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Categoría: Estrategia (página 104 de 151)

Guerra económica, guerra total

Un tercio de la población mundial vive sometida a algún tipo de sanciones económicas, a veces masivamente letales. Las sanciones de la ONU contra Irak en la década de los noventa mataron a cientos de miles de personas.

En enero apareció un libro de Nicholas Mulder, “El arma económica: el auge de las sanciones como instrumento de la guerra moderna” (*), que analiza la normalización de las sanciones desde la Primera Guerra Mundial para desplazar “la frontera entre la guerra y la paz”. Formalmente la guerra económica no parece una guerra, e incluso dicen que es una alternativa o un antídoto a la guerra.

Las sanciones raramente producen el efecto deseado y, a veces, se cobran un alto precio a la población sometida a ellas. En el caso de Ucrania resultan contraproducentes y se vuelven contra sus patrocinadores.

En 1919 la Sociedad de Naciones afirmó que las sanciones económicas estaban fuera del artículo 16 del Pacto fundacional. No suponían una declaración de guerra, no eran de naturaleza militar. Sólo suponían “el uso de la fuerza en tiempos de paz”, pero no alteraban la paz.

Concluyó así una determinada fase de la guerra mundial, pero no la guerra en sí, creando una era de “guerras pacíficas”. Más que un acuerdo de paz, el tratado fue un conjunto de acuerdos entre grandes potencias que prolongaron la guerra en muchas partes del mundo, como en la rusia posterior a la Revolución de 1917.

El gobierno británico inventó formas de proseguir la guerra con más sigilo y menos bayonetas sobre el terreno y recurriendo a las tácticas innovadoras. La “pax britannica” fue una época de constante agresión disfrazada de policía. El propio Estado británico consideraba las sanciones como “medidas beligerantes”. Las sanciones impuestas por la Sociedad de Naciones se entendían como un “mantenimiento del orden”, o sea de la hegemonía imperialista. Las declaraciones de guerra se volvieron superfluas porque la guerra se convirtió en un estado permanente.

De 1937 a 1945 Japón impuso sanciones a China en el marco de una guerra no declarada. Roosevelt evitó reconocer el estado de guerra entre China y Japón para no desencadenar un embargo de armas estadounidense. Tratando de combatir a las potencias fascistas “sin declarar la guerra” él mismo, tanteó el terreno, evitando incluso la palabra “sanciones”.

Del mismo modo, cuando en la crisis de los misiles Kennedy ordenó el bloqueo naval de Cuba, lo calificó como “cuarentena”. No fue una declaración de guerra sino una medida de “salud pública”.

El principal artífice de las sanciones “en tiempos de paz” fue Robert Cecil, Premio Nobel de la Paz en 1937 y ministro británico encargado del bloqueo. Cecil no reconocía la diferencia entre un civil y un militar porque las guerras coloniales del Imperio Británico tenían por objeto imponer el terror entre la población, la única manera de impedir la descolonización. Esa confusión deliberada autorizaba los bombardeos masivos e indiscriminados sobre las ciudades y pueblos, especialmente en Oriente Medio.

El imperialismo inició la época de las “guerras totales”, favorecida por la guerra química y la entrada de la aviación en el campo de batalla. En 1923, cuando Ramsay MacDonald predijo una futura guerra de “bloqueos y […] ataques aéreos […] que simplemente devastarán ciudades y campos enteros”, se refería a una guerra total que nunca se reconocería como tal. El efecto de los bombardeos era fundamentalmente “sicológico”. El número de víctimas no importaba tanto.

La guerra moderna no se libra de eufemismo propios de la demagogia. También la ONU ha diferenciado entre las medidas coercitivas que son “propiamente de guerra” y las que “preservan la paz”. Hoy las guerras, como la de Irak, se hacen en nombre de la ONU y de la paz. Que hayan muerto cientos de miles de civiles es lo de menos.

(*) https://yalebooks.yale.edu/book/9780300270488/the-economic-weapon/

El momento de la verdad en la Guerra de Ucrania

La niebla de la guerra envuelve la “contraofensiva” ucraniana en la región sur de Jerson, donde Kiev espera recuperar el territorio perdido. Pero en el sexto día de operaciones, la cámara de eco de Occidente se ha callado. No hay grandes reivindicaciones.

La actualización de hoy del Ministerio de Defensa británico prefiere insistir en cuestiones de “moral y disciplina” en el ejército ruso, en general, en sus modestos salarios y en el equipamiento básico, como “uniformes adecuados”, armas y raciones, en lugar de en la contraofensiva de Jerson.

