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La Unrwa acusa a Israel de torturar a sus funcionarios

La tensión entre Israel y la Unrwa ha aumentado esta semana. El organismo internacional acusa a las tropas israelíes de cometer actos de “tortura” contra algunos de sus empleados detenidos en Gaza desde el 7 de octubre.

La Unrwa es una institución creada por la ONU en 1949 para encargarse de los refugiados palestinos expulsados de sus tierras el año anterior.

La Unrwa está en el centro de la polémica desde que Israel acusó a finales de enero a 12 de sus empleados de estar implicados en el ataque del 7 de octubre perpetrado por la resistencia palestina.

El lunes el ejército israelí acusó a la agencia de la ONU de emplear a “más de 450 terroristas” en la Franja de Gaza.

En este contexto, muchos países defendieron a la Agencia ante la Asamblea General de la ONU, e incluso Suecia y Canadá han anunciado que reanudan la financiación del organismo internacional más de un mes después de suspenderla, al igual que una quincena de países más.

La decisión se produce después de que la Comisión Europea dijera a principios de este mes que liberaría 50 millones de euros para financiar a la Unrwa. Pero la situación económica del organismo intrnacional sigue siendo precaria.

“Anuncio la reanudación de la financiación de la UNRWA por parte de Canadá”, declaró el ministro de Desarrollo Internacional, Ahmed Hussen, durante una rueda de prensa.

Suecia dijo que también reanudaba la ayuda a la agencia de la ONU con problemas de liquidez con un pago inicial de 20 millones de dólares, después de recibir garantías de controles adicionales sobre el gasto y el personal de la agencia.

“El gobierno ha asignado 400 millones de coronas a la Unrwa para el año 2024. La decisión de hoy se refiere a un primer pago de 200 millones de coronas”, dijo el gobierno sueco en un comunicado.

Añadió que para liberar la ayuda, la Unrwa ha aceptado “autorizar controles, auditorías independientes, reforzar la supervisión interna y controles adicionales sobre el personal”.

Canadá es el primer país del G7 en reanudar la financiación

La decisión canadiense se tomó “por la desastrosa situación humanitaria sobre el terreno”, afirmó Hussen, subrayando que Canadá es el “primer país del G7 que reanuda la financiación”.

Alrededor de 15 países, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Japón, suspendieron la financiación de la Unrwa a finales de enero por un total de 450 millones de dólares, equivalente a más de la mitad de los fondos recibidos el año pasado.

Tras estas acusaciones, la ONU separó inmediatamente a los empleados acusados ​​que aún estaban vivos y se inició una investigación interna. Al mismo tiempo, su secretario general, Antonio Guterres, encargó a un grupo independiente la misión de evaluar la Unrwa y su neutralidad.

“Examinamos el informe provisional de la investigación sobre la Unrwa y su contenido nos tranquilizó”, explicó el ministro canadiense, quien también anunció que Canadá unirá fuerzas con Jordania y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para llevar a cabo envíos aéreos de ayuda humanitaria a Gaza, donde la población, bombardeada y asediada por Israel, está amenazada de hambruna.

La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly, tiene previsto visitar Israel, Jerusalén y la Cisjordania ocupada durante tres días, a partir de mañana.

Hamas llama a una escalada de movilizaciones durante el Ramadán

En un discurso de quince minutos que fue transmitido ayer por Al Jazira, Abu Obaida, portavoz de las Brigadas Al Qassam, el brazo armado de Hamas, aseguró que “los derechos [de los palestinos] sólo podrán obtenerse por la fuerza y ​​las armas”.

En el plano militar, Obaida afirmó que su organización había causado grandes pérdidas “al ocupante entre sus oficiales, soldados y mercenarios”. Sobre el futuro de los combates, pidió en particular una “escalada de manifestaciones” durante el mes de Ramadán y “enfrentamientos en todos los frentes” en Cisjordania, Gaza, Jerusalén e incluso fuera de Palestina.

Consideró que la operación del 7 de octubre cambió las reglas del juego en el escenario internacional.

También argumentó que la población de Gaza se enfrenta ahora a “una agresión sionista estadounidense sin precedentes en la historia” y que el ataque del 7 de octubre fue sólo una respuesta “a una agresión que ha durado décadas”, culminando en un intento de demolición de la Mezquita de Al-Aqsa.

Respecto a las recientes negociaciones en El Cairo, Obaida declaró que “el gobierno de ocupación está utilizando el engaño”, al tiempo que subrayó que el objetivo de los palestinos es un alto el fuego definitivo en Gaza y una retirada de las fuerzas israelíes.

“La pelota está en su tejado”, dijo sobre los rehenes que Israel está tratando de liberar. «Su gobierno está manipulando a sus hijos e insistiendo en volver a ponerlos en ataúdes», dijo, dirigiéndose a las familias.

Recordó que un cierto número de rehenes sufren deshidratación y están expuestos a los bombardeos israelíes.

Abou Obaïda también atacó abiertamente el “doble discurso” y la “indiferencia” de la administración estadounidense sobre el destino de los prisioneros palestinos y la destrucción en la Franja de Gaza, afirmando que Washington tenía un desprecio total por los derechos humanos.

La vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora

En el pequeño y superpoblado enclave de Gaza millones de palestinos son el objetivo mortal de más de 65.000 bombas, así como de disparos de ininterrumpidos de tanques y francotiradores.

Los israelíes han destruido edificios de apartamentos, mercados, campos de refugiados, hospitales, clínicas, ambulancias, panaderías, escuelas, mezquitas, iglesias, carreteras, redes eléctricas, tuberías… casi todo.

