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Europa prepara su respuesta frente a la guerra comercial de Estados Unidos

Ninguno de los dirigentes europeos se atreve a hablar demasiado alto todavía por miedo a romper la débil alianza que se ha formado entre Estados Unidos y Europa contra Rusia. En su estrategia Rusia se ha apoyado en la división entre Europa y Estados Unidos. Pero cuanto más tiempo pasa, más se impacientan los países europeos con el gobierno estadounidense.

Las divisiones se centran en la Ley de Reducción de la Inflación (IRA). Aprobada el 15 de agosto, este programa de 369.000 millones de dólares está destinado a promover la reconversión energética ayudando al desarrollo de nuevas tecnologías con bajas emisiones de carbono. Pero sobre todo es una formidable máquina de succionar industrias y conocimientos europeos, y de animarles a instalarse en Estados Unidos con subvenciones y ayudas de todo tipo.

“En medio de la guerra en Ucrania, el gobierno de Biden está mostrando una agresividad sin precedentes contra Europa”, denunció un alto funcionario europeo. Las subvenciones masivas puedan provocar una guerra comercial entre ambos lados del Atlántico.

El tema ha estado en el centro de las discusiones entre Macron y Biden estos días, cuando se han reunido en Washington. El ministro de Economía checo, Jozef Síkela, que actualmente dirige las conversaciones económicas y comerciales europeas en el marco de la presidencia rotatoria, declaró el 25 de noviembre que “es importante que Estados Unidos escuche nuestras preocupaciones y que un grupo de trabajo busque una solución aceptable para ambas partes”.

Mientras que toda Europa está pagando muy cara la Guerra de Ucrania, Washington está haciendo una fortuna a costa de los europeos. El país que más se beneficia de la guerra es Estados Unidos, porque vende más gas a precios muy altos y porque vende más armas.

La sustitución del gas ruso por el gas de esquisto estadounidense beneficia masivamente a Estados Unidos: por primera vez en décadas, Washington tiene un superávit comercial gracias a sus ventas de gas y petróleo a precios elevados a Europa.

Hay un doble rasero en el mercado del gas. Los precios del gas comprado en Estados Unidos por Europa, señaló, eran de tres a cuatro veces superiores a los del mercado local.

Dumping de Estados Unidos

Pero el tono se ha elevado con la promulgación de la Ley de Reducción de la Inflación. Al principio, los funcionarios europeos no le tomaron la medida a este programa. Bruselas no podía imaginar que Estados Unidos relanzara una política de subvenciones masivas para reindustrializarse. Le costó aún más admitir que, en medio del conflicto con Rusia, el gobierno de Biden seguía en cierto modo los pasos de Trump.

A Ursula von der Leyen le pilló muy atolondrada. Al día siguiente de la aprobación del programa estadounidense, se congratuló de que sentara las bases de una economía verde en Estados Unidos. Esta vez no pudo maquillar su desafortunado mensaje. Hay otros que lo ven como una muestra más de su alineamiento ciego con Estados Unidos.

A principios de septiembre, muchos directores de grandes monopolios europeos empezaron a dar la voz de alarma a la Comisión Europea. Habián descubierto los efectos devastadores de la nueva Ley. Con el pretexto de descarbonizar la industria, Estados Unidos hace dumping con la industria y los conocimientos técnicos. No se trata sólo de sectores o tecnologías estratégicas como los semiconductores. La energía, la solar, el hidrógeno, la automoción, el acero, el zinc, las baterías… Todos los sectores recibirán enormes subvenciones si se instalan o se trasladan a Estados Unidos.

La amenaza de una desindustrialización masiva

El gobierno estadounidense pretende ofrecer un crédito fiscal de hasta 7.500 dólares para la compra de cualquier vehículo eléctrico fabricado en Estados Unidos. Se ha establecido un plan de 52.000 millones de dólares para que los fabricantes de semiconductores trasladen su producción y financien su investigación y desarrollo. A los productores de hidrógeno, considerado como una de las energías del futuro, se les ofrecen subvenciones del 60-70 por cien para construir nuevas plantas en Estados Unidos. Además, el gobierno estadounidense les garantiza un precio de la energía inferior a 30 dólares por MWh durante quince años. Pero estas garantías de precios de la energía también se aplican a los productores de acero, zinc y fertilizantes.

Ningún monopolio europeo puede resistirse a chupar de ese caramelo en un momento en que los costes de la energía se disparan en el Viejo Continente, donde los precios son diez veces más altos que en Estados Unidos. Casi el 60 por cien de las instalaciones metalúrgicas de Europa ya han cerrado en los últimos meses debido a la subida de los precios del gas y la electricidad. También se ha detenido la mitad de la producción de fertilizantes, así como la producción de vidrio y papel. Dado que el continente europeo no puede ofrecer ninguna garantía sobre los costes de la energía dentro de tres a cinco años, muchos dicen que ya no les interesa expandirse en Europa.

Basf fue uno de los primeros monopolios en romper el tabú. A principios de otoño, el grupo químico alemán anunció que estaba considerando mantener parte de su producción en Europa. “Se plantea la cuestión de si los productos básicos, en particular, pueden seguir produciéndose de forma competitiva en Europa y en Alemania a largo plazo”, confirmó en una entrevista con el diario económico Handelsblatt el 17 de noviembre.

Iberdrola: el irresistible atractivo de Estados Unidos

Desde entonces, la lista ha crecido. Los fabricantes de automóviles, con PSA a la cabeza, han anunciado que están estudiando la posibilidad de ubicar parte de la producción de sus vehículos eléctricos en Estados Unidos para beneficiarse de las subvenciones que no tienen en Europa. Iberdrola ha decidido vender parte de sus activos europeos para reducir su deuda, con el fin de financiar mejor un programa de desarrollo de 15.000 millones de dólares en Estados Unidos. El fabricante de equipos aeronáuticos Safran ha suspendido sus proyectos de inversión en Europa, a la espera de más aclaraciones. ArcelorMittal está cerrando altos hornos en Europa, por considerar que es mucho más rentable producir acero en Estados Unidos, aunque luego haya que importarlo a Europa.

Incluso los grandes proyectos “verdes” europeos que encarnan la reconversión energética se ven afectados. Tesla, propiedad del multimillonario Elon Musk, anunció a finales de octubre que abandonaba su proyecto de gigafactoría en Berlín en favor de Austin (Texas). Northvolt, el fabricante sueco de baterías, que iba a construir una fábrica en colaboración con Volkswagen, ha suspendido su proyecto por considerar que Estados Unidos es ahora mucho más atractivo. Los fabricantes de vehículos eléctricos japoneses y surcoreanos de Asia, mucho más avanzados que los europeos en cuanto a componentes electrónicos, son ahora reacios a proseguir sus planes de expansión en Europa junto a los fabricantes de automóviles europeos.

Lo que es cierto para las baterías lo es también para los semiconductores, las turbinas eólicas y los paneles solares. Todos los monopolios eurpeos meditan la situación y se preguntan si, en un contexto de incertidumbre total, merece la pena invertir en Europa.

Los gobiernos se alarman. Europa está amenazada por una desindustrialización masiva, que corre el riesgo de comprometer su futuro económico y social. Detrás de los grandes monopolios, son todos los ecosistemas industriales los que están en peligro. No sólo la cadena de subcontratistas y de servicios, sino también todas las cadenas de investigación y de valor añadido que trabajan en simbiosis con los grandes grupos y que están llamadas a formar la nueva matriz de la reindustrialización, tras el gran período de perturbación ligado a la mundialización y a la deslocalización.

Los países europeos responden de forma dispersa

Pero ante esta amenaza ya identificada, los europeos responden como siempre de forma dispersa. Los altos funcionarios de la Comisión Europea están elaborando una respuesta jurídica y formal. El Presidente de la Comisión ha amenazado con llevar el conflicto entre Europa y Estados Unidos a la Organización Mundial del Comercio, alegando que la Ley de Reducción de la Inflación elude las normas comerciales internacionales.

Esta respuesta es considerada totalmente inadecuada por sus críticos. La OMC es una estructura muerta con el fracaso de la Ronda de Doha en 2008. Su incapacidad para ir más allá de su insistencia en el mantra del cambio climático, demuestra su inutilidad. Sus opiniones ya no interesan a nadie. Aunque se ocupara de la cuestión, emitiría un dictamen en cinco años. Para entonces, los daños habrán sido irreversibles.

El Comisario Europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, considerado como el lacayo más atlantista de la Comisión, apuesta por la reunión bilateral del Consejo de Comercio y Tecnología prevista para el 5 de diciembre. Pero esta reunión será un lugar de bonitos discursos y vagas promesas para adormecer a los europeos. En el mejor de los casos, los estadounidenses van a ofrecer a los europeos los mismos esquemas de compensación que ofrecieron a México y Canadá en materia de ayudas a los vehículos eléctricos. Un sistema muy insuficiente para contrarrestar la amenaza de la desindustrialización en Europa y para compensar el enorme choque económico causado por la guerra en Ucrania.

Viraje histórico

En una reunión en Berlín con el Canciller alemán Olaf Scholz, el 25 de noviembre, la Primera Ministra francesa, Elisabeth Borne, se mostró partidaria de utilizar todas las herramientas europeas para promover la inversión en la reconversión energética. Junto con el italiano Paolo Gentiloni, Comisario Europeo de Economía, Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior, defiende la idea de un mecanismo europeo que pueda ofrecer las mismas condiciones y garantía de deuda a todos los Estados miembros, para ayudar a cada uno a proteger su industria. También es una forma de luchar contra el plan de 200.000 millones de euros lanzado por el gobierno alemán para ayudar a las empresas y los hogares a hacer frente a la subida de los precios de la energía.

“La carrera por las subvenciones es muy cara e ineficaz”, ha respondido ya el lacayo Dombrovskis. “Nadie quiere entrar en la carrera de las subvenciones, pero lo que ha hecho Estados Unidos no se ajusta a los principios del libre comercio y la competencia leal”, respondió el viceprimer ministro irlandés y ministro de Empresa, Leo Varadkar.

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Los salarios reales disminuyen en todo el mundo por primera vez en 20 años

La inflación está golpeando el poder adquisitivo de los trabajadores. Los salarios reales cayeron un 0,9 por cien en el primer semestre de este año por término medio en todo el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe sobre salarios.

En la Unión Europea, los salarios reales cayeron un -2,4 por cien en el primer semestre.

En muchos países, los salarios reales cayeron con descensos impresionantes como el -6,9 por cien en Polonia, el -6,8 en Chipre, el -5,9 por cien en Italia, el -5 por cien en los Países Bajos, el -3,5 por cien en España, el -3,4 por cien en Suecia y el -3,2 por cien en Reino Unido.

Los cálculos no incluyen a países de renta media como Brasil (-6,9 por cien) o México (7,6 por cien), donde las caídas fueron a menudo incluso más acusadas.

En total, la caída de los salarios reales en los diez primeros meses de este año fue del -0,9 por cien. Es la primera vez en más de veinte años que la OIT registra un crecimiento salarial real negativo.

Por el contrario, en los países emergentes del G20 los salarios reales crecieron un 0,8 por cien.

En España la caída de los salarios es superior a la media europea. “En 2020 y 2021 España, como otros países del entorno europeo, puso en marcha políticas para ayudar a las familias, un estímulo fiscal que ayudó a que la pérdida de masa salarial no fuera tan alta […] pero en 2022 la inflación erosiona los salarios sin que haya habido aún ajuste de estos a la subida de precios”, ha dicho Rosalía Vázquez-Álvarez, especialista en salarios de la OIT.

—https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_862574.pdf

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El gobierno ucraniano pone sus inversiones en manos del fondo buitre BlackRock

El gobierno ucraniano se ha aliado con el fondo buitre BlackRock para “reactivar su economía”. El 10 de noviembre se firmó un memorando de entendimiento, según anunció al día siguiente el Ministerio de Economía ucraniano (1). Este acuerdo se refiere a la creación de una plataforma para atraer capital privado.

El memorando de entendimiento, firmado en Washington, prevé la puesta a disposición del gobierno ucraniano de una plataforma de inversiones privadas que se creará según una hoja de ruta que establecerá una filial del fondo buitre, Financial Markets Advisory.

La consulta de BlackRock se centrará en “la estructura de la plataforma, su mandato y su admnistración”. La plataforma “se centrará en la movilización de inversiones en sectores clave de la economía ucraniana”, prosigue el comunicado.

“Es muy importante para nosotros demostrar al mundo que la guerra no prohíbe la inversión en Ucrania. Al fin y al cabo, la inversión es la clave de una futura recuperación económica rápida y eficaz”, declaró la ministra de Economía ucraniana, Yulia Svyrydenko. “Esperamos que esta plataforma de recuperación se convierta en un mecanismo eficaz para movilizar inversiones en sectores clave de nuestra economía”, añadió Svyrydenko.

Hace dos meses Zelensky negoció con el cabecilla BlackRock, Larry Fink, la posibilidad de crear una misión de asesoramiento, que se centraría en “la estructuración de un fondo de reconstrucción, el proceso de inversión, la administración y el uso del dinero recaudado para el fondo”.

Una semana después de la firma del acuerdo, la filial de BlackRock consiguió 500 millones de dólares del magnate australiano del mineral de hierro Andrew Forrest para lanzar un fondo de inversión internacional de 25.000 millones de dólares para Ucrania.

El fondo se utilizará para financiar “infraestructuras de energía y comunicaciones, incluida una red de energía verde”. Según Zelensky, no pretenden sustituir la infraestructura de la época soviética, sino dar un “salto a las últimas tecnologías”. Lo que los rusos han destruído en la guerra “puede ser fácilmente sustituido por la última y más moderna infraestructura verde y digital”, añadió Zelensky.

En las primeras semanas de la Guerra de Ucrania, BlackRock registró una pérdida de 17.000 millones de dólares. Según el Financial Times, la valoración de los títulos rusos gestionados por el fondo buitre se redujo de 18.200 millones a finales de enero a 1.000 millones el 28 de febrero (2).

Zelensky es un vendido. Ha vendido Ucrania a Estados Unidos en todos los sentidos posibles de la palabra “vender”.

(1) https://www.kmu.gov.ua/en/news/ministerstvo-ekonomiki-ukrayini-pidpisalo-memorandum-iz-najbilshoyu-investkompaniyeyu-svitu
(2) https://www.ft.com/content/e7967c06-77f3-45f6-9bf5-f141f899dba5

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Otro chiringuito de criptomonedas va a la bancarrota

Ayer la plataforma de préstamos en criptomonedas BlockFi se declaró en bancarrota en Estados Unidos, en un nuevo golpe para el mercado digital después de la quiebra de FTX y los apuros de Genesis.

BlockFi, que llegó a estar valorada en 3.000 millones de dólares, fue fundada en 2017 por Zac Prince y Flori Marquez y su objetivo era prestar dinero usando sus activos en criptomonedas como garantía.

El chiringuito tenía una exposición significativa a FTX y su sucursal de inversión Alameda Research, de las que obtuvo un crédito de 400 millones de dólares, que daban a FTX la opción de compra de la plataforma.

BlockFi fue una de las muchas empresas de intercambio de criptomonedas en problemas que cerró acuerdos de rescate con la malograda FTX en los pasados meses, según el Wall Street Journal.

En la nota publicada hoy, BlockFi ha anunciado un plan para reducir considerablemente los gastos, incluido los costes laborales, aunque no ofreció más detalles. Según el comunicado, cuenta con más de 250 millones en efectivo que espera que sean suficientes para apoyar ciertas operaciones durante el “proceso de restructuración”.

La quiebra de BlockFi sigue a la de FTX, la lavadora del dinero negro del gobierno ucraniano y el Partido Demócrata de Estados, que llegó a estar valorada en 32.000 millones de dólares y que podría tener más de un millón de acreedores en todo el mundo.

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La venganza de la economía real

La mayor parte de las personas son conscientes de que lo que llaman “dinero” no vale nada, en realidad. Sólo son papeles. Muy codiciados, pero papeles.

Lo mismo cabe decir de las deudas. Los acreedores saben que no valen nada porque se han inflado de tal manera que no las van a poder cobrar nunca.

A pesar de ello, los papeles y las burbujas suman para el Producto Interior Bruto y su cifra aumenta a medida que aumenta el volumen de humo.

A veces la economía ni siquiera se infla con papeles, sino con intangibles como las criptomonedas. Entonces, una empresa como FTX, que valía más de 30.000 millones de dólares a principios de año, ahora no vale nada.

Hace un año el mercado mundial de criptomonedas sumaba de tres billones de dólares. Hoy sólo suma la tercera parte.

Estas cosas no sólo ocurren con las mercancías ficticias, el dinero ficticio y las empresas ficticias, sino con todo tipo de capitales. En 2001 quebró Enron, una empresa energética de Texas, por una revisión de su contabilidad. Cuando realizan una auditoría y miran los libros de cuentas con otros ojos, la cotización de muchas empresas se esfuma en el aire.

Fue la bancarrota más grande de la historia de Estados Unidos y se llevó por delante a Arthur Andersen, una de las mayores empresas de auditoría del mundo. Como en el caso de Al Capone, el contable cayó con sus libros de contabilidad. Había escondido las deudas debajo del felpudo. Un contable te dice que tienes mucho dinero; el otro te dice que estás arruinado.

Los economistas, lo mismo que los epidemiólogos, no saben sumar y tampoco saben lo que suman. Les ocurre lo mismo que a todos esos ingenuos que se imaginan que “dos y dos son cuatro”. ¿A que se refieren? Si debes dos y luego debes el doble, estás en quiebra, o sea, eres un cero.

El capitalismo está en bancarrota, sobre todo en los países más desarrollados. Está jugando con fuego, pero se ha acostumbrado tanto a vivir del humo que los incendios le entusiasman. Lo llaman “reactivación económica”.

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Biden prohíbe los equipos chinos de telecomunicaciones

La guerra económica y tecnológica da un paso adelante: la FCC, el organismo regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, anunció el viernes que va a prohibir los equipos y servicios de telecomunicaciones suministrados por casi media docena de empresas chinas, entre ellas los fabricantes de equipos Huawei y ZTE.

El decreto se dirige a las empresas que se consideran una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y afecta a la venta de cualquier nuevo producto en suelo americano, al no permitirles obtener la autorización de comercialización.

Afecta a Huawei y ZTE, que ya han sido objeto de normas equivalentes en el pasado, así como a Dahua y Hikvision, que proporcionan equipos de videovigilancia, y a Hytera, especializada en equipos de radio. Sin embargo, los productos ya autorizados por la FCC seguirán teniendo licencia por el momento.

“Estas nuevas normas son una parte importante del esfuerzo por proteger al pueblo estadounidense de las amenazas a la seguridad nacional relacionadas con los equipos de telecomunicaciones”, dijo la presidenta de la FCC, Jessica Rosenworcel, en un comunicado.

El regulador también está estudiando una revisión de las autorizaciones ya concedidas, así como de los procedimientos de revisión de las prohibiciones anunciadas.

En línea con la política iniciada por Trump, el gobierno de Biden ha quiere cerrar las puertas a los fabricantes de equipos de telecomunicaciones chinos, con el pretexto de que espían para Pekín.

En mayo de 2020 el gobierno de Trump exigió a los subcontratistas de Huawei que pidieran autorización para utilizar componentes estadounidenses, bloqueando de hecho el suministro de productos fabricados por empresas con sede en Estados Unidos a la compañía. La decisión había penalizado el negocio del holding chino, sobre todo en los teléfonos inteligentes, donde Huawei prácticamente ha desaparecido del mercado.

Entonces la FCC dio un paso adelante. Incluyó entonces a Huawei, ZTE, Hytera Communications, Hangzhou Hikvision Digital Technology y Dahua Technology en una lista negra de empresas que suponen un “riesgo inaceptable” para la seguridad de Estados Unidos en marzo del año pasado. En junio del año pasado, la FCC también apoyó una propuesta de prohibición de licencias para empresas chinas de equipos de telecomunicaciones.

“En 2019 dejamos abierta alguna puerta a las tecnológicas chinas para que se mantuvieron en Estados Unidos a través de nuestro proceso de aprobación de equipos. Ahora proponemos cerrar esa puerta”, añadió Rosenworcel.

La prohibición suscitó preocupación entre los pequeños operadores de telecomunicaciones, que son los únicos que utilizan equipos de Huawei y ZTE en sus redes. En septiembre de 2020, la FCC calculó que la sustitución de estos equipos les costaría más de 1.800 millones de dólares. Un ruina para las pequeñas empresas estadounidenses.

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China sigue vendiendo dólares y comprando oro

Aunque todavía está lejos de destronar al dólar, el uso del yuan como moneda internacional sigue creciendo. Ahora es la quinta moneda más utilizada en las reservas de divisas de todo el mundo. En mayo de este año el FMI aumentó su participación en su cesta del 11 al 12,3 por cien.

En diciembre del año pasado, la moneda china superó al yen japonés como moneda más utilizada en los pagos internacionales, expandiéndose más allá de Hong Kong y Singapur con una cuota superior al 2,4 por cien, que incluso llegó al 3,2 por cien en enero de este año.

El año pasado el importe total de los pagos transfronterizos en yuanes realizados por los bancos en nombre de sus clientes ascendió a 36,61 billones, lo que supone un aumento del 29 por cien interanual, alcanzando un nivel récord en términos de valor.

En las reservas mundiales de divisas, la participación de la moneda china se situó en el 2,88 por cien en el primer trimestre de este año, lo que supone un aumento de 1,8 puntos porcentuales desde su inclusión entre los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2016.

Al mismo tiempo, China ha reducido su dependencia del dólar, vendiendo bonos estadounidenses y comprando oro. En el tercer trimestre, los bancos centrales compraron 400 toneladas de oro. Es el nivel más alto jamás registrado en ese periodo. Eso debería hacer de 2022 un año récord, ya que en los nueve primeros meses del año las instituciones monetarias compraron 673 toneladas, un volumen nunca alcanzado en un año completo desde 1967.

Las compras se han producido durante un periodo de tensión entre China y Estados Unidos, desencadenado por la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes, a principios de agosto.

China tiene un acceso limitado al sistema financiero mundial, lo mismo que Rusia. No puede depender de sus ventas de oro e hidrocarburos para obtener divisas. Fueron sus reservas de metal amarillo las que evitaron el colapso de su sistema financiero. Entre 2014 y 2020, Rusia fue el país que más oro compró.

A diferencia del banco central ruso, donde el oro representaba el 23,3 por cien de las reservas de divisas el año pasado, el banco central de China sólo tiene el 3,5 por cien de sus reservas en oro, dominadas en gran medida por el dólar.

El país sigue siendo el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, por detrás de Japón, con 933.600 millones de dólares. Sin embargo, han caído casi un 11 por cien en un año. En fresumen, China vende sus dólares y compra oro.

Para alcanzar al dólar, Pekín también promueve el yuan digital, lo que le permitiría reforzar el control internacional de su moneda.

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Estados Unidos y la Unión Europea van a comenzar una guerra comercial

En agosto Estados Unidos aprobó la Ley de Reducción de la Inflación para bajar el déficit bajando los precios de los medicamentos con receta e invirtiendo en la producción de “energía limpia”, al tiempo que se crea empleo.

Gastarán 369.000 millones de dólares de subvenciones y exenciones fiscales para apoyar a las “empresas verdes”, lo que ha desatado la indignación de la Unión Europea que podría conducir a una guerra comercial transatlántica (*).

La fragmentación del mercado mundial sigue, pues, su curso implacable, esta vez por motivos seudoecologistas. Europa va a dar una “respuesta seria” a Estados Unidos. A la decepción porque Washington no persigue la paz en Ucrania, se suma la competencia desleal.

La ley entrará en vigor el 1 de enero y podría animar a empresas, como Basf, a trasladar las inversiones a Estados Unidos y animar a comprar vehículos eléctricos fuera de Europa. Los principales fabricantes de automóviles de Francia y Alemania ya han alzado la voz.

La medida proteccionista de Estados Unidos es especialmente mala para países, como Alemania, cuyas empresas han dejado de ser competitivas desde que no pueden comprar gas ruso.

Lo último que necesita Berlín son más incentivos para que las empresas abandonen Europa, y la UE quiere que Estados Unidos llegue a un acuerdo en el que sus empresas puedan aprovechar los beneficios de Estados Unidos. Las represalias de Europa no sólo serán arancelarias. Europa está acorralada y debe contraatacar.

La batalla puede llegar al interior de la OTAN porque es cada vez más evidente que la Guerra de Ucrania también va dirigida contra la Unión Europea.

(*) https://www.heise.de/tp/features/Nur-noch-fast-beste-Freunde-USA-und-Europa-steuern-auf-Handelskrieg-zu-7323642.html

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Otro chiringuito de criptomonedas está al borde de la quiebra

Desde el colapso de FTX, la segunda bolsa de criptomonedas más grande del mundo, el mercado está al borde del precipicio. Otro chiringuito, Génesis, está a punto de ir al camposanto.

A su vez, los apuros de Genesis han afectado a una tercera plataforma de criptomonedas, Gemini, que ha paralizado los canjes de su producto Earn. “Es un clima del fin del mundo en los mercados de criptomonedas”, dice Bloomberg.

La semana pasada, Genesis ya suspendió temporalmente la amortización de préstamos en su unidad crediticia, Genesis Global Capital, y congeló las retiradas de fondos por una falta de liquidez agravada por la caída de FTX.

Genesis lleva días tratando de recaudar al menos 1.000 millones de dólares y está ya advirtiendo a los especuladores de que podría recurrir a la quiebra si sus esfuerzos no llegan a buen puerto

Las decenas de miles de millones de dólares de intercambios diarios de criptomonedas sólo son posibles gracias a la existencia de estas plataformas. Sin una plataforma de intercambio, no hay intercambio. Si no puedes intercambiar no tienes un mercado de criptomonedas. Y si no tienes mercado, no tienes liquidez. Si no tienes liquidez, tus activos no tienen valor.

Es un verdadero colapso del mercado de criptomonedas que, como ya hemos expuesto en otra entrada, es una de las condiciones necesarias para imponer las criptomonedas de los bancos centrales.

También van a aprovechar la situación para “regular” el mercado y reforzar el control público, no sólo sobre el mercado, sino también sobre las personas.

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El mayor monopolio químico se larga de Europa

El mayor monopolio químico alemán, Basf, planea deslocalizar las producciones intensivas en energía, ante el aumento de los costes. La empresa considera que la industria química europea no es competitiva en el contexto de la subida de los precios del gas.

El monopolio ha aprobado un proyecto para ahorrar 1.000 millones de euros en 2023 y 2024, sobre todo mediante despidos masivos de la plantilla. Pero sólo los cambios en la forma de producir pueden tener un impacto real en la cuenta de resultados, según Martin Brudermüller, su director.

Basf es la empresa química más grande del mundo. También es el mayor consumidor de gas en Alemania, con un consumo de 47 teravatios por hora al año.

Brudermüller ha advirtido que la mayor parte del ahorro que han logrado procede de parar la producción. Para el director de Basf, “a largo plazo los costes serán unas tres veces más altos en Europa que en Estados Unidos”, aunque sólo sea por los mayores costes del gas licuado.

Para seguir siendo competitivo en el mercado mundial, el monopolio alemán tendrá que ir a producir a países donde la energía sea más barata, es decir, a Estados Unidos.

La balanza comercial europea seguirá hundiéndose, el euro seguirá cayendo frente al dólar y el capital financiero se pondrá al borde del abismo.

La fábrica principal Basf está ubicada en la ciudad alemana de Ludwigshafen. Se trata del recinto industrial más extenso de Europa: tiene una superficie de 10 kilómetros cuadrados, un centro de producción con dos mil edificios, 115 kilómetros de calles, 211 kilómetros y un total de 40.000 trabajadores.