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La CIA dirige los sabotajes en territorio ruso

La CIA ha estado utilizando los servicios de inteligencia de un país europeo de la OTAN para llevar a cabo sabotajes dentro de Rusia desde la invasión de Ucrania en febrero, informó el sábado el periodista de investigación Jack Murphy en un largo reportaje, citando a antiguos funcionarios de inteligencia y militares estadounidenses (1).

Murphy afirma que no había personal estadounidense sobre el terreno en Rusia, pero que las operaciones estaban siendo dirigidas por la CIA. Estados Unidos está utilizando los servicios de inteligencia de un aliado para añadir una capa adicional de negación plausible, y un ex funcionario de operaciones especiales de Estados Unidos le confirmó al periodista que esa capa fue un factor importante para que Biden diera su visto bueno a los ataques.

Las fuentes no nombran el país de la OTAN cuya inteligencia se utilizó en el informe porque “podría poner en peligro la seguridad operativa de las células que siguen operativas dentro de Rusia”.

“Cuando trabajé con editores de publicaciones de gran tirada, en un caso me pidieron que hiciera cosas ilegales y poco éticas, y en otro caso, tuve la sensación de que un alto funcionario de la CIA pudo editar mi artículo haciendo declaraciones confidenciales, antes de que se filtrara”, escribe Murphy.

La campaña secreta dentro de Rusia lleva años desarrollándose. Dos antiguos militares afirmaron que los servicios de espionaje del país de la OTAN ocultaron un alijo de explosivos y material en Rusia hace más de una década, y que parte del material se utilizó recientemente.

Un antiguo oficial de operaciones especiales de Estados Unidos y una persona estadounidense informada sobre la campaña dijeron que la CIA no participó en las operaciones del país de la OTAN en Rusia hasta 2014. La primera vez que células durmientes entraron en Rusia, dirigidas tanto por la CIA como por el aliado de la OTAN, fue en 2016, y otras entraron en el país en años posteriores.

El aliado de la OTAN proporcionó a los agentes activos la manera de explicar su presencia en Rusia y documentos para respaldarlas. Cuando Rusia invadió Ucrania, el servicio de espionaje del aliado de la OTAN activó sus células durmientes dentro de Rusia mediante comunicaciones secretas, y estaban listas para recibir órdenes sobre los objetivos a atacar.

No está claro de cuántos atentados son responsables las células durmientes, pero se han producido una serie de misteriosas explosiones en instalaciones militares, centrales eléctricas y ferrocarriles rusos desde la invasión. El artículo de Murphy sugiere que puede haber saboteadores detrás del incendio que se produjo en abril en el instituto de investigación de las Fuerzas de Defensa Aeroespacial rusas, en el que murieron más de 20 personas.

Las operaciones de sabotaje que dirige la CIA requieren la aprobación presidencial. Obama firmó una aprobación antes de dejar el cargo que autorizaba una acción encubierta contra Rusia tras las acusaciones infundadas de injerencia de Moscú en las elecciones de 2016, una afirmación que nunca se ha probado (2).

Según el Washington Post, la firma de Obama permite “instalar armas cibernéticas en la infraestructura rusa, el equivalente digital de bombas que podrían explotar si Estados Unidos se encontrara en un creciente intercambio con Moscú” (3). Murphy cita a un antiguo agente de la CIA según el cual la firma de Obama también permitía operaciones de sabotaje contra Rusia, aunque otros antiguos funcionarios con los que habló dijeron que las operaciones actuales habrían requerido una enmienda o una aprobación totalmente nueva.

Ucrania ha intensificado recientemente sus propios ataques dentro del territorio ruso y, según The Times, el Pentágono ha aprobado tácitamente recientes ataques con drones que han alcanzado bases aéreas en territorio ruso (4).

(1) https://jackmurphywrites.com/169/the-cias-sabotage-campaign-inside-russia/
(2) https://original.antiwar.com/dave_decamp/2020/10/28/hunters-emails-even-the-russiagaters-dont-think-its-russian-disinformation/
(3) https://www.washingtonpost.com/world/2022/04/23/ukraine-belarus-railway-saboteurs-russia/
(4) https://news.antiwar.com/2022/12/11/pentagon-gives-tacit-support-for-ukrainian-drone-attacks-deep-inside-russia/

Marruecos imponía las decisiones parlamentarias de Bruselas sobre el norte de África

Entre 2014 y 2015 un pirata informático que utilizaba el apodo de “Chris Coleman”, filtró una serie de documentos confidenciales del gobierno de Rabat. Entre ellos había una nota diplomática fechada en octubre de 2011 enviada desde Bruselas, informando de un contacto entre Abderrahim Atmoun, representante de la misión diplomática marroquí ante la Unión Europea, y el eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri.

Durante la reunión, el asesor de Panzeri llevó un mensaje para enviar a Rabat. Hasta aquí todo era normal, sobre todo porque Panzeri era Presidente de la Comisión para el Magreb del Parlamento Europeo e iba a visitar Rabat dos semanas más tarde.

Pero había algo muy raro. Para guardar las apariencias, antes de viajar a Rabat, Panzeri debía hacer escala en Tinduf, en el campo de refugiados de saharauis. Era “fundamental para reforzar la credibilidad de Panzeri ante Argelia y el Polisario” que, de otro modo, le habrían considerado demasiado pro-marroquí, explica el documento.

En otra nota, fechada en 2013, la misma misión diplomática anunciaba un plan para contrarrestar a los opositores de Marruecos en el Parlamento Europeo con conferencias, debates y visitas coordinando su “acción con el presidente de la delegación magrebí en el PE [Parlamento Europeo], Antonio Panzeri, íntimo amigo de Marruecos”.

Los servicios secretos de Rabat actuaban a la sombra de un centro de estudios en Bruselas que frecuentaba Atmoun. Era uña y carne con Panzeri. Las investigaciones de la fiscalía belga hacen referencia a varias reuniones entre ambos, así como a los viajes de Panzeri a Marruecos.

También se registraron contactos entre Atmoun y el eurodiputado, ahora dimitido de su grupo parlamentario, Andrea Cozzolino. Según el diario belga Le Soir, Atmoun es la figura central de la red de espionaje y corrupción. A través de Atmoun, en 2019 Panzeri suscribió un acuerdo secreto con la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior de Marruecos.

Los vínculos de la red parlamentaria con Qatar se remontan a una época mucho más reciente. Los jueces se centran en un viaje que Panzeri realizó al país del Golfo a principios de noviembre de este año. El objetivo era acallar las voces críticas sobre el Mundial de Fútbol.

Los saharauis están entre las víctimas de la trama

Cuando en 2014 “Chris Coleman” tiró de la manta, Francia había empezado, por fin, a plantar cara a Marruecos. Los tribunales galos citaron al jefe de los servicios de seguridad interior Abdellatif El Hammouchi y el gobierno de Rabat suspendió entonces la cooperación judicial con París.

“Chris Coleman” puso en la red miles de documentos confidenciales de la diplomacia y los servicios de seguridad marroquíes. En parte, son los mismos documentos que han empezado a circular de nuevo seis años después.

En 2017 el caso de espionaje Pegasus volvía a poner a Marruecos en la picota y, de rebote, también a Israel porque en la mayor parte de las filtraciones sobre los asuntos turbios del mundo, siempre aparecen los peones de Tel Aviv.

