La web más censurada en internet

Categoría: Estrategia (página 104 de 154)

Estados Unidos presiona a Ucrania para que emprenda una ‘batalla decisiva’ en el frente sur

Ucrania tendría que emprender una batalla decisiva en el frente sur antes del invierno si quiere negar a Rusia la oportunidad de consolidar su poder en la región, según los diputados estadounidenses.

“Una verdadera catástrofe a largo plazo para Ucrania será que Rusia bloquee su acceso a los recursos hídricos desde Mariupol hasta Odessa. La savia de Ucrania es el acceso a Odesa, por lo que es importante que adopten una posición ofensiva en el sur, no sólo defensiva”, dice al Financial Times el senador estadounidense Chris Murphy (*).

Las fuerzas ucranianas deben “retomar el sur” antes de la llegada del invierno, ya que el deshielo otoñal dificultará enormemente los combates, mientras que los que estén a la defensiva tendrán ventaja.

Tales condiciones dificultarán las maniobras de ambos bandos, pero, según los analistas, darán ventaja a los que estén a la defensiva, ya que tendrán que moverse menos.

Según los estadounidenses, el control de la mayor parte del sur será crucial para cualquier negociación entre Rusia y Ucrania.

No obstante, hasta ahora los conatos de ofensiva ucraniana en el sur, en la región de Jerson, han fracasado a lo largo de este verano.

(*) https://www.ft.com/content/8c1bcb80-e5ff-47be-bf93-9533e5a66da2Pi

En Ucrania está a punto de comenzar una guerra diferente

Tres semanas después de la celebrada contraofensiva del ejército ucraniano en la provincia de Jarkov, los acontecimientos que al principio quedaron oscurecidos por la niebla de la guerra pueden verse ahora con mayor claridad.

De julio a agosto hubo una acumulación de fuerzas ucranianas y de la OTAN recién formadas (“voluntarios extranjeros”) transportadas al cuadrante noreste de la provincia de Járkov.

La gran mayoría de las fuerzas ucranianas eran reclutas, una parte importante de los cuales había recibido unas semanas de entrenamiento intensivo en las bases de la OTAN en Polonia, Alemania y Gran Bretaña.

La mayor parte del equipamiento entregado por la OTAN durante este periodo se destinó a este nuevo ejército en lugar de dispersarse a otras zonas a lo largo de los 1.000 kilómetros de la línea de contacto que va de Jarkov y Jerson.

El número total de fuerzas ucranianas reunidas por la OTAN sigue siendo incierto, pero parece haber sido de entre 35.000 y 50.000, incluidos unos 5.000 “voluntarios extranjeros” de la OTAN que finalmente iban a servir como “tropas de choque” para la ofensiva.

En las semanas previas al ataque ucraniano, los rusos habían reducido considerablemente la densidad de hombres y equipos en el triángulo geográfico formado por el río Seversky-Donets, que fluye de noroeste a sureste, y el río Oskol, que fluye de norte a sur.

La confluencia de estos dos ríos se encuentra cerca del sureste de Izium, con el centro de transporte de Kupiansk a caballo entre el Oskol al norte y Andreievka en la orilla izquierda del Seversky-Donets al noroeste.

Los rusos dejaron en su lugar pequeñas pero bien abastecidas formaciones de milicias del Donbas y la Guardia Nacional rusa, cubiertas por un fuego de artillería de largo alcance relativamente potente, un modesto apoyo aéreo cercano y ocasionales ataques de misiles de precisión contra las concentraciones de tropas ucranianas.

Discusión sobre la debilidad rusa en el frente norte

No es posible afirmar que los comandantes rusos debilitaron deliberadamente esa zona en particular o si simplemente se vieron obligados a dejarla debilitada porque no tenían fuerzas suficientes para cubrir todo el frente.

La opinión más extendida es que la línea se debilitó inadvertidamente en esta zona, principalmente porque los comandantes rusos pensaron que el ataque ucraniano tendría lugar en otro lugar.

William Schryver sostiene que el alto mando ruso debilitó intencionadamente su línea en esta zona en particular para inducir a la OTAN a atacar donde lo hicieron, y luego llevarlos deliberadamente a la bolsa triangular definida por los dos ríos (*).

Hay que tener en cuenta que desde el principio de esta batalla, que dura ya tres semanas, las fuerzas rusas que defienden la zona han sido superadas en número por lo menos en 5 a 1 en casi todo momento. Es absurdo creer que esta disparidad en el número de fuerzas no estuviera prevista por los comandantes rusos, por lo que el plan de batalla consistía en explotar la geografía y la superioridad inherente de la potencia de fuego de los defensores para efectuar una retirada táctica e infligir un duro castigoa a los atacantes.

La versión de una retirada rusa desordenada, con mil tanques y vehículos blindados abandonados, miles de bajas y diez mil prisioneros, no son ciertas. La retirada se llevó a cabo de manera disciplinada, avanzando a través de múltiples líneas de defensa preparadas e infligieron graves pérdidas a los hombres y equipos ucranianos en cada paso del camino, mientras que ellos mismos sufrieron pérdidas relativamente modestas.

Varias ciudades y pueblos fueron brevemente defendidos y luego abandonados en el camino. Los propagandistas ucranianos y sus aliados en los medios de comunicación occidentales pregonaron las victorias, pero ninguno de estos relatos se molestó en mencionar el exorbitante precio pagado por los modestos avances en el terreno que decían haber ganado.

Tampoco informan de las posteriores purgas de colaboradores rusos infiltrados en cada una de esas ciudades y pueblos.

A pesar del aluvión de propaganda ilusoria, los movimientos de tipo “guerra relámpago” de los primeros días de la ofensiva se ralentizaron hasta convertirse en un rastro sangriento en la segunda mitad de septiembre, devorando cientos de hombres y docenas de piezas de equipo cada día, con sólo un mínimo avance.

Los rusos establecieron su primera línea de defensa en la orilla oriental del río Oskol. Todos los días durante las últimas dos semanas, los ucranianos han afirmado que sus tropas habían tomado o estaban a punto de tomar Kupiansk, que se encuentra a caballo del río. Pero eso no fue así hasta hace dos días, cuando las fuerzas rusas en la parte oriental de la ciudad la dejaron en manos de los ucranianos, no antes de infligir una matanza totalmente desproporcionada en relación con sus propias pérdidas.

No ha habido mucha lucha de infantería. El ejército ruso suele arrasar los asaltos ucranianos principalmente con fuego indirecto de artillería y ataques aéreos, corregidos continuamente por drones y observadores de vanguardia.

