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En Washinton están sorprendidos por la fuerza militar de los huthíes

Seis semanas después del inicio de una guerra no declarada en Yemen, los ataques estadounidenses y británicos no han afectado a la potencia de fuego de los huthíes, según reconoce el Pentágono.

Estados Unidos ha quedado fatalmente sorprendido por la experiencia y la destreza militar de los huthíes. En Washinton tenían una comprensión errónea del avance de sus sistemas de armas.

El 11 de enero, sin la aprobación del Congreso, Biden ordenó la primera ronda de bombardeos contra Yemen. La Casa Blanca dijo que el ataque tenía como objetivo obligar a los huthíes a detener los ataques a barcos vinculados a Israel.

Después los bombardeos se han repetido casi todos los días, pero no han tenido el efecto deseado, ya que Ansarollah ha ampliado sus objetivos a barcos vinculados a Estados Unidos y Reino Unido. La semana pasada, misiles disparados desde Yemen alcanzaron varios barcos frente a las costas de Yemen. Uno de ellos fue hundido y otro sufrió daños importantes y goteaba aceite.

Los ataques recientes han incluido el uso por parte de Ansarollah de nuevos sistemas de armas, incluidos drones navales. Las potencia militar de los huthíes sigue sorprendiendo a la Casa Blanca y el Pentágono ignora el alcance de los arsenales de armas en su poder.

“Nos siguen sorprendiendo. No tenemos una buena idea de lo que todavía tienen”, dijo un funcionario de defensa a la CNN. Los militares confiesan que no pueden evaluar si los cientos de bombas estadounidenses lanzadas sobre Yemen han tenido algún impacto en la potencia militares de los huthíes.

En la Casa Blanca algunos confiesan en voz baja que la mejor manera de poner fin al bloqueo del Mar Rojo es poner fin a la Guerra de Gaza. Creen que los huthíes dejarán de atacar a los barcos tan pronto como en Gaza termine la agresión israelí.

De repente el mundo ha descubierto a los huthíes

El 19 de noviembre la irrupción de los huthíes en el escenario internacional causó un verdadero estupor, sobre todo porque los “expertos” aún no tenían preparada una explicación para el consumo de las cadenas de la televisión. Aquel día los huthíes grabaron su asalto al buque Galaxy Leader. Era propaganda armada. Ahora el mundo habla de ellos.

La Guerra de Yemen ha pasado de su dimensión estrictamente local a otra internacional. Las acciones de Ansarollah (“Los Seguidores de Dios”) obstaculizan el comercio internacional.

El antiguo nombre de Yemen es “Arabia Feliz”, un país estructurado en torno a clanes y federaciones tribales con fuertes tradiciones bélicas. Hasta 1990 estuvo dividido entre la República Árabe de Yemen (Yemen del norte) y la República Democrática Popular de Yemen (Yemen del sur). La unión de 1990 se rompió en 1994 con el deseo secesionista del sur contra el control de los del norte.

El presidente Alí Saleh reprimió violentamente a los secesionistas y se enfrentó a muchas tribus, incluidos los huthíes del Alto Yemen, cerca de la frontera con Arabia saudí.

El imán Hussein Badreddin El Huthi creó Ansarollah en 2004 y su asesinato desencadenó la revuelta en la región de Saada, que luego condujo a una guerra civil. Ansarollah no sólo se enfrentó al gobierno, sino también a la Hermandad Musulmana, a los secesionistas del sur y a los yihadistas de Al Qaeda y el Califato Islámico.

Después llegó la intervención armada de Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos, Sudán, Jordania, Qatar y Egipto. Durante su avance hacia la capital, Sanaa, Ansarollah mezcló unidades nasseristas y baasistas en su interior.

Como tantas otras organizaciones regionales, cuyo origen es religioso, Ansarollah adquirió un carácter nacional o nacionalista. Badreddin, su fundador, estudió en Sudán con Hassan Al-Tourabi (1932-2016), un teórico de un nacionalismo revolucionario, a la vez panárabe y panislamista.

Ansarollah formó alianzas con otros clanes, tribus y confederaciones consuetudinarias. En 1990 y 1991, Yemen apoyó al Irak de Saddam Hussein en la anexión de Kuwait.

También atrajeron la atención de la Libia de Gadafi y la ayuda logística de Pyongyang les llegó a través de un comerciante sirio cercano a Bashar Al-Assad. Algunas fuentes aseguran que los misiles y drones de guerra no son iraníes, sino norcoreanos.

Una rama del chiísmo: el zaidismo

Una parte importante de los yemeníes profesa el zaidismo, una rama poco conocida del islam chiíta. La ruptura entre los zaydis y otros chiítas se produjo entre los hijos del cuarto imán, Alí Zayn Al-Abidin (659-713).

