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Categoría: Estrategia (página 132 de 155)

Los antivacunas rusas del Consejo de Europa

Hay varias corrientes entre los antivacunas. Una de ellas es la que se opone sólo a la vacuna rusa porque es rusa, como la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa o la OMS. En consecuencia, no hay opción: no sólo las vacunas contra el coronavirus son obligatorias en la práctica sino que, además, la obligación llega hasta la imposibilidad de elegir la vacuna con la que alguien se puede incular.

Los que se han vacunado con la vacuna rusa es como si no se hubieran vacunado. Por lo tanto, no pueden obtener su pasaporte sanitario y, en consecuencia, no pueden trar a nigún local. Para conseguir su pasaporte deberán vacunarse por segunda vez, con consecuencias médicas insospechadas.

Hace unos días les comunicaron a los miembros de la delegación rusa del Consejo de Europa que no pueden viajar por Francia. Se les ha negado el acceso a la sesión que se ha inaugurado esta semana. Tampoco pueden caminar libremente por Estrasburgo. No pueden ir y venir del hotel a la sede del edificio. A los empresarios rusos les ocurrirá lo mismo, y a los deportistas rusos, etc. En resumen, se trata de hacer la vida imposible en Europa para los rusos.

Por lo tanto, Rusia se tendrá que replantear su pertenencia al Consejo de Europa y a otras instituciones internacionales que tengan su sede en los paíes miembros. El presidente de la cámara baja del Parlamento ruso, Viacheslav Volodin, ya lo ha dejado caer.

El Consejo de Europa es el típico organismo creado por Estados Unidos durante la Guerra Fría para estrechar el bloqueo en torno a la URSS, y nunca ha sabido suavizar su marchamo originario. Hoy es el foro por antonomasia de la rusofobia en Europa.

¿Qué pinta Rusia en un circo de ese tipo? Algunos proponen que la delegación rusa participe a distancia. Incluso podrían quedarse en Moscú y seguir desde allá las sesiones… De esa manera se consolida la discriminación: unos actúan presencialmente, mientras los rusos a través de una pantalla de plasma.

Rusia se ha visto sorprendida en sus propias trampas. No ha querido mantener una postura independiente, ni en cuanto a su participación en el Consejo de Europa, ni en cuanto a la pandemia.

El programa de espionaje más potente jamás desarrollado: Pegasus

Pegasus es el programa de espionaje más potente jamás desarrollado, asegura The Guardian. Puede convertir un móvil en un dispositivo de vigilancia 24 horas, capturando mensajes, claves, fotos, búsquedas en internet y otros datos.

Se basa en la tecnología “zero click”, que permite apoderarse del funcionamiento de cualquier teléfono sin que su titular realice ninguna operación. El pirata también puede controlar la cámara de vídeo y el micrófono sin que se entere siquiera.

Pegasus, que opera desde 2011, puede controlar decenas de miles de teléfonos de cualquier parte del mundo. Fue elaborado por el ejército israelí y comercializado a través de la empresa NSO, que está a punto de salir a bolsa en Tel Aviv con una cotización creciente de sus acciones.

El programa se distribuyó a los países y gobiernos amigos de Israel, que también ha creado otros recursos informáticos, como Falcon Eye, para Emiratos Árabes Unidos. Israel cuenta con el mayor número de empresas de vigilancia, seguridad y piratería de todo el planeta porque, a diferencia de otro tipo de armas de guerra, las aplicaciones informáticas están fuera de cualquier regulación internacional.

Es significativo que sólo un país considera a Pegasus como lo que realmente es, un arma de guerra.

El año pasado Naftali Bennett, actual Primer Ministro israelí y entonces ministro de Defensa, propuso reclutar a la empresa NSO para “luchar contra el coronavirus”, es decir, normalizar la vigilancia y convertir la liquidación definitiva del derecho a la intimidad de la población en un negocio muy rentable.

El espionaje, sobre todo cuando se lleva a cabo de forma masiva, como en este caso, crea interesa constradictorios. Todos quieren espiar, pero nadie quiere ser espiado. Por eso en 2019, WhatsApp, propiedad de Facebook, presentó una demanda contra NSO por piratería y a esa batalla legal, que no ha terminado, se sumaron luego Microsoft y otros monopolios tecnológicos que, a su vez, colaboran con Israel en la vigilancia y censura de los palestinos. Por ejemplo, Microsoft ha invertido en una empresa israelí de reconocimiento facial que vigila a los palestinos en Cisjordania.

