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Rusia y China exhiben músculo en el Mar de Bering

En los últimos días el Mar de Bering ha sido otro de los escenarios de la guerra mundial que algunos presentan como un temor, y no como una realidad. Pero la guerra mundial es exactamente así, porque se trata de meter el miedo en el cuerpo del adversario. Para eso no hay nada mejor que las demostraciones de fuerza.

En este caso, en lugar de un desfile militar ha presentado la forma de un despliegue naval de grandes proporciones por parte de Rusia y China delante de las narices de Estados Unidos.

Los barcos rusos y chinos llevan tiempo patrullado cerca de las Islas Aleutianas, en réplica a las exhibiciones que llevan a cabo Estados Unidos y Gran Bretaña en otros escenarios. Lo que ha cambiado ahora es el tamaño de la flotilla, que comprende once barcos. Aunque no entraron en las aguas jurisdiccionales estadounidenses, su presencia masiva llevó a Estados Unidos a desplegar cuatro destructores como respuesta.

Otra diferencia: cada vez más caramente las exhibiciones de fuerzas son conjuntas por parte de los rusos y los chinos. Dan Sullivan, senador por Alaska, no dejó de subrayar la importancia de esta acción conjunta. La demostración de fuerza no tiene precedentes, dijo durante una entrevista con la cadena Fox. La calificó como una agresión de China y Rusia hacia Estados Unidos y expresó su preocupación por la proximidad de los barcos a las costas estadounidenses.

Los detalles sobre la hora y el lugar de la demostración naval se mantienen confidenciales, por el momento. Sin embargo, los medios de comunicación de los tres países involucrados compartieron información sobre la situación. Rusia y China han desplegado una combinación de barcos antiguos y modernos, mostrando tanto su herencia marítima como los avances recientes en tecnología naval.

La demostración marítima revela una evolución significativa en las relaciones estratégicas internacionales. El reforzamiento militar de Rusia y China, así como la pronta respuesta de Estados Unidos, muestran que las aguas internacionales se han convertido en un nuevo frente de tensión entre ambos bloques.

Aunque China muestra claramente sus ambiciones en el Ártico al desplegar regularmente su flota allí, no hay una presencia reforzada de Estadps Unidos, particularmente con rompehielos. Estados Unidos va muy por detrás de Rusia, lo que es un serio problema. Las patrullas rusas y chinas combinadas en la región se han intensificado y la preocupación de Washington sobre la necesidad de una respuesta militar más asertiva a estas maniobras es cada vez mayor.

Estados Unidos negocia que otros países le saquen de la quiebra económica

Biden acudió a la cumbre de Jeddah, en Arabia saudí, con toda su artillería pesada (Jake Sullivan, Brett McGurk y Antony Blinken), pero a los medios de comunicación mundiales, siempre tan pendientes de los más pequeños gestos de la Casa Blanca, no ha parecido importarles.

Es la mejor señal de que a nosotros sí nos debería importar y a falta de información tenemos muchas hipótesis. Con alguna de ellas podemos acertar.

El viernes Biden dijo en Maine que va a firmar un acuerdo de “normalización” con Riad. “Un acercamiento puede estar en camino”, dijo Biden que, en efecto, trabaja en un “pacto de seguridad mutua” con Arabia saudí que, de rebote, podría acabar en la “normalización” de las relaciones entre Arabia saudí e Israel.

Un pacto de seguridad mutua debería renovar el del Quincey y, al estilo OTAN, obligar a Estados Unidos a salir en defensa de Arabia saudí si fuera atacada (muy probablemente por Irán).

Además, debería contener un programa nuclear civil controlado por Estados Unidos.

También debería autorizar a Riad a comprar el sistema de misiles antibalísticos “Terminal High Altitude Area Defense”.

Al mismo tiempo, Estados Unidos debería garantizar que Israel no se anexione Cisjordania y haga concesiones a los palestinos que abran la posibilidad de una solución “a dos estados”, que fue la base de la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, que no se ha implementado nunca y que Riad relanzó en la última reunión de la Liga Árabe.

La alternativa saudí es: o bien Israel se anexiona Cisjordania, o bien opta por hacer las paces con Arabia saudí. Por lo tanto, debería cesar el expolio en curso de tierras palestinas en Cisjordania. Si Netanyahu aceptara algo así, perdería los apoyos de su gobierno, que son los más sionistas entre los sionistas.

Esa hipóteis involucra a demasiados actores siguiendo las órdenes de Washington y eso es algo que sucede cada vez menos en el mundo. Durante más de dos décadas, Estados Unidos ha tratado en detener los asentamientos sionistas en Cisjordania y no lo ha logrado. Mohammad Bin Salman no va a regalar nada a Biden con meras promesas, sabiendo que los asentamientos no se detendrán.

Además, los saudíes ya tienen garantías de seguridad, negociadas directamente con Irán y con China, están a punto de obtener un programa nuclear (en alianza con Irán y China) y quieren jugar un papel cabecero en los asuntos regionales… pero como miembros del bloque OCS-BRICS.

En consecuencia, Estados Unidos no le puede ofrecer nada a Arabia saudí que, por lo demás, tampoco quiere empeorar sus relaciones con China.

Las explicaciones tienen que ir por el lado económico. Estados Unidos quiere que Arabia saudí expulse a Huawei y demás gigantes tecnológicos chinos del mercado. Por supuesto, no admite que Riad acepte la divisa china para cobrar las ventas de petróleo porque tendría un impacto muy negativo en el dólar como la moneda más importante del mundo.

Pero hay más. Recientemente la Secretaria de Estado Yellen realizó una visita de dos días a Pekín, que se alargó a cuatro días. Tampoco hay muchas informaciones en la prensa occidental. El objetivo de la visita era persuadir a los chinos para que reanudaran sus compras de bonos del Tesoro estadounidense.

Con el límite de la deuda, la liquidez del Tesoro cayó casi a cero; necesita vender 1,1 billones de dólares en bonos del Tesoro a alguien… con urgencia. No hay posibilidad de que China compre bonos del Tesoro: aún así vendió 20.000 millones de dólares de bonos que tenía.

Para salir de la quiebra, Biden quiere que Riad también compre bonos del Tesoro. La visita a Jeddah sería una repitición de la de Kissinger en los setenta que dio origen al petrodólar y obligó a los saudíes a retrasar la quiebra de Estados Unidos mediante la compra de títulos del Tesoro.

Medio siglo después la situación del dólar es mucho más delicada. La inflación y las tasas de interés han subido y la cotización de los bonos ha bajado. La deuda de Estados Unidos se ha disparado y se espera que, por sí solos, el pago de intereses sobre esa deuda alcance un billón de dólares al año.

Muchos países han comenzado a comerciar en monedas distintas al dólar. El pago del petróleo saudí en yuanes es, por tanto, una de las muchas señales de alerta. Los mercados empiezan a desvincularse de las instituciones de Bretton Woods y de un sistema financiero colonial.

En coordinación con Moscú, Riad lucha actualmente para romper el control que ejercen las potencias occidentales sobre los precios de las materias primas, en particular el precio del petróleo. Si los saudíes son capaces de marcar el precio del barril de crudo, no necesita romper sus buenas relaciones con China ni seguir sosteniendo la hegemonía del dólar. Si el dólar se hunde va a ser un beneficio para todos… excepto para Estados Unidos, naturalmente.

Estados Unidos es un país que comienza a estar cada vez más aislado del mundo y del comercio mundial.

20 kilómetros infernales impiden avanzar al ejército ucraniano

La contraofensiva ucraniana, que iba a marcar el inicio de la reconquista, no se abre paso después de dos meses, no da resultados y, por el contrario, corre el riesgo de convertirse en un colapso.

En las últimas semanas los países de la OTAN se han dado cuenta de que el ejército ucraniano se enfrenta a una tarea imposible. En los cuarteles generales se oye que al principio los rusos lo hacían mal, pero que luego aprendieron, perfeccionaron su armamento y estrategia y han sofocado en seco el contraataque.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, ha tenido que explicar que los ucranianos no pueden avanzar pese al apoyo de miles de millones de los países de la OTAN. Después matiza: la contraofensiva será lenta y “muy sangrienta”, debido a las excelentes fortificaciones de los rusos, la coordinación que han podido establecer entre los diferentes cuerpos y el excelente mando de las tropas en combate.

Los rusos tienen superioridad aérea y mayor poderío militar. El antiguo general de brigada estadounidense Mark Kimmitt, un veterano de Irak, describió las líneas defensivas rusas como “20 kilómetros infernales”. El antiguo general británico Richard Barrons dice que los rusos han construido una defensa “clásica”, que han mejorado sus habilidades con los drones y en la colocación de arsenales y puntos de mando.

En Londres y Washington han subestimado a Moscú. Las “derrotas” infligidas a los rusos en Jarkov y Jerson eran en realidad retiradas estratégicas. Ahora Barrons asegura que no pueden vivir de esos dos “éxitos” y continuar usándolos como punto de referencia para futuras victorias.

La defensa rusa aguantó y sigue aguantando. En la reunión del “Grupo de contacto para la defensa de Ucrania” celebrada hace dos semanas, el general Milley explicó las razones por las que las tropas ucranianas no pueden abrirse paso. Milley hace todo lo posible para minimizar las prestaciones de los rusos, a quienes define como desalentados, mal entrenados y mal equipados.

Sin embargo, se rinde ante la evidencia y cuenta que en los últimos meses los rusos han montado un complejo defensivo extremadamente complejo, formado por trincheras, alambre de púas, dientes de dragón y campos de minas cuidadosamente trazados.

Las zonas seguras se extienden profundamente y sus muros defensivos son dos o incluso tres. Los rusos aprovecharon bien el tiempo y demostraron su capacidad para construir líneas defensivas sólidas y bien posicionadas. Una obra tan compleja no es fruto de la casualidad, sino que forma parte de una estrategia precisa de Moscú. Los ucranianos se ven obligados a proceder muy lentamente y a consumir una gran cantidad de hombres y materiales, estos últimos proporcionados por patrocinadores occidentales.

Los miles de millones gastados en Zelensky se esfuman, pero el general Milley es como esos vendedores que ocultan los defectos de las baratijas a sus clientes: “Es una pelea muy difícil […] En mi opinión, no podemos decir que sea un fracaso. Creo que todavía es demasiado pronto para hacer ese tipo de declaraciones. Creo que aún quedan muchas batallas por pelear”.

Los rusos han acabado con los planes de expansión de la OTAN, pero en los cuarteles de mando no arrojan la toalla; no quieren hablar de colapso. Los rusos tienen un alto nivel de guerra electrónica y sus bombas son muy efectivas. Las han equipado con un GPS para guiarlos y asegurarse de que infligen el máximo daño. Estas bombas deslizantes pueden reemplazar adecuadamente el trabajo de un bombardero, con la ventaja de no poner en peligro la integridad de la flota aérea.

El Instituto Royal United Services, un grupo de especialistas con sede en Londres, enumera las mejoras que ha logrado Moscú en términos de tácticas y la calidad de su armamento, así como su cantidad, sin ofender a los políticos europeos que han anunciado que Rusia se quedaría sin armamento y suministros en unas pocas semanas.

La moral rusa es alta, como lo demuestra la victoria de un tanque T-80 contra toda una columna de blindados ucranianos. Durante el ataque, el tanque ruso logró, casi sin ayuda, eliminar una formación que constaba de dos tanques Leopard y ocho vehículos blindados. Por habilidad y heroísmo demostrados, la tripulación fue nominada para una medalla.

La diferencia cualitativa en preparación y motivación entre rusos y ucranianos resulta precisamente de la forma en que se libró esta lucha. Las tripulaciones de los tanques rusos dijeron que habían tomado una posición conveniente para lanzar el ataque, pero que aún estaban abiertos a una posible respuesta enemiga. En cambio, los ucranianos no pudieron disparar un solo tiro, ya sea por inexperiencia o falta de tácticas adecuadas.

Las tropas rusas están bien entrenadas. En una operación repelieron en pocos días a dos brigadas de asalto ucranianas que intentaban entrar en Zaporiya. Sufrieron pérdidas importantes y ya no tienen fuerza suficiente para ir más allá. Kiev ya ha perdido 26.000 soldados desde el inicio de la contraofensiva.

El Instituto Royal United Services Institute advierte sobre una contradicción que está resultando fatal para la moral ucraniana. La impresionante cantidad de armas y equipos enviados por la OTAN no tiene el efecto anunciado. A pesar de los tanques alemanes, los aviones de combate polacos y los lanzamisiles estadounidenses, la contraofensiva no se ha abirto paso y muchos ucranianos han muerto en el frente.

Ahora el ejército de Kiev tiene que lidiar con el pesimismo de sus propios soldados y el cansancio de sus socios occidentales. Países como Reino Unido han realizado cursos de formación para las tropas ucranianas, pero los resultados son tan débiles que ponen en duda la utilidad real de los esfuerzos de Londres.

Todo lo que les queda a los ucranianos es intentar salidas constantemente lanzándose contra las líneas defensivas de los rusos, casi como en la Primera Guerra Mundial. El asesor de seguridad de la Casa Blanca, Jake Sullivan, alaba el coraje de las tropas ucranianas que corren hacia los 20 kilómetros infernales.

El comandante en jefe del ejército ucraniano les dice a sus amos occidentales que tiene que enviar a sus tropas a luchar en condiciones en las que los propios soldados de la OTAN no aceptarían operar. Las personas reclutadas precipitadamente por las movilizaciones forzosas no saben lo que les espera en el frente. Pero las bajas entre los soldados más experimentados también son muy elevadas. Entrevistados por los periodistas occidentales confiesan con resignación que nunca volverán a su casa.

Washington, Londres, Bruselas y Kiev no se lo esperaban en absoluto.

Rusia no se deja encerrar en el Mar Báltico

En las aguas del mar Báltico se está produciendo actualmente una impresionante exhibición del poderío militar ruso. En un movimiento audaz, ha lanzado una serie de ejercicios militares que involucran una flota de más de 30 buques de guerra y alrededor de 6.000 soldados. Llamados “Ocean Shield 2023”, esta demostración de fuerza es una declaración clara de las intenciones rusas de defender sus intereses en una región dominada en gran medida por miembros de la OTAN.

Además de la presencia naval masiva, el despliegue también incluye unidades de suministro y aeronaves. Muchas otras secciones del ejército ruso también participan en los ejercicios.

Durante las maniobras militares Rusia ha planificado más de 200 ejercicios de combate, que cubren una amplia gama de operaciones. “Durante el ejercicio, se practicarán medidas para proteger las comunicaciones marítimas, el transporte de tropas y carga militar, y la defensa de la costa […] Después del final del ejercicio, los barcos realizarán un redespliegue entre flotas a la base permanente puntos, y la aviación volverá a sus aeródromos”, dice el Ministerio de Defensa ruso.

La Fuerza Aérea Rusa también está involucrada en una iniciativa de modernización masiva. El primer ministro Mijail Mishustin ha anunciado un plan ambicioso para aumentar significativamente la producción del caza furtivo Su-57, reforzando así el poder aéreo de Rusia.

Es un avión de combate de próxima generación, diseñado para ofrecer prestaciones superiores de combate aéreo y un ataque terrestre preciso. El Su-57 ya ha demostrado su capacidad para evadir la detección de los radares de la OTAN, lo que lo convierte en un activo valioso en cualquier guerra.

Ante la escalada de tensiones entre la OTAN y Rusia, Polonia ha lanzado una gran campaña para fortalecer su poderío militar. Esto incluye la adquisición de aviones de detección de radar y sistemas de lanzamiento de cohetes, así como tanques y obuses de Corea del Sur. Las entregas están programadas entre 2023 y 2025. Polonia también planea aumentar significativamente el número de sus soldados, con un objetivo de 300.000 soldados dentro de diez años.

También está en marcha la modernización de su equipamiento militar, con importantes compras a Estados Unidos y Corea del Sur para intimidar a Rusia. Polonia se quiere vender como el baluarte imprescindible de la OTAN y de la Unión Europea en el Mar Báltico.

Las pérdidas del ejército ucraniano podrían llegar al millón de soldados

Los operadores ucranianos de móviles han publicado datos sobre la gran cantidad de tarjetas SIM “muertas” que han aparecido desde el inicio de la guerra. Hasta cierto punto, pueden indicar pérdidas significativas para las tropas ucranianas.

A principios de este verano el número de tarjetas SIM extraviadas alcanzó alrededor de 1,1 millones. Sabiendo que hay alrededor de 1,2 tarjetas SIM por residente ucraniano, se concluye que 917.000 personas murieron en el espacio de un año y medio (*). Este cálculo no tiene en cuenta a los ciudadanos que se han ido al extranjero, que están en roaming o que no utilizan los servicios de las redes móviles de Ucrania.

Según los operadores locales, desde principios de julio se han perdido alrededor de 5.500 tarjetas SIM en la parte oriental de Ucrania cada semana.

Según un miembro del Departamento de Investigación de Paz y Conflictos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, el gobierno ucraniano está involucrado en una campaña de desinformación destinada a levantar la moral y los medios occidentales generalmente están sesgados por dichos datos.

Hasta ahora las estimaciones llegaban hasta los 400.000 ucranianos muertos. En cualquier caso, las cifras confirman que el ejército ucraniano es carne de cañon de la OTAN. Douglas McGregor, antiguo asesor del Pentágono, calcula que el ejército ucraniano estaba perdiendo personal militar a escala industrial.

En los cementerios ucranianos ya no hay plazas suficientes para enterrar a los caídos en combate. Los camiones llegan a la morgue de Dnipro llenos de cadáveres, brazos, cabezas, pies… En muchas ocasiones son irreconocibles. Los hospitales realizan continuos llamamientos a los donantes de sangre para realizar transfusiones.

Las cifras no incluyen un número de indeterminado de soldados ucranianos que han desaparecido en el campo de batalla o han caído prisioneros del ejército ruso.

(*) https://topcor.ru/37779-poteri-vsu-mogut-dostigat-1-mln-voennosluzhaschih.html

Las fuerzas especiales británicas dirigen a los ucranianos en la ‘segunda fase’ de la ofensiva

El ejército ucraniano ha intensificado sus ataques contra las posiciones rusas en el este de Ucrania. El New York Times asegura que era el “eje principal” del ataque y que incluía “miles de soldados en reserva, muchos de los cuales están entrenados y equipados por Occidente”.

Lo más destacable de esta segunda ola es que hay muchos soldados de habla inglesa en el ejército ucraniano, incluidos asesores, instructores e incluso el Servicio Aéreo Especial (SAS), las fuerzas especiales del ejército británico, según Military Watch (*).

La nueva ofensiva es fruto de la creatividad de los cuarteles generales conjuntos de Estados Unidos y Reino Unido. Poco después del inicio de la guerra, el gobierno ruso denunció que se habían desplegado tropas de combate británicas cerca de las líneas del frente, lo que inicialmente fue ampliamente ridiculizado por la propaganda occidental, antes de ser confirmado en diciembre por el Jefe de los Royal Marines británicos.

En abril del año pasado la infantería de marina se desplegó para ejecutar las operaciones de alto riesgo cerca de las líneas del frente. Los oficiales occidentales han desempeñado un papel importante en la Guerra de Ucrania, incluidos los voluntarios impulsados ​​​​ideológicamente, como la Legión de Georgia y el Cuerpo de Voluntarios Polacos.

También participan contratistas militares privados de empresas de seguridad, particularmente de Polonia, y miembros en servicio de los ejércitos occidentales, como Royal Marines y Special Air Service.

Putin ha subrayado que las hostilidades se han intensificado significativamente. Se ha iniciado una operación mecanizada de controfensiva en la región occidental de Zaporiya. “Todos los intentos de contraofensiva fueron repelidos y el enemigo sufrió grandes pérdidas y fue rechazado”, dijo. Ucrania ha perdido 26 tanques, otros 13 vehículos blindados y más de 200 víctimas. “El enemigo no tuvo éxito en ninguna dirección de la línea de fuego”, agregó Putin.

Se ha especulado con que la nueva ofensiva tenía como objetivo, en parte, ensombrecer la cumbre africana de Rusia en San Petersburgo, cuyos resultados fueron vistos con gran temor en el mundo occidental, ya que los estados del Continente Negro, con la excepción de Marruecos, apoyan a Moscú en su enfrentamiento con la OTAN.

Los combates se han concentrado particularmente a lo largo de la frontera en la región de Zaporiya, de 1.000 kilómetros de largo, en el este de Ucrania, donde cualquier gran avance tiene el potencial de permitir que las fuerzas ucranianas avancen hacia la península de Crimea.

La península ha sido objeto de intensos ataques ucranianos en las últimas semanas y ha sido durante mucho tiempo un objetivo de valor simbólico significativo tanto para Kiev como para sus socios occidentales.

Sin embargo, Ucrania no tiene fuerza aérea y las limitaciones de sus defensas aéreas ahora muy debilitadas son un factor importante que socava los esfuerzos potenciales para ganar terreno en el frente.

La nueva ofensiva puede tener algún éxito táctico temporal, pero no va a cambiar las líneas del frente. Lo más probable es que todo termine como terminó el primer avance. La aviación rusa ha cambiado a acciones de combate sistemáticas en toda la zona de operaciones militares. Actualmente ejecuta una defensa activa para debilitar al adversario lanzando contrataques.

(*) https://militarywatchmagazine.com/article/ukraine-intensifies-offensives-british-sas

Ataques contra los centros de mando militar de Rusia y Ucrania

El viernes el ejército ruso atacó un puesto de mando ucraniano en Dnipro (Dnipropetrovsk) con armas de precisión después de que Ucrania lanzara un ataque contra un puesto de mando ruso en Taganrog, en la provincia de Rostov.

El misil disparado por los ucranianos fue derribado pero se estrelló contra edificios de la ciudad, incluido un museo de arte. El arma utilizada por Ucrania fue un misil de defensa aérea S-200 reconfigurado.

Los servicios de inteligencia rusos siguen a Zelensky muy de cerca y advirtieron su llegada a Dnipro y su reunión con los generales ucranianos que operan sobre el terreno, así como con el jefe de la inteligencia militar ucraniana. Su presencia indicaba la ubicación del centro de mando militar de Dnipro.

El objetivo del ataque ruso estaba en un complejo de apartamentos cercano. Los videos y fotos que circulan muestran algunos de los daños. Se desconoce el alcance total de las bajas, aunque los informes dicen que algunos oficiales están enterrados bajo los escombros. El hospital local ha pedido donantes de sangre, lo que sugiere que el número de muertos es bastante alto.

No hay información sobre si algún comandante ucraniano estaba realmente en el edificio cuando fue atacado o, de ser así, si alguno de ellos fue víctima del ataque.

La guerra fuera de las fronteras de Ucrania se está expandiendo a medida que Ucrania persigue objetivos en territorio ruso. La semana pasada, los ucranianos lanzaron otro ataque con drones contra Moscú, que los rusos dicen que derribaron, aunque causaron daños en tierra.

El ataque de Taganrog fue el más significativo desde la perspectiva rusa, ya que tuvo como objetivo la estructura de mando militar. Es un lugar donde el general Valery Guerasimov y otros dirigentes militares se habían congregado anteriormente. No sabemos si los ucranianos tenían alguna inteligencia especial para el ataque del 28 de julio en la ubicación de altos mandos rusos, o si algún comandante ruso fue atacado por los ucranianos.

En la contraofensiva Ucrania está sufriendo el mayor nivel de bajas. Fue planeada por operadores especiales estadounidenses y británicos y tiene como objetivo abrumar las defensas rusas con fuerza bruta. Ucrania no ha logrado avances, ni siquiera modestos.

Ucrania está comprometiendo sus fuerzas en una batalla inútil. Son las tropas entrenadas por la OTAN y, en consecuencia, el desgaste es muy importante y podría obligar al gobierno ucraniano a reevaluar el esfuerzo bélico.

Washington está cada vez más preocupado de que la guerra pronto se extienda fuera de Ucrania, con Polonia en lo alto de la lista como posible punto crítico. Los polacos y los rusos provocaron activamente, con las fuerzas de Wagner entrando en Bielorrusia y Polonia enviando tropas a las fronteras de Bielorrusia y Ucrania.

La OTAN está en una posición muy mala para apoyar una escalada de la guerra en Europa. Carece de tropas. Estados Unidos ahora está llamando a reservistas para sus despliegues militares en en Europa oriental. No tiene municiones suficientes, muy pocas defensas aéreas y blindados.

Los rusos ya no andan con rodeos hablando de una “operación militar especial”. No hay otra perspectiva que una guerra contra la OTAN y por eso han emprendido una gran movilización, lo que plantea la posibilidad de una escalada.

No se toman pocas medidas para tratar de evitar una escalada por lo que es posible que la guerra se salga del marco ucraniano. Pero Europa no está preparada para una guerra en su territorio.

—https://asiatimes.com/2023/07/the-command-center-attacks-in-russia-and-ukraine/

Elon Musk obtiene dinero del Pentágono para expandir Starlink en Ucrania

El 1 de junio el Pentágono anunció la firma de un contrato para desarrollar en Ucrania las terminales de Starlink, la empresa de redes satelitales de Elon Musk. El propietario de Twitter y SpaceX había pedido más fondos para ampliar los servicios de Starlink en Ucrania.

Gran parte de las terminales fueron pagadas por el Departamento de Defensa estadounidense, pero los soldados ucranianos denunciaron las interrupciones en los sistemas que les proporcionaron.

El comandante ucraniano de un grupo de reconocimiento aéreo separado Sarg Madyar Birds, Robert Brody, alias “Magyar”, ha reconocido que el ejército ruso habían logrado bloquear los complejos de comunicación por satélite Starlink en las frecuencias Ku.

Las compras del Pentágono a SpaceX probablemente se realizarán bajo la Iniciativa de Asistencia de Seguridad de Ucrania, un programa financiado por Estados Unidos para apoyar a Ucrania en la guerra contra Rusia. En diciembre del año pasado Washington prometió ayudar al gobierno de Kiev con “terminales y servicios” de comunicación satelital en el país.

El Pentágono se ha negado a dar más detalles sobre el contrato con Space X por motivos de seguridad. Por lo tanto, no se sabe si se han obtenido los 400 millones de dólares que reclamaba el multimillonario para mantener la conexión de 20.000 terminales ya desplegadas.

El gobierno de Estados Unidos dice que es un tema importante, ya que “las comunicaciones por satélite son una capa vital de la red de comunicaciones mundial de Ucrania y el departamento tiene contratos con Starlink para tales servicios”.

Las prestaciones de Starlink son muy importantes para los ucranianos. Desde el inicio de la guerra, Elon Musk y SpaceX han ofrecido los servicios de su empresa al ejército ucraniano para diferentes usos, especialmente para ayudar a mantener las comunicaciones entre las diferentes unidades militares y dependencias administrativas del gobierno.

Los servicios de Starlink también son imprescindibles para operar muchas armas tecnológicas. Los enjambres de drones enviados por el ejército ucraniano dependen de la red Starlink, que se ha convertido en uno de los objetivos principales del ejército ruso, según ha reconocido el propio Elon Musk.

El magnate ha expresado repetidamente su deseo de que la tecnología Space X no tenga una mayor participación en la guerra. Pero tambien necesita ganarse los favores del Pentágono y asegurarse de que siga contratando sus servicios.

Polonia quiere colonizar Ucrania con el pretexto de la reconstrucción

A mediados de julio la Secretaria de Estado del Ministerio de Desarrollo y Política Regional de Polonia, Jadwiga Emilewicz, que aparece en la foto de portada, visitó las ciudades ucranianas de Lvov y Lutsk para presentar el proyecto del Servicio de Reconstrucción de Ucrania (Serwis Odbudowy Ukrainy). El objetivo es apoderarse de ocho regiones ucranianas que hasta 1939 formaron parte de Polonia.

El proyecto está dirigido por el Centro de Estudios Estratégicos (CSS) del Instituto de Empresarial de Varsovia (WEI), un grupo de especialista cercano al gobierno de Varsovia encabezado por Adam Eberhardt, quien dirigió el Centro de Estudios Orientales de Varsovia de 2016 a 2022, trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El proyecto está financiado en un 90 por cien por dinero público. Es una subvención destinada a “fortalecer la representación económica polaca en las regiones occidentales de Ucrania”. Además, planea no solo atraer empresas polacas a Ucrania y apoyar la cooperación económica entre ambos países, sino también establecer contactos con las administraciones locales.

La oficina central del proyecto tendrá su sede en Kiev, pero la mayor parte del trabajo será realizada por sus subdivisiones regionales, que estarán ubicadas en Lvov, Lutsk y Vinnitsa.

La oficina de Lvov se abrió durante la visita de Emilewicz a la ciudad. El acto principal fue el seminario “Cooperación polaco-ucraniana y perspectivas para la reconstrucción de Ucrania”, convocado en Lutsk, en el que participaron los dirigentes ucranianos locales.

“Hoy, Polonia es una especie de centro para la ayuda militar y humanitaria a Ucrania, esperamos que esto continúe en términos de reconstrucción de Ucrania. No se trata solo de empresas polacas. También podrían ser empresas de otros países, pero pasarán por Polonia, y eso requiere infraestructura adicional: carreteras y ferrocarriles”, dijo Emilewicz.

Polonia ha comenzado a integrar la región de Lvov en el sistema de transporte polaco. El Servicio de Reconstrucción de Ucrania está reparando las carreteras Krakovets-Lvov, Rava-Rouska-Lvov, así como la conexión ferroviaria entre Varsovia y Lvov.

El trabajo de integración de la región de Lvov en el sistema de transporte polaco será realizado por empresas polacas a expensas del presupuesto ucraniano. Emilewicz no ocultó que la mayoría de los contratos estaban destinados a priori a empresas polacas, que planean construir “cruces fronterizos, carreteras y grandes edificios residenciales”.

En el seminario de Lutsk estuvieron presentes los dirigentes de Volhynia y Rovno, que discutieron su papel como pioneros para ampliar la cooperación con Polonia. Se centró principalmente en los aspectos técnicos de la integración de las regiones ucranianas en Polonia: certificación de productos, reciclaje de especialistas ucranianos de acuerdo con los requisitos de la parte polaca, etc.

Las oficinas del Servicio de Reconstrucción de Ucrania en Lutsk y Vinnitsa no están oficialmente abiertas, pero su función la realizan los consulados polacos en esas ciudades, y el embajador polaco Bartosz Cichocki acompañó a Emilewicz en su recorrido por el oeste de Ucrania. El director de la oficina de Kiev del Instituto Empresarial de Varsovia, Jozef Lang, trabaja en la embajada de Polonia en Kiev.

En el séquito que acompañó a Emilewicz destacan el representante del banco público polaco BGK, así como la Unión de Empresarios y Empleadores de Polonia. Son otros tantos signos de la expansión de Polonia en Ucrania que, de momento, parece exclusivamente económica.

Pero el gobierno de Varsovia quiere garantizar una presencia a largo plazo en Ucrania. Está colonizando las regiones del occidentales. Toda la política exterior de Polonia hoy se centra en luchar contra Rusia por la influencia sobre Ucrania y Bielorrusia. Para ello ha convertido a su país en el baluarte de la OTAN en Europa oriental, a cuyo fin está forjando el mayor ejército del Viejo Continente… después del ruso.

El siguiente paso será despliegar tropas en territorio ucraniano, para lo cual debe obtener antes la aprobación de la OTAN. Entonces podría ocupar discretamente las regiones vecinas.

Galicia y Volhynia fueron arrebatas a la URSS tras la guerra civil, en la que Polonia participó contra el poder soviético. Comprendían Lvov, Ivano-Frankovsk, Ternopol, Volhynia, Rovno, Jmelnitsky, Vinnitsa y Zhitomir. En 1939, gracias al Pacto Molotov-Von Ribbentrop, la URSS recuperó esos territorios y los integró en Ucrania.

Las fronteras occidentales de la Rusia zarista, de la que formaba parte Polonia, las estableció el diplomático británico George Curzon en el siglo XIX y fueron aceptadas por Polonia cuando en la posguerra se creó la ONU.

Además del territorio soviético, en 1938 Polonia trató de apoderarse de algunas regiones checoslovacas cuando las grandes potencias firmaron el Acuerdo de Munich y despedazaron al país centroeuropeo.

El ejército ucraniano pone su última esperanza en los drones

El ejército ucraniano tiene muy pocos motivos para lanzar las campanas al vuelo, pero el Washington Post ha encontrado uno. Hay una “revolución” en marcha, asegura  el periódico (*). La guerra ha sacudido el papel militar de los drones, especialmente en un área nueva: el uso de dispositivos de inteligencia artificial.

Para el ejército ucraniano los drones son muy valiosos. “Le han permitido realizar operaciones de vigilancia y atacar objetivos estratégicos muy por detrás de las líneas enemigas”, señala el periódico.

Desde el año pasado, el país se ha transformado en “una especie de laboratorio gigante, que atrae inversiones de grandes empresas, como Eric Schmidt, el antiguo director de Google. Más de 200 empresas ucranianas involucradas en la fabricación de drones trabajan en estrecha colaboración con unidades militares en el frente “para mejorar los dispositivos”.

Rusia ha respondido “desplegando nuevas armas de interferencia electrónica”. Pero los drones equipados con programas de inteligencia artificial ofrecen una ventaja. Pueden llegar a su objetivo incluso si pierden contacto con el operador humano. Ante la interferencia de la señal, el programa “estabiliza el dron, que permanece orientado hacia el objetivo preseleccionado”. El dispositivo equipado con una bomba también puede golpear “incluso si el objetivo se mueve”.

No obstante, con los nuevos drones puede ocurrir lo mismo que con el resto del armamento enviado a Ucrania. Quizá nunca lleguen a su destino. “Podrían ser explotados por infames actores no estatales”, advierte el Washington Post. Una vez que se han desarrollado este tipo de programas, se pueden difundir y reutilizar en otros lugares casi sin cargo.

“Es realmente fácil para los actores no estatales obtener el programa de internet y reutilizarlo”. El viceprimer ministro ucraniano, Myjailo Fedorov, que supervisa el programa de drones, reconoce que esta tecnología representa “una amenaza para el futuro”.

Pero la supervivencia de Ucrania está por encima de todo lo demás, dice Fedorov.

(*) https://www.washingtonpost.com/world/2023/07/26/drones-ai-ukraine-war-innovation/

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