Al mismo tiempo, los zaidíes se sienten bastante cercanos al sunnismo hasta el punto de que algunos los consideran la quinta escuela del islam sunita.

Hoy los huthíes siguen el modelo de Hezbollah. Su nuevo símbolo retoma el del movimiento libanés con otro color. Por lo tanto, su defensa de la causa palestina no debería sorprender.

Un Estado colonial es un injerto político: el caso de Israel

Israel es un injerto, un Estado postizo creado por unos recién llegados a la región. La población procede de acá y de allá. Es un mosaico que carece de homogeneidad. La argamasa que compacta a este Estado ortopédico no es una religión sino una ideología política, el sionismo, y un brazo burocrático, el Ministerio de Absorción, que no existe en ningún otro país del mundo.

En 1970 el parlamento israelí modificó la llamada “Ley del Retorno” otorgando la ciudadanía automática no solo a los judíos, sino también a sus hijos, nietos y cónyuges no judíos, así como a los cónyuges no judíos de sus hijos y nietos.

Sin embargo, el 17 por cien de la población israelí aún tiene la doble nacionalidad. Un pie en el pasado y el otro que no acaba de encajar en ninguna parte. A la mayor parte de los israelíes les gustaría tener una segunda nacionalidad. No están convencidos de que el Estado pueda sobrevivir mucho tiempo más.

Como el judaísmo es una religión que existe en países muy diferentes, no tiene una homogeneidad interna. Un askenazi no tiene mucho que ver con un sefardí, ni con un “falasha”, que es como llaman despectivamente a los judíos originarios de Etiopía.

Lo mismo ocurre con los idiomas y dialectos que hablan los recién llegados, que también son muy diferentes (yidis, ladino), hasta el punto de que el Estado tuvo que poner a una reliquia desaparecida, el hebreo, por encima de los demás para que los israelíes pudieran entenderse entre ellos.

El monolingüismo hebreo actual es otro postizo, una política de Estado que surge en 1948. Entonces nadie hablaba hebreo, ni fuera ni dentro de Israel. Nada más aterrizar de su lugar de origen, los emigrantes ingresaban en los “ulpanim” o escuelas para aprender el nuevo idioma.

Si alguien viaja a Oriente Medio y pregunta a un árabe dónde ha nacido, le responderá señalando con el dedo. La casa natal de sus abuelos, sus padres y sus hermanos está ahí mismo, muy cerca.

Pero si pregunta a un israelí, le dirá que ha nacido muy lejos del lugar, que llegó hace pocos años y que sus abuelos y sus padres nunca conocieron esas tierras. Sólo conocían los nombres de los lugares por las menciones de los textos religiosos que les recitaban los rabinos.

Por más que se empeñen, los sionistas no pueden ocultar que no ha existido ningún retorno, ni “vuelta a casa”. Se puede comprobar en los fundadores del Estado de Israel. Sus biografías no comienzan en algun lugar “entre el rio y el mar”, sino muy lejos, normalmente en el triángulo que hoy forman Polonia, Bielorrusia y Ucrania, que en su momento formaron parte del Imperio zarista. Por eso, al margen del hebreo, el idioma de Israel es el ruso, varios medios de comunicación emiten en ruso y muchos israelíes escuchan la televisión rusa.

Los inmigrantes rusos llaman a Israel “la pequeña Rusia”. Se fueron porque el zarismo los perseguía, pero nunca renunciaron a su cultura originaria. En varias ciudades israelíes hay cafés y bares “rusos”, además de teatros y clubes. No obstante, tradicionalmente la política de asimilación de los gobiernos de Tel Aviv se ha opuesto a ello porque quieren promover una religión uniforme, un único idioma y una cultura homogénea.

La emigración de los judíos rusos se disparó tras la Revolución de 1905, aunque entonces los países de destino fueron muy variados. Hasta la Primera Guerra Mundial los imperialistas no intensificaron la colonización de Palestina.

La segunda gran ola de emigranes rusos se desató hace cien años, tras la guerra civil, y el sionismo empezó a organizar sistemáticamente la emigración a Palestina, especialmente si procedía de la Unión Soviética. Para animar a los emigrantes a salir, los sionistas pagaban 5.000 dólares, además del vuelo y la estancia inicial en un “centro de absorción”.

Pero si eres negro, la cosa cambia y el gobierno paga 3.500 dólares y un billete de avión a los 40.000 sudaneses y eritreos para que se larguen del país y vuelvan a África. Si no se marchan por su propio pie, se enfrentan a un encarcelamiento indefinido.

