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Israel asesina cerca de Teherán a uno de los más relevantes científicos nucleares iraníes

Esta mañana Israel ha asesinado cerca de Teherán a Mohsen Fajri Zadeh, uno de los más relevantes científicos nucleares iraníes.

Fajri ha sido blanco de un ataque terrorista múltiple que involucró al menos una explosión y un pequeño incendio por parte de varios asaltantes, en la ciudad de Absard, al este de la provincia de Teherán.

Resultó gravemente herido en el enfrentamiento entre los terroristas y su equipo de seguridad y fue trasladado al hospital, donde falleció.

El científico dirigió el Plan Amad, el programa de armas nucleares anterior a 2004, y sobrevivió a un intento de asesinato del Mossad hace unos años. Actualmente encabezaba la Organización de Investigación e Innovación de Defensa del ejército iraní.

El asesinato no se ha podido llevar a cabo sin que Trump haya dado el visto bueno al operativo terrorista israelí.

En 2018 Trump se retiró del acuerdo multilateral de Viena, firmado entre las grandes potencias, que regulaba el programa nuclear de Irán.

Biden había mostrado su intención de cambiar la postura de Estados Unidos hacia Irán, lo que ahora resulta mucho más difícil.

El asesor militar del dirigente de Irán, el ayatolah Seyed Ali Jamenei, ha prometido una dura venganza contra los autores del asesinato.

El ejército iraní ha advertido a Israel de que nada podrá detener el desarrollo del programa nuclear con fines pacíficos del país.

El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, ha condenado rotundamente el ataque terrorista y ha afirmado que hay “serios indicios” del papel de Israel en el asesinato de Fajri.

“Los terroristas asesinaron hoy a un eminente científico iraní. Esta cobardía, con serios indicios del papel de Israel, muestra el belicismo desesperado de los autores” del crimen, precisa Zarif en su cuenta de Twitter.

El máximo diplomático iraní ha instado a la comunidad internacional, especialmente a la Unión Europea, a que “ponga fin a su vergonzoso doble rasero y condene este acto de terrorismo de Estado”.

Pequeña historia del ‘conflicto’ árabe-israelí (hasta 1982)

Prescindiendo de la historia antigua de las tribus hebreas y judías y del pueblo palestino, aclaremos, antes que nada, algo obvio como es que no todo judío es sionista al igual que un musulmán puede no ser árabe caso de, por ejemplo, los pakistaníes o los turcos o los iraníes. Ser antisionista no equivale a ser antisemita justamente porque los dos pueblos -el judío y el árabe-son semitas.

En el siglo XIX la diáspora judía es planetaria. Aparecen dos tendencias: una, integradora y universal sin renunciar a la fe judaica en el país que los acoge siendo la Revolución francesa el máximo exponente de integración judía en Occidente y otra, la situación de ghetto, sobre todo en las condiciones de opresión en los países de Europa oriental que propicia el que pudiera llamarse «nacionalismo judío» que mira a Palestina como patria irredenta.

Se considera a Theodoro Herzl (1860-1904) como el fundador del sionismo. Periodista húngaro trasladado a Viena donde se doctoró en leyes, fue vivamente impresionado por el «caso Dreyfuss» estallado en París en 1894, militar judío acusado de colaborar con el enemigo (alemán) aunque cargando las tintas más en el hecho de ser judío que militar. En 1896 Herzl escribió «Der Juden-staat» (El Estado judío). El primer Congreso Sionista se celebró en Basilea en 1897 (curiosamente el lugar de reunión debía ser Munich, pero la comunidad judía bávara se opuso afirmando que eran alemanes y querían seguir siéndolo). En el segundo Congreso de 1898 se acordó la creación de una banca que financiase la organización aunque Rothschild o el barón de Hirsch, por ejemplo, retiraron su apoyo a la vista de la presencia de nuevos judíos comunistas, anarquistas y socialitas -de procedencia rusa y polaca- en los Congresos.

Oleada de judíos de Rusia

Entre 1905 y 1906 se suceden pogroms en Rusia que originarán una oleada de judíos hacia Palestina. Entre ellos iba un joven llamado David Ben Gurion. En 1905 tuvo lugar el VII Congreso Sionista en el que hubo una escisión: los «territorialistas» que lo mismo les daba como patria cualquier lugar del mundo (Argentina, Angola o Kenia, como pensó Herzl) liderados por el escritor inglés I. Zangrvill y, frente a estos, los «sionistas de Sión» entre los que destacaría el eminente químico Chaim Weizmann.

Estallada la I Guerra Mundial, y en paralelo a ella, se alza el renacimiento del mundo árabe y cobra impulso creciente el movimiento sionista a la par de los afanes independentistas palestinos. Un hecho objetivo les unía a todos: la ocupación turca. Es la época de Lawrence de Arabia tan mitificado en Occidente a través del celuloide. En diciembre de 1917 el general inglés Allenby entra en Jerusalén acabando con cuatro siglos de dominación turca. Un año antes la City inglesa ya pensó en crear un Estado-tapón judío en Palestina. Los magnates sionistas ofrecen todo su peso financiero e influencia política en pos de la creación de un Mandato británico en
Palestina que defendiera el «Hogar Nacional» judío allí (Weizmann, por ejemplo, era jefe de los laboratorios militares británicos y la banca judía apoyó el esfuerzo bélico aliado).

Esto se produjo en la célebre «Declaración Balfour» (Nov. de 1917), ministro británico de Asuntos Exteriores, dirigida a Lord Rothschild y que, puede decirse, abrió la espita de todo el conflicto árabe-israelí que llega hasta nuestros días. Entre tanto, las oleadas («aliyas») de judíos a Palestina no cesan y los árabes comienzan a tomarse en serio el asunto Balfour. Ya en abril de 1921 estallan las primeras manifestaciones y sangrientos enfrentamientos con los judíos. En julio de 1922, la Sociedad de Naciones (antecesora de la ONU) otorga oficialmente a Gran Bretaña el Mandato de Palestina, en cuyo preámbulo se incluía la Declaración Balfour. El imperio británico se debatía en sus contradicciones de contentar a las dos comunidades, judía y árabe: el petróleo comenzaba a surgir en todos los desiertos árabes y los ingleses trataban de no enemistarse con ellos. Comienzan las cortapisas británicas a los judíos y nacen los «Libros Blancos» como el de W. Churchill de 1922 que limitaba la emigración judía.

El Congreso Sionista de 1929 fue particularmente explosivo. Un ala exigía, bajo la la dirección de Jabotinsky, una mayoría judía en Palestina y convertirse en Estado. Otra corriente encabezada por Weizmann y el grupo laborista sostenía que de nada servía apresurarse. En realidad, ambos estaban de acuerdo en el fondo sólo que Weizmann, más hábil, no veía ventaja en gritarlo a los cuatro vientos. La estrategia común era fortalecer las colonias y granjas judías. Entre 1930-35 la inmigación va creciendo y la comunidad judía tendrá 400. 000 miembros en 1939 frente a 950. 000 árabes. A esto ayudó la subida de Hitler al poder en Alemania.

La partición

Los británicos siguen -como siempre- con sus dudas. Sometidos a obligaciones dobles para con judíos y palestinos, el asunto les quema las manos. La única salida que proponen es la partición de Palestina. El Congreso Mundial de los países árabes se opuso: si hay partición, se volverán con el petróleo y el Canal de Suez junto a las potencias del Eje, con la Alemania nazi.

En 1939 aparece el tercer «Libro Blanco», pero llega tarde. Los judíos, a pesar de las persecuciones nazis, contaban ya con sus propias fuerzas político-financieras. Los sionistas moderados como Weizmann, partidarios de un crecimiento armonioso, son relegados. Cobra fuerza la creación inmediata de un Estado que permita la inmigración masiva. Entre estos partidarios está Ben Gurion. La guerra mundial y los pogroms contra los judíos dieron oportunidad al sionismo oficial y ortodoxo para promocionar su Estado. Ben Gurion, ya alto cargo, viaja a Estados Unidos con un plan para recabar apoyo: oposición a la política del «Libro Blanco», fomación de un ejército judío y conversión de Palestina en una comuniad judía después de acabar la guerra. Todo lo conseguiría. El líder sionista del «Mapai» (brazo político de la Histadruth -central sindical obrera judía- que daría origen a los laboristas israelíes de Shimon Peres) se separa de Weizmann tomando partido por la solución «estatista» con el apoyo decidido de los EE.UU. La inmigración clandestina, no obstante las restricciones británicas, continuó.

Con el final de la II Guerra Mundial los países árabes accedían a su total independencia. El sionismo también quiere ser independiente. Comienza la actividad armada judía tanto contra árabes como británicos. A principios de 1944 surgen la organización paramilitar «Irgun» (ultraderechista sionista donde militaba el polaco Menahem Begin), «Stern» (de filiación izquierdista con Isaac Shamir), «Palmach» y la famosa «Haganah» tan popularizada por Leon Uris en su novela «Éxodo» llevada al cine protagonizada por un rubio de ojos azules – Paul Newman- (uno no se imagina a un semita así) y donde militaban Ariel Sharon y Haim Herzog, que fuera con el tiempo presidente del Estado de Israel. Coincidiendo también con el final de la conflagración mundial, se crea en 1945 la Liga de Estados Árabes. Por esta época aparece un documento político -el Protocolo de Alejandría- redactado por los países árabes donde se puede leer: «No puede haber mayor injusticia que resolver el problema de los judíos, tan injustamente tratados en Europa, mediante otra injusticia causada a los árabes de Palestina». Los Estados árabes parecen dispuestos a negociar el futuro de Palestina sobre las bases del «Libro Blanco» de 1939. Pero las decisiones ya no están sólo en manos de Inglaterra.

El sionismo se ha hecho fuerte en EE. UU. que también quiere hacer oír su voz en Oriente Medio. Tras algunas vacilaciones, el gobierno británico decide no ceder ante las presiones sionistas. Comienza la actividad terrorista de las organizaciones ya citadas entre 1945-47. Relevante es la voladura del hotel «Rey David» por el «Irgun» en julio de 1946 que causó 91 muertos entre árabes, británicos y mismos judíos. El 9 de abril de 1948 el «Irgun» ataca la aldea de Deir Yassin matando a 254 hombres, mujeres y niños. El terrorismo todavía no era de Estado.

El gobierno inglés decide poner el asunto -cuando está totalmente podrido- en manos de las Naciones Unidas. Antes de que la ONU se pronunciara, la Agencia judía dio a conocer un plan de división de Palestina con el que Truman estaba de acuerdo. La votación de la ONU tuvo lugar en septiembre de 1947. La solución de división se adoptó por 33 votos a favor y 13 en contra más 10 abstenciones (entre ellas Gran Bretaña). La Liga Árabe se manifestó contraria a la partición; la comunidad judía lógicamente a favor y Gran Bretaña anuncia su propósito de que el 15 de mayo de 1948 terminaría su Mandato. La Haganah se prepara militarmente llegando a sumar a 25.000 hombres. Tienen lugar otros «Deir Yassin». Por cada acción árabe los judíos responden al ciento por uno. La lucha estaba centrada sobre todo en el contol de Jerusalén, que quedó en la Resolución 181 de la ONU con un estatuto internacional.

Guerra árabe-israelí

El 15 de mayo de 1948 finalizó el Mandato británico. Ese día, a las cuatro de la tarde, en el Museo Tel Aviv, se realizó la Declaración de Independencia por los allí reunidos: miembros del Consejo Nacional Judío, representantes de la Organización Sionista Mundial, líderes políticos, rabinos, militares, economistas, artistas, literatos y periodistas. En total 200 personas que proclamaban unilateralmente algo cuyo nombre no había sido mencionado hasta entonces: el Estado de Israel. En la Resolución 181 se hablaba de «Estado judío», no de «Israel», y, además, con unos territorios definidos, «fronteras» que Ben Gurion no quiso insertar en la «Declaración de Independencia». Lo que para los «israelíes» era independencia, suponía guerra de liberación para los árabes. Ahora sí comenzó el terrorismo de Estado (israelí). También ese día -el 15 de mayo- empezó la primera guerra árabe-israelí. Fue en el transcurso de esa pequeña guerra -pero de grandes consecuencias- que nació, por decirlo así, una tercera «nación»: la de los refugiados palestinos. La opinión pública internacional, por entonces, simpatiza con los israelíes a quienes ven como un nuevo David luchando contra Goliath.

Los árabes eran superiores en hombres y armamento. Israel no tenía ni un solo avión, barco o tanque. Egipcios y jordanos llevaron el peso de la guerra pero de manera muy descoordinada. Aún así, cuando parecían imponerse las tropas árabes, llega «oportunamente» la primera tregua impuesta por la ONU el 11 de junio. Termina la lucha sin vencedores ni vencidos. No duró mucho (la tregua) puesto que un mes después se reanudan las hostilidades (Israel aprovechó la primera tregua para rearmarse) ocupando los israelíes el oeste de Galilea.

El 18 de julio llega el segundo alto el fuego seguido de un mediador de la ONU: el conde Bernadotte. Folke Bernadotte es asesinado por miembros del grupo «Stern» siendo Israel responsable de su seguridad. Israel viola la tregua sin querer saber nada de negociaciones. Ataca Egipto penetrando en el Sinaí y extendiendo en casi 3. 000 kilómetros cuadrados su territorio respecto al que la ONU le había concedido. El 18 de enero de 1949 se acepta el alto el fuego solicitado por Egipto y el 24 de febrero se firman armisticios entre los Estados árabes (excepto Irak) e Israel. La victoria militar fue para Israel aunque el balance final fue penoso para ambos
contendientes.

