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Por qué es histórica la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Gaza

El martes el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, convocó una rueda de prensa en Argel para explicar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Gaza. La delegación argelina ante la ONU, recordó Attaf, convocó siete sesiones del Consejo de Seguridad sobre la guerra en Gaza.

Finalmente, logró aprobar una resolución a la que calificó de “histórica” por varias razones, que detalló. “Es la primera resolución que surge del Consejo de Seguridad con un contenido claro, específico y explícito”, explicó el ministro.

“Es un logro importante para la cuestión palestina, no sólo en términos de su contenido, sino también desde el punto de vista procesal, ya que es la primera resolución presentada conjuntamente por los miembros electos [el grupo de los 10] en la historia de la Naciones Unidas”, añadió.

Primero, insistió, “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes, cualesquiera que sean las circunstancias y las ilusiones de las partes involucradas”. Si ese no fuera el caso, añadió, “no habríamos visto la reacción de Israel”.

La importancia de la resolución reside también en el hecho de que no pedía un alto el fuego “temporal” sino “permanente”, afirmó el jefe de la diplomacia argelina.

“Hay dos términos que en realidad tienen el mismo significado. ‘Permanent’ en inglés tiene una connotación que no era deseable y optamos por ‘duradero’. Es el mismo significado. Cuando hablamos de una solución a la cuestión palestina, estamos hablando de una solución duradera y no de una solución permanente”, explicó.

Por lo tanto, además de ser duradero o permanente, el alto el fuego solicitado en la resolución también es “incondicional”. En otras palabras, no está relacionado con la cuestión de la liberación de los rehenes israelíes, que es objeto de negociaciones separadas entre las dos partes”.

De paso Attaf reveló que, junto con Rusia y China, Argelia votó en contra de la resolución presentada por Estados Unidos el viernes de la semana pasada porque el alto el fuego estaba condicionado a la liberación de los rehenes, incondicionalmente.

La segunda razón de la oposición argelina es la condena de Hamas, sin la previa condena de Israel.

Finalmente, Argelia votó en contra porque no se tuvo en cuenta la enmienda que proponía para advertir contra una ofensiva sobre Rafah.

Ahora que se ha adoptado una resolución que pide formalmente un alto el fuego en Gaza, lo más importante sigue siendo: implementar el contenido de la resolución y establecer un alto el fuego efectivo. El ministro argelino de Asuntos Exteriores reconoce que no será sencillo.

La etapa de implementación comenzará a partir del miércoles 27 de marzo con discusiones para estudiar los mecanismos para implementar la resolución. “Las próximas acciones se centrarán en monitorear la implementación de la resolución y detener la agresión israelí contra la Franja de Gaza y garantizar la llegada de ayuda humanitaria. Es importante encontrar las herramientas que permitan a las Naciones Unidas hacer cumplir la resolución del Consejo de Seguridad”, afirmó Ahmed Attaf.

Señala también, como señal de progreso, que está prevista una reunión en el Consejo de Seguridad a nivel ministerial para el 17 de abril sobre la cuestión de la UNRWA y la de la admisión de Palestina en la ONU como miembro de pleno derecho.

Ahmed Attaf admitió que todo lo que sucede en el mundo en torno a la cuestión palestina, con países que consideran prohibir la venta de armas a Israel y otros que no dudan en acusarlo de apartheid, le recuerda los últimos años de apartheid en Sudáfrica.

El ejército israelí desprecia la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU

El ejército israelí ha vuelto a bombardear Gaza, matando a decenas de palestinos en las últimas horas, a pesar de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige un alto el fuego “inmediato”.

A primera hora de ayer el Ministerio de Sanidad palestino informó de 70 muertos en ataques aéreos, incluidos 13 en la cercana Rafah, la ciudad donde se hacinan un millón y medio de palestinos, la mayoría de ellos refugiados que han perdido sus viviendas.

“Escuchamos una enorme explosión. Los escombros cayeron sobre nosotros. Había pedazos de cuerpos en los árboles. Había 22 ó 23 mártires, todos desplazados de Gaza”, dijo Houssam Qazaat, un desplazado, en medio de la destrucción de Rafah.

La situación humanitaria en Gaza sigue siendo desesperada. La mayoría de los 2,4 millones de habitantes están amenazados de hambruna según la ONU. El Ministerio de Sanidad palestino anunció la muerte de siete palestinos ahogados mientras intentaban recuperar la ayuda lanzada en paracaídas por un avión.

Israel ha prometido destruir a Hamas y dice que está decidido a continuar su ofensiva en Gaza que hasta ahora ha dejado 32.333 muertos, en su mayoría civiles.

El lunes, por primera vez desde el inicio de la guerra, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución exigiendo un alto el fuego, con 14 votos a favor y una abstención, la de Estados Unidos, que hasta ahora había bloqueado tres textos de resolución pidiendo un alto el fuego.

La resolución exige un alto el fuego inmediato y “la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes” capturados el 7 de octubre. No aplicar la resolución sería “imperdonable”, advirtió el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, tras la votación.

Furioso con Estados Unidos, Israel canceló la esperada visita de una delegación a Washington, diciendo que la abstención estadounidense estaba dañando tanto su esfuerzo bélico como sus esfuerzos por liberar a los rehenes.

“No tenemos el derecho moral a detener la guerra mientras haya rehenes en Gaza”, declaró el ministro de Defensa, Yoav Gallant, de visita en Estados Unidos, insistiendo en la necesidad de ganar a Hamas, que saludó el llamamiento a un alto el fuego y acusó a Israel de provocar el “fracaso” de las conversaciones en Doha en las que participaron mediadores internacionales -Qatar, Egipto, Estados Unidos- para una tregua.

El martes llegó a Irán su máximo dirigente, Ismail Haniyeh, aliado del movimiento palestino.

Netanyahu está decidido a llevar a cabo una ofensiva terrestre en Rafah, a pesar de los temores de la comunidad internacional, incluido Estados Unidos, por la población civil.

‘La gente muere por una lata de atún’

Según la ONU, menos de un tercio de los hospitales de la Franja de Gaza están operativos, y sólo parcialmente, tres hospitales que son objeto de operaciones militares de destrucción.

En el complejo hospitalario de Al Shifa, en el norte de Gaza, más de 170 combatientes palestinos han muerto desde el 18 de marzo. En Jan Yunes, al sur, los soldados israelíes rodean el hospital Nasser y otros operan alrededor del hospital Al Amal.

