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Sudáfrica realizará maniobras navales conjuntas con Rusia y China

Sudáfrica, Rusia y China tienen previsto realizar maniobras navales conjuntas en febrero frente a las costas del sur de África. Se trata del segundo ejercicio trilateral, tras el entrenamiento conjunto de las armadas china, rusa y sudafricana en 2019 en aguas del Cabo de Buena Esperanza. Estos ejercicios navales se conocen como Ex Mosi.

Las maniobras navales trilaterales se realizarán del 17 al 24 de febrero frente a las costas de la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal, en el océano Índico. Incluirán ejercicios de búsqueda y salvamento, buques en peligro, oficiales de guardia, artillería, protección de fuerzas y defensa antiaérea. En las maniobras participarán buques del Ejército Popular de Liberación chino, dos buques de la Armada rusa y un buque de guerra de la Armada sudafricana.

El anuncio se produce después de que China y Rusia concluyeran, del 21 al 27 de diciembre, unas maniobras navales bilaterales en el Mar de China Oriental que tenían como objetivo mostrar las capacidades conjuntas de los dos aliados para contrarrestar las amenazas marítimas y, al mismo tiempo, defender la paz y la estabilidad regionales.

Anteriormente, China, Rusia y Sudáfrica realizaron maniobras navales trilaterales en 2019. El ejercicio Mosi de 2019 fue el primer ejercicio naval trilateral entre los tres países en aguas de África.

En los ejercicios participaron la fragata china Tipo 054 Weifang, el crucero de misiles ruso Almirante Ustinov acompañado por el petrolero Vyazma y el remolcador SB-406, así como la fragata sudafricana SMS Amatola y el SAS Protea y su buque auxiliar.

El ejercicio naval previsto para febrero de 2023 podría ser un intento de China y Rusia de presentarse como alternativas a los acuerdos de seguridad encabezados por las potencias occidentales.

China y Rusia, junto con Brasil, India y Sudáfrica, son miembros del llamado grupo BRICS, una coalición heterogénea unida por el objetivo de erosionar la hegemonía occidental defendiendo la soberanía política de los diversos Estados del mundo.

Aunque los países BRICS no son una coalición antioccidental, ni proponen un orden mundial alternativo, el énfasis del bloque en mantener la soberanía de los Estados diverge de la política de bloques de las potencias occidentales.

Xi Jinping se refirió a Occidente en la XIV Cumbre de los BRICS, celebrada en junio del año pasado, al afirmar que “algunos países tratan de ampliar las alianzas militares para garantizar una seguridad absoluta, crear enfrentamientos en bloque obligando a otros países a tomar partido y reclamar la supremacía a expensas de los derechos e intereses de otros países. Si permitimos que continúen estas peligrosas tendencias, el mundo sufrirá más turbulencias e inseguridad”.

El compromiso de China y Rusia con Sudáfrica también puede estar motivado por el valor estratégico del país africano. Los puertos de Sudáfrica y sus recursos pueden permitir a los BRICS competir mejor en las cumbres del G7 y servir de ruta marítima alternativa dada la vulnerabilidad del Canal de Suez ante la inestabilidad política en Oriente Medio.

Para Sudáfrica, su pertenencia a los BRICS es un medio de posicionarse como cabecera regional de África, y con sus compromisos con China y Rusia, incluidas las próximas maniobras navales, será un intento de legitimar esa posición.

Sin embargo, las próximas maniobras navales trilaterales no deben interpretarse como un desplazamiento de Sudáfrica desde la OTAN y Occidente hacia China y Rusia. El equipamiento y las tácticas militares de Sudáfrica siguen dependiendo en gran medida de la OTAN.

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Ucrania se hace un lío con los distintos materiales que le envía la OTAN

Las entregas de vehículos blindados de los países de la OTAN a Ucrania son un regalo envenenado. La diversidad de armas hace que el mantenimiento y la logística sean complejos. Plantean problemas de gestión de piezas de repuesto y municiones, así como adiestramiento para su manejo correcto.

La inminente llegada al teatro de operaciones ucraniano de tanques y blindados de fabricación occidental -e incluso tanques pesados alemanes Leopard 2- plantea a Kiev el reto de formar a sus tropas en el uso y mantenimiento de diversos equipos, algunos de ellos muy complejos. Ayer Estados Unidos inició un programa ampliado de entrenamiento para uos 500 soldados del ejército ucraniano en Alemania, que durará entre cinco y ocho semanas.

Desde el comienzo de la invasión rusa hace casi un año, los aliados europeos de Kiev ya han entregado cerca de 300 carros soviéticos modernizados, pero nunca tanques pesados de fabricación occidental, a pesar de las reiteradas peticiones de Ucrania.

El tabú que se ha mantenido desde el principio de la guerra está a punto de romperse. La semana pasada Polonia dijo que estaba dispuesta a entregar 14 tanques Leopard 2. Este modelo de tanque alemán se utiliza ampliamente en Europa, lo que garantiza el acceso a piezas de repuesto y munición.

Pero un carro de combate es el vehículo militar más complejo de mantener. Más de un tercio de ellos tiene que permanecer inmovilizado para su mantenimiento. Los británicos van a suministrar a Ucrania 14 tanques Challenger 2, lo que requiere la movilización de toda una red de formación y mantenimiento para una tasa de disponibilidad limitada y, por tanto, un efecto mínimo sobre el campo de batalla.

Hasta ahora Berlín se había mostrado reacio a suministrar tanques a Kiev por el temor a una escalada con Moscú. Sin embargo, la semana pasada, junto con Estados Unidos y Francia, anunció el envío de tanques de infantería o de reconocimiento: 40 Marders alemanes, 50 Bradleys estadounidenses y AMX-10 RC franceses. París podría ceder un total de 40 de estos vehículos de gran movilidad… pero no antes de dos meses.

Entregar todo ese equipo es una cosa y utilizarlo es otra. Es un quebradero de cabeza logístico para el ejército ucraniano. Los campos de tiro son extremadamente diferentes, cada uno tiene sus propios sistemas de armas, chasis y motores.

