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Categoría: Economía (página 64 de 102)

Los papeles de Uber destapan a un monopolio mafioso de las nuevas tecnologías

Ayer un consorcio de medios de comunicación reveló 124.000 documentos obtenidos por una cuarentena de periodistas de investigación que ponen de manifiesto algo obvio: los vínculos privilegiados de un monopolio digital, como Uber, con varios gobiernos, entre ellos, el español.

En 2014 miles de taxistas protestaban en las principales ciudades europeas por la amenaza que suponía un monopolio que operaba sin estar sujeto a ningún tipo de regulación. Uber aprovechó las protestas del sector del taxi para mostrarse como una víctima de la reacción de los conductores.

La empresa californiana pidió investigar a la Asociación Madrileña del Taxi, identificar a las personas clave de la organización, así como obtener sus fuentes de financiación, sus conexiones políticas y cualquier información relevante de tipo peyorativo.

En diciembre de aquel año un juzgado de Madrid ordenó a Uber a cesar su actividad en España. Un día después la multinacional urdió una artimaña para volver a operar. Ordenó investigar al juez que paralizó su actividad en España.

Además, reclutó a un antiguo asesor de Obama para que convenciera a Rajoy, entonces Presidente del Gobierno, para que permitiera las operaciones.

La empresa se reunió con el ahora President de la Generalitat, Pere Aragonès, que entonces era era miembro de una comisión sobre economía colaborativa.

También lo intentó con quien presidía el Govern en el 2014, Artur Mas, a quien invitó a que visitara la empresa en San Francisco.

Uber explotó al máximo las puertas giratorias fichando a antiguos cargos públicos. Una de ellas fue Neelie Kroes, comisaria europea de Competencia y Agenda Digital, a la que fichó justo después del periodo de 18 meses que la Unión Europea impone a sus comisarios antes de poder a formar parte de empresas con intereses en la zona euro.

El gran padrino: Travis Kalanick

Los papeles destacan el papel del capataz de la empresa estadounidense: Travis Kalanick, que en 2017 se vio obligado a dejar su cargo debido a las quejas sobre sus métodos mafiosos de administración.

Kalanick ha sido el protagonista de una serie basada en el libro de Mike Isaac, periodista del New York Times, así que los papeles tampoco son tan sorprendentes.

El capo nació en 1976 en Los Ángeles. A los 22 años, dejó la universidad para crear Scour, un motor de búsqueda multimedia, con cinco amigos. Bajo la amenaza de demandas por derechos de autor, se vio obligado a declararse en bancarrota, pero rápidamente volvió con un tinglado similar llamado Red Swoosh, que consiguió vender por 23 millones de dólares en 2007.

La idea de Uber nació unos meses después, tras conocer a Garrett Camp, otro joven empresario millonario que se convertiría en el otro cofundador de Uber. El negocio de reservar taxis desde una aplicación web fue concebido por Camp cuando fundó UberCab, una empresa a la que Travis Kalanick se unió oficialmente en el verano de 2009, cuando la aplicación se benefició del lanzamiento del iPhone 3G equipado con GPS.

El meteórico ascenso de Kalanick lo llevó a ocupar el puesto de consejero delegado de Uber a finales de 2010. Rápidamente internacionalizó el servicio, inicialmente ubicado en San Francisco, e impuso el modelo en varias ciudades importantes. No dudó en entrar en guerra con los ayuntamientos que se negaban a aceptar la competencia considerada desleal de los conductores independientes y autónomos de Uber frente a los taxis, que pagan una tarifa.

La difusión de la aplicación entre los usuarios rompió las barreras poco a poco. Paralelamente a la explosión, empiezan a quedar al descubierto las brutales técnicas de gestión de la empresa. Por ejemplo, invirtió grandes sumas de dinero para desacreditar a un periodista que investigaba el sexismo en la empresa.

A principios de 2017, casi medio millón de usuarios abandonaron la aplicación como reacción a su apoyo al decreto contra la inmigración de Trump. El capataz había decidido bajar las tarifas de los viajes para mantener la aplicación en funcionamiento mientras un número importante de conductores estaba en huelga para protestar contra el veto musulmán del presidente estadounidense.

En marzo de 2017 un vídeo mostró un altercado entre el capo y un conductor de Uber al que acaba insultando. Este asunto se produjo pocas semanas después de la publicación de un explosivo artículo de Mike Isaac en el New York Times.

Ante la exposición mediática negativa, Kalanick emitió una disculpa pública y se comprometió a mejorar sus métodos de gestión y su actitud general. Pero los accionistas de Uber no le dieron la oportunidad y se vio obligado a dimitir en junio de aquel año.

En diciembre de 2019 dejó el consejo de administración de la empresa tras vender el 21 por cien de sus acciones por más de 500 millones. Hoy en día, está invirtiendo mucho en el sector inmobiliario y ha fundado una empresa especializada en el reparto de comida.

Las nuevas empresas de transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, son grandes monopolios internacionales que están devorando lo que hasta ahora era un sector de trabajadores autónomos, los taxistas, es decir, que expresa la proletarización de una parte de la fuerza de trabajo.

Canadá levanta temporalmente algunas sanciones contra Rusia para ayudar a Alemania

Alemania acaba de registrar su primer déficit comercial mensual en tres décadas. Durante esos años la competitividad de la industria alemana se vio impulsada por la importación de energía rusa barata, mientras que el mayor país de Europa también se convirtió en un mercado de exportación clave para la tecnología y los productos manufacturados alemanes.

En siglos anteriores, un tema clave de la política europea era que el poder productivo de Alemania y los inmensos recursos de Rusia podían crear el principal polo de poder en el continente europeo. El director general de Stratfor en el Consejo de Asuntos Exteriores de Chicago, George Friedman, lo ha resumido de una manera muy clara: “El interés primordial de Estados Unidos, por el que hemos librado guerras durante siglos -la Primera, la Segunda y la Guerra Fría- ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidas son la única fuerza que podría amenazarnos. Y tenemos que asegurarnos de que eso no ocurra”.

La actual guerra por delegación entre la OTAN y Rusia en Ucrania, en la que Alemania se ha unido incondicionalmente al bando atlantista, está costándole muy caro, y algunos economistas hablan ya de suicidio económico o autodestrucción. Alemania, que cerró el gasoducto ruso Nord Stream 2 en febrero debido a las sanciones económicas impuestas a Rusia, está pagando un precio desorbitado y se arriesga a hundir su economía en un momento en que el rublo ruso nunca ha estado tan fuerte.

La dirigente de la Confederación alemana de sindicatos, Yasmin Fahimi, ha advertido que la industria alemana en su conjunto puede colapsar debido al corte de gas ruso (*).

Canadá se ve obligado a acudir en ayuda de Alemania levantando temporalmente algunas de sus sanciones contra Rusia. Enviará a Alemania una turbina rusa reparada que necesita para el gasoducto Nord Stream 1, a pesar de las objeciones de Ucrania, ya que el régimen de sanciones choca con la crisis energética provocada por la guerra.

El ministro canadiense de Recursos Naturales, Jonathan Wilkinson, afirmó el sábado en un comunicado que el gobierno estaba permitiendo la devolución de las turbinas de sus sanciones contra Rusia, con el fin de apoyar “la capacidad de Europa para acceder a una energía fiable y asequible a medida que continúa su transición lejos del petróleo y el gas rusos”.

Alemania es sólo un ejemplo de una economía que se ha saboteado a sí misma en apoyo a la guerra indirecta de Estados Unidos contra Rusia. Muchos países europeos, en mayor o menor medida, también están siendo perjudicados económicamente.

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ha afirmado esta mañana que Europa debe prepararse para “un corte [total] del gas ruso”, calificándolo de escenario “más probable” en estos momentos.

Los miembros de la Unión Europea dependían del suministro de un gas ruso muy barato, lo que no ocurrirá en el futuro con el gas licuado importado de Qatar o de Estados Unidos, que agravará el déficit comercial.

(*) https://www.businessinsider.com/germany-faces-entire-industries-collapse-russia-natural-gas-supply-cuts-2022-7

El fin de los motores de combustión en Europa es una gran oportunidad para China

Europa sigue su camino hacia el decrecimiento y la desindustrialización. El plan de Bruselas es dejar de producir vehículos con motor de combustión en 2035. Hasta hace muy poco tiempo la mayoría pensaría que era la gran oportunidad para Japón y monopolios como Toyota, Nissan, Honda, Mitsubishi o Suzuki. Quizá también para los coreanos, que tienen marcas como Hyundai o Kia.

Pero quien va a desembarcar en este Continente son las cerca de 80 multinacionales automovilísticas chinas. En el país asiático hay 190 fábricas de automóviles y la mitad de ellas se han levantado en los últimos cuatro años.

China venderá vehículos de combustión convencionales, pero si el comprador tiene escrúpulos “verdes”, se lo venderá eléctrico. No en vano China está a la cabeza de la producción de baterías, con un 60 por ciento de la producción mundial.

La industria automovilística china padece un serio problema de superproducción, estimado en un tercio de su capacidad instalada. Es el momento de exportar. Cuando les llegó la noticia de la prohibición de los motores de combustión en Europa para 2035, se agotaron las reservas de “baiju”, la bebida alcóholica con las que se hacen los brindis en China.

Es posible que en Europa los nuevos compradores de un vehículo no se den cuenta que si compran un MG último modelo, no es una marca inglesa sino china. Tampoco sabrán que la famosa empresa LEVC (London Electric Vehicle Company) que fabrica los taxis londinenses, es propiedad de Geely, una empresa china, que su fábrica está en China y que los vehículos son eléctricos.

Durante los seis primeros meses de este año, nada menos que 6.000 modelos fabricados en Pekín encontraron comprador, es decir, el 0,8 por ciento de la cuota de mercado. Pero en el mercado de los eléctricos, la cuota es del 2,7 por ciento.

La mayor parte del mundo seguirá viendo vehículos térmicos en sus carreteras, fabricados en Japón, Corea del sur y China. Los que en Europa dispongan de un mayor poder adquisitivo, los comprarán eléctricos, y caso todos ellos serán chinos.

El número de puestos de trabajo que van desaparecer en Europa se medirá en centenares de miles, que se sumarán los anteriores. Las fábricas de motores y cajas de cambio, como la que SEAT Componentes posee en Barcelona, desaparecerán.

En España la última Encuesta de Población Activa, de mayo de este año, indica que la fuerza de trabajo en el sector es de 555.600 empleos, por lo que se ha reducido un 3 por cien respecto al año pasado. En total 18.200 puestos de trabajo han desaparecido.

Reticencias en Alemania a poner dinero a disposición de los países europeos del sur

Los países del sur de Europa están endeudados hasta las trancas y durantes décadas se han acostumbrado a que en Bruselas abran un fondo y luego otro para pagarlas con tipos de interés por debajo del mercado. Suponen que la crisis económica es tan grave que Europa no les va a dejar tirados a todos. En la periferia manejan el cálculo de que, aunque quisieran, no podrían.

Sin embargo, cada vez hay más reticencias a seguir poniendo dinero a disposición de los países europeos endeudados. El último manifiesto es el de Joachim Nagel, el presidente del Bundesbank, que se opone a reducir las primas de riesgo entre unos y otros países.

En su reunión del 21 de julio todos esperan que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés y elabore un nuevo programa de compra de deuda de los Estados periféricos para reducir las primas de riesgo.

Nagel dice que esa política sólo debe tener carácter excepcional, que debería aprobarse en unas condiciones y una duración definidas con precisión, para no dar la impresión de que siempre ofrecen condiciones de financiación favorables.

“Yo advertiría contra el uso de instrumentos de política monetaria para limitar las primas de riesgo, ya que es prácticamente imposible establecer con certeza si una ampliación de los diferenciales de rendimiento está fundamentalmente justificada o no”, ha dicho en un discurso.

Blanco y en botella: Alemania no quiere un fondo antifragmentación que no vaya acompañado de normas estrictas, sobre todo de reducción del déficit, es decir, de austeridad y recortes presupuestarios.

Quizá el dinero fácil y los fondos europeos no se acaben de la noche a la mañana, pero cada vez impondrán exigencias más duras para obtenerlos.

El euro y el BCE no están para luchar contra la fragmentación del mercado común europeo, sino contra la inflación, y en Alemania eso se ha convertido en una prioridad cada vez más acusada. A medida que la preocupación es la inflación, la fragamentación deja de serlo, y si eso acaba con el euro, no importa tanto.

Francia nacionaliza uno de los monopolios eléctricos para nuclearizar el suministro eléctrico

Por decreto, desde hoy en Europa las centrales nucleares y de gas han pasado a ser energías “limpias”. Se ha eliminado el último gran obstáculo para la financiación de miles de millones de euros y el acceso a los fondos públicos “verdes”.

Alemania y Suiza han impuesto el estado de emergencia para asegurar el suministro de electricidad este invierno. Sin embargo, por si acaso, la población compra leña para no morirse de frío este invierno.

Por su parte, Francia ha nacionalizado la empresa eléctrica EDF al 100 por cien, algo que en España el “gobierno más progresista de la historia” no es capaz ni siquiera de plantearse.

EDF es la primera empresa eléctrica de Francia, propiedad del Estado en un 84 por cien. Cotiza en bolsa desde 2005.

El objetivo de Francia es la nuclearización, porque la mitad de los reactores de EDF siguen parados debido, sobre todo, a los problemas de corrosión de los equipos. El nuevo gobierno quiere reparar los viejos reactores y construir otros 6 nuevos.

El gobierno francés estudiaba una reestructuración del sector energético desde 2019, antes de la Guerra de Ucrania. Entonces se llamó “Proyecto Hércules”. A principios de este año Macron anunció un nuevo proyecto nuclear, como consecuencia con las dificultades financieras de EDF que, por sí misma no sería capaz de renovar los reactores.

Para construir los seis reactores que pretende el gobierno, podría ser necesario una inversión de unos 60.000 millones de euros, una cantidad cercana a la deuda neta prevista por EDF a finales de año.

La vuelta del 100 por cien de EDF al dominio público marca el final de una aventura especulativa iniciada en 2005. Esta operación, a menudo descrita como una nacionalización, sería en realidad más bien una salida del mercado de valores, mediante una compensación para los accionistas minoritarios. Para los poderes públicos, esta maniobra les daría vía libre para negociar con Bruselas la reforma de las tarifas de venta de la energía nuclear o para cambiar la forma de la empresa.

Los reactores nucleares son una fuente de energía calificada de “soberana y competitiva”, a la que se añade el consabido pretexto ambiental: tiene bajas emisiones de carbono.

La nueva Primera Ministra, Elisabeth Borne, ha dicho que el Estado debe “tener el control total de la producción de electricidad y su rendimiento”. Este cambio permitirá a EDF reforzar su capacidad para llevar a cabo con la mayor rapidez posible proyectos ambiciosos y esenciales para nuestro futuro energético, declaró Borne.

En Francia la energía nuclear es la principal fuente de electricidad. El parque nuclear francés cuenta actualmente con 18 centrales nucleares y 56 reactores, aunque algunas están cerradas y otras están en reparación.

PetroChina vende sus participaciones en yacimientos situados en el extranjero

El monopolio chino PetroChina ha puesto a la venta sus participaciones en proyectos de gas natural en Australia y en proyectos de arenas bituminosas en Canadá. La empresa china pone la excusa de que quiere reducir sus pérdidas y desviar sus inversiones a centros de Oriente Medio, África y Asia Central.

La multinacional espera vender algunos de sus activos en el exterior en los próximos dos años. Al parecer los yacimientos han sufrido miles de millones de dólares en pérdidas y están en áreas donde la empresa no puede competir fácilmente.

Los activos de gas australianos -Arrow Energy y Browse- están considerados entre los principales fuente de pérdidas de la cartera mundial de PetroChina.

Los chinos compraron Arrow Energy en 2010 por 2.500 millones de dólares a través de una empresa conjunta con Shell, su primera inversión en el sector del gas de veta de carbón de Australia. Tres años después, compró la participación de BHP en Browse, el mayor recurso de gas sin explotar de Australia, por 1.630 millones de dólares.

La empresa también está tratando de descargar sus proyectos de propiedad total MacKay River Oilsands y Dover Oilsands en Canadá debido a las pérdidas en la producción y el procesamiento del combustible similar al alquitrán en betún.

El plan de venta de PetroChina sigue a un cambio estratégico similar de otra gran empresa energética china, CNOOC, que se preparaba para abandonar sus operaciones en Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos por temor a que estos activos fueran objeto de sanciones occidentales.

Sri Lanka, un país paralizado por la falta de combustible

La semana pasada el suministro de combustible cayó en Sri Lanka por debajo de su valor diario, paralizando el transporte público en un país que se enfrenta a su peor crisis económica desde la independencia en 1948.

El ministro de Energía, Kanchana Wijesekera, declaró que las reservas de gasolina del país se situaban el domingo en unas 4.000 toneladas, ligeramente por debajo del nivel de consumo habitual de un día.

“La próxima entrega de gasolina se espera entre el 22 y el 23 de julio”, dijo el ministro. “Hemos contactado con otros proveedores, pero no podemos confirmar nuevas entregas antes del día 22”, añadió.

Las colas en las gasolineras se extienden a lo largo de varios kilómetros en la capital, Colombo. Pero en la mayoría de ellos, no hay diésel ni gasolina a la vista desde hace varios días.

Como consecuencia de la escasez de combustible, los autobuses privados, que constituyen dos tercios de la flota del país, redujeron sus servicios.

“Llevamos unos 1.000 autobuses en todo el país de un total de 20.000”, dijo Gemunu Wijeratne, presidente de la Asociación de Operadores de Autobuses Privados. “La situación seguramente empeorará mañana porque no tenemos forma de conseguir gasóleo”, añadió.

Los viajeros hacen señas a los pocos vehículos que circulan por las carreteras, con la esperanza de ser recogidos.

La mayoría de las oficinas y comercios están cerrados, pero se espera que la situación empeore.

Todas las instituciones gubernamentales “no esenciales”, así como las escuelas, han recibido la orden de cerrar hasta el 10 de julio para reducir los desplazamientos y ahorrar energía.

Durante meses, los 22 millones de habitantes de la isla han vivido con apagones diarios, racionamiento de combustible y alimentos, y una inflación galopante.

La grave escasez de divisas no permite importar suficientes alimentos, combustible y otros bienes esenciales.

Incapaz de pagar su deuda externa de 51.000 millones de dólares, el gobierno se declaró en suspensión de pagos en abril y actualmente negocia con el Fondo Monetario Internacional un rescate.

En primavera se produjeron importantes movilizaciones populares contra el desabastecimiento que costaron la vida a ocho personas, al menos.

El Banco Central Europeo coloca a España entre los países pobres y sometidos a rescate

Hace tiempo que el Banco Central Europeo habla de la “fragmentación” de lo que antes era un “mercado común europeo”, aunque nunca explicó suficientemente las medidas que pretendía implmentar para evitarlo. Ahora ha expuesto una de ellas, que ya sospechábamos: “El BCE canalizará la liquidez del norte al sur para evitar la fragmentación”.

Por lo tanto, los 19 países miembros de la Unión Europea se dividirán entre el norte (ricos) y el sur (pobres), por lo que también habrá una “clase media”, que no son ni de un tipo ni otro.

Como cualquier otro Estado cristiano que merezca tal nombre, el BCE quitará el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, es decir, a los Estados que están en quiebra. Este mecanismo tan simple no es exactamente la “cuenta de la vieja”, ya que es pura economía financiera, y cuando se habla de dinero, en realidad son sólo préstamos, es decir, más deudas. Los países cristianos no regalan el dinero; lo prestan a cambio de más dinero.

“El Banco Central Europeo comprará bonos emitidos por Italia, España, Portugal y Grecia utilizando los ingresos de los vencimientos de la deuda alemana, francesa y holandesa que tiene en su cartera, para limitar la ampliación de los diferenciales de rendimiento entre los Estados”, han dicho esta mañana los que han participado en el foro anual del BCE celebrado en Sintra, Portugal.

El objetivo, como ya hemos expuesto, es reducir las primas de riesgo, aunque la jerga tecnocrática lo expresa de una manera mucho más sifisticada. Se trata de evitar la fragmentación financiera en la eurozona, mientras se prepara para subir los tipos de interés básicos.

El 21 de julio el BCE dará más detalles de un nuevo plan, aunque sabemos que las tres “clases sociales” se establecerán en función del tamaño de los Estados y la rapidez con la que han subido sus diferenciales.

“La composición de los tres grupos de países, que se revisará mensualmente, refleja la división entre países ‘centrales’ y ‘periféricos’ de la zona del euro que surgió a principios de la década de 2010 durante la crisis de la deuda de la zona del euro”, añade la agencia Reuters.

Los pobres son los países considerados por los especuladores privados como más arriesgados por el peso de su deuda pública o la debilidad de su economía, a saber, Italia, Grecia, España y Portugal. La lista era originalmente más larga pero fue acortada por el Consejo de Gobernadores.

El grupo de prestamistas incluye media docena de países del “núcleo duro” de la eurozona, entre ellos Alemania, Holanda y Francia, lo cual es un exceso de optimismo por parte del BCE porque Francia acabará entre los pobres sin pasar antes por la “clase media”.

Hasta hace bien poco a esto se le llamaba “rescate”, una palabra de la que ahora en Bruselas huyen como de la peste, lo mismo que en España. En 2012 el BCE acudió en socorro de España, que estaba en quiebra, pero el gobierno de Rajoy negó que hubiera un rescate y el actual sigue en la misma negativa.

Los socios europeos (los países ricos de Europa) no son solidarios. Además de dinero, ponen condiciones para conseguir la devolución de los préstamos. Entonces se dice que el país está intervenido, o sea, que ha dejado de ser soberano.

Las condiciones son siempre las mismas: recortes, es decir, medidas presupuestarias de reducción del gasto y de aumento de los impuestos (del IVA), acompañados de privatizaciones y venta del patrimonio público. A veces se llama también “ajuste”, o “austeridad”, o también “reformas estructurales”. Se supone que si el deudor gasta menos, tendrá más posibilidades de devolver el anticipo recibido.

Cuando nos referimos a privatizaciones (educación, sanidad) y ventas del patrimonio, no sólo hablamos de empresas sino de puertos, aeropuertos, islas, playas, hospitales, castillos, museos… Cuando Bruselas intervino a Grecia, la prensa económica dijo que “todo” estaba a la venta; absolutamente todo.

Por supuesto, el patrimonio público se dilapida a precios de saldo.

Las condiciones son más duras cuando el dinero procede de un organismo público, como el BCE, que compra deuda a precios por debajo del mercado. Entonces el BCE pasa a tener el control sobre las decisiones de política económica de los países pobres y deudores.

Cuando llegue la recesión (y cada vez está más cerca) la solidaridad de los socios europeos se romperá. Durante el rescate de Grecia, las negociaciones estuvieron a punto de acabar con la zona euro. En Italia, la Unión Europea llegó a imponer el cambio del Primer Ministro y el nombramiento de un “gobierno técnico” para ejecutar la política económica que Bruselas exigía.

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