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Categoría: Estrategia (página 89 de 151)

Irán enriquece uranio hasta un grado casi armamentístico

La Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el organismo de control nuclear de la ONU, ha encontrado uranio enriquecido al 84 por cien en Irán, muy cerca de la calidad apta para armamento nuclear.

Irán denuncia que el informe de la OIEA está amañado.

“La cuestión es si se trató de un accidente en las cascadas de centrifugadoras reconfiguradas o de un acto deliberado. La agencia ha pedido explicaciones a Irán”, declaró uno de los miembros de la OIEA.

A principios de febrero, la OIEA lamentó no haber sido informado de un cambio sustancial en las interconexiones entre dos cascadas, o grupos, de centrifugadoras que enriquecen uranio al 60 por cien en el emplazamiento subterráneo de Fordow.

Estas cascadas de centrifugadoras reorganizadas son innovaciones técnicas iraníes para acelerar el enriquecimiento de uranio a grados mlilitares.

“La OIEA está discutiendo con Irán los resultados de las recientes actividades de verificación del Organismo e informará a la Junta de Gobernadores del OIEA según proceda”, según el portavoz del OIEA.

Rusia suspende su participación en el acuerdo de desarme nuclear

En su discurso anual ante la Duma, Putin anunció ayer que Rusia suspende su participación en el acuerdo de desarme nuclear Start III y no descartó realizar nuevas pruebas nucleares.

Rusia “no se retira del tratado, no, sino que suspende su participación. Antes de reanudar el diálogo sobre esta cuestión, tenemos que entender nosotros mismos qué reclaman países de la OTAN como Francia y Reino Unido y cómo vamos a acomodar sus arsenales estratégicos”, explicó.

“Quieren infligirnos una derrota estratégica, quieren atacar nuestras instalaciones nucleares, por eso me veo obligado a anunciar que Rusia suspende su participación en el tratado Start”, informó el presidente ruso, en referencia al deseo de Estados Unidos y sus aliados de que Moscú salga como perdedor de la Guerra de Ucrania.

Refiriéndose a la petición formulada a principios de febrero por la OTAN de inspeccionar la infraestructura nuclear rusa en el marco del tratado de reducción de armas estratégicas, Putin denunció también un “teatro del absurdo”.

Occidente está directamente implicado en los intentos de atacar nuestras bases aéreas y Rusia no puede admitir que inspeccionen sus instalaciones de defensa, añadió. “A través de los representantes de la OTAN, nos están dando ultimátums: ‘Tú, Rusia, haz todo lo que acordamos, incluido New Start, y nosotros haremos lo que queramos’”, dijo Putin.

El Presidente ruso exhortó a estar “preparados para las pruebas de armas nucleares”, si Washington las lleva a cabo primero. “Que nadie se haga ilusiones, la paridad estratégica podría verse alterada”, advirtió.

A finales de enero, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antonov, refutó las afirmaciones del Departamento de Estado norteamericano de que Moscú no respetaba sus compromisos en virtud del tratado, que limita el arsenal nuclear de los dos países.

Afirmó que Estados Unidos es “responsable del agravamiento de la situación” por haber optado por librar una “guerra híbrida” contra Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró el 1 de febrero que “Estados Unidos ha destruido de hecho el marco legal y convencional del control de armamento” y que “apenas muestra voluntad de diálogo”, socavando así el tratado firmado en 2010, que debía permanecer en vigor hasta 2026.

Según los términos del acuerdo, Rusia y Estados Unidos tienen derecho a realizar algo menos de 20 inspecciones mutuas al año. El acuerdo Start III limita los arsenales de ambos países a un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas cada uno y el número de lanzadores y bombarderos pesados a 800.

Aspectos claves del discurso de Putin ante la Duma

La apuesta occidental por los neonazis en Ucrania, el fracaso de las sanciones y la suspensión de un acuerdo nuclear clave: estos fueron los aspectos más destacados del discurso del Presidente ruso.

Rusia trató de resolver pacíficamente los problemas relacionados con Ucrania desde 2014, pero los dirigentes occidentales estaban preparando en secreto un escenario completamente distinto, dijo.

Dirigiéndose a ambas cámaras del Parlamento, así como a altos funcionarios y figuras públicas, el dirigente ruso abordó una serie de cuestiones clave en un discurso de casi dos horas.

Rusia no sólo pretende proteger firmemente sus propios intereses, sino también su convicción de que el mundo moderno no debe dividirse entre “países civilizados” y “todos los demás”, afirmó Putin. Subrayó la necesidad de establecer estrechas relaciones de asociación, sin excepcionalismos ni recurso a la agresión.

Moscú sigue abierto a un diálogo constructivo con Occidente y continúa abogando por un sistema de seguridad mundial unido y equitativo. Sin embargo, en lugar de cooperar, dijo Putin, Occidente sólo ha emitido una respuesta confusa y se esconde tras el paraguas de la OTAN, que sigue ampliando sus fronteras hacia Rusia mientras las bases militares estadounidenses se expanden por todo el mundo.

Putin recordó que todas las propuestas de garantía de seguridad de Rusia fueron rechazadas de plano por Estados Unidos y la OTAN, lo que, en su opinión, demuestra claramente que ya se había dado luz verde a las acciones agresivas de Kiev. Hay pruebas de que se había planeado otra “acción punitiva” en el Donbas para febrero del año pasado.

Kiev y sus patrocinadores occidentales estaban detrás de la Guerra de Ucrania y ahora Rusia estaba utilizando la fuerza para ponerle fin.

Las países occidentales utilizaron el “despreciable método del engaño” en las campañas de Yugoslavia, Irak, Libia y Siria, dijo Putin. Sobre Ucrania, dijo que Occidente había admitido abiertamente que los acuerdos de Minsk de 2014-2015 eran un farol. Mientras “el Donbas ardía y corría la sangre”, los partidarios de Ucrania “jugaban con la vida de la gente”, afirmó.

A Occidente no le importa realmente a quién apoya en su lucha contra Rusia, razón por la cual hace la vista gorda ante los combatientes ucranianos que celebran abiertamente notorias divisiones nazis y llevan sus insignias.

Putin ha afirmado que el pueblo ucraniano se ha convertido en un rehén prescindible de Kiev y sus patrocinadores occidentales, que han ocupado Ucrania política, militar y económicamente, devastando el país durante las últimas décadas.

Occidente está tratando a Ucrania como un ariete contra Rusia y utilizando el campo de batalla como campo de tiro de pruebas. Hay algo que “todo el mundo debería entender”: cuanto mayor sea el alcance de los sistemas de armamento occidentales entregados a Ucrania, más se verá obligada Rusia a alejar la amenaza de sus fronteras.

Los occidentales ya no ocultan sus verdaderas intenciones y piden abiertamente una “derrota estratégica de Rusia”, añadió el Presidente ruso, que les acusó de querer convertir un conflicto local en una choque mundial. Pero aseguró que Rusia “reaccionará en consecuencia” ante cualquier amenaza.

Al mismo tiempo, Putin insistió en que Occidente reconoce que no puede derrotar a Rusia militarmente, razón por la cual lanza ataques híbridos cada vez más agresivos contra la cultura, la historia y otros valores rusos.

Las sanciones: el frente económico de la guerra

Occidente no sólo ha abierto un frente militar y mediático contra Rusia, sino también un frente económico. Sin embargo, sus esfuerzos resultaron contraproducentes y han acabado fracasando, a pesar de los intentos de disparar la inflación, hundir el rublo y robar descaradamente las reservas de divisas de Rusia, añadió Putin.

“Las sanciones antirrusas no son más que una herramienta”, aseguró el Presidente ruso, quien añadió que el objetivo, como han declarado los propios occidentales, es “obligar a sufrir” a los ciudadanos rusos. “Pero calcularon mal, y la economía rusa resultó ser mucho más robusta de lo que Occidente esperaba”, argumentó.

Rusia no sólo se está adaptando a las nuevas realidades, sino que está llevando su economía a nuevas fronteras y trabajando con sus socios para establecer un sistema estable y seguro de pagos internacionales, independiente del dólar u otras monedas de reserva occidentales, explicó Putin.

El Presidente también afirmó que Moscú es muy consciente de la implicación de Occidente en los intentos de las fuerzas ucranianas de atacar la aviación estratégica rusa. Esto, unido a las “absurdas” exigencias de la OTAN de que se le permita inspeccionar las instalaciones de defensa rusas en el marco del tratado nuclear Start no deja a Moscú otra opción que retirarse temporalmente del acuerdo, anunció Putin.

La OTAN ha salido desgastada de la guerra de desgaste en Ucrania

Es posible que lo único cierto que ha dicho Jens Stoltenberg, el Secretario General de la OTAN, en un año entero de manifiestos y declaraciones a los cuatro vientos, es que en Ucrania se libra una guerra de desgaste. Le faltaba añadir que la OTAN ha quedado desgastada, a pesar de que aún no ha terminado.

Los medios de comunicación, incluso los más fieles altavoces de la OTAN, empiezan ya a reconocerlo, lo que anticipa un cambio en el relato que pronto llegará a las redacciones como un aviso para navegantes.

Es el caso de la agencia de noticias Associated Press, que ha pasado de la celebración triunfalista por la “inevitable victoria” del ejército ucraniano, a una seria advertencia sobre una derrota más que posible.

La agencia difunde un artículo sobre el “conflicto” con China (“La guerra de Ucrania determina la planificación de Estados Unidos para un conflicto en China”) (1) que, a su vez, se basa en un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) (2).

La explicación es la siguiente: la estrategia de guerra del Pentágono se fundamenta en que el ejército de Estados Unidos debe ser capaz de luchar en una guerra mientras disuade en otra, lo que trasladado a la actualidad significa que antes de emprender una guerra contra China, Estados Unidos tiene que triunfar en Ucrania.

Por lo tanto, la Guerra de Ucrania condiciona el próximo enfrentamiento con China y, además, no va bien. China se puede librar de un choque frontal con Estados Unidos gracias a la victoria de Rusia en el frente ucraniano.

La Guerra de Ucrania no va bien, afirma Associated Press, porque “Ucrania está ejerciendo una intensa presión sobre los arsenales de defensa estadounidenses y europeos y dejando al descubierto que ninguno de los dos estaba preparado para un conflicto convencional de gran envergadura”, algo que Stoltenberg también ha tenido que admitir recientemente.

El informe del CSIS concluye que “se podrían necesitar cinco años o más para reponer las existencias de [obuses de] 155 mm, [misiles] javelin y stinger”.

En Occidente hay una crisis militar-industrial que impide cualquier enfrentamiento abierto con quienes han sido declarados oficialmente como los principales enemigos de la OTAN. Naturalmente, esa crisis se suma a las demás crisis, como la económica, la política o la internacional.

En cuanto a las existencias europeas, concluye Associated Press, no queda mucho por enviar, y muchos países se están apresurando a firmar nuevos contratos con la industria para reponer los arsenales.

Los imperialistas se tendrán que conformar con algún tipo de compromiso. No hay forma de que puedan vencer a Rusia en esta guerra de desgaste de la que han salido desgastados.

(1) https://apnews.com/article/russia-ukraine-taiwan-politics-china-8a038605d8dd5f4baf225bdaf2c6396b
(2) https://www.csis.org/analysis/first-battle-next-war-wargaming-chinese-invasion-taiwan

De la diplomacia de las catástrofes naturales a la batalla de los terremotos

Desde Grecia ofreciendo ayuda al enemigo turco y Armenia abriendo sus fronteras con el mismo enemigo histórico, pasando por las llamadas telefónicas del presidente egipcio Al-Sissi y del rey Abdalá II de Jordania al presidente Bashar Al-Assad, hasta el aterrizaje del avión saudí en Alepo, etc., las líneas de demarcación se están rompiendo a un ritmo acelerado según el concepto que los especialistas denominan “diplomacia de las catástrofes”.

Se trata de una diplomacia basada en el principio de superar las rencillas y diferencias ante el horror de una catástrofe natural, y luego aprovechar esta superación para lograr una situación mejor y sostenible sin desenterrar los hechos del pasado. Sin embargo, el terremoto que sacudió Siria y Turquía en la madrugada del 6 de febrero pasará a la historia como el primer fenómeno de lo que podría denominarse las “batallas de las catástrofes naturales”.

Mientras un gran número de sirios recuperaban los cuerpos maltrechos de sus seres queridos de debajo de los escombros y todos los sirios se enjugaban las lágrimas para correr en ayuda de sus hermanos, una brillante idea se estaba gestando en las mentes de los expertos de la OTAN. La idea de explotar el terremoto para conseguir lo que no pudieron obtener durante los años de guerra y asedio. En otras palabras, han decidido librar la “batalla del terremoto” en lugar de practicar la diplomacia de las catástrofes naturales.

Una voluntad claramente manifestada en los últimos días en el marco de una vasta campaña mediática y diplomática dirigida por el Occidente colectivo con el único objetivo de obligar al “régimen” sirio a aceptar, bajo la presión de una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU, la apertura de pasos adicionales con Turquía, además del paso abierto en Bab Al-Hawa.

Es importante recordar que la cuestión de los pasos fronterizos se remonta a julio de 2014, cuando el Consejo de Seguridad adoptó por unanimidad la Resolución 2165 presentada por Jordania, Australia y Luxemburgo. En la práctica, permite a las organizaciones humanitarias de la ONU y a sus socios entregar ayuda a través de las fronteras de Siria sin el consentimiento del Estado sirio.

“La resolución 2165 ha abierto cuatro pasos sin que el régimen sirio tenga que aprobar el acceso humanitario”, declaró encantada Samantha Power, la representante estadounidense, mientras Bashar Al-Jaafari, el representante sirio, acusaba a algunos Estados miembros del Consejo de Seguridad de utilizar la ayuda humanitaria para poner en práctica sus agendas expansionistas en Siria y Oriente Próximo.

A lo largo de los últimos años de guerra despiadada, la campaña maliciosa del Occidente colectivo se ha centrado en el aspecto humanitario para justificar la violación de la soberanía siria. Sin embargo, entre 2014 y 2023 la situación ha cambiado tanto dentro de Siria como a escala internacional. Esto permitió a Damasco, con el apoyo del aliado ruso, lograr una serie de éxitos diplomáticos, empezando por la resolución de mantener abierto un único paso fronterizo en la frontera turca, el de Bab Al-Hawa, no lejos de Idleb, y luego reducir la validez de esta resolución de 12 a 6 meses.

Con la adopción de la Resolución 2165 en 2014, y sus sucesivas renovaciones, el Consejo de Seguridad estableció un mecanismo transfronterizo que permitía a las agencias de la ONU y a sus socios utilizar los pasos de Bab Al-Salam, Bab Al-Hawa (ambos de Turquía), Al-Ramtha (de Jordania) y Al Yarubiyah (de Irak), para entregar ayuda humanitaria, sin el consentimiento de Damasco. Sin embargo, el mecanismo se redujo considerablemente en 2020 y 2021, con un único paso abierto, Bab al-Hawa (resoluciones 2504, 2533 y 2585), tras los vetos de Rusia y China.

La última prórroga de esta resolución sobre el paso fronterizo de Bab Al-Hawa fue adoptada por el Consejo de Seguridad el 9 de enero de 2023 sin sobresaltos y en calma; algunos observadores atribuyeron este hecho al enfrentamiento ruso-occidental en Ucrania, que prohibiría la apertura de nuevos frentes.

Entonces la tierra tembló y el terremoto se les apareció a los dirigtentes del Occidente colectivo como una oportunidad para volver atrás en el tiempo. Sobre todo desde que la magia se volvió contra el mago, al quedar al descubierto su práctica del doble rasero debido a su tibia respuesta a la catástrofe siria en comparación con su afán por ayudar a Turquía, y también, tras el descubrimiento de los desastrosos efectos de las sanciones y, más concretamente, de las medidas coercitivas unilaterales e ilegítimas contra Siria, sobre las posibilidades de supervivencia de las víctimas atrapadas en un clima gélido bajo los escombros.

Ante este hecho, se han alzado voces para exigir el levantamiento efectivo de las llamadas sanciones contra Siria. Voces procedentes de actores internacionales como Rusia y China, de asociaciones humanitarias, eclesiásticas, populares y mediáticas. Voces que se hacían eco del sufrimiento de los sirios, tanto en el mundo árabe como en el campo occidental, para oponerse a las sanciones internacionales y luego al levantamiento parcial y temporal anunciado por el Departamento del Tesoro estadounidense.

El 9 de febrero la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que forma parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anunció la emisión de la Licencia General 23 (GL23) para Siria con el fin de “ayudar en los esfuerzos de socorro tras el terremoto”.

La licencia afirma: “La GL23 autoriza durante 180 días todas las transacciones relacionadas con la ayuda tras el terremoto que de otro modo estarían prohibidas… para que quienes prestan asistencia puedan centrarse en lo más necesario: salvar vidas y reconstruir… Los programas de sanciones estadounidenses no se dirigen a la ayuda humanitaria legítima… Esta nueva autorización se suma a las amplias autorizaciones humanitarias ya existentes para las ONG, las organizaciones internacionales (OI) y el gobierno estadounidense… Si bien el alivio de las sanciones por sí solo no puede revertir los desafíos estructurales de larga data y las tácticas brutales del régimen de Assad, puede garantizar que las sanciones no impidan la asistencia vital tras este desastre”.