La maquinaria de guerra israelí equipada por Estados Unidos incluso arrasó los cultivos agrícolas, incluidos miles de olivos en una granja, derribó numerosos cementerios y bombardeó a civiles que huían por órdenes israelíes, al tiempo que bloqueó los pocos camiones que transportaban ayuda humanitaria desde Egipto.

Casi sin atención médica, sin más medicamentos y con enfermedades infecciosas propagándose particularmente entre bebés, niños, enfermos y ancianos, ¿podemos creer que el número de muertos acaba de superar las 30.000? Con cinco mil bebés nacidos cada mes entre los escombros, sus madres heridas y sin alimentos, atención médica, medicinas ni agua potable para ninguno de sus hijos, está justificado un severo escepticismo ante el recuento oficial.

El Ministerio de Salud dice que su recuento proviene únicamente de informes de muertes nombradas por hospitales y morgues. Pero a medida que las semanas se han convertido en meses, los hospitales y morgues destruidos y discapacitados ya no pueden seguir el ritmo de los cadáveres, ni contar a los que han muerto tirados en las carreteras aliadas y bajo los escombros de los edificios.

El 29 de diciembre Devi Sridhar, catedrático de salud pública de la Universidad de Edimburgo, predijo medio millón de muertes para este año en un artículo publicado en The Guardian (*).

En los últimos días, la situación se ha vuelto más grave. El 2 de marzo el Washington Post escribió: “La mayoría de los más de dos millones de residentes de Gaza enfrentan la perspectiva de una hambruna, una situación que representa el deterioro más rápido del estado nutricional de una población nunca registrado en el mundo, según los trabajadores humanitarios. Los niños mueren de hambre a un ritmo sin precedentes jamás visto en el mundo. Los grupos humanitarios han señalado la restricción por parte de Israel del flujo de ayuda al territorio como un factor clave de la crisis. Algunos destacados funcionarios israelíes abogan abiertamente por impedir estas transferencias de ayuda”.

El director del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland, dice: “Debemos ser claros: los civiles en Gaza están enfermando de hambre y sed debido a las restricciones de entrada impuestas por Israel. Se están bloqueando intencionalmente suministros vitales y las mujeres y los niños están pagando el precio”.

Martin Griffiths, el principal funcionario humanitario de la ONU, dice que “la vida se escapa de Gaza a una velocidad aterradora”. Según el Washington Post, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, advirtió sobre “un número desconocido de personas –estimadas en decenas de miles– que yacen bajo los escombros de edificios destruidos por los ataques israelíes”.

Volker Turk, alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, dice que todos los residentes de Gaza corren un riesgo inminente de sufrir hambruna. Casi todo el mundo bebe agua salada y contaminada. La atención sanitaria en todo el país apenas funciona. Imagínese lo que esto significa para los heridos y quienes sufren brotes de enfermedades infecciosas. Ya pensamos que muchos se están muriendo de hambre. UNICEF, el Comité Internacional de Rescate, la Media Luna Roja Palestina y Médicos Sin Fronteras dicen que las mismas condiciones catastróficas están empeorando rápidamente.

El número de víctimas real es tres, cuatro, cinco, seis veces mayor que las cifras del Ministerio de Salud de Gaza.

(*) https://www.theguardian.com/commentisfree/2023/dec/29/health-organisations-disease-gaza-population-outbreaks-conflict

En el sur de Líbano no hay ninguna perspectiva de alto el fuego

En las negociaciones para un alto el fuego en Gaza, en las que participan Estados Unidos, Israel, Egipto y Qatar, no hay nadie que hable en nombre de Hamas, cuyo papel parece ser el de esperar pacientemente en la habitación contigua.

Algo parecido sucede en el sur de Líbano, donde ha estallado otra guerra. Aunque haya un acuerdo para Gaza, no es posible saber si se hará extensivo a Líbano. El lunes Naim Qassem, dirigente de Hezbollah, confirmó que la milicia cesará sus ataques contra Israel una vez termine la guerra en el enclave palestino. “Si detienen el ataque a Gaza y la guerra terminará en la región”, afirmó.

Sin embargo, Yoav Gallant, ministro de Defensa de Israel, dijo que las operaciones israelíes contra Hezbollah no cesará incluso si se lograra un alto el fuego en Gaza.

Desde que el 8 de octubre Hezbollah comenzó su campaña de solidaridad con la resistencia palestina, con el objetivo de desviar recursos israelíes de Gaza, Israel ha respondido matando a 229 miembros de la milicia, principalmente en Líbano, pero también en Siria. Además han muerto 30 civiles, entre ellos tres periodistas.

Hussein Yazbeck, cuyo rango exacto en la milicia se desconoce, fue asesinado el 3 de enero. Wissam Hassan al-Tawil, comandante de la fuerza de élite Radwan de Hezbollah, fue asesinado el 8 de enero, mientras que Ali Hussein Burji, comandante de la fuerza aérea, fue asesinado en el sur del Líbano el 9 de enero.

Israel también ha atacado depósitos de armas y sitios de lanzamiento de misiles de Hezbollah en Líbano, muchos de los cuales estaban ubicados en zonas residenciales.

Hasta el momento, los intercambios de misiles han causado la muerte de siete civiles del lado israelí, así como la muerte de diez soldados y reservistas del ejército israelí. También se lanzaron varios ataques contra Israel desde territorio sirio, que no han causado heridos.

Los ministros libaneses piden moderación. “Si bien insistimos en la calma y llamamos a todas las partes a evitar una escalada, vemos que el enemigo israelí está ampliando su agresión”, dijo el mes pasado Najib Mikati, primer ministro saliente del Líbano, en un comunicado.