Hay un apagón mediático en Ucrania. Todo lo que sabemos son convoyes militares de ambulancias con las sirenas a todo volumen por las calles de la ciudad de Odessa, hospitales en las regiones de Odessa y Nikolai desbordados de militares heridos y extraños llamamientos públicos a la donación de sangre. La región de Transcapatia, en el oeste de Ucrania, desde donde la 128 Brigada de Asalto a la Montaña, reclutada localmente, fue redesplegada al frente de Jerson, declaró un día de luto por sus valientes hijos que perdieron la vida.

Mientras tanto, la última palabra de Kiev es que su contraofensiva es una “operación metódica” para degradar a las fuerzas rusas en el sur, más que para obtener ganancias territoriales. El presidente Volodymyr Zelensky dijo con cierta irritación: “No estoy dispuesto a predecir cuándo ocurrirá esto (la retirada de las fuerzas rusas). No tengo las fechas exactas, pero tengo el conocimiento exacto de cómo lo haremos”.

El jueves (quinto día de la contraofensiva), Zelensky celebró una segunda reunión de la semana en el cuartel general del Comandante Supremo, pero sólo para añadir crípticamente que “también se han tomado algunas decisiones”. Creo que todos podrán ver sus resultados.

Los informes de los medios de comunicación estadounidenses afirman vagamente que las fuerzas ucranianas están logrando “avances tácticos” y se preparan “para una larga y dura batalla antes de que llegue el invierno… Los funcionarios occidentales han advertido que la contraofensiva no expulsará a las fuerzas rusas de Ucrania a corto plazo”.

Sin embargo, lograr retomar la región de Jerson y tomar el control de la orilla occidental del río sería “verdaderamente significativo”, dice la revista Político. “Una victoria así demostraría a los aliados occidentales de Ucrania que tienen razón al seguir enviando miles de millones de dólares en armas y suministros para ayudar a contrarrestar a Rusia”.

Este último punto es el quid del problema. Los suministros de armas de los países europeos a Ucrania prácticamente se han agotado y se observa una tendencia similar con los suministros de Estados Unidos.

El gobierno de Biden pide al Congreso que apruebe una ayuda adicional de 11.700 millones de dólares para Ucrania, pero esto es en previsión de la probabilidad de que el presupuesto de 2023 no se apruebe antes de la fecha límite del 1 de octubre. El anuncio de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca del 2 de septiembre reconoce que se trata de “una resolución continua a corto plazo para mantener el funcionamiento del gobierno federal”.

El comunicado de la Oficina de la Casa Blanca indica que los fondos de los paquetes anteriores para reforzar el ejército ucraniano se están agotando, con tres cuartas partes distribuidas o comprometidas, y otras más que llegarán el próximo mes. Y lo que es más importante, de los 11.700 millones de dólares solicitados por la Casa Blanca, 4.500 millones de dólares se destinarían a reponer las reservas agotadas del Pentágono, 4.500 millones de dólares a apoyar el presupuesto del gobierno ucraniano, y sólo 2.700 millones de dólares a la ayuda real en materia de defensa e inteligencia. Se espera que esta nueva ronda de ayudas dure hasta diciembre.

Zelensky debe ser un hombre preocupado. Tiene que convencer a Estados Unidos de que esa ayuda militar masiva de miles de millones de dólares merecía la pena. Pero tendrá que mostrar como mínimo un sangriento estancamiento en el frente de guerra del sur. Rusia ya está ganando la partida en el Donbass.

Siempre existe el peligro de que Zelensky vaya demasiado lejos. Los gobiernos occidentales han advertido a Kiev de que no debe dispersar sus fuerzas para capturar la mayor cantidad de territorio posible, ya que los ucranianos deben conservar los beneficios que obtengan. Los funcionarios dijeron que esperan que Ucrania reevalúe sus objetivos militares si recupera Jerson. Sin embargo, la ciudad de Melitopol, también en el sur, sigue estando demasiado lejos de las posiciones ucranianas, por lo que un ataque terrestre a Crimea en esta ofensiva no es plausible.

Ahora, todo esto se yuxtapone con el tono optimista pero la escasa información objetiva que se comparte en las declaraciones oficiales rusas sobre el frente de Jerson. Otros informes rusos indican que la “contraofensiva” ha sido prácticamente amordazada y que las fuerzas ucranianas han sufrido grandes pérdidas que se cuentan por miles. Esto suena como un escenario del día del juicio final, demasiado trágico para contarlo.

El único avance ucraniano que quedaba en la noche del sábado era una cabeza de puente en el río Ingoulets, la llamada cabeza de puente Andreevsky. Se especula que los rusos pueden haber atraído a las tropas ucranianas a una “trampa de fuego”. Los cruces de los ríos han sido cortados y los rusos probablemente están rodeando a las tropas ucranianas atrapadas en el lado occidental de los Ingoulets sin suministros ni refuerzos.

La contraofensiva ha perdido fuerza y ahora se está convirtiendo en batallas posicionales en uno o dos lugares en la dirección de Mykolayv-Krivoy Rog. También se ha mencionado un contraataque ruso en el sentido de que la línea del frente está ahora tocando la “frontera administrativa” de la zona de Mykolayv, que es una ciudad crucial en el camino hacia Odessa. También se informó de un intenso bombardeo de la ciudad de Mykolayev. Los rusos afirman haber destruido grandes cantidades de armas.

El “control de dominio” de Rusia se puede poner en perspectiva: el enemigo, por un lado, es sorprendido en la estepa desnuda y derribado con la abrumadora superioridad de la artillería y la aviación rusas, y, por otro lado, se topa con líneas defensivas bien fortificadas y atrincheradas.

Dicho esto, Zelensky no puede rendirse, ya que necesita desesperadamente una historia de éxito. Kiev aún espera cambiar la situación, pero está por ver si es factible.

Ante este sombrío panorama, cada vez hay más voces escépticas en Estados Unidos sobre la trayectoria política del gobierno Biden. El último es un artículo de opinión publicado en el Wall Street Journal por el general (retirado) Mark Kimmitt, antiguo Subsecretario de Estado para Asuntos Político-Militares en el gobierno Bush. Kimmitt predice que “es improbable que se produzca un avance” y que pronto las “carencias logísticas” podrían forzar un cambio en la estrategia estadounidense.

“La OTAN tendrá que hacer frente a la disminución de las existencias de sistemas de armamento avanzados. Esto probablemente significará hacer frente a una guerra más larga, con más bajas. Significa más presión por parte de las naciones que lo apoyan, una inflación sostenida, menos gas de calefacción y la disminución del apoyo popular”, escribe el general Kimmit.

En principio, las opciones son: 1) “profundizar en los arsenales de la OTAN retenidos para las defensas nacionales“; 2) “aumentar los déficits críticos” invocando la Ley de Producción de Defensa y sus equivalentes europeos; 3) escalar el conflicto apuntando a Crimea y a la propia Rusia; o, 4) obligar a Zelensky a enfrentarse a la sombría realidad de que las “menguantes reposiciones” de armamento contienen en realidad “el mensaje de la disminución del apoyo externo” a la propia guerra.

El general retirado de tendencia republicana concluye: “Empezar la resolución diplomática sería desagradable, y quizás se perciba como derrotista, pero con pocas posibilidades de salir del actual atolladero, puede ser mejor negociar ahora que después… un futuro de guerra prolongada, sistemas de alta tecnología decrecientes y un número creciente de bajas, el Sr. Zelensky y la OTAN se enfrentan a decisiones difíciles antes de que esas decisiones les sean impuestas”.

https://www.indianpunchline.com/moment-of-truth-in-the-ukraine-war/

Ucrania: la primera ciberguerra de la historia

La Guerra de Ucrania es híbrida. Se libra tanto en tierra como en línea. Es la primera ciberguerra de la historia. Al estallar el 24 de febrero, el ucraniano Nikita Knysh, se instaló en el sótano de una fábrica de carteras de Jarkov, junto con un equipo de piratas informáticos.

Trabajaba por cuenta del SBU, la policía secreta ucraniana, a través de la empresa de ciberseguridad HackControl, que nominalmente es propiedad suya. Desde Jarkov se infiltró en los canales de Telegram en las zonas ocupadas para transmitir mensajes a favor de Ucrania.

Knysh creó un grupo de unos 30 piratas llamado Hackyourmom. Al cabo de una semana se trasladaron a la región de Vinnystia, más alejada de los combates, en un albergue que había alquilado durante varios meses en previsión de la guerra.

Entonces se puso en contacto con Vsevolod Kozhemyako, uno de sus antiguos mentores y uno de los hombres más ricos de Ucrania. Kozhemyako logró conseguirle un terminal Starlink para que pudiera establecer una conexión a internet por satélite de SpaceX, relata el Financial Times (*).

Se puso en contacto con los piratas a los que había seguido la pista mientras trabajaba en el SBU para reclutarlos. Le proporcionó bases de datos de tarjetas bancarias robadas, que luego compartió con otros piratas en un canal de Telegram. Fueron responsables de numerosas amenazas de bomba falsas en rutas aéreas rusas, incluidas las de Air Serbia.

El grupo consiguió piratear miles de cámaras de seguridad y de vigilancia de carreteras en las zonas de Ucrania ocupadas por Rusia, así como en Bielorrusia. Utilizando el aprendizaje automático, pudieron analizar las imágenes para diferenciar los movimientos militares del tráfico normal, y pasaron la información al ejército ucraniano.

Consiguieron engañar a los soldados rusos creando perfiles falsos de mujeres en Facebook y en las redes sociales. Los rusos les enviaron fotos y consiguieron información suficiente para localizarlos. Esto incluía una base rusa cerca de Melitopol que fue destruida por las tropas ucranianas unos días después.

(*) https://www.ft.com/content/f4d25ba0-545f-4fad-9d91-5564b4a31d77

El gobierno británico boicoteó las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania

El pasado mes de abril Rusia y Ucrania podrían haber llegado a un acuerdo provisional para poner fin a la guerra, pero el gobierno británico boicoteó las negociaciones de paz, según un artículo publicado en la revista Foreign Affairs.

El artículo aparece firmado por Fiona Hill y Angela Stent y se titula “Diplomacy Watch: Did Boris Johnson help stop a peace deal in Ukraine?” (Perspectiva diplomática: ¿Ayudó Boris Johnson a impedir un acuerdo de paz en Ucrania?).

“Los negociadores rusos y ucranianos parecen haber acordado provisionalmente las líneas generales de un acuerdo provisional negociado”, sobre la base de que Rusia retrocedería a su posición del 23 de febrero, cuando controlaba parte de la región de Donbas y toda Crimea. A cambio Ucrania prometería no buscar el ingreso en la OTAN y, en cambio, recibiría garantías de seguridad de una serie de países.

La noticia subraya el impacto de los esfuerzos del primer ministro británico Boris Johnson para poner fin a las negociaciones. La decisión de boicotear el acuerdo coincidió con la visita de Johnson a Kiev en abril, durante la cual, al parecer, instó al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky a romper las conversaciones con Rusia por dos razones fundamentales: no se puede negociar con Putin y Occidente no quiere ver el final de la guerra.

—https://responsiblestatecraft.org/2022/09/02/diplomacy-watch-why-did-the-west-stop-a-peace-deal-in-ukraine/

La trituradora de carne de la OTAN ha funcionado a la perfección en el frente de Jerson

Desde comienzos de esta semana los jefes de la OTAN empujaron a los chusqueros ucranianos a lanzar un ataque sobre Jerson. Les enviaron armas sofisticadas para probar que la trituradora de carne funciona a la perfección, y así ha sido.

El gobierno de Kiev aseguró que se trataba de una contraofensiva en la que participaban 30.000 soldados y durante dos días, los combates en el frente sur se intensificaron.

Newsweek los calificó de “rabiosos” y afirmó que los bombardeos con el nuevo armamento Himars suministrado por Estados Unidos era un éxito. El jefe administrativo que los rusos instalaron en Jerson huyó a Rusia y lograron destruir numeroso armamento de los invasores.

Sin embargo, los militares estadounidenses que están en el teatro de operaciones se negaron a hablar de “contraofensiva”. En cualquier caso, estaba condenado al fracaso. Según la CNN, el Pentágono se ha distanciado del desastre: “En la preparación de la actual contraofensiva ucraniana, Estados Unidos ha instado a Kiev a mantener la operación limitada tanto en sus objetivos como en su geografía para evitar que se expanda y se empantane en múltiples frentes” (*).

Ninguno de los intentos ucranianos de ataque ha dado lugar a avances significativos sobre el terreno. El número de víctimas ucranianas es enorme. Los informes de Odessa, Nikolaev y Kryvy Rih hablan de miles de heridos. Los hospitales abarrotados piden sangre a la población. Muchos más han muerto. Cientos de tanques y vehículos de combate de infantería ucranianos han sido destruidos o capturados por los rusos.

La 128 Brigada de Asalto a la Montaña de la región ucraniana de Transcarpatia participó en el ataque y ha sido aniquilada. ¿Por qué llevaron a especialistas en montaña en una estepa abierta? El gobernador de la región habría ordenado un día de luto.

Los medios de comunicación occidentales no han mencionado la sangrienta derrota de la “contraofensiva” en Jerson, ni el intento de asalto a la central nuclear de Zaporiya.

El ataque comenzó el martes sobre cinco ejes. Tres de los intentos de ganar terreno en poder de las tropas rusas fracasaron. Un eje fue detenido después de tomar algunas pequeñas aldeas sin valor estratégico. El único ataque exitoso cruzó el río Inhulet, cerca de Andrivka, hacia la presa y el cruce del río que cierra el embalse de Kajovka.

El plan era una locura. El teatro de operaciones es una estepa plana y abierta. Las tropas abrieron un corredor de 50 kilómetros de largo a través de un terreno hostil desprotegido y sin refugio. Los poblados a lo largo de la ruta son en su mayoría aldeas agrícolas de una o dos calles con casas de una sola planta que ofrecían poca protección. El ejército ucraniano no podía cubrir el avance de sus tropas con apoyo aéreo; su artillería es una décima parte de lo que puede aportar el ejército ruso en la región.

Era obvio desde el principio que se trataba de una misión suicida. El mando militar ucraniano se opuso al plan, pero la dirección política de Kiev le ordenó seguir adelante. Está sometida a la presión política de sus patrocinadores de la OTAN, que exigían mostrar algún trofeo en el telediario de la noche.

La aviación y la artillería rusas no destruyeron inmediatamente los cruces sobre el río Inhulet para llevar a los ucranianos hacia una trampa. No tiene otra explicación.

Durante tres días, el ejército ucraniano envió un batallón tras otro al saliente. Eran tropas profesionales entrenadas por Gran Bretaña, equipadas con tanques T-72 polacos modernizados y vehículos blindados de combate de infantería holandeses (YPR-765 IFV). Esas fuerzas fueron capaces de crear un saliente más profundo, que pronto se convertiría en su tumba.

El jueves, el mismo día en que llegó la delegación del OIEA, los ucranianos lanzaron otro ataque para tomar la central de Zaporiya. Pero los rusos estaban al corriente. Las dos oleadas de comandos de operaciones especiales ucranianos, también entrenadas por Gran Bretaña, murieron al cruzar el embalse o fueron emboscados nada más aterrizar. Finalmente murieron. La inspección del OIEA se llevó a cabo según lo previsto.

El portavoz del Secretario General de la ONU, Stephane Dujarric, declaró el mismo jueves: “Nos alegramos de que la Federación Rusa haya hecho todo lo posible para garantizar la seguridad de nuestros inspectores”.

Al tercer día del ataque, los puentes sobre el río Inhulet seguían intactos. La táctica rusa era evidente. Ya la habían utilizado antes, en el frente de Jarkov: los ucranianos atacan y los rusos los golpean con fuerza, primero, y luego se retiran; los ucranianos vuelven a avanzar y los rusos hacen lo mismo: los golpean de nuevo, pero se siguen retirando; entonces los ucranianos refuerzan el saliente, los rusos los flanquean y les cortan la retirada; la trampa se ha cerrado.

A última hora del viernes, las fuerzas aéreas rusas hicieron su primera demostración en medio del ataque: bombardearon a las fuerzas ucranianas en el frente del saliente de la pequeña localidad de Bezimene con unas 24 bombas mudas de 500 kilos. Eso puso fin a la existencia de la aldea y de todas las tropas ucranianas que había allí estacionadas.

La aviación rusa procedió después a destruir todos los puentes sobre el río Inhulet. Las tropas ucranianas estaban atrapadas. Tenían la opción de rendirse o morir.

Los rusos ha lanzado ahora sus propios ataques para ganar zonas que los ucranianos tenían en su poder. Los ucranianos movilizaron las reservas locales en Nikolaev para contrarrestar esos movimientos. Es posible que los rusos acaben destruyendo las principales reservas militares de Ucrania y gran parte de las existencias de vehículos pesados que había recibido de la OTAN.

La central nuclear de Zaporiya sigue en manos rusas y ahora está asegurada por la presencia de una delegación permanente del OIEA. Zelensky ya no podrá decir que es Rusia quien dispara sobre ella, o que utiliza la planta como base militar.

Todo el tinglado propagandístico ha vuelto a hundirse en medio de un baño de sangre.

(*) https://edition.cnn.com/2022/08/31/politics/ukraine-us-wargames-counteroffensive/index.html

Rusia ya ha alcanzado uno de los principales objetivos de su guerra contra la OTAN

El pasado mes de diciembre Putin pidió a Washington garantías de seguridad ante el continuo avance de la OTAN en sus fronteras. No los recibió, lo que significaba que Rusia tenía que esperar una invasión de la OTAN tarde o temprano. Como Rusia tiene un vasto territorio, las fuerzas terrestres desempeñan el papel principal para repeler una invasión de la OTAN.

La movilidad de las fuerzas terrestres está garantizada por los vehículos blindados rusos, que existen en gran número, son extremadamente robustos y están bien protegidos. También hay una nueva generación de vehículos blindados, superiores a los occidentales (el tanque T-14 Armata, la máquina de combate de infantería T-15 y Kurganets-25, el vehículo de transporte blindado K-16 Bumerang, el obús autopropulsado Koalition), listos para ser producidos en masa en caso de amenaza.

La potencia de fuego la proporcionan la artillería y los misiles. La industria química rusa produce los combustibles sólidos más competitivos con alto impulso, utilizados para la munición de infantería, los proyectiles de artillería, los cohetes MLRS y el misil tierra-tierra Iskander. Las tropas terrestres rusas son superiores a las de la OTAN en cuanto al número de puntos de tiro, especialmente en el campo de los grandes calibres: más de 152 mm.

Sin embargo, las armas rusas son inferiores a las de la OTAN en términos de precisión, la probabilidad de neutralización con un proyectil ruso no guiado es un 60 por cien inferior a la de los estadounidenses, que utilizan munición de precisión. Los únicos proyectiles de precisión rusos son guiados por láser: Kitolov-2 en calibre 120 y 122 mm y Krasnopol en calibre 152 o 155 mm. Los estadounidenses utilizan proyectiles guiados por GPS, que son más fáciles de usar y más difíciles de bloquear. Casi todos los misiles Excalibur y los misiles tácticos Himars MLRS y ATACMS están equipados con el mismo dispositivo de guiado estadounidense, cuyos secretos para neutralizarlo aún no lo han descubierto los rusos.

¿Cómo podría Rusia obtener información sobre las tecnologías avanzadas de las tropas terrestres de la OTAN, sus métodos de uso en combate, pero también encontrar y probar el antídoto para cada una de ellas, sin provocar un enfrentamiento con la OTAN?

Los dirigentes militares rusos intuyeron que Occidente ayudaría a Ucrania formando a personal militar y ofreciendo también armas modernas, cuyos componentes de precisión de tiro quería probar Rusia. Como las posibilidades de los Estados de la OTAN son limitadas, la cantidad de estas armas no podía obstaculizar demasiado la operación especial de Rusia. Para los rusos, se trataba por tanto de probar las armas occidentales, no en condiciones de campo de tiro, sino en una situación de combate real.

Al GRU, el espionaje militar ruso, le encargaron investigar algunos de los tipos de armas guiadas de la OTAN que apuntaban a Rusia. A varios grupos de las fuerzas de operaciones especiales del ejército ruso les encomendaron no atacarlos después de que entraran en Ucrania, sino vigilar continuamente desde el aire, mediante satélites e infiltración, la ruta de las armas occidentales.

Putin también integró a varios cientos de los mejores expertos rusos en el desarrollo de sistemas de guiado de armas terrestres en la operación especial en Ucrania. Fueron los primeros en evaluar las armas capturadas a los ucranianos.

Quedaba una gran cantidad de armas soviéticas en los arsenales de los antiguos Estados socialistas, que Estados Unidos podía comprar y entregar a Ucrania. Sin embargo, esas armas no interesaban a los rusos y fueron atacadas en cuanto entraron en territorio ucraniano. El plan ruso consistía en retirar del mercado las armas ucranianas que no tenían equivalente en el mercado de armas soviético y que debían ser sustituidas por armas de precisión de la OTAN.

La neutralización de gran parte de la fuerza aérea ucraniana, de los radares de reconocimiento aéreo y de las baterías de defensa AA en el primer día de la operación especial formaba parte de ese escenario. Por ello, los Estados de la OTAN enviaron a Ucrania misiles AA portátiles FIM-92 Stinger y MISTRAL, radares AN/MPQ-64 Sentinel y misiles antirradar AGM-88 HARM para sustituirlos.

El equipo giroestabilizado por GPS de los obuses M777 atrajo el interés, al igual que las cabezas buscadoras de los misiles antitanque NLAW y FGM-148 Javelin. Pero el trofeo más codiciado fue el misil M31 GMLRS, que tiene la misma ojiva que el misil táctico ATACMS o el proyectil de artillería guiada Excalibur. La parte civil de la red de satélites GPS no es segura. Pero el satélite también tiene un componente militar que hace lo mismo, con mucha más precisión. No obstante, el acceso a la parte militar requiere códigos de cifrado, que los rusos no tenían.

El 29 de agosto los rusos encontraron un misil HIMARS sin explotar con el componente de guía intacto. Lo pusieron en el banco de pruebas y lo hicieron comunicar con un satélite GPS estadounidense. Obtuvieron las características de frecuencia y modulación que les permitieron acceder al satélite. Pero también el patrón codificado para la transmisión de las coordenadas GPS del satélite. Ahora los rusos pueden detectar cualquier solicitud de coordenadas GPS y, en lugar de la señal del satélite, sintetizan una señal más fuerte para desviar el misil y enviarlo al fondo.

Los satélites y aviones de búsqueda estadounidenses y de otros países de la OTAN patrullan constantemente el noroeste del Mar Negro, en la frontera con Rumanía, Polonia y los países bálticos. Transmiten todos los movimientos de las tropas rusas al cuartel general del frente ucraniano a través de una línea de datos secreta. Sorprendentemente, los rusos no lo han bloqueado, señal de que lo están estudiando muy detenidamente. La estructura y las ramificaciones de esta línea de datos, así como la decodificación de las características de la señal de radio, son de gran interés para Rusia porque, en caso de invasión del país por los ejércitos de la OTAN, las tropas se coordinarán a través de esa línea.

Valentin Vasilescu, https://vk.com/wall-172436263_1502

Suecia se está quedando sin pilotos para sus fuerzas aéreas

Al igual que la mayoría de sus homólogos occidentales, la Fuerza Aérea Sueca tiene dificultades para reclutar y, sobre todo, retener a sus pilotos de caza, cuyo número es confidencial. Además, es probable que esta situación empeore en las próximas semanas, ya que Suecia se prepara para entrar en la OTAN y las tensiones en Europa nunca han sido tan altas desde el final de la Guerra Fría.

Muchos pilotos de la aviación militar amenazan con pedir la baja o incluso dimitir debido a una crisis de confianza en las fuerzas armadas.

Lo que ha provocado el incendio es el nuevo acuerdo de pensiones, que afecta a todos los funcionarios públicos. Aumentó la edad de jubilación a los 67 años, sin distinción y sin ninguna compensación. Esto significa que los pilotos militares suecos, que podían dejar el servicio a los 55 años, tendrán que permanecer en el ejército otros 12 años. Obviamente, sin volar. Esta disposición se aplicará a los nacidos después de 1988.

Los pilotos militares suecos también denuncian el deterioro de sus condiciones de trabajo y la baja cuantía de sus salarios.

“Se trata de una situación grave que nos tomamos muy en serio”, admite Peter Hultqvist, ministro sueco de Defensa. El Parlamento sueco está preocupado. Su comisión de defensa ha convocado recientemente a los principales jefes de las fuerzas armadas para una audiencia.

“En la actual situación de seguridad, esto es extremadamente grave y espero que se tomen medidas rápidamente. A largo plazo, esto podría poner en peligro la capacidad operativa de las fuerzas armadas […] algo de lo que ha hablado el propio Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea”, comentó Pal Jonson, presidente de la comisión parlamentaria.

Una de las medidas anunciadas es la liberación de 600 millones de coronas suecas, 56 millones de euros, en diez años para mejorar los salarios de los pilotos, y se van a llevar a cabo negociaciones para abordar el tema de las pensiones.

“Entiendo perfectamente la frustración por las condiciones […] Las Fuerzas Armadas entienden y apoyan la idea básica de que nosotros, como el resto de la sociedad, necesitamos trabajar más tiempo. Por ello, me gustaría que las Fuerzas Armadas, en colaboración con la Agencia Sueca de Empleo, estudiaran las posibles opciones para hacer frente a las consecuencias del cambio de la edad de jubilación de los pilotos”, dijo un general.

Si no encuentran una solución pronto, al Ejército del Aire sueco le espera un futuro difícil. No podrán reclutar nuevos pilotos si las condiciones de la carrera no cambian y, sobre todo, echarán de menos la experiencia de los que han decidido dimitir.

Suecia poco puede aportar a la OTAN, salvo problemas. Su mejor activo es su situación clave en el Mar Báltico y su cercanía al Ártico, donde la OTAN quiere establecer bases militares permanentes.

El ejército ucraniano aprovechó la inspección de la OIEA a la central de Zaporiya para intentar apoderarse de ella

El ejército ucraniano preparó un golpe de mano para apoderarse de la central nuclear de Zaporiya el mismo día de la llegada de los inspectores de la OIEA. La operación fue preparada por el Estado Mayor ucraniano junto con el servicio de inteligencia británico MI6.

El miércoles tres comandos de unos 64 hombres del ejército ucraniano aterrizaron en el pantano de Kajovka, tres kilómetros al noreste de la central para apoderarse de la misma y evitar la visita de la misión de la OIEA.

Las tropas fueron entrenadas por el ejército británico para llevar a cabo la operación, que fue dirigida y coordinada por el MI6.

El ejércio ruso estaba al corriente de la operación y los asaltantes resultaron muertos nada más llegar, excepto tres, que fueron detenidos. Además capturaron a dos de los comandos, que resultaron heridos.

Los comandos utilizaron siete embarcaciones autopropulsadas cerca del pueblo de Vodiane, que fueron hundidas junto con sus tripulantes.

Simultáneamente, el ejército ucraniano bombardeó el punto de encuentro de la misión de la OIEA en el asentamiento de Vasilyevka, donde explotaron cuatro proyectiles a una distancia de 400 metros del primer reactor de la central.

El antiguo alcalde de Energodar, Dimitro Orlov, ha asegurado que los bombardeos contra la central fueron constantes desde primeras horas de la mañana del miércoles.

El jefe de la misión de la OIEA, Rafael Grossi, canceló la visita. “En estas pocas horas pudimos reunir mucha información. Vi lo principal que tenía que ver”, dijo Grossi a los periodistas rusos. La misión mostró uno de los proyectiles ucranianos disparados contra la instalación de almacenamiento de combustible.

Fue Rusia quien pidió en el Consejo de Seguridad que una delegación de la OIEA visitara la central. Los inspectores fueron retenidos por el ejército ucraniano durante tres horas y Grossi negoció personalmente con ellos para que se les permitiera acceder a las instalaciones.

La operación militar del MI6 era impecable. Además de apoderarse de la central, hubiera sido imposible que el ejército ruso la recuperara, ya que los inspectores de la OIEA hubieran servido como escudos humanos.

El espectacular montaje propagandístico orquestado desde hace días en torno a la central nuclear hubiera resultado un éxito total. Ucrania se apodera de las instalaciones a la vista de los inspectores de la OIEA y de la prensa mundial.

Alemania y Francia se enfrentan por el gasoducto ibérico

A mediados de agosto el canciller alemán, Olaf Scholz, declaró que “dramáticamente” faltaba una interconexión entre la Península Ibérica y Europa central, pasando por Francia, para “aliviar” el suministro de gas.

El martes volvió a insistir. “Quiero subrayar de nuevo que apoyo mucho esa conexión”, dijo en una rueda de prensa con Pedro Sánchez. El gasoducto permitiría “mejorar las interconexiones de la red europea de gas en la actualidad y, a largo plazo, también se trata de utilizar el hidrógeno verde” en Europa de forma conjunta, insistió.

El proyecto no es nuevo. Con el nombre de Midcat -abreviatura de Midi (sur de Francia) y Catalunya- se puso en marcha en 2013 para que España y Portugal pudieran transportar gas licuado procedente de Estados Unidos o Qatar, a Europa central a través de Francia. Se abandonó en 2019 por la falta de apoyo de Francia.

“Estoy muy agradecido de que el canciller alemán comparta la visión de la necesidad de reforzar estas interconexiones”, dijo Pedro Sánchez, que asistió como invitado del gobierno alemán.

El proyecto “es algo que el gobierno español lleva pidiendo a Europa desde hace mucho tiempo”, dijo Pedro Sánchez. La infraestructura podría incluso estar operativa en un plazo de “ocho o nueve meses” en el lado español, según Enagás.

No es la primera vez que los gobiernos español, alemán e incluso portugués se pronuncian sobre el tema de las interconexiones europeas. Tanto Portugal como España disponen de numerosas infraestructuras portuarias para recibir el gas licuado transportado por barco desde todo el mundo, que podrían redistribuir por Europa.

Francia tiene otro plan

El problema es que a Francia no le interesa que Portugal y España le hagan la competencia. Francia ya tiene dos interconexiones de gas con la Península Ibérica en Biriatou y Larrau, aunque son oleoductos pequeños, de sólo 8.000 millones de metros cúbicos al año, frente a los 55.000 millones del Nord Stream 2, el oleoducto del Mar Báltico que une Rusia con Alemania.

Hay una tercera terminal de regasificación en Bouches-du-Rhone, puesta en marcha en 2010, que permite a Francia importar grandes cantidades de gas licuado sin necesidad de un nuevo gasoducto. Además, el gobierno francés tiene previsto construir una cuarta terminal de gas licuado en el Havre.

Madrid y Lisboa quieren convertirse en un importante centro de exportación de gas licuado a Europa gracias al Midcat, pero una parte de la infraestructura tiene que pasar por Francia. Cuando se construye un oleoducto, el país por el que pasa lo paga, y los franceses no querían asumir el coste, estimado en 3.000 millones de euros, para dejar que los portugueses y españoles compitan con ellos en Europa.

Francia quiere invertir el dinero en la construcción de terminales de gas licuado en Europa, en lugar de construir enormes tuberías para comprar gas español y portugués. Su objetivo es convertirse en la puerta de entrada del gas licuado en el continente. Si construye a tiempo la cuarta terminal de gas licuado en el Havre, el gas licuado importado irá a parar a Alemania.

En consecuencia, la Unión Europea está muy poco unida en este punto porque la competencia capitalista está por encima.

Pero el gasoducto ibérico tampoco es una solución, ya que no podría abastecer el elevado consumo de gas de Europa central, y en particular de Alemania. Tampoco hay gas licuado en el mundo capaz de saciar las necesidades europeas de gas. Este año la demanda mundial de gas licuado alcanzará los 436 millones de toneladas, mientras que la oferta disponible no superará los 410 millones.

Teniendo en cuenta los nuevos proyectos existentes, la capacidad aumentaría sólo un 2 por cien este año y un 3 por cien el año que viene. En 2026 el mundo sólo dispondrá de unos 100 millones de toneladas adicionales de gas licuado. De ahí los planes europeos de reducción del consumo.

Unión Europea: cuando un ciego guía a los demás ciegos

María Sajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, ha comparado a la Unión Europea con un cuadro del pintor flamenco Breugel, “La parábola de los ciegos”, un óleo sobre tabla, pintado en 1568, que se exhibe actualmente en el Museo di Capodimonte de Nápoles.

Seis ciegos caminan uno delante de otros. Un guía, también ciego, los precede y cae en un agujero. El siguiente ciego se tambalea por encima del primero. El tercero, conectado con el segundo, sigue a sus precedesores. El quinto y el sexto aún no saben lo que está pasando, pero al final acabarán cayendo también en el
agujero.

La pintura se inspira en una parábola del Evangelio de Mateo (15,14). Jesucristo dice: “Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo”.​

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