La web más censurada en internet

Categoría: Opinión (página 9 de 17)

Los sumisos y los rebeldes nunca pueden estar de acuerdo

La humanidad la formamos seres sociables, que es una manera elegante de decir que somos gregarios. Hacemos lo que hace todo el mundo, es decir, repetimos comportamientos que hemos aprendido en algún lugar y en algún momento, por más que a veces aparezcan “ovejas negras”.

A ese carácter social del ser humano no son ajenos los médicos, los científicos, los académicos, los matemáticos… que también tienen sus propias “ovejas negras”, siempre maldecidas porque exponen doctrinas extrañas, inverosímiles.

Lo mismo ocurre con los países del mundo: todos hacen lo mismo e imponen normas parecidas. Algunos esperan a ver qué es lo que hacen los otros, que toman como referencia. Funcionan con mecanismos de imitación y a veces no son más que caricaturas de los originales. Hay mucho de seguidismo y, a veces incluso de competencia. Hay países que no sólo hacen lo mismo que otros, sino que se empeñan en hacerlo mejor que los otros.

Es el caso de Rusia, un país con muchas peculiaridades, la más importante de las cuales es su pasado soviético, que sigue pesando ostensiblemente. En 1991 Rusia se homologó a cualquier otro país capitalista, pero al ser un recién llegado, los nuevos gobiernos se lo creyeron a pies juntillas. Al otro lado del Telón de Acero, en “occidente”, todo era mejor, más bonito, más limpio y, por supuesto, se respetaban los derechos humanos a rajatabla.

Pero no todos los rusos son tan permeables a las modas “occidentales” como los ministros, los parlamentarios o los altos funcionarios. La mayor parte de la población rusa sigue con la cabeza en la URSS; como si no todo hubiera cambiado. Muchos incluso se resisten a las novedades y a la (pos)modernidad porque piensan que no todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo.

La pandemia lo ha vuelto a poner de manifiesto: la población rusa se ha mostrado mucho más resistente a las restricciones y, desde luego, al apartheid sanitario, a los salvoconductos y a la vacunación obligatoria.

Ocurre al revés de lo que siempre ha dicho la propaganda imperialista: los rusos no son tan gregarios como los “occidentales”. A pesar de las amenazas y la propaganda invasiva, el plan de vacunación del Kremlin no ha cuajado. Ya lo ha anunciado Peskov, el portavoz del Kremlin: ni siquiera en septiembre alcanzarán el 60 por ciento de personas vacunadas.

El gobierno ha tenido que cambiar de táctica para que su campaña salga adelante y, lo mismo que en “occidente”, la paradoja se reproduce: quienes se vacunan no lo hacen por motivos sanitarios. Es el gran fracaso de esta ola de histeria. En todo el mundo, la mayor parte de las personas se vacuna porque ha perdido todos sus derechos y le están diciendo que no se los van a devolver más que gota a gota y con condiciones: con vacunas.

Como el miedo a perder la salud no ha funcionado, los gobiernos tienen que seguir presionando por otras vías para sacar sus planes adelante. En Rusia el gobernador de una región turística del sur impuso la obligación de vacunarse para acceder a los hoteles, y las reservas cayeron en 24 horas. Se cancelaron el 30 por ciento de las reservas para el mes de julio y el 70 por ciento para agosto.

Las vacunas y los salvoconductos que las acreditan tienen que convertir a los reacios en parias, impedirles el ejercicio de cualquier derecho y, finalmente, encerrarlos por las buenas o por las malas, en sus casas o en hoteles, como en Mallorca.

“El tabaco mata” y antes de convertir a los fumadores en apestados, crearon los bantustanes: las zonas de fumadores y no fumadores. Sólo era el primer paso. Es el arte de domesticar poco a poco, mientras la propaganda aprieta infatigable. Ahora ya tenemos zonas con y sin mascarillas, cada una de las cuales está a un centímetro de la otra, porque los virus sí entienden de fronteras (aunque muchos crean que no).

En Moscú fracasó el intento del alcalde de crear zonas “libres de covid” en cafés y restaurantes, pero eso no le ha desanimado; sólo le ha obligado a dar un paso más en su afán fascista: a partir del lunes lo que era voluntario se ha convertido en obligatorio. La consecuencia también es típica del envidiable carácter rebelde de los rusos que -lamentablemente- no vemos en otros países: se quedan en casa, beben, comen en casa y se reúnen en ella con sus amigos.

La asistencia a los locales públicos que exigen el salvoconducto vacunal se ha hundido, pero el Ayuntamiento de Moscú no desiste y ha anunciado que extenderá el apartheid a otro tipo de locales, además de la hostelería.

“¿Dónde están los rebeldes?”, pregunta Van Morrison en una de sus últimas canciones. Tiene buenos motivos para ello. Hay un serio problema con una variante del ser humano que ha aparecido durante la pandemia: el neopuritano, ese tipo que alardea de “progresismo” y pone la salud por encima de todo, incluso de las clases sociales. Se consideran a sí mismos como los únicos “responsables”. Son la “gente de orden” de toda la vida, esos que dicen que los adolescentes encerrados en los hoteles de Mallorca no están secuestrados. Los mismos que sacan al fascista que llevan dentro para criticar el botellón, los bares, el “turismo de borrachera” o el denostado “ocio nocturno”.

Se lo deberían hacer mirar. El proletariado nació como clase social con consignas tales como “8 horas de trabajo y 8 de descanso” y en un país fascista, como España, donde no hay locales sociales para nada, los trabajadores (y la población en general), se reúnen en los bares y charlan en los bares. Para poder organizarse, en el siglo XIX los anarquistas crearon ateneos que no eran otra cosa que bares, el PSOE creó “casas del pueblo” que también eran bares, el PNV tiene sus “batzokis” y la izquierda abertzale las “herriko tabernas”, o sea, más de lo mismo.

Cuando encierren a todos en campos se concentración, se llamen como se llamen, aunque sean hoteles de cinco estrellas o la propia vivienda, el proletariado habrá perdido otra batalla. Otra más.

Víctimas olvidadas, verdugos blanqueados

Escucho por radio que otra persona ha sido empujada a la muerte por la desesperación de verse desahuciada con 58 años, lo que le ha llevado a suicidarse. Ni mencionan su nombre, ni las televisiones le pondrán cara, ni hablarán de él durante semanas ni mucho menos señalarán a los culpables que viven en la opulencia a costa de estos crímenes. Son víctimas invisibilizadas de un sistema inhumano de las que, mañana, solo nos acordaremos unos pocos luchando para derrumbar la dictadura del capital y así impedir que puedan vulnerar derechos fundamentales como el de la vivienda digna. Dicen que estaba en paro, pero ni aún con trabajo (otro derecho negado a millones), son asumibles alquileres tan elevados con los sueldos de miseria actuales. Una barbaridad normalizada mientras el Gobierno se opone, incluso, a la ley catalana que pretende regular el precio de los alquileres, que no pasa de ser una insultante limosna ya que, continúan desorbitados.

Para más gravedad, según datos oficiales, los desahucios han aumentado un 13% en los últimos meses pese a las consecuencias de la pandemia y de las reiteradas promesas de prestar apoyo a quien lo necesite. Estos datos no recogen todos los casos en los que, por falta de ingresos, se ha tenido que abandonar la vivienda. Este aumento de desahucios se ha dado también en localidades con ayuntamientos podemitas, a pesar de estar presentes en el Gobierno. Los mismos que, con razón, hace años llamaban criminal al PP por permitirlo, han acabado por autodefinirse con su inacción a cambio de cómodas poltronas. Es peor que vergonzoso que, una parte de los movimientos sociales, sea cómplice al no señalarlos por sus políticas manchadas de sangre inocente. Parece que estos asesinatos son menos graves y crueles mientras Vox no tenga ministerios. Pero no, lo son aún más porque se perpetúan e incluso aumentan en nombre de la izquierda y del progresismo que se jactaba de solucionar el problema.

Los mismos que, velozmente, condenan con contundencia cualquier atisbo de autodefensa ante quienes no dejan vivir, no condenarán la violencia despiadada de banqueros, inmobiliarias, especuladores, jueces, políticos y otros ejecutores que a diario imponen -muy democráticamente, por supuesto- todo tipo de tragedias como esta con total impunidad. Hace pocos años, se les empezó a señalar masivamente con escraches y numerosas movilizaciones en las calles, cosa que les inquietó y llevó a aupar a Unidas Podemos que hoy hacen lo mismo pero provocando menos rechazo. Así fomentaron la tolerancia y la calma ante una situación merecedora de una revolución sin la que, los cambios profundos en nuestro beneficio, son imposibles.

No responde a un capricho que el Gobierno haya regalado, en más de una ocasión, millones de dinero público a las televisiones privadas y haya subido el sueldo a los cuerpos represivos. Para mejorar nuestras vidas no, pero siempre hay dinero para engrasar sus aparatos mediáticos y represores sin los que no podría sostenerse un régimen tan impopular, dominado con el uso sistemático del terror y la ignorancia generalizada. Tras dar la noticia sesgada pasan a blanquear, sin tregua, a los verdugos, a hablar de la última peripecia de Paquirrín o cualquier otro parásito forrado y a pintar que los indultos a los presos del procés son el mayor problema de los españoles. Si eso no basta para entretener y desviar la atención, esperan porrazos, multas, criminalización y cárcel. Sus incontables víctimas mortales anónimas, sumadas a las condiciones de “vida” cada vez más asfixiantes que sufrimos, tarde o temprano, van a pasar cuentas y entonces, los desahucios serán en los lujosos domicilios de los verdugos saqueadores y tal vez también saltarán por la ventana, esta vez para intentar huir de la justicia.

—Pablo Hasel https://pablohaseldesdeprision.com/2021/06/25/victimas-olvidadas-verdugos-blanqueados/

El pueblo, ¡qué gran invento!

Dejé caer el otro día la necesidad de la clase dominante de “fabricar” héroes de cara al pueblo. No por sistema, sino de vez en cuando, salvo que se trate, como sugerí, de miembros de las FSE (antes FOP) o deportistas. Los primeros realizan “hazañas” (sobre todo, bélicas, como institutos armados que son), y los segundos “gestas”. Por cierto y haciendo un paréntesis, las FSE son Fuerzas de Seguridad del… Estado, no de las masas, aunque a los Estados fascistas, como el español, les gustaría fundir ambos conceptos en uno solo: Estado y masas. Eso es el Estado “totalitario” bajo el capitalismo. Y a eso aspiran.

Cavilando con estas quisicosas, me acordé de una tragedia ferroviaria, de triste recuerdo, que tuvo lugar hace ocho años en el descarrilamiento del tren Alvia Madrid-Ferrol a la altura de Santiago de Compostela. Los medios de comunicación convencionales y ordenancistas convinieron en destacar el comportamiento solidario y la reacción espontánea del pueblo prestando ayuda y socorro mutuo e inmediato a los malhadados del siniestro.

Se le lisonjea al pueblo, qué bien. Ahora es “pueblo” y no “público”. Pero todo se espectaculariza, sobre todo si hay morbo o se crea, desde el último caso ocurrido en Tenerife hasta las campañas navideñas para recolectar alimentos o dinero para los pobres. El pueblo ofrece antihéroes anónimos; del público -que es en lo querrían convertirnos a todos- se entresaca alguien a quien se personifica y se convierte en héroe por un día. Volviendo al descarrilamiento es tal el énfasis y desgañitamiento que destilan en sobar y enjabonar al “pueblo” -esas buenas gentes sencillas- que tal pareciera que lo acaban de descubrir. Como si no terminaran de creerse -ignorando el verso machadiano de que todo viene del pueblo- que el pueblo es capaz de prestar sin interés ayuda a quien lo necesita y sin que se lo pidan.

Acostumbrados como están a engañar, alienar, manipular y hasta sodomizar al “pueblo” si te descuidas, al personal, a la gente, fingen sorprenderse de este antidarwinismo social y ayuda mutua kropotkiniana ajena a la lucha por la vida en la jungla de asfalto que es la antropología capitalista (en tiempos medievales era la teología; en tiempos capitalistas, sobre todo, imperialistas, es la antropología) a la que contribuyen a mantener y reproducir vendiéndose peor que las rameras.

