La web más censurada en internet

Categoría: Noticias (página 50 de 746)

Epidemia de pruebas, epidemia de errores, epidemia artificiosa

Ayer los informativos de la cadena France 2 de televisión entrevistaron al Ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, quien declaró que sólo el 1 por ciento de las pruebas de PCR realizadas en Francia para la detección del coronavirus dieron positivo.

“Por cada 100 pruebas realizadas a la población francesa, sólo una es positiva. Este resultado es el mismo en los aeropuertos para las pruebas de los extranjeros que llegan a Francia”, dijo el ministro (1).

Las pruebas de PCR que se utilizan actualmente tienen un margen de error que está entre el 1 y el 1,8 por ciento, aunque algunos ponen el umbral en el 5 por ciento (2). Esto significa que de cada 100 pruebas, en el mejor de los casos habrá 1 falso positivo y en el peor 5 falsos positivos.

En consecuencia, los resultados positivos entran dentro del margen de error de la prueba. Si el número de casos que dan positivo tras las pruebas de PCR es del 1 por ciento, la posibilidad de que sea un error es muy grande.

Por debajo de un número de casos detectados inferior al 1,8 por ciento nadie puede asegurar que haya una epidemia, e incluso si la hubiera, todavía estaríamos dentro del margen de error.

Según el ministro, en Francia se practican 400.000 pruebas semanales, por lo que se producen entre 4.000 y 20.000 errores semanales, es decir, un rango de 571 a 2.857 diarios.

Los “expertos” piden alcanzar las 700.000 pruebas semanales pero, al aumentar el número de pruebas, también aumenta el número de errores y si no informan del margen de error, a lo máximo que pueden aspirar es a dar la impresión de una epidemia puramente residual causada por la constante realización de pruebas, es decir, una epidemia artificiosa.

Ahora debemos preguntarnos por qué ningún “experto” de esos que les gusta salir por la tele habla del margen de error de la prueba PCR.

Luego debemos preguntarnos por qué sólo hablan del número de “positivos” y de “brotes” en tal o cual lugar, y no del número total de tests que realizan.

En España el doctor Simón ha demostrado ser el mejor malabarista con los números, por lo que no les debería extrañar leer cosas como lo que el 15 de abril exponía El Confidencial: “El número de test para detectar el Covid-19 que se han realizado en España es uno de los grandes misterios de esta crisis sanitaria. El dato, fundamental para entender la capacidad para detectar la enfermedad, permanece oculto. El Gobierno no lo incluye en sus informes diarios” (3).

En Suecia está aumentando el número de casos positivos al test, pero ha aumentado mucho más el número de test, por lo que la OMS ya no le clasifica como “país de riesgo”. No hay “brotes”, ni “rebrotes”, ni “segundas olas”, ni nada parecido (por más que se empeñen en decir lo contrario).

(1) https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/masques-sanitaires/olivier-veran-40-millions-de-masques-vont-etre-fournis-aux-francais-les-plus-pauvres_4053127.html
(2) https://www.cadenadelsuritapua.com/pais/no-hay-test-perfecto-sequera-explica-errores-en-pruebas-del-covid-19/
(3) https://www.elconfidencial.com/espana/2020-04-15/coronavirus-covid-19-test-pcr-rapidos-anticuerpos_2550732/

La mascarilla provoca que una adolescente entre en coma en Italia

Una adolescente de 13 años de Aosta, en Italia, ha sido dada de alta después de dos semanas en coma, durante las cuales estuvo a punto de morir, según dijeron a los padres los médicos del Hospital Regina Margherita de Turín.

El uso constante de la mascarilla quirúrgica, tal vez incluso llevada en circunstancias inadecuadas, puede haber contribuido a una sobreproducción de CO2 que, en presencia de enfermedades respiratorias, puede tener graves consecuencias si se reintroduce en el cuerpo.

La niña sufre de asma y un día, a finales de mayo, durante un ataque se sintió peor que de costumbre: “No puedo respirar, no puedo respirar”, le dijo a su madre que se dio cuenta del peligro e inmediatamente alertó a emergencias.

Los médicos diagnosticaron una crisis respiratoria grave y, tras haberla atendido y comprobar que no sufría otras patologías, la trasladaron urgentemente a un hospital de Turín, donde la joven permaneció durante dos largas semanas, mientras que sus padres, que no pudieron verla por el estricto protocolo contra el coronavirus, iban y venían entre Aosta y Turín prácticamente todos los días por turnos para informarse in situ sobre la evolución de la situación.

Los médicos de la unidad de cuidados intensivos del hospital salvaron la vida de la niña, que respondió positivamente al tratamiento y, tras ser intubada y sedada farmacológicamente, reanudó lentamente la respiración por sí misma hasta el día del alta.

Entonces los médicos revelaron a sus padres que la causa de la crisis respiratoria no era la falta de oxígeno o la falta de aire en los pulmones, sino el hecho de que había respirado demasiado dióxido de carbono autoproducido, generado por la propia actividad respiratoria de la niña, complicado, sin embargo, por el uso quizás excesivo de la mascarilla para protegerse del coronavirus: al salir de la boca la sustancia tóxica se encontraba con la barrera generada por el tejido. Estos factores, junto con la patología asmática, han generado la crisis.