Con el traslado de domicilio de los emigrantes se producía también el cambio de apellidos. Es algo que también aparece con claridad entre los primeros fundadores del Estado de Israel, que cambiaron de identidad dos veces, la primera para no parecer judíos en su propio país y la segunda para parecer judíos en el de acogida.

El gran patriarca sionista, Ben Gurion, nació en Plonsk, la actual Polonia, con el apellido Grün.

Moshe Sharett nació con el apellido Chertok en Jerson, la actual Ucrania.

Levi Eshkol nació como Levi Yitzhak Shkolnik en Oratov, cerca de Kiev, la capital ucraniana.

Golda Meir nació con el apellido Mabovich en Kiev, de donde emigró a Estados Unidos siendo muy joven.

Menahem Begin había nacido en Brest-Litovsk, una localidad que fue rusa, luego polaca y actualmente bielorrusa. En su partida de nacimiento figura el nombre completo de Menajem Volfovich Begin en caracteres cirílicos.

El terrorista Isaac Shamir se apellidaba Jezernicki y había nacido en Bialystok, Bielorrusia.

Aunque Simón Peres parece de origen sefardí, nació en una pequeña localidad de la Polonia actual y sus padres eran originarios de Kronstadt (Rusia).

A Isaac Rabin le nombraron Primer Ministro de Israel en 1974 y había nacido en Israel. Por fin había un patriarca autóctono del lugar. Pero su padre era ucraniano y su madre bielorrusa.

Ahora es más frecuente. Netanyahu también ha nacido en Israel, pero emigró a Estados Unidos, donde estudió. Su padre Benzion fue el secretario personal de Jabotinsky, el creador del sionismo moderno. Su nombre real era Benzion Mileikowsky y había nacido en Varsovia.

La UNRWA hace frente a una misión imposible desde hace 75 años

La UNRWA es un organismo de la ONU creado hace 75 años para que los palestinos expulsados de sus tierras no se murieran de hambre en los campos de refugiados dispersos a lo largo de Oriente Medio.

Debía ser provisional porque los palestinos tenían “derecho al retorno” que, como todos los demás derechos, nunca han podido ejercer. Ya podrán transcurrir otros 75 años que, si la situación no cambia, la UNRWA seguirá en los campamentos, dando de comer a los palestinos.

Para que los palestinos se mueran de hambre, Israel lleva mucho tiempo pidiendo el desmantelamiento de este organismo. Le acusa de utilizar en sus escuelas libros de texto escolares que son “antisemitas” y hostiles al Estado sionista. El Tel Aviv se consideran por encima de la ONU y aseguran que la UNRWA no será parte de la Gaza de la posguerra que están diseñando.

Pero si el organismo desaparece, ¿quién suplirá sus funciones? ¿cómo darán de comer a los palestinos? La UNRWA proporciona servicios vitales en Gaza, Jerusalén este, Cisjordania y otros países. Si lo demantelan, la potencia ocupante, o sea, Israel, debería cumplir sus funciones, según el derecho internacional. Como el presupuesto de la UNRWA es de unos 1.000 millones de cólares, ese gasto correría por cuenta de los sionistas… Teóricamente, claro, porque Israel tiene carta blanca. El derecho internacional le importa un bledo..

El cerco se estrecha. Desde el comienzo de la guerra, los sionistas han aumentado la presión. Recientemente el ejército israelí dijo que había descubierto un túnel de 700 metros de longitud que Hamas había excavado bajo una escuela de la UNRWA. Era una de las pruebas de que el organismo está totalmente infiltrado por Hamas.

Pero los inventos no acaban ahí. Los sionistas dicen que 12 de sus empleados estuvieron involucrados en el ataque de Hamas del 7 de octubre. A una antigua rehén la hicieron decir que había estado retenida en la casa de alguien que trabajaba para la UNRWA.

El director del organismo, Philippe Lazzarini, hizo gala de sumisión a los sionistas y le faltó tiempo para despedir sin más preámbulos a los 12 palestinos. La campaña de presión de los imperialistas ha sido terrible. El Wall Street Journal llegó a decir que el 10 por cien de los empleados de la UNRWA tienen vínculos con organizaciones islamistas.

Pero en un país islámico, ¿quién no tiene vinculos con los islamistas? En un territorio, como Gaza, administrado por Hamas, que ganó las últimas elecciones, ¿cómo no tener vínculos con Hamas?

Era el pretexto perfecto. Los imperialists salieron en socorro de los sionistas. Una docena de países, encabezados por Estados Unidos y sus sicarios (Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia, Italia, Finlandia, Países Bajos y Japón) suspendieron las aportaciones económicas a la UNRWA, que suponen casi la mitad del presupuesto.

