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Ante la más dura imposición disciplinaria sobre las masas que ha conocido la historia

La pandemia no es más que un pretexto para introducir o reforzar toda una serie de medidas que no tendrían justificación en ningún otro contexto al margen de la histeria. Como en cualquier empresa de ingeniería social, dichas medidas son de todos los tipos imaginables. Van de la política económica a la imposición de conductas humanas y formas sociales de incomunicación.

Estas últimas están presididas por el miedo. Su objetivo es facilitar una disciplina de masas y, en definitiva, lograr que el convicto se ponga él mismo la soga al cuello. Por su propio bien. Es algo que facilita enormemente la dominación de clase. No hay oposición porque nadie se opone a algo que le conviene.

Es algo que se había esbozado antes en ciertos países pero que jamás se había ensayado en todo el mundo. Simultáneamente.

Por ejemplo, en Chile el gobierno de Piñera ha aprovechado el confinamiento para instalar cámaras de videovigilancia en las calles (1), lo cual no tiene relación con la pandemia sino con las movilizaciones del año pasado, que se han acabado de un plumazo gracias a la pandemia.

La histeria está cambiando los hábitos sociales hasta en lo más íntimo y personal, incluso en la higiene y en todas y cada una de las actividades humanas. Si con la “escalada” ya fue bastante evidente, con la “desescalada” es mucho más patente. Nuestro comportamiento no lo decidimos nosotros sino unos “expertos” de mierda que nos dicen cuándo, cómo y con quién debemos salir a la calle. Hemos llegado a aceptar que nos digan cómo debemos vivir nuestra vida y a culpabilizar e insultar a quienes dicen que esto es una patraña cada vez más descarada. A medida que no está habiendo una respuesta política y social, la insolencia de los “expertos” de mierda es cada vez mayor.

La burguesía justificó su poder con la “mano invisible”, el “laissez faire” y el individualismo (que cada cual haga de su capa un sayo), y en la época actual está culminando con el intervencionismo más brutal en la esfera íntima de las personas.

El panóptico ha llegado para quedarse. No se trata de que vigilen cada uno de los comportamientos de las personas; no se trata de graben en vídeo la vida de cada cual y la digitalicen, la procesen, la almacenen y, virtualmente, la comercialicen. Se trata de algo mucho peor: de que sepamos que cada uno de nuestros pasos está siendo vigilado y, como es bien sabido, los niños no se comportan de la misma manera cuando les vigilan que cuando no.

La vigilancia, pues, es una forma de condicionar el comportamiento humano y la pandemia está suponiendo un salto cualitativo en los mecanismos y en la intensidad de vigilancia. No basta con que haya cámaras de vídeo en las paradas de los autobuses o en el centro de comercial; cada uno de nosotros debe tener presente e interiorizar que está siendo vigilado.

Es una arquitectura de la opresión donde quien te vigila no es sólo la cámara sino el vecino. No sólo el que se asoma por la ventana sino también el que coincide en la cola del supermercado y el móvil le advierte de tu presencia y de que -quizá- no estás tan sano como pareces porque eres “portador silencioso” de un virus.

El truco de tirar el móvil a la basura no nos va a servir porque nos van a poner un brazalete, como si estuviéramos con una condena condicional, como si fuéramos unos delincuentes a los que les han dado unos días de permiso para salir a la calle.

Van a resucitar el viejo somatén, las brigadas de vecinos celosos de la salud. El Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ha anunciado que, junto con el multimillonario ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, van a crear un “ejército de rastreo de contactos” compuesto por 17.000 vigilantes encargados de supervisar a los apestados, los contaminados, los contagiosos (2).

El mes pasado el ex presidente Bill Clinton se reunió con los gobernadores de varios Estados para crear la red de somatenes, serenos, guardas y vigilantes encargados de la salud pública. Los veremos en las estaciones de tren y acompañando a los revisores. Nos pedirán la cartilla y nos dirán: “Usted no puede sentarse en esta plaza. Tiene que ir en la unidad de apestosos”.

Nos habíamos acostumbrado a las cámaras de videovigilancia en las calles y creimos que eran como las farolas. Necesitan hacernos sentir su omnipotencia, como el padre que vigila al niño mientras juega en el parque. Ahora vendrán los drones a tomarnos la temperatura y preguntarnos por los altavoces si tosemos. El policía que está al otro lado de la pantalla nos preguntará si hemos ido al médico últimamente. “¿Se ha hecho Usted la revisión?”, nos preguntará. “¿Ha pasado la ITV?, ¿tiene su cartilla sanitaria actualizada?”.

La Guardia Civil de Tráfico nos parará en un control y, además de pedirnos los papeles del coche y hacernos el test de alcoholemia, nos hará también el de coronavirus, el del Sida, el Ébola, el Zika, la gonorrea, el kuru, la tos ferina, la gripe porcina, la aviar, el H1N5…

Los sindicatos serán un anexo del Ministerio de Interior. No se podrá trabajar sin la cartilla sanitaria para evitar el contagio de los compañeros. Los apestados no podrán ocupar determinados puestos de trabajo, como la educación. Tampoco podrán tener contacto con el público. Periódicamente la empresa exigirá la cartilla para comprobar si está actualizada. En caso contrario, el trabajador podrá ser despedido. A la entrada de la fábrica, los vigilantes sindicales tomarán la temperatura a los trabajadores.

En el próximo reajuste del gobierno nombrarán a Fernando Simón para el nuevo Ministerio de Pandemias, Curvas, Desescaladas y Zoonosis, una cartera apolítica, puramente técnica. Además de cárceles, CIE y reformatorios de menores, abrirán campos de concentración para contagiados, aunque los llamarán balnearios, centros de reposo o clínicas de cuarentena y observación médica… Algo que deje claro su naturaleza médica y puramente técnica. Aunque los pacientes estén atendidos por expertos de bata blanca, deberán estar custodiados por el ejército, o por la legión o por la unidad militar de emergencias, para que no se escapen.

No nos da tiempo a terminar este artículo porque son las ocho de la tarde y tenemos que salir al balcón a aplaudir…

(1) https://m.elmostrador.cl/destacado/2020/05/06/pandemia-a-la-chilena-la-contradictoria-decision-de-pagar-millones-de-dolares-para-televigilancia-en-crisis-sanitaria/amp/
(2)  https://www.cbsnews.com/news/contact-tracing-new-york-cuomo-plan/
(3)  https://www.youtube.com/watch?v=-Ug9XHT9JQQ

¿Vamos del independentismo al nazismo?

Josep Cónsola


Las últimas propuestas del grupo «de expertos» sobre cómo tratar la última gripe y ahora también para determinar el grado de libertad condicional posterior al confinamiento en Cataluña encabezados por Oriol Mitjà, asumidas por el President de la Generalitat, hacen poner los pelos de punta. En el punto 8 de sus recomendaciones plantean la creación de un “pasaporte de inmunidad” al conjunto de la población y en el punto 9 “poner bozal” obligatorio también, al conjunto de la población. Parece que otros expertos dicen que ellos no han opinado todavía sobre la propuesta que ya ha hecho suya el President Torra, no se sabe en concreto en lo que no coinciden.

Todo amparado en una supuesta “evidencia científica” parecida a la utilizada por los nazis para obtener el ”Ahnenpass” o pasaporte de ascendencia argumentado por los artículos de autores de revistas médicas escritas por los intelectuales de la ”Schutzstaffel” con el argumento de que “la biología y la genética eran las raíces a partir de las cuales la cosmovisión nacionalista ha derivado su conocimiento y de las cuales continúa obteniendo fuerza”.

Así el ”Arienachweis” o certificado ario, era un documento probatorio que una persona era miembro de la presunta raza aria. A partir de 1933 este documento era obligatorio para todos los empleados del sector público y la educación de acuerdo con la ley ”Gesetz zur Wiederherstellung des Berufsbeamtentums” (Ley por la restauración de la función pública).

Nada de nuevo, ya a España, habían existido los ”Estatutos de limpieza de sangre” a partir de 1449 y los que querían acceder a determinados cargos tenían que demostrar que entre sus antecesores no había nadie condenado por la Inquisición o que fuera judío o musulmán. Pero la preocupación más grande era “el estigma” de la persona que no lo podía demostrar lo cual comportaba un temido aislamiento social.

Volviendo a las excelencias del nazismo, obligaban a los judíos a llevar una estrella amarilla. Reinhard Heydrich, jefe llevar una estrella amarilla. Reinhard Heydrich, jefe de la oficina de Seguridad del Reich en 1938 escribía como hacer visibles los “enemigos internos” de Alemania y esto lo facilitaría si cada judío llevara cierto tipo de insignia. El 1 de Septiembre de 1941 entró en vigor el Nuevo reglamento de la Policía: “la estrella de seis puntas, de la medida de una mano, confeccionado con tela amarilla y la inscripción “judío” tendrá que ser visible llevándola cosida al lado izquierda del pecho”.

La superviviente del Holocausto Inge Deutschkron, recordaba, en 2013 en una conmemoración en el Bundestag: «La mayoría de los alemanes que me encontraba en las callas de Berlín apartaba la vista cuando se daban cuenta que llevaba la estrella, o me clavaban la mirada o se apartaban […] Sin duda, la estrella creaba un aislamiento discriminatorio para nosotros”. Aislamiento y discriminación, pero también control. La marca de identificación fue solo la preparación para lo que los nazis llamaron la «solución final» de la «cuestión judía»: la extinción. Además de llevar la estrella, a los judíos no se las permitía salir de sus distritos residenciales sin permiso policial”.

¿Qué relación de estos hechos históricos con las propuestas del “grupo de expertos” hechas suyas por el President de la Generalitat? Mucha. Toda la campaña mediática, apunta a una próxima tentativa de sumisión a los dictados de las corporaciones médico-farmacéuticas para imponer la obligatoriedad de las vacunaciones, o si esta no fuera posible por vulnerar los ya mínimos derechos personales y decisiones que autónomamente pueda tomar cada persona. Actuación que es el paso inicial a otras propuestas que apuntan a un chip biológico epidérmico que dará información biológica de cada individuo, detectable telemétricamente por los miles y miles de sensores que inundarán las calles.

El establecimiento de un “pasaporte de vacunación” impedirá el acceso de la persona que no lo lleve consigo a ciertos espacios, ya sean lúdicos o de ocupación laboral o al sistema de enseñanza o de salud. Habrá que “demostrar” la pertenencia a una “raza vacunada” para ocupar un espacio en la sociedad. Todo a mejor gloria de Bill Gates y la mafia médica. ¿Y, los que se nieguen a vacunarse? Seguramente los cerebros pensantes del “grupo de expertos” ya habrá pensado como colocar una estrella (¿de qué color?) en la solapa de aquellas personas que haciendo uso de su racionalidad y autonomía se nieguen a inocularse cualquier droga sin saber ni siquiera sus efectos, tanto positivos como negativos para su salud física y mental.

A su lado, y como profilaxis, no de las dolencias, sino de posibles protestas, nada mejor que obligar a todo el mundo a ponerse un bozal y no poder acercarse a ninguna otra persona a menos de un par de metros de distancia, no fuera el caso que se comuniquen, hablen e incluso se puedan poner de acuerdo con algo que no conviene a los Grandes controladores.

Dos razas, la de los vacunados y la de los no vacunados. La de los infectados y la de los no infectados, junto a la de los amos de los medios de producción y la de los que gastan la salud y la vida para engordarlos. Unos con pasaporte de legitimidad ciudadana, otros con una insignia de rechazo social. Y a continuación, cuando se haya aceptado, en pro de la “salud”, aparecerán dos nuevos pasaportes. Uno para los adictos al sistema y otro para los comunistas, tomando prestado este último por también “evidencias científicas” como las del psiquiatra del franquismo Vallejo-Nágera que, como analiza Esperanza Bosch, su objetivo era:

“Convertir lo odio en ciencia. Tal fue el centro de las investigaciones del psiquiatra militar Antonio Vallejo-Nájera para demostrar que existía un gen rojo, que determinaba la condición y personalidad de los republicanos españoles… Desde finales de la Guerra Civil y durante la primera parte de la posguerra aplicó una metodología ideada por su colega alemán Ernst Kretschmer, que consistía en definir una personalidad “imperfecta”, en base a una batería de preguntas sobre la moralidad, la ideología y los hábitos de los presos y las presas del bando perdedor.

… Fue con hombres encarcelados en diversas ciudades y con medio centenar de mujeres de la prisión de Málaga con quienes intentaron comprobar que existía el “maligno gen rojo”, y como prueba para su exterminio separaron a los hijos de las madres, y a los hombres de las mujeres… Se trataba de verificar científicamente que el bando republicano estaba compuesto por débiles mentales, degenerados y con personalidades inferiores, para evitar su transmisión… La mayoría de las mujeres perdieron a los hijos porque no se los inscribía en las cárceles, y se supone que “o se murieron en orfanatos por falta de cuidados y alimentos, o eran adoptados por familias del régimen” (Esperanza Bosch, autora del estudio “La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nájera”. La profesora de Psicología de la Universidad de las Islas Baleares, que ha hablado de la eugenesia criminal de Vallejo-Nájera y el trauma transmitido (Lanza Diario de la mancha, 6 de noviembre de 2018).

“El marxismo y la revolución unidos a la mujer debían ser tratados médicamente, no políticamente”. Vallejo-Nágera, coronel militar, médico, fascista, escribió que “la degeneración de la raza española, habría ocurrido durante la República”, postura adoptada también por Juan José López Ibor, Ramón Sarró, José Solé Segarra, Marco Merenciano y otros psiquiatras fascistas, que impusieron la falacia del “gen rojo” y el posterior genocidio, campos de exterminio y deshumanización del enemigo de clase, hasta convertirlo en una NO persona.

“Se le pagó con la Cátedra Numeraria de Psiquiatría, el profesorado en la Universidad de Madrid y el ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina. Y la edición de sus 30 libros “científicos” eugenistas, racistas y anticomunistas en varios idiomas” (Todo atado y bien atado, también en la psiquiatría. PRESO.O.S. domingo, 23 de noviembre de 2014).

Total control social, prevención de las protestas, militarización de los espacios físicos y virtuales, estado de excepción permanente, todo a mejor gloria del capital en estos momentos de su reorganización, siendo los únicos responsables de la enfermedades de la gente y no un pedazo de ARN al cual se le quiere cargar la culpa de la barbarie y criminal actuación del capital.

Ante esto hay que alzarse, rechazar estas propuestas que, tal vez más adelante sepamos con más certeza a que responden, pero de momento denunciar este estado policial y empezar a sentar las bases para una medicina preventiva que junto a la denuncia del envenenamiento de la sociedad por parte del capitalismo, sirva para una autogestión de la salud, pues la explotación, más allá del puesto de trabajo asalariado, se hace patente en todos los ámbitos de la vida, entre ellos, al igual que la “obsolescencia programada”, hay la “dolencia programada”, basada mucha de ella en la ignorancia o la apatía.

Si queremos una sociedad diferente empecémosla a forjar, pero démonos prisa porque el peligro es inminente.

Las pruebas de coronavirus compradas para testar a los trabajadores de la sanidad madrileña no sirven para nada

Un documento interno de la Consejería de Sanidad de Madrid revela que los 100.000 test rápidos de coronavirus comprados por el gobierno autonómico para los trabajadores sanitarios tienen una fiabilidad mucho menor de lo anunciado por el Gobierno regional.

La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, aseguró hace un mes que la sensibilidad de las pruebas alcanzaba el 92 por ciento y presentó la operación de compra como un ejemplo de buena gestión frente a los problemas con los que se había topado el Ministerio de Sanidad en operaciones similares. “Los hemos testado con un estudio de microbiología en el hospital de La Paz y nos dan más sensibilidad y confianza que los que nos ha dado el Gobierno”, aseguró entonces Ayuso.

El documento del Servicio de Farmacia de la Dirección Asistencial Sureste, al que ha tenido acceso EL PAÍS, rebaja sin embargo la sensibilidad de los test al 79,4 por ciento y otorga resultados aún menos precisos en los otros indicadores. El 36 por ciento de los positivos, por ejemplo, son en realidad falsos positivos. Y otro indicador, la denominada especifidad —el porcentaje de personas sin anticuerpos que dan por tanto un resultado negativo— asciende al 74 por ciento, por lo que en uno de cada cuatro casos obtiene un falso positivo.