La declaración se produjo tras un mortífero ataque aéreo israelí en Nabatieh, en el sur del Líbano, que dejó diez civiles muertos, entre ellos siete miembros de una misma familia y una madre y sus dos hijos. Tras este ataque se declaró un día de luto.

Nabih Berri, presidente del Parlamento libanés, condenó la “masacre” y añadió que “el derramamiento de sangre en Nabatieh es atribuible a los enviados internacionales, a la ONU y a las organizaciones de derechos humanos” que no actuaron para reducir las tensiones.

Mientras tanto, Hezbollah prometió tomar represalias por el ataque. “El enemigo pagará el precio de estos crímenes”, advirtió Hassan Fadlallah, un dirigente de Hezbollah en un comunicado.

Poco después, dispararon una ráfaga de cohetes contra una base militar en Safed, al norte de Israel, matando al sargento del ejército israelí Omer Sarah Benjo.

Aunque todas las partes parecen dispuestas a evitar una guerra directa que podría resultar en un choque regional importante, no ha habido ninguna tregua en las hostilidades, excepto durante el alto el fuego temporal de noviembre del año pasado durante la guerra entre Israel y Hamas.

La industria israelí del dátil teme un boicot durante el Ramadán

La actual guerra de Israel en Gaza ha hecho que sea cada vez más difícil vender dátiles israelíes en el mercado europeo a medida que se acerca el mes del Ramadán, según el diario Haaretz.

Alrededor de un tercio de las exportaciones anuales de dátiles de las empresas israelíes se realizan durante el Ramadán, pero el temor a un boicot ha llevado a las empresas a ocultar el origen israelí de la fruta.

La empresa de dátiles Medjool ha suspendida una campaña publicitaria valorada en total 550.000 dólares destinada a promocionar su producción por temor al boicot.

La vigilancia de los musulmanes hacia las mercancías israelíes ha aumentado tras la agresión contra la población de Gaza. “Cualquiera que se acerque a los estantes y vea que dice ‘Producido en Israel’ se lo pensará dos veces”, dijo a Haaretz un empresario vinculado a la industria del dátil.

“Muchos dátiles se venden durante el Ramadán y cada vez que [las comunidades musulmanas] pueden comprar [dátiles] a otros [productores], intentan sancionarnos”, añadió.

En los últimos años el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha intensificado su campaña para presionar económicamente a las empresas israelíes para que pongan fin a la ocupación de las tierras palestinas.

Dada la importancia de esta fruta en el ritual islámico del Ramadán, muchos musulmanes se esfuerzan por garantizar que sus dátiles se obtengan de forma ética.

Israel es uno de los mayores productores de dátiles del mundo, particularmente de la popular variedad Medjool.

El movimiento BDS han realizado esfuerzos concertados para garantizar que los consumidores puedan tomar una decisión informada y evitar comprar dátiles israelíes. “Hay organizaciones que entran en los supermercados europeos donde se venden dátiles de nuestra marca y ponen pegatinas que dicen que los compradores están ‘contribuyendo al genocidio’”, dijo a Haaretz un productor de dátiles israelí.

La campaña de solidaridad con Palestina afirma que la mayoría de los dátiles Medjool de Israel son cultivados por colonos israelíes en asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania.

Los militantes que luchan contra la ocupación israelí advierten periódicamente al público que compruebe las etiquetas que indican el origen de los dátiles antes de comprarlos.

Las repercusiones económicas para Israel podrían ser considerables. Israel posee el 50 por cien del mercado de Medjool, lo que lo convierte en uno de los mayores productores del mundo en términos de volumen de producción.

El valor de las exportaciones de dátiles de Israel ascendió a 338 millones de dólares en 2022, en comparación con los 432 millones de dólares de todas las demás frutas combinadas, según datos del Ministerio de Agricultura de Israel.

En un intento de contrarrestar las campañas de boicot, los empresarios israelíes trabajan con algunos compradores para cambiar las etiquetas de sus productos para ocultar el origen de los dátiles.

Las exportaciones de dátiles a Turquía cayeron un 50 por cien en octubre del año pasado. El mercado turco representa aproximadamente el 10 por cien de todas las exportaciones israelíes de dátiles.

—https://www.middleeasteye.net/news/israeli-date-industry-fears-ramadan-boycott-following-gaza-bloodshed

Los inesperados beneficios del bloqueo del Mar Rojo para China

A pesar de la prioridad que China concede al comercio internacional, el bloqueo del Mar Rojo por los huthíes ha fortalecido la posición regional de China, al tiempo que ha encerrado a su adversario estadounidense en una crisis imposible de ganar.

La extensión de la guerra de Gaza al Mar Rojo ha creado una crisis marítima internacional que involucra a muchos países. A pesar de la campaña de bombardeos encabezada por Estados Unidos para disuadir a los huthíes, los ataques se recrudecen y ahora utilizan armas submarinas.

Uno de los mares más transitadas del mundo se está militarizando rápidamente. Una flota china llegó recientemente al Golfo de Adén, incluyendo el destructor de misiles guiados Jiaozuo, la fragata de misiles guiados Xuchang, un barco de suministros y más de 700 soldados.

El gobierno chino quiere contribuir al restablecimiento de la estabilidad en el Mar Rojo. “Debemos mantener conjuntamente la seguridad en las rutas marítimas del Mar Rojo de conformidad con la ley y respetar la soberanía y la integridad territorial de los países a lo largo de la costa del Mar Rojo, incluido Yemen”, subrayó el mes pasado Wang Yi, ministro chino de Asuntos Exteriores.

China, el país comercial más grande del mundo, depende del Mar Rojo como su salvavidas marítimo. Por esa vía pasan la mayor parte de las exportaciones del gigante asiático a Europa y grandes cantidades de petróleo y materias primas llegan a los puertos chinos.

La neutralidad china en Oriente Medio

Antes del envío de la 46 Flota china, la respuesta de Pekín a los ataques marítimos de Ansarollah había sido relativamente silenciosa. Desde entonces, China ha condenado los ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos y Reino Unido contra los huthíes y se ha negado a unirse a la coalición naval encabezada por Occidente.

La respuesta de China a las crecientes tensiones e inseguridad en el Mar Rojo es consistente con la estrategia de política exterior de Pekín, que incluye el respeto por la soberanía y la doctrina de la no injerencia.

En el Golfo Arábigo, China también ha seguido un plan equilibrado y neutral. Quedó ilustrado hace casi un año, cuando Pekín negoció un acuerdo de reconciliación sorpresa entre Irán y Arabia saudí, en el que desempeñó el papel de garante.

En Yemen, aunque China se alinea con el no reconocimiento del gobierno encabezado por Ansarollah en Sanaa, ha iniciado un diálogo con los huthíes y ha mantenido una postura no beligerante, a diferencia de muchos estados árabes y occidentales.

El papel regional de China

China está tratando de aprovechar su influencia en los países de Oriente Medio para aliviar las tensiones regionales y promover iniciativas de estabilización. Su principal objetivo es garantizar el éxito a largo plazo de la multimillonaria Ruta de la Seda y mantener las rutas comerciales libres de conflictos.

Las motivaciones de Pekín para mantenerse fuera de la coalición naval occidental son fáciles de entender: primero, China no tiene ningún interés en apoyar la hegemonía estadounidense; en segundo lugar, unirse a ella podría perturbar su diplomacia multilateral frente a Ansarollah e Irán; y tercero, el mundo árabe-musulmán, en general, y el resto del sur mundial lo interpretarían como un apoyo a la guerra de Israel contra Gaza. En cambio, el rechazo de la coalición naval occidental ha fortalecido la imagen regional de China como defensora de la causa palestina.

La cooperación de Pekín con Occidente para asegurar el Mar Rojo no sería buena para las relaciones de China con los árabes e Irán. Por eso ha adoptado moderación política y militar para evitar poner en peligro sus intereses económicos y diplomáticos en la región.

La culpa es de Estados Unidos

Los chinos ven la crisis del Mar Rojo como un desafío a la paz y la estabilidad regionales, pero ven la crisis de Gaza como el origen fundamental de la crisis. Por tanto, la solución debe basarse en un alto el fuego, el alivio de las tensiones y el retorno a la solución de dos Estados en Palestina.

El aumento de los ataques en el Mar Rojo es una consecuencia de la guerra en Gaza y, quizás lo más importante, la política estadounidense de apoyar al gobierno israelí. China señala que ni Washington ni Londres han recibido autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para utilizar la fuerza y, ​​por lo tanto, los ataques estadounidenses y británicos carecen de legitimidad a los ojos de los chinos.

China se ha beneficiado de la creciente ira contra Estados Unidos en todo el mundo islámico y el Tercer Mundo. La Guerra de Gaza y su expansión hasta el Mar Rojo permitieron a Pekín ganar fácilmente “poder blando” y reforzar la importancia de la multipolaridad para los árabes.

Es cierto que China ha sufrido algunas repercusiones económicas de la crisis del Mar Rojo, aunque es difícil evaluar su alcance. Sin embargo, los beneficios políticos superan las pérdidas económicas asociadas. La crisis está afectando a China, pero las pérdidas son principalmente económicas y menores, mientras que las ganancias son principalmente políticas, ya que China se pone del lado de los países árabes en la cuestión de Gaza.

En cierto modo, China se ha beneficiado económicamente de la crisis del Mar Rojo. Dado que Ansarollah se esfuerza por atacar únicamente a los barcos vinculados a Israel, los barcos chinos que operan en la región están a salvo de los ataques yemeníes.

Después de que muchas compañías navieras internacionales de contenedores decidieran pasar por Sudáfrica para evitar los misiles y drones de Ansarollah, dos barcos con bandera china –el Zhong Gu Ji Lin y el Zhong Gu Shan Dong– continuaron transitando por el Mar Rojo.

Los mercantes chinos reciben grandes descuentos en sus seguros cuando navegan por el Mar Rojo, otra señal de que los ataques huthíes en la región están perjudicando los intereses comerciales de los barcos con vínculos con Occidente. Desde entonces, los estadounidenses han implorado a Pekín que presione a Irán para que ordene a los huthíes que detengan los ataques marítimos. Sin embargo, las súplicas han fracasado, en gran medida porque Washington supone erróneamente que Pekín tiene influencia sobre Teherán y que Irán puede exigir a Ansarollah que detenga los ataques.

De todos modos, el hecho de que Estados Unidos esté recurriendo a China en busca de dicha ayuda en medio de la escalada de tensiones en el Mar Rojo refuerza el estatuto de Pekín como potencia a la que se debe recurrir en situaciones de crisis de seguridad internacionales.

Desde octubre-noviembre del año pasado, Estados Unidos ha tenido mucho menos tiempo para ocuparse de sus expedientes sobre el Mar de China Meridional y Taiwán. Eso permite al gobierno de Pekín actuar de manera más asertiva en Oriente Medio, mientras Estados Unidos sigue distraído. Los acontecimientos en el Mar Rojo mantienen la atención de Estados Unidos sobre la región y no le permiten expandir su presencia en el Indo-Pacífico, donde la principal prioridad de Estados Unidos es contener a China. La guerra en Ucrania tiene la misma ventaja para China. A medida que la conectividad de la región euroatlántica con el Indo-Pacífico crezca para contener a China y aumentar la cooperación de la OTAN con la región del Indo-Pacífico, las tensiones en Oriente Medio y Ucrania serán una bendición para China.