El levantamiento de la prohibición de transferir fondos a Siria, tal y como se presenta en el artículo y el texto de la GL23, no se aplica al Estado sirio ni a ninguna de sus instituciones o sucursales, incluido el Banco Central Sirio, tampoco se aplica a ninguna empresa o asociación controlada por el Estado sirio, directa o indirectamente, dentro o fuera de Siria, ni a ninguna persona que trabaje para cualquiera de estas entidades.

La siniestra ironía del apartado (b) de la GL23, que amplía la prohibición de importar petróleo sirio y sus derivados a Estados Unidos, cuando este país y sus afiliados controlan el 90 por cien de los pozos petrolíferos de Siria. Gran parte del crudo robado se envía al norte de Irak, donde se vende a bajo precio, a veces hasta 15 dólares el barril. Después se refina y se utiliza localmente o se mezcla con petróleo local para ser comprado por Turquía, donde se consume una parte y otra se exporta a diversos destinos, entre ellos Israel. En otras palabras, Estados Unidos de América es la fuente del petróleo sirio robado, no el importador. A través de la GL23, Estados Unidos simplemente intenta salvar su imagen de defensor de los derechos humanos y absorber la creciente presión popular para que se levanten las sanciones o, más exactamente, el hermético bloqueo impuesto a Siria.

Occidente trató entonces de retomar la iniciativa humanitaria, bien a la manera de la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, que afirmó que las excavadoras de socorro no podían ser entregados a los sirios porque el “régimen ha cerrado las fronteras”, ignorando las consecuencias de las sanciones estadounidenses adoptadas por su país, o mediante el uso de la fuerza militar planeando un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad, que se adoptaría en virtud del Capítulo VII y obligaría al Estado sirio a abrir todos los pasos transfronterizos, de lo contrario es la guerra y, como mínimo, la continuación de la propaganda asesina.

El propósito de esta última maniobra en el Consejo de Seguridad es un nuevo chantaje dirigido a la soberanía siria bajo el pretexto humanitario de proteger esta vez a los sirios del noroeste del país de la ira de la naturaleza. El noroeste sirio está ocupado por Turquía y los terroristas del Frente Al-Nosra y compañía.

De ahí la propaganda que difunden los medios de comunicación, las redes sociales y los llamados “revolucionarios sirios”, tanto en Occidente como en cierto mundo árabe. Una propaganda inicua que equivale a decir: “las víctimas del terremoto son víctimas de Al-Assad, el Estado sirio no está capacitado para hacer frente a la catástrofe, unas veces por falta de voluntad, otras por falta de competencia y otras por ausencia de sentido de la responsabilidad”.

Lo anterior permite comprender la decisión adoptada por el gobierno sirio “de acuerdo con la ONU” y los departamentos implicados: la apertura de dos pasos fronterizos adicionales en Bab Al-Salam y Bab Al-Rai por un periodo de tres meses. Como resultado, los planificadores occidentales, que no esperaban tal medida, salieron decepcionados de la reunión del Consejo de Seguridad celebrada a puerta cerrada el 13 de febrero, en la que la parte rusa se apoyó en la decisión siria para decir, en esencia: “No hay necesidad de una resolución internacional”. El acuerdo del gobierno sirio de abrir dos pasos adicionales es suficiente. Se trata de territorio sirio reconocido por todos los miembros del Consejo de Seguridad, territorio sobre el que el Estado sirio tiene derecho a ejercer su soberanía.

Por lo tanto, gracias a un acuerdo bilateral entre el gobierno sirio y la ONU, Damasco ha desbaratado la trampa tendida por sus enemigos y ha logrado un doble objetivo. En primer lugar, apoyar la ayuda urgente a las poblaciones del noroeste de Siria preservando al mismo tiempo la soberanía del país de una resolución restrictiva y extremadamente peligrosa. En segundo lugar, dejar claro que el terremoto es una circunstancia excepcional que no puede sufrir la continuación de las sanciones occidentales ni el cierre continuado de ciertos pasos transfronterizos. En otras palabras: circunstancias excepcionales requieren procedimientos excepcionales.

Sólo podemos esperar las réplicas de la batalla del terremoto porque, ahora que Occidente ha perdido su batalla política, son previsibles tensiones adicionales. Y aún no hay rastro de una excavadora alemana que venga a rescatar a las víctimas sirias de la terrible tragedia…

Aktham Suleiman https://www.mondialisation.ca/syrie-de-la-diplomatie-des-catastrophes-naturelles-a-la-bataille-du-seisme/5675226

Más de 10 países llaman a las puertas del bloque Brics

Sudáfrica, el país ostenta la presidencia del bloque de países Brics, ha declarado que más de 10 países, entre ellos tres africanos, han llamado a la puerta de la organización y que el bloque tiene previsto debatir la admisión de nuevos miembros este mismo año.

Según Anil Sooklal, embajador de Sudáfrica ante el bloque, el grupo Brics debe desempeñar un papel a la hora de garantizar una arquitectura mundial más equitativa, inclusiva y transparente.

“Estamos bastante avanzados en la consideración de otro grupo de nuevos miembros”, declaró en una entrevista publicada el 15 de febrero.

El Brics, que incluye a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que asumió la presidencia rotatoria del grupo el 1 de enero de este año, estudiará las solicitudes de países como Argentina, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Egipto, Bahrein e Indonesia.

El diplomático sudafricano también ha revelado las solicitudes de dos países de África Oriental y uno de África Occidental, cuyos nombres no se facilitaron. Además, en el pasado, Irán y Arabia Saudí también han manifestado su interés por ingresar en el bloque.

