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Ucrania prepara ataques en profundidad en el interior de Rusia

A principios de este año el gobierno ucraniano esbozó planes para llevar a cabo acciones militares de gran envergadura, como ocupar ciudades y pueblos dentro de Rusia, bombardear un oleoducto que transporta petróleo ruso a Hungría y utilizar misiles de largo alcance para atacar objetivos en el costado ruso de la frontera.

La filtración de documentos clasificados de los servicios de inteligencia estadounidenses detalla sus comunicaciones internas con altos ayudantes y dirigentes militares, informó el Washington Post.

Los documentos fueron filtrados por primera vez por Jack Teixeira, miembro subalterno de la Guardia Nacional Aérea de Massachusetts.

La semana pasada, Reino Unido se convirtió en el primer país occidental en suministrar a Ucrania misiles Storm Shadow de largo alcance.

Zelensky propuso a los altos mandos ucranianos “realizar ataques en Rusia” y desplegar tropas terrestres ucranianas en territorio ruso para “ocupar ciudades fronterizas rusas no especificadas”, según uno de los documentos calificados de “secretos”.

El objetivo sería “dar ventaja a Kiev en las conversaciones con Moscú”, dice el documento.

Según otro documento clasificado, sugirió al general Valery Zaluzhny, máximo comandante militar ucraniano, que “Ucrania debería atacar lugares de despliegue no especificados en Rostov”, región del oeste de Rusia, utilizando drones.

En el momento de la reunión, Zelensky estaba consternado porque “Ucrania no dispone de misiles de largo alcance capaces de alcanzar los despliegues de tropas rusas en Rusia”, según los documentos filtrados.

Sin embargo, según otros documentos militares estadounidenses clasificados filtrados en las redes sociales, Washington tiene serias dudas sobre la capacidad militar del ejército ucraniano para luchar contra Rusia, según un informe de abril y documentos que se han publicado en línea.

Es probable que las defensas rusas y las deficiencias ucranianas en materia de entrenamiento y suministro de municiones agraven las pérdidas en las ofensivas de Ucrania, según uno de los documentos secretos.

“Es probable que las continuas deficiencias ucranianas en el entrenamiento y el suministro de municiones obstaculicen el progreso y agraven las bajas durante la ofensiva”, afirman los documentos filtrados.

El lamentable estado de las defensas aéreas ucranianas se detalla en otro documento en el que se afirma específicamente que la capacidad de las fuerzas de Kiev para proporcionar defensas aéreas que protejan la línea del frente contra los ataques aéreos rusos se reducirá completamente el 23 de mayo.

China negocia una solución pacífica y negociada a la Guerra de Ucrania

A partir de mañana China enviará al embajador Li Hui como representante especial a Ucrania, Rusia y otros países europeos para discutir una solución política a la Guerra de Ucrania.

El gobierno de Pekín se presenta como parte neutral en la guerra y pretende desempeñar un papel mediador, aunque su posición de estrecho socio económico y diplomático de Moscú la descalifique a ojos de algunas capitales europeas.

Li Hui es el representante especial del gobierno chino para asuntos euroasiáticos. Visitará Ucrania, Polonia, Francia, Alemania y Rusia, ha declarado Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

“Discutirá con cada una de estas partes una solución política a la crisis ucraniana”, declaró a la prensa. El presidente chino, Xi Jinping, charló por teléfono con Zelensky a finales de abril, la primera vez que lo hacía desde el inicio del conflicto. En aquella ocasión, China anunció que Li Hui encabezaría una delegación a Ucrania y otros países.

Posteriormente se han producido otras entrevistas entre Xi Jinping y Zelensky, que se han mantenido en secreto.

Desde los tiempos soviéticos, Li Hui, de 70 años de edad, trabajó en la embajada china en Moscú, alcanzado el máximo rango diplomático entre 2009 y 2019. Antes de su despedida fue condecorado personalmente por Putin con la Medalla de la Amistad, como muestra la foto de portada.

Es el diplomático chino de más alto rango que visita Ucrania desde que comenzó la guerra a finales de febrero del año pasado.

En 2016 publicó un artículo para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia afirmando que China necesita una Rusia “poderosa”. Cuatro años después redactó un ensayo para el Instituto Popular de Asuntos Exteriores de China asegurando que Pekín y Moscú se mantendrían “espalda con espalda y hombro con hombro” (*).