En última instancia, la crisis del Mar Rojo y la incapacidad de Washington para disuadir a Ansarollah han asestado un nuevo golpe a la hegemonía estadounidense. Desde la perspectiva de China, la escalada del conflicto en el Mar Rojo sirve para aislar aún más a Estados Unidos y resaltar sus limitaciones como garante de seguridad, particularmente a la luz de su apoyo incondicional al brutal ataque militar de Israel contra Gaza.

Es razonable considerar que China está ganando con la crisis del Mar Rojo.

Giorgio Cafiero https://thecradle.co/articles/chinas-unexpected-gains-from-the-red-sea-crisis

La mitad de los exportadores británicos están afectados por el bloqueo del Mar Rojo

La mayoría de los exportadores y fabricantes británicos han sentido el impacto de la perturbación en el Mar Rojo causada por los ataques a la navegación por parte de los rebeldes huthíes de Yemen.

Las Cámaras de Comercio Británicas dicen que el 55 por cien de los exportadores han padecido interrupciones, al igual que el 53 por cien de los fabricantes y empresas de servicios de empresa a consumidor, una categoría que incluye minoristas y mayoristas. En todas las empresas, el 37 por cien informó de algún impacto.

“Ha habido capacidad excedente en la industria del transporte marítimo de carga para responder a las dificultades, lo que nos ha dado algo de tiempo”, dijo William Bain, director de política comercial de las Cámaras de Comercio.

“Nuestra investigación sugiere que cuanto más persista la situación actual, más probable será que las presiones de costos comiencen a aumentar”, añadió Bain.

Algunas empresas informaron de que los costos de alquiler de contenedores se habían cuadruplicado, mientras que otras enfrentaron retrasos en las entregas de tres a cuatro semanas, así como dificultades de flujo de caja y escasez de repuestos.

El Banco de Inglaterra ha destacado la perturbación del Mar Rojo como uno de los principales riesgos al alza para la inflación este año, aunque hasta la fecha los ataques y la escalada de la guerra a Oriente Medio ha tenido menos impacto económico en Gran Bretaña de lo que se temía originalmente.

Los militantes huthíes han lanzado repetidos ataques con aviones no tripulados y misiles en el Mar Rojo, el estrecho de Bab El Mandeb y el Golfo de Adén desde noviembre en apoyo a los palestinos, mientras continúa la guerra entre Israel y Hamas.

La semana pasada, los huthíes dijeron que intensificarían los ataques a los barcos con vínculos con Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña. Los ataques también han alcanzado a los cables submarinos, cuatro de los cuales han sido cortados.

Las Cámaras de Comercio realizaron su encuesta entre el 15 de enero y el 9 de febrero con respuestas de 1.087 empresas, el 90 por cien de las cuales tenían menos de 250 empleados.

Esta mañana el Índice de Gerentes de Compras de S&P mostró que los costos de las empresas británicas aumentaron en febrero al ritmo más rápido en seis meses.

Muchos empresarios mencionaron los mayores costos de transporte relacionados con el bloqueo del Mar Rojo, pero el aumento de la masa salarial fue un factor más importante para la mayoría.

Los estibadores indios se niegan a cargar armas para Israel en los puertos

Un sindicato que representa a los trabajadores de 11 importantes puertos indios dijo que “se niegan a operar y enviar cargamentos de armas a Israel en medio de la guerra en curso en la Franja de Gaza, días después de la publicación de informes que indicaban que se estaban enviando drones de fabricación india a la entidad ocupante”.

El Sindicato de Trabajadores del Transporte Marítimo de la India afirmó en un comunicado oficial que “se niegan a cargar o descargar cargamentos de armas procedentes de Israel o de cualquier país que pueda manejar material militar para la guerra en Palestina”.

La declaración emitida por el sindicato afirma: “Nosotros, los trabajadores portuarios, que formamos parte de los sindicatos, siempre nos opondremos a la guerra y al asesinato de personas inocentes, como mujeres y niños”.

T. Narendra Rao, secretario general de la Federación de Trabajadores del Transporte Marítimo de la India, dijo que “boicotearán cualquier barco que transporte armas, municiones o envíos de armas a Israel”.

La Federación también dijo: “Hemos decidido que cumpliremos con nuestro deber y no manejaremos ningún cargamento de armas, lo que ayudará a Israel a matar más mujeres y niños, como lo vemos y leemos todos los días en la prensa”.

El sindicato representa a más de 3.500 trabajadores en 11 puertos públicos de India. Está afiliado de la Confederación Sindical Mundial y la acción se inspira en una reunión reciente en Atenas donde varios representantes sindicales expresaron su solidaridad con los palestinos masacrados en la guerra.

Una empresa conjunta controlada por el holding Adani en Hyderabad ha producido y entregado más de 20 drones de combate al ejército israelí. Los drones Hermes 900, similares a los suministrados recientemente por la empresa india Adani-Elbit Advanced Systems Ltd., se han desplegado ampliamente en la ofensiva de Israel contra Gaza, que ha asesinado a 30.000 personas, incluidos más de 10.000 niños.

Ni el gobierno de ocupación ni Nueva Delhi han confirmado la venta, pero a principios de febrero Adani confirmó que la exportación se había realizado.

La guerra de desgaste de Hezbollah contra Israel

Poco después del asesinato por parte de Israel del número dos de Hamas, Saleh Al-Arouri, en Beirut el 2 de enero, Hezbollah difundió inmediatamente una breve declaración condenando el ataque en su territorio.

