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Categoría: Represión (página 20 de 66)

Mueren 8 manifestantes en Sri Lanka durante las protestas por la carestía de la vida

La policía de Sri Lanka ha recibido órdenes de pasar a la ofensiva y utilizar munición real para frenar las protestas, tras otra noche de ataques incendiarios. Las manifestaciones contra la carestía de la vida se suceden desde hace dos meses.

Ocho personas han muerto desde el lunes en las manifestaciones, que han derivado en enfrentamientos violentos con la policía. El martes por la noche fue incendiado un hotel de lujo que pertenece a la familia del Presidente Gotabaya Rajapaksa.

Los manifestantes han quemado decenas de casas de políticos y parlamentarios, e incluso intentaron invadir la residencia oficial del primer ministro en la capital. Mahinda Rajapaksa, hermano del presidente, fue rescatado en un operativo la madrugada del martes luego de que miles de manifestantes irrumpieron en su residencia después de su dimisión como Primer Ministro.

La capital, Colombo, ha ordenado el toque de queda, que debió acabar ayer, pero se ha extendido hasta hoy. El ejército patrulla las calles. La policía ha pasado a la ofensiva, utilizando municiones de fuego real contra los manifestantes.

La policía ha reconocido que disparó al aire en dos sitios para dispersar quienes intentaban quemar vehículos.

Es la peor crisis económica desde la independencia del país. Este año el precio de los alimentos ha aumentado un 25 por cien. Desde Pakistán hasta Bangladesh, el gobierno ha pedido préstamos a casi todos los países de la región, o que le den “todo lo que le puedan proporcionar”. China e India han enviado arroz y otros alimentos.

El gobierno ha dado un giro de 180 grados en su postura de no pedir préstamos al Fondo Monetario Internacional y ha iniciado conversaciones para un plan de rescate. El país no tiene sin divisas para importar incluso los bienes más esenciales. Muchos productos básicos, incluidos los medicamentos, simplemente no están disponibles.

El gobierno de Rajapaksa aprovechó la pandemia para aplicar medidas draconianas para controlar a la población, prohibir las huelgas y las protestas y eliminar a la oposición política. Nombró a mandos militares para puestos clave, entre ellos el de gestionar las restricciones y demás medidas sanitarias.

Las potencias occidentales quieren nexpulsar a Rusia y Bielorrusia de Interpol

El 6 de marzo las grandes potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos y Reino Unido, han pedido a Interpol que suspenda a Rusia de la organización policial internacional, dijo la ministra británica del Interior, Priti Patel.

El 25 de marzo, la ministra lituana del Interior, Agne Bilotaite, que aparece en la foto, se sumó a la petición, añadiendo a Bielorrusia.

Interpol, una Organización Internacional de Policía Criminal, se dedica al intercambio de información policial entre sus 195 países miembros. Aunque no puede detener ni procesar a las personas, facilita los esfuerzos para localizarlas cuando se encuentran en el extranjero. Esto se hace principalmente a través de alertas internacionales, que informan a las policías de los países miembros de que un determinado país está intentando detener a una persona.

Aunque las notificaciones rojas deben ser aprobadas por Interpol, los países también pueden emitir alertas denominadas “mensajes de difusión”, que son solicitudes de cooperación que se distribuyen directamente entre los países miembros.

Aprobado en 1956, el Estatuto de la organización es el principal instrumento jurídico que regula Interpol. Al intentar expulsar a Rusia y Bielorrusia de Interpol, las potencias occidentales están violando el Estatuto que, como reconoce la propia ministra lituana, “no contiene ninguna disposición sobre la suspensión o expulsión de un país miembro. Pero estoy segura de que se puede encontrar una solución legal si la comunidad internacional está de acuerdo”.

