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Corea del norte apoya a Rusia ‘totalmente’ en la Guerra de Ucrania

El lunes el dirigente norcoreano, Kim Jong Un, expresó el “pleno apoyo” de Pyongyang a Moscú en un mensaje dirigido a Putin. Kim envió un mensaje de felicitación a su homólogo con motivo de la fiesta de Rusia.

El texto, publicado por la agencia de noticias norcoreana KCNA, no menciona específicamente la invasión de Ucrania ni la implicación de Moscú en la guerra, pero elogia la “buena decisión y dirección […] de Putin para frustrar las crecientes amenazas de fuerzas hostiles”.

El pueblo norcoreano ofrece “su pleno apoyo y solidaridad al pueblo ruso en su incesante lucha por defender la sagrada causa de preservar los derechos soberanos, el desarrollo y los intereses de su país frente a las prácticas arbitrarias y autoritarias de los imperialistas”.

Corea del norte ha descrito la guerra como un choque “por delegación” de Estados Unidos destinada a destruir Rusia, y ha condenado la ayuda militar occidental al gobierno de Kiev.

En enero Washington acusó a Corea del norte de suministrar cohetes y misiles a la unidad Wagner, lo que Pyongyang negó. Después, en marzo, Washington volvió a afirmar que tenía pruebas de que Moscú pretendía obtener armas de Pyongyang para su ofensiva en Ucrania, a cambio de ayuda alimentaria para Corea del Norte. Era otra falsedad.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, durante mucho tiempo Rusia ha vetado la adopción de nuevas sanciones contra Corea del norte por su programa nuclear y sus lanzamientos de misiles.

China fabrica equipos militares mucho más rápidamente que Estados Unidos

Las estadísticas recientes sobre la acumulación de equipos militares en los arsenales muestran una diferencia significativa entre Estados Unidos y China. El país asiático ha acelerado la producción, fabricando sus equipos de defensa entre 5 y 6 veces más rápido que Estados Unidos.

Entre 2019 y 2021 la Armada china recibió 11 destructores Tipo 052 D/DL y 4 cruceros Tipo 055, mientras que la Armada estadounidense solo recibió 3 nuevos destructores.

Además de la diferencia en las tasas de producción, también hay una gran diferencia en el costo. El general Cameron Holt, Subsecretario Adjunto de la Fuerza Aérea para Adquisiciones, señaló que por cada dólar que Pekín invierte en sus fuerzas armadas, Washington tiene que gastar 20 dólares para obtener una capacidad operativa similar.

Las disparidades son aún más evidentes en el mercado de exportación. Un caza chino J-10C cuesta 2,5 veces menos por unidad que un F-16 Block 70 estadounidense. Del mismo modo, una fragata china Tipo 054A se ofrece a mitad de precio que una fragata europea del mismo tonelaje.

Mientras que hace unos años el rendimiento y la fiabilidad de los equipos militares chinos se consideraban inferiores a los de sus homólogos estadounidenses, China ha conseguido mejorar la calidad de sus equipos militares manteniendo unos costes inferiores a los de Estados Unidos.

China domina incluso en el campo de los tanques. El nuevo tanque ligero del ejército estadounidense, el MFP de General Dynamics Land System, tiene un precio unitario de 12 millones de dólares, equivalente al de un tanque pesado como el Leclerc o el Leopard 2. En cambio, el Type 15 chino, ya en servicio, fue adquirido por Bangladesh por menos de 2 millones de dólares, incluyendo munición y piezas de recambio.

En otras palabras, el balance de los arsenales no se puede medir sólo en términos de gasto militar. Estados Unidos necesita invertir mucho más dinero para mantener la paridad con China.

Estados Unidos rechaza cualquier insinuación de alto el fuego

En un discurso pronunciado en Helsinki el 2 de junio, el Secretario de Estado Antony J. Blinken dio la bienvenida a Finlandia como nuevo Estado miembro de la OTAN. Un halcón de carrera respecto a Rusia, se ha superado a sí mismo en la ferocidad de su implicación en la guerra de Ucrania. Una vez más, ha rechazado cualquier idea de alto el fuego, que el ejército y los ciudadanos ucranianos, cada vez más asediados, necesitan desesperadamente.