Vuelven a mentir. Jamás han creído en el “pueblo” ni en la “ciudadanía” salvo cada cuatro años para que les legitimen en las urnas y dar carta blanca a nuevos latrocinios y desgracias. Siempre que dicen, simulando adularlo, como quien mastica agua, algo imposible, que “el pueblo no es tonto” es que piensan justo lo contrario pues, si no lo creyeran, sobraría el comentario. La burguesía, que ya no tiene más aspiración que mantenerse en el machito y conservar sus propiedades o agrandarlas si puede, no tiene, empero, más objetivo que la contrarrevolución permanente: impedir que la desalojen. Y ello… porque tienen algo que perder, que no son las cadenas que engrillan al proletariado. Y para ello aliena, embrutece y cloroforma al colectivo. Y atomiza al individuo sumiéndolo en “su” problema, el individuo “deslocalizado”, desahuciado. Él se lo buscó. Sálvese el sistema y perezca el individuo.

Es como -lo leí por ahí- subir en un autobús. Hay dos momentos: primero, cuando todo el mundo puede sentarse sin compañía y así lo hacen, y después, cuando no hay más remedio que sentarse con otra persona (que, por supuesto, no tenga pintas raras). Si te sientas al lado de alguien pudiendo hacerlo solo, eres sospechoso de no se sabe bien qué. Quizá, potencialmente, de dar la vara. Esto, hoy, se evita con auriculares encasquetados en los pabellones auditivos, cuando no nace ya uno con ellos puestos, ¿no es cierto?

Estas cosas -dar conversación se decía antes- ya no pasan. Si alguien habla alto, todos pegan la hebra (tampoco estamos en el deshumanizado Metro de Nueva York). Se impone lo social, pero nos quieren burbujas inyectables con la aguja hipodérmica del discurso dominante que es el de la ideología dominante y predominante, y en tiempos de plandemia ni les cuento. Pero, aprovechando una tragedia, cuyas causas son estructurales pero lo fácil es culpar al maquinista, como en las películas detectivescas al mayordomo, a una persona, han decidido pasar la mano por el lomo del “pueblo”. Y estos idiotas, que toman sus miserias espirituales por condición universal, les preguntan por qué hacen lo que hacen -como quien pregunta a un extraterrestre- y les responden que cualquiera en su lugar también lo hubiera hecho. Menos ellos, pero toca agasajar a quien paga y no manda.

Suicidio programado: el ‘ave fénix’ de la nueva normalidad

En el periódico ABC de 1 de febrero de 1967, una pequeña nota en el capítulo de sucesos de la página 58 con el subtítulo de “suicidio de un joven” comentaba que Rafael Guijarro Moreno había muerto al lanzarse por una ventana de su casa cuando la policía había irrumpido en ella para un registro al ser sospechoso de actividades “marxistas” (1).

Un año después, Luis Serrahima, compuso un poema relacionado con esta noticia:

De matinada han trucat,
són al replà de l’escala;
a mare quan surt a obrir
porta la bata posada.

Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?
“El seu fill, que no és aquí?”
“N’és adormit a la cambra.
Què li volen al meu fill?”

El fill mig es desvetllava.
La mare ben poc en sap,
de totes les esperances
del seu fill estudiant,
que ben compromès n’estava.

Dies fa que parla poc
i cada nit s’agitava.
Li venia un tremolor
tement un truc a trenc d’alba.

Encara no ben despert
ja sent viva la trucada,
i es llença pel finestral,
a l’asfalt d’una volada.
Els que truquen resten muts,
menys un d’ells, potser el que mana,
que s’inclina pel finestral.

Darrere xiscla la mare.
De matinada han trucat,
la llei una hora assenyala.
Ara l’estudiant és mort,
n’és mort d’un truc a trenc d’alba.

Poema al cual María del Mar Bonet puso música y se convirtió en una de las muchas canciones de la resistencia antifranquista. Elisa Serna realizó una traducción al castellano, con el nombre de “¿Esta gente que querrá?” que por cierto, no es muy fiel al original.

El 20 de enero de 1969, Enrique Ruano, en las mismas condiciones de registro domiciliario, acusado de pertenecer al Frente de Liberación Popular, moría también al suicidarse lanzándose por una ventana a la calle.

En ambos casos, la duda siempre está presente de si realmente se suicidaron o los suicidaron. Los policías implicados fueron procesados, y como es natural, absueltos. En 1994 el Tribunal Supremo reabrió el caso y, también como es normal en estos casos, confirmó en 1997 la absolución de los policías implicados.

Antes de la entrada en vigor de la Ley de la eutanasia (Ley Orgánica 3/2021, de regulación de la eutanasia, que entrará en vigor el 25 de junio de 2021) ya se había puesto en vigor con muchos años de antelación, aunque las víctimas durante el franquismo eran los miembros de las organizaciones revolucionarias considerados como peligrosos. El cambio de la dictadura a la democracia ha llevado aparejado también un cambio “democrático” respecto a las personas suicidadas, ahora, con la casi desaparición de dichas organizaciones, los peligrosos son los pobres de solemnidad, sin importar su pertenencia política.

Hace ya años (desde la famosa “crisis” de 2008) que el número de suicidios por causa de desahucio ha ido creciendo. “Cada cinco horas se produce un suicidio en España a causa de la crisis económica que asola a cientos de miles de familias”, afirma la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en un informe basado en datos oficiales de la policía.

Según el informe de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se producen unos 34 suicidios cada semana en el país. La PAH imputa al denominado terrorismo financiero más de 13.300 suicidios desde 2008 hasta 2015 (2).

Un equipo dirigido por James López Bernal analizó las medias mensuales de suicidios comprendidos entre 2005 y 2010 y estableció que la tasa de suicidios había aumentado un 8% como consecuencia del impacto en España del crash financiero global de 2008 (3). 15Mpedia recoge 31 suicidios relacionados con desahucios aparecidos en la prensa (4).

La Ley de Arrendamientos Urbanos de 2013 permitió que los propietarios pudiesen iniciar el proceso de desalojo con tan solo un mes de impago y que actualizasen libremente las rentas. Por otra parte, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil no obliga al tribunal a tener en cuenta la situación de los habitantes, ni a valorar la desigualdad material entre el arrendador y el inquilino (5).

¿Se trata de promover una eutanasia selectiva de los que padecen la enfermedad de la pobreza? ¿Quién es el responsable o causante o colaborador necesario de los suicidios clasistas?