La situación humanitaria es particularmente catastrófica en el norte de la Franja de Gaza, asediada por Israel desde el 9 de octubre y sometida ya a un bloqueo total israelí desde 2007.

En Jabaliya los vecinos, muchos de ellos mujeres y niños, hacen cola a diario para llenar bidones de agua que transportan en carretillas, carros o con la fuerza de los brazos y esperan recibir los alimentos en los puntos de distribución.

Israel controla estrictamente la entrada por tierra de la ayuda que llega a cuentagotas desde Egipto, lo que ha llevado a algunos gobiernos extranjeros a lanzar paquetes de alimentos desde el aire sobre Gaza.

“La gente muere por una lata de atún”, dijo Mohamad Al Sabaawi, un residente de Gaza, blandiendo la única lata de atún que pudo recolectar. No muy lejos, otro hombre dice que arriesga su vida por una lata de frijoles “que será compartida por 18 personas”.

El Consejo de Seguridad de la ONU exige un alto el fuego inmediato en Gaza

Ayer el Consejo de Seguridad de la ONU exigió un alto el fuego inmediato en Gaza. Catorce países votaron a favor de la resolución, presentada por diez miembros electos del Consejo, mientras que Estados Unidos se abstuvo.

La resolución pide un “alto el fuego inmediato durante el mes de Ramadán, respetado por todas las partes y que conduzca a un alto el fuego duradero”.

También exige “la liberación inmediata e incondicional de todos los prisioneros, así como la garantía de acceso humanitario para satisfacer sus necesidades médicas y otras necesidades humanitarias”.

La ONU y algunos países miembros han reaccionado a la afirmación de Estados Unidos de que la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU es no vinculante.

“Estamos encantados de que el Consejo haya adoptado la tan esperada resolución que exige un alto el fuego inmediato en Gaza y la liberación de los prisioneros”, dijo Pedro Comissario, representante de Mozambique ante la ONU, en nombre del grupo de los 10 miembros electos.

La resolución fue presentada al Consejo por el grupo de los 10, que incluye a Argelia, Ecuador, Guyana, Japón, Malta, Mozambique, Corea del sur, Sierra Leona, Eslovenia y Suiza.

Comissario, que instó a la entrega inmediata e ininterrumpida de ayuda humanitaria a Gaza, dijo: “Los 10 esperan que la resolución adoptada hoy sea implementada de buena fe por todas las partes y que contribuya a aliviar el sufrimiento del pueblo de Gaza”.

También expresó su esperanza de que la resolución “abriera el camino a perspectivas más positivas para una paz duradera en Oriente Medio”.

Cuando le preguntaron sobre las afirmaciones de Estados Unidos de que la resolución era “no vinculante”, dijo que “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas son vinculantes y ejecutables”.

Hamas expresó su “voluntad de iniciar un proceso de intercambio” de prisioneros por rehenes “inmediatamente” así como “de lograr un alto el fuego permanente que conduzca a la retirada de todas las fuerzas israelíes” del enclave.

Por su parte, Israel -a través de su ministro de Defensa, Yoav Gallant- afirmó que no tenía “el derecho moral a detener la guerra mientras haya rehenes en Gaza”, y canceló la visita de una delegación a Washington como reacción a la abstención estadounidese en la votación.

Qatar, mediador en las conversaciones entre Hamas e Israel, acogió con satisfacción la votación de la ONU y pidió a ambas partes que participen “positivamente en las negociaciones en curso”.

Egipto, por su parte, acogió con satisfacción un “primer paso importante y necesario para detener el derramamiento de sangre”, al tiempo que señaló el desequilibrio de la resolución debido a su “duración limitada y las obligaciones que implica”.

Un día histórico para los palestinos

Hablando en nombre del bloque árabe, el representante palestino ante la ONU, Riyad Mansour, calificó la resolución como un “día histórico” y dijo que era un “paso importante” hacia el fin de la agresión contra los palestinos.

“Creo que el alto el fuego allanará el camino para la implementación de este segundo objetivo”, el fin de la agresión contra los palestinos, subrayó Mansur.

Criticando la posición de Estados Unidos, que argumentó que la resolución no era vinculante, Mansour dijo: “Vamos ante el Consejo de Seguridad. Nos están diciendo que no es vinculante. No estamos de acuerdo. Las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes”.

“Y si Israel no lo implementa, es deber del Consejo de Seguridad recurrir al Capítulo VII para tomar medidas punitivas que le obliguen a cumplir la resolución del Consejo de Seguridad”, añadió.

Durante su rueda de prensa diaria el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, explicó que “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad son parte integrante del derecho internacional. Son tan vinculantes como el derecho internacional”.

Después de la adopción de la resolución, Estados Unidos afirmó que no era vinculante debido al uso del lenguaje “se solicita un alto el fuego” en lugar de “decide la necesidad de un alto el fuego”.

Sin embargo, según el artículo 25 de la Carta de la ONU, no es necesario recurrir a lo dispuesto en el Capítulo VII para que las resoluciones sean vinculantes.

Sudáfrica detendrá a quienes luchen en las filas del ejército israelí

La ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, ha anunciado que su país detendrá a quienes luchen en las filas del ejército israelí. La declaración refuerza las tensiones entre ambos países, particularmente desde que Sudáfrica acusó a Israel de genocidio ante el Tribunal Internacional de Justicia.

A través de Pandor, Sudáfrica ha instado a protestar frente a las embajadas de los “cinco principales partidarios” de Israel, sin nombrarlos explícitamente. Estados Unidos, Reino Unido y Alemania se encuentran entre los aliados a los que se dirigirán las movilizaciones internacionales contra el apoyo militar a Israel.

La decisión del gobierno sudafricano de emprender acciones legales contra los ciudadanos involucrados en la guerra contra la población palestina de Gaza surge de las preocupaciones expresadas en diciembre, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores advirtió que participar en combates en Gaza sin autorización oficial podría dar lugar a acciones legales en virtud de las leyes de control de armas de Sudáfrica.

Recientemente el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que Israel debe tomar todas las medidas necesarias para impedir actos de genocidio en la Franja de Gaza.

La orden sigue a una denuncia presentada por Sudáfrica, que afirma que Israel está violando la Convención de la ONU contra el Genocidio de 1948. La participación directa de Sudáfrica en este asunto demuestra su compromiso de defender el derecho internacional, incluso en ausencia de acciones similares por parte de importantes potencias como Estados Unidos y la Unión Europea.

El tribunal de La Haya, compuesto por 15 jueces y dos jueces adicionales designados por Pretoria y Tel Aviv respectivamente, emitió una decisión jurídicamente vinculante. Pero durante una rueda de prensa Netanyahu ya manifestó claramente que el Tribunal le importa un bledo y que nada ni nadie podrá detener a Israel.

La firme postura de Sudáfrica resalta la complejidad y la intensidad de los debates internacionales sobre la última agresión israelí contra Gaza.

Los ataques en el Mar Rojo son el resultado del colonialismo y la piratería occidentales

Desde la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña ha seguido siendo el socio menor del imperialismo estadounidense. La última campaña de bombardeos angloestadounidenses en Yemen no es una excepción.

La agresión británica hacia Yemen, sin embargo, es anterior a los objetivos estadounidenses. Tiene sus raíces en las prácticas gemelas de piratería y colonialismo sobre las que se construyó el Imperio Británico.

Las actitudes recíprocas de británicos y yemeníes hoy siguen marcadas por el legado de aquella violenta historia. Su sombra se cierne sobre las estrategias empleadas por el imperialismo occidental para librar la guerra marítima en nuestro tiempo. Las lecciones de esta historia guían la resistencia yemení contemporánea.

Al igual que sus homólogos estadounidenses, los dirigentes británicos pretenden justificar sus actuales bombardeos sobre Yemen por la necesidad de proteger el tráfico marítimo internacional contra elementos “deshonestos”, como el movimiento Ansarollah, conocido en los medios de comunicación como huthíes.

Los imperialistas presentan sus acciones bajo la cobertura del derecho internacional, la salvaguarda de la estabilidad mundial y la búsqueda de la prosperidad económica. Pero el largo proceso histórico de construcción del imperio se basó en comportamientos diametralmente opuestos.

En comparación con Estados Unidos, Gran Bretaña tiene una tradición más larga en la construcción de imperios. La riqueza y el poder de Gran Bretaña se basaron en la piratería. Hollywood ha hecho del Caribe el escenario más famoso de esta saga. En realidad, la influencia de la piratería en el orden político del Imperio Británico se extendió hasta las costas de la Península Arábiga y el subcontinente indio.

En el siglo XVII las incursiones marítimas de las florecientes potencias europeas, en particular los holandeses, los franceses y, sobre todo, los británicos, se convirtieron en un medio para saquear la riqueza española acumulada en el “Nuevo Mundo” mediante la expropiación de los nativos y la esclavitud de los africanos.

En aquel momento, la piratería británica iba desde el saqueo de la colonia española de Panamá por parte de Henry Morgan hasta la recuperación de los tesoros monetarios de las armadas hundidas por parte de William Phips.

Este último financió en parte la creación del Banco de Inglaterra. Los piratas fueron apoyados y celebrados por la corona británica. Se les llamaba afablemente “prospecdores” o “corsarios”. Los más ricos, como Morgan y Phips, fueron nombrados caballeros y obtuvieron cargos políticos.

En el siglo XVIII el poder marítimo británico eclipsó a su rival español y se expandió a escala mundial. Para consolidar el Imperio, fue esencial asegurar el comercio marítimo atlántico en lugar de perturbarlo.

Una serie de ordenanzas legales, incluida la Ley Prize de 1692 y la Ley de Piratería de 1700, regularon el saqueo marítimo y dictaminaron sobre su legalidad en los tribunales del almirantazgo. Como resultado, la piratería fue despojada gradualmente de su carácter patriótico, e incluso romántico.

Con el tiempo, la fuerza de la armada británica aumentó, mientras que el número de flotas piratas disminuyó. Estos dos fenómenos son dos caras de la misma moneda: la conquista colonial.

En este contexto de represión, muchos piratas abandonaron el Caribe para tomar rutas más lucrativas en Oriente, a lo largo del Mar Rojo, el Mar Arábigo y el Océano Índico.

Gran Bretaña aún no había sometido por completo a sus adversarios árabes y mogholes en la región. Por lo tanto, siempre que tuviera como objetivo barcos enemigos, la piratería era tolerada y, en algunos casos, alentada. La principal fuerza saqueadora de la India, sin embargo, permaneció en manos de la Compañía de las Indias Orientales, legalmente autorizada.

Hacia mediados del siglo XIX Gran Bretaña se convirtió en el imperio mundial de cabecera. Las rutas comerciales marítimas servían en gran medida a los intereses económicos británicos.

La piratería, como concepto y como práctica, se consideraba enteramente dentro del ámbito de lo ilegal e inmoral. La lucha contra la piratería era un medio no sólo de obtener ventajas económicas, sino también de afirmar el dominio británico sobre sus posesiones de ultramar, o de extender este dominio a nuevas regiones.

Una tradición de resistencia contra el colonialismo

Las rutas marítimas que unían a Gran Bretaña con su colonia más preciada, la India, estaban en el centro de aquella dominación. Los puertos a lo largo de estas rutas, desde Adén hasta la Costa Trucial (costa de la tregua, hoy Emiratos Árabes Unidos), adquirieron un valor estratégico.

Durante los siguientes 150 años, la guerra marítima británica en el Mar Rojo, a lo largo de la costa de Omán y a lo largo del Golfo buscó transformar estas regiones en el patio trasero colonial de Gran Bretaña.

En la costa occidental del Golfo, acertadamente apodada “costa de los piratas”, los británicos lograron, mediante una serie de campañas navales y tratados, someter y luego cooptar a las familias gobernantes árabes.

A mediados del siglo XX, estas potencias locales se transformaron en jeques clientes del imperialismo británico y luego estadounidense.

Por el contrario, los persistentes esfuerzos de Gran Bretaña por convertir a Yemen en una avanzada similar del imperio no tuvieron éxito. Un factor determinante fue la tradición radical de resistencia anticolonial que se desarrolló en Yemen y que culminó en la resistencia armada durante la era de liberación nacional posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Este legado sigue animando la actual resistencia yemení a la ocupación extranjera y la dominación occidental.

A principios del siglo XIX, Adén se convirtió en un objetivo codiciado por los británicos. Su ubicación es ideal para servir como estación de servicio para los barcos que navegan entre la metrópoli y la India.

