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Tanto para matar como para curar hay que enriquecer el uranio

Cuando el mundo oye hablar de “programa nuclear iraní” piensa inmediatamente en gigantescos misiles que están diseñados para achicharrar en masa a poblaciones civiles, como hizo Estados Unidos con las de Hiroshima y Nagasaki en 1945.

La asociación del uranio con las armas de destrucción masiva es automática porque los medios de intoxicación nunca han contado que, además, el uranio es fundamental en la medicina moderna, por poner un ejemplo. Con el uranio ha nacido un nuevo tipo de terapias que se pueden ver en los letreros de los hospitales: “medicina nuclear”.

Tanto para matar como para curar hay que enriquecer el uranio que, como materia prima natural tiene un 0,7 por cien de uranio-235, que es el isótopo utilizado en las reacciones nucleares. El enriquecimiento consiste en aumentar la proporción de uranio-235 en comparación con el uranio-238, que es más abundante pero no es fisible.

El uranio se considera “enriquecido” cuando contiene una proporción superior al 0,7 por cien. Por ejemplo, el uranio utilizado en los reactores nucleares suele contener entre un 3 y un 5 por cien de uranio-235, mientras que el uranio utilizado en el armamento puede estar enriquecido por encima del 90 por cien.

Aunque en la práctica médica no se utiliza el uranio directamente, forma parte del proceso de producción de otros isótopos radiactivos, como el tecnecio-99m, que luego se separan y purifican para su uso en aplicaciones médicas.

Al impedir a Irán enriquecer el uranio, las potencias occidentales e Israel exigen al gobierno de Teherán que abandone la medicina moderna y condene a millones de personas a la enfermedad y la muerte.

Irán es uno de los mayores productores mundiales de radiofármacos utilizados para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Se encuentra entre los cinco principales exportadores mundiales de fármacos radiactivos y suministra medicamentos nucleares a quince países, incluidos algunos europeos.

Las sanciones impuestas a Irán prohíben la importación de radiofármacos. Sin un programa nuclear, Irán no podría diagnosticar y tratar a personas con enfermedades, como el cáncer.

Para diagnosticar ciertas enfermedades y fabricar medicamentos contra el cáncer, se necesitan isótopos médicos, que no se pueden fabricar sin enriquecer uranio. Las tomografías computerizadas y las tomografías por emisión de positrones (TEP) utilizan trazadores radiactivos para obtener imágenes del cuerpo. La radioterapia, que requiere isótopos médicos, que a su vez requieren uranio, es una de las más conocidas terapias contra el cáncer.

Irán siempre ha acordado limitar el enriquecimiento a fines médicos y energéticos, y estos son precisamente los términos del acuerdo que Estados Unidos rompió en 2018. Irán cumplió plenamente dicho acuerdo, que autorizaba el enriquecimiento con fines pacíficos. Los países occidentales saben que Irán necesita uranio por razones vitales y también que necesita enriquecer la materia prima.

Eso significa que Israel, con el apoyo de Estados Unidos y los países occidentales, bombardea Irán por negarse a aceptar un acuerdo que habría destruido una industria esencial para la economía iraní y causado la muerte de muchas personas.

Por lo demás, tanto la OIEA como la inteligencia de Estados Unidos han reconocido que Irán no es una amenaza nuclear, por más que los medios digan otra cosa. Por ejemplo, en marzo la directora de inteligencia, Tulsi Gabbard, aseguró que “Irán no está construyendo un arma nuclear y que el máximo dirigente Jamenei no ha autorizado un programa de armas nucleares, que suspendió en 2003”.

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Las guerras sirven para proteger a los militares de sí mismos

La “cúpula dorada” se infiltró entre los decretos que firmó Trump a finales de enero, un nombre inspirado en el escudo israelí antimisiles, cuya ineficacia se muestra hoy a las claras. Como tantas ensoñaciones militares, no sirve ni siquiera como fuegos de artificio para las fiestas patronales.

Los militares occidentales quieren encubrir su ineptitud tecnológica actual con magnos proyectos de futuro, regados con generosos derroches de dinero público. Es otra “guerra de las galaxias”, una versión corregida y aumentada de los delirios de Ronald Reagan y George Bush. Mucho ruido y pocas nueces.

Estos proyectos sólo sirven para gastar dinero. Siempre cuestan 50 veces más de lo presupuestado, los plazos se dilatan un año tras otro y al final se abandonan cuando la hucha se seca. Sin embargo, cumplen otras funciones importantes, como la de poner la guerra, las famosas “amenazas”, en primer plano y tapar los problemas realmente importantes.