La propuesta, pues, viola intencionadamente el derecho internacional, pero estamos llegado a extremos en los que ya nada puede extrañar. Interpol se ha manifestado en contra de la propuesta lituana. “Se han hecho llamamientos a nivel político para suspender o excluir a Rusia y Bielorrusia de la red de Interpol”, dijo la organización. Pero “las fuerzas del orden de todo el mundo también han pedido seguir cooperando con ellos a través de Interpol”.

“Mientras la red de Interpol pueda ayudar en el rescate de un niño víctima de abusos, la prevención de un ataque terrorista o la identificación de una persona desaparecida, es su deber garantizar que las líneas de comunicación permanezcan abiertas”, dice el organismo, subrayando que “la organización debe permanecer neutral, pues de lo contrario podría convertirse en una herramienta política”.

“A la organización policial internacional le interesa mantener abiertos ciertos canales con Rusia y Bielorrusia para poder prevenir o detectar delitos internacionales graves”, ha dicho el Secretario General, Jürgen Stock.

No obstante, la organización está restringiendo la capacidad de Rusia para introducir información directamente en la red de la organización policial mundial, decidiendo que las comunicaciones deben ser revisadas primero por la secretaría general en Lyon, Francia.

Los manifestantes del Primero de Mayo se enfrentan a la policía en París

En París la manifestación del Primero de Mayo congregó a 50.000 manifestantes y se produjeron constantes enfrentamientos con la policía, que lanzó gases lacrimógenos.

Las primeras escaramuzas se produjeron pocos minutos después de la salida del cortejo, que partió poco después de las 14.30 horas de la Plaza de la República hacia la Plaza de la Nación.

Las reivindicaciones más coreadas fueron el aumento de los salarios, el mantenimiento de los servicios públicos y de la protección social.

A lo largo del bulevar Voltaire se destruyeron muchos escaparates, entre ellos los de un restaurante McDonald’s, sucursales bancarias, agencias inmobiliarias, compañías de seguros y una tienda de productos ecológicos. Se rompió un coche y se produjeron incendios, uno de ellos alimentado por tablones de madera.

Un bombero que intentaba apagar un incendio de palés fue atacado por una mujer. El bombero sostenía su manguera de agua hacia el incendio en la calle Alejandro Dumas cuando una manifestante se le acercó para impedirle apagar el fuego antes de golpearle dos veces con la mano en el casco.

Un cordón de antidisturbios bloqueó el paso de los manifestantes en el Bulevar Voltaire y a la llegada a la Plaza de la Nación, destino final de la manifestación, se produjeron nuevos enfrentamientos con la policía, con nuevos lanzamientos de gases lacrimógenos.

En Rennes cientos de manifestantes se enfrentaron durante dos horas con la policía, que utilizó gases lacrimógenos y un cañón de agua. Los manifestantes prendieron fuego a los cubos de basura.

También se produjeron daños en Nantes, donde la policía intervino para dispersar a los manifestantes.

La CFDT, que actualmente es el mayor sindicato de Francia, ya no convoca manifestaciones en el Primero de Mayo. “Buscamos movilizaciones más simbólicas que masivas”, dice su secretario general, Laurent Bergese, que desvió la naturaleza histórica de esta jornada de lucha, que pretende sustituir por las reivindicaciones climáticas.

5 años de represión política brutal en Francia

En los últimos años, hemos visto en nuestras pantallas la agonía de Cedric, un padre de familia, bajo el peso de los policías (1). El chaleco amarillo Jerome Rodríguez fue mutilado en directo en Facebook (2). También está el vídeo de Manu, otro chaleco amarillo, con el ojo destrozado por una granada mientras hablaba. Las imágenes de Olivier, en Burdeos, tendido en un charco de sangre tras recibir un disparo en la espalda, o las de Geneviève, en Niza, una jubilada pisoteada por la policía, son espantosas. Y las de Sébastien y Antoine, cuya mano acababa de ser volada por una granada, dejando sólo una herida abierta en el extremo del brazo. Vimos las filas de LBD en los Campos Elíseos, acribillando cuerpos, rompiendo rostros, destrozando vidas. Estas imágenes fueron vistas por millones de personas. Causando un daño psicológico masivo.

En diciembre de 2018 vimos en Mantes la Jolie a 151 adolescentes acorralados, con las manos en la cabeza, contra las paredes, humillados por policías armados que se reían y filmaban sus hazañas. Un recuerdo imborrable del quinquenio [del gobierno de Macron]. La misma semana vimos, en los suburbios de Orleans, a Oumar, de 16 años, con el cráneo fracturado por un disparo de la policía frente a su instituto. Ramy, 15 años, herido en el ojo en Vénissieux. Jean-Philippe, 16 años, estudiante de secundaria en Bézier, perdió un ojo. A Doriana, de 16 años, le volaron la mandíbula el 3 de diciembre. La misma suerte corrió Issam, de 17 años, en Garges-lès-Gonesse dos días después. Durante la primera semana de diciembre de 2018, alrededor de cincuenta adolescentes se ven gravemente afectados cada día por los disparos de la policía.

Vimos las miles de detenciones, por una pancarta, un rojo o por llevar un chaleco fluorescente. Una experiencia de confinamiento masivo, en custodia policial. Detenciones preventivas. Miles de juicios rápidos, y el uso de leyes de emergencia. Hemos visto cómo miles de los nuestros han sido encarcelados, puestos bajo control judicial, privados de sus derechos por una justicia que recibe órdenes.

Hemos visto a Zineb Redouane, un octogenario, asesinado por una granada disparada en la cabeza el 1 de diciembre de 2018 en Marsella, por un CRS [antidisturbios], mientras miraba a la calle desde la ventana de una vivienda. “Hay un policía que ha disparado, me ha apuntado”, dijo a sus familiares en su último suspiro. En Nantes vimos ahogarse a un joven en la noche de la Fiesta de la Música, por culpa de una carga policial. Vimos cómo la violencia estatal golpeaba incluso en los bailes y las fiestas libres.

Vimos cómo nos disparaban decenas de miles de balas. Granadas explosivas que vuelan los pies y las manos. Los campos de Notre-Dame-des-Landes arados por los impactos. Las balas de goma arrasan las calles hacia nuestros cuerpos. Hemos visto al gobierno lanzar compras masivas de armas represivas por valor de millones de euros. Vimos el regreso de los tanques a las calles de Nantes, Burdeos o París, y el despliegue del ejército para sofocar la ira. Vimos cómo la burguesía pedía que se disparara munición real contra la población. Vimos un estado de emergencia permanente, y un consejo de defensa compuesto por militares que gobernaba en total opacidad.

Hemos visto cómo se apalea y gasea a profesores, cuidadores, bomberos, estudiantes, abogados, fotógrafos y periodistas de campo. Vimos, a pesar de los ríos de sangre y los gritos de dolor, a un presidente y a unos ministros afirmando con desprecio que la violencia policial no existe.

Vimos a la mano derecha del Elíseo disfrazada de policía para golpear a los opositores en la calle. Hemos visto a este estrecho colaborador de Macron posar con una pistola, mentir, esconder una caja fuerte y salir a ganar dinero a los empresarios rusos. Hemos visto a un presidente defender a su secuaz diciendo, exultante: “Que vengan a por mí”.

Hemos visto a un gobierno retomar metódicamente las palabras de la extrema derecha y aplicar sus ideas. Hemos visto a Gérald Darmanin [ministro de Interior] considerar a Le Pen “demasiado blanda” con los musulmanes. Los políticos hablaron de “salvajismo”. Un presidente rinde homenaje al mariscal Pétain y a Charles Maurras. O llamar por teléfono durante una hora a un columnista fascista condenado por “provocación al odio racial” para “darle su apoyo”. Hemos visto a este presidente concertar una entrevista “exclusiva” con un periódico de extrema derecha y a sus asesores almorzar con dirigentes neofascistas.