En 1839 las fuerzas marítimas de la Compañía de las Indias Orientales ocuparon la ciudad portuaria con el pretexto de luchar contra la piratería.

La apertura del Canal de Suez en 1869 hizo que Adén fuera aún más indispensable. Gran parte del comercio marítimo entre Europa y Asia Oriental se desvió del Cabo de Buena Esperanza al Mar Rojo. Adén estaba situada en la desembocadura del estrecho de Bab El Mandeb, la puerta de entrada al Canal de Suez.

Durante los siguientes 150 años, Gran Bretaña utilizó su arsenal de métodos coloniales, desde tácticas diplomáticas de división y dominación hasta la fuerza militar bruta, para mantener su control sobre Adén. Sin embargo, nunca logró extender su dominio al interior del país.

El resultado fue un desarrollo desigual y un orden político fragmentado en Yemen. Desde el principio, y a pesar de la típica colaboración de algunas élites locales, la resistencia yemení a la ocupación británica tuvo sus altibajos, pero nunca se detuvo.

Alcanzó su punto máximo en la década de los sesenta, dentro del desarrollo de la resistencia anticolonial al imperialismo occidental por parte de las poblaciones del Tercer Mundo.

Un legado subestimado

A diferencia de otras luchas de liberación nacional de renombre mundial, como las de Argelia, Vietnam o Cuba, el legado de liberación nacional de Yemen sigue siendo subestimado. Para algunos historiadores, Yemen es el Vietnam británico.

En 1963, el Frente de Liberación Nacional (FNL) del país lanzó una lucha armada con el apoyo de las poblaciones rurales de la región montañosa de Radfan. Los británicos clasificaron al FLN como organización terrorista y respondieron incendiando aldeas y participando en otros actos de violencia colectiva. Sin embargo, las campañas punitivas británicas no lograron debilitar la resistencia yemení.

Las fuerzas radicales de resistencia del sur de Yemen adoptaron una ideología marxista-leninista que imaginaba un futuro socialista para un Yemen liberado.

Su actitud intransigente hacia la ocupación británica resultó en una victoria espectacular en 1967.

Los intentos británicos de negociar un papel económico o militar en el Yemen posterior a la independencia, como Francia en Argelia, fueron de corta duración y en gran medida infructuosos, y los británicos pagaron más de 15 millones de dólares en compensación. Los dirigentes británicos guardaron un doloroso recuerdo de ello que hoy aún persiste.

El legado colonial de Gran Bretaña y su humillante derrota en Yemen no pasaron desapercibidos para el dirigente de Ansarollah, Abdel Malik Al Huthi (*). En un reciente discurso televisado, advirtió a Reino Unido contra cualquier ilusión de recolonizar Yemen. Tales delirios, afirmó, “son señales de una enfermedad mental cuya cura está en nuestras manos: los misiles balísticos que queman barcos en el mar”.

El hecho de que las acciones de los yemeníes estén motivadas por llamamientos a permitir que la ayuda humanitaria fluya hacia los palestinos y a poner fin al genocidio israelí en Gaza, marca un punto de inflexión revolucionario en la historia de la guerra marítima.

La piratería nunca ha sido un acto puramente privado, desvinculado del poder político o de la guerra estatal. Pero casi sin excepción ha implicado un elemento de bandidaje y beneficio personal.

Un ejemplo de ello es el aumento de las incursiones marítimas entre 2007 y 2009 en las costas de África oriental. Estas incursiones tuvieron una dimensión política. Se cree que están vinculadas al grupo militante somalí Al Shabab y se produjeron después de un largo período de agresión estadounidense contra el pueblo somalí.

Pero las incursiones también han dado lugar a demandas de rescate por la liberación de los buques comerciales objetivo. No hay pruebas de ninguna motivación monetaria en el caso de las operaciones de Ansarollah. Por el contrario, estas acciones se basan en objetivos políticos y humanitarios explícitos y hasta el momento no han provocado ninguna muerte civil.

Otra diferencia entre los casos de Somalia y Yemen es la reacción de los actores internacionales. En el primer caso, más de veinte estados enviaron fuerzas navales para contrarrestar las incursiones, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia, India, China y Rusia. Ese consenso falta hoy.

El cisma entre Estados Unidos y sus aliados occidentales, por un lado, y Rusia y China, por otro, significa que el resultado del enfrentamiento entre Estados Unidos y Reino Unido y los rebeldes de Yemen afectará el futuro de la guerra en alta mar.

En este choque asistimos a un cambio de roles. Los rebeldes actúan respetando la justicia y la voluntad de la población. Su resistencia militar va acompañada de manifestaciones pacíficas a gran escala.

En cambio, las autoproclamadas democracias de Reino Unido y Estados Unidos se comportan como imperios canallas, buscando violar el derecho internacional humanitario, en contra de los deseos de gran parte de sus poblaciones, que exigen un alto el fuego permanente.

Si hay que creer en la historia, el regreso de la piratería señala la ruina de los imperios mundiales. La gloria de Gran Bretaña quedó destrozada en las costas de Yemen durante la guerra de independencia de este país.

Hoy Estados Unidos libra su mayor batalla naval desde la Segunda Guerra Mundial en el Mar Rojo. ¿Marcará esta nueva batalla el declive irreversible del sucesor de Gran Bretaña al otro lado del Atlántico y la desaparición de su aliado colonizador en Palestina?

Hicham Safieddin https://www.middleeasteye.net/opinion/red-sea-attacks-yemeni-resistance-spell-end-western-empires-will

(*) Abdel Malik Al Huthi es el hermano del fundador de Ansarollah, Hussein, asesinado en 2004.

El ejército israelí se prepara para atacar a Líbano

El ejército israelí se está preparando para atacar Líbano, ya sea al final del Ramadán, a mediados de abril o incluso antes. Su objetivo sería crear una zona de amortiguamiento en territorio libanés al sur del río Litani, como intentó en vano en 2006.

Entonces se dedicó a destruir sistemáticamente de todas las infraestructuras construidas en esta zona por Hezbollah durante catorce años.

Para evitar acusaciones de crímenes de guerra, el ejército israelí ha arrojado folletos: “Residentes del sur, Hezbollah está poniendo en peligro vuestras vidas, las vidas de vuestras familias y vuestros hogares. Hezbollah instala a sus miembros y depósitos de armas en vuestros barrios”.

De esa manera pueden argumentar que no apuntan contra la población civil, sino que les advirtieron con antelación.