“Lo que nos explicaron las autoridades sanitarias de Turín -confirmado por la familia de la niña de 13 años- nos sorprendió y preocupó, pero ahora lo más importante es que nuestra hija se ha salvado y puede volver a una vida normal a pesar de ser consciente de la enfermedad. ¿La mascarilla? Tendremos cuidado, pero sobre todo es ella la que ha comprendido ahora que un uso incorrecto del dispositivo de protección del coronavirus puede tener terribles efectos secundarios en los enfermos de asma”.

https://www.valledaostaglocal.it/2020/07/13/leggi-notizia/argomenti/cronaca-4/articolo/
respira-troppa-anidride-carbonica-sotto-la-mascherina-13enne-aostana-finisce-in-coma.html

Las mascarillas son perjudiciales para la salud

El microbiólogo canadiense Antoine Khoury cree que el gobierno de Quebec comete un grave error al hacer obligatorio el uso de mascarillas en lugares públicos cerrados.

El lunes el gobierno de Quebec anunció oficialmente que a partir del sábado será obligatorio llevar mascarilla en todos los lugares públicos cerrados y que los infractores se enfrentarían a multas que oscilan entre los 400 y los 6.000 dólares.

Quebec es actualmente la única provincia del Canadá que impone la mascarilla. En las demás se recomienda el uso sólo cuando la distancia de dos metros no se puede mantener en lugares públicos concurridos.

Khoury, director general de Vacci-Vet en Saint-Hyacinthe, aafirma que “las mascarillas que están en el mercado no hacen nada para proteger a la gente del virus: no son estériles como las mascarillas que se encuentran en los hospitales y no se deben usar por más de 15 o 20 minutos, de lo contrario se convertirán en incubadoras de bacterias. Y es aún peor para las mascarillas de tela, que son una verdadera colección de bacterias porque son porosas”.

Una barrera pegada cerca de la boca y la nariz hace que las bacterias inofensivas de nuestro cuerpo crezcan con la ayuda de los niveles de humedad, lo que les permite convertirse en patógenos en algunos casos que conducen a infecciones graves o enfermedades crónicas. “Ya está sucediendo en muchos lugares: la gente se está tomando tiempo libre en el trabajo por problemas de salud causados por la mascarilla. No sólo no los protege, sino que los ha enfermado”. Los síntomas de usar una mascarilla son siempre los mismos: dolor de cabeza, náuseas y dificultad para respirar.

El lavado de mascarillas reutilizables no elimina todas las bacterias. La única vez que Khoury admite el uso de mascarilla es en el transporte público, siempre y cuando se deseche al final del viaje.

Khoury se opone firmemente a esta tendencia de imponer la mascarilla en todas partes. El coronavirus es como la gripe, pero más virulenta. La mejor manera de combatir esta enfermedad es tener un sistema inmunológico fuerte, por lo que “la clave es evitar debilitarlo usando una mascarilla que obstruya la respiración y ayude a la bacteria a multiplicarse”.

En opinión de este microbiólogo, ninguna de las decisiones tomadas beneficia a la población. Esto incluye el fomento del lavado frecuente de manos porque distorsionaría la barrera natural de la epidermis, haciéndola más vulnerable- y un distanciamiento social de dos metros que, según él, no protege mucho. También es escéptico sobre la próxima vacuna, que ya está en peligro de ser obsoleta ya que el virus probablemente ha comenzado a mutar. “Estas son decisiones tomadas por la política y el miedo, no por la ciencia”, dice Khoury.

Espera que el gobierno revierta rápidamente la obligatoriedad del uso de mascarillas en los lugares públicos, una medida que teme que perjudique a la economía tanto como a la salud de los quebequenses “si se convierte en la nueva norma social”.

Hasta el 5 de junio la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomendó el uso de mascarillas. Su posición ha cambiado desde entonces.

El doctor Bernard Massie, un microbiólogo jubilado que, entre otras cosas, trabajó como Gerente Principal del Sector de Terapéutica de la Salud Humana en el Consejo Nacional de Investigación de Canadá, reconoce que la literatura científica sobre las mascarillas está lejos de ser unánime. “Desde el comienzo de la crisis, hemos estado escuchando mensajes contradictorios sobre la mascarilla y hay que decir que, científicamente, no se ha demostrado que funcione o no funcione. Por lo tanto, el gobierno no se arriesga a hacer obligatoria la mascarilla, pero es más un símbolo que una medida efectiva validada por la ciencia”.

Sin embargo, duda que las mascarillas tengan realmente el efecto de una “incubadora de bacterias” como afirma Khoury. “Después de todo, son microorganismos que ya están dentro de nosotros”.

El físico de Ontario Denis Rancourt llevó a cabo una revisión de los estudios sobre mascarillas y en abril publicó un artículo titulado “Las mascarillas no funcionan” en el sitio web de Research Gate. El texto fue censurado y eliminado a principios de junio, pero sus conclusiones son similares en muchos aspectos a las formuladas por Khoury en la actualidad, planteando también la cuestión de los peligros de las bacterias que pueden crecer en el interior de las mascarillas.

