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Los yihadistas uigures obstaculizan el acercamiento de Turquía a China

Los yihadistas uigures son una espina clavada en las relaciones diplomáticas entre Turquía y China. Son un pueblo túrquico que comparte una identidad lingüística, étnica y religiosa común con los turcos. Son originarios de una región que siguen llamando “Turkestán oriental”, que desde la revolución de 1949 en China se rebautizó como Xinjiang.

La OTAN encomendó al Turquía la desestabilización de China en Xinjiang, para lo cual crearon y adiestraron a un grupo yihadista, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), vinculado a Al Qaeda y los talibanes, que cometió numerosos atentados, incluso contra las autoridades religiosas musulmanas.

La represión obligó a muchos de ellos a refugiarse en Turquía y el gobierno de Erdogan teme que China pida su extradición. La oposición política a Erdogan presiona para defenderles e impedir que sean enviados a China. Es una cuestión recurrente en el Parlamento de Ankara.

Mientras tanto, Erdogan navega entre dos aguas. Quiere mejorar sus relaciones con China, pero los yihadistas uigures se han convertido en un importante obstáculo.

La agencia de noticias turca Anadolu informó de que Mevlut Cavusoglu, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, declaró que “a China le molesta nuestra actuación en defensa de los derechos de los turcos uigures ante la comunidad internacional”. En referencia a un reciente informe de la ONU sobre las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas por China en Xinjiang, Cavusoglu afirmó que Turquía tiene que reaccionar ante ello.

Cavusoglu también acusó a Pekín de frenar cualquier avance en la construcción de una auténtica relación bilateral.

Hace cinco años Xi Jinping propuso que una delegación turca visitara los supuestos “campos de concentración” que hay Xinjiang, pero los turcos rechazaron la invitación porque no querían convertirse en “instrumentos de la propaganda china”.

El gobierno turco ha asegurado que no extraditará a ningún uigur que hubiera adquirido la nacionalidad turca.

El último viaje de Erdogan a China fue en julio de 2019 y le valió duros reproches de los partidos de la oposición, dadas las informaciones que circulaban entonces sobre los miles de uigures encerrados en “campos de concentración”.

En 2017 Cavusoglu prometió a los chinos que Turquía no fomentaría ninguna actividad subversiva dirigida contra China e incluso incluyó al ETIM en la lista de organizaciones terroristas. Al mismo tiempo el gobierno turco permitió a los uigures vinculados a Al Qaeda y los talibanes refugiarse en Turquía.

En 2021 China protestó por la negativa de Turquía a extraditar a Abudukadir Yapuquan, fundador del ETIM, acusado de actividades terroristas.

La ambivalencia de Turquía hacia los yihadistas uigures radica en la situación económica. La inflación subió un 137 por cien el año pasado. Las encuestas indican que sólo un tercio de los votantes turcos va a votar al Partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP) el próximo mes de junio.

Empresas chinas han adquirido una participación del 65 por cien en el puerto Kumport de Estambul y otra del 51 por cien en un nuevo puente colgante sobre el Bósforo, mientras que la China Export and Credit Insurance Corporation ha ofrecido hasta 5.000 millones de dólares en seguros a empresas turcas.

Erdogan también ha esperado financiación china para su controvertido proyecto de construir una vía navegable artificial como alternativa al Bósforo.

Los chinos estarían dispuestos a ayudar a Erdogan, pero exigen que los turcos pongan algo de su parte. Los yihadistas uigures refugiados en Turquía son la moneda de cambio.

El gobierno de Erdogan se debate entre la necesidad de acercarse a China y la vieja política de apoyar a los yihadistas.

Ucrania es la punta de lanza de la OTAN para destruir a Rusia

Hace cuatro días, en una entrevista concedida a un canal de televisión ucraniano, Oleksii Reznikov, Ministro de Defensa ucraniano, confesó que Ucrania “ya se había convertido de facto en miembro de la OTAN”.

“En la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid” en junio del año pasado, “se definió claramente que en la próxima década la principal amenaza para la alianza sería la Federación Rusa. Hoy, Ucrania está eliminando esa amenaza. Hoy llevamos a cabo la misión de la OTAN. No están derramando su sangre. Nos estamos desprendiendo de los nuestros. Por eso están obligados a proporcionarnos armas”, afirmó Reznikov (*).

Los “socios occidentales” de Ucrania recuerdan constantemente a Kiev que es “como un verdadero escudo, que defiende a todo el mundo civilizado, a todo Occidente” de la “amenaza rusa”. Personalmente él ha recibido recientemente tarjetas de felicitación y mensajes de texto de ministros de Defensa occidentales diciéndoselo.

Reznikov expresó su “absoluta” certeza sobre el eventual ingreso de Ucrania en la OTAN, afirmando estar “convencido de que se trata de una posibilidad absolutamente realista. Por supuesto, no aceptarán esa decisión política por consenso hasta que ganemos. Eso está claro. Pero después de la victoria, después de que todo esto termine y haya algún tipo de paz, los países de la OTAN estarán principalmente interesados en construir una arquitectura de seguridad. Han visto sus propias debilidades, han visto quién es fuerte y poderoso. Hoy nos están enseñando, pero mañana nuestros oficiales, sargentos e incluso nuestros soldados les enseñarán a luchar contra los rusos. Rusia seguirá siendo una de las amenazas para la OTAN y para Europa en su conjunto”.

El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, ha respondido a las declaraciones de Reznikov en otra entrevista al diario Argumenti i Fakti: “Los acontecimientos en Ucrania no son un enfrentamiento entre Moscú y Kiev, sino un enfrentamiento militar entre Rusia y la OTAN, y especialmente entre Estados Unidos y Gran Bretaña”.

“Los planes de Occidente son seguir dividiendo a Rusia y, con el tiempo, borrarla del mapa político del mundo”, declaró Patrushev.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la OTAN y Estados Unidos forman parte de la guerra. “De facto, ya se han convertido en parte indirecta de este conflicto, inundando Ucrania de armas, tecnología, información de inteligencia, etc.”, declaró en una rueda de prensa.

La victoria en Soledar es el comienzo de la liberación del Donbas

El bastión ucraniano de Soledar, fuertemente fortificado, ha caído. Todas las reservas que el mando ucraniano envió han sido aplastadas por el fuego masivo de la artillería rusa. Las fortificaciones construidas en las calles del centro de la ciudad, en forma de pozos antitanque tradicionales hechos de raíles soldados, no sirvieron para nada.

La línea de defensa del ejército ucraniano está rota y el mando ucraniano no podrá invertir la situación. Anoche el Comandante en Jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, le pidió a Zelensky que ordene la retirada de las tropas de Artemovsk (Bajmut), porque es imposible retener la ciudad tras la caída de Soledar. Pero de momento no hay señales de retirada de las unidades ucranianas de allá.

En Bajmut hay una ciudad debajo de la ciudad, con largos túneles que convergen en las grandes minas de sal de Soledar, al norte. Fueron construidos por la Unión Soviética como extensos sistemas de fortificaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los túneles son lo suficientemente grandes como para que circulen los tanques.

La 128 brigada de asalto de montaña del ejército ucraniano comenzó una retirada de Soledar que rápidamente se convirtió en huida. La 61 brigada mecanizada también empezó a abandonar sus posiciones, a pesar de los intentos de reforzarla con batallones de refresco. Eso provocó la huida de la 10 brigada de asalto de la montaña, así como de la 17 brigada de tanques. Era la última reserva operativa que se suponía que debía mantener las posiciones en Soledar y tapar agujeros en la línea de defensa.

Otras unidades ucranianas, incluidas las fuerzas especiales “Karpaty” y restos de las brigadas de asalto de montaña, intentaron mantener puestos de observación en edificios de cinco plantas de la calle Karpinski, pero el lunes se replegaron hacia el noroeste de la ciudad, a la zona de “Artemsoli” y la estación de ferrocarril de “Sol”.

Es la tercera línea de defensa, que intenta permanecer en las afueras de Artemovsk (Bajmut) hasta que aparezcan los refuerzos anunciados por el mando. Son brigadas recién formadas a partir de las movilizadas en la región de Chernihiv, que llevan un mes coordinándose para el combate en el campo de entrenamiento de Goncharovsky.

El ejército ucraniano retrasa sus posiciones defensivas

Los restos del ejército ucraniano intentaron impedir que las tropas rusas alcanzaran el norte de Soledar, cortando la carretera a Seversk. Pero fracasaron, por lo que entre 300 y 400 soldados ucranianos han quedado cercados.

La situación también cambió radicalmente cerca de Artemovsk (Bajmut). El lunes el ejército ruso desalojó a los destacamentos combinados de la 60 y 17 brigada mecanizada ucraniana de la aldea de Podgorodne, lo que abrió la posibilidad de rodear la localidad por el norte. En el sur y sureste de la ciudad los rusos destruyeron zonas fortificadas en los pueblos de Opytne y Kleshcheyevka y la limpieza del territorio alrededor de la fábrica de yeso (Knauf) en la calle Patrice Lumumba.

El ejército ucraniano trasladó a Artemovsk (Bajmut) las reservas de la 60 brigada mecanizada, así como dos grupos blindados de la 28 brigada mecanizada y compañías de fuerzas especiales. Otros intentos de reforzar las líneas de defensa no podrán llegar a tiempo.

La nueva línea de defensa del ejército ucraniano se construirá en Artemovsk (Bajmut), al igual que en Soledar, a lo largo de las afueras occidentales de la ciudad, y luego a lo largo del asentamiento de Chasov Yar, que en los últimos meses se ha convertido en su principal fortaleza, así como en un punto de distribución para las reservas que llegan.

La pérdida de toda la línea defensiva Artemovsk – Soledar – Seversk amenaza al ejército ucraniano con consecuencias de largo alcance. En primer lugar, cesa la presión sobre Kremennaya y Lysychansk, y todo el flanco del frente ucraniano se hundirá en esa dirección.

En segundo lugar, la creación de una nueva línea de defensa requerirá importantes esfuerzos por parte de Kiev. Ya han quedado prácticamente destruidas unas seis brigadas que formaban las guarniciones de Artemovsk y Soledar, y es necesario rotarlas y reequiparlas con nuevos reclutas.

En las últimas semanas, esas guarniciones se han mantenido a expensas de unidades “veteranas”, incluidas unidades de asalto de montaña y fuerzas especiales. Las nuevas brigadas muestran una escasa eficacia.

Los ucranianos también están reforzando su presencia en Ugledar, lo que puede significar preparativos para una contraofensiva en dirección sur. Hasta el momento, el ritmo de avance del ejército ruso en Soledar y en los alrededores de Artemovsk (Bajmut) es bastante rápido.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=9Oqi0oIprFg

Rusia prueba el último prototipo de sus nuevos aviones de combate en Ucrania

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania y, aparte de los ataques con misiles hipersónicos “Kinjal”, el ejército ruso ha hecho poco uso de sus últimos equipos, como el tanque T-14 Armata o los robots de combate tipo Uran. Sin embargo, el pasado mes de octubre Moscú afirmó haber comprometido los llamados cazabombarderos de quinta generación Su-57 “Felon” para realizar incursiones contra los sistemas de defensa antiaérea ucranianos.

“La tecnología furtiva aplicada durante el desarrollo del avión de combate de quinta generación ha demostrado ser bastante eficaz. Sabemos que los Su-57 nunca han sido detectados por los radares y las instalaciones de defensa antiaérea de la OTAN durante sus misiones”, según el sitio web AviaPro.

La participación del Su-57 Felon en misiones en Ucrania no ha sido sorprendente porque dos prototipos del avión ya fueron desplegados brevemente en Siria en 2018.

El 9 de enero el Ministerio de Defensa británico confirmó finalmente que en junio los aviones Su-57 “Felon” habían sido efectivamente utilizados por las Fuerzas Aeroespaciales rusas (VKS) para “misiones contra Ucrania”, pero no en el espacio aéreo ucraniano.

Las misiones de los Su-57 se limitaron a sobrevolar territorio ruso y lanzar misiles aire-tierra o aire-aire de largo alcance contra objetivos en Ucrania, según el Ministerio ruso de Defensa.

El avión está entre los cinco disponibles en el centro de ensayos en vuelo 929 del VKS, con sede en Ajtubinsk. Dado que se trata de la única base “Felon” conocida, es probable que estos aviones participaran en operaciones contra Ucrania.

Los Su-57 no han sobrevolado espacio aéreo ucraniano para no comprometer sus tecnologías más sensibles. El número de Su-57 disponibles es bajo. Al menos lo fue en junio, ya que a finales del año pasado se entregaron otros cuatro desde la fábrica de Komsomolsk.

Con una envergadura de unos 14 metros, una longitud de 19,8 metros y un peso al despegue de 35.000 kilos, el Su-57 “Felon” dispone de cuatro troneras para misiles, incluidas dos en los laterales para misiles aire-aire, y seis pilones externos. Está equipado con radares de banda L y banda X, puede volar a Mach 2,42, a una altitud de 19.000 metros, con un alcance de 2.150 a 3.500 kilómetros.

La ofensiva rusa ya ha comenzado

El general Serguei Surovikin había decidido lanzar la ofensiva en el segmento del frente Bajmut-Soledar y el golpe principal se asestaría en dirección a Soledar. La ocupación de Soledar ha terminado, los restos de la 61 brigada de asalto ucraniana ya han abandonado la ciudad. En contra de las expectativas de Surovikin, la ciudad fue defendida únicamente por la 61 brigada de asalto, ya que el general Valery Zaluzhnyi prefirió crear una fuerte línea defensiva con 4 brigadas de tanques e infantería mecanizada al oeste de Soledar.

El domingo por la mañana, al sureste de Soledar, los combatientes de Wagner se enfrentaron al ejército ucraniano en la ciudad. El movimiento de Wagner resultó ser una maniobra de distracción, en la que varias unidades de exploradores paracaidistas rusos de Yakovlivka, montados en vehículos blindados, consiguieron infiltrarse en las afueras del norte de Soledar, estableciendo allí una cabeza de puente.

En lugar de avanzar para enlazar con Wagner, la misión de los paracaidistas consistía en neutralizar el campo de minas del lado oriental de Soledar utilizando sistemas UR-77. Los tanques rusos y los vehículos blindados de transporte de tropas entraron inmediatamente en los corredores del campo de minas. La operación del ejército ruso sorprendió al enemigo y estuvo bien planeada y ejecutada. Al anochecer, la 61 brigada de asalto inició su retirada de Soledar para evitar el cerco.

Lo que resulta muy extraño es que la 17 Brigada de Tanques ucraniana, desplegada a lo largo de la línea ferroviaria a 10 kilómetros al oeste de Soledar, no llevara a cabo ningún contraataque para apoyar a los defensores de la ciudad, como esperaban los rusos. Es muy probable que esta gran unidad utilizara parte del terreno (río Bajmutka) para construir su posición por adelantado y esperar la llegada de las fuerzas rusas a esta línea fortificada.

Ayer, al sur de Soledar, las tropas de Wagner asaltaron la ciudad de Krasnaya Gora. Para los ucranianos, lo importante no es la aldea, sino mantener bajo control la línea ferroviaria de Siversk a Bajmut, y la autopista M03 de Krasnaya Gora directamente a Slavyank. De hecho, Wagner se encontró ante estos dos objetivos.

Zaluzhnyi tenía la 4 Brigada de Tanques al oeste de Krasnaya Gora a lo largo del ferrocarril. La defensa de la zona de Krasnaya Gora incluía también a la 24 brigada mecanizada ucraniana, que sucumbió ante Wagner y fue retirada detrás de la 4 brigada de tanques. La 63 brigada mecanizada fue puesta en reserva, con fuerzas frescas y completas. Podría ser enviada a intervenir tanto en dirección a Soledar como en dirección a Krasnia Gora.

Tras liquidar a gran velocidad los puestos avanzados ucranianos en Soledar y Krasnaya Gora, el ejército ruso se encontró frente a la verdadera posición defensiva ucraniana. Es difícil predecir cómo evolucionará la situación en este segmento de primera línea. Pero hay que tener en cuenta que los rusos están decididos a acabar rápidamente con los ucranianos.

Las temperaturas oscilan entre -6 y -13 grados centígrados y el suelo está helado. Esto permite maniobras en grandes áreas con vehículos blindados y da ventaja a los rusos. Será posible presenciar la primera gran batalla de tanques desde el comienzo de la campaña en Ucrania, en la que participarán entre 200 y 400 carros de combate.

Análisis táctico y estratégico de la Guerra de Ucrania

Tras un asalto inicial ruso a más del 20 por cien de Ucrania, las fuerzas rusas se toparon con una decidida resistencia ucraniana, que terminó con una vergonzosa retirada de Kiev. A partir de entonces la guerra se convirtió en una lucha de desgaste entre Rusia, por un lado, y Ucrania, por otro, que lucha a la cabeza de una coalición occidental.

En verano las ofensivas rusas capturaron Lyman, Lisichansk y Severo Donetsk. En otoño las ofensivas ucranianas reconquistaron la provincia de Jarkov y la ciudad de Jerson, reduciendo el control ruso a aproximadamente el 50 por cien del territorio que habían capturado desde el 24 de febrero.

Los bandos enfrentados han adoptado dos estrategias opuestas: los rusos libran una guerra tradicional de desgaste centrada en la potencia de fuego; Ucrania libra una guerra de maniobra centrada en el terreno. Estas estrategias opuestas son tanto un producto de la disponibilidad de recursos nacionales como una elección deliberada. Mientras el suelo helado marca el comienzo de la campaña de invierno, ambos bandos seguirán sus estrategias en ofensivas limitadas.

De momento, ambas estrategias parecen funcionar.

Ucrania ha reconquistado grandes franjas de territorio, pero se ha agotado en la ofensiva de otoño. Sufrió terribles pérdidas y agotó importantes reservas de material y municiones. Todavía hay capacidad para reemplazar las pérdidas y establecer nuevas formaciones de combate, pero está disminuyendo rápidamente.

Creo que ninguno de los dos bandos conseguirá ganancias territoriales espectaculares, pero es más probable que el bando ruso logre sus objetivos de agotar los recursos ucranianos preservando los suyos propios.

La estrategia ucraniana

La guerra de maniobras ucraniana centrada en el terreno se ve limitada por dos factores: la producción limitada de municiones y equipos de artillería y las consideraciones relativas a la coalición.

Ucrania comenzó la guerra con 1.800 piezas de artillería de calibre soviético. Esto permitía una cadencia de tiro de 6.000-7.000 disparos diarios, frente a los 40.000-50.000 disparos diarios de los rusos.

En la actualidad esa artillería está casi sin munición y, en su lugar, Ucrania utiliza 350 piezas de artillería de calibre occidental, muchas de las cuales están destruidas o averiadas debido al uso excesivo. Mientras tanto, las propias naciones occidentales carecen de munición; se calcula que Estados Unidos sólo produce 15.000 proyectiles de 155 milímetros al mes. Esta limitación ha obligado a Ucrania a adoptar formaciones de infantería en masa orientadas a recuperar territorio a toda costa. Ucrania simplemente no puede enfrentarse a Rusia en batallas de artillería. A menos que las tropas ucranianas entren en fuego directo con las rusas, hay muchas posibilidades de que sean destruidas a distancia por la artillería rusa.

La segunda limitación de Ucrania es el carácter coalicional de su guerra. Desde el agotamiento de sus propias reservas, Ucrania depende cada vez más del armamento occidental. La continuación de la coalición occidental es crucial para el esfuerzo bélico ucraniano. Sin una serie constante de victorias, las preocupaciones económicas internas pueden provocar la deserción de la coalición. Si el apoyo occidental se agota debido al agotamiento de las existencias o a la voluntad política, el esfuerzo bélico de Ucrania se derrumba por falta de suministros. En algunos aspectos, Ucrania no tiene más remedio que lanzar ataques, independientemente del coste humano y material.

Ucrania ha construido un ejército centrado en la infantería, formado por tropas de reclutas muy motivadas y con escasa o nula formación. Apoyan a la principal fuerza de combate del ejército profesional de preguerra y a unas 14 nuevas brigadas equipadas con armas y vehículos donados por Occidente. En el campo de batalla, los grupos de ataque atacan rápidamente, penetrando en profundidad y con rapidez, y luego entregan las zonas capturadas a los reclutas para que las defiendan.

Esta táctica funcionó bien en zonas donde la escasez de mano de obra rusa impedía la formación de un frente fuerte, como en la región de Jarkov. En la zona de Jerson, donde Rusia contaba con una densidad de fuerzas suficiente, esta táctica provocó un gran número de bajas y escasos avances, hasta que los problemas logísticos hicieron que Rusia se retirara.

El talón de Aquiles de esta estrategia ucraniana es la mano de obra. Ucrania comenzó la guerra con 43 millones de ciudadanos y 5 millones de hombres en edad militar, pero según la ONU, 14,3 millones de ucranianos han huido de la guerra y otros 9 millones se encuentran en Crimea u otros territorios ocupados por Rusia. Esto significa que a Ucrania sólo le quedan entre 20 y 27 millones de habitantes. Con esta proporción, tiene menos de 3 millones de hombres utilizables. Un millón son utilizables, y del resto muchos no están en condiciones físicas de servir u ocupar un puesto vital en la economía nacional. En resumen, en mi opinión, a Ucrania le faltan hombres.

La estrategia rusa

Las fuerzas rusas son limitadas en número, pero están reforzadas por enormes reservas de artillería y equipos, posibles gracias a un fuerte complejo militar-industrial. Aunque los medios de comunicación occidentales han informado en numerosas ocasiones de que el ejército ruso está escaso de munición de artillería, hasta ahora no se ha producido una disminución visible del fuego de artillería ruso en ningún frente.

Basándose en estos factores, la parte rusa ha confiado en una guerra tradicional de desgaste centrada en la potencia de fuego. El objetivo es imponer un número de bajas insostenible, destruyendo la mano de obra y el equipamiento ucranianos, al tiempo que se preservan las propias fuerzas rusas. El territorio en sí no es importante; su pérdida es aceptable para preservar el poder de combate. En Kiev, Jarkov y Jerson, el ejército ruso se negó a luchar en condiciones desfavorables y se retiró, aceptando el coste político de preservar sus fuerzas.

Para ejecutar esta estrategia, el ejército ruso confía en su potencia de fuego, especialmente en su artillería. Cada brigada rusa cuenta con tres batallones de artillería, frente a uno en cada brigada occidental. Combinada con enormes cantidades de drones y cuadricópteros, la artillería rusa pulveriza a las fuerzas ucranianas antes de que la infantería recoja a los supervivientes. Es una guerra lenta y reñida, pero con un índice de bajas claramente favorable a Rusia.

Rusia no podía atacar porque carecía de mano de obra para asegurar los flancos de las tropas que avanzaban. Hasta ahora, los rusos solo podían avanzar en el Donbas, donde el avance no extendía la línea del frente. Incluso aquí, la intención es más atraer a las fuerzas ucranianas y destruirlas que capturar la ciudad de Bajmut. La movilización tiene el potencial de superar la escasez de mano de obra de Rusia y permitir operaciones ofensivas, mientras que el equipamiento de sus fuerzas es posible mediante la movilización de la industria. La producción de municiones de precisión también va en aumento, a pesar de las constantes dudas de la prensa occidental. Según una estimación, el vídeo de los ataques kamikaze con aviones no tripulados rusos Lancet 3 ha aumentado en un 1.000 por cien desde el 13 de octubre, lo que indica un aumento significativo de la producción.

La llegada del invierno

Si los ucranianos deciden lanzar una gran ofensiva, podrían hacerlo en dos lugares, en mi opinión. La primera está en el norte, en la región de Jarkov, pero el cruce limitado del río Oskil crea los mismos problemas logísticos a los que se enfrentaron los rusos en Jerson.

La segunda es hacia el sur, para cortar el puente terrestre ruso hacia Crimea y, finalmente, capturar la península. Es poco probable que esto tenga éxito. El ejército ucraniano atacaría en un terreno ideal para la artillería rusa. Podría convertirse en una repetición de la Batalla de Jerson, pero sin las dificultades logísticas rusas, a partir de un número limitado de cruces en el río Dnipro, con igualmente pocas ganancias y las mismas graves bajas marcadas por compañías mecanizadas enteras aniquiladas, interminables escenas de convoyes de ambulancias y nuevos cementerios por toda Ucrania. Los niveles de desgaste jugarían directamente a favor de los rusos. La presión política sobre el Gobierno ucraniano para que justifique las pérdidas de artillería rusa en el Donbas recuperando territorio en otros lugares, así como la presión de la coalición occidental, pueden empujar a Ucrania a atacar de todos modos.

Para los dirigentes rusos, la cuestión es: ¿cuándo y dónde atacar? El calendario depende de las existencias de munición de artillería rusa. Si son elevados, Rusia puede atacar en invierno; si no, puede acumular reservas y atacar en primavera, después de la temporada de barro. El calendario también depende de las necesidades de formación de los reservistas movilizados. Los periodos de entrenamiento más largos aumentan la eficacia de los reservistas y reducen las bajas, lo que disminuye el riesgo político para el Kremlin. En última instancia, las presiones que los dirigentes rusos consideren más importantes decidirán el resultado. ¿Prevalecerá la presión política interna a favor de una victoria rápida, o las consideraciones militares favorecerán un aplazamiento hasta después de la temporada de barro primaveral, en marzo/abril? Hasta ahora, el Kremlin ha antepuesto las consideraciones militares a las políticas,

La ubicación es otro factor. El frente de Jarkov es muy boscoso, lo que limita la eficacia de la potencia de fuego, y no tiene sentido estratégico sin atacar la ciudad de Jarkov. Llevaría meses capturar este importante centro urbano a un coste muy elevado. Un ataque limitado para recuperar la línea del río Oskil mejoraría la línea defensiva rusa pero no tendría ninguna ganancia estratégica.

En el Donbas, el ejército ruso ya mantiene la presión. Los efectivos y las unidades de artillería adicionales no acelerarán mucho esta ofensiva.

Para el ejército ruso, el frente de Zaporiya es el más prometedor. El ferrocarril Pologi-Gulai Polie-Pokrovskoye está idealmente situado para abastecer una ofensiva rusa al norte de Pologi. Por último, la captura de Pavlograd permitiría capturar el Donbas cortando dos vías férreas y carreteras principales que abastecen al ejército ucraniano en el Donbas y atacando al ejército ucraniano por la retaguardia. El terreno abierto es ideal para la estrategia rusa centrada en la potencia de fuego, y la oportunidad de sacar y destruir lo que queda de las reservas operativas ucranianas y destruir más personal está directamente en línea con los objetivos rusos. Por último, el suelo duro y helado dificultaría la excavación de las nuevas posiciones defensivas sin equipos pesados.

La proximidad del ataque limitado de Ugledar podría ser una operación de conformación para asegurar el flanco oriental de la futura ofensiva.

Las guerras de desgaste se ganan gestionando cuidadosamente los recursos propios mientras se destruyen los del enemigo. Rusia entró en la guerra con una amplia superioridad material y una mayor base industrial para sostener y reemplazar las pérdidas. Preservaron cuidadosamente sus recursos, retirándose cada vez que la situación táctica se volvía en su contra.

Ucrania comenzó la guerra con una reserva menor de recursos y dependió de la coalición occidental para apoyar su esfuerzo bélico. Esta dependencia ha llevado a Ucrania a llevar a cabo una serie de ofensivas con éxito táctico, que han consumido recursos estratégicos que, en mi opinión, Ucrania tendrá dificultades para reponer totalmente. La verdadera cuestión no es si Ucrania puede recuperar todo su territorio, sino si puede infligir suficientes pérdidas a los reservistas rusos movilizados para socavar la unidad interna de Rusia.

Alex Vershinin, coronel del ejército de Estados Unidos que participó en las guerras de Irak y Afganistán

Bajmut, punto de partida de la ofensiva de invierno

Expertos militares de todo el mundo esperan la reanudación de las acciones ofensivas a gran escala en Ucrania. A partir del sábado las temperaturas en el este y el sur de Ucrania oscilarán entre -8° y -13°. El terreno estará helado y la zona de primera línea permitirá el movimiento a gran escala de vehículos blindados, obuses autopropulsados e infantería motorizada. Es la ventana óptima para lanzar una nueva operación ofensiva.

A petición de los asesores de la OTAN, en el frente de Bajmut, el ejército ucraniano ha llevado a cabo dos rotaciones de brigadas mecanizadas y de infantería en el último mes. El objetivo era suplir las pérdidas del 15-20 por cien en personal y equipos de combate. Los suplementos de personal se hicieron con reservistas recién movilizados cuya preparación para el combate se había reducido. Pero la relación de fuerzas es muy superior en el lado ucraniano, en cuanto al número de tropas de infantería. El general Valeri Zaluzhnyi es extremadamente inteligente y, si actúa con rapidez, puede ofrecer sorpresas insospechadas. Así que todo el mundo se pregunta: ¿puede el ejército ucraniano avanzar en este frente en una futura ofensiva y, en caso afirmativo, hasta dónde?

De momento el terreno intransitable ha favorecido a las tropas defensivas. No hay que olvidar que los grupos de artillería ucranianos han sufrido importantes pérdidas en obuses, radares contra-batería y drones de corrección de tiro. Y la falta de apoyo de fuego reducirá el ritmo y la fuerza de cualquier ofensiva ucraniana. Sin embargo, detrás de la línea del frente, entre Soledar y Bajmut, hay más de cinco minas de sal, en las que los ucranianos han instalado depósitos subterráneos de armas y municiones, hospitales de campaña y zonas de descanso para los soldados.

Han excavado numerosos túneles que comunican con las líneas de defensa en la superficie. Por lo tanto, lo más probable es que las unidades ucranianas prefieran permanecer en la enorme red de trincheras y fortificaciones, desde donde lanzarán innumerables contraataques relámpago e infiltraciones en las profundidades de la maquinaria rusa. Si tienen suerte, los ucranianos registrarán victorias rápidamente. De lo contrario, cada día que pase, las brigadas terrestres ucranianas perderán fuerza de combate frente al ejército ruso.

Por lo tanto, hay más de un 50 por cien de probabilidades de que Rusia tenga la iniciativa en este sector del frente. Gracias a la congelación, los rusos pueden renunciar al ataque frontal que venían utilizando hasta ahora. En su lugar, realizarán maniobras en amplias zonas, con apoyo de fuego y bajo la cobertura de fuerzas aéreas y helicópteros artillados. El equilibrio de fuerzas en tanques y aviones favorece a los rusos. En teoría, los rusos pueden doblar su velocidad de avance actual para sortear las fortificaciones ucranianas de sus flancos.

Si Ucrania gana la batalla por Bajmut, conseguirá prolongar la duración de la guerra, ya que Occidente tendrá una buena razón para suministrarle armas cada vez más modernas. Para Rusia la batalla por Bajmut significa, sobre todo, obligar a Ucrania a llevar al frente la mayor parte de sus tropas regulares y de su armamento. Los rusos pretenden neutralizarlos. Para el general Sergei Surovikin, desde el punto de vista estratégico, Bajmut es sólo un señuelo.

El objetivo de la futura ofensiva de Serguei Surovikin podría ser más amplio: bloquear al ejército regular ucraniano en el frente oriental ucraniano interponiéndose entre las fuerzas rusas. Al cortar todas las rutas de suministro al resto de Ucrania y, por tanto, el acceso a las armas suministradas por la OTAN, al tiempo que llena las pérdidas con reservistas, esta maniobra dará al ejército ruso total libertad de acción en las zonas occidental, noroccidental y septentrional de Ucrania. Allí sólo hay tropas territoriales, formadas por reservistas, sin apenas capacidad de combate y armadas de forma más bien teórica.

La superioridad del arte militar ruso

En un tiempo récord, el ejército ruso llenó todos los “huecos” que tenía. En la parte norte del frente, estabilizó la línea de contacto a lo largo de la carretera Sviatove-Kremina. En el sur, en la región de Jerson, la línea del frente descansa ahora sobre el Dniéper, un obstáculo natural difícil de cruzar para los ucranianos.

Recientemente, el Jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, el general Valery Gerasimov, declaró que el frente de la región de Zaporiya, entre Vasilivka y Vuhledar, se ha estabilizado y reforzado mediante el establecimiento de una defensa estratificada basada en 3-4 líneas defensivas.

En el Donbas el ejército ruso está pasando a la ofensiva en varias direcciones. Como resultado, unas 27 brigadas ucranianas se concentran detrás de las fortificaciones de Seversk-Soledar-Bajmut para detener el avance del ejército ruso. El general Valery Zalujny ya no dispone de tropas listas para el combate en el oeste y el norte de Ucrania como reserva estratégica. Tampoco puede permitirse desalojar a las tropas de la región de Odessa por temor a un desembarco ruso por mar. De hecho, Zalujny estaba bloqueado porque no tenía ni idea de cómo crear sorpresa y tomar la iniciativa.

El general Serguei Surovikin tiene ahora la oportunidad de demostrar la superioridad del pensamiento militar ruso en el campo del arte militar. Y creo que ya se han dado los primeros pasos.

El ejército ruso creó una trampa, dando a los ucranianos la impresión de que podían romper las defensas y apoderarse del importante nudo de comunicaciones de Kreminna, en la región de Lugansk. Para lanzar la ofensiva en Kreminna, Zaluzhny transfirió fuerzas adicionales desde las proximidades de Siversk-Soledar. Las milicias de Donetsk informaron entonces de que las fuerzas aliadas avanzaron fácilmente 5 kilómetros desde Yakovlevka hasta Soledar a través de las líneas defensivas vacías de la 128 Brigada Alpina ucraniana.

Podemos concluir que, aunque el general Zaluzhny era un oficial altamente cualificado, Surovikin consiguió engañarle y aprovecharse de la vulnerabilidad creada en la línea del frente ucraniano entre Siversk y Soledar.

Los corresponsales militares en el frente de Bajmut informan de que una unidad militar de Wagner había logrado crear una cabeza de puente cerca de Opytne, al oeste del río Bajmut. La 57 Brigada Mecanizada Ucraniana quedó atrapada en medio y sólo pudo evitar el cerco con grandes pérdidas.

El río Bajmut atraviesa el centro de la ciudad de norte a sur. Durante un mes, las posiciones ucranianas en la orilla occidental del río Bajmut resistieron, impidiendo cualquier avance de los combatientes wagnerianos desde el este. En esta situación, Surovikin demostró su creatividad y tuvo éxito en una sorprendente maniobra de envolvimiento en el flanco sur de la red de fortificaciones ucranianas en el borde sur de Bajmut.

Los supuestos ‘mercenarios’ son en realidad tropas regulares de la OTAN

Los llamados “mercenarios” son en realidad tropas regulares de la OTAN, camufladas como voluntarios.

El jefe en funciones de la República Popular de Lugansk, Leonid Pasechnik, señaló una implicación más flagrante de la OTAN en la guerra del Donbas. En una entrevista con la agencia Tass, dijo que esto se manifiesta en particular por “la cantidad de armas suministradas [por los países de la OTAN] en el territorio de Ucrania”.

El viernes, un oficial de la milicia popular de la República Popular de Lugansk, Andrey Marochko, dijo a la agencia Tass que el Mando de las Fuerzas Armadas de Ucrania había enviado destacamentos compuestos por extranjeros armados con armas de tipo OTAN a las ciudades de Artemovsk y Soledar, en la República Popular de Donetsk.

En declaraciones a Tass, Pasechnik también reiteró que miles de mercenarios de más de 50 países combaten en las filas de las fuerzas armadas ucranianas en la zona de la operación militar especial de Rusia.

“La situación en el frente se complica por el hecho de que hoy no sólo luchamos con el ejército ucraniano: hay muchos mercenarios e instructores extranjeros en las filas del enemigo. Sabemos que miles de mercenarios de más de 50 países luchan en las filas de los nazis ucranianos, principalmente de Europa del Este. Algunos de ellos llevan combatiendo en el Donbas desde 2014”.

El 31 de diciembre las fuerzas aeroespaciales rusas destruyeron la base del 8 Regimiento de las Fuerzas de Operaciones Especiales ucranianas en Jmelnitsky. El Regimiento es una unidad militar de élite de las fuerzas especiales ucranianas que cuenta con varios asesores militares de la OTAN.

Su base fue destruida durante el fin de año en los últimos ataques masivos con misiles rusos.

—https://tass.com/politics/1558303

China quiere una victoria de Rusia en la guerra pero que sea rápida

Mientras la prensa occidental discutía sobre Vladimir Zelensky en su “sesión de mendicidad” en Washington, una reunión más importante tenía lugar al otro lado del mundo. Importante, sobre todo desde el punto de vista de la resolución de la situación en Ucrania. Dmitri Medvedev llegó a Pekín para entrevistarse con Xi Jinping. Dmitri Medvedev es actualmente Vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y Presidente del partido gobernante Rusia Unida. Sin embargo, es posible que, desde el punto de vista de la eficacia de este viaje, la condición de Medvedev como ex presidente de Rusia fuera lo más importante.

Aquí hay que entender las especificidades de Oriente, donde los antiguos jefes de Estado tienen casi el mismo estatus que los actuales (si pertenecen a la misma fuerza política). Por eso suelen celebrar reuniones de gran importancia. Uno de los miembros de la delegación, el senador Andrei Klimov, subrayó que “las cuestiones debatidas no eran a corto plazo, sino que se trataban para un periodo de al menos varios años, lo cual es fundamental para la seguridad real y el desarrollo sostenible de nuestras dos potencias”.

China quiere negociaciones sobre la Guerra de Ucrania

El jefe de la facción Rusia Unida en la Duma Estatal, Vladimir Vasilyev, mencionó planes de cooperación económica -por ejemplo, en agricultura o infraestructuras de transporte-, pero nunca se envía a un ex presidente a este tipo de negociaciones.

De hecho, todas las versiones pueden resumirse en dos puntos de vista. La primera, negativa, afirma que Xi, a través de Medvedev, exigió a Rusia que pusiera fin urgentemente a la operación militar especial. Según Bloomberg, “China quiere que se inicien las conversaciones sobre Ucrania”. La segunda, positiva, expresa el hecho de que Moscú y Pekín hayan discutido planes específicos para la ayuda de China a la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania. “Es posible que Putin pida a China grandes cantidades de armas, equipamiento militar, cascos y chalecos antibalas, algo que la economía rusa no puede producir”, declaró el analista político ruso Serguei Markov. Además, Moscú, según Markov, pide a China “que ignore las sanciones estadounidenses y venda tecnología, que intensifique fuertemente las relaciones económicas”. En ambas versiones, curiosamente, hay tanto una verdad parcial como una grave exageración.

Estados Unidos presiona a China

La versión sobre la presión china es promovida por muchas publicaciones extranjeras. Incluso los medios de comunicación chinos afirman que China necesita que se complete la Operación Militar Especial: el South China Morning Post llega a escribir que el camarada Xi quiere mediar en este asunto. El hecho es que en febrero, cuando Putin y Xi se reunieron en Pekín, los chinos asumieron que la duración de la Operación sería más corta y con muchas menos consecuencias internacionales. Incluidas las consecuencias para la propia China, porque, al fin y al cabo, destruye sus propios planes estratégicos.

Para Dimitri Souslov, director adjunto del Centro de Estudios Avanzados Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía de Moscú, “este conflicto agrava enormemente el enfrentamiento entre Estados Unidos y China y aumenta la presión de Estados Unidos sobre China. China no quería esto. Sí, Pekín entiende que la confrontación con Washington es inevitable, que la tendencia estratégica es hacia el aumento de las contradicciones, la lucha y la competencia. Pero al mismo tiempo, los chinos intentan ralentizar este proceso todo lo posible. Están seguros de que el tiempo juega a su favor y permite a China fortalecerse. La OMS [Operación Militar Especial en Ucrania] rusa está destruyendo sus planes. En el paradigma de la política exterior estadounidense, la rivalidad entre grandes potencias se ha agudizado. Y ahora Estados Unidos ya está presionando a China sobre la cuestión de Taiwán. A China no le gusta, China no está contenta con la interrupción de sus programas a causa de la OMS [Operación Militar Especial en Ucrania] rusa.

Por eso China está interesada en que la Operación concluya pronto. En ese caso, según Pekín, la presión de Estados Unidos sobre China disminuirá. Pero los chinos no quieren la finalización de la OMS [Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania] a cualquier precio: la quieren sin la derrota de Rusia. Y al precio de una victoria de la Federación Rusa (preferible para los chinos) o de un compromiso en el que Moscú no pierda. “Los chinos entienden que si Moscú pierde esta confrontación, la posición geoeconómica de China se deteriorará significativamente. La RPC [República Popular de China] percibe a Rusia como un apoyo fiable, un proveedor de recursos energéticos y un socio importante en política exterior. Por lo tanto, una derrota rusa para los chinos ni siquiera es un escenario ’malo’, sino de hecho un escenario apocalíptico”, afirma Dimitri Suslov.

Por lo tanto, según el experto, China no presiona a Rusia, pero le aconseja que no deje pasar las oportunidades de alcanzar un compromiso justo. Que no busque sólo la victoria incondicional, total y absoluta. Sobre todo, Pekín no quiere que el conflicto se agrave, en cuyo caso la presión estadounidense sobre China aumentaría bruscamente.

Un acuerdo tácito pero encubierto

Y aquí es donde el discurso de Medvedev en Pekín sobre la moderación se solapa con el discurso de Zelensky en Washington. La parte ucraniana sólo intenta obtener medios técnicos de los estadounidenses (misiles de largo alcance) para obligar a Moscú a una escalada. Sobre la continuación de las hostilidades, y en absoluto sobre la paz.

Los chinos entienden todo esto, y también son conscientes de la reticencia fundamental de Occidente, o más aún de Ucrania, a unas negociaciones constructivas con Moscú (es decir, a un compromiso que no implique la derrota de Rusia). Por lo tanto, el camarada Xi no presionará a Moscú en este asunto: no le interesa.

Parecería entonces que China debería aliarse con Moscú en la estrategia de forzar a Ucrania y Occidente a la paz. Es decir, ayudar al ejército ruso a obtener victorias en el campo de batalla (mediante el suministro de armas) y a la economía rusa a resistir la presión de las sanciones.

Además, ambos países no sólo son vecinos, sino también socios y compañeros de viaje. Dimitri Souslov afirma que “la cooperación entre China y Rusia es extremadamente importante para ambas partes. Nuestra relación es más que una alianza. No tenemos que ir a la guerra unos por otros, no restringimos la autonomía de la política exterior. Pero la intensidad de nuestra interacción en cuestiones políticas, económicas y técnico-militares es mayor que la de Estados Unidos con muchos de sus aliados formales. El grado de coordinación de nuestra política exterior es mayor y más estrecho. A finales de este año, alcanzaremos un volumen comercial de 200.000 millones de dólares. China es el socio número uno de la Federación Rusa en todos los sentidos. Junto con India, es el mayor inversor y socio en términos de comercio energético”.

Sin embargo, es poco probable que toda esta cooperación se traduzca en una ayuda directa de China a Rusia en el seno de la OMS [Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania]. Por la misma razón por la que China quiere comprometerse, no está dispuesta ahora a entrar en conflicto con Estados Unidos ni a caer bajo las sanciones impuestas a Irán. “China no actuará en detrimento propio en sus relaciones con Rusia. Pekín no tomará ninguna medida que le exponga a costes adicionales por parte de Estados Unidos. Por lo tanto, China no violará abiertamente las sanciones, no proporcionará abiertamente a la Federación Rusa sistemas de armas y equipos militares que permitan a Washington aumentar la presión de las sanciones sobre ella”, afirma Dmitry Souslov.

Siempre se puede criticar a Pekín por este comportamiento y considerar que la prudencia china sólo estimula a los dirigentes estadounidenses a aumentar la presión sobre la RPC [República Popular de China] en todos los frentes. A pesar de todos los riesgos, Xi Jinping aún no está dispuesto a abandonar esa estrategia. Por otra parte, lo principal para Rusia no es “jugar a las damas”, sino avanzar. Por lo tanto, si Dmitri Medvedev y el camarada Xi -que no necesita escenarios catastrofistas que golpeen a Rusia- han acordado una cooperación técnico-militar a través de “esquemas grises”, esto debería convenir perfectamente a Moscú.

Guevorg Mirzayan https://vz.ru/politics/2022/12/23/1192325.html

De la operación militar especial a la guerra

Los eufemismos se han acabado. En su conferencia de prensa de la semana pasada Putin cambió el discurso oficial ruso: la Operación Militar Especial se ha convertido en una guerra. Los ministros del gobierno y los medios de comunicación han hecho lo mismo, porque se trata del reconocimiento abierto de la verdadera estrategia rusa (1).

Es la señal más clara hasta ahora, en más de 10 meses de combates, de que las hostilidades en Ucrania podrían prolongarse durante años (2). “Nuestro objetivo no es cambiar el curso de esta operación militar, sino, por el contrario, poner fin a la guerra”, añadió Putin en medio de la visita de Zelenski a Washington.

En su visita, Zelenski exaltó la continuación de la guerra, y en Estados Unidos, que tiene que poner las armas, se preocupan por la capacidad de su industria para hacer frente a una batalla prolongada. Pero los informes de Estados Unidos y los países de la OTAN apuntan unánimemente en la misma dirección: el estado de debilidad de la industria de guerra.

El viernes el Washington Post reconocía que la Guerra de Ucrania ha “puesto al descubierto fallos en la planificación estratégica estadounidense” y “revelado importantes lagunas” en la base industrial militar de Estados Unidos y la OTAN (3). El ejército ucraniano consume más munición de la que Occidente puede producir.

“Los arsenales de muchas armas y municiones clave están casi agotados, y la espera para la producción de nuevos misiles se prolonga durante meses y, en algunos casos, años”, señala el Washington Post. Estados Unidos ha canalizado unos 20.000 millones de dólares en ayuda militar a Kiev sólo este año. De esa cantidad, sólo 6.000 millones se han destinado a nuevos contratos de armamento y el resto procede de las existencias del Pentágono.

“El complejo militar-industrial estadounidense puede fabricar unos 14.000 cartuchos de munición para obuses de 155 milímetros”, asegura la secretaria del Ejército estadounidense, Christine Wormuth, mientras que los ucranianos consumen unos 6.000 al día en combates intensos.

La industria de guerra estadounidense está “en muy mal estado en estos momentos”, comenta el Washington Post. “Estamos realmente bajos […] y ni siquiera estamos luchando”. Si Estados Unidos se tuviera que enfrentar a China o Rusia en una guerra convencional, “no pasamos de cuatro o cinco días en un juego de guerra antes de quedarnos sin misiles de precisión”.

“Los aliados de Washington en Europa se encuentran en una situación similar”, escribía por su parte el Wall Street Journal (4). Ucrania consume 40.000 cartuchos al mes, mientras que todos los miembros europeos de la OTAN juntos pueden producir 300.000 al año.

“La capacidad de producción europea es claramente insuficiente” y tardarían hasta 15 años en reponer las reservas al ritmo de producción actual si la guerra acabara mañana. “Aunque los funcionarios occidentales llevan meses pidiendo que se acelere la producción [de armamento], la reciente legislación de la UE ha bloqueado muchas inversiones en fabricación de armas”, calificándolas de “insostenibles”, añade el Wall Street Journal. Alemania financia una fábrica en Rumanía que podría producir munición de calibre OTAN y soviético para Ucrania.

(1) https://www.military.com/video/aircraft/attack-and-fighter-aircraft/fords-b-24-liberator-bomber-factory/2849404120001
(2) https://www.zerohedge.com/geopolitical/putin-references-war-ukraine-1st-time-response-zelenskys-dc-visit
(3) https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/12/23/ukraine-weapons-biden/
(4) https://www.wsj.com/amp/articles/europe-is-rushing-arms-to-ukraine-but-running-out-of-ammo-11671707775

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