también contra la represión política en España y, en concreto, contra la represión de los delitos de opinión. Lo que ocurre es que, de alguna manera, el Tribunal de Estrasburgo tenía que justificar su inacción, porque no había enaltecimiento [del “terrorismo”], por supuesto; no había delito de amenazas, no había delito de injurias a la Corona. Y, además, cantar, estar en un escenario, participar en la creación artística, es algo mucho más serio y más importante que la mera libertad de expresión, porque afecta a otros valores fundamentales como son el arte y la cultura. Y la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo en este sentido claro que es evidente y claro que la condena de la AN la contradecía. Precisamente por eso se ha tenido que lavar las manos.

Venimos de una actualidad muy judicializada, con el juicio del procés en el Tribunal Supremo (TS) bastante reciente. ¿Cómo viste las estrategias de defensa de los procesados de esta causa? Hubo estrategias diferentes en un mismo procedimiento…

El problema de los procesos políticos es que, normalmente, son procesos colectivos. Es decir, son procesos en los cuales, a través de una serie de personas, se juzgan a organizaciones y movimientos. Lo ideal en un proceso político como el del procés es que la defensa sea coordinada. Y, en este caso, creo que no fue posible, porque los procesados pertenecían a organizaciones diferentes que tienen diferentes planteamientos políticos. Pero yo creo que no hubo un juicio de ruptura con el sistema, con el proceso ni con el tribunal, ni por parte de los procesados ni de los abogados, porque, en última instancia, todos los procesados y las organizaciones a las que pertenecen forman parte del mismo sistema y no han roto con él, son organizaciones que se caracterizan por el reformismo y el legalismo. Tengo la impresión de que las estrategias que adoptaron en el juicio las decidieron los abogados, y no los propios procesados. El reformismo es una negociación y, tanto en el caso de Cataluña como en otros casos, lo que pretenden todos o una parte de esos movimientos es ampliar el radio de acción dentro del mismo Estado.

De hecho, los procesados ni siquiera ejercieron sus derechos lingüísticos. El ex presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Josep Lluís Carod-Rovira ha apuntado que los procesados desaprovecharon “la emblemática imagen de un juicio político en que los acusadores de un país acusan y quieren condenar, en castellano, a los acusados de otro país que hablan otra lengua”. ¿Tenía sentido renunciar a los derechos lingüísticos —con la fuerza simbólica y política que tiene la visibilización del conflicto lingüístico—, y más en un juicio como éste, donde parecía claro que la sentencia estaba decidida de antemano?

Yo creo que no tenía sentido renunciar a los derechos lingüísticos, y menos si, como dices, la sentencia estaba decidida de antemano. Pero el problema fundamental no es que renunciaran a los derechos lingüísticos, que ni siquiera es lo principal (es un ejemplo más de otra serie de renuncias dentro del proceso). Yo creo que los acusados renunciaron a la ruptura con el Estado, que es la esencia misma del procés. Es decir, no es posible abrir un proceso hacia la independencia de Cataluña si no se rompe con el Estado. Y, para romper, primero hay que dejar de negociar, o, por lo menos, de negociar en los términos en los que los acusados han intentado y siguen intentando negociar, de una manera inútil. Y digo inútil porque, para negociar, hacen falta dos partes, y una de ellas no quiere negociar. Entonces, no tiene sentido el mantener un proceso de connivencia como es el que vimos.

En el marco de la causa general contra el independentismo se ha iniciado una campaña por la amnistía para todos los condenados y encausados. De entrada, existe un debate sobre si, en el marco constitucional español —que, al fin y al cabo, el procesismo no ha querido abandonar en ningún momento— tiene cabida una ley de amnistía. ¿Tú crees que la tiene o, simplemente, se trata de un acto propagandístico más?