El 11 de julio el profesor de física Normand Mousseau también cuestionó el uso generalizado de mascarillas en un artículo publicado en La Presse y titulado “Mascarillas obligatorias, ciencia opcional”. También fue muy criticado.

https://www.lecourrier.qc.ca/une-mesure-dangereuse-selon-un-microbiologiste/

España: una sofocante ausencia de debate sobre el estado de alarma

Mark Nayler

Vivo en el sur de España, en un pequeño pueblo cerca de Málaga. Pasé allí un tiempo encerrado con mi novia. Un sábado por la tarde, después de un par de semanas de cuarentena, nos dimos cuenta de que necesitábamos algunas compras, incluyendo una o dos botellas de vino. Pero poco después de salir para el único supermercado abierto, mi novia fue detenida por un policía local, que le preguntó a dónde iba y para qué. Cuando ella se tambaleó bajo su interrogatorio sin sentido del humor y dijo que iba a comprar vino (sin mencionar los otros artículos), se le dijo que volviera a casa inmediatamente.

Era un pequeño pero revelador ejemplo de cómo la decencia común había abandonado a un funcionario normalmente amable, lo que revela los desconcertantes matices del confinamiento. ¿Quién iba a decir qué era “esencial” y por qué? Si no estaba permitido visitar una tienda sólo si se compraban artículos considerados “no esenciales” por el gobierno, ¿revisaría la policía la bolsa de la compra? Desde el principio del confinamiento, el gobierno español clasificó a los estancos como servicios “esenciales”, así que si no hubiera sido el sábado por la tarde, cuando la mayoría de las tiendas en España cierran, mi novia habría podido ir y comprar un paquete de cigarrillos sin ninguna preocupación.

Todos los que han vivido en España los dos meses de confinamiento a principios de este año tendrán historias similares que contar, historias de encuentros con funcionarios de policía que ejercen absurdos nuevos poderes, que van desde el derecho a hurgar en las bolsas de la compra hasta determinar, al milímetro, la distancia a la que deben alejarse los que pasean los perros de sus casas. Mi novia tuvo suerte de evitar una multa o incluso un arresto por su intento de hacer un viaje de compras “no esencial”.

Antes de llegar al poder en junio de 2018 el gobierno socialista de Pedro Sánchez había prometido revocar una polémica ley introducida en 2015 por los conservadores. La Ley de Seguridad Ciudadana, a menudo llamada informalmente “Ley Mordaza”, impone multas por acciones como protestar frente al parlamento en Madrid y fotografiar a los funcionarios de policía, y fue criticada por la izquierda española por obstaculizar la libertad de expresión. Pero ahora el partido de Sánchez parece haber superado cualquier duda que pudiera tener sobre el uso de esta legislación. El confinamiento se ha impuesto en gran parte bajo esta misma ley. Durante los primeros 75 días de confinamiento, hubo casi 1.1 millones de multas por infracciones a las órdenes de permanecer en casa.

No fueron sólo las órdenes de confinamiento y la policía siempre presente lo que hizo que la cuarentena en España fuera tan opresiva. También hubo una sofocante ausencia de debate sobre las inconsistencias internas del confinamiento (a menudo arriesgadas), sus méritos y defectos generales y su supuesta necesidad, tanto en el congreso como en los medios de comunicación. Con todo el tiempo del mundo para pensar, era natural preguntarse sobre el fundamento del confinamiento y hacerse preguntas que no interesaban a los políticos del país. ¿Había quizás buenos argumentos para variar las medidas de confinamiento en función de lo afectada o densamente poblada que estuviera una región determinada? Y en caso contrario, si la mejor solución era la cuarentena indiscriminada dentro de las provincias, ¿por qué?

Del mismo modo, ¿tenía sentido imponer un confinamiento tan estricto a todos los grupos de edad?, ¿cuáles eran las consecuencias probables del cierre de todo, desde la frágil economía española hasta la salud física y mental de las personas?, ¿había otras medidas efectivas que causaran menos perjuicios a su paso?, ¿era necesario que la policía y la Guardia Civil salieran a las calles en tal cantidad?, ¿estaban, de hecho, intimidando a la gente más de lo que estaban ayudando o protegiendo?

Salvo las dos últimas (a las que se responde con un simple “no” y “sí” respectivamente), se trata de preguntas complejas y matizadas, que se ven aún más agravadas por las circunstancias sin precedentes que rodearon a la pandemia. Pero a lo largo de marzo y abril, hubo una notable ausencia de una discusión continua y ecuánime sobre estos temas en España. De hecho, la respuesta estándar, incluso a un atisbo de escepticismo sobre el confinamiento se convirtió rápidamente en: “Bueno, ¿qué más propone?” Las acusaciones de insensibilidad o indiferencia a la seguridad pública a veces siguieron o al menos fueron implícitas.

Este ambiente tenso y ligeramente siniestro no se debía sólo a la postura autoritaria del gobierno socialista. La oposición, representada sobre todo por el Partido Popular (PP), de tendencia conservadora, y la derecha Vox, se contentó con lanzar insultos a Sánchez y a su adjunto, Pablo Iglesias (dirigente del socio de coalición menor del gobierno, el izquierdista Podemos), en lugar de hacer una crítica inteligente de las medidas de confinamiento. Y aunque era refrescante escuchar al menos algún disenso de la línea oficial del Estado en el Congreso, la retórica sobreexcitada de Vox estigmatizó aún más el escepticismo del confinamiento: la crítica a la postura del gobierno se asoció exclusivamente con (o al menos se presentó como el único recurso de) la extrema derecha. Destacó por su ausencia vocal durante estas sesiones polarizadas el partido centrista Ciudadanos, que podría haber proporcionado un muy necesario tercer enfoque, a saber, controlar los posibles abusos de poder del gobierno, pero sin recurrir a la odiosa pirotecnia de Vox y el PP.

Sánchez ha apelado recientemente al “patriotismo” de sus enemigos en un intento de hacer que dejen sus diferencias ideológicas y se centren en la recuperación post-Covid. Es una elección de frase reveladora, ya que implica que criticar su manejo del virus, o su propuesta de manejar sus efectos económicos, constituye un amor insuficiente por su país. Pero debemos acoger con satisfacción el hecho de que los partidos españoles no han formado un frente unido en estos asuntos: el resultado sería una fuerza monótona y multipartidaria aún menos tolerante con la disidencia y el cuestionamiento legítimo que la que está actualmente en el poder. Ningún gobierno debería estar libre de críticas, ni siquiera -o quizás especialmente- en tiempos de crisis. Y nadie debería ser multado por ir a la tienda, ni siquiera durante una pandemia.

https://www.spiked-online.com/2020/07/21/spain-has-turned-into-a-one-party-state/

Hay que dejar de alimentar el miedo (en Suiza la prensa ha procedido como cualquier otra del mundo)

Catherine Riva y Serena Tinari

Observamos con preocupación que la actual cobertura mediática de la epidemia de coronavirus es principalmente angustiante y emocional. Ello se debe a dos factores por lo menos: por una parte, la presentación de las cifras no da una idea lo más realista posible de la gravedad de la epidemia y de la forma en que se está desarrollando en Suiza; por otra parte, la tendencia a poner de relieve casos individuales que no son muy representativos o situaciones muy especiales, como la de Bérgamo (Italia), sin ponerlos en perspectiva.

De hecho, el público suizo no dispone de la información necesaria para juzgar si las medidas adoptadas en nombre de su protección le parecen aceptables y justificadas, en particular habida cuenta de los efectos negativos que esas medidas ya tienen y tendrán cada vez más, entre otras cosas, en la salud de los habitantes.

Las autoridades federales no proporcionan ciertos indicadores que permitan analizar la situación de la mejor manera posible y, lamentablemente, en la gran mayoría de los casos, los medios de comunicación no los piden.

Ejemplos de información indispensable que las autoridades no comunican de manera proactiva son la evolución de la tasa de letalidad, los criterios con arreglo a los cuales se realizan las pruebas o la base sobre la cual se atribuyen las muertes a Covid-19 (¿basta con que un paciente que muere como portador de la infección por coronavirus diga que murió «a causa de Covid-19» o se aplican otros criterios?) Y desafortunadamente, hasta donde sabemos, virtualmente ningún periodista los ha reclamado.

En cambio, la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP) y la gran mayoría de los medios de comunicación siguen presentando sistemáticamente en primer lugar el número acumulado de casos identificados y el número acumulado de muertes, reforzando así día tras día la impresión infundada entre el público de que una epidemia se está propagando como un incendio forestal y está haciendo estragos en nuestro país.

Esta impresión es infundada porque, hasta la fecha, los modelos que preveían un desarrollo dramático que podría poner en peligro nuestras infraestructuras sanitarias han demostrado ser erróneos: nuestras unidades de cuidados intensivos no están desbordadas, al contrario, incluso tienen capacidad suficiente para acoger a varias decenas de pacientes de Francia. E incluso en Italia, un análisis más detallado revela que la situación extremadamente difícil de Lombardía y, en menor medida, de Emilia-Romaña parece seguir limitada a esta zona geográfica, ya que ninguna otra región ha experimentado una evolución similar.

http://www.re-check.ch/wordpress/fr/medias-suisses-covid-19/

(*) Catherine Riva y Serena Tinari son periodistas suizas especializadas en salud pública. El artículo lo publicaron el 5 de abril, en la etapa culminante de la pandemia

La técnica del Golpe de Estado sanitario: el caso de Burundi, un país que se atrevió a quitarse el bozal

El fallecido Pierre Nkurunziza
La declaración de pandemia no sólo puso en marcha en casi todo el mundo el terrorismo de Estado con pretextos sanitarios. No sólo ha difundido el pánico a escala individual sino también entre los países.

Hay países gregarios como hay personas gregarias, que en lugar de tomar sus propias decisiones se sienten mejor aceptando las que otros les imponen, sean guardias civiles o médicos.

Uno de los países díscolos del mundo frente a la pandemia fue Burundi, como ya expusimos en otra entrada. Si los “expertos” tuvieran razón, la población de Burundi habría sido arrasada por el coronavirus, y no es así: a fecha 14 de julio Worldometers sólo le atribuye un muerto y 269 positivos (1).

El Presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, tenía razón razón: el coronavirus es un absurdo, una declaración a partir de la cual la prensa mundial le vilipendió con los calificativos típicos que se imponen a los políticos africanos.

Nkurunziza hizo algo más que hablar: expulsó a la OMS del país y poco después murió súbitamente “a causa de una crisis cardíaca”, según fuentes oficiales del país africano. El resto del relato sobre la salud del Presidente africano se lo dejamos a la imaginación del lector.

Lo que sí debemos decir para completar el cuadro es que su sucesor, Evariste Ndayishimiye, le dio la vuelta a la tortilla sanitaria, aceptando todo lo que los imperialistas le pusieron encima de la mesa, incluido el bozal (*), que siempre fue lo más característico de los esclavos negros.

Lo más interesante es relatar la campaña de los portavoces del imperialismo contra Nkurunziza, empezando por un artículo del 6 de mayo en un blog tan característico como el del Consejo de Relaciones Exteriores: “El coronavirus coincide con peligrosas tendencias en la democracia de Burundi”, se titulaba (2).

Esclavo negro con bozal

Aquí no somos, pues, los únicos que observamos “coincidencias” entre la política mundial y los virus. Tampoco somos los únicos afectados porque el terrorismo de Estado no sólo se muestre como tal sino a través de los “vecinos”: no nos impiden a nosotros que hagamos lo que nos de la gana porque somos “muy libres”, pero no quieren quedar contaminados por nosotros y por eso están dispuestos a lincharnos hasta ponernos el bozal (*).

El Consejo de Relaciones Exteriores también se escudaba en los vecinos de Burundi. Eran ellos los que protestaban por la política sanitaria de Nkurunziza en un momento en el que sólo había 7 casos positivos. No habían encontrado más apestados, decía el artículo, porque se realizan pocos tests. Está claro que las pandemias no son consecuencia de la detección de enfermedades sino de la realización de tests, cuantos más mejor.

Curiosamente, a Nkurunziza le reprochan sus tendencias autoritarias por su empeño en celebrar las elecciones, algo que nos recuerda a lo que la izquierda domesticada (Bildu, BNG) propuso en Euskadi y Galiza durante las recientes elecciones autonómicas. La salud (la vida) está por encima de todo, según han confirmado los jueces en España.

El melodrama acaba con la muerte “súbita” de Nkurunziza el 8 de junio que, según The Guardian, no se debió a una crisis cardíaca sino “posiblemente” al coronavirus (3). Es el titular favorito de la prensa imperialista: la muerte de un negacionista a causa de aquello mismo que niega, la demostración perfecta de que ellos tienen razón y los demás cierran los ojos ante la evidencia.

Tras la muerte de Nkurunziza, el nuevo Presidente, Ndayishimiye, lo tiene claro: el coronavirus es “el peor enemigo” que tiene Burundi (4). Casi no hay ningún otro problema en el país africano que no sea el coronavirus. Antes no había pandemia y ahora sólo hay pandemia.

¿Se había recrudecido la situación?, ¿aumentó el número de muertos?, ¿se propagó la peste? En absoluto. Se trata de puras declaraciones políticas, primero en un sentido y luego en el contrario porque las pandemias no son otra cosa que eso: decisiones políticas amplificadas hasta el hartazgo por las cadenas de comunicación.

La diferencia es que Nkurunziza tenía su propio criterio, mientras Ndayishimiye es un lameculos y a partir de que demuestras tu sumisión, la prensa internacional habla bien de ti; dejas de ser el típico “dictador africano”.

Ndayishimiye es un lacayo tan bien amaestrado que en vida de Nkurunziza decía una cosa y ahora dice la contraria. Siempre sirve a su amo, siempre hace lo que le dicen. A partir de entonces, comienzan a practicar más tests, dicen a la población que tanto las pruebas como el tratamiento contra la plaga son gratuitos. De esa manera introducen a cada uno de los habitantes dentro de la rueda sanitaria.

Si alguien no se presta a realizar las pruebas de coronavirus, dice Ndayishimiye, “será considerado como un brujo y tratado como tal”. Ya ven que la “lucha” contra el coronavirus ha desatado una caza de brujas, otra más. ¿O acaso creyeron que eso se había acabado para siempre?

(1) https://www.worldometers.info/coronavirus/country/burundi/
(2) https://www.cfr.org/blog/covid-19-coinciding-dangerous-trends-burundis-%20democracy
(3) https://www.theguardian.com/world/2020/jun/09/burundi-president-dies-%20illness-suspected-coronavirus-pierre-nkurunziz
(4) https://www.monitor.co.ug/News/World/Burundi-changes-tack-president-%20declares-COVID-19–biggest-enemy-/688340-5585992-13veo1d/index.html

Más información:
– Tras Tanzania también Burundi expulsa a los miembros de la OMS

(*) Originariamente en castellano la palabra “bozal” se refería a un negro recién esclavizado al que se le ponía una máscara en la boca para impedir que se rebelara contra su amo. Aún no había sido amaestrado convenientemente y había que impedir que se pusiera en contacto con otros para levantarse contra la opresión.

