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Lo único que nos podemos pagar los europeos es la amistad de Rusia

Hace apenas un año, la propaganda occidental se jactaba de que, al desatar la guerra en Ucrania, Rusia había fortalecido a un organismo, como la OTAN, que había perdido el norte tras la desaparición de la URSS.

En el colmo de la estupidez, nuevos países se incorporaron al organismo y los más cretinos aseguraron que cuantos más países estuvieran dentro, mejor. Con la llegada de Finlandia y Suecia, el club tiene ya 32 socios.

Ademas, todos esos socios daban muestras aparentes de una unidad inquebrantable. La fachada en torno a la Guerra de Ucrania indicaba que la OTAN era un “bloque” monolítico.

Ahora el tono ha cambiado. La OTAN es el típico organismo de la Guerra Fría al que se le ve agotado. Los propagandistas ya no saben lo que tienen que decir. En su historia, la Alianza nunca se ha enfrentado a una crisis semejante, dice la revista Foreign Affairs (*).

Un organismo así es como un boxeador que necesita un adversario sudoroso con los guantes puestos, y ese adversario ya no existe o, quizá peor, no hay consenso sobre quién es el adversario.

A nadie le sorprendería que Trump decidiera retirarse de un tinglado en crisis, internamente dividido y, sobre todo, muy costoso de mantener. Los “expertos” que se ganan el sustento con este tipo de elucubraciones inventan nuevas recetas para “la supervivencia de la OTAN sin Estados Unidos”. ¿Como se hace la paella sin arroz?

El secretario de Defensa, el vicepresidente J.D.Vance y otros altos dirigentes del gobierno de Trump han expresado repetidamente su desprecio por una Europa “patética”. Están hartos de financiar las chauzas de los “socios” del Viejo Continente.

En febrero, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reprendió a sus aliados: “La dura realidad estratégica no permite a Estados Unidos hacer de la seguridad europea su primera prioridad. Los aliados europeos deben intervenir y garantizar ellos mismos la seguridad del continente”.

Poco después, Trump se enfrentó a la OTAN en la ONU, donde representantes estadounidenses se negaron a apoyar una resolución europea que acusaba a Rusia de haber invadido Ucrania.

La Casa Blanca intenta arrebatarle Groenlandia a un aliado de la OTAN, Dinamarca.

En marzo Alemania y Estados Unidos se pelearon abiertamente. El futuro canciller alemán, Friedrich Merz, dijo que con la actitud de Trump, “pronto ya no podremos hablar de la OTAN en su forma actual”.

Pero una OTAN sin Estados Unidos es como un pianista sin piano, y lo que es peor: los europeos no pueden valerse por sí mismos. Están preocupados por su “soberanía” o su “independencia” armamentista y creen que algún día podrán lograrla, que es otro de sus muchos errores, sobre todo si lo que buscan es hacer sombra a Rusia.

Europa podrá rearmarse hasta los dientes, pero nunca llegará a la altura de Rusia, así que les resultaría mucho más fácil acercarse un poco a ella, que les acogería con los brazos abiertos. Se ahorrarían mucho dinero.

La revista Foreign Affairs recopila un largo listado de lo que les falta a los miembros de la OTAN en términos de defensa en caso de una retirada estadounidense. Sistemas de reconocimiento por satélite, barcos y aeronaves, equipos y armas, drones y programas de inteligencia artificial. Personal de todos los niveles, desde soldados rasos hasta oficiales. Infraestructura. Refugios antibombas… La lista es interminable.

En teoría es posible comprar o construir todo eso. Pero hace falta dinero, muchísimo dinero, sólo para mantener los ejércitos al mismo nivel que tiene hoy, que es muy bajo, en comparación con Rusia.

De esa manera volvemos siempre al mismo punto de partida: los países europeos necesitan un dinero que no tienen y van a dar otro paso más en falso, que es el de endeudarse, lo que horroriza a los que ya están hasta el cuello de deudas, como Francia, Italia, España, Portugal y Grecia.

Cuando todo no es charlatanería, como en los medios, y hay que aflojar el bolsillo, algunos empiezan a darle vueltas a la cabeza. Si lo de la “amenaza rusa” no existiera, no habría necesidad de gastar tanto dinero, e incluso sería posible hacerse amigos de Rusia.

A Hungría, Eslovaquia, e incluso Austria, no es que Rusia, Chaikovski o Putin les caigan simpáticos, como dicen los medios; es que es lo más barato, o quizá ocurre como en cualquier supermercado: la amistad de Rusia es lo único que nos podemos pagar los europeos.