Originalmente, la UNRWA se concibió como un organismo temporal que debía ayudar a 726.000 palestinos deportados por la “nakba”. Hoy es responsable de casi 6 millones de personas. A los refugiados se les han sumado sus hijos y nietos. Todos ellos han pasado a poblar los 58 campamentos repartidos por la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén este, Jordania, el Líbano y Siria.

El organismo se ocupa de la educación, la salud, la protección y la ayuda de emergencia. Mantiene más de 700 escuelas que reúnen a 530.000 alumnos.

Fueron los yihadistas quienes lanzaron gas mostaza contra la población siria

En 2015 el Califato Islámico atacó a otra milicia armada en Marea, Siria, con gas mostaza, según la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. El informe fue publicado el jueves y confirma las investigaciones realizadas previamente.

“Hay motivos razonables para creer que unidades del Califato Islámico estuvieron detrás del ataque con armas químicas perpetrado el 1 de septiembre de 2015 en Marea”, asegura la organización con sede en La Haya. “El agente químico fue lanzado utilizando uno o más cañones de artillería”, añade el comunicado. También afirma haber identificado a cuatro personas como autoras del ataque, aunque no las identifica.

Al menos once personas resultaron heridas en el ataque a esta localidad, entonces controlada por una milicia irregular en la provincia de Alepo, cerca de la frontera con Turquía, cuando fue bombardeada desde zonas controladas por el Califato Islámico los días 1 y 3 de septiembre de 2015.

En el momento del impacto, al menos seis proyectiles liberaron una sustancia negra y viscosa con un olor acre similar al ajo. “Al menos once personas que estuvieron en contacto con la sustancia líquida presentaron síntomas correspondientes a la exposición al gas mostaza”, añade la Organización.

Como informamos en repetidas ocasiones, el ataque químico perpetrado en 2013 en la Ghuta Oriental, cerca de Damasco tampoco fue obra del gobierno sirio.

Desde diciembre de 2002 mercenarios subcontratados de la Defensa estadounidense y europea enviados por los gobiernos de los países OTAN a Siria entrenaron a los yihadistas en Jordania y en Turquía en el manejo de armas químicas.

La fuente que inventó la autoría de dicho ataque químico fueron los servicios de inteligencia británicos. Los medios de comunicación occidentales no hicieron más que reprodicir el embuste a los cuatro vientos.

La guerra desatada por los imperialistas contra Siria ha matado a más de medio millón de personas desde que comenzó en 2011 y ha colocado a más del 90 por cien de la población por debajo del umbral de pobreza.

Hasta ahora la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas siempre había acusado al gobierno de Damasco de recurrir a las armas químicas, a pesar de que destruyó los arsenales en 2013. Incluso, cuando fue necesario, recurrió a la falsificación de las pruebas.

Los palestinos tienen derecho a la lucha armada para resistir la opresión israelí

Esta mañana China ha declarado ante el Tribunal Internacional de Justicia que el recurso de los palestinos a la lucha armada para ejercer su derecho a la autodeterminación, frente al dominio colonial extranjero, es legítimo y está fundamentado en el derecho internacional.

“Ya es hora de implementar la solución de dos Estados a través de medidas concretas y garantizar la incorporación plena de Palestina a la ONU”, ha dicho Ma Xinmin. el representante de China ante ante el Tribunal Internacional de Justicia.

“El uso de la fuerza por parte del pueblo palestino para resistir la opresión extranjera y completar la creación de un Estado independiente, como parte de su búsqueda de autodeterminación, es un derecho inalienable fundado en el derecho internacional”, afirmó el representante chino.

Citando resoluciones de la Asamblea General de la ONU, el asesor legal de China dijo al Tribunal que las personas que luchan por la autodeterminación pueden recurrir a “todos los medios disponibles, incluida la lucha armada”.

“La lucha de los pueblos por su liberación y su derecho a la autodeterminación, incluida la lucha armada contra el colonialismo, la ocupación, la agresión y la dominación por fuerzas extranjeras, no debe considerarse un acto de terrorismo”, añadió, citando convenciones internacionales.

Los verdaderos actos de terrorismo son de una naturaleza completamente diferente, dijo. Las prácticas y políticas opresivas de Israel “han socavado y obstaculizado gravemente el pleno ejercicio del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, añadió.

El conflicto surge “de la prolongada ocupación israelí del territorio palestino y de la prolongada opresión del pueblo palestino por parte de Israel”.

El representante de China destacó que después de la Segunda Guerra Mundial, varios pueblos “se liberaron de la ocupación extranjera, y sus experiencias constituyen una prueba convincente”.