El Leopard 2, al igual que el Leclerc francés o el Abrams estadounidense, dispara proyectiles de 120 milímetros. Pero el Challenger 2 británico, aunque también está equipado con un cañón estriado de 120 milímetros, requiere munición específica.

La intensidad de los combates entre ucranianos y rusos hace crucial el mantenimiento de unos equipos que se han visto sometidos a duras pruebas. Los tanques occidentales, destinados a la línea del frente, no escapan a la regla.

Los daños más leves los pueden reparar mecánicos desplegados cerca de la línea del frente, pero las reparaciones más pesadas deben llevarse a cabo en la retaguardia. Para ayudar a los ucranianos a mantener los equipos occidentales, los países de la OTAN ya han empezado a enviar a sus propios técnicos y especialistas muy cerca del frente.

El grupo franco-alemán KNDS (formado por la alemana KMW y la francesa Nexter) abrió en noviembre un centro de mantenimiento en Eslovaquia para reparar material francés, como los cañones Caesar, y alemán, como los cañones PzH 2000, vehículos blindados antiaéreos Gepard y lanzacohetes múltiples MARS II.

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El cambio en la cúpula del ejército ruso prepara la inminente ofensiva

El 8 de octubre el general Surovikin fue nombrado comandante de las fuerzas rusas en los frentes de la Guerra de Ucrania. Dos días después, Rusia lanzó su primer ataque masivo con misiles contra la infraestructura cívico-militar de Ucrania, en una nueva operación de desgaste.

Tres meses después, el 11 de enero, Moscú nombró al jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerasimov, como nuevo comandante en jefe de sus tropas en Ucrania, convirtiendo a Surovikin en uno de sus tres adjuntos.

El relevo se produce en un momento en que Rusia ha estabilizado el frente durante los dos últimos meses, e incluso ha registrado nuevas victorias sobre el terreno, en particular en dirección a Artemovsk, con la captura de Soledar. El Ministerio de Defensa ruso justificó el nombramiento de Guerasimov por una “ampliación del alcance de las misiones a cumplir” y la necesidad de una “interacción más estrecha entre los componentes de las fuerzas armadas”.

Los propagandistas de las principales cadenas de comunicación atlantistas vieron en el cambio una prueba de los fracasos militares de Moscú y las graves disensiones internas en el mando.

Al día siguiente el Wall Street Journal les recriminó sus tonteorías: no había nada que celebrar; el cambio forma parte de la preparación de una gran ofensiva rusa (*). El nombramiento del máximo comandante ruso para dirigir el esfuerzo militar en Ucrania era un motivo para preocuparse.

Una ofensiva a gran escala incorporará a los más de 300.000 nuevos soldados movilizados en septiembre, frente a un ejército ucraniano desangrado por más de 10 meses de combates y en una situación desesperada.

La ofensiva podría dar al traste en relativamente poco tiempo a los sueños de la OTAN de prolongar el sacrificio de sus peones ucranianos.

El colapso del ejército ucraniano será una derrota de incalculables consecuencias para la OTAN. Dará a los pueblos del mundo la señal de la muerte definitiva de su hegemonía mundial, del mismo modo que la derrota de Stalingrado anunció la derrota del III Reich.

(*) https://www.wsj.com/articles/russia-aims-to-regain-offensive-in-ukraine-war-with-new-commander-11673553592

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Los ataques rusos de hoy han destruido los sistemas de alerta de la OTAN por completo

Un grupo de ataque naval, que incluye fragatas, 3 submarinos y el buque de desembarco Pyotr Morgunov, partió el 11 de enero de la base de Novorossiysk. Los submarinos de la clase Washavianca se utilizaron para lanzar ataques con misiles de crucero Kalibr contra Ucrania. Posteriormente, se produjo una intensa interferencia de GPS en la zona occidental del Mar Negro. La OTAN decidió desplegar 3 aviones E-3 AWACS en la base aérea rumana de Otopeni.

Esta decisión demuestra que algo ha empezado a fallar en el sistema de alerta temprana de la defensa AA ucraniana basado en la información proporcionada por la OTAN.

Rusia ha lanzado esta mañana varios ataques contra Kiev, la ciudad de Zaporiya y la base naval de Ochakovo, en la región de Mykolayev. Las alertas aéreas no han funcionado. El comandante adjunto de las fuerzas terrestres de Ucrania, general Alexander Pavlyuk, señaló que “las causas de las explosiones se anunciarán por separado”.

Esto demuestra una gran confusión. Básicamente los ucranianos no saben qué les ha golpeado. Hasta 6 horas después del ataque no supieron que los misiles rusos habían entrado en Ucrania a través de Bielorrusia.

Es posible que Rusia haya creado algunas zonas de invisibilidad para los sistemas de detección aérea y por satélite. Los rusos disponen de varios sistemas de interferencia muy eficaces, como el R 330ZH Zhitel y el Krasuha-4.

El R 330ZH Zhitel rastrea el diálogo (transmisión y recepción) entre las redes de satélites de navegación Navstar (GPS) y los medios de reconocimiento aerotransportados (RC-135V, RQ-4B, E-3 AWACS). Simultáneamente con el rastreo, la interferencia del R 330ZH Jitel interrumpe la recepción y transmisión (entrega de información) de las plataformas aéreas de reconocimiento.

La misión principal del Krasuha-4 es interferir los radares de aviones de reconocimiento tripulados (RC-135V, P-8A Poseidon y E-8C JSTARS), aviones de alerta temprana E-3 AWACS y aviones de reconocimiento no tripulados (drones estadounidenses RQ-4B Global Hawk).

El Krasuha-4 también bloquea los satélites militares de reconocimiento estadounidenses Lacrosse y Onyx.

La incapacidad de los aviones de reconocimiento de la OTAN para advertir a Ucrania de un inminente ataque aéreo ruso obligará a los ucranianos a mantener operativos los radares de sus baterías de misiles AA, que los rusos pueden neutralizar desde el aire con misiles antirradar.

La OTAN envía aviones de reconocimiento AWACS a Rumanía

El viernes la OTAN informó del despliegue de aviones de reconocimiento AWACS en Rumanía para vigilar las actividades aéreas de Rusia. Los aviones, equipados con un sistema de detección y control aerotransportado, llegarán el 17 de enero.

La portavoz de la OTAN, Oana Lungescu, afirmó la determinación de la alianza de defender cada parte del territorio de los Estados miembros de la alianza.

Los aviones AWACS pueden detectar otros aviones a larga distancia, lo que los convierte en una de las capacidades clave de disuasión y defensa de la alianza.

La OTAN aumentó su presencia en Europa del este tras el inicio de la Guerra de Ucrania, desplegando aviones de combate y reconocimiento adicionales en la región.

Los aviones AWACS realizan patrullas regulares sobre Europa oriental y la región del Mar Báltico para vigilar a los cazas rusos cerca de la frontera mutua.

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¿Han firmado Rusia y China un acuerdo secreto de defensa mutua?

A finales de noviembre en Estados Unidos empezaron a surgir informaciones de que Rusia y China habían firmado en secreto un acuerdo de defensa mutua. Un artículo publicado en el sitio web Russia Matters del Centro Belfer de la Harvard Kennedy School aseguraba de que cuando Putin visitó Pekín el 4 de febrero, antes de la invasión rusa de Ucrania, firmó con Xi Jinping en secreto un acuerdo “por el que sus países se ayudarían mutuamente en el plano militar, pero sólo en caso de invasión extranjera”.

Un “anexo confidencial” de su acuerdo de 4 de febrero contenía “una garantía de seguridad mutua, algo que Rusia llevaba décadas pidiendo a China pero que hasta ahora no había podido obtener […] Al igual que el artículo 5 de la OTAN -según el cual un ataque contra un miembro es un ataque contra todos- Pekín y Moscú se comprometieron a ayudarse mutuamente en el plano militar en el caso de una invasión extranjera de su territorio y si se cumplían condiciones especiales en cuanto a los motivos de dicha invasión”.

El 2 de diciembre el Washington Post se sumó a esa hipótesis. “Cada día existe el riesgo de que un acontecimiento fortuito convierta esta situación [la Guerra de Ucrania] en una guerra más amplia, que implique directamente a la OTAN”. Incluso si dicha guerra no llegara a ser nuclear, la devastación podría ser inmensa, decía el periódico. Hablar de “Tercera Guerra Mundial” puede ser una exageración, añadía, pero no tiene por qué serlo, sobre todo a la luz de un reciente informe según el cual China y Rusia tienen un acuerdo secreto de defensa mutua.

La existencia de un acuerdo de ese tipo sería algo inesperado en las relaciones entre ambos países, que durante mucho tiempo han evitado formar alianzas y bloques al estilo de la Guerra Fría.

Algunos autores chinos han abogado por esa alianza, pero no es un mensaje oficial del gobierno de Pekín. Un conocido experto chino en política exterior, Yan Xuetong, ha abogado por la formación de una alianza con Rusia, pero nunca dijo que existiera nada parecido y no representa la posición oficial. Yan declaró que “China debería plantearse ofrecer garantías de seguridad a los países vecinos”. No se trataría de ayudarles a invadir a otros, sino de ofrecerles garantías de seguridad cuando otros les invadan a ellos.

Según Yan, “el concepto de alianza está mal entendido en la sociedad. Mucha gente piensa que una alianza significa que si tus aliados entran en guerra, tú entras automáticamente en guerra. Esto no es cierto. Una alianza significa que cuando tu aliado es invadido por otros y libra una guerra de resistencia a la agresión, tú participas automáticamente en la guerra. Un tratado de alianza es ‘te ayudo a protegerte’, no ‘te ayudo a invadir a otros’”.

La distinción entre una obligación que se desencadena al ser invadido y no al invadir es coherente con otras asociaciones chinas. Incluso antes de consolidar su estrecha asociación con Rusia, China mantenía una relación excepcionalmente estrecha con Pakistán. Pero mientras Pakistán ha estado en guerra con India más de una vez, China no ha intervenido ni una sola vez con sus tropas.

La razón es que China ha hecho la misma distinción que Yan. Según Andrew Small, China nunca acudiría en ayuda de Pakistán en conflictos provocados. Pero, según Small, el Presidente Mao Zedong (en el poder de 1949 a 1976) dijo que China podía intervenir si India atacara a Pakistán. Podría acudir en ayuda de su socio si su propia existencia se viera amenazada por una invasión extranjera. Pero no acudiría en ayuda de su socio si fuera el causante de la crisis.

En el caso de la Guerra de Ucrania, China no culpó a Rusia de provocarla, sino que señaló sistemáticamente con el dedo a Estados Unidos y la OTAN. Xi dijo personalmente a Biden que “el núcleo de la crisis ucraniana” eran “las preocupaciones de seguridad tanto de Rusia como de Ucrania”. Las provocaciones estadounidenses eran la raíz del problema. El 23 de junio Xi volvió a insistir en la necesidad de “rechazar la mentalidad y la confrontación de bloques al estilo de la Guerra Fría” y el “comportamiento hegemónico”.

Tanto Rusia como China han abandonado las alianzas al estilo de la Guerra Fría. Aunque su asociación estratégica, extraordinariamente estrecha, se aproxima a una relación casi de alianza, dista mucho de ser una alianza militar.

Apenas unas semanas antes de que Rusia invadiera Ucrania, Xi afirmó que las relaciones entre Rusia y China “superan incluso a las de una alianza en su cercanía y eficacia”. En una declaración conjunta emitida el 4 de febrero por Putin y Xi se afirmaba, quizá por primera vez de forma oficial, que “la amistad entre los dos Estados no conoce límites, no hay ámbitos de cooperación prohibidos”. La declaración añade que se trata de “un nuevo tipo de relación” que es “superior a las alianzas políticas y militares de la Guerra Fría”.

Como parte de esa “férrea” amistad, Rusia y China han realizado maniobras militares bajo un sistema conjunto de mando y control que les ha proporcionado niveles de acceso sin precedentes entre sí, demostrando un altísimo nivel de coordinación estratégica y militar.

El 27 de octubre el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, declaró que “China apoyará firmemente a la parte rusa, bajo la dirección del presidente Putin, para unificar al pueblo ruso a fin de superar las dificultades y las interferencias, alcanzar un objetivo de desarrollo estratégico y seguir reforzando el estatus de Rusia como gran potencia”. Prometió que “China y Rusia profundizarán sus intercambios a todos los niveles”.

Pero, por lo que se sabe, todavía no existen obligaciones de defensa mutua.

La existencia de una garantía recíproca de seguridad confidencial puede no suponer una gran diferencia en la práctica. Un ataque contra un territorio que amenace intrínsecamente a Rusia podría hacer que China pusiera en juego sus propios intereses de seguridad. China no desea enfrentarse a Estados Unidos y la OTAN sin Rusia. Podría verse inducida a acudir en ayuda de Rusia en caso de invasión, no por un acuerdo con Rusia, sino por la preocupación por sus propios intereses de seguridad.

Lo más importante es el poco discutido artículo 9 del tratado chino-ruso de 2001, conocido como Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa. Establece que “cuando surja una situación en la que una de las partes considere que la paz está amenazada y en peligro o que están en juego sus intereses de seguridad, o cuando se enfrente a la amenaza de una agresión, las partes contratantes establecerán inmediatamente contactos y realizarán consultas para eliminar dichas amenazas”.

Independientemente de que exista o no una garantía confidencial de seguridad mutua entre Rusia y China, ambas mantienen una estrecha relación de cuasi alianza, aún en evolución, que “no conoce fronteras” y ya han concluido un tratado para ayudarse mutuamente y eliminar cualquier amenaza a sus respectivos intereses de seguridad.

—https://responsiblestatecraft.org/2022/12/13/have-russia-and-china-signed-a-secret-defense-agreement

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Los yihadistas uigures obstaculizan el acercamiento de Turquía a China

Los yihadistas uigures son una espina clavada en las relaciones diplomáticas entre Turquía y China. Son un pueblo túrquico que comparte una identidad lingüística, étnica y religiosa común con los turcos. Son originarios de una región que siguen llamando “Turkestán oriental”, que desde la revolución de 1949 en China se rebautizó como Xinjiang.

La OTAN encomendó al Turquía la desestabilización de China en Xinjiang, para lo cual crearon y adiestraron a un grupo yihadista, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), vinculado a Al Qaeda y los talibanes, que cometió numerosos atentados, incluso contra las autoridades religiosas musulmanas.

La represión obligó a muchos de ellos a refugiarse en Turquía y el gobierno de Erdogan teme que China pida su extradición. La oposición política a Erdogan presiona para defenderles e impedir que sean enviados a China. Es una cuestión recurrente en el Parlamento de Ankara.

Mientras tanto, Erdogan navega entre dos aguas. Quiere mejorar sus relaciones con China, pero los yihadistas uigures se han convertido en un importante obstáculo.

La agencia de noticias turca Anadolu informó de que Mevlut Cavusoglu, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, declaró que “a China le molesta nuestra actuación en defensa de los derechos de los turcos uigures ante la comunidad internacional”. En referencia a un reciente informe de la ONU sobre las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas por China en Xinjiang, Cavusoglu afirmó que Turquía tiene que reaccionar ante ello.

Cavusoglu también acusó a Pekín de frenar cualquier avance en la construcción de una auténtica relación bilateral.

Hace cinco años Xi Jinping propuso que una delegación turca visitara los supuestos “campos de concentración” que hay Xinjiang, pero los turcos rechazaron la invitación porque no querían convertirse en “instrumentos de la propaganda china”.

El gobierno turco ha asegurado que no extraditará a ningún uigur que hubiera adquirido la nacionalidad turca.

El último viaje de Erdogan a China fue en julio de 2019 y le valió duros reproches de los partidos de la oposición, dadas las informaciones que circulaban entonces sobre los miles de uigures encerrados en “campos de concentración”.

En 2017 Cavusoglu prometió a los chinos que Turquía no fomentaría ninguna actividad subversiva dirigida contra China e incluso incluyó al ETIM en la lista de organizaciones terroristas. Al mismo tiempo el gobierno turco permitió a los uigures vinculados a Al Qaeda y los talibanes refugiarse en Turquía.

En 2021 China protestó por la negativa de Turquía a extraditar a Abudukadir Yapuquan, fundador del ETIM, acusado de actividades terroristas.

La ambivalencia de Turquía hacia los yihadistas uigures radica en la situación económica. La inflación subió un 137 por cien el año pasado. Las encuestas indican que sólo un tercio de los votantes turcos va a votar al Partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP) el próximo mes de junio.

Empresas chinas han adquirido una participación del 65 por cien en el puerto Kumport de Estambul y otra del 51 por cien en un nuevo puente colgante sobre el Bósforo, mientras que la China Export and Credit Insurance Corporation ha ofrecido hasta 5.000 millones de dólares en seguros a empresas turcas.

Erdogan también ha esperado financiación china para su controvertido proyecto de construir una vía navegable artificial como alternativa al Bósforo.

Los chinos estarían dispuestos a ayudar a Erdogan, pero exigen que los turcos pongan algo de su parte. Los yihadistas uigures refugiados en Turquía son la moneda de cambio.

El gobierno de Erdogan se debate entre la necesidad de acercarse a China y la vieja política de apoyar a los yihadistas.

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Ucrania es la punta de lanza de la OTAN para destruir a Rusia

Hace cuatro días, en una entrevista concedida a un canal de televisión ucraniano, Oleksii Reznikov, Ministro de Defensa ucraniano, confesó que Ucrania “ya se había convertido de facto en miembro de la OTAN”.

“En la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid” en junio del año pasado, “se definió claramente que en la próxima década la principal amenaza para la alianza sería la Federación Rusa. Hoy, Ucrania está eliminando esa amenaza. Hoy llevamos a cabo la misión de la OTAN. No están derramando su sangre. Nos estamos desprendiendo de los nuestros. Por eso están obligados a proporcionarnos armas”, afirmó Reznikov (*).

Los “socios occidentales” de Ucrania recuerdan constantemente a Kiev que es “como un verdadero escudo, que defiende a todo el mundo civilizado, a todo Occidente” de la “amenaza rusa”. Personalmente él ha recibido recientemente tarjetas de felicitación y mensajes de texto de ministros de Defensa occidentales diciéndoselo.

Reznikov expresó su “absoluta” certeza sobre el eventual ingreso de Ucrania en la OTAN, afirmando estar “convencido de que se trata de una posibilidad absolutamente realista. Por supuesto, no aceptarán esa decisión política por consenso hasta que ganemos. Eso está claro. Pero después de la victoria, después de que todo esto termine y haya algún tipo de paz, los países de la OTAN estarán principalmente interesados en construir una arquitectura de seguridad. Han visto sus propias debilidades, han visto quién es fuerte y poderoso. Hoy nos están enseñando, pero mañana nuestros oficiales, sargentos e incluso nuestros soldados les enseñarán a luchar contra los rusos. Rusia seguirá siendo una de las amenazas para la OTAN y para Europa en su conjunto”.

El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, ha respondido a las declaraciones de Reznikov en otra entrevista al diario Argumenti i Fakti: “Los acontecimientos en Ucrania no son un enfrentamiento entre Moscú y Kiev, sino un enfrentamiento militar entre Rusia y la OTAN, y especialmente entre Estados Unidos y Gran Bretaña”.

“Los planes de Occidente son seguir dividiendo a Rusia y, con el tiempo, borrarla del mapa político del mundo”, declaró Patrushev.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la OTAN y Estados Unidos forman parte de la guerra. “De facto, ya se han convertido en parte indirecta de este conflicto, inundando Ucrania de armas, tecnología, información de inteligencia, etc.”, declaró en una rueda de prensa.

La victoria en Soledar es el comienzo de la liberación del Donbas

El bastión ucraniano de Soledar, fuertemente fortificado, ha caído. Todas las reservas que el mando ucraniano envió han sido aplastadas por el fuego masivo de la artillería rusa. Las fortificaciones construidas en las calles del centro de la ciudad, en forma de pozos antitanque tradicionales hechos de raíles soldados, no sirvieron para nada.

La línea de defensa del ejército ucraniano está rota y el mando ucraniano no podrá invertir la situación. Anoche el Comandante en Jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, le pidió a Zelensky que ordene la retirada de las tropas de Artemovsk (Bajmut), porque es imposible retener la ciudad tras la caída de Soledar. Pero de momento no hay señales de retirada de las unidades ucranianas de allá.

En Bajmut hay una ciudad debajo de la ciudad, con largos túneles que convergen en las grandes minas de sal de Soledar, al norte. Fueron construidos por la Unión Soviética como extensos sistemas de fortificaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los túneles son lo suficientemente grandes como para que circulen los tanques.

La 128 brigada de asalto de montaña del ejército ucraniano comenzó una retirada de Soledar que rápidamente se convirtió en huida. La 61 brigada mecanizada también empezó a abandonar sus posiciones, a pesar de los intentos de reforzarla con batallones de refresco. Eso provocó la huida de la 10 brigada de asalto de la montaña, así como de la 17 brigada de tanques. Era la última reserva operativa que se suponía que debía mantener las posiciones en Soledar y tapar agujeros en la línea de defensa.

Otras unidades ucranianas, incluidas las fuerzas especiales “Karpaty” y restos de las brigadas de asalto de montaña, intentaron mantener puestos de observación en edificios de cinco plantas de la calle Karpinski, pero el lunes se replegaron hacia el noroeste de la ciudad, a la zona de “Artemsoli” y la estación de ferrocarril de “Sol”.

Es la tercera línea de defensa, que intenta permanecer en las afueras de Artemovsk (Bajmut) hasta que aparezcan los refuerzos anunciados por el mando. Son brigadas recién formadas a partir de las movilizadas en la región de Chernihiv, que llevan un mes coordinándose para el combate en el campo de entrenamiento de Goncharovsky.

El ejército ucraniano retrasa sus posiciones defensivas

Los restos del ejército ucraniano intentaron impedir que las tropas rusas alcanzaran el norte de Soledar, cortando la carretera a Seversk. Pero fracasaron, por lo que entre 300 y 400 soldados ucranianos han quedado cercados.

La situación también cambió radicalmente cerca de Artemovsk (Bajmut). El lunes el ejército ruso desalojó a los destacamentos combinados de la 60 y 17 brigada mecanizada ucraniana de la aldea de Podgorodne, lo que abrió la posibilidad de rodear la localidad por el norte. En el sur y sureste de la ciudad los rusos destruyeron zonas fortificadas en los pueblos de Opytne y Kleshcheyevka y la limpieza del territorio alrededor de la fábrica de yeso (Knauf) en la calle Patrice Lumumba.

El ejército ucraniano trasladó a Artemovsk (Bajmut) las reservas de la 60 brigada mecanizada, así como dos grupos blindados de la 28 brigada mecanizada y compañías de fuerzas especiales. Otros intentos de reforzar las líneas de defensa no podrán llegar a tiempo.

La nueva línea de defensa del ejército ucraniano se construirá en Artemovsk (Bajmut), al igual que en Soledar, a lo largo de las afueras occidentales de la ciudad, y luego a lo largo del asentamiento de Chasov Yar, que en los últimos meses se ha convertido en su principal fortaleza, así como en un punto de distribución para las reservas que llegan.

La pérdida de toda la línea defensiva Artemovsk – Soledar – Seversk amenaza al ejército ucraniano con consecuencias de largo alcance. En primer lugar, cesa la presión sobre Kremennaya y Lysychansk, y todo el flanco del frente ucraniano se hundirá en esa dirección.

En segundo lugar, la creación de una nueva línea de defensa requerirá importantes esfuerzos por parte de Kiev. Ya han quedado prácticamente destruidas unas seis brigadas que formaban las guarniciones de Artemovsk y Soledar, y es necesario rotarlas y reequiparlas con nuevos reclutas.

En las últimas semanas, esas guarniciones se han mantenido a expensas de unidades “veteranas”, incluidas unidades de asalto de montaña y fuerzas especiales. Las nuevas brigadas muestran una escasa eficacia.

Los ucranianos también están reforzando su presencia en Ugledar, lo que puede significar preparativos para una contraofensiva en dirección sur. Hasta el momento, el ritmo de avance del ejército ruso en Soledar y en los alrededores de Artemovsk (Bajmut) es bastante rápido.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=9Oqi0oIprFg

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Rusia prueba el último prototipo de sus nuevos aviones de combate en Ucrania

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania y, aparte de los ataques con misiles hipersónicos “Kinjal”, el ejército ruso ha hecho poco uso de sus últimos equipos, como el tanque T-14 Armata o los robots de combate tipo Uran. Sin embargo, el pasado mes de octubre Moscú afirmó haber comprometido los llamados cazabombarderos de quinta generación Su-57 “Felon” para realizar incursiones contra los sistemas de defensa antiaérea ucranianos.

“La tecnología furtiva aplicada durante el desarrollo del avión de combate de quinta generación ha demostrado ser bastante eficaz. Sabemos que los Su-57 nunca han sido detectados por los radares y las instalaciones de defensa antiaérea de la OTAN durante sus misiones”, según el sitio web AviaPro.

La participación del Su-57 Felon en misiones en Ucrania no ha sido sorprendente porque dos prototipos del avión ya fueron desplegados brevemente en Siria en 2018.

El 9 de enero el Ministerio de Defensa británico confirmó finalmente que en junio los aviones Su-57 “Felon” habían sido efectivamente utilizados por las Fuerzas Aeroespaciales rusas (VKS) para “misiones contra Ucrania”, pero no en el espacio aéreo ucraniano.

Las misiones de los Su-57 se limitaron a sobrevolar territorio ruso y lanzar misiles aire-tierra o aire-aire de largo alcance contra objetivos en Ucrania, según el Ministerio ruso de Defensa.

El avión está entre los cinco disponibles en el centro de ensayos en vuelo 929 del VKS, con sede en Ajtubinsk. Dado que se trata de la única base “Felon” conocida, es probable que estos aviones participaran en operaciones contra Ucrania.

Los Su-57 no han sobrevolado espacio aéreo ucraniano para no comprometer sus tecnologías más sensibles. El número de Su-57 disponibles es bajo. Al menos lo fue en junio, ya que a finales del año pasado se entregaron otros cuatro desde la fábrica de Komsomolsk.

Con una envergadura de unos 14 metros, una longitud de 19,8 metros y un peso al despegue de 35.000 kilos, el Su-57 “Felon” dispone de cuatro troneras para misiles, incluidas dos en los laterales para misiles aire-aire, y seis pilones externos. Está equipado con radares de banda L y banda X, puede volar a Mach 2,42, a una altitud de 19.000 metros, con un alcance de 2.150 a 3.500 kilómetros.

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La ofensiva rusa ya ha comenzado

El general Serguei Surovikin había decidido lanzar la ofensiva en el segmento del frente Bajmut-Soledar y el golpe principal se asestaría en dirección a Soledar. La ocupación de Soledar ha terminado, los restos de la 61 brigada de asalto ucraniana ya han abandonado la ciudad. En contra de las expectativas de Surovikin, la ciudad fue defendida únicamente por la 61 brigada de asalto, ya que el general Valery Zaluzhnyi prefirió crear una fuerte línea defensiva con 4 brigadas de tanques e infantería mecanizada al oeste de Soledar.

El domingo por la mañana, al sureste de Soledar, los combatientes de Wagner se enfrentaron al ejército ucraniano en la ciudad. El movimiento de Wagner resultó ser una maniobra de distracción, en la que varias unidades de exploradores paracaidistas rusos de Yakovlivka, montados en vehículos blindados, consiguieron infiltrarse en las afueras del norte de Soledar, estableciendo allí una cabeza de puente.

En lugar de avanzar para enlazar con Wagner, la misión de los paracaidistas consistía en neutralizar el campo de minas del lado oriental de Soledar utilizando sistemas UR-77. Los tanques rusos y los vehículos blindados de transporte de tropas entraron inmediatamente en los corredores del campo de minas. La operación del ejército ruso sorprendió al enemigo y estuvo bien planeada y ejecutada. Al anochecer, la 61 brigada de asalto inició su retirada de Soledar para evitar el cerco.

Lo que resulta muy extraño es que la 17 Brigada de Tanques ucraniana, desplegada a lo largo de la línea ferroviaria a 10 kilómetros al oeste de Soledar, no llevara a cabo ningún contraataque para apoyar a los defensores de la ciudad, como esperaban los rusos. Es muy probable que esta gran unidad utilizara parte del terreno (río Bajmutka) para construir su posición por adelantado y esperar la llegada de las fuerzas rusas a esta línea fortificada.

Ayer, al sur de Soledar, las tropas de Wagner asaltaron la ciudad de Krasnaya Gora. Para los ucranianos, lo importante no es la aldea, sino mantener bajo control la línea ferroviaria de Siversk a Bajmut, y la autopista M03 de Krasnaya Gora directamente a Slavyank. De hecho, Wagner se encontró ante estos dos objetivos.

Zaluzhnyi tenía la 4 Brigada de Tanques al oeste de Krasnaya Gora a lo largo del ferrocarril. La defensa de la zona de Krasnaya Gora incluía también a la 24 brigada mecanizada ucraniana, que sucumbió ante Wagner y fue retirada detrás de la 4 brigada de tanques. La 63 brigada mecanizada fue puesta en reserva, con fuerzas frescas y completas. Podría ser enviada a intervenir tanto en dirección a Soledar como en dirección a Krasnia Gora.

Tras liquidar a gran velocidad los puestos avanzados ucranianos en Soledar y Krasnaya Gora, el ejército ruso se encontró frente a la verdadera posición defensiva ucraniana. Es difícil predecir cómo evolucionará la situación en este segmento de primera línea. Pero hay que tener en cuenta que los rusos están decididos a acabar rápidamente con los ucranianos.

Las temperaturas oscilan entre -6 y -13 grados centígrados y el suelo está helado. Esto permite maniobras en grandes áreas con vehículos blindados y da ventaja a los rusos. Será posible presenciar la primera gran batalla de tanques desde el comienzo de la campaña en Ucrania, en la que participarán entre 200 y 400 carros de combate.

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Análisis táctico y estratégico de la Guerra de Ucrania

Tras un asalto inicial ruso a más del 20 por cien de Ucrania, las fuerzas rusas se toparon con una decidida resistencia ucraniana, que terminó con una vergonzosa retirada de Kiev. A partir de entonces la guerra se convirtió en una lucha de desgaste entre Rusia, por un lado, y Ucrania, por otro, que lucha a la cabeza de una coalición occidental.

En verano las ofensivas rusas capturaron Lyman, Lisichansk y Severo Donetsk. En otoño las ofensivas ucranianas reconquistaron la provincia de Jarkov y la ciudad de Jerson, reduciendo el control ruso a aproximadamente el 50 por cien del territorio que habían capturado desde el 24 de febrero.

Los bandos enfrentados han adoptado dos estrategias opuestas: los rusos libran una guerra tradicional de desgaste centrada en la potencia de fuego; Ucrania libra una guerra de maniobra centrada en el terreno. Estas estrategias opuestas son tanto un producto de la disponibilidad de recursos nacionales como una elección deliberada. Mientras el suelo helado marca el comienzo de la campaña de invierno, ambos bandos seguirán sus estrategias en ofensivas limitadas.

De momento, ambas estrategias parecen funcionar.

Ucrania ha reconquistado grandes franjas de territorio, pero se ha agotado en la ofensiva de otoño. Sufrió terribles pérdidas y agotó importantes reservas de material y municiones. Todavía hay capacidad para reemplazar las pérdidas y establecer nuevas formaciones de combate, pero está disminuyendo rápidamente.

Creo que ninguno de los dos bandos conseguirá ganancias territoriales espectaculares, pero es más probable que el bando ruso logre sus objetivos de agotar los recursos ucranianos preservando los suyos propios.

La estrategia ucraniana

La guerra de maniobras ucraniana centrada en el terreno se ve limitada por dos factores: la producción limitada de municiones y equipos de artillería y las consideraciones relativas a la coalición.

Ucrania comenzó la guerra con 1.800 piezas de artillería de calibre soviético. Esto permitía una cadencia de tiro de 6.000-7.000 disparos diarios, frente a los 40.000-50.000 disparos diarios de los rusos.

En la actualidad esa artillería está casi sin munición y, en su lugar, Ucrania utiliza 350 piezas de artillería de calibre occidental, muchas de las cuales están destruidas o averiadas debido al uso excesivo. Mientras tanto, las propias naciones occidentales carecen de munición; se calcula que Estados Unidos sólo produce 15.000 proyectiles de 155 milímetros al mes. Esta limitación ha obligado a Ucrania a adoptar formaciones de infantería en masa orientadas a recuperar territorio a toda costa. Ucrania simplemente no puede enfrentarse a Rusia en batallas de artillería. A menos que las tropas ucranianas entren en fuego directo con las rusas, hay muchas posibilidades de que sean destruidas a distancia por la artillería rusa.

La segunda limitación de Ucrania es el carácter coalicional de su guerra. Desde el agotamiento de sus propias reservas, Ucrania depende cada vez más del armamento occidental. La continuación de la coalición occidental es crucial para el esfuerzo bélico ucraniano. Sin una serie constante de victorias, las preocupaciones económicas internas pueden provocar la deserción de la coalición. Si el apoyo occidental se agota debido al agotamiento de las existencias o a la voluntad política, el esfuerzo bélico de Ucrania se derrumba por falta de suministros. En algunos aspectos, Ucrania no tiene más remedio que lanzar ataques, independientemente del coste humano y material.

Ucrania ha construido un ejército centrado en la infantería, formado por tropas de reclutas muy motivadas y con escasa o nula formación. Apoyan a la principal fuerza de combate del ejército profesional de preguerra y a unas 14 nuevas brigadas equipadas con armas y vehículos donados por Occidente. En el campo de batalla, los grupos de ataque atacan rápidamente, penetrando en profundidad y con rapidez, y luego entregan las zonas capturadas a los reclutas para que las defiendan.

Esta táctica funcionó bien en zonas donde la escasez de mano de obra rusa impedía la formación de un frente fuerte, como en la región de Jarkov. En la zona de Jerson, donde Rusia contaba con una densidad de fuerzas suficiente, esta táctica provocó un gran número de bajas y escasos avances, hasta que los problemas logísticos hicieron que Rusia se retirara.

El talón de Aquiles de esta estrategia ucraniana es la mano de obra. Ucrania comenzó la guerra con 43 millones de ciudadanos y 5 millones de hombres en edad militar, pero según la ONU, 14,3 millones de ucranianos han huido de la guerra y otros 9 millones se encuentran en Crimea u otros territorios ocupados por Rusia. Esto significa que a Ucrania sólo le quedan entre 20 y 27 millones de habitantes. Con esta proporción, tiene menos de 3 millones de hombres utilizables. Un millón son utilizables, y del resto muchos no están en condiciones físicas de servir u ocupar un puesto vital en la economía nacional. En resumen, en mi opinión, a Ucrania le faltan hombres.

La estrategia rusa

Las fuerzas rusas son limitadas en número, pero están reforzadas por enormes reservas de artillería y equipos, posibles gracias a un fuerte complejo militar-industrial. Aunque los medios de comunicación occidentales han informado en numerosas ocasiones de que el ejército ruso está escaso de munición de artillería, hasta ahora no se ha producido una disminución visible del fuego de artillería ruso en ningún frente.

Basándose en estos factores, la parte rusa ha confiado en una guerra tradicional de desgaste centrada en la potencia de fuego. El objetivo es imponer un número de bajas insostenible, destruyendo la mano de obra y el equipamiento ucranianos, al tiempo que se preservan las propias fuerzas rusas. El territorio en sí no es importante; su pérdida es aceptable para preservar el poder de combate. En Kiev, Jarkov y Jerson, el ejército ruso se negó a luchar en condiciones desfavorables y se retiró, aceptando el coste político de preservar sus fuerzas.

Para ejecutar esta estrategia, el ejército ruso confía en su potencia de fuego, especialmente en su artillería. Cada brigada rusa cuenta con tres batallones de artillería, frente a uno en cada brigada occidental. Combinada con enormes cantidades de drones y cuadricópteros, la artillería rusa pulveriza a las fuerzas ucranianas antes de que la infantería recoja a los supervivientes. Es una guerra lenta y reñida, pero con un índice de bajas claramente favorable a Rusia.

Rusia no podía atacar porque carecía de mano de obra para asegurar los flancos de las tropas que avanzaban. Hasta ahora, los rusos solo podían avanzar en el Donbas, donde el avance no extendía la línea del frente. Incluso aquí, la intención es más atraer a las fuerzas ucranianas y destruirlas que capturar la ciudad de Bajmut. La movilización tiene el potencial de superar la escasez de mano de obra de Rusia y permitir operaciones ofensivas, mientras que el equipamiento de sus fuerzas es posible mediante la movilización de la industria. La producción de municiones de precisión también va en aumento, a pesar de las constantes dudas de la prensa occidental. Según una estimación, el vídeo de los ataques kamikaze con aviones no tripulados rusos Lancet 3 ha aumentado en un 1.000 por cien desde el 13 de octubre, lo que indica un aumento significativo de la producción.

La llegada del invierno

Si los ucranianos deciden lanzar una gran ofensiva, podrían hacerlo en dos lugares, en mi opinión. La primera está en el norte, en la región de Jarkov, pero el cruce limitado del río Oskil crea los mismos problemas logísticos a los que se enfrentaron los rusos en Jerson.

La segunda es hacia el sur, para cortar el puente terrestre ruso hacia Crimea y, finalmente, capturar la península. Es poco probable que esto tenga éxito. El ejército ucraniano atacaría en un terreno ideal para la artillería rusa. Podría convertirse en una repetición de la Batalla de Jerson, pero sin las dificultades logísticas rusas, a partir de un número limitado de cruces en el río Dnipro, con igualmente pocas ganancias y las mismas graves bajas marcadas por compañías mecanizadas enteras aniquiladas, interminables escenas de convoyes de ambulancias y nuevos cementerios por toda Ucrania. Los niveles de desgaste jugarían directamente a favor de los rusos. La presión política sobre el Gobierno ucraniano para que justifique las pérdidas de artillería rusa en el Donbas recuperando territorio en otros lugares, así como la presión de la coalición occidental, pueden empujar a Ucrania a atacar de todos modos.

Para los dirigentes rusos, la cuestión es: ¿cuándo y dónde atacar? El calendario depende de las existencias de munición de artillería rusa. Si son elevados, Rusia puede atacar en invierno; si no, puede acumular reservas y atacar en primavera, después de la temporada de barro. El calendario también depende de las necesidades de formación de los reservistas movilizados. Los periodos de entrenamiento más largos aumentan la eficacia de los reservistas y reducen las bajas, lo que disminuye el riesgo político para el Kremlin. En última instancia, las presiones que los dirigentes rusos consideren más importantes decidirán el resultado. ¿Prevalecerá la presión política interna a favor de una victoria rápida, o las consideraciones militares favorecerán un aplazamiento hasta después de la temporada de barro primaveral, en marzo/abril? Hasta ahora, el Kremlin ha antepuesto las consideraciones militares a las políticas,

La ubicación es otro factor. El frente de Jarkov es muy boscoso, lo que limita la eficacia de la potencia de fuego, y no tiene sentido estratégico sin atacar la ciudad de Jarkov. Llevaría meses capturar este importante centro urbano a un coste muy elevado. Un ataque limitado para recuperar la línea del río Oskil mejoraría la línea defensiva rusa pero no tendría ninguna ganancia estratégica.

En el Donbas, el ejército ruso ya mantiene la presión. Los efectivos y las unidades de artillería adicionales no acelerarán mucho esta ofensiva.

Para el ejército ruso, el frente de Zaporiya es el más prometedor. El ferrocarril Pologi-Gulai Polie-Pokrovskoye está idealmente situado para abastecer una ofensiva rusa al norte de Pologi. Por último, la captura de Pavlograd permitiría capturar el Donbas cortando dos vías férreas y carreteras principales que abastecen al ejército ucraniano en el Donbas y atacando al ejército ucraniano por la retaguardia. El terreno abierto es ideal para la estrategia rusa centrada en la potencia de fuego, y la oportunidad de sacar y destruir lo que queda de las reservas operativas ucranianas y destruir más personal está directamente en línea con los objetivos rusos. Por último, el suelo duro y helado dificultaría la excavación de las nuevas posiciones defensivas sin equipos pesados.

La proximidad del ataque limitado de Ugledar podría ser una operación de conformación para asegurar el flanco oriental de la futura ofensiva.

Las guerras de desgaste se ganan gestionando cuidadosamente los recursos propios mientras se destruyen los del enemigo. Rusia entró en la guerra con una amplia superioridad material y una mayor base industrial para sostener y reemplazar las pérdidas. Preservaron cuidadosamente sus recursos, retirándose cada vez que la situación táctica se volvía en su contra.

Ucrania comenzó la guerra con una reserva menor de recursos y dependió de la coalición occidental para apoyar su esfuerzo bélico. Esta dependencia ha llevado a Ucrania a llevar a cabo una serie de ofensivas con éxito táctico, que han consumido recursos estratégicos que, en mi opinión, Ucrania tendrá dificultades para reponer totalmente. La verdadera cuestión no es si Ucrania puede recuperar todo su territorio, sino si puede infligir suficientes pérdidas a los reservistas rusos movilizados para socavar la unidad interna de Rusia.

Alex Vershinin, coronel del ejército de Estados Unidos que participó en las guerras de Irak y Afganistán