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Turquía, la OTAN y Rusia: un complicado juego a tres bandas

El viaje de Zelensky a Turquía la semana pasada terminó con pocas esperanzas ucranianas de recibir apoyo directo de Ankara. Sin embargo, terminó con la liberación de cinco dirigentes del Batallón Azov. Estaban detenidos en Turquía en lugar de Rusia, según el acuerdo que preveía, a cambio, la liberación por parte de Kiev del excandidato presidencial Viktor Medvedchuk.

Según los términos del intercambio, los Azov no regresarían a Ucrania hasta el final del conflicto. Frente a las cámaras, el dirigente nazigolpista abrazó a los azovitas directamente en la escalera del avión, que luego despegó rumbo a Kiev con todos a bordo.

Eso es todo lo que Zelensky realmente se llevó a Ucrania; por lo demás, las declaraciones de Erdogan sobre la integridad territorial de Ucrania y la conveniencia de unirse a la OTAN no significan nada.

Hay que decir que, cerrado el paréntesis ucraniano, nada más llegar a Vilnius en vísperas de la cumbre de la OTAN, Erdogan se apresuró a declarar a Jens Stoltenberg que aceleraría la presentación al parlamento de la solicitud de adhesión de Suecia a la Alianza Atlántica.

“El regreso de los dirigentes azovitas a Ucrania no es más que una violación directa de los términos de los acuerdos existentes. Además, las cláusulas han sido violadas tanto por las partes ucranianas como turcas”, fue el comentario oficial de Moscú el sábado pasado, entregado al portavoz presidencial Dmitrij Peskov.

Los medios ucranianos pintaron obviamente el regreso de los azovitas como una gran derrota para Putin y, ahora que están listos para volver al frente (según algunos observadores: a regañadientes), el fin de Rusia parece seguro.

En opinión del analista Rostislav Ischenko, que escribe al respecto en Ukraina.ru, la decisión de Erdogan estuvo dirigida, más que contra Rusia, contra el propio Putin: una especie de despecho por las reticencias de Rusia a renovar el llamado “Acuerdo de los Cereales”, que vence el 17 de julio.

Pero esto es solo una parte de la explicación. Según Ishchenko, el planeado ataque ucraniano a Transnistria aún no se ha producido porque los tutores occidentales en Kiev temen que el “Acuerdo de los Cereales” no se vea tan socavado, lo que incitó a Erdogan, interesado en el acuerdo, a una alianza más estrecha con Rusia. Si Erdogan cree que hay pocas posibilidades de extender el trato de todos modos, y la liberación de los azovitas lo atestiguaría, entonces ni siquiera cree en la estabilidad del régimen ucraniano.

Al mismo tiempo, cuando repite que apoya la integridad territorial de Ucrania, Erdogan está diciendo la verdad, ya que esto corresponde a los intereses de Turquía, a la que no le gusta ver a Rusia demasiado poderosa; una Rusia con la que siempre ha rivalizado por influencia en la zona norte del Mar Negro, en el Cáucaso, Transcaucasia y Oriente Medio. Ankara teme ver una gran Rusia en el norte, que absorba gran parte de Ucrania; por el contrario, una Ucrania, ciertamente débil, pero hostil a Rusia, inclina la balanza en el Mar Negro a favor de Turquía (por el “Acuerdo de los Cereales”, por ejemplo) y le ofrece una relativa libertad de maniobra en Transcaucasia y también en el norte de Siria.

Erdogan se preocupa por Ucrania tanto como por Washington; sirve como factor de equilibrio con Rusia. Mientras continúe la guerra, Ankara conservará su capacidad de maniobra con Moscú y cuanto más tenaz sea la resistencia ucraniana, mejores serán las posiciones de Erdogan.

Sin duda, Zelensky hubiera preferido obtener armas y dinero, en lugar de media docena de nazis, pero Erdogan aprovechó las declaraciones de Biden sobre la naturaleza problemática de la admisión de Kiev en la OTAN, así como las divisiones dentro de la Alianza sobre si armar aún más el golpe.

En este sentido, la liberación de los azovitas no es más que una operación de relaciones públicas y, para no chocar con Moscú, Ankara no da dinero ni armas a Kiev; sin embargo, no deja de mencionar su interés por el comercio de granos.

El senador ruso Viktor Bondarev llama a la liberación de los azovitas una “puñalada por la espalda”. Se ha ejercido una fuerte presión sobre Ankara, que debería entender quiénes son sus verdaderos amigos, dice Bondarev; Moscú está vinculado “a Turquía por muchos intereses políticos, mientras que durante mucho tiempo ha quedado claro que Turquía nunca será admitida en la UE, mientras que la OTAN solo la necesita para controlar los estrechos y estabilizar (desestabilizar) la región de Oriente Medio”.

Jasar Nijazbaev de Moskovsky Komsomolets-Turquía cree que puede haber varias razones detrás del pase de Erdogan. Kiev esperaba obtener obuses autopropulsados ​​T-155, pero Ankara, para no molestar a Moscú, le dio a los azovitas; así, antes de la cumbre de la OTAN, Ankara intentó demostrar que no era prorrusa. Otra posible explicación radica obviamente en el “Acuerdo de los Cereales”: Ankara habría enviado una señal a Moscú para que decidiera prorrogarlo.

Otra posibilidad es que las operaciones rusas en la región de Idlib, Alepo, etc., se hayan intensificado y esto puede haber tenido un efecto en Ankara.

Turquía no tiene la intención de estropear las relaciones con Moscú. Ankara espera que Moscú comprenda que muchas de sus acciones están dictadas por “obligaciones” hacia la OTAN.

Del lado ruso, ahora es más ventajoso fortalecer las relaciones con Ankara. Esta última sabe que es un nudo para Rusia. Turquía conoce este valor y, quizás, también sabe hasta qué nivel puede subir la puja.

Pero en Rusia hay quienes todavía exigen una respuesta adecuada al incidente. El director de la revista “Rusia en la Política Mundial”, Fedor Lukyanov, subraya en el portal Vzgljad que entre Rusia y Turquía “existen líneas de contacto sensibles más que suficientes, desde el Cáucaso hasta Siria”, por lo que sugiere evaluar la liberación de los azovitas en el marco de la racionalidad. Lukyanov afirma que Turquía no fue ni será un aliado de Rusia, nunca lo dijo y nunca lo atacó. Lo mismo es cierto para Rusia en relación con Turquía.

Según Lukyanov, los contactos comerciales entre Moscú y Ankara se derivan de la capacidad de obtener beneficios mutuos, a menudo incluso considerables, y sobre todo de no causarse daños significativos entre ellos. Este esquema ha funcionado bastante bien durante ocho años. Según un modus operandi tácitamente aceptado, la violación del acuerdo por una de las partes debe ser seguida por una respuesta proporcionada, después de lo cual se cancela la pasividad y se restablece el equilibrio. Según Lukyanov, dentro de esta lógica Rusia debería responder de alguna manera a Turquía.

Los expertos entrevistados por Vzgljad parecen estar en desacuerdo sobre cuál debería ser la respuesta rusa a la liberación de los azovitas; sin embargo, están de acuerdo en que si Ankara realmente cambia su actitud hacia Moscú, no se puede pasar por alto e ignorar.

Para entender completamente lo que motivó la decisión turca, dice el orientalista Kirill Semenov, uno debe “conocer exactamente todo el contexto; podría ser el resultado de la presión de la OTAN y la UE, o podrían ser problemas internos de Turquía, a los que Occidente ha prometido dar soluciones”.

En vísperas de su visita a Ankara, Zelensky anunció el suministro de obuses turcos a Kiev: si los obuses no llegan, entonces se puede decir que ha habido un acuerdo de culpabilidad y, en lugar de obuses, Ankara entregó los azovitas a Ucrania. Si este fuera el caso, según Semenov, no habría “problemas importantes para las relaciones ruso-turcas y la cuestión del ‘Azov’ tiene más un efecto mediático que uno concreto y tangible en el campo de batalla”. Si, por el contrario, se proporcionan los obuses, significará que hay “cambios en la posición de Ankara. En este caso, por supuesto, tendremos que reaccionar con bastante dureza”.

La opinión del senador Konstantin Dolgov, ex representante adjunto de Rusia ante la ONU, es clara y contundente: “Las acciones de Turquía y Kiev son una grave violación de los acuerdos existentes. Pero lo más importante ahora es diferente. Si estos nacionalistas regresan a la zona de guerra, serán eliminados, no habrá un segundo cautiverio para ellos. Estoy absolutamente convencido de eso”.

A juzgar por los comentarios de quienes vieron las expresiones en sus rostros, parece que ellos también están convencidos. Serán el primer objetivo de los francotiradores rusos.

—https://www.lantidiplomatico.it/dettnews-la_liberazione_dei_nazisti_azov_e_il_nuovo_corso_turco_quale_sar_la_risposta_russa_a_erdogan/45289_50354/

Putin se reunió con los dirigentes de Wagner cinco días después de la asonada

Ayer Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, anunció que cinco días después de la asonada de Wagner, Putin celebró una reunión de tres horas con 35 miembros de la dirección de la unidad militar, incluido Prigojin.

“Los detalles siguen siendo desconocidos. Lo único que podemos decir es que el Presidente habló sobre la situación en el frente y también dio su evaluación sobre los eventos del 24 de junio”, añadió Peskov.

El descontento de Wagner se remonta a 2018, cuando en Siria murieron 300 miembros de la unidad, y creció con la firma de un contrato de seis meses (de finales de octubre del año pasado hasta finales de abril del presente) con el Ministerio de Defensa ruso para liberar Bajmut antes del 9 de mayo. Después de esa fecha, las tropas de Wagner debían incorporarse al ejército regular, al menos en parte.

Wagner no pudo completar la misión en el plazo establecido, por lo que el contrato se extendió hasta el 21 de mayo después de un tira y afloja, que dio lugar a las estrafalarias declaraciones de Prigojin a los medios sobre la falta de suministros militares a sus tropas.

Rusia ha iniciado un proceso de reconocimiento de las empresas privadas de seguridad que, hasta la fecha, estaban prohibidas por ley. Por lo tanto, el Kremlin no podía admitir que financia a Wagner.

Ahora la ley va a cambiar y la semana pasada Putin reveló que el gobierno ruso había pagado a Wagner casi 1.000 millones de dólares en solo un año (*). Pero, además, Wagner tiene otra fuente de financiación indirecta, la empresa de catering Concord, que ganó otro tanto con la adjudicación de diversos contratos públicos.

Además, Putin también denunció que Concord está involucrada en malversación de fondos públicos y lavado de dinero negro, por lo que ordenó un registro en la sede y en la vivienda de Prigojin, donde el FSB descubrió un tesoro.

Después, el 4 de julio el canal de televisión 78 anunció que los 10.000 millones de rublos encontrados y el material incautado habían sido devueltos a Prigojin.

En consecuencia, el tira y afloja continúa en lo que un concejal de San Petersburgo, Nikita Yuferev, denomina como la “erosión gradual del sistema legal” en Rusia. Putin ha prometido que el Kremlin investigará las irregularidades de la red de empresas de Prigojin, entre ellas varios medios de comunicación.

Por lo tanto, el problema es tanto militar como económico y hay que encuadrarlo en la política general de Putin de meter en cintura a los contratistas privados y adjudicatarios de contratos del Estado.

Pero no cabe descuidar que lo militar va ligado a lo económico. Desde principios de año Shoigu está reestructurando el ejército, una tarea encomendada al general Yevgeny Burdinsky, subjefe de personal del Ministerio de Defensa.

Las unidades regulares y las especiales, como Wagner, se van a fusionar, al menos en parte, lo que va a suponer una pérdida de ingresos para los segundos, que se niegan a firmar los nuevos contratos de alistamiento.

Cuando las leyes regularicen las sociedades militares privadas, Wagner seguirá adelante con otro nombre, otros contratos y otros sueldos.

(*) https://tass.com/defense/1639345

Rusia ha eliminado a casi 5.000 mercenarios desde el inicio de la guerra

Rusia ha eliminado a casi 5.000 mercenarios extranjeros que habían estado operando en Ucrania desde el inicio de la guerra, ha revelado el Ministerio de Defensa ruso.

En total, desde el año pasado, 11.675 combatientes extranjeros de 84 nacionalidades diferentes se han unido a las filas del ejército ucraniano para participar en las hostilidades.