Los ríos de tinta sobre esas “oscuras amenazas” multiplican el gasto militar y reavivan la carrera de armamentos, donde el adversario (Rusia, China, Corea del sur, Irán) es siempre quien lanza la primera piedra. A Estados Unidos no le queda más remedio que defenderse de una agresión injusta.

El pretexto invocado es proteger a la población; el verdadero es proteger las instalaciones militares, los arsenales, los submarinos, los cuarteles… Las guerras sirven para proteger a los militares de sí mismos.

“El espacio se convertirá en un nuevo campo de batalla”, anunció Trump en 2019, antes del comienzo de la Guerra de Ucrania. El objetivo del Pentágono es desplegar satélites con misiles sobre territorio chino o ruso.

El 20 de mayo Trump anunció que la “cúpula dorada” estaría operativa “en un plazo de dos años y medio a tres años” y que costaría 175.000 millones de dólares “una vez terminada”, aunque la Oficina de Presupuestos del Congreso estima que solo la constelación de interceptores espaciales podría costar 542.000 millones de dólares.

El escudo pretende proteger el suelo estadounidense de misiles balísticos intercontinentales con armas convencionales o nucleares, capaces de recorrer los 10.000 kilómetros que lo separan de Corea del norte, China o Irán. Pero también de misiles hipersónicos y misiles de crucero rusos, que pueden maniobrar a varios miles de kilómetros de una aeronave o un barco, evadiendo la cobertura de los radares antimisiles convencionales.

“La tasa de éxito es muy cercana al 100 por cien, lo cual es increíble”, afirmó Trump con entusiasmo durante su presentación. En efecto, tiene razón, es increíble, porque incluso los huthíes logran lanzar misiles balísticos a través del sofisticado escudo Arrow 3 de Israel, desarrollado en conjunto con Estados Unidos (y el territorio estadounidense es 460 veces más grande que Israel).

Un escudo antimisiles incita al adversario a multiplicar sus lanzamientos para aumentar las posibilidades de éxito, que es lo que está ocurriendo actualmente en Oriente Medio, donde los drones y los misiles vuelan formando auténticas bandadas en busca de un mismo objetivo. Se lanzan cien proyectiles confiando en que, al menos, llegará uno de ellos. Es más que suficiente y no hay ninguna “cúpula” que pueda impedirlo.

Rusia descarta la prórroga del tratado sobre reducción de misiles

En una entrevista con la agencia de noticias Tass publicada el viernes, el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Ryabkov describió la “cúpula dorada” como un elemento “profundamente desestabilizador” que crearía nuevos obstáculos en el camino hacia el control de armamentos.

Es improbable que Rusia y Estados Unidos, cuyas relaciones siguen siendo muy tensas, alcancen un nuevo acuerdo de limitación de los arsenales nucleares, dijo Ryabkov. El actual expira el 5 de febrero del año que viene.

Sus declaraciones se encuentran entre las más pesimistas hasta la fecha de Moscú respecto a las perspectivas de un nuevo acuerdo o la prórroga del ya hay firmado, que limita el número de ojivas estratégicas a 1.550 para cado uno.

En 2023 Putin anunció que Moscú suspendía su participación en las negociaciones de desarme, sin retirarse formalmente del tratado, exigiendo a Washington que pusiera fin a su apoyo a Ucrania y solicitando un acuerdo multilateral que incluyera a Francia y Gran Bretaña.

Si el tratado actual no se prorroga ni se sustituye por otro, puede comenzar una nueva carrera armamentísta en medio de una creciente tensión internacional, con guerras en Ucrania, en Cachemira, en Oriente Medio…

Ryabkov describe las relaciones entre Rusia y Estados Unidos como “simplemente en ruinas”. En el contexto actual, no hay razón para renovar el tratado en su totalidad, dice. “Programas profundamente desestabilizadores como la ‘cúpula dorada’ […] crean obstáculos adicionales, difíciles de superar, para la consideración constructiva de una posible iniciativa en el ámbito del control de armas nucleares”, añadió.

La Federación de Científicos Estadounidenses afirma que si Rusia decidiera abandonar el tratado, podría aumentar su arsenal nuclear hasta en un 60 por cien.

En 1972, en pleno apogeo de la Guerra Fría, Moscú y Washington acordaron limitar el desarrollo de armas estratégicas y el riesgo de escalada mediante la firma del Tratado de Misiles Antibalísticos. Aquello se acabó. Medio siglo después, la carrera de armamentos se ha reactivado.

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El estallido de la guerra en Oriente Medio sella la derrota de Ucrania

El estallido de la guerra en Oriente Medio sella la derrota de Ucrania, que ha desaparecido hasta de las noticias, a pesar de que la guerra entre Israel e Irán le concierne directamente. A Zelensky le preocupa el aumento de los precios del petróleo, que va a beneficiar a la economía rusa (1), lo que podría impulsar su esfuerzo bélico.

