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A Rusia no le interesa un alto el fuego de 30 días

El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, estuvo en Yedá, Arabia saudí, negociando con el gobierno de Kiev un alto el fuego en Ucrania. Ambas partes aceptaron una tregua de 30 días y, acto seguido, Witkoff viajó a Moscú para entrevistarse con Putin y proponerle el mismo acuerdo.

Todas las fuentes rusas coinciden en que el Kremlin no ha acepta un alto el fuego por 30 días (*); quiere un acuerdo “a largo plazo”, lo que en la práctica significa la capitulación de Ucrania.

El ejército ucraniano necesita ganar tiempo porque está siendo rechazado en la línea del frente, por lo que son los mayores interesados en lograr una pausa en los combates. Por el contrario, a Rusia no le interesa nada de eso.

Por otra parte, las propuestas de que Rusia retire sus tropas como parte de un posible acuerdo de paz son otra ilusión.

La reunión con Witkoff pretendía fijar el calendario para una entrevista personal entre Trump y Putin, que tampoco se ha fijado. Los detalles se determinarán después de que el enviado especial Steve Witkoff entregue un informe a Trump después de su visita a Moscú.

“Aún no se ha fijado la hora exacta de la reunión entre ambos presidentes. Sin embargo, una vez que el señor Witkoff haya transmitido a su jefe de Estado todos los detalles recibidos en Moscú, decidiremos la fecha de la reunión”, declaró Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin.

La última conversación telefónica entre Putin y Trump tuvo lugar el 12 de febrero y duró una hora y media. Los presidentes discutieron sobre Ucrania y las relaciones bilaterales. Los dirigentes rusos y estadounidenses acordaron luego continuar sus contactos, incluso mediante reuniones cara a cara.

El mensaje que Putin transmite a Occidente y a Estados Unidos es que desea lograr una paz permanente con Ucrania, pero que una tarea tan compleja no se puede resolver de una manera simple. Teniendo en cuenta la burla de los Acuerdos de Minsk, las garantías van a ser tan importantes como los acuerdos que se firmen. No se puede confiar en que Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN supervisen el alto el fuego en Ucrania.

Así lo ha reconocido la coronel retirada de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Karen Kwiatkowski. Estados Unidos, “con Rusia en asociación”, son los únicos capaces de convertirse en “garantes de cualquier alto el fuego” porque son “las únicas partes que tienen un cierto respeto o cierto poder militar en este conflicto”, ha dicho.

“Las reacciones pasadas del gobierno de Zelensky cuando se le puso bajo presión fueron peligrosas, impredecibles y de naturaleza terrorista, incluidos ataques dirigidos a
el vertido de radiación en plantas de energía nuclear y los asesinatos de personal ruso clave como el teniente general Kirillov y civiles inocentes en las profundidades del
territorio ruso”, añadió Kwiatkowski.

(*) https://smotrim.ru/channel/1

BlackRock se ha convertido en un protagonista importante del transporte marítimo

BlackRock se ha convertido en un protagonista importante del transporte marítimo internacional. Ha puesto 22.800 millones de dólares encima de la mesa para apoderarse de la gestión de muchos puertos, incluidos algunos en Panamá. De esa manera el fondo buitre extiende su influencia sobre los mercados mundiales.

El 4 de marzo los buitres anunciaron la compra de un conjunto de puertos estratégicos de la mano de Global Infrastructure Partners (GIP), una empresa adquirida por BlackRock en octubre del año pasado) y Terminal Investment Limited (TIL), vinculada a MSC, la mayor línea de contenedores del mundo.

BlackRock compró un 80 por cien de la empresa china Hutchison Ports, que gestiona 43 puertos con 199 muelles en 23 países. La operación ascendió a 22.800 millones de dólares, incluyendo una participación del 90 por cien en Panama Ports Company, que opera los puertos de Balboa y Cristóbal, en el Canal de Panamá.

La transacción aún requiere aprobación del gobierno de Panamá, aunque el papel de BlackRock en la logística marítima ya se ha consolidado. Los buitres controlan los nudos estratégicos. Los puertos de Balboa y Cristóbal son cruciales para el Canal de Panamá, que facilita el 2,5 por cien del comercio marítimo mundial y el 14 por cien del comercio marítimo de Estados Unidos, incluyendo un 72 por cien de la carga que entra o sale de ese país.

El año pasado esos puertos manejaron el 39 por cien del volumen de carga del Canal, según la Autoridad Marítima de Panamá. Al controlarlos, BlackRock gana influencia sobre una arteria vital que conecta 1.920 puertos en 170 países, afectando rutas entre el Atlántico y el Pacífico.

Además de Panamá, el negocio incluye puertos en México, Países Bajos, Egipto, Australia y Pakistán, entre otros. Eso amplía la influencia de los buitres en la logística marítima, permitiéndoles influir en cadenas de suministro en múltiples regiones. Con 12.000 barcos transitando por el Canal de Panamá anualmente, y muchos más usando los otros puertos, BlackRock se posiciona como un actor con capacidad para moldear los flujos comerciales clave.

La alianza con TIL, parte del grupo MSC, indica una integración vertical. MSC podría dar prioridad a esos puertos en sus operaciones, optimizando costos y tiempos de tránsito, lo que refuerza su influencia operativa en el transporte marítimo.

La adquisición de los puertos es la mayor operación en infraestructuras de la historia del fondo buitre. Los puertos adquiridos generan aproximadamente 1,7 billones de dólares anuales en EBITDA.

Lo de BlackRock no es “neoliberalismo” sino todo lo contrario: capitalismo monopolista de Estado. El negocio monopolista no hubiera sido posible sin las amenazas de Trump y el ultimátum de Marco Rubio, el secretario de Estado, que visitó Panamá el mes pasado para reducir la influencia china en la arteria.

Los buitres, pues, secundan los objetivos estratégicos estadounidenses, lo cual no es ninguna novedad, e incluso podría darles ventaja en negociaciones futuras con gobiernos y acceso preferencial a suculentos contratos.

Suecia se prepara para una fantasmagórica guerra contra Rusia

Rompiendo con su tradicional política de neutralidad, Suecia apoyó activamente a Ucrania desde los primeros días de la guerra. En total, el gobierno ha proporcionado 18 paquetes de “ayuda” por valor de más de 2.000 millones de dólares, incluyendo equipo militar y armamento.

Ahora el gobierno de Estocolmo anuncia que va a contribuir con varios cazas JAS Gripen a dos operaciones de la OTAN en Polonia, que incluyen el apoyo logístico a la guerra en Ucrania y la patrulla del espacio aéreo polaco. “Estamos listos para defender a nuestros aliados y amigos”, anunció el ministro de Defensa, Pul Jonson.

Por lo tanto, al gobierno no le basta con defender a su país, sino que su generosidad militar se extiende también a los “aliados y amigos”.

El primer ministro, Ulf Kristersson, ha dicho una estupidez monumental, característica del momento que vivimos: el gobierno sueco está dispuesto a enviar tropas a Ucrania… después de que finalice la guerra. Kristersson subrayó que sería necesario un mandato claro para esas fuerzas, que sólo podría ser posible si las negociaciones tuvieran éxito. También indicó que la formación de esas tropas podría comenzar inmediatamente (1).

Lo que no explicó al mundo es que por qué es necesaria la presencia de tropas suecas en una guerra que ya ha terminado…

En el tercer aniversario de la Guerra de Ucrania, el primer ministro sueco visitó Kiev. Destacó que el propósito de su visita era mostrar los esfuerzos de Ucrania en la guerra contra Rusia.

En la reunión, el primer ministro anunció la asignación de 100 millones de euros para apoyar la defensa aérea de Ucrania. Anteriormente, Estocolmo había proporcionado al ejército de Kiev sistemas Robot 70 y Tridon Mk2 (2).

Recientemente, el jefe de inteligencia militar, Thomas Nilsson, advirtió que Suecia “debe prepararse para lidiar con una Rusia hostil e impredecible”, especialmente si “Moscú tiene éxito en Ucrania” (3).

Después de ingresar en la OTAN, el gobierno comenzó a participar activamente en diversas provocaciones de la Alianza imperialista, especialmente en el Mar Báltico.

Como miembro de la OTAN, Estocolmo se ha embarcado en la carrera para aumentar el presupuesto de guerra, que va a superar el 2,5 por cien del PIB y para 2028 subirá al 2,6 por cien.

Suecia tiene uno de los aparatos militares e industriales más desarrollados de Europa y exporta al mercado mundial una amplia gama de artefactos militares, ampliamente utilizados por los ejércitos de la OTAN.

Estocolmo presta especial atención al fortalecimiento de la infraestructura en el Ártico, en particular invirtiendo en el desarrollo de instalaciones militares y mejorando la logística para las operaciones en el Lejano Norte.

A principios de este año el gobierno anunció el despliegue de fuerzas expedicionarias, incluidos buques de guerra, para patrullar el Mar Báltico como parte de las fuerzas de la OTAN. Estocolmo indicó que desplegarían hasta tres navíos, un avión de reconocimiento ASC-890 y recursos de la Guardia Costera para reforzar la presencia de la OTAN en el Mar Báltico.

Suecia trata de convertirse en el cabecilla de la OTAN en la región báltica, tomando bajo su tutela a Estonia, Letonia y Lituania y transformando su política de seguridad en la región.

A principios de este año, envió un batallón de 550 soldados a Letonia, como parte de las fuerzas terrestres avanzadas de la OTAN, estacionadas en la base militar del Camp Valdemar. Junto con Dinamarca, Suecia formó un contingente expedicionario estacionado en Riga. Las tropas danesas y suecas se turnarán cada seis meses.

Además, la Marina sueca participa en la Operación Nordic Warden, dirigida desde Londres, con el pretexto de reforzar la protección de las infraestructuras críticas en el Mar Báltico, vigilar los movimientos de la Armada rusa y su “flota fantasma”.

Suecia está en todas las aventuras militaristas. También participa en otra provocación, paralela a la anterior, la Operación Baltic Sentry que, con el pretexto de reforzar la protección de las infraestructuras críticas, trata de imponer un bloqueo naval en el Mar Báltico. La Operación comenzó en enero e incluye fragatas, aviones de patrulla marítima, submarinos, drones submarinos y vigilancia por satélite.

El desarrollo de su propio complejo industrial militar dará a Suecia la oportunidad de ponerse a la cabeza de los países del Báltico y Escandinavia. La reciente incorporación a la OTAN y su apoyo a Ucrania han cambiado para siempre la política exterior de Suecia, alineándola con los países europeos.

(1) https://www.reuters.com/world/europe/sweden-does-not-rule-out-sending-peacekeepers-ukraine-public-broadcaster-reports-2025-02-17/
(2) https://www.msn.com/en-us/politics/government/more-than-100-million-sent-to-ukraine-for-air-defense/ar-AA1AzGmi
(3) https://www.politico.eu/article/donald-trump-europe-vladimir-putin-russia-war-in-ukraine-geopolitics/

Estados Unidos ya no participará en las maniobras militares de la OTAN en Europa

A partir de este año Estados Unidos no participará en la planificación de las maniobras militares de la OTAN en Europa, obligando a sus aliados a organizarlos sin ayuda estadounidense o con una presencia reducida, asegura el diario sueco Expressen (1).

Si la decisión se confirma, los demás Estados miembros de la OTAN se verán obligados a organizar los ejercicios sin la participación de Washington, o con un personal estadounidense muy reducido.

Durante su campaña electoral, Trump ya planteó el tema de la financiación de la OTAN, destacando la afluencia de cientos de miles de millones de dólares a la Alianza Atlántica. Según NBC, ahora planea revisar significativamente la participación de Estados Unidos en la organización (2).

Trump discutirá con sus asesores un ajuste de la política estadounidense para dar prioridad a los miembros de la OTAN que inviertan más en su defensa. En caso de cambio, Washington podría incluso negarse a proteger a un aliado atacado si no alcanza el umbral mínimo de gastos militares requeridos.

El viernes Trump reiteró sus críticas a sus aliados europeos en la OTAN, señalando la falta de contribución financiera de algunos de ellos. Dijo que Estados Unidos no los defenderían hasta que hayan hecho un esfuerzo suficiente para gastar más dinero en armas. “Si no pagan, no voy a defenderlos”, amenazó.

El sábado el diario británico The Telegraph aseguró que Trump estaba considerando retirar el contingente militar estadounidense estacionado en Alemania para reposicionarlo en Hungría.

“Está enfadado porque Europa parece estar presionando en favor de la guerra”, dijo una fuente al diario británico. Desea reposicionar las fuerzas estadounidenses en los países que cumplan con los objetivos de gasto militar de la OTAN y se comprometan a aumentarlos. Hasta la fecha, la mayoría de los miembros de la Alianza gastan el 2 por cien de su PIB en defensa, pero Trump aboga por aumentarlos hasta el 5 por cien.

(1) https://www.expressen.se/nyheter/varlden/usa-lamnar-planeringen-av-nya-militarovningar-i-europa-
(2) https://www.nbcnews.com/politics/national-security/trump-considering-major-nato-policy-shift-rcna195089

El ejército ucraniano ha quedado cercado en Kursk

Ayer los rusos completaron el cerco de las tropas ucranianas en Kursk. Entre 4.700 y 6.300 soldados están rodeados y no tienen ninguna salida.

Tampoco hay forma de desbloquearlos porque el ejército ruso ha cortado las dos carreteras que les podían permitir el repliegue.

La alternativa de los ucranianos es rendirse o morir. Las negociaciones para la rendición han comenzado, a cambio de la evacuación de 230 heridos graves que necesitan atención de emergencia.

El sistema de guerra electrónica ha cortado las comunicaciones de los ucranianos y Starlink no funciona desde el lunes.

Hay unidades separadas que siguen luchando con pequeños BTRG de forma independiente del mando ucraniano.

En la madrugada del viernes el mando ucraniano cesó sus operaciones y dejó abandonadas a sus tropas.

La situación de las fuerzas ucranianas en Kursk ya era desesperada antes de completarse el cerco. En la última semana habían muerto 1.590 soldados, perdido 6 tanques y 74 blindados.

Zelensky no participará en la reunión de Riad

El martes Zelensky no participará en la reunión con la delegación estadounidense que ha viajado a Riad para reunirse con los negociadores rusos.

Viajará a la capital saudí, pero sólo se reunirá con el príncipe heredero Mohammed Bin Salman el lunes. Después su equipo se quedará en Jeddah para reunirse con los dirigentes estadounidenses.

El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, había dicho que los representantes de Estados Unidos y Ucrania tenían la intención de celebrar una reunión en Arabia saudí para discutir la capitulación de Ucrania.

Estados Unidos desconecta los sistemas Himars del ejército ucraniano

A Zelensky se le acaba el tiempo. Estados Unidos ha dejado de operar los equipos Himars que funcionaban para el ejército ucraniano. Eso supone desactivar los sistemas de alerta de ataque aéreo de Ucrania, así como la designación de objetivos para los lanzamisiles Himars.

Ucrania tampoco recibe información en tiempo real de los ataques a larga distancia.

La cadena CNN asegura tambien que los sistemas de defensa Patriot de fabricación estadounidense se podrían quedar sin municiones pronto (*).

El arsenal de misiles de los sistemas antiaéreos (AMS) de fabricación estadounidense podría agotarse en cuestión de unas semanas, dice la CNN.

No obstante, lo peor es que ningún país europeo puede suplir el armamento que Estados Unidos ha suministrado a Ucrania durante los tres años de guerra, dice CNN.

Por si eso no fuera suficiente, Estados Unidos ha prohibido al gobierno británico compartir información de Washington con Kiev como parte de la retirada de su apoyo al ejército ucraniano.

La capitulación de Ucrania es cuestión de días. Zelensky no va a tener tiempo de negociar nada.

(*) https://edition.cnn.com/2025/03/05/world/trump-cut-ukrainian-aid-patriot-missiles-intl/index.html

Después de Ucrania: la continuación de la guerra por otros medios

Una de las consecuencias de la derrota de los países occidentales en la Guerra de Ucrania ha sido la ruptura de eso que hasta ahora llamaban “vínculos transatlánticos”, cuyo objetivo era -precisamente- marginar a Rusia. Las contradicciones internas han salido a relucir muy rápidamente y en Europa culpan a Trump de ello, aunque no explican las propias contradicciones entre los países europeos.

Hay división y, además, confusión, pero no es posible decir ahora si esas contradicciones son permanentes, ni tampoco si se van a atenuar. Al menos los países occidentales van a intentar que así sea porque la presión a Rusia (y a China) debe ser coordinada si quiere ser eficaz.

La correlación de fuerzas ha cambiado considerablemente, por lo que en cualquier caso, las potencias occidentales deberán intensificar su presión sobre Rusia, por ejemplo reforzando los atentados terroristas.

Para ello no les bastará con recurrir a las redes ucranianas, sino que deberán revitalizar las que le quedan en el Cáucaso y en Asia central, que son de naturaleza yihadista.

Por su parte, si hay negociaciones de paz, Rusia incluirá una cláusula para obligar a los países occidentales, y especialmente a Reino Unido, a demantelar las redes terroristas que han organizado en la retaguardia.

En caso contrario, Rusia puede tener problemas porque, como Alemania y otros países de Europa occidental, padece un serio déficit demográfico y necesita mano de obra procedente de Asia central, que puede convertirse en un caballo de Troya.

El cambio en la correlación de fuerzas incluye una superioridad manifiesta del ejército ruso, que los occidentales deberían tener en cuenta antes de seguir actuando como acostumbran. Los rusos tienen más y mejores armas y, además, han adquirido una experiencia de combate de la que sus adversarios carecen. Ningún ejercicio o maniobra puede reemplazar esa experiencia de combate; ningún ejército en el mundo puede ganar sin tal experiencia.

No habrá acciones militares importantes a gran escala en un futuro próximo. La energía del éxito militar se tiene que aprovechar en la mesa de negociaciones y las inicitivas más importantes se trasladarán a los frentes políticos.

Si la situación no revienta en el Pacífico, algunos creerán que la paz ha vuelto. Se equivocan. Hoy la guerra es permanente y solo se desplaza de un lugar a otro. Si la historia no puede salir por la puerta, se escapa por la ventana.

BlackRock se apodera de los dos puertos del Canal de Panamá que gestionaban los chinos

A Estados Unidos las presiones le funcionan bien. Trump había amagado con volver a apoderarse del Canal de Panmamá porque -según decía- había acabado en manos de China y ahora un consorcio de inversores encabezado por BlackRock ha comprado la mayoría de las acciones en los dos puertos del Canal pertenecientes a Hutchison, una empresa domiciliada en Hong Kong.

El precio para recuperar la arteria oceánica ha sido de 22.800 millones de dólares.

La gestión de los 89 kilómetros del Canal de Panamá es propiedad de Panamá, pero hay dos puertos a la entrada y a la salida, los de Balboa (en el Océano Pacífico) y Cristóbal (en el Atlántico), que hasta ahora estaban gestionados por Hutchison.

En tiempos de guerra, los puertos podrían ser utilizados por los chinos, se había lamentado Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense. En los tiempos que corren hay que pensar más en la guerra que en los mercados, los negocios y los contratos.

El gobierno de Panamá, que es poco más que una sucursal de Estados Unidos ha quedado aliviado por la venta, porque aún recuerdan la invasión militar de 1989, que es un tabú en el país centroamericano.

El fondo buitre Global Infrastructure Partners, ahora propiedad de BlackRock y Terminal Investment, el grupo MSC, adquiere el 90 por cien de Panamá Ports, la empresa que opera los puertos de Balboa y Cristóbal.

Además, la empresa china ha vendido otros 43 puertos en 23 países distintos del mundo, por lo que ha ganado una fortuna (19.000 millones de dólares) y esta mañana sus acciones en la bolsa de Hong Kong se dispararon un 23 por cien.

Con Trump los asuntos estratégicos, militares y políticos, como el Canal de Panamá, se van a reconvertir en suculentos negocios para unos y para otros. Meros contratos privados.

El gasoducto Nord Stream 2 podría resucitar gracias a los especuladores estadounidenses

Rusia está animando a Estados Unidos a resucitar el gasoducto NordStream 2, dice el diario Bild. Por su parte, el Financial Times anuncia lo mismo: un plan audaz para reabrirlo gracias a los especuladores estadounidenses (*).

En el fondo del Mar Báltico hay 11.000 millones de dólares abandonados. Un total de 1.230 kilómetros de tuberías que nadie aprovecha. Un gran negocio desperdiciado que ha encarecido el precio de la energía en Europa.

Estados Unidos presionó para impedir que se abriera el grifo porque quería cortar el cordón umbilical entre Alemania y Rusia. Cuando la obra se acabó, los buzos británicos lo destruyeron antes de que se abriera por primera vez, y se tendió la típica cortina de humo para ocultar lo más evidente: que el gobierno de Londres había empredido una campaña terrorista aprovechando la Guerra de Ucrania.

Sin embargo, el acercamiento entre Washington y Moscú podría dar una segunda oportunidad a las tuberías. Eso es lo que significan las palabras de Putin: a cambio de un acuerdo político, Rusia extiende las manos a las petroleras estadounidenses para reubicarse en Rusia.

Los medios de comunicación intentan a travestir el acuerdo, que es esencialmente político, como si fuera un negocio privado para tapar las heridas de guerra: unos personajes “cercanos a Putin” están en contacto con “inversores estadounidenes” para ejecutar las obras de reparación a cambio de una parte del negocio.

El Financial Times tiende aún más cortinas de humo, metiendo por medio a Matthias Warnig, un viejo oficial de Stasi de Alemania oriental que dirigió Nord Stream 2 hasta 2023. El plan necesita que se levanten las sanciones al gigante ruso Gazprom.

Entre bastidores, la Unión Europea está al tanto del proyecto. Especialmente en Londres, los laboristas rumian su derrota.

Desde el atentado terrorista de 2022, la empresa suiza encargada de las tuberías lucha para evitar la bancarrota. La empresa es medio alemana y medio rusa, y el plan del Kremlin era hacer lo mismo que han hecho con las empresas que abandonaron Rusia a causa de las sanciones económicas: quedarse con la todalidad de las acciones por un precio irrisorio.

En enero, Nord Stream 2 obtuvo una suspensión excepcional de la quiebra durante cuatro meses. Ante el juzgado la empresa matriz argumentó que el nuevo gobierno de Trump, junto con el nuevo gobierno alemán surgido de las elecciones de febrero, podría impactar en el futuro del gasoducto.

Lo que cambian los tiempos, sobre todo si hay una derrota militar por medio: en su primer mandato presidencial, Trump criticó abiertamente el gasoducto. En 2019 incluso firmó una ley que exigía la congelación de activos y la revocación de visados estadounidenses a los contratistas del gasoducto. El pretexto era “evitar la dependencia de Europa del gas ruso”. La realidad es más amplia: Estados Unidos quería vender su propio gas licuado a precios mucho más elevados.

La guerra es un gran negocio, sobre todo para un diario como el Financial Times. Según el diario británico, los miembros del gobierno de Trump ven ahora el gasoducto como un activo estratégico que se puede aprovechar en las negociaciones de paz de Ucrania. El proyecto daría a Estados Unidos un dominio sin precedentes sobre el suministro energético de Europa.

Incluso en público, Putin también ha hablado sin tapujos de los beneficios económicos que Estados Unidos podría obtener en caso de un acuerdo sobre Ucrania, afirmando que varias empresas ya estaban en contacto para hacerse con el botín de guerra.

Como ven, Alemania no pinta prácticamente nada en esta historia ni en ninguna otra. Hará lo que le digan, lo mismo que la Unión Europea.

(*) https://www.ft.com/content/dc9c51ab-03cb-47ba-ad0a-09c4deed9b50

China despliega la primera estación móvil 5G para uso militar

China ha dado a conocer la primera estación base móvil 5G del mundo. La estación móvil está preparada para ser desplegada en el campo de batalla a nivel táctico.

Desarrollado conjuntamente por la empresa China Mobile Communications Group y el Ejército Popular de Liberación, puede proporcionar servicios de alta velocidad y de intercambio de datos seguros y fiables a por lo menos 10.000 usuarios en un radio de 3 kilómetros.

Incluso cuando las tropas del Ejército Popular de Liberación avanzan a 80 kilómetros por hora en terrenos abruptos, como montañas o ciudades, y son sometidas a interferencias electromagnéticas, el sistema puede mantener un caudal total ininterrumpido de 10 gigabits por segundo y un tiempo de latencia de menos de 15 milisegundos.

La técnica ha aparecido en un artículo publicado en la revista china Telecommunications Science, por un equipo de proyectos encabezado por el ingeniero senior Hou Jie de la Unidad 31567 del Ejército Popular de Liberación.

La innovación confirma la elección decidida de los militares chinos por favorecer a un cuerpo de batalla centrado en redes seguras y descentralizadas, con más capacidad de maniobra que la movilidad mecánica concedida a los ejércitos de principios del siglo XX.

La invasión a gran escala de drones, de todo tipo, en el campo de batalla como ocurrió en la Guerra de Ucrania, demostró una vez más la debilidad intrínseca de la infantería frente a los pequeños sistemas autónomos de baja velocidad, cuya insistente presencia relega a los soldados a carne de cañón muy vulnerable, incluso con sistemas blindados y antiaéreos.

La nueva situación ha cambiado las doctrinas militares en todo el mundo y demuestra que habrá que encontrar soluciones rápidas y eficaces para la proliferación de enjambres de drones conectados a redes y utilizando inteligencia artificial.

El Ejército Popular de Liberación espera tener muchos más drones que soldados. El plan de sustituir robots por infantería requerirá por lo tanto sistemas de comunicación militar altamente fiables, y es uno de los principales desafíos que enfrenta el complejo militar-industrial de China en este momento.

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