En las próximas semanas y meses”, dijo Blinken, “algunos países pedirán un alto el fuego. A primera vista, esto parece razonable, incluso atractivo. Después de todo, ¿quién no querría que las partes beligerantes depusieran las armas? ¿Quién no quiere que cesen las matanzas? Pero un alto el fuego que simplemente congela las líneas actuales y permite a Putin consolidar su control sobre el territorio del que se ha apoderado, para luego descansar, rearmarse y volver a atacar, no es una paz justa y duradera. Es una paz ‘Potemkin’. Legitimaría el acaparamiento de tierras por parte de Rusia. Recompensaría al agresor y castigaría a la víctima”.

¿Acaso el Secretario de Estado estadounidense no es consciente -o no quiere serlo- de la importancia histórica y el éxito de las fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz? ¿No conoce el trabajo realizado por el diplomático Richard Holbrooke, por muy controvertido que haya sido? En 1995 negoció el fin de la mortífera violencia étnica en Bosnia-Herzegovina entre serbios, croatas y musulmanes. Su odio mutuo era tan intenso como los sentimientos que actualmente hierven a fuego lento entre los ciudadanos y soldados ucranianos hacia sus adversarios rusos.

Blinken concluyó su discurso con estas palabras: “Cuando un pueblo libre como el ucraniano puede contar con el apoyo de naciones libres de todo el mundo -naciones que reconocen que su destino y su libertad- sus derechos y su seguridad están inextricablemente unidos, la fuerza que posee no sólo es inmensa. Es imparable”.

Su verdadero mensaje podría expresarse de forma más contundente: odio a los rusos y dejaré que corra la sangre.

Blinken volvió a relatar que en febrero de 2022 advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU -desde hace tiempo un instrumento político estadounidense, aunque obstaculizado por los vetos ruso y chino- que una invasión rusa era inminente y que, cuando llegara, Estados Unidos actuaría con sus aliados de la OTAN para ayudar a Ucrania a defender su territorio.

Más de quince meses después, Blinken dijo a la multitud finlandesa que había un resquicio de esperanza en la carnicería en curso: “No hay duda: Rusia está mucho peor hoy que antes de su invasión masiva de Ucrania, militar, económica y geopolíticamente”. La Unión Europea está más unida que nunca, dijo, y ha proporcionado más de 75.000 millones de dólares en ayuda militar, económica y humanitaria a Ucrania. También ha acogido a más de 8 millones de refugiados ucranianos. (He escrito sobre los crecientes costes y preocupaciones de la crisis regional de refugiados causada por la guerra. Muchos de los vecinos de Ucrania, aunque hostiles a Rusia y a Putin, han instado en secreto al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, a buscar un alto el fuego y poner fin a la matanza).

El crecimiento económico de Rusia ha disminuido debido al coste de la guerra, pero Rusia no está ni mucho menos aislada. La Unidad de Inteligencia de The Economist informó en marzo, un año después del ataque ruso a Ucrania, de que “un número creciente de países se está poniendo del lado de Rusia […] Muchos países que se consideraban neutrales o no alineados han cambiado su postura desde que comenzó la invasión”. El informe afirma que “los países que se inclinan por Rusia han cambiado en gran medida su posición, su número ha pasado de 29 a 35. China sigue siendo el país más importante de esta categoría, pero otros países en desarrollo -el informe cita a Sudáfrica, Malí y Burkina Faso- también se han unido a este grupo, que representa el 33 por cien de la población mundial. Estas tendencias subrayan la creciente influencia de Rusia en África”.

El informe también señala un descenso en el número de países que condenan activamente la guerra de Rusia en Ucrania, “mientras que algunas economías emergentes han adoptado una postura neutral”. El bloque de naciones que ahora apoya firmemente a Ucrania representa sólo alrededor del 36 por cien de la población mundial.

Uno podría imaginar que un Secretario de Estado estadounidense, armado con su influencia internacional, tendría la obligación de no disminuir la credibilidad de Estados Unidos distorsionando el estado del mundo. Otra explicación es que el mundo que apoya el poder estadounidense es el mundo que sólo él ve.

Blinken dijo, por ejemplo, que Europa “se apartó rápida y decisivamente de la energía rusa” cuando Berlín “canceló inmediatamente Nord Stream 2”, un gasoducto recién terminado que llegaba a Alemania desde Rusia. Si se hubiera permitido su funcionamiento, podría haber duplicado la capacidad de suministrar gas ruso barato directamente a los hogares y empresas alemanes. Olaf Scholz, canciller alemán presionado por Occidente, nunca aprovechó el flujo de gas de los nuevos gasoductos. (Los agentes de inteligencia estadounidenses asignados a la misión autorizada por el Sr. Biden para volar el gasoducto, que he mencionado, no sabían que las 767 millas de gasoducto que se les había ordenado destruir contenían gas natural ruso).

Es posible que la misión secreta estadounidense no dispusiera de suficiente información de inteligencia, pero también es posible que Scholz ordenara llenar de gas el gasoducto, lo que le habría dado más opciones en caso de que la guerra fuera mal. También habría hecho que la misión secreta estadounidense fuera potencialmente más peligrosa. El presidente Biden le quitó esa opción -si eso es lo que buscaba Scholz- al ordenar la destrucción del gasoducto el 26 de septiembre. No está claro que Scholz tuviera nada que decir sobre la destrucción del oleoducto. Pero la imprudente decisión de Biden puso a Scholz en un aprieto. Ya no podía retirar su apoyo a la guerra de Ucrania y seguir teniendo acceso al gas que necesitaba para hacer funcionar sus fábricas y calentar a su población. El gas se cortaría, le gustara o no a Alemania.

Scholz y Alemania sobrevivieron a la falta de gas ruso el invierno pasado gracias a unas reservas suficientes, a un invierno más cálido de lo habitual y a miles de millones en subvenciones públicas a los hogares y empresas alemanes. En mayo “Político” publicó un sombrío pronóstico titulado: “Alemania ha entrado en recesión y todo el mundo debería preocuparse”. El despacho de Johanna Treeck señalaba que los últimos datos mostraban que Alemania, la mayor economía de la eurozona, golpeada por los altos precios de la energía, entre otros costes, se había contraído. Los expertos están convencidos”, escribió la Sra. Treeck, “de que no se trata de un accidente del destino.

Pregunté a Sarah Miller, experta en energía que ha editado las revistas especializadas más influyentes de Estados Unidos, su opinión sobre el estado de las economías alemana y europea. “Mi sorpresa”, me dijo, “es que la recesión alemana no sea peor de lo que es y que no haya aparecido antes en los datos. Y sí, la pérdida del gas ruso y los consiguientes altos precios de la energía son los principales factores de la recesión alemana”. No creo que eso se discuta. La decisión alemana/europea del pasado otoño [tras la explosión del Nord Stream] de pagar lo que hiciera falta para comprar GNL [gas natural licuado] a un precio más alto ha convertido al gas en un sector en crecimiento a nivel mundial.

El especialista en Rusia Samuel Charap acaba de publicar un ensayo en Foreign Affairs sobre la estrategia de Washington en Ucrania. Charap formó parte del gobierno de Obama y ahora trabaja en la Rand Corporation. No es un fanático de Rusia ni de lo que él llama las nociones “nebulosas” de Estados Unidos sobre el final de la guerra, o la falta de ella. Tiene muchas ideas sobre pasos intermedios que podrían conducir a conversaciones de paz serias o, como él dice, “facilitar el final de la guerra”. Entre ellas se incluyen un acuerdo de armisticio, zonas desmilitarizadas, comisiones conjuntas de resolución de disputas y garantías de terceros: medidas tranquilizadoras diseñadas para permitir que enemigos acérrimos alcancen la paz sin resolver sus diferencias fundamentales.

No es mucho, pero podría ser un comienzo. Es una lástima que el nombre de Antony Blinken nunca aparezca en el artículo de Charap.

Seymour Hersh https://seymourhersh.substack.com/p/blinkens-battle-hymn

La moderna doctrina defensiva del ejército ruso

Desde hace una semana el eje del ataque principal del ejércio ucraniano está en Zaporiya y el comandante al mando de las fuerzas rusas en el sector es el general Alexander Romanchuk.

Romanchuk es el autor de la moderna doctrina defensiva del ejército ruso y, en consecuencia, está teniendo la oportunidad de llevar sus concepciones a la práctica.