¿Son los bien pagados diputados y senadores que aprueban las leyes? ¿Es la persona o corporación que inicia el procedimiento de desahucio? ¿Es el magistrado que permite el mismo? ¿Es la comisión judicial? ¿Es la policía que los acompaña? ¿Son los que elaboran los informes de Servicios Sociales? Bueno, al parecer nadie quiere ser responsable cuando se produce un suicidio por causa de desahucio, o mejor dicho suicidio “inducido” a causa del desahucio. Todos se amparan bajo el manto de una palabra mágica: “La Ley”.

El delito de la inducción y auxilio al suicidio se tipifica en el artículo 143 del Código Penal, en vigor hasta el día 26 de junio de 2021:

“1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.
“2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
“3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
“4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo”
.

La pregunta, ante los desahusuicidios, es encontrar la respuesta sobre quien son los “cooperantes con actos necesarios al suicidio”. En el último suicidio conocido, en el barrio de Sants de Barcelona este mes de junio, al parecer el informe de vulnerabilidad de los Servicios Sociales no fue considerado por el Magistrado que ordenó el desahucio.

El artículo 446 del Código penal dice: “El juez o magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta será castigado: 3.º Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez a veinte años, cuando dictara cualquier otra sentencia o resolución injustas”.

El artículo 447: “El Juez o Magistrado que por imprudencia grave o ignorancia inexcusable dictara sentencia o resolución manifiestamente injusta incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años.

¿Será este suicidio ocasionado por vulneración de los citados artículos? ¿Se abrirá una investigación al respecto? Estas preguntas son infantiles, puesto que en estos casos los mismos que vulneras las leyes son los que las investigan, pero a pesar de todo es posible que ni tan solo se produzca un lavado de cara ante la ignominia.

Las leyes favorecerán a los inductores o cooperadores necesarios de los desahusuicidios, ya sean éstos entidades bancarias, fondos de inversión, pisotenientes, magistrados, policías o mercenarios de empresas desahuciadoras. Algunos políticos se rasgarán las vestiduras durante un día o dos, incluso en un acto de fariseísmo tal vez algún Ayuntamiento ponga una bandera a media asta. Pero mientras no exista una potente organización clasista que ponga en jaque a esta tropa de delincuentes habituales, la eutanasia selectiva será el Ave Fénix de la nueva normalidad.

(1) https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19670201-58.html
(2) https://www.aquimicasa.net/blog/vivienda/compraventa-de-viviendas/las-cifras-ocultas-de-los-suicidios-por-desahucio/
(3) https://www.elsaltodiario.com/vivienda/relacion-suicidios-desahucios
(4) https://15mpedia.org/wiki/Lista_de_suicidios_relacionados_con_desahucios_en_Espa%C3%B1a
(5) https://news.upday.com/es/los-suicidios-por-desahucios-una-realidad-invisible/

Indultos, amnistía y autodeterminación

Con el objetivo de perpetuarse en el Gobierno (gracias al vergonzoso apoyo de ERC que estabiliza al Régimen), intentar calmar al independentismo y blanquearse internacionalmente, el PSOE otorgará unos indultos a los presos del Procés que ni pondrán fin a la represión, ni respetarán el democrático derecho a la autodeterminación. No serán una conquista de la lucha y la solidaridad, sino más bien un premio a su sumisión y contribución a apagar las calles, a reprimir y frenar el enorme potencial revolucionario que hay en Catalunya donde, el rechazo masivo al Régimen, se manifiesta en las ganas de luchar de una parte muy importante de la población como ha quedado demostrado en diversas fechas. El Estado es plenamente consciente de este potencial que lo llevó a ser derrollado el 1 de octubre y sabe que la mejor forma de dañar al movimiento es utilizando a quienes, en nombre del independentismo, anulan la combatividad y la desobediencia necesarias.

Coincido con la ANC cuando denuncia la maniobra del Gobierno con fines nada democráticos y cuando llama a retomar la única vía que deja el Estado, la unilateral. También aciertan al señalar que los indultos no sirven a los exiliados, ni a los miles de represaliados, ni a las libertades que se reivindican, pero no se puede omitir que tampoco es útil el papel jugado por la ANC al no llamar a defender en las calles la victoria del referéndum, al dar apoyo a partidos domesticados y desmovilizando, incluso criminalizando, la respuesta popular tras las sentencias, por ejemplo. Defender la autodeterminación de forma consecuente es defender que el resultado se aplique, de lo contrario, más que defender este derecho democrático se estará sirviendo al fascismo del Estado, sea o no la intención, además de mostrar nula seriedad a nivel internacional.

La ANC y Òmnium plantean, junto a otras organizaciones, una amnistía que no es total. Olvidan a muchísimos presos políticos de todo el Estado que sí han luchado de forma consecuente, desde hace décadas, por la autodeterminación y las libertades políticas, entre otros tantos derechos. Esto no solo es injusto e insolidario, sino que tampoco resulta útil si lo que se pretende es unir fuerzas contra el Régimen y conquistar el fin que se persigue. La Amnistía Total se logró en el 36 por el Frente Popular gracias a la unidad de distintas organizaciones que no olvidaron a ningún preso político. Desde el independentismo se habla mucho del apoyo internacional y muy poco del apoyo existente dentro del Estado que, no lo olvidemos, es un enemigo común. Es fundamental fortalecer este apoyo que debe ser recíproco.

El recién formado Govern catalán ha regalado 2 años más al Estado para la insultante farsa de la “mesa de diálogo” con un Gobierno que, si algo ha dejado claro, es que no habrá ni amnistía selectiva, ni autodeterminación. Están ayudando al Estado a ganar tiempo, a controlar la situación (con la que está cayendo a todos los niveles) y por tanto, a facilitar la estabilidad del Régimen. Argumentan que no debe abandonarse el diálogo, como si fuera posible establecerlo con quienes sólo ofrecen represión, cerrados a cualquier solución democrática, o como si ofrecer diálogo fuera incompatible con oponer la resistencia de la que huyen por cobardía inadmitida. Precisamente, desde una posición de ridícula sumisión, no se puede arrancar nada en una mesa de negociación.

Aunque la CUP discrepe, lo está legitimando sosteniendo al Govern con la justificación de que, pasados dos años, se volverá a la desobediencia para realizar otro referéndum cuyo resultado, aseguran, esta vez sí será defendido. Sin embargo, ERC y JUNTS no ofrecen ninguna garantía fiable de que esto será así, sino todo lo contrario.