La nación arabe

Tras la guerra y los armisticios Israel se consolidó rápidamente como Estado. Sin duda, en la guerra de 1948 fue Egipto la más perjudicada. Los militares más jóvenes tenían en 1952 todo dispuesto para derrocar la monarquía del rey Faruk. Faltaba un militar de prestigio y lo encontraron en el general Naguib. El 26 de julio Faruk abandona Egipto. En marzo de 1954 emege la figura de Nasser que terminó con el conservadurismo de Naguib. Con él recobró fuerza el concepto de Nación Árabe. El 26 de julio de 1956 Nasser nacionaliza la Compañía Universal del Canal marítimo de Suez.

La conmoción en País y Londres fue enorme. Se pedía la intervención militar. Israel no podía pasar por el Canal. Esto lo decidió a iniciar la segunda guerra árabe-israelí, pero en este caso de carácter expansionista y no defensivo (como en la primera). La política franco-británica, decididamente intervencionista, concentraba efectivos militares en Chipre conn vistas al desembarco pero necesitaban el consenso norteamericano. El presidente Eisenhower dijo claramente que no apoyaría. Francia parecía la más resuelta a intervenir con el primer ministro «socialista» Guy Mollet a la cabeza. Israel imploraba armamento a EE.UU. para contrarrestar el que Egipto recibía de la URSS y Checoslovaquia. Estados Unidos y Gran Bretaña armaron a Israel pero no más que Francia. Fue Ben Gurion quien invocando la «solidaridad socialista» logró que Mollet equipara al Tzahal (Ejército judío) hasta convetirlo en uno de los mejores de Oriente Medio.

La campaña del Sinaí-Suez acabó con los judíos ocupando Gaza. Habían llegado demasiado lejos. La URSS tronaba en la ONU pero le replicaban con su intervención en Hungría. Sin embargo, el secretario general de la ONU, el sueco Dag Hammarskjöld, propuso la creación de una fuerza pacificadora conocida más tarde como los «cascos azules». El siguiente paso sería la retirada de las tropas israelíes, británicas y francesas del Sinaí y del Canal para ser relevadas por las de la ONU. Golda Meir, primera ministra judía, dijo que nunca abandonarían la zona si la ONU no garantizaba la libertad de paso de los barcos israelíes por el estrecho de Tirán. Se les
permitió el paso. Egipto, pese a la derrota, consolidaba su situación en el Canal y Nasser se convetiría en el «Rais» (Caudillo).

Aparece el Baas

Hacemos aquí una digresión para decir que en julio de 1958 la monarquía iraquí es derribada por el general Karin Kassen (Sadam Hussein arribaría al poder diez años después, en 1968). Surgió un nuevo socialismo árabe arraigado en Siria, Irak y Líbano. Aparece el BAAS (Partido Socialista del Resurgimiento Árabe). El BAAS nació en la Sorbona parisina fundado por un grupo de estudiantes sirios e irakíes. Su lema: «Libertad, Unidad y Socialismo». En líneas generales, coincide con el panarabismo nasserista. Para ellos sólo existe una patria árabe pues no hay verdaderos países, ya que éstos fueron creados por el imperialismo anglo-francés.

Los años que siguieron a la segunda guerra árabe-israelí fueron tiempos de concienciación y politización de los refugiados palestinos. Unos se integran (en Irak, Egipto, Argelia -ya independiente de Francia-, Arabia y Kuwait) y otros son apátridas que esperan el retorno. Después de la guerra del Sinaí-Suez, surge la identidad palestina. En esta posguerra nacen las primeras organizaciones. El primer partido palestino con identidad propia y gran fuerza es Al-Fatah (La Victoria), cuyo fundador, Yasir Arafat, se inspiraba en el nasserismo siendo su propósito el retorno a Palestina. Surgieron muchas otras organizaciones sin apenas relevancia hasta que se vio la necesidad de una dirección conjunta. Así, en abril de 1964, se reunía el I Congreso Nacional de los árabes en la ciudad vieja de Jerusalén. Allí nació y se fundó la Organización de Liberación de Palestina (OLP), financiada por la Liga Árabe. También surgirían los primeros grupos armados organizados.

El 15 de mayo de 1967, Israel celebraba el XIX aniversario de su autoproclamada independencia. . Los judíos realizaron el mayor desfile militar de su historia (¿?) y las soflamas poílticas fueron interpretadas por los árabes como un desafío. El 5 de junio de ese año, a las siete de la mañana, Israel daba comienzo a la que posteriormente sería conocida como «guerra de los seis días» (en realidad duró tres días, incluso tres horas). Fue una guerra expansionista que ganó Israel ocupando la península del Sinaí, los altos del Golán y Cisjordania. Meses después de la guerra, la ONU adoptó la Resolución 242 por la que el Consejo de Seguridad pedía la retirada de Israel de los territorios ocupados. La Resolución ni siquiera mencionaba al pueblo palestino.

Líbano Jordania

La imposibilidad de operar desde el interior de Israel -del Estado de Israel- hizo que los fedayines palestinos actuasen desde el Líbano y Jordania motivando represalias e incursiones israelíes en esos Estados con inusitada violencia. Esto provocó que los gobiernos jordano y sirio controlasen a los palestinos dentro de sus fronteras llegando al tristemente famoso «Septiembre Negro» de 1970 con choques armados entre ellos. A partir de aquí, los palestinos atacarían embajadas, consulados y oficinas comerciales judías en cualquier punto del globo.

Este «terrorismo» es el que no le perdonaron a Arafat, o sea, la internacionalización del conflicto. Hasta después de la «guerra de los seis días» no puede decirse que existiera una resistencia palestina. Los que operaban lo hacían bajo el mandato de los países árabes donde habitaban. Tras la derrota militar árabe, los palestinos quedaron como los únicos resistentes armados. Aparece también un vocablo que unificará y disgregará por igual: revolución. El término suscitaba recelos en algunos países árabes y ocasionará discusiones ideológicas en el seno palestino que harían que surjan desde 1967 hasta los años 80 casi treinta partidos políticos. En 1969, Arafat, representante de la línea nacionalista, fue elegido presidente de la OLP.

El crudo como arma

El Estado de Israel, después de lo conseguido en 1967, no quería más guerras y estimaba que los árabes no podían emprenderlas aunque quisieran. Pero el 6 de octubre de 1973 explotó la cuarta. Conocida como «guerra del Yom Kippur»(Fiesta del Perdón), no tiene apenas que ver con las anteriores. Era la primera vez que los Estados árabes tomaban la iniciativa con excelente dirección técnica y militar. La guerra se desarrolló en los frentes del Sinaí y en los altos del Golán.

La solidaridad árabe se volcó con Egipto y Siria militar y políticamente empleando el «arma política» de los crudos, es decir, subiendo su precio y amenazando a Occidente con un boicot a la venta si apoyaban a Israel. La guerra de 1973 tenía un objetivo muy concreto y de alcance limitado: dar aplicación a la Resolución 242 de la ONU (nov. de 1967) donde se pedía la retirada judía de los territorios ocupados. La guerra árabe era una guerra para la paz, no expansionista.

Fue una guerra justa. Pero perdieron (ahí andaban Moshe Dayan y «Arik» Sharon). Aunque, por primera vez, la CEE (la Unión Europea de entonces) presionaba a los israelíes para que se retiraran de los territorios ocupados urgidos, sin duda, por la guerra del petróleo. Era la época del «crecimiento cero». No tardó Arabia Saudí en ser el «esquirol» que bajara los precios del crudo dentro de la OPEP. Sadat, «rais» de Egipto, reconocerá el Estado de Israel en Camp David en el verano de 1975. El mundo árabe se divide dejando solos a los palestinos.

La diferencia es que, sobre todo después de las matanzas de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en Líbano en 1982, la opinión pública internacional se muestra favorable a la causa del pueblo palestino condenando el terrorismo del Estado de Israel. Hasta aquí la pequeña historia de la lucha entre una nación milenaria -Palestina- y un Estado artificial: Israel.

Dos pistoleros israelíes ejecutaron en Irán al número 2 de Al-Qaeda

Dos pistoleros israelíes ejecutaron en Irán al número 2 de Al-Qaeda, Abdullah Ahmed Abdullah. El gobierno iraní no lo ha reconocido oficialmente pero, según el New York Times, la ejecución se perpetró el 7 de agosto, aniversario de los ataques a las embajadas de Estados Unidos en Kenya y Tanzanía (*).

La ejecución fue un encargo de Estados Unidos, que acusaba a Abdullah de haber cometido dichos atentados en 1998, motivo por el cual figuraba en la lista de terroristas más buscados por el FBI, que ofrecía 10 millones de dólares de recompensa por una información que condujera a su captura.

Dos personas que circulaban en motocicleta lo mataron a tiros en una calle de Teherán. Los autores se detuvieron junto al vehículo, un Renault L90 de color blanco, y dispararon cinco veces usando una pistola equipada con un silenciador. Cuatro balas entraron en el coche desde el lado del conductor y una quinta golpeó a un coche cercano.

También dispararon a su hija, Miriam, viuda de uno de los hijos de Osama Bin Laden.

El nombre real de Abdullah era Abu Mohammed Al-Masri y el hecho de que un dirigente de Al-Qaeda viviera en Irán es sorprendente, dado que el gobierno de Teherán mantiene una política implacable hacia los yihadistas.

El espionaje estadounidense sostiene que Irán cobija a dirigentes de Al-Qaeda a cambio de que no cometan atentados en el país y vuelquen sus esfuerzos en atacar a Estados Unidos.

Según los espías, Al-Masri se refugió en Irán después de la invasión militar de Afganistán por Estados Unidos. Fue detenido en Irán en 2003 y al menos desde 2015 comenzó a vivir libremente en el barrio de Pasdaran de Teherán, un suburbio acomodado de la capital iraní.

En 1998 los atentados con bomba contra las embajadas de Estados Unidos en Kenya y Tanzanía mataron a 224 personas e hirieron a más de 5.000.

(*) https://www.nytimes.com/2020/11/13/world/middleeast/al-masri-abdullah-qaeda-dead.html

Dos enviados de Trump visitan Damasco para negociar con el gobierno sirio

En agosto dos enviados de Estados Unidos visitaron Damasco, la capital siria, para negociar la liberación de los presos estadounidenses.

Varios medios de comunicación de Estados Unidos han informado del viaje a Damasco y la reunión con dirigentes sirios, así como el periódico sirio Al-Watan.

Roger Carstens, enviado especial de Trump para los secuestrados, y Kesh Patel, otro asistente de Trump en materia antiterrorista, visitaron Damasco en agosto y se reunieron en Damasco con el general Ali Mamlouk, que es el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional.

Los enviados de Estados Unidos discutieron una amplia gama de temas e hicieron varias ofertas y solicitudes.

Según Al-Watan, “no es la primera visita de altos funcionarios de Estados Unidos, ya que ha estado precedida por tres visitas similares a Damasco en los últimos meses y años”.

Los dos enviados estadounidenses trataron de ganar la cooperación de Damasco con Washington en el caso del “periodista” estadounidense Austin Tice (en la imagen de portada), que desapareció cerca de la capital siria en 2012.

En realidad, Tice no era periodista, sino un marine retirado que los servicios de inteligencia de Estados Unidos contrataron como mercenario para desatar la guerra en Siria. Entró clandestinamente en territorio sirio en 2012. Visitó las zonas que entonces estaban fuera del control del ejército sirio y llegó a la región de Guta oriental con la tarea de preparar a los yihadistas para luchar contra el ejército sirio.

Además de Tice, Estados Unidos se interesa por la suerte de Majd Kamalmaz, que desapareció en 2017 y, según el Wall Street Journal, hay al menos otros cuatro estadounidenses más bajo custodia del gobierno sirio.

Trump quiere llegar a las elecciones con el golpe de efecto que supondría poner delante de las cámaras de televisión a los desaparecidos. En marzo le escribió una carta privada a Bashar Al-Asad proponiendo un diálogo directo sobre Tice. Enviados de Washington han tratado de abrir canales para negociar un acuerdo.

La semana pasada, el jefe de la Seguridad General libanesa, el general Abás Ibrahim, que ejerce de mediador entre Washington y Damasco, se reunió en la Casa Blanca con Robert O’Brien, asesor de Seguridad Nacional de Trump, para hablar sobre los presos estadounidenses en las cárceles de Siria.

El gobierno de Damasco no confía en este tipo de visitas por la influencia de los grupos de presión estadounidenses en el Presidente de Estados Unidos.

La posición siria se basa en el principio de que no habrá ninguna discusión con Washington antes de la retirada de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos del este de Siria y la aparición de signos reales de esta retirada sobre el terreno, y que Damasco se ha negado a discutir las sanciones de Estados Unidos, asegura Al-Watan.

Los fundadores del Estado de Israel eran una pandilla de ladrones

En lo que han calificado como “el primer estudio en profundidad”, el historiador israelí Adam Raz describe “el grado en que los judíos saquearon las propiedades árabes” durante el ataque de las bandas judías de 1948 a los palestinos y sus hogares. Eso explica que el fundador del Estado de Israel, Ben Gurion, dijera que “la mayoría de los judíos eran unos ladrones”.

Los primeros colonos judíos de Palestina “saquearon propiedades árabes”, según el nuevo libro de Raz, quien añade que “las autoridades hicieron la vista gorda”.

En el periódico Haaretz, la reseña de Ofer Aderet sobre el libro de Raz se titula: “Soldados y civiles judíos saquearon en masa las propiedades de los vecinos árabes en 1948. Las autoridades hicieron la vista gorda”.

El editor de Haaretz, Gideon Levy, apunta que la expresión “la mayoría de los judíos son unos ladrones”, no las ha pronunciado un dirigente antisemita, alguien que odia a los judíos o un neonazi, sino “el fundador del Estado de Israel, dos meses después de su creación”.

Levy dice que las autoridades israelíes “han hecho la vista gorda y por lo tanto han fomentado el saqueo, a pesar de todas las denuncias, las pretensiones y algunos juicios ridículos”.

“El saqueo tenía un objetivo nacional: completar rápidamente la limpieza étnica de la mayor parte del país de sus árabes y asegurar que 700.000 refugiados ni siquiera pensaran en volver a su casa”, dijo.

El periodista israelí añade: “Incluso antes de que Israel lograra destruir la mayoría de las casas y borrar más de 400 pueblos de la faz de la tierra, este saqueo masivo vino a vaciarlos, para que los refugiados no tuvieran ninguna razón para regresar”.

Levy asegura que los saqueadores “estaban motivados no sólo por la fea avaricia de poseer propiedades robadas justo después del fin de la guerra, propiedades que en algunos casos pertenecían a personas que eran sus vecinos justo el día anterior, y no sólo por el deseo de enriquecerse rápidamente saqueando artículos domésticos y joyería, algunos de ellos muy caros, sino que servían, consciente o inconscientemente, al proyecto de limpieza étnica que Israel ha tratado en vano de negar a lo largo de los años”.

“Casi todo el mundo participó” en el saqueo, añade. “Fue el pequeño saqueo, el que demostró incluso por un momento que ‘la mayoría de los judíos son unos ladrones’, como dijo el padre fundador [de Israel]. Pero era un mini-pillaje comparado con el saqueo institucionalizado de propiedades, casas, pueblos y ciudades, el saqueo de la tierra”.

“La negación y la represión” fueron algunas de las razones por las que los cabecillas de la comunidad judía permitieron el saqueo de las propiedades árabes en Palestina. “La sed de venganza y la embriaguez con la victoria después de la difícil guerra, tal vez podrían explicar, incluso parcialmente, la participación de tanta gente”.

Según Levy, “el saqueo no sólo refleja una debilidad humana momentánea, sino que está destinado a servir a un claro objetivo estratégico: purificar el país de sus habitantes. Las palabras fallan”.

En la conclusión de su artículo, Levy añade: “Cualquiera que crea que se encontrará una solución al conflicto sin una expiación y compensación adecuada por estos actos está viviendo en una ilusión”.

El periodista hace un llamamiento a Israel para que “reflexione sobre los sentimientos de los descendientes, los árabes en Israel y los refugiados palestinos, que viven con nosotros y a nuestro lado. Ellos ven las imágenes y leen estas cosas, ¿qué pasa por sus cabezas?”

Los palestinos “nunca podrán ver las aldeas de sus antepasados: Israel ha demolido la mayoría de ellas, para no dejar ni una sola huella”. No obstante, “un pequeño recuerdo robado de la casa que se perdió podría hacer saltar una lágrima”.

—https://www.haaretz.com/opinion/.premium-israel-s-founding-generation-was-a-generation-of-looters-1.9208398

La falsificación de los ataques químicos en Siria en 2018 llega al Consejo de Seguridad de la ONU

Ante el fraude organizado por la OPAQ sobre los ataques químicos en Siria en abril de 2018, el Consejo de Seguridad de la ONU organizó el 28 de setiembre una sesión abierta que fue grabada y que se puede consultar en internet (*).

La OPAQ es el organismo internacional que se encarga de vigilar el empleo de armas químicas prohibidas por el derecho internacional y el año pasado falsificó las evidencias para imputar al gobierno de Damasco el ataque contra el barrio de Duma en 2018 y justificar de esa manera el bombardeo posterior de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia contra infraestructuras sirias.

Dicho ataque fue un montaje del que son responsables Estados Unidos y sus peones yihadistas sobre el terreno. La OPAQ se encargó de encubrirlo, manipulando el informe original redactado por los inspectores que acudieron al lugar de los hechos.

Si la OMS quedó gravemente comprometida con sus pandemias ficticias, la OPAQ también ha quedado en evidencia y son sus propios miembros los que han comparecido para denunciarlo ante la ONU.

El principal testigo ha sido Ian Henderson, miembro del equipo que investigó en Duma, asistido por el físico Ted Postol, profesor emérito del MIT y antiguo asesor del Pentágono. Se trata de científicos con más de 25 años de experiencia en la OPAQ.

Además de inspeccionar el lugar del supuesto ataque, Henderson entrevistó a docenas de testigos, hizo mediciones, examinó los cilindros de gas encontrados, tomó muestras y cientos de fotografías.

A su regreso de Siria, el equipo redactó un informe exhaustivo de sus hallazgos que exculpaba al gobierno de Siria.

Dicho informe fue modificado en secreto para alterar las conclusiones, con tan mala fortuna que ambas versiones, la original y la manipulada, fueron publicadas por Wikileaks.

El informe original no concluía que se hubiera producido un ataque químico y presentó la posibilidad de que las víctimas de Duma hubieran muerto en un incidente “no químico”.

Cuatro expertos de un Estado miembro de la OPAQ y la OTAN realizaron un examen toxicológico y concluyeron que los síntomas observados entre las víctimas de la Duma “eran incompatibles con la exposición al cloro, y no se pudo identificar ninguna otra sustancia química conocida que causara los síntomas”.

Las pruebas químicas sobre las muestras tomadas en el lugar indicaron que, en efecto, se habían detectado compuestos clorados en un rango de partes por billón. La mayoría, si no todos, podían ser el resultado del contacto con productos domésticos corrientes, como la lejía, o del agua clorada o los conservantes de la madera.

Las muestras de control tomadas por los inspectores para contextualizar los resultados del análisis nunca fueron analizadas.

Los inspectores que viajaron a Siria y redactaron el informe original protestaron ante los jefes de la OPAQ por la alteración del informe y denunciaron que antes de la publicación del informe falsificado, una delegación de Estados Unidos visitó la OPAQ a fin de que dejara claro que el gobierno de Damasco había atacado Duma con gases de cloro.

La visita de dicha delegación se produjo antes de que las conclusiones se hubieran publicado, por lo que se suponía que nadie tenía conocimiento de su contenido. Por lo tanto, se había producido una filtración de la OPAQ a Estados Unidos.