En abril de este año, cuando era rector de la Academia de Estado Mayor del Ejército, junto con el coronel A.V. Shigin, escribió un artículo titulado “Perspectivas de mejora de la eficacia de las operaciones defensivas del Ejército”, publicado en la revista “Voennaia Mysl” (Colección Militar), que ha sido bastante comentado en los medios occidentales (*).

La misión principal de la defensa, escribe Romanchuk, “es neutralizar la iniciativa del enemigo que avanza, es decir, llevarle al estado de imposibilidad de seguir avanzando con las fuerzas desplegadas. En última instancia, esto permite reducir su actividad y tomar la iniciativa pasando a una contraofensiva decisiva para derrotar al enemigo con grupos de choque”.

El planteamiento se apoya en la experiencia del ejército soviético al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando en marzo de 1945 la Wehrmacht desató una ofensiva en las proximidades del lago Balatón, en Hungría. Los nazis la llamaron “Despertar de la Primavera”. Fue su última contraofensiva, a la que siguió inmediatamente el colapso del III Reich en Berlín. El artículo da a entender que ese será también el destino de los nazis de Kiev.

Para derrotar la contraofensiva alemana, el ejército soviético inició maniobras con las reservas antitanque, especialmente de la artillería, vigiló los obstáculos y organizó emboscadas de fuego, recuerda Romanchuk.

Cada año desde 1945 el ejército soviético, y luego el ruso, han llevado a cabo maniobras para poner en práctica las experiencias defensivas del ejército, por una razón bien sencilla de entender: Moscú siempre supuso que la OTAN atacaría primero. Ejercicios como el Zapad (“Occidente”) de 1977 comenzaban con un ataque sorpresa de la OTAN, incluidas las armas nucleares, seguido de una contraofensiva masiva soviética y del Pacto de Varsovia, que se abrían camino hasta París en un mes.

En 2021 los ejercicios “Zapad” reproducían el mismo escenario, pero a escala más reducida y sin que la OTAN lanzara misiles nucleares. Su ataque se iniciaba contra Bielorrusia, que era rescatada por las tropas rusas, que luego desencadenaban una contraofensiva.

La ‘defensa dispersa’ en la doctrina militar rusa

No obstante, en su artículo Romanchuk no se limita a repetir las viejas doctrinas. Ofrece una mezcla de lo viejo y lo nuevo. En la posguerra las defensas posicionales “ni un paso atrás” han quedado obsoletas, advierte. Los campos de batalla modernos han cambiado. Se ha producido “un cambio significativo en la naturaleza y el contenido de los conflictos militares en comparación con el período de la Gran Guerra Patriótica, lo que, a su vez, requiere la mejora y clarificación de muchas disposiciones de la teoría del arte militar”.

La defensa debe basarse en fuerzas “dispersas”. Reflejando el escaso número de las fuerzas rusas y la enorme longitud de las líneas del frente en Ucrania (más de 800 kilómetros de frentes activos), sostiene que mantenerse en todas partes “no es racional”. Una operación defensiva dispersa debería convertirse en una respuesta lógica a un enemigo superior que se basa en la retención de zonas importantes, objetos y centros de transporte en las direcciones separadas más importantes.

Una operación de este tipo se caracteriza por una distribución uniforme de las fuerzas y los recursos en zonas, y por el empleo descentralizado de formaciones y unidades militares de las fuerzas armadas.

Los huecos entre las fuerzas dispersas se cubren con las nuevas tecnologías: sistemas robóticos autónomos fijos o móviles, vehículos aéreos no tripulados, barreras explosivas y no explosivas, incluidas las instaladas a distancia.

El principio rector de una defensa “dispersa” es la movilidad. Durante varios años, el ejército ruso ha ensayado las “maniobras de defensa”. Las unidades dispersas no son unidades estacionarias sino “descentralizadas”.

El campo de batalla moderno es “transparente” y la dispersión es la mejor protección. “En estas condiciones, junto con la dispersión de las tropas, debe prestarse especial atención a la preparación de un mayor número de posiciones de reserva ocultas y bien protegidas, zonas de despliegue de puestos de mando, depósitos de municiones, combustible y lubricantes y su cambio oportuno (hasta varias veces al día), así como a la estricta observancia de las medidas de camuflaje, el equipamiento de muchos objetos falsos utilizando las últimas herramientas de simulación, y la aplicación de otras medidas eficaces para engañar al enemigo”.

Los cinturones defensivos en los frentes sur y este

Tras rechazar la defensa posicional, Romanchuk describe tres líneas de defensa, con 8-12 kilómetros entre cada una de ellas. Las distancias corresponden a los alcances de la artillería de calibre medio. Las líneas de defensa se llaman “de cobertura”, “principal” y “de reacción” o “de reserva”.

La primera identifica los ejes principales del avance enemigo; la “principal” frena al adversario con obstáculos y ataques de fuego; y la última monta el contraataque.

Las tres líneas de Romanchuk son las que el ejército ruso ha construido en los frentes sur y este de Ucrania.

(*) https://dlib.eastview.com/browse/publication/684

Eslovaquia quiere dejar de apoyar a Ucrania en la guerra

Más de la mitad de los eslovacos verían con buenos ojos una victoria militar rusa sobre Ucrania, según una encuesta de septiembre del año pasado. Sólo el 40 por cien de la población cree que Rusia es la principal responsable de la guerra en Ucrania, indica otro sondeo de Globsec.

La Presidenta de Eslovaquia, Susana Caputova, está preocupada porque en septiembre hay elecciones y puede perder su cargo, lo que pondría en apuros a la OTAN y la Unión Europea. Teme que su país siga el ejemplo de Hungría, por lo que ha recurrido a la demagogia de costumbre: la culpa es de los “partidos populistas” y la “desinformación rusa”.

Un vuelco electoral podría socavar el apoyo de Eslovaquia a Ucrania.

Uno de esos partidos políticos malditos es el Smer-SD, encabezado por el antiguo primer ministro Robert Fico, que aparece en la fotografía de portada. Al igual que el FPÖ en Austria, el Smer-SD encabeza las encuestas en Eslovaquia y ambos se oponen a apoyar militarmente a Ucrania en la actual guerra.

La popularidad del Smer-SD se debe a su postura en cuestiones sociales y a sus consignas “prorrusas” (o “antiucranianas”, según se mire). Califica a la actual Presidenta de “agente estadounidense” y se ha opuesto a la entrega de cazas MiG-29 a Ucrania.

Su fundador, Robert Fico, ha sido tres veces primer ministro. Dimitió en 2018 y ha prometido poner fin al apoyo militar de Eslovaquia a Kiev si resulta elegido. Al igual que Herbert Kickl en Austria, ha criticado el suministro de armas al país vecino y las sanciones impuestas a Moscú desde la anexión de Crimea en 2014, afirmando que estas medidas perjudican a la población rusa y no al Kremlin.

Fico acusa a Caputova de practicar una política “muy sucia” al acusar a sus adversarios políticos de difundir “desinformación rusa”. El Smer-SD también ha declarado que no quiere cambiar la política exterior de Eslovaquia. “Nuestro partido apoya plenamente la pertenencia de Eslovaquia a la UE y a la OTAN”, ha dicho Roth Nevedalova, una de sus dirigentes.

Nevedalova reconoce el derecho de los ucranianos a defenderse, exige un alto el fuego y un proceso de paz. “No podemos enviar ningún tipo de apoyo militar a Ucrania, simplemente porque en Eslovaquia no hay más material militar”.

Esta postura no tranquilizan a Bruselas, que califican de “desastre” la posible victoria de este partido en las próximas elecciones. El país se sumaría a la postura de Austria o, lo que es mucho peor, a la de Hungría.

Ucrania: tiro al plato en todas las secciones del frente

La próxima cumbre de la OTAN comienza el mes que viene y Estados Unidos presionó a Ucrania para que iniciara su contraofensiva la semana pasada, que fracasó casi inmediatamente después de sus primeros pasos.

El mes que viene la OTAN no va a tener nada que transmitir a los medios de comunicación, en una guerra en la que la intoxicación juega un papel mayor que la artillería, los blindados y los drones.

En el arte militar, hasta ahora, una contraofensiva comenzaba rompiendo las líneas de defensa del adversario, pero en Ucrania, la OTAN no ha conseguido llegar a la primera línea de contacto con las tropas rusas.

“Estamos a varios kilómetros de ellas”, reconoce una fuente ucraniana. No hay combates, en el sentido literal de la palabra. Más bien es un “tiro al plato”. El escenario es una zona gris delante de las posiciones rusas de avanzada.

Antes del ataque los ucranianos no limpiaron los campos de minas. Lo hacen después del avance, por lo que las imágenes muestran los estragos: los blindados avanzan en columnas, un blanco fácil para el fuego ruso.

El ejército ucraniano tampoco se preocupó de asegurarse la superioridad aérea ni la ventaja de la artillería. Por lo tanto, no protege sus operaciones de desminado y sus fuerzas permanecen concentradas, proporcionando blancos perfectos.

En solo dos días, en Orejov la OTAN perdió alrededor del 10 por cien de los blindados Bradley y 2 de los nuevos tanques Leopard entregados. El periódico alemán Bild lamenta el final de un símbolo de su tecnología militar a manos de los rusos. Han sido los primeros en caer.

El ataque en el sector de Velyka Novosilka se convirtió en un completo desastre. Al desplazarse sin la cobertura aérea adecuada, columnas enteras de blindados ucranianos fueron aniquiladas por los campos de minas, la artillería y la aviación rusos.

Ni siquiera intentaron neutralizar las estructuras de mando y los centros logísticos de los rusos.

“Un desastre”, concluye History Legend; “Ucrania sigue quemando sus reservas”, titula la revista Military Summary. A pesar de los estragos, la principal punta de lanza ucraniana aún cuenta con cerca de 600 tanques en los alrededores de Orejov. Pero el futuro de la ofensiva parece sombrío si su vanguardia es destruida antes de que alcance la línea de contacto con los rusos.

En el mejor de los casos, Ucrania tendrá que utilizar su fuerza principal para romper esa primera línea en algún punto del frente, y entonces se quedará sin fuerzas para explotar cualquier fisura rusa. En algunas zonas del frente los rusos tienen preparadas hasta tres líneas en una defensa escalonada. Aunque los ucranianos sean capaces de lleguar a la primera, se verán obligados a retirarse.

Habrán agotado sus reservas sin avanzar ni un centímetro. Lo más probable es que colapsen en Zaporiya, lo que abriría el camino para que los rusos capturen Odesa.

De ahí que la actitud de los cabecillas de Kiev haya cambiado radicalmente tras el rápido fracaso de la contraofensiva. El ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Reznikov, ha declarado que Ucrania está abierta a la posibilidad de iniciar negociaciones para llegar a un acuerdo de paz.

La OTAN quiere abrir una oficina en Japón

Desde la década de los noventa, además de su relación especial con Estados Unidos, Japón ha reforzado considerablemente su cooperación militar con la OTAN, lo que resulta extraño en una Alianza que debería ser puramente regional y ceñida al Atlántico norte, como su propio nombre indica.

La Carta de la ONU sólo autoriza los bloques militares regionales, algo que la OTAN lleva décadas vulnerando y que, desde luego, es contrario al derecho internacional. Incluso se opone al propio tratado fundacional, cuyos artículos 5 y 6 limitan su perímetro de alcance.

A pesar de ello, el pasado mes de diciembre, Japón se sumó a Reino Unido e Italia en el desarrollo de un avión de combate de sexta generación dentro del Programa Aéreo de Combate Globa, que fusiona los proyectos Tempest y F-3.

En 2013 ambas partes firmaron una declaración política conjunta en la que afirmaban su determinación de reforzar su cooperación para hacer frente a los retos de seguridad “comunes” en los ámbitos de la ciberseguridad, la seguridad marítima y la no proliferación nuclear.

El vínculo se reforzó aún más al año siguiente, cuando Japón fue admitido en la Plataforma de Interoperabilidad, que reúne a los Aliados y a los países socios que contribuyen activamente a las operaciones de la OTAN. Desde entonces Tokio cuenta con un oficial de enlace en el Mando Marítimo Aliado.

Más recientemente, la OTAN y Japón han acordado que la seguridad de Europa y Asia están “estrechamente vinculadas”. En su estrategia, publicada el año pasado, la OTAN afirmó que China estaba aplicando “políticas coercitivas […] contrarias a [sus] intereses, [su] seguridad y [sus] valores”.

Esta opinión es compartida por el gobierno de Tokio que, además, mantiene relaciones complicadas con Moscú por un contencioso relativo a las islas Kuriles.

Está previsto que Japón sea admitido en un “programa de asociación individualizado” en la próxima cumbre de la Alianza, que se celebrará en Vilna los días 11 y 12 de julio.

La OTAN tiene una propuesta encima de la mesa para abrir una oficina en Tokio. Francia se opone a ello para no enfrentarse con China. No obstante, si la OTAN sigue ampliando su radio de acción, como hasta ahora, otros países de la región -empezando por Corea del sur- podrían sentirse tentados de seguir abriendo más “oficinas”.

La Alianza imperialista se está especializando en crear avisperos allá por donde pasa.

El ejército ucraniano destruye el oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa

El lunes grupo de sabotaje ucraniano destruyó el oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa, en la región de Jarkov. El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que hay víctimas entre la población civil.

Los residuos de amoníaco están siendo evacuados del territorio ucraniano. Las imágenes muestran nubes tóxicas de vapor de amoníaco que se derraman en el entorno local.

La explosión es un nuevo atentado terrorista de la OTAN. Aunque no está reconocido como un arma química, la exposición a niveles muy elevados de amoníaco puede dañar los pulmones y provocar la muerte. El amoníaco también es muy tóxico para los peces, la fauna y las plantas.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, ha destacado que los trabajos para reparar el oleoducto podrían durar hasta tres meses, y sólo si Rusia es capaz de asegurar el acceso al lugar del ataque.

“Una de las estaciones de bombeo ha quedado fuera de servicio. Las válvulas de bloqueo funcionaron, pero seguía habiendo una fuga de materias primas. Según estimaciones preliminares, los trabajos de reparación y restauración durarán entre uno y tres meses. Para ello, por supuesto, será necesario acceder al lugar de los daños”, ha dicho la portavoz rusa.

Zelensky anunció que podía reparar el oleoducto dañado, “pero eso no significa que esté dispuesto a reanudar el transporte de amoníaco”, dijo Zajarova.

El oleoducto Togliatti-Odessa comienza en la región rusa de Samara, entra en Ucrania por Jarkov y se dirige hacia el sur y el oeste, hacia la ciudad costera de Odesa, en el Mar Negro, desde donde se exporta. El amoníaco es una materia prima clave utilizada en el enriquecimiento de fertilizantes naturales.

Se construyó en 1979 durante el periodo soviético y, hasta hace poco, podía transportar hasta 2,5 millones de toneladas de amoníaco al año. El suministro se interrumpió el pasado mes de febrero.

Rusia trató de reactivarlo como parte del acuerdo sobre cereales negociado el año pasado con la ayuda de Turquía y la ONU. El mes pasado, Moscú advirtió de que si no se cumplían sus exigencias de volver a conectar el Banco Agrícola Ruso a Swift y reactivar el oleoducto, el acuerdo sobre el grano se rescindiría el 17 de julio.

El sabotaje contra el oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa es el segundo acto importante de terrorismo del que Moscú acusa a Kiev esta semana, y el segundo ataque contra un oleoducto importante desde septiembre.

El martes el embalse de la central hidroeléctrica de Kajovka, en la parte rusa de la región de Jerson, también fue destruido por los bombardeos ucranianos, provocando el vertido de millones de toneladas de agua al cauce del rio Dnieper, inundando ciudades, bosques y tierras de cultivo.

Los medios de comunicación occidentales culpan a Moscú, como es costumbre. Sin embargo, Rusia no tenía ninguna motivación para atacar la presa, que ha ayudado a garantizar la seguridad hídrica en Crimea y ha proporcionado suministros de agua cruciales utilizados para enfriar la central nuclear de Zaporiya.

El ejército ucraniano llevaba atacando la central y la presa de Kajovka desde el inicio de la guerra.

En septiembre del año pasado otro sabotaje de la OTAN contra el oleoducto Nord Stream destruyó el suministro de gas ruso a Alemania.