Al día siguiente, el dirigente de Hezbollah, Hassan Nasrallah, pronunció un discurso para conmemorar el cuarto aniversario del asesinato por parte de Estados Unidos del general iraní Qasem Soleimani, asesinado en Bagdad en 2020.

El hecho de que Nasrallah abordara el asesinato de Arouri en aquella ocasión particular es significativo ya que Soleimani fue el arquitecto del Eje de la Resistencia.

Durante su discurso de 3 de enero, Nasrallah reiteró la estrategia de su grupo de buscar un compromiso militar medido a través de la frontera con el Estado sionista. Dos días después habló extensamente sobre los resultados de la campaña militar de Hezbollah contra Israel durante los últimos tres meses, recordando que se habían lanzado 670 ataques y se habían atacado 494 objetivos israelíes importantes cerca de la frontera libanesa, incluidos decenas de asentamientos, bases militares, radares y estaciones de vigilancia.

Nasrallah también sugirió que unos 230.000 colonos israelíes podrían haber sido evacuados del norte del país, lejos de los enfrentamientos fronterizos. Insistió en que sólo la fuerza brutal obligaría a Israel a poner fin a su feroz ataque contra la Franja de Gaza.

Desde el inicio de su campaña, lanzada el 8 de octubre, Hezbollah definió su papel en el conflicto de Gaza como apoyo a la resistencia palestina y compromiso militar en una guerra de desgaste contra el ejército israelí.

La estrategia militar de Hezbollah

El 3 de noviembre Nasrallah definió el compromiso de su partido como una intervención militar mesurada y advirtió a Israel contra cualquier escalada o ataque importante contra Líbano. Afirmó que las operaciones fronterizas de Hezbollah tenían como objetivo atraer un número significativo de fuerzas militares israelíes al frente norte para agotar al ejército israelí y obstaculizar su misión de destruir la resistencia palestina en Gaza.

El dirigente de Hezbollah aclaró que su estrategia militar tiene dos objetivo. El primera es poner fin a las agresiones salvajes, las masacres indiscriminadas, los castigos colectivos y el sufrimiento a gran escala que Israel inflige deliberadamente a la población civil de Gaza.

En la medida en que este objetivo contaba con el apoyo de toda la comunidad internacional, con excepción del gobierno estadounidense, Nasrallah creía que poner fin a la campaña de terror de Israel requería la participación activa de la comunidad internacional y que esta responsabilidad no recaía únicamente en el Eje de la Resistencia.

El compromiso militar de Hezbollah con Israel sería limitado y es poco probable que desemboque en una guerra a gran escala en el Líbano o desvíe la atención de Gaza. Sin embargo, Nasrallah enfatizó que el Eje de la Resistencia, como estrategia secundaria, estaba decidido a frustrar el objetivo militar declarado de Israel de desmantelar a Hamás y otros grupos armados.

Sugirió que Hezbollah y sus aliados verían la erradicación de Hamás y la Jihad Islámica en Gaza como una línea roja cuyo cruce tendría graves consecuencias. Luego añadió que tal respuesta también se produciría tras el asesinato en Líbano de cualquier dirigente del eje de la resistencia.

Sin embargo, también sostuvo que Israel no sería capaz de aplastar la resistencia en Gaza, particularmente teniendo en cuenta los esfuerzos de Hezbollah por agotar y debilitar suficientemente al ejército israelí en el frente norte. Gradualmente, la guerra de desgaste de baja intensidad de Hezbollah comenzó a crear nuevas realidades sobre el terreno, transformando las reglas de enfrentamiento entre las dos partes y debilitando la fuerza militar de Israel.

Si bien Israel intentó atraer a Estados Unidos y otras potencias europeas a la guerra, sólo logró persuadirlos para que trasladaran importantes activos militares a la región al comienzo de la guerra. Sin embargo, como Estados Unidos ha comenzado recientemente a retirarse y a advertir sobre una expansión de la guerra, Netanyahu y el Ministro de Defensa, Yoav Gallant, han comenzado a argumentar la necesidad de una guerra regional más amplia contra Hezbollah, a pesar de que Washington quiere evitar verse arrastrado a una nueva guerra en Oriente Medio, en medio de crecientes rivalidades geopolíticas con China en el sudeste asiático y Rusia en Europa.

Unas metas ambiciosas

En este contexto Israel asesina a Saleh Al-Arouri, en un intento desesperado por redefinir las reglas de enfrentamiento con Hezbollah y elevar la moral israelí, agobiada por su incapacidad para lograr objetivos militares y políticos declarados.

Sin embargo, en su discurso de 5 de enero, Nasrallah rechazó cualquier cambio en las reglas de enfrentamiento establecidas por su grupo en octubre. También prometió una respuesta al asesinato de Arouri para disuadir cualquier repetición de incidentes en suelo libanés, al tiempo que prometió evitar una escalada hacia una guerra total, a menos que Israel decida ampliar su ofensiva.

En el lapso de 24 horas, Hezbollah disparó 62 cohetes de precisión contra la base de control de tráfico aéreo israelí Monte Meron en el norte de Israel.

El 8 de enero Israel intensificó sus ataques asesinando a Wissam Al-Tawil, quien, como jefe adjunto de una unidad de la fuerza de élite Radwan, era considerado uno de sus más altos comandantes. Al día siguiente, Hezbollah lanzó un sofisticado ataque con drones contra el centro de mando militar en el norte de Israel, en Safed. Estos ataques de represalia corren el riesgo de no ser contenidos o incluso de conducir a un conflicto regional que atraería a otros actores externos, en particular Estados Unidos e Irán.