Una joya del complejo militar industrial: el caza F-35

La joya de la corona de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, el caza F-35, lleva años plagado de averías y sobrecostes. Sin embargo, el Congreso sigue encargando nuevas unidades. Esta chapuza ilustra el peso del complejo militar-industrial en la política estadounidense.

El poder adquirido por las empresas armamentísticas, entre ellas Lockheed Martin, explica el consenso bipartidista que prefiere financiar las armas a instaurar una mínima protección social.

El pasado mes de diciembre, unas espectaculares imágenes del accidente de un avión Lockheed Martin F-35B en una base de las Fuerzas Aéreas en Fort Worth, Texas, circularon por internet. En el vídeo, de 37 segundos de duración, se ve cómo el avión planea sobre una pista, aterriza, rebota y la rueda de morro se desprende, lo que hace que el avión caiga de morro y empiece a girar en sentido contrario a las agujas del reloj. Incapaz de recuperar el control de la aeronave, el piloto acabó eyectándose, pero sufrió heridas graves. Este trágico accidente es sólo el último de una larga serie de choques de F-35. El año pasado se registraron otros dos, uno de ellos en octubre en una base de las Fuerzas Aéreas en Utah.

Si las imágenes se hicieron virales fue por la desconcertante y absurda forma en que se produjo el accidente: el F-35 parece más un avión de papel lanzado por la brisa que una pieza tecnológica de 100 millones de dólares. Además, el F-35 se ha convertido en un símbolo de las equivocadas prioridades políticas de Estados Unidos: la prisa, tanto de republicanos como de demócratas, por financiar herramientas de guerra en lugar de hacer otras cosas socialmente más productivas con fondos públicos, como desarrollar viviendas asequibles, abordar la desigualdad, introducir bajas por maternidad y guarderías… Visto así, los fracasos del F-35 se convierten en un espejo de la eterna incapacidad de Estados Unidos para mirar hacia dentro en lugar de hacia fuera para resolver sus problemas.

Las innovaciones bélicas son necesarias para satisfacer la ansiedad sobre la “competencia” con China, así como sobre el futuro de la supremacía estadounidense.

“Nos hemos gastado 1,7 billones de dólares en el F-35”, tuiteó el comentarista Kyle Kulinski en respuesta al accidente. No es cierto; ésta cifra es el coste total previsto para 66 años, por lo que todavía no es real. Pero una cifra tan elevada -equivalente al importe del proyecto de ley de gastos aprobado recientemente por el Congreso para mantener en funcionamiento el gobierno federal el próximo año y al total de la deuda estudiantil en forma de préstamos federales- dice mucho de la mala gestión financiera del Pentágono. Sin embargo, el F-35 no puede resumirse en su exorbitante coste. Su historia es emblemática del complejo militar- industrial estadounidense.

Los traficantes de armas mandan más que los diputados

La saga del F-35 comenzó hace más de veinte años. Tras la Guerra Fría, las fuerzas aéreas querían sustituir los cazas F-16, que se habían quedado obsoletos. Tras recibir ofertas competitivas de Lockheed y Boeing, el Pentágono hizo un pedido a Lockheed de un nuevo caza en 2001. El F-35 debutó en 2006. Pero en los más de 15 años transcurridos desde que el F-35 salió de la cadena de producción, han surgido un problema tras otro: el peso del avión, su informática e incluso su capacidad para maniobrar correctamente. En 2015, después de más de una década de inversión, cuando todavía se esperaba que el avión costara menos de un billón de dólares, el F-16 seguía rindiendo mejor.

Sin embargo, los problemas que afectan al F-35 no son una anomalía. El F-35 es el típico producto de la forma en que funciona el sistema de defensa estadounidense, el proceso de adquisición a grandes monopolios y la relación público-privada entre el ejército, los contratistas de defensa y el Congreso. Un sistema que se puso en marcha al principio de la Guerra Fría.

Las historias sobre los fallos de funcionamiento del F-35, los sobrecostes para solucionar esos problemas y las audiencias del Congreso que reprenden -con cierta ligereza, cuando no simpatía- al Pentágono y a los ejecutivos de los contratistas de defensa por esos retrasos y gastos excesivos, recuerdan al C-5A Galaxy. Ejemplo paradigmático del “despilfarro” del ejército estadounidense en la Guerra Fría, el C-5A tenía el tamaño de un campo de fútbol. No era un caza avanzado como el F-35, sino un avión de transporte diseñado para mover 90 toneladas de carga. Lockheed Martin consiguió el contrato para el C-5A en los primeros meses de la guerra de Vietnam en 1965, un contrato de 3.000 millones de dólares que se convirtió en un gasto de 9.000 millones para el gobierno federal a principios de los años setenta. El C-5A tenía grietas en las alas y finalmente resultó ser incapaz de cumplir su propósito, pues sólo conseguía transportar aproximadamente la mitad de la carga para la que había sido diseñado. Lockheed gastó millones más para solucionar los problemas, pero no consiguió nada.

Cuando salvaron al traficante de armas de la quiebra

Debido a su ineficacia y coste, las Fuerzas Aéreas redujeron sus pedidos del C-5A en 1970, dejando a Lockheed en un aprieto. En 1971 los sobrecostes del C-5A, así como los del avión comercial L-1011 TriStar, llevaron a Lockheed al borde de la quiebra. En la primavera de 1971, los bancos privados dejaron de conceder préstamos a Lockheed y era probable que la empresa quebrara.

Sólo el gobierno podía salvarla. La empresa solicitó al Congreso un rescate en forma de garantías de préstamo por un total de 250 millones de dólares. Si no obtenía esos fondos, Lockheed se hundiría y se llevaría consigo entre 25.000 y 30.000 puestos de trabajo en treinta y cuatro estados de Estados Unidos, por no hablar de su importancia para la seguridad nacional estadounidense. La petición de Lockheed era, pues, un ultimátum al Congreso. Lockheed se convirtió así en una de las primeras empresas “demasiado grandes para quebrar”.

Tras un polémico y reñido debate en el Senado -que tuvo lugar en el momento álgido de la oposición pública a la guerra de Vietnam-, se aprobaron las garantías de préstamo solicitadas por Lockheed. El Congreso no quería perder su inversión en el avión, ni quería recortar puestos de trabajo mientras la economía entraba en recesión y aumentaba la inflación. Así que el C-5A continuó operando en los conflictos provocados por Estados Unidos, siendo finalmente reequipado y modernizado al C-5B y luego al C-5C. Ahora vuela como C-5M.

Al igual que con el C-5A, las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos están revisando su compromiso con el F-35 y considerando la posibilidad de reducir sus compras previstas de este avión. ¿Es posible, entonces, que el F-35 sea el sucesor del C-5A en el sentido de que sus sobrecostes lleven a Lockheed a la insolvencia (una vez más), y obliguen a un examen minucioso e incluso a una reevaluación del complejo militar-industrial? Por desgracia, esto parece muy poco probable.

Quienes desean recortar y reformar el presupuesto de defensa y cancelar programas como el F-35 -por no hablar de desmilitarizar la economía estadounidense- se enfrentan a varios obstáculos. El más obvio es el argumento del empleo, la afirmación de que detener el F-35 enviará a los estadounidenses directamente al paro. La producción del avión C-5A había afectado principalmente a los trabajadores de un puñado de estados: Georgia, California y Wisconsin. Las piezas del F-35, en cambio, se fabrican en cuarenta y cinco estados y Puerto Rico. Incluyendo a los diversos subcontratistas que trabajan en el F-35, da un total de unos 300.000 puestos de trabajo. Es cierto que no es una cifra enorme comparada con los 163 millones de estadounidenses en activo. Pero la dispersión de los puestos de trabajo por todo el país frena una campaña de movilizaciones contra este tipo de despilfarro militar.

Las ventas de F-35 a países extranjeros también son fundamentales para la forma en que Estados Unidos lleva a cabo su actividad diplomática. Estados Unidos ha autorizado la venta de F-35 a países como Polonia y está considerando la posibilidad de venderlos a Turquía para contener la influencia rusa en ese país. Estas ventas -y la perspectiva de más- han cobrado aún más importancia para los intereses de la política exterior estadounidense desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero del año pasado. Además, la explosión del comercio mundial de armas desde la década de 1970 ha convertido al F-35 en una herramienta central para la construcción de alianzas, que son claves para sostener su hegemonía.

La privatización de la industria de defensa

Luego está el papel que desempeñan los contratistas de defensa en la economía. En un artículo de 2019 para el New York Times, la periodista Valerie Insinna reveló que Lockheed Martin ejerció su influencia -directa pero discreta- sobre el futuro presupuesto del F-35, y que el proceso de contratación permitió a Lockheed gestionar libremente un producto gubernamental. En cierto modo, los zorros vigilaban el gallinero. Uno de los factores que ha desviado continuamente el rumbo del programa F-35 es el nivel de control que Lockheed tiene sobre el programa. La empresa produce no sólo el propio F-35, sino también el equipo de entrenamiento para pilotos y técnicos de mantenimiento, el sistema logístico del avión y su equipo de apoyo, como carros y plataformas. Lockheed también gestiona la cadena de suministro y es responsable de gran parte del mantenimiento del avión.

Esto da a Lockheed un poder significativo sobre casi todas las partes de la empresa del F-35.

“Después de mis primeros 90 días, tuve la impresión de que el gobierno no estaba a cargo del programa”, dijo el teniente de la Fuerza Aérea Christopher Bogdan, quien asumió la supervisión del programa en diciembre de 2012. Parecía “que todas las decisiones importantes, ya fueran técnicas, sobre el calendario o contractuales, las tomaba realmente Lockheed Martin, y el departamento gubernamental a cargo del programa se limitaba a observar”. El F-35 de Lockheed, a diferencia del C-5A, se está produciendo en un momento en que la industria de defensa se ha ido privatizando cada vez más desde la década de 1970. La privatización de las fuerzas armadas en las últimas décadas fue un proyecto político decidido tanto por rígidas posiciones ideológicas a favor de la empresa privada como por la búsqueda interesada de mayores beneficios mediante la absorción de recursos y funciones gubernamentales.

Si a esto añadimos el actual clima de política exterior, en el que el temor a una guerra con China hace cundir el pánico entre los estadounidenses, los cazas F-35 se convierten en herramientas necesarias para desplegar en caso de que los chinos decidan invadir Taiwán. Los oficiales de las Fuerzas Aéreas también se aferran al potencial del F-35, más que a sus capacidades actuales, creyendo que las deficiencias del F-35 pueden corregirse a su debido tiempo.

Estos diversos ingredientes son una receta perfecta para el continuo despilfarro del dinero de los contribuyentes. Pero desde el punto de vista de Lockheed, esta receta es un éxito. Porque mientras el F-35 es objeto de burlas en internet, Lockheed también se mofa de su abultada cuenta bancaria.

Austria se niega a adiestrar a los soldados ucranianos en el manejo de los tanques Leopard

A principios de este mes, la Unión Europea decidió intensificar su apoyo militar a Kiev con la puesta en marcha de un nuevo fondo europeo de 500 millones de euros y 45 millones adicionales para la Misión de Asistencia Militar de Apoyo de Ucrania (Eumam Ucrania), con el objetivo de aumentar a 30.000 el número de soldados ucranianos entrenados por los Estados miembros.

Pero no todos los Estados miembros de la Unión Europea están en la misma onda. Austria quiere mantenerse al margen de cualquier ayuda militar a Ucrania, aunque ello no le impide participar en el apoyo financiero a Kiev. El gobierno de Viena no participará en el entrenamiento de los soldados ucranianos, especialmente de aquellos llamados a utilizar los tanques Leopard 2 prometidos por Alemania, Polonia, Noruega, que anunció la donación de 8 ejemplares el 14 de febrero, así como por otros Estados miembros de la Unión Europea y de la OTAN.

El ejército austriaco tiene 48 tanques Leopard 2, desplegados por el Panzerbataillon 14.

La negativa a entrenar a soldados ucranianos es una “decisión soberana” tomada “en el marco de la ley”, argumentó Claudia Tanner, ministra austriaca de Defensa, según el diario Kurier. Se debe a la neutralidad de Austria, impuesta desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Desde el comienzo de la Guerra de Ucrania la neutralidad se ha visto socavada. Suecia y Finlandia tienen la intención de renunciar a ella en cuanto se les abran las puertas de la OTAN, y hasta Irlanda se ha ofrecido a formar a los artificieros ucranianos.

Austria, por su parte, se ha abstenido de suministrar armas o servicios militares a países en guerra. En cuanto a Suiza, recientemente se negó a permitir que España entregara a Ucrania cañones antiaéreos de fabricación suiza.

La posición del gobierno cuenta con el apoyo de la oposición, incluido el Partido Socialdemócrata Austriaco [SPÖ]. “Debemos tomarnos en serio el principio de neutralidad. No suministramos armas a las partes beligerantes, sería absurdo ofrecer ahora formación en sistemas de armas como carros de combate”, comentó Robert Laimer, su portavoz para asuntos de defensa.

Polonia, que ha prometido proporcionar 14 tanques Leopard 2 a Ucrania, acaba de recibir su primer contingente de soldados para iniciar las tareas de adiestramiento.

Rusia ha inutilizado las conexiones satelitales de la OTAN en los campos de batalla

En el lado ucraniano de la línea del frente parece estar produciéndose un avance importante, aunque lento. Durante meses, la única razón por la que los ucranianos han podido contener a los rusos es que su acceso, a través de internet móvil, a los datos de los satélites de la OTAN y a la información analítica ha permitido a sus sistemas de artillería y cohetes apuntar con precisión a los equipos y tropas rusas. Esto obligó a los rusos a actuar con rapidez: se colocaron en posición, dispararon una salva contra un objetivo ucraniano y se alejaron antes de que esa posición pudiera ser atacada.

Los datos proceden de los 20.000 terminales de internet por satélite Starlink de Elon Musk, repartidos a lo largo de los 1.000 km de la línea del frente. Como suele ocurrir, la forma más eficaz de tecnología suele ser la contratecnología: dispositivos baratos pero eficaces que convierten tecnología avanzada muy cara en un trasto inútil. Esto es precisamente lo que está ocurriendo ahora gracias a los esfuerzos de jóvenes y brillantes ingenieros y científicos rusos que trabajan en la planta militar de Sestroretsk.

Han conseguido algo que los diseñadores estadounidenses de los terminales Starlink creían imposible. Su nuevo sistema montado en camión del tipo Borschevik es capaz de localizar terminales Starlink activos en un sector de 180 grados y un radio de 10 km con una precisión de 5 metros. Se trata de un sistema pasivo, lo que significa que no puede ser descubierto por la señal que emite, ya que no emite señal. El camión es un pequeño blanco móvil y el sistema realiza su trabajo en dos minutos si está parado y en 15 minutos si se desplaza de un punto a otro, apuntando a un máximo de 64 terminales Starlink a la vez. La información se transmite automáticamente a las baterías de artillería y misiles.

Hasta ahora, los resultados han sido muy positivos: Borshchevik ha sido capaz de localizar no sólo emplazamientos de artillería cuidadosamente camuflados, sino también concentraciones de mercenarios extranjeros (que son, sin duda, adictos a internet) y destacamentos de infantería ucranianos (que no pueden luchar sin que la OTAN les diga dónde ir y en qué dirección dirigir sus disparos). Estas posiciones fueron entonces arrasadas utilizando sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes o sistemas de misiles guiados como el Krasnopol.

Con la ayuda de Borschevik, las tácticas rusas cambiarán. Mientras que hasta ahora tenían que “disparar y huir” para evitar el fuego de represalia, ahora podrán empezar destruyendo todas las terminales Starlink de la zona, luego desplazarse a la línea del frente con camiones llenos de munición y seguir disparando hasta que nada se mueva en el lado ucraniano, y sólo entonces avanzar con infantería, despejando y estableciendo nuevas posiciones. Sin Starlink, las tropas ucranianas se limitarán a esperar sentadas las órdenes de la OTAN, sin saber adónde ir ni dónde disparar y esperando una oportunidad para rendirse. Una vez que haya suficientes camiones equipados con Borschevik a lo largo del frente, los ucranianos no tendrán más remedio que dejar sus terminales Starlink apagadas la mayor parte del tiempo y encenderlos periódicamente para recibir nuevas órdenes, aunque para entonces puede que sea demasiado tarde para ejecutarlas o que sean atacados y destruidos antes de que puedan hacerlo.

Este es el talón de Aquiles del plan estadounidense de atacar a Rusia utilizando un ejército proxy de marionetas en su mayoría teledirigidas, y los rusos lo han descubierto y han encontrado una forma de explotarlo: cortar sus comunicaciones con la OTAN, y está prácticamente hecho. ¡A ver!

—https://cluborlov.wordpress.com/2023/02/03/is-the-ukrainian-front-about-to-crumble

Las sanciones no han impedido que Rusia aumente sus importaciones de alta tecnología

Las sanciones se aprobaron para arruinar a Rusia no sólo económicamente, sino también tecnológicamente, según el conocido anuncio de la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock. Las prohibiciones de suministro de productos electrónicos debían paralizar la industria armamentística rusa.

Pero tampoco sucederá: Rusia también ha conseguido burlar las sanciones en el sector tecnológico. Es más, importa más microprocesadoses y semiconductores que antes de la guerra.

El suministro de microprocesadores y semiconductores a Rusia está sujeto a sanciones. Grandes empresas del sector como Intel, AMD, el gigante taiwanés TSMC y la empresa holandesa Nexperia cesaron sus actividades en Rusia casi de la noche a la mañana.

A finales de marzo Biden estaba exultante. Anunció que Rusia regresaba “camino del siglo XIX” debido al ataque a Ucrania. En septiembre la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, añadió por su cuenta que la industria rusa estaba en ruinas. “El ejército ruso utiliza chips de lavavajillas y frigoríficos para reparar sus equipos militares, porque ya no hay semiconductores”, dijo en un discurso ante el Parlamento Europeo.

El semanario alemán Die Zeit asegura, remitiéndose a un informe oficial, que las sanciones occidentales no han reducido en absoluto las importaciones rusas de componentes electrónicos, sino todo lo contrario. El año pasado Rusia importó incluso más procesadores y semiconductores que antes de la guerra. En total, las importaciones en este segmento aumentaron de 1.800 millones de euros a 2.450 millones.

Las importaciones rusas cayeron sólo un 16 por cien a lo largo del año. En noviembre fueron sólo un 15 por cien inferiores a la media mensual de 2021. A principios del año pasado, poco después del inicio de la guerra, los “expertos” seguían pronosticando una caída de al menos entre el 30 y el 40 por ciento.

La capacidad de Rusia para sortear las sanciones se debe a países como China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, que se han apresurado a llenar los huecos dejados por las multinacionales occidentales. También sirven de emplazamiento a intermediarios rusos que compran tecnología occidental a través de empresas pantalla. Al mismo tiempo, están llenando con sus propios activos los huecos dejados por las sanciones y la retirada de los grandes monopolios occidentales.

El socio comercial más importante para Rusia es ahora China. Las importaciones procedentes del país asiático aumentaron un 13 por cien en 2022. Sin embargo, muchas empresas occidentales como Apple o Ikea habían abastecido el mercado ruso antes de retirarse de las fábricas chinas. Esta caída se ha compensado. Las empresas chinas suministran ahora la mayoría de los coches nuevos y smartphones, ordenadores, pero también equipos pesados como maquinaria de construcción y camiones. Solo las exportaciones de camiones de China se han más que triplicado en 2022. Las importaciones de equipos de construcción se han duplicado.

Sin embargo, las importaciones de chips electrónicos son probablemente las más importantes desde la perspectiva rusa. Junto con Hong Kong, China suministró semiconductores por valor de 900 millones de dólares en 2022, más del doble que en 2021.

—https://zuerst.de/2023/02/10/die-naechste-sanktions-blamage-russland-importiert-mehr-mikrochips-als-vor-dem-krieg/

Nuevos detalles sobre la voladura del gasoducto Nord Stream por Estados Unidos

El periodista Seymour Hersh aporta más detalles interesantes sobre la preparación del sabotaje contra el gasoducto Nord Stream y los motivos de la Casa Blanca en una entrevista con el diario alemán Berliner Zeitung (*).

Estados Unidos decidió volar los gasoductos Nord Stream por temor a que Alemania se retirara del régimen de sanciones contra Rusia y siguiera importando gas a través de ellos cuando se acercara el invierno.

“El funcionamiento de Nord Stream 2 fue suspendido por la propia Alemania, no por sanciones internacionales. Estados Unidos temía que Alemania levantara las sanciones a causa del frío invierno”, afirma el periodista.

El sabotaje de los oleoductos del mar Báltico se inició en junio del año pasado y la decisión la tomó Biden, según Hersh. Colocaron ocho bombas en los oleoductos, pero sólo seis de ellas explotaron.

Biden se lo pensó demasiado, la operación se pospuso y las bombas permanecieron bajo el agua más tiempo del previsto.

Antes de que explotaran los gasoductos, la CIA entregó una cámara de descompresión para los submarinistas noruegos, que se entrenaron en una zona menos profunda del mar Báltico.

Según Hersh, la idea de destruir los buques del Nord Stream se gestó mucho antes de que comenzara la Guerra de Ucrania. A principios de enero del año pasado se presentó la opción a la Casa Blanca. Dos o tres semanas después, la propia subsecretaria de Estado estadounidense, Victoria Nuland, fue citada diciendo que Estados Unidos “podría hacerlo”.

El 7 de febrero Biden también dijo que podría hacerse en una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán Olaf Scholz, recuerda Hersch. El Presidente estadounidense anunció entonces públicamente que, en caso de ataque a Ucrania, no habría Nord Stream. “Lo haremos. Prometo que podemos hacerlo”, dijo entonces el mandatario estadounidense.

La decisión de destruir Nord Stream se tomó el pasado mes de septiembre. Todo empezó durante los ejercicios de la OTAN denominados Baltops en el verano de 2022. Al parecer, buzos estadounidenses instalaron explosivos C4 bajo el Nord Stream.

Los explosivos se instalaron hacia el final de los ejercicios. Pero en el último momento, la Casa Blanca se puso nerviosa y cambió las órdenes para que fuera posible detonar las cargas a distancia.

Los atentados se produjeron finalmente el 26 de septiembre, después de que los explosivos instalados tres meses antes por los estadounidenses fueran activados por los noruegos. La orden fue dada por Biden personalmente.

(*) https://www.berliner-zeitung.de/politik-gesellschaft/seymour-hersh-im-interview-joe-biden-sprengte-nord-stream-weil-er-deutschland-nicht-traut-li.317700

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