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Epstein era un asesor político de Macron desde antes de llegar a la presidencia francesa

Los cazadores de bulos, como Viginum o NewsGuard, aseguran que los vínculos de Macron con Epstein son otras tantas falseadades inventadas por el Kremlin. Sin embargo, los documentos desclasificados en Estados Unidos muestran algo completamente diferente y vuelven a demostrar que son los inquisidores modernos los que mienten.

El nombre de Macron más de 200 veces en los documentos desclasificados, donde es evidente que las relaciones de Epstein no se limitaban al sexo, sino que las conexiones eran también políticas. Los cazadores de bulos ha aprovechado el carácter político de las menciones para afirmar que el Presidente francés no participó en “actividades sexuales ilícitas”.

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Israel instaló las alarmas en la vivienda de Epstein en Nueva York

A principios de 2016 el gobierno israelí instaló equipos de seguridad y alarmas en la vivienda de Epstein en Manhattan. También controlaba el acceso al edificio. Los funcionarios de la misión permanente de Israel ante la ONU se comunicaban periódicamente con el personal de Epstein en materia de seguridad.

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El final del franquismo gris y el comienzo del franquismo en colores: Marbella

En 1976 Alexandre de Marenches, jefe del servicio secreto francés, creó el Safari Club, algo parecido a la red Gladio que tenía su radio de acción en los países de África y Oriente Medio.

Entonces la descolonziación estaba en su apogeo y el objetivo era coordinar las operaciones clandestinas de las potencias occidentales para preservar su hegemonía. El Watergate y las investigaciones del Congreso (como la del Comité Church) habían puesto a la CIA en el candelero y se trataba de continuar la misma tarea con otro nombre.

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El Pentágono compra un dispositivo que ha podido causar el ‘síndrome de La Habana’

A finales de 2016 diplomáticos y funcionarios estadounidenses destinados en La Habana comenzaron a informar síntomas de traumatismo craneoencefálico. Los síntomas incluían mareos intensos, fuertes dolores de cabeza, problemas de audición, pérdida de memoria y dificultades cognitivas persistentes.

Posteriormente aparecieron incidentes similares en numerosos países donde prestan servicio funcionarios estadounidenses. Se estima que más de mil funcionarios se vieron afectados, convirtiendo el fenómeno en una preocupación para el Pentágono.

Ha sido uno de los misterios más inquietantes que han afectado al personal diplomático y militar estadounidense en los últimos años. En 2022 un equipo de inteligencia concluyó que algunos episodios podrían haber sido causados ​​por energía electromagnética pulsada de una fuente externa, sin que se pudiera identificar a los autores.

Ahora Estados Unidos ha comprado clandestinamente un equipo que emite ondas de radio pulsadas (*). El dispositivo, tan compacto que cabe en una mochila, está siendo analizado por el Pentágono.

Los servicios de seguridad nacional llevaron a cabo una operación encubierta para adquirir el equipo del que sospechan que es responsable de los trastornos neurológicos que han afectado a diplomáticos, agentes de inteligencia y personal militar durante casi una década.

La adquisición, realizada en los últimos días del gobierno de Biden, requirió una inversión considerable, con cifras que ascienden a decenas de millones de dólares. La financiación proviene directamente del presupuesto del Pentágono, lo que demuestra la importancia que se otorga a esta línea de investigación por parte de las más altas esferas de la defensa nacional.

El dispositivo en cuestión genera ondas de radio pulsadas, una característica técnica que investigadores y funcionarios gubernamentales han considerado durante años como una explicación plausible de los trastornos de salud.

Contrariamente a las suposiciones previas que sugerían que dicho equipo requeriría dimensiones considerables, es portátil, ya que puede ocultarse en una simple mochila. Esta característica aborda una de las principales preguntas que durante mucho tiempo han alimentado el escepticismo entre algunos expertos sobre la viabilidad técnica de los ataques dirigidos.

El descubrimiento del equipo reavivó una polémica especialmente acalorada entre los afectados y las conclusiones oficiales de las centrales de inteligencia. Desde 2023 estas últimas han mantenido su postura de que no se pudo establecer ningún vínculo con un adversario extranjero, considerando improbable la hipótesis de una campaña orquestada contra Estados Unidos. Marc Polymeropoulos, un agente de la CIA que testificó públicamente sobre lesiones que atribuye a un atentado en Moscú en 2017, reaccionó enérgicamente a estas revelaciones, exigiendo una disculpa pública por el trato dispensado a las víctimas.

Los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado recibieron informes sobre este asunto a finales del año pasado, una señal de que el Pentágono está muy preocupado por este tipo de acontecimientos. En Washington algunos son escépticos respecto a la relación entre el dispositivo investigado y las docenas de casos que permanecen sin explicación médica.

No hay una definición clara de incidentes de salud anormales y muchos exámenes médicos se realizaron tardíamente tras la aparición de los síntomas. Por lo tanto, la búsqueda de respuestas continúa.

(*) https://www.cnn.com/2026/01/13/politics/havana-syndrome-device-pentagon-hsi

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Muere en la cárcel el agente de la CIA que cambió de bando por dinero

Con la entrada del capitalismo en su fase imperialista, el espionaje se convirtió en uno de los pilares de las relaciones internacionales. La diploomacia pasó a la clandestinidad. Tras las deslaraciones y tratados oficiales, los Estados se apoyan en redes de inteligencia encargadas de influir en las decisiones estratégicas.

Las guerras en las sombras se basan en la lealtad de equipos de espías entrenados en el secreto y el silencio. Cuando esta lealtad se rompe, las consecuencias pueden ser irreversibles. La frontera entre el secreto de Estado y la traición se ha puesto de manifiesto con la muerte, en una prisión estadounidense, de un agente de la CIA que pasó a colaborar con Rusia.

Es Aldrich Ames, que ha fallecido con 84 años mientras cumplía cadena perpetua. Durante varios años, su nombre representó uno de los fracasos más graves del espionaje estadounidense, tanto por la enorme cantidad de información filtrada como por el daño operativo infligido.

Ames dedicó más de tres décadas de su vida profesional a la CIA, ocupando, en particular, puestos clave en contrainteligencia. En ese cargo, le encomendaron específicamente la tarea de identificar intentos de infiltración extranjera y proteger fuentes estadounidenses que operaban en entornos hostiles. Esta posición estratégica le proporcionó amplio acceso a información clasificada, que gradualmente comenzó a filtrar a Moscú.

Durante casi nueve años, transmitió información de inteligencia considerada entre las más sensibles del aparato de seguridad estadounidense. La CIA calcula que, a cambio, recibió más de 2,5 millones de dólares. Estos fondos permitieron a Ames y a su esposa mantener un estilo de vida completamente desproporcionado en relación con sus ingresos oficiales: vehículos de lujo, cuentas bancarias en el extranjero y gastos suntuosos pagados con tarjetas de crédito. Estas señales, ignoradas o malinterpretadas durante mucho tiempo, finalmente atrajeron la atención del contraespionaje.

La gravedad de la traición va mucho más allá de una simple filtración de información. Según información publicada por el Departamento de Justicia, los datos filtrados comprometieron numerosas operaciones clandestinas en curso y condujeron a la identificación y detención de varios agentes dobles que trabajaban para Estados Unidos. Fue una conmoción duradera, cuyos efectos se sintieron mucho más allá de la Guerra Fría.

El caso de Aldrich Ames también tuvo un impacto directo en la toma de decisiones al más alto nivel del gobierno estadounidense. Al proporcionar deliberadamente información falsa a la CIA, Ames contribuyó a distorsionar sus análisis estratégicos. Los datos erróneos se incorporaron a informes oficiales transmitidos a las más altas esferas de la Casa Blanca.

La CIA tuvo que reconocer que había presentado evaluaciones sesgadas a presidentes como Ronald Reagan y George H.W. Bush, en particular sobre la fuerza militar soviética y ciertas orientaciones estratégicas de Moscú. Sin establecer un vínculo directo entre esta información y decisiones políticas específicas, la CIA cree que la desinformación socavó la fiabilidad del aparato de inteligencia estadounidense en un momento crucial de las relaciones con la URSS y Rusia.

Descubierto en 1994, Ames confesó y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Su esposa, también implicada, fue condenada a prisión antes de ser liberada tras varios años de detención. Para la CIA el fracaso sirvió de catalizador para una reestructuración de sus procedimientos internos, en particular en lo relativo a los controles financieros y la supervisión del personal que ocupa puestos sensibles.

La muerte de Ames no cierra por completo el caso que representa. Su historia sigue siendo citada en los entrenamientos internos de inteligencia estadounidense como un ejemplo extremo de los riesgos asociados a la vulneración de información privilegiada. También sirve como recordatorio de que, dentro de las estructuras más fiables, las debilidades proceden de dentro.

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El gran padrino del narcoterrorismo latinoamericano: Marco Rubio

Cuando era adolescente, Marco Rubio se ganaba un dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia, que importaba y vendía animales exóticos como fachada para el tráfico de cocaína y marihuana. Más tarde, cuando el capo Mario Tabraue se convirtió en protagonista de la serie documental Tiger King, se rumoreó que la cocaína se introducía en cuerpos de víboras y boas constrictoras.

“Traficaba para mantener mi hábito animal”, declaró Tabraue con humildad a los documentalistas de Netflix sobre la red de narcotráfico que importó y distribuyó drogas entre 1976 y 1987. Según la biografía de Marco Rubio, escrita por Manuel Roig-Franzia en 2012, Rubio era el encargado de construir las jaulas.

El actual secretario de Estado jura que no sabe nada de las drogas. Solo tenía 16 años, pero uno de los coacusados ​​de Cicilia tenía solo 16 años cuando Tabraue le ordenó asesinar a su exesposa para evitar que revelara a la policía lo que habían hecho con el cuerpo de otro hombre al que habían asesinado el año anterior.

Cuando en 2011 Univisión reveló la historia de sus vínculos con el negocio de Cicilia, Rubio le declaró la guerra a la cadena, primero enviando a representantes como Ana Navarro para presionar a los ejecutivos para que archivaran la noticia, y luego convenciendo a una multitud de políticos republicanos para que boicotearan el debate porque la cadena había intentado usar la información sobre su cuñado como “chantaje” para “extorsionarlo” con una entrevista.

Al año siguiente, en sus memorias Rubio presentó a Cicilia como un hombre piadoso. La casa donde Cicilia cortaba y almacenaba la cocaína en cartones vacíos de cigarrillos fue un santuario que mantenía unida a la familia durante los años difíciles. Cicilia le pagaba suficiente dinero al joven Rubio para limpiar jaulas de animales y bañar a sus siete perros samoyedos. El día en que la policía se llevó esposado a Cicilia de la casa donde había vivido, la familia quedó atónita.

El mentiroso más grande de la camarilla de Trump

Hoy Marco Rubio es el mentiroso más grande del gobierno de Trump, pero sus índices de aprobación son los más altos del Partido Republicano, a pesar de ser el artífice de la política más cínica de Trump: el plan para nombrar a los jefes de cárteles de la droga y a sus compinches al frente de los gobiernos de los países latinoamericanos, en nombre de la lucha contra las drogas.

En septiembre Rubio elogió al presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien encabeza un país cuya tasa de homicidios se ha multiplicado por ocho desde 2016, como un “socio increíblemente dispuesto” que “ha hecho más en los últimos dos años para combatir a los narcoterroristas y las amenazas a la seguridad y la estabilidad de Ecuador que cualquier gobierno anterior”. Tan solo cinco meses antes, una investigación reveló que entre 2020 y 2022 el negocio frutero familiar de Noboa había introducido 700 kilos de cocaína en Europa en cajas de plátanos. Rubio ha promovido incansablemente la causa del narcotraficante convicto (y, lamentablemente, recién indultado) Juan Orlando Hernández. En 2018 elogió públicamente a Hernández, entonces presidente de Honduras, por combatir al narcotráfico (y apoyar a Israel), tan solo siete meses antes de que su hermano fuera acusado de introducir 158 toneladas de cocaína en contenedores con el sello “TH”, en honor a Tony Hernández.

Rubio ha elogiado la lucha contra el crimen de los jóvenes autócratas salvadoreños y argentinos Nayib Bukele y Javier Milei, a pesar de la alianza del primero con la MS-13 y los diversos escándalos de tráfico de cocaína en Miami que envolvieron a su partido político el otoño pasado, así como la férrea devoción de ambos dirigentes por el método predilecto de lavado de dinero de los cárteles de la droga. Rubio ha sido uno de los mayores apoyos en Washington al recién elegido presidente chileno José Antonio Kast, hijo de un criminal de guerra nazi, quien ha dedicado toda su carrera política a ensalzar, encubrir y prometer la restauración del brutal régimen de Augusto Pinochet, quien ordenó personalmente al ejército chileno construir un laboratorio de cocaína, consolidó el narcotráfico dentro de su policía secreta y “desapareció” a conspiradores clave como el químico de su policía secreta, Eugenio Berrios. Durante al menos una década, Rubio ha elogiado, diseñado estrategias y condenado con saña las numerosas investigaciones criminales contra el expresidente colombiano Álvaro Uribe, a quien algunos describen como una especie de figura kissingeriana para el exsenador de Florida. Un análisis del Pentágono de 1991 describió a Uribe, a quien Rubio califica como una especie de guerrero paradigmático de la droga, como uno de los 100 narcoterroristas colombianos más importantes, amigo íntimo de Pablo Escobar y una figura política que colaboraba con el cártel de Medellín en las altas esferas gubernamentales.

Esto nos lleva a la actual campaña de terrorismo de Estado de Rubio contra Venezuela y los pescadores que emana de allí, bajo el pretexto de que Maduro dirige el llamado “Cartel de los Soles”, que ha inundado Estados Unidos con cocaína barata. La endeblez del argumento se ve subrayada por las diminutas embarcaciones que el SOCOM, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, ha elegido para atacar con drones.

El apoyo de la CIA al narcotráfico

Durante décadas la mal llamada “guerra contra las drogas” ha sido una tapadera para que la CIA apoye a los narcotraficantes. Esto es especialmente cierto en Venezuela. Investigadores del Servicio de Aduanas que indagaron sobre una incautación de 450 kilos de cocaína en el país en 1990 descubrieron que la CIA dirigía una empresa conjunta con generales de alto rango para introducir cocaína con el supuesto objetivo de infiltrarse en los cárteles colombianos. La empresa se conocía como “Cártel de los Soles”, y el propio Times informó que había logrado introducir toneladas de cocaína de contrabando en Estados Unidos , hasta que Hugo Chávez encarceló al general que encabezaba el cártel y expulsó a la DEA de Venezuela. A partir de ese momento, se puso de moda financiar sabotajes industriales, golpes militares y, en última instancia, proyectos de atentados terroristas, bajo la premisa de que Venezuela era un “narcoestado”.

El laberíntico escándalo conocido como “Irán-Contra” se comenzó a desentrañar en 1986, cuando la Fuerza Aérea de Nicaragua lanzó un misil contra un avión de carga Fairchild. Mientras el fuselaje, repleto de lanzagranadas, AK-47 y municiones, dos pilotos y un operador de radio, se precipitaba a tierra, un solitario hombre de Wisconsin descendió en paracaídas intacto y admitió trabajar para un proyecto de la CIA con un tal “Max Gómez”, que resultó ser Félix Rodríguez, uno de los antiguos camaradas de Guillermo, el padre de Mario Tabraue, del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), un colectivo anticomunista encabezado por el médico Manuel Artime, que dirigió la invasión de Bahía de Cochinos y varios ataques terroristas y operaciones de sabotaje posteriores en Cuba durante años.

El avión pertenecía a Barry Seal, un piloto de las fuerzas especiales convertido en traficante de cocaína, quien acababa de ser asesinado por sicarios del cártel. Tras ser condenado por contrabando de metacualona, ​​Seal permitió que la CIA instalara cámaras ocultas en el avión y emprendió una operación encubierta para incriminar al gobierno sandinista de Nicaragua por narcotráfico. Para ello capturó imágenes de Pablo Escobar metiendo cocaína en bolsas de lona en Managua junto a un alto funcionario de un general sandinista. Las imágenes se convirtieron en el argumento para pedir más de fondos al gobierno de Reagan para financiar un cambio de régimen en el país centroamericano. “Sé que todos los padres estadounidenses preocupados por el problema de las drogas se indignarán al saber que altos funcionarios del gobierno nicaragüense están profundamente involucrados en el narcotráfico”, declaró Reagan en un discurso televisado en 1986. “Parece que no hay delito al que los sandinistas no se inclinen”. Pero el “funcionario sandinista” resultó ser un exmiembro de la embajada estadounidense, y Seal era un veterano agente de la CIA que también participó en Bahía de Cochinos e incluso fue fotografiado en 1963 con el mismo Félix Rodríguez, quien más tarde se convertiría en su contacto en la central de espionaje. Tres funcionarios involucrados en la investigación del truculento asesinato de Kiki Camarena, agente de la DEA radicado en México, en 1985, han afirmado repetidamente que Rodríguez ordenó el asesinato después de que el agente descubriera pruebas que revelaban el alcance de la colaboración de la central de espionaje con los cárteles mexicanos.

A partir de 1964 el MRR se apoderó del hampa latinoamericana chantajeando a Manuel Artime. La CIA obtuvo fotos pornográficas de su esposa lesbiana, quien había sido amante de Fulgencio Batista y del exdictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. Por esas mismas fechas, el MRR mató accidentalmente a tres marineros españoles en las costas de Cuba. Para contener las consecuencias, le recomendaron a Artime pasar más tiempo en Managua, donde la dictadura de Somoza podía impulsar sus proyectos con mayor libertad. Pero Artime pronto fue noticia por un escándalo diferente: una joven inmigrante cubana de Nueva Jersey, cuyo esposo había sido reclutado para uno de sus campos de entrenamiento centroamericanos, había recibido una carta anónima en la que se le informaba que Artime había contratado pistoleros para asesinar a su marido porque “no aprobaba las actividades inmorales en los campos; entre ellas, el contrabando de licor que tuvo lugar en el barco de Artime, en connivencia con un dirigente del gobierno nicaragüense”.

De Bahía Cochinos a la Operación Cóndor

Casi al mismo tiempo, los funcionarios de aduanas costarricenses descubrieron un avión abandonado lleno de whisky de contrabando y ropa de mujer por valor de decenas de miles de dólares en la selva, cerca de lo que parecía ser un campamento guerrillero no autorizado. Un soplón del FBI advirtió que los dirigentes del exilio cubano afirmaban que Artime y el MRR se ganaban la vida con las actividades contrarrevolucionarias; se dedicaban al contrabando en lugar de a la guerra anticomunista y malversaban fondos destinados a la desestablización. Los hombres de Artime regresaban desencantados de centroamérica, o con grandes sumas de dinero obtenidas mediante actividades ilegales.

En aquellos años Guillermo Tabraue era el “pagador” del MRR, y pronto se aclararía a qué bando pertenecía. En 1970 la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas llevó a cabo una redada relámpago en siete ciudades, a la que denominaron la “mayor redada de narcotraficantes importantes” de la historia. Ninguno de los 150 hombres detenidos era un “miembro conocido del crimen organizado”, dijeron, aunque no mencionaron que la mayoría, hasta un 70 por cien, pertenecía a la organización de veteranos de Bahía de Cochinos de Artime. Tan solo dos años después la fiscalía abrió una investigación sobre la joyería de Tabraue tras descubrir que había regalado unos gemelos a un juez que había reducido las condenas de dos jóvenes condenados por vagancia y que había vendido diversos artículos al jefe de la policía.

Al año siguiente, Artime reclutó a Ramón Milián Rodríguez, un genio de la contabilidad de 23 años, quien llegaría a ser el contable principal del cártel de Medellín y confidente cercano de Noriega, para que blanqueara dinero en bancos nicaragüenses y así financiar la defensa legal de cuatro exalumnos de Bahía de Cochinos que habían participado en el robo de Watergate.

En 1972 la CIA ofreció asignar un equipo de sus propios especialistas en operaciones encubiertas para ayudar al FBI a vigilar sus antiguos lacayos, garantizando al mismo tiempo que las investigaciones sobre drogas no entraran en conflicto con las preocupaciones de “seguridad nacional”. La BNDD creó una sofisticada base de datos llamada Red de Inteligencia Encubierta de la Oficina de Narcóticos (posteriormente rebautizada como DEACON cuando la Oficina fue absorbida por la DEA) y contrató a Tabraue como su primer recluta importante para fortalecer su red de inteligencia. La CIA le pagó a Tabraue 1.400 dólares mensuales durante la década de los setenta por su información sobre narcotraficantes rivales.

Los narcotraficantes aliados a la CIA recibían protección, asistencia o reclutamiento como buenos lacayos, mientras que los narcotraficantes que traicionaban a la central de espionaje eran enjuiciados o descartados. Los procesos judiciales eran una prioridad baja y el equipo de DEACON no aportó ninguna prueba admisible a los procesos de la DEA por drogas en la década de los setenta. Como lamentó el exfuncionario de la DEA Dennis Dayle en 1986, “en mis 30 años de experiencia con la DEA y agencias afines, los principales objetivos de mis investigaciones casi invariablemente resultaron ser empleados de la CIA”. Los ingresos del narcotráfico financiaban atentados terroristas, asesinatos e infiltraciones que, posiblemente, intensificaron el clima de miedo, desconfianza y desesperanza que facilitó la represión contra la izquierda.

En 1975 los veteranos de Bahía de Cochinos estuvieron involucrados en casi la mitad de los atentados terroristas ocurridos, aunque eligieron sus batallas con sabiduría. Durante la investigación del Watergate, Artime testificó que E. Howard Hunt, agente de la CIA convertido en agente de Nixon, lo había reclutado para asesinar al dirigente panameño Omar Torrijos porque el gobierno de Nixon estaba muy preocupado por la filtración del flujo de narcóticos hacia Estados Unidos a través de Panamá.

El Plan Cóndor marcó la pauta de la época: un programa continental clandestino iniciado oficialmente en 1975 por Augusto Pinochet y la junta argentina y revelado solo dos décadas después con el descubrimiento de un “archivo terrorista” paraguayo de alto secreto, para desplegar escuadrones de la muerte financiados con cocaína con el fin de hacer desaparecer a militantes de izquierda, disidentes, denunciantes y demás personas incómodas de Sudamérica. Pero el verdadero origen de la Operación Cóndor fue la operación de 1967, supervisada por el omnipresente Félix Rodríguez y otro veterano del MRR, para cazar y ejecutar al Che Guevara. Es necesario defender la política occidental donde sea necesario. Por lo tanto, es necesario actuar contra quienes podrían convertirse en una segunda Cuba y colaborar con Estados Unidos directa o indirectamente.

El Plan Cóndor en México

Casi al mismo tiempo y bajo el mismo nombre, una colaboración oficial de la DEA estadounidense, el ejército mexicano y la policía mexicana erradicó miles de hectáreas de plantas de amapola y marihuana, devastando a muchos pequeños agricultores y desatando una epidemia de asesinatos y violencia que persiste hasta nuestros días. El verdadero propósito del Plan Cóndor mexicano era erradicar a la izquierda populista, básicamente criminalizando la agricultura a pequeña escala, mientras reorganizaba y centralizaba el ejército mexicano en beneficio de un puñado de actores dominantes; en otras palabras, servir a una agenda oculta casi idéntica a la de su homónimo. Cuando Marco Rubio difama la eficacia de la interdicción y otros enfoques tradicionales de aplicación de la ley para mitigar el narcotráfico en favor de operaciones “militares”, contradice todas las evaluaciones empíricas existentes sobre la eficacia de la guerra contra las drogas; sí, pero también anhela una especie de licencia general de la Guerra Fría para emprender una guerra sucia en nombre de un objetivo mayor.

El gobierno de Trump ha prometido 40.000 millones de dólares para estabilizar el peso argentino, pero el dinero se esfumará si el partido de Milei pierde la mayoría en las elecciones. A principios de diciembre, el veterano agente de la CIA Bob Sensi fue acusado de conspiración para cometer “narcoterrorismo” junto con un exfuncionario de alto rango de la DEA por lavar 750.000 dólares y comprar lanzagranadas y drones comerciales con capacidad para transportar seis kilogramos de C-4 para un soplón del gobierno que se hizo pasar por miembro de un cártel mexicano. El dúo aconsejó al soplón que “creara la percepción de que estaban trasladando operaciones de fentanilo de México a Colombia para desviar la atención de México” y hacia el gobierno de Petro. El plan se puso en marcha pocas semanas después de las elecciones de noviembre de 2024.

Una autobiografía titulada “America at Night”, escrita por Larry Kolb, también de la CIA, describe al blanqueador de dinero como un astuto intermediario que le fue presentado personalmente por George H.W. Bush en 1985 y que informaba directamente al entonces director de la CIA, Bill Casey. Entonces Sensi estaba involucrado en los canales secretos de Irán-Contra en Oriente Medio, donde espías y colaboradores informales se reunían clandestinamente con funcionarios de Hezbollah e Irán para negociar rescates secretos por varios rehenes. Sin embargo, fue acusado de desviar fondos de un trabajo encubierto en Kuwait Airways y, según el libro, desde entonces busca venganza. Un ex oficial de inteligencia comentó que los problemas legales actuales de Sensi no durarían mucho, ya que el gobierno de Trump lo considera útil, como lo han hecho los gobiernos anteriores con la mayoría de los principales protagonistas del caso Irán-Contra que lograron salir con vida a principios de la década de los noventa.

La DEA dirige una fábrica de cocaína en Bolivia

La familia Tabraue, que en la década de los setenta pertenecía a una vasta organización de narcotráfico asociada con José Medardo Alvero Cruz, peluquero y veterano del MRR, conductor de Rolls-Royce. Cuando Cruz y un grupo de colaboradores de los Tabraue fueron detenidos en 1979, un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos se involucró en el primer gran éxito de la Operación Cóndor en la década de los ochenta, el “golpe de la cocaína” en Bolivia. En él, el criminal de guerra nazi Klaus Barbie y el gurú de operaciones sicológicas argentino, entrenado en Israel y convertido en traficante de cocaína, Alfredo Mario Mingolla, colaboraron en las semanas posteriores a la elección de un candidato presidencial de izquierda para instaurar uno de los narcoestdos más descarados del mundo. Mientras una junta militar se apresuraba a liberar a narcotraficantes de la cárcel e incluso a abrir una fábrica de cocaína que el jefe más destacado del cártel del país afirmaba estar “controlada por la DEA”, los narcotraficantes se apresuraron a colaborar con el nuevo régimen, en un ciclo que se repitió al año siguiente con la repentina muerte de Torrijos y la llegada al gobierno de Noriega, un narcotraficante afín.

El ‘terrorista intelectual’ que destapó el Plan Cóndor

El verdadero objetivo del imperialismo para invadir Panamá en 1989

Pero Nicaragua, donde Somoza había sido un anfitrión complaciente para los mercenarios anticomunistas durante la Guerra Fría, había sido conquistada por los sandinistas en 1979, y las antiguas bases del MRR lo tomaron como algo personal. Para combatir a los sandinistas, la CIA y los florecientes narcotraficantes financiaron una confederación de milicias anticomunistas conocidas como la “Contra”, con bases en El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Panamá. Estas incendiaron tanques de almacenamiento de petróleo, colocaron minas magnéticas en los puertos y bombardearon el aeropuerto de Managua, todo con la idea, como lo expresó un funcionario del Departamento de Estado, de convertir a Nicaragua en “la Albania de Latinoamérica”.

Mientras tanto, la represión provocó un aumento repentino de la población carcelaria del 250 por cien entre 1975 y 1990, traumatizando permanentemente a familias y colectivos. Debido a que el Congreso operaba de forma ligeramente diferente en aquel entonces, aprobó una serie de cinco leyes que intentaban impedir que el gobierno de Reagan utilizara el dinero de los contribuyentes para financiar a la Contra. La extensa red de narcotraficantes de la CIA ya lo había hecho, pero el endurecimiento de las restricciones dio lugar a una intensa campaña de recaudación de fondos extraoficial. Tabraue organizó eventos para la “lucha anticomunista” en Nicaragua en un club social de su propiedad llamado Club Olympo, y la secta de la Iglesia de la Unificación organizó giras de conferencias anticomunistas con dirigentes de la Contra, que buscaba a traficantes con problemas legales para ofrecerles servicios de cabildeo en el estado profundo a cambio de dinero y armas. Milian Rodríguez, antiguo protegido de Manuel Artime, aportó poco menos de 10 millones de dólares en nombre del cártel de Medellín, entregados directamente a Félix Rodríguez.

Tabraue, Cicilia y… Marco Rubio

Orlando Cicilia emigró a Miami al año del nacimiento de Marco Rubio, comenzó a salir con su hermana poco después y fue una figura destacada en la infancia de Rbio cuando era niño. Cuando los Rubio vivían en Las Vegas, Cicilia comenzó a trabajar para la red narco de Tabraue.

La prematura muerte de Ricardo Morales y la negligencia de la futura fiscal general, Janet Reno, desenredaron una serie de casos interrelacionados de narcotráfico contra Tabraue y unas cinco docenas de cubanos, en su mayoría de Miami. Morales era otro veterano de Bahía de Cochinos y un terrorista confeso sospechoso de estar involucrado en el asesinato de Kennedy.

Que la familia Tabraue traficaba con drogas era un secreto a voces, según memorandos policiales de la década de los setenta y también el registro de Guillermo Tabraue de 1981 de un negocio en la dirección de la joyería con el nombre de “Mota Import Corp Inc.” Pero era intocable: decenas de policías de Miami y los Cayos de Florida estuvieron al servicio de Tabraue durante la década de los ochenta. Pero Morales y otros informantes dijeron al FBI que las luchas internas habían descontrolado la empresa y dejado un reguero de cadáveres, entre ellos el de la esposa de Tabraue, de quien estaba separado, y el de un informante de la ATF llamado Larry Nash. Para 1981 la fiscalía había elaborado un escrito de acusación. Un registro en las viviendas de Tabraue localizó 5.400 kilos de marihuana y más de 150 rifles de asalto y metralletas.

Los expedientes judicial comenzaron a desmoronarse cuando los abogados defensores comenzaron a centrarse en las escuchas telefónicas. Argumentaron que Morales carecía de credibilidad, no solo por ser un delincuente profesional, sino también por estar asociado con un grupo de agentes corruptos de la CIA que habían trabajado para Gadafi y que luego también conspiraron para asesinarle.

Morales fue asesinado a tiros por un policía fuera de servicio durante una pelea en un bar en los Cayos de Florida. Fue un “homicidio justificado” por el que nadie debía ser acusado. Alguien necesitaba a Morales muerto y simplemente lo ejecutó. ¿Quién? Pudieron ser los anticastristas, los narcotraficantes, la CIA… Morales no fue la única víctima del espionaje. Apenas unos meses antes, un agente de la DEA afincado en México fue torturado y ejecutado minuciosamente en un crimen que tres investigadores del gobierno afirmaron haber sido orquestado por Félix Rodríguez, nada menos.

¿No sabe el gobierno lo que hace su mano izquierda?

El año en que Cicilia se unió a la tienda de mascotas de Tabraue, otro Tabraue, Jorge, fue acusado en Detroit junto con un policía que la red había contratado por traficar “gran parte de la [marihuana] vendida en Michigan durante los últimos cinco años” a través de una red de caravanas. La banda había descargado su marihuana en Luisiana a la vista de los funcionarios de la Guardia Costera, quienes habían sido sobornados. Luego, en 1985, un tercer Tabraue llamado Lázaro fue acusado junto con Alberto Rodríguez, editor de periódicos y pilar de la gusanera cubana, por vender cocaína a un policía encubierto cerca del aparcamiento de la joyería. En 1987 el chanchullo finalmente se vino abajo en una operación encubierta interinstitucional denominada “Operación Cobra”, en la que Guillermo Tabraue fue descrito como el “patriarca”, su hijo Mario como el “presidente de la junta” y Orlando Cicilia como el “testaferro” y el “número dos”.

En la décima semana del juicio contra Guillermo Tabraue en 1989, un hombre llamado Gary Mattocks se presentó en el juzgado y testificó que había sido su contacto durante cuatro años en el proyecto DEACON de la CIA dentro de la DEA. Mattocks había sido antes el enlace del desertor sandinista Edén Pastora, un prolífico narcotraficante de la Contra radicado en Costa Rica. Ambos habían estado presentes durante la operación encubierta de Barry Seal. Se rumoreaba que el propio George Bush había ordenado personalmente a Mattocks que interrumpiera las operaciones.

La revelación de que Tabraue era un espía fue la revelación menos sorprendente de todos los tiempos. La fiscalía acusó a la defensa de ocultar deliberadamente su “bomba” hasta el momento de máximo impacto; el juez acusó al gobierno de “que sabía lo que hacía su mano izquierda”. Resultó que Tabraue había operado bajo el seudónimo de “Abraham Díaz” durante sus años como informante de DEACON, aunque su condición de soplón había sido noticia en la primera gran redada contra el patriarca de los Tabraue en 1981, que entonces tenía 65 años. Finalmente fue liberado en marzo de 1990 tras solo unos meses en un campo de prisioneros de mínima seguridad en la Base Aérea Maxwell.

Para entonces, el fiscal de la banda de Tabraue, Dexter Lehtinen, había pasado a un pez más grande, Noriega. El gobierno de Bush había utilizado la acusación de narcotráfico y lavado de dinero como pretexto para invadir el país. Su testigo estrella fue Ramón Milián Rodríguez, contable del Cártel de Medellín, quien había sido protegido de Manuel Artime en la década de los setenta y afirmó haber pagado a Noriega entre 320 y 350 millones de dólares para proteger los envíos de dinero del narcotráfico a bancos centroamericanos.

Pero eso no fue todo. Milián Rodríguez también declaró que había enviado unos 10 millones de dólares a la Contra nicaragüense, a cargo de Félix Rodríguez, con la esperanza de congraciarse con la CIA. Posteriormente, Noriega afirmó que la CIA le había pagado decenas de millones de dólares por su participación en la guerra sucia contra las drogas. La central de espionaje solo pudo encontrar registros de que le había pagado 330.000 dólares. La campaña para invadir Panamá y culpar a un antiguo títere de la CIA por los pecados de la central, conocida como Operación Causa Justa, fue un éxito tan rotundo que los gigantes de la política exterior de Trump, como Elliott Abrams y Brett McGurk, dicen que un cambio de régimen en Venezuela se parece más a Panamá que a Irak o Libia.

El verano posterior a la invasión de Panamá, Marco Rubio consiguió una contacto con Ileana, la esposa de Lehtinen, hija de otro exiliado cubano anticomunista afiliado a la CIA, quien acababa de ser elegido el primer congresista cubanoamericano. Rubio regresó a Miami y nunca se fue. Cualquier duda sobre sus vínculos con una temible banda de narcotraficantes se vio anulada por su conspicuo talento político.

A finales de los noventa se postuló a concejal y uno de sus donantes fue el gobernador Jeb Bush. En uno de los episodios más exclusivos de Miami de la historia reciente, un barco mediano incautado por la Guardia Costera en el Océano Pacífico en 2001 resultó tener 12 toneladas de cocaína ocultas en su tanque de combustible, junto con un superficial rastro documental que condujo a los investigadores a una estafa piramidal con sede en Miami que blanqueaba las ganancias de los cárteles de la droga.

En un vano intento de dar carpetazo a sus problemas legales, su cabecilla canalizó millones de dólares a las diversas fundaciones y comités de acción política de Alan Mendelsohn, quien organizó el primer evento de recaudación de fondos para la campaña de Rubio. El escándalo abatió a David Rivera, amigo íntimo de Rubio y compañero de piso ocasional, quien fue elegido al Congreso en las elecciones de 2010 que llevaron a Liddle Marco al Senado. Como le dijo un consultor político al biógrafo de Rubio, “entonces ya era el niño mimado”.

Maureen Tkacik https://prospect.org/2025/12/23/narco-terrorist-elite-rubio-south-america-iran-contra/

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Espionaje

Los espías no deberían invertir los fondos reservados en bragas

A comienzos de noviembre Bernard Bajolet, director de la DGSE, el espionaje francés, compareció ante los tribunales acusado de extorsión y de detención ilegal por parte de una autoridad pública.

La víctima del delito era el empresario franco-suizo Alain Dumenil, un antiguo banquero que dirige un holding con intereses en diferentes sectores económicos como el lujo, la aeronáutica y el inmobiliario. Era uno de los hombres más ricos de Francia.

Dumenil fue detenido en 2016 por la policía de fronteras en un aeropuerto de París y llevado a una mazmorra, donde fue interrogado por dos matones del servicio secreto que dirigia Bajolet. Lo acusaron de haberse apoderado de los fondos reservados que maneja la inteligencia francesa en el extranjero. Querían que devolviera el dinero.

Francia creó los fondos reservados al estallar la Primera Guerra Mundial. El gobierno de París confió una suma considerable de dinero a sus espías para garantizar la continuidad del Estado en caso de que el país fuera ocupado por un ejército extranjero.

Los fondos se han mantenido reservados durante más de un siglo sin que nunca hubiera ninguna constancia en los presupuestos públicos. Su existencia no se conoció hasta 2006.

En lugar de esconder el dinero en una caja fuerte en Suiza, los espías encargados de gestionarlo se pusieron a especular. Compraron acciones de la empresa de lujo France Luxury Group, de la que en 1995 se convirtieron en accionistas principales, llevándola a la bancarrota, como suele ocurrir cuando los administradores no rinden cuentas.

‘Mis agentes de la DGSE son famosos por su cortesía’

La inversión se llevó a cabo a través de una empresa llamada EKF, cuyo director, François Barthes, dijo a los jueces que no sabía que el dinero procedía de la DGSE. “Debería haber invertido en propiedades y no en pequeñas bragas. El lujo está a años luz de su cultura”, comentó (*).

Pero la DGSE se empeñó. En 2002 pusieron la empresa en manos de Dumenil, que ejercía de testaferro en Suiza. El capitalista cambió su nombre por el de Alliance Designers hasta que en 2011 quebró. El botín de los espías, entre 15 y 25 millones de euros, se esfumó.

Bajolet encargó a sus matones que recuperaran el dinero, por las buenas o por las malas. Al más puro estilo mafioso, los espías amenazaron a Dumenil con romperle las piernas. Para chantajearle le mostraron fotografías de su familia, amenazando con agredirlos si en 15 días no ingresaba el dinero en una cuenta en las Bahamas. “Mis agentes de la DGSE son famosos por su cortesía”, le dijo Bajolet al juez con la cara más cínica que fue capaz de mostrar.

Pero Dumenil no se dejó intimidar y ha pasado al contraataque poniendo contra las cuerdas al padrino Bajolet. Incluso en marzo de 2023 llegó a participar en un programa de televisión acusando a los espías de todo tipo de chanchullos.

En los años cincuenta el espionaje francés creó un departamento secreto dentro de un servicio que ya es bastante secreto por su propia naturaleza. Eran una banda de matarifes fuera de control que cobraba del dinero público. Se encargaban de las tareas más sucias, como detener, torturar, amenazar y chantajear.

Para calmar un poco los ánimos, el actual jefe de la DGSE, Nicolas Lerner, ha disuelto la banda de matarifes que, entre otras hazañas, se encargó del secuestro de Dumenil en 2016.

Los mil y un chanchullos de los espías con el dinero

El fondo que gestiona la DGSE se creó con una parte de las reparaciones que Alemania pagó a Francia en virtud del Tratado de Versalles de 1919. Los ingresos generados por el servicio secreto francés por el alquiler de propiedades alemanas después de la guerra se sumaron a aquellos activos clandestinos.

No está destinado a financiar ningún tipo de operaciones, para lo cual están los presupuestos de Defensa, votados en el Parlamento. Se depositan discretamente en cuentas bancarias de todo el mundo y los testaferros se encargan de administrarlos. En Suiza pretendieron engordar los fondos con operaciones especulativas y, como cabía esperar, se acabó convirtiendo en un mecanismo de financiación paralela que les permite hacer lo que les de la gana, sin dejar rastro ni rendir cuentas a nadie.

Todo iba bien hasta que en 1995 el caso Clearstream demostró los mil y un chanchullos de los espías, que realizaron inversiones tóxicas, provocando pérdidas “inexplicables” de dinero. En lugar de engordar, el fondo adelgazaba.

El caso Clearstream destapó la existencia del fondo secreto de la peor manera posible. Se empezó a hablar de malversación. El dinero ya no era una reserva para momentos de crisis sino un pozo negro.

Pero hasta 2022 la gestión de los fondos reservados no había llegado a los tribunales. Según la investigación que han llevado a cabo los jueces, a Bajolet de tocó dar la cara porque era el hombre de usar y tirar. El encargado de manejar el dinero era un general del ejército, del que no dieron el nombre, aunque se sabe que falleció en 2024.

“Esta es la cola moviendo al perro. Dumenil es quien roba al Estado”, protestó Bajolet ante el juez. El testaferro se quedó con la pasta, igual que Corina Larsen con el dinero del Borbón. “Lo robó todo”, dice Barthes. “Se declaró en quiebra tras vaciar las empresas de sus activos. Dejó sólo conchas vacías detrás de él”. El especulador arrastra una dilatada historia judicial. En 2011 fue condenado a un año de prisión condicional por quiebra y falsificación de documentos. También tiene una condenada de un año de prisión suspendida en 2017 por fraude fiscal.

En 2014 la Presidencia de la República francesa lo despojó de su orden nacional al “mérito”.

(*) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2023/01/05/french-mi6-accused-stealing-millions-threatened-break-legs/

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Espionaje

Se va el lacayo del MI6 y llega el peón de la CIA

En noviembre despidieron a Andriy Yermak, el lacayo del MI6, del entorno más cercano a Zelenzky, y ahora llega Kyrylo Budanov, el peón de la CIA. Se convertirá en el nuevo jefe del gabinete de Zelensky.

Hasta ahora Budanov, de 39 años de edad, estaba al frente del GUR, el servicio de espionaje del ejército de Kiev, al que se le atribuyen los atentados terroristas cometidos dentro de Rusia, incluida la explosión del puente de Kersh en 2022.

El nombramiento es una provocación: pondrán a un criminal buscado por Rusia al frente de las “negociaciones de paz”.

Bajo el mando de la CIA y de Budanov, escribió el Financial Times, “el GUR se transformó en una fuerza de inteligencia moderna y también fortaleció sus vínculos con la CIA” (1).

Originario de Kiev, Budanov estudió en una academia militar en Odesa antes de ser desplegado para masacrar a la población civil del Donbas desde el Golpe de Estado fascista de 2014. Gracias a la CIA fue nombrado jefe del servicio de inteligencia militar en agosto de 2020 y cuatro años más tarde Zelensky le nombró “Héroe de Ucrania”.

Budanov ha reivindicado varias operaciones terroristas dentro de Rusia, incluyendo un ataque con drones en enero de 2024 contra una refinería de petróleo en San Petersburgo, lejos del frente.

Yermak, el predecesor de Budanov en el cargo, se convirtió en el principal negociador ucraniano, pero tuvo que dimitir en noviembre tras un grave escándalo de corrupción en el sector energético del país.

El perrito faldero de la CIA

Hace un par años tanto el New York Times (2) como el Washington Post (3) publicaron sendos reportajes sobre el papel estelar de la CIA en la Ucrania surgida del Golpe de Estado de 2014. Informaban de la existencia de 12 bases secretas estadounidenses en Ucrania y la cooperación con la CIA, organizada por el general Valeriy Kondratyuk, el antiguo director del GUR y del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania.

Después del Golpe de Estado, la CIA comenzó a entrenar a una unidad de élite ucraniana, conocida como 2245, de la que Budanov era miembro. Lograron capturar drones y equipos de comunicaciones rusos, tras lo cual la CIA pudo recrearlos y descifrar los mensajes de Moscú.

Como resultado, surgió una nueva generación de espías ucranianos que operaban en Rusia, Europa, Cuba y otros lugares.

Tras el fin del programa de adiestramiento de la Unidad 2245, CIA acogió a Budanov como su perrito faldero. Lo envió a rehabilitación al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Maryland tras resultar herido durante una de las misiones en el Donbas.

Budanov y otros terroristas de la Unidad 2245 se vistieron con uniformes rusos y desembarcaron en plena noche en Crimea. Llegaron en una lancha neumática, aunque al desembarcar los esperaban las tropas rusas.

Los ucranianos contraatacaron, matando a varios soldados rusos. Luego se retiraron hacia la costa, se adentraron en el mar y navegaron durante varias horas hasta llegar al territorio controlado por Ucrania.

Tras ello, el programa de la CIA en Ucrania estuvo a punto de ser clausurado por Biden, entonces vicepresidente de Estados Unidos. Sin embargo, el entonces jefe de la CIA, John Brennan, insistió en que la Unidad 2245 continuara con el adiestramiento terrorista.

(1) https://www.ft.com/content/73140502-f8e1-427e-b70a-04e2489cae67
(2) https://www.nytimes.com/2024/02/25/world/europe/cia-ukraine-intelligence-russia-war.html
(3) https://www.washingtonpost.com/world/2023/10/23/ukraine-cia-shadow-war-russia/

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Espionaje

Samsung vende móviles con aplicaciones israelíes de espionaje

Durante años Samsung ha vendido sus móviles de las series Galaxy M, F y A a India y el norte de África con una aplicación poco conocida llamada AppCloud, que es un nombre para engañar a los usuarios: no es un servicio de almacenamiento en la nube sino un instalador de aplicaciones durante la configuración del dispositivo.

AppCloud tiene vínculos con IronSource, una empresa fundada en Israel y ahora propiedad de Unity, con sede en Estados Unidos. La presencia de un componente tecnológico de origen israelí en los teléfonos que Samsung vende en los países del norte de África recuerda mucho al caso Pegasus.

Tiene razón Netanyahu: si tienes un móvil, tienes un pedazo de Israel en tu bolsillo.

En los nuevos dispositivos Galaxy, AppCloud aparece como parte de la instalación inicial. La mayoría de los usuarios siempre creyó que la aplicación era consecuencia de la necesidad de Samsung de generar ingresos. Pero ahora la organización sin fines de lucro SMEX ha sugerido que AppCloud no es tan inofensiva como parece.

La empresa israelí IronSource también tiene un historial típico de un país donde los negocios y la guerra forman parte de lo mismo. Anteriormente, la empresa gestionaba un programa “InstallCore” que se hizo famoso por instalar aplicaciones sin permiso del usuario.

Varios países del norte de África prohíben operar a las empresas israelíes y, a la luz del actual guerra de exterminio contra Palestina, la instalación de una aplicación vinculada a IronSource huele a podrido, una vez más.

Sin embargo, Appcloud en sí no figura en ninguna parte del sitio web de IronSource, lo que preocupa aún más, a pesar de que la aplicación ahora es propiedad de una empresa estadounidense.

La tecnología Aura de IronSource, que llevan los móviles Samsung que se venden en Europa, Rusia y el sudeste asiático, parece hacer algo similar a AppCloud.

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Espionaje

El servicio secreto alemán reanuda sus contactos con sus homólogos rusos

Las relaciones diplpomáticas ya no pasan por los canales duplomáticos sino por los espías. Hay buenas o malas relaciones entre países en función de los contactos secretos entre los servicios de inteligencia. Con la Guerra de Ucrania, los contactos con los rusos se suspendieron y ahora se empiezan a abrir de nuevo.

La semana pasada el director del servicio secreto alemán BND, Martin Jäger, habló por teléfono por primera vez con el jefe del servicio de inteligencia exterior ruso, Serguei Naryshkin, informa el Berliner Zeitung, quien destaca el carácter “extraordinario” del contacto.

Jäger, que anteriormente fue embajador en Ucrania, sucedió a Bruno Kahl como presidente del BND en el mes de septiembre. Su nombramiento se interpretó como una señal de la creciente atención prestada a la situación de guerra en Europa oriental.

Poco después de asumir el cargo en octubre, Jäger advirtió públicamente que Alemania ya estaba bajo fuego enemigo y que era posible un enfrentamiento militar directo con Rusia.

La apertura ahora de un línea directa demuestra la existencia de un canal de comunicación al más alto nivel a pesar de la retórica agresiva.

La nuevo directora del MI6, Blaise Metreweli, que asumió el cargo el 1 de octubre, sucediendo a Richard Moore, también habló por teléfono con Naryshkin, añade del periódico alemán.

En marzo se produjo el primer contacto confirmado en más de dos años entre Estados Unidos y Naryshkin. “El director de la CIA, John Ratcliffe, habló por teléfono durante aproximadamente dos horas con Naryshkin el 12 de marzo en un esfuerzo por reducir las tensiones.

Históricamente, los contactos entre la CIA y los servicios de inteligencia rusos se consideran el principal canal de comunicación de emergencia para prevenir una escalada militar, sobre todo de tipo nuclear.