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Categoría: Represión (página 33 de 67)

La Fiscalía se opone al indulto de Pablo Hasel

Recientemente hemos sabido que la Fiscalía se ha posicionado en contra del indulto que el músico Gerard Quintana y la Academia Catalana de la Música habían solicitado para Pablo Hasél. Es por ello que, tras haber leído el documento en que se propone este rechazo, desde la Plataforma queremos remarcar:

  1. Nosotros no estamos de acuerdo con los indultos, por ello ni Pablo ni su defensa lo han solicitado, ya que normalmente van aparejados a pedir perdón (de forma más o menos explícita) y a la renuncia de nuestras ideas y principios revolucionarios. Eso es lo que ha sucedido con los políticos del procés quienes, para lograr su libertad individual, pretenden condenar al pueblo catalán a la sumisión más absoluta con su rendición. No obstante, si en algún momento, alguien pide un indulto para Pablo y le abren las puertas de la cárcel sin tener que arrepentirse de nada, no lo va a rechazar como es lógico.

  2. Queremos denunciar que la Fiscalía, controlada por el Gobierno de PSOE-UP, se ha mostrado contraria a conceder el indulto. En la enésima muestra de cinismo, los mismos que los días previos y posteriores al encarcelamiento de Pablo dijeron que iban a reformar el CP, hoy piden que se mantenga en prisión a Pablo.

  3. A pesar de que UP fue el primero en anunciar la presentación de la petición de indulto para Pablo, a día de hoy no tenemos noticias de que se esté tramitando, lo cual nos induce a sospechar que nunca se presentó tal solicitud.

Finalmente decir que este ensañamiento contra nuestro compañero es por ser comunista y consecuentemente denunciar en sus canciones y tuits las miserias de este Régimen y llevar su militancia a las calles, más allá del micrófono. De ahí la Operación de Estado orquestada para condenarle el mayor tiempo posible. Pablo no pasa por el aro de la rendición. Pablo no cede a sus chantajes para salir antes de la cárcel, sigue denunciando al Estado desde esta trinchera y eso no se lo perdonan. Es por eso que sólo nos queda apretar más y fortalecer la lucha en las calles para conquistar la libertad de nuestro compañero y la del resto de presos políticos.

¡Organicemos la slidaridad!
¡Amnistía total!
¡Aabajo todas las leyes represivas!

Plataforma Llibertat Pablo Hasel

En Austria los parados que no se vacunen se quedarán sin prestaciones sociales

En Austria los solicitantes de empleo que rechacen un puesto de trabajo en una empresa alegando que les exigen vacunarse se verán privados temporalmente de prestaciones.

El ministro de Trabajo austriaco ha decidido bloquear las prestaciones de desempleo a los solicitantes de empleo que no se presenten a un puesto de trabajo cuando se les exija la vacuna o no acepten un trabajo que se les ofrezca únicamente por este motivo.

El diario austriaco Der Standard difunde una carta enviada el 25 de agosto por el ministro conservador Martin Kocher al Arbeitsmarktservice (AMS), la agencia austriaca de empleo (*).

“¿Es legítimo presionar a las personas no vacunadas?”, se pregunta el periódico. Algunas empresas austriacas han optado por la vacunación obligatoria, incluidas las profesiones sanitarias y sociales en algunas regiones. Los sectores del comercio y la industria han empezado a exigir también la vacunación como condición previa al empleo.

Los parados que rechacen una oferta de trabajo por estos motivos se enfrentan a severas sanciones y la oficina de empleo austriaca suspenderá las prestaciones “durante seis semanas”.

La AMS dice que espera una serie de problemas en la aplicación de esta nueva medida. El Ministerio de Trabajo trata de restar importancia a la medida, explicando que la AMS no obligará a nadie a vacunarse y no puede comprobar si un desempleado está vacunado o no. Pero como las empresas son libres de exigir la vacunación, en los próximos meses la AMS se enfrentará probablemente a algunas cuestiones complicadas.

(*) https://www.derstandard.de/story/2000129692270/job-nur-mit-impfung-ams-sperrt-verweigerern-das-arbeitslosengeld

Todas y cada una de las medidas represivas aprobadas con el pretexto de la pandemia han sido ilegales

También en Inglaterra, todas y cada una de las acusaciones presentadas en virtud de los poderes extraordinarios introducidos al comienzo de la pandemia de coronavirus han sido ilegales, según los datos de la Fiscalía de la Corona.

Las 292 acusaciones en virtud de la Ley sobre el Coronavirus han sido retiradas de los tribunales, o anulados después de que personas inocentes fueran acusadas ilegalmente.

Los poderes que permiten a la policía procesar a cualquier persona “potencialmente infecciosa que se niegue a cumplir una instrucción legal” se han aplicado ilegalmente en muchos de los casos.

Uno de ellos se refería a una mujer de 41 años, Marie Dinou, que fue acusada erróneamente y multada con 660 libras en virtud de las leyes sobre el coronavirus después de que se negara a entregar a la policía su nombre, su dirección o los motivos de su viaje cuando supuestamente “merodeaba por los andenes” de la estación central de Newcastle.

La policía británica de transportes admitió que había sido acusada bajo la sección incorrecta de la Ley de Coronavirus del año pasado.

Alistair Carmichael, el portavoz de asuntos de interior del Partido Liberal Demócrata, que destacó las cifras, dijo que la Ley debería ser derogada, ya que los poderes bajo ella eran “desproporcionados, mal pensados y confusos”.

Posteriormente se introdujeron conjuntos de leyes separadas, conocidos como Reglamentos de Protección de la Salud, para imponer confinamientos, restricciones a las reuniones, uso de mascarillas, cuarentenas y otras medidas represivas.

Los datos de la Fiscalía muestran que 389 acusaciones bajo el Reglamento de Protección de la Salud también habían sido ilegales entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el 20 por ciento del total de 1.920 casos.

En general, se identificaron 691 acusaciones incorrectas de 2.212 procesamientos utilizando todas las leyes extraordinarias, lo que significa que casi un tercio (31 por ciento) fue ilegal.

Las presuntas infracciones de las leyes sobre coronavirus se castigan principalmente con multas en lugar de detenciones y procesamientos, pero las multas que no se pagan pueden dar lugar a una acusación penal.

A principios de este año, la Comisión Mixta de Derechos Humanos del Parlamento pidió que se revisaran las más de 85.000 multas impuestas.

Los diputados afirmaron que, a pesar de que las multas por algunos delitos alcanzan las 10.000 libras esterlinas, había “altos índices de error” en su emisión y un impacto desproporcionado en diferentes grupos.

“Es posible que muchas más sanciones hayan sido pagadas por personas demasiado intimidadas por la perspectiva de un juicio penal como para arriesgarse a impugnar su multa mediante un proceso penal”, añadió la comisión.

El mismo informe afirma que resulta asombroso que la Ley del Coronavirus siguiera siendo utilizada de forma abusiva en los procesos judiciales.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/09/17/every-prosecution-emergency-covid-powers-wrong-official-review/

Los toques de queda digitales van en aumento para frenar las movilizaciones populares

El mundo moderno pende de un hilo. Los confinamientos han acelerado el recurso a internet y a la redes sociales. Ahora casi todo se ha digitalizado y atomizado. Los contactos personales, e incluso los familiares, se han roto para forzar a recomponerlos por medios virtuales. Las empresas funcionan a distancia, lo mismo que las universidades, el cines, los bancos o los médicos. Incluso los colectivos y movimientos sociales, políticos y sindicales se reúnen cada vez más de forma virtual, es decir, dependen de las empresas de telecomunicaciones, que a su vez están sometidas a un gobierno.

Las empresas y los gobiernos no sólo vigilan la circulación en internet y a los usuarios, sino que pueden cortarla en cualquier momento, interrumpiendo las actividades políticas, culturales o económicas. Desde las revoluciones de colores y las primaveras árabes de 2011, cada vez más manifestaciones y protestas políticas se convocan por medios exclusivamente virtuales, por lo que los toques de queda digitales son cada vez más frecuentes.