El Presidente ucraniano exige que no se reduzca la ayuda a Ucrania como consecuencia de la guerra de Oriente Medio, “en un momento en que el apoyo europeo se estanca sin el compromiso estadounidense” (2). Si aún les queda algo en sus arsenales, los países occidentales se lo van a entregar a Israel.

Estados Unidos ha tirado la toalla. No le importan ni Ucrania ni la OTAN. Ahora mismo sus intereses se concentran en Israel. El nuevo jefe del Pentágono, Pete Hegseth, dijo en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN: “La razón por la que estoy aquí es para asegurarme de que todos los países de la OTAN entiendan que cada hombro tiene que contribuir, con el 5 por ciento de su PIB, como un reconocimiento de la naturaleza de la amenaza”.

Los principales apoyos de Ucrania son países en bancarrota, como Alemania. Las tropas alemanas han iniciado su primer despliegue permanente en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial. Una unidad de combate pesado de 4.800 soldados y 200 civiles se ha desplegado en Lituania, fronteriza con Rusia.

Pero Alemania atraviesa una crisis histórica. “Se rinden cada vez más empresarios”, advirtió la cadena ARD el pasado mes de mayo. La economía alemana perdió casi 200.000 empresas el año pasado. Los alemanes están “especialmente preocupados por el elevado número de cierres en sectores prometedores” (3), mientras que la industria de armamento, asegura IG Metall, “no es un generador de empleo que pueda reemplazar las inversiones necesarias en infraestructura técnica y social” (4).

El apoyo a Ucrania depende de países europeos en ruinas. Como comentamos ayer, lo mismo que Alemania, en Francia no queda ni un céntimo en la hucha para la compra y producción de nuevas armas. Desde principios de año el Ministerio de las Fuerzas Armadas ha dejado de realizar pedidos a las fábricas militares.

(1) https://abcnews.go.com/International/wireStory/zelenskyy-warns-oil-price-surge-russias-war-effort-122840939
(2) https://www.timesofisrael.com/zelensky-calls-for-aid-to-ukraine-not-to-decrease-in-wake-of-israel-iran-war/
(3) https://www.tagesschau.de/wirtschaft/unternehmen/insolvenzen-hoechststand-100.html
(4) https://www.fr.de/wirtschaft/ig-metall-vorstand-koehlinger-wir-brauchen-impulse-die-wieder-zur-zuversicht-fuehren-93787202.html

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El estado número 51 de Estados Unidos se baja los pantalones

Apenas han transcurrido seis semanas desde las elecciones en Canadá y el primer ministro Mark Carney acaba de anunciar un aumento masivo del presupuesto militar para cumplir con el objetivo de la OTAN del 2 por cien del PIB. Como es habitual en las campañas electorales, Carney había engañado a sus votantes. Les prometió que el objetivo se alcanzaría en 2030, pero Estados Unidos le ha metido prisa y es más importante obedecer a los vecinos del sur que a los electores.

Hace muchos años que Canadá no es un socio fiable en caso de guerra. No aporta nada a la OTAN, salvo el territorio. Su equipo militar es obsoleto, sus tropas son escasas y están muy mal adiestradas.

Ahora Carney ha debido creer que puede reconstruir un ejército a golpe de talonario en cuestión de semanas. Este año el aumento previsto del gasto militar era superior a mil millones de dólares; el plan que acaba de anunciar esta semana multiplica por nueve esa cantidad.

Los miembros de la OTAN se reunirán en Países Bajos la semana que viene, y es muy probable que la mayoría apoye la propuesta de Mark Rutte, de aumentar aún más el gasto militar hasta el 3,5 por cien del PIB en un futuro próximo. Además, Rutte quiere que destinen otro 1,5 por cien más de su PIB a gastos adicionales relacionados con la “seguridad“ en el sentido más amplio.

Carney negocia con Trump un acuerdo comercial y de seguridad que, además de los aranceles, se propone convertir al ejército canadiense en un apéndice del Pentágono. Lo tiene fácil para volver a engañar a sus votantes: cuando Canadá forme parte de la “cúpula dorada” de Trump, será invulnerable. Sería bonito, pero nunca se va a crear nada parecido a una “cúpula” así, ni siquiera aunque Canadá pague una parte.

¿Ya no se acuerdan cuando Trump dijo que Canadá se convertiría en el estado número 51 de Estados Unidos? Pues naturalmente que se trataba de esto.

Otro de los embustes favoritos de Carney para disimular su servilismo es el de diversificar las adquisiciones militares canadienses mediante la adjudicación de más contratos a proveedores europeos. Sin embargo, Canadá, ya tiene firmado un contrato de compra de 88 aviones de combate F-35 fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin, cuya entrega padece un retraso tras otro.

