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Francia prueba en Ucrania sus nuevos rifles de asalto

La empresa francesa de armamento Thales ha suministrado a Ucrania una pequeña cantidad de su nuevo rifle de asalto desarrollado y fabricado en Australia, el ACAR o rifle de asalto de combate australiano.

El mes pasado Francia entregó al ejército ucraniano una pequeña cantidad de rifles de asalto ACAR australianos para probarlos en combates reales. “No es un contrato ni una venta”, ha acalarado un portavoz de Thales. “Por eso no hemos hecho ninguna comunicación hasta la fecha”, añade.

Esta colaboración tiene como objetivo probar el rendimiento de esta arma avanzada en condiciones reales, al tiempo que fortalece las potencia militar de Ucrania.

Los rifles de asalto son la culminación de varios años de inversiones empresariales, fruto del trabajo de su subsidiaria australiana, Lithgow Arms. Un desembolso de varios millones de dólares que demuestra la pretensión de la empresa francesa de establecer su nueva arma en el mercado internacional.

Su flexibilidad de municiones lo hace particularmente atractivo para el ejército ucraniano. Versátil, es capaz de disparar diferentes calibres, desde el estándar OTAN de 5,56 milímetros hasta el calibre de 7,62 milímetros, pasando por el nuevo cartucho americano de 6,8 milímetros.

El rifle también puede equiparse con multitud de accesorios, como lanzagranadas, miras láser y gafas de visión nocturna.

La presentación completa del ACAR está prevista para septiembre. El lanzamiento del fusil debería tener lugar durante la feria de armas DSEI, que se celebrará en Reino Unido.

Más allá de los rifles ACAR, el holding francés ya ha contribuido al despliegue de varias innovaciones en el país, como el sistema de detección de radar móvil GM200 asociado a una plataforma antiaérea, así como un sistema de comunicación seguro destinado al ejército ucraniano y diseñado según los estándares de la OTAN.

Una fórmula mágica para Ucrania: ceder territorios a cambio de incorporarse a la OTAN

El jefe de gabinete del secretario general de la OTAN, Stian Jenssen, ha propuesto una fórmula mágica para consagrar su derrota en Ucrania: que el país ceda parte de su territorio a Rusia a cambio de incorporarse a la alianza imperialista.

“Creo que una solución podría ser que Ucrania ceda territorio y obtenga a cambio la incorporación a la OTAN”, dijo Jenssen durante un debate en la ciudad noruega de Arendal, agregando que es solo una de las posibles soluciones.

Sin embargo, “debe depender de Ucrania decidir cuándo y en qué términos quiere negociar”, dijo al periódico noruego VG.

La discusión sobre el estatus de Ucrania después de la guerra ya está en marcha, añadió, y otros países ya están planteando la cuestión de la cesión de territorio a Rusia.

Los caniches de Zelensky no están de acuerdo. Myjailo Podolyak, asesor del jefe de gabinete presidencial de Kiev, afirmó que la idea de que Ucrania ceda territorio a cambio de ingresar a la OTAN es “ridícula”.

Cambiar territorio por incorporación significa “elegir la derrota de la democracia, alentar a un criminal mundial, preservar el régimen ruso, destruir el derecho internacional y pasar la guerra a otras generaciones”, dijo Podolyak.

Cualquier cosa que no sea una “derrota aplastante” para Putin resultará en “el apetito de Rusia por más”, añadió, para aparentar que el objetivo de Rusia no es otro que mover la frontera.

Si bien Ucrania no recibió una invitación para unirse a la OTAN en la cumbre de Vilnius en julio, el G7 acordó oficialmente compromisos de seguridad a largo plazo para Ucrania que, en definitiva, no sirven para nada, ya que requieren una unanimidad que cada vez es más difícil de lograr.

En su discurso de 12 de julio, Zelensky dijo que, por primera vez desde la independencia de Ucrania, el país había creado una base para allanar su camino hacia la OTAN con garantías de seguridad concretas “que están confirmadas por las siete principales democracias del mundo”.

La OTAN, el G7 y Zelensky quieren consagrar su estrepitosa derrota con palmaditas en la espalda y exponiendo las mejores intenciones de los unos hacia los otros. No han entendido que Rusia inició una guerra hace un año y medio para exigir todo lo contrario de la incorporación a la OTAN: desmilitarizar Ucrania.

Ucrania jamás logrará ninguno de sus ojetivos

La OTAN condujo a Ucrania a la guerra con el señuelo de que su apoyo lograría doblegar a Rusia y recuperar todos y cada uno de los territorios perdidos en 2014. Como tantos otros, los ucranianos se lo creyeron porque suponían que el poderío militar ruso no existía, y menos frente a una alianza como la OTAN, una versión moderna de la Armada Invencible de Felipe II.

Pero la correlación de fuerzas se ha mostrado desfavorable desde el primer minuto de la guerra y sólo ha habido que esperar para que los los medios occidentales y sus “expertos” de pacotilla se caigan del guindo.

Han sido necesarios dos meses de contraofensiva estéril para reconocer lo evidente: el ataque ha fracasado y la OTAN no puede hacer nada más; Ucrania jamás logrará ninguno de sus ojetivos.

El ejército ucraniano solo tiene una brigada (entrenada por la OTAN) en la reserva. Todas las demás han quedado diezmadas allá donde han sido desplegadas. Los británicos han retirado lo que quedaba de sus famosos tanques Challenger del frente para evitar que sufran más descrédito del que han tenido hasta ahora.

La cumbre de Vilnius no salió como Ucrania esperaba. La “conferencia de paz” organizada por Arabia Saudita en Jerah sin la presencia de Rusia ha fracasado, como no podía ser de otra forma.

Ls “expertos” y consultores reconocen que Ucrania (la OTAN) nunca tuvo ninguna oportunidad de triunfar. Como consecuencia, va a ser muy difíl que el gobierno de Biden obtenga la aprobación del Congreso para seguir prestando “ayuda” a Zelensky y los suyos. No tiene sentido pagar por una causa que ya está perdida.

El presidente polaco Duda también reconoce que la contraofensiva ha fracasado. Las relaciones entre Varsovia y Kiev se han deteriorado y los intereses polacos no permiten seguir con el apoyo, como hasta ahora, y menos embarcarse en una intervención activa. Polonia podría correr el riesgo de convertirse en una segunda Ucrania y una cosa es segura: no podría contar con el apoyo de sus “amigos” de la OTAN, a pesar del famoso articulo 5 del Tratado (defensa colectiva).

Después de tensar la cuerda hay que aflojar. Recientemente han comenzado conversaciones en Minsk y Varsovia para iniciar una desescalda en la frontera, que corría el risgo de convertirse en un polvorín.

Los rusos han iniciado su propia ofensiva en la provincia de Jarkov, Kupyansk y sus alrededores, e inmediatamente el gobierno de Kiev ha ordenado la evacuación. Las tropa ucranianas están a la fuga. Ya sólo corren hacia su propia retaguardia.

Rusia está a poco más de cien kilómetros de Jarkov. Los ataques con constantes y van en aumento. Según fuentes ucranianas, “durante el último mes, el número total de ataques en las direcciones de Kupyansk, Limansky y Bajmut ha aumentado significativamente. En julio, durante la semana hubo 6-6.500 ataques, durante la semana pasada, 9.000 ataques”, dijo Ruslan Muzychuk, dirigente de la Guardia Nacional en la región.

La aviación rusa también vuela a a sus anchas, y en las últimas semanas se han producido más de 50 ataques aéreos todos los días, y en ocasiones más de 80.

La OTAN mantiene desplegados 360.000 soldados cerca de las fronteras de Rusia

Además del apoyo militar sin precedentes brindado al gobierno de Kiev, la OTAN mantiene desplegados casi 360.000 soldados, 8.000 vehículos blindados, 6.000 sistemas de artillería y morteros, 650 aviones y helicópteros cerca de las fronteras rusas y bielorrusas.

Las amenazas a la seguridad militar de Rusia desde occidente han aumentado exponencialmente, dijo Serguei Shoigu, ministro de Defensa ruso.

El ministro ruso no descartó el despliegue en Finlandia de armamento de la OTAN capaz de alcanzar “objetivos críticos en el noroeste de Rusia a una profundidad considerable”.

“El Occidente colectivo” está librando una guerra indirecta contra Rusia al otorgar un apoyo sin precedentes al gobierno de Kiev, dijo también Shoigu.

Desde febrero de 2022 Ucrania ha recibido más de 4.000 vehículos blindados, 1.100 piezas de artillería y decenas de lanzacohetes múltiples y sistemas de misiles antiaéreos de producción occidental por un valor de 160.000 millones de dólares.

Estados Unidos exige que sus aliados entreguen armas cada vez más letales a Ucrania. Como ejemplo, Shoigu citó la transferencia a Ucrania de misiles guiados Storm Shadow.

“Estas amenazas a la seguridad militar de Rusia requieren una respuesta rápida y adecuada”, concluyó el ministro.

Rusia y China exhiben músculo en el Mar de Bering

En los últimos días el Mar de Bering ha sido otro de los escenarios de la guerra mundial que algunos presentan como un temor, y no como una realidad. Pero la guerra mundial es exactamente así, porque se trata de meter el miedo en el cuerpo del adversario. Para eso no hay nada mejor que las demostraciones de fuerza.

En este caso, en lugar de un desfile militar ha presentado la forma de un despliegue naval de grandes proporciones por parte de Rusia y China delante de las narices de Estados Unidos.

Los barcos rusos y chinos llevan tiempo patrullado cerca de las Islas Aleutianas, en réplica a las exhibiciones que llevan a cabo Estados Unidos y Gran Bretaña en otros escenarios. Lo que ha cambiado ahora es el tamaño de la flotilla, que comprende once barcos. Aunque no entraron en las aguas jurisdiccionales estadounidenses, su presencia masiva llevó a Estados Unidos a desplegar cuatro destructores como respuesta.

Otra diferencia: cada vez más caramente las exhibiciones de fuerzas son conjuntas por parte de los rusos y los chinos. Dan Sullivan, senador por Alaska, no dejó de subrayar la importancia de esta acción conjunta. La demostración de fuerza no tiene precedentes, dijo durante una entrevista con la cadena Fox. La calificó como una agresión de China y Rusia hacia Estados Unidos y expresó su preocupación por la proximidad de los barcos a las costas estadounidenses.

Los detalles sobre la hora y el lugar de la demostración naval se mantienen confidenciales, por el momento. Sin embargo, los medios de comunicación de los tres países involucrados compartieron información sobre la situación. Rusia y China han desplegado una combinación de barcos antiguos y modernos, mostrando tanto su herencia marítima como los avances recientes en tecnología naval.

La demostración marítima revela una evolución significativa en las relaciones estratégicas internacionales. El reforzamiento militar de Rusia y China, así como la pronta respuesta de Estados Unidos, muestran que las aguas internacionales se han convertido en un nuevo frente de tensión entre ambos bloques.

Aunque China muestra claramente sus ambiciones en el Ártico al desplegar regularmente su flota allí, no hay una presencia reforzada de Estadps Unidos, particularmente con rompehielos. Estados Unidos va muy por detrás de Rusia, lo que es un serio problema. Las patrullas rusas y chinas combinadas en la región se han intensificado y la preocupación de Washington sobre la necesidad de una respuesta militar más asertiva a estas maniobras es cada vez mayor.

Estados Unidos negocia que otros países le saquen de la quiebra económica

Biden acudió a la cumbre de Jeddah, en Arabia saudí, con toda su artillería pesada (Jake Sullivan, Brett McGurk y Antony Blinken), pero a los medios de comunicación mundiales, siempre tan pendientes de los más pequeños gestos de la Casa Blanca, no ha parecido importarles.

Es la mejor señal de que a nosotros sí nos debería importar y a falta de información tenemos muchas hipótesis. Con alguna de ellas podemos acertar.

El viernes Biden dijo en Maine que va a firmar un acuerdo de “normalización” con Riad. “Un acercamiento puede estar en camino”, dijo Biden que, en efecto, trabaja en un “pacto de seguridad mutua” con Arabia saudí que, de rebote, podría acabar en la “normalización” de las relaciones entre Arabia saudí e Israel.

Un pacto de seguridad mutua debería renovar el del Quincey y, al estilo OTAN, obligar a Estados Unidos a salir en defensa de Arabia saudí si fuera atacada (muy probablemente por Irán).

Además, debería contener un programa nuclear civil controlado por Estados Unidos.

También debería autorizar a Riad a comprar el sistema de misiles antibalísticos “Terminal High Altitude Area Defense”.

Al mismo tiempo, Estados Unidos debería garantizar que Israel no se anexione Cisjordania y haga concesiones a los palestinos que abran la posibilidad de una solución “a dos estados”, que fue la base de la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, que no se ha implementado nunca y que Riad relanzó en la última reunión de la Liga Árabe.

La alternativa saudí es: o bien Israel se anexiona Cisjordania, o bien opta por hacer las paces con Arabia saudí. Por lo tanto, debería cesar el expolio en curso de tierras palestinas en Cisjordania. Si Netanyahu aceptara algo así, perdería los apoyos de su gobierno, que son los más sionistas entre los sionistas.

Esa hipóteis involucra a demasiados actores siguiendo las órdenes de Washington y eso es algo que sucede cada vez menos en el mundo. Durante más de dos décadas, Estados Unidos ha tratado en detener los asentamientos sionistas en Cisjordania y no lo ha logrado. Mohammad Bin Salman no va a regalar nada a Biden con meras promesas, sabiendo que los asentamientos no se detendrán.

Además, los saudíes ya tienen garantías de seguridad, negociadas directamente con Irán y con China, están a punto de obtener un programa nuclear (en alianza con Irán y China) y quieren jugar un papel cabecero en los asuntos regionales… pero como miembros del bloque OCS-BRICS.

En consecuencia, Estados Unidos no le puede ofrecer nada a Arabia saudí que, por lo demás, tampoco quiere empeorar sus relaciones con China.

Las explicaciones tienen que ir por el lado económico. Estados Unidos quiere que Arabia saudí expulse a Huawei y demás gigantes tecnológicos chinos del mercado. Por supuesto, no admite que Riad acepte la divisa china para cobrar las ventas de petróleo porque tendría un impacto muy negativo en el dólar como la moneda más importante del mundo.

Pero hay más. Recientemente la Secretaria de Estado Yellen realizó una visita de dos días a Pekín, que se alargó a cuatro días. Tampoco hay muchas informaciones en la prensa occidental. El objetivo de la visita era persuadir a los chinos para que reanudaran sus compras de bonos del Tesoro estadounidense.

Con el límite de la deuda, la liquidez del Tesoro cayó casi a cero; necesita vender 1,1 billones de dólares en bonos del Tesoro a alguien… con urgencia. No hay posibilidad de que China compre bonos del Tesoro: aún así vendió 20.000 millones de dólares de bonos que tenía.

Para salir de la quiebra, Biden quiere que Riad también compre bonos del Tesoro. La visita a Jeddah sería una repitición de la de Kissinger en los setenta que dio origen al petrodólar y obligó a los saudíes a retrasar la quiebra de Estados Unidos mediante la compra de títulos del Tesoro.

Medio siglo después la situación del dólar es mucho más delicada. La inflación y las tasas de interés han subido y la cotización de los bonos ha bajado. La deuda de Estados Unidos se ha disparado y se espera que, por sí solos, el pago de intereses sobre esa deuda alcance un billón de dólares al año.

Muchos países han comenzado a comerciar en monedas distintas al dólar. El pago del petróleo saudí en yuanes es, por tanto, una de las muchas señales de alerta. Los mercados empiezan a desvincularse de las instituciones de Bretton Woods y de un sistema financiero colonial.

En coordinación con Moscú, Riad lucha actualmente para romper el control que ejercen las potencias occidentales sobre los precios de las materias primas, en particular el precio del petróleo. Si los saudíes son capaces de marcar el precio del barril de crudo, no necesita romper sus buenas relaciones con China ni seguir sosteniendo la hegemonía del dólar. Si el dólar se hunde va a ser un beneficio para todos… excepto para Estados Unidos, naturalmente.

Estados Unidos es un país que comienza a estar cada vez más aislado del mundo y del comercio mundial.

20 kilómetros infernales impiden avanzar al ejército ucraniano

La contraofensiva ucraniana, que iba a marcar el inicio de la reconquista, no se abre paso después de dos meses, no da resultados y, por el contrario, corre el riesgo de convertirse en un colapso.

En las últimas semanas los países de la OTAN se han dado cuenta de que el ejército ucraniano se enfrenta a una tarea imposible. En los cuarteles generales se oye que al principio los rusos lo hacían mal, pero que luego aprendieron, perfeccionaron su armamento y estrategia y han sofocado en seco el contraataque.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, ha tenido que explicar que los ucranianos no pueden avanzar pese al apoyo de miles de millones de los países de la OTAN. Después matiza: la contraofensiva será lenta y “muy sangrienta”, debido a las excelentes fortificaciones de los rusos, la coordinación que han podido establecer entre los diferentes cuerpos y el excelente mando de las tropas en combate.

Los rusos tienen superioridad aérea y mayor poderío militar. El antiguo general de brigada estadounidense Mark Kimmitt, un veterano de Irak, describió las líneas defensivas rusas como “20 kilómetros infernales”. El antiguo general británico Richard Barrons dice que los rusos han construido una defensa “clásica”, que han mejorado sus habilidades con los drones y en la colocación de arsenales y puntos de mando.

En Londres y Washington han subestimado a Moscú. Las “derrotas” infligidas a los rusos en Jarkov y Jerson eran en realidad retiradas estratégicas. Ahora Barrons asegura que no pueden vivir de esos dos “éxitos” y continuar usándolos como punto de referencia para futuras victorias.

La defensa rusa aguantó y sigue aguantando. En la reunión del “Grupo de contacto para la defensa de Ucrania” celebrada hace dos semanas, el general Milley explicó las razones por las que las tropas ucranianas no pueden abrirse paso. Milley hace todo lo posible para minimizar las prestaciones de los rusos, a quienes define como desalentados, mal entrenados y mal equipados.

Sin embargo, se rinde ante la evidencia y cuenta que en los últimos meses los rusos han montado un complejo defensivo extremadamente complejo, formado por trincheras, alambre de púas, dientes de dragón y campos de minas cuidadosamente trazados.

Las zonas seguras se extienden profundamente y sus muros defensivos son dos o incluso tres. Los rusos aprovecharon bien el tiempo y demostraron su capacidad para construir líneas defensivas sólidas y bien posicionadas. Una obra tan compleja no es fruto de la casualidad, sino que forma parte de una estrategia precisa de Moscú. Los ucranianos se ven obligados a proceder muy lentamente y a consumir una gran cantidad de hombres y materiales, estos últimos proporcionados por patrocinadores occidentales.

Los miles de millones gastados en Zelensky se esfuman, pero el general Milley es como esos vendedores que ocultan los defectos de las baratijas a sus clientes: “Es una pelea muy difícil […] En mi opinión, no podemos decir que sea un fracaso. Creo que todavía es demasiado pronto para hacer ese tipo de declaraciones. Creo que aún quedan muchas batallas por pelear”.

Los rusos han acabado con los planes de expansión de la OTAN, pero en los cuarteles de mando no arrojan la toalla; no quieren hablar de colapso. Los rusos tienen un alto nivel de guerra electrónica y sus bombas son muy efectivas. Las han equipado con un GPS para guiarlos y asegurarse de que infligen el máximo daño. Estas bombas deslizantes pueden reemplazar adecuadamente el trabajo de un bombardero, con la ventaja de no poner en peligro la integridad de la flota aérea.

El Instituto Royal United Services, un grupo de especialistas con sede en Londres, enumera las mejoras que ha logrado Moscú en términos de tácticas y la calidad de su armamento, así como su cantidad, sin ofender a los políticos europeos que han anunciado que Rusia se quedaría sin armamento y suministros en unas pocas semanas.

La moral rusa es alta, como lo demuestra la victoria de un tanque T-80 contra toda una columna de blindados ucranianos. Durante el ataque, el tanque ruso logró, casi sin ayuda, eliminar una formación que constaba de dos tanques Leopard y ocho vehículos blindados. Por habilidad y heroísmo demostrados, la tripulación fue nominada para una medalla.

La diferencia cualitativa en preparación y motivación entre rusos y ucranianos resulta precisamente de la forma en que se libró esta lucha. Las tripulaciones de los tanques rusos dijeron que habían tomado una posición conveniente para lanzar el ataque, pero que aún estaban abiertos a una posible respuesta enemiga. En cambio, los ucranianos no pudieron disparar un solo tiro, ya sea por inexperiencia o falta de tácticas adecuadas.

Las tropas rusas están bien entrenadas. En una operación repelieron en pocos días a dos brigadas de asalto ucranianas que intentaban entrar en Zaporiya. Sufrieron pérdidas importantes y ya no tienen fuerza suficiente para ir más allá. Kiev ya ha perdido 26.000 soldados desde el inicio de la contraofensiva.

El Instituto Royal United Services Institute advierte sobre una contradicción que está resultando fatal para la moral ucraniana. La impresionante cantidad de armas y equipos enviados por la OTAN no tiene el efecto anunciado. A pesar de los tanques alemanes, los aviones de combate polacos y los lanzamisiles estadounidenses, la contraofensiva no se ha abirto paso y muchos ucranianos han muerto en el frente.

Ahora el ejército de Kiev tiene que lidiar con el pesimismo de sus propios soldados y el cansancio de sus socios occidentales. Países como Reino Unido han realizado cursos de formación para las tropas ucranianas, pero los resultados son tan débiles que ponen en duda la utilidad real de los esfuerzos de Londres.

Todo lo que les queda a los ucranianos es intentar salidas constantemente lanzándose contra las líneas defensivas de los rusos, casi como en la Primera Guerra Mundial. El asesor de seguridad de la Casa Blanca, Jake Sullivan, alaba el coraje de las tropas ucranianas que corren hacia los 20 kilómetros infernales.

El comandante en jefe del ejército ucraniano les dice a sus amos occidentales que tiene que enviar a sus tropas a luchar en condiciones en las que los propios soldados de la OTAN no aceptarían operar. Las personas reclutadas precipitadamente por las movilizaciones forzosas no saben lo que les espera en el frente. Pero las bajas entre los soldados más experimentados también son muy elevadas. Entrevistados por los periodistas occidentales confiesan con resignación que nunca volverán a su casa.

Washington, Londres, Bruselas y Kiev no se lo esperaban en absoluto.

Rusia no se deja encerrar en el Mar Báltico

En las aguas del mar Báltico se está produciendo actualmente una impresionante exhibición del poderío militar ruso. En un movimiento audaz, ha lanzado una serie de ejercicios militares que involucran una flota de más de 30 buques de guerra y alrededor de 6.000 soldados. Llamados “Ocean Shield 2023”, esta demostración de fuerza es una declaración clara de las intenciones rusas de defender sus intereses en una región dominada en gran medida por miembros de la OTAN.

Además de la presencia naval masiva, el despliegue también incluye unidades de suministro y aeronaves. Muchas otras secciones del ejército ruso también participan en los ejercicios.

Durante las maniobras militares Rusia ha planificado más de 200 ejercicios de combate, que cubren una amplia gama de operaciones. “Durante el ejercicio, se practicarán medidas para proteger las comunicaciones marítimas, el transporte de tropas y carga militar, y la defensa de la costa […] Después del final del ejercicio, los barcos realizarán un redespliegue entre flotas a la base permanente puntos, y la aviación volverá a sus aeródromos”, dice el Ministerio de Defensa ruso.

La Fuerza Aérea Rusa también está involucrada en una iniciativa de modernización masiva. El primer ministro Mijail Mishustin ha anunciado un plan ambicioso para aumentar significativamente la producción del caza furtivo Su-57, reforzando así el poder aéreo de Rusia.

Es un avión de combate de próxima generación, diseñado para ofrecer prestaciones superiores de combate aéreo y un ataque terrestre preciso. El Su-57 ya ha demostrado su capacidad para evadir la detección de los radares de la OTAN, lo que lo convierte en un activo valioso en cualquier guerra.

Ante la escalada de tensiones entre la OTAN y Rusia, Polonia ha lanzado una gran campaña para fortalecer su poderío militar. Esto incluye la adquisición de aviones de detección de radar y sistemas de lanzamiento de cohetes, así como tanques y obuses de Corea del Sur. Las entregas están programadas entre 2023 y 2025. Polonia también planea aumentar significativamente el número de sus soldados, con un objetivo de 300.000 soldados dentro de diez años.

También está en marcha la modernización de su equipamiento militar, con importantes compras a Estados Unidos y Corea del Sur para intimidar a Rusia. Polonia se quiere vender como el baluarte imprescindible de la OTAN y de la Unión Europea en el Mar Báltico.

Las pérdidas del ejército ucraniano podrían llegar al millón de soldados

Los operadores ucranianos de móviles han publicado datos sobre la gran cantidad de tarjetas SIM “muertas” que han aparecido desde el inicio de la guerra. Hasta cierto punto, pueden indicar pérdidas significativas para las tropas ucranianas.

A principios de este verano el número de tarjetas SIM extraviadas alcanzó alrededor de 1,1 millones. Sabiendo que hay alrededor de 1,2 tarjetas SIM por residente ucraniano, se concluye que 917.000 personas murieron en el espacio de un año y medio (*). Este cálculo no tiene en cuenta a los ciudadanos que se han ido al extranjero, que están en roaming o que no utilizan los servicios de las redes móviles de Ucrania.

Según los operadores locales, desde principios de julio se han perdido alrededor de 5.500 tarjetas SIM en la parte oriental de Ucrania cada semana.

Según un miembro del Departamento de Investigación de Paz y Conflictos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, el gobierno ucraniano está involucrado en una campaña de desinformación destinada a levantar la moral y los medios occidentales generalmente están sesgados por dichos datos.

Hasta ahora las estimaciones llegaban hasta los 400.000 ucranianos muertos. En cualquier caso, las cifras confirman que el ejército ucraniano es carne de cañon de la OTAN. Douglas McGregor, antiguo asesor del Pentágono, calcula que el ejército ucraniano estaba perdiendo personal militar a escala industrial.

En los cementerios ucranianos ya no hay plazas suficientes para enterrar a los caídos en combate. Los camiones llegan a la morgue de Dnipro llenos de cadáveres, brazos, cabezas, pies… En muchas ocasiones son irreconocibles. Los hospitales realizan continuos llamamientos a los donantes de sangre para realizar transfusiones.

Las cifras no incluyen un número de indeterminado de soldados ucranianos que han desaparecido en el campo de batalla o han caído prisioneros del ejército ruso.

(*) https://topcor.ru/37779-poteri-vsu-mogut-dostigat-1-mln-voennosluzhaschih.html

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