Access Now, un grupo de defensa de los derechos digitales fundado en 2009, ha llevado un recuento de los cortes de internet desde 2016. Aquel año informó de 75 cortes; en 2017, de 106; en 2018, de 198; en 2019, de 213. El año pasado, por primera vez, se produjo una disminución con respecto al año anterior, bajando a 155 cortes de la red en 29 países.

El descenso del año pasado fue consecuencia de los confinamientos y la dependencia extrema de una conexión a internet para las actividades vitales más sencillas, desde comprar alimentos hasta asistir a la escuela. No se produjeron más desconexiones porque el mundo ya estaba suficientemente desconectado.

India contabilizó 109 cortes de internet a lo largo del año pasado, todos ellos aplicados a escala local, como en las regiones de Jammu y Cachemira, que pasaron por 18 meses de desconexiones intermitentes.

El récord de corte más largo es el de Myanmar, que mantuvo desconectadas durante 19 meses varias ciudades de los estados de Rakhine y Chin, desgarrados por enfrentamientos armados. En febrero la Junta golpista se empeñó en poner fin a la situación y desconectó a todo el país del acceso a internet.

Además de las protestas masivas, los acontecimientos más asociados a las desconexiones de internet son las elecciones. En algunos países africanos, las páginas de internet anuncian los día de elecciones para que los usuarios tengan previsto que no podrán acceder a ellas.

En el mundo moderno una desconexión a internet es un toque de queda y un desastre económico. En la era de la comunicación en tiempo real, prácticamente ninguna empresa puede prosperar sin una conexión fiable. Un estudio de la Brookings Institution calcula que el coste global de las 81 desconexiones realizadas en todo el mundo de 2015 a 2016 fue de 2,4 billones de dólares.

En enero del año pasado miles de cachemires se quedaron sin trabajo después de que la desconexión destruyera la industria turística de la región. Los afectados viajaban cada mañana en un tren conocido como el “internet express” a las ciudades no afectadas por los cortes, con el fin de rellenar solicitudes de empleo en línea y revisar los correos electrónicos.

El coste económico de las desconexiones es lo que ha conducido a la proliferación de la censura y la vigilancia de contenidos, que son más baratos y sólo afectan a determinados grupos sociales y páginas web.

El gobierno de Australia recurre a programas de geolocalización para seguir a las personas sometidas a cuarentena

La pandemia ha sido el pretexto para introducir nuevas técnicas informáticas de vigilancia de la población. A principios de este año, el gobierno de Australia del Sur contrató una aplicación que utiliza programas de geolocalización y reconocimiento facial para seguir a las personas sometidas a cuarentena y recluidas en el interior de sus casas. En un comunicado oficial, anunció un contrato de 1,1 millones de dólares con una empresa para desarrollar una nueva aplicación para móviles que utiliza el reconocimiento facial y la tecnología de seguimiento por GPS para vigilar a las personas.

Las nuevas técnicas de control no proceden de los Ministerios de Interior, sino de los de Sanidad. El de Australia, Stephen Wade, dijo que la aplicación se utilizaría para rastrear a las personas que lleguen a Australia desde los focos pandémicos procedentes de otros estados, o que sean contactos cercanos o casuales de los casos locales, para garantizar que cumplen la cuarentena.

GenVis, una empresa tecnológica con sede en Perth, obtuvo el contrato de 1,1 millones de dólares tras una licitación en noviembre. La empresa desarrolló la aplicación G2G Now de Australia Occidental, que utiliza el reconocimiento facial y los datos de ubicación del móvil para comprobar si las personas en cuarentena permanecen recluidos en sus viviendas.

La descarga y utilización de la aplicación G2G es voluntaria, pero el gobierno anima a su utilización, afirmando que “garantiza su seguridad y la del resto de la comunidad, al tiempo que libera recursos policiales que de otro modo se gastarían en controles físicos más regulares”.

Las personas sometidas a cuarentena se tienen que descargar la aplicación G2G para demostrar que permanecen en sus casas. La aplicación se pone en contacto con personas al azar y les pide que proporcionen una prueba de su ubicación en un plazo de 15 minutos. “No les decimos con qué frecuencia ni cuándo, pero tienen que responder en un plazo de 15 minutos”, dijo Wade.

Si una persona no demuestra su ubicación o identidad cuando se le pregunta, la policía inicia un programa de control sobre ella.