Hezbollah aseguró que los ataques coordinados con cohetes eran sólo una respuesta preliminar y que seguirían otros.

Sin embargo, en el último discurso de Nasrallah fue particularmente significativo la afirmación de que su grupo y otros miembros del Eje de la Resistencia, en cuyo nombre parece hablar, tenían nuevos objetivos.

En primer lugar, Nasrallah sugirió que dado que Israel ahora estaba expuesto y debilitado, sería apropiado expandir la campaña militar de Hezbollah y liberar lo que él considera territorios libaneses bajo ocupación israelí, como las granjas de Chebaa y la aldea de Ghajar.

Proseguir y llevar a cabo una acción tan audaz tendría consecuencias importantes que repercutirían en toda la región, ya que sería la primera vez que Israel cediera, bajo presión militar, territorio que había reclamado enérgicamente. La reciente escalada de Israel puede ser, de hecho, su respuesta brutal a la declaración implícita de Nasrallah.

En segundo lugar, es evidente que varios miembros del Eje de la Resistencia están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre Israel y Estados Unidos para que pongan fin a las atrocidades en Gaza. El movimiento Ansarollah, más conocido como los huthhíes, que constituye la potencia de facto en Yemen, ha llevado a cabo operaciones de alto perfil contra barcos comerciales israelíes o con destino a Israel en el estrecho de Bab el-Mandeb y en el Mar Rojo.

Esta interrupción del transporte marítimo comercial llevó a Estados Unidos a formar una coalición naval multinacional para combatir los ataques huthíes. Sin embargo, estos últimos no sólo continúan su campaña, sino que también envían mortíferos drones contra objetivos israelíes en tierra y mar.

Cuando Estados Unidos hundió recientemente tres pequeños barcos yemeníes, las fuerzas armadas huthíes prometieron responder con fuerza y ​​redoblar sus esfuerzos hasta que termine la guerra en Gaza. Afirmaron su derecho y deber moral de prevenir el genocidio en virtud del artículo 1 de la Convención para la Sanción del Delito de Genocidio. Si el Tribunal Internacional de Justicia falla a favor de Sudáfrica, como predicen muchos expertos, los ataques de Yemen y la interrupción del transporte marítimo comercial israelí habrán ganado legitimidad internacional adicional.

Por su parte, el movimiento conocido como Resistencia Islámica en Irak ha atacado bases militares estadounidenses en el país y en Siria con el fin de aumentar la presión sobre Estados Unidos, abiertamente cómplice de la guerra genocida de Israel.

Y cuando Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos que resultaron en la muerte de un alto dirigente de la milicia iraquí, el primer ministro del país, Mohammed Chia Al-Sudani, anunció rápidamente que su gobierno pondría fin a la presencia de tropas estadounidenses en Irak y cerraría todas las bases militares estadounidenses.

Esta decisión no sólo representa un gran golpe y una vergüenza para Estados Unidos, sino que también ha sido un objetivo importante de Irán desde el asesinato de Soleimani.

Durante años, Estados Unidos ha intentado aislar a Irán y sus aliados en la región. Estaban trabajando en un acuerdo político que habría normalizado las relaciones entre Arabia Saudita e Israel este año. Un acuerdo de este tipo habría allanado el camino para el establecimiento de un importante proyecto geopolítico y comercial que habría vinculado a la India y Oriente Medio (principalmente a través de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Israel) con Europa, llamado India-Oriente Medio- Corredor Europa (IMEC).

Este plan habría fortalecido a los países que Estados Unidos considera amigos y al mismo tiempo habría aislado a aquellos que considera antagónicos u hostiles, como Irán y Turquía. El IMEC fue la respuesta de Estados Unidos a la Ruta de la Seda de China.

A medida que la Ruta de la Seda gana terreno en todo el mundo, el ataque de Hamas y la respuesta genocida de Israel han resultado en un revés masivo para los planes de Estados Unidos en Medio Oriente. El apoyo ciego de Estados Unidos a Israel y su incapacidad para desarrollar una política coherente en la región han socavado su credibilidad y lo que podría servir como su autoridad moral.

Al mismo tiempo, frente a los colosales errores de cálculo de Israel en Gaza, el Eje de la Resistencia puede estar a punto de alcanzar sus principales objetivos geopolíticos, siempre que logre poner fin al genocidio.

Suponiendo que Israel no consiga erradicar o marginar a Hamas y otros grupos armados en Gaza, lo cual es muy probable, el Eje de la Resistencia tendrá que mantener su frente unido para frustrar el proyecto estadounidense de revisión de la arquitectura política regional, que pretende aislarlo y construir un nuevo orden geopolítico centrado en la integración del Estado sionista en la política y la economía de la región.

Es probable que Estados Unidos intente implementar esta estrategia mediante maniobras diplomáticas, presión política, incentivos económicos y amenazas militares para compensar lo que Israel no pudo lograr en el campo de batalla. Y ahí radica el desafío para el Eje de la Resistencia.

Sami Al-Arian https://www.middleeasteye.net/opinion/war-gaza-hezbollah-low-intensity-war-attrition-dividends

Israel expande los asentamientos de sus colonos mediante el terror

El 8 de febrero colonos israelíes atacaron a palestinos que pastoreaban sus rebaños en Sadet a-Thaleh, cerca de Hebrón, en la Cisjordania ocupada. Expulsaron a los palestinos de los pastos y utilizaron drones para asustar a su ganado. Como consecuencia de ello, los pastores sufrieron grandes pérdidas ya que muchos de sus aterrorizados animales sufrieron abortos espontáneos y nacieron muertos durante el apogeo de la temporada de partos.