En un país represivo como España, la amnistía ha estado históricamente en primer plano, desde la época franquista, desde los años cincuenta. Y yo creo que en el futuro seguirá en primer plano, por esa naturaleza represiva, porque este Estado en concreto todo lo fía a la represión. Pero el problema de la amnistía no es un problema legal, no es un problema de si la amnistía es constitucional, es anticonstitucional, de si cabe o no una ley de amnistía. Es un problema político; si hay una lucha popular por la amnistía, habrá amnistía, y si no hay una lucha popular por la amnistía, no habrá amnistía. Y el Estado se las tendrá que apañar, si tiene que ceder y tiene que sacar a los presos políticos, para ver la manera de sacar una ley de amnistía, un indulto general o lo que ellos entiendan. Pero es que yo creo que todo este tipo de problemas, y más dentro del movimiento independentista catalán, no se pueden plantear desde el punto de vista legal, jurídico, de tribunales, de abogados y de jueces. Hay que plantearlo en términos políticos y en términos de lucha popular.

Acaso el que este legalismo no pueda traer la amnistía ni la salida del Estado español, que debería ser el objetivo final de este proceso, sea la causa de que organizaciones reformistas como En Comú Podem o Unidas Podemos, en el Congreso, tengan una posición abstencionista respecto a la propuesta de ley de amnistía. ¿Cómo valoras la posición de esta izquierda reformista respecto a los presos del procés?

A mí no me ha sorprendido. Yo creo que ha sorprendido a pocas personas. En definitiva, el problema de Unidas Podemos y de tantas otras organizaciones es que, más allá de la palabrería, de los discursos, de las grandes declaraciones, es una organización que sirvió para canalizar el descontento surgido hace diez años, un descontento que tenía un contenido popular, masivo, por muchas zonas del Estado español y que, además, era necesario tener una organización de este tipo, por la crisis que, en aquel momento, vivía el PSOE. Y, en definitiva, los que potenciaron la creación de esta organización lo hicieron para que desempeñara el mismo papel que antes estaba desempeñando el PSOE. Este tipo de organizaciones forman parte del Estado mismo, quieren lo mismo que los partidarios del procés: una negociación, aunque no saben muy bien qué es lo que tienen que negociar. Y toda la política que han venido poniendo en práctica este tipo de organizaciones es desviar la atención hacia la ley mordaza. Y digo desviar la atención, porque el problema tanto de los presos del procés como de Pablo Hasél y Valtònyc no es una cuestión de ley mordaza, de la ley aprobada por el PP, porque el PSOE también tuvo su “ley mordaza”. Es un problema relativo al Código Penal, que hay que recordar que fue aprobado por el PSOE en 1995. Yo creo que,
en el caso de Pablo Hasél, el Gobierno actual no va a derogar los delitos de opinión del Código Penal ni va a hacer absolutamente nada por Pablo Hasél. Y, si hace algo, no será por buena voluntad, porque tenga ánimo de resolver un problema. No va a hacer nada porque no hay una movilización popular suficiente como para obligarle a hacerlo. El problema de este Estado y de las fuerzas que lo sostienen es que no hacen nada por iniciativa propia; hay que empujarlos, y, si no les empujan, no se mueven.

Entendemos, entonces, que lo que nos queda es organizarnos.

Claro, efectivamente. Dentro de la movilización popular, una parte fundamental es la organización; no puede haber movilización, y la movilización no se puede sostener, si no hay una organización y, al mismo tiempo, la organización exige tener unos planes, unos objetivos y una línea política clara, que, en definitiva, no existe, porque las organizaciones populares que hay, las organizaciones con las que se puede contar, las que expresan el descontento, son organizaciones muy poco elaboradas, muy poco trabadas, muy poco desarrolladas. Son organizaciones que están en una fase incipiente de su lucha. También es verdad que hay que tener paciencia y ver en qué sentido evolucionan.

Decíamos que hay una judicialización permanente de la situación política española. Últimamente han tenido mucho peso las Salas de lo Penal y de lo Contencioso-Administrativo del TS y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) o la Junta Electoral Central (JEC), que ni siquiera es un órgano judicial. En algunos países latinoamericanos ha destacado el uso de los tribunales como instrumento para derrocar a gobiernos progresistas (el denominado lawfare). ¿Qué futuro prevés al Reino de España en esta estrategia de desestabilización política impulsada desde estos organismos?

Este es un proceso que, en España, se inició hace muchos años, es una tendencia general dentro de los países de capitalismo monopolista de Estado, de los países más avanzados, el proceso de judicialización, de convertir las luchas y las batallas políticas en batallas legales, jurídicas y formales o formalizadas. Lo que ocurre es que, en España, a falta de mecanismos democráticos y políticos, los asuntos se llevan a los tribunales, porque de esa manera parece que se resuelven con un aspecto técnico-jurídico. Y, además, hay que tener en cuenta que, desde hace también muchos años, hay un proceso de los sectores más reaccionarios del Estado, de los sectores más fascistas, de la Iglesia, del Ejército, de poner a sus peones dentro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de las altas instancias judiciales (del TS, de los Tribunales Superiores de Justicia), del Tribunal Constitucional (TC). Y eso se pone de manifiesto en las batallas por la renovación del CGPJ. Y eso es una perversión y supone dejar la decisión de aspectos políticos fundamentales en manos de personas reaccionarias, fascistas, miembros del Opus Dei, ultracatólicos, etc.

También has participado en varios procesos a escala internacional, como en la defensa de procesados de la RAF, en que también se persiguió a los propios abogados defensores. ¿Existe un hilo conductor de la represión en la Europa occidental?

Sí. Cuando, a principios de los años ochenta, conocí a los abogados de la RAF (entre ellos a Klaus Croissant), en el exilio, en Francia, me llamó la atención que la represión en Alemania hubiera alcanzado esas dimensiones. Nunca pensé que en España pudiéramos llegar a esos extremos. Pero es que en España el Estado no deja cabos sueltos y va a por todo aquel que no hace causa común con él, no quiere personas neutrales y, además, es un Estado que no necesita guardar las apariencias. Esto ya lo anunció Felipe González en 1987, durante un viaje a Noruega: iba a poner en la diana a los abogados de los presos políticos vascos de la izquierda abertzale. Es un proceso que se ha ido desarrollando con el paso del tiempo. Desde entonces han pasado 35 años y el proceso se ha acelerado. Y van a ir a por los abogados, pero no solamente a por los abogados, sino también a por los movimientos sociales, van a ir a por las familias de los presos, van a ir a por todo el mundo, y se está viendo actualmente en España con la criminalización de una compañera que también está en la defensa de Pablo Hasél, que es Alejandra Matamoros,a la que ya le han abierto un sumario en la AN y que tiene un proceso disciplinario en el Colegio de Abogados de Madrid. Repito, esto es consecuencia de la falta de movilización política, de organización popular, porque, sin eso, es muy difícil que haya derechos, que haya libertades, y es muy difícil contener el movimiento represivo del Estado.

Juan Manuel Olarieta es un histórico abogado de procesados políticos y autor de diversos trabajos sobre la represión jurídico-política en el reino de España. Entre sus últimos defendidos se encuentran los raperos Pablo Hasél y Valtònyc.

—https://laccent.cat/ona-de-xoc-programa-1-19-de-marc-de-2021/ Ona de Xoc. Podcast de L’Accent, 18 de març de 2021
—https://www.sinpermiso.info/textos/el-problema-de-la-amnistia-es-politico-si-hay-una-lucha-popular-por-la-amnistia-habra-amnistia

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El PSOE y Podemos aprueban un software de ‘policía predictiva’ para repremir y detener personas ‘antes de cometer el delito’

En el mismo mes en que el Gobierno y las Comunidades Autónomas van goteando una «relajación» de las medidas represivas impuestas desde hace más de un año, el Ministerio del Interior dirigido por el ex juez Fernando Grande-Marlaska ha anunciado la autorización en España de un software que cruza múltiples bases de datos para la lucha contra el delito «antes del delito».

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Argentina impone un «permiso para circular» obligatorio para informar al Estado de todos los movimientos individuales

El presidente Alberto Fernández anunció este jueves un confinamiento “casi total” por 9 días y se restituye la obligación de informar previamente de qué movimimientos se van a hacer para obtener un «permiso para circular». Quien sea interceptado sin él en la vía pública, se expone a ser detenido y puesto a disposición judicial.

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Los ancianos siguen sometidos a presiones y medidas arbitrarias en algunos asilos

El 7 de mayo la directora del asilo DomusVi Chantada (Lugo), Petri Rodríguez, entró en la habitación de un anciano con un tono de voz muy alto, exaltado y agitado. La directora le reprochaba haberse comunicado con el exterior para denunciar que los 200 ancianos de la residencia llevaban días confinados ilegalmente por un supuesto brote de covid que afectaba a menos de una decena de personas y del que ahora ya no quedan casos.

El anciano fue empujado y arrinconado contra la pared por la directora en un claro acto de agresión física, mientras él le instó a terminar inmediatamente la acción violenta y a que se pusiera a una distancia mínima de un metro como corresponde a las medidas de seguridad y prevención.

Los 200 ancianos que viven en el asilo fueron liberados del confinamiento al día siguiente gracias a que el agredido tenía la intención de denunciar los hechos, lo que no pudo llevar a cabo por los impedimentos mostrados por el asilo para poder salir de sus instalaciones.

El 12 de mayo al anciano le bloquearon el teléfono. Tuvo que pedirle el terminal a un compañero del centro para llamar a Paulino Campos, presidente de la Federación Galega de Asociacións de Familiares e Usuarias de Residencias de Galicia (REDE).

El anciano le aseguró que sus hijos habían decidido bloquearle el teléfono a petición de la directora del asilo con amenazas y coacciones, al tiempo que le solicitaba ayuda para denunciar las agresiones.

El anciano ya había sido agredido en otra ocasión por un residente con las facultades perturbadas, sin que la dirección del geriátrico tomase medidas preventivas posteriormente.

El anciano se siente amenazado y perseguido, por lo que solicitó la apertura de diligencias judiciales y su traslado a otra residencia.

Un juzgado ha iniciado una investigación.

—https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/05/21/un_juzgado_abre_diligencias_tras_una_denuncia_contra_directora_domusvi_chantada_por_una_agresion_amenazas_coacciones_120804_1012.html

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Los expertos que sembraron el miedo miedo durante la pandemia lo lamentan ahora

Los expertos británicos del equipo encargado de instrumentalizar el miedo para controlar el comportamiento de la gente durante la pandemia, admiten ahora que sus métodos eran “poco éticos” y “totalitarios”.

Como ya informamos en otra entrada anterior, el gobierno británico formó un grupo especial, conocido por las siglas SPI-B, para lograr una determinada forma de comportamiento por parte de la población mediante la difusión del miedo. Ahora lamentan sus tácticas en un nuevo libro sobre el papel de la sicología en la alarma desatada por el gobierno de Londres durante la pandemia.

El SPI-B es uno de los comités que forman parte del Sage (Grupo de Asesoramiento Científico para Emergencias), dirigido por Patrick Vallance, el experto principal del equipo.

En marzo del año pasado recomendó que los ministros aumentaran el “nivel de percepción de la amenaza personal” del coronavirus porque “un número considerable de personas todavía no se siente suficientemente amenazada personalmente”.

Gavin Morgan, psicólogo del equipo, dijo: “Está claro que el uso del miedo como medio de control no es ético. El uso del miedo huele a totalitarismo. No es una posición ética para un gobierno moderno. Soy una persona optimista por naturaleza, pero todo esto me ha dado una visión más pesimista de la gente”.

Morgan habló con la autora Laura Dodsworth, que pasó un año investigando las tácticas del gobierno para su libro “Un estado de miedo”, publicado el lunes.

Los ministros han sido acusados repetidamente de exagerar la amenaza de la pandemia para justificar el confinamiento y coaccionar al público para que las cumpla las medidas restrictivas, una acusación que será examinada por la próxima investigación pública sobre la respuesta a la pandemia.

Un experto del SPI-B dijo a Dodsworth:

“En marzo [del año pasado] el Gobierno estaba muy preocupado por el cumplimiento y pensaba que la gente no querría estar encerrada. Se habló de que el miedo era necesario para fomentar el cumplimiento, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo. La forma en que hemos utilizado el miedo es distópica.

“El uso del miedo era definitivamente cuestionable desde el punto de vista ético. Fue como un extraño experimento. Al final, el tiro salió por la culata porque la gente estaba demasiado asustada”.

Otro miembro del SPI-B dijo: “Se podría llamar a la psicología ‘control mental’. Eso es lo que hacemos… Está claro que intentamos hacerlo de forma positiva, pero en el pasado se ha utilizado de forma negativa”.

Otro advirtió que “la gente está utilizando la pandemia para hacerse con el poder e impulsar cosas que de otro modo no sucederían… Tenemos que tener mucho cuidado con el autoritarismo que se está introduciendo”.

Otro dijo: “Sin una vacuna, la psicología es su principal arma… La psicología ha tenido una muy buena epidemia, en realidad”.

Acusa al gobierno de inocular a la población con malas noticias, como muertes y hospitalizaciones, sin poner nunca las cifras en contexto con noticias sobre cuántas personas se han recuperado, o si el número de muertes diarias está por encima o por debajo de las medias estacionales.

Otro miembro del SPI-B dijo que estaba “asombrado por el armamento de la psicología conductual” durante la pandemia, y que “los psicólogos no parecían darse cuenta cuando dejaron de ser altruistas y se convirtieron en manipuladores”. Tienen demasiado poder y eso los condiciona.

Steve Baker, vicepresidente del grupo de diputados Covid Recovery, declaró: “Si es cierto que el Estado ha tomado la decisión de aterrorizar a la población para conseguir el cumplimiento [del toque de queda], esto plantea cuestiones muy serias sobre el tipo de sociedad en la que queremos convertirnos.

“Si somos realmente sinceros, ¿temo que la política gubernamental actual esté jugando con las raíces del totalitarismo? Sí, claro que sí”.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/05/14/scientists-admit-totalitarian-use-fear-control-behaviour-covid/

Más información:
— La manipulación de la población por los ‘expertos’ en instrumentalizar el miedo
— Los expertos que asesoran al gobierno francés sobre la pandemia cobran de la industria farmacéutica
— La policía ya no necesita patrullar las calles porque los vecinos les informan por teléfono

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Un microchip para inyectar en el cuerpo con una aguja hipodérmica ya está aquí

Los ingenieros de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, desarrollaron el chip inalámbrico más pequeño del mundo, un dispositivo del tamaño de un ácaro del polvo que en futuro podrá ser introducido en el cuerpo humano con una aguja hipodérmica para monitorear condiciones médicas.

«Queríamos ver hasta dónde podíamos empujar los límites para construir el chip funcional más pequeño posible», contó la semana pasada el líder del estudio, Ken Shepard. «Se trata de una nueva idea de ‘chip como sistema’: es un chip que, por sí solo, sin nada más, es un sistema electrónico de funcionamiento completo», explicó el especialista.

El nuevo chip ocupa un volumen total de menos de 0,1 mm³ y solo es visible con la ayuda de un microscopio. Dado su tamaño, el equipo utilizó ultrasonidos para alimentar y comunicarse con el dispositivo de forma inalámbrica. Los investigadores fabricaron una ‘antena’ que está instalada directamente en la parte superior del chip y a través de la cual lo alimentan y se comunican con él, en ambos casos mediante ultrasonidos.

«Esto debería ser revolucionario para el desarrollo de dispositivos médicos implantables miniaturizados e inalámbricos que pueden detectar diferentes cosas, usarse en aplicaciones clínicas y, finalmente, aprobarse para uso humano», declaró Shepard.

El objetivo de los investigadores es desarrollar chips que puedan ser inyectados en el organismo con una aguja hipodérmica y una vez dentro del cuerpo comunicarse con el exterior mediante ultrasonido, proporcionando los datos que recoja localmente. Los dispositivos actuales miden la temperatura corporal, pero existen muchas más posibilidades en las que el equipo está trabajando.

El nuevo dispositivo solo es visible con la ayuda de un microscopio y en un futuro podría servir para monitorear procesos corporales utilizando el ultrasonido. Desarrollan el chip más pequeño del mundo, del tamaño de un ácaro, que puede ser inyectado en el cuerpo con una aguja hipodérmica.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/392511-desarrollan-chip-mas-pequeno-inyectado-aguja