“Las dos partes mostrarán, como siempre, su firme apoyo a los esfuerzos de la otra por defender su propia soberanía, seguridad, integridad territorial y otros intereses fundamentales”, escribió.

(*) http://www.cpifa.org/en/cms/book/306

Los planes imperialistas para desmembrar Rusia

El 31 de enero se reunió en el Parlamento Europeo el Foro Post-Rusia de Naciones Libres para celebrar su quinta sesión. El grupo presentó en Bruselas su proyecto de “descolonización y reconstrucción” de Rusia, patrocinado por los miembros polacos del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos.

Anna Fotyga, eurodiputada y antigua ministra polaca de Asuntos Exteriores, que ha participado en los trabajos del Foro desde su creación, recordó su misión fundacional: “Como en el caso del Tercer Reich alemán, la Federación Rusa, como amenaza existencial para la humanidad y el orden internacional, debe sufrir cambios drásticos. Es ingenuo pensar que Rusia, definitivamente derrotada, permanecerá en el mismo marco constitucional y territorial. La comunidad internacional no puede adoptar una postura cómoda a la espera de acontecimientos, sino que debe emprender una […] refederalización del Estado ruso, teniendo en cuenta la historia de su imperialismo y respetando los derechos y deseos de las naciones que lo componen”.

Pocos días antes de comenzar la reunión, para calentar el ambiente, la polaca publicó un artículo titulado “La disolución de la Federación Rusa es mucho menos peligrosa que dejar que la gobiernen los criminales” (*).

Entre los ponentes del último foro se encontraba el polaco-estadounidense Janusz Bugajski, antiguo asesor de los Departamentos de Estado y Defensa, a quien se ha llamado sin razón “el nuevo Brzezinski”. Su último libro, “Failed State. A guide to Russia’s Rupture” se ha encontrado en el punto de mira de la prensa rusa, presentado como un breviario de los planes estadounidenses para desmembrar Rusia fomentando el separatismo.

Desde su inauguración el 8 de mayo en Varsovia, el Foro ha ganado notoriedad y miembros. El primer mapa elaborado por el grupo, publicado el 22 de septiembre por una revista italiana, proponía una implosión de Rusia de la que surgirían más de treinta Estados diferentes, delineados según líneas étnicas y culturales dispares. El cambio más importante es la reducción del tamaño de la región de Moscú en favor de nuevos proyectos étnico-nacionales.

Por ejemplo, algunos representantes de las regiones de Pskov y Tver (antiguos principados no representados en la versión anterior), así como de la región de Smolensk/Smaland, anunciaron el nacimiento de la “Plataforma de Kryvy Oriental”, una agrupación creada con el objetivo de “integrar a los pueblos del Gran Báltico” e inclinarse “hacia la variante europea oriental de la vía euroatlántica, que implica la preservación de la identidad y los fundamentos culturales y demográficos de los países y pueblos”.

En la nueva versión del mapa, las repúblicas caucásicas de Ingusetia, Osetia y Kabardino-Balkaria también ganan espacio y fronteras específicas. Según sus propios autores, este mapa matriz está abierto a variaciones potencialmente infinitas. Siempre y cuando sirvan a un único propósito: idear “estrategias para un desmantelamiento controlado, constructivo y no violento del último imperio colonial en Europa”.

Los separatistas rusos y sus portavoces euroatlánticos no son los únicos que realizan este tipo de ejercicios cartográficos. En una pared del despacho del jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, fotografiado por los periodistas durante una entrevista, se encuentra un mapa en color y, dibujadas con rotulador, las líneas divisorias de Rusia imaginadas por Kiev sustituyen a las actuales fronteras: Japón se queda con las islas Kuriles, Alemania con Kaliningrado (Königsberg), Finlandia con Carelia, y parte del noroeste ruso. China incluye toda Siberia y el Lejano Oriente.

En la parte central de la actual Federación Rusa debería surgir una “República de Asia Central”, con el nombre de Char. Rusia propiamente dicha, decapitada de su cabeza oriental, se queda con el territorio marcado por las letras РФ (RF). En correspondencia con el Cáucaso, se lee “Ichkeria”, nombre de la república separatista chechena proclamada en 1991, así como el territorio que el parlamento ucraniano reconoció recientemente como “ocupado temporalmente” por los rusos, lo que Zelensky ya había hecho con las islas Kuriles.