Todo esto contribuye a enfriar ambiciones y acciones lícitas, justo lo que quieren tanto el Estado, como los colaboradores processistes. Cuestión aparte es que lo consigan. De hecho, crecen las ganas de enfrentamiento y combatividad en amplios sectores, como así se vio tras las sentencias del Procés o tras mi encarcelamiento.

La histórica desobediencia masiva del referéndum fue posible gracias a la potente presión popular, que forzó e impidió que los políticos processistes pudieran detenerlo como pretendían. El gran error fue que, por falta de organización (dejando al margen a los claudicadores) no vinieran muchos más días de desobediencia civil para hacer ingobernable Catalunya. Era y es posible ocasionar un problema mucho más serio al Régimen, entre otras cosas por causar pérdidas multimillonarias a la oligarquía que, realmente, ostenta el poder. Tal vez eso no conquistaría la independencia votada, pero los debilitaría y acercaría su fin y por tanto, esa libertad. Las ansias de ruptura masivas no se han apagado como pretenden vender algunos, al contrario. Se ha aprendido de las experiencias y existen mejores condiciones para avanzar al respecto. Cuando se desarrolle la organización, el siguiente choque será mucho más fuerte y prolongado.

La abstención de casi el 50% en la farsa electoral autonómica, pone de relieve el gran hartazgo que han querido encubrir con supuestos miedos derivados de la pandemia. Patética excusa cuando la ciudadanía sale a la calle por mil asuntos y cuando en Madrid la participación rozó el 80%. Los processistes han perdido 600.000 votos por sus falsas promesas, algo que también pretenden ocultar.

El “nuevo” Govern, en sus primeras horas, ya ha incumplido el compromiso de no enviar a los Mossos a desahuciar. Ni en el plano social, ni en el nacional, suponen un avance digno de tener en consideración y por ello, el apoyo de la CUP es más que cuestionable. Es evidente cuando, hasta tertulianos mercenarios del Régimen, hablan bien del Govern por tener a Catalunya calmada y controlada. Sin embargo, la agudización de la crisis, sumada al cóctel explosivo de la lucha nacional y la lucha de clases, amenaza con desbordarlos, por más que intenten retrasar el estallido desde sus cómodas poltronas desde las que ni conquistarán la Amnistía Total, ni la autodeterminación, ni otros tantos derechos y libertades que requieren derribar este Régimen en las calles.

—https://pablohaseldesdeprision.com/2021/06/14/indultos-amnistia-y-autodeterminacion/

El presidente es el vicepresidente

La senadora Liz Cheney, la hija del Vicepresidente de Estados Unidos en tiempos de George W. Bush, ha realizado unas declaraciones contra Trump que muestran la profundas disensiones que sacuden a los más altos círculos de Washington y, en particular, dentro del Partido Republicano.

Su discurso será una sorpresa para quienes hayan visto la película “El vicio de poder”, un juego de palabras donde el “vicio” es el “vice”, o sea, Dick Cheney, que de facto fue quien ejerció las funciones de Presidente, ya que Bush era un inepto total.

En suma, Liz Cheney imputa a Trump lo que su padre llevó a cabo sin ninguna clase de escrúpulos, gracias a una de esas “interpretaciones creativas” de la Constitución que realizaron el abogado David Addington y John Yoo, asesor del Ministerio de Justicia.

Por decirlo más claramente: lo de Dick Cheney fue un Golpe de Estado dulce, aprovechando los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de setiembre de 2001.

En España estamos acostumbrados a que tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Supremo lleven a cabo ese tipo de “interpretaciones creativas” de las leyes. No hay más que leer el informe de indulto a los presos del “procès”.

Quienes ejercen el poder, sean Cheney o sean jueces, no están sometidos a ninguna ley; es la ley la que está sometida a quienes tienen poder para “interpretarla” de una forma u otra.

Por eso el reciente discurso de Liz Cheney sobre el “Estado de Derecho” es tan interesante, y hay que recordar que es la número tres en el escalafón del Partido Republicano.

Cuando Dick Cheney era Presidente de facto, aprobó el programa de torturas de la CIA, que no eran tales sino “interrogatorios reforzados”, y cuando en la película se dejan de eufemismos y le llaman a las cosas por su nombre, Cheney no puede ser más claro: las torturas dejan de serlo cuando las practican los sicarios de Estados Unidos.

Las sutilezas jurídicas funcionan de esa manera hipócrita, pero cuando ni siquiera es posible hacer malabarismos con las palabras, hay que recurrir a las mentiras puras y duras, como en el caso de las “armas de destrucción masiva”, otra de las grandes hazañas fabricadas por Cheney para justificar la invasión militar de Irak en 2003.

Cheney y Rumsfeld, el jefe del Pentágono, comenzaron su carrera a la sombra de Nixon y Kissinger, aunque nunca estuvieron de acuerdo con su línea política. El Watergate les dio la oportunidad que esperaban para cambiar el rumbo trazado por el Partido Republicano después de la derrota de Vietnam.

La época dorada llegó con otro Presidente pelele del Partido Republicano, Reagan, y la posterior caída de la URSS. En los años noventa el mundo se convirtió en el erial que padecemos en la actualidad. Ya no había necesidad de respetar ningún compromiso internacional porque quien los garantizaba había desaparecido. Estados Unidos podía ejercer un poder omnímodo, dentro y fuera de sus fronteras.

Pero no hay peor cosa que entregar facultades ilimitadas a un burócrata oscuro y mediocre como Dick Cheney, una personalidad que contrasta poderosamente con la su mujer y su hija, bastante más capaces intelectualmente, aunque tampoco demasiado. De esa combinación surgen frutos conjuntos, como el libro “Excepcional: Por qué el mundo necesita una América poderosa”, firmados por el padre y la hija, pero donde el primero no hace otra cosa que figurar en la portada.

Al margen de escribir un libro con la muleta de su padre, durante años la senadora Cheney apenas ha tenido relieve político ninguno. La oportunidad le ha llegado con Trump o, mejor dicho contra Trump, porque las esferas políticas de Washington están marcadas por la mediocridad de esos personajes. Cuando alguien despunta es sólo ante las cámaras de la televisión. Detrás de él alguien mueve los hilos.

Antes ese “alguien” era Dick Cheney, que envió a Colin Powell a dar la cara con las “armas de destrucción masiva”. El Vicepresidente siempre se mantuvo en la oscuridad, e incluso alardeaba de que no concedía entrevistas ni hablaba con reporteros. En el mundo moderno quien realmente ejerce el poder político nunca se asoma a los micrófonos y quien se arrima a ellos es porque no puede tomar decisiones.