Hemos visto a los ministros organizar una caza de brujas en el mundo de las ideas, contra los antirracistas, apaleando el concepto de extrema derecha de “islamoizquierdismo”, denunciando la investigación académica sobre el colonialismo. Vimos que la ley sobre el “separatismo”, dictada por la extrema derecha, se utilizó inmediatamente para disolver asociaciones musulmanas y antirracistas. Hemos visto al canal de Bolloré [BFM TV] imponer su agenda informativa e imprimir su lenguaje a la clase dirigente. Vimos una fuerza policial que vota masivamente por el fascismo, sobrearmada, protegida, obteniendo más y más poder.

Vimos a un ministro patrocinando a un sindicato de secundaria, dándole dinero público para organizar actos sociales. Hemos visto al mismo ministro presentar una denuncia contra otro sindicato, esta vez de lucha, que simplemente luchaba contra el racismo. Hemos visto que todas las organizaciones políticas tienen una opción: alinearse con el gobierno o ser difamadas, demandadas, disueltas.

Vimos el infierno en la tierra en Calais. Tiendas rajadas con cuchillos en pleno invierno, obligando a las familias a dormir en el frío. Hemos visto agua envenenada con gases lacrimógenos y el uso de armas represivas contra los campamentos. Hemos visto ahogados en el Canal de la Mancha y en el Mediterráneo. Hemos visto desalojos sistemáticos. Hemos visto a los macronistas y a la extrema derecha votar juntos en la Asamblea las leyes antiinmigración más duras aprobadas desde la guerra.

Hemos visto una crisis sanitaria gestionada desde el punto de vista de la seguridad, y un gobierno que recorta miles de camas de hospital durante una pandemia. Les hemos visto mentir, una y otra vez. Hemos visto que la policía, sus drones y helicópteros imponen cierres y toques de queda, y se ensañan con los habitantes de los barrios obreros. Hemos asistido a la rápida introducción de tecnologías distópicas: la exigencia de un pasaporte digital escaneable para viajar. Hemos visto que la riqueza de los ricos ha explotado durante la crisis. Hemos visto a la empresa estadounidense McKinsey organizar la campaña de vacunación de Pfizer. Hemos visto un poder que habla de “deberes” antes de tener “derechos”, formalizando así un cambio de régimen. Hemos visto una batería de leyes autoritarias, que prohíben la filmación de la policía y refuerzan el estado policial.

Hemos visto una campaña militar, si no política. Un presidente-candidato que rechaza cualquier debate, no organiza reuniones y selecciona a los periodistas autorizados a hablar con él. Vimos a un fascista designado de antemano por los medios de comunicación para “enfrentar” al presidente y permitirle una cómoda reelección. Hemos visto cómo cientos de miles de personas han sido eliminadas del censo electoral “por error”. Hemos visto, una vez que el escenario escrito para los últimos 5 años se ha hecho realidad de forma definitiva, a los medios de comunicación y a los políticos que han elevado deliberadamente a la extrema derecha y han golpeado implacablemente todas las formas de antifascismo, llamando a un “bombardeo”. No hemos visto una campaña electoral, sino una toma de poder maquiavélica, a la manera del Antiguo Régimen.

Vimos la guerra social que se está acelerando. La desregulación total de las normas medioambientales mientras el ecosistema se derrumba, y la destrucción de los últimos derechos sociales. Hemos visto colas de estudiantes para conseguir comida y a un joven prendiéndose fuego en la puerta de su universidad. Hemos visto promesas de ir mucho más allá en las próximas semanas.