GenVis ya prestó servicios al gobierno de Australia Occidental con G2G Now, un programa desarrollado en colaboración con la policía que no prosperó, según confesó Wade en el Parlamento.

Como es habitual, el gobierno promete que no retendrá ninguna información proporcionada por la aplicación. “Simplemente lo utilizamos para comprobar que la gente está donde dijo que iba a estar durante la cuarentena domiciliaria”. La aplicación será “totalmente compatible” con la normativa estatal y federal sobre intimidad, datos y gestión de registros. “Necesitamos una serie de herramientas para ayudar a proteger a todos los australianos del sur de la propagación del virus y mantener nuestra comunidad segura”, dijo Wade en un comunicado oficial.

“Estoy seguro de que la tecnología que hemos desarrollado en el gobierno de Australia Meridional se convertirá en la norma nacional y se implantará en todo el país”, añadió el ministro. La información será destruida al final de la pandemia… a menos que la policia la necesite.

Los pasaportes sanitarios son un medio para forzar a que las personas se vacunen

La noticia no es nueva; lo novedoso es la manera de obtener la confesión de un ministro de Sanidad, porque una cosa es el alpiste que los políticos lanzan ante los medios y otra, muy distinta, es lo que hablan en privado cuando creen que nadie les oye. Lo primero es un fraude bien conocido; lo otro es la política real.

Sin saber que estaba ante un micrófono en directo y que estaba siendo retransmitido por un canal de televisión, el ministro de Sanidad israelí, Nitzan Horowitz, que aparece en la foto de portada, admitió que los pasaportes de vacunación tenían como principal objetivo coaccionar a las personas para que se vacunen.

“La imposición de las normas de pasaporte verde en determinados lugares es necesaria para presionar al público a que se vacune, no por razones médicas”, reconoció Horowitz el domingo.

Sin saber que sus comentarios estaban siendo retransmitidos en directo por el Canal 12, el ministro dijo a su colega de Interior, Ayelet Shaked, que no sólo debía suprimirse el pasaporte de vacunas para comer en restaurantes al aire libre, sino también “para las piscinas”.

“Desde un punto de vista epidemiológico, eso es cierto”, admitió Horowitz. “Nuestro problema es la gente que no se vacuna. Tenemos que [presionarlos] un poco, o no vamos a salir de esta” situación.

El ministro siguió reconociendo que el sistema ni siquiera se estaba aplicando en la mayoría de los lugares. “Hay una especie de universalidad en el sistema de pasaporte verde, fuera de los centros comerciales, donde creo que debería imponerse, [porque] ahora está claro que no se aplica en ningún sitio”, reconoció.

Al principio Israel fue elogiado por la rapidez con la que empezó su programa de vacunación y luego con la imposicion de los pasaportes de vacunación, que se ha presentaron ante los medios como “un primer paso para salir del confinamiento”. Sin embargo, el gobierno de Tel Aviv ha ido de mal en peor y ha notificado recientemente su mayor número de “casos” diarios de coronavirus.

Aunque la amenaza de prohibir la entrada a muchos lugares públicos a las personas no vacunadas convenció a muchos jóvenes para que se vacunaran, el pasaporte de vacunas, una vez puesto en marcha, apenas se aplicó y se suprimió a finales de mayo. Cuando los “casos” empezaron a aumentar de nuevo a finales de este verano, se reintrodujo y amplió el sistema de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, Suecia, que nunca ha impuesto un confinamiento estricto, ha prohibido recientemente la entrada al país a los viajeros procedentes de Israel. El mundo al revés demuestra que las concepciones que exponen los “expertos” serían el mayor fracaso científico de todos los tiempos, de no ser porque su ciencia nunca ha aparecido por ninguna parte a lo largo de un año y medio de pandemia.

https://twitter.com/disclosetv/status/1437396043424059396

Comienza una investigación de las matanzas de niños indígenas de las poblaciones originarias de Estados Unidos

En Estados Unidos se ha iniciado una investigación de las matanzas de niños indígenas de las poblaciones originarias, que fueron, como en Canadá, arrebatados a sus familias y encarcelados en internados gestionados por el gobierno federal y las iglesias cristianas.

Decenas de miles de ellos desaparecieron entre 1820 y los años ochenta del siglo pasado. El número total todavía no se ha establecido, pero un erudito nativo, Preston McBride, ha estimado que la cifra podría superar ampliamente los 10.000 casos. En Canadá han encontrado los nombres de 6.000 niños que murieron o desaparecieron mientras estaban en internados cristianos.

En Estados Unidos pudo haber hasta 500 internados para niños indígenas y cada vez aparecen más fosas comunes en los cementerios de esos internados. En la última década se han producido varios descubrimientos. En 2015 la investigadora universitaria Marsha Small encontró varias fosas comunes en el emplazamiento del cementerio de la Escuela India Chemawa, en Oregón, tras registrar la zona con un radar.

La historiadora y experta en la tristemente célebre Escuela Industrial India de Carlisle, Barbara Landis, señaló las fosas comunes, así como el hecho de que los niños desaparecidos siguen siendo casos sin resolver. “De las 14 lápidas que encontramos, hallamos los nombres de todas menos de dos”.

La investigación del genocidio es independiente de las instituciones federales, que llevan más de 100 años encubriendo el crimen y carecen de credibilidad. Los que “juzgan” son los mismos que cometieron el crimen hace más de un siglo. La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá no fue más que un intento de encubrir el genocidio.

Los dirigentes indígenas han hecho un llamamiento para obtener información sobre los niños que nunca volvieron a casa y desaparecieron después de ser enviados a internados de Estados Unidos. Quieren obligar al gobierno de Estados Unidos a proporcionar todos los registros sobre las escuelas y los niños que fueron encarcelados allí, incluidos los niños desaparecidos.

Varias organizaciones están reuniendo documentos y pruebas para presentarlos al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias (UNWGEID). A través del UNWGEID, los grupos indígenas pedirán a Estados Unidos que “proporcione un recuento completo de los niños indígenas que fueron enviados a los internados y cuya suerte y paradero siguen siendo desconocidos”, según el comunicado de prensa.

“El gobierno de Estados Unidos nunca ha aceptado la responsabilidad de las repercusiones intergeneracionales de la política y el programa de internados, que apartaron a miles de niños indígenas de sus familias y comunidades desde 1869 hasta una fecha tan reciente como la década de 1980 con el propósito declarado de la asimilación forzosa. Estados Unidos aún no ha proporcionado cifras exactas sobre el número de niños que murieron mientras estaban bajo la custodia del gobierno bajo esta política, ni ha aportado pruebas de que las familias implicadas fueran informadas sistemáticamente de la muerte o desaparición de sus hijos, a pesar de los numerosos intentos de obtener esta información”, señala el comunicado.

La solicitud pide lo siguiente:

  • el número de internados establecidos para estudiantes nativos entre 1819 y 1972 que fueron apoyados por un presupuesto o por políticas federales

  • el presupuesto que fue asignada por el gobierno federal para el funcionamiento de los internados y la identidad de cada una de estas escuelas, iglesias, misiones u otros receptores de fondos federales

  • la ubicación geográfica de cada una de estas escuelas, el número de estudiantes para cada año de funcionamiento y la identidad de cada estudiante trasladado a estas escuelas, incluyendo su afiliación tribal

  • el destino de cada uno de estos alumnos, si volvieron a casa, si fueron trasladados a otros lugares para seguir formándose, o si murieron y fueron enterrados en las escuelas o en cualquier otro cementerio.

El gobierno australiano confisca el alcohol a los vecinos que siguen confinados

A los australianos confinados en Nueva Gales del Sur el gobierno les confisca el alcohol para “protegerlos del covid”.

“A los residentes de los bloques de pisos cerrados por el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur se les está controlando la entrega de alcohol como parte de una política para limitar el número de bebidas consumidas cada día”, según informa NCA News Wire.

Como muestra la foto de portada, la policía y los funcionarios públicos husmean en las compras que los vecinos realizan por internet, confiscando el alcohol y diciendo a los ciudadanos que sólo pueden recibir una ración de “seis cervezas o una botella de vino o una botella de 375 mililitros de licor”.

El edificio Common Ground de Mission Australia, en Camperdown, es el último en el que los residentes están sujetos a estos controles atosigantes y se han quejado de que los paquetes enviados por amigos y familiares han sido registrados antes de ser entregados.

“Registran todos los bolsos y objetos que entran en el edificio… Han confiscado una serie de regalos. Cosas como las botellas de licor, no se nos permitía tener y todavía no se nos permite”, dijo Robin Elhaj, residente de Common Ground.

Los vecinos pueden recibir una ración de una de las siguientes opciones: o seis cervezas o una botella de vino o licor de 375 mililitros.

El exceso de alcohol queda confiscado hasta que se levante el confinamiento.

Los residentes pueden consultar a un médico si creen que necesitan consumir más alcohol del límite permitido.

La Primera Ministra australiana, Gladys Berejiklian, ha amenazado a los australianos que no se vacunen con mantenerlos confinados hasta que se vacunen, o permanentemente, en caso contrario.

Una vez que el 70 por ciento de los adultos se haya vacunado, el gobierno les permitirá tener hasta cinco personas en casa, siempre que todas ellas están completamente vacunadas.

El gobierno también permitirá que se reúnan hasta 20 personas al aire libre y que se realicen algunos viajes por el interior del país.

Sin embargo, las personas no vacunadas seguirán encerradas en sus casas a perpetuidad, amenazó Berejiklian. “¡Estáis avisados! Si no estáis vacunados, venid a vacunaros, de lo contrario no podréis disfrutar de las muchas libertades que tiene el 70 por ciento de las personas vacunadas”, añadió la Primera Ministra.

“Vivir con covid significa tener una reapertura cuidadosa y escalonada una vez que se alcanzan esas altas tasas de vacunación en la población adulta”, dijo Berejiklian.

“Obviamente, hemos consultado con el plan nacional, pero también con nuestros expertos en salud y con las partes interesadas para asegurarnos de que cuando empecemos a reabrir al 70 por ciento de la doble dosis, se hará de forma segura y sólo para las personas vacunadas”, añadió.

Las personas totalmente vacunadas seguirán teniendo que llevar mascarillas, y Berejiklian dijo que las restricciones más draconianas podrían reintroducirse en cualquier momento.

“Las personas que hayan recibido una dosis doble serán libres, pero si hay un resurgimiento de la enfermedad o si se producen acontecimientos inesperados, el gobierno aconsejará a los habitantes de ciertas zonas o pueblos que restrinjan sus viajes al área del gobierno local en lugar de viajar por todo el estado”, dijo.

La sociedad de dos niveles se impondrá, por supuesto, a través de pasaportes sanitarios, que impedirán a los no vacunados cualquier forma de vida social en la calle o en los lugares públicos.

— https://www.news.com.au/national/nsw-act/news/nsw-health-limits-residents-of-lockeddown-tower-block-to-six-beers-per-day/news-story/0e387ceccee145a611ddb6e38872d3d5

El rastreo de contactos forma parte del nuevo orden mundial, asegura la responsable australiana de salud pública

Ayer la responsable de la salud pública de Nueva Gales del Sur, Kerry Chant, se refirió al “nuevo orden mundial” que se establecerá tras el levantamiento de las restricciones sanitarias en Australia.

La doctora Chant aseguró que los negocios de Sidney sólo se reabrirán para los vacunados, sean trabajadores o clientes. Los lugares de trabajo “tendrán algún sistema para comprobarlo”.

No es la primera vez que un político o un “expertos” australiano se expresa en estos términos para referirse a la “nueva normalidad”. En julio del año pasado, el ministro de Sanidad, Brad Hazzard, describió la pandemia como un “nuevo orden mundial”.

“Se trata de una pandemia mundial, un acontecimiento que ocurre cada 100 años, por lo que se puede esperar que tengamos transmisiones de vez en cuando, y así son las cosas. Tenemos que aceptar que éste es el nuevo orden mundial”, dijo Hazzard durante una conferencia de prensa.

Las declaraciones de Hazzard provocaron entonces una oleada de comentarios en las redes sociales.

