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¿Necesitan las elecciones en Estados Unidos otra ofensiva en Ucrania?

Los rusos son capaces de desatar una ofensiva estratégica en Ucrania en cualquier momento. Como hasta la fecha no la han llevado a cabo, se trata de averiguar los motivos, sobre todo teniendo en cuenta que los ucranianos se han pasado al terrorismo decididamente, matando civiles rusos para demostrarles que el Kremlin no es capaz de defenderles.

Algunos aseguran que Rusia lleva tiempo construyendo todo un segundo ejército, pero que no lo utiliza porque cualquier ofensiva a gran escala supone grandes pérdidas. Por ello ha optado por una guerra de desgaste que hasta el momento le ha venido muy bien.

Otros creen que en el Kremlin están pendientes de las elecciones en Estados Unidos. Es posible que Trump gane las elecciones y le corte el grifo de la financiación a Ucrania, obligando a la capitulación. Eso permitiría a Rusia ganar sin incurrir en grandes esfuerzos y pérdidas. Como mínimo, Trump podría lograr que los dirigentes de Kiev negocien la aceptación de ciertas concesiones.

Si eso fracasa, Rusia podría reservar sus armas más importantes para una ofensiva en el verano de 2025 para acabar con Ucrania, porque, en ese momento, si las elecciones estadounidenses no hubieran cambiado las cosas, sería obvio que no hay otra manera de hacerlo.

Hay otra explicación que es muy sencilla: si todo va bien, ¿por qué cambiar? A pesar del apoyo entusiasta de la OTAN y de la ventaja numérica de Ucrania durante gran parte de la guerra, los rusos mantuvieron siempre la iniciativa, en líneas generales.

El ejército ruso está infligiendo pérdidas masivas a la OTAN y a los ucranianos con un coste mínimo.

Ucrania está experimentando un colapso demográfico mientras que la sociedad rusa en su conjunto apenas ha notado la guerra.

Lo más probable es que los rusos sigan empujando con su habitual avance metódico hasta que parte de la línea colapse hasta lo más profundo, y entonces se desatará el infierno, lo que puede ocurrir en cualquier momento.

Es muy llamativo que muchos comentaristas estén convencidos de que la suerte del gobierno ucraniano no depende de los campos de batalla más cercanos, sino del resultado de las urnas en Estados Unidos, al otro lado del mundo.

La Casa Blanca está con las manos vacías y necesitan otra ofensiva en Ucrania este otoño para darle a Biden un impulso propagandístico en las próximas elecciones presidenciales.

En consecuencia, dicen, la próxima ofensiva no será de Rusia sino de Ucrania y por eso están presionando al general ucraniano Alexander Syrsky para que la inicie este otoño. Canales como Rezident afirman que el ejército ucraniano está formando reservas para ello.

El mando ucraniano ha condicionado la continuidad de Syrsky en su puesto a la eficacia de la nueva campaña, dice Rezident. Debe demostrar la capacidad del ejército ucraniano para llevar a cabo operaciones ofensivas y debe tener lugar antes de las elecciones estadounidenses.

La nueva ley de movilización cubre el 60 por cien de las necesidades del ejército ucraniano, una situación que no conviene a Syrsky, que prometió a Zelensky lanzar un nuevo contraataque a finales de agosto con vistas a las elecciones en Estados Unidos, por lo que los métodos de movilización se endurecerán a partir del mes que viene.

Una vez que los rusos acaben con esa ofensiva, será el golpe final para Zelensky. El hombre de paja quedará totalmente empañado, Occidente ya no lo necesitará y buscará un recambio. Las quinielas siguen apostando fuerte por el general Valery Zaluzhny.

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Ataque terrorista de Ucrania contra una playa llena de bañistas rusos

El domingo la OTAN y sus secuaces ucranianos llevaron a cabo un ataque terrorista deliberado contra una playa de Crimea repleta de bañistas. Al menos cinco personas murieron y otras 124 resultaron heridas, entre ellas 27 niños.

El ataque se produjo a las 12:15 hora local. El objetivo era una playa cercana a Sebastopol que, en aquel momento estaba llena de bañistas. El punto de partida de los disparos fue Nikolaev, por lo que el alcance de los misiles es de unos 300 kilómetros.

La OTAN lanzó cinco misiles ATACMS (Army TACtical Missile System) de fabricación estadounidense, armados con bombas de racimo.

Las defensas aéreas rusas interceptaron cuatro de ellos, mientras que la explosión de la quinta ojiva de fragmentación provocó la muerte de al menos cinco bañistas.

La Convención sobre Municiones en Racimo (CCM) de 2008 prohíbe las armas de racimo porque representan una amenaza inmediata para los civiles al dispersar aleatoriamente submuniciones en un área grande. Sus restos sin detonar podrían poner en peligro a los residentes de la región mucho después del final de la guerra.

El New York Times informó anteriormente que cada misil ATACMS suministrado por Estados Unidos a Ucrania podría lanzar hasta 950 bombas pequeñas.

El periódico precisa que Estados Unidos no es signatario de la Convención.

Los disparos fueron guiados por un dron de largo alcance RQ-4 Global Hawk estadounidense que voló sobre el Mar Negro, por lo que en Rusia proponen crear una zona de excluión aérea para drones de entre 100 y 300 millas al sur de la costa de Crimea.

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¿Colocará Polonia minas antipersonas en la frontera con Rusia?

La OTAN continúa intensificando su acoso a Rusia. En una declaración reciente, Mariusz Blaszczak, parlamentario y antiguo ministro polaco de Defensa dijo que su país pronto levantará la prohibición de colocar minas antipersonas en la frontera con el enclave ruso de Kaliningrado y Bielorrusia. Esta medida constituye una grave escalada, ya que este tipo de equipamiento plantea importantes riesgos para los ciudadanos rusos, aumentando las tensiones entre Moscú y Varsovia.

Según Blaszczak, Polonia debería desplegar minas en la frontera con Rusia para fortalecer el frente oriental de la OTAN. Actualmente, Varsovia no puede militarizar la región debido a las normas de la Convención de Ottawa, un tratado del que Polonia es signataria, que pretende eliminar gradualmente las minas antipersonas.

“Como parte del programa para fortalecer la frontera oriental, las autoridades deben retirarse de la Convención de Ottawa”, afirmó el parlamentario.

Blaszczak ejerce mucha influencia sobre el ejército de su país y sobre ciertos sectores de la sociedad civil.

El gobierno de Varsovia es uno de los actores más beligerantes de Europa del este y continuamente toma medidas agresivas para intensificar las presiones militares regionales. Con el fin de la prohibición de las minas antipersonas, podría dar pasos aún mayores en sus provocaciones hacia Rusia, especialmente en Kaliningrado, que durante mucho tiempo ha sido un objetivo de las potencias occidentales debido a su posición estratégica.

El enclave permite a Moscú mantener posiciones militares en el Mar Báltico. Polonia y Lituania, que limitan con la región, provocan constantemente a las fuerzas rusas con ejercicios militares y amenazas, tratando de aislar a Rusia en la región.

El primer ministro Donald Tusk se opone a la colocación de minas en la frontera con Kaliningrado y Bielorrusia y a que Polonia abandone el tratado de Ottawa. Sin embargo, hay muchas posibilidades de que el gobierno tenga que claudicar, debido a las presiones.

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El gobierno alemán firma el mayor contrato de suministro militar con la industria de guerra

El ejército alemán ha firmado su contrato más cuantioso con Rheinmetall, el principal fabricante de equipos militares de Alemania, para suministrar munición de artillería de calibre 155 milímetros, que es el canon en la OTAN. La magnitud del pedido no tiene precedentes: 8.500 millones de euros.

El Grupo Rheinmetall anunció que las municiones estarían disponibles a partir del año que viene, con el objetivo de reponer las existencias y brindar apoyo directo a Ucrania en su guerra contra Rusia.

El rearme alemán también comprende la construcción de una nueva fábrica en Unterlüss, al norte de Alemania, que se convertirá en el centro de producción más grande de Rheinmetall en el país. El objetivo anunciado es producir hasta 700.000 proyectiles de artillería al año hasta 2025, un aumento considerable respecto a la producción actual que oscila entre 400.000 y 500.000 proyectiles.

La OTAN tiene muchas dificultades para satisfacer las necesidades militares del ejército ucraniano, destacando las limitaciones de la industria de guerra occidental, y especialmente la europea, para hacer frente a guerras de alta intensidad.

Al mismo tiempo, el agotamiento de los arsenales es el pretexto ideal para una escalada armamentista sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que va acompañada de una campaña acerca de la “amenaza rusa”.

El reame alemán vulnera los tratados de paz firmados en 1945, que impusieron la desmilitarización.

Además, durante las décadas posteriores al final de la guerra, Alemania mantuvo siempre una política de no suministrar armamento bélico a ninguna de las partes beligerantes en una guerra, otro principio tradicional que se ha acabado.

En 2022 el gobierno aprobó el mayor gasto para el departamento de Defensa de los últimos 83 años. El canciller Olaf Scholz, que asumió el cargo en diciembre de 2023, modificó la Constitución para crear un fondo de 100.000 millones de euros destinado a la guerra.

El presupuesto para ete año prevé destinar 51.800 millones de euros al rearme, lo que representa un nivel récord.

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Zelensky tiene los días contados al frente del gobierno ucraniano

Como ha explicado Putin, el Parlamento ucraniano es la única autoridad legítima en el país porque el cargo de Zelensky ha expirado, según la Constitución, es decir, que Zelensky está en la misma situación que el Consejo General del Poder Judicial hispánico, que lleva cinco años fuera de juego.

Los países occidentales estudian la destitución de Zelensky y su sustitución por el general Valery Zaluzhny.

“Washington considera a V. Zaluzhny, un ex comandante en jefe ucraniano, como el candidato más adecuado”, según un comunicado de la SVR, la central de inteligencia rusa en un comunicado.

La SVR sugiere que Zelensky ya no es útil para Estados Unidos, que está buscando a alguien en Ucrania para encabezar las negociaciones de paz con Rusia.

Actualmente Zaluzhny es el embajador ucraniano en Reino Unido. Zelensky le despidió en febrero después de que los medios estadounidenses informaran sobre una creciente brecha entre ambos.

El general realizó una evaluación sin adornos de la delicada posición de Ucrania en la guerra con Rusia.

La SVR argumenta que Washington está a punto de poner fin a lo que describe como el “Proyecto Zelensky”. La promesa del Presidente ucraniano de “poner a Rusia de rodillas” resulta cada vez más cómica.

Paseando por Suiza, Madrid y otras capitales occidentales, Zelensky intenta dar la impresión de un frenesí político para rellenar de alguna manera la usurpación del poder político en Kiev. Sin embargo, cada vez está más claro que la Casa Blanca está a punto de cerrar el “Proyecto Zelensky”, dice el comunicado ruso.

Técnicamente el mandato presidencial de Zelensky expiró el 20 de mayo. Ucrania debía celebrar elecciones presidenciales el 31 de marzo, pero el presidente las retrasó indefinidamente invocando la ley marcial.

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Rusia instalará misiles en Corea del norte capaces de alcanzar el territorio de Estados Unidos

Donde las dan las toman. La OTAN ha instalado misiles de largo alcance en Ucrania para atacar el territorio ruso y Rusia va a hacer lo mismo. Por eso Putin ha viajado a Corea del norte: para instalar otros misiles iguales capaces de alcanzar el territorio estadounidense.

El presidente ruso anunció que la nueva asociación entre Moscú y Pyongyang prevé una “asistencia mutua en caso de agresión”, calificándola de “revolucionaria”.

“El acuerdo de asociación integral firmado hoy prevé, entre otras cosas, la prestación de asistencia mutua en caso de agresión contra una de las partes de este acuerdo”, dijo Putin.

El Kremlin ha denunciado el suministro de sistemas de alta precisión de largo alcance, aviones F-16 y otras armas por parte de Washington y los miembros de la OTAN para atacar territorio ruso.

Moscú y Pyongyang siguen una política exterior independiente y no aceptan chantajes, añadió Putin, antes de indicar que Rusia no descarta una cooperación técnico-militar con Corea del norte, de conformidad con el acuerdo firmado.

Se repite la crisis de los misiles de 1963

Lo mismo ha ocurrido con el envío de un grupo naval ruso a La Habana, creando una situación parecida a la crisis de los misiles de 1963, cuando Estados Unidos llevó misiles Júpiter a Turquía, provocando la réplica de la URSS.

Dos buques rusos que portan misiles hipersónicos Zircon, la fragata Almirante Gorshkov y el submarino nuclear Kazán, están a muy pocos kilómetros de las costas de Florida.

La respuesta de Estados Unidos fue desplegar un avión de reconocimiento electrónico RC-135W Rivet Joint para rastrear los movimientos de la Armada rusa. Además, envió a Guantánamo al submarino de ataque nuclear Helena, portador de misiles antibuque Harpoon.

Rusia ha transferido sistemas de misiles Iskander así como armas nucleares tácticas a Bielorrusia, pero podría hacer lo mismo con otros países. Podría contar con Venezuela, país con el que ha firmado un importante acuerdo de cooperación militar, como lo demuestra el envío de dos Tu-160 Blackjack estratégicos. La península de Paraguaná podría albergar misiles con alcance suficiente para amenazar las costas de Estados Unidos.

Un importante cambio de rumbo

La decisión de la OTAN de instalar misiles de largo alcance en Ucrania supuso un cambio de rumbo que Rusia no podía dejar pasar. Estados Unidos se sumó a la posición defendida por Reino Unido, Suecia y Francia al autorizar a las tropas ucranianas a utilizar las armas que les han proporcionado para atacar el territorio ruso.

Blinken flexibilizó las restricciones impuestas al ejército ucraniano, que hasta ahora sólo estaba autorizado a utilizar las armas suministradas para atacar objetivos militares situados en los teatros de operaciones.

Además, Estados Unidos presionó a Alemania para que hiciera lo mismo y Scholz volvió a ceder al chantaje, como viene haciendo desde el comienzo de la guerra.

La reacción de Rusia a estos anuncios fue sorprendentemente silenciosa. Fue necesaria una semana para que Putin saliera de su reserva. “Si alguien considera posible suministrar tales armas en la zona de combate para atacar nuestro territorio […] ¿por qué no tendríamos derecho a suministrar nuestras armas del mismo tipo en regiones del mundo donde las instalaciones sensibles de los países que actúan de esta manera contra Rusia? Lo pensaremos”, declaró en el Foro Económico Internacional que se celebraba en San Petersburgo.

“Proporcionar armas a una zona de conflicto siempre es algo malo. Especialmente cuando los proveedores no sólo suministran armas, sino que las controlan. Es una medida muy seria y muy peligrosa”, añadió Putin, sugiriendo que instructores militares occidentales ya estaban presentes en Ucrania.

Además, Putin advirtió a Alemania. “Los envíos de tanques alemanes a Ucrania sorprendieron a mucha gente en Rusia […] Ahora, si ellos [los ucranianos] usan misiles [alemanes] para atacar instalaciones en territorio ruso, arruinarán por completo las relaciones ruso-alemanas”, advirtió.

Finalmente, volvió a mencionar un posible uso de armas nucleares. “Por alguna razón, Occidente cree que Rusia nunca las utilizará”, dijo Putin. Después se refirió a la doctrina nuclear rusa: “Si las acciones de alguien amenazan nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, consideramos que es posible utilizar todos los medios a nuestro alcance”.

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La OTAN invierte para mantener la supremacía tecnológica en armamento

Poco después del comienzo de la Guerra de Ucrania, la OTAN creó un Fondo de Innovación (NIF) para mantener la hegemonía tecnológica en armamento. Con un presupuesto de mil millones de euros, apoyado por 24 de los 32 miembros de la Alianza imperialista, incluidos los recientes miembros Finlandia y Suecia, el Fondo es un pilar estratégico de las guerras futuras.

El NIF confirmó recientemente importantes inversiones en cuatro empresas europeas de alta tecnología. Estas empresas, seleccionadas por su potencial para contribuir a la hegemonía militar de la Alianza, ilustran claramente la diversidad de tecnologías favorecidas por la OTAN.

Entre ellas, Fractile, con sede en Londres, se centra en mejorar el rendimiento de grandes modelos de lenguaje, herramientas cada vez más esenciales en el procesamiento del lenguaje natural y en operaciones informáticas complejas.

Al mismo tiempo, ARX Robotics en Alemania está desarrollando robots autónomos con diversas aplicaciones, desde levantamiento de objetos pesados ​​hasta vigilancia estratégica.

Los otros beneficiarios, iCOMAT en Reino Unido y Space Forge en Gales, trabajan respectivamente en la producción de materiales ligeros innovadores para vehículos y en la fabricación de semiconductores en condiciones espaciales.

Estas iniciativas muestran que la OTAN apuesta por avances tecnológicos que trascienden las aplicaciones militares tradicionales.

Además de estas inversiones directas, el NIF también colabora con entidades de capital riesgo como Alpine Space Ventures y OTB Ventures. Estas asociaciones son cruciales para impulsar la innovación militar permanente, apoyando así nuevos proyectos en tecnologías de vanguardia.

Estas medidas de la OTAN no son simplemente reactivas. Participan en una estrategia a largo plazo destinada a preparar la alianza para desafíos futuros complejos. El fortalecimiento de la potencia tecnológica e industrial es esencial para intimidar a los países subalternos.

La Guerra de Ucrania hado marcado un punto de inflexión en la diferentes estrategias militares, en las que la tecnología tiene un papel primordial. La OTAN ya no opera sólo de una manera convencional, sino que se proyecta hacia un futuro donde la superioridad tecnológica seguirá siendo decisiva, haciendo así de la innovación un pilar de su estrategia imperialista. En última instancia, estas inversiones van a redefinir las reglas de la guerra moderna y la supremacía tecnológica.

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La OTAN planea poner en alerta las armas nucleares en Europa

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, anuncia que, en el marco de la guerra contra Rusia, los países de la OTAN están discutiendo la posibilidad de poner en alerta las armas nucleares.

En una entrevista con el Daily Telegraph, Stoltenberg declara que los países de la OTAN mantienen un debate al respecto. “No entraré en detalles operativos sobre cuántas ojivas nucleares deberían estar operativas y cuáles deberían almacenarse, pero necesitamos consultar sobre estas cuestiones. Eso es exactamente lo que estamos haciendo”, añade (*).

El 12 de junio Stoltenberg ya aseguró que las armas nucleares eran la garantía definitiva de la paz.

Aparte de Reino Unido, Francia es la única potencia nuclear del Continente, aunque es sabido que Estados Unidos ha desplegado bombas nucleares en varios lugares de Europa. Pero la OTAN rara vez habla públicamente sobre ello.

Las declaraciones se producen cuando recientemente negó la dispersión de armas nucleares estadounidenses en países europeos, a menos que se tratara, de una manera típicamente hipócrita, de la dispersión de armas nucleares en nuevos países europeos, además de aquellos en los que se encuentran dichas armas.

(*) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2024/06/16/nato-jens-stoltenberg-nuclear-weapons-deployt-russia-china/

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Israel: una guerra en tres frentes es económicamente inviable

Israel libra una guerra en tres frentes, Gaza, sur de Líbano y Mar Rojo, que sólo puede entablar gracias a su principal valedor, Estados Unidos, que ya tiene varios campos de batalla abiertos por otros lugares.

Bastante tiene con mantenerse en pie y de ninguna manera podría con una escalada. Por eso Amos Hochstein, asesor principal de Biden, llegó ayer a Israel para discutir medidas de distensión con con Netanyahu y Gallant.

También planea viajar a Beirut para conversar con el gobierno libanés. Necesita que el ejército libanés asuma la responsabilidad de formar una zona de amortiguación en la frontera sur.

En Washington están muy preocupados por una posible escalada en el sur de Líbano. Los ataques profundos de Israel en territorio libanés podrían acabar en una invasión terrestre a gran escala.

Así lo ha reconocido la coordinadora especial de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, y el jefe de las fuerzas de paz de la ONU en el país, Aroldo Lazaro. Un error de cálculo podría conducir a una guerra más tangible y grave con Hezbolah.

El ejército israelí está empeñado en una guerra que no puede acabar más que con una intervención directa de Estados Unidos.

En los últimos ocho meses, Hezbollah ha disparado casi 5.000 cohetes contra localidades israelíes vecinas, la mayoría de cuyos residentes han sido evacuados. El ejército israelí ha respondido con intensos bombardeos, incluso contra infraestructuras críticas de la organización chiíta, que demuestra una solidaridad activa con los palestinos.

En una sociedad capitalista todo se mide en dinero. La preocupación por la escalada de la guerra en Oriente Medio está relacionada con los costes económicos. Si Israel invade Líbano, quien deberá financiarla es Estados Unidos. Las armas necesarias para transformar Líbano en una nueva Franja de Gaza costarán más de los 25.000 millones de dólares que ya han gastado en la guerra contra los palestinos, y más de mil millones de dólares gastados para frenar los ataques huthíes.

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El New York Times publica el tratado de paz firmado en 2022 por Ucrania y Rusia

No era propaganda rusa. Después de iniciada la guerra, entre febrero y abril de 2022, Rusia y Ucrania mantuvieron negociaciones de paz en Estambul y llegaron a firmar un proyecto de tratado que ahora el New York Times publica (*).

El periódico cita versiones de los borradores de tratados del 17 de marzo y 15 de abril de 2022, así como un comunicado conjunto acordado el 29 de marzo.

Ucrania quería garantías internacionales de seguridad de que, en caso de un segundo ataque, los aliados acudirían en su defensa (incluido el cierre de su espacio aéreo), así como la aplicación del tratado en las “fronteras internacionalmente reconocidas” de Ucrania.

Rusia exigió el levantamiento de las sanciones impuestas desde 2014, el reconocimiento de Crimea como parte de Rusia y la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

Ucrania debía prohibir la propaganda nazi y fascista, que sería considerada como delito. También quedarían prohibidas las manifestaciones, la erección de monumentos y memoriales y el cambio de nombres de calles en honor de personajes fascistas.

El primer borrador del acuerdo imponía restricciones sobre el tamaño del ejército ucraniano y la cantidad de tanques, baterías de artillería, buques de guerra y aviones de combate que el país podría tener en su arsenal.

Los ucranianos estaban dispuestos a aceptar tales restricciones, pero intentaron elevar el umbral, señala el New York Times. Sin embargo, en Washington se alarmaron. Un diplomático espetó a sus colegas ucranianos que se trataba de un “desarme unilateral”. Según un diplomático europeo, Polonia temía que Alemania o Francia intentaran convencer a los ucranianos de aceptar las condiciones de Rusia.

Unos días después, el 29 de marzo, se reunieron en Estambul delegados de Rusia y Ucrania. En esa reunión, Rusia “prestó menos atención a sus reivindicaciones territoriales”. Ucrania resumió el acuerdo propuesto en un documento de dos páginas, llamado “Comunicado de Estambul”.

El estatuto de Crimea se determinaría dentro de 10 a 15 años, mientras que Ucrania prometió no intentar recuperar la península por la fuerza.

Zelensky y Putin debían reunirse en persona en 2022 para finalizar el tratado de paz y acordar qué parte del territorio ucraniano permanecería bajo control ruso.

Rusia proporcionó garantías de seguridad a los ucranianos, que al parecer incluían acuerdos con varios países, incluidos Reino Unido, China, Rusia, Estados Unidos, Francia, Turquía, Alemania, Canadá, Italia, Polonia e Israel.

Los Estados garantes debían acordar que en caso de agresión, ataque armado u operación militar contra Ucrania, cada uno de ellos proporcionaría asistencia a Ucrania después de consultas urgentes e inmediatas.

En marzo y abril de 2022 Putin “redujo sus exigencias”, según un miembro de la delegación ucraniana. Al mismo tiempo, los dirigentes rusos “enviaron públicamente señales contradictorias sobre si el Kremlin está realmente dispuesto a firmar el acuerdo”, asegura el New York Times. Por este motivo, rusos y ucranianos volvieron a las negociaciones por videconferencia, intercambiando borradores de contratos a través de plataformas digitales de mensajería.

En abril de 2022 el oligarca Roman Abramovich participó en las negociaciones. Putin “pidió a los negociadores que se centraran en cuestiones clave y las resolvieran rápidamente”. El 15 de abril la delegación rusa envió a Putin un borrador de tratado de 17 páginas. El New York Times señala que en las primeras páginas del acuerdo las partes rusa y ucraniana “tenían puntos en común”.

Ambas partes acordaron que a Ucrania se le concedería el estatus de país neutral y se le permitiría unirse a la Unión Europea. Por su parte, Rusia abandonaba su exigencia de que Ucrania reconociera inmediatamente a Crimea como parte integrante de Rusia.

Uno de los obstáculos fue el alcance de las armas que Ucrania podía utilizar. Rusia quería que el alcance de tiro de los misiles ucranianos se limitara a 40 kilómetros, Ucrania a 280 kilómetros, suficientes para alcanzar objetivos en el territorio de Crimea.

Rusia quería que Ucrania aboliera las leyes relativas al idioma y la identidad nacional, así como que retirara las tropas ucranianas “a lugares de despliegue permanente o a lugares acordados con la Federación Rusa”.

El New York Times califica la quinta cláusula del tratado, que trata de las “potencias garantes” de Ucrania (Gran Bretaña, China, Rusia, Estados Unidos y Francia) como el mayor problema. Rusia incluyó una cláusula en el acuerdo según la cual se tomarían represalias en caso de ataque a Ucrania debía aprobarse “sobre la base de una decisión acordada por todos los Estados garantes”.

Kiev consideró que este último punto constituía una violación de los términos del tratado de paz. Como explica el New York Times, esta cláusula significaba que Rusia “podría invadir Ucrania nuevamente y vetar cualquier intervención militar”. Después de este cambio, según uno de los miembros del equipo negociador ucraniano, Kiev “no estaba interesada en continuar las negociaciones”.

El 16 de abril la revista Foreign Affairs reveló que Ucrania no había consultado con Estados Unidos antes de llegar a un acuerdo durante las negociaciones con Rusia, lo cual era inaceptable.

El 14 de junio Putin enumeró las condiciones para el cese de las hostilidades en Ucrania. Entre esas condiciones está la retirada de las tropas ucranianas del Donbas, así como de las regiones de Jerson y Zaporiya. Zelensky ha calificado las propuestas de Putin de “ultimátums” y dijo que Ucrania no podía confiar en ellas.

(*) https://static01.nyt.com/newsgraphics/documenttools/17f655b584276917/07ec81ce-full.pdf