Las constituciones son papel mojado; el presidente es el vicepresidente.

Los factores subjetivos

Las causas «objetivas» que deben dar pie a la revuelta, según los manuales marxistas mal leídos y peor interpretados se han asimilado, en un análisis pretendidamente científico, a unas condiciones de trabajo y vida realizadas al margen de las concepciones que el propio proletariado tiene de sí mismo, y de su estatus personal en la vida, obviando muchas veces, los factores subjetivos que no están ligados obligatoriamente a dichos análisis. Así, las proclamas de formaciones políticas que dicen estar más allá de la socialdemocracia, basan su discurso en un catastrofismo y victimismo con pies de barro.

Si damos un vistazo a las periódicas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) podemos discernir, al igual que hace la clase dominante, cuál es la percepción de la situación económica y de la pertenencia a una determinada clase social. Precisamente, cuando se dictan medidas legislativas de todo tipo, desde las represivas hasta las laborales, lo hacen sabiendo cual podrá ser la respuesta, puesto que los indicadores sociológicos dan una radiografía social que permite hacer una predicción sobre el grado de aceptación de cualquier medida, con independencia de algunas voces de protesta aisladas y fragmentadas, que incluso entran dentro de las predicciones, y que están muy bien proyectadas por los medios de comunicación de forma puntual, lo cual permite aparentar un «debate social de ideas».

Datos del barómetro del mes de mayo de 2021:

Curioso y en parte contradictorio que mientras una mayoría (52,3 por ciento) piensa que la situación económica española es mala, al mismo tiempo una mayoría todavía mayor (55,7 por ciento) afirma que su situación económica personal es buena.

Esta respuesta coincide con la percepción subjetiva de pertenencia a una determinada clase social, en la cual encontramos que un 68 por ciento se define como clase media (media y baja) y un exiguo 0,2 por ciento se identifica con el “proletariado”.

En la encuesta exclusivamente de Cataluña hay algunas diferencias. El 63,8 por ciento se define como clase media (media y baja), prácticamente un 4 por ciento menos que en España. También hay cierta diferencia en la identificación en la clase trabajadora/obrera, donde en España es del 9 por ciento y en Cataluña un 12,5 por ciento. Pero al igual que en España, un exiguo 0,2 por ciento se identifica con el “proletariado”.

En relación a la tendencia política, hay dos datos muy diferenciados entre España y Cataluña:

Seguramente, para analizar estos datos, haría falta la ayuda de un psicoanalista, pues se da la paradoja que mientras en España tan solo un 9,2 por ciento se identifica con la llamada izquierda y un 3,3 por ciento con la derecha, en Cataluña un 20,4 por ciento se identifica con el dicha izquierda y tan solo un 1,8 por ciento con la derecha. Pero el resultado político es que en España hay un gobierno que se llama de izquierdas, a pesar de la poca identificación real con esta expresión, mientras que en Cataluña con un alto porcentaje identificado con la izquierda hay un gobierno de centro-derecha. ¿Cómo se explica este contrasentido?

Seguramente la subjetividad catalana expresada en las encuestas, lleva a una parte de la sociedad identificar “izquierda” con Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Partido Socialista de Cataluña (PSC). De todos modos hay que tener en cuenta que la formación política más votada en las últimas elecciones (en las cuales no olvidemos que la mayoría absoluta fue de la abstención, voto nulo y blanco, con un 50,98 por ciento) fue la del PSC, con 654.766 votos y un 23,03 por ciento, por delante de ERC que obtuvo 605.551 votos y un 21,30 por ciento. La suma porcentual de estas dos formaciones equivale a un 44,3 por ciento y los ítems del barómetro del CIS (1,2,3) que representan “la izquierda” suman un 44,9 por ciento.

Llama la atención el hecho de que una formación de derechas, como es Convergencia Renovada (JxCat) con 570.539 votos y un 20,7 por ciento, no tenga reflejo en la encuesta pues los ítems (8,9,10) que representan la derecha, tan solo reúnen un 5,2 por ciento. Puede atribuirse a que la base votante de dicha formación se rige más por el discurso etéreo, que no por la actuación político-económica.

Podemos extraer una hipótesis en la cual la subjetividad de la sociedad catalana es muy superior a la española hasta el punto que una formación que se pretende de estar más allá de “la izquierda” apoya a una estructura de gobierno que es la representante en Cataluña del IBEX35, en la figura del Conseller de economía, el cual en su trayectoria ha sido director general de Gas Natural, Repsol, Petronor, Petrocat y Fundación La Caixa.

Dos elementos a considerar. El primero es la ofensiva cultural, cuyo objetivo es distorsionar la realidad bajo el manto del discurso nacional-independentista, haciéndolo aparecer como “progresista” y este progresismo identificarlo con una etérea izquierda. La segunda la constatación de una débil formación política clasista, distorsionada por el nacionalismo y las novedades posmodernas del conjunto de la sociedad catalana, resultado de la desaparición de potentes formaciones comunistas y de la lacra de la herencia del llamado “pujolismo”, que, junto a las socialdemocracias del desaparecido PSUC y del PSC, se han caracterizado durante muchos años por el clientelismo y nepotismo que convirtieron los movimientos reivindicativos (vecinales, sindicales, solidarios…) en instrumentos integradores y colaboradores del consenso social.

“El sujeto, al entrar en cualquier nuevo espacio de expresión social, es portador de una condición subjetiva que se define por el desarrollo de su personalidad, por lo tanto, su acción dentro de este nuevo espacio no está constituida solo por el sentido de las acontecimientos sociales que aparecen en él, porque estos son inseparables de las estructuras de sentido de la personalidad. Subjetivo no es aquello que no es, o que dificulta el conocimiento del que realmente es, sino que representa aquello que es de otro modo” (*).

Como conclusión, podemos decir que hace falta la reconstrucción de una organización comunista y el enfrentamiento claro con los herederos del “pujolismo” y sus vínculos con las oligarquías catalanas y españolas.

(*) La cuestión de la subjetividad en un marco historico-cultural, Fernando L. González Rey, Universidad de La Habana

¡Adelante Palestina!