En virtud de la Convención Internacional de Prohibición de Armas Químicas, los Estados firmantes se comprometen a respetar la imparcialidad del organismo, lo cual no se ha respetado.

Tras las presiones llegaron las destituciones. Si unos expertos no dicen lo que los imperialistas quieren oír, recurren a otros. El equipo cambió y nombraron otro para falsificar el informe que se hizo público el año pasado. En dicho equipo no había nadie que hubiera viajado a Siria, con excepción del conductor de la ambulancia.

La OPAQ, capitaneada por el pelele español Fernando Arias que aparece en la foto de portada, publicó el informe falso en marzo del año pasado, con conclusiones diametralmente opuestas al anterior: había “motivos razonables” para creer que se había producido un ataque con armas químicas en Duma y que “el producto químico tóxico era probablemente el cloro molecular”.

Los medios del mundo entero acogieron la falsificación en un lugar destacado de sus noticiarios.

Ni los cazadores de bulos, ni Maldita, ni Newtral, han denunciado el fraude.

Todo lo contrario. Tras un fraude hay que “matar al mensajero”, hay que pasar a atacar al que lo denuncia. Desde su sillón, el pelele Arias comenzó una campaña contra Henderson y otro de los inspectores que redactaron el primer informe.

(*) http://webtv.un.org/search/security-council-arria-formula-meeting-syria-chemical-weapons/6195494067001/

“Hay que martillear la verdad con constancia porque la falsedad sigue difundiéndose, no sólo entre algunos sino entre una multitud de personas. En la prensa y en los diccionarios, en las escuelas y universidades, por todas partes la falsedad impera, muy cómoda y feliz de saber que la mayoría está con ella” (Goethe)

De nuevo la guerra vuelve al Cáucaso, en las fronteras de Rusia, Irán y Turquía

Tres días después de la reanudación del conflicto de Nagorno-Karabaj en la región transcaucásica, también conocida como el Cáucaso Sur, queda claro que el relato binario de los comentaristas occidentales de que se trata de un conflicto entre Turquía y Rusia es simplemente ingenuo o engañoso. El hecho es que Rusia y Turquía -e Irán en un papel de apoyo- ya están hablando proactivamente sobre las negociaciones que involucran a las partes en conflicto.

El 30 de septiembre fue una especie de punto de inflexión. El día anterior, Teherán había pedido a Azerbaián y Armenia que resolvieran sus diferencias de forma pacífica y se había ofrecido, junto con Turquía y Rusia, a ayudar a los dos países a resolver sus diferencias.

El Presidente Hassan Rohani ha reiterado esa oferta en una conversación telefónica con el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan. Según el relato iraní, Pashinyan respondió positivamente que “cualquier tensión y conflicto iría en detrimento de todos los países de la región y acogió con beneplácito toda iniciativa práctica para poner fin a la violencia”.

Armenia es un país sin litoral y depende dIrán para proporcionar una ruta de transporte vital hacia el mundo exterior. Por su parte, Teherán ha mantenido una cálida relación con Armenia (aunque su rival Azerbaián es un país musulmán), incluso le ha suministrado gas natural.

Teherán siguió en el camino de la amistad incluso después de la “revolución de los colores” en Armenia en 2018 y la constante gravitación de Pashinyan hacia el campo americano en el período siguiente, mientras seguía siendo miembro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva dirigida por Moscú.

Irán está profundamente preocupado por los recientes intercambios diplomáticos de Pashinyan con Israel (por iniciativa de la Casa Blanca), que por supuesto llevaron al notorio aparato de inteligencia israelí, el Mossad, a las fronteras septentrionales dIrán (además de la posible presencia del Mossad en los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Omán en el flanco sur dIrán).

Turquía también tiene motivos para preocuparse por las actividades de Israel en Transcaucasia. Israel está involucrado en las revoluciones de color patrocinadas por Estados Unidos en Transcaucasia. Tras la revolución del color patrocinada por Estados Unidos en Georgia en 2003, Israel apareció de la noche a la mañana en Tbilisi. Desde entonces, los lazos entre Israel y Georgia se han vuelto muy estrechos.

A pesar del fracaso de la revolución de los colores en Azerbaián a mediados de 2005 y de los intentos esporádicos desde entonces, Israel ha desarrollado una estrecha “cooperación en materia de seguridad” con Azerbaián. Más al norte, Israel ha desarrollado una relación especial con otro producto de la revolución de los colores, Ucrania, cuyo presidente es un judío étnico que participa activamente en la revolución de colores que se está llevando a cabo en Bielorrusia (lo extraño es que, a pesar de la empresa que Israel mantiene en la región del Mar Negro, que es virulentamente antirrusa, sigue disfrutando de unos vínculos excepcionalmente estrechos con Rusia).

Tanto Turquía como Irán comprenden perfectamente por qué Israel concede una importancia tan grande a los tres pequeños países de Transcaucasia (11 millones de habitantes en total) para establecer una presencia de seguridad en esta región a fin de crear un “segundo frente” contra sus enemigos regionales: Ankara y Teherán. (Israel también tiene vínculos con grupos separatistas kurdos con lazos étnicos con Transcaucasia).

Irán ha expresado abiertamente su preocupación por la decisión de Pashinyan de abrir la embajada de Armenia en Israel, lo que llevó al entonces Consejero de Seguridad Nacional a viajar a Ereván, donde apuntó abiertamente a Irán (y a Rusia.) Además, la diáspora armenia en Estados Unidos es un componente influyente que Pashinyan tampoco puede ignorar.

En cualquier caso, las manifestaciones estallaron rápidamente frente a la embajada de Armenia en Teherán y altos funcionarios iraníes advirtieron a Pashinyan. Un comentarista iraní escribió: “Las consideraciones de Teherán… deben ser tomadas en cuenta… Por otro lado, Rusia se opondrá sin duda a la idea de usar a Armenia para promover la seguridad y la influencia económica. Ya había criticado severamente el acuerdo de armas de Israel con Georgia y la República de Azerbaián”.

Está claro que los analistas occidentales están ocultando el vínculo entre Estados Unidos e Israel en el trabajo en Transcaucasia. Tanto Ankara como Teherán tienen motivos para temer que Estados Unidos estén utilizando el apoderado israelí en la región transcaucásica -como ha ocurrido en el Oriente Medio durante decenios- para debilitar y hacer retroceder las crecientes aspiraciones de las dos potencias regionales.

El eje turco-iraní en formación

Con la destrucción de Irak y Siria y el debilitamiento de Egipto, Turquía (bajo el presidente Erdogan) e Irán son las dos únicas potencias regionales reales que quedan en el Oriente Medio musulmán para desafiar las estrategias regionales de Estados Unidos y la preeminencia militar de Israel.