La batalla de Liman

En el extremo sur del cerco, los rusos abandonaron rápidamente Izium, oponiendo sólo la suficiente resistencia para cubrir su retirada. Luego se concentraron en las cercanías de Liman, en la orilla oriental del Oskol, y fue la defensa de Liman la que desde entonces se convirtió en el mayor y más sangriento enfrentamiento de la larga batalla.

Durante varios días, los ucranianos y las tropas de choque de “voluntarios extranjeros” lucharon, con grandes pérdidas de hombres y material, para establecer cabezas de puente duraderas a través del Oskol. Finalmente, su superioridad numérica se impuso y avanzaron sus fuerzas a través del río.

Durante más de una semana, los repetidos intentos de los ucranianos de atacar y derrotar a los defensores de Liman fueron rechazados con enormes pérdidas para los atacantes. Miles de soldados ucranianos y cientos de piezas de su equipo, suministrado por la OTAN, fueron destruidos en la carnicería, pero han seguido enviando aún más tropas, blindajes y vehículos a la contienda, fanáticamente decididos a tomar la ciudad a cualquier precio.

La guarnición de Liman y sus alrededores, apoyada por la artillería de largo alcance y los ataques aéreos, ha infligido una terrible herida a la capacidad de combate de las formaciones ucranianas contra las que luchó. El Ministerio de Defensa ruso afirma que miles de ucranianos han muerto en los últimos combates a lo largo de la línea de defensa del río Oskol, entre Kupyansk y Liman. Esas cifras se suman a los miles de muertos en la primera semana de la ofensiva. Ahora las fuerzas ucranianas, muy mermadas, se encuentran al final del saliente creado por esa contraofensiva de última hora.

Un viraje en el curso de la guerra

La batalla de Liman será vista como el eje de esta fase de la guerra. Para llegar a ese punto, los ucranianos han gastado una parte insustituible del ejército que la OTAN se esforzó en reunir durante el verano. Puede que aún les queden varios miles de soldados menos aptos para participar en futuros combates, pero han perdido muchas de sus tropas de choque de “voluntarios extranjeros”, así como vastas cantidades de equipo suministrado por Occidente y existencias limitadas de munición que ya no pueden ser reemplazadas fácilmente, por la sencilla razón de que los países europeos de la OTAN, e incluso Estados Unidos, simplemente han agotado sus limitadas existencias.

Desde hace varias semanas, trenes aparentemente interminables de equipos militares rusos fluyen desde Rusia hacia Ucrania. No se trata de columnas de tanques y vehículos oxidados y anticuados, como quieren hacer creer los propagandistas. Se trata de cientos de tanques de primera categoría, piezas de artillería autopropulsadas, vehículos de combate de infantería, cientos de lanzacohetes, un número impresionante de sistemas de defensa aérea e innumerables vehículos de apoyo de todo tipo.

Nada de esta enorme acumulación de fuerza militar se distribuyó rápidamente por las líneas del frente. Las fuerzas que han estado luchando en Kupiansk, Liman y otros lugares en las últimas semanas han sido abastecidas, pero no reforzadas sustancialmente. El refuerzo que se está llevando a cabo está claramente destinado a otro lugar.

A ello hay que sumar la movilización parcial de las reservas rusas: 200.000 soldados en total, la mayoría de los cuales acabarán siendo desplegados para ocupar el lugar de las tropas de combate, mucho más experimentadas, que se han visto obligadas a servir de apoyo de fondo durante los últimos siete meses de la guerra.

Lo más importante es el número de batallones profesionales rusos que no han participado en esta guerra y que ahora se añadirán a la potencia de fuego de la línea de frente, sin duda equipados en gran parte por la nueva incorporación de blindaje y artillería que se ha visto en la zona de combate.

Más de ochocientos aviones de múltiples tipos se han reunido en varias bases rusas que rodean el actual teatro de operaciones. Aunque se han seguido realizando cientos de salidas aéreas diarias en el campo de batalla, sólo han desplegado una fracción de la fuerza disponible.

“Rusia está luchando en esta guerra con una mano atada a la espalda”, dice Schryver, a pesar de que Estados Unidos y sus vasallos de la OTAN han pasado de una escalada a la siguiente.

Tras el impactante sabotaje de los oleoductos Nord Stream en el Mar Báltico, y dada la masiva pero aún no utilizada acumulación militar en las zonas de combate activas, es casi seguro que octubre será un punto de inflexión importante en la guerra ruso-ucraniana.

(*) https://imetatronink.substack.com/p/turning-point

Estados Unidos no debería comprometerse en la defensa de Taiwán porque no puede derrotar a China

Los ministros de Defensa de Estados Unidos, Japón y Australia han acordado ampliar su cooperación militar para amenazar a China y la región de Extremo Oriente.

Tras una reunión en la base estadounidense de Hawai, el jefe de la defensa japonesa, Yasukazu Hamada, declaró que los tres países estaban muy preocupados por China y las pruebas de misiles balísticos lanzadas durante la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a la isla que se encuentra dentro de la zona económica exclusiva de Japón.

Por otro lado, la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, durante su reciente viaje a Japón y Corea del Sur, dijo que Estados Unidos actuaría sin miedo ni vacilación tanto en el estrecho de Taiwán como en toda Asia.

El Instituto Brookings ha publicado un informe en el que indica que Estados Unidos ha perdido su dominio sobre China en materia de armas convencionales en Asia Oriental. Por lo tanto, les resultaría más difícil evitar un ataque a Taiwán (*).

El documento señala que el ejército chino está invirtiendo cada vez más en misiles, inteligencia, transmisión, comunicaciones y ciberguerra. “Es difícil predecir el resultado de una confrontación sino-estadounidense para Taiwán, y no se puede decir que la victoria de Estados Unidos y sus aliados esté garantizada”, reconoce el informe.

Pero el general Anthony Cotton, que ha sido propuesto por la Casa Blanca al Senado como jefe de operaciones nucleares del Pentágono, ha dicho que las armas nucleares podrían evitar un ataque a Taiwán. El Instituto Brookings descarta esa idea. La guerra por la isla, según el informe, necesariamente “aumentaría el riesgo de una escalada premeditada o no premeditada”.