Los mercenarios proceden principalmente de Polonia, Estados Unidos, Canadá, Georgia, Reino Unido, Rumanía, Croacia, Francia y Rojava, la región del norte de Siria que permanece bajo control turco.

Según Tass, la afluencia de mercenarios se redujo drásticamente después de las primeras pérdidas registradas. Los meses de marzo y abril del año pasado vieron el mayor número de llegadas. Polonia fue el mayor contribuyente de mercenarios con más de 2.600 efectivos, seguido de Estados Unidos y Canadá (900 personas o más), Georgia (más de 800 personas), Reino Unido y Rumania (700 personas o más), Croacia (más de 300 personas), así como Francia y Rojava (200 personas o más).

Ucrania puso a los mercenarios en primera línea y llegaron las pérdidas. Más de 4.800 combatientes, principalmente de Estados Unidos, Canadá y países europeos, se perdieron en el campo de batalla. El Ministerio de Defensa ruso dice que otros tantos han huido del territorio ucraniano debido a la intensidad de los combates.

Los mandos del ejército ucraniano no son responsables de las pérdidas entre los mercenarios, según han confesado los militares ucranianos capturados.

Actualmente más de 2.000 mercenarios extranjeros siguen combatiendo en el ejército ucraniano y su papel sigue siendo el mismo que al principio: carne de cañón.

La OTAN entrenará en Rumanía a los pilotos ucranianos de los F-16

Rumania está creando en su territorio un centro de formación de la OTAN para pilotos, en particular ucranianos, de cazas F-16 estadounidenses. Holanda y Dinamarca también se están preparando para entrenar pilotos en su territorio.

El jueves Rumania anunció el lanzamiento en su territorio, con la ayuda de los países de la OTAN, de un centro de entrenamiento para pilotos, incluidos ucranianos, de cazas estadounidenses F-16, que Ucrania dice que necesita para luchar contra Rusia.

“Con otros aliados y la empresa que fabrica estos cazas, se creará un centro regional en Rumania para entrenar a los pilotos de estos aviones”, dijo el Consejo de Defensa Nacional Rumano en un comunicado.

“Los pilotos rumanos de los F-16 estadounidenses serán entrenados aquí y luego el centro estará abierto a pilotos de aliados y socios de la OTAN, incluida Ucrania”, agregó la misma fuente.

Varios países de la OTAN buscan ayudar a Ucrania a entrenar a sus pilotos de F-16 después de la luz verde dada por Estados Unidos.

A finales de mayo Borrell anunció que Polonia ya había comenzado a hacerlo y que varios países estaban dispuestos a suministrar a Ucrania estos aviones de combate. Holanda espera poder entrenar pilotos de F-16 ucranianos este verano, dijo el mes pasado el ministro de Defensa holandés, Kajsa Ollongren. Dinamarca también se está preparando para entrenar a algunos en su territorio.

En mayo Rumanía se desprendió de sus aviones de combate Mig-21 Lancer, heredados del Pacto de Varsovia, que sustituyó por los F-16 estadounidenses en un contexto de refuerzo del flanco oriental de la OTAN.

Ucrania admite que los sistemas de guerra electrónica rusos están causando estragos

Las armas guiadas de fabricación estadounidense enviadas a Ucrania han perdido su eficacia y ya no pueden alcanzar objetivos con precisión debido a la interferencia electrónica rusa. Es algo que también admite el ejército ucraniano.

En una entrevista reciente con el Financial Times, el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksiy Reznikov, reconoce que los sistemas rusos de guerra electrónica edliminan las municiones guiadas por GPS e HIMARS MLRS (1). El ministro explica que esos proyectiles eran “muy precisos”, pero que los poderosos sistemas radioelectrónicos rusos han encontrado la forma de suprimirlos.

“Los rusos idean una contramedida, informamos a nuestros socios al respecto y crean una nueva contramedida contra esta contramedida, dice Reznikov.

En mayo los medios informaron que el ejército ruso frustraba regularmente los ataques del Sistema HIMARS MLRS de fabricación estadounidense mediante el uso de bloqueadores electrónicos para confundir el sistema de orientación guiado por GPS del cohete, lo que hace que no alcance sus objetivos (2).

Después de haber sido golpeado por los HIMARS, el ejército ruso ajustó sus tácticas para enfrentar el desafío. Cinco fuentes estadounidenses, británicas y ucranianas confimaron a la CNN que en los últimos meses el bloqueo masivo de Rusia ha logrado que los ataques sean cada vez menos ineficaces (3).

La guerra electrónica es similar a un juego de ajedrez, donde cada movimiento es seguido por un contraataque, al igual que otros aspectos de la guerra. Según un funcionario del Pentágono, “es un juego constante del gato y el ratón” para tratar de detener la interferencia. Además, no se sabe cuánto durará este juego.

La preocupación por la interferencia de los cohetes HIMARS es mayor porque el ejército ucraniano depende en gran medida de HIMARS para embestir la infraestructura logística y militar rusa. De hecho, es una pieza de equipo que ha obligado a Rusia a alejar su equipo de las líneas del frente desde su primer despliegue.

“Una cosa es poder mantener a los rusos donde están ahora. Otra cosa es cazarlos”, dice el general Steven Anderson, del ejército estadounidense. “Están cortados; han estado allí durante un año. Una contraofensiva ucraniana buscaría hacer retroceder aún más a los rusos”, admite el general a la CNN.

Sin embargo, con la contraofensiva ahora en plena vigencia y el ministro de Defensa ucraniano admite que la fuerza de la interferencia electrónica rusa podría convertirse en una gran preocupación para el ejército ucraniano que intenta empujar las posiciones rusas.

La guerra electrónica rusa también inhabilita la munición JDAM

Los documentos filtrados del Pentágono revelaron que los rusos también estaban bloqueando las bombas inteligentes JDAM (Munición conjunta de ataque directo) que Estados Unidos había suministrado a Ucrania, lo que provocó que fallaran (4). La efectividad de los cohetes guiados y las bombas lanzadas por el ejército ucraniano ha disminuido significativamente debido a la interferencia rusa.

Estados Unidos suministró a la Fuerza Aérea ucraniana sus bombas JDAM-ER (munición de ataque directo conjunto de alcance extendido) que podrían usarse para atacar grandes objetivos rusos, como puentes y fortificaciones reforzadas, a largas distancias.

Los informes de que el ejército ucraniano utilizó estas bombas JDAM-ER suministradas por Estados Unidos comenzaron a aparecer a principios de marzo. Los JDAM estándar se basan en una combinación del sistema de navegación inercial (INS) y la guía GPS, junto con un piloto automático, para dirigir la trayectoria de la bomba a través de aletas de cola orientables (5).

El paquete completo de JDAM incluye una nueva cola con un sistema de navegación inercial (INS) asistido por GPS y tracas instaladas en otras partes del fuselaje de la bomba, lo que le da a la bomba una capacidad limitada para deslizarse hacia el objetivo elegido.

El último informe del grupo británico Royal United Services Institute (RUSI) señala que los rusos han estacionado varios sistemas de guerra electrónica (6). Algunos de ellos, como el sistema R-330Zh Zhitel utilizado por el ejército ruso a nivel táctico, están diseñados específicamente para interferir con las emisiones de GPS.

El Instituto explica las capacidades de ataque y detección de señales de radio del R-330Zh que cubre las bandas de onda de 100 MHz a 2 GHz. Según algunas fuentes, la tecnología puede enviar señales de interferencia a un nivel de potencia de 10 kW.

“Las señales de los satélites GPS estadounidenses utilizados por los kits JDAM se transmiten en bandas de frecuencia de 1,164 GHz a 1,575 GHz. Estos caen de lleno dentro del área de influencia del R-330Zh. Los documentos oficiales vistos por el autor indican que el sistema tiene un rango de interferencia de hasta 30 km (18,6 millas)”, dice el informe británico.

Esto es “significativamente más fuerte que la fuerza de la señal GPS que llega desde el espacio”, señala el Instituto. “Además, cuanto más cerca está el receptor GPS de la antena de interferencia del R-330Zh, más fuerte se vuelve la señal de interferencia”.

Según los británicos, las fuerzas rusas de guerra electrónica son “altamente capaces” de interceptar y descifrar las transmisiones de radio ucranianas. En un caso, parecían poder escuchar y descifrar una transmisión de radio encriptada de soldados ucranianos que solicitaban una misión de fuego en tiempo real, lo que permitió a los comandantes rusos proporcionar una “advertencia anticipada” a sus tropas.

Además de los cohetes HIMARS y las municiones JDAM, los bloqueadores electrónicos rusos también están frustrando los crecientes ataques con drones de Ucrania. La guerra eléctrónica de Rusia siempre se ha mantenido en activo y en mayo derribó casi 10.000 drones ucranianos al mes, más de 300 cada día (7).

La invasión de Crimea y la guerra en Siria en 2015 llevaron a Rusia a desarrollar sus capacidades de guerra electrónica. La guerra electrónica rusa ha obstaculizado las operaciones ucranianas con la más amplia gama de dispositivos para combatir todo, desde drones, comunicaciones, señales de navegación por satélite y satélites.

El informe británico afirma que “la constelación rusa Glonass Gnss transmite algunas señales similares al GPS”.

(1) https://www.ft.com/content/8819b598-7595-47cc-a992-8897b86b57c6
(2) https://eurasiantimes.com/us-admits-russias-on-point-jamming-has-made-life-miserable/
(3) https://edition.cnn.com/2023/05/05/politics/russia-jamming-himars-rockets-ukraine/index.html
(4) https://eurasiantimes.com/new-attack-punctures-us-jdam-bombs-in-ukraine/
(5) https://eurasiantimes.com/us-gifts-jdam-er-smart-bombs-to-ukraine-that-can-annihilate/
(6) https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/jamming-jdam-threat-us-munitions-russian-electronic-warfare
(7) https://eurasiantimes.com/russia-smashing-330-ukrainian-uavs-per-day-uk-report-says-russian-electronic-warfare-wreaks-havoc-on-kyiv/

Ucrania quiere apoderarse de un gigantesco arsenal ruso en Transnistria

Recientemente Zelensky y Maia Sandu, la presidenta de Moldavia, se han reunido en Chisinau, la capital de Moldavia, a puerta cerrada. Ambas partes negociaban el futuro de los depósitos de armas del 14 cuerpo de ejército de Rusia, que están en Transnistria. Ucrania quiere apoderarse de ese arsenal.

Sin embargo, se filtró algo que parecía muy diferente: la cesión del pueblo fronterizo de Cobasna, ubicado en Transnistria, a Ucrania a cambio de una pequeña parte de la región de Odesa. Es un plan que circula por Moldavia desde hace tiempo.

En Cobasna se encuentran los mayores depósitos de armas de Europa. Cuando en los años ochenta comenzó la retirada del ejército soviético de los países del Pacto de Varsovia, los arsenales estaban almacenados en Cobasna. Con el conflicto de Transnistria, las armas de esos depósitos comenzaron a aparecer en escenarios bélicos muy alejados de Modavia.

El general Alexandre Lebed preguntó por el asunto en 1995. Para entonces el arsenal había caducado y los proyectiles podían detonar en cualquier momento. Había 2.600 vagones de municiones almacenados allí. Si explotan, “será el Sáhara para el resto de la vida”, dijo Lebed. Era otro ejemplo del caos introducido por Yeltsin en Rusia.

Nadie hizo caso. Una investigación de la Academia de Ciencias de Moldavia presentó un cuadro de un apocalipsis total, prácticamente comparable a Hiroshima. La fuerza de la explosión durante la detonación será de unos 10 kilotones, lo que provocará destrucción en un radio de 50 kilómetros en Transnistria y Ucrania.

De 2000 a 2004 Rusia recicló parte de la munición de artillería en los depósitos. Pero el asunto terminó ahí. El arsenal está protegido por el 14 cuerpo del ejército ruso y Ucrania quiere apoderarse de la munición almacenada.

El 14 cuerpo del ejército asciende a unos 1.000 soldados. Los dos batallones especiales moldavos Fulger, reforzados por fusileros, tienen un número parcido de efectivos. Si a ellos se suma el ejército ucraniano, las tropas rusas no tendrían ninguna posibilidad de defender el arsenal.

Por lo demás, cualquier combate en las inmediaciones puede conducir a la detonación de munición. Lo mismo puede ocurrir si el ejército ucraniano organiza uno de sus sabotajes.

Nuevo sistema ruso de camuflaje antirradar para blindados

La empresa ruso Kalashnikov ha anunciado la entrega de un sistema de camuflaje antirradar para una serie de armamento, incluidos tanques y vehículos blindados. Se llama “Nakidka”, que en ruso significa recubrimiento.

La capa protege a tanques, vehículos blindados y fortificaciones. Las armas se vuelven indetectables, ya que este sistema codifica las emisiones electromagnéticas, térmicas e infrarrojas.

Es un sistema de blindaje pasivo basado en ferrita lanzado por primera vez a mediados de la década de 2000. Está diseñado para proteger las emisiones electromagnéticas en el rango de 0,5-50 GHz y para reducir las emisiones de campos electromagnéticos en 10 a 30 dB (para aquellos que se reflejan en el tejido) y hasta 100 dB (para los que lo atraviesan).

Nakidka evita que el calor generado durante el funcionamiento del vehículo aparezca en el radar, manteniendo el exterior del vehículo a temperatura ambiente. Mientras tanto, la capa absorbente de radar reduce las señales enviadas por el enemigo para que pasen desapercibidas.

El recubrimiento oculta las firmas térmicas, infrarrojas y de radar del tanque, es fácil de implementar y operar. Hay piezas separadas para la torreta, el compartimiento del motor, la armadura frontal y lateral, etc.

Protege el equipo contra la detección por parte de varios sistemas enemigos, incluidos los radares satelitales y los sistemas de imágenes térmicas a bordo, los radares aéreos o terrestres, los sistemas de guía óptica y los sistemas de búsqueda de radares de misiles antitanque, etc. Además, todo está diseñado para ofrecer una mejor protección contra el camuflaje tradicional utilizando esmaltes especiales.

Nakidka es ligero, con un grosor de unos 8-10 mm, y pesa unos 2 kg por metro cuadrado. Resiste el fuego y los pequeños incendios.

Los informes de su uso en el frente ucraniano comenzaron a llegar en la primavera del año pasado. Han encontrado Nakidka en los tanques rusos T-90M Proryv. En abril del año pasado se supo que los petroleros rusos tambien este camuflaje para reducir la radiación de calor.

El reconocimiento de la necesidad de camuflaje basado en materiales absorbentes de radar surgió por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial, luego de la creación y proliferación de sistemas de misiles guiados.

Entre las décadas de 1970 y 1980, los ingenieros experimentaron con una nueva generación de materiales absorbentes de radar gracias a los avances de la química, como los revestimientos de ferrita y carbonilo férrico, las almohadillas de espuma o los nanotubos de carbono.

Los materiales absorbentes de radar no se utilizaron para aeronaves, sino para vehículos terrestres.

Las cosas empezaron a cambiar en la década de 2000. Los investigadores estudiaron el desarrollo de mantas absorbentes de radar baratas que pudieran cubrir vehículos, drones, aviones e incluso buques de guerra o edificios.

Balance de un mes de contraofensiva del ejército ucraniano

La contraofensiva del ejército ucraniano, ampliamente anunciado por los altavoces de la OTAN desde principios de año, se ha prolongado durante casi un mes. Desde el 4 de junio, las fuerzas de Kiev intentan avanzar en la parte sur de las líneas del frente en la región de Zaporiya y en la parte occidental de la República Popular de Donetsk.

La estrategia planeada de “guerra relámpago” no tuvo éxito y la ofensiva ucraniana se empantanó en una guerra de posiciones, perdiendo gran parte del equipo militar proporcionado por las potencias occidentales. A fines de junio Kiev solo había logrado ocupar ocho aldeas, pero no pudo llegar a las principales fortificaciones rusas.

Ucrania y sus socios occidentales están ahora particularmente preocupados por el avance planificado hacia el Mar de Azov, ya que los objetivos estratégicos de la contraofensiva han fracasado y el corredor terrestre que conduce a Crimea permanece bajo control ruso. ¿Por qué fracasó la tan cacareada operación ucraniana?

¿Cómo se formó el frente actual?

La línea del frente en la región de Zaporiya y la parte occidental de la República Popular de Donetsk se formó en la primavera del año pasado. En ese momento, las tropas rusas pudieron fusionar sus unidades de Crimea, que capturaron las ciudades de Tokmak y Pologi, con las unidades del Donbas para formar el cerco de Mariupol.

Mientras tanto, los intentos del ejército ruso de acercarse a Zaporiya y capturar las ciudades de Gulyai-Pole y Orejov, los principales bastiones de las ejército ucraniano en la región de Zaporiya, no se vieron coronados por el éxito.

En el este, en el área del saliente Vremyevsky, la lucha siguió activa hasta el verano del año pasado. El 14 de julio el cuartel general de defensa territorial de la República Popular de Donetsk confirmó la captura del pueblo de Neskuchny en el sur de Vremyevka, el último localidad liberada por las milicias populares en esta sección del frente.

La importancia estratégica de este sector del frente

Aunque el ejército ruso no tuvo éxito en Zaporiya ni rodeó las posiciones de las ejército ucraniano en el Donbas, los logros militares de la primavera y el verano pasados ​​fueron extremadamente importantes para Rusia.

Primero, Moscú tomó el control de la carretera Crimea-Melitopol-Berdyansk-Mariupol-Rostovskaya, donde se encuentra el puente automovilístico a Crimea. Gracias a estos esfuerzos, la península está mejor conectada con Rusia continental.

En segundo lugar, el control de estos territorios creó una zona de amortiguamiento alrededor de Crimea y obligó a los ucranianos a retirarse del Mar de Azov, que se convirtió en territorio de toda Rusia. Finalmente, Moscú pudo construir un frente único desde la desembocadura del Dnieper hasta la frontera rusa, como sucedió el verano pasado.

Este posicionamiento, sin embargo, acarreó algunas vulnerabilidades para las tropas rusas. Si la ofensiva ucraniana hubiera tenido éxito y las ejército ucraniano se hubiera abierto paso hasta el mar de Azov, el frente ruso se habría dividido en dos partes. El intento hubiera valido la pena para Ucrania, porque su ejército podría haber bloqueado a las unidades del ejército ruso en el Donbas, lo que hubiera representado una seria amenaza para Crimea y Sebastopol, la principal base militar de la Flota del Mar Negro.

Del ataque a la defensa

Al darse cuenta de la importancia estratégica de la región, Rusia comenzó a transferir unidades allí, lo que a veces provocó pérdidas en otras secciones del frente. Por ejemplo, el 35 Ejército de Armas Combinadas se retiró de Izium, lo que contribuyó a la retirada de Rusia de la región de Jarkov en septiembre del año pasado.

A partir de ahí, el ejército ruso construyó una línea de defensa en profundidad, tarea en la que participaron trabajadores civiles. Cerca de Melitopol construyeron una línea de defensa de dos niveles con un cuadro interior y dos zonas de seguridad. Tokmak y el pueblo de Ocherevatoye estaban preparados para la defensa puntual.

Al evaluar las medidas de defensa de Rusia en esta área, es posible decir que incluso si la ejército ucraniano lograra romper esta línea de defensa, enfrentaría muchas dificultades. Las reservas rusas entrenadas habrían desplegado una contraofensiva y atacado los flancos del ejército ucraniano desde la región de Jerson y la República Popular de Donetsk. El terreno juega a favor del ejército ruso: las tropas se apoyan en particular en los puntos más altos de la región de Zaporiya, cerca de Kamysh-Zarya y Rozovka.

Finalmente, incluso con las mejores fortificaciones, una línea de defensa efectiva es imposible sin soldados motivados y entrenados que trabajen junto con la artillería, la inteligencia y la fuerza aérea. Es por eso que las unidades de élite de la 42 División de Fusileros Motorizados del 58 Ejército se colocaron en la primera línea de defensa de Rusia en dirección a Melitopol, que es de importancia estratégica.

Las expectativas de la OTAN y sus medios de propaganda

Los medios occidentales estaban entusiasmados con las perspectivas de la ejército ucraniano en el sector de Zaporiya. Por ejemplo, el “experto” militar estadounidense John Deni dijo que los ucranianos usarían equipo militar occidental para derrotar fácilmente a Rusia en su contraofensiva.

Las esperadas batallas fueron presentadas por los medios como un punto decisivo de la guerra. Los medios desestabilizaron a los dirigentes ucranianos, obligándolos a justificar el retraso en el inicio de la operación y pedir silencio sobre el tema. Sin embargo, esta situación solo preocupó a los dirigentes ucranianos, mientras que la sociedad, inspirada por la ayuda militar occidental y las numerosas promesas de los políticos, esperaba un éxito inminente.

En Rusia, sin embargo, se estaba gestando una situación opuesta. La sociedad rusa aún no se había recuperado por completo de los reveses en la región de Jarkov y la retirada de Jerson, viendo estos eventos como señales de que la operación militar iba en contra de sus objetivos originales. Estas opiniones fueron apoyadas por algunas personas que, por razones políticas, criticaron a la dirección militar rusa.

Incluso la victoria en Bajmut (Artyomovsk) no levantó por completo el ánimo de la opinión pública; muchas personas atribuyeron este éxito únicamente a los esfuerzos de Wagner, y no al ejército regular ruso, que se encargaría con el bloqueo de la contraofensiva de Ucrania. Como resultado, la sociedad rusa se preocupó por el inminente ataque de las ejército ucraniano que, de tener éxito, aumentaría la apatía rusa y contribuiría a una mayor desmoralización.

Ucrania despliega nuevas brigadas

La ejército ucraniano debía traer a la contraofensiva unidades recién formadas, en su mayoría equipadas con armas occidentales y entrenadas por instructores occidentales. Estas brigadas permanecieron en la retaguardia durante mucho tiempo. Solo algunas unidades (como las brigadas 46 y 77 formadas durante el verano) fueron enviadas a Bajmut (Artyomovsk), donde alcanzaron excelentes resultados.

Otras brigadas continuaron su entrenamiento, aprovechando el tiempo ahorrado por la sangre de las unidades “más viejas”. Por ejemplo, la Brigada 79 luchó en Maryinka, un suburbio de Donetsk, durante un año y medio sin ser relevada. En lugar de enviar nuevas unidades para reemplazarlos, el mando ucraniano ha seguido explotando a los combatientes hasta el día de hoy.

Todo esto con el fin de mantener las nuevas unidades fuertes y listas para la contraofensiva contra Rusia. Ucrania esperaba que las nuevas brigadas aseguraran su marcha victoriosa hacia el Mar de Azov, lo que significaría no solo la victoria de Kiev sobre Moscú, sino también el triunfo de las armas y el entrenamiento militar occidentales. Sin embargo, estas esperanzas no se materializaron.

El saliente de Vremyevsky: la sección más vulnerable de la defensa rusa

El 4 de junio Ucrania lanzó su contraofensiva realizando un ataque de distracción (que luego se convirtió en el ataque principal) en el saliente de Vremyevsky. Aparentemente, el objetivo era sacar las reservas del ejército ruso y arrastrarlas a la batalla en esta área. Estos ataques continuaron durante varios días, pero sin éxito.

Durante el segundo ataque, el 10 de junio, el ejército ucraniano actuó con mayor eficacia y el 13 de junio, Rusia se retiró de las aldeas de Novodarovka, Neskuchnoye, Storozhevoye, Blagodatnoye y Makarovka. El 26 de junio, los ucranianos tomaron el control de Rovnopol y algunas posiciones en los campos en dirección a Novodonetsky y Priyutnoye.

En tres semanas de combates, el ejército ucraniano se apoderó de seis pueblos, todos los cuales había sido evacuados con antelación. Cabe señalar que el Saliente Vryemyevsky fue inicialmente extremadamente poco práctico para la defensa rusa: rodeado por fuerzas ucranianas en los flancos, también tenía el río Mokriye Yaly fluyendo por el centro de las posiciones rusas. Por lo tanto, las fuerzas de Moscú solo podían confiar en varias alturas en los flancos.

Sin embargo, incluso si el terreno estaba a su favor, el ejército ucraniano no tuvo mucho éxito. El avance insignificante tuvo un alto precio: el equipo occidental fue destruido y los datos indirectos muestran que el enemigo sufrió grandes pérdidas. Sin embargo, los intentos de Kiev por abrirse paso continúan. Actualmente, el ejército ucraniano se encuentra con las defensas rusas en Staromayorsky y Urozhaynoye, y espera flanquearlas, lo que solo las acerca a posiciones más fortificadas.

El safari de Orejov y la derrota mediática de Ucrania

El 7 de junio el ejército ucraniano comenzó a moverse en dirección a Melitopol. Inicialmente, la tarea recayó en la Brigada de Asalto de Montaña 128, una unidad que ya había sufrido muchas bajas. En dirección a Vasilevka, la brigada intentó ocupar el pueblo de Lobkovo.

Al día siguiente, el ejército ucraniano lanzó una ofensiva supuestamente dirigida por la 47 Brigada Mecanizada, armada con los nuevos tanques Leopard alemanes. Este ataque terminó mal para los ucranianos: la operación fracasó, los equipos occidentales fueron destruidos y Rusia publicó imágenes de video comprometedoras que se viralizaron en internet.

Inicialmente, el ejército ucraniano negó que hubiera desatado ninguna contraofensiva, hasta que el 10 de junio la creciente presión obligó a Zelensky a confirmar el inicio de la misma y las bajas sufridas, mucho antes de que tuviera un éxito de interés periodístico para presentarlo al público. La estrategia de Ucrania es generalmente mantener sus acciones en secreto hasta que el público y la prensa puedan tener pruebas convincentes de las victorias de Ucrania. Esta vez, sin embargo, las imágenes de los tanques Leopard quemados obligaron a Ucrania a romper la regla.

Batallas en curso al sur de Orejov

Posteriormente, Ucrania logró lograr algunos éxitos en este sector. El aumento de la presión en el frente obligó al ejército ruso a retirarse de dos pueblos más: Lobkovoe y Pyatijatka, donde tuvieron lugar largas batallas. Actualmente, el ejército ruso mantiene sus posiciones defensivas cerca del pueblo de Jerebyanka.

Hacia el este, el ejército ucraniano pudo avanzar a través de los campos hacia el pueblo de Rabotino, que se encuentra en la carretera de Orejov a Tokmak. Ambos bandos han sufrido bajas, pero Ucrania también está perdiendo un activo vital, el tiempo, a medida que se ralentiza el ritmo de la contraofensiva.

Además, la Fuerza Aérea Rusa sigue atacando los almacenes y áreas de preparación del ejército ucraniano. Todo esto aumenta el costo de la contraofensiva y hace que el éxito final del ejército ucraniano sea aún más improbable.

Las esperanzas rotas de una guerra rápida

La serie de derrotas decepcionó a la sociedad ucraniana, que esperaba una operación rápida y un avance en el frente. Cada dos semanas, el periodista ucraniano Roman Shrike pregunta a sus suscriptores de Telegram sobre la duración estimada de la guerra. El 15 de junio la opción de que la guerra continuará durante más de un año recibió por primera vez más de la mitad de los votos.

El propagandista Aleksey Arestovich señaló que el éxito de Ucrania en la región de Jarkov es una excepción a la regla y no puede repetirse una y otra vez. Describió la lucha en la región de Zaporiya como “una lucha sangrienta acompañada de pérdidas en ambos lados”. Para que la próxima ofensiva de Ucrania tenga más éxito, Arestovich cree que el país necesita aviones occidentales.

Mientras tanto, los ucranianos de a pie, algunos de los cuales se han visto obligados a convertirse en refugiados mientras que otros han perdido sus trabajos o han sido reclutados a la fuerza, creen que la situación actual, en la que el país se empobrece día a día y la gente corre peligro a diario, puede durar muchos años más.

Todo esto está ejerciendo presión sobre la empresa, que no ve una victoria rápida a la vista. Al mismo tiempo, varias ciudades, incluida gran parte de kiev, anunciaron una movilización general en nombre de sus consejos regionales. La movilización general en Ucrania ya está en vigor desde el 24 de febrero del año pasado, pero estas nuevas declaraciones muestran una nueva desesperación. Preocupa especialmente la orden dada a todas las personas sujetas al servicio militar de presentarse en las oficinas de alistamiento militar, hayan recibido o no personalmente una citación.

La presión occidental obligó a Zelensky a hacer un movimiento, a pesar de saber que su baza no era buena.

Vladislav Ugolny https://www.rt.com/russia/578910-zelenskys-zugzwang-ukraines-blitzkrieg-has-failed/

El director de la CIA viaja a Kiev para preparar la negociación con Rusia

El director de la CIA, William Burns, ha viajado en secreto a Kiev para transmitir a Zelensky un plan de negociaciones con Moscú antes de que sea demasiado tarde.

Además de Zelensky, Burns se reunió con los dirigentes de la inteligencia ucraniana.

El viaje se realizó en junio, según el Washington Post, y no se hizo público en aquel momento, que coincidió con el fracaso la contraofensiva del ejército ucraniano en el sureste del país contra las tropas rusas.

Los dirigentes ucranianos le presentaron planes para retomar los territorios ocupados por el ejército ruso, antes de comenzar las negociaciones de alto el fuego a finales de año.

El director de la CIA viaja a Ucrania regularmente desde el comienzo de la guerra hace más de un año.

El viaje se produjo antes del Golpe de Estado del pasado 24 de junio por de las tropas de Wagner. Burns telefoneó al jefe de la inteligencia exterior rusa, Serguei Naryshkin, después de la asonada, para asegurarle que Estados Unidos no estaba involucrado.

Los envíos de armas nunca son suficientes

En una entrevista publicada el viernes por el Washington Post, el comandante en jefe del ejército ucraniano, Valery Zalujny, insistió en que la falta de armamento, en particular de aviones de combate, ha limitado la contraofensiva.

El martes Estados Unidos anunció una nueva ayuda de 500 millones de dólares para apoyar la contraofensiva, que incluye municiones para las defensas antiaéreas y vehículos blindados.

En esa misma línea hay que incluir las declaraciones de Frederick Hodges, antiguo comandante del contingente militar estadounidense en Europa. Según Hodges, Ucrania puede liberar Crimea antes de que finalice este verano… si la OTAN amplía la ayuda otorgada al ejército ucraniano. El general pide proporcionar a Kiev sistemas de misiles ATACMS para que las fuerzas armadas ucranianas puedan llegar a Crimea y obligar a la Flota del Mar Negro a salir de Sebastopol.

Los envíos de armas se suceden porque los espadones de la OTAN siguen creyendo que (casi) todo es cuestión de enviar más o mejores armas, a pesar de que una parte de los mismos resultaron inadecuados para esta guerra, mientras que otros nunca llegan a su destino, según el New York Times.

La guerra está demostrando que el equipamiento entregado no estaba diseñado para guerras como la de Ucrania, sino para otro tipo de guerras, como la de Somalia, o bien para vender la producción en las ferias de armamento.

Esta madrugada se ha escuchado una explosión en Kiev sin que hayan sonado las alertas antiaéreas. Al parecer la aviación rusa está probado el dron de ataque pesado S-70 Ojotnik, que es indetectable para los radares que la OTAN ha instalado en la capital ucraniana.

Negociación no, capitulación sí

Por el contrario, hay quien relaciona el viaje de Burns a Kiev con un plan de la OTAN para hacer capitular a Rusia en las próximas semanas. El primer paso es volar la central nuclear de Zaporiya. Naturalmente, la propaganda de la OTAN responsabilizará a Rusia.

Esa campaña de intoxicación ya ha comenzado. Desde hace varios días la OTAN, seguida de Ucrania, viene declarando regularmente que si Rusia vuela la planta, habrá una respuesta de la OTAN con armas nucleares.

La segunda etapa será que Ucrania sea admitida como “miembro temporal” de la OTAN, durante la cumbre del 11 y 12 de julio.

El tercer paso será que la OTAN declare que uno de sus miembros, Ucrania, ha sido atacado y que se debe aplicar el artículo 5 de los estatutos de la OTAN, la defensa colectiva, que deberá contar con la firma de todos los miembros.

El cuarto paso será un ultimátum de la OTAN a Rusia: la retirada inmediata de las tropas rusas del Donbas; en caso contrario, se llevarán a cabo ataques nucleares.

El contencioso de Crimea no se planteará en un primer momento. Será tarea del próximo gobierno ruso. La OTAN sigue transmitiendo que Putin ha quedado debilitado por la intentona de Wagner, que ya no cuenta con el apoyo de la oligarquía rusa y que, por lo tanto, aceptará las condiciones de la OTAN.

Según este plan, Ucrania habrá ganado entonces los dos juegos: la derrota de Rusia y la adhesión a la OTAN.

El único problema es que Rusia no aparece para nada en ese plan tan perfecto. ¿No responderá Rusia?

Los ejercicios ‘Air Defender 2023’

Los ejercicios de la OTAN “Air Defender 2023” que tuvieron lugar del 12 al 23 de junio de este año parecen abonar el criterio de que la OTAN no piensa en la negociación sino en la capitulación.

Se dieñaron como una operación ofensiva aérea en el territorio de Donbas y Crimea copiada de la Operación “Deliberate Force” implementada por la OTAN en 1995 en Bosnia.

“Air Defender 2023” fueron los ejercicios aéreos más grandes en la historia de la OTAN. El mismo día, todos los portamisiles estratégicos del 20 Escuadrón de submarinos estadounidenses anclaron en el Atlántico.

En la OTAN algunos quieren llevar a cabo esa operación al final del verano, cuando la defensa rusa es más vulnerable debido a la afluencia de turistas a Crimea. El mejor indicador de los planes será la transferencia de cazas F-16 a Ucrania.

Pero, como ya hemos explicado en otra entrada, es poco probable que los pilotos ucranianos estén a los mandos de los F-16. La OTAN necesita a sus propios hombres.

Sin embargo, por sí sola la Fuerza Aérea no puede asegurar la victoria. El objetivo sería infligir el máximo daño a las fuerzas marítimas, terrestres y aéreas rusas en el teatro de operaciones. Por lo tanto, la OTAN quiere invertir la ecuación y lograr una superioridad, y no sólo aérea, que hasta ahora no ha tenido.

Rusia está preparada para sabotear los cables submarinos de sus enemigos

Tras la destrucción en septiembre de los gasoductos Nord Stream, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev, dice que se sienten libres de cortar los cables de comunicaciones submarinos de los enemigos del país.

“Si partimos de la complicidad comprobada de los países occidentales en la explosión de los Nord Streams, ya no tenemos ninguna restricción, ni siquiera moral, que nos impida destruir los cables de comunicación de nuestros enemigos en el fondo de los océanos”, ha declarado.

El mes pasado, David Cattler, jefe de inteligencia de la OTAN, advirtió sobre el creciente riesgo de tal acción: “Existen temores crecientes de que Rusia esté apuntando a cables submarinos y otras infraestructuras críticas en un esfuerzo por perturbar la vida occidental y ejercer influencia sobre los países que brindan seguridad a Ucrania”, dijo a la prensa.

“Rusia está mapeando activamente la infraestructura crítica de los aliados, tanto en tierra como en el fondo del mar”, añadió Cattler.

Los océanos son un entorno rico en objetivos militares. Más de 400 cables submarinos transportan más del 95 por cien del tráfico internacional de internet. “En total, transportan un estimado de 10 billones de dólares estadounidenses en transacciones financieras todos los días, lo que convierte a estos cables en un verdadero eje económico”, dijo Cattler.

En febrero, citando “una fuente con conocimiento directo de la planificación de las operaciones”, el periodista estadounidense Seymour Hersh aseguró que los buzos de la Marina de Estados Unidos llevaron a cabo el sabotaje de los oleoductos Nord Stream aprovechando un ejercicio militar de la OTAN.

El mes pasado, un equipo de periodistas europeos informó de que la pista de los atentados conducía a Polonia y Ucrania. Los autores de la voladura viajaron en un yate de 15 metros alquilado a una empresa polaca y amarrado en una pequeña isla danesa cerca del lugar del gasoducto.

En lo que parece ser una estratagema de propaganda orquestada para negar la intervención de Estados Unidos en un acto de guerra económica, varios medios de comunicación informaron de que la CIA había advertido al gobierno ucraniano que no destruyera los gasoductos.

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