Cuando “Chris Coleman” filtra los documentos, existía una Comisión Parlamentaria Mixta, compuesta por diputados marroquíes y del Parlamento Europeo, que estaba presidida por Atmoun. La Comisión decidió organizar una auténtica provocación: una de sus sesiones se celebraría en Dajla, en territorio saharaui.

Panzeri aceptó participar en la provocación, cuyo objetivo era dar la impresión de que el Parlamento Europeo reconocía la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. En señal de agradecimiento, Panzeri fue condecorado por el sátrapa Mohamed VI.

El Parlamento Europeo condena a Qatar y exculpa a Marruecos

Las pruebas de la implicación de Marruecos en el escándalo de corrupción que sacude al Parlamento Europeo vienen de lejos. Sin embargo, el jueves de la semana pasada una resolución condenaba a Qatar y exculpaba al reino norteafricano. Las mordidas siguen surtiendo el efecto esperado.

El Parlamento Europeo ha congelado los expedientes en curso con Qatar y, además, ha prohibido actividad de sus grupos de presión en Bruselas. Sin embargo, ha rechazado una enmienda para imponer las mismas medidas a Marruecos.

El ministro de Justicia belga ha apuntado que, cuando se inició la investigación el pasado mes de julio, iba dirigida contra Marruecos, por las presiones sobre el acuerdo de pesca con la Unión Europea, que incluye las aguas saharauis.

Uno de los acusados, Francesco Giorgi, pareja de la Vicepresidenta del Parlamento, Eva Kaili, ha confesado ante la policía y el juez la intervención directa de la DGED, la inteligencia exterior marroquí, en la red, y, en particular, de su director, Mohamed Yassin Mansuri.

Una red de espionaje marroquí dirigía la trama de eurodiputados corruptos

El origen de la investigación a los eurodiputados no fue por corrupción, sino que se encuentra, desde hace meses, en los servicios secretos de Bélgica, que sospechan que hay “injerencias extranjeras” en procesos de decisión legislativos, según el periódico belga De Standaard (*).

Los medios Politico y Der Spiegel han apuntado que, además de Qatar, el servicio secreto belga investiga la implicación de Marruecos en la trama. Es un caso de seguridad nacional.

Por su parte, De Staandard asegura que la vigilancia de la inteligencia belga no ha comenzado este año, sino que desde principios del año pasado se investigan las “presiones exteriores” en colaboración con otros cinco servicios secretos europeos, de países que aún no se ha desvelado.

El servicio secreto belga entró clandestinamente en la vivienda del cabecilla de la red de espionaje, el antiguo eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri, que ahora dirige la ONG Lucha contra la Impunidad. Allí encontraron entre 600.000 y 700.000 euros, que no tocaron; pero como ya tenían pruebas, decidieron enviar el caso al juez el pasado 22 de julio, cambiando la naturaleza de la investigación como si fuera un caso criminal ordinario.

La punta de un iceberg

De Staandard sostiene que la trama es la punta de un iceberg, porque los servicios secretos sólo han desclasificado una parte de la investigación, lo que da a entender que aún quedan documentos por conocer. El ministro de Justicia belga, Vincent Van Quickenborne, ha dicho que estamos ante un “cambio de juego en el que la Seguridad del Estado ha estado trabajando durante más de un año, junto con los servicios de inteligencia extranjeros, para mapear sospechas de soborno de miembros del Parlamento Europeo por parte de varios países”.

En su etapa de eurodiputado, Panzeri fue miembro de la delegación responsable de las relaciones con los países del Magreb. Según Der Spiegel, Panzeri recibió sobornos de manos del diplomático Abderrahim Atmoun, actual embajador de Marruecos en Polonia, cuyos vínculos con el europarlamentario italiano se remontan a 2015, cuando Panzeri era jefe de la comisión Unión Europea-Marruecos.

A través de Atmoun, en 2019 Panzeri suscribió un acuerdo secreto con la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior de Marruecos.

La esposa y la hija de Panzeri, detenidas en Italia, ayudaron al eurodiputado a transportar los “obsequios” que les entregaba el embajador marroquí.

Durante mucho tiempo se ha sospechado que muchos eurodiputados, especialmente los de partidos socialistas europeos, trabajaban entre bastidores a favor de Marruecos, siguiendo el ejemplo de Gilles Pargneaux, parlamentario socialista francés y ex presidente del grupo de amistad Unión Europea-Marruecos.

La antigua eurodiputada socialista portuguesa Ana Gomes ha denunciado las posiciones defendidas por “Panzeri y sus colegas” para “frustrar resoluciones en relación con el Sáhara Occidental y los derechos humanos en Marruecos. Son infinitas las peleas que tuvimos por estos asuntos”.

La eurodiputada del BNG Ana Miranda también ha lamentado que los “grandes grupos” ignoraran previamente las denuncias que hicieron los verdes por el “acoso” al que estaban siendo sometidos de parte de grandes grupos de presión. “Existen injerencias de países como Marruecos o Qatar”, ha advertido Miranda.

La red ya se destapó en 2018 pero nadie hizo nada

En noviembre de 2018 el eurodiputado Philippe Lamberts envió una carta a Antonio Tajani, que entonces era presidente del Parlamento Europeo. Le pedía que investigara el papel de algunos de sus colegas en materia de cabildeo, especialmente a favor de Marruecos.

Lamberts se hacía eco de una información del EUobserver titulado “Exposed: how Morocco is pressing the EU over its claim to Western Sahara”. La red de eurodiputados que trabajaban para Marruecos había creado una fundación con antiguos ministros marroquíes en la empresa de cabildeo Hill Knowlton Strategies, situada a 150 metros del Parlamento Europeo.

Los eurodiputados presionaban para respaldar un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, que debía votarse en el pleno en enero de 2019. La red de eurodiputados eran miembros de una fundación conocida como EuroMedA, que no figura en el registro de grupos de presión de la Unión Europea.

El socialista francés Gilles Pargneaux, la liberal francesa Patricia Lalonde, la centroderechista rumana Romona Manescu y la liberal belga Frédérique Ries formaban parte del grupo de eurodiputados implicados de la trama.

Los intentos marroquíes de comprar eurodiputados también están relacionados con la votación sobre los acuerdos comerciales entre Marruecos y Europa, ha denunciado esta mañana el antiguo eurodiputado José Bové, quien ha apuntado alto, señalando al íntimo amigo del rey de Marruecos y jefe del gobierno marroquí, Aziz Ajannouch.

En declaraciones a la radio, Bové ha afirmado que fue abordado por Ajannouch cuando era ponente de la Comisión de Comercio Exterior entre 2009 y 2014. “Cuando hay intereses económicos colosales en juego, los Estados presionan, y algunos eurodiputados sinvergüenzas se aprovecharon de ello”, ha declarado.

“Como ponente del acuerdo de libre comercio de frutas y hortalizas con Marruecos, me opuse a este proyecto porque perjudicaba a los productores marroquíes y europeos”, ha explicado el antiguo eurodiputado. Molestó tanto al gobierno marroquí que intentaron hacerle cambiar de opinión a cambio de sobornos. “Me ofreció traerme un regalo a Montpellier, en un café discreto, y que nos viéramos entre Navidad y Año Nuevo”, dijo Bové, afirmando que efectivamente se trataba de una suma de dinero que el enviado especial de Mohamed VI iba a entregarle.