Las fronteras ucranianas incluyen no sólo Donbass y Crimea, sino también las regiones de Kursk, Belgorod y Kuban. A Budanov le preguntaron si el mapa representaba los planes de expansión territorial de Kiev una vez restablecidas las fronteras de 1991. Su respuesta fue críptica: “Cada uno ve lo que quiere ver. Quizá sea un indicador aproximado. O quizá no”.

Si el primer mapa divide el cuerpo de Rusia a lo largo de líneas étnicas y según el criterio “indígena” de los derechos históricos, el segundo recuerda los proyectos de partición de Eurasia en esferas de influencia elaborados por cierta corriente estratégica del imperialismo estadounidense.

Unos y otros (polacos, ucranianos, estadounidenses y separatistas étnicos) imaginan diferentes geometrías de desintegración, en función de sus respectivas proyecciones geopolíticas.

Lo más importante a destacar, aparte de la verosimilitud de los escenarios previstos, es precisamente la creciente resonancia de cartografías similares, signo de la recuperación de la dimensión espacial en los planes de los imperialistas.

(*) https://www.euractiv.com/section/politics/opinion/the-dissolution-of-the-russian-federation-is-a-far-less-dangerous-than-leaving-it-ruled-by-criminals/

El ejército polaco se rinde ante la evidencia de una derrota de la OTAN en Ucrania

En un debate estratégico celebrado en la Oficina Presidencial de Polonia, el general Rajmund Andrzejczak, Jefe del Estado Mayor del ejército, se mostró pesimista sobre los esfuerzos occidentales por apoyar a Ucrania en el campo de batalla.

Tras señalar que “la guerra era, es política, y tiene un número esencial de factores económicos en sus determinantes: finanzas, problemas de infraestructuras, problemas sociales, tecnología, producción de alimentos, y todo un conjunto de cuestiones que hay que meter en esta caja para entender la guerra”, Andrzejczak observó que a Rusia no le faltan recursos para continuar la guerra.

Ucrania, en cambio, “tiene enormes problemas financieros”. Señaló que no hay indicios en un futuro próximo de que los ucranianos que huyeron de la guerra vayan a regresar a sus hogares y comenzar el proceso de reconstrucción de su país.

“Simplemente no tenemos munición. La industria no está preparada no sólo para enviar material a Ucrania, sino también para reponer nuestras reservas, que se están fundiendo. Esta conciencia no es la misma que aquí en el Vístula, y esto hay que comunicarlo absolutamente, sin anestesia, a todo el mundo y en todos los foros donde sea posible, que es lo que estoy haciendo”, subrayó el general.

Hasta hace unas semanas estas obviedades eran consideradas como propaganda rusa y eran recibidas airadamente. Ahora empiezan a generalizarse entre los altos oficiales del ejército polaco. El general Waldemar Skrzypczak, que durante los últimos meses ha estado dando vueltas por la televisión, la radio y los periódicos, haciendo predicciones disparatadas que van desde que los rusos están a 2-3 días de perder la guerra, que están cometiendo un holocausto, que su logística está paralizada, que se están quedando sin munición y sin mano de obra, acaba de dar un giro de 180 grados.

“Creo que la verdad es que los rusos están ganando”, dice ahora. “Si los estadounidenses dicen ahora que estaban construyendo 9 brigadas acorazadas, estas 9 brigadas acorazadas sólo están ahí para llevar a cabo actividades operativas pequeñas y poco profundas. Si hablamos de contraofensiva, es un término de carácter prácticamente estratégico. Para un ataque así, para una contraofensiva así, no se necesitarían 9, sino 19-20 brigadas acorazadas”, comenta Skrzypczak.

El objetivo de la punta de lanza aparentemente preparada por Ucrania para la contraofensiva de primavera, según el general, es penetrar profundamente en las líneas rusas y para ello es necesario que la fuerza principal de ataque proteja sus flancos. Pero para lograr un avance “el potencial tiene que ser tres veces mayor que el anunciado por los estadounidenses”.

“Ucrania no tiene potencial para retomar el 20 por cien de su territorio. Si lo retomaran, necesitarían una ventaja de 3-1 sobre el ejército ruso en todo el frente estratégico, necesitarían unos dos millones de soldados para derrotarlos. No tienen ninguna posibilidad porque no tienen el equipo. Las fábricas de Occidente no tienen esas posibilidades, ese potencial. De ahí los esfuerzos de los diplomáticos por poner fin a este conflicto, porque puede resultar que dentro de unos meses no tengamos nada que ayudar a Ucrania”.

Estas declaraciones encajan con las recientes filtraciones de documentos clasificados de la OTAN sobre la continuación de la guerra en Ucrania y con las palabras del general Christopher Cavoli, Comandante del Mando Europeo de Estados Unidos (EUCOM) y Comandante Supremo Aliado en Europa, que testificó el 27 de abril ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y confesó la fortaleza del ejército ruso tras un año de guerra en Ucrania. Según Cavoli, Rusia no ha sufrido prácticamente ningún daño durante el conflicto.

Las observaciones de los generales polacos significan que a Varsovia la OTAN ya le ha comunicado que Ucrania está a punto de perder la guerra y que no se puede hacer nada para evitarlo. Han comenzado los cambios en el discurso oficial para que la televisión, la radio e internet estén preparados. Pedir una solución negociada ya no será considerado como propaganda del Kremlin, sino como un gesto de buena voluntad por parte de la OTAN y sus altavoces.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=b_j8DXK7PlM

La privatización de las agresiones imperialistas

Por muy vasto e increíblemente financiado que esté el ejército estadounidense, también cuenta con un enorme ejército en la sombra de contratistas privados que son una parte crucial, aunque cada vez más desapercibida, de sus interminables guerras.

Se calcula regularmente que en Siria quedan unos 900 de ellos, una cifra que sólo contabiliza la fuerza militar oficial desplegada en este país devastado, no los contratistas privados que les prestan apoyo.

No hay forma de saber cuántas tropas hay realmente en Siria, sólo que, además de la cifra oficial, hay al menos cientos más. En algunos momentos de la poco conocida guerra de ese país, podría haber habido cuatro veces más.

Del mismo modo, dos décadas después de la desastrosa invasión de Irak, alrededor de 2.500 soldados estadounidenses siguen oficialmente estacionados allí, pero, de nuevo, el recuento no incluye a los contratistas privados.

En este siglo, un Pentágono financiado hasta los dientes por el contribuyente estadounidense ha desarrollado una nueva forma de guerra privatizada que deja a los estadounidenses con muy poca información sobre lo que realmente se hace en su nombre.

El gobierno de Estados Unidos rara vez reconoce su propia versión de guerra privatizada: las decenas de miles de contratistas privados de seguridad que utiliza en sus agresiones militares, con operaciones militares y de inteligencia en 85 países.

Sólo recientemente los contratistas militares han empezado a desempeñar un papel significativo en las agresiones militares de Estados Unidos, con aproximadamente un 10-20 por cien de ellos directamente implicados en operaciones de combate y de inteligencia.

Han cometido abusos horribles. Desde las torturas en la prisión irakí de Abu Ghraib hasta los interrogatorios en el campo de detención de Guantánamo, desde los sicarios de la empresa de seguridad privada Blackwater que disparan indiscriminadamente contra civiles irakíes desarmados, hasta los contratistas que defienden una base estadounidense atacada en Afganistán, desempeñan un papel vital en las invasiones y ocupaciones de Estados Unidos.

La participación de empresas privadas ha permitido a Washington continuar sus operaciones en todo el mundo. Las tropas estadounidenses ya no mueren en gran número, ni están en las listas de espera de los hospitales de veteranos como lo estarían si hubieran sido los únicos ocupantes.

La pandemia cambió la estrategia de guerra del Pentágono

La pandemia cambió la estrategia de guerra del Pentágono, ya que en Estados Unidos la población empezó a cuestionarse cuánto dinero se estaban gastando en las guerras del extranjero en lugar de en la atención sanitaria en casa. Estados Unidos empezó a desplegar cada vez más contratistas, aviones no tripulados teledirigidos, paramilitares de la CIA y fuerzas locales en las agresiones, mientras que las tropas regulares se redistribuían a Europa y el Pacífico para contener a Rusia y China. Durante la pandemia Washington entregó cada vez más el trabajo sucio a empresas y extranjeros.