Es significativo que el aumento de vínculos entre Estados Unidos e Israel en Transcaucasia siga a los recientes “acuerdos de paz” patrocinados por Estados Unidos entre Israel y tres Estados árabes del Golfo (Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Omán). De hecho, tanto Turquía como Irán han reaccionado enérgicamente a los acontecimientos en el Golfo.

Esta misma semana, el Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de división Mohammad Hossein Baqeri, advirtió explícitamente a Emiratos Árabes Unidos que Teherán lo consideraría un “enemigo” y actuaría en consecuencia si Abu Dhabi permitía una presencia de seguridad israelí en su suelo.

En el mes siguiente al acuerdo entre Israel y EAU, el Presidente turco Recep Erdogan celebró una videoconferencia con Rohani en la que hizo una gran declaración de apertura en el sentido de que “el diálogo entre Turquía e Irán tiene un papel decisivo en la solución de muchos problemas regionales”. Creo que nuestra cooperación “volverá a sus niveles anteriores a medida que las condiciones de la pandemia disminuyan”.

Rohani respondió que las relaciones turco-iraníes se han construido sobre cimientos sólidos a lo largo de la historia y que la frontera entre los dos “países amigos y hermanos” siempre ha sido “la frontera de la paz y la amistad”. Dijo que, especialmente en los últimos siete años, los dos gobiernos han hecho grandes esfuerzos basados en la cooperación bilateral, regional e internacional.

Es significativo que Rohani añadiera que los dos países están situados en una “región sensible” de Oriente Medio y son “las dos grandes potencias de la región”. Ha habido hostilidad y venganza hacia los dos países. También existe hoy en día. “No hay manera de tener éxito contra tales conspiraciones, salvo fortaleciendo las relaciones amistosas entre los dos países”.

Israel, por supuesto, ha tomado nota del incipiente eje Turquía-Irán (que también incluye a Qatar). En un comentario del Jerusalem Post se señaló que en los últimos años los vínculos entre Turquía e Irán “se han fortalecido debido a la oposición común de Estados Unidos y también de Israel”. Tanto Irán como Turquía apoyan a Hamas, por ejemplo. Observa con ironía que la geopolítica de Oriente Medio construida en torno al conflicto sectario chiíta y suní puede haber sobrevivido a su utilidad.

Una vez más, la agencia de noticias turca Anadolu publicó la semana pasada un comentario titulado “Nuevo Concepto Estratégico de Oriente Medio”, en el que se destaca que los acuerdos de paz en el Golfo ponen de manifiesto el cisma entre Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Bahrein, por un lado, y Qatar y Kuwait, por otro. (Qatar es un aliado de Turquía, mientras que Kuwait tiene lazos de amistad con Irán). El comentario señalaba:

“Los países árabes parecen haber perdido tanto la confianza como el sentido de la unidad; cuando el sentido de la confianza se vea gravemente dañado, será más fácil llevarlos a un desacuerdo, y esta división regional, como en todas partes, hará que los países árabes y sus dirigentes dependan de fuerzas externas para su seguridad y existencia”.

El comentario de Anadolu se acercó luego a su tema principal, a saber, que el llamado acuerdo de “normalización” entre Emiratos Árabes Unidos e Israel “puede ser un esfuerzo velado no sólo para ampliar el espacio imperial sino también para formar un bloque contra Irán y Turquía en el Oriente Medio”.

“Irán es un país no árabe y parece ser un enemigo jurado de Estados Unidos e Israel; Irán colabora con Rusia y China, los principales rivales de Estados Unidos, y a veces con Turquía, lo que puede amenazar tanto los intereses imperiales de Estados Unidos como la seguridad de Israel en la región. Por lo tanto, el poder y la influencia regional de Irán debe ser reducido y llevado al borde”.

“Turquía es un país de la OTAN y parece ser un aliado cercano de Estados Unidos, (pero) la política de Estados Unidos hacia Turquía en la región es ambivalente, poco clara y esquiva en el sentido de que Estados Unidos siguen apoyando al grupo terrorista (kurdo) YPG/PKK en Siria que ha estado cometiendo actos terroristas contra Turquía y matando civiles durante décadas.

“Además, los Estados Unidos e Israel, aunque parecen amistosos, no quieren una Turquía fuerte, porque una Turquía fuerte puede influir en los países árabes utilizando el Islam y otros medios y luego ponerlos en contra de la explotación del Oriente Medio y su petróleo y recursos por las potencias neoimperiales, pero los Estados Unidos y otras potencias imperiales nunca permitirán que Turquía se levante fácilmente en la región. Lo que pueden preferir es que una Turquía débil y frágil, luchando con sus conflictos internos, sirva siempre a su propósito”.

En las crónicas del gran juego, es raro que los protagonistas tomen la palabra y opten por la diplomacia pública. El juego, históricamente, se juega tranquilamente en la sombra, fuera de la vista del público. Turquía e Irán han decidido lo contrario. ¿Podría ser que el conflicto en Transcaucasia, una región distante que limita tanto con Turquía como con Irán y en la que Israel está consolidando una presencia de seguridad contra ellos, haya estallado en un contexto de nuevo alineamiento que promete rediseñar la geopolítica del Oriente Medio?

El acuerdo de los kurdos con una petrolera estadounidense para explotar los yacimientos de Siria

En agosto Estados Unidos obligó a sus peones kurdos a firmar un acuerdo con la empresa petrolera Delta Crescent Energy, una pantalla del Pentágono, para explotar los yacimientos del norte de Siria.

El objetivo del imperialismo es cortar una fuente importante de ingresos al gobierno de Damasco. Es otro de los mecanismos de presión permanente.

Los kurdos se limitan a ejercer su papel de peones y, a cambio, obtienen importantes ingresos con los que mantener a raya militarmente a Turquía y sostener un movimiento político y propagandístico muy ramificado por Europa.

Los kurdos quieren obtener un estatuto de autonomía en el norte de Siria que sólo el imperialismo les puede asegurar. Por eso consolidan la presencia militar de Estados Unidos en la región. De esa manera creen que llegarán finalmente a lograr el reconocimiento internacional de la administración kurda.

Es un plan similar al de los kurdos irakíes, que se alejaron de Bagdad llegando a un acuerdo con Turquía, a la que adjudicaron una parte considerable del petróleo y los contratos de construcción.

Así que los kurdos irakíes mantienen buena relación con Turquía porque su enemigo es Bagdad. Pero el problema de los kurdos sirios es Turquía, más que Siria o, por mejor decirlo, es un problema que Turquía quiere endosar a Siria con una presión militar permanente en Afrin.