Esto es sólo una pequeña muestra de lo que hemos visto en este quinquenio. Esta noche, sea cual sea el resultado de las urnas, uno de los matices de la extrema derecha gobernará Francia durante otros cinco años. En contra de lo que repiten los chiflados del poder, el fascismo no es un fenómeno instantáneo y repentino. Es un proceso. Se instala gradualmente, mediante toques sucesivos, hasta que ya no podemos movernos, resistirnos o respirar. El mandato de Macron es, en este sentido, un mandato prefascista. Todas las palancas están listas, ya estamos al borde del precipicio. Para salir de este abismo, no bastarán los “controles de carretera” de los títeres ni la buena conciencia de los republicanos. Organicemos el contraataque.

—https://nantes-revoltee.com/ce-que-nous-avons-vu-ce-que-nous-allons-voir/

(1) En enero de 2020 Cedric Chouviat fue asfixiado por la policía francesa tras ser detenido en París, a pesar de que les repitió siete veces que le estaban ahogando, un caso similar al de George Flyd en Estados Unidos
(2) Jerome Rodrigues, uno de los dirigentes de los chalecos amarillos, fue detenido cerca del Palacio del Elíseo durante una movilización contra las restricciones sanitarias impuestas por el gobierno de Macron

La pesadilla de los niños palestinos encarcelados en las prisiones israelíes

Ahmad Al-Manasra es un palestino encarcelado en una prisión israelí desde los 13 años. Ahora tiene 21 años y padece una enfermedad mental causada por su prolongado encarcelamiento. Hace unos días se celebró un juicio para revisar su situación.

En 2015 los tribunales israelíes le condenaron a 12 años de cárcel por acompañar a su primo Hassan Manasra, que apuñaló a dos colonos israelíes cerca del asentamiento ilegal de Pisgat Zeev, en la parte oriental de Jerusalén, militarmente ocupada por Israel.

Su primo, que tenía 15 años en aquel momento, murió por los disparos de un civil israelí, mientras que a Ahmad le propinaron una brutal paliza y luego le atropellaron con un vehículo. Sufrió fracturas en el cráneo y hemorragias internas.

La policía israelí se cruzó de brazos mientras los colonos linchaban al niño.

Los tribunales israelíes le acusaron de intento de asesinato. Dado que la legislación israelí de aquella época no permitía condenar a niños menores de 14 años, los ocupantes esperaron a que Ahmad cumpliera 14 años para condenarlo y le impusieron una pena de 12 años. La condena se redujo posteriormente a 9 años y medio de cárcel.

Hoy la legislación israelí es mucho peor, ya que permite encarcelar a un menor condenado por delitos graves como asesinato, intento de asesinato u homicidio.

Estando en prisión circuló un vídeo en el que un policía israelí le interroga violentamente y le grita. El niño le repite al policía que no recuerda nada.

La cuestión de los presos afecta a todas las familias palestinas, ya que desde 1967 hay casi un millón de palestinos detenidos por Israel. A finales de febrero de este año, Israel había detenido a 4.400 palestinos, entre ellos 160 niños y 33 mujeres, y 490 habían sido puestos en detención administrativa sin acusación ni juicio.

Los ocupantes israelíes disponen de un sistema de tribunales militares para condenar a los palestinos a penas absolutamente exhorbitantes.

La salud mental del niño se deterioró considerablemente en prisión, como consecuencia de los numerosos abusos y del régumen de aislamiento en el que le recluyeron desde noviembre del año pasado, alegando que su salud mental no es estable y que colocarlo con otros presos podría causarles daño.

Ahmad no recuerda el día en que los colonos israelíes le lincharon en Jerusalén. En diciembre el gobierno permitió a un médico externo visitarle por primera vez desde su encarcelamiento. El médico emitió un dictamen de esquizofrenia. “Está sufriendo, es un enfermo mental crónico y hay un peligro real para su vida. La última vez que lo visité, hace tres semanas, me preguntó si estaba seguro de que era ilegal en el Islam que la gente se suicide”, dice un médico.

Huelgas de hambre en las cárceles israelíes

Las condiciones de encarcelamiento de los presos palestinos, especialmente de los niños, son deplorables. Tres de cada cuatro presos políticos palestinos son sometidos a abusos y torturas a manos de las tropas israelíes desde el momento de su detención. Estas condiciones llevan a los presos palestinos a organizar huelgas de hambre individuales o colectivas e indefinidas para mejorar sus condiciones de vida.

El deterioro de la salud mental de Ahmad es consecuencia de las condiciones de reclusión en las cárceles israelíes, en las que los presos son retenidos sin las normas mínimas que exige la dignidad humana. En una reciente declaración, la madre del niño exigió su liberación inmediata, subrayando que el estado de su hijo “haría llorar a las piedras”. Añadió que Ahmad la necesita.

Se ha lanzado una campaña internacional de solidaridad para presionar al gobierno israelí a fin de que mejore sus condiciones de reclusión y lo trasladen a los módulos normales de la prisión. “Queremos dar fe de que Ahmad ha sido sometido a continuos castigos y malos tratos, a múltiples torturas físicas, psicológicas y sociales, incluida la privación de la conexión familiar, de las visitas y de la comunicación con sus padres y hermanos, y el reciente aislamiento”, afirma la Red Palestina de Salud Mental en un comunicado.

El American Friends Service Committee, una organización de la Iglesia Cuáquera de Estados Unidos inició la campaña de denuncia “No Way to Treat a Child”, contra el encarcelamiento de los niños palestinos.

El caso de los cinco niños de la aldea cisjordana de Hares es un testimonio del trato de Israel hacia los niños palestinos. En 2013 cinco de ellos fueron apartados de sus familias y condenados a 15 años de prisión tras ser acusados de lanzar piedras a un camionero israelí que había perdido el control del volante, acusación que negaron y que algunos de ellos confesaron posteriormente bajo tortura.

El conductor del camión israelí, que chocó contra otro coche de colonos israelíes y mató a un colono israelí, afirmó inicialmente que el incidente se debió a un neumático pinchado, pero luego cambió su versión, que los tribunales israelíes adoptaron. Los chicos de Hares tuvieron que firmar confesiones en hebreo, un idioma que no entienden.

La cuestión de los niños palestinos presos es generacional. En 1991 Tariq Barguthi, el abogado de Ahmad, fuera él mismo un niño prisionero. Las tropas israelíes lo detuvieron para presionar a sus hermanos para que se entregaran.

Barguthi volvió a ser detenido en 2019 tras defender a Ahmad y fue condenado a 13 años de cárcel por el tribunal militar de Ofer, el mismo en el que en su día defendió varios casos de niños palestinos presos. Muchos vieron en esta sentencia un intento de silenciar a los abogados que defienden a los niños palestinos presos.

—https://israelpalestinenews.org/ahmad-al-manasra-a-palestinian-child-who-grew-up-behind-israeli-bars/

La Unión Europea crea una gigantesca base de datos de reconocimiento facial

La Comisión Europea tiene previsto crear un sistema internacional de reconocimiento facial para facilitar el intercambio de información entre las distintas policiales utilizando una gigantesca base de datos. Los portavoces oficiales nos tranquilizan asegurando que por el momento, sólo se incluirán en ella los delincuentes condenados y los “sospechosos”, o sea, todos.

La base de datos en cuestión añadiría datos de reconocimiento facial a la lanzada en 2005 por siete países europeos: España, Francia, Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos y Austria. Prevé un archivo centralizado de perfiles de identidad (huellas dactilares, datos de ADN e información sobre el propietario del vehículo) para fines policiales a escala europea.

Los eurodiputados están dispuestos a incluir millones de fotos de caras en un sistema de reconocimiento facial, en un intento de modernizar los servicios policiales en toda Europa. La ley, conocida como Prüm II (*), prevé aumentar drásticamente la cantidad de información que se puede compartir, incluyendo fotos e información obtenida del permiso de conducir.

La propuesta de la Comisión Europea también establece que la policía tendrá un mejor acceso automatizado a la información compartida. Los legisladores dicen que esto permitirá a la policía de toda Europa cooperar estrechamente, y que Europol tendrá un papel más importante.

Como el reconocimiento facial en tiempo real no es legal en Europa, la policía sólo podrá utilizar la base de datos para identificar a las personas a posteriori. Podrán comparar las imágenes fijas de las cámaras de vídeovigilancia, las fotos de las redes sociales o el teléfono de la víctima con las fotos de los “sospechosos” que figuran en una base de datos, todo ello con el fin de identificar a alguien o, al menos, encontrar coincidencias.

La eficacia de este tipo de tecnologías es discutida, sobre todo en relación con el margen de error de este cotejo y la responsabilidad de una inteligencia artificial potencialmente falible. Para limitar los errores, un portavoz de la Comisión Europea dijo que un especialista revisaría las posibles coincidencias y decidiría si alguna era correcta antes de tomar cualquier otra medida.

Según el Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD), Wojciech Wiewiorowski, esta base de datos faciales no se limita a los sujetos vinculados a delitos graves, sino que también podría incluir a los ciudadanos relacionados con cualquier otra infracción penal, por leve que sea, como las multas o llevar a los perros por la calle sin bozal.

(*) https://www.wired.co.uk/article/europe-police-facial-recognition-prum

El imperialismo impide el desarrollo de la informática libre

Los imperialistas multiplican las presiones para impedir el acceso de los rusos a los programas informáticos de código abierto. Las plataformas como GitHub no deberían ser tan “abiertas” ni tan “libres”. Por eso Github ratifica su sumisión a quien tiene el poder. La informática aclara sus servidumbres políticas.

GitHub ha anunciado una discriminación que acaba con la informática libre. Algunos repositorios serán privados, es decir, que las aplicaciones no serán accesibles para el público en general, sino sólo para un listado de colaboradores de confianza.

En 2019 ya le bloquearon la cuenta en GameHub, una plataforma de juegos, a un usuario porque vivía en Crimea. A otro le hicieron lo mismo porque vivía en Irán.

Algunos no podrán acceder a ciertos desarrollos informáticos y otros que habían puesto sus descubrimientos al servicio de los demás, se vieron censurados. La discrininación entre unos y otros dependía de su país de procedencia.

Es parte de la guerra económica. En 2019 Trump impidió que empresas de telecomunicaciones chinas como Huawei vendieran equipos a Estados Unidos. La medida pretendía neutralizar la capacidad de China para comprometer las redes inalámbricas y los sistemas informáticos de última generación de Estados Unidos. La orden prohibía la compra o el uso de cualquier tecnología de comunicaciones producida por entidades controladas por “un adversario extranjero” que pudiera sabotear los sistemas de comunicaciones estadounidenses o crear “efectos catastróficos” en la infraestructura de Estados Unidos.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a las empresas vender componentes y aplicaciones informáticas a Huawei y a 70 de sus filiales, que han pasado a formar parte de una lista negra.

GitHub es una plataforma sometida a la legislación estadounidense y no se puede utilizar para el desarrollo de armas nucleares, biológicas o químicas; misiles de largo alcance o vehículos aéreos no tripulados. Es un elenco de prohibiciones que acaba justificando cualquier cosa, como la prohibición de la informática libre.

China dice adiós a GitHub y crea Gitee (*). Las plataformas estadounidenses ya no tienen el monopolio tampoco en este terreno. Con sus 10 millones de repositorios, Gitee es la segunda mayor plataforma de alojamiento y gestión de proyectos informáticos de código abierto.

Estamos cada vez más cerca del fin internet tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Alguien no quiere que el conocimiento sea para todos. Alguien no quiere una comunicación sin fronteras.

(*) https://techcrunch.com/2020/08/21/china-is-building-its-github-alternative-gitee/

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