El propio Carney confiesa que más del 75 por cien del gasto canadiense en equipos militares se destina a Estados Unidos y así seguirá siendo en el futuro.

Cuando en enero de 2023 otro pelele, Justin Trudeau, firmó el contrato con Lockheed Martin, la entonces ministra de Defensa, Anita Anand, promocionó sus beneficios económicos para Canadá, señalando que 36 empresas canadienses podrían participar en el programa mundial F-35 gracias al contrato. Lockheed Martin planeaba vender más de 3.000 F-35 en todo el mundo durante las próximas décadas, y “cada uno de esos aviones contendrá piezas canadienses”, prometió Anand.

Es posible que estuviera hablando de los remaches.

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Del arsenal Edgewood a Silicon Valley

El Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos se remonta a la Primera Guerra Mundial con la creación de una unidad especializada en gas para la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) en Europa. El Departamento de Guerra creó el Servicio de Guerra Química (CWS) el 2 de junio de 1918. El CWS entrenó y equipó a la AEF para el combate químico (1).

De 1948 a 1975, el Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos realizó investigaciones clasificadas con sujetos humanos en las instalaciones del Arsenal de Edgewood, en Maryland. Estos experimentos comenzaron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el objetivo era evaluar el impacto en el personal militar de productos farmacéuticos, psicotrópicos y vacunas en colaboración con la farmacéutica Glaxo (2).

A partir de este año 2025, The Defense Innovation Unit (DIU, Unidad de Innovación en Defensa) de Estados Unidos usarán herramientas de inteligencia artificial facilitadas por la empresa tecnológica Scale AI. El estado final del sistema acelerará la toma de decisiones, permitiendo a los planificadores sintetizar más rápidamente grandes cantidades de información, generar múltiples cursos de acción y realizar juegos de guerra impulsados ​​por IA para anticipar y responder a supuestas amenazas (3).

La Unidad de Innovación de Defensa subrayó que este nuevo sistema se usará primero en el Comando del Indo-Pacífico (INDOPACOM) y en el Europeo (EUCOM) para apoyar las actividades de planificación de misiones bélicas, como la asignación de recursos o la evaluación de estrategias (4).

La guerra de Ucrania ha demostrado que la dependencia del ejército estadounidense de costosas “piezas claves”, como portaaviones, submarinos nucleares, bombarderos B-52, tanques Abrams y sistemas de misiles antiaéreos Patriot, ha sido en gran medida ineficaz. La guerra moderna ha evolucionado para utilizar enjambres de drones baratos que pueden abrumar a armas que son, en
general, muchísimo más caras. Los sistemas de nueva generación han demostrado ser mucho más eficaces (5).

Silicon Valley, históricamente reacio a colaborar con la industria de defensa, ha estrechado sus lazos con el Pentágono en los últimos meses. Hace un año, los creadores de ChatGPT ya habían flexibilizado su política para autorizar colaboraciones con el ejército, al tiempo que incorporaban al antiguo director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y reclutaban en agosto de 2024 a Sasha Baker, que había sido responsable del Pentágono bajo el mandato de Biden, para dirigir un equipo dedicado a las llamadas “políticas de seguridad nacional”. El 6 de diciembre de 2024, Anduril y Palantir, dos de las principales empresas centradas en la tecnología de guerra y estrechamente vinvuladas con Peter Thiel (multimillonario co-fundador de
Paypal y primer financiador de Facebook), anunciaron la creación de un consorcio “destinado a garantizar que el gobierno estadounidense lidere el mundo de la inteligencia artificial” (6).

Empresas como Microsoft o Amazon protegen las telecomunicaciones ucranianas y hay startups que se dedican a procesar comunicaciones rusas. Son algunos ejemplos de cómo la tecnología está siendo determinante en la guerra de Ucrania. Sin la inteligencia y tecnología que Estados Unidos cedió en los primeros días de conflicto, el Ejército ucraniano no habría resistido el embate ruso en Kiev. “Ya no importa cuán grande sea un ejército, sino su capacidad estratégica y tecnológica” (7).

El libro “Unit X: How the Pentagon and Silicon Valley Are Transforming the Future of War” de Raj Shah y Christopher Kirchhoff, escrito por los propios fundadores de Defense Innovation Unit (DIU), escriben que en un mundo donde un algoritmo puede decidir el destino de cualquier ciudad, recuerdan que la verdadera innovación no está en el código, sino en reinventar las instituciones que lo gobiernan (8).

Figuras prominentes de la industria tecnológica gozan de inmunidad. ¿Por qué nadie recuerda los doce juicios posteriores a Núremberg en los que se condenaron ejecutivos de varias empresas, entre ellas IG Farbenindustrie AG, que fue un conglomerado alemán de compañías químicas fabricantes de los gases para los campos de exterminio (BASF, Bayer, Hoechst, Agfa, Chemische Fabrik Griesheim-Elektron y Chemische Fabrik vorm)?

El juicio contra IG Farben tuvo lugar del 14 de agosto de 1947 hasta el 30 de julio de 1948. Los acusados eran veinticuatro altos ejecutivos de I. G. Farbenindustrie AG, entre ellos, el presidente del Consejo de Supervisión, los diecinueve miembros del Consejo de Administración y cuatro directores. Carl Krauch, químico y presidente del Consejo de Supervisión, fue el principal acusado en este proceso (9).

Los estatutos del TPI (Tribunal Penal Internacional) que son papel mojado, reconocen explícitamente diversas formas de complicidad. Entre ellas se incluye el suministro de las herramientas y el apoyo necesario para cometer crímenes de guerra y genocidio, pero la CPI al servicio de Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña, mira hacia otro lado. Si dicha Corte estuviera al servicio de un hipotético derecho internacional, los ejecutivos tecnológicos de Silicon Valley y otros, cuyas innovaciones se dirigen hacia la violencia a gran escala, deberían sentarse en el banquillo de los acusados, como en los juicios posteriores a Nuremberg citados.

“La intersección de la tecnología avanzada y la guerra, impulsada por poderosos magnates de la tecnología, ilustra una realidad escalofriante: las herramientas diseñadas bajo una propaganda para mejorar la vida de las personas y evitar sufrimientos, se están utilizando para destruir y devastar. Peor aún, parece que campos de guerra como Gaza se consideran espacios de pruebas relativamente libres de riesgos para estos sistemas tecnológicos” (10).

Un largo camino desde el Servicio de Guerra Química (CWS) hasta la Unidad de Innovación y Defensa (DIU) en el cual la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, sus investigadores, sus financiadores, han estado al servicio exclusivo de la guerra como elemento colateral a la acumulación de capital.

En este entramado dos preguntas: ¿dónde queda recluido el proletariado? ¿Dichos mecanismos tecnológicos, qué futuro avizoran para la lucha de clases? No se trata de responder ahora, pero es exigible preguntarse mucho e indagar si se quiere ser sujeto social en las finalidades y objetivos de todo ello.

(1) https://www.ccrassn.org/history/
(2) https://digital.sciencehistory.org/works/rx913q529
(3) https://www.diu.mil/latest/dius-thunderforge-project-to-integrate-commercial-ai-powered-decision-making
(4) https://www.dw.com/es/el-pent%C3%A1gono-firma-un-acuerdo-para-usar-inteligencia-artificial-en-maniobras-militares/a-71860239
(5) https://lamiradadisidente.es/project/silicon-valley-y-la-guerra/
(6) https://legrandcontinent.eu/es/2025/01/30/ia-en-el-pentagono-la-guerra-del-nuevo-silicon-valley/
(7) https://elordenmundial.com/silicon-valley-ucrania-guerra-probar-tecnologias-vigilancia/
(8) https://www.qtorb.com/unit-x-como-el-pentagono-y-silicon-valley-estan-transformando-el-futuro-de-la-guerra/
(9) https://werle.rewi.hu-berlin.de/IGFarbenCase.pdf
(10) https://misionverdad.com/traducciones/cadenas-digitales-de-muerte-el-lado-oscuro-de-la-tecnologia-en-la-guerra

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El Pentágono ha reducido a la mitad la compra de cazas F-35 a Lockheed Martin

El Pentágono ha reducido a la mitad su solicitud al Congreso de aviones F-35 de la empresa de armamento Lockheed Martin para la Fuerza Aérea, asegura la agencia Bloomberg (*).

“Un documento de solicitud de adquisición del Departamento de Defensa de Estados Unidos enviado al Capitolio esta semana solicitaba 24 aviones, una reducción con respecto a los 48 previstos el año pasado”, según el reportaje.

La Fuerza Aérea planea ahora solicitar 3.500 millones de dólares para el avión F-35, además de 531 millones de dólares adicionales para adquisiciones anticipadas, añade.

El Pentágono también solicitó 12 aviones de la versión del F-35 para la Armada, menos de los 17 aprobados por el Congreso para este curso. La Infantería de Marina también vería su financiación reducida en dos veces en comparación con la de este curso.

En mayo el director financiero de Lockheed Martin declaró que la empresa esperaba cerrar un contrato definitivo para sus aviones F-35, cuyo contrato se ha retrasado debido a una actualización tecnológica.

El subcontratista de armas entregó un total de 110 aviones de combate F-35 a Estados Unidos y sus aliados el año pasado. El programa F-35 de Lockheed representa casi un tercio 30 por cien de los ingresos de la empresa, a pesar de ser un aparato que presenta numerosos fallos técnicos.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2025-06-11/pentagon-slashes-in-half-its-request-for-air-force-f-35s

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20.000 misiles estadounidenses prometidos a Ucrania se van a Oriente Medio

Estados Unidos ha enviado a Oriente Medio 20.000 misiles prometidos al ejército ucraniano. El gobierno de Kiev había llegado a un acuerdo con el gobierno de Biden para el envío de 20.000 misiles antidrones, pero Estados Unidos ha decidido enviarlos a Oriente Medio, confiesa Zelensky a la cadena ABC (1).

Estados Unidos también decidió enviar detonadores de misiles especiales destinados a Ucrania a la Fuerza Aérea estadounidense en Oriente Medio. Esto se hizo por orden del director del Pentágono, Pete Hegseth, quien informó al Congreso de su decisión, escribe el Wall Street Journal (2). Hegseth también advirtió que, en el futuro, la mayor parte de la ayuda militar a Ucrania debería recaer sobre sus aliados europeos.

Ucrania contaba con un aumento de la ayuda militar, pero Washington se ha cansado de un esfuerzo baldío y coloca al presidente ucraniano que está en una posición nada envidiable.

Estados Unidos y Arabia Saudí firmaron un acuerdo de armas en mayo por un valor aproximado de 142.000 millones de dólares. Ambos países priorizan la seguridad en Oriente Medio. No es sólo una nueva asignación de recursos, sino también una nueva actitud hacia Kiev que complica la posición política de Zelensky.

El deterioro de las relaciones del dirigente ucraniano con la Casa Blanca ya era evidente. Los ataques a los aeródromos rusos han provocado un enorme descontento en Washington, donde existe una importante fractura respecto al apoyo a Ucrania. Miembros republicanos del Congreso llevan tiempo pidiendo reducir el gasto en Ucrania y destinar estos fondos a Oriente Medio. Anteriormente, Trump aconsejó a Zelensky que abandonara Ucrania y se trasladara a Francia, ya que le quedaban pocos partidarios en su círculo más cercano. Todo esto demuestra la desconfianza de Estados Unidos hacia el Presidente ucraniano.

El aislamiento político de Zelensky es cada vez mayor. Estados Unidos ha comenzado a contactar al expresidente ucraniano Petro Poroshenko para presionar a Kiev a celebrar elecciones presidenciales y cambiar de rumbo.

El otrora “héroe de guerra” es un apestado. La posición geográfica y los recursos de Ucrania siguen siendo valiosos, pero Estados Unidos necesita un peón más obediente, con quien sea más fácil cooperar y negociar.

(1) https://abcnews.go.com/International/transcript-abc-news-interview-ukrainian-president-volodymyr-zelenskyy/story?id=122641670
(2) https://www.wsj.com/politics/national-security/us-halts-ukraine-anti-drone-russia-ce0b5b75

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Se acaba la moratoria unilateral de Rusia sobre el despliegue de misiles

La moratoria rusa sobre el despliegue de misiles de corto y mediano alcance se agotará pronto, declaró el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Ryabkov, en un comunicado oficial.

Rusia impuso una moratoria unilateral sobre el despliegue de misiles de corto y mediano alcance con la esperanza de que Estados Unidos siguiera su ejemplo. Sin embargo, las potencias occidentales no han recogido el guante. Los estadounidenses no solo no pretenden limitar el despliegue de misiles, sino que, por el contrario, están ampliando el área geográfica para el despliegue de nuevas instalaciones.

Ocurrió con Biden y sigue ocurriendo con Trump, una muestra evidente de que hasta ahora la moratoria no ha servido para nada. Por lo tanto, es hora de ponerle fin; los países occidentales ya han sido notificados oficialmente.

La moderación de Rusia en el período posterior al INF no fue apreciada por Estados Unidos ni por sus aliados como correspondía dice Ryabkov. “Por lo tanto, hemos declarado abierta y directamente que la implementación de nuestra moratoria unilateral, previamente establecida, sobre el despliegue de misiles INF terrestres está llegando a su fin”.

La decisión de desplegar misiles de corto y mediano alcance la tomará el Ministerio de Defensa, teniendo en cuenta las amenazas existentes y previsibles, como las de la semana pasada. Las principales áreas de preocupación son Europa, con su desenfrenada propensión a la guerra con Rusia, y el Lejano Oriente, donde nos vemos amenazados por varios países simultáneamente.

El tratado sobre misiles de corto y medio alcance (INF) se firmó en 1987 y su vigencia era ilimitada. Por primera vez había permitió la eliminación de una categoría completa de armas nucleares.

La “guerra contra el terrorismo” acabó con aquella luna de miel de negociaciones de desarme. El “terrorismo” es un buen pretexto para todo, incluso para acabar con cualquier clase de negociaciones. Estados Unidos abandonó el Tratado de Misiles Antibalísticos (Tratado ABM) de 26 de mayo de 1972. Se trataba de tener las manos libres para disponer de los sistemas antimisiles que estaba desarrollando, tanto embarcados como con base en tierra, y que luego se desplegaron en territorio extranjero y muy cerca de las fronteras de Rusia, como es el THAAD en Corea del Sur y los sistemas antimisiles Aegis Ashore con base en tierra en Rumanía, en Polonia y en la base naval de Rota. Precisamente Rusia consideró que la instalación de estos sistemas antimisiles cerca de sus fronteras representaba una amenaza directa a su seguridad porque podía menoscabar la capacidad de combate de sus fuerzas nucleares estratégicas, que son el pilar de la defensa estratégica.

La retirada de los Estados Unidos del Tratado ABM puso, de nuevo, sobre la mesa la opción de un ataque nuclear preventivo o anticipatorio. La respuesta rusa era esperable. Comenzó a desarrollar nuevos misiles de crucero con base en tierra que fueran capaces de batir en un primer ataque las instalaciones consideradas ofensivas.

Fue el argumento que necesitaban en Washington para abandonar el Tratado INF: tener las manos libres para desarrollar nuevos sistemas de misiles en los rangos no permitidos por el Tratado, es decir, de 500 a 5.500 kilómetros de alcance.

El objetivo declarado por el gobierno de Trump durante su primer mandato fue responder al programa de desarrollo de misiles crucero de China. La pretensión era incluir a China en las negociaciones de desarme, un planteamiento rechazado por Pekín, que nunca ha participado en ningún tratado internacional de este tipo.

En este tipo de negociaciones y rupturas hay un elemento clave, que es el desarrollo de la tecnología militar. Las nuevas armas no están incluidas en los tratados, que se quedan obsoletos con rapidez.

De cualquier manera, que nadie se llame a engaño: hemos pasado de un mundo que habla de desarme a otro que sólo habla de rearme.

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Nuevo récord: en mayo desertaron casi 20.000 reclutas del ejército ucraniano

Algunas de las imágenes más impactantes de la Guerra de Ucrania son las patrullas de la policía militar ucraniana secuestrando a los reclutas enn plena calle e introducieńdolos a la fuerza en furgonetas para llevarlos al frente, muchas veces en medio de peleas con los vecinos.

Son escenas que demuestran hasta qué punto Zelensky y los suyos funcionan al margen de un amplio sentir popular, por más campañas propagandísticas que lleven a cabo en los medios de comunicación.

El ejército de Kiev busca carne de cañón desesperadamente y últimamente ha puesto el foco en los refugiados esparcidos por Europa occidental, especialmente en Polonia y Alemania, que dan muestras de no pretender regresar, por más que sus condiciones de vida se deterioren.

Un recorrido por la impopularidad de Zelensky seguiría luego por las deserciones, que siguen batiendo registros: en mayo fueron casi 20.000 los que desertaron de filas, más exactamente 19.956 aunque en realidad es probable que el número sea aún mayor, superior a la cifra oficial de casos registrados.

Cada semana una brigada entera deserta del ejército; en un mes es un cuerpo de ejército. Desde el 1 de enero, casi 100.000 soldados han desertado: 90.590 personas para ser exactos.

Sin embargo, en lo que va de año 2025 la policía militar solo ha encontrado a 2.732 desertores, el 3 por cien de los fugitivos, y otros 1.375, el 1,5 por cien del total, se reintegraron a filas.

Los ucranianos pierden grandes cantidades de efectivos y no tienen suficiente personal ni tiempo para buscar reponer fuerzas. Hay casi tantas bajas por deserciones que por los ataques ejército ruso, que se acercan a los 30.000. La movilización total no es capaz de reponer esa cifra.

Desde el comienzo de la guerra, más de 200.000 soldados (213.722) han abandonado el uniforme de campaña y no son capaces de encontrar su paradero para volver a llevarlos al frente.

El recorrido debería continuar por los heridos y lisiados que pueblan los hospitales y que quedarán incapaces de por vida, en silla de ruedas o apoyándose en muletas.

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Italia desplegará sistemas de defensa antiaérea en Estonia

En 2019 la Rand Corporation elaboró un plan para someter a Rusia a una guerra larga y costosa (*). La OTAN tiene los suyos propios, que expuso el lunes su secretario general, Mark Rutte, en una conferencia de prensa convocada en Vilnius.

La OTAN celebrará una cumbre en La Haya dentro de tres semanas, en la sede del Palacio Internacional de la Paz, lo cual es una burla y un sarcasmo. Gran parte de la ciudad estará acordonada y no se permitirá el acceso de los ciudadanos a la zona de la reunión, que costará 183 millones de euros al gobierno neerlandés.

En Vilnius Rutte aseguró que Ucrania se convertirá en miembro de la OTAN, aunque no de una manera inmediata. También dijo que la OTAN debe convertirse en una poderosa fuerza militar contra la terrible agresión de Rusia. Los países europeos miembros de la OTAN deben aumentar su gasto militar del 2 al 5 por cien de sus presupuestos nacionales.

Es el último delirio de una pandilla de macarras que se hunde rápidamente en la charlatanería y el complejo de superioridad desmedidos de Occidente.

Para preparar la guerra, Italia va a desplegar un sistema de defensa aérea SAMP/T Mamba (tierra-aire-tierra de medio alcance) en Estonia. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, tras una reunión con su homólogo estonio, Hanno Pevkur, en el marco de una reunión celebrada el jueves en Bruselas.

“Reafirmamos que la Alianza Atlántica es el pilar de nuestra defensa colectiva y nos comprometemos a redoblar los esfuerzos para fortalecer las capacidades comunes de disuasión y defensa”, enfatizaron ambos ministros en un comunicado conjunto.

“Italia confirmó su compromiso de desplegar el sistema de defensa aérea y antimisiles de largo alcance SAMP/T en Estonia este año, en sinergia con la responsabilidad italiana en la misión reforzada de policía aérea de la OTAN en el país”, afirma el comunicado.

Inicialmente el ejército Italiano contaba con cinco SAMP/T, asignados al 4 Regimiento de Artillería Antiaérea Peschiera. Partes de uno de ellos se enviaron a Ucrania, en el marco de un acuerdo de cooperación con Francia. Posteriormente, en mayo del año pasado, Roma anunció su intención de transferir otra batería completa a Kiev.

Fabricado por el consorcio franco-italiano Eurosam, el SAMP/T se compone de cinco a diez elementos, incluyendo un módulo de combate, un radar de banda X asociado a un sistema de identificación amigo-enemigo, un generador de energía, un módulo de recarga terrestre y de uno a seis módulos de lanzamiento, cada uno capaz de disparar hasta ocho misiles interceptores Aster 30.

Italia compra nuevo y vende de segunda mano. El año pasado Italia notificó a Eurosam, a través de la Organización Conjunta de Cooperación en Armamento (OCCAr), un pedido de cuatro SAMP/T de nueva generación para las necesidades del ejército italiano. Esto tras firmar un contrato para otros cinco sistemas, esta vez destinados a la Aeronáutica Militar.

“El despliegue del SAMP/T en la Base Aérea de Amari demuestra la indivisibilidad de la seguridad aliada y subraya la determinación de la Alianza de proteger el territorio, la población y las fuerzas aliadas contra las amenazas aéreas mediante una robusta defensa aérea y antimisiles”, declaran los ministros.

El reto consiste en garantizar la protección del territorio estonio contra posibles ataques con misiles del sistema Iskander. Con una trayectoria cuasibalística modificable en vuelo, estos misiles pueden llevar una ojiva convencional de 500 kilos o una ojiva nuclear. Su alcance es de unos 500 kilómetros.

Según el gobierno estonio, un misil como el Iskander, disparado desde la ciudad rusa de Luga, a unos 100 kilómetros de la frontera estonia, podría alcanzar un objetivo en Amari en cuatro minutos. Debido a su trayectoria impredecible, el número de sistemas de defensa aérea capaces de contrarrestarlo eficazmente es relativamente reducido. De ahí la importancia del refuerzo proporcionado por el ejército italiano.

Este sistema es esencial para garantizar la defensa colectiva, comentó el ministro estonio. “Veremos el sistema de defensa aérea SAMP/T en Estonia por primera vez este otoño. Aviones de combate italianos también patrullarán nuestro espacio aéreo simultáneamente”, concluyó.

El despliegue de un SAMP/T italiano en Amari se anunció pocas semanas después de que Estonia anunciara el lanzamiento de un programa para dotarse de dicha fuerza. Se evaluarán tres soluciones: el SAMP/T NG, el Patriot estadounidense y el sistema “David’s Sling”, desarrollado conjuntamente por la empresa israelí Rafael y RTX, la antigua Raytheon.

(*) https://www.rand.org/pubs/research_briefs/RB10014.html