Es una guerra de todos contra todos. Unos países compraron el programa Pegasus para controlar a sus enemigos externos e internos, pero los que han destapado el asunto tampoco son lo que parecen. Como además es una guerra subterránea, se presta toda clase de asuntos turbios, con la participación de los tentáculos del omnipresente Soros y otros, no tan conocidos, como Pierre Omidyar, fundador de Ebay y Luminate.

Es extraño que un asunto de piratería masiva conocido desde 2016, al menos, se haya destapado ahora, cuando algunas de las víctimas ya han sido asesinadas.

También es muy extraño que en 2018 se conociera un elenco de 45 países en los que operaba Pegasus, mientras que sólo se han destapado 11 de ellos, casi todos con papeles marginales en los escenarios mundiales, como México o Marruecos.

El programa Pegasus es, pues, como los Papeles de Panamá, de los que ya nadie se acuerda: es más lo que se oculta que lo que nos han contado hasta ahora. Quienes lo aplicaron tienen mucho que esconder y quienes lo destaparon también.

Una puñalada trapera que se veía venir desde hace tiempo

En Francia se sienten traicionados por Estados Unidos por la cancelación de un contrato para construir 12 submarinos nucleares para Australia, es decir, Washington ha presionado a Australia para que no compre equipos militares a París.

Estados Unidos devuelve el golpe recibido tras la entrada en funcionamiento del Nord Stream 2 que traerá gas ruso a Europa. La unidad atlántica y la OTAN se resquebraja de forma acelerada.

El enemigo principal de Estados Unidos es China, lo que convierte al Extremo Oriente en el teatro principal de operaciónes del Pentágono, por encima de Europa y por encima de Oriente Medio. Es lo que Obama llamó “pivot hacia Asia”. Para Estados Unidos el principal eje para enfrentarse a Pekín son Australia, Japón e India, la llamada “Cuatrilateral”, que se reunirá próximamente, además de Reino Unido.

El miércoles Biden, el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, y el Primer Ministro británico, Boris Johnson, celebraron una cumbre en la que anunciaron un nuevo acuerdo, denominado Aukus (1), para intensificar la cooperación militar entre los tres aliados anglosajones para compartir tecnología militar. Los demás quedan fuera.

El acuerdo implica que Australia tiene que romper un acuerdo de 2016 de 43.000 millones de dólares con Francia para construir los submarinos, una medida que ha provocado indignación en París, que acusa a Estados Unidos de traición. En junio Macron dijo que el acuerdo representaba la promesa de una cooperación continuada durante años. Hace apenas quince días, los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores de Australia volvieron a confirmar su compromiso con el acuerdo con Francia.

El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, ha declarado: “Hoy estoy muy enfadado. Esto no se hace entre aliados… Esta decisión unilateral, brutal e imprevisible se parece mucho a lo que hacía el señor Trump… Es realmente un golpe en la espalda. Habíamos construido una relación de confianza con Australia y esa confianza está siendo traicionada”.

Estados Unidos ha dejado oficialmente sentadas sus cartas sobre los aliados que realmente le importan, y los que no, en la guerra con China. Europa queda al margen y tendrá que tomar sus propias decisiones acerca de sus propios aliados, aunque desde luego, Washington presiona a Europa para que tome partido.

Las diferencias entre Trump y Biden son retóricas. Trump lo hacía a las claras, no se escondía, mientras Biden llegó a la Casa Blanca comprometiéndose a renovar los lazos con Europa. “El problema no era solo Trump, es Estados Unidos”, ha dicho Maria Zajarova, la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, con su proverbial acierto.

Sólo unas semanas antes de la toma de posesión de Biden, la Unión Europea y China habían firmado un acuerdo general de inversiones que daría a las empresas europeas un mejor acceso a los mercados chinos que el que tiene actualmente Estados Unidos.

Washington se opuso en nombre de la “solidaridad transatlántica”. El asesor de seguridad de Biden, Jake Sullivan, se posicionó a favor de las primeras consultas con Europa sobre “nuestras preocupaciones compartidas sobre las prácticas económicas de China”. Estados Unidos convenció a la Unión Europea para que impusiera nuevas sanciones a China, lo que provocó la respuesta de Pekín y, a su vez, llevó a los parlamentarios europeos a congelar el acuerdo sobre inversiones en señal de protesta.

Trump no restó importancia a la OTAN por una estrategia personal errática, como dijeron los medios en Europa, sino porque los intereses estratégicos de Estados Unidos habían cambiado. Ya no estaban centrados en Europa, por lo que Francia, Alemania y otros tendrían que financiar su propia defensa, es decir, al margen de la alianza atlántica.

Europa ya no es estratégicamente relevante para Estados Unidos como lo fue durante décadas, no sólo con respecto a Rusia sino también a Oriente Medio. Esta es una nueva era, y la Guerra Fría no es como la anterior porque el centro de gravedad no está en Europa, sino en Asia.

Si la Unión Europea no resucita el acuerdo de inversiones con China y refuerza su propia capacidad militar, es porque realmente “son unos pringados”, concluye Tom Fowdy (2).

(1) https://www.bbc.com/news/world-58564837
(2) https://www.rt.com/op-ed/534991-geopolitical-shift-france-us-australia/

Los nuevos misiles norcoreanos son capaces de alcanzar Tokyo sin ser detectados

El ensayo de un nuevo misil de crucero por parte de Corea del Norte supone un paso importante en el fortalecimiento de su capacidad de defensa. El lanzamiento ha sorprendido a Estados Unidos y a sus aliados del Extremo Oriente, sobre todo a Japón. El alcance de ejército norcoreano sobrepasa al sur de la península de Corea y puede alcanzar a Tokyo.

El nuevo misil es capaz de volar a muy baja altura y eliminar un objetivo a 1.500 kilómetros de distancia o, en otras palabras, queda fuera del alcance de las defensas antiaéreas japonesas.

Las declaraciones de los militares japoneses reflejan claramente la confusión. El antiguo comandante de la Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón, Toshimichi Nagaiwa, dijo que “a diferencia de los misiles balísticos, hay muy poca información sobre los misiles de crucero de Corea del Norte, lo que dificulta su evaluación”.

El representante especial de Estados Unidos para Corea, Sung Kim, ha tenido que viajar a Tokio para aclarar el nuevo panorama, mientras las negociaciones sobre la desnuclearización de la península coreana siguen estancadas.

Estados Unidos tiene que mover ficha. En mayo Biden nombró a Sung Kim para el cargo y en agosto ya tuvo que viajar a Seúl y no se trata de visitas rutinarias. En las conversaciones participaron, además de Sung Kim, el director del Departamento de Asia y Oceanía del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, Takeshiro Funakoshi, y el representante especial de Corea del Sur para la paz y la seguridad en la península coreana, Noh Kyu-duk.

Según el comunicado oficial, “los misiles de crucero de largo alcance volaron durante 7.580 segundos sobre el territorio y las aguas territoriales de Corea del Norte y alcanzaron los objetivos a una distancia de 1.500 kilómetros”, sabiendo que “las pruebas de los componentes del misil, los motores, los sistemas de control y guía y la potencia de la ojiva fueron un éxito” y que la construcción de un “arma estratégica de importancia crucial lleva dos años”.

Las últimas pruebas balísticas fueron realizadas por Corea del norte a finales de marzo, con el lanzamiento de dos misiles de crucero de corto alcance al Mar Amarillo y dos misiles al Mar de Japón.

El comunicado del Mando Indo-Pacífico del ejército estadounidense señala que los nuevos ensayos norcoreanos reflejan que Pyongyang se ha centrado en la expansión de su programa de defensa. “Seguimos reforzando las medidas contra las diversas amenazas aéreas, la capacidad defensiva y la defensa aérea”, dijo el Pentágono.

Por su parte, Seúl llamó la atención sobre la falta de mecanismos para presionar a Pyongyang para que detenga los programas de construcción de nuevos misiles de crucero, dado que los lanzamientos del 11 y 12 de septiembre no violaron la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

“El Consejo de Seguridad no ha impuesto ninguna restricción al desarrollo o las pruebas de misiles de crucero en Corea del Norte, que suponen un riesgo menor que los misiles balísticos capaces de transportar cabezas nucleares, especialmente sobre el océano”, según una fuente militar de Seúl.

A diferencia de los misiles balísticos, los misiles crucero norcoreanos no son objeto de sanciones internacionales de la ONU.

1.000 instructores militares rusos adiestrarán al ejército de Mali

El gobierno de Malí está a punto de firmar un acuerdo para la llegada de instructores rusos al país de África Occidental para entrenar al ejército en la lucha contra los yihadistas, una guerra que se prolonga desde hace ocho años.

El acuerdo se firmará con la empresa de seguridad rusa Wagner y el gobierno maliense, cuyas tropas están padeciendo numerosas bajas en sus filas como consecuencia de los ataques yihadistas.

Los instructores rusos sustituyen a los soldados franceses, que se retiran del Sahel. El Presidente francés Macron anunció el fin de la Operación Barjan y una reducción de los efectivos militares franceses.

El gobierno francés considera que la participación de Wagner en Malí es incompatible con el mantenimiento de una fuerza francesa, por lo que está tratando de impedir la firma del acuerdo y ha enviado a Christophe Bigot sobre el terreno para lograrlo.

Reuters afirma que unos 1.000 instructores rusos participarán en este acuerdo. Además de entrenar a los soldados del ejército maliense, los instructores del grupo de seguridad privada ruso Wagner también deberían encargarse de proteger a los dirigentes malienses.

La empresa de seguridad Wagner se embolsará 6.000 millones de francos CFA al mes por la formación de los militares. El grupo de seguridad privada Wagner está dirigido por Yevgeny Prigozhin.

Si se firma el acuerdo, no será la primera vez que los instructores rusos aterricen en África. Ya están presentes en la República Centroafricana, donde llevan a cabo misiones de vigilancia y seguridad, tanto de particulares como de funcionarios. La semana pasada, uno de ellos fue tiroteado por milicianos armados.

El cambio climático según China

En China la ciencia no parece ser la misma que en occidente, al menos en lo que al clima se refiere. El principal especialista chino en climatología, Ding Zhongli, vicepresidente de la Academia de Ciencias, sostiene que no hay pruebas científicas fiables de la interdependencia entre el aumento de las temperaturas y la concentración atmosférica de CO2. La temperatura también está determinada por la radiación solar.

Si se observan los cambios en el clima del planeta de los últimos 10.000 años, las temperaturas actuales son normales, escribió en la revista Earth Science Magazine. Pero Ding Zhongli va más allá. ¿Por qué las grandes potencias defienden una teoría científica tan dudosa? Porque su verdadera intención no es limitar el aumento de la temperatura mundial, sino limitar el crecimiento económico de los países emergentes.

Las políticas económicas de países como China, Rusia e India no pueden admitir, pues, las propuestas “verdes” que quieren imponer las grandes potencias occidentales. El Presidente chino Xi Jinping repite una y otra vez que todos los países tienen derecho a un “desarrollo económico y social”, al que añadió el adjetivo “sostenible” para no dañar demasiado los oídos de los más sensibles.

Hay países que quizá puedan buscarse otras alternativas, pero para la mayoría, el desarrollo económico significa quemar más carbón y, por tanto, emitir más CO2 a la atmósfera. La moderna “lucha contra el cambio climático” conduce al decrecimiento y, por lo tanto, a la postración perpetua de los países del Tercer Mundo.

Pero junto a los argumentos económicos están los estratégicos: la energía no es sólo un mercado sino un sector clave de la economía, sobre todo para los países que, como China, dependen de la importación y, en consecuencia, de terceros países. China se ha convertido en el mayor importador mundial de petróleo y pronto se convertirá en el mayor importador mundial de gas licuado, cuyas remesas aumentan todos los años.

La Nueva Ruta de la Seda cumple la función prioritaria de acceso a las fuentes exteriores de energía. Por encima de todo, China tiene que asegurarse de que dispone de toda la energía que necesita y para ello diversifica las fuentes existentes y busca otras alternativas. Además de garantizar el suministro, la diversificación de fuentes energéticas asegura su independencia política ante las grandes potencias.

China es el mayor productor mundial de los llamados “gases de efecto invernadero”. Si el CO2 provocado por la industria hiciera subir la temperatura mundial, el cierre de las centrales eléctricas de carbón y la construcción de innumerables turbinas eólicas y plantas solares en la Unión Europea no servirían para nada. Las emisiones de CO2 no dependen de la Unión Europea sino de China. Hace ya quince años, el país asiático superó a Estados Unidos en emisiones y no deja de ampliar su ventaja. Si China no está en el barco de los salvadores del clima, el ahorro en otros países será en vano.

Por eso las grandes potencias tienen que comprometer al gobierno de Pekín en su “lucha contra el calentamiento”, lo mismo que las ONG y los burócratas de la ONU. Los dirigentes chinos han alimentado esa ilusión, sobre todo desde que en 2016 Trump desvinculó a Estados Unidos de los Acuerdos de París. A Washington el clima le dejó de interesar desde el momento en que ninguno de los acuerdos internacionales firmados hasta la fecha han logrado comprometer a China a frenar su crecimiento económico.

A partir de la nueva postura de Estados Unidos, China se dispuso a rellenar el vacío… con retórica. Se convirtieron en estandartes de la “lucha contra el cambio climático”. La agencia pública de noticias Xinhua calificó la decisión de Trump de “enorme revés” en la batalla mundial contra el cambio climático, y lamentó que Estados Unidos se desvinculara de “la aspiración común de la humanidad de un futuro con bajas emisiones de carbono”.

China mantuvo la compostura, como era de esperar, de puertas afuera. En el Congreso del Partido Comunista de 2017, Xi Jinping aseguró que su país “tomará un asiento de conductor en la cooperación internacional contra el cambio climático”. Había aparecido otro motivo: como los acuerdos internacionales no obligan a ningún país en desarrollo, como China, a reducir sus emisiones de CO2, las grandes potencias han recurrido al soborno en forma de subvenciones. Había 100.000 millones de dólares para repartir a cambio de las reducciones y China quiso apoderarse de una parte de ese dinero, aunque no lo consiguió, ni lo va a conseguir en el futuro, entre otras cosas porque Trump se encargó de cerrar el grifo.

Quienes mejor lo saben son los propios dirigentes chinos, que a duras penas mantienen ya la retórica climática. “Objetivamente, seguimos siendo un país en vías de desarrollo”, dijo a los periodistas Xie Zhenhua, enviado especial de China para el clima, en la cumbre de Katowice. A Xi Jinping el cambio climático le importa un bledo. Lo que mira por la mañana, después de levantarse de la cama, son los índices de crecimiento económico, no los de CO2. Así lo demuestran 30 años de política climática china, expuesta tanto en los foros internos como en los internacionales.

Actualmente China planifica la construcción de 259 gigavatios de nuevas centrales eléctricas de carbón y sigue disparando en todas las direcciones: desarrolla las energías convencionales y las renovables, lo mismo que la energía nuclear.

Golpe de Estado en Conakry: en busca de la mano que mece la cuna

Como todo lo demás que sucede en África, el Golpe de Estado en Conakry no interesa y, en consecuencia, ha pasado desapercibido. Ni siquiera los medios “alternativos” se han preocupado por informar y son muchos los que ignoran la noticia: el 5 de septiembre un comando de operaciones especiales del ejército guineano, dirigido por el coronel Mamadi Doumbouya, secuestró al Presidente del país, Alpha Condé, causando 20 muertos entre los guardaespaldas que lo custodiaban.

Las fuerzas especiales guineanas no actuaron solas. El New York Times confirmó que, desde mediados de julio, el mando africano del ejército de Estados Unidos (Africom) había destinado una docena de boinas verdes al coronel golpista. La operación fue dirigida, además, por militares franceses e israelíes.

Tres días después del golpe, un vídeo mostró a los soldados estadounidenses sonrientes, acompañados por los golpistas guineanos en un 4×4, entre una multitud jubilosa. Un diplomático estadounidense en Guinea escribió en su cuenta de Twitter: “Para los que comparten el vídeo de los soldados estadounidenses en un 4×4 me gustaría señalar que se trata de la escolta de la embajada de Estados Unidos en Conakry nada más”.

Sin embargo, las imágenes mostraban claramente al vehículo acompañando al convoy de los golpistas que transportaba al Presidente Condé desde el palacio presidencial hasta la base de las fuerzas especiales.

El Africom tuvo que justificarse: “El gobierno y el ejército de Estados Unidos no están en absoluto implicados en esta aparente toma de posesión militar”. Las torpes justificaciones se sucedieron una tras otra. El portavoz de Aricom añadió: “El domingo, una vez que los boinas verdes se dieron cuenta de que había un golpe de Estado, se dirigieron directamente a la embajada de Estados Unidos en Conakry”.

Debieron de hacer un salto en el camino para acompañar al convoy de los golpistas.

El coronel golpista no es un desconocido para el Pentágono, ya que en 2018 posó orgulloso frente a la embajada de Estados Unidos en Conakry y al año siguiente participó en las maniobras militares “Fintlock” en Uagadugu, organizadas por Africom.

El coronel, de 41 años, es un antiguo soldado de la Legión Extranjera francesa y tiene doble nacionalidad franco-guineana. Su mujer es comandante de la gendarmería francesa. Eso explica el silencio guardado por el gobierno francés sobre el golpe. Desde el 5 de septiembre, sólo ha difundido un comunicado de prensa condenándolo.

Israel ha permanecido en silencio, pero también está en el punto de mira. Después de 49 años de relaciones diplomáticas rotas, tras la Guerra de los Seis Días (1967), Alpha Condé y Benjamin Netanyahu restablecieron los lazos entre ambos países en 2016. Como en otros países africanos, los israelíes entrenaron a las fuerzas especiales de Conakry, un mercado que dominan en el continente, como ha demostrado el Caso Pegasus de vigilancia informática.

La intervención de Israel es una traición, no sólo al Presidente Condé, que les abrió las puertas, sino al país. Israel no es un país fiable, ni siquiera aparenta una ayuda.

Las condenas de la CEDEAO, la Unión Africana y la ONU son retórica en estado puro. Piden la liberación inmediata del Presidente Condé, pero no su regreso a la Presidencia, por lo que no puede estar más claro: están de acuerdo con el relevo, naturalmente después de guardar las formalidades debidas, o sea, elecciones y demás.

Tras el golpe, la cotización de las materias primas se disparó. En una semana, el precio de la bauxita subió casi un 30 por ciento, ya que Guinea posee una cuarta parte de las reservas mundiales del mineral, del que se extrae el aluminio.

Las reacciones fueron muy diferentes en Pekín, Moscú y Ankara. Pekín es el principal socio económico de Conakry. El 7 de septiembre, en una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wand Wenbin, dijo: “China se opone al golpe de Estado y pide la liberación inmediata del presidente Alpha Condé”.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, difundió un comunicado, en el que decía: “Esperamos que los intereses comerciales de nuestros empresarios y empresas no se vean afectados y estén garantizados”. El embajador ruso en Guinea se reunió con el coronel golpista el 7 de septiembre.

Turquía, que también tiene muchos intereses empresariales en el país africano, se apresuró a denunciar el golpe de Estado enérgicamente: “Turquía se opone a los intentos de sustituir ilegalmente a los gobiernos elegidos”.

Los portavoces del imperialismo pronto calificaron al golpista como “el nuevo hombre fuerte en Guinea”. No habían transcurrido 24 horas del golpe, cuando quiso tranquilizar a los inversores. “La comisión asegura a los socios que respetará todas sus obligaciones en virtud de los convenios mineros y recuerda su compromiso de promover la inversión extranjera en nuestro país”.

Poco después de llegar al poder en 2010, Alpha Condé, asesorado por Soros, reescribió el código minero y redistribuyó las concesiones, lo que dio lugar a reclamaciones, negociaciones y pleitos entre las grandes empresas mineras, que aún no se han resuelto.

Los golpistas han hecho correr el rumor de que permanecerán en el poder durante cinco años. Han puesto el listón muy alto para obtener un mandato de tres años, sabiendo que en la historia de los Golpes de Estado en África Occidental, la CEDEAO nunca concede a los golpistas más de dos años. Sin embargo, es tiempo más que suficiente para darle la vuelta a la tortilla.

China pone en marcha la primera central nuclear de torio

Este mes China inaugura un prototipo de reactor nuclear de torio y sales fundidas. En 2030 comercializará la energía de estos reactores, que antes estaban destinados a la investigación científica exclusivamente.

En medio del desierto de Gobi, en el norte de China, se va a empezar a escribir una nueva página en la historia de la energía nuclear (1). La técnica, que se lleva proponiendo teóricamente desde hace décadas, no necesita agua para enfriar el núcleo. Esto permite que su reactor sea mucho más pequeño, barato y fácil de construir que las centrales nucleares convencionales.

No requiere una gran inversión para su puesta en marcha. Con unos de 3 metros de altura y 2,5 de ancho, el nuevo reactor puede proporcionar 100 megavatios de energía, menos que un reactor de uranio, pero suficiente para abastecer de electricidad a una población de 100.000 habitantes.

El torio es ua materia prima con muchas ventajas. Se encuentra en la naturaleza, pero también en los residuos nucleares existentes, por lo que podría resolver el problema de los almacenamientos radiactivos. Antes de poner en marcha la central nuclear, el torio se disuelve y se convierte en uranio 233, que se descompone en menos de 500 años, a diferencia del uranio 235 utilizado en los actuales reactores de agua a presión, que permanece radiactivo durante 10.000 años.

El fenómeno se conoce como “transmutación” y reduce la radiación de los residuos nucleares. Es un “reciclaje infinito” del combustible, en definitiva, una economía circular dentro de la industria nuclear.

Las miles de toneladas de uranio empobrecido que hay almacenadas garantizarían la independencia eléctrica durante cientos, e incluso miles de años. Como es habitual, la revista Nature pretende que el nuevo reactor también permitirá a China cumplir con sus compromisos internacionales contra el cambio climático (2). Sin embargo, un reactor convencional tendría el mismo efecto, por lo que la explicación hay que buscarla por otro lado.

El uso del torio tiene sentido para China porque es un materia prima abundante en el país, no como el uranio, del que apenas tiene reservas. Dos tercios de las reservas mundiales de torio se encuentran en depósitos de arenas minerales en las costas sur y este de India. También hay depósitos importantes en varios otros países: Australia, Brasil, Canadá, Egipto, Estados Unidos, Groelandia, Noruega, Rusia, Sudáfrica y Venezuela.

Hay otra ventaja para China: este tipo de reactor no necesita construirse cerca de cursos de agua, ya que las propias sales fundidas sirven como refrigerante. Los reactores se pueden trasladar a regiones aisladas y áridas, como el desierto de Gobi.

Además, la sal se aplica al propio combustible y se mezcla con él. Al trabajar a temperaturas más bajas, el reactor pueda operar con una presión cercana a la atmosférica en lugar de estar a presiones más altas como es el caso de las centrales de uranio.

Esta nueva técnica podría servir para dotar de energía a los buques de guerra chinos, como los portaaviones y los submarinos. También materia prima para el armamento nuclear. Estos reactores, además de producir energía, producen uranio 233, un isótopo que no existe en la naturaleza y que se usa para fabricar bombas atómicas.

China podría convertirse en un exportador de tecnología nuclear. El gobierno chino está estudiando la venta de estos nuevos reactores a sus socios de la Nueva Ruta de la Seda. Aunque la competencia es dura, China ha tomado la cabeza en un mercado gigantesco. El reactor chino es el primero de sal fundida que entra en funcionamiento en el mundo desde 1969, cuando Estados Unidos abandonó sus instalaciones del Laboratorio Nacional Oak Ridge en Tennessee.

Es todo un signo de los nuevos tiempos.

(1) https://www.gswuwei.gov.cn/art/2021/5/19/art_174_317815.html
(2) https://www.nature.com/articles/d41586-021-02459-w

La caída del valle de Panshir replantea las complejas relaciones entre Estados Unidos y los talibanes

La rápida caída del valle de Panshir en poder de los talibanes es extraña, como todo lo que viene sucediendo en Afganistán. Es cierto que la Alianza del Norte es, como los zapatistas, uno de esos “ejércitos” fantoches que jamás emprendieron ninguna batalla importante, ni contra los talibanes ni contra nadie.

Con el refuerzo que tuvieron tras la llegada de los restos en fuga del ejército afgano, tampoco han sido capaces de defender su territorio. Por lo tanto, es impensable que en el futuro puedan desempeñar ningún papel de resistencia al gobierno talibán. Estados Unidos deberá buscar peones en otro tipo de fuerzas.

Pero si Estados Unidos busca lacayos locales que en el futuro hagan frente a los talibanes y desestabilicen su gobierno, ¿por qué ha dejado en sus manos un equipamiento militar de envergadura que podria impedirlo?

También es cierto que una parte de ese equipamiento militar ha caído en manos de Irán. Los restos del antiguo ejército afgano han vendido una parte del mismo. El otro lo ha capturado Irán en los pasos fronterizos. Han obligado a las tropas que huían a dejar el armamento para poder cruzar las fronteras. A pesar de ello, los talibanes se han apoderado de importantes alijos de armas que podrán utilizar para defender su gobierno.

Lo que está ocurriendo en Afganistán es un replanteamiento de las complejas relaciones entre Estados Unidos y los talibanes, que con el tiempo han pasado por todo tipo de vicisitudes políticas.

Estados Unidos no puede prescindir de Afganistán, que es el nudo de las contradicciones en Asia central, pero sí debía prescindir del gobierno afgano, incapaz de sostenerse por sí mismo por más apoyos que ha recibido en los veinte años de ocupación militar.

Al gobierno de Trump no le quedó más remedio que negociar con los talibanes a espaldas de Ghani y sus peones en Kabul. Al hacerlo tardiamente, han tenido que ceder de manera humillante y en condiciones desfavorables frente a otras potencias como China y Rusia, pero tambien frente a Irán y Turquía. Los talibanes ya no tiene que jugar sólo una baza; tienen varios ases en su baraja.

Los talibanes tienen, pues, un acuerdo con Estados Unidos y deberán prepararse para la nueva guerra que Estados Unidos les va a plantear a partir de ahora por medio de las milicias fantoches a su servicio, como el llamado Califato Islámico de Jorasan.

Google bloquea las cuentas de correo electrónico del anterior gobierno afgano para evitar filtraciones

Google ha bloqueado temporalmente un número indeterminado de cuentas de correo electrónico del anterior gobierno afgano, en medio de la creciente preocupación por el rastro digital dejado por los antiguos funcionarios del gobierno de Ashraf Ghani y sus jefes de Estados Unidos.

En las semanas que siguieron a la caída del gobierno impuesto por Estados Unidos y la OTAN, los informes han puesto de relieve que las bases de datos biométricos podrían ser explotadas por los talibanes para localizar a los autores de los miles de crímenes cometidos durante la ocupación militar.

Los registros de correo disponibles públicamente muestran que unas dos docenas de organismos gubernamentales afganos utilizaban los servidores de Google para gestionar los correos electrónicos oficiales, incluidos los ministerios de finanzas, industria, educación superior y minas. La oficina de protocolo presidencial de Afganistán también utilizaba Google, según los registros, al igual que algunos organismos gubernamentales locales.

El control de las bases de datos y los correos electrónicos del gobierno podría proporcionar información sobre los planes de Estados Unidos, de la OTAN, del gobierno de Ashraf Ghani, de empresas contratistas y aliados internos y externos de los ocupantes.

“Daría una verdadera riqueza de información”, dijo Chad Anderson, un investigador de seguridad de la empresa de inteligencia de internet DomainTools. “El mero hecho de tener una lista de funcionarios en una hoja de Google es un gran problema”, añadió.

Los registros de correo muestran que los servicios de correo electrónico de Microsoft también fueron utilizados por varias instituciones gubernamentales afganas, incluyendo el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Presidencia. Pero no está claro qué medidas, si es que hay alguna, está tomando la multinacional para evitar que los datos caigan en manos de los talibanes.

Anderson dijo que vale la pena vigilar el intento de los talibanes de controlar la infraestructura digital construida por Estados Unidos. La información extraída de esa infraestructura, dijo, “puede ser mucho más valiosa para un gobierno en ciernes que los viejos helicópteros”.

—https://news.yahoo.com/exclusive-google-locks-afghan-government-221644510.html

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