Tanto los “expertos” como los políticos dosifican la desinformación, las cifras de “casos positivos” y las sucesivas olas. Es la política del palo y la zanahoria adaptada a la pandemia. Ayer la primera ministra del estado de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, declaró durante una rueda de prensa en Sídney que los cafés, restaurantes y pubs de la capital volverán a abrir en la segunda quincena de octubre, tras meses de estricto confinamiento.

Parecería, pues, que Australia se aleja, por fin, de la absurda política de “covid cero”. Berejiklian propuso “aguantar el tirón”, ya que está casi garantizado que los “casos” aumentarán tras la reapertura.

Da la impresión de que los “casos” bajan con el confinamiento y suben con la reapertura. En realidad, el número de “casos” sólo depende del número de pruebas que realicen. Cuantas más pruebas, más “casos” aparecen. Sidney es otro ejemplo. A pesar de los dos meses de confinamiento, el número de casos ha seguido aumentando.

Pero hay muchas más trampas. Aunque el lunes se levantarán algunas restricciones, será sólo para los vacunados. ya que el primer paso hacia la reapertura para las empresas llegará poco después.

Otra trampa que Berejiklian no se preocupó de disimular: como los “casos” aumentarán cuando las restricciones disminuyan, habrá cierres “localizados”. Los confinamientos serán como un semáforo que cambia de color en cualquier momento.

El mundo jamás volverá a ser como era antes de 2020. Habrá discriminación entre vacunados y no vacunados, barrios abiertos o confinados, tests periódicos, instalaciones con capacidad sólo para un determinado aforo…

Más información:
— Una responsable médica australiana pide que las personas dejemos de hablar entre nosotros
— ‘No se reúnan, no hablen con sus vecinos’, recomienda la Primera Ministra neozelandesa

La policía alemana registra las oficinas de un científico que se opone a las medidas sanitarias

El 17 de junio la policía alemana llevó a cabo un registró las oficinas de Stefan Hockertz, director de una de las principales consultoras europeas de farmacología y conocido por sus publicaciones críticas hacia las empresas del gremio.

Tras estudiar biología en la Universidad de Hannover, Hockertz se doctoró en farmacología en la de Hamburgo, donde luego fue profesor de inmunotoxicología molecular.

Como otros científicos de renombre, se opuso desde el principio a las medidas del gobierno alemán en relación con la pandemia y advirtió de los efectos sobre la salud de las nuevas vacunas de ARN mensajero.

En su libro “Generación mascarilla”, publicado hace tres meses, Hockertz analiza las consecuencias del confinamiento sobre el estado psicológico, mental y físico de niños y adolescentes. Innumerables niños se han refugiado en un mundo propio, donde se quedan solos con sus ansiedades, sostiene Hockertz.

El libro no le ha debido gustar a la policía alemana, que ha tratado de poner remedio a su difusión, al tiempo que avisa a otros críticos de la pandemia, las restricciones y las vacunas.

No es el primero caso. Dos meses antes la policía también registró el domicilio del juez Christian Dettmar en Weimar como represalia por la sentencia que dictó contra el uso de máscaras en las escuelas.

Para proteger a la infancia, el juez anuló la imposición mascarillas, la realización de pruebas de coronavirus y el mantenimiento de la distancia social en dos escuelas de Weimar y exigió que las clases fueran presenciales.

Como represalia la policía registró el juzgado y las viviendas particulares del juez, primero en abril y luego en junio. En una auténtica caza de brujas, el juez Dettmar está procesado por “alterar el curso de la justicia”, un atentado que carece de precendetes en la Unión Europea.

Luego el fiscal de Erfurt ordenó a la policía nuevos registros contra ocho personas, la mayoría de las cuales declararon como peritos en el juicio que condujo a la sentencia de Dettmar.

Se llevaron a cabo varios registros simultáneos contra los profesores Ulrike Kämmer y Ulrich Masuth, contra el juez Matthias Guericke, contra la madre de los niños afectados, contra su tutor y contra los profesores Christian Kuhbandner e Ines Kappstein. La policía se incautó los móviles, ordenadores y numerosos documentos, incluida la correspondencia privada y el original de un expediente judicial.

Las incautaciones indican que hay abiertos expedientes judicial contra todos ellos.

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