Detrás de las asociaciones de amistad con Marruecos se esconde un “club privado”, ha dicho Bové, subrayando que estas prácticas mafiosas son llevadas a cabo por eurodiputados “de todas las tendencias políticas”.

(*) https://www.standaard.be/cnt/dmf20221214_97570680

75 años de la CIA en Ucrania (y 2)

Aunque Yeltsin opuso cierta resistencia, el gobierno de Clinton consiguió ampliar la OTAN a Polonia, la República Checa y Hungría, violando los acuerdos alcanzados entre George H.W. Bush y Mijail Gorbachov de no extender la organización militar “ni una pulgada” hacia el este.

Esta falsa promesa debía ser una concesión a los soviéticos para no bloquear la reunificación alemana y el ingreso en la OTAN.

Así comenzó una progresión constante de la ampliación de la OTAN, que certificó a Ucrania como futuro miembro asociado de facto y dio lugar a envíos de armas, entrenamiento armamentístico y juegos de guerra coordinados con el ejército ucraniano para preparar la guerra con Rusia, así como a cuentas bancarias para los políticos ucranianos que cooperaron.

Vladimir Putin ha demostrado ser un dirigente ruso muy superior, dando un giro a la economía, poniendo en cintura a muchos oligarcas y restaurando la confianza en el Estado ruso. En Ucrania, Estados Unidos vio las elecciones presidenciales de 2004 como una oportunidad para arrancar a Ucrania de la influencia rusa.

Además de las visitas de altos funcionarios al país, Estados Unidos intervino a través de otros canales, como las organizaciones de cambio de régimen, la Fundación Nacional para la Democracia, la USAID, la Casa de la Libertad, el Instituto de la Sociedad Abierta de George Soros (ahora Fundaciones) y la omnipresente CIA, para bloquear la elección del prorruso Viktor Yanukovich e instalar a un neoliberal proestadounidense, Viktor Yuschenko, como presidente.

Con la ayuda de Estados Unidos, Yushchenko ganó, pero fracasó estrepitosamente como presidente. La alarma de incendio volvió a sonar para Estados Unidos en 2010, cuando Yanukovich fue elegido presidente. Para entonces, Yushchenko estaba totalmente desacreditado como dirigente, ya que sólo había recibido el 5,5 por cien de los votos en la primera vuelta, que lo eliminó. A Estados Unidos le costó mucho elegir a los ganadores.

Las protestas antigubernamentales de 2013-2014, que comenzaron pacíficamente en el Maidan (plaza) de Kiev, fueron espoleadas por las visitas a las calles de la subsecretaria de Estado estadounidense y experta en cambio de régimen Victoria Nuland, que se reunió en repetidas ocasiones con golpistas. A ella se unieron los senadores John McCain (republicano) y Chris Murphy (demócrata), que se subieron a un escenario en la plaza con el dirigente neonazi Oleh Tyahnybok para ofrecer el apoyo de Estados Unidos, presumiblemente sin permiso oficial, al derrocamiento ilegal de Yanukovich.

Esta vez, la CIA estuvo más involucrada en la eliminación del presidente de origen ruso y muy probablemente ayudó a preparar a las milicias de extrema derecha que participaron en los disparos de francotiradores y en las masacres de policías y manifestantes en el Maidan que obligaron a Yanukovich a huir. El New York Times atribuyó falsamente los disparos a su gobierno. Esto desencadenó la resistencia al derrocamiento en la región de Donbas, de mayoría rusófona, que a su vez fue respondida con un asalto por el gobierno golpista de Kiev y la muerte de 14.000 soldados y civiles hasta 2022.

En entrevistas con periodistas europeos en junio de 2022, Petro Poroshenko, que fue informador habitual de la embajada estadounidense en Kiev antes de ser apadrinado por Estados Unidos para convertirse en presidente en 2014, dijo que durante su mandato firmó los acuerdos de Minsk con Rusia, Francia y Alemania y acordó un alto el fuego simplemente como una estratagema para ganar tiempo para la creación de un ejército y los preparativos de guerra.

“Nuestro objetivo”, dijo, “era, en primer lugar, poner fin a la amenaza, o al menos retrasar la guerra, para que pudiéramos tener ocho años para restaurar el crecimiento económico y construir unas fuerzas armadas fuertes.

La guerra de la propaganda

El Presidente Biden y otros funcionarios públicos han utilizado repetidamente la expresión “ataque no provocado” para calificar los motivos de Rusia como mera agresión territorial. Estas afirmaciones se hacen sin pruebas creíbles, como si invocar el nombre de Putin fuera suficiente para establecer cualquier afirmación sobre él o el Estado ruso como prueba por su mero enunciado.

El problema, como han señalado muchos observadores, es que los principales medios de comunicación son poco más que una herramienta de transmisión y amplificación gráfica nacional e internacional del consenso estatal y de la clase dominante.

Por supuesto, esto no es nuevo, ya que se ha descubierto que más de 400 periodistas de los principales medios de comunicación sirvieron como ojos y oídos de la CIA durante gran parte de la Guerra Fría, como informó el periodista del Watergate Carl Bernstein. Hay pruebas de que al menos algunos periodistas siguen actuando como mensajeros de la Agencia.

Estos conocedores de Washington tienen dificultades para entender lo que constituye una provocación. La expansión de las fuerzas hostiles de Estados Unidos y la OTAN y los juegos de guerra a las puertas de Rusia, incluidos los planes de añadir a Ucrania y Georgia a la lista de miembros, son claramente provocaciones. Y si la memoria de Biden está mínimamente intacta, recordará cómo el gobierno de Kennedy trató la presencia de una única base militar soviética en el hemisferio occidental (en Cuba) como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. En este caso, los soviéticos tuvieron el sentido común de echarse atrás.

El golpe de mayo de 2014, que incluso el presidente títere de Estados Unidos, Poroshenko, admitió que era inconstitucional (es decir, ilegal), y la posterior prohibición del idioma ruso y el llamamiento a la limpieza étnica general en las instituciones públicas y los medios de comunicación por parte de su gobierno, fueron provocaciones. También lo fueron los asaltos militares en la región de Donbas instigados por el batallón neonazi Azov, armado y entrenado por Estados Unidos, desde 2015.

Justo antes de la invasión rusa, Kiev colocó una formación masiva de tropas en la frontera con las provincias separatistas, Donetsk y Luhansk.

La secesión de Kosovo, tras 78 días de bombardeos estadounidenses sobre Serbia, aliada de Rusia, contó con el pleno apoyo de Washington y, para los rusos, sirvió de precedente para el desmembramiento de Crimea.

Antes de la invasión rusa, Volodymyr Zelensky lanzó purgas autoritarias contra los partidos de la oposición acusados de dar voz a los ucranianos de habla rusa. Poroshenko y Zelensky se negaron a respetar los acuerdos de Minsk. También eran provocaciones.

De hecho, la historia de 75 años de esfuerzos de Estados Unidos por destruir la soberanía de los estados soviéticos y rusos es una provocación sin fin. La agresión de Estados Unidos y la OTAN contra los aliados rusos en Siria y Serbia (y China), las “revoluciones de colores” en Bielorrusia, Serbia, Georgia, Ucrania y otros lugares de la antigua región soviética, y la creciente lista de sanciones contra Rusia son todas formas de agresión. La amnesia de los grandes medios de comunicación en esta historia reciente sería difícil de entender sin comprender que en realidad sirven como instrumentos de propaganda estatal, lo que Louis Althusser llamó aparatos ideológicos de Estado.