Uno de los errores de los estrategas europeos es preguntar con quién van a pegarse. Sería mejor que se preguntaran con quién pueden pegarse. La recomendación de hoy para Bruselas es que se busquen un adversario con el que puedan cruzar sus guantes sin recibir una paliza porque, como dicen los futboleros, Rusia juega en otra liga.

(*) https://www.foreignaffairs.com/united-states/nato-without-america

Los países europeos sólo tienen planes militares y muy poco dinero para cumplirlos

Reino Unido es un país de la OTAN dotado de armas nucleares y, por lo tanto, no debería depender de la disuasión del Pentágono. Sin embargo, no es así. Su disuasión está estrechamente vinculada al programa nuclear estadounidense. Los misiles se fabrican en Estados Unidos y el mantenimiento del sistema también se lleva a cabo al otro lado del Atlántico.

Además, el programa nuclear Trident es otro derroche que absorbe aproximadamente el 6 por cien del presupuesto de defensa de Reino Unido, aunque los cambios en la clasificación de los gastos nucleares por parte de la Defensa británica en 2023 dificultan estimar su verdadero costo anual.

Las estrategias alternativas de disuasión nuclear, como una asociación con Francia o un dispositivo europeo más amplio, plantean sus propios desafíos. El gobierno británico se enfrenta, pues, a una elección difícil.

El Trident se compone de cuatro submarinos nucleares británicos de clase Vanguard, con propulsión y armamento nucleares. La Marina británica despliega uno de estos submarinos de forma permanente, conforme a su política CASD (disuasión continua en el mar).

Los submarinos están basados en Faslane, cerca de Glasgow, y actualmente están siendo reemplazados por nuevos submarinos Dreadnought, en construcción en Barrow-in-Furness, en Cumbria.

Es cierto que el Primer Ministro británico puede lanzar los misiles sin ninguna intervención exterior. Sin embargo, la independencia de Trident es ficticia. El gobierno de Londres compró los misiles a Estados Unidos según los términos del contrato de venta Polaris modificado, actualizado en 1982 para incluir también a Trident.

El mantenimiento de los misiles lo realiza la empresa Lockheed Martin, su fabricante, en Estados Unidos. Cada dos o tres años los misiles deben viajar hasta Estados Unidos para someterse a una revisión. Reino Unido también compra a Estados Unidos los proyectiles aerodinámicos necesarios para la producción de ojivas nucleares.

El acuerdo de defensa mutua entre Estados Unidos y Reino Unido que subyace a esta cooperación, incluido el mantenimiento de los misiles, fue prorrogado indefinidamente el año pasado y tiene cláusulas que dificultan la rescisión. Sin embargo, persiste el riesgo de que Estados Unidos decida ignorar el acuerdo o amenace con hacerlo para presionar.

Reino Unido dispone de tres opciones para reducir su dependencia de Estados Unidos en materia de disuasión nuclear.

La primera consistiría en desarrollar una capacidad industrial propia de producción de misiles balísticos mar-tierra (MSBS) destinados a reemplazar al Trident. Sería un proyecto largo y costoso. El acuerdo actual con Estados Unidos es más rentable, ya que estos últimos se benefician de economías de escala en materia de diseño, producción y mantenimiento, que no serían realizables en el marco de un programa británico de MSBS.

Otra opción sería una colaboración técnica con Francia, la otra potencia nuclear de la OTAN después de Estados Unidos. Francia utiliza un submarino nuclear estratégico similar al de Reino Unido, y actualmente está reemplazando su sistema actual.

Esta opción no es posible porque los dos sistemas se basan en fundamentos técnicos diferentes. Sin embargo, la adquisición de misiles franceses podría resultar más rápida que el desarrollo de una tecnología propia, siempre que puedan ser integrados en los submarinos británicos.

Este planteamiento implicaría siempre apoyarse en un aliado. Si por ahora Francia y Reino Unido están alineados en las cuestiones de seguridad europea, la cooperación no está garantizada. Por ejemplo, Marine Le Pen se opone. Está en contra de compartir la disuasión nuclear y probablemente rechazaría compartir el armamento si llegara a la Presidencia, que es lo que han tratado de evitar ahora con su inhabilitación por la vía judicial.