La política burguesa ‘de género’ está financiada por la Fundación Ford

Varios estudios vienen denunciando el papel de la Fundación Ford en el desarrollo de las nuevas políticas “de género”, como reconocen varias autoras, entre ellas Susan M. Hartmann, Leslie I. Hill y Kimberly Shuld (*).

La Fundación Ford es hoy “la fachada filantrópica de la CIA”, pero desde su origen ha desempeñado un papel fundamental en la financiación del fascismo y de los movimientos más reaccionarios del mundo. Más recientemente también viene jugando un papel fundamental en la creación del feminismo burgués. Sin el dinero de la Fundación, las ideologías “de género” no hubieran cuajado en las universidades, y por extensión, en las luchas políticas.

Hay más de 800 programas de estudios “para la mujer” que imparten miles de cursos en institutos y universidades de Estados Unidos. Cientos de escuelas ofrecen una licenciatura en estudios de mujeres. Cerca de treinta imparten maestrías y otras han creado programas de doctorado. El primero se estableció en la Universidad pública de San Diego en 1969-70 y al año siguiente se ofrecían aproximadamente 100 cursos de estudios “para la mujer” en las escuelas de todo el país. En 1971 se impartían más de 600 cursos y en 1978 había 301 programas completos en funcionamiento. Ese número se duplicó con creces hasta los 621 programas en 1990.

En 1971 un grupo “feminista” se acercó al presidente de la Fundación, McGeorge Bundy, para crear un movimiento “de la nada”, dice Shuld. A partir de entonces la Fundación empezó a financiar a pequeñas organizaciones de “defensa de la mujer” y también a crear un nuevo área de estudios “de género”.

Al año siguiente la Fundación anunció el primer programa de becas de un millón de dólares para la “investigación de tesis doctorales y docentes sobre el papel de la mujer en la sociedad”. Los demás siguieron a Ford. Entre 1972 y 1992 los programas de estudios “de género” recibieron 36 millones de dólares de Ford y otras fundaciones parecidas.

Bajo la dirección de Franklin Thomas, en los ochenta el “enfoque de género” se introdujo en todas las subvenciones de Ford y los que supervisan los programas recibieron órdenes de examinar todas y cada una de las propuestas para comprobar su componente “de género”. Si no hay “enfoque de género” no hay dinero. Ya no sólo se financiaban estudios típicamente “de género” sino que todos los proyectos debían tener algún componente de ese tipo. Todos los problemas se debían analizar a través del prisma de “género”.

En 1985 Ford creó el Foro del Programa de Mujeres, un consorcio de donantes y funcionarios de la Fundación encargados de controlar las decisiones de financiación que se toman en todo el mundo en nombre de los asuntos “de género”.

La creación de la Iniciativa de Diversidad del Campus en 1990 llevó a la Fundación a cambiar los curriculos. Una consecuencia de aquel esfuerzo fue el Área de Estudios de la Mujer y el Proyecto de Integración Curricular de Estudios Internacionales (WSAIS), coordinado a través del Centro Nacional de Investigación sobre la Mujer (NCRW)

La Fundación ha impuesto la ideología “de género” en todas las áreas de estudio, incluidas las ciencias puras. Por ejemplo, han estudiado la misoginia en la Novena Sinfonía de Beethoven o las formas femeninas de analizar el metabolismo celular. El punto de partida es que cada disciplina, cada función administrativa y cada curso ha sido diseñado por un patriarcado opresivo y, en consecuencia, debe ser reformado.

La Fundación es uno de los más importantes sostenes de la Asociación Nacional de Estudios de la Mujer, ubicada en la Universidad de Maryland. De ella forman parte directores de programas de estudios de género, docentes, estudiantes e investigadores individuales. Alberga una conferencia anual de Estudios de la Mujer y una red de correo electrónico pagada con dinero de Ford.

En 2001 la Fundación otorgó a la Universidad de Maryland una subvención de 50.000 dólares para organizar una conferencia sobre el desarrollo de programas de doctorado en estudios de mujeres. Aunque la subvención está incluida en la lista de la Universidad, es evidente que la conferencia fue organizada por la Asociación de Estudios de Mujeres.

La Universidad de Rutgers es una receptora frecuente del dinero de Ford para estudios “de género”. En los últimos años, ha recibido 300.000 dólares para apoyar la intervención de las mujeres en materia de derechos humanos en la mundialización; 100.000 dólares para estudiar la discriminación racial y “de género” en las principales publicaciones comerciales; una donación de 500.000 dólares para el Instituto de Dirección de la Mujer de la universidad; 100.000 dólares para estudiantes de Rutgers involucrados en la Conferencia de la ONU de Pekín sobre la mujer; 320.000 dólares para el Rutgers Center for the American Woman and Politics; y 346.000 dólares para el Instituto de Dirección de la Mujer para apoyar programas en la educación superior.

Smith College recibió 259.100 dólares en 2003 por la conservación de archivos de las obras recopiladas de Gloria Steinem y por un proyecto de historia oral sobre “feminismo” y desarrollo de colecciones relacionadas. Smith también recibió 210.000 dólares para Meridians, una revista interdisciplinaria de becas y escritos creativos de mujeres negras y del Tercer Mundo.

En 1981 había 29 centros de investigación sobre mujeres en Estados Unidos; hoy hay más de 60 centros universitarios. Ford también ha apoyado centros independientes de investigación para mujeres que pueden servir para coordinar la investigación y los enredos políticos de los centros universitarios.

El Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer recibió una donación de 1 millón de dólares en 1997 para un programa de cinco años para lanzar estudios de la mujer en otros países. La Fundación ha invertido millones para establecer estudios de mujeres en China, Israel y varios países de Latinoamérica, ampliando así el alcance del feminismo burgués y consolidando sus vínculos con las conferencias de la ONU que abordan la cuestión de la mujer, la infancia, la salud y la población. Gracias a la Fundación Ford, ya hay 400 organizaciones de mujeres y 55 programas de estudios de mujeres sólo en Brasil.

(*) https://www.jstor.org/stable/40004021 https://www.reddit.com/r/MensRights/comments/7mqvh5/how_the_ford_foundation_created_womens_studies/

¿Oculta la multinacional Gilead la toxicidad del remdesivir, un fármaco administrado a los positivos de coronavirus?

En otras entradas ya hemos hablado del remdesivir (Veklury), un fármaco antiviral suministrado a algunos positivos de coronavirus que fue aprobado por la FDA saltándose los protocolos típicos de los ensayos clínicos.

Es normal que suceda lo que denunció el 30 de junio un estudio científico publicado sobre 5 pacientes de coronavirus tratados con remdesivir en el hospital de Bichat: tiene tan graves efectos secundarios que los médicos tuvieron que suspender la administración del fármaco a cuatro pacientes (1).

A dos de ellos les tuvieron que hacer un transplante de riñón. Dado que el estudio procede de un hospital francés, la prensa gala se ha echado las manos a la cabeza (2). “Para increíble que estás desgracias ocurran en plena Unión Europea”. ¿Debemos extrañarnos una vez más?

Los pacientes fueron tratados con remdesivir entre el 24 de enero y el 1 de marzo de este año. Por lo tanto, sus efectos secundarios eran conocidos y la EMA (Agencia Europea del Medicamento) hubiera debido tenerlos en cuenta antes de aprobar el uso del antiviral. ¿Debemos extrañarnos de que no haya sido así?

Desde su creación, el remdesivir nunca ha demostrado ninguna eficacia real en seres humanos, cualquiera que sea el virus para el que ha sido probada: Ébola, SARS-CoV o MERS-CoV. Pero no sólo no ha demostrado su eficacia sino que, además, tiene una toxicidad superior a la que dice Gilead, la empresa fabricante.

En el caso del Ébola, por ejemplo, su eficacia se concluyó después de probarlo en sólo dos pacientes que se recuperaron de la infección, sin haber demostrado nunca que ello se debiera a la administración de una droga.

La toxicidad de la molécula GS-5734 y su metabolito GS-441524 no ha sido estudiada seriamente y los datos sobre su metabolismo en el organismo no sólo son incompletos sino que se basan en un modelo biológico mal definido, o al menos incompleto. El objetivo supuesto es la ARN polimerasa sin que se haya establecido su principio de acción. Sin embargo, la farmacodinámica de esta molécula identificada desde 2012 habría tenido tiempo de ser perfectamente caracterizada desde entonces.

En Francia la prensa dice que sería bueno que Gilead ofreciera alguna explicación sobre la verdadera toxicidad de su remedio frente al coronavirus. La Agencia Europea del Medicamento también debería decir algo al respecto y los europeos están sobre aviso: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…” ¿O se volverán a hacer los sorprendidos por los efectos secundarios del remdesivir?

(1) https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1201971220305282
(2) http://www.francesoir.fr/remdesivir-pour-quelques-milliards-de-plus-producteur-gilead-participation-de-lagence-europeenne-du

Más información:
– Dossier coronavirus
– Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos
– ‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

– Las publicaciones científicas se llenan de mierda hasta las cejas para sostener lo insostenible 

‘El pánico masivo por coronavirus no tiene justificación’, dice el profesor de medicina Peter Gotzsche

El profesor danés Peter Gotzsche
Peter Gotzsche

Intentaré resumir lo que sabemos sobre la pandemia por coronavirus. He aprendido mucho de discusiones en listados de correo electrónico; de publicaciones de mi buen amigo el profesor John Ioannidis de Stanford y del tecnólogo de Silicon Valley Aaron Ginn; de una teleconferencia con otro buen amigo, el fundador de CrossFit, Greg Glasman, y otras 9 personas. Y de discusiones con mi mejor amiga, mi esposa, la profesora de microbiología clínica Helle Krogh Johansen.

El 8 de marzo, publiqué “Covid-19: ¿Somos víctimas de un engaño masivo?”, en el sitio web del British Medical Journal. Escribí que los porcentajes de casos fatales son altamente dudosos, ya que muchas infecciones leves no son detectadas y si un paciente débil y anciano con una enfermedad cardíaca grave queda en situación crítica por una infección, ¿entonces la muerte fue por el virus o por un fallo cardíaca? Sabemos que gran parte de las personas que mueren son ancianas y tienen comorbilidades graves, precisamente como la gripe y otros virus respiratorios.

Pregunté: “¿Qué tal si los chinos no hubieran testeado a sus pacientes por coronavirus o no hubiese existido ningún test? ¿Habríamos seguido con nuestras vidas, sin restricciones, sin preocuparnos por algunas muertes aquí y allá entre personas ancianas, que es lo que vemos todos los inviernos?”

Deberíamos compararlo con la gripe, pero no tenemos estimaciones confiables de muertes por gripe. Cuando las personas se toman el trabajo de contarlos, uno por uno, podemos observar que las cifras oficiales son extremadamente exageradas. Esto lo he ilustrado con un ejemplo canadiense en mi libro “Vacunas, muerte, mentiras y controversia”.

“Cuando la llamada pandemia de gripe golpeó en 2009 y la OMS había atemorizado al mundo entero sobre la gravedad que podría tener, surgió la rara oportunidad de chequear las verdaderas cifras de mortalidad de la gripe. Por primera vez se realizaron amplias pruebas de laboratorio, un sistema nacional de informes y todos los ojos estaban en la muertes potenciales asociadas a la gripe. El recuento final, 428 muertes, fue mucho más cercano al promedio estacional que bordea los 300 casos, registrados en los cuadros estadísticos vitales, que las 8000 muertes estimadas con los modelos computacionales. En lugar de asustarnos, los directores de salud podrían garantizarnos que no deberíamos estarlo. Incluso la estimación altamente exagerada de 8000 casos podría convertirse en casi nada. Significa que el 99,98% de los canadienses no moriría por gripe durante 1 año”.

La OMS ha estimado que la gripe estacional se podría traducir en 290.000-650.000 muertes cada año sólo debido a causas respiratorias. No sabemos hasta qué punto es fiable esta estimación, o hasta qué punto son fiables las estimaciones de muertes por coronavirus. Aparecen demasiadas muertes sin causa clara confirmada.

https://www.magzter.com/es/article/Health/INTEGRAL/PETER-GOTZSCHE-EL-PNICO-MASIVO-POR-EL-CORONAVIRUS-NO-TIENE-JUSTIFICACIN

Más información:
– Dossier coronavirus

El gobierno británico también frena el recuento de muertos en la pandemia

Para justificar las draconianos medidas políticas adoptadas durante la pandemia, la mayor parte de los gobiernos del mundo han recurrido a realizar recuentos “sui generis” de muertes, que han ido cambiando sobre la marcha según las necesidades propagandísticas.

Primero contaban muertos y ahora ya sólo cuentan “casos”, pero ni uno ni otro recuento tienen ningún fundamento.

Lo acaba de reconocer el Ministerio británico de Sanidad, que ha suspendido la contabilidad diaria de fallecimientos, mientras lleva a cabo una revisión sobre supuestos «fallos estadísticos» detectados en la manera de calcular las defunciones.

Es un duro golpe para los epidemiólogos de un país que fabricaron el “modelo informático” que transmitió al mundo una alarma infundada.

El titular británico de Sanidad, Matt Hancock, encargó esa revisión a raíz de que investigadores identificaran esos defectos en la manera de contabilizar las muertes en el conjunto del país registradas tras un test diagnóstico.

Ayer el Ministerio reconoció que en las últimas veinticuatro horas se detectaron en el Reino Unido 827 nuevos casos de positivos por coronavirus y que el total de afectados desde el inicio de la pandemia asciende a 294.066.

El gobierno prosigue con su plan de desescalada. El viernes el primer ministro británico, Boris Johnson, sugirió que el país podría volver a un “estado de normalidad” antes de las próximas navidades, pero los “expertos” no están tan convencidos.

John Edmund, integrante del equipo científico que asesa al gobierno, el llamado Sage, dice que aún “hay un largo camino por recorrer” para que se dé un regreso a la normalidad.

“Si por normalidad se entiende lo que solíamos hacer hasta el pasado febrero y mediados de marzo, ir a trabajar normalmente, viajar en autobuses y trenes, ir de vacaciones sin restricciones, quedar con amigos, darnos la mano, abrazarnos, etcétera, desafortunadamente todavía queda mucho camino por recorrer”, declaró a la BBC.

“No podremos hacer nada de eso hasta que seamos inmunes al virus, lo que implica que no será hasta que tengamos una vacuna que sea segura y efectiva”.

“Si volvemos a ese tipo de comportamientos normales, el virus regresará muy rápidamente”, alertó.

Lo cierto es que el virus ni ha llegado ahora ni se irá tampoco nunca. Simulan que va y viene gracias a los tests, lo que les permite seguir inventando brotes y rebrotes.

https://www.20minutos.es/noticia/4328707/0/reino-unido-pone-pausa-recuento-muertos-coronavirus-posibles-fallos/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies