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Categoría: Estrategia (página 115 de 151)

Alemania quiere sustituir el gas ruso por el qatarí

El Ministro alemán de Economía, Robert Habeck, miembro de Los Verdes, ha viajado a Qatar, pero no para impulsar la transición ecológica, sino para buscar la manera de sustituir el gas ruso por el qatarí.

Los Verdes rechazan el gas por principios, pero mucho más si procede de Rusia. Su colega de partido y actual ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, ya se pronunció en contra de la puesta en marcha del Nord Stream 2 antes de la elección del nuevo Bundestag.

El proyecto se detuvo por presiones de Estados Unidos. Ahora la cuestión es si el gas ruso seguirá fluyendo en el futuro por el viejo Nord Stream 1. Al expropiar la filial alemana de Gazprom, Alemania deja de tener una base comercial para comprar gas a Rusia.

A Los Verdes alemanes la ecología les importa un bledo, o por lo menos, les preocupa mucho más Rusia que el calentamiento planetario. Desde la Guerra de los Balcanes los ecologistas alemanes son los que más han demostrado su fidelidad a las instrucciones de Washington. ¿Por qué no sancionan  a Qatar?

El gas qatarí es un mal menor porque nadie ha impuesto nunca sanciones contra los sátrapas del Golfo, que protegen mejor los derechos humanos que Putin. Qatar no invade países, como Rusia. Lo de Yemen no cuenta, porque sólo lo bombardean de vez en cuando.

La ONU no opina igual y asegura que la Guerra de Yemen es la mayor catástrofe humanitaria del mundo. Hasta la fecha, 300.000 civiles han sido asesinados, pero los cadáveres no aparecen en las televisiones europeas. Es posible que, a diferencia de Bucha, no sean noticia de impacto.

Qatar participó en los ataques ataques contra Libia y Siria, pero eso tampoco es noticia. Ponen la lupa en ciertos cadáveres y cierran los ojos ante todos los demás.

Durante las elecciones Los Verdes hicieron campaña a favor de una política exterior basada en valores feministas. La verborrea ecologista no da para más. Debe ser muy feminista optar por el gas qatarí frente al ruso.

La política europea se ha llenado de cínicos e hipócritas sin escrúpulos, como Los Verdes alemanes.

La OTAN hunde el crucero ruso Moskva en el Mar Negro

El buque insignia de la flota rusa en el mar Negro, el crucero Moskva, fue alcanzado el 14 de abril por dos misiles. Después de evacuar a los más de 500 miembros de la tripulación, el Moskva se hundió cuando era remolcado hacia Sebastopol.

El gobierno de Ucrania se atribuyó el ataque, mientras los rusos aseguraron que se propagó un incendio que hizo explotar las municiones.

La destrucción del Moskva es obra de la OTAN y, más en concreto, de los británicos. Sólo la OTAN es capaz de determinar la posición exacta en tiempo real del buque. Sólo la OTAN puede transmitir esa información a la defensa costera en Odessa, que también está manejada por especialistas de la OTAN.

De ahí las similitudes con el hundimiento del buque General Belgrano en 1982, durante la Guerra de las Malvinas, torpedeado por un submarino británico. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial no hay muchos más precedentes de ataques anfibios contra cruceros de la envergadura del Moskva.

La OTAN lanzó los misiles desde más de 260 kilómetros de distancia. Se trata de misiles antibuque subsónicos RS-360 Neptune, que entraron en servicio el año pasado y están diseñados para destruir buques de superficie de más de 5.000 toneladas. Sus carácterísticas son secretas, aunque se basan en el misil antibuque soviético Kh-35.

El ataque se llevó a cabo a larga distancia porque la flota rusa no se acerca a la costa del Mar Negro, debido los sistemas de defensa costera de la OTAN y las minas navales.

El crucero Moskva entró en servicio en 1983 en la Armada soviética. Fue construido en Nikolayev, Ucrania, entre 1976 y 1979. Participó en la Guerra de Georgia en 2008 y en la de Siria a partir de 2015.

Sólo ‘por las malas’ Rusia ha podido impedir que Ucrania se incorpore a la OTAN

El pasado mes de marzo John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago, publicó un esclarecedor artículo en The Economist que contradice el canon dominante que atribuye la responsabilidad de la Guerra de Ucrania a un supuesto “expansionismo ruso”, no al de la OTAN. Según Mearsheimer, los hechos contradicen ese planteamiento (*).

Ni Putin ni su predecesor hablaron nunca de conquistar nuevos territorios para restaurar la antigua Unión Soviética o crear una Gran Rusia. En su opinión, los dirigentes rusos no tienen ambiciones imperialistas, sino que quieren responder a una amenaza para su futuro. En cambio, ven la expansión de la OTAN como una amenaza existencial y, por tanto, quieren una garantía de que no se producirá.

“La clave de todo es la garantía de que la OTAN no se expandirá hacia el este”, dijo Serguei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso.

Profesor de política internacional, Mearsheimer forma parte de una corriente que, incluso dentro de Estados Unidos, lleva advirtiendo contra la expansión de la OTAN desde finales de los años noventa.

La Guerra de Ucrania se gestó en la cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest en abril de 2008. El entonces Presidente, George W. Bush, presionó a la alianza y anunció que Ucrania y Georgia se convertirían en miembros. Los dirigentes rusos lo vieron como una amenaza existencial.

Robert Gates, Secretario de Defensa en el momento de la cumbre de Bucarest de 2008, dijo que “los intentos de incorporar a Georgia y Ucrania a la OTAN han ido realmente demasiado lejos”. En aquel momento, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, también se opusieron a la entrada de Ucrania en la OTAN.

“Sin embargo, Estados Unidos ignoró la línea roja de Moscú y siguió haciendo de Ucrania un bastión occidental en la frontera con Rusia”, escribe Mearsheimer.

La estrategia de Bush tenía dos aspectos: un acercamiento a la Unión Europea y la instalación de un gobierno títere en Kiev. Este último aspecto pasó a primer plano con el levantamiento de Maidan en 2014. Apoyado por Estados Unidos, este levantamiento hizo caer al gobierno elegido democráticamente.

La reacción de Rusia fue inmediata. Se anexionó Crimea apoyó la sublevación en la región de Donbás, en el este de Ucrania.

El segundo gran enfrentamiento tuvo lugar a finales del año pasado: el intento de convertir a Ucrania en miembro de la OTAN. Según Mearsheimer, eso fue lo que condujo a la guerra actual.

Ocurrió poco a poco. En 2017 el gobierno de Trump vendió armas a Ucrania y otros países de la OTAN Le siguieron. El ejército ucraniano también recibió formación y entrenamiento de la OTAN y se le permitió participar en ejercicios militares conjuntos en el mar y en el aire.

Biden fue más allá. El 10 de noviembre del año pasado, Ucrania y Estados Unidos firmaron una “Carta de Asociación Estratégica” según la cual Ucrania “está comprometida con las profundas y amplias reformas necesarias para su plena integración en las instituciones europeas y euroatlánticas”.

Rusia comenzó a movilizar su ejército en la frontera ucraniana “para hacer saber su determinación a Washington”. El Kremlin exigió una garantía por escrito de que Ucrania nunca formaría parte de la OTAN, pero Washington no cedió. El 26 de enero el secretario de Estado, Anthony Blinken, declaró que “no hay ningún cambio, no habrá ningún cambio”.

Quería decir “por las buenas”. Ya veremos si por las malas hay algún cambio o no.

(*) https://www.economist.com/by-invitation/2022/03/11/john-mearsheimer-on-why-the-west-is-principally-responsible-for-the-ukrainian-crisis

China se desprende de todas sus inversiones petroleras en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido

El mayor productor de petróleo y gas de China, la empresa pública CNOOC, se retira de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, después de ser expulsada de la Bolsa de Nueva York. Redistribuirá sus invesiones en Sudamérica y África. La medida se produce mientras Estados Unidos amenaza a China por comprar petróleo ruso violando las sanciones.

El gobierno de Pekín va a reducir su dependencia de Occidente. Quiere evitar que le confisquen algunos de sus activos en el extranjero y CNOOC vende todas sus participaciones en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

China no sólo se ha negado a condenar la invasión rusa de Ucrania, sino que pretende mantener buenas relaciones con Rusia, cuyos hidrocarburos y otras materias primas le interesan para asegurar su abastecimiento.

Al adquirir la empresa petrolera canadiense Nexen en 2012 por 15.100 millones de dólares, CNOOC se convirtió en uno de los principales productores de hidrocarburos del mundo.

Los activos de la antigua Nexen incluyen intereses en yacimientos marinos en el Mar del Norte, gas de esquisto en el noreste de la Columbia Británica, exploración de petróleo de esquisto frente a Terranova y Labrador y el parque eólico de Soderglen en el sur de Alberta (Canadá).

En Estados Unidos, CNOOC tiene inversiones en las cuencas terrestres de Eagle Ford y Rockies, así como intereses en dos grandes yacimientos marinos del Golfo de México, Appomattox y Stampede. La producción acumulada es de unos 220.000 barriles de petróleo diarios. Fuera de China, CNOOC opera en unos 20 países.

En marzo el monopolio chino encargó al Bank of America la preparación de la venta de sus activos en el Mar del Norte, que incluyen una participación en uno de los mayores yacimientos de la cuenca.

El pasado mes de octubre finalizó su exclusión de la bolsa de Nueva York. CNOOC fue una de las empresas chinas en el punto de mira del gobierno de Trump en 2020 por estar controlada por los militares chinos. Debería cotizar en la bolsa de Shanghai este mes, para poder seguir financiándose.

Sin embargo, CNOOC no renuncia al desarrollo internacional. La empresa china tratará de adquirir nuevos activos en América Latina y África, y priorizará el desarrollo de nuevos proyectos en Brasil (donde coopera con Petrobras y Shell), en Guyana (con Exxon y Hess) y en Uganda y Tanzania (con TotalEnergies).

CNOOC es una de las cinco mayores empresas petroleras de China, junto con CNPC, Sinopec, Yang Chang Petroleum y Sinochem Group, con activos fuera del país.

La presión de Estados Unidos, que ha adquirido una nueva dimensión con las sanciones occidentales contra Rusia, podría dar lugar a la fractura de los mercados mundiales, tanto en el plano diplomático como en el comercial. Esta perspectiva empuja a China a asegurar sus suministros vitales para su desarrollo económico.

El país asiático consume cada vez más petróleo. Tras los 13,1 millones de barriles consumidos diariamente en 2021, debería quemar 15,7 millones este año, un aumento del 9 por cien. Aunque ha aumentado su producción local, sigue siendo muy insuficiente para cubrir las necesidades, sobre todo de productos petrolíferos.

Esta es una de las razones que empujarán a China, pero también a la India y a otros países asiáticos, a incrementar las compras de petróleo ruso, sobre todo porque lo compran con importantes descuentos.

Este movimiento a gran escala aún no se ha materializado. Queda por ver si los compradores asiáticos podrán absorber el crudo y los productos petrolíferos rusos que compró Europa y que están prohibidos en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia. Si no se produce una reasignación completa, Rusia podría verse obligada a interrumpir su producción de petróleo, lo que podría tener consecuencias a largo plazo para el suministro mundial. La Agencia Internacional de la Energía calcula que la producción rusa disminuirá en 1,5 millones de barriles diarios en abril y en casi 3 millones en mayo.

La necesidad urgente de encontrar una salida a sus hidrocarburos es más importante para Rusia que para sus clientes asiáticos. China, presionada por Washington, está aprendiendo las primeras lecciones de la Guerra de Ucrania y se prepara para un bloqueo de Estados Unidos.

Las guerras huelen a gas desde hace diez años

En varias ocasiones hemos destacado la relación de la Guerra de Ucrania con el gas y el transporte del gas. Los imperialistas tratan de impedir la llegada del gas ruso a Europa y evitar un transporte marítimo de gas licuado largo, caro y peligroso.

La Guerra de Ucrania ha impedido la apertura del gasoducto Nord Stream 2 para acarrear gas ruso hasta Alemania.

Recientemente el Primer Ministro italiano Draghi ha viajado a Argelia para intentar sustituir el gas ruso por el argelino, pero el problema del Sáhara y el de Mali están encima de las mesas de Bruselas.

En el Mediterráneo oriental han aparecido importantes yacimientos de gas, de los que se tratan de apoderar Israel y Turquía. Las mayores reservas de petróleo en alta mar del Mediterráneo pertenecen a Siria, con 2.500 millones de barriles, mayores que las de cualquiera de sus vecinos, con excepción de Irak.

El 25 de diciembre de 2013 el presidente sirio, Bashar Al-Assad firmó con Rusia un acuerdo de exploración de petróleo y gas en sus aguas jurisdiccionales.

Estados Unidos y Turquía saquean el petróleo de los yacimientos del norte de Siria, e Israel hace lo propio con los del Golán, una región siria que ocupa militarmente desde la guerra de 1967.

Qatar tenía el proyecto de construir un gasoducto para transportar gas a Europa a través de la región siria de Homs. El plan fue aprobado por el gobierno de Obama. Desde Qatar el gasoducto pasaba por Arabia saudí, luego por Jordania y por Irak, hasta llegar a Homs, en Siria, desde donde se ramificaba en tres direcciones: Latakia, en la costa siria, Trípoli, en el norte de Líbano, y Turquía.

Para destruir a Siria, desde 2011 los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Turquía, todos ellos miembros de la OTAN, han apoyado, financiado y armado a grupos terroristas de todos los colores en Siria, además de las milicias kurdas del norte.

La OTAN y los países que forman parte de la alianza militar, han prolongado la Guerra de Siria durante más diez años, asesinando a 300.000 personas y obligando a huir de sus casas a casi la mitad de la población, una situación que se mantiene a día de hoy.

Las grandes potencias occidentales siguen ocupando Siria. Han volado sus infraestructuras, han saqueado sus riquezas naturales e históricas, han destruido los cultivos agrícolas y han quemado lo que no han podido saquear.

El 31 de mayo de 2020, el gobierno sirio envió una queja formal al Secretario General de la ONU y al Presidente del Consejo de Seguridad contra los gobiernos de algunos Estados miembros, entre los que destacan Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Turquía, para “poner fin a la injerencia hostil de Estados extranjeros en los asuntos internos de la República Árabe Siria y pedir a todos los Estados miembros que se abstengan de cualquier práctica destinada a socavar la independencia y la continuación del proceso político”.

La empresa de mercenarios Blackwater intentó apoderarse de la industria militar ucraniana

Erik Prince, el dueño de la empresa de mercenarios Blackwater, quería contratar a veteranos ucranianos para su industria. También quería apoderarse de una gran parte de la tajada del complejo militar-industrial de Ucrania, incluidas las fábricas de motores para aviones de combate y helicópteros.

Su plan, fechado en junio de 2020, lo publicó la revista Time en julio del año pasado (1). Incluye la creación de un “consorcio de defensa aérea verticalmente integrado” que podría aportar a Ucrania 10.000 millones de dólares en ingresos e inversiones.

Antiguo SEAL de la Marina, Prince fue pionero en la industria militar privada, levantando ejércitos en Oriente Medio y África, entrenando comandos en su base de Carolina del Norte y desplegando fuerzas de seguridad por todo el mundo para el Departamento de Estado y la CIA.

La empresa de matones de Prince

Con el gobierno de Trump, la familia de Prince -un poderoso clan de donantes republicanos de Michigan- vio crecer su influencia. La hermana de Prince, Betsy DeVos, fue nombrada secretaria de Educación, mientras que el propio Prince utilizó sus conexiones con la Casa Blanca para hacer grandes negocios en todo el mundo.

En Ucrania persiguió uno de los objetivos más ambiciosos de su carrera. Pero con Trump fuera de la presidencia, el gobierno de Kiev ralentizó el proceso e invitó a una mayor competencia por los activos que codiciaba Prince. “Si hubiera habido cuatro años más de Trump, Erik probablemente habría firmado el acuerdo”, dice Novikov, uno de sus principales negociadores ucranianos.

Los documentos describen una serie de empresas que darían a Prince un papel central en la industria militar de Ucrania y en la Guerra del Donbas, que se ha cobrado más de 14.000 vidas desde que comenzó en 2014.

Una de las propuestas crearía una nueva empresa militar privada que se nutriría de personal de los veteranos de la guerra en el Donbas. Otro acuerdo permitiría construir una nueva fábrica de municiones en Ucrania, mientras que un tercero reuniría a las principales empresas ucranianas de aviación y aeroespaciales en un consorcio que podría competir con empresas como Boeing y Airbus.

Al menos una de las ofertas de Prince a Ucrania parecía estar en línea con los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

En noviembre de 2019 el Wall Street Journal aseguró (2) que Prince estaba compitiendo con una empresa china para comprar una fábrica ucraniana llamada Motor Sich, que produce motores avanzados para aviones. China buscaba estos motores para ampliar su fuerza aérea. Estados Unidos, preocupado por el rápido crecimiento del ejército chino, lleva tiempo instando a Ucrania a no vender. Prince surgió como la alternativa estadounidense, ofreciéndose a salvar la fábrica de las garras de China.

Los peones de Blackwater estaban demasiado cercanos a Rusia

Pero los ucranianos tenían serias dudas sobre la posibilidad de trabajar con Prince. La elección de los aliados de Prince en Kiev -dos hombres vinculados a Rusia- fue especialmente alarmante. Su socio comercial ucraniano es Andriy Artemenko, que fue noticia en 2017 por proponer al gobierno de Trump un “plan de paz” para la guerra en Ucrania que incluía el levantamiento de las sanciones a Rusia por Estados Unidos.

Otro príncipe aliado en Kiev fue Andriy Derkach, un diputado ucraniano al que Estados Unidos acusó de ser un “agente ruso activo”. Tanto Artemenko como Derkach trabajaron en 2020 para impulsar los negocios de Prince en Ucrania.

“Tuvimos que preguntarnos: ¿es este el mejor tipo de asociación que podemos obtener de los estadounidenses? Este grupo de personajes turbios que trabajan para un aliado cercano de Trump”, dice Novikov, el ex asesor presidencial ucraniano. “Era lo peor que Estados Unidos podía ofrecer”. Estas preocupaciones se intensificaron cuando, en un momento crucial de las negociaciones, uno de los socios de Prince presentó una “oferta de participación” por escrito que Novikov consideró un intento de soborno.

Mientras el gobierno ucraniano se resistía a los acuerdos, los aliados de Prince se enfrentaban a problemas mayores en Nueva York, donde Artemenko y Derkach están ahora bajo investigación penal, que se dice que se centra en la trama del “candidato manchú”, del que hemos hablado en otras entradas.

Según Artemenko, los investigadores le han preguntado sobre su relación con Prince. Tanto él como Derkach describieron la investigación como parte de una caza de brujas política contra los aliados de Trump.

La matanza de Blackwater en Bagdad

Entre los socios de Prince en Ucrania estaba Artemenko, un cabildero ucraniano que trabajó con Prince en el sector de la carga aérea durante al menos seis años, transportando desde armas hasta vacunas por todo el mundo. Nacido y criado en Kiev, ahora reside en Washington. En los mensajes de texto se refiere a Prince como “el jefe”.

Su relación comenzó poco después de la salida de Prince del escándalo de Blackwater en 2007. Ese otoño, un grupo de soldados de Prince disparó en una plaza de Bagdad llena de gente, matando a 17 civiles e hiriendo a otros 20. Varios de los pistoleros fueron condenados a décadas en cárceles estadounidenses por su papel en la masacre. Trump indultó a cuatro de ellos en sus últimas semanas de mandato. El testimonio de Prince ante el Congreso sobre el incidente provocó un debate nacional sobre la privatización de la guerra, convirtiéndolo, a sus 38 años, en el rostro desafiante del mercenario moderno.

Como consecuencia de los asesinatos, Blackwater perdió un contrato de 1.000 millones de dólares para proteger a diplomáticos y funcionarios estadounidenses en Irak. Pero la empresa cambió de nombre y siguió prosperando. El gobierno de Obama le concedió grandes contratos para proporcionar seguridad en zonas de guerra.

Los intereses de Prince iban mucho más allá del ámbito militar. Ha comerciado con petróleo y minerales en África. Reunió un ejército privado para su amigo, el príncipe heredero de Abu Dhabi. Preparó una fuerza en Somalia para luchar contra los piratas en el Golfo de Adén. Ayudó a entrenar a un equipo de asesinos para la CIA. Cuando Trump asumió el cargo en 2017, Prince pidió al nuevo gobierno que privatizara el esfuerzo bélico en Afganistán, esbozando públicamente un plan que permitiría a los contratistas dirigir muchas funciones militares estadounidenses.

A lo largo de los años, una de las líneas de negocio más fiables de Prince ha sido la logística de guerra: el traslado de personas y suministros a zonas de conflicto. A partir de 2006, la rama de aviación de Blackwater lanzó alimentos y armas para las tropas estadounidenses en el frente de Afganistán.

Después de trabajar como agente de carga en la década de 2000, Artemenko había fundado su propia empresa de transporte en 2010, AirTrans LLC, que frecuentemente transportaba carga para las operaciones de Prince. En 2015, dice Artemenko, AirTrans se convirtió oficialmente en parte de la empresa de Prince, Frontier Resource Group.

En ese momento, dice Artemenko, los socios empezaron a discutir una aventura en la industria armamentística ucraniana. Rusia y Ucrania estaban en guerra desde que Moscú se anexionó Crimea en 2014, lo que llevó a los antiguos aliados a dejar de venderse armas mutuamente. El equipo que más necesitaba Rusia eran los motores para sus helicópteros y aviones de combate, muchos de los cuales aún se producen en las fábricas de la época soviética en el este de Ucrania.

Además de la posibilidad de obtener miles de millones de dólares en beneficios, Artemenko dice que vio las fábricas como una forma de negociar el fin de la guerra en Ucrania. “Los rusos necesitan todo el complejo tecnológico aeroespacial, empezando por los motores”, afirma. “Este es un motivo para obligarles a sentarse a la mesa de negociaciones y llegar a un acuerdo de paz. Podemos decir: ‘Vale, ¿necesitas estas piezas de recambio, estos motores y todo lo demás de Ucrania? Vale, pero queremos un acuerdo para [el Donbas], luego queremos un acuerdo sobre Crimea’”.

La idea no tuvo mucho éxito. Las autoridades ucranianas dieron marcha atrás en el levantamiento de su embargo de armas contra Rusia en medio de la guerra. Otro de los planes de paz de Artemenko adquirió notoriedad en 2017, cuando un borrador del mismo aterrizó supuestamente en el escritorio de Michael Flynn, el primer asesor de seguridad nacional de Trump. Este plan, como el primero, quedó en nada.

Una puerta trasera de la Casa Blanca al Kremlin

Por la misma época, Prince mantuvo una reunión en una isla de las Seychelles con Kirill Dmitriev, un funcionario ruso. El Washington Post informó de que su objetivo era crear una “puerta trasero” desde el Kremlin a la Casa Blanca, una acusación que ambos negaron. El informe del abogado especial Robert Mueller publicado en abril de 2019 dedica unas páginas a la reunión de Seychelles. Según el informe, Prince dijo a su interlocutor ruso que “esperaba una nueva era de cooperación y resolución de conflictos”.

Cuando Prince puso sus ojos en la industria militar ucraniana, el conflicto del país con Rusia se había estancado, con bombardeos esporádicos y disparos de francotiradores en el frente. Las conversaciones de paz se han estancado y el gobierno ucraniano está cada vez más desesperado por salir del estancamiento.

La administración Trump hizo poco para ayudar. La prioridad de Trump en Ucrania no era hacer la paz; era promover su propia fortuna política. En plena campaña de reelección, Trump pidió a Ucrania que investigara a su oponente, Joe Biden, y retuvo la ayuda militar a Ucrania como palanca. La campaña de coacción provocó una ruptura en las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania.

Algunos de los asesores del Presidente Volodymyr Zelensky vieron en Prince una forma de reparar el daño. Querían que ayudara a organizar una reunión con alguien del círculo íntimo de Trump, idealmente Jared Kushner, el yerno del presidente, dice Novikov, que era el enlace de Ucrania con los estadounidenses en ese momento.

Prince no estaba dispuesto a hacer esa conexión, dijo una persona familiarizada con su pensamiento al respecto. “Erik dejó claro que no tenía las llaves de la Casa Blanca de Trump y que no quería entrar en ese juego”.

Como alternativa, el equipo de Prince propuso que se contratara a un lobista estadounidense para Ucrania llamado Joseph Schmitz. Ex ejecutivo de Blackwater, Schmitz había sido asesor de política exterior de la campaña de Trump en 2016 y tenía contactos dentro de la administración. Estaba dispuesto a representar a Ucrania por 500.000 dólares, más los gastos, según una propuesta de acuerdo de cabildeo obtenida por Time. (Schmitz no respondió a los correos electrónicos en busca de comentarios). Los funcionarios ucranianos recibieron el acuerdo a principios del año pasado de la empresa de lobby de Artemenko, pero no lo firmaron.

Un alumno del KGB en el gobierno ucraniano

El propio Prince había buscado ayuda local. Entre las personas con las que se reunió en Kiev estaba Derkach, el diputado ucraniano al que Estados Unidos acusó posteriormente de ser un agente ruso. Derkach estaba en condiciones de ayudar a Prince a entender el terreno. Había trabajado en el sector de la aviación ucraniana tras graduarse en una universidad de espionaje de élite en Moscú, la Escuela Superior Dzerzhinsky del KGB. A principios de la década de 2010, cuando Derkach era asesor del primer ministro ucraniano, una de sus tareas era desarrollar los sectores de la aviación y la construcción de maquinaria de la economía nacional.

Derkach dice que le intrigaba la visión de Prince sobre estas industrias. Una de las principales ventajas que aportó Prince fue su lista de contactos en el mundo en desarrollo. Había trabajado durante muchos años en Oriente Medio y África, tratando con señores de la guerra y autócratas que podían convertirse en nuevos clientes de armas y aviones ucranianos. Según Derkach, el principal defecto del plan era la cooperación que requería de los jefes de las fábricas locales ucranianas y de los oligarcas, que controlan gran parte del complejo militar-industrial.

“No es realmente un problema con Erik”, dice. “Es un problema de corrupción en Ucrania, donde hay directores de fábricas que no quieren firmar documentos y renunciar al poder”. Derkach recuerda haberle dicho a Prince: “Has trabajado en todas partes. Pero Ucrania es especial. Es muy difícil conseguir tracción aquí. Hay que reunir un equipo serio de personas que hagan avanzar el proceso.

Derkach dice que no se ha unido a ese equipo y declina decir si alguna vez le han pagado por los consejos que le dio a Prince. Pero tras su reunión en Kiev, Derkach empezó a instar a las autoridades ucranianas a que apoyaran el acuerdo que quería Prince. En marzo de 2020, invitó a Novikov, el asesor presidencial, a una reunión para discutir los planes. “Derkach dijo: ‘Ya tenemos a todo el mundo a bordo, y el acuerdo sigue estancado’”, recuerda Novikov. Derkach quería saber quién en la administración presidencial se interponía en el camino de Prince. “Eso era lo único que quería discutir conmigo”, dice Novikov.

A principios del verano de 2020, Ucrania estaba consolidando su asociación con Prince, cuyas intenciones se habían vuelto mucho más detalladas y ambiciosas. En un mensaje dirigido a los funcionarios ucranianos, Artemenko facilitó los datos del pasaporte de Prince y un resumen de su programa para un próximo viaje. En un mensaje de seguimiento, señaló que estaría en Kiev durante varios días en la semana del 15 de junio de 2020 y solicitó reuniones con altos funcionarios de las agencias de defensa e inteligencia, añadiendo crípticamente: “No habrá llamadas oficiales a funcionarios del gobierno, ya que esta visita es estrictamente privada y no política”.

A los chinos les quitan una fábrica de las manos

Al llegar a Kiev en un vuelo desde Minsk, Prince mantuvo una reunión esa semana con el jefe de gabinete de Zelensky, Andriy Yermak. A partir de ahí, las cosas avanzaron rápidamente. La oficina de Zelensky puso a Prince en contacto con un bufete de abogados de Kiev que trabaja frecuentemente para el gobierno ucraniano. El bufete preparó un marco legal para el acuerdo que quería Prince. El trabajo fue complejo, especialmente en lo que respecta a la adquisición de Motor Sich.

La planta había sido privatizada en la década de 1990, durante la caótica transición de Ucrania al capitalismo. En 2016 y 2017, inversores chinos compraron acciones de la planta a sus propietarios privados, pagando unos 700 millones de dólares por el control de Motor Sich. No se esperaba que renunciasen a ella sin luchar en los tribunales. Así que los abogados tuvieron que encontrar motivos legales para que Ucrania tomara el control del activo antes de venderlo a un nuevo inversor. Su plan dependía de un obstáculo normativo: la agencia antimonopolio ucraniana no había dado su aprobación a la inversión china.

En las semanas siguientes a la visita de Prince, sus socios prepararon dos versiones de un plan de negocio detallado y las enviaron a la oficina de Zelensky. El primero, fechado el 23 de junio de 2020, decía que la adquisición de Motor Sich requeriría 50 millones de dólares para comprar una participación minoritaria, y otros 950 millones para comprar el 76% de la planta. El dinero iba a proceder de Windward Capital, un vehículo de inversión que, según se dice, ha utilizado Prince en el pasado.

Otro plan de negocio para la industria militar ucraniana, fechado el 29 de junio de 2020, ofrecía más detalles y propiciaba la participación del gobierno de Kiev. Esbozó un plan para comprar Antonov, el fabricante estatal de aviones, sustituyendo a su director general por un ejecutivo de la empresa de Artemenko. La propuesta también exigía dar un ultimátum a los inversores chinos de Motor Sich, que se verían obligados a vender inmediatamente o enfrentarse a la pérdida de valor. “Si los chinos siguen sin cooperar, el gobierno ucraniano debería hacerse cargo de la planta y transferir el control a nuevos inversores, dice el documento.

Otro elemento del plan de negocios describe una asociación entre el principal servicio de inteligencia de Ucrania y Lancaster 6, una empresa militar privada que ha participado en los negocios de Prince en África y Oriente Medio. La asociación, que requería la aprobación del parlamento ucraniano, construiría un “centro de entrenamiento de última generación” y una “empresa de servicios especializados” -jerga de la industria para una operación militar privada- que participaría en “la planificación estratégica, la logística, la gestión de riesgos, la formación de las fuerzas de seguridad y la consultoría de riesgos de seguridad”, según el plan.

35 millones anuales en sobornos

Las “ofertas de participación” enumeradas en el documento son un eufemismo para referirse a los sobornos y sumaban unos 35 millones de dólares al año si el plan se llevaba a cabo. Los documentos no especifican quién recibiría el dinero. Novikov, que negoció con Prince y estudió el plan de cerca mientras era asesor presidencial, dice que lo entendió como una oferta para sobornar a los miembros del gobierno.

Paul Pelletier, antiguo fiscal federal de Estados Unidos, coincidió en que la referencia a las “ofertas de participación” suena sospechosa. Probablemente haría saltar las alarmas en el Departamento de Justicia. “A primera vista, el lenguaje sugiere algún tipo de soborno a los funcionarios de contratación del gobierno”, dijo.

(1) https://time.com/6076035/erik-prince-ukraine-private-army/
(2) https://www.wsj.com/articles/security-contractor-erik-prince-is-in-talks-to-acquire-ukraines-motor-sich-11572949809

Tropas de élite de Estados Unidos y Reino Unido combaten en Ucrania desde el comienzo de la guerra

Las tropas especiales de élite de Estados Unidos y Reino Unido están presentes en Ucrania desde el inicio de las hostilidades con Rusia a finales de febrero, dijo una fuente de la inteligencia francesa a un periodista de Le Figaro la semana pasada.

La afirmación la hizo el corresponsal internacional principal del periódico, Georges Malbrunot, el sábado, el día de la visita sorpresa del primer ministro británico, Boris Johnson, a Kiev. Al parecer, el dirigente británico estaba rodeado de guardias de la fuerza de élite SAS, aunque esta afirmación no ha sido confirmada oficialmente.

Las unidades del SAS “han estado presentes en Ucrania desde el comienzo de la guerra, al igual que los Deltas estadounidenses”, dijo Malbrunot en Twitter, citando una fuente de inteligencia francesa. Añadió que, según la fuente, Rusia era plenamente consciente de la “guerra secreta” que libraban comandos extranjeros contra sus tropas. Le Figaro incluyó su informe en sus actualizaciones sobre Ucrania.

Estados Unidos y Reino Unido han estado entre los apoyos militares más activos de Kiev. Se dice que Johnson ha instado personalmente a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky, a continuar la lucha contra Rusia y a no conformarse con la paz hasta que se le ofrezcan mejores condiciones.

El consenso occidental a favor de la lucha fue aparentemente confirmado la semana pasada por el jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, quien dijo el sábado que “la guerra se ganará en el campo de batalla”, mientras también visitaba Kiev.

Los medios de comunicación británicos también han informado de que docenas de soldados “retirados” del SAS han ido o están planeando ir a Ucrania para prestar su experiencia en reconocimiento y guerra antitanque a la causa de Kiev. Sus servicios habrían sido pagados por “un país europeo aún no identificado a través de una empresa militar privada” y no por el gobierno británico, según el diario británico Daily Mirror.

El ejército ruso ha informado de que ha actuado en varias ocasiones contra los “mercenarios” que luchan por Ucrania. Uno de los casos más recientes tuvo lugar el sábado, cuando Johnson y Borell estaban en Kiev.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que Kiev había intentado utilizar un barco civil en su último intento fallido de evacuar al personal de alto valor de la ciudad portuaria de Mariupol, que ha sido el escenario de algunos de los combates más intensos de la guerra. Los que van a ser evacuados han sido identificados como dirigentes del Batallón Azov y mercenarios extranjeros. Hay informes de que cientos de ciudadanos extranjeros pueden estar atrapados en Mariupol junto a varios miles de soldados del Batallón Azov.

Estados Unidos y Reino Unido han declarado públicamente que no tienen intención de involucrar a sus tropas en los combates de Ucrania. Ambos son importantes proveedores de armas al gobierno de Kiev y estaban entrenando soldados en Ucrania antes de la ofensiva rusa. Al parecer, los expertos se retiraron del país al acercarse las hostilidades.

A principios de marzo, el Ministerio de Defensa de Reino Unido prohibió a los miembros de los servicios activos viajar a Ucrania, afirmando que cualquier incumplimiento de esta norma podría dar lugar a un proceso judicial. Kiev hizo un llamamiento a los voluntarios en el extranjero para que se unieran a su recién creada “legión extranjera” tras el ataque ruso.

Argelia y Rusia estrechan unos lazos que pueden asfixiar al gobierno español

En ciertas decisiones, como la traición al Sáhara, un gobierno de peleles, como el español, se mueve al dictado del imperialismo y le suponemos al corriente de que los saharahuis tienen el apoyo de Argelia y, a su vez, Argelia tiene el apoyo de Rusia.

El lunes el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ramtane Lamamra, visitó Moscú y en noviembre ambos países iniciarán maniobras militares conjuntas en el sur de Argelia.

En Moscú Lamamra no se reunió con su homólogo ruso sino con el jefe del Consejo de Seguridad, Nikolai Patrushev, para discutir “los ejes y las perspectivas de fortalecimiento de la cooperación entre los dos países”, según el comunicado oficial.

Unos 80 soldados rusos de la región militar del sur participarán en las maniobras.

Las conversaciones entre Lamamra y los dirigentes rusos se centraron en los “principales ejes de cooperación entre Argelia y Rusia, así como en los medios para reforzarla en diversos ámbitos, además de las cuestiones relacionadas con la preparación de los próximos plazos bilaterales, y ello para dar una nueva dinámica a los mecanismos que rigen las relaciones estratégicas entre ambos países”, añade el comunicado.

Al día siguiente de la visita de Lamamra a Moscú, Russia Today informó de que los ejércitos argelino y ruso habían acordado realizar maniobras militares conjuntas el próximo otoño en Argelia. Estas maniobras no son las primeras de este tipo entre los ejércitos de ambos países.

En su comunicado, la Región Militar Sur del ejército ruso indicó que “la primera reunión de planificación de estas maniobras conjuntas entre las fuerzas terrestres rusas y argelinas en el marco de la lucha contra el terrorismo se celebró en la ciudad rusa de Vladikavkaz”. Durante aquella reunión, “se coordinó el escenario del ejercicio militar y la organización de la logística”.

Las maniobras se centrarán en “ejercicios tácticos de búsqueda, detección y destrucción de grupos terroristas armados”.

Fracasa otro intento de evacuar a los mandos de la OTAN de Mariupol por vía marítima

Ayer comandos especiales conjuntos de los Navy Seals, Estados Unidos, y los británicos del SBS (Special Boat Service) intentaron apoderarse del buque de mando de la Armada ucraniana Donbas para evacuar a los oficiales de la OTAN cercados en el puerto de Mariupol.

Como expusimos ayer en otra entrada, tras el fracaso de la vía aérea, la OTAN volvería a intentar el rescate de sus jefes por mar. Pero una operación tan temeraria muestra la desesperación de los mandos atlantistas que dirigen la Guerra de Ucrania para rescatar a los suyos.

El operativo trató de aprovechar la falta de cobertura naval rusa desde Mariupol para enviar comandos de la Armada. Según fuentes chechenas, los comandos de la OTAN iban en lanchas rápidas, pero otros ya estaban en el buque y no se excluye el uso de minisubmarinos especiales.

Este tercer intento fallido de evacuación dio lugar a una furiosa batalla con las unidades de operaciones especiales de la policía chechena durante la cual el barco fue alcanzado por proyectiles de mortero. Al igual que las otras dos operaciones anteriores, no tuvieron éxito.

En las dos operaciones anteriores de evacuación participaron una docena de helicópteros, cuatro de los cuales fueron derribados por el ejército ruso. La nueva operación anfibia coincidió con la huida al puerto de las últimas unidades del Batallón Azov, lo que puso de manifiesto la constante comunicación y coordinación con el mando de operaciones especiales de los países de la OTAN.

Al esfuerzo operativo hay que sumar las negociaciones diplomáticas entre bastidores en las que participan Turquía y Grecia como mediadores con Moscú, e indican el nivel de importancia de los consejeros militares occidentales que dirigen al Batallón Azov.

¿Quiénes son estos consejeros escondidos en Mariupol, perseguidos por los chechenos?, ¿qué hacían en Mariupol, una ciudad convertida en un campo de batalla infernal?

El buque Odesa es de los tiempos soviéticos. Fue construido en Polonia en 1969 y se dedicaba a las reparaciones de superficie. Fue capturado por la Armada rusa en 2014 y luego regresó a Ucrania, donde sufrió daños en el incendio en Odessa de 2016.

Los oficiales de la OTAN que dirigen la guerra contra Rusia están cercados en Mariupol

Ayer otros dos helicópteros ucranianos fueron derribados cuando intentaban romper el bloqueo militar impuesto por las tropas rusas sobre Mariupol y evacuar a los cabecillas que dirigen la guerra.

El 31 de marzo otros dos helicópteros fueron derribados, uno sobre el mar y el otro cerca del pueblo de Rybatskoye.

El 28 de marzo fue derribado otro avión sobre el mar, a 5 kilómetros de la costa.

Teniendo en cuenta que sólo quedan entre 50 y 60 helicópteros para todo el ejército ucraniano, se trata de pérdidas muy importantes de material de guerra. Sin embargo, la OTAN y sus caniches ucranianos insisten en evacuar a los cabecillas que tienen atrapados en la ciudad. La pregunta es a quiénes tratan de rescatar.

Es comprensible que quieran salvar a los matarifes del Batallón Azov, pero la carne de cañón, como los criminales nazis, no pueden suponer un quebradero de cabeza tan importante como para asumir los riesgos que están corriendo.

Por lo tanto, es el momento de especular. Las sospechas van en dirección de la fábrica de acero Azov, una de las mayores de Europa, de la que se ha venido diciendo que es el cuartel general del Batallón Azov. Sin embrgo, da la impresión de que más bien es el cuartel general de la OTAN en Ucrania.

Los oficiales de la OTAN de Francia, Alemania, Gran Bretaña y Suecia parecen haber sido copados en la acería Azovstal de Mariupol. “Ahora están contactando con las tropas rusas para pedir que les ayuden a salir, que organicen un corredor para salir”, según el periodista German Vladimirov (1).

La información es muy verosímil. En septiembre del año pasado, durante unas maniobras militares, el ejército ucraniano instaló un puesto de mando de las tropas de asalto aéreo en un campo de entrenamiento cerca de Urzuf (en la costa del Mar de Azov, en la frontera de las regiones de Donetsk y Zaporizhzhia), donde había oficiales británicos, canadienses y suecos. En Mariupol las unidades operativas son británicas y suecas, junto con los ucranianos de la 36 Brigada de Marines.

Por eso Macron insiste llamando a Putin todos los días. Tiene elecciones este fin de semana y una ventaja de sólo un 3 por cien sobre Le Pen. Si ahora salta la noticia de que han muerto tropas francesas, la reelección de Macron resultaría imposible.

Hay otra información para coger con alfileres: el ejército ruso ha capturado en Mariupol al teniente general del ejército estadounidense Roger L. Cloutier. El Pentágono no confirma ni desmiente esta información. La información llega desde Kiev a través de un estadounidense que trabaja allí y la noticia se publicó en el portal del programa de radio Hal Turner Radio Show.

Un portavoz de la OTAN lo ha negado y una de esas webs de mequetrefes que se dedican a “verificar hechos” indica que Cloutier está en Turquía (2), aunque para ello no hacen más que remitirse a… su perfil en Linkedin, donde consta en un mensaje fechado ayer.

Pero sigamos con la especulación. Si el general estaba en Mariupol, sería el enlace con el sistema de transmisión de datos AWACS, actuaba como asesor y trabajaba con la información recibida de los satélites estadounidenses.

El general tiene raíces francesas, y hay pruebas fehacientes de que los mercenarios de la Legión Francesa operaban en Marioupol, han sido aniquilados y lo que queda de ellos se ha traladado a la zona portuaria de la ciudad, posiblemente para ser evacuados por mar.

Se han encontrado más pruebas de que dos instructores extranjeros fueron encontrados en un helicóptero ucraniano que no fue evacuado de la zona portuaria de Mariupol hace dos días. Los medios digitales franceses han empezado a difundir la información de Gallia Daily sobre la muerte de al menos dos oficiales de alto rango del ejército francés cerca de Mariopol.

Los portavoces franceses lo niegan todo, pero los periodistas chinos visitaron el lugar del accidente y confirmaron la presencia de documentos franceses en los cuerpos. Muestran que al menos uno de los fallecidos trabajaba para la DGSE, como hemos expuesto en la entrada anterior.

(1) https://politikus.ru/events/142520-proval-evakuacii-komandovaniya-azova-sbity-vertolety-pod-mariupolem.html
(2) https://misbar.com/en/factcheck/2022/04/06/ltg-roger-cloutier-was-not-captured-in-mariupol

Momento de la captura del general del ejército estadounidense Roger L. Cloutier

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