Una tercera opción consistiría en repartir los gastos del armamento nuclear entre los aliados europeos. Podría hacerse dentro de la OTAN, con Reino Unido y Francia recibiendo una compensación económica.

Esta posibilidad plantea preguntas más amplias sobre la eficacia de los sistemas de armas nucleares. Si Reino Unido sólo utiliza el armamento nuclear en escenarios extremos, su eficacia como medio de disuasión es ambigua. Las armas nucleares podrían disuadir un ataque nuclear, pero su papel en la disuasión de una agresión convencional es menos claro.

Reino Unido y Francia deberían considerar la reintroducción de armas nucleares de menor potencia para ampliar sus opciones. Eso incluiría el retorno a una capacidad de lanzamiento aéreo táctico, de la que ambos países disponían durante la Guerra Fría, pero que decidieron desmantelar en favor de una capacidad exclusivamente estratégica.

Sin embargo, teniendo en cuenta el costo exorbitante asociado al desarrollo de una nueva fuerza nuclear, las grandes dificultades para controlar la escalada y las graves consecuencias de su uso, sería preferible asegurarse de que las fuerzas nucleares existentes permanezcan operativas antes de invertir en feurzas adicionales. Una atención particular debería ser otorgada a las inversiones en las infraestructuras portuarias necesarias para el mantenimiento y la reparación de los submarinos.

En lugar de invertir en nuevas capacidades nucleares, Reino Unido y Europa pueden demostrar mejor su capacidad para responder a las amenazas creando unas fuerzas de defensa convencionales más fiables, que ahora no tienen.

Reino Unido debe elegir a sus aliados

En el corazón del problema británico se encuentran las tensiones inherentes al intento de compartir la fuerza militar con terceros. No hay más que recordar el Brexit para darse cuenta de que las relaciones entre los aliados son poco fiables, mientras que las tecnologías militares sofisticadas, en particular las nucleares, son costosas, y los países necesitan compartir los gastos.

Reino Unido debe, por lo tanto, determinar con qué aliados sus intereses son más propensos a converger a largo plazo. Si los intereses de seguridad británicos y franceses están actualmente en gran medida alineados, nada garantiza que siempre sea así.

Pero seguir contando con Estados Unidos para su disuasión parece arriesgado. La política exterior estadounidense se prepara para cambios muy profundos y duraderos.

Por el momento, a Reino Unido le conviene mantener relaciones estrechas con Estados Unidos y esforzarse por mantener el compromiso de Washington con la OTAN, pero el siguiente paso lógico es explorar otras opciones, que van a resultar mucho más caras.

Por resumir, los países europeos no tienen ni armas ni soldados. Sólo tienen planes militares y muy poco dinero para cumplirlos.

Trump prepara la guerra contra China

Un documento del Pentágono revela un cambio en las prioridades militares de Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a Ucrania, ya que el objetivo es China. La transcripción del informe del equipo de análisis que elaboró el Proyecto 2025, que salió a la luz a mediados de marzo, destapa los planes de Estados Unidos.

”El secretario de Defensa Pete Hegseth ha reorientado al ejército estadounidense para dar prioridad a la disuasión para evitar la toma de Taiwán por parte de China y al fortalecimiento de la defensa interna asumiendo riesgos en Europa y otras partes del mundo, según una nota de orientación interna secreta que lleva las huellas dactilares de la Fundación Heritage, incluidos algunos pasajes que son duplicados casi palabra por palabra del texto publicado por el equipo de análisis el año pasado”, anuncia el Washington Post (*).

Trump prepara la guerra contra China. El diario anglófono precisa: ”Este documento, conocido bajo el nombre de Orientación estratégica interina de defensa nacional (Interim National Defense Strategic Guidance) y que lleva la mención secreto/prohibido a los extranjeros en la mayoría de sus pasajes, fue difundido en el seno del ministerio de Defensa a mediados de marzo y firmado por Hegseth. Describe, con detalles generales y a veces partidistas, la implementación de la visión del presidente Donald Trump: preparar y ganar una guerra potencial contra Pekín y defender a los Estados Unidos contra las amenazas en el extranjero cercano, especialmente en Groenlandia y en el Canal de Panamá.

Los gobiernos de Biden y Trump han descrito a China como la mayor amenaza para Estados Unidos. Han desplegado fuerzas para preparar la guerra en el Pacífico. El informe difundido por Hegset es inusual en este sentido, ya que describe una invasión potencial de Taiwán como un escenario excepcional que debería ser tratado como una prioridad en comparación con otros peligros potenciales, como el conflicto en Ucrania y los temores de los europeos frente a Rusia. “Este enfoque volverá a centrar la gran arquitectura militar estadounidense en la región indo-pacífica”, asegura el Washington Post.