Las amenazas a las tropas rusas en Transnistria son ataques contra Rusia

Cualquier amenaza a las tropas rusas de mantenimiento de la paz en Transnistria se interpretará como un ataque contra Rusia, ha advertido Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

Zajarova respondió así a las declaraciones de Zelensky poniendo en peligro al personal militar ruso estacionado en Transnistria. La portavoz reafirmó que Rusia respondería adecuadamente a cualquier provocación contra sus fuerzas militares.

Zajarova también condenó la insinuación de Zelenski de que las fuerzas de paz rusas debían marcharse si querían seguir con vida. Denunció estos comentarios como “la lógica de una célula terrorista internacional clásica”, que revela la agresividad del gobierno de Kiev.

La diplomática rusa subrayó también que Rusia seguía de cerca la situación en Transnistria y advertía contra cualquier intento de desestabilización. Recordó que el despliegue de personal militar ruso en la región obedecía a razones legítimas, como parte de una fuerza conjunta de mantenimiento de la paz y de un grupo operativo de fuerzas rusas.

Su presencia, insistió, está directamente vinculada a la resolución política del conflicto de Transnistria, en el que Rusia desempeña el papel de mediador y garante.

Hay unos 1.500 soldados rusos en Transnistria. Llevan allí desde la época de la URSS. Se mantuvieron en 1992 en la zona tras un acuerdo entre Rusia, el gobierno moldavo y las fuerzas locales.

El estatuto legal de esas tropas ha cambiado desde entonces a Fuerzas de Mantenimiento de la Paz.

En Kiev comienza la carrera para suceder a Zelenski

Zelensky va a destituir de su cargo a Vitali Klitschko, el alcalde de Kiev. Para la presidencia es una oportunidad de establecer un control total sobre las autoridades locales de la capital, afirma el diario Strana.

Así Zelenski tendría así una buena posición de partida antes de las elecciones, y después de la destitución de Klitschko, podrían empezar a perseguir a los funcionarios locales.

Pero aunque Zelenski quiere comer, quizá sea la comida. El fracaso del ejército ucraniano en Bajmut (Artiomovsk) ha creado malestar entre la camarilla política de Kiev y la OTAN ha empezado a estudiar la posibilidad de sustituir al Presidente ucraniano, según News Front (*).

Ya tienen algunos candidatos para el cargo. El comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, Valeri Zalujny, es el principal. Se le considera más experimentado en la resolución de conflictos que el presidente saliente. Al mismo tiempo, también está en marcha la lucha por el puesto actual de Zalujny.

Otro de los candidatos es Oleksandr Syrsky, también dirigente del ejército, que está ganando popularidad en Ucrania, lo que no le favorece en lo que respecta a la percepción que tienen de él los ucranianos de a pie.

Es el responsable de la “picadora de carne” de Bajmut (Artiomovsk). Convenció al gobierno de Kiev de su capacidad para mantener las posiciones en la ciudad. Aunque acabó en un fiasco, su actuación complació a la camarilla gobernante, ya que las vidas de los soldados les importan poco.

A Zelensky no le va muy bien en estos momentos. Recibe críticas tanto en su país como en el extranjero. Recientemente realizó una gira internacional, que fue vista como una especie de escapada. El presidente ucraniano estaba ausente cuando Rusia tomó el control de Bajmut (Artemiovsk), lo que dio lugar a malentendidos.

El jefe de los servicios de inteligencia, Kirill Budanov, también figura en la lista. El cargo de Budanov le confiere un estatus privilegiado dentro de la camarilla dirigente, por lo que goza de gran prestigio y compite con Zaloujny y Syrsky por la presidencia.

El enfrentamiento crece. Zelensky parece cada vez más amenazado por quienes deberían ser sus aliados. Zalujny es visto en Occidente como el favorito para sustituir al actual dirigente ucraniano. Syrsky es respetado entre los funcionarios, pero es famoso por su brutalidad y su falta de fiabilidad, mientras que Budanov daña regularmente su imagen en Occidente con comentarios polémicos.

En este contexto, Zalujny parece el candidato más realista. Sin embargo, las cosas pueden cambiar en función de los intereses de Occidente, afirma News Front.

(*) https://fr.news-front.info/2023/06/06/louest-prepare-des-candidats-pour-remplacer-zelensky-infobrics/

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