Como dijo Noam Chomsky: “Es bastante interesante que en el discurso estadounidense sea casi obligatorio referirse a la invasión como una “invasión no provocada de Ucrania”. Búscalo en Google y encontrarás cientos de miles de visitas. Por supuesto que fue provocado. Si no, no se referirían a ella todo el tiempo como una invasión no provocada”.

Si Chomsky no es lo suficientemente convincente, tal vez los belicistas de Estados Unidos y la OTAN podrían escuchar al Papa Francisco, ciertamente no rusófilo, que ha señalado que la invasión es el resultado de “la OTAN ladrando a las puertas de Rusia… No puedo decir si fue provocado, pero tal vez lo fue”.

Propaganda victimista

El diluvio de propaganda de los principales medios de comunicación contra Rusia y el embargo de las voces que cuestionan la historia oficial sobre el golpe de Estado de 2014 y el conflicto ruso-ucraniano exponen a la democracia estadounidense como un modelo que no merece ser emulado. Hay pocos estados autoritarios, por no decir ninguno, en los que la supresión de la información esté tan extendida e institucionalmente arraigada como en Estados Unidos.

Ya he hablado en otro lugar de la presencia masiva de antiguos funcionarios militares y de inteligencia vinculados a las industrias de defensa en los canales de noticias por cable y televisión como “expertos analistas”, así como del uso de la ideología de la supremacía blanca por parte de los periodistas de los principales medios de comunicación para presentar a los ucranianos desplazados como un grupo especial de “víctimas dignas”.

Un elemento central de la información de los medios de comunicación y de la cultura de las celebridades ha sido la representación de Zelensky como un “héroe”, que defiende desinteresadamente a Ucrania contra la tiranía. La imagen del héroe en Estados Unidos es un viejo tropo de una larga línea de ejemplos militares más grandes que la vida, como los personajes de John Wayne en la Segunda Guerra Mundial, la transformación del criminal de la guerra de Vietnam en “héroe de guerra” John McCain, Ronald Reagan, Rambo, el asesino de indios Daniel Boone, y tantos otros.

La propaganda es ahora abiertamente una parte importante del arsenal bélico de Estados Unidos, y el gobierno hace poco por ocultarla. Además de los envíos masivos de armas que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están proporcionando a los ucranianos para que maten a los rusos nacionales y extranjeros, unas 150 empresas de relaciones públicas estadounidenses e internacionales, según PRWeek, incluida una empresa británica con estrechos vínculos con el partido conservador en el poder, se han ofrecido a proporcionar a Ucrania herramientas de propaganda: armas de engaño masivo.

Al mismo tiempo, prácticamente no se ha cubierto el historial de Zelensky en materia de corrupción, un problema endémico para Ucrania, que está clasificada por Transparencia Internacional, financiada por Estados Unidos, Reino Unido y empresas, como el país más corrupto de Europa. Además de no conseguir derribar a los oligarcas que dirigen el país (50 de ellos poseen el 45 por cien de la riqueza del país), incluido su propio mecenas, el multimillonario ucraniano-israelí-chipriota corrupto y sancionado por Estados Unidos, Igor Kolomoisky, el propio Zelensky quedó expuesto en los Papeles de Pandora como un gonif, con millones de dólares escondidos en cuentas en paraísos fiscales en las Islas Vírgenes Británicas y en propiedades en Londres. La prohibición de toda oposición política, mediática e intelectual dificulta que los ucranianos se enteren de sus poco heroicas maquinaciones financieras.

La construcción del enemigo

Hay que tomar en serio la visión del teórico político alemán Carl Schmitt, que argumentaba que los estados-nación poderosos necesitan enemigos para definirse y que sus “acciones y motivos políticos pueden reducirse a la distinción entre amigo y enemigo”. Para Schmitt, el “enemigo” no tiene por qué ser visto como malvado, pero para Estados Unidos, el enemigo siempre está vinculado a nociones religiosas de inmoralidad.

Schmitt acabó poniendo su inteligencia al servicio del Tercer Reich, pero los propios Estados Unidos confirmaron, a través de sus primeras acciones de “permanencia” en Ucrania y otras partes de Europa, que estaban dispuestos a adoptar algunas de las tácticas, si no la ideología, de sus reclutas nazis.

Construir la Unión Soviética, y luego Rusia, como un enemigo sirvió al menos para tres propósitos: crear una amenaza nacional para desviar la atención pública de las enormes desigualdades; justificar la construcción de un imperio de seguridad nacional (policial, imperialista), construido sobre un complejo militar-industrial-mediático, con un extraordinario nivel de gasto militar; y organizar un vasto complejo de propaganda para mantener la legitimidad del Estado como fuerza moral en un mundo amenazado por gobernantes malvados que buscan privar a los estadounidenses de su libertad.

En realidad, es el propio Estados Unidos el que está despojando al país de sus famosas “cuatro libertades” y privando a otros países, especialmente del Tercer Mundo, de sus vías independientes de desarrollo y libertad.

Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo una sociedad altamente militarizada y, de hecho, sólo se ha librado de la guerra durante 15 años de su existencia.

Y cuando Estados Unidos no invade directamente (en 84 países hasta la fecha), patrocina invasiones y golpes de Estado contra países que van en contra de sus intereses estratégicos (Chile, Nicaragua, Indonesia, Yemen, Brasil, Argentina, Angola, Venezuela, R.D. Congo, Gaza, Grecia, Ecuador, Ghana y muchos otros).

La crisis ucraniana es también una guerra patrocinada, ya que el asalto de Kiev a la región del Donbass responde en última instancia a los intereses de Estados Unidos, ya que sus recursos, entre los que se encuentran una “industria del carbón muy desarrollada, la industria metalúrgica del hierro, la construcción de maquinaria, la industria química y de la construcción, los enormes recursos energéticos, la agricultura diversificada y la densa red de transporte” son codiciados por el capital y las finanzas transnacionales.

Más allá de Ucrania se encuentra el vasto territorio de Rusia y una riqueza incalculable de energía, minerales estratégicos y otros recursos que desafían a un sistema capitalista corporativo expansionista y militarista como el de Estados Unidos. Ciertamente, hay salidas a la actual crisis de Ucrania, pero requieren la neutralización del país y su conversión en un Estado desmilitarizado que, con la alianza de Estados Unidos, respete y haga valer los derechos y la igualdad de su población de etnia rusa.

Occidente también debe reconocer, en cierta medida, los legítimos intereses de seguridad de Rusia, que se han visto comprometidos por la horda de fuerzas de la OTAN demasiado cerca de sus fronteras.

El concepto de seguridad del Estado está consagrado en la Carta de la ONU, y para evitar una catástrofe aún mayor, Estados Unidos debe actuar de acuerdo con el dictado de la ONU para la paz y eliminar sus obstáculos a una solución negociada, que redunda en el interés a largo plazo de Ucrania, Rusia y el resto del mundo.

Gerald Sussman https://web.archive.org/web/20221027232459/https:/mronline.org/2022/09/14/ukraine/

75 años de la CIA en Ucrania (1)

Los medios de comunicación han construido una narrativa sobre la “guerra de Putin” que enmascara la expansión imperialista de Estados Unidos en Europa del Este. Se trata de un esfuerzo completamente orwelliano para proyectar sobre Rusia lo que Estados Unidos y su principal aliado imperial, el Reino Unido (que un periodista británico ha descrito como “el remolcador de Estados Unidos”), han estado haciendo continuamente desde 1945, de hecho, durante siglos.

Mirando hacia atrás, Estados Unidos, bajo Truman, iniciaron la política de convertir a los enemigos (Alemania, Japón) en amigos y a los amigos (la importante alianza de guerra con la URSS) en enemigos. La CIA, creada en 1947, fue el principal instrumento clandestino de esta política, colaborando estrechamente con la Organización Neonazi de Nacionalistas Ucranianos (OUN) para llevar a cabo acciones de sabotaje, división y desestabilización del Estado soviético.

La OUN, en particular la facción dirigida por el aliado alemán Stepan Bandera y su segundo al mando, Yaroslav Stetsko, OUN-B, era una organización violentamente antisemita, anticomunista y antirrusa, que colaboró con la ocupación nazi y participó activamente en la masacre de millones de polacos, judíos ucranianos y comunistas étnicamente rusos y ucranianos en la región. Sin embargo, el Washington Post trató a Stetsko como un héroe nacional, un “patriota solitario”.

La alianza entre la OUN y Alemania en 1941 fue apoyada por los dirigentes de las iglesias ortodoxas y greco-católicas ucranianas. El arzobispo de esta última, Andrey Sheptytsky, escribió una carta pastoral en la que decía: “Saludamos al victorioso ejército alemán como liberadores del enemigo. Presentamos nuestros obedientes respetos al gobierno que se ha erigido. Reconocemos al Sr. Yaroslav Stetsko como jefe de estado… de Ucrania”.

Stepan Bandera

Con motivo de la invasión alemana de la Unión Soviética, la OUN colocó carteles en la ciudad ucraniana occidental de Lvov que decían: “No tiren sus armas ahora. Tómalos en tus manos. Destruyan al enemigo…. ¡Pueblo! ¡Saber! Moscú, Polonia, los húngaros y los judíos son sus enemigos. ¡Destrúyanlos!… ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes! ¡Gloria al líder! [Bandera]”

En este llamamiento a la limpieza étnica no se menciona a los alemanes que ocuparon Ucrania en su momento, pero los propagandistas fascistas y neonazis que ahora hacen la guerra en la región del Donbas presentan a sus antepasados como héroes por defender el nacionalismo ucraniano contra los soviéticos y Alemania. El Pentágono ha presionado con éxito al Congreso para que levante las restricciones sobre el entrenamiento y la asistencia militar a grupos, como el Batallón Azov, de ideología fascista o neonazi.

Como en el pasado, la política exterior estadounidense está dispuesta a acoger a estos sectores en su círculo de aliados. El 16 de diciembre de 2021, un proyecto de resolución de la Asamblea General de la ONU fue catalogado como “Lucha contra la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a alimentar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia”.

Se adoptó por una votación registrada de 130 votos a favor (principalmente el Tercer Mundo, que constituye la gran mayoría de la población mundial), 51 abstenciones (principalmente la Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda y Canadá) y dos en contra, ambas de Ucrania y Estados Unidos. Los países de Europa Occidental que Hitler conquistó y ocupó no condenarían las manifestaciones actuales del nazismo y el fascismo.

Truman: los orígenes de la CIA

Harry Truman, el infame senador, dijo en 1940, en respuesta a la Operación Barbarroja, que “si vemos que Alemania está ganando, debemos ayudar a Rusia, y si Rusia está ganando, debemos ayudar a Alemania y dejar que mate todo lo que pueda”. Esto demuestra la poca consideración que tenía por el pueblo ruso y otros pueblos soviéticos, lo que se hizo más evidente cuando llegó a la presidencia.

Durante su mandato en la Casa Blanca, Estados Unidos ayudó a reconstruir la capacidad industrial de Europa Occidental (en gran medida para evitar que comunistas y socialistas ganaran las elecciones), pero también lanzó una guerra contra Corea del Norte, destruyendo prácticamente todas las estructuras del país mediante bombardeos, incluso con armas incendiarias y napalm.

Lanzó la Guerra Fría, aumentó masivamente el presupuesto militar, organizó la OTAN y utilizó armas atómicas sobre poblaciones civiles en Hiroshima y Nagasaki, en gran medida para evitar que los aliados soviéticos ganaran territorio en Japón en los últimos días de la guerra.

Quizá la iniciativa más destructiva de Truman fue la creación de la CIA, un monstruo que, en su opinión, se había descontrolado, y que le dijo a un amigo: “Nunca habría aceptado la creación de la Agencia Central de Inteligencia en cuarenta y siete años si hubiera sabido que se convertiría en la Gestapo estadounidense”, aunque como presidente apoyó sus actividades clandestinas en Europa del Este.

El objetivo inmediato era la Ucrania soviética, que la CIA esperaba, a través de sus proyectos clandestinos, “romper” con saboteadores tras las líneas enemigas.

Su misión fue una transferencia de la agencia de acción secreta de la Segunda Guerra Mundial, la OSS, que había trabajado con grupos partisanos que resistían la ocupación nazi. En Ucrania, Estados Unidos simplemente dio la vuelta a la tortilla apoyando a las organizaciones insurgentes nazis que luchaban contra la Unión Soviética, el país que acababa de salvar a Europa del azote del Tercer Reich de Hitler.

El plan de la CIA, en el marco de sus operaciones de “stay behind” en Europa Central y Oriental, consistía en lanzar en paracaídas a los ucranianos de los grupos ultranacionalistas, en particular de la OUN-B, lo que implicaba el contrabando de armas, el uso de transmisiones de comunicación secretas, espías, comandos, bandolerismo, asesinatos y sabotajes.

Un historial secreto desclasificado de la CIA muestra que la Agencia se negó a extraditar al criminal de guerra de la OUN Bandera a los soviéticos para preservar el movimiento clandestino y los esfuerzos de desestabilización en Ucrania.

En cambio, dos ramas de la CIA, la Oficina de Coordinación de Políticas (OPC) para las operaciones encubiertas y la Oficina de Operaciones Especiales (OSO) para los proyectos clandestinos a los que el gobierno estadounidense daba cobertura, protegieron a la OUN y trabajaron estrechamente con el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) antisoviético “en actividades de guerra psicológica dirigidas contra objetivos polacos, checoslovacos y rumanos en la frontera ucraniana”.

El OPC y la OSO “están de acuerdo en que la organización ucraniana [Consejo Supremo de Liberación de Ucrania], órgano de gobierno de la OUN, ofrece oportunidades inusuales para penetrar en la URSS y ayudar al desarrollo de movimientos clandestinos detrás del Telón de Acero.

La operación de la CIA recibió el nombre en clave de Pbcruet-Aerodynamic, basado en un documento de alto secreto fechado el 17 de junio de 1950.

LA OUN

El congreso del partido de la OUN de agosto de 1939 abogó por un estado “étnicamente uniforme”, concepto que se intensificó después de 1941 con su compromiso de una “operación de purificación contra todos los enemigos de la raza”. Los judíos de Ucrania, que sumaban alrededor de 1,5 millones, fueron prácticamente aniquilados por los alemanes, ayudados por el Ejército Insurgente Ucraniano de la OUN, la policía ucraniana y los ciudadanos ucranianos de a pie. La OUN estaba compuesta por una serie de fascistas ucranianos, nazis y otros elementos extremistas, pero también por Guardias Hlinka eslovacos, SS ucranianos de la 14 División de Granaderos de las Waffen-SS (Galicia) y SS alemanes mercenarios.