Los kurdos sirios creen que su plan puede salir adelante con la ayuda de Estados Unidos porque son más débiles que sus vecinos irakíes. También calculan que su acuerdo con el imperialismo puede conducirles a otro con Turquía, que se firmaría a costa de Siria y de sus propios intereses nacionales, es decir, renunciando al Kurdistán turco y abandonando a su suerte a la diáspora kurda en Turquía.

Los cálculos kurdos son como el cuento de la lechera. Washington no es un aliado fiable. En 2017 se opuso al referéndum sobre la independencia del Kurdistán iraquí y ha autorizado la operación militar turca en Afrin y otras zonas del norte de Siria.

Si los kurdos se comprometen demasiado con Estados Unidos, pueden perder su posición de privilegio en Europa, que siempre ha sido uno de sus aliados privilegiados.

El máximo dirigente del Califato Islámico fue confidente de Estados Unidos

El máximo dirigente del Califato Islámico, Haydar Al-Mawla, fue confidente de Estados Unidos, según el último informe del Centro de Lucha contra el Terrorismo (CTC), una organización de investigación de la academia militar estadounidense de West Point.

El informe se basa en los interrogatorios tácticos (TIR), el registro escrito que el ejército de Estados Unidos crea cuando se detiene e interroga a combatientes enemigos.

Al-Mawla fue detenido en 2008 y liberado al año siguiente. Durante su interrogatorio denunció a 88 yihadistas y la información que suministró llevó al ejército estadounidense en la región a capturar o matar a docenas de terroristas de Al-Qaeda.

El CTC confirma que Al-Mawla es el nuevo dirigente de Califato Islámico después de que el anterior, Abu Bakr Al-Baghdadi, fuera ejecutado en un ataque aéreo de Estados Unidos contra Siria en octubre del año pasado.

Aunque el Califato Islámico anunció que un hombre llamado Abu Ibrahim Al-Hashimi Al-Qurashi era el sucesor de Bagdad, Estados Unidos ha declarado que la verdadera identidad de Al-Qurashi es de hecho Al-Mawla, también conocido como Hajj Abdullah.

Antes de unirse al Califato Islámico, Al-Mawla fue director adjunto de Al-Qaeda.

Aunque los detalles de la operación que condujo a su detención son escasos, los TIR revelan que fue capturado el 6 de enero de 2008. Al día siguiente, el Mando Central de Estados Unidos anunció la captura de un individuo buscado que “había servido anteriormente como juez en un sistema judicial ilegal involucrado en ordenar y aprobar secuestros y ejecuciones”.

Durante sus interrogatorios, Al-Mawla dio detalles de los planes terroristas a sus captores, minimizando su propia participación. Identificó a muchos yihadistas por su nombre y describió su papel en la organización terrorista y su participación en los ataques a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos durante la invasión de Irak en 2003.

Al-Mawla es un antiguo oficial del ejército de Saddam Hussein que escribía los discursos de Bagdadi. De los TIR no se puede obtener mucha información sobre su biografía, ni siquiera su origen étnico. Las declaraciones contenidas en los informes están plagadas de contradicciones y se prestan a muchas interpretaciones.

Parece ser que nació en Al-Muhalabiyyah, en el distrito de Tal Afar, en Irak, donde la población es predominantemente turcomana. No obstante, los autores del informe señalan que eso podría plantear problemas de legitimidad porque el Califato Islámico tiene en su mayoría árabes en sus niveles de dirección. Sin embargo, al menos otros dos miembros destacados del grupo han sido turcomanos.

Al-Mawla dijo a sus captores que no había prestado juramento de lealtad al Califato Islámico porque era sufí. Los autores del informe cuestionan esa afirmación, dado su rápido ascenso en el grupo yihadista y que tanto Al-Qaeda como el Califato Islámico han calificado el sufismo de herejía.

El Ministerio de Justicia de Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier información sobre el paradero de Al-Mawla.

https://www.arabnews.com/node/1736561/middle-east

Se publican documentos confidenciales sobre el apoyo del imperialismo británico a los yihadistas sirios

Desde noviembre de 2018, bajo el nombre de “Iniciativa Integridad”, alguien está publicando anónimamente una serie de documentos confidenciales sobre la intervención de los imperialistas británicos en la Guerra de Siria y en Oriente Medio, en general.

Otros documentos ya se han publicado y tratan sobre el falso envenenamiento de los Skripal con novichok.

Con el mismo nombre, ayer siguieron las filtraciones de docenas de documentos sobre una campaña de “comunicaciones estratégicas” dirigida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña.

Dichos documentos destapan una serie de misiones de entrenamiento y asistencia a los “rebeldes moderados” en Siria, así como operaciones de propaganda llevadas a cabo en todo el mundo en nombre del gobierno británico.

Los que se publicaron ayer llevan el nombre “OP HMG Caballo de Troya, Iniciativa de Integridad y operaciones encubiertas en todo el mundo”, con el subtítulo “Someter a Siria”, dividido en dos partes, una primera (1), una segunda (2) y luego una descarga completa en un archivo comprimido (3).

La mayoría de los documentos son las respuestas de las empresas a los numerosos requerimientos del Ministerio británico de Asuntos Exteriores para que se realicen campañas mundiales y locales de apoyo a los “rebeldes moderados” que luchan contra Siria.

Los documentos describen las ofensivas realizadas con los sicarios que operan en Siria sobre el terreno, el entrenamiento con armas en los países vecinos, los puestos de mando y control en Jordania, Turquía e Irak, así como las campañas mundiales de propaganda a gran escala.

Las ofertas comerciales detalladas para apoyar al yihadismo en Siria involucran a grandes y conocidos monopolios.

La mayoría de los documentos datan de 2016 a 2019. Detallan la organización de estas operaciones y también proporcionan un retrato de los mercenarios involucrados en los proyectos. A menudo se refieren a campañas anteriores que se llevaron a cabo a partir de 2011-2012. Aquí es donde los documentos son probablemente más interesantes. Revelan el inmenso esfuerzo que ha hecho y sigue haciendo el imperialismo para rellenar los noticiarios de propaganda yihadista.

Los documentos no mencionan a los “Cascos Blancos”, que fueron una de las campañas de propaganda estratégica dirigida por los británicos y financiada por diferentes gobiernos. Si bien las operaciones descritas en los nuevos documentos se coordinaron con las de Estados Unidos, no hacen referencia a las campañas dirigidas por la CIA en Siria que, a un costo de 1.000 millones de dólares anuales, mantuvieron un esfuerzo paralelo.

(1) https://freenet.space/read-blog/275_op-hmg-trojan-horse-from-integrity-initiative-to-covert-ops-around-the-globe-par.html
(2) https://freenet.space/read-blog/276_op-hmg-trojan-horse-from-integrity-initiative-to-covert-ops-around-the-globe-par.html
(3) https://anonfiles.com/z9B2AeRbob/Complete_FCO_rar

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