Estados Unidos ha utilizado más contratistas civiles en sus guerras en curso que personal militar uniformado. En 2019, según el proyecto Costs of War de la Universidad Brown, había un 50 por ciento más de contratistas que de tropas en la región del Mando Central de Estados Unidos, que incluye Afganistán, Irak y otros 18 países de Oriente Medio, además de Asia central y meridional.

Hasta diciembre del año pasado el Pentágono tenía unos 22.000 contratistas desplegados por toda esa región, con casi 8.000 concentrados en Irak y Siria. Es cierto que la mayoría de los sicarios estaban desarmados y prestaban servicios de ayuda, apoyo a las comunicaciones, etc. Cerca de dos tercios de ellos eran ciudadanos de otros países, en particular de países empobrecidos.

Aunque el Departamento de Defensa mantiene registros trimestrales del número de contratistas civiles que emplea y dónde, excluye a los sicarios contratados por la CIA o el Departamento de Estado.

Las investigaciones de Costs of War estimaron que 8.000 contratistas habían muerto en las guerras en Oriente Medio en 2019, unos 1.000 más que las tropas estadounidenses que murieron en el mismo periodo. La mayoría eran veteranos blancos de unos 40 años; muchos eran antiguos miembros de las fuerzas especiales y varios antiguos oficiales.

España interviene en un incidente aéreo de Rusia con la OTAN en el Mar Negro

Habitualmente la fuerza aérea rusa suele interceptar los aviones de inteligencia perteneciente a la OTAN cuando vuelan cerca de las fronteras de Rusia. Sólo trasciende cuando una interceptación provoca un incidente, como ha ocurrido recientemente con un dron estadounidense MQ-9 Reaper que cayó a las aguas del Mar Negro tras ser alcanzado por un caza ruso Su-27 Flanker.

A un avión L-410 Turbolet de la policía de fronteras polaca le ocurrió algo parecido el 5 de mayo, mientras realizaba una misión sobre el Mar Negro para Frontex, la agencia europea de fronteras y guardacostas.

El avión fue interceptado por caza ruso un Su-35 Flanker E mientras volaba en el espacio aéreo internacional a 60 kilómetros al este de Rumanía, según afirma el Ministerio de Defensa rumano en un comunicado.

“Las maniobras agresivas y peligrosas realizadas en varias ocasiones por el avión de combate ruso en las proximidades del avión polaco generaron un alto nivel de turbulencias y grandes dificultades para mantener el control del mismo”, dice el comunicadoo.

“La tripulación polaca actuó con calma y profesionalidad en la irresponsable situación creada por el piloto ruso, logrando enderezar el avión, tras la pérdida inicial de altitud provocada por las maniobras del Su-35, y aterrizar sin problemas en el aeropuerto Mijil Kogalniceanu [Constanza], alrededor de las 13:50 horas. Ningún miembro de la tripulación resultó herido como consecuencia de este incidente”, añade el ejército rumano.

Posteriormente, según el comunicado, el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de la OTAN en Torrejón (España) puso en alerta a dos aviones de las fuerzas aéreas rumanas y a dos F/A-18 Hornets españoles.

“El comportamiento agresivo de un avión militar ruso contra una aeronave desarmada que llevaba a cabo una misión Frontex para vigilar la migración en la cuenca del Mar Negro es totalmente inaceptable. Este incidente es una prueba más del enfoque provocador de Rusia en el Mar Negro”, declaró el Ministerio de Defensa rumano.

La policía fronteriza polaca dio más detalles del incidente. Dijo que el caza ruso voló “sin ningún contacto por radio en la zona operativa designada por Rumanía”, antes de realizar tres maniobras “agresivas y peligrosas”, acercándose hasta cinco metros al L-410.

El avión polaco de la Guardia de Fronteras estaba desplegado en Rumanía desde el 19 de abril, en el marco de la operación Mar Negro Occidental 2023, coordinada por Frontex.

En ella participan la Agencia Europea de Seguridad Marítima AESM y la Agencia Europea de Control de la Pesca AECP, y su objetivo oficial es “prevenir la migración ilegal, la pesca ilegal y la contaminación marina”, así como “combatir otros tipos de delincuencia transfronteriza en la región del Mar Negro”.

Naturalmente, no hay quien se crea que, en plena Guerra de Ucrania, el objetivo real del avión polaco fuera vigilar la pesca, los emigrantes o la contaminación en el Mar Negro. Nos toman por idiotas.

Wagner no se retira de ninguna línea del frente de guerra

En el mundo moderno la política oficial se construye a base de declaraciones, que hay que medir exactamente para que no resulten estridentes. Por eso es necesario que haya algún bocazas que diga en voz alta lo que las fuentes oficiales mascullan entre dientes.

Rusia también funciona de la misma manera, por lo que recurre a bocazas, como Kadirov o Prigozhin, que son la espita de la olla a presión del Kremlin.

Recientemente Prigozhin concedió una entrevista al periódico turco Aydinlik en la que dijo, entre otras cosas, que su empresa “defiende a los pueblos oprimidos, incluidas las naciones africanas”.

Pero el propietario de la empresa de seguridad Wagner se viene destacando, sobre todo, por sus declaraciones sobre la Guerra de Ucrania.

La última es la amenaza de retirarse del frente de Bajmut porque no le llega munición. Pero las fuentes ucranianas dicen otra cosa: que al sector están llegando muchos refuerzos de Wagner procedentes del sur y, además, que en Seversk ha empezado a combatir un nuevo destacamento de la empresa.

Algunos medios dicen que se trata de nuevos reclutas o que se trata de una rotación para dar descanso a las unidades más castigadas. Por fin, hay quien supone que Wagner se dispone a abrir un frente secundario.

A lo largo de ayer Wagner aumentó los bombardeos de artillería, a pesar de la escasez de la que se lamenta Prigozhin. A primera hora de la mañana arrasaron completamente la zona de Bajmut que queda bajo control del ejército ucraniano, que es poco más del dos por cien de la ciudad.

El avance de Wagner en Bajmut es de unos 250 metros diarios, y las fuerzas aerotransportadas avanzan unos 70 metros. El ejército ucraniano ha retrocedido al menos 20 metros cerca del Templo de los Testigos de Jehová.

La continua retirada de las unidades de artillería ucranianas de la zona de Jromove a los barrios de Chasovoy Yar sugiere que el ejército ucraniano se está preparando para abandonar la ciudad por completo.

Queda muy poco para que la ciudad caiga en poder de los rusos y, en consecuencia, para que Wager y las demás fuerzas de choque dejen su sitio a otro tipo de unidades militares.

Ayer perdieron la vida casi 100 soldados de Wagner, mientras el número de bajas ucranianas confirmadas alcanzó casi los 600.

Ucrania es un gigantesco campo de minas

Desde febrero del año pasado, cuando Rusia inició su ofensiva militar en Ucrania, las explosiones de minas han matado a unos 200 civiles, mientras que otros cientos han resultado heridos.

Según la ONU y el Primer Ministro ucraniano, Denis Shmigal, el país se ha convertido en el mayor campo minado del mundo, lo que ha llevado al gobierno a crear un centro especial para hacer frente a las consecuencias.

El verano pasado, la Asociación Ucraniana de Desminadores afirmó que los campos de minas cubrían unos 133.000 kilómetros cuadrados en Ucrania, pero la cifra anunciada recientemente por Shmigal es de 250.000 kilómetros cuadrados de minas, la mitad del territorio español.

Los campos de minas de Ucrania crecen exponencialmente. En el último año, toda la línea del frente de ambos bandos ha sido minada. Las minas se colocan a menudo de forma dispersa y sin cartografiar. Dada la inmensidad del territorio ucraniano, esto dificulta enormemente el proceso de localización y neutralización.

La situación en Ucrania es peor que en Afganistán y Siria. El número de artefactos explosivos sin detonar, minas antipersona, minas antitanque y otras minas y proyectiles explosivos se estima en varios millones de unidades.

El ejército ucraniano ha minado edificios civiles, por ejemplo en Mariupol, donde los zapadores rusos siguen limpiando fábricas, edificios residenciales y tribunales.

Es imposible garantizar que una zona esté completamente limpia de minas. En la década de 2000 una media de 50 zapadores al día se inmolaban con objetos antipersona en Angola, uno de los países más minados del mundo. A día de hoy, quedan unos 500.000 artefactos explosivos, aunque decenas de unidades de zapadores de todo el mundo han estado trabajando en el país. También cabe destacar que los combates y el alcance de la siembra de minas en Angola han sido mucho menores que en Ucrania.

Incluso décadas después de que una zona haya sido limpiada, las minas pueden seguir apareciendo en los lugares más inesperados. Ni siquiera los zapadores pueden garantizar que se hayan encontrado y retirado todas las minas y proyectiles. Es posible que el ejército no cartografíe los campos de minas, como ha ocurrido con las fuerzas armadas ucranianas en el Donbass desde 2014. También es posible que los mapas sean inexactos, que se pierdan, etc. Todo esto complica el trabajo de los zapadores.

Hace un año, las regiones de Kiev, Járkov, Chernigov y Sumy (el norte y el este de Ucrania) eran las zonas más minadas. Hoy son las regiones del este y el sur. Es en la región de Jerson donde el desminado es actualmente más activo. Hay que desminar ocho mil kilómetros cuadrados, siete mil de los cuales están en la región de Jersón y unos mil quinientos en la región de Nikolaev.

El mayor nivel de peligro sigue estando en el Donbas. Su territorio está plagado de minas desde el inicio de la guerra en 2014. Los pescadores y los niños son víctimas habituales de las minas en Lugansk, y los recolectores de setas corren la misma suerte cerca de Slaviansk. Algunas de estas minas se colocaron hace casi diez años. Además, las batallas más sangrientas tienen lugar actualmente en el Donbas, lo que la convierte en una de las regiones más minadas del mundo.

Alrededor de un millón de hectáreas de tierras de cultivo ucranianas están contaminadas por minas y artefactos explosivos sin detonar. Los campos minados tendrán sin duda un impacto negativo en la rotación de tierras y la producción de bienes agrícolas. Gran parte de los combates tienen lugar en las llamadas tierras «chernozem», es decir, las zonas con el suelo más fértil. Esto limitará gravemente el potencial agrícola de la región y reducirá la cuota de Ucrania en el mercado mundial de cereales, no sólo este año, sino en los venideros.

No es posible predecir cuánto tiempo tardará en despejarse por completo Ucrania. Pero está claro que incluso después de que la guerra haya terminado, su horrible legado permanecerá en forma de minas terrestres y artefactos explosivos esparcidos por todo el territorio. Durante las próximas décadas, esta será sin duda una de las mayores preocupaciones del país.

La Agencia Europea de Defensa firma un acuerdo con el Pentágono

La Agencia Europea de Defensa (AED) y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Pentágono) han formalizado un marco de cooperación mediante la firma de un Acuerdo Administrativo (AA).

“Hoy reforzamos la cooperación transatlántica en los ámbitos de la seguridad y la defensa. Hemos firmado un acuerdo de cooperación con la Agencia Europea de Defensa (AED) y el Pentágono que contribuirá a reforzar aún más la asociación Unión Europea-Estados Unidos y a mejorar la defensa de la Unión Europea”, ha escrito Borrell.

La firma de un Acuerdo Administrativo entre la AED y el Pentágono prevé una mayor cooperación transatlántica en materia de defensa en ámbitos específicos, incluido el intercambio de información, según informó la página web de la AED.

“Este acuerdo confirma el valor de una asociación transatlántica de seguridad y defensa para hacer frente a los retos de seguridad compartidos, y la importancia de una defensa europea más fuerte y capaz, complementaria e interoperativa con la OTAN”, añade la página web de la AED.

Borrell declaró: “En un momento en que la guerra ha vuelto a Europa, debemos abrir todas las vías de cooperación con nuestros socios más próximos. El acuerdo administrativo entre la AED y Estados Unidos constituye otro pilar para reforzar la cooperación transatlántica y el vínculo Unión Europea-Estados Unidos”. La Agencia Europea de Defensa (AED), como eje de la cooperación de la Unión Europea en materia de defensa, desempeña un papel único a la hora de elevar nuestro nivel de cooperación en materia de defensa y de contribuir a hacer de la Unión Europea un país y un actor y socio más fuerte en el ámbito de la defensa.

Lloyd Austin, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, declaró: “La firma del Acuerdo Administrativo con la AED es una prueba del fortalecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. El diálogo y el compromiso dedicados del Pentágono y la AED contribuirán aún más a la seguridad transatlántica y mundial. La agresión de Rusia contra Ucrania subraya la importancia de unos fuertes lazos entre Estados Unidos y Europa en el seno de la OTAN y con la Unión Europea. Profundizar en el diálogo y la cooperación no hará sino reforzar esta asociación estratégica clave en el futuro”.

Ambas partes han acordado un ámbito inicial de cooperación que, de mutuo acuerdo, podrá desarrollarse gradualmente en el futuro. Se trata de un foro de intercambio y diálogo: el AA permitirá un diálogo sustancial en materia de defensa sobre todos los temas que sean competencia de la AED, así como invitaciones para que el Pentágono asista a las reuniones pertinentes de la Junta Directiva de la AED y para que la AED asista a las reuniones convocadas por el Pentágono, según proceda.

Las actividades iniciales incluyen consultas sobre el impacto del Reglamento de la Unión Europea relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH); la movilidad militar; cuestiones relacionadas con la cadena de suministro; y el impacto del cambio climático en la defensa. También permite la participación de Estados Unidos en la sesión pública del Comité Europeo de Normalización en Defensa.

El AA se firmó esta semana en Bruselas por Jiri Sedivy, director de la AED, y William LaPlante, Subsecretario de Defensa de Estados Unidos.

Esperando desde noviembre la anunciada contraofensiva ucraniana

Desde el comienzo, la Guerra de Ucrania se ha caracterizado por la aplastante superioridad del ejército ruso, que siempre ha mantenido la iniciativa. Se ha combatido donde y cuando el mando militar ruso ha decidido. Hasta la fecha Ucrania nunca ha mostrado la más mínima posibilidad de ganar la guerra; ni siquiera ninguna batalla.

Por eso, desde noviembre del año pasado, el gobierno de Kiev lleva hablando de una contraofensiva, que primero se aplazó para la primavera y ahora para el verano. Pero es difícil que los ucranianos puedan reunir fuerzas suficientes. Tampoco tienen tropas experimentadas.

Gran parte de sus unidades, así como de la defensa territorial, ya han sido destruidas en Mariupol, Bajmut, Soledar, Popasnaya, Lisichansk, Severodonetsk y en las batallas de las regiones de Jerson y Jarkov en el verano. Desde entonces no han logrado formar nuevas unidades con el mismo nivel de experiencia y equipamiento.

Queda saber si lo harán próximamente. La OTAN y Estados Unidos no pueden entrenar y armar razonablemente a más de tres o cuatro brigadas ucranianas en el tiempo disponible.

El Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, declaró tras la reunión del Grupo de Contacto de Ramstein a principios de año que los países occidentales habían conseguido preparar nueve brigadas acorazadas. Sin embargo, un despliegue de esa magnitud requeriría al menos 837 tanques. Después de Ramstein, Austin informó de entregas de 230 carros de combate, lo que sugiere una tergiversación deliberada del tamaño de las unidades ucranianas.

Algunos dicen que Ucrania ha acumulado 200.000 reservistas, lo que es una exageración. Para invadir Irak, en 2003 Estados Unidos y la OTAN acumularon 160.000 efectivos.

Un cálculo más ajustado arrojaría, como máximo, la cifra de unos 100.000 soldados entrenados dentro y fuera de Ucrania desde el inicio de la guerra. De ellos sólo 20.000 estarían realmente preparados para iniciar una ataque. El resto serían fuerzas de apoyo.

Una contraofesiva ucraniana tiene un serio problema: no podrían sorprender al ejército ruso. Cada uno de los movimientos del ejército ucraniano está vigilado al milímetro y es prácticamente imposible acumular una fuerza de 20.000 soldados sin que se pongan en alerta. Si renuncian a agrupar a sus tropas y distribuyen las fuerzas a lo largo del frente, perderán la ventaja de la superioridad.

El tiempo juega a favor de Rusia. Las fuerzas que están siendo golpeadas actualmente en Bajmut constituyen la mitad de las unidades ucranianas listas para el combate.

Retrasar más la contraofensiva multiplicaría los acuciantes problemas de los socios de la OTAN, comprometiendo la ayuda financiera y militar, sin la cual el ejército ucraniano no puede sobrevivir ni un minuto más.

Cada día que pasa no refuerza Ucrania sino a Rusia. Al Kremlin le basta con sus propias fuerzas, Kiev depende de terceros, de que los equipos militares lleguen a tiempo y de que sean los que necesitan, y no los sobrantes.

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