El asesinato masivo de polacos (estimado entre 100.000 y 200.000) se intensificó en 1943, con la participación activa del UPA. La OUN-UPA también colaboró con los alemanes para exterminar a miles de rusos ucranianos. Su autoproclamado “primer ministro”, Yaroslav Stetsko, describió a los rusos como una raza bárbara, no europea, descendiente de los mongoles y los hunos.

Después de la guerra, Estados Unidos no vio ningún problema en colaborar estrechamente con Stetsko, quien, en su propia biografía (1941), escribió: “Considero que el marxismo es un producto del espíritu judío, que fue aplicado en la prisión de los pueblos moscovitas por el pueblo moscovita-asiático con la ayuda de los judíos. Moscú y la judería son los mayores enemigos de Ucrania y los portadores de las corruptas ideas internacionales bolcheviques… Por lo tanto, apoyo la destrucción de los judíos y la oportunidad de llevar a Ucrania los métodos alemanes de exterminio de los judíos impidiendo su asimilación”.

Esto ocurrió un año después de que el hombre de Oliver North y futuro presidente de la Liga Anticomunista Mundial, John Singluab, visitara la sede de la OUN-B/ABN de Yaroslav Stetsko en Munich y hablara en la fiesta de cumpleaños simulada de la UPA en el Capitolio.

Retrospectiva

A principios de la década de 1950, después de lanzar en paracaídas a 85 agentes en Ucrania, tres cuartas partes de los cuales fueron capturados, la CIA admitió que el proyecto era un fracaso estrepitoso. Esto no impidió que los guerreros de la Guerra Fría utilizaran mercenarios para efectuar cambios de régimen en otros lugares, especialmente en el fracaso de Bahía de Cochinos una década después. Una vez aplastada la insurgencia ucraniana, muchos banderistas, entre ellos Mykola Lebed, uno de los fundadores de la OUN y teniente de Bandera entrenado por la Gestapo en métodos de tortura despiadados, emigraron.

Lebed, que había sido ministro de Asuntos Exteriores de la organización y jefe de su célebre policía secreta, fue descrito por los militares estadounidenses como un “conocido sádico y colaborador de los alemanes”. Después de la guerra, emigró a Munich, donde desempeñó un importante papel en la nueva Radio Europa Libre, el órgano de propaganda financiado por Estados Unidos que emitía a Europa del Este y que estaba dirigido en secreto por la CIA. A la RFE se le unieron Radio Liberty (también dirigida por la CIA y dirigida a la Unión Soviética) y la Voz de América para transmitir no sólo propaganda sino también mensajes codificados unidireccionales a los saboteadores “dejados atrás”.

Durante la guerra, Lebed fue, al parecer, un buen estudiante y el favorito de la Gestapo alemana. Más tarde, reubicado en Múnich, Lebed disfrutó del patrocinio (al igual que Bandera) del oficial de inteligencia nazi Reinhard Gehlen, que a su vez tenía estrechos vínculos operativos con la CIA.

Gehlen se convirtió entonces en el jefe de la inteligencia de Alemania Occidental, empleando a los nazis con los que había trabajado durante la guerra y ayudando a la CIA compartiendo información sobre Europa del Este. Cuando Lebed se enemistó con la OUN-B en Alemania después de la guerra, la CIA lo llevó de contrabando a Estados Unidos junto con otros muchos ultranacionalistas ucranianos.

Con el respaldo del director de la CIA, Allen Dulles, Lebed trabajó en Nueva York (y vivió en el acaudalado condado de Westchester) bajo un nombre falso como oficial de inteligencia antisoviético y se le concedió la ciudadanía. Los derechistas ucranianos del pasado y del presente han sido durante mucho tiempo instrumentos de la política de la Guerra Fría.

“Los antiguos miembros de la resistencia ucraniana que se encuentran ahora en Estados Unidos”, escribió la CIA en un documento de alto secreto de 1950, “serán explotados al máximo”.

Al comienzo de la Guerra Fría, cientos, si no miles, de nazis, incluidos criminales de guerra como el oficial de las SS Otto von Bolschwing (uno de los principales organizadores de la Solución Final y adjunto de Adolf Eichmann), fueron llevados a Estados Unidos desde Alemania, Ucrania, los Balcanes, los Estados bálticos y Bielorrusia.

Entre ellos estaba también Adolf Heusinger, “uno de los muchos altos cargos nazis y fascistas que se habían integrado en las redes militares y de inteligencia estadounidenses”. Heusinger había sido Jefe de Estado Mayor del ejército de Hitler y de 1961 a 1964 fue nombrado Presidente del Comité Militar de la OTAN. La transición de nazi de alto rango a comandante militar del “mundo libre” fue, pues, perfecta.

Mientras tanto, la exigencia de Bandera de tener el control total de la OUN provocó fricciones dentro de la dirección fascista con sede en Alemania. En 1950 Estados Unidos y Reino Unido planearon operaciones conjuntas en Ucrania, pero la CIA decidió trabajar más estrechamente con el ZP/UHVR (la representación en el extranjero del Consejo Supremo de Liberación de Ucrania, la organización que aglutinaba a todas las formaciones nacionalistas de derechas), mientras que el MI6 británico hizo de Bandera su principal contacto entre los ucranianos.

Cuando Bandera fue ejecutado en 1959 después de que Estados Unidos se negara a extraditarlo a la Unión Soviética por crímenes de guerra, Stetsko asumió la dirección de la OUN.

Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, Estados Unidos pensó que tenía a Rusia a su alcance. Bajo el gobierno autocrático de Boris Yeltsin, que se alimentaba de vodka, se invitó a Estados Unidos a dirigir un programa neoliberal de “terapia de choque”, que condujo a la destrucción total de la economía rusa.

El capitalismo al estilo estadounidense ha conducido a una grave depresión con desempleo masivo, caída de los salarios, pérdida de las pensiones, adquisición por parte de los oligarcas de industrias antes controladas por el Estado, aumento de la desigualdad y la pobreza, aumento del alcoholismo y una importante disminución de la esperanza de vida.

Aunque Yeltsin opuso cierta resistencia, el gobierno de Clinton consiguió ampliar la OTAN a Polonia, la República Checa y Hungría, violando los acuerdos alcanzados entre George H.W. Bush y Mijail Gorbachov de no extender la organización militar “ni una pulgada” hacia el este. Esta falsa promesa debía ser una concesión a los soviéticos para que no bloquearan la reunificación alemana y el ingreso en la OTAN.

Gerald Sussman https://web.archive.org/web/20221027232459/https://mronline.org/2022/09/14/ukraine/

Desaparecen de la Audiencia Nacional las escuchas telefónicas que sirvieron para investigar los medios de financiación de un grupo yihadista

Una red de tráfico de drogas con la que un militante islamista detenido en Sagunt serviría para costear el transporte de otros tantos combatientes a Siria para incorporarse a Al Qaeda no pudo ser juzgada esta semana en la Audiencia Provincial de Valencia ya que en el expediente de la Audiencia Nacional no están las intervenciones telefónicas. Leer más

Qatar subcontrató a un antiguo espía de la CIA para vigilar a la FIFA

Durante años Qatar subcontrató a un antiguo espía de la CIA, Kevin Chalker, para que vigilara a los directivos de la FIFA para adjudicarse la sede de la Copa del Mundo de Fútbol que comienza dentro de unos días (*).

Cada vez más espías de la CIA trabajan para gobiernos extranjeros y organizan todo tipo de montajes. La vigilancia incluía hacerse pasar por reportero gráfico para vigilar la candidatura de un país rival y desplegar una trampa en Facebook, con mujeres atractivas, para acercarse al objetivo.

También se hizo cargo del control de los trabajadores extranjeros contratados para construir los estadios de fútbol.

Los espías y los jeques del Golfo Pérsico también buscaron las listas de teléfonos de al menos un alto funcionario de la FIFA antes de la votación de 2010 que adjudicó la sede del Mundial a Qatar.

Chalker trabajó en la CIA como oficial de operaciones durante unos cinco años. Los oficiales de operaciones suelen trabajar de forma encubierta tratando de reclutar activos para espiar en nombre de Estados Unidos.

Creo una empresa, Global Risk Advisors, abrió una oficina en Doha y tenía una cuenta de correo electrónico del gobierno qatarí. Una de sus tareas consistía en reforzar la influencia de Qatar en Estados Unidos. Para ello convocó reuniones de alto nivel entre funcionarios qataríes y altos dirigentes de la CIA.

Qatar tiene 2,8 millones de habitantes, de los cuales sólo 300.000 tienen la ciudadanía.

(*) https://apnews.com/article/world-cup-technology-sports-soccer-religion-5af544d34cded38ff4093587d2efa0de

‘Ya está hecho’: Liz Truss reconoce que el ejército británico voló los gasoductos rusos

Rusia pirateó el teléfono móvil de Liz Truss cuando era ministra de Asuntos Exteriores y luego filtró sus conversaciones con diplomáticos extranjeros sobre diversos asuntos, como la Guerra de Ucrania. Es posible que los rusos hayan logrado capturar todos los mensajes que escribió Truss a lo largo del último año.

En uno de ellos, Truss escribió al secretario de Estado Antony Blinken “ya está hecho” un minuto después de las explosiones del Nord Stream. En aquel momento nadie sabía aún que los gasoductos habían sido volados.

Kim Dotcom, fundador de Megaupload, considera que los rusos podrían haber accedido a la nube de la antigua primera ministra británica: “¿Cómo saben los rusos que el Reino Unido voló los gasoductos de Nord Stream en colaboración con Estados Unidos? ¿Por qué Liz Truss usó su iPhone para enviar un mensaje a Blinken diciendo ‘ya está hecho’ un minuto después de que el gasoducto explotara y antes de que nadie más lo supiera?”

La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajárova, exigió explicaciones a Londres: “¿Envió la primera ministra británica, Liz Truss, un mensaje al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inmediatamente después de las explosiones en el gasoducto Nord Stream diciendo ‘ya está hecho’? […] La respuesta oficial a esta pregunta es esperada por millones de personas en todo el mundo que tienen derecho a saber qué pasó con la seguridad energética mundial y el papel de los anglosajones en el ataque terrorista”.

Otros mensajes interceptados por los rusos incluían discusiones detalladas sobre envíos de armas a Ucrania, asegura la revista Forbes (*).

Rebekah Koffler, directora de Doctrine & Strategy Consulting y antigua funcionaria de inteligencia militar de la DIA, dijo a Fox News que no es ninguna sorpresa que Rusia atacara el teléfono móvil de Truss. “Es un procedimiento operativo estándar para los agentes de inteligencia rusos tratar de interceptar las comunicaciones de los dirigentes extranjeros prominentes que son objetivos de alto valor para ellos”, dijo.

“Los rusos son muy hábiles en la piratería informática y siempre están a la caza de secretos valiosos o de lo que ellos llaman ‘kompromat’, información comprometedora. La piratería informática es una enorme amenaza para los dirigentes gubernamentales y empresariales, especialmente cuando viajan fuera de su país”, añadió Koffler.

Koffler reconoce que los rusos también fueron capaces de piratear los correos electrónicos de Obama. En el caso de Truss intervinieron el teléfono privado, junto con los de otros 25 ministros del gobierno británico. Uno de los mensajes estaba dirigido al ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, e incluía críticas a Johnson, que el gobierno temía que pudieran convertirse en un chantaje.

“Lo curioso es que los funcionarios del gobierno con autorización de máxima seguridad siguen prefiriendo usar iPhones en lugar de sus teléfonos de mierda cifrados emitidos por la NSA y el GCHQ”, comenta Dotcom.

El gobierno británico conoció la intrusión rusa durante el verano, pero el entonces Primer Ministro Boris Johnson y el Secretario del Gabinete Simon Case suprimieron la información.

El sábado el presidente del Comité especial de defensa del gobierno, el diputado Tobias Ellwood, dijo a la cadena Sky que Rusia “está mejorando cada vez más en estos ciberataques y pirateos”.

(*) https://www.forbes.com/sites/daveywinder/2022/10/30/former-uk-prime-minister-liz-trusss-phone-allegedly-hacked-by-kremlin-spies-report/

El espionaje británico planeó la voladura del puente de Kerch

En abril una presentación dirigida a los cabecillas de la inteligencia británica presentó varios planes para volar el puente de Kerch en Crimea con la participación de soldados ucranianos especialmente entrenados, asegura The Greyzone, que ha publicado los documentos y la correspondencia relacionados con dichos planes (*).

Las propuestas para proporcionar apoyo a las operaciones de incursión marítima de Kiev se redactaron a petición de Chris Donnelly, un alto oficial de inteligencia del ejército británico y ex asesor principal de la OTAN. El elemento central de este plan de gran alcance era la destrucción del puente sobre el estrecho de Kerch.

Casi al mismo tiempo que Londres estaba saboteando las conversaciones de paz entre Kiev y Moscú en abril de este año, los oficiales de la inteligencia militar británica planeaban destruir un puente por el que circulaban miles de civiles cada día.

Los planes fueron elaborados por Hugh Ward, un veterano del ejército británico. En él esboza una serie de estrategias para ayudar a Ucrania a amenazar a las fuerzas navales rusas en el Mar Negro. Los objetivos generales eran degradar la capacidad de Rusia para bloquear a Kiev, erosionar la capacidad de combate de Moscú y aislar a las fuerzas terrestres y marítimas rusas en Crimea impidiendo el reabastecimiento por mar y tierra a través del puente de Kerch.

El ataque del día 8 con un camión difiere operativamente de los planes allí descritos. Sin embargo, el evidente interés británico en la planificación de un ataque de ese tipo subraya la implicación de las potencias de la OTAN en la guerra por delegación en Ucrania.

Un crimen de guerra

El espionaje británico planeó sabotajes contra Crimea desde que en 2014 se produjo la anexión a Rusia. En un memorando privado escrito por Donnelly en marzo de 2014 se esbozaban las medidas militares que debía tomar Ucrania tras la toma de Crimea por parte de Moscú.

Donnelly abogó por socavar el puerto de Sebastopol con un transbordador de coches, destruir aviones de combate en los aeródromos de Crimea “para demostrar que van en serio” y utilizar un gran arma antisatélite de microondas para derribar las instalaciones espaciales rusas.

Cuando en 2018 finalizó la construcción del puente, los planes terroristas se volcaron sobre él.

Ward sugiere que la destrucción del puente “requeriría una batería de misiles de crucero para golpear los dos pilares de hormigón a cada lado del arco central de acero, causando un fallo estructural completo» e «impedir cualquier reabastecimiento por carretera desde la Rusia continental a Crimea e interrumpir temporalmente la vía de navegación».

Otro plan prevé un equipo de buzos de ataque o drones submarinos equipados con minas lapa y cargas cortantes lineales que apuntan a un punto débil clave y a un defecto de diseño en los pilares del puente.

Este defecto se refiere a varios pilones finos utilizados para sostener el vano principal, que debían permitir que las fuertes corrientes pasaran por debajo del puente con una fricción mínima. Ward señala una zona concreta en la que la profundidad del agua alrededor de un conjunto de muelles era de sólo 10 metros, lo que la convertía en la parte más débil de la estructura.

Ninguno de los planes de destrucción del puente menciona la necesidad de evitar víctimas civiles, lo que los convierte en un crimen de guerra por sí mismos.

La conexión lituana

Ward compartió sus planes con el gobierno ucraniano al más alto nivel. También se las pasó al antiguo ministro de Defensa lituano Audrius Butkevicius, una figura destacada de las hordas anticomunistas lituanas.

Butkevicius admitió haber dirigido deliberadamente a los independentistas hacia la línea de fuego de los francotiradores soviéticos el 13 de enero de 1991. Este incidente se conoce a veces como el Domingo Sangriento de Vilnius y se celebra oficialmente como el Día de los Defensores de la Libertad. Butkevicius y sus colegas sabían que la maniobra causaría bajas masivas, inflamando aún más a la población local contra los dirigentes soviéticos y fomentando el cambio de régimen, por lo que la orquestaron.

Más recientemente, Butkevicius fue copropietario de Bulcommerce KS, una empresa que sirvió como “principal intermediario en el suministro de armas y municiones búlgaras a Ucrania a través de terceros países” para su uso en la guerra civil de Donbás.

Butkevicius trabaja para el servicio secreto británico. Los intercambios de correos electrónicos con Donnelly confirman que está en contacto con Guy Spindler, un antiguo oficial del MI6 que estuvo destinado en la embajada de Londres en Moscú al mismo tiempo que Christopher Steele, inventor de la conexión de Trump con Rusia.

Spindler se coordinó directamente con Yeltsin en el momento de un golpe de Estado fallido contra Gorbachov de agosto de 1991.

Durante muchos años Butkevicius fue miembro del Institute for Statecraft, una oscura “organización benéfica” fundada por Donnelly que dirige una serie de operaciones militares y de inteligencia por cuenta del Estado británico y de la OTAN, incluida la unidad de propaganda negra del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Integrity Initiative.

Los archivos filtrados de la Integrity Initiative nombran a Butkevicius como el contacto clave de la organización en Ucrania en el momento de las elecciones del país en 2019. Tres años antes, fue uno de los acompañantes de cinco oficiales de inteligencia ucranianos trasladados a Londres por el Institute for Statecraft para informar a los militares británicos sobre las técnicas rusas de guerra híbrida.

Junto a él estaba Vidmantas Eitutis, que en ese momento entrenaba a los militares ucranianos para llevar a cabo operaciones activas de contrainteligencia en Lugansk.

El informe oficial del FSB ruso

Las agencias de noticias rusas han publicado un informe del FSB, la central rusa de iteligencia, sobre la explosión en el puente de Kerch. Señala al director de la inteligencia militar de Ucrania, Kirill Budanov, como el organizador del ataque terrorista.

“Se estableció que el organizador del ataque terrorista en el puente de Crimea fue la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, su jefe Kyrylo Budanov, empleados y agentes”, dice el informe.

En la causa penal abierta en relación con el atentado han sido detenidos cinco rusos y tres ucranianos y armenios. El agente de la inteligencia ucraniana que llevó a cabo el seguimiento de la ruta de la carga con explosivos y puso en contacto a los participantes en el atentado queda identificado como “Ivan Ivanovich”.

Para coordinar los desplazamientos, utilizó un número anónimo virtual comprado en internet y registrado para un ciudadano ucraniano, residente en la ciudad de Minsk, Sergei Vladimirovich Andreychenko.

El artefacto tenía una carga explosiva de 22,7 kilos. Estaba camuflado en un camión con una película de polietileno de construcción en 22 palés. El cargamento salió del puerto de Odesa y llegó a la ciudad búlgara de Russe. A continuación, viajó a Poti, en Georgia, desde donde llegó a Armenia antes de volver a territorio georgiano y entrar finalmente en Rusia.

El gobiero de Georgia ha negado cualquier participación en el ataque terrorista. Cuando el camión se movía por la aduana de Georgia, no se registraron situaciones sospechosas, dicen en un comunicado oficial.

(*) https://thegrayzone.com/wp-content/uploads/2022/10/Support-for-Maritime-Raiding-Operations-Proposal.pdf

Auge y caída de un fontanero de la Stasi

En 1974, en plena Guerra Fría, Günter Guillaume protagonizó uno de los mayores escándalos de espionaje de la posguerra en Europa, acabando con la carrera política de su mentor, el canciller alemán Willy Brandt, y sobre todo, con su política de acercamiento a los países del este de Europa.

Guillaume era la sombra de Willy Brandt, su fontanero.

Willy Brandt había sido proclamado canciller de la República Federal Alemana en 1969. Era el primer socialdemócrata que ocupaba ese cargo después de la Segunda Guerra Mundial, en el que destacó por su Ostpolitik.

Guillaume trabajaba para la Stasi, el servicio de inteligencia de la República Democrática Alemana. Destinado en Alemania Occidental, Guillaume se convirtió en secretario de Willy Brandt y en 1974 se destapó su verdadera personalidad, junto con su esposa, como agentes encubiertos de la República Democrática Alemana al otro lado del Muro.

Fue detenido y encarcelado. El canje de espías se celebró en 1981 con el protocolo típico de la Guerra Fría. El matrimonio Guillaume, que aparece en la imagen de portada, fue condecorado con las más altas distinciones.

Tras la caída del Muro, cuando se conocieron los informes confidenciales que Guillaume enviaba a la Stasi, se vio que no había nada realmente relevante. Mucha paja sobre la vida privada del Canciller, sus borracheras y sus desvaríos sexuales. O Guillaume no se enteraba de nada, o si se enteraba, no les informó.

A través de los medios de intoxicación, Estados Unidos magnificó la labor de zapa de Guillaume, contribuyendo a la leyenda sobre la Stasi, que llega hasta la actualidad: un organismo omnipotente que manejaba las vidas de las personas a ambos lados del Telón de Acero..

No había ninguna red de espionaje de la Alemania oriental, ni en el Estado, ni en el Partido Socialdemócrata. La campaña fue, más que nada, mediática y su verdadero objetivo no era Guillaume, sino Willy Brandt o, mejor dicho, la Ostpolitik. Hoy es evidente que Estados Unidos organizó la OTAN en la posguerra para enfrentar a Alemania con Rusia, lo cual no es más que una continuación de la misma política británica de los años treinta.

El Der Spiegel lo resumió muy bien hace unos años: “La caída del jefe de gobierno por un agente es una debacle para la política de Alemania Occidental, y una ironía de la historia: precisamente Brandt, que como jefe de gobierno había impulsado la Ostpolitik y tratado así de superar el enfrentamiento con los estados comunistas de Europa del este, fue derrocado por espías de Alemania del este”.

No fue una “ironía de la historia”. Se llama de otra manera.

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