Estos porcentajes también están muy por debajo de lo prometido por el fabricante, que defiende tener una fiabilidad del 85 por ciento al 100 por ciento, según el tipo de anticuerpo e indicador. El documento está fechado en el mes de mayo (aunque no especifica el día) y recoge que las pruebas de fiabilidad han sido realizadas en “un laboratorio de microbiología de la comunidad”.

El Gobierno regional, que el martes declinó ofrecer su versión, pretende extender el uso de estos test a todos los sanitarios, iniciativa que se está topando con resistencias entre los propios trabajadores (y varios hospitales), que dudan de la fiabilidad de estas pruebas y no consideran que sean las que necesitan en un momento en el que el número de sanitarios contagiados no deja de aumentar. Según los datos de Sanidad, ya son casi 44.000 en toda España, y han subido un 40 por ciento en dos semanas.

Estos análisis miden la presencia de los anticuerpos que el organismo produce cuando identifica la presencia de un virus. Los primeros en surgir son los IgM y los últimos, los IgG. Según cuál halle, la prueba puede detectar una infección en curso o una ya pasada.

Los test comprados por Madrid son de Biozek Medical, una compañía de los Países Bajos que en su página web se define como especializada en productos diagnósticos. La empresa no respondió ayer a la petición de información que le hizo llegar este diario. La iniciativa del Gobierno de Ayuso ha causado malestar entre organizaciones sindicales y profesionales de atención primaria de Madrid.

“No tiene sentido extender el uso de unos test que tienen una fiabilidad dudosa y tampoco sirven para sacar datos epidemiológicos, ni modificar tu conducta en el puesto de trabajo”, afirma Rosa Vicente, secretaria de Sanidad del sindicato CSIT. La Comunidad tenía previsto utilizar los test con los 86.000 trabajadores del Servicio Madrileño de Salud, aunque la cifra final iba a ser mucho menor, ya que varios de los grandes hospitales están haciendo este tipo de estudios por su cuenta con las pruebas Elisa, más complejas y fiables. Otros, como el de Getafe, han renunciado en las últimas horas a utilizarlos, según CSIT.

La gestión de estas pruebas ha acabado por provocar una sensación de agravio entre los profesionales de atención primaria (algo más de 13.000). “Al final, test rápidos que no sirven para conocer nuestro estado real frente al virus los van a utilizar solo con nosotros. Mientras, las técnicas de seroprevalencia bien hechas como el Elisa, más fiable, son las que están haciendo al personal de muchos hospitales. No entendemos por qué y qué nos hace diferente al resto de compañeros”, lamenta un facultativo de un centro de salud de Vallecas.

Este malestar ha trascendido en notas como la suscrita por todo el personal del centro de salud de Ibiza, en la capital, en el que también constatan que “estos test no sirven para los profesionales sanitarios” y califican de “discriminación” el uso de distintas pruebas en centros de salud u hospitales. “La evidencia es clara: para estudio de profesionales sanitarios el indicado es Elisa”, concluye el escrito.

Un informe reciente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) no recomendaba este tipo de test rápido entre el personal sanitario al “no ser del todo fiables, como se ha comprobado cuando estos métodos se han evaluado por el Instituto de Salud Carlos III y centros colaboradores”.

José Miguel Cisneros, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) y expresidente de SEIMC, considera que “se han generado unas expectativas inadecuadas” con los test rápidos. “Son pruebas que pueden servir para un paciente concreto en una determinada situación, pero no tienen la fiabilidad para el diagnóstico de un profesional asintomático”, afirma.

Para Cisneros, el uso de estas pruebas entre personal tiene incluso “un peligro, que es que alguien se sienta protegido tras tener un resultado positivo al pensar que ya ha pasado la infección”. “Con la fiabilidad de estas pruebas y la incertidumbre que tenemos sobre la inmunidad que deja el virus, todo trabajador debe utilizar siempre los equipos de protección como las mascarillas”, concluye.

https://elpais.com/sociedad/2020-05-05/los-test-usados-con-los-sanitarios-de-madrid-no-resultan-fiables.html

¿Le interesa a China poner el yuan en el mismo lugar del dólar?

Pepe Escobar

Está en marcha un nuevo y radical cambio de paradigma. La economía de Estados Unidos podría reducirse en un 40 por ciento en la primera mitad de 2020. China, que ya ha sido la principal economía del mundo en términos de PPA (paridad de poder adquisitivo) durante los últimos años, podría convertirse pronto en la principal economía del mundo, incluso en términos de tipos de cambio.

El mundo post-confinamiento, que sigue siendo un espejismo, podría necesitar una moneda post-confinamiento. Y ahí es donde entra un candidato serio: el yuan fiduciario digital.

El mes pasado, el Banco Popular de China (PBOC) confirmó que un grupo de los principales bancos han comenzado a probar los pagos electrónicos en cuatro regiones chinas diferentes utilizando el nuevo yuan digital. Sin embargo, todavía no hay un calendario para el lanzamiento oficial del llamado Pago Electrónico en Moneda Digital (DCEP).

El hombre detrás del proyecto es el gobernador del PBOC, Yi Gang. Confirmó que además de las pruebas en Suzhou, Xiongan, Chengdu y Shenzhen, el PBOC también está probando escenarios hipotéticos para las Olimpiadas de Invierno de 2022.

Aunque el DCEP, según Yi, “ha hecho muchos progresos”, insistió en que el PBOC será “cuidadoso en términos de control de riesgos, especialmente en el estudio de los requisitos de lavado de dinero [negro] y ‘conocer a su cliente’ para ser incorporado en el diseño y el sistema del DCEP”.

El DCEP debe ser interpretado como la hoja de ruta de China para un posible, aún más revolucionario, reemplazo del dólar americano como moneda de reserva mundial. China ya está a la cabeza en la carrera por las monedas digitales: cuanto antes se lance el DCEP, mejor será convencer al mundo, especialmente al Sur Global, de que siga su ejemplo.

El PBOC está desarrollando el sistema con cuatro grandes bancos estatales, así como con los gigantes de pago Tencent y Ant Financial.

Una aplicación móvil desarrollada por el Banco Agrícola de China (ABC) ya está funcionando en WeChat. De hecho, es una interfase vinculada al DCEP. 19 restaurantes y establecimientos minoristas, incluyendo Starbucks, McDonald’s y Subway, forman parte de la prueba piloto.

China está haciendo rápidos progresos en todo el espectro digital. Se ha puesto en marcha una Red de Servicios Blockchain (BSN) no sólo para el comercio nacional sino también para el comercio mundial. Según el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), un gran comité supervisa el BSN, incluyendo ejecutivos de PBOC, Baidu y Tencent.

Fuentes bancarias bien conectadas en Hong Kong me dijeron que Pekín no está interesado en reemplazar el dólar americano por el yuan, a causa del interés que tiene el Sur en sortearlo, especialmente ahora que el petrodólar está en coma.

La posición oficial de Pekín es que el dólar estadounidense debe ser sustituido por una cesta de divisas (dólar, euro, yuan, yen) con Derechos Especiales de Giro (DEG) aprobados por el FMI. Esto eliminaría la pesada carga del yuan como única moneda de reserva.

Pero esto puede ser sólo una táctica de distracción en un entorno de guerra de información generalizada. Una cesta de divisas controlada por el FMI siempre implica el control de Estados Unidos, que no es realmente lo que China quiere.

Lo importante es que un yuan digital y soberano puede ser respaldado por el oro. Esto aún no ha sido confirmado. El oro podría ser usado como apoyo directo, como garantía de bonos o simplemente colateralmente. Lo que es seguro es que una vez que Pekín anuncie una moneda digital respaldada por el oro, será como si el dólar americano hubiera sido sacudido por un relámpago.

Bajo este nuevo marco, las naciones no necesitarán exportar más a China de lo que importan para tener suficientes yuanes para comerciar. Y Pekín ya no necesitará seguir imprimiendo el yuan electrónicamente -y artificialmente, como en el caso del dólar estadounidense- para satisfacer las demandas comerciales.

El yuan digital será efectivamente apoyado por la enorme cantidad de bienes y servicios hechos en China, no por un imperio transoceánico de 800 bases [militares]. Y el valor del yuan digital será decidido por el mercado, como en el caso de Bitcoin.

Todo este proceso ha estado en marcha durante años y forma parte de las discusiones que comenzaron ya a finales de la década de 2000 en las reuniones de la cumbre de los Brics, en particular por Rusia y China, la principal asociación estratégica dentro de los Brics.

Teniendo en cuenta las múltiples estrategias para eludir gradualmente el dólar estadounidense, empezando por el comercio bilateral en su propia moneda, Rusia y China, por ejemplo, crearon un fondo de cooperación en yuanes hace tres años.

La estrategia de Pekín está cuidadosamente calibrada, con un enfoque a largo plazo. Además del metódico almacenamiento de oro en cantidades masivas (al igual que Rusia) desde hace siete años, Pekín ha estado haciendo una campaña para un mayor uso de los DEG [Derechos Especiales de Giro del FMI], teniendo cuidado de no posicionar al yuan como un competidor estratégico.

Pero hoy en día, el ambiente post-confinamiento se perfila como ideal para que Pekín actúe. Incluso antes de que comenzara la crisis de Covid-19, el sentimiento predominante entre los dirigentes es que China está bajo un ataque a gran escala del gobierno de Estados Unidos. La Guerra Híbrida, que ya está alcanzando su punto álgido, implica que las relaciones bilaterales sólo se deteriorarán, no mejorarán.

Así pues, aunque tenemos a China como la mayor economía del mundo, tanto en términos de paridad de poder adquisitivo como de tipos de cambio, sigue siendo la mayor economía de más rápido crecimiento, excepto en el primer semestre de 2020; es productiva, innovadora, eficiente y está en vías de alcanzar un nivel tecnológico más alto gracias al programa “Made in China 2025”, y fue capaz de ganar la “guerra popular” contra el Covid-19 en un tiempo récord. Todos los elementos necesarios parecen estar en su sitio.

Pero también hay un poder blando. Pekín debe tener al Sur Mundial de su lado. El gobierno de Estados Unidos es muy consciente de ello; no es de extrañar que la actual histeria tenga como objetivo demonizar a China encontrándola “culpable” de todos los cargos -no probados- de alentar y mentir sobre Covid-19.

Una de las principales ventajas de un yuan digital soberano es que Pekín no necesita hacer circular un yuan de papel, lo que, por cierto, queda relegado a un segundo plano en la propia China, porque prácticamente todo el mundo se está pasando al pago electrónico.

El yuan digital, usando la tecnología “blockchain” (*), circulará automáticamente, pasando por alto el casino mundial financiado y controlado por Estados Unidos.

La cantidad de moneda digital soberana es fija. Esto en sí mismo elimina un azote: la flexibilización cuantitativa (QE) y el dinero de helicóptero. Y hace de la moneda digital soberana el medio de intercambio preferido, con transferencias de moneda sin obstáculos geográficos y, como guinda del pastel, sin que los bancos cobren comisiones escandalosas como intermediarios.

Por supuesto, habrá oposición. Como en la demonización en curso de la China neo-orwelliana, por alejarse del Bitcoin y las criptomonedas, para liberarse de una estructura centralizada. Habrá aullidos de horror en el PBOC potencialmente capaz de incautar los bienes digitales de cualquiera o cerrar una cartera si el propietario no está de acuerdo con el PCCh [Partido Comunista de China].

China está a bordo, pero Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia y la India también están a punto de lanzar sus propias criptomonedas. Por razones obvias, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el banco central de los bancos centrales, es muy consciente de que el futuro se juega ahora. Sus investigaciones con más de 50 bancos centrales son inequívocas: estamos frente a un “big bang”. ¿Pero quién ganará el primer premio?

https://www.strategic-culture.org/news/2020/05/05/get-ready-for-the-next-game-changer-the-digital-yuan/

(*) “Blockchain” o cadena de bloqueo es un método digital de cifrado que registra una determinada transacción comercial.

Más información:
– China elimina al dólar de las transacciones bursátiles
– El Banco de Rusia suspende sus compras de oro en el mercado interior

‘Muerto el perro se acabó la rabia’ (la verdadera historia del rifle sanitario)

Matanza de reses mexicanas en 1947
Juan Manuel Olarieta

A pesar de las leyendas sobre los búfalos y las praderas del “salvaje oeste” de Estados Unidos, hasta 1947 el país importaba ganado vacuno de México, uno de los más pujantes sectores económicos al sur de Rio Grande.

La balanza de pagos iba bien para México y mal para Estados Unidos, por lo que tuvieron que inventarse una “epizootía”, o sea, una especie de epidemia en la cabaña ganadera, gracias a la cual exterminaron más de un millón de cabezas de ganado.

Fue entonces cuando se acuñó la expresión “rifle sanitario”, que ha pasado a la historia. La balanza de pagos cambió de signo y fue México quien tuvo que importar carne procedente de los ganaderos gringos.

Si pasamos de la medicina a la veterinaria, el debate científico sobre las enfermedades contagiosas no cambia demasiado y el económico y político tampoco. Junto al conocimiento (y a su tergiversación) hay intereses económicos imperialistas, clases sociales y luchas de clases. Un aspecto de la cuestión que no se puede analizar separadamente del otro, por más que los “puros” se empeñen en decir otra cosa.

Lo mismo les ocurre a ciertos “marxistas auténticos”: deberían prestar un poco de atención a este tipo de asuntos porque el “rifle sanitario” propició uno de los mayores levantamientos campesinos desde los tiempos de Revolución Mexicana de 1910.

La historia del “rifle sanitario” empezó como empiezan siempre estas historias: hay una epidemia de ganado que viene de fuera. El mal siempre llega de lejos. Estados Unidos responsabiliza a México que, a su vez, responsabiliza a la importación de cebúes brasileños que los ganaderos querían cruzar con la especie autóctona para mejorarla.

Cuando en Texas aparecieron los primeros síntomas de glosopeda (o fiebre aftosa, que también se imputa a un virus) en los rebaños, Estados Unidos exigió que una partida de sementales brasileños permanecieran en cuarentena en la isla de Los Sacrificios, frente al puerto de Veracruz, donde los habían desembarcado. Además, prohibió la importación de ganado mexicano.

A su vez, México declaró el estado de emergencia e impuso la cuarentena. Fue un descalabro para la economía mexicana, que anualmente exportaba cerca de 800.000 reses a Estados Unidos.

Si bien se detectaron algunos casos de fiebre aftosa en determinados ranchos, tanto en México como en Estados Unidos, los cebúes brasileños no tenían nada que ver. No sólo pasaron la cuarentena normalmente sino que en Brasil no detectaron ni un sólo caso positivo en las regiones de donde salieron las partidas de cebúes.

La epizootía mexicana de 1947 era benigna y tenía tratamiento veterinario. A pesar de ello, Estados Unidos impuso a México el exterminio implacable de su cabaña, es decir, no sólo del ganado enfermo sino también del sano, con el conocido pretexto del “contagio”.

La diferencia entre las enfermedades humanas y las del ganado es que en este segundo caso al enfermo se le puede matar ¿Para qué curar si es más barato matar? El plan de Estados Unidos era exterminar la tercera parte de la cabaña mexicana: 4,5 millones de cabezas de ganado.

La resistencia campesina no tardó en manifestarse y al principio los matarifes tuvieron que recorrer los pueblos acompañados de tropas del ejército. Pero la represión no sofocó los levantamientos, que subieron de tono. Los veterinarios y técnicos tuvieron que marcharse de algunos estados, como Guerrero y Michoacán. Comenzaron las redadas y encarcelamientos, mientras los panfletos que circulaban de mano en mano denunciaban a los “capitalistas, únicos beneficiarios del rifle sanitario, ya que, sin animales no se podrá trabajar la tierra y tendrá que ser vendida por un mendrugo de pan”.

El levantamiento campesino conduce a la lucha armada y los enfrentamientos con el ejército se multiplican. En junio de 1947 un veterinario, un oficial del ejército y seis soldados fueron ejecutados por los campesinos en Senguio, en el estado de Michoacán. El propio gobernador del estado, un general del ejército a la vez que político corrupto, fue víctima de un atentado.

Ante la resistencia de los campesinos, el gobierno federal tuvo que acabar con el exterminio del ganado, primero en Michoacán y luego en toda la República.

Por más que hubiera casos de fiebre aftosa en el ganado, tanto mexicano como estadounidense, la campaña del “rifle sanitario” no fue promovida por un criterio científico sino económico y político, acabando de la misma manera que empezó: no por un criterio científico sino por la resistencia popular al exterminio de los medios de vida del campesinado mexicano.

Bibliografía:

– J.M.Cervantes Sánchez, La fiebre aftosa y el desarrollo moderno de la medicina veterinaria mexicana (1946-1955), Montalbán, 2003
– José Carmen Soto Correa: El rifle sanitario, la fiebre aftosa y la rebelión campesina, Instituto Politécnico Nacional, México, 2009.

El presidente de Tanzania sospecha que las cifras de coronavirus en su país también son fraudulentas

El presidente de Tanzania, John Magufuli
El presidente de Tanzania, John Magufuli, también cuestionó las cifras de coronavirus de su país y ha pedido la apertura de una investigación por “sabotaje” en el laboratorio nacional.

Magufuli dijo que las personas que han dado positivo en las pruebas del virus pueden no estar enfermas y pone en duda la credibilidad del equipo y los técnicos del laboratorio.

“El equipo o las personas pueden estar comprometidos y a veces puede ser un sabotaje”, dijo Magufuli en un discurso en swahili transmitido en directo el domingo por la cadena pública TBC.

Dijo que había hecho probar en secreto una variedad de animales, frutas y aceite de vehículo en el laboratorio y, según Magufuli, una papaya, una codorniz y una cabra dieron positivo en las pruebas y sospecha que el laboratorio “está jugando sucio”.

“Eso significa que es posible que haya errores técnicos o que estos reactivos importados tengan problemas. Probablemente, los técnicos también han sido sobornados para engañar”.

En la ceremonia Magufuli tomó juramento al nuevo Ministro de Constitución y Asuntos Jurídicos, Mwigulu Nchemba, y le instó a “ir e investigar si el laboratorio nacional ha cometido un criminen y tomar medidas”.

En el país de África oriental se han registrado 480 casos de positivos al coronavirus y 16 muertes.

El gobierno ha sido atacado por la oposición por supuestamente ocultar información y no tomarse la enfermedad en serio.

https://www.straitstimes.com/world/africa/tanzanian-president-sees-sabotage-as-papaya-quail-and-goat-test-positive-for

‘El Estado no es el árbitro de la información’ (un caso de censura positiva)

Riester, el custodio de la verdad
Ayer el ministro francés de Cultura, Franck Riester, anunció la eliminación de un sitio web del gobierno con “censura positiva”. Si la mayor parte de las veces los gobiernos se dedican a perseguir, esta vez el gobierno francés quiso recomendar la lectura de determinados medios con “buenas informaciones” (ciencia pura y rigurosa) sobre el coronavirus.

La histeria necesita ambas cosas: aplaudir a unos y amonestar a otros, una tarea característica que recuerda a la vieja del “Ministerio de Información” franquista, que cada día seleccionaba los mejores artículos de prensa.

Afortunadamente el sitio oficial levantó numerosas protestas: un gobierno no puede promocionar determinadas fuentes de información, y menos en detrimento de otras. Lo más llamativo es que, como es natural, ninguno de los medios recomendados alzó la voz en contra. Debían sentirse halagados por “la autoridad competente”.

Las quejas culminaron el domingo con un artículo de opinión publicado por una treintena de sociedades de periodistas y editores titulado “El Estado no es el árbitro de la información”.

El ministro empezó a balbucear torpemente ante los diputados: “El servicio del portavoz, que simplemente pretendía ofrecer un servicio adicional para reunir en una misma página los recursos para combatir la desinformación sobre la crisis sanitaria, obviamente no tenía por objeto clasificar los artículos o noticias”, dijo Riester.

“Sin embargo, puedo entender las preocupaciones que plantea este servicio en las redacciones, porque no se trata en absoluto de que el Estado etiquete a los medios de comunicación o dirija la elección de los franceses hacia tal o cual medio de comunicación”, añadió.

“Puedo decirles que el gobierno ha decidido eliminar esta página del sitio web del gobierno”, continuó el encargado de la cultura, saludando el “notable trabajo” realizado por los periodistas durante la crisis para “combatir eficazmente la desinformación”.

Como ven, la pandemia está desatando una serie de fuerzas latentes que ya se venían manifestando en campañas, como la subsiguiente a los atentados del Cherlie Hebdo, y que ahora aparecen a la luz del día. En Francia se han frenado, pero no será por mucho tiempo.

Operación Cóndor o Plan Cóndor, un plan de exterminio del Departamento de Estado

Darío Herchhoren

Lo que se conoce como Plan Cóndor u Operación Cóndor, fue una operación planificada desde el Departamento de Estado norteamericano dirigido en esos tiempos por Henry Kissinger, Secretario de Estado de los EEUU. Se cree fundadamente que este es el autor de dicho plan, y que lo escribió hasta en sus más pequeños detalles como qué hacer con los cadáveres de los muertos y sus pertenencias.

Los métodos utilizados fueron copiados de la operación Noche y Niebla, que los nazis lanzaron contra los judíos, pero que en realidad fue contra todos los que se oponían al partido nacionalsocialista alemán.

No hay que desdeñar la sospecha de que Henry Kissinger, un alemán nacionalizado norteamericano, haya aprendido estas prácticas en su país de origen. y que luego ya controlando una importante porción del poder imperial decidiera aplicarlas también en Sudamérica.

La operación cóndor tuvo sus inicios en la década de 1970, a raíz de que entre el año 1964, en que se instaura la dictadura militar brasileña con el general Castelo Branco a la cabeza, se sucedieron golpes militares en todo el cono sur de América, facilitando mucho las cosas a las dictaduras militares para que coordinaran sus esfuerzos.

Los primeros pasos fueron dados en Santiago de Chile cuando el general Manuel Contreras Jefe de la DINA (Policía Política creada por Pinochet) se reúne con el general argentino Santiago Omar Riveros jefe de institutos militares, y con el Teniente Coronel Honorio Vidal jefe del batallón de inteligencia argentino 601, donde deciden aunar esfuerzos para liquidar toda actividad subversiva.

Pero en realidad la operación cóndor tuvo sus inicios en la Escuela de las Américas, donde militares del imperio enseñaban nuevas técnicas de interrogatorio (torturas, LSD) con la colaboración de médicos y psicoanalistas que asesoraban sobre la resistencia del cuerpo humano a estas prácticas. Un destacado asesor para estas actividades era el psiquiatra argentino Roberto Fontana, que era un experto en el manejo del ácido lisérgico.

Pero la Operación Cóndor hay que verla dentro del marco mayor de la guerra fría entre los EEUU y la URSS. En tal sentido los EEUU siempre habían considerado que toda América era su territorio, y que bajo ningún concepto podían permitir una nueva Cuba, y para eso no había limites morales ni éticos y se podía actuar sin ningún escrúpulo. La Operación Cóndor estaba orientada a terminar con líderes políticos, estudiantiles, obreros, intelectuales y cuanto se les pusiera delante. Dentro de esa operación se encuadra el asesinato de Orlando Letelier y del general Prats. Todo estaba guardado bajo siete llaves, hasta que en 1992 un juez paraguayo en una inspección que hace a una comisaría en Asunción, descubre en un sótano un grueso tomo donde aparece lo que la operación cóndor hizo en toda América. Es así como la diosa fortuna a veces se pone del lado de los justos, y toda esa información se hizo pública. El juez paraguayo se llamaba José Fernández, y es así como se descubren los archivos del terror.

De esa información surge que la Operación Cóndor es responsable de 50.000 muertes, 30.000 desaparecidos y 400.000 encarcelados.

Se supo también que Stefano Della Chiae operó también en Europa. La internacional del terror no tiene ni tuvo límites. Sospecho firmemente que la red Gladio sigue existiendo, y que los países integrantes de la OTAN apoyan a esta criminal organización.

China compra petróleo venezolano masivamente para apoyar al gobierno de Maduro

Las exportaciones de crudo venezolano han aumentado por segundo mes consecutivo, dice la agencia Bloomberg. En abril la cantidad de petróleo exportad aumentó a 739.400 barriles por día y alcanzó el nivel más alto en tres meses. Casi un 10 por ciento más que en marzo.

El mes pasado dos terceras partes del petróleo venezolano fue exportado a China, que prefiere pagar más por el petróleo del país sudamericano en lugar del que ofrece Arabia saudí, bastante más barato.

Venezuela está sometida a presiones económicas y a una desestabilización permanente de Estados Unidos, mientras la política china va en la dirección opuesta.

Estados Unidos acusa a China de no respetar los términos del acuerdo comercial, según el cual está obligada a comprar un volumen garantizado de esquisto estadounidense por valor de 52.400 millones de dólares.

A pesar del acuerdo, China prefiere otro tipo de proveedores por motivos claramente políticos.

Por su parte, Venezuela apoya la nueva Ruta de la Seda que promueve China, que se ha comprometido a financiar numerosos proyectos industriales en el país latinoamericano.

China ha mostrado mucho interés por Latinoamérica. En 2015 la región recibió la mayor cantidad de financiación procedentes de bancos públicos de los últimos cinco años.

Los préstamos chinos los países latinoamericanos superan a los del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se concentran en dos grandes capítulos económico: infraestructuras y minería.

Una parte de los préstamos que Venezuela recibe de China los paga con petróleo.

Los bebedores de alcohol se agolpan a la entrada de las tiendas de licores de India, tras suavizarse el toque de queda

Ayer los bebedores de alcohol se agolpaban a la entrada de las tiendas de licores de India, tras suavizarse el toque de queda después de 40 días de cierre.

“Hemos estado viviendo en soledad durante un mes. El alcohol nos dará energía para mantener el distanciamiento social durante la pandemia”, dice un consumidor de 55 años que hace cola frente a una tienda de Calcuta.

En el suelo aparecen marcados con tiza los lugares donde los clientes deben aguardar su turno para mantener la “distancia social”, lo que no ha impedido que se produzcan escenas de bullicio en algunas de ellas.

La policía ha tenido que cerrar algunos puntos de venta porque no respetaban la “distancia de seguridad”, e incluso en ciertos barrios ha acabado dispersando a los sedientos.

“Una de las tiendas abrió por la mañana, pero se produjeron enfrentamientos cuando se reunió una gran multitud. Así que la policía ordenó que la tienda cerrara de nuevo”, dijo un oficial de policía en Ghaziabad, un suburbio de la capital Nueva Delhi.

Por el contrario, en otras tiendas los bebedores de alcohol aparecen en un orden perfecto, equipados con mascarillas mientras aguardan su turno pacientemente sobre los puntos señalados.

Un residente de Delhi se dirigió a una tienda de licores a primera hora de la mañana para consumir su dosis de alcohol y se manifestó encantado de descubrir que la tienda había abierto temprano. “Había unas 20 ó 25 personas por la mañana y la tienda estuvo abierta unas dos horas”, dijo el joven de 25 años, que se fue con un poco de vino. “Se permitía a la gente en grupos de cinco. Ahora están cerrados”.

El gobierno indio prolongó el toque de queda introducido el 25 de marzo durante dos semanas a partir del lunes, pero introduciendo una cierta flexibilidad. Los políticos locales presionaron para que reautorizara la venta de alcohol, que está fuertemente gravada con impuestos especiales y supone una parte importante de la recaudación fiscal para las regiones autónomas.

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