Estados Unidos ordena a la Unión Europea invertir en defensa para hacerse cargo de la Guerra de Ucrania, de Irán, de Corea del norte. El Pentágono ”asumirá riesgos en otros teatros” dado las limitaciones de personal y recursos, y presionará a sus aliados en Europa, Oriente Medio y Asia Oriental para que gasten más en defensa con el fin de asumir la mayor parte del choque con Rusia, Corea del norte e Irán, según las directrices.

El Pentágono ”se concentrará en las misiones de lucha contra el terrorismo contra los grupos que tienen la capacidad y la intención de atacar a Estados Unidos”, indica el documento, señalando que dará prioridad a los grupos “terroristas” de Oriente Medio y África que desestabilizan la región, pero ”que no tienen la ambición de lanzar ataques internacionales”.

Mientras que la estrategia de defensa nacional 2022 del gobierno de Biden enfatizaba las alianzas para contrarrestar la agresión de Rusia, calificándolas como “nuestra mayor ventaja estratégica mundial”, las directrices provisionales de Hegseth indican que la OTAN debe asumir una carga ”mucho mayor” porque Estados Unidos será reacio a proporcionar fuerzas si sus prioridades están concentradas en otros lugares.

Estados Unidos distribuye tareas y da órdenes a la Unión Europea sobre la orientación de la defensa y sus gastos. No hay realmente una retirada del poder estadounidense de Europa como se dice en los medios occidentales. Se están estableciendo nuevas prioridades y nuevas directrices que se están reajustando. La prioridad de Estados Unidos es su propia seguridad.

(*) https://www.washingtonpost.com/national-security/2025/03/29/secret-pentagon-memo-hegseth-heritage-foundation-china/

El Canal de Panamá inicia una etapa de colisiones entre Estados Unidos y China

El 4 de marzo una empresa china, CK Hutchinson, vendió 43 puertos en 23 países a un consorcio de empresas estadounidenses dirigido por BlackRock. Dos de ellos, Balboa y Cristóbal, se encuentran en el Canal de Panamá y tienen una condición estratégica.

Mañana es la fecha clave: CK Hutchinson y el consorcio estadounidense dirigido por BlackRock firmarán el contrato definitivo. CK Hutchinson pertenece a Li Ka-shing, un multimillonario de Hong Kong, y los medios insistgen en suponer que actuaba por cuenta del gobierno chino. Lo que no dicen es si BlackRock actuaba por encargo del gobierno de Trump.

Li Ka-shing es un emigrante de China continental que, según dicen los cuentos chinos, construyó su imperio vendiendo flores de plástico, antes de lanzarse al sector inmobiliario, las telecomunicaciones y el transporte marítimo.

Ahora al magnate lo califican de “traidor” por haberse arrodillado ante Estados Unidos. Trump elogió la venta en su discurso sobre el estado de la Unión, mientras Xi Jinping está enfadado, según dicen. China teme que Washington utilice el canal de Panamá contra Pekín después de la compra de los derechos de explotación de los puertos por una empresa estadounidense.

El 15 de marzo Ding Xuexiang, miembro del Comité Permanente del Buró Político del PCCh y viceprimer ministro chino, ha enviado un equipo de trabajo especial a Hong Kong para analizar el acuerdo sobre los puertos.

Entre el 13 y el 19 de marzo, el periódico hongkonés propekinés Ta Kung Pao, publicó más de 10 editoriales llamándole de todo. Un artículo publicado el 13 de marzo indicaba que la venta a BlackRock podría tener un impacto en el comercio exterior de China y en la Ruta de la Seda, una inversión china de mil millones de dólares en infraestructuras repartidas por todo el mundo.

Aunque CK Hutchinson, la empresa vendedora, cotiza en la bolsa de Hong Kong, está constituida como sociedad en las Islas Caimán. En la última década, la parte de sus actividades en China continental y Hong Kong se ha reducido a poco más del 10 por cien. Li se ha embolsado casi 20.000 millones de dólares, 14 veces las ganancias del año pasado.

El canal de Panamá es un cuello de botella estratégico que juega un papel crucial en las actividades militares y económicas de los Estados Unidos, sirviendo como un paso obligado para los buques de guerra y las mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Cada año, el canal de Panamá maneja 270.000 millones de dólares en mercancías, es decir, el 5 por cien del comercio marítimo mundial, de las cuales más del 70por cien transita por los puertos estadounidenses. El canal estuvo bajo control estadounidense hasta 1999, momento en el cual su soberanía fue transferida a Panamá en virtud de un tratado de 1977 firmado por el presidente Jimmy Carter.

El Tratado Carter-Torrijos de 1977 impone la “neutralidad permanente” del canal, garantizando que ningún país sea discriminado y que ningún barco actúe con hostilidad. Según este acuerdo, si esta neutralidad es amenazada, Estados Unidos puede recurrir a la fuerza para defenderla.

Después de asumir el cargo en enero, Trump cuestionó esa neutralidad. “China está explotando el canal de Panamá”, declaró durante su discurso de investidura. “No se lo hemos dado a China. Se lo hemos dado a Panamá y lo recuperaremos”.

En 1997 CK Hutchinson obtuvo los derechos de gestión de los dos puertos situados en los extremos del canal de Panamá por un período de 25 años. En 2021 el acuerdo fue renovado hasta 2047.

Unos días antes de viajar a Panamá para su primer viaje fuera de Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio declaró en una entrevista el 31 de enero: “Es completamente inaceptable que empresas con sede en Hong Kong controlen los puntos de entrada y salida del canal. Esto no puede continuar”.

“Si hay un conflicto y China les ordena hacer todo lo posible para bloquear el canal para que Estados Unidos no pueda comerciar y que la flota militar y naval estadounidense no pueda alcanzar el Indo-Pacífico lo suficientemente rápido, tendrán que hacerlo […] y lo harán. Tendríamos entonces un problema mayor entre manos”, continuó.

Después de la visita de Rubio, Panamá declaró el 2 de febrero que no renovaría su acuerdo con la Ruta de la Seda cuando el acuerdo actual expire el próximo año.

Estados Unidos no puede permitir que China gane la batalla por el canal de Panamá porque, en caso contrario, Washington perdería su influencia en el mundo. Es un preludio del choque entre Estados Unidos y China. En el futuro, muchos activos estratégicos importantes en todo el mundo serán objeto de enfrentamientos similares. Se abrirá entonces oficialmente una era de colisiones económicas y estratégicas.

Estados Unidos se frota las manos con el ‘rearme’ del gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz

El reciente anuncio del gobierno español de incrementar el gasto militar ha sido acogido como una bendición para las empresas de armamento españolas…y norteamericanas. Aunque la retórica es “reforzar la defensa europea”, lo cierto es que la mayoría de los fabricantes españoles han incorporado patentes y tecnología de empresas de Estados Unidos. La dependencia es de tal magnitud que, aparte de ser las beneficiarias indirectas de este incremento del gasto, muchos de sus componentes incluyen sistemas de desactivación remota que Estados Unidos puede utilizar cuando le venga en gana. Leer más

Cuando amagan por oriente los golpes llegan por occidente

El jueves, un destacamento del ejército francés, que no formaba parte del contingente de la OTAN desplegado en Estonia, realizó en la base de Tapa unas maniobras conjuntas con una unidad de voluntarios estonios de la Liga de defensa, que desempeñaron el papel de observadores. Se trataba de un ejercicio de “limpieza de trincheras”.

Según el comandante de las tropas francesas en Estonia, el coronel Le Pelletier De Woillemont, la compañía de infantería francesa que se desplazó, aplicó las enseñanzas extraídas de la guerra ruso-ucraniana.

“Hay muchos bosques, muchos pantanos y poca altitud. Además, las condiciones invernales son muy frías, con temperaturas que pueden bajar hasta -20 grados. No estamos acostumbrados a ello en Francia. Por eso, en todas estas condiciones, practicamos la cooperación con nuestros aliados y operamos en un terreno particular, mientras estamos aquí en Estonia para fortalecer mejor a Europa”.

Estonia se ha declarado dispuesta a enviar carne de cañón a Ucrania, siguiendo la estela de Francia y Reino Unido y las maniobras formaban parte de la preparación para los delirios de Macron y Starmer, que se han acabado desinflando.

A la vista de los “observadores” de las maniobras, parece que Estonia formará unidades sobre la base de un voluntariado abierto a la chusma de la Liga de Defensa Estonia, una especie de nuevos Einsatzgruppen o milicia territorial local, como la que colaboró con los nazis en el este de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

“Esto nos beneficia evidentemente, ya que gracias a sus acciones, nuestros jefes de escuadra, jefes de sección y comandantes de compañía voluntarios pueden progresar y mejorar”, dijo el coronel Jaanus Ainsalu, de la Liga de Defensa Estonia, que cuenta con unos 25.000 reservistas.

Por su parte, el embajador de Francia en Estonia, Emmanuel Mignot, declaró: “Dado que podemos observar lo que está sucediendo en Ucrania, debemos repensar el entrenamiento teniendo en cuenta la evolución del tipo de guerra. Por lo tanto, no debemos prepararnos para una guerra pasada; debemos observar, aprender, y por eso los drones están presentes, es una novedad”.

Al embajador nadie le había avisado de que durante el ejercicio de Tapa no había ni un solo dron sobre el cielo de Estonia.

Polonia quiere guarecerse bajo el ‘paraguas nuclear’ francés

Este tipo de maniobras, en las que el ejército francés siempre aparece de la mano de países de Europa del este, tratan de alejar un posible choque con Rusia. Lo mismo que en 1939, llevan los incendios al otro costado de Europa.

Por su parte, los países de esa región, como Polonia, se prestan a ello, hasta el punto de pedir la instalación de armas nucleares francesas en su territorio. “Polonia desea cooperar con Francia en materia de disuasión nuclear que podría tomar varias formas”, dijo a principios de este mes el primer ministro, Donald Tusk, al WP Wiadomosci (1).

“Hoy es claro que estaríamos más seguros si tuviéramos nuestro propio arsenal nuclear”, dijo Tusk cuando le preguntaron si Polonia adquiriría armas nucleares. Polonia colmaría las pretensiones de Macron de extender el “paraguas nuclear” de su país por Europa. “Nuestro país está discutiendo seriamente con los franceses su idea de un paraguas nuclear sobre Europa”, añadió Tusk.

En una entrevista con el Financial Times, el presidente polaco Andrzej Duda también llamó a Estados Unidos a transferir armas nucleares al territorio polaco para disuadir a Rusia de cualquier futura agresión contra Europa (2). Lo mismo que Tusk, Duda afirmó que Polonia podría buscar protegerse bajo el “paraguas nuclear” francés, e incluso el de Estados Unidos. El absurdo principio es que dos “paraguas” protegen mejor que uno.

Duda insiste en su petición a pesar de que el vicepresidente estadounidense J.D. Vance, ya les ha advertido de que le sorprendería que Trump aceptara, ya que podría conducir a una guerra nuclear.

Pero también en Polonia hay voces que manifiestan un poco de sensatez. El secretario de Estado del Ministerio polaco de Asuntos Exteriores, Andrzej Szejna, advirtió que si Polonia albergara armas nucleares estadounidenses o francesas en su suelo, podría ser peligroso para el país. “Polonia no se convertirá en una potencia nuclear, ya que no obtendría el control operativo de estas armas, y los misiles rusos estarán apuntando a esas instalaciones” (3).

The Economist ha publicado un artículo sobre las diferentes opciones que tiene el gobierno francés para extender su “paraguas nuclear” por Europa, siendo la más factible estacionar aviones Rafale con capacidad nuclear en Europa Central y Oriental e incluir a algunos de esos países en las maniobras trimestrales de las fuerzas aéreas nucleares que se llevan a cabo bajo el nombre de “Póker” (4).

En los últimos días, otros socios (además de Italia, que participó en 2022) han sido invitados a intervenir en dichas maniobras. Polonia podría posponer la acogida de los Rafale nucleares franceses y priorizar su participación en los ejercicios trimestrales “Póker”, que tienen como objetivo entrenar las fuerzas aéreas estratégicas, así como todos los aparatos de combate y apoyo, que podrían ser desplegados ante un ataque nuclear aéreo.

Las últimas maniobras “Póker” confirmadas tuvieron lugar en territorio francés en diciembre del año pasado y las nuevas es posible que se hayan celebrado este mismo mes. Se convertirían en ejercicios entre Francia y Polonia, demostrando la alianza histórica entre ambos países, traicionada por Francia en 1939.

No existe nada que justifique la inclusión de Polonia en los ejercicios “Poker”, y mucho menos la eventual instalación de Rafale nucleares en su territorio, que los convertiría en un objetivo militar de primer nivel. Pero en mayo hay elecciones en Polonia y la participación en unas maniobras aéreas junto a Francia podría reportar votos a la coalición de gobierno en Varsovia que, a su vez, aumentaría la influencia francesa sobre Polonia.

No obstante, la ficción de la “amenaza rusa” que han fabricado es tan esperpéntica que los dirigentes polacos confiesan que no van a poder sostener por sí mismos su frontera oriental, y por eso la semana pasada Tusk propuso ponerla en manos de la Unión Europea y de la OTAN conjuntamente.

No aprenden de su propia historia: en 1939 Polonia sólo veía amenazas en el este, pero la invasión le llegó del oeste. Entonces el ejército polaco tenía sus tropas emplazadas en la frontera con la URSS. El gobierno de Varsovia abrió las puertas de su país a los nazis.

(1) https://wiadomosci.wp.pl/co-z-bronia-jadrowa-w-polsce-premier-mowi-o-szczegolach-7132585463192512a
(2) https://www.ft.com/content/f9e5f2a9-5d81-4557-af6d-ed3a33eecf1a
(3) https://www.euractiv.com/section/politics/news/polish-government-wary-of-presidents-nukes-declaration/
(4) https://www.economist.com/international/2025/03/12/europe-thinks-the-unthinkable-on-a-nuclear-bomb

Un avión de combate que funciona con mando a distancia

En entradas anteriores hemos informado sobre el avión de combate F-35, que comercializa la empresa estadounidense de armamento Lockheed Martin. Ocho países participan en su fabricación y lo utilizan 14 miembros de la OTAN. Todos cooperan en cuestiones como el mantenimiento y el adiestramiento de los pilotos.

Pero ahora que tanto se habla de “autonomía europea”, frente a Estados Unidos, hay que leer la letra pequeña de los contratos de venta, que tiene numerosos trucos, lo que ha hecho que varios compradores se hayan echado para atrás. Uno de los trucos es que los estadounidenses pueden negarse a entregar el avión o abandonar su mantenimiento en cualquier momento, si el Presidente invoca la sacrosanta seguridad nacional.

El mantenimiento de cualquier avión es una operación muy compleja, que incluye la actualización periódica de los sistemas informáticos y que sólo Estados Unidos puede llevar a cabo.

Los estadounidenses también pueden recurrir a lo que llaman el “kill switch” para desactivar los aviones inmediatamente, si el Presidente lo considera oportuno. Aunque no existe ninguna prueba de la existencia de tal dispositivo, no cabe duda de que Estados Unidos dispone de varios medios para impedir que los F-35 despeguen de la pista de aterrizaje.

La dependencia de los países compradores es tal que si uno de sus F-35 vuela es porque Estados Unidos así lo autoriza. El Pentágono controla cada uno de los aparatos y cada uno de sus vuelos porque, como acaba de admitir Trump, algún día se les pueden volver en su contra.

Israel ha sido el primer país en recibir el F-35 y actualmente cuenta con 23 cazas en servicio de este tipo. Estados Unidos también ha vendido varios cazas a Reino Unido, Italia tiene 9 unidades, Japón ha recibido 15, Noruega tiene 10 y Países Bajos tiene 8 para pruebas.

Aunque hay más contratos firmados, aún no se han realizado las entregas de los aparatos.

Pero  si te portas mal, Estados Unidos te castiga sin el juguete y en 2019 Turquía fue expulsada del programa de compras del F-35 como castigo por incorporar el sistema de defensa antimisiles ruso SS-400.

Cuando Lockheed Martin presentó el proyecto y se lo adjudicó, el presupuesto de cada unidad sería de 200.000 millones de dólares, aunque finalmente el precio está en dos billones, es decir diez veces lo presupuestado.

Ahora Boeing ha empezado a diseñar el F-47 y Trump no ha ocultado que la política comercial no ha cambiado: “Nuestros aliados están constantemente llamando para decir que quieren comprarlos [los F-47] también. A ciertos aliados les venderemos tal vez una versión simplificada. Planeamos reducir sus capacidades en aproximadamente 10 por cien, lo que probablemente tenga sentido porque algún día, tal vez no sean nuestros aliados, ¿verdad?”

Estados Unidos se queda con los aparatos plenamente funcionales, mientras vende a sus “aliados” versiones simplificadas, con mando a distancia, es decir, que se dirigen desde Estados Unidos, y con bloqueo de funciones.

Una guerra no se gana con sanciones económicas

A principios de mes, Trump amenazó a Rusia con aranceles y sanciones a gran escala para presionar por la firma de un alto el fuego. Aunque omitió las sanciones energéticas, la declaración representa un notable cambio de tono por parte de Trump, al que acusan de jugar el mismo juego que Putin.

El plan de Trump consiste en convencer a Rusia para poner fin a las hostilidades a cambio de impedir la entrada de Ucrania en la OTAN y conservar los territorios conquistados.

La cuestión crucial es la “coalición de voluntarios”, es decir, el envío de tropas a Ucrania por parte de los países europeos. Esta semana el plan ha fracasado (*). Oficialmente no enviarán tropas a luchar contra Rusia, aunque Bruselas sigue las negociaciones para encontrar la mejor manera de seguir sosteniendo la guerra.

Macron parece convencido de que Trump finalmente participará indirectamente en algún tipo de apoyo militar a Ucrania. El acuerdo minero propuesto, que permite a Estados Unidos aprovechar las riquezas naturales de Ucrania, otorga a Washington un interés económico directo en el país.

Si Putin rechaza la tregua, Trump podría adoptar el plan B, sugerido por su amenaza de sanciones. El asesor estadounidense de seguridad nacional, Mike Waltz, propuso advertir a Rusia que Estados Unidos podría aumentar considerablemente su “ayuda” a Ucrania si Putin no cooperaba. Waltz también apoyó la idea de aprovechar las sanciones y las políticas energéticas para debilitar la máquina de guerra rusa y rellenar el vacío dejado por las exportaciones energéticas de Rusia.

Las sanciones constituyen una herramienta política fracasada. No han logrado hundir la economía rusa, lo que tampoco es ninguna sorpresa. Históricamente las sanciones económicas rara vez han alcanzado su objetivo. Los países afectados generalmente encuentran la manera de eludirlas.

Rusia no ha sido una excepción. Desde 2022 las exportaciones procedentes de la Unión Europea hacia Rusia han caído drásticamente. Paralelamente, las exportaciones hacia Turquía, Emiratos Árabes Unidos y seis Estados fronterizos de Rusia, incluido Kirguistán, han aumentado en proporciones similares.

(*) https://www.reuters.com/world/europe/europes-talks-ukraine-security-shift-sending-troops-2025-03-26/

Rusia exhibe un fusil láser contra los drones

Durante una conferencia sobre la protección de instalaciones civiles contra drones FPV, celebrada en San Petersburgo, Rusia presentó un fusil láser capaz de derribarlos a una distancia de 500 metros.

El prototipo actúa físicamente sobre el dron gracias a la tecnología de emisión láser enfocada en el iterbio (*). El haz láser destruye el cuerpo del dron, la hélice, los motores, la batería, etc., declaró el diseñador.

No obstante, la implementación práctica de láseres en combate enfrenta desafíos como condiciones climáticas adversas o la necesidad de fuentes de energía robustas.

La invención rusa pertenece al proyecto Posoj, que tiene como objetivo contrarrestar los drones mediante emisiones focalizadas de láser, que alcanzan niveles de energía superiores a los 100 kW.

El Posoj es capaz de detectar, rastrear y destruir drones a distancia mediante la emisión de un haz de energía concentrada. A diferencia de sistemas anteriores como el Peresvet, que se enfocaba en cegar sensores y satélites, o el Zadira, que se anunció en 2022 como un cañón láser para incinerar drones a cinco kilómetros en cinco segundos, el Posoj parece ser más versátil y táctico.

Parece que puede operar en un rango de varios kilómetros (posiblemente hasta 10 kilómetros o más) y estar diseñado para integrarse en unidades móviles, como vehículos terrestres o plataformas aéreas, lo que lo haría ideal para proteger instalaciones estratégicas o tropas en el campo de batalla.

Esencialmente su “munición” es electricidad, lo que reduce costos operativos, y su precisión minimiza daños colaterales, a diferencia de los sistemas de defensa convencionales.

Su potencia es suficiente para desactivar drones pequeños, pero también otros más grandes o incluso misiles de corto alcance. Esto lo situaría en competencia con desarrollos occidentales como el DragonFire británico o los sistemas láser de Lockheed Martin en Estados Unidos.

El nombre Posoj (bastón o cayado) también evoca un símbólo de autoridad en ruso.

(*) El iterbio es un metal blando y plateado que se utiliza en la fabricación de ciertos tipos de láseres y en aleaciones para mejorar la resistencia a la corrosión.

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