La agresión forma parte de una guerra económica encabezada por los colonos que está provocando el desplazamiento de la población. Es una de las 561 agresiones de los colonos israelíes contra los palestinos que la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) registró entre el 7 de octubre y el 20 de febrero. Desde el 17 de enero los colonos han matado al menos a ocho palestinos y herido a 111, según la base de datos de OCAH. Las repetidas oleadas terroristas de los colonos, a menudo apoyados por el ejército, han provocado el desplazamiento de 1.208 palestinos, entre ellos 586 niños, repartidos en 198 hogares.

Este tipo de ataques no son incidentes separados sino una política sistemática llevada a cabo por los colonos israelíes contra la población palestina de la Cisjordania ocupada, que se suman a los del ejército israelí en Gaza.

Apoyada por las tropas israelíes y alentada por el gobierno, el terrorismo de los colonos es un elemento central de la política y el plan del Estado israelí para limpiar étnicamente el territorio palestino ocupado con el fin de establecer su plena soberanía y permitir la expansión de los asentamientos.

La colonización es una política de Estado

Todos los asentamientos israelíes son ilegales según el derecho internacional, ya que violan el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, ratificado por Israel. Además, los planes de expansión de los asentamientos se utilizan a menudo para consolidar la anexión de facto de territorios ocupados por parte de Israel.

Israel ha establecido las condiciones políticas y los incentivos económicos, así como la infraestructura, para la expansión de 279 asentamientos en Cisjordania, en los que residen unos 700.000 colonos.

La huella de los asentamientos se extiende más allá de las áreas urbanas amuralladas hacia el campo circundante, donde las familias palestinas viven con el temor constante de ataques a sus hogares, al ganado del que dependen para su sustento y a sus vidas en general.

En varias de las 16 comunidades palestinas trasladadas por la fuerza desde el 7 de octubre, como Khirbet Zanuta en las colinas del sur de Hebrón, los colonos ya han cercado la tierra, controlándola efectivamente para su propio uso e impidiendo el regreso de los palestinos.

Las agresiones de los colonos son terrorismo de Estado

Durante años los colonos armados han atacado a los palestinos bajo la protección y participación del ejército israelí. Los ministros del gobierno de Tel Aviv incitan abiertamente a los colonos a cometer actos de terrorismo contra los palestinos. El año pasado, por ejemplo, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, pidió el exterminio de la ciudad palestina de Huwara.

Los colonos no sólo se benefician del apoyo político, sino también del apoyo militar. En las últimas dos décadas, ha aumentado el despliegue de tropas israelíes en Cisjordania para defender los asentamientos israelíes ilegales. Además, el ejército israelí ha creado, entrenado y armado unidades de defensa territorial compuestas por colonos.

Desde el 7 de octubre, se han desplegado numerosas unidades del ejército en el frente de Gaza, dando a las unidades de defensa territorial de los colonos un papel aún mayor en el establecimiento del control sobre las tierras ocupadas. La línea de separación entre el ejército y los colonos es cada vez más borrosa, particularmente bajo la dirección del Ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, que en los últimos meses ha ordenó la distribución de miles de armas de fuego y otros equipos de combate a los colonos.

Aunque llevada a cabo por ciudadanos privados, el terrorismo de los colonos en la Palestina ocupada sólo puede entenderse como terrorismo de Estado. Permite a Israel tener ambas cosas. El gobierno sionista puede afirmar que se trata de violencia perpetrada por individuos (unas pocas “manzanas podridas” entre los colonos) y negar el papel de sus propias tropas, al tiempo que se beneficia de sus consecuencias (la expulsión de los palestinos de sus tierras).

Proteger al agresor y atacar a las víctimas

Según el derecho internacional, como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a la población palestina. No obstante, el terror de los colonos ocurre abiertamente. El hecho de que el ejército israelí acompañe y proteja a los colonos en sus ataques indica claramente que están ignorando sus responsabilidades legales hacia la población ocupada.

Los colonos tienen patente de corso. No rinden de cuentas de sus agresiones ante los tribunales (militares o civiles). En 2013 una misión de investigación de la ONU informó de que “las autoridades israelíes conocen la identidad de los colonos responsables de actos de violencia e intimidación, pero estos actos continúan impunemente”.

Una investigación más reciente encontró que entre 2005 y 2023, la policía israelí cerró el 93,7 por cien de los expedientes de investigación que involucraban a israelíes dañando a los palestinos y sus propiedades en la Cisjordania ocupada. Desde que el actual gobierno asumió el poder en diciembre de 2022, más de la mitad de los palestinas que han sido víctimas de crímenes israelíes han optado por no presentar denuncia porque no confían en el sistema.

El Estado de Israel ha adoptado el terror de los colonos como herramienta para acelerar el ritmo de la deportación de los palestinos. Una vez que partes importantes de la Palestina ocupada hayan sido limpiadas de población indígena, los asentamientos podrán continuar sin oposición, y también podrá tener lugar la anexión.

El Fiscal del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, está investigando el terrorismo de los colonos, destacando que “Israel tiene una responsabilidad fundamental, como potencia ocupante”, de investigar estos crímenes, procesarlos, evitar que se repitan y garantizar la justicia”.

Pero la investigación del Tribunal Penal Internacional debe abarcar el papel del Estado israelí en el apoyo a los terroristas. La deportación de civiles palestinos por parte de la potencia ocupante es uno de los crímenes de guerra más documentados en Israel.

Al atacar sólo a algunas “manzanas podridas” pero no al Estado israelí, las potencias occidentales dan vía libre a la limpieza étnica. El terror de los colonos se debe atribuir al Estado de Israel por no haber tomado medidas para prevenirla, detenerla y revertir sus efectos.

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