Desde el inicio de la Operación Espada de Hierro, el ejército israelí ha bombardeado 4.500 objetivos, principalmente situados en el sur, pero también en Baalbeck, evitando atacar a otros componentes de la sociedad libanesa. El gobierno de Netanyahu espera que la falta de unidad del país le permita destruir gradualmente el arsenal de Hezbollah, sin provocar ninguna reacción apreciable. Afirma haber eliminado ya a 300 combatientes; Hezbollah reconoce 244.

La Unidad 8200 del ejército israelí intercepta todas las comunicaciones telefónicas y de internet de Líbano, así como casi todas las cámaras de seguridad privadas. Verifica la información y logra identificar a casi todos sus objetivos humanos y físicos. Así pudo, por ejemplo, localizar en enero al dirigente de Hamas, Saleh Al-Aruri, y asesinarlo.

Al mismo tiempo, Tel Aviv se prepara para una respuesta importante de Hezbollah, que acaba de adquirir unas instalaciones portuarias en Larnaca (Chipre) para destruir el puerto israelí de Haifa (*).

En el puerto de Haifa el gobierno de Tel Aviv quiere establecer una terminal de transporte que una India con Europa, a través de Israel.

En el norte de Israel se han habilitado numerosos aparcamientos subterráneos para alojar a los civiles en caso de bombardeos. Además de la instalación de sanitarios, conductos de ventilación, medicamentos y mobiliario, almacenarán alimentos para dos días.

(*) https://www.israelhayom.co.il/news/geopolitics/article/15401622

Los israelíes enseñaron a los mercenarios a torturar a los detenidos en Irak

La tortura y el maltrato de los palestinos por parte de Israel pueden compararse con las tácticas empleadas por Estados Unidos durante la ocupación militar de Irak, pero una mirada más cercana revela sus distintos orígenes, arraigados en el Estado sionista.

Apenas cinco días después del inicio de la guerra en Gaza, soldados y colonos israelíes detuvieron a tres palestinos en la aldea de Wadi al-Seeq en la ocupada Cisjordania. Los desnudaron hasta dejarlos en ropa interior, les vendaron los ojos, los golpearon salvajemente con un tubo de metal, los fotografiaron mientras sufrían su humillación y los sometieron a la máxima indignidad: les orinaron encima.

Una de las víctimas, Mohammad Matar, al relatar su experiencia al periódico israelí Haaretz, comparó esta barbarie con las torturas de Abu Ghraib en Irak. “Eso es exactamente lo que pasó allí”, dijo. “Abu Ghraib con el ejército [israelí]”.

La humillación sexual y la tortura de los palestinos continuaron –y se intensificaron– después de la invasión terrestre de Gaza por parte de Israel dos semanas después. Los soldados israelíes rápidamente detuvieron y humillaron a un gran número de hombres y mujeres palestinos, sometiéndolos a abusos sexuales en varios centros de detención.

El 21 de febrero, Jaled al-Shawish fue el noveno palestino que murió en prisiones israelíes desde el 7 de octubre, probablemente bajo tortura.

Sin embargo, las similitudes entre la tortura perpetrada contra los palestinos hoy y contra los irakíes 20 años antes en Irak no son sorprendentes. Israel y las técnicas de tortura desarrolladas por sus servicios de inteligencia durante décadas de ocupación desempeñaron un papel importante y en gran medida ignorado en el escándalo de la prisión de Abu Ghraib de 2004, incluido el uso de humillaciones sexuales y violaciones.

La silla palestina

Después de la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos en 2003, la general Janis Karpinski, que no tenía experiencia previa en la dirección de prisiones, se encontró supervisando la cárcel de Abu Ghraib y otros centros de detención (15 en total, en el sur y el centro de Irak). Aunque la policía militar bajo su mando no estaba bien equipada para los interrogatorios, el general Geoffrey Miller, famoso por su estancia en el Campamento X-Ray en la Bahía de Guantánamo, abogó por su participación en el proceso.

Karpinski dijo que después de la visita de Miller, un gran número de contratistas civiles comenzaron a llegar a Abu Ghraib para realizar interrogatorios. Estos contratistas civiles luego dieron órdenes a oficiales subalternos de la policía militar de reserva que llevaron a cabo las torturas descritas en las famosas fotografías de torturas publicadas posteriormente en los medios de comunicación.

Señala además que la policía militar que se ve torturando y humillando a irakíes en las imágenes filtradas fue desplegada en Abu Ghraib justo antes de que se tomaran las primeras fotografías. Esto significa que comenzaron a torturar a los prisioneros irakíes de manera sofisticada nada más llegar a la prisión: “Reemplazaron a la unidad de la Guardia Nacional que estaba sirviendo allí porque llevaba un año en misión. Los soldados no deciden una buena mañana ir a torturar a los prisioneros. Algunas fotografías están fechadas a finales de octubre o el mes de noviembre. ¿Qué pasó?”

Entre los contratistas encargados de interrogar a los prisioneros se encontraban mercenarios de la empresa de seguridad privada CACI. Uno de los interrogadores, Eric Fair, estuvo destinado en la prisión de Abu Ghraib y en la volátil ciudad de Faluya en 2004. Dijo que el ejército israelí enseñó a los interrogadores en Irak a utilizar un instrumento de tortura conocido como “silla palestina” durante un ejercicio de entrenamiento conjunto.

En enero de ese año, el director de la CACI, Jack London, visitó Israel como parte de una delegación de altos funcionarios del Congreso estadounidense, contratistas de defensa y cabilderos proisraelíes. Durante esa visita, el entonces ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, entregó a Londres un premio en una cena de gala por sus “logros en el campo de la defensa y la seguridad nacional”. El viaje incluyó una visita a Beit Horon, “el campo de entrenamiento central para las fuerzas antiterroristas de la policía de Israel y la policía de fronteras”, en Cisjordania.

La general Karpinski también destacó la presencia de interrogadores israelíes en Irak. Explicó que en un centro de inteligencia en Bagdad, “vi a un individuo que nunca había tenido la oportunidad de conocer antes y le pregunté qué estaba haciendo allí”. Él dijo: “Bueno, parte del interrogatorio lo hago aquí. Hablo árabe, pero no soy árabe, vengo de Israel”.

Stephen Cambone (un caballo para masacrar)

En noviembre, aproximadamente cuando se tomaron las primeras fotografías que mostraban las torturas en Abu Ghraib, el general estadounidense Ricardo Sánchez, el máximo comandante en Irak, firmó una orden para transferir el mando de Abu Ghraib de Karpinski al coronel Thomas Pappas, comandante del 205 Brigada de Inteligencia Militar.

En ese momento, la inteligencia militar estadounidense estaba bajo el control del Secretario de Defensa para Inteligencia, Stephen Cambone. El puesto le fue creado en marzo de 2003, cuando estaba en marcha la invasión de Irak.

El puesto de Cambone fue concebido originalmente por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, como una “medida centralizadora”, una forma de darle “un caballo para masacrar” en lugar de “una tropa entera” de inteligencia de defensa civil y uniformada.

Aunque Cambone no tenía experiencia en inteligencia, Rumsfeld lo consideraba un protegido y un partidario leal. Bajo el patrocinio de Rumsfeld, Cambone ascendió de alto funcionario a subsecretario a Doug Feith, otro arquitecto de la guerra de Irak. Un memorando del Secretario de Defensa Paul Wolfowitz, superior inmediato de Cambone, indicaba que Cambone era el encargdo de supervisar y dirigir las actividades de inteligencia de todas las organizaciones dentro del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

En otras palabras, Cambone controlaba la inteligencia militar estadounidense que, a su vez, controlaba Abu Ghraib en noviembre de 2003, cuando se tomaron las primeras fotografías de las torturas. Al igual que Feith, Rumsfeld y Wolfowitz, Cambone era un neoconservador proisraelí que había trabajado para el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), un grupo de expertos estadounidense que dio la bienvenida a los neoconservadores republicanos fuera del gobierno durante la presidencia de Clinton en la década de 1990.

En 1998 el PNAC se hizo conocido por defender un movimiento hacia una política exterior estadounidense más asertiva, incluido el derrocamiento de Saddam Hussein, que sólo se produciría después de “un acontecimiento catastrófico y catalizador, una especie de nuevo Pearl Harbor”.

La tortura estrecha vínculos

Bajo la dirección de Cambone la relación entre la inteligencia militar israelí y la estadounidense fue muy estrecha. “Quienes enfrentan problemas similares tienden a compartir su información lo mejor que pueden”, dijo Cambone. Un alto funcionario militar estadounidense también dijo: los israelíes “tienen mucha experiencia, desde una perspectiva militar, con el terrorismo interno, el terrorismo urbano, las operaciones militares urbanas, y hay mucha inteligencia y conocimiento compartido en este momento, lo cual tiene mucho sentido […] Confiamos en su experiencia para saber lo que hacer en este tipo de situaciones”.

La tortura de los irakíes en Abu Ghraib salió a la luz dos meses después, en enero de 2004, cuando un carcelero, Joseph Darby, filtró un CD que contenía fotografías que mostraban las torturas.

Las tácticas utilizadas para torturar a los detenidos se resumieron en un correo electrónico que circuló dentro del Departamento de Defensa. Afirmaba que se mostró a 10 soldados involucrados en actos como “reclusos varones posando desnudos mientras las guardias les señalaban los genitales, reclusas desnudas frente a los guardias, reclusos participando en actos indecentes entre sí y guardias que agredían físicamente a los reclusos, golpeándolos y arrastrándolos con cadenas estranguladoras”.

Estas tácticas fueron descritas con más detalle por el general de división Antonio Taguba, encargado de investigar los acontecimientos de Abu Ghraib. En mayo de 2004 Taguba fue convocado a una reunión con Rumsfeld, Wolfowitz, Cambone y otros funcionarios del Departamento de Defensa, que admitieron ignorar lo que había sucedido en Abu Ghraib. Taguba dijo: “Describí a un detenido desnudo tendido en el suelo mojado, esposado, con un interrogador empujando objetos en su recto, y dije: ‘Eso no es abuso, es tortura’. Se hizo el silencio”.

En otro lugar Taguba dijo que había visto “un vídeo de un soldado estadounidense uniformado sodomizando a una detenida”, así como “fotografías de hombres árabes usando bragas de mujer”. Esto es lo que explica: “Por lo que yo se, los soldados no toman la iniciativa de hacer lo que hicieron sin que la jerarquía esté informada”.

Pero a Taguba sólo se le permitió investigar a la policía militar, no a la brigada de inteligencia militar que controló la prisión desde de noviembre, ni a ningún alto funcionario que supervisó la inteligencia militar, como Cambone, ni a ningún otro alto funcionario del Departamento de Defensa con estrechos vínculos con Israel, incluidos Rumsfeld y Wolfowitz. “Esas tropas de la policía militar no eran tan creativas […] Alguien les estaba dando instrucciones, pero la ley me impidió investigar más a las autoridades superiores”.

La foto de tortura más famosa muestra a un irakí, Saad, de pie sobre una caja, vestido con una manta negra y un pasamontañas, con cables eléctricos conectados a sus manos, pies y pene.

Los rehenes de la Instalación 1391

Pero las técnicas de tortura “creativas” centradas en la humillación sexual y la violación tienen un origen muy claro. Los interrogadores israelíes estaban enseñando a los contratistas y legisladores estadounidenses técnicas de tortura que Israel ha utilizado durante mucho tiempo contra palestinos y otros árabes.

En noviembre de 2003, mientras Cambone elogiaba a Israel por su ayuda en Irak, The Guardian publicó un informe que detallaba la tortura a la que Israel sometía a los prisioneros en una prisión secreta conocida como la Instalación 1391. “Estaba descalzo y en pijama cuando me detuvieron y hacía mucho frío”, dijo Samir Jadala, un conductor de autobús escolar palestino. “Cuando llegué me pidieron que me desnudara y me dieron un uniforme azul. Luego me dieron una bolsa negra para la cabeza”.

Otros ex prisioneros de la Instalación 1391 dijeron que los desnudaron para interrogarlos, les vendaron los ojos, los esposaron y los amenazaron con violarlos. El informe de The Guardian detalla cómo se llevó a cabo la tortura en el centro durante décadas. Los primeros prisioneros del centro fueron libaneses secuestrados por las tropas israelíes durante su ocupación de 18 años del sur del Líbano a partir de 1982.

El jeque Abd al-Karim Obeid, dirigente espiritual del grupo de resistencia libanés Hezbollah, fue secuestrado en 1989 y llevado a la Instalación 1391. Obeid había participado en operaciones guerrilleras destinadas a expulsar a las fuerzas israelíes que ocupaban el país. Fue secuestrado en su casa en la aldea de Jibchit, en el sur del Líbano, por comandos israelíes que llegaron en helicóptero.

Durante la incursión para apoderarse de Obeid, las fuerzas israelíes también secuestraron a un joven, Hashem Fahaf, que visitaba al jeque para pedirle consejo religioso. Fahaf nunca fue acusado de ningún delito, pero estuvo recluido en prisiones israelíes, incluida la Instalación 1391, durante los siguientes once años.

Israel mantuvo a Fahaf y a otros 18 libaneses como rehenes, o como moneda de cambio, para asegurar el regreso del aviador israelí Ron Arad, cuyo avión se estrelló en Líbano mientras bombardeaba objetivos israelíes. Un coronel de reserva de la Unidad 504, conocido como “Het”, contó que un interrogador en la instalación “desnudó a un sospechoso y lo obligó a beber té o café en un cenicero lleno de cenizas de cigarrillo, luego le puso la crema de afeitar o pasta de dientes en la boca del sospechoso”.

Het recuerda otro caso en el que el interrogador, conocido como “Mayor George”, insertó “una porra en el recto de un sospechoso y le pidió que se sentara sobre ella a menos que no quisiera hablar”. En lugar de procesar al Mayor George, el gobierno israelí abrió un proceso penal contra Het por revelar torturas en la Instalación 1391.

Dividir Irak para servir a los intereses de Israel

La ira por las filtraciones de Abu Ghraib alimentó la insurgencia irakí destinada a expulsar a las fuerzas estadounidenses. La propia insurgencia comenzó después de que los mismos conservadores proisraelíes del gobierno de Bush tomaran la fatídica decisión de disolver el ejército irakí.

Este error dejó sin trabajo a cientos de miles de militares calificados, muchos de los cuales se unieron más tarde a las filas de la insurgencia. Con su profundo conocimiento de las armas y tácticas del ejército irakí, estos ex soldados se han convertido en adversarios formidables en la campaña contra las tropas de ocupación estadounidenses.

La violencia rápidamente se salió de control y desembocó en una guerra civil sectaria, que dividió a las poblaciones suní, chií y kurda de Irak. Cientos de miles de irakíes murieron cuando el país quedó desgarrado.

Aunque finalmente surgió un consenso dentro de la defensa estadounidense de que “la decisión de invadir Irak fue precipitada y el plan original para estabilizar el país era mucho peor”, Stephen Cambone tenía otra opinión. Para el que fuera jefe de inteligencia de Donald Rumsfeld, la guerra de Irak y el caos que creó fue “una de las grandes decisiones estratégicas de la primera mitad del siglo XXI, si no la mayor”.

A los ojos de los neoconservadores sionistas, el costo en vidas y sufrimiento humano fue un sacrificio necesario para lograr sus objetivos de larga data en Asia occidental. Los arquitectos de la guerra de Irak, en particular Cambone, Rumsfeld, Feith y Wolfowitz, vieron la devastación que provocaron como un medio para lograr un fin: neutralizar amenazas potenciales a Israel.

Sin embargo, a la luz de las acciones emprendidas por la resistencia islámica en Irak, está claro que esos grandes planes finalmente fracasaron.

William Van Wagenen https://substack.com/redirect/1f257999-f5ee-4b09-a4bb-71ab5444afe5

Los cinco puntos de Hamas para un cese de las hostilidades en Gaza

En un discurso pronunciado el domingo, en vísperas del Ramadán, el dirigente político de Hamas, Ismail Haniyeh, afirmó que la organización no aceptará un acuerdo con Israel que no ponga fin a la guerra en Gaza o permita a los desportados regresar a sus hogares (*).

Haniyeh ha formulado cinco principios para alcanzar un acuerdo integral para poner fin a la guerra actual. “No queremos llegar a un acuerdo que no ponga fin a la guerra en la Franja de Gaza, o que no permita a los desplazados regresar a sus hogares, o que no garantice la salida del enemigo sionista de la Franja de Gaza”, dijo Haniyeh.

Tras las presiones que está sufriendo Hamas por parte de sus patrocinadores, especialmente Qatar, el dirigente palestino trasladó la pelota al tejado de Israel, formulando unas bases fundamentales para firmar un acuerdo.

Esas bases incluyen un alto el fuego completo, la retirada completa del ejército israelí de Gaza, el retorno total e incondicional de los deportados, resolver cuestiones humanitarias, incluidos el socorro, refugio y reconstrucción y llegar a un acuerdo de intercambio de prisioneros.

Hasta ahora Israel “ha evitado ofrecer garantías y compromisos claros, particularmente en lo que respecta a detener la guerra de agresión en la Franja de Gaza”, dice Haniyeh.

Destacó que el acuerdo debe incluir tres fases interrelacionadas y además estar respaldado por garantías internacionales para obligar a Israel a cumplir lo acordado.

El dirigente afirmó que Hamas “está abierto a continuar las negociaciones y a cualquier fórmula que permita alcanzar estos principios y poner fin a esta agresión”.

La guerra sicológica contra Palestina

Haniyeh también advirtió que “el enemigo está librando una guerra psicológica contra nuestro pueblo y hay intentos de sembrar la discordia y crear caos, pero todo eso fracasará”.

“La ocupación tampoco ha logrado desplazar a nuestro pueblo y dividir la Franja de Gaza a pesar de todas las masacres, la limpieza étnica y el genocidio que ha llevado a cabo contra nuestro pueblo palestino”, añadió.

Haniyeh también destaca que Hamas “supervisa los arreglos de la situación interna palestina y está más preocupado que nunca por la unidad del pueblo palestino y la reconstrucción de sus componentes políticos y de dirección sobre bases correctas y sólidas”.

“Esto involucra tres niveles: el nivel de dirección y la reconstrucción del punto de referencia nacional dentro del marco de la OLP a través de elecciones al Consejo Nacional Palestino, un acuerdo sobre la formación de un gobierno de consenso nacional con tareas específicas por un período temporal… y un acuerdo en este momento un programa político para nuestro pueblo”.

A este respecto Hamas ha presentado “un enfoque político”, dijo Haniyeh, quien hizo un llamamiento a los palestinos en Jerusalén, Cisjordania y la diáspora “a apoyar la batalla Inundación de Al Aqsa para proteger Jerusalén y la Mezquita de Al Aqsa contra cualquier conspiración dirigida a nuestros lugares más sagrados, islámicos y cristianos” y a hacer lo que sea necesario durante el Ramadán.

(*) https://twitter.com/i/broadcasts/1mrxmyAanlqxy

La CIA y el Mosad dirigen las negociaciones de alto el fuego en Gaza

Los directores de los servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses, la CIA y el Mosad se reunieron el viernes en el marco de las negociaciones en torno a una tregua en Gaza, según fuentes israelíes, que acusan a Hamas de endurecer su posición.

“El director del Mosad, David Barnea, se reunió ayer [viernes] con el director de la CIA, Bill Burns, como parte de los esfuerzos en curso para avanzar hacia otro acuerdo para liberar a los rehenes” retenidos en Gaza, según un comunicado difundido por la oficina de Netanyahu.

“Los contactos y la cooperación con los mediadores continúan en un intento de reducir las diferencias y avanzar hacia acuerdos”, asegura el comunicado. Pero “por el momento, Hamás mantiene sus posiciones como quien no está interesado en un acuerdo y trata de inflamar la región durante el Ramadán”, dicen los israelíes.

Como anunciamos ayer, Hamas ha convocado movilizaciones durante el Ramadán, lo que pone de manifiesto que las negociaciones están en punto muerto. Qatar amenaza con expulsar a los dirigentes de Hamas del país si no puede convencerlos de aceptar un acuerdo sobre los rehenes, dice el Wall Street Journal.

El portavoz de la sección militar de Hamas afirmó que “no harán concesiones” en sus exigencias de un alto el fuego definitivo en la Franja de Gaza y una retirada de las tropas israelíes a cambio de cualquier acuerdo sobre la liberación de los rehenes.

Anoche el portavoz del ejército israelí, el contralmirante Daniel Hagari, indicó que Israel se estaba preparando “para todos los escenarios operativos posibles” durante el Ramadán y acusó a Hamas de “impedir un alto el fuego humanitario”.

Estados Unidos, Qatar y Egipto están intentando llegar a un acuerdo sobre una pausa en los combates antes del Ramadán, que comienza a principios de la próxima semana, pero las negociaciones hasta ahora no han tenido éxito.

El viernes Biden afirmó que será difícil lograr un alto el fuego antes del Ramadán.

Estados Unidos quiere secar las fuentes de financiación de Hamas

Las presiones contra Hamas arrecian en todos los frentes. Jesse Baker, subsecretario del Tesoro estadounidense para Asia y Oriente Medio en la Oficina de Financiamiento del Terrorismo y Crímenes Financieros, instó al gobierno libanés a impedir el flujo de fondos a Hamas.

El jueves Baker viajó a Beirut para reunirse con políticos y financieros libaneses, a los que transmitió la preocupación de la Casa Blanca por el flujo de fondos de Hamas a través del Líbano, así como de fondos de Hezbolllah procedentes de Irán.

La amenaza fue muy clara: en un momento de bancarrota de Líbano, Estados Unidos exige que el gobierno cumpla las normas internacionales contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. De lo contrario, no habrá inversiones de Estados Unidos y otros países del mundo que rescaten al gobierno libanés de su quiebra.

La Unrwa acusa a Israel de torturar a sus funcionarios

La tensión entre Israel y la Unrwa ha aumentado esta semana. El organismo internacional acusa a las tropas israelíes de cometer actos de “tortura” contra algunos de sus empleados detenidos en Gaza desde el 7 de octubre.

La Unrwa es una institución creada por la ONU en 1949 para encargarse de los refugiados palestinos expulsados de sus tierras el año anterior.

La Unrwa está en el centro de la polémica desde que Israel acusó a finales de enero a 12 de sus empleados de estar implicados en el ataque del 7 de octubre perpetrado por la resistencia palestina.

El lunes el ejército israelí acusó a la agencia de la ONU de emplear a “más de 450 terroristas” en la Franja de Gaza.

En este contexto, muchos países defendieron a la Agencia ante la Asamblea General de la ONU, e incluso Suecia y Canadá han anunciado que reanudan la financiación del organismo internacional más de un mes después de suspenderla, al igual que una quincena de países más.

La decisión se produce después de que la Comisión Europea dijera a principios de este mes que liberaría 50 millones de euros para financiar a la Unrwa. Pero la situación económica del organismo intrnacional sigue siendo precaria.

“Anuncio la reanudación de la financiación de la UNRWA por parte de Canadá”, declaró el ministro de Desarrollo Internacional, Ahmed Hussen, durante una rueda de prensa.

Suecia dijo que también reanudaba la ayuda a la agencia de la ONU con problemas de liquidez con un pago inicial de 20 millones de dólares, después de recibir garantías de controles adicionales sobre el gasto y el personal de la agencia.

“El gobierno ha asignado 400 millones de coronas a la Unrwa para el año 2024. La decisión de hoy se refiere a un primer pago de 200 millones de coronas”, dijo el gobierno sueco en un comunicado.

Añadió que para liberar la ayuda, la Unrwa ha aceptado “autorizar controles, auditorías independientes, reforzar la supervisión interna y controles adicionales sobre el personal”.

Canadá es el primer país del G7 en reanudar la financiación

La decisión canadiense se tomó “por la desastrosa situación humanitaria sobre el terreno”, afirmó Hussen, subrayando que Canadá es el “primer país del G7 que reanuda la financiación”.

Alrededor de 15 países, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Japón, suspendieron la financiación de la Unrwa a finales de enero por un total de 450 millones de dólares, equivalente a más de la mitad de los fondos recibidos el año pasado.

Tras estas acusaciones, la ONU separó inmediatamente a los empleados acusados ​​que aún estaban vivos y se inició una investigación interna. Al mismo tiempo, su secretario general, Antonio Guterres, encargó a un grupo independiente la misión de evaluar la Unrwa y su neutralidad.

“Examinamos el informe provisional de la investigación sobre la Unrwa y su contenido nos tranquilizó”, explicó el ministro canadiense, quien también anunció que Canadá unirá fuerzas con Jordania y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para llevar a cabo envíos aéreos de ayuda humanitaria a Gaza, donde la población, bombardeada y asediada por Israel, está amenazada de hambruna.

La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Mélanie Joly, tiene previsto visitar Israel, Jerusalén y la Cisjordania ocupada durante tres días, a partir de mañana.

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