El Tribunal de la Haya ha escuchado las alegaciones orales de los Estados, que forman parte de la acción interpuesta por Sudáfrica contra Israel, acusado de “crimen de genocidio” por su guerra contra los territorios palestinos ocupados.

Palestina tiene una de las tasas de analfabetismo más bajas del mundo

A pesar del bloqueo israelí, los muros, las agresiones militares y los recortes presupuestarios de la UNRWA, Palestina se encuentra entre los países con las tasas de analfabetismo más bajas del mundo, con una tasa promedio del 13,8 por cien entre la población de 15 años o más.

En el mismo grupo de edad, sólo el 3,3 por cien de los palestinos no saben leer, según un informe de la Oficina Central Palestina de Estadísticas.

El informe, que conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, muestra que la tasa de analfabetismo en Palestina ha caído un 10 por cien durante los últimos años.

En comparación, los Estados árabes, según las mismas estadísticas, tienen una tasa de analfabetismo del 24,8 por cien.

Los jóvenes de entre 15 y 29 años tienen las tasas de alfabetización más altas, mientras que poco más del 30 por cien de los palestinos analfabetos tienen 65 años o más.

Estas cifras se alcanzan a pesar de las dificultades que encuentran miles de alumnos palestinos para llegar a sus escuelas en Cisjordania, sobre todo para cruzar los puestos de control militares israelíes o el muro de separación que separa su ciudad natal del lugar donde van a la escuela.

Tras los ataques israelíes contra la Franja de Gaza, los alumnos palestinos tuvieron que continuar sus clases en aulas bombardeadas y en medio de escombros.

Las escuelas en los campos de refugiados palestinos están administradas por la UNRWA, la Agencia de Obras Públicas y Socorro de la ONU para los Refugiados de Palestina, que actualmente enfrenta una grave crisis financiera desde que Estados Unidos, el principal donante de la Oficina, comenzó el boicot.

La financiación es esencial para el funcionamiento de las escuelas, a las que asisten 526.000 niños palestinos en los territorios palestinos ocupados y en los campos de refugiados de Jordania, Líbano y Siria.

Hasta 2017 el dinero estadounidense representaba el 30 por cien del presupuesto de la UNRWA. Israel acogió con satisfacción el boicot y está tomando nuevas medidas para eliminar la presencia de la UNRWA en los territorios ocupados.

Israel reconoce que su batalla contra Hamas ha fracasado

Netanyahu aseguró que el objetivo militar del ejército israelí en Gaza era acabar con Hamas, pero lo más probable es que sea Hamas quien acabe con Netanyahu y, por lo tanto, que la guerra sea un fracaso sin paliativos.

Según un informe del Canal 12 de Israel, la inteligencia militar ya ha advertido al gobierno y a los dirigentes políticos que Hamas sobrevivirá a la ofensiva. Incluso en el caso de que Hamas fuera desmantelado como fuerza militar, el movimiento sobrevivirá como “grupo terrorista” y guerrillero.

Elaborado por la división de investigación del ejército israelí, el informe reconoce que Hamas “mantiene un apoyo pleno” entre los residentes de Gaza y advierte que “Gaza se convertirá en una zona en profunda crisis”, debido a la falta de un plan para el “día después” de la guerra.

El documento fue presentado la semana pasada a los dirigentes políticos israelíes, después de una semana de discusiones entre altos funcionarios militares y de inteligencia.

La conclusión del documento es que Hamas sobrevivirá inevitablemente a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

El informe contradice directamente el objetivo declarado de Netanyahu de erradicar a la organización palestina en todos los niveles, algo que muchos países han denunciado como “poco realista”.

En noviembre el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, dijo que Israel nunca podría eliminar a la organización palestina. “Lo que hemos aprendido a través de nuestra propia experiencia es que a través de medios militares y de otro tipo es posible tener un impacto significativo en la capacidad de un grupo terrorista para obtener recursos, entrenar combatientes, reclutar combatientes, planificar y ejecutar ataques”, dijo Kirby durante una conferencia de prensa.

“Eso no significa que la ideología se marchite y muera”, añadió, algo que reiteró en enero.

El informe llega mientras Israel prepara una ofensiva terrestre contra Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, donde más de la mitad de los 2,3 millones de residentes de Gaza han buscado refugio.

Netanyahu dijo que es sólo cuestión de tiempo que Israel inicie una invasión terrestre de la ciudad fronteriza.

Las tropas israelíes han violado y ejecutado a las mujeres de Gaza

Ayer varios grupos de trabajo de la ONU expresaron su preocupación por “acusaciones creíbles de graves violaciones de derechos humanos” contra mujeres y niñas palestinas en la Franja de Gaza y Cisjordania.

La denuncia ha sido realizada por el equipo de trabajo sobre discriminación contra mujeres y niñas, la relatora especial sobre la violencia contra mujeres y niñas, Reem Alsalem, y la relatora especial sobre la situación de los derechos del hombre en los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.

Las mujeres palestinas son detenidas arbitrariamente, ejecutadas, violadas o amenazadas con agresiones sexual, precisan los denuciantes, quienes añaden que estos actos pueden constituir “violaciones graves de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y constituir delitos graves según el derecho penal internacional que podrían ser procesados bajo el Estatuto de Roma”.

Los denuciantes expresaron su consternación por los informes de múltiples formas de agresión sexual contra detenidas palestinas, que supuestamente fueron desnudadas y registradas por oficiales israelíes varones.

“Al menos dos detenidos palestinos fueron presuntamente violados y otros fueron amenazados con violación y violencia sexual”, dicen los miembros, añadiendo que fotos de detenidos en “circunstancias degradantes” supuestamente fueron tomadas por soldados israelíes y publicadas en línea.

Los miembros citaron casos en los que mujeres y niñas palestinas fueron ejecutadas arbitrariamente en Gaza, a menudo junto con miembros de su familia, incluidos sus hijos.

“Estamos conmocionados por los informes sobre ataques deliberados y ejecuciones extrajudiciales de mujeres y niños palestinos en lugares donde se han refugiado o mientras huían”, dijeron. “Algunos de ellos aparentemente sostenían trozos de tela blanca cuando fueron asesinados por el ejército israelí o sus fuerzas afiliadas”.

Los denunciantes expresaron preocupación por la detención arbitraria de “cientos de mujeres y niñas palestinas, incluidos defensores de los derechos humanos, periodistas y trabajadores humanitarios, en Gaza y Cisjordania desde el 7 de octubre”.

Los israelíes sometieron a las mujeres palestinas a “tratos inhumanos y degradantes, privados de toallas sanitarias, alimentos y medicinas, y brutalmente golpeados”, afirman los miembros de la ONU, añadiendo que al menos en una ocasión los detenidos fueron colocados en una jaula y dejados sin comida bajo la lluvia y frío.

También expresaron preocupación por la desaparición de “un número desconocido de mujeres y niños palestinos, en particular niñas” tras haber estado en contacto con el ejército israelí en la Franja de Gaza. “Según informes inquietantes, al menos una bebé fue trasladada por la fuerza a Israel por el ejército israelí, y los niños fueron separados de sus padres, cuyo paradero sigue siendo desconocido”, lamentan los denunciantes.

“Recordamos al gobierno de Israel que está obligado a respetar los derechos a la vida, la seguridad, la salud y la dignidad de las mujeres y niñas palestinas y a garantizar que nadie sea sometido a violencia, tortura, malos tratos o tratos degradantes, incluidos violencia sexual”.

Los miembros de la ONU exigieron que se lleve a cabo una investigación independiente, imparcial, rápida, exhaustiva y efectiva sobre estas acusaciones y que Israel coopere. Los israelíes deben rendir cuentas y las familias de las víctimas deben recibir “completa reparación y justicia”.

Buenos y malos cristianos

El 19 de octubre el ejército israelí bombardeó la iglesia ortodoxa griega de San Porfirio en la ciudad de Gaza, la iglesia más antigua de Gaza, construida en el siglo XII. Quinientos palestinos, de todas las religiones, se habían refugiado en la iglesia. Al menos 18 personas murieron en el ataque. Dos semanas después, Israel bombardeó y destruyó el Centro Cultural Ortodoxo, también en la ciudad de Gaza.

En diciembre el ejército israelí asedió la Iglesia Católica de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza, donde aproximadamente seiscientos cincuenta palestinos buscaban refugio. Francotiradores israelíes mataron a tiros a una madre y a su hija cuando se refugiaban en la iglesia. Las fuerzas israelíes también bombardearon y dañaron la Iglesia Bautista de Gaza, el Consejo de Iglesias del Cercano Oriente, el convento de las Misioneras de la Caridad y el Hospital Anglicano Al-Ahli en Gaza, donde murieron casi 500 palestinos.

En cuatro meses de bombardeos, el tres por ciento de los aproximadamente 1.000 cristianos palestinos que viven en Gaza han muerto, y muchos más han resultado heridos y desplazados, lo que ha llevado a los dirigentes comunitarios a preocuparse por la posible supresión de toda la comunidad cristiana palestina en Gaza y a pedir apoyo a la comunidad cristiana internacional.

La actual guerra israelí contra Gaza es parte de una larga historia de ataques y eliminación de la comunidad cristiana palestina en Gaza, Jerusalén y Cisjordania. Desde 2007 la pequeña pero antigua comunidad cristiana de Gaza se ha reducido de tres mil a alrededor de mil personas que viven hoy en el enclave. En Cisjordania y Jerusalén, la comunidad cristiana palestina más grande, de alrededor de 50.000 personas, ha experimentado una disminución similar en las últimas décadas.

En gran medida, esta disminución de la población se debe a la tensión de la ocupación israelí, el apartheid y el bloqueo de Palestina, y se ha beneficiado de la recepción más favorable brindada por muchos países occidentales a los emigrantes palestinos cristianos, en contraposición a los emigrantes palestinos musulmanes.

Sin embargo, como señala Ramzy Baroud, la eliminación de la comunidad cristiana palestina también conviene a Israel, que “está interesado en presentar el ‘conflicto’ en Palestina como religioso, para poder […] presentarse como un Estado judío bajo asedio de una masa de población musulmana en Oriente Medio”.

“La supervivencia de los cristianos palestinos”, señala Baroud, “no forma parte de la agenda israelí”.

Los dirigentes israelíes combinan regularmente las identidades palestina y musulmana, borrando así a los cristianos palestinos tanto en el discurso como en la práctica. En diciembre del año pasado, por ejemplo, el presidente israelí Isaac Herzog afirmó que la guerra de Israel contra Gaza “tiene como objetivo […] salvar la civilización occidental”, con Israel siendo “atacado por una red yihadista” y “si no estuviéramos allí, seguiría Europa y luego Estados Unidos”.

También en diciembre, Fleur Hassan-Nahoum, teniente de alcalde de Jerusalén, respondió a los informes de ataques de francotiradores israelíes contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza diciendo que “no había cristianos” ni “iglesias” en Gaza.

A pesar de sus llamamientos de apoyo, la difícil situación de los cristianos palestinos ha encontrado un notable silencio en Occidente. “¿Por qué el Occidente cristiano ignora el destino de los cristianos palestinos?”, pregunta Daoud Kuttab, quien señala que Biden, “un católico ferviente”, no ha dicho ni hecho nada para proteger a sus compatriotas católicos en Gaza.

El pastor palestino Munther Isaac, pastor luterano en Belén, condenó el silencio de los cristianos en Occidente ante la guerra israelí en Gaza: “Ustedes, nuestros amigos europeos, no quiero volver a oírles sermonearnos sobre derechos humanos o derecho internacional”.

En octubre del año pasado, un grupo de doce organizaciones cristianas palestinas envió una carta colectiva a los dirigentes de la iglesia occidental, afirmando que “vemos con horror cuántos cristianos occidentales ofrecen un apoyo inquebrantable a la guerra de Israel contra el pueblo de Palestina” y “mantenemos a los dirigentes de la iglesia occidental y los teólogos que apoyan las guerras de Israel son responsables de su complicidad teológica y política en los crímenes israelíes contra los palestinos”.

El silencio occidental sobre la difícil situación de los cristianos palestinos contrasta marcadamente con la indignación expresada unos años antes por los ataques a comunidades cristianas minoritarias en Irak y Siria. Entre 2014 y 2015, el Califato Islámico de Irak y Siria lanzó una campaña de acoso, bombardeos, desplazamientos y asesinatos contra comunidades cristianas de la región, incluido el secuestro y asesinato de clérigos cristianos, bombardeó iglesias y monasterios y se apoderó de hogares y propiedades de los cristianos.

Los ataques del Califato Islámico contra los cristianos fueron ampliamente cubiertos en ese momento por los principales medios de comunicación occidentales, y grupos que iban desde Amnistía Internacional y Human Rights Watch hasta el Instituto Cato y los Caballeros de Colón publicaron informes que condenaban los ataques. El Papa Francisco condenó públicamente los ataques del Califato Islámico como genocidio contra cristianos en 2015, y en 2016 la Unión Europea, la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el Parlamento británico hicieron lo mismo, condenando todos el genocidio del Califato Islámico cometido contra cristianos en Oriente Medio.

¿Cómo podemos entender este sorprendente doble rasero? Leer el libro de Mahmood Mamdani, “Good Muslim, Bad Muslim”, publicado en 2004, puede resultar útil. En su obra, Mamdani señala la distinción ampliamente establecida en Occidente entre buenos musulmanes, que son “modernos, seculares y occidentalizados”, y malos musulmanes, que son “doctrinarios, antimodernos y virulentos”. Al asociar a los palestinos con la identidad musulmana, y a los musulmanes palestinos con Hamas, los cristianos palestinos quedan parcialmente oscurecidos y tratados como parte de la amenaza terrorista general a la civilización occidental que representan los malos musulmanes. El cristiano palestino se convierte entonces en un mal musulmán (terrorista): “No hay cristianos” en Gaza.

Sin embargo, Mamdani afirma que la principal distinción entre musulmanes buenos y malos no radica en las características culturales o religiosas internas, sino más bien en su postura hacia Estados Unidos y Occidente. Los juicios sobre lo “bueno” y lo “malo” se refieren a identidades políticas, escribe Mamdani, no a identidades culturales o religiosas. “En otras palabras”, como dice sin rodeos Mamdani en otro artículo sobre el tema, “un buen musulmán es un musulmán proestadounidense y un mal musulmán es un musulmán antiestadounidense”.

Para extender el argumento de Mamdani a todas las religiones, los cristianos en Irak y Siria son buenos cristianos que deben ser defendidos, no por ninguna identidad o cultura cristiana inherente, sino porque están siendo atacados por el Califato Islámico (los malos musulmanes), el enemigo de Estados Unidos. Pero los cristianos de Palestina no deben ser defendidos porque tienen la desgracia de ser atacados por Israel, que resulta ser un aliado incondicional de Estados Unidos. De hecho, el cristiano palestino se convierte en un mal cristiano (indescriptible), que se niega a comportarse como si perteneciera a una minoría.

Para ser un buen musulmán o un buen cristiano en Medio Oriente, uno debe asegurarse de que su existencia sea consistente con los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, Occidente e Israel. “Si hay musulmanes buenos y malos”, escribe Mamdani, “entonces se debe tener en cuenta la posibilidad simple pero radical de que también haya occidentales buenos y malos”.

En diciembre del año pasado, el reverendo Munther Isaac, pronunciando su sermón de Navidad en la Iglesia Evangélica Luterana de Belén, hizo la “sugerencia simple pero radical” de revertir la narrativa dominante de cristianos buenos y malos que ha dominado la respuesta occidental a la guerra de Gaza hasta el momento. “La guerra nos confirmó que el mundo no nos reconoce como iguales”, señaló Isaac. “Ni siquiera nuestro parentesco con Cristo nos ha protegido. A sus ojos no somos humanos”.

La Iglesia sudafricana nos enseñó el concepto de “teología de Estado”, definida como la “justificación teológica del status quo basada en el racismo, el capitalismo y el totalitarismo”.

En Estados Unidos, los cristianos americanos “nos envían bombas mientras celebran la Navidad en casa”, señaló Isaac, prueba de que muchos cristianos occidentales han “garantizado que el Imperio tenga la teología necesaria”.

El Sr. Isaac respondió invocando una versión diferente y mejor del cristianismo. “Si Jesús naciera hoy, nacería bajo los escombros de Gaza”, dijo Isaac. “Si nosotros, como cristianos, no estamos indignados por este genocidio”, dijo, “por el uso de la Biblia como arma para justificarlo, entonces hay algo mal en nuestro testimonio cristiano y la credibilidad del Evangelio está amenazada.

Mayssoun Sukarieh https://mondoweiss.net/2024/02/good-christians-bad-christians/

Una brigada de élite del ejército israelí se niega a combatir en Gaza

Un grupo de soldados israelíes de la Brigada de élite Givati se ha negado a combatir en la Franja de Gaza, acusando al ejército de descuidar su bienestar físico y sicológico, según el diario Haaretz (*).

Desde que el ejército israelí comenzó su invasión terrestre contra Gaza en octubre, la Brigada Givati, que incluye combatientes de élite, ha participado en las batallas más difíciles en el enclave y ha perdido a muchos de sus mandos y miembros, lo que ha obligado a la dirección del ejército a retirarlos temporalmente del campo de batalla.

Los grupos de la resistencia palestina han golpeado repetidamente a los miembros de Givati y otras unidades de élite en Gaza, obligándolos a retirarse de ciertas áreas, después de dejar muchos soldados sobre el terreno, entre muertos y heridos.

Durante una conversación con los comandantes de campo, los soldados afirmaron que no tenían el coraje suficiente para regresar al campo de batalla y expresaron temor de que ello pusiera en peligro sus vidas.

Los mando del ejército israelí aún no han decidido cómo responder a la negativa de los soldados a reincorporarse a la batalla, dice el periódico.

Miles de soldados israelíes han resultado muertos y heridos en la guerra de Gaza. Las pérdidas militares israelíes estimadas siguen siendo mucho mayores en los medios de comunicación y en los informes hospitalarios filtrados en comparación con la cifra oficial declarada oficialmente por el ejército israelí.

(*) https://www.haaretz.co.il/news/politics/2024-02-14/ty-article/.premium/0000018d-a3d7-d400-a7cd-fff7e4180000

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