Hasta hace poco, se estimaba que China poseía unas 200 ó 300 cabezas nucleares, mientras que Estados Unidos y Rusia tenían más de 4.000 cada uno. Pero el pasado noviembre, el Pentágono anunció que para 2027 China podría tener más de 700 ojivas, y al menos 1.000 para 2030. Si Estados Unidos quisiera recuperar la ventaja de las armas nucleares, se enfrentaría a graves obstáculos. Es el compromiso de la Casa Blanca para mantener la estabilidad estratégica y el control de las armas nucleares. “Pero incluso superando estos obstáculos, Estados Unidos probablemente no sería capaz de obtener suficiente plutonio para competir con China, y mucho menos con Rusia”, dice el informe.

Es una situación defícil para Washington. Desde el punto de vista de los intereses estadounidenses, sería mejor evitar un compromiso firme de defender a Taiwán. Estados Unidos y sus aliados deberían dejar claro que “se separarán económicamente de China y reducirán su dependencia económica de Pekín”. No debería haber ninguna esperanza de prevenir el conflicto o de ponerle fin en términos aceptables si se utilizan armas nucleares. Es la recomendación del Instituto Brookings.

Sin embargo, es demasiado pronto para decir que Washington ha perdido su posición dominante. Las fuerzas armadas estadounidenses tienen una gran experiencia en la participación en diversos conflictos, en la interacción entre todos los tipos de fuerzas armadas: fuerza aérea, flota, ejército. Tienen sistemas de inteligencia basados en el espacio.

Lo más probable es que los americanos sean más fuertes. Sabiendo que tienen más capacidad para golpear las zonas más vulnerables de la costa oriental de China. Pueden utilizar misiles, aviación y flota. La potencia de China es inferior y, lo que es más importante, Estados Unidos y China están estrechamente vinculados económicamente. El volumen de comercio bilateral supera los 700.000 millones de dólares.

En cuanto a la opción nuclear, en caso de guerra cada parte es capaz de infligir un daño inaceptable al adversario. Pekín ha declarado en repetidas ocasiones que no pretende competir con Washington en cuanto al número de armas nucleares.

(*) https://www.brookings.edu/research/managing-the-risks-of-us-china-war-implementing-a-strategy-of-integrated-deterrence/%20

La OTAN alerta sus fuerzas navales del Mar del Norte para proteger los yacimientos de petróleo

Los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, que se tendieron para suministrar gas ruso a Alemania a través del Mar Báltico, sufrieron dos explosiones submarinas el 26 de septiembre. Como había advertido Biden, pronto ambos gasoductos iban a dejar de existir.

No estaban operativos en el momento de los hechos. Bajo la presión de Estados Unidos, el Nord Stream 2 nunca entró en servicio, mientras que el Nord Stream 1 no estaba operativo desde principios de septiembre por problemas técnicos, según Gazprom.

La inspección de estas dos tuberías no es posible por el momento, ya que no es posible acercarse a ellas debido a la ebullición provocada por las fugas.

El 28 de septiembre, la Fiscalía General de Rusia declaró que había confiado al FSB, el servicio de inteligencia, la tarea de llevar a cabo una “investigación criminal” sobre “un acto de terrorismo internacional”. Añadió: “Cerca de la isla de Bornholm, se llevaron a cabo acciones intencionadas para dañar los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 en el fondo del Mar Báltico […] La Federación Rusa sufrió graves daños económicos como resultado de estos actos”.

A petición de Moscú, que señala el papel de un “Estado extranjero”, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el 30 de septiembre para debatir el atentado. La diplomacia rusa interrogará a su homóloga estadounidense sobre lo que llama las “provocaciones relativas a los gasoductos Nord Stream 1 y 2”.

Borrell ha hablado de probables “actos malintencionados” y ha advertido de que “cualquier perturbación deliberada de las infraestructuras energéticas de Europa […] se respondería con una respuesta firme y unida”.

En una declaración conjunta publicada el 29 de septiembre los 30 Estados miembros de la OTAN aseguran que “los daños en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 en las aguas internacionales del Mar Báltico son especialmente preocupantes. La información disponible actualmente sugiere que son el resultado de actos de sabotaje deliberados, imprudentes e irresponsables”.

“Nosotros, los aliados, nos comprometemos a disuadir, proteger y defender contra el uso coercitivo de la palanca energética o cualquier otro proceso híbrido por parte de actores estatales o no estatales”. El comunicado advirte que “cualquier ataque deliberado contra las infraestructuras críticas de los países de la Alianza se enfrentaría a una respuesta unida y decidida”.

Noruega pide ayuda a la OTAN

Esta afirmación se refiere a Noruega, cuya producción de gas es ahora crucial para la Unión Europea, sobre todo porque acaba de inaugurar el gasoducto Baltic Pipe, que la une a Polonia a través del Mar Báltico. Sin embargo, en los últimos días se han visto drones no identificados cerca de algunos de sus yacimientos de petróleo y gas, lo que ha llevado a su Ministerio de Petróleo y Energía a pedir la máxima vigilancia.

El martes de la semana pasada la Autoridad Noruega de Seguridad Petrolera (PSA) pidió al sector energético que estuviera “más atento” después de que se vieran drones desconocidos en las proximidades de algunas plataformas marinas. “Instamos a que se incremente la vigilancia, se revisen las medidas de preparación para emergencias y de respuesta a incidentes, y se comparta la información”.

Sólo en Noruega hay más de 90 yacimientos de petróleo y gas repartidos por el Mar de Barents, el Mar de Noruega y el Mar del Norte. Y están conectados a una red de oleoductos de 9.000 km. Están fuera del alcance del ejército noruego, especialmente desde que recientemente decidieron desprenderse de sus 14 helicópteros dedicados a las misiones de vigilancia marítima y guerra antisubmarina.

Oslo ha llamado a las puertas de la OTAN. El viernes el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, declaró que había hablado con Stoltenberg, el secretario general de la Alianza militar, para “unirnos a fin de proteger el suministro energético de Europa”, al tiempo que “seguimos apoyando a Ucrania contra las agresiones ilegales”.

Dos días antes, Store se había reunido con Macron. “Las relaciones franco-noruegas son muy fuertes y apoyamos a toda Ucrania. La complicadísima situación energética requiere una profunda cooperación para encontrar las soluciones adecuadas”, dijo.

El ejército francés participa regularmente en las maniobras militares organizadas en Noruega, como en el caso reciente de Cold Response 22.

El jefe de ejecutivo noruego indicó que estaban “en conversaciones” con sus aliados para “aumentar la presencia [militar] en aguas noruegas” y que habían aceptado “contribuciones alemanas, francesas y británicas”.

“Entiendo que la gente esté preocupada por las consecuencias que pueda tener la situación en el Mar Báltico y que pueda ocurrir algo similar con las instalaciones petrolíferas”, dijo Store. Sin embargo, “no tenemos indicios de que haya amenazas directas al sector petrolero noruego. Pero más vale prevenir que curar”.

La ayuda británica anunciada no es sorprendente, dado que Reino Unido y Noruega han reforzado su cooperación militar, especialmente en el ámbito de las patrullas marítimas, ya que ambos países comparten el avión P-8A Poseidón. Lo mismo ocurre con Alemania, que va a entregar cuatro submarinos a la Marina noruega.

Soviets y electricidad: la receta de Lenin no salvó a la URSS pero puede salvar a Rusia

Rusia es la mayor potencia energética del mundo, con gran diferencia respecto a cualquier otro país, y no sólo por sus abundantes recursos naturales, sino por tecnología energética. Es lo mismo referirse al carbón, que al petróleo, al gas, o a la energía nuclear. Rusia está muy por delante de cualquier otro país del mundo porque así se planificó desde los primeros tiempos de la URSS.

Hace poco se celebraron 100 años de la creación de la Goelro, el acrónimo de la Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia, fundada por Lenin. Empezó a marcar la diferencia entre la dirección consciente de la economía bajo el socialismo y los vaivenes de los mercados en el capitalismo. Los planes quinquenales siguieron esa misma política estratégica de dar prioridad a la energía, a la industria siderúrgica y a la tecnología. Sin ellos la URSS no hubiera logrado sobrevivir y Rusia tampoco.

A veces la política soviética se resume en una conocida frase de Lenin: el socialismo son los soviets y la electricidad. A Rusia le quitaron los soviets, pero no lograron arrebatarle la energía. Si el imperialismo quiere destruir a Rusia es, entre otras razones, para apoderarse de sus fuentes de energía.

Desde 1973 se dice que las guerras modernas tienen su origen en el petróleo, lo cual es cierto en buena parte. Por lo menos, es cierto para Rusia por un motivo evidente: cuando la URSS fue capaz de satisfacer sus necesidades energicas y las de los demás países del Bloque del Este, empezó a exportar petróleo a Europa, y desde entonces todos los esfuerzos de Estados Unidos han tratado de impedirlo. Volar los gasoductos es volar el acercamiento de Europa a Rusia (y de Rusia a Europa) que se inició con la “Ostpolitik” de la socialdemocracia alemana.

En 1970 el gobierno socialdemócrata de Willy Brandt rompió el embargo impuesto por Estados Unidos en 1962 para suministrar tuberías de gran diámetro a la URSS para la finalización del último tramo del gasoducto Druzhba (“Amistad”) que desde 1973 ha suministrado a Alemania 3.000 millones de metros cúbicos de gas soviético cada año a precios que no tienen competencia en el mercado mundial.

La recuperación de la industria alemana y su capacidaad exportadora debe mucho a los suministros de gas soviético.

Diez años más tarde, Reagan autorizó en una orden secreta la voladura de aquellas primeras tuberías que empezaban a trasladar gas a Europa por encima y por debajo del muro de Berlín. Además impuso un embargo sobre la entrega de cualquier equipo para la exploración de petróleo y gas natural a la URSS. El embargo sembró la confusión en la cumbre del G7 celebrada en Versalles en junio de 1982.

Reagan también anunció sanciones contra cualquier productor europeo que abasteciera a los soviéticos con los suministros necesarios, lo que entonces se consideró en Europa como la típica intromisión estadounidense contra Europa.

El embargo se levantó en noviembre de 1982 y la URSS empezó a construir el oleoducto Urengoy-Pomary-Uzhhorod con una capacidad de 28.000 millones anuales de barriles de crudo. Fue volado por la CIA mediante uno de los primeros sabotajes informáticos que ha conocido la historia, lo que retrasó su entrada en funcionamiento.

Pero las tuberías no sólo tienen el problema del origen y el destino, sino el del recorrido que atraviesan. En 1970, a pesar de que se había firmado el Tratado de Moscú sobre el reconocimiento mutuo de la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana, los occidentales exigieron a Moscú que el nuevo oleoducto pasara por alto el territorio oriental y entrara por Checoslovaquia.

Del mismo modo, el Nord Stream 2 se tuvo que tender por el fondo marino del Báltico para sortear a países, como Ucrania y Polonia, que siguen a ciegas los dictados que les llegan de Washington. Ni en Berlín ni en Moscú se fiaban de los nuevos perritos falderos de Estados Unidos en el este de Europa.

Ucrania no sólo perdió el gas que le llegaba de Rusia, sino también el dinero que dejaba el tránsito. Los 56.000 millones de metros cúbicos que pasaban por el gasoducto hacia Alemania dejaban 3.000 millones de dólares en ingresos cada año.

Como casi todos los políticos rusos, Putin llegó a la Presidencia suspirando por mejorar sus lazos con Europa, mientras Estados Unidos no ha tenido otro propósito que destruirlos, como ilustra el caso de Mijail Jodorkovsky, al que las grandes cadenas de televisión mundiales tan pronto califican de “magnate” como de “disidente”.

Era el hombre más rico de Rusia hasta que llegó Putin y mandó parar. Le detuvieron en 2003 y pasó una década entre rejas. Amasó su fortuna en la petrolera Yukos, saqueando el patrimonio soviético, hasta que todo volvió a su cauce cuando la empresa fue absorbida en parte por Rosneft, una empresa pública.

El plan de Estados Unidos era el siguiente: Jodorkovsky se disponía a vender Yukos al monopolio anglosajón Exxon Mobil por 25.000 millones de dólares, una ganga que, con el apoyo de Estados Unidos, le iba permitir financiar una campaña presidencial para deslojar a Putin de la Presidencia.

En ese momento Estados Unidos empezó a comprender que nunca conseguiría apoderarse de las materias primas rusas y que Putin era un enemigo de cuidado. Han transcurrido 20 años y ahora Estados Unidos es un país exportador de gas licuado y pretende sustituir a Rusia en el mercado europeo. Lo explicó Trump abiertamente en la cumbre de la OTAN de 2018: o Estados Unidos se cuela en el negocio del gas ruso o impone sanciones a Alemania.

A Rusia le ha costado comprender que su futuro, político y económico, no está en Europa, un continente en plena decadencia, sino en el Extremo Oriente, en los “tigres asiáticos”. Le costará aún más comprender que, por sí misma, la electricidad tampoco es suficiente. Le queda la otra mitad de la ecuación leninista: los soviets.

El fondo marino como nuevo teatro de guerra

No cabe ninguna duda que la voladura de los gasoductos Nord Stream en el Mar Báltico fue obra de Estados Unidos. El lugar del ataque está cerca de la isla de Bornholm, en territorio de Dinamarca, donde, históricamente, desde la Guerra Fría, la OTAN dispone de dispositivos para vigilar, primero a la Unión Soviética y ahora a Rusia.

Los radares vigilan el aire, el mar y los fondos marinos. Desde la década de los cincuenta un radar administrado por los militares daneses registra los vuelos soviéticos y rusos en la región, con un alcance de 470 kilómetros a la redonda.

Desde agosto el ejército estadounidense realizaba maniobras Baltops 22 cerca de la isla, dice la prensa alemana (1). El 23 de septiembre un grupo de asalto anfibio de la Armada partió del Mar Báltico, formado por los grandes buques de desembarco Kearsarge, Arlington y Gunston Hall. Albergaban un batallón de infantería de la Marina de Guerra de hasta 2.400 efectivos, así como una unidad de fuerzas especiales (2).

Las explosiones submarinas fueron equivalentes a “cientos de kilogramos” de TNT, según un informe oficial de Suecia y Dinamarca presentado el viernes al Consejo de Seguridad de la ONU. “La magnitud de las explosiones se midió en 2,3 y 2,1 en la escala de Richter, respectivamente, lo que probablemente equivale a una carga explosiva de cientos de kilogramos”, dijeron los dos países escandinavos en una presentación a la ONU. “Toda la información disponible indica que estas explosiones fueron el resultado de un acto deliberado”, escribieron Suecia y Dinamarca en su carta al Secretario General, Antonio Guterres, sin nombrar a Estados Unidos como responsable.

Es imposible que un submarino de tamaño convencional esté detrás de una operación así. Las tuberías gravemente dañadas se encuentran a una profundidad estimada de entre 70 y 80 metros, todavía accesible para los buzos de las fuerzas especiales capaces de alcanzar los 80 metros. También es posible que las tuberías hayan sido dañadas por minas móviles (torpedo especial, mina merodeadora) detonadas desde la superficie o un submarino o por un temporizador, o incluso por un dron operado a distancia desde la superficie o un submarino. Los rusos y los estadounidenses tienen una serie de capacidades ofensivas para llevar a cabo este tipo de operaciones, tanto en el mar como en tierra.

En los años ochenta, cuando aún existía la URSS, Reagan firmó una orden ejecutiva que permitía el sabotaje de los gasoductos que vinculaban a Rusia con Europa y en 1982 la CIA saboteó el gasoducto transiberiano Urengoy Pomary Uzhhorod provocando una gigantesca explosión, equivalente a tres kilotones de TNT. Mediante un programa informático provocaron un exceso de presión sobre la tubería.

Este tipo de operaciones navales aumentarán en el futuro. Desde la Guerra Fría, Estados Unidos tiene una sólida experiencia en operaciones realizadas en y desde el fondo del mar.

Durante la Guerra Fría el sistema Sosus (Sound Surveillance System), una red estadounidense de hidrófonos pasivos diseñados para detectar submarinos y barcos, proporcionó una valiosa información acústica sobre las actividades navales soviéticas, incluso cerca de las costas rusas. En la actualidad, la Marina de Guerra de Estados Unidos opera una flota de dos buques cableros y seis buques oceanográficos.

Según el Departamento del Ejército, estos barcos, todos ellos dotados de potentes sondas multihaz, pueden operar con drones submarinos, capaces de operar a profundidades de hasta 6.000 metros. La creciente competencia con Rusia, que está ganando poder en el campo del control de los fondos marinos, y China, que está invirtiendo masivamente en este campo, ha llevado a Estados Unidos a reavivar sus esfuerzos para desarrollar un nuevo tipo de drones submarinos.

La Marina estadounidense ha modernizado su sistema de detección acústica, ahora llamado Sistema Integrado de Sonido Submarino (IUSS), y está desarrollando proyectos para disponer de una gama completa de drones submarinos, compatibles con los portaaviones existentes o futuros.

El control de los fondos marinos también es una parte integral de la estrategia naval rusa, con especial énfasis en la detección submarina y el uso de drones. La Dirección Principal de Investigación de los Fondos Marinos (GUGI) la creó la URSS en 1965 y depende directamente del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia. Reúne todos los recursos para investigar e intervenir en el fondo marino hasta una profundidad de 7.000 metros y utiliza una gama completa de recursos que incluye submarinos de intervención que operan desde otros submarinos, buques hidrográficos y oceanográficos, pero también minisubmarinos tripulados y drones.

Al igual que Estados Unidos, Rusia apuesta por el desarrollo de drones pesados para garantizar misiones de combate submarino, principalmente en los nuevos espacios marítimos del Extremo Norte.

Los sistemas rusos de propulsión por pila de combustible o energía nuclear permiten a los drones operar durante más de un mes. En 2018 Putin anunció el desarrollo del sistema Poseidón, un torpedo de propulsión nuclear con un alcance de 10.000 kilómetros, que llevaría una carga nuclear. El nuevo megasubmarino encargado en julio, el Belgorod (184 metros de longitud), puede transportar hasta ocho Poseidones.

(1) https://www.ndr.de/nachrichten/schleswig-holstein/US-Navy-zeigt-Flagge-in-der-oestlichen-Ostsee,usnavy102.html
(2) https://www.interfax.ru/world/865188

¿Colocó la OTAN los explosivos en el gasoducto durante las maniobras navales en el Báltico?

El gasoducto Nord Stream 2 se instaló a través del Mar Báltico, desde las proximidades de San Petersburgo hasta el puerto de Greifsfeld en Alemania, con un coste de miles de millones de dólares. La idea era garantizar la seguridad del suministro de gas natural a Alemania y otros socios europeos evitando a Ucrania, que es conocida por su disposición a utilizar sus derechos de tránsito para desviar gas para sí misma o chantajear a sus clientes.

Por supuesto, Ucrania siempre se ha mostrado vehementemente hostil al proyecto. También lo ha hecho Estados Unidos. También lo estaban Polonia, los tres países bálticos, Finlandia y Suecia, que estaban pendientes de lo que ocurría en su mar.

El Mar Báltico es una masa de agua casi cerrada, con un estrecho acceso al Atlántico a través de los estrechos danés y sueco. Las aguas cercanas a la isla danesa de Bornholm, donde los oleoductos Nord Stream fueron saboteados mediante enormes explosiones submarinas, están bajo la constante vigilancia militar de los vecinos.

“Parece totalmente imposible que un protagonista estatal pueda llevar a cabo una operación naval de envergadura en medio de esta zona densamente vigilada sin que lo adviertan los innumerables sensores activos y pasivos de los Estados ribereños; desde luego, no directamente frente a la isla de Bornholm, donde daneses, suecos y alemanes se reúnen para vigilar las actividades de superficie y submarinas”, escribe Jens Berger en el excelente sitio web alemán Nachdenkseiten.

El pasado mes de junio, Berger informó: “La maniobra anual Baltops de la OTAN tuvo lugar en el Mar Báltico. Bajo el mando de la VI Flota estadounidense, 47 buques de guerra participaron en el ejercicio de este año, incluida la fuerza de la flota estadounidense en torno al portahelicópteros USS Kearsarge. Una de las maniobras fue llevada a cabo por la Fuerza de Tarea 68 de la 6ª Flota, una unidad especial de desactivación de explosivos y operaciones submarinas de los Marines de Estados Unidos, la misma unidad que sería el primer puerto de escala para un acto de sabotaje en una tubería submarina.

En junio de este año, la misma unidad participó en una maniobra frente a la isla de Bornholm, operando con vehículos submarinos no tripulados.

Berger cree que una operación de sabotaje a gran escala “no podría haberse llevado a cabo directamente bajo las narices de varios Estados ribereños sin que nadie se diera cuenta”. Pero añade esta inteligente observación: “Si quieres ocultar algo, es mejor hacerlo en público”.

Para colocar artefactos explosivos en un gasoducto medio desapercibido, tendría que haber una distracción plausible: una razón para sumergirse cerca de Bornholm sin ser inmediatamente sospechoso de cometer un acto de sabotaje. Ni siquiera es necesario que esté directamente relacionado en el tiempo con los atentados. Los artefactos explosivos modernos pueden, por supuesto, ser detonados a distancia. Entonces, ¿quién ha llevado a cabo estas operaciones en la zona marítima en las últimas semanas? La suerte quiso que fuera exactamente el mismo grupo de trabajo en torno al USS Kearsarge el que estuvo de nuevo en la zona marítima de Bornholm la semana pasada.

En resumen, durante las maniobras de la OTAN, un participante podría haber colocado los explosivos, para detonarlos posteriormente.

Por una extraña coincidencia, sólo unas horas después del sabotaje de Nord Stream 1 y 2, comenzaron las ceremonias de inauguración del nuevo gasoducto del Báltico que lleva gas desde Noruega a Dinamarca y Polonia.

Debido a las sanciones occidentales contra Rusia, el gas no se suministraba a través de los gasoductos destruidos. Sin embargo, el gas dentro de las tuberías tiene una fuga peligrosa. Los oleoductos quedaron listos para ser utilizados en cuanto se llegara a un acuerdo. Y el primer y dramático significado del sabotaje es que ahora no se puede llegar a ningún acuerdo. Nord Stream 2 habría sido la clave para algún tipo de acuerdo entre Rusia y los europeos. El sabotaje prácticamente ha anunciado que la guerra sólo puede intensificarse, sin que haya un final a la vista.

En Alemania, la República Checa y algunos otros países, empezaron a surgir movimientos para pedir el fin de las sanciones y, en concreto, la resolución de la crisis energética mediante la puesta en marcha del Nord Stream 2 por primera vez. El sabotaje invalidó así la principal reivindicación de los posibles movimientos pacifistas en Alemania y Europa.

Este acto de sabotaje es sobre todo un sabotaje deliberado de cualquier perspectiva de una paz negociada en Europa. Occidente pidió entonces a los gobiernos de la OTAN que pidieran a todos sus ciudadanos que abandonaran Rusia inmediatamente. ¿En previsión de qué?

En esta situación catastrófica, los principales medios de comunicación occidentales se preguntan quién puede ser el culpable, y las sospechas recaen automáticamente en… Rusia. ¿El motivo? Para “subir el precio del gas” o “para desestabilizar a Europa”, cosas que estaban ocurriendo de todos modos. Cualquier idea loca sirve.

Los creadores de opinión europeos muestran el resultado de 70 años de [us]americanización. Especialmente en Alemania, pero también en Francia y en otros lugares, durante décadas Estados Unidos ha identificado sistemáticamente a los jóvenes en ciernes, les ha invitado a convertirse en “jóvenes cabecillas”, les ha invitado a Estados Unidos, les ha adoctrinado en “nuestros valores” y les ha hecho sentirse miembros de la gran familia transatlántica. Están conectados en red a posiciones de dirección en la política y los medios de comunicación. En los últimos años se ha alarmado mucho sobre los supuestos esfuerzos rusos por ejercer “influencia” en los países europeos, mientras que los europeos están bañados por la influencia perpetua de Estados Unidos: películas, Netflix, cultura pop, influencia en las universidades, medios de comunicación, en todas partes.

Diana Johnstone https://consortiumnews.com/2022/09/28/diana-johnstone-omerta-in-the-gangster-war/

La petrolera Total detecta drones en un yacimiento junto a la costa de Dinamarca

Las amenazas a las infraestructuras de petróleo y gas en el Mar del Norte continúan. El miércoles la petrolera Total ha detectado drones en un yacimiento en las costas de Dinamarca, dice la agencia Reuters.

TotalEnergies ha observado “actividad no autorizada de drones” cerca de una de sus plataformas en alta mar frente a Dinamarca. Fue la plataforma Hafdan B la que se vio afectada, pero aún no se ha informado de daños.

Las empresas energéticas temen que se reproduzcan atentados similares a los de los gasoductos rusos en el Mar Báltico, así como ataques contra las redes eléctricas. Dinamarca ha elevado el nivel de seguridad de su sector de la electricidad y el gas.

“Se han producido avistamientos de actividad no autorizada de drones en el yacimiento de petróleo y gas Halfdan B, en el Mar del Norte”, dijo un portavoz de la empresa.

—https://www.reuters.com/business/energy/drone-activity-observed-near-total-offshore-installation-north-sea-2022-09-29/

El largo camino hacia la guerra en Ucrania

Wolfgang Ischinger, ex embajador en Estados Unidos y presidente del consejo de la fundación de la Conferencia de Seguridad de Múnich, publicó el 10 de agosto de 2022 el artículo “Germany’s Ukrainian Problem – Europe’s Largest Country Needs Time to Adjust to a Dangerous New World” (El problema ucraniano de Alemania: el país más grande de Europa necesita tiempo para adaptarse a un nuevo mundo peligroso) en “Foreign Affairs”, el boletín interno del Council on Foreign Relations (CFR).

¡Qué eufemismo! Estamos hablando de una Tercera Guerra Mundial en ciernes.

Este “nuevo y peligroso mundo” fue esbozado ya en septiembre de 2014 -sólo unos meses después del Golpe de Estado de Euromaidán orquestado por Occidente- en el documento de estrategia a largo plazo de Estados Unidos del Mando de Entrenamiento y Doctrina (Tradoc) 525-3-1 y titulado “Ganar en un mundo complejo 2020-2040”. En él, las fuerzas armadas estadounidenses recibieron instrucciones para prepararse ante la reducida amenaza que suponen Rusia y China.

En febrero de 2017 se publicó el documento Tradoc 525-2-1 titulado “The U.S. Army Functional Concept for Intelligence 2020-2040”. Analiza las capacidades de inteligencia sinérgica y las soluciones propuestas “para apoyar la comprensión de la situación necesaria para ganar en un mundo complejo”. El Ejército debe producir líderes y soldados ágiles, adaptables, innovadores y culturalmente conscientes, “proporcionando a los comandantes y a las unidades la información que necesitan para ganar contra adversarios flexibles”.

Se trata del principio anglosajón de “El ganador se lo lleva todo”. Pero esto será resistido por el resto del mundo.

Una escalada previsible

El 5 de septiembre de 2019 el plan estratégico de la Rand Corporation fue presentado a la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Bajo el título “Overextending and Unbalancing Russia”, el think tank muestra cómo se puede destruir a Rusia de forma selectiva: “Rusia debe ser atacada en su flanco más vulnerable. El plan consiste en imponer sanciones comerciales y económicas, sustituir las importaciones de gas ruso procedentes de Europa por gas natural licuado estadounidense y fomentar las protestas internas mientras se difama a Rusia en el extranjero”.

Militarmente, Estados Unidos debería invertir principalmente en bombarderos estratégicos y misiles de largo alcance dirigidos contra Rusia, y animar a los países de la OTAN a aumentar sus fuerzas armadas en función antirrusa.

Los nuevos misiles nucleares de medio alcance en Europa, dirigidos contra Rusia, garantizan una alta probabilidad de éxito. Rusia acabaría pagando el precio más alto en el enfrentamiento con Estados Unidos.

El 8 de noviembre de 2021 se reactivó por primera vez desde el final de la Guerra Fría el 56 Mando de Artillería de los Estados Unidos, una gran unidad del ejército estadounidense con sede en el distrito de Mainz-Kastel de la ciudad de Wiesbaden y bajo el mando de un general de dos estrellas.

El general Stephen Maranian declaró el 3 de noviembre de 2021: “La reactivación del 56 Mando de Artillería proporcionará a las fuerzas estadounidenses en Europa y África importantes capacidades para operaciones multidominio… También permitirá la sincronización de fuegos y efectos conjuntos y multinacionales, así como el despliegue de futuros misiles tierra-tierra de largo alcance”.

El 10 de noviembre de 2021 el periódico británico “The Sun” informó bajo el titular “Dark Eagle has Landed”, de que una formación nuclear estadounidense equipada con misiles hipersónicos de largo alcance “Dark Eagle” había sido reactivada en Alemania por primera vez desde la Guerra Fría.

Otro aspecto de la estrategia de la Rand Corporation fue el armamento de Ucrania para aumentar los costes para Rusia. Tal y como esperaba Occidente, Moscú respondió al estrangulamiento político, económico y militar el 24 de febrero lanzando una operación militar en Ucrania. Dos semanas después del ataque ruso a Ucrania, el geógrafo y geopolítico italiano Manlio Dinucci escribió: “Lo estamos pagando ahora, los pueblos de Europa, y lo pagaremos aún más si seguimos siendo peones sacrificados en la estrategia de EEUU/OTAN”.

En este contexto, el artículo de Ischinger parece ser un proyecto para la misión de Alemania como fuerza auxiliar en la marcha victoriosa prevista por el Pentágono para 2020-2040: Berlín debe ayudar a salvar la creciente brecha con el sur mundial y “restaurar la credibilidad del orden encabezado por Occidente”. Sin embargo, para aprovechar estas oportunidades, el gobierno alemán debe superar la aversión del país al uso de la fuerza militar y su profunda resistencia al cambio”.

En los últimos 30 años, Occidente ha perdido credibilidad ante gran parte de la población mundial debido a sus guerras ilegales (Afganistán, Irak, Libia, Siria) y a los cambios de régimen contrarios al derecho internacional. Si se quiere recuperar la credibilidad, el llamado “Occidente mojigato” debe abandonar de una vez el doble rasero y la división del mundo en buenos y malos.

No hay sustituto para la paz. Y en tiempos de guerra, ¡todo lo demás no es nada! La condición previa para la paz en libertad es, como nos ha enseñado el filósofo alemán Karl Jaspers, la verdad. Por lo tanto, los motivos de una guerra deben ser expuestos despiadadamente y los especuladores estigmatizados. Para todas las partes, el acercamiento a la verdad podría ser, pues, un proceso doloroso.

La guerra en Ucrania lleva más de ocho años: hasta el 24 de febrero de 2022 como guerra civil con casi 14.000 muertos y desde hace más de seis meses como guerra entre Rusia y Ucrania. En este caso, el número de muertos podría haber superado ampliamente los cien mil.

En lugar de apoyar la guerra, la tarea en la situación actual es frustrar los planes del Pentágono y la Rand Corporation, y mostrar el camino hacia la paz. Para ello, será esencial mirar hacia atrás, sin complacencia, a los acontecimientos del Euromaidán.

Una necesaria mirada hacia atrás

En diciembre de 2004 la Revolución Naranja lanzada por Occidente tuvo éxito con la elección del prooccidental Viktor Yushchenko. Pero en 2010 Viktor Yanukovich ganó, para decepción de Occidente.

Después de que las reformas en Ucrania no se aplicaran como estaba previsto, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) se vio sometido a una gran presión para obtener resultados. La Unión Europea tenía previsto firmar con éxito los acuerdos de asociación con Ucrania, Moldavia y Georgia en la cumbre de la Asociación Oriental (AO) de los días 28 y 29 de noviembre de 2013 en Vilna.

Sin embargo, por parte de Rusia se teme que el acuerdo de asociación viole el Tratado de Asociación Estratégica y Amistad entre Ucrania y Rusia de 1997. El artículo 13 de este tratado prevé una zona común de libre comercio, incluida la armonización jurídica. Ambas partes se comprometieron también a abstenerse de cualquier actividad que pudiera perjudicar económicamente a la otra.

El 21 de noviembre de 2013 Yanukovich anunció oficialmente que no firmaría el Acuerdo de Asociación (no la parte económica, sino la político-militar) en la cumbre de la AO de Vilna del 28 y 29 de noviembre de 2013.

Según el decreto, el gobierno tomó esta decisión por “razones de seguridad nacional”. La Unión Europea y Ucrania fueron los primeros en discutir las consecuencias del acuerdo con Rusia.

El 22 de noviembre de 2013, al día siguiente de la retirada de Ucrania, comenzaron las protestas ahora conocidas como Euromaidán.

Tras muchas dudas y debido a la escalada de conflictos a partir del 18 de febrero de 2014 entre los manifestantes y la policía, que se saldó con más de 80 muertos, la Unión Europea envió a los ministros de Exteriores -Frank-Walter Steinmeier, Laurent Fabius y Radoslaw Sikorski- a Kiev para negociar el 20 de febrero de 2014.

Los acuerdos sólo duraron unas horas, ya que parte de la oposición decidió la destitución inconstitucional y anunció elecciones presidenciales para el 25 de mayo de 2014. Yanukóvich, temiendo por su vida, huyó a Rostov del Don, en Rusia, pero no dimitió de su cargo.

La parte “política” del acuerdo de asociación fue firmada el 21 de marzo de 2014 por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en una cumbre de la Unión Europea en Bruselas. Arseniy Yatsenyuk, primer ministro del entonces gobierno interino, firmó por Ucrania.

El ex canciller Helmut Schmidt fue mordaz en su momento, criticando a Bruselas por interferir demasiado en la política mundial. “El ejemplo más reciente es el intento de la Comisión Europea de anexionar Ucrania”, dijo en una entrevista con el periódico Bild. También es un error intentar atraer a Georgia. “Esto es una megalomanía, no tenemos nada que hacer allí”.

El derrocamiento del gobierno ucraniano fue planeado a largo plazo por Estados Unidos

La secretaria de Estado de Obama, Victoria Nuland, responsable de Europa y Eurasia en el Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo a los miembros del Club Nacional de Prensa de Washington en diciembre de 2013 que Estados Unidos había invertido más de 5.000 millones de dólares desde la independencia de Ucrania en 1991 para ayudar a este país en situaciones de emergencia y otras cosas.

Esto corrió en paralelo con la expansión gradual hacia el este de la OTAN y la Unión Europea desde 1991, incluyendo las revoluciones de colores de 2003 (Georgia, Ucrania, Kirguistán), el despliegue de misiles interceptores directamente en las fronteras de Rusia, etc.

Sólo cinco días después de la huida de Yanukovich, el gobierno interino encabezado por Arseniy Yatsenyuk comenzó a funcionar. Una de sus primeras iniciativas fue introducir una ley para abolir el ruso como lengua regional. Esto provocó las protestas de la población de habla rusa del este de Ucrania y de Crimea. Como el Partido de las Regiones, elegido mayoritariamente en las regiones del este de Ucrania, quedó excluido del gobierno provisional, los rusos étnicos y los ucranianos de habla rusa se sintieron poco representados. Ahora sólo queda un pequeño paso hacia la guerra civil.

El acaparamiento de tierras ucranianas

El sector agrícola ucraniano es uno de los objetivos prioritarios de la inversión privada extranjera. Las reformas agrícolas exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han facilitado el acceso de los inversores extranjeros a las tierras agrícolas.

Si en 2016, diez multinacionales ya controlaban 2,8 millones de hectáreas de tierra cultivable, se calcula que ahora poseen hasta 6 millones de hectáreas. Esto correspondería a cerca de una quinta parte de toda la tierra agrícola de Ucrania. Una moratoria existente sobre la venta de tierras fue suspendida en 2020 por el presidente Zelensky, para satisfacción del Departamento de Estado de Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial. Así, empresas extranjeras como las compañías de biotecnología Monsanto, Cargill y DuPont están ampliando su influencia sobre el sector agrícola ucraniano y están tomando el control de sectores agrícolas rentables.

La explotación de los trabajadores ucranianos, contraria a los derechos humanos, beneficia a empresas como Porsche, VW, BMW, los proveedores de automóviles Leoni y Schaeffler, así como a Bayer, BASF, Henkel y Ratiopharm. Cuando se introdujo por primera vez un salario mínimo legal en Ucrania en 2015, era de 34 céntimos de euro por hora. Luego se incrementó, “en 2017 subió a 68 céntimos y desde 2021 es de 1,21 euros”.

Desde el golpe de Euromaidán, la población ucraniana se ha empobrecido sistemáticamente y algunas partes del país han experimentado un sufrimiento inimaginable. El tráfico de personas y la prostitución están floreciendo. Esto no impidió que la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijera en el programa “maybrit illner” de la ZDF [segunda cadena de televisión alemana] el 19 de mayo de 2020 que era “impresionante ver cómo defienden nuestros valores, con todo lo que tienen, incluso sus vidas”.

En Ucrania, la gente está perdiendo la vida por los objetivos geopolíticos de Estados Unidos y por la maximización de los beneficios de grupos insaciables, principalmente grupos armamentísticos occidentales.

Según Ischinger, Alemania debería -y no sólo con respecto a Ucrania- asumir el papel de líder decisivo en un periodo de incertidumbre. “Sin embargo, para poder aprovechar estas oportunidades, el gobierno alemán debe superar la aversión del país al uso de la fuerza militar y su profunda resistencia al cambio”.

La invitación indirecta de Wolfgang Ischinger a arriesgarse a una interrupción del suministro de gas o incluso a una guerra nuclear para mantener los “valores occidentales” en Ucrania (corrupción, tráfico de personas y explotación) es singularmente cínica.

Wolfgang Effenberger https://apolut.net/der-lange-weg-in-den-ukraine-krieg-von-wolfgang-effenberger

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies