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Estados Unidos no puede garantizar la seguridad aérea de Ucrania

El antiguo comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, Ben Hodges, admite que Estados Unidos no puede proporcionar seguridad aérea a Ucrania. “No tenemos suficientes medios de defensa aérea para toda Europa. En los últimos ocho meses, hemos aprendido que las exigencias son mucho mayores de lo esperado”, dijo.

Según Hodges, Estados Unidos no tiene suficientes sistemas de defensa aérea para que Ucrania esté totalmente protegida de los misiles rusos. El general añadió que, no obstante, seguirán buscando más armas para Ucrania.

Anteriormente, el experto militar Alexey Leonkov afirmó que los dos sistemas de misiles antiaéreos Nasams, que Estados Unidos ha entregado al ejército ucraniano, no pueden cerrar los cielos de Ucrania.

A falta de apoyo antiaéreo, Estados Unidos se vuelca en le despliegue naval. Un grupo de combate encabezado por el portaaviones Gerald Ford llegará a Europa a mediados de este mes.

El portaaviones Gerald Ford echará el ancla cerca de Portsmouth a mediados de noviembre. No se ha hecho pública la fecha exacta de su llegada con la escolta.

El barco en sí es demasiado grande para caber en la base naval de Portsmouth y, en su lugar, permanecerá en el exterior, en Spithead.

Tras abandonar la base de Norfolk el 4 de octubre, el Gerald Ford fondeó en el puerto canadiense de Halifax.

Además del portaaviones, el grupo naval incluye el crucero Normandy, los destructores Ramage, McFaul y Thomas Hudner, el buque de abastecimiento Joshua Humpreys, el granelero Robert E. Peary y el buque guardacostas estadounidense Hamilton.

Descrito como el portaaviones más avanzado de la Armada estadounidense, este buque de 13.300 millones de dólares es el primero de una nueva clase de portaaviones Ford.

Está diseñado para dar cabida a una mayor variedad de aviones, para ser operado con una tripulación más pequeña y para lanzar aviones con un sistema electromagnético. Esta tecnología sustituye a las catapultas de vapor utilizadas en la mayoría de los portaaviones.

Tras su entrega hace cinco años, el buque experimentó varios problemas técnicos, principalmente con su sistema de lanzamiento y las plataformas de elevación utilizadas para llevar los misiles y las piezas de artillería a la cubierta para cargarlos en los cazas.

Este buque de 335 metros de largo y propulsión nuclear puede pesar más de 100.000 toneladas a plena carga y alcanzar una velocidad de 54 kilómetros por hora.

Actualmente en Europa está desplegado un grupo de combate de portaaviones estadounidense encabezado por el portaaviones George Bush.

Finlandia anuncia el despliegue de armas nucleares de la OTAN sobre su suelo

Finlandia quiere que la OTAN despliegue armas nucleares y establezca bases militares en su territorio cuando se incorpore a la alianza, informa el diario finlandés Iltalehti (*).

El proyecto de ley del gobierno sobre la adhesión a la OTAN no contiene ninguna restricción a la introducción de armas nucleares en Finlandia ni al establecimiento de bases de la OTAN.

Se ha acabado la política de neutralidad finlandesa. Dirigentes de la política exterior y de seguridad han reconocido a Iltalehti que el proyecto de ley del gobierno permite a la OTAN llevar armas nucleares a territorio finlandés.

El proyecto de ley sobre el ingreso de Finlandia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte está casi listo. El diario finlandés afirma que se someterá al sondeo de opinión en un plazo de dos semanas.

La posibilidad de introducir armas nucleares en territorio finlandés es importante porque, en última instancia, la disuasión preventiva de la OTAN contra Rusia se basa en las armas nucleares de Estados Unidos y el Reino Unido, continúa Iltalehti.

Entre los Estados miembros, sólo Francia no participa en la planificación conjunta de la defensa nuclear de la OTAN.

(*) https://www.iltalehti.fi/politiikka/a/79b81501-689d-4ad8-bf69-c6aabab71985

Washington acelera el despliegue de armas nucleares tácticas en Europa

En lo que a las armas nucleares respecta, la propaganda imperialista le ha dado otro giro a la realidad. Otro más. Cada día asustan con el armamento nuclear ruso mientras despliegan el de la OTAN en Europa.

La OTAN ha llevado a cabo las maniobras nucleares “Steadfast Noon” en Europa que conciernen, en particular, a los aliados que participan en el programa nuclear de la Alianza. Las maniobras se basan en las bombas nucleares tácticas B-61, puestas a disposición de cinco países (Italia, Alemania, Bélgica, Turquía y Países Bajos) por Estados Unidos, según el llamado principio de la “doble llave”.

Los países anfitriones son responsables de proporcionar los cazabombarderos, mientras que el control de las bombas, y por tanto su código de armas, es responsabilidad exclusiva del ejército estadounidense.

En la base de Inçirlik, en Turquía, también hay bombas nucleares almacenadas, pero están a disposición de Estados Unidos, única y exclusivamente.

En 2012 el Pentágono puso en marcha el desarrollo de una nueva versión de la bomba B-61, la B-61-12 LEP. La producción comenzó el año pasado, después de más de nueve años de diseño, desarrollo, calificación y producción de componentes. Su finalización está prevista para 2026.

A diferencia de sus predecesoras, algunas de las cuales han estado en servicio desde los años setenta, la B-61-12 se puede lanzar tanto en modo “guiado”, con un equipo adicional, como en modo “no guiado”, lo que significa que el bombardero descarga sobre el objetivo por gravedad.

Según los planes originales, la B-61-12 LEP debía empezar a entregarse a los países miembros de la OTAN a partir de 2024. Sin embargo, la Guerra de Ucrania ha acelerado los planes del Pentágono. Los primeros B-61-12 se entregarán el próximo mes de diciembre.

En buena medida también es una campaña publicitaria que no cambiará la correlación estratégica, ya que sólo el F-15 Strike Eagle, el bombardero B-2 Spirit y el F-35A están cualificados -o en proceso de serlo- para llevar esta nueva bomba nuclear y son las únicas aeronaves capaces de lanzarlo en modo guiado.

En otras palabras, no basta tener la bomba nuclear sino que también es necesario el avión capaz de transportarla. Los países europeos tienen que comprar esos aviones a Estados Unidos. De los cinco países anfitriones, Italia y Países Bajos están recibiendo progresivamente los F-35A y F-35B que han comprado.

Es un negocio redondo porque los F-35 son aviones que funcionan peor que una escopeta de feria y Estados Unidos no habría logrado vender ninguno… salvo para el trasporte de bombas nucleares.

Por el contrario, Alemania y Bélgica esperan los suyos. Los cazabombarderos en servicio en sus fuerzas aéreas podrían transportar la bomba B-61-12, pero en modo no guiado.

Rusia ha respondido como cabía esperar, con las maniobras Grom 22, cuyo objetivo es comprobar la preparación de sus fuerzas estratégicas en caso de ataque nuclear. El 26 de octubre, bajo la supervisión personal de Putin, dispararon dos misiles balísticos intercontinentales. Los bombarderos Tu-95 Oso también participaron en las maniobras.

Los países europeos quieren sacar los pies de Ucrania

Los países europeos saben que Rusia ya ha ganado la Guerra de Ucrania y que el gobierno de Kiev naufraga en un marasmo económico del que va a ser muy costoso salir. La situación económica de los países europeos tampoco es favorable y no tienen muchas más posibilidades de impedir el hundimiento de Zelensky y los suyos.

Llega la hora de hacer concesiones. Por eso Macron ha pedido a Estados Unidos que cambie su política con respecto a Rusia, tanto en lo que se refiere a la guerra como en materia de sanciones económicas.

Al Secretario de Defensa británico, Ben Wallace, le llamaron para que acudiera a Washington la semana pasada. Al salir dijo que había cosas que discutir que eran “demasiado delicadas”.

Tras hablar el domingo con Austin, las conversaciones del ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, se han multiplicado con sus homólogos francés y británico. Los medios dicen que hablaron sobre la “bomba sucia” de Ucrania, pero las claves van por otro lado.

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos coloca a China como el “enemigo principal”, pero el canciller alemán Olaf Scholz ha viajado a Pekín, una muestra de que los europeos, o al menos los alemanes, no están de acuerdo.

La Casa Blanca está bajo presión. El lunes 30 congresistas estadounidenses del Partido Demócrata dirigieron un llamamiento a Biden para que busque un acuerdo negociado con Rusia que ponga fin a la guerra en Ucrania.

Se acercan las elecciones de noviembre y los demócratas lo tienen complicado.

Por qué la OTAN no va a entrar en la Guerra de Ucrania de una manera abierta

El domingo el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, mantuvo una conversación directa con el Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin. La noticia no dice de quién fue la iniciativa de llamar al otro.

Lo más probable es que fuera Austin, que llamó a Shoigu para informarle de que la 101 División Aerotransportada del ejército estadounidense, una unidad de élite, se disponía a realizar maniobras militares en Rumanía. Es su primer despliegue en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Austin le prometió a Shoigu que no tenía ninguna intención de participar en la Guerra de Ucrania, aunque los medios le dan la vuelta al asunto de la manera acostumbrada. La 101 División Aerotransportada “no dudaría en entrar en Ucrania si estallara un conflicto entre Rusia y la OTAN”, dijo la cadena CBS que, a su vez se remitía a los comandantes de la unidad como fuentes de la noticia.

Esos mismos comandantes también dijeron que estaban preparados para entrar en Ucrania si los combates se intensifican o si la OTAN es atacada. “Estamos preparados para defender cada centímetro de suelo de la OTAN”, dijo John Lubas, el subcomandante de la unidad.

Por lo tanto, la OTAN no tiene ninguna intención de entrar a saco en Ucrania. No se va a producir ninguna escalada de la guerra. No obstante, los comandantes hablan de la posibilidad de una “intensificación” de los combates, que el Pentágono ignora por completo porque carece de una experiencia histórica parecida. Nunca ha conocido una guerra como la que enfrenta el ejército ucraniano. Sus adversarios siempre han pertenecido a la segunda división militar del mundo.

El despliegue de 4.700 paracaidistas estadounidenses en Rumanía es irrisorio, incluso para un teatro de guerra como el ucraniano. A lo largo de su vida militar, ningún oficial estadounidense se ha enfrentado a combates como los que hay en Ucrania, donde los 4.700 paracaidistas no durarían vivos más de dos o tres semanas, porque ese el número de bajas que tiene el ejército ucraniano.

Ese ritmo de bajas lo puede sorportar Rusia, e incluso Ucrania, pero no Estados Unidos.

La Guerra de Ucrania tiene comprometidos sus límites, sobre todo por parte de Estados Unidos y la OTAN. En caso contrario, no bastarían 4.700 paracaidistas para entrar en una guerra abierta con Rusia. En el plan Barbarroja de ataque a la URSS de 1941, la Alemania nazi puso en liza a tres millones de soldados, no sólo alemanes sino también de Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Italia y Finlandia.

Por eso el general Petraeus habla de crear una “fuerza multinacional”. El Pentágono no puede por sí mismo, pero podría reunir a sus socios, como en Afganistán, donde él encabezó la “coalición internacional”. Lo que no dice Petraeus es que la coalición perdió frente a unas milicias irregulares, después de 15 años de guerra, y que con Rusia correría la misma suerte, pero mucho más rápidamente, sobre todo si es Petraeus quien encabeza las fuerzas.

Tampoco va a estallar una guerra nuclear. Las armas atómicas se inventaron hace más de setenta años y nunca se han utilizado en ninguna guerra. Estados Unidos lanzó las bombas de Hiroshima y Nagasaki cuando Japón se disponía a negociar su rendición. El destinatario de las mismas era la URSS porque, hasta ahora, las bombas nucleares sirven para amenazar al adversario, no para derrotarle en una guerra. En términos técnico militares, son “disuasorios”.

Por más que se empeñen los medios convencionales en decir lo contrario, Putin no ha amenazado con lanzar bombas nucleares. Ni siquiera ha mencionado esa palabra. La primera en hablar de ello fue Liz Truss, a la que luego siguieron otros dirigentes imperialistas.

La ‘Línea Wagner’ no pone al ejército ruso a la defensiva

Ayer los medios convencionales informaron sobre la construcción de una especie de “Línea Wagner” para defender la región de Belgorod. Sin embargo, esa construcción no forma parte de la movilización fuerzas por parte de Rusia. El ejército ruso no está a la defensiva.

La modernización de 800 tanques, la concentración de 800 aviones, la transformación de la economía sobre una base semimilitar, la movilización de un gran número de reclutas no se corresponden en absoluto con la construcción de fortificaciones defensivas.

El ejército ruso planea un sistema de defensa de largo alcance para transferir sus principales unidades a otras zonas del frente. Se repite así la maniobra de abril, cuando al retirarse del norte, el ejército ruso redujo la línea del frente y pudo concentrarse en otros puntos.

La pregunta es: ¿a dónde irán las fuerzas liberadas por la “Línea Wagner”?

Rusia ha decidido avanzar hacia una victoria general y para ello es necesario cortar los suministros de armas occidentales a Ucrania, y más concretamente cortar la frontera de Ucrania con Polonia.

Como el complejo militar industrial ucraniano está prácticamente destruido, los restos de la base de reparaciones están siendo atacados constantemente por misiles y drones y los recursos se están agotando, Ucrania es extremadamente dependiente de la ayuda occidental.

Si Kiev pierde los suministros de la OTAN, perderá la guerra en 2 ó 3 meses por falta de municiones.

Las tropas rusas deben llegar a Stryi para cortar completamente los suministros que llegan de Polonia. Hungría no abastecerá desde su territorio, pero aunque lo hiciera, Transcarpacia está conectada logísticamente con Ucrania por dos pasos que pueden ser destruidos.

Sólo queda la posibilidad de realizar entregas a través de Rumanía, pero dos cuellos de botella no permitirán mantener el nivel de municiones y equipos con la intensidad actual de los combates.

El comandante de las fuerzas terrestres del ejército ucraniano, Syrsky, ha denunciado la amenaza de invasión de desde Bielorrusia.

Según los datos oficiales, actualmente hay unos 9.000 soldados rusos desplegados en Bielorrusia, no sólo cerca de la frontera con Ucrania, sino también en el noroeste del país, cerca de las fronteras con Lituania y Polonia, donde se acumulan grupos de países de la OTAN que suponen una amenaza para Bielorrusia.

Un ataque a Ucrania desde el territorio de Bielorrusia requiere un grupo más grande, que hasta este momento no se ha reunido. Eso no significa que no se vaya a formar un cuerpo de este tipo en Bielorrusia, pero en este momento una ofensiva rusa directa contra Kiev desde Bielorrusia es impensable.

Los drones han quebrado la supremacía aérea de la OTAN

Con la Guerra de Ucrania los drones se han convertido en la última pesadilla de la intoxicación mediática. Los expertos de pacotilla y los charlatanes tertulianos se preocupan porque los drones que utiliza Rusia son de fabricación iraní.

Los drones también preocupan, sean iraníes o no, como ha explicado el general británico James Martin, el comandante que dirige los ejercicios de la OTAN en Europa. “La proliferación de drones significa que Occidente ya no puede confiar en el control de los cielos en la guerra”, ha comentado públicamente (*).

“Ya no podemos afirmar que controlamos el espacio aéreo. Ya no podemos sentir que seguimos teniendo la superioridad aérea o el control aéreo en Oriente Medio como antes”, dijo el general.

Actualmente Martin supervisa las mayores maniobras del ejército de la OTAN y subrayó al periódico que “la única forma de hacer frente a esta amenaza es camuflar y ocultar el movimiento de las fuerzas militares”.

“La proliferación de estos drones baratos ha hecho posible que cualquiera y todos se beneficien de la vigilancia y el control aéreos en la guerra moderna”, añadió.

“Las fuerzas de la OTAN tienen ventanas de oportunidad limitadas para hacer lo que quieren”, asegura. “En Irak y Afganistán, no tuvimos que preocuparnos por estos drones… porque nuestros adversarios no tenían la capacidad de hacer nada al respecto. Ahora nuestro adversario tiene drones”.

Los drones han sido un avance importante en las guerras recientes y han afectado en gran medida a sus resultados, ya que los drones militares desempeñaron un papel importante en la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, así como en la guerra de Ucrania.

La semana pasada, el Ministerio de Defensa ruso anunció la destrucción de decenas de objetivos militares e infraestructuras sensibles en Ucrania mediante drones de combate suicidas, con vídeos que mostraban el fracaso de las defensas aéreas ucranianas a la hora de derribarlos, así como el éxito de estos en la destrucción de objetivos a cientos de kilómetros de la línea del frente.

En particular, los drones iraníes son un quebradero de cabeza, para Ucrania, pero especialmente para Israel, sobre todo porque Hezbollah también dispone de ellos. El periódico israelí Jerusalem Post dice que “el uso de drones iraníes por parte de Rusia en Ucrania va en aumento”, y subrayó que “la amenaza debe tomarse en serio, no sólo en Oriente Medio o en Ucrania, sino también a escala mundial”.

El martes, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmitry Kuleba, anunció que su país “solicitará oficialmente a Israel que le proporcione sistemas de defensa aérea ante la gran destrucción causada por los drones iraníes en las infraestructuras civiles de Ucrania”, y se informó de que los países de la OTAN pretendían entregar los sistemas Iris-T y Nasams llegarán pronto a Kiev para contrarrestar la amenaza de los drones.

En los últimos días, la prensa intoxicadora insiste sobre el peligro de los drones militares y ha pasado revista a sus formas y tipos, centrándose en los drones rusos e iraníes.

La prensa y el ejército israelíes han comentado del peligro de los drones de Hezbollah, especialmente tras el incidente del dron de Karish. Los informes israelíes han revelado que “la resistencia libanesa tiene unos 2.000 drones militares de varios tipos”.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/2022/10/19/dont-assume-air-superiority-new-era-drones-admits-british-nato/

Rusia ha destruido el sistema de comunicaciones de la OTAN en Ucrania

La destrucción de las comunicaciones entre el ejército ucraniano y el reconocimiento aéreo de la OTAN ha sido el objetivo clave de los ataques rusos contra la infraestructura ucraniana de las últimas semanas.

El ejército ruso quiere impedir que el ucraniano reciba información de la OTAN sobre los movimientos de lasa tropas rusas, que se disponen a llevar a cabo una ofensiva a gran escala.

El reconocimiento aéreo de Estados Unidos desempeña un papel importante en la Guerra de Ucrania, concretamente el E-8 Joint Stars y los aviones de designación de objetivos. Están equipados con radares, que pueden rastrear hasta 600 objetivos terrestres simultáneamente. Registran los movimientos de las tropas rusas y transmiten datos al ejército ucraniano sobre su ubicación, velocidad de movimiento y dirección.

La red de reconocimiento aéreo de la OTAN incluye muchos tipos de aviones diferentes, además del conocido E-8, incluye E-3 AWCS, EC-135, RQ-4B. Patrullan la parte norte del Mar Negro y la frontera de Rumanía con Polonia. Se combinan en una sola red, a través de la cual los datos recibidos se envían a estaciones terrestres situadas en Ucrania.

En un comunicado de prensa fechado el 18 de octubre, el representante del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, declaró que el ejército ruso había destruido la estación de comunicaciones espaciales del Centro de Comunicaciones del Gobierno ucraniano, situado en la región de Odesa.

La defensa aérea ucraniana no pudo hacer frente a los ataques de los drones Geran-2, e incluso fue desactivada como resultado de los ataques a objetos críticos de la infraestructura ucraniana. Una de las razones de este éxito es que los aviones de teledetección por radar de la OTAN ya no pueden proporcionar a Ucrania la información necesaria en el mismo volumen. Sin ella, el ejército ucraniano no pueden hacer frente a los drones rusos.

El ejército ruso ha inutilizado metódicamente las infraestructuras energéticas críticas de Ucrania durante las dos últimas semanas. Como resultado, la red de terminales terrestres para la transmisión de datos utilizada por el ejército ucraniano y el reconocimiento aéreo de Estados Unidos podría dejar de estar disponible en breve. El objetivo de los militares rusos es obtener la ventaja de la sorpresa estratégica. El ejército ruso quiere privar al ucraniano de la posibilidad de recibir datos en tiempo real de la OTAN sobre sus movimientos.

Poner en práctica el principio de la sorpresa estratégica requerirá que el ejército ruso lleve a cabo operaciones audaces en grandes espacios de maniobra. Después de que el ejército ruso obtenga una ventaja en forma de sorpresa estratégica, será posible pasar a la siguiente etapa: establecer su control sobre otras partes de Ucrania.

La tarea de ocupación de Ucrania se llevará a cabo en dos etapas. La primera asegurará las fronteras occidentales de Ucrania. El ejército ruso puede conseguirlo mediante una maniobra similar a la realizada en los primeros días de la guerra. Entre el 80 y el 85 por cien de las fuerzas en el oeste de Ucrania han sido redistribuidas a los frentes del sur y del este. La operación consistirá en despejar las vías de comunicación con antelación, para garantizar una alta velocidad de desplazamiento de las tropas, a razón de 100 kilómetros díarios, y evitar las principales ciudades donde se encuentran las guarniciones territoriales ucranianas.

Al mismo tiempo que se aseguran las fronteras occidentales, puede comenzar una ofensiva en dirección a Poltava-Dnieper. Esto permitirá al ejército ruso aislar a Kiev del resto del país, y los grupos de tropas ucranianas en Jarkov, Donbas, Zaporiya y Krivoy Rog serán inmovilizados por las tropas rusas. Odesa quedará rodeada y no tendrá más remedio que capitular.

—https://politros.com/23707401-ruminskii_ekspert_vasilesku_rossiya_metit_v_sekretnuyu_tsel_atakuyu_infrastrukturu_ukraini

El mundo debe prepararse para la victoria de Rusia en la guerra

Desde el 9 de octubre, Rusia ha comenzado a atacar sistemáticamente el sistema eléctrico y los ferrocarriles de Ucrania. Las represalias de Rusia contra las infraestructuras críticas de Ucrania, de las que Moscú se ha abstenido hasta ahora, tienen graves consecuencias.

El renombrado experto militar ruso Vladislav Shurygin declaró a Izvestia que si este ritmo se mantiene durante una semana, “perturbaría toda la logística del ejército ucraniano: el sistema de transporte de personal, equipo militar, municiones, carga relacionada, así como el funcionamiento de las fábricas militares y de reparación”.

Los estadounidenses están encerrados en un mundo surrealista de su narrativa autocomplaciente de que Rusia “ha perdido” la guerra.

Sin embargo, en el mundo real, Ivan Tertel, jefe del KGB en Bielorrusia, que tiene una visión privilegiada de Moscú, dijo el martes pasado que con el aumento de la fuerza militar rusa en la zona de guerra -se han movilizado 300.000 soldados más 70.000 voluntarios- y el despliegue de armamento de última generación, “la operación militar entrará en una fase clave”. Estimamos que el punto de inflexión se producirá entre noviembre de este año y febrero del próximo.

Los responsables políticos y los estrategas de Delhi deberían tomar buena nota del momento. En última instancia, Rusia busca una victoria total y no se conformará con nada menos que un gobierno amigo en Kiev.

Los políticos occidentales, incluido Biden, entienden que ya no hay quien pare a los rusos. El bote de armas de Estados Unidos se está agotando mientras Kiev exige más y más.

Cuando se le preguntó si se reuniría con Biden en el G20 de Bali, Putin comentó el viernes con sorna: “Habría que preguntarle [a Biden] si está dispuesto a llevar a cabo esas negociaciones conmigo o no. Para ser sincero, no veo ninguna necesidad, en general. De momento no hay plataforma de negociación”.

Sin embargo, Washington aún no ha tirado la toalla y el gobierno de Biden sigue obsesionada con agotar al ejército ruso, incluso a costa de destruir Ucrania.

Y, también para los rusos, queda mucho por hacer en el campo de batalla: las poblaciones rusas oprimidas de Odessa (que sufrieron atrocidades indecibles a manos de los neonazis), Mykolayev, Zaporiya, Dnipropetrovsk, Jarkov están esperando la “liberación”. Este es un tema muy emotivo para Rusia. Una vez más, el programa general de “desmilitarización” y “desazificación” de Ucrania debe llevarse a su conclusión lógica.

Cuando todo esto termine, Putin sabe que Biden no querrá ni reunirse con él.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo la semana pasada: “Cualquiera que crea seriamente que la guerra puede terminar mediante negociaciones ruso-ucranianas vive en otro mundo. La realidad parece ser diferente. En realidad, estas cuestiones sólo pueden discutirse entre Washington y Moscú. Hoy en día, Ucrania sólo puede luchar porque recibe ayuda militar de Estados Unidos”.

“Al mismo tiempo, no veo que el Presidente Biden sea la persona adecuada para unas negociaciones tan serias. El presidente Biden ha ido demasiado lejos. Basta con recordar sus declaraciones al presidente ruso Putin”.

India debe esperar la derrota de Estados Unidos y la OTAN, lo que completa la transición a un orden mundial multipolar.

Por desgracia, las élites indias aún no han depurado del todo su “situación unipolar”. Europa, incluida Gran Bretaña, está devastada y hay un descontento palpable con la “hegemonía transatlántica” de Estados Unidos.

La estrategia del Indo-Pacífico va irremediablemente a la deriva.

Están surgiendo nuevos centros de poder en la extensa vecindad de India, como demuestra el desplante de la OPEP a Washington.

Es necesario un profundo ajuste en el cálculo estratégico indio.

https://www.tribuneindia.com/news/comment/a-war-russia-set-to-win-441926

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