Palestina soporta la “nakba” oficialmente desde 1948. Herida sangrante para el pueblo palestino. Desde entonces la Resistencia ha estado presente. A su vez, la Resistencia palestina siempre ha estado condicionada por los acuerdos de Oslo 1993) y por las fuerzas burguesas y reformistas.

Hace bien poco que la Resistencia Palestina se ha unificado en un mando conjunto, manteniendo la soberanía de cada organización. En este mayo de 2021 han quedado reflejadas las capacidades de la Resistencia unificada. No solo para impedir la destrucción de Palestina sino para responder a los ataques del sionismo para aniquilarla.

El eje de la Resistencia en Palestina ha logrado una victoria táctica y estratégica. No solo han puesto nervioso al ejercito sionista, sino que la propia sociedad sionista (salvo excepciones) ha sentido temor por primera vez desde la derrota del ejército sionista a manos de Hezbolá (Líbano).

El eje de la Resistencia lo tiene claro. Hoy han ganado la batalla, pero los países imperialistas están trabajando ahora mismo para que la siguiente confrontación no sea igual de desastrosa. En ese sentido el futuro no puede ser otro que el de la lucha.

Entendemos que el proletariado mundial sabe que, en esos territorios no puede desarrollarse una lucha de clases avanzada (dentro de la compresión europeísta de la misma) sin vencer al imperialismo en el terreno. Allí las contradicciones son tales que no se podrán alcanzar otros peldaños en la lucha de clases si no es derrotando totalmente al imperialismo/sionismo.

Cada cual en su terreno. Cierto. Aun así, hay ocasiones que tenemos que superar el ámbito partidista y territorial y marcar un plus a favor de quien lo está dando todo contra el sionismo/imperialismo. Cuando decimos todo, no hablamos del tiempo de ocio que cada militante dedica a la militancia, sino de luchar hasta el punto de, muchas veces, morir.

Nuestro pensamiento está con lo que nos une al eje de la resistencia (Líbano, Siria, Irak, Palestina, Yemen, Irán), es decir, ser enemigos del imperialismo. En tanto que el imperialismo es una fase del capitalismo, ahí es donde debemos profundizar en las dinámicas de contraste e información.

En la medida que la clase obrera mundial esté coordinada por sus organizaciones de vanguardia (y sepa leer los acontecimientos que describirnos más otros de América y Asia y Europa) estaremos dando pasos de gigante.

Por un Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional capaz de liberar a Euskal Herria y contribuya a la imprescindible coordinación y aporte al conjunto del proletariado mundial.

Imperialismo S.A.

“El virrey constituyó la base del poder absoluto del sistema monárquico español tanto en Sicilia como en Nueva España, superando el obstáculo de la distancia y de la mala comunicación entre la Corte española y sus dominios. La corte de cada virrey desempeñaba un papel eficaz en la integración en el sistema global de los poderes o autoridades locales” (1)

Los virreyes

El mundo ha cambiado y España, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos ya no son imperios. Actualmente el imperio tiene su sede en las bolsas de valores, sedes de corporaciones y fundaciones multinacionales, organizaciones militares y medios de comunicación. No hay un monarca mundial sino una sociedad anónima de monarcas, un “Imperialismo S.A.” que dispone de una serie de virreyes en la casi totalidad de países para que lleven a cabo la “integración en el sistema global de los poderes o autoridades locales”. Dichos virreyes modernos también precisan de una serie de rituales, ceremonias y recordatorios simbólicos denominados investiduras, en las cuales tras un despliegue de farsas teatrales, se nombra, con el beneplácito de la sociedad anónima de los modernos monarcas, al virrey de turno por un período temporal, al final del cual, si han llevado a término las voluntades de sus majestades, les permiten un reenganche.

Si no han cumplido a pies juntillas los deseos del moderno absolutismo mundial, pueden encontrarse con un estallido “civil” de airadas protestas, con una sorprendente acción judicial o simplemente con una justicia militar que les recuerda que son solamente virreyes.

El concepto de autoritarismo define el concepto de “sistema político” como la forma en que se generan y ejecutan las decisiones vinculantes para el conjunto de la colectividad o para una parte importante de la misma. Se entiende por autoritarismo-absolutismo el sistema político basado en una comunidad desigual, en la cual se toman decisiones vinculantes para la comunidad entera. Este sistema político tiene un poder judicial ejercido por personas o por órganos más o menos especializados que es directa emanación del poder regio; es decir, no asegura la libertad y la pluralidad de la comunidad (2).

En el antiguo imperio español, funcionaron las Audiencias (tribunales de justicia), tanto la de Castilla como la del Nuevo Mundo (3). Poco ha cambiado el entramado autoritario absolutista puesto que las modernas “Audiencias Mundiales”, con nombres tan emblemáticos como Consejo de Seguridad de la ONU, Corte Internacional de Justicia de la ONU, Corte Penal Internacional de La Haya, Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo, Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio de Ginebra… actúan bajo las órdenes de la sociedad anónima mundial de monarcas los cuales tienen la potestad tanto en la designación de los jueces (iudicem dare), como el mandar juzgar (iudicare iubere), y dictan las sentencias acordes al mantenimiento de la “paz social” y de la acumulación de capital.

El siglo de la Ilustración fue también el siglo de la autoridad, y eso lo expresaba muy bien la metáfora usada por Floridablanca que se refería a lo conveniente de tener siempre a un ahorcado en una picota o su cabeza en una jaula colgando de la puerta de una ciudad para disuadir a pobres o presos. Querían orden, limpieza, seguridad, obediencia, uniformidad de los súbditos, y… mantenimiento de los privilegios (4).

El absolutismo, primer sistema estatal internacional en el mundo moderno, todavía no se ha agotado.

Las monarquías absolutas occidentales se rodeaban de agentes que proveían de personal a sus maquinarias administrativas: los letrados en España, los maîtres des requétes en Francia, los doctores en Alemania. Estos burócratas-juristas fueron los celosos defensores del centralismo real en el primer siglo de la construcción del Estado absolutista (5), que se mantiene hasta hoy y en el cual esta pléyade ayuda legalmente a homogeneizar la concepción de “derecho”, “justicia”, “amigo”, enemigo”, lo que Jean-Claude Payé denomina “El final del Estado de derecho: del estado de excepción a la dictadura”

Se ha construido una pirámide a la cual se denomina globalización, mediante una descripción cosmopolita al estilo kantiano, basada en el subterfugio de “ganamos todos” como si la geopolítica fuera un juego de canicas entre colegiales. Los que han acuñado el término de “ganar todos”, lo han hecho refiriéndose a este grupo selecto, agresivo, corporativo, multinacional que conforma el consejo de administración de Imperialismo S.A.

Si bien ya hace años que funciona dicha sociedad anónima, no ha sido hasta el pasado reciente que se ha puesto de manifiesto de forma notoria la estructura de poder en la cual hemos comprobado una total simbiosis entre los virreyes y el consejo de administración del Imperialismo S.A. a raíz de la declarada pandemia y con ella la homogeneización del comportamiento y la integración en el sistema global.

Unos pocos virreyes en algún momento han parecido disentir de las órdenes emanadas y como por casualidad, dichos virreyes pasaron a mejor vida. Seguramente algún día se deberá responder a la pregunta de que murieron Omar Torrijos, Jaime Roldós, Hugo Chávez, Samora Machel, Pierre Nkurunziza o John Magufuli. Unos por intentar poner algo de freno a la rapiña en América Latina, los otros por denunciar el salvajismo de las corporaciones farmacéuticas y mineras en África y la corrupción de la OMS. Unos muertos en más que cuestionados “accidentes”, otros de extrañas “enfermedades” en lo que parece ser una copia del guión de la novela de Jak London Asesinatos S.A.

En otras ocasiones y emulando a Floridablanca, el Imperialismo S.A., no ha sido tan meticuloso y ha ordenado “tener a un ahorcado en una picota” a la vista de todos los televidentes del mundo como aviso a la disidencia. Así lo ha realizado con Mohammad Najibulá, Sadam Hussein o Muamar el Gadafi. De la misma forma como la acumulación de capital se ha realizado históricamente a base de una acumulación de cadáveres, en la actualidad el disenso no permitido se penaliza también mediante la eliminación física.

Vivimos una nueva etapa del llamado imperialismo, analizado a principios de siglo XX tanto por Hobson como por Lenin, que a partir de la década de los 80 del siglo XX se vistió con unas ideologías y prácticas denominadas neoliberales que han sido el sostén teórico del Imperialismo S.A., bajo el manto de la globalización. En el imperialismo tradicional, las cabezas visibles eran emperadores, reyes o presidentes, pero en su nueva mutación encontramos básicamente titulados por prestigiosas universidades, expertos los denominan, que han tomado el relevo a los cada vez más desprestigiados profesionales de las formaciones políticas.

Los vendedores ambulantes

Disfrazados de agnósticos, ateos, creyentes, progresistas, científicos, visionarios, filántropos, expertos… sin que hayan tenido que cubrir las apariencias mediante parafernalias electorales, han sido escogidos desde el consejo de administración de Imperialismo S.A. para ser los portavoces de la nueva normalidad absolutista, realizando el mismo papel que los vendedores o especialistas en marketing para anunciar las bondades del producto que venden, aún a sabiendas de sus efectos secundarios, en este caso letales. No se les ha denominado charlatanes, como antaño, sino con el nombre rimbombante de Comités de Expertos.

Dichos expertos, no tan solo realizan las campañas publicitarias del moderno absolutismo, sino que son piezas claves para la acumulación de capital, pues de sus declaraciones depende que las acciones cotizadas en las diversas Bolsas del mundo aumenten o disminuyan su cotización. Ejemplo de ello lo podemos comprobar en los dimes y diretes respecto a la diseminación de las distintas modalidades de vacunas anti covid ¡A cual mejor!. Que si de una dosis, que si de dos dosis, que si de una duración inmunitaria de quince días, de seis meses, que si ARN, que si virus atenuado… cada uno representando a su correspondiente socio accionista de Imperialismo S.A. y vendiendo el producto a los virreyes de turno.

Otros expertos intentan vender también soluciones ecológicas a un apocalipsis justificando el gran cambio de patrón tecnológico implícito en la Agenda 2030. Para ello no han tenido reparos en utilizar a menores de edad en sus campañas propagandísticas para amparar las inversiones de capital y el alza de la cotización de las acciones bursátiles en la llamada economía verde.

El Imperialismo S.A. no está concentrado en un solo territorio sino que es una auténtica pandemia de alcance mundial ya que sus inversiones, reinversiones, compras, ventas, patentes de fondo… están diseminadas a lo largo y ancho del planeta dejando en ridículo el concepto de soberanía, independencia, etc., simplemente clamando como Luis XIV: “El estado soy yo”.

Mientras tanto, la resistencia al absolutismo no dispone de un marco conceptual adecuado a la nueva modalidad de la lucha de clases, y aunque enfoque su desazón denunciando a los virreyes, en unos casos mantiene una actitud crítica pasiva y en otros sigue a pies juntillas las recomendaciones de los expertos consiguiendo con ello, inocentemente, aumentar el poder absoluto del Imperialismo S.A.

De todos modos, al lado de las protestas y revueltas obreras y campesinas de diferentes países, cada día aumenta el número de científicos y profesionales que se niegan a ser simples mercaderes del nuevo absolutismo. En todas las disciplinas encontramos personas y colectivos que a pesar de las amenazas y presiones mantienen una actitud digna aún a costa de su marginación y en ocasiones poniendo su vida en peligro, como Julian Assage por ejemplo.

Reorganizar las formaciones políticas del nuevo proletariado y atraer la colaboración de los científicos que se niegan a ser títeres del moderno absolutismo, este debe ser el horizonte de una nueva normalidad en la lucha de clases.

(1) Fernando Ciaramitaro. Virrey, gobierno virreinal y absolutismo. Universidad Autónoma del Estado de México. Ediciones Universidad de Salamanca. H. mod., 30, 2008
(2) Fernando Ciaramitaro. El autoritarismo-absolutismo en el Antiguo Régimen. Contribuciones desde Coatepec. Universidad Autónoma del Estado de México. número 15, julio-diciembre 2008
(3) Fernando Ciaramitaro. El autoritarismo-absolutismo en el Antiguo Régimen. Contribuciones desde Coatepec. Universidad Autónoma del Estado de México. 2008
(4) José Luis Gómez Urdáñez. Víctimas del absolutismo. Paradojas del poder en la España del siglo XVIII. 2020 http://puntodevistaeditores.com/la-editorial/
(5) Perry Anderson. El estado absolutista. Ed. Siglo XXI. 1979

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies