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Ucrania: la primera ciberguerra de la historia

La Guerra de Ucrania es híbrida. Se libra tanto en tierra como en línea. Es la primera ciberguerra de la historia. Al estallar el 24 de febrero, el ucraniano Nikita Knysh, se instaló en el sótano de una fábrica de carteras de Jarkov, junto con un equipo de piratas informáticos.

Trabajaba por cuenta del SBU, la policía secreta ucraniana, a través de la empresa de ciberseguridad HackControl, que nominalmente es propiedad suya. Desde Jarkov se infiltró en los canales de Telegram en las zonas ocupadas para transmitir mensajes a favor de Ucrania.

Knysh creó un grupo de unos 30 piratas llamado Hackyourmom. Al cabo de una semana se trasladaron a la región de Vinnystia, más alejada de los combates, en un albergue que había alquilado durante varios meses en previsión de la guerra.

Entonces se puso en contacto con Vsevolod Kozhemyako, uno de sus antiguos mentores y uno de los hombres más ricos de Ucrania. Kozhemyako logró conseguirle un terminal Starlink para que pudiera establecer una conexión a internet por satélite de SpaceX, relata el Financial Times (*).

Se puso en contacto con los piratas a los que había seguido la pista mientras trabajaba en el SBU para reclutarlos. Le proporcionó bases de datos de tarjetas bancarias robadas, que luego compartió con otros piratas en un canal de Telegram. Fueron responsables de numerosas amenazas de bomba falsas en rutas aéreas rusas, incluidas las de Air Serbia.

El grupo consiguió piratear miles de cámaras de seguridad y de vigilancia de carreteras en las zonas de Ucrania ocupadas por Rusia, así como en Bielorrusia. Utilizando el aprendizaje automático, pudieron analizar las imágenes para diferenciar los movimientos militares del tráfico normal, y pasaron la información al ejército ucraniano.

Consiguieron engañar a los soldados rusos creando perfiles falsos de mujeres en Facebook y en las redes sociales. Los rusos les enviaron fotos y consiguieron información suficiente para localizarlos. Esto incluía una base rusa cerca de Melitopol que fue destruida por las tropas ucranianas unos días después.

(*) https://www.ft.com/content/f4d25ba0-545f-4fad-9d91-5564b4a31d77

El gobierno británico boicoteó las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania

El pasado mes de abril Rusia y Ucrania podrían haber llegado a un acuerdo provisional para poner fin a la guerra, pero el gobierno británico boicoteó las negociaciones de paz, según un artículo publicado en la revista Foreign Affairs.

El artículo aparece firmado por Fiona Hill y Angela Stent y se titula “Diplomacy Watch: Did Boris Johnson help stop a peace deal in Ukraine?” (Perspectiva diplomática: ¿Ayudó Boris Johnson a impedir un acuerdo de paz en Ucrania?).

“Los negociadores rusos y ucranianos parecen haber acordado provisionalmente las líneas generales de un acuerdo provisional negociado”, sobre la base de que Rusia retrocedería a su posición del 23 de febrero, cuando controlaba parte de la región de Donbas y toda Crimea. A cambio Ucrania prometería no buscar el ingreso en la OTAN y, en cambio, recibiría garantías de seguridad de una serie de países.

La noticia subraya el impacto de los esfuerzos del primer ministro británico Boris Johnson para poner fin a las negociaciones. La decisión de boicotear el acuerdo coincidió con la visita de Johnson a Kiev en abril, durante la cual, al parecer, instó al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky a romper las conversaciones con Rusia por dos razones fundamentales: no se puede negociar con Putin y Occidente no quiere ver el final de la guerra.

—https://responsiblestatecraft.org/2022/09/02/diplomacy-watch-why-did-the-west-stop-a-peace-deal-in-ukraine/

La trituradora de carne de la OTAN ha funcionado a la perfección en el frente de Jerson

Desde comienzos de esta semana los jefes de la OTAN empujaron a los chusqueros ucranianos a lanzar un ataque sobre Jerson. Les enviaron armas sofisticadas para probar que la trituradora de carne funciona a la perfección, y así ha sido.

El gobierno de Kiev aseguró que se trataba de una contraofensiva en la que participaban 30.000 soldados y durante dos días, los combates en el frente sur se intensificaron.

Newsweek los calificó de “rabiosos” y afirmó que los bombardeos con el nuevo armamento Himars suministrado por Estados Unidos era un éxito. El jefe administrativo que los rusos instalaron en Jerson huyó a Rusia y lograron destruir numeroso armamento de los invasores.

Sin embargo, los militares estadounidenses que están en el teatro de operaciones se negaron a hablar de “contraofensiva”. En cualquier caso, estaba condenado al fracaso. Según la CNN, el Pentágono se ha distanciado del desastre: “En la preparación de la actual contraofensiva ucraniana, Estados Unidos ha instado a Kiev a mantener la operación limitada tanto en sus objetivos como en su geografía para evitar que se expanda y se empantane en múltiples frentes” (*).

Ninguno de los intentos ucranianos de ataque ha dado lugar a avances significativos sobre el terreno. El número de víctimas ucranianas es enorme. Los informes de Odessa, Nikolaev y Kryvy Rih hablan de miles de heridos. Los hospitales abarrotados piden sangre a la población. Muchos más han muerto. Cientos de tanques y vehículos de combate de infantería ucranianos han sido destruidos o capturados por los rusos.

La 128 Brigada de Asalto a la Montaña de la región ucraniana de Transcarpatia participó en el ataque y ha sido aniquilada. ¿Por qué llevaron a especialistas en montaña en una estepa abierta? El gobernador de la región habría ordenado un día de luto.

Los medios de comunicación occidentales no han mencionado la sangrienta derrota de la “contraofensiva” en Jerson, ni el intento de asalto a la central nuclear de Zaporiya.

El ataque comenzó el martes sobre cinco ejes. Tres de los intentos de ganar terreno en poder de las tropas rusas fracasaron. Un eje fue detenido después de tomar algunas pequeñas aldeas sin valor estratégico. El único ataque exitoso cruzó el río Inhulet, cerca de Andrivka, hacia la presa y el cruce del río que cierra el embalse de Kajovka.

El plan era una locura. El teatro de operaciones es una estepa plana y abierta. Las tropas abrieron un corredor de 50 kilómetros de largo a través de un terreno hostil desprotegido y sin refugio. Los poblados a lo largo de la ruta son en su mayoría aldeas agrícolas de una o dos calles con casas de una sola planta que ofrecían poca protección. El ejército ucraniano no podía cubrir el avance de sus tropas con apoyo aéreo; su artillería es una décima parte de lo que puede aportar el ejército ruso en la región.

Era obvio desde el principio que se trataba de una misión suicida. El mando militar ucraniano se opuso al plan, pero la dirección política de Kiev le ordenó seguir adelante. Está sometida a la presión política de sus patrocinadores de la OTAN, que exigían mostrar algún trofeo en el telediario de la noche.

La aviación y la artillería rusas no destruyeron inmediatamente los cruces sobre el río Inhulet para llevar a los ucranianos hacia una trampa. No tiene otra explicación.

Durante tres días, el ejército ucraniano envió un batallón tras otro al saliente. Eran tropas profesionales entrenadas por Gran Bretaña, equipadas con tanques T-72 polacos modernizados y vehículos blindados de combate de infantería holandeses (YPR-765 IFV). Esas fuerzas fueron capaces de crear un saliente más profundo, que pronto se convertiría en su tumba.

El jueves, el mismo día en que llegó la delegación del OIEA, los ucranianos lanzaron otro ataque para tomar la central de Zaporiya. Pero los rusos estaban al corriente. Las dos oleadas de comandos de operaciones especiales ucranianos, también entrenadas por Gran Bretaña, murieron al cruzar el embalse o fueron emboscados nada más aterrizar. Finalmente murieron. La inspección del OIEA se llevó a cabo según lo previsto.

El portavoz del Secretario General de la ONU, Stephane Dujarric, declaró el mismo jueves: “Nos alegramos de que la Federación Rusa haya hecho todo lo posible para garantizar la seguridad de nuestros inspectores”.

Al tercer día del ataque, los puentes sobre el río Inhulet seguían intactos. La táctica rusa era evidente. Ya la habían utilizado antes, en el frente de Jarkov: los ucranianos atacan y los rusos los golpean con fuerza, primero, y luego se retiran; los ucranianos vuelven a avanzar y los rusos hacen lo mismo: los golpean de nuevo, pero se siguen retirando; entonces los ucranianos refuerzan el saliente, los rusos los flanquean y les cortan la retirada; la trampa se ha cerrado.

A última hora del viernes, las fuerzas aéreas rusas hicieron su primera demostración en medio del ataque: bombardearon a las fuerzas ucranianas en el frente del saliente de la pequeña localidad de Bezimene con unas 24 bombas mudas de 500 kilos. Eso puso fin a la existencia de la aldea y de todas las tropas ucranianas que había allí estacionadas.

La aviación rusa procedió después a destruir todos los puentes sobre el río Inhulet. Las tropas ucranianas estaban atrapadas. Tenían la opción de rendirse o morir.

Los rusos ha lanzado ahora sus propios ataques para ganar zonas que los ucranianos tenían en su poder. Los ucranianos movilizaron las reservas locales en Nikolaev para contrarrestar esos movimientos. Es posible que los rusos acaben destruyendo las principales reservas militares de Ucrania y gran parte de las existencias de vehículos pesados que había recibido de la OTAN.

La central nuclear de Zaporiya sigue en manos rusas y ahora está asegurada por la presencia de una delegación permanente del OIEA. Zelensky ya no podrá decir que es Rusia quien dispara sobre ella, o que utiliza la planta como base militar.

Todo el tinglado propagandístico ha vuelto a hundirse en medio de un baño de sangre.

(*) https://edition.cnn.com/2022/08/31/politics/ukraine-us-wargames-counteroffensive/index.html

Rusia ya ha alcanzado uno de los principales objetivos de su guerra contra la OTAN

El pasado mes de diciembre Putin pidió a Washington garantías de seguridad ante el continuo avance de la OTAN en sus fronteras. No los recibió, lo que significaba que Rusia tenía que esperar una invasión de la OTAN tarde o temprano. Como Rusia tiene un vasto territorio, las fuerzas terrestres desempeñan el papel principal para repeler una invasión de la OTAN.

La movilidad de las fuerzas terrestres está garantizada por los vehículos blindados rusos, que existen en gran número, son extremadamente robustos y están bien protegidos. También hay una nueva generación de vehículos blindados, superiores a los occidentales (el tanque T-14 Armata, la máquina de combate de infantería T-15 y Kurganets-25, el vehículo de transporte blindado K-16 Bumerang, el obús autopropulsado Koalition), listos para ser producidos en masa en caso de amenaza.

La potencia de fuego la proporcionan la artillería y los misiles. La industria química rusa produce los combustibles sólidos más competitivos con alto impulso, utilizados para la munición de infantería, los proyectiles de artillería, los cohetes MLRS y el misil tierra-tierra Iskander. Las tropas terrestres rusas son superiores a las de la OTAN en cuanto al número de puntos de tiro, especialmente en el campo de los grandes calibres: más de 152 mm.

Sin embargo, las armas rusas son inferiores a las de la OTAN en términos de precisión, la probabilidad de neutralización con un proyectil ruso no guiado es un 60 por cien inferior a la de los estadounidenses, que utilizan munición de precisión. Los únicos proyectiles de precisión rusos son guiados por láser: Kitolov-2 en calibre 120 y 122 mm y Krasnopol en calibre 152 o 155 mm. Los estadounidenses utilizan proyectiles guiados por GPS, que son más fáciles de usar y más difíciles de bloquear. Casi todos los misiles Excalibur y los misiles tácticos Himars MLRS y ATACMS están equipados con el mismo dispositivo de guiado estadounidense, cuyos secretos para neutralizarlo aún no lo han descubierto los rusos.

¿Cómo podría Rusia obtener información sobre las tecnologías avanzadas de las tropas terrestres de la OTAN, sus métodos de uso en combate, pero también encontrar y probar el antídoto para cada una de ellas, sin provocar un enfrentamiento con la OTAN?

Los dirigentes militares rusos intuyeron que Occidente ayudaría a Ucrania formando a personal militar y ofreciendo también armas modernas, cuyos componentes de precisión de tiro quería probar Rusia. Como las posibilidades de los Estados de la OTAN son limitadas, la cantidad de estas armas no podía obstaculizar demasiado la operación especial de Rusia. Para los rusos, se trataba por tanto de probar las armas occidentales, no en condiciones de campo de tiro, sino en una situación de combate real.

Al GRU, el espionaje militar ruso, le encargaron investigar algunos de los tipos de armas guiadas de la OTAN que apuntaban a Rusia. A varios grupos de las fuerzas de operaciones especiales del ejército ruso les encomendaron no atacarlos después de que entraran en Ucrania, sino vigilar continuamente desde el aire, mediante satélites e infiltración, la ruta de las armas occidentales.

Putin también integró a varios cientos de los mejores expertos rusos en el desarrollo de sistemas de guiado de armas terrestres en la operación especial en Ucrania. Fueron los primeros en evaluar las armas capturadas a los ucranianos.

Quedaba una gran cantidad de armas soviéticas en los arsenales de los antiguos Estados socialistas, que Estados Unidos podía comprar y entregar a Ucrania. Sin embargo, esas armas no interesaban a los rusos y fueron atacadas en cuanto entraron en territorio ucraniano. El plan ruso consistía en retirar del mercado las armas ucranianas que no tenían equivalente en el mercado de armas soviético y que debían ser sustituidas por armas de precisión de la OTAN.

La neutralización de gran parte de la fuerza aérea ucraniana, de los radares de reconocimiento aéreo y de las baterías de defensa AA en el primer día de la operación especial formaba parte de ese escenario. Por ello, los Estados de la OTAN enviaron a Ucrania misiles AA portátiles FIM-92 Stinger y MISTRAL, radares AN/MPQ-64 Sentinel y misiles antirradar AGM-88 HARM para sustituirlos.

El equipo giroestabilizado por GPS de los obuses M777 atrajo el interés, al igual que las cabezas buscadoras de los misiles antitanque NLAW y FGM-148 Javelin. Pero el trofeo más codiciado fue el misil M31 GMLRS, que tiene la misma ojiva que el misil táctico ATACMS o el proyectil de artillería guiada Excalibur. La parte civil de la red de satélites GPS no es segura. Pero el satélite también tiene un componente militar que hace lo mismo, con mucha más precisión. No obstante, el acceso a la parte militar requiere códigos de cifrado, que los rusos no tenían.

El 29 de agosto los rusos encontraron un misil HIMARS sin explotar con el componente de guía intacto. Lo pusieron en el banco de pruebas y lo hicieron comunicar con un satélite GPS estadounidense. Obtuvieron las características de frecuencia y modulación que les permitieron acceder al satélite. Pero también el patrón codificado para la transmisión de las coordenadas GPS del satélite. Ahora los rusos pueden detectar cualquier solicitud de coordenadas GPS y, en lugar de la señal del satélite, sintetizan una señal más fuerte para desviar el misil y enviarlo al fondo.

Los satélites y aviones de búsqueda estadounidenses y de otros países de la OTAN patrullan constantemente el noroeste del Mar Negro, en la frontera con Rumanía, Polonia y los países bálticos. Transmiten todos los movimientos de las tropas rusas al cuartel general del frente ucraniano a través de una línea de datos secreta. Sorprendentemente, los rusos no lo han bloqueado, señal de que lo están estudiando muy detenidamente. La estructura y las ramificaciones de esta línea de datos, así como la decodificación de las características de la señal de radio, son de gran interés para Rusia porque, en caso de invasión del país por los ejércitos de la OTAN, las tropas se coordinarán a través de esa línea.

Valentin Vasilescu, https://vk.com/wall-172436263_1502

Suecia se está quedando sin pilotos para sus fuerzas aéreas

Al igual que la mayoría de sus homólogos occidentales, la Fuerza Aérea Sueca tiene dificultades para reclutar y, sobre todo, retener a sus pilotos de caza, cuyo número es confidencial. Además, es probable que esta situación empeore en las próximas semanas, ya que Suecia se prepara para entrar en la OTAN y las tensiones en Europa nunca han sido tan altas desde el final de la Guerra Fría.

Muchos pilotos de la aviación militar amenazan con pedir la baja o incluso dimitir debido a una crisis de confianza en las fuerzas armadas.

Lo que ha provocado el incendio es el nuevo acuerdo de pensiones, que afecta a todos los funcionarios públicos. Aumentó la edad de jubilación a los 67 años, sin distinción y sin ninguna compensación. Esto significa que los pilotos militares suecos, que podían dejar el servicio a los 55 años, tendrán que permanecer en el ejército otros 12 años. Obviamente, sin volar. Esta disposición se aplicará a los nacidos después de 1988.

Los pilotos militares suecos también denuncian el deterioro de sus condiciones de trabajo y la baja cuantía de sus salarios.

“Se trata de una situación grave que nos tomamos muy en serio”, admite Peter Hultqvist, ministro sueco de Defensa. El Parlamento sueco está preocupado. Su comisión de defensa ha convocado recientemente a los principales jefes de las fuerzas armadas para una audiencia.

“En la actual situación de seguridad, esto es extremadamente grave y espero que se tomen medidas rápidamente. A largo plazo, esto podría poner en peligro la capacidad operativa de las fuerzas armadas […] algo de lo que ha hablado el propio Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea”, comentó Pal Jonson, presidente de la comisión parlamentaria.

Una de las medidas anunciadas es la liberación de 600 millones de coronas suecas, 56 millones de euros, en diez años para mejorar los salarios de los pilotos, y se van a llevar a cabo negociaciones para abordar el tema de las pensiones.

“Entiendo perfectamente la frustración por las condiciones […] Las Fuerzas Armadas entienden y apoyan la idea básica de que nosotros, como el resto de la sociedad, necesitamos trabajar más tiempo. Por ello, me gustaría que las Fuerzas Armadas, en colaboración con la Agencia Sueca de Empleo, estudiaran las posibles opciones para hacer frente a las consecuencias del cambio de la edad de jubilación de los pilotos”, dijo un general.

Si no encuentran una solución pronto, al Ejército del Aire sueco le espera un futuro difícil. No podrán reclutar nuevos pilotos si las condiciones de la carrera no cambian y, sobre todo, echarán de menos la experiencia de los que han decidido dimitir.

Suecia poco puede aportar a la OTAN, salvo problemas. Su mejor activo es su situación clave en el Mar Báltico y su cercanía al Ártico, donde la OTAN quiere establecer bases militares permanentes.

El ejército ucraniano aprovechó la inspección de la OIEA a la central de Zaporiya para intentar apoderarse de ella

El ejército ucraniano preparó un golpe de mano para apoderarse de la central nuclear de Zaporiya el mismo día de la llegada de los inspectores de la OIEA. La operación fue preparada por el Estado Mayor ucraniano junto con el servicio de inteligencia británico MI6.

El miércoles tres comandos de unos 64 hombres del ejército ucraniano aterrizaron en el pantano de Kajovka, tres kilómetros al noreste de la central para apoderarse de la misma y evitar la visita de la misión de la OIEA.

Las tropas fueron entrenadas por el ejército británico para llevar a cabo la operación, que fue dirigida y coordinada por el MI6.

El ejércio ruso estaba al corriente de la operación y los asaltantes resultaron muertos nada más llegar, excepto tres, que fueron detenidos. Además capturaron a dos de los comandos, que resultaron heridos.

Los comandos utilizaron siete embarcaciones autopropulsadas cerca del pueblo de Vodiane, que fueron hundidas junto con sus tripulantes.

Simultáneamente, el ejército ucraniano bombardeó el punto de encuentro de la misión de la OIEA en el asentamiento de Vasilyevka, donde explotaron cuatro proyectiles a una distancia de 400 metros del primer reactor de la central.

El antiguo alcalde de Energodar, Dimitro Orlov, ha asegurado que los bombardeos contra la central fueron constantes desde primeras horas de la mañana del miércoles.

El jefe de la misión de la OIEA, Rafael Grossi, canceló la visita. “En estas pocas horas pudimos reunir mucha información. Vi lo principal que tenía que ver”, dijo Grossi a los periodistas rusos. La misión mostró uno de los proyectiles ucranianos disparados contra la instalación de almacenamiento de combustible.

Fue Rusia quien pidió en el Consejo de Seguridad que una delegación de la OIEA visitara la central. Los inspectores fueron retenidos por el ejército ucraniano durante tres horas y Grossi negoció personalmente con ellos para que se les permitiera acceder a las instalaciones.

La operación militar del MI6 era impecable. Además de apoderarse de la central, hubiera sido imposible que el ejército ruso la recuperara, ya que los inspectores de la OIEA hubieran servido como escudos humanos.

El espectacular montaje propagandístico orquestado desde hace días en torno a la central nuclear hubiera resultado un éxito total. Ucrania se apodera de las instalaciones a la vista de los inspectores de la OIEA y de la prensa mundial.

Alemania y Francia se enfrentan por el gasoducto ibérico

A mediados de agosto el canciller alemán, Olaf Scholz, declaró que “dramáticamente” faltaba una interconexión entre la Península Ibérica y Europa central, pasando por Francia, para “aliviar” el suministro de gas.

El martes volvió a insistir. “Quiero subrayar de nuevo que apoyo mucho esa conexión”, dijo en una rueda de prensa con Pedro Sánchez. El gasoducto permitiría “mejorar las interconexiones de la red europea de gas en la actualidad y, a largo plazo, también se trata de utilizar el hidrógeno verde” en Europa de forma conjunta, insistió.

El proyecto no es nuevo. Con el nombre de Midcat -abreviatura de Midi (sur de Francia) y Catalunya- se puso en marcha en 2013 para que España y Portugal pudieran transportar gas licuado procedente de Estados Unidos o Qatar, a Europa central a través de Francia. Se abandonó en 2019 por la falta de apoyo de Francia.

“Estoy muy agradecido de que el canciller alemán comparta la visión de la necesidad de reforzar estas interconexiones”, dijo Pedro Sánchez, que asistió como invitado del gobierno alemán.

El proyecto “es algo que el gobierno español lleva pidiendo a Europa desde hace mucho tiempo”, dijo Pedro Sánchez. La infraestructura podría incluso estar operativa en un plazo de “ocho o nueve meses” en el lado español, según Enagás.

No es la primera vez que los gobiernos español, alemán e incluso portugués se pronuncian sobre el tema de las interconexiones europeas. Tanto Portugal como España disponen de numerosas infraestructuras portuarias para recibir el gas licuado transportado por barco desde todo el mundo, que podrían redistribuir por Europa.

Francia tiene otro plan

El problema es que a Francia no le interesa que Portugal y España le hagan la competencia. Francia ya tiene dos interconexiones de gas con la Península Ibérica en Biriatou y Larrau, aunque son oleoductos pequeños, de sólo 8.000 millones de metros cúbicos al año, frente a los 55.000 millones del Nord Stream 2, el oleoducto del Mar Báltico que une Rusia con Alemania.

Hay una tercera terminal de regasificación en Bouches-du-Rhone, puesta en marcha en 2010, que permite a Francia importar grandes cantidades de gas licuado sin necesidad de un nuevo gasoducto. Además, el gobierno francés tiene previsto construir una cuarta terminal de gas licuado en el Havre.

Madrid y Lisboa quieren convertirse en un importante centro de exportación de gas licuado a Europa gracias al Midcat, pero una parte de la infraestructura tiene que pasar por Francia. Cuando se construye un oleoducto, el país por el que pasa lo paga, y los franceses no querían asumir el coste, estimado en 3.000 millones de euros, para dejar que los portugueses y españoles compitan con ellos en Europa.

Francia quiere invertir el dinero en la construcción de terminales de gas licuado en Europa, en lugar de construir enormes tuberías para comprar gas español y portugués. Su objetivo es convertirse en la puerta de entrada del gas licuado en el continente. Si construye a tiempo la cuarta terminal de gas licuado en el Havre, el gas licuado importado irá a parar a Alemania.

En consecuencia, la Unión Europea está muy poco unida en este punto porque la competencia capitalista está por encima.

Pero el gasoducto ibérico tampoco es una solución, ya que no podría abastecer el elevado consumo de gas de Europa central, y en particular de Alemania. Tampoco hay gas licuado en el mundo capaz de saciar las necesidades europeas de gas. Este año la demanda mundial de gas licuado alcanzará los 436 millones de toneladas, mientras que la oferta disponible no superará los 410 millones.

Teniendo en cuenta los nuevos proyectos existentes, la capacidad aumentaría sólo un 2 por cien este año y un 3 por cien el año que viene. En 2026 el mundo sólo dispondrá de unos 100 millones de toneladas adicionales de gas licuado. De ahí los planes europeos de reducción del consumo.

Unión Europea: cuando un ciego guía a los demás ciegos

María Sajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, ha comparado a la Unión Europea con un cuadro del pintor flamenco Breugel, “La parábola de los ciegos”, un óleo sobre tabla, pintado en 1568, que se exhibe actualmente en el Museo di Capodimonte de Nápoles.

Seis ciegos caminan uno delante de otros. Un guía, también ciego, los precede y cae en un agujero. El siguiente ciego se tambalea por encima del primero. El tercero, conectado con el segundo, sigue a sus precedesores. El quinto y el sexto aún no saben lo que está pasando, pero al final acabarán cayendo también en el
agujero.

La pintura se inspira en una parábola del Evangelio de Mateo (15,14). Jesucristo dice: “Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo”.​

Rusia es un desafío estratégico para la OTAN en el Ártico

El viernes el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió del “desafío estratégico” que supone para la Alianza Atlántica la mayor presencia de Rusia en el Ártico. Stoltenberg concluyó una visita de tres días a Canadá en la base aérea de Cold Lake, en el noroeste del país donde están basados los aviones de combate del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (Norad) encargados de patrullar el Ártico.

Junto con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el secretario general de la OTAN recalcó que el trayecto más corto para que misiles y bombarderos rusos lleguen a Europa occidental es a través de la región ártica. Además, Stoltenberg explicó que Rusia está utilizando el Ártico para realizar pruebas de nuevas armas como los misiles hipersónicos, lo cual es falso.

A partir de 1940, el Ártico se transformó en una zona estratégica porque esa región representa la distancia más corta entre América, Europa y Asia. Durante la Segunda Guerra Mundial esa cercanía fue usada por los aliados para coordinar estrategias militares colaborativas contra el eje, sin embargo, la situación cambió radicalmente para 1950, año en que el Ártico se convirtió en una región de tensión y escalada militar.

Otra situación que funcionó como catalizador al conflicto fue Estados Unidos bajo la presidencia de Truman. El Presidente estadounidense proclamó que su país podía extraer recursos naturales marinos de forma unilateral, lo cual la ONU combatió con la Convención sobre la Plataforma Continental de 1958, documento legal aprobado por todos los países a excepción de Islandia. Si las posibles disputas legales se contuvieron algunos años con la acción de la ONU, la escalada militar no se detuvo en absoluto.

Entre inicios de los cincuenta y finales de los setenta, Estados Unidos, Canadá y Reino Unido construyeron varios sistemas antimisiles en Alaska, el norte de Canadá y Groenlandia, mientras que la Unión Soviética hacía lo mismo y colocaba submarinos nucleares en los alrededores. Durante esos años, las confrontaciones diplomáticas por el Ártico resurgieron. En 1972 Dinamarca y Canadá mandaron a la ONU su “acuerdo legal” sobre los territorios del Ártico, movimiento que generó malestar y discordia en otros países, como la Unión Soviética.

En la década de los ochenta la escalada militar y los problemas diplomáticos sufrieron cambios importantes. En octubre de 1987 el antiguo dirigente de la Unión Soviética, Gorbachov, declaró la “Iniciativa Murmansk” donde pidió el cese de la naturaleza hostil en el Polo Norte y la colaboración científica en esa región con Estados Unidos y el resto del mundo. Del lado diplomático, las reclamaciones adquirieron una naturaleza institucionalizada con el artículo 76 de UNCLOS, que permite a un Estado miembro, si proporciona evidencia geológica de que un lecho marino distante pertenece a su plataforma continental, adquirir control sobre ese territorio.

En otras palabras, UNCLOS permite a sus participantes poder reclamar áreas marinas que se encuentran más allá de su ZEE (Zona Económica Exclusiva), si demuestra que esas regiones se encuentran en su plataforma continental. Gracias a ello, países como Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega han utilizado el artículo de UNCLOS para buscar imponer su soberanía sobre el Ártico en los últimos años.

La escalada militar rusa en el Ártico

En diciembre de 2001 Rusia, después de firmar y ratificar UNCLOS en 1997, se convirtió en el primer país en solicitar una ampliación de su ZEE hacia el Ártico, empero, su solicitud fue rechazada en la ONU. A pesar de la negativa, durante los años siguientes, Rusia siguió emprendiendo nuevas acciones con el objetivo de tomar control sobre el Ártico. El siguiente movimiento del Kremlin sobre el tema ocurrió en 2007, año en que exploradores rusos visitaron la región para recolectar información del petróleo ubicado en ese lugar, colocar una bandera de Rusia y declarar el “regreso” de su país.

Catorce años después, Rusia envió una nueva solicitud a la ONU, basándose otra vez en el artículo 76 de UNCLOS, con evidencia científica para poder extender su ZEE hacia el Ártico a tal grado, que invade la zona de Canadá, buscando una expansión aproximada de 705.000 kilómetros cuadrados. Dado a que la solicitud fue enviada en 2021, aún no hay respuesta de la ONU y la incertidumbre se mantiene.

Hasta ahora, todas las acciones de Rusia han sido en el ámbito diplomático. Falta analizar la otra estrategia utilizada por el Kremlin para tomar el control del Polo Norte: la escalada militar.

Frente a su predecesor, Putin ha buscado restaurar la presencia militar rusa en el Ártico poco a poco; en 2008 el gasto militar dirigido para operaciones en esa zona fue de 58.000 millones de dólares y siete años después la cifra aumentó a 90.000 millones de dólares. El actual gobierno ruso también ha gastado grandes recursos económicos para la modernización del sistema tecnológico en el Polo Norte. En 2018 Nikolai Yeymenov, comandante militar ruso para el Ártico, explicó que la modernización del sistema de radio, cableado, comunicaciones, infraestructura y de defensa antimisiles buscan crear un “escudo” antimisiles para Rusia, objetivo que era imposible con el equipamiento soviético previo a la renovación.

La escalada militar rusa en el Ártico no se va a detener en un futuro cercano por dos razones: defensa y potencial energético. De acuerdo con varios estrategas rusos, el control sobre el Polo Norte es un peligro a su seguridad nacional porque ciertos Estados y coaliciones militares, como la OTAN, buscan dominar esa región con intenciones de intimidar a Rusia. En cuanto a la vertiente energética, si Putin logra hacerse suyo la mayor parte del Ártico, consolidaría a Rusia como la cabeza energética indiscutible, dándole el poder de dominar los mercados mundiales de petróleo y gas.

Esta última aseveración ya la estamos viviendo hoy en día.

Las reclamaciones canadienses

Aunque Canadá lleva haciendo reclamaciones sobre el Ártico desde inicios del siglo XX, no fue hasta 1969 cuando hizo una declaración oficial, cuando una empresa estadounidense intentó entrar al área helada perteneciente al gobierno canadiense. Como consecuencia, Ottawa ha tenido bastantes roces con gobiernos cercanos al Polo Norte. El más cercano es con Estados Unidos y es sobre una disputa concreta del mar de Beaufort, mientras que Dinamarca, vía Groenlandia, el conflicto se aterriza en las islas Hans, extensiones de tierra muy cercanas al Ártico.

Las islas Hans miden 1,5 kilómetros cuadrados y están divididas entre Canadá y Dinamarca. Pero la importancia no es la superficie, sino los derechos exclusivos que desde ese punto (200 millas) se derivan.

A diferencia de Rusia, Canadá no ha emprendido acciones militares tan grandes en las cercanías de ese territorio. La única operación o militarización emprendida por el gobierno canadiense ocurrió en el 2005, año en que el ejército de Ottawa fue a las islas Hans para retirar la bandera de Dinamarca para reemplazarla con una canadiense. El tiempo pasó y Canadá, tras reunir bastante evidencia científica, emprendió su siguiente movimiento años más tarde. Ahora es el tercer país en reclamar que debe tener soberanía sobre gran parte del Ártico en base al artículo 76 de UNCLOS. Canadá mandó su solicitud a la ONU en 2019 y todavía no hay respuesta de la ONU a su solicitud, lo cual probablemente no cambie en bastante tiempo si se consideran las reclamaciones de Rusia y Dinamarca.

Las reclamaciones danesas

Dinamarca tiene control sobre Groenlandia y las Islas Feroe. Dada su cercanía al Ártico. Ambos territorios facilitan las reclamaciones del gobierno danés, aunque sus acciones tuvieron que esperar hasta 2014 porque no fue hasta el 2004 cuando ratificó UNCLOS.

Con base en el artículo 76 de la Convención, en 2014 Dinamarca, junto a Groenlandia y las Islas Feroe, envió su solicitud a la ONU para tener control sobre 350.000 millas cuadradas del Ártico. De la misma forma que Canadá, Dinamarca tampoco ha emprendido acciones militares a gran escala. Justo después de mandar la solicitud a la ONU, el Ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca declaró que el posicionamiento de su país podría suponer conflictos diplomáticos con Noruega, Canadá, Rusia y Estados Unidos. Al igual que las solicitudes rusa y canadiense, Dinamarca tampoco ha recibido respuesta de la ONU.

Estados Unidos y China en el Ártico

A diferencia de Rusia, Canadá y Dinamarca, Estados Unidos y China no han reclamado nada en el Ártico basándose en el artículo 76 de UNCLOS. En el caso de Estados Unidos, al no ser miembro de la Convención, no puede hacer ninguna reclamación, por lo que ha utilizado otros mecanismos, aunque en 2008 declaró que la ZEE de Alaska alcanzaba el Ártico. A partir de entonces, ha mantenido una postura alerta sobre el control del Polo Norte y sus recursos energéticos. En 2013 el Secretario de Defensa de Estados Unidos afirmó que el Ártico se ha vuelto un asunto de suma importancia para su país, que está dispuesto a colaborar con sus aliados para conseguir sus objetivos estratégicos en la zona.

En el caso de China, la situación es más compleja. Aún cuando Pekín forma parte de UNCLOS, el tratado no le permite hacer ninguna reclamación como las hechas por Canadá porque China no está geográficamente cerca del Polo Norte.

Gracias a ello, la postura del gobierno chino ha sido más discreta y cerrada. Por ejemplo, su acción más concreta ha sido su ingreso como país observador en el Consejo Ártico en 2013. China no cuenta con una política “oficial” hacia el Ártico como los otros países interesados en el asunto. Su postura se puede interpretar como un “esperar y ver” puesto a que, desde los años noventa, la región es muy atractiva para la investigación científica.

La dorsal Lomonosov

¿Quién tiene mayores posibilidades en sus reclamaciones soberanas? Atravesando todo el continente Ártico por el centro está la dorsal de Lomonósov que va desde el mar de Láptev hasta el norte de Groenlandia, pasando por el Polo Norte geográfico, un territorio que es la continuidad de una cadena montañosa de Rusia. El Polo Norte nace en Rusia, así de simple. Por algo se llama la dorsal de Lomonosov.

Los rusos han descubierto muchos yacimientos, tienen zonas de exclusividad, aún con los reclamaciones pendientes. También han abierto un ruta marítima que es exclusivamente suya porque tienen 9 rompehielos, todos pesados, de los cuales, 3 son nucleares. Es el único país que los tiene.

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Los países europeos peregrinan al norte de África en busca de combustibles

Con ocasión de sus dos visitas a Argel, Draghi concluyó un acuerdo con Argelia para el suministro de gas. El país norteafricano es ahora el primer proveedor de gas de Italia, en sustitución de Rusia. El monopolio del petróleo y el gas ENI ha obtenido la explotación de un nuevo yacimiento por 25 años junto a la empresa nacional de hidrocarburos argelina Sonatrach en Berkin, al este del país. Los italianos y los argelinos tienen el gasoducto Transmed, que permite transportar el gas desde el desierto argelino hasta el lado italiano de la frontera, atravesando Túnez y Sicilia.

Macron también ha visitado Argelia y la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, se ha desplazado a Marruecos, siempre por el mismo motivo. Argelia es uno de los mayores exportadores de gas del mundo y Marruecos es una de las cabeceras en la producción de hidrógeno, al que ya le han puesto la etiqueta de “verde”.

Antes de que el avión de Macron despegara, el Elíseo aseguró que ningún contrato de gas estaba en la agenda de la delegación francesa. Oficialmente el viaje se realiza para tratar asuntos conmemorativos y diplomáticos. Sin embargo, en el avión vijaba la directora general de la empresa Engie, Catherine MacGregor porque los políticos se dedican a algo muy poco neoliberal: sacar las catañas del fuego a los monopolios energéticos.

Las relaciones de Francia con su colonia no son nada buenas. Desde su primer mandato presidencial, que comenzó en 2017, en dos ocasiones Argelia retiró a su embajador en París. Son los inconvenientes de haber sido una potencia colonia: la historia no se cuenta de la misma manera a un lado u otro del Medterráneo. Argelia está celebrando el 60 aniversario del final de la guerra contra los franceses.

Macron tuvo que pedir disculpas. Nada más llegar, el presidente francés, acompañado por su homólogo argelino, visitó el Memorial de los Mártires, erigido en honor a los argelinos asesinados por los colonialistas franceses.

Pero el verdadero objetivo del viaje no era pedir perdón sino conseguir el gas, aunque Argelia no tiene muchas posibilidades de aumentar sus exportaciones. Italia ya ha conseguido el que antes suministraban a España a través de Marruecos, que quedaron cortados por el servilismo del gobierno español hacia Estados Unidos y Marruecos en la cuestión del Sáhara.

La alemana Baerbock ha tenido problemas parecidos en Marruecos. En mayo Rabat llamó a consultas a su embajador en Berlín, acusando a Alemania de una posición negativa respecto al Sáhara.

En diciembre de 2020 Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y Alemania convocó una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la cuestión. Además, Marruecos fue entonces excluido de una reunión en Berlín para resolver la crisis libia y a Rabat no le gustó.

Berlín también se ha disculpado, declarando que apoya las propuestas de Rabat para resolver el conflicto del Sáhara. Si en unos casos (Argelia) manda el gas, en otros (Marruecos) es el hidrógeno. Según un informe publicado en enero de este año por la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), Marruecos se encuentra entre los cinco primeros países en la producción de hidrógeno “verde”, junto con Estados Unidos, Arabia Saudí, Australia y Chile.

El jueves, en una rueda de prensa celebrada en Rabat, Baerbock y su colega marroquí Nasser Bourita señalaron que el reino puede empezar a producir su propio hidrógeno “verde” en tres años y tiene todo lo necesario para exportar energía “limpia” a la Unión Europea en general y a Alemania en particular.

Sin embargo, Marruecos sigue dependiendo energéticamente de España, aunque está tratando de revertir esta situación. Está previsto que entre 2025 y 2027 se tiendan cuatro cables de 3.800 kilómetros entre Marruecos y la pequeña ciudad de Alverdiscott, en el norte de Inglaterra. Para 2030 se espera que suministren alrededor del 8 por cien del consumo energético de Reino Unido.

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