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Categoría: Guerra psicológica (página 29 de 45)

Los correos internos destapan la campaña de Fauci para desacreditar a los científicos opuestos al confinamiento

Aparecen las primeras filtraciones de los correos internos del padrino Fauci con Francis Collins, director saliente de los Institutos Nacionales de Salud. Los mensajes están fechados en octubre del año pasado, cuando el Instituto Americano de Investigación Económica convocó una conferencia científica para debatir sobre el confinamiento.

Cuatro días después de la reunión, Collins se refirió a tres de ellos como “epidemiólogos marginales” en una directiva que envió a Fauci y a otros altos cargos de su organismo. Se trata de Martin Kulldorff, de la Universidad de Harvard, Sunetra Gupta, de la de Oxford, y Jay Bhattacharya, de la de Stanford.

Eran “marginales” porque preguntaron si el confinamiento eran eficaz. Fueron quienes redactaron la Declaración de Great Barrington, que ya fue objeto de un entrada anterior.

En un correo electrónico obtenido tras una demanda judicial, Collins le dice a Fauci que quería “una publicación rápida y devastadora” de las premisas de dicha Declaración. Fauci le responde esa misma noche diciendo que ya había un artículo demoledor en Wired, y le envía una copia (1).

En el artículo, el divulgador científico Matt Reynolds decía que la ciencia no estaba dividida sobre la inmunidad de rebaño, pero que, en cualquier caso no había que preocuparse porque el confinamiento era cosa del pasado. “El problema [de la Declaración de Great Barrington] es que no estamos en confinamiento”, escribía Reynolds. “Es difícil encontrar personas que aboguen por volver al confinamiento que teníamos en marzo. Cuando los autores de la Declaración de Great Barrington muestran su oposición al confinamiento, están literalmente discutiendo con el pasado”.

Los “expertos” habían vuelto a hacer el ridículo: menos de un mes después, los confinamientos volvieron con fuerza en la segunda oleada del invierno del año pasado.

Fauci volvió a escribir a Collins al día siguiente, esta vez refiriéndose a un artículo de Gregg Gonsalves, profesor de salud pública de la Universidad Yale (2). No era una crítica a la Declaración. A quien atacaba Gonsalves era a Kulldorff, que en una entrevista con la revista Jacobin, exponía que los confinamientos perjudican a los pobres más de lo que la mayoría de los tertulianos querían admitir.

La queja de Gonsalves era que al entrevistar a Kulldorff, la revista Jacobin había roto con otros sitios seudoprogres, como The Nation y The Boston Review.

El 10 de octubre Collins le envió otro correo electrónico a Fauci en el que se jactaba de haber llamado “marginales” en el Washington Post a Kulldorff, Gupta y Bhattacharya, al tiempo que le decía a Fauci que su campaña para acabar con la Declaración de Great Barrington “no será apreciada en la Casa Blanca”.

La Casa Blanca, replicó Fauci, estaba “demasiado ocupada con otras cosas como para preocuparse” por la Declaración de Great Barrington. Al fin y al cabo, tenían que presentarse a las elecciones.

Gonsalves escribió directamente a Collins para agradecerle su poco diplomático acercamiento y se volvió cada vez más hostil y profano en sus comentarios sobre la Declaración de Great Barrington. “La puta Declaración de Great Barrington es como un mal sarpullido que no se va”, escribió Gonsalves. Un día antes, el profesor de Yale también había comenzado a despotricar sobre la Declaración y el Instituto Americano de Investigación Económica.

Collins y Fauci estaban buscando una manera de atacar la Declaración de Great Barrington si surgía en la reunión del Grupo de Trabajo Covid de la Casa Blanca. El 16 de octubre Fauci envió un correo electrónico a Deborah Birx, la coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, insistiendo en la necesidad de que se oponga a la Declaración de Great Barrington y prepare el terreno para atacar a Scott Altas, que era el defensor más amistoso de la Declaración en el Grupo de Trabajo.

Dos días después Collins le informó por correo electrónico de que Atlas no había asistió a la reunión del Grupo de Trabajo y de que Declaración de Great Barrington no se había discutido.

Otro correo electrónico sugiere que Fauci celebró el resultado. La oposición de Atlas a la facción partidaria del confinamiento en el grupo de trabajo vuelve loca a Birx, confiesa Collins.

Sin embargo, Fauci y Collins no terminaron ahí con su campaña para derribar a los científicos que habían promovido la Declaración.

En noviembre Fauci pidió a Greg Folkers, su jefe de gabinete, una lista de fuentes que le permitiera argumentar eficazmente contra la Declaración.

Un reciente relato publicado por Scott Atlas sobre su participación en el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca (3), señala que Fauci suele recurrir a sus asistentes para recopilar listas de fuentes antes de sus apariciones en los medios de comunicación. Rara vez lee él mismo la literatura científica sobre el coronavirus. Llega a las reuniones con argumentos preparados por su personal. Parece que el correo electrónico de Folker era una respuesta a dicha solicitud de temas de conversación para atacar a los científicos promotores de la Declaración.

A menudo, Fauci se presenta como un defensor de la ciencia por encima de las divisiones políticas y se mantiene al margen de los debates. Pero no es así. Lo que Folkers le envía es una lista de siete editoriales y artículos políticos de los medios de comunicación generalistas que se oponen a la Declaración, es decir, que la información que maneja Fauci procede de las cadenas de televisión.

(1) https://www.wired.co.uk/article/great-barrington-declaration-herd-immunity-scientific-divide
(2) https://www.thenation.com/article/society/covid-jacobin-herd-immunity/
(3) https://www.amazon.com/Plague-Upon-Our-House-Destroying/dp/163758220X

Nueva Zelanda crea un fondo para sobornar a los periodistas que difundan la propaganda gubernamental

La Primera Ministra de Nueva Zelanda, la laborista Jacinda Ardern, ha anunciado la creación de un fondo pde dinero úblico para sobornar a los periodistas que difundan la propaganda gubernamental.

A esto en España le llamaron “fondo de reptiles” durante la transición, cuando los periodistas escribían al dictado para travestir el franquismo. Pero antes era casi secreto y ahora es descarado. Ardern lo explicó la semana pasada durante una “Cumbre de la democracia” con representantes de Estados Unidos, Australia, Dinamarca y Noruega.

“También hemos visto la difusión de información falsa sobre el covid-19, incluso a través de las redes sociales”, dijo Ardern. “Hemos dado prioridad a la creación de un fondo de periodismo de interés público para ayudar a nuestros medios a seguir produciendo historias que informen a los neozelandeses”, añadió.

En su discurso de apertura, Ardern llegó a afirmar que la democracia estaba siendo desafiada en todo el mundo por quienes se manifiestan contra las restricciones sanitarias y la vacunación obligatoria en el mundo occidental.

“Si queremos hacer frente a los retos de nuestro tiempo -incluidos el covid-19 y el cambio climático- tendremos que hacerlo de una manera que refleje nuestra principal fuerza: el carácter inclusivo de nuestras sociedades que nos permite reconocer y valorar una diversidad de voces y construir instituciones y enfoques sostenibles para ayudar a resolver los retos y satisfacer las necesidades”, dijo Ardern (*).

La “Cumbre de la democracia” se celebra unos días después de que Ardern declarara que “el programa de vacunación no tendrá fin”, aunque todos los ciudadanos reciban la vacuna, por las buenas o por las malas.

La misma mujer que habla de “democracia” tuvo la osadía de decretar hace apenas unos días que los ciudadanos podrían usar el baño cuando visitaran a sus familiares y amigos.

Esta misma mujer que reivindica una sociedad “inclusiva” se jacta de imponer un apartheid sanitario en Nueva Zelanda, donde a los ciudadanos no vacunados se les impide participar de la vida en los espacios públicos.

Es la misma mujer que impone algo tan poco inclusivo como segregar a los periodistas dóciles, que serán recompensados, de los díscolos, que acabarán proscritos en todas las redacciones.

Esta mujer declaró en la televisión, en medios de risas, que sólo las orgías con menos de 25 participantes cumplían con las ordenanzas sanitarias en Nueva Zelanda.

(*) https://www.newshub.co.nz/home/politics/2021/12/jacinda-ardern-tells-world-leaders-our-model-of-democracy-is-being-challenged-across-globe.html

https://twitter.com/EliseiNicole/status/1469411730233176067

Una directora de Pfizer llegó desde Facebook (los mismos perros con distintos collares)

La explicación de la censura sobre las opiniones críticas acerca de la pandemia o las vacunas son obvias: son los mismos perros con distintos collares o, como dicen por ahí, las “puertas giratorias”.

La doctora Susan Desmond-Hellmann, miembro del Consejo de Administración de Pfizer, fue anteriormente directora de Facebook. Es casi lógico que la red social censure cualquier mensaje relacionado con las vacunas.

Las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas están unidas por una maraña de hilos, no sólo de intereses comerciales, sino personales. Los mismos caciques pasan de una empresa a otra sin solución de continuidad.

A Desmond-Hellmann la nombraron miembro del consejo de administración de la red social en marzo de 2013 y ocupó el cargo de directora principal desde 2015 hasta 2019, poco antes de que apareciera el primer caso oficial de la pandemia.

Desde el comienzo de la pandemia esta cabecilla se dedica a contabilizar los ingresos millonarios que obtiene Pfizer vendiendo vacunas, mientras mantiene sujeta la cuerda de la censura con sus viejos colegas de Facebook.

Los documentos internos de Facebook que se han filtrado en las últimas semanas demuestran que los algoritmos informáticos se han introducido, entre otras cosas, para que los usuarios de la red social no tengan material para pensar por sí mismos. Son millones de contenidos para transmitir lo mismo.

Un documento de 15 páginas titulado “Vaccine Hesitancy Comment Demotion” resume el objetivo de la red social de reducir la visibilidad de ciertos mensajes críticos a fin de eliminar las barreras a la vacunación entre los usuarios de Facebook.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también forma parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de Biden, es decir, del “único cuerpo de asesores externos encargado de hacer recomendaciones de política de ciencia, tecnología e innovación al Presidente”.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también fue directora de la Fundación Bill y Melinda Gates.

—https://thenationalpulse.com/exclusive/pfizer-board-member-is-former-facebook-director/

El presidente de la agencia de noticias Reuters es miembro del consejo de administración de Pfizer

El presidente y antiguo director general de la agencia de noticias Reuters, James C. Smith, es un importante inversor y miembro del consejo de administración del monopolio farmacéutico Pfizer. Fue elegido miembro del consejo de administración en 2014, y se ha incorporado a los comités de dirección y de ciencia y tecnología de Pfizer.

La noticia plantea graves problemas de conflicto de intereses, ya que las grandes cadenas de comunicación, como Reuters, siguen promocionando los productos de Pfizer, defendiendo a las empresas farmacéuticas contra las críticas y silenciando a los críticos.

Smith es actualmente el presidente de la Fundación Thomson Reuters, una organización benéfica con sede en Londres conocida por proporcionar noticias e información a miles de millones de lectores. También fue presidente, consejero delegado y miembro del consejo de administración de Reuters desde 2012 hasta su jubilación en 2020.

Lleva en la organización desde 1987, cuando era conocida como Thomson Newspaper Group. También fue director general de la división profesional, supervisando las actividades jurídicas, fiscales y contables, así como la propiedad intelectual y la ciencia. Más tarde, dirigió las operaciones estadounidenses de la agencia de noticias.

En un comunicado oficial, el director general de Pfizer, Ian Read, ha dicho: “Estamos encantados de que Jim Smith se incorpore al Consejo de Administración de Pfizer. Aporta al Consejo de Administración de Pfizer su dirección y experiencia operativa y empresarial internacional y será un excelente activo para la empresa. La incorporación de Jim a nuestro Consejo contribuye a garantizar que Pfizer siga beneficiándose de una experiencia amplia y diversa”.

Sólo el año pasado, Reuters publicó más de 22.000 artículos que mencionaban a Pfizer. La agencia sólo publicó 8.191 artículos relacionados con Moderna y 18.000 con Johnson & Johnson. Muchos de los artículos sobre Johnson & Johnson eran negativos, a diferencia de la cobertura de Pfizer.

Smith también está vinculado al Foro de Davos, donde forma parte de la junta de la Iniciativa de Asociación contra la Corrupción. También es miembro de los Consejos Asesores de Negocios Internacionales de dicho Foro, del British American Business y del Atlantic Council.

Según el Wall Street Journal, Smith también es presidente y director general de Refinitiv Transaction Services, que tiene unos ingresos de 6.250 millones de dólares con más de 40.000 clientes y 400.000 usuarios finales en 190 países. Refinitiv fue miembro del grupo Thomson Reuters hasta 2018.

El efecto manipulación de Google

Un buscador de internet no es un algoritmo neutral sino que toma partido, como hemos repetido tantas veces aquí. Google no está para buscar información sino para ocultarla. Es algo conocido desde hace muchos años que se ha hecho especialmente evidente y grave durante la pandemia.

El gigante tecnológico es un instrumento de la hegemonía imperialista y de control de la información que circula. Oculta las fuentes que no son oficiales o no están autorizadas o, en suma, lo que no quieren que se difunda.

Originalmente fue un proyecto de investigación financiado y apoyado por la inteligencia y el ejército estadounidense para mantener el control en la guerra de la información.

Los usuarios avanzados de internet no utilizan Google para buscar sino para averiguar el alcance de la censura. En 2015 el investigador estadounidense Robert Epstein lo llamó SEME (Search Engine Manipulation Effect o Efecto de Manipulación de los Motores de Búsqueda) (1). Epstein trabaja como sicólogo en el Instituto Americano de Investigación del Comportamiento y la Tecnología y en 2019 testificó en el Senado acerca de la manipulación de los resultados de búsqueda por parte de Google (2).

La censura de la multinacional no sólo afecta a los resultados de las búsquedas, sino incluso a las sugerencias de búsqueda. El motor primero manipula lo que busca el usuario y luego manipula aún más los resultados que le remite. Epstein afirma que la manipulación es “uno de los efectos conductuales más grandes jamás descubierto”.

Cuando tienen que votar, los electores no estudian el programa el electoral, sino que recurren al motor de búsqueda. En las elecciones de 2018 en Estados Unidos, Google logró cambiar el voto de más de 78 millones de electores a favor de los demócratas. Una empresa multinacional logra cambiar más del 25 por ciento de los votos en el mundo pero, sobre todo, determina el voto de los indecisos, asegura Epstein (3).

En un móvil o en un ordenador, el usuario no aprecia la intervención de un ser humano. Se cree que interacciona con una máquina, y los votantes tienen más confianza en ellas que en los seres humanos. Cree que las máquinas son imparciales, no afiliadas, reaccionarias ni progresistas.

Google es una maquinaria publicitaria que lo mismo vende mercancías que candidaturas electorales. En ambos casos se ha enfrentado a cuantiosas multas por manipular los resultados de las búsquedas. En 2017 la Unión Europea impuso una multa de 2.400 millones de euros por manipular los resultados de las búsquedas para favorecer su propio servicio de comparación de compras.

Un año más tarde, la multinacional recibió una multa de 21,1 millones de dólares, esta vez en India, condenada por dirigir a los usuarios de la web que buscaban vuelos a su propia página de búsqueda de vuelos, privando a otras empresas de la competencia de su mercado.

(1) https://www.pnas.org/content/112/33/E4512
(2) https://www.c-span.org/video/?c4808451/user-clip-dr-robert-epstein-testimony
(3) https://www.latimes.com/politics/la-na-pol-google-search-bias-elections-20190322-story.html

‘Vacunados, curados o muertos’: Alemania recupera la sobreactuación que dio lugar a los confinamientos de 2020

Después de que estallaron manifestaciones en Europa y en el resto del mundo durante el fin de semana en protesta por el llamado pasaporte COVID, la canciller alemana saliente, Angela Merkel, dijo el lunes que el último aumento de las infecciones por COVID en Europa es «peor que cualquier cosa que Alemania haya experimentado hasta ahora» y pidió restricciones más estrictas para intentar y evitar que el virus se vuelva a propagar durante la navidad. Leer más

La confianza en las grandes cadenas de comunicación está bajo mínimos en todo el mundo

Mientras los medios de comunicación de Estados Unidos luchan “contra la desinformación” y quieren ser la única “fuente autorizada y fiable”, su audiencia no está de acuerdo. Una nueva encuesta demuestra que la confianza en las informaciones procedentes de fuentes convencionales está “en caída libre”.

Los medios “alternativos” tampoco lo hacen mucho mejor, si es que lo hacen, según el instituto de encuestas IBD/TIPP (*), una observación confirmada también por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo.

En todo el mundo los medios miran hacia Estados Unidos, pero la audiencia del propio país no tiene ninguna confianza en ellos. Sólo el 29 por ciento les concede algún grado de credibilidad, el peor porcentaje de los países en los que se ha llevado a cabo la encuesta.

El estudio de Reuters sondeó a personas de 46 países, descubriendo que la confianza es del 65 por ciento en Finlandia y del 54 por ciento en Brasil. Por delante de Estados Unidos están Turquía, Indonesia, Reino Unido, Francia, Perú…

La encuesta planteaba dos preguntas a las personas incluidas en la muestra: cuánto confían en los medios de comunicación tradicionales, es decir, los establecidos, como el New York Times, la CBS, la NPR, el Washington Post, etc., y cuánto confían en los medios “alternativos”, grupo en el que incluían al Washington Times, el New York Post, NewsMax y el Daily Caller, entre otros.

Los resultados muestran que los medios de comunicación convencionales elegidos por el sondeo sólo gozan de “mucha confianza” por parte del 14 por ciento de los encuestados (11 por ciento en la categoría de medios “alternativos”), mientras que el 24 por ciento no tiene “ninguna confianza” en los primeros, y el 27 por ciento en los segundos.

El índice elaborado para presentar estos resultados revela que la confianza en los medios de comunicación convencionales ha caído un 16 por ciento en los últimos ocho meses, mientras que la cifra correspondiente a los medios “alternativos” es del 18 por ciento en el mismo periodo.

No hacía falta ningún sondeo para apercibirse de que los medios de comunicación están en bancarrota porque su monopolio se ha roto de manera definitiva y han emprendido una cruzada para recuperarlo tomando un atajo: la censura de las redes sociales y los ataques a los medios realmente independientes.

Confían más que insultar a los medios pequeños que en mejorar sus propios contenidos.

(*) https://tippinsights.com/trust-in-media-is-in-free-fall-how-can-the-media-restore-its-trust-factor/

Un luchador infatigable por la verdad y la buena información: George Soros

El multimillonario estadounidense George Soros y el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, han creado una empresa, llamada “Good Information”, para aumentar el flujo de “buena información” en línea a fin de contrarrestar la circulación de “noticias falsas”.

Fundada en Estados Unidos, Good Information Inc. fue lanzada el 26 de octubre como una “incubadora cívica comprometida con la inversión en soluciones inmediatas para contrarrestar la desinformación y aumentar el flujo de buena información en línea”. Se describe a sí misma como una “empresa de beneficio público comprometida con la restauración de la confianza social y el fortalecimiento de la democracia”.

Good Information financiará a empresas ya existentes (Newtral, Maldita) y creará otras nuevas con el fin de llenar un vacío en el acceso a la información de calidad, que, según sus fundadores, se ha visto agravado por la desaparición de la prensa local y el acceso de pago a la prensa convencional.

En el proyecto también han puesto dinero fondos buitre, como Incite Ventures, y especuladores como Ken y Jen Duda, especializados en empresas tecnológicas.

En 2018 Reid Hoffman se disculpó públicamente por haber financiado a New Knowledge, un grupo tecnológico que confesó haber falsificado elecciones. Preparó una campaña de bandera falsa con “bots” que se hacían pasar por rusos para conseguir que un candidato demócrata fuera elegido en Alabama.

Al frente de Good Information está Tara McGowan, una figura del Partido Demócrata que trabajó en las campañas de Obama y Clinton en 2012 y 2016. También dirigió una ONG llamada Acronym, que el año pasado gastó 100 millones de dólares en una campaña publicitaria digital contra Trump.

Acronym está a punto de vender su medio de comunicación en línea Courier Newsroom a Good News, a pesar de que este último ha sido acusado por NewsGuard -otro inquisidor que lucha contra la desinformación- de publicar noticias falsas y de ser una “operación política negra”, en las columnas del Washington Post (*).

McGowan elogió la buena información como una forma de reparar un “ecosistema informativo fracturado y divisivo” y como “un reto para la democracia estadounidense”. La crisis de la información es más grande que la política, dijo. La situación estaba siendo exacerbada “para su propio beneficio financiero” por “grandes plataformas tecnológicas como Facebook”, añadió.

(*) https://www.washingtonpost.com/opinions/2020/02/06/is-it-local-journalism-or-just-local-propaganda/

El ejército austriaco se prepara ante un apagón eléctrico indefinido

El ejército austriaco ha anunciado que Europa podría sufrir un gran apagón eléctrico por tiempo indefinido. En agosto la ministra de Defensa austríaca, Klaudia Tanner, supervisó unas maniobras militares para responder a un gran apagón eléctrico. “La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”, asegura la ministra.

El gobierno de Viena ha lanzado una campaña de información sobre el posible apagón eléctrico en Europa, con publicidad en los medios y la difusión de más de 6.000 carteles repartidos por todo el país con el título: “¿Qué hacer cuando todo se detiene?”.

Los militares recomienda tener en casa reservas suficientes al equivalente a dos semanas de acampada, así como pactar de forma previa con familiares y amigos un punto de encuentro y sentar las bases de una red de cooperación vecinal.

Las causas para una posible caída del sistema eléctrico en Europa son muchas, desde fallos técnicos, sobrecargas por picos de demanda, desajustes en el sistema o incluso causas atmosféricas.

La pandemia sirvió de ensayo para este tipo de operaciones militares de ingeniería social. El ejército de Austria informó en 2017 de la amenaza de una posible pandemia como la del coronavirus. El mismo proceso de análisis de datos que se usó para prever la pandemia, recalca el coronel Pierre Kugelweis, es la base para “los extensos preparativos de las Fuerzas Armadas frente a los efectos de un posible apagón”.

Hace unas semanas Facebook, Instagram y otras redes sociales sufrieron una interrupción del servicio que duró varias horas.

Esos mismos días, Reino Unido sufrió una crisis de desabastecimiento que ocasionó que algunas personas no pudieran acceder a servicios básicos. Ahora, el desabastecimiento de microchips unido a la subida de precio de la energía, el encarecimiento de las materias primas y los problemas con el transporte amenazan la campaña comercial del “Black Friday”.

https://www.antena3.com/noticias/mundo/austria-pronostica-apagon-generalizado-europa-que-podria-durar-varios-dias_20211023617436f2d4e44e0001033c2b.html

La Audiencia Nacional se pasa a la psiquiatría: la ‘conducta antisocial’ de Pablo Hasél que traerá nuevos trastornos al Estado

El “trastorno antisocial” diagnosticado por la Audiencia Nacional al rapero Pablo Hasél, actualmente en prisión por un delito de injurias a la Corona y a la Policía y la Guardia Civil, así como de enaltecimiento del terrorismo, es para el Estado la herramienta psicológica con la que aleccionar al resto de la sociedad, aunque hay un pero. Leer más

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