La web más censurada en internet

Categoría: Guerra psicológica (página 32 de 45)

‘Ningún tuit está disponible’: Twitter vuelve a censurar a MPR21 tras su acuerdo con Reuters y Associated Press

Esta semana, Twitter ha estrenado su nuevo acuerdo con The Associated Press y Reuters «para expandir nuestros esfuerzos para identificar y elevar información creíble» en su plataforma, lo que ha llevado a bloquear o silenciar aquellas cuentas no avaladas por los dos principales monopolios de la información. Y entre las cuentas afectadas está la nuestra. Leer más

Shock, Brainwashing y Big Brother

Estamos asistiendo estos días a una agobiante e indecente campaña mediática en pro de la vacunación obligatoria con el subliminal mensaje -en el Estado español- de que se trataría de un debate, debate inexistente pues los llamados despectivamente «negacionistas» no tienen voz. O son insultados o ridiculizados. Dispone el discurso oficial dominante de los medios convencionales (prensa, radio, tv), los alternativos (Facebook, Twiter, Google, etc.), organismos internacionales (OMS, ONU, Agencias Médicas, Colegios), Gobiernos, etc., etc., y, aún así, no están seguros y se ponen nerviosos ante cualquier atisbo o manifestación de rechazo o crítica a sus mantras. Como, sobre todo, en Francia y sus manifestaciones -que ya no pueden ocultar- contra las restricciones cuasimilitares de su Gobierno que poco tienen que ver con lo sanitario y sí con el control social y lavado de cerebro (brainwashing) y el Gran Hermano (Big Brother). Porque vamos camino -delante de nuestras propias narices- de las distopías cada vez menos futuristas orwellianas.

En España se da un fenómeno perverso, anfibológico y logomáquico, y es que el Gobierno se puede permitir el lujo de blasonar de no imponer la vacunación obligatoria y fardar de «demócrata y liberal» cuando, en realidad, lo que subyace es este semantema: «no nos hace falta imponer por la fuerza o la coerción la vacunación obligatoria porque es tal la chapa y
pavor bestial que les insuflamos a diario en las mentes que las anulamos y paralizamos de terror hasta convertirlos en obedientes y obsecuentes corderitos que, si les decimos como a los carneros de Panurgo que se tiren por un barranco -«por su bien»-, se lanzan. Esto no es Francia». Se parece algo esta pandemia a la doctrina del shock de Naomi Klein en el
terreno de la psicología social y sus técnicas de despersonalización y adopción de nuevos patrones de comportamiento (mascarillas, confinamientos, toques de queda, etc.) mediante el bombardeo diario massmediático hasta sumir al individuo en un estado vegetal, catatónico. ¿Exageramos? Tal vez…

Y respecto del Gran Hermano, lo que más me pudre es que fue una obra –1984– escrita (en 1948) por un chivato -George Orwell- con claro y diáfano mensaje antisoviético ergo: anticomunista y, por supuesto, elevado a los altares en el «mundo libre». Pero resulta que la experiencia que vivimos de algo parecido, similar o semejante a lo descrito es bajo el capitalismo y sus secuelas y rémoras. Todo lo previsto en su libro -«Rebelión en la granja» es todavía más explícito en su intención reaccionaria- con la diferencia de que sus «efectos adversos» duran eternamente.

En fin, si yo fuera un buen chico que sigue y obedece lo que le digan y ordenen como borrego, diría en roman paladino: «sí, joder, ya vale, hostia, ya sabemos y hemos entendido que los «negacionistas» de los cojones son unos apestosos pirados iluminados terraplanistas, que son los malos, insolidarios e irresponsables, unos hijoputas, pero, mecagoendios, ¿es que ya no dan pelis de indios y vaqueros o tenemos que seguir aguantando esta brasa?»

Una empresa de publicidad contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas

La empresa de publicidad Komi contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas en TikTok, la red social de intercambio de vídeos.

Komi no quiere revelar quién es su cliente ni quién le paga por producir los vídeos falsos, pero el proyecto coincide con la nueva campaña orquestada por el gobierno británico para vacunar a los jóvenes de 16 y 17 años con la primera dosis de la vacuna de Pfizer.

La empresa, que tiene su sede en Manchester, financia con 100 libras esterlinas a los actores que graban vídeos caseros contra lo que califica como “teorías de conspiración” sobre las vacunas.

Komi les proporciona los guiones a los actores y les pide que hagan cinco videoclips cortos “filmándose a sí mismos en modo selfi” y haciéndose pasar por médicos. Los actores tienen que rodar cada vídeo en un lugar diferente y llevar ropa distinta en cada uno de ellos.

“El objetivo es hacerlo lo más creíble posible, como si fueras un médico de Tik Tok”, dice un anuncio publicado en Mandy, una bolsa de trabajo internacional para actores, intérpretes, directores y personal de producción.

La descripción del trabajo pide a los solicitantes que se hagan pasar por un “médico de cabecera que hable del covid-19 y de las teorías de la conspiración que lo rodean”.

“La filmación, la iluminación y el sonido no tienen por qué ser perfectos; puedes filmar con tu teléfono”, dice el anuncio.

Los vídeos editados se publican en el canal “It’s Gone Viral”, una marca de redes sociales propiedad de Komi que cuenta con 8,2 millones de seguidores en Facebook, 2,3 millones en TikTok y 410.000 en Instagram.

Es una muestra de la desinformación que ha acompañado a la pandemia desde el comienzo, mientras los inquisidores estilo Newtral y los monopolios tecnológicos sólo vigilan y censuran a quienes denuncian este tipo de fraudes, que incluso son delictivos porque la legislación británica castiga con pena de cárcel a quien se haga pasar por médico.

¿Creen que la policia británica abrirá una investigación para detener a los delincuentes, a los inductores y a los que han financiado este fraude?

El periódico con más tirada de Europa se disculpa por desatar una campaña de pánico durante la pandemia

El redactor jefe del periódico con más tirada de Europa, Bild, se ha disculpado públicamente por una cobertura mediática de la pandemia basada en el miedo, especialmente dirigido a los niños, a los que dijeron que “iban a matar a su abuela”.

En una alocución ante las cámaras (1), Julian Reichelt reconoció que las noticias fueron “como un veneno” que hicieron sentir a los lectores como sii fueran “un peligro mortal para la sociedad”.

Reichelt se dirigió especialmente a los niños aterrorizados por un alarmismo informativo que ha provocado una explosión de depresión y suicidios infantiles en todo el mundo.

“A los millones de niños de este país [Alemania] de los que nuestra sociedad es responsable, quiero expresar aquí lo que ni nuestro gobierno ni nuestro canciller se atreven a decirles. Les pedimos que nos perdonen”, dijo Reichelt.

“Perdonadnos por esta política que, durante el último año y medio, os ha hecho víctimas de la violencia, el abandono, el aislamiento y la soledad.

“Hemos persuadido a nuestros hijos de que asesinarán a su abuela si se atreven a ser lo que son, niños. O si se encuentran con sus amigos. Nada de esto se ha demostrado científicamente.

“Cuando un Estado roba los derechos de un niño, debe demostrar que con ello lo protege de un peligro concreto e inminente. Esta prueba nunca se ha aportado. Se ha sustituido por la propaganda que presenta al niño como vector de la pandemia”.

El redactor destaca que quienes intentaron ofrecer perspectivas más tranquilizadoras sobre la pandemia “nunca fueron invitadas a la mesa de debate” e instó a los lectores a “no creer en la mentira” cuando se enfrentan a las proclamas alarmistas del gobierno.

Reichelt pide al gobierno que abra los colegios y polideportivos, advirtiendo que quienes imponen brutales medidas de confinamiento “tendrán sobre su conciencia y dejarán en los libros de historia una multitud de almas inocentes”.

El periódico Bild tiene una tirada diaria de 1,24 millones de ejemplares, lo que le convierte en el más vendido de Europa.

Los confinamientos, pasaportes sanitarios y la represión de las manifestaciones en la calle, en general, han metido al gobierno alemán en una seria crisis política. El espionaje alemán vigila de cerca a los manifestantes contra las restricciones sanitarias y el pasaporte de vacunas porque están implicados en una conspiración para subvertir el gobierno (2).

Los alemanes protestaban contra los planes de hacer la vida imposible a los no vacunados, prohibiéndoles la entrada a lugares públicos, como restaurantes, cines y estadios.

Como ya hemos informado en otra entrada, el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura va a abrir una investigación por la muerte de un manifestante y una redada masiva de detenidos que carece de precedentes.

(1) https://www.brighteon.com/a1e21534-3c8f-4a2a-b345-0646ec351ee4
(2) https://summit.news/2021/04/29/germanys-domestic-spy-agency-is-monitoring-anti-lockdown-protesters/

‘Los hombres de Putin en el KGB se han apoderado de occidente’

La periodista británica Catherine Belton ha publicado un libro cuyo título lo dice casi todo: “Los hombres de Putin: cómo el KGB recuperó Rusia y luego se apoderó de occidente” (1). Entre las múltiples imbecilidades, la periodista asegura que el magnate ruso Roman Abramovich es el cajero de Putin y que compró el equipo de fútbol del Chelsea por orden del Presidente ruso, a fin de extender su “poder blando” por occidente.

Antiguamente el poder necesitaba cañones y cañoneras para conquistar nuevos territorios; ahora basta con el fútbol. En 2011 otro magnate ruso, Dmitri Rybolovlev, compró el club francés de fútbol AS Mónaco. Invirtió 300 millones de euros, lo subió de la segunda división, gano una liga y disputó eliminatorias de la Champions

El príncipe Alberto de Mónaco se quedó encantado y se hicieron muy amigos, aunque los medios nunca saben cómo tratar estos asuntos exactamente. Como estos multimillonarios están fuera de Rusia, parecen exiliados, opositores a Putin y así los pintan a veces. Cuando alguno de ellos muere, como en el caso de Boris Berezovsky, acusan a Putin de matarlos porque no quiere que nadie le haga sombra. Lo mismo ocurre si el multimillonario es encarcelado en alguno de los “gulags rusos”, como Mijail Jodorkovski, antiguo propietario de la petrolera Yukos.

Otras veces, como en el caso del libro de Belton, a los oligarcas los consideran como tentáculos de Putin, una especie de embajadores plenipotenciarios o testaferros, como Roman Abramovich. Imaginemos: si Abramovich no es más que un testaferro, el que tiene que estar realmente forrado es Putin.

En cualquier caso, los grandes capitalistas rusos, surgidos en tiempos de Yeltsin de la liquidación de la URSS, siempre son sospechosos de algo. A veces se les pinta con la etiqueta de “mafioso ruso”, que jamás se cuelga del pescuezo de ningún otro, ni siquiera cuando están involucrados en tramas como la Gürtel y otras parecidas. A los capitalistas españoles nunca los llaman “mafiosos” aunque estén condenados judicialmente por apoderarse del dinero publico con malversaciones, por evasión de capitales, ni por lavar dinero negro.

Cuando Mijail Fridman se lanzó a comprar la cadena de supermercados Dia, los medios españoles sacaron a relucir sus antecedentes en la CIA o el FBI, e incluso le acusaron de participar en la maniobra de Putin para llevar a Trump a la Casa Blanca (2).

En España la mejor manera de que los medios te libren de la etiqueta de “mafioso” es iniciar una cadena de favores con los oligarcas locales, pero de manera discreta. Es lo que intentó hacer Rybolovlev en Mónaco. Los servicios prestados estuvieron a punto de darle una patente de corso, la nacionalidad monegasca, que impide cualquier clase de extradición. El magnate ruso estuvo primero en Chipre y luego en Suiza, pero su objetivo siempre fue conseguir el pasaporte del Principado.

La nacionalidad monegasca es un privilegio que el Príncipe sólo concede a diez personas cada año. Además de la patente de corso internacional, los monegascos se benefician de desgravaciones fiscales. Por eso el Principado se ha llenado de delincuentes internacionales de cuello blanco, buitres, intermediarios y demás. Lo peor de la escoria capitalista internacional.

Sin embargo, los medios de intoxicación jamás dirán que Mónaco es una cueva de ladrones, o que el Príncipe Alberto protege a los delincuentes de cuello blanco en su feudo. Hay que cargar las tintas contra Rusia y contra Putin.

(1) https://www.larazon.es/internacional/20210728/mpbmxgqbqjgevpfcod6qx6xetm.html
(2) https://www.elconfidencial.com/empresas/2016-12-31/el-magnate-ruso-amigo-de-los-dolset-bajo-el-ojo-del-fbi-y-la-policia-espanola_1310688/

Vigilantes y vigilados, víctimas y victimarios: Argelia en el Caso Pegasus

El Caso Pegasus, el programa israelí de espionaje, ha puesto sobre la mesa el papel de la informática en la guerra moderna. Como en cualquier sistema de clases sociales, unos vigilan y otros son vigilados, y los primeros se esfuerzan por aparentar que es al revés: que son víctimas de la vigilancia.

Los primeros cálculos indican que al menos 50.000 personas ha estado sometidas a vigilancia con el programa Pegasus, repartidas entre 11 países: Arabia saudí, Azerbaián, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, India, Kazajstán, Marruecos, México, Ruanda y Togo.

Son muchos los que han quedado con el culo al aire, sobre todo Marruecos, que aparece como un vulgar recadero de los sionistas, lo cual es ampliamente conocido. Por lo tanto, no hace falta recordar que NSO, la empresa israelí que comercializa Pegasus, no es más que una pantalla del ejército sionista.

Hasta donde sabemos ahora, la víctima propiciatoria de Pegasus ha sido Argelia: las gigantescas movilizaciones de masas han sido impulsadas gracias a Pegasus, es decir, a Israel y a Marruecos que controlaba unos 10.000 móviles, de los que el 60 por ciento corresponden a residentes argelinos.

Tenía razón Ammar Belhimer, ministro argelino de Comunicaciones, que lo repitió mil veces en medio de las burlas de la prensa imperialista: las movilizaciomes argelinas eran una operación de desestabilización procedente del “extranjero”.

Una organización típicamente intoxicadora, como Reporteros Sin Fronteras, ha tenido que saltar al ruedo para tratar de enmierdar el asunto dándole una vuelta de 180 grados para decir que era Argelia quien había comprado el programa Pegasus a Israel para vigilar a la población.

Desde el inicio de la “hirak”, los canallas de Reporteros Sin Fronteras no han descansado ni un minuto en lanzar todo tipo de acusaciones contra el gobierno argelino; algunas de ellas incluso eran ciertas.

Pues bien, la campaña de intoxicación culminó con la vuelta de la tortilla: Argelia también había recurrido a Pegasus, según escribieron al alimón Reporteros Sin Fronteras y su corresponsal en Argel, Jaled Drareni, que también es uno de los cabecillas de la “hirak”.

La semana pasada el embajador argelino en París puso una querella por difamación contra Reporteros Sin Fronteras.

Biden culpa a Facebook del fracaso de la vacunación masiva porque no purga los contenidos críticos

Las redes sociales se han convertido en una de las herramientas más importantes de control ideológico y político, como la pandemia está poniendo de manifiesto. Los gobiernos ya no pueden funcionar sin manipularlas a fondo.

El gobierno de Biden acusa a Facebook de no purgar suficientemente los contenidos críticos hacia las vacunas, contribuyendo a que la población se mantenga indecisa.

La Casa Blanca estudia reformar la ley federal que exime de responsabilidad legal a las redes sociales para sancionar a Facebook por no lograr que la política de vacunación del gobierno salga adelante.

“Lo estamos investigando, y ciertamente deben rendir cuentas”, dijo Kate Bedingfield, directora de comunicaciones de la Casa Blanca, en respuesta a una pregunta sobre la referida ley (*).

Biden apoya la derogación de la Sección 230 de la ley, aunque para ello necesita recurrir al Congreso. También muchos republicanos se oponen a la Sección 230 y desean acabar con ella. Ambos partidos la consideran como un privilegio que beneficia a las empresas tecnológicas.

La Casa Blanca quiere que Facebook censure más contenidos y considera que la Sección 230 es un obstáculo para lograr ese objetivo.

Las redes sociales -y Facebook en particular- no pueden censurar más de lo que ya han censurado. La oposición a las vacunas no procede de ahí porque, según las encuestas, los usuarios de Facebook son más propensos a vacunarse que el estadounidense medio.

El 85 por ciento de los usuarios de Facebook en Estados Unidos se han vacunado o quieren vacunarse y el objetivo del gobierno era que se vacunen el 70 por ciento de los estadounidenses antes del 4 de julio. Facebook no es la razón por la que el gobierno no ha alcanzado su objetivo.

Quienes desinforman no son los usuarios sino los gobiernos. El de Estados Unidos, como todos los demás, ha estado mintiendo sobre la pandemia desde las primeras directrices sobre las mascarillas. No es de extrañar que la población se sienta engañada.

Si la Casa Blanca quiere promover la vacunación, lo tiene muy fácil: debería presionar a la FDA para que apruebe las vacunas de manera defintiva y no con una mera autorización de emergencia. De esa manera, dejaría bien claro que las vacunas no son experimentales, es decir, que no están tratando a las personas como cobayas de laboratorio.

(*) https://www.cnbc.com/2021/07/20/white-house-social-networks-should-be-held-accountable-for-spreading-misinfo.html

Está información está sometida a una censura implacable por parte de los buscadores y las redes sociales
Que alcance a más lectores depende de tí. ¡Difúndela!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies