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Categoría: Ecología (página 16 de 30)

Polonia se opone a la prohibición de los vehículos de combustión interna

El gobierno de Varsovia se opone a la prohibición de los vehículos de combustión interna por la Unión Europea a partir de 2035. En julio presentó una denuncia ante el Tribunal de Justicia Europeo para intentar salvar su industria automovilística y sus minas de carbón.

Polonia es el principal taller de la Unión Europea para la producción de componentes de automóviles, que luego los principales fabricantes ensamblan en sus plantas de montaje. El coche eléctrico representa una grave amenaza para la industria manufacturera polaca. Un motor eléctrico es infinitamente más simple que un motor de combustión interna y requiere menos mano de obra para producirlo. Además, los vehículos eléctricos no necesitan caja de cambios ni embrague, e incluso frenar es más sencillo, porque el freno motor es potente. Es comprensible que los polacos se opongan firmemente a la obligación de no poder vender vehículos con motor de combustión interna a partir de 2035, ya que esto arrojaría a la calle a miles de trabajadores que tienen empleo en el sector de la automoción.

Durante un tiempo, Alemania se unió a Italia y Polonia para oponerse a esta extraña decisión. Luego, el vicepresidente primero de la Comisión Europea, el holandés Frans Timmermans, sacó de su sombrero de mago verde una solución para convencer a Alemania: “No os preocupéis, vamos a autorizar los vehículos de combustión interna que funcionen con combustibles electrónicos”. Pero tal cosa no existe y, en todo caso, deben fabricarse a partir de hidrógeno producido a partir de energía eólica y fotovoltaica.

De momento, la energía eólica sólo produce el 2,2 por cien de la energía primaria consumida en la Unión Europea, pero se promete que en el futuro será suficiente para producir electricidad 100 por cien verde y, además, combustibles sintéticos. El alquimista verde ha conseguido convencer a Berlín. Abandonadas a su suerte, Italia y Polonia no pudieron oponerse a la destrucción del sector del automóvil en Europa.

Desde que se unió a la Unión Europea, Polonia ha rondado el 5 por cien de crecimiento económico, casi el doble que la de la Unión Europea. En el sector del automóvil, Polonia optó por convertirse en subcontratista de grandes empresas del oeste de la Unión Europea. Ha logrado organizarse para que sus trabajadores especializados produzcan las piezas que las empresas alemanas, italianas y francesas montan en sus propios países o en otros lugares. Según la PZPM (la asociación polaca de la industria automovilística), en 2019 trabajaban en este sector 153.900 personas. Pero la presión de la Unión Europea sobre el sector automovilístico ha reducido esa cifra a 141.400 trabajadores. Del mismo modo, en 2019 Polonia produjo 434.700 motores, pero solo 255.100 en 2022. Estas caídas del 41 por cien en la producción de motores y del 8 por cien en el empleo son preocupantes.

No sólo el sector automovilístico de Polonia es crucial, sino que lo es aún más su sector del carbón y, por tanto, su sector minero, ya que el país genera alrededor del 70 por cien de su electricidad a partir del carbón, que produce principalmente en Silesia.

California ha tenido el verano más fresco desde hace una década

En la mayor parte de Estados Unidos este verano ha sido más frío que el promedio de años anteriores, y California no ha sido una excepción. Ha conocido el verano más fresco desde 2011, según el Western Regional Climate Center.

El sur de California se mantuvo particularmente fresco durante los meses de verano, lo que, según explicó el investigador del Centro, Dan McEvoy, se debió a la persistencia de sistemas de baja presión y también al efecto de enfriamiento del huracán Hilary.

La región estuvo inusualmente nublada este verano y las nubes son la protección solar de la Tierra. Si el manto de nubes cambia por cualquier motivo, se produce un calentamiento o un enfriamiento.

El New York Times lo explica de la manera retorcida a la que nos tiene acostumbrados: “No hay mucho que hacer sobre el alivio estacional del calor en California, aparte de que hay fluctuaciones de un año a otro dentro de una tendencia general de calentamiento […] En otras palabras, California todavía está experimentando los efectos del cambio climático y, en general, se está calentando, incluso si este verano no estableció récords de clima abrasador en todo el estado” (*).

El invierno y la primavera anteriores también fueron históricamente fríos y nevados a través de Karlamangla, una combinación que llevó a que una larga lista de estaciones de esquí registraran las caídas de nieve más altas jamás registrados.

Mammoth Mountain, por ejemplo, recibió 18 metros de nieve en su albergue principal, una medida que rompió el récord anterior de 17 metros establecido en 2010-2011. En la cumbre se registró un récord de más de 23 metros.

Toda esta nieve mantuvo a Mammoth abierto hasta el mes de agosto por tercera vez en su historia desde 1954. Los esfuerzos de limpieza de nieve persistieron hasta bien entrado el verano.

(*) https://www.nytimes.com/2023/09/21/us/california-cool-summer-climate-change.html

La ONU quiere descarbonizar el sector de la construcción

El sector de la construcción es responsable del 37 pr cien de las emisiones de CO2, en particular debido a la proporción de hormigón utilizado, según un informe de la ONU publicado esta semana. La organización quiere una “revolución” para descarbonizar ese sector.

El plan es utilizar menos hormigón y más materias primas locales procedentes de la biomasa. Para que los resultados sean buenos, la proporción de hormigón en la construcción mundial tendría que reducirse a la mitad entre 2020 y 2060. Además, dos tercios del hormigón restante debería proceder del reciclaje, la reutilización o estar compuesto por cementos bajos en carbono. .

En otras palabras, el sector de la construcción “necesita una reducción drástica” del volumen de hormigón nuevo utilizado. Pero este descenso será “gradual”, señala Anna Dyson, directora del centro de ecosistemas de la Universidad Americana de Yale.

Los materiales de construcción no siempre han sido emisores de carbono como lo son hoy el acero, el aluminio, el vidrio, el plástico o el hormigón. Hasta mediados del siglo XX procedían principalmente de fuentes renovables, biológicas u orgánicas (madera, piedra o de agricultura como paja, cáñamo, etc.) y sobre todo locales.

“Sólo en las últimas décadas la mayoría de los materiales de construcción proceden de procesos extractivos, tóxicos y no renovables”, subraya Dyson.

El plan es animar a la industria de la construcción a «cooperar con el sector forestal y la agricultura» para gestionar los recursos de madera y biomasa, que deberían ser los materiales del futuro, como lo han sido los materiales del pasado…

«Se trata de iniciar una especie de revolución de regreso al futuro» para eliminar el carbono de los edificios y construirlos «más ligeros», admite Dyson: evitar la producción de residuos gracias a un enfoque circular de los materiales, eligiendo materiales de origen biológico como madera o bambú, y mejorar la descarbonización de materiales convencionales que no pueden ser sustituidos.

Los autores del informe destacan la importancia de la biomasa vegetal viva, es decir, paredes o tejados verdes, que “constituye un material con bajas emisiones de carbono”. Incluso imaginan que este tipo de suelo podría dar lugar a una nutritiva agricultura urbana en las metrópolis del mañana.

Penas de cárcel para quienes no descarbonicen sus viviendas en Reino Unido

Reino Unido impondrá multas de hasta 15.000 libras esterlinas (17.455 euros) y penas de un año de prisión a los propietarios de viviendas que incumplan las normas de neutralidad de carbono al negarse a instalar bombas de calor y otros cambios energéticos.

Es una sanción detrás de otra que acabará atosigando a la inmensa mayoría de la población británica. Los infractores ya están pagando hasta 14,60 euros al día para poder conducir un coche que no cumple los criterios de la zona “ulez”. La sangría no ha hecho más que empezar.

Según la nueva legislación, que fue aprobada por la Cámara de los Comunes, los propietarios de inmuebles podrían terminar tras las rejas si no instalan una bomba de calor.

Cualquiera que venda o alquile una propiedad deberá obtener un certificado de eficiencia energética. Los inspectores tendrán la facultad de ordenar “mejoras” e impedir la venta o alquiler del inmueble si no se cumplen al pie de la letra. Estas mejoras incluirán la instalación de bombas de calor, aislamiento de habitaciones, doble acristalamiento y “dispositivos inteligentes”.

La instalación obligatoria de refrigeradores, lavadoras, calentadores de agua y más, todos conectados a internet, permitirá al gobierno y a las compañías de energía monitorear el consumo de electricidad y cortar el suministro si creen que el usuario está consumiendo demasiado.

Los debates parlamentarios sobre la nueva ley no han podido ser más delirantes. La diputada Caroline Lucas pidió el fin de toda exploración de gas y petróleo, con el argumento de que Reino Unido debe liberarse de la dependencia de Putin.

Ed Miliband, Secretario de Estado de Energía y Cambio Climático, propuso una enmienda para obligar a la red eléctrica a deshacerse de todos los combustibles fósiles para 2030.

Sólo 19 diputados votaron en contra del proyecto de ley.

El verano más caluroso de la historia es otro engaño de los socialdemócratas

Hemos pasado el verano soportando falsas noticias acerca de que las temperaturas son las más altas de los últimos cien años, o mil años, o un millón de años… Da igual porque el efecto publicitario es el mismo. El País vuelve a la carga con el mismo fraude: “La crisis climática lleva al planeta al verano más caluroso jamás registrado” (1).

La revista Forbes repite la monserga y ElDiario.es se empacha de sensacionalismo: “Este mes de julio ha sido el más caluroso de nuestra historia documentada y, muy probablemente, de los últimos 120.000 años” (2).

Naturalmente, el calor ha estado acompañado de toda clase de calamidades naturales, desde los incendios de Canadá, hasta inundaciones “sin precedentes” porque, como en las olimpiadas, no hay noticia si no se supera un registro anterior.

Por supuesto, la intoxicación asegura que quienes no tragan con ese cúmulo de imbecilidades son unos reaccionarios “de derechas”, mientras que “los socialdemócratas de todo el mundo comparten un diagnóstico correcto de la crisis climática”, pontifica ElDiario.es.

Este tipo de declaraciones altisonantes son una manipulación desde el principio hasta el final. El aumento del vapor de agua en la atmósfera no está provocado por el calentamiento, como asegura ElDiario.es, sino por la erupción del volcán submarino Hunga Tonga, en el Océano Pacífico, que ha lanzado gigantescas masas de agua a la estratosfera y que explica las altas temperaturas de este verano en ciertas regiones del Hemisferio norte (3).

Los socialdemócratas se cuidan mucho de explicar el lugar en el que han calculado las temperaturas de hace 120.00 años, ni la manera en que la han calculado. Hablan de unas “mediciones directas” que se iniciaron “en el planeta” en 1850, una fecha mágica en la que sitúan el inicio de la revolución industrial y, con ella, del desastre climático.

Las temperaturas se han medido con termómetros, sobre todo desde que Daniel Fahrenheit creó en 1714 un modelo canónico de mercurio y una escala para medir los cambios. Era muy sencillo y bastante preciso. Pero hasta hace muy poco tiempo, casi nadie en el mundo tenía termómetro y, desde luego, no se dedicaba a registrar periódicamente las temperaturas.

Para poder comparar las temperaturas actuales con las de hace 100, 1.000 ó 100.000 años hacen falta series homogéneas de datos que no existen. No hay mediciones directas ni tampoco indirectas obtenidas con un atisbo de fiabilidad. No se sabe cómo se ha podido calcular con un mínimo de certieza la evolución de las temperaturas de los océanos, que suponen el 70 por cien del planeta.

La vara de medir ha cambiado. Desde los años ochenta las temperaturas ya no se obtienen con termómetros sino con sensores de resistencia eléctrica. En otras ocasiones recurren a satélites espaciales, de los que hay varios, y cada uno de ellos muestra tempraturas que no coinciden entre sí. Finalmente, unas mediciones se entremezclan con otras y los datos se barajan como si fuera una partida de cartas con naipes diferentes.

El resultado es aún peor que en los sondeos electorales. Cada empresa obtiene datos diferentes y arroja previsiones muy distintas porque la “cocina estadística” cambia notablemente según el tratamiento de la información bruta. En consecuencia, no sólo ha cambiado la vara de medir; el procedimiento de obtención de las temperaturas es distinto y su tratamiento estadístico también lo es.

Garita de Stevenson

Para ilustrar la precaución con la que se deben obtener las temperaturas, hay que recordar artilugios curiosos, como la “garita de Stevenson”, inventada a finales del siglo XIX por el padre del novelista británico para establecer un canon de medida de las temperturas, que consistía en introducir los termómetros en una especie de jaula de madera, a una cierta altura del suelo, con techo y rejilla lateral.

“La garita de Stevenson está hecha de madera con láminas pintadas de color blanco para facilitar la ventilación y, a la vez, proteger a los aparatos de medida de la radiación solar y de la lluvia. La puerta de la garita se orienta al norte con el fin de que el sol no perturbe la medida cuando se hacen las lecturas de las distintas variables”, dice MeteoGalicia.

La inmensa mayoría del mundo ha carecido de mediciones con termómentro y, desde luego, casi nunca se han utilizado el tipo de garitas propuestas por Stevenson, a pesar de lo cual han ingresado en los registros oficiales y se las tiene por buenas mediciones.

Hasta los años setenta del siglo pasado, las garitas estaban en las ciudades, donde el urbanismo ha formado “islas de calor”. Las series históricas están afectadas por su emplazamiento en grandes metrópólis que apenas representan el 4 por cien de la superficie terrestre. Por ejemplo, en Madrid la isla de calor del centro sube las temperturas 8,5ºC por encima de la periferia (4). Se ha tomado la parte (las ciudades) por el todo (el planeta).

Lo que se discute es hasta qué punto las “islas de calor urbano” han alterado las mediciones. En su último informe el IPCC estimó que las “islas de calor urbano” suponen menos del 10 por cien del aumento de la temperatura. Sin embargo, un reciente estudio de 37 investigadores de 18 países diferentes eleva ese porcentaje hasta el 40 por cien (5).

Según los autores, en un siglo la temperatura ha subido 0,89ºC, teniendo en cuenta las áreas urbanas y las rurales. Pero si sólo se tienen en cuenta estas últimas, la subida se reduce a 0,55ºC únicamente.

“La comunidad científica aún no está en condiciones de establecer con seguridad si el calentamiento desde 1850 es causado principalmente por el hombre, en su mayor parte natural o alguna combinación de ellos”, concluyen también los autores del estudio.

Si en todos los países del mundo las garitas se traladaran a las zonas rurales y los bosques, nos sorprenderíamos al escuchar que nos ha invadido una ola de frío intenso.

(1) https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2023-09-02/la-crisis-climatica-lleva-al-planeta-al-verano-mas-caluroso-jamas-registrado.html
(2) https://www.eldiario.es/sociedad/ebullicion-global_129_10480941.html
(3) https://www.livescience.com/planet-earth/climate-change/did-the-tonga-eruption-cause-this-years-extreme-heat
(4) https://www.elmundo.es/madrid/2023/08/18/64de757bfc6c83b9168b4575.html
(5) https://doi.org/10.3390/cli11090179 https://www.mdpi.com/2225-1154/11/9/179

En Bruselas no saben qué hacer con las manadas de lobos que pueblan otra vez Europa

El lobo fue catalogado como una de esas especies en vías de extinción. Se dijo que había desaparecido de España, a pesar de lo cual seguía cuidadosamente protegido. Ahora es todo lo contrario. No se ha extinguido sino que polifera por Europa.

Antes el problema era la escasez y ahora el problema es la abundancia. Naturalmente, supone un peligro, aseguró ayer Ursula von der Leyen, quien recomendó “tomar las medidas necesarias”.

La Comisión Europea tiene la intención de revisar la protección de este animal. En 1992 la directiva europea Habitats impuso una protección estricta.

“La concentración de manadas de lobos en determinadas regiones europeas se ha convertido en un peligro real para el ganado y, potencialmente, para los humanos”, afirmó Von der Layen.

“El regreso de los lobos a zonas de la Unión Europea donde han estado ausentes durante mucho tiempo está provocando conflictos crecientes con las comunidades agrícolas y cazadoras locales, especialmente cuando las medidas para prevenir los ataques al ganado no se aplican plenamente”, añadió.

En Bruselas ya no saben lo que tienen que hacer con los lobos y ha pedido a “las comunidades locales, los científicos y todas las partes interesadas que presenten, antes del 22 de septiembre, datos actualizados sobre las poblaciones de lobos y sus impactos”. La idea es promover un debate entre criadores y asociaciones de protección del medio ambiente.

“A partir de los datos recopilados, la Comisión decidirá una propuesta para modificar, cuando proceda, el estatuto de protección del lobo en la Unión Europea y actualizar el marco jurídico, con el fin de introducir, cuando sea necesario, más flexibilidad a la luz de la evolución de esta especie”, dicen en Bruselas, precisando que esto “completaría las posibilidades actuales que ofrece la legislación de la Unión Europea”.

“Invito a las autoridades locales y nacionales a tomar las medidas necesarias. De hecho, la legislación europea actual ya les permite hacerlo”, afirmó Ursula von der Leyen, aunque no dice qué medidas son necesarias ni cuáles no lo son.

Como relatamos en una entrada anterior, en Asturias ya han vuelto a autorizar la caza del lobo en un parque natural, como es del de Picos de Europa.

Alemania desmantela un parque eólico para ampliar una mina de carbón

El gigante energético alemán RWE está desmantelando un gran parque eólico para ampliar una mina de lignito a cielo abierto en la región occidental de Renania del Norte-Westfalia. Una turbina eólica ya ha sido desmantelada. La empresa planea eliminar siete más para allanar el camino para la excavación de entre 15 y 20 millones de toneladas adicionales de carbón.

RWE y el gobierno alemán justifican esta medida diciendo que era necesario evitar una crisis energética masiva. La Guerra de Ucrania ha puesto en peligro el suministro energético de Alemania y esta expansión de los yacimientos de carbón de Garzweiler son necesarios para satisfacer la demanda eléctrica del país.

El ministro alemán de Economía, el verde Robert Habeck, defendió la ampliación como una “decisión correcta”. Según RWE, la ampliación era necesaria “debido a la crisis energética”.

La ampliación de la cuenca minera se lleva a cabo en el marco de un acuerdo negociado el año pasado entre RWE y el gobierno alemán. A cambio, RWE ha prometido eliminar completamente el carbón para 2030, ocho años antes de la fecha límite anterior. “Es un buen día para la protección del clima”, ha dicho el ministro.

Mientras las potencias occidentales imponen planes de descarbonización a los países del Tercer Mundo, amplían su dependencia de los combustibles fósiles. Los planes de descarbonización quedan suspendidos para un futuro lejano.

El gobierno alemán puede explicar la ampliación de la mina de carbón por la acuciante crisis energética, pero tiene más dificultades para argumentar por qué desmantela el parque eólico.

—https://www.wionews.com/world/so-much-for-green-agenda-germany-demolishes-wind-farm-to-expand-coal-field-630602

Sabotajes en Londres contra una tasa a los vehículos con el pretexto de la contaminación

El martes entró en vigor en Londres una ampliación del impuesto sobre los vehículos con el pretexto de reducir la contaminación, en medio de una subida brutal del coste de la vida. Cientos de personas se manifestaron el martes frente a Downing Street, blandiendo carteles contra el alcalde laborista, Sadiq Khan, con los lemas: “Mentiroso Khan”, “Khan debe irse”, “Ha llegado el momento de que el dictador se vaya”.

Muchos manifestantes vestían chalecos amarillos, emulando al movimiento social que sacudió a Francia desde finales de 2018 también por motivos seudoecologistas. Los sabotajes han comenzado y cientos de cámaras de vigilancia han sido destrozadas.

Cuando se introdujo en 2015, la zona de emisiones ultrabajas (“ulez”) quedó restringida al centro de Londres para garantizar una mejor calidad del aire para los vecinos. En 2021 se amplió considerablemente y ahora se ha ampliado incluso a los alrededores de la capital, afectando a nueve millones de habitantes.

La medida fue implantada por Boris Johnson cuando era alcalde y ahora ha sido ampliada por su sucesor con el apoyo de Greenpeace, que ha acogido con satisfacción la ampliación de la “ulez”.

Pero los vecinos no opinan los mismo. “Utilizan la contaminación para quitarle dinero a los más pobres”, afirma John Davis, un jubilado de 66 años. “Sus Range Rover, sus coches grandes contaminan más que el mío, un diésel de 11 años”, critica Francesca Silvani, una contable de 58 años.

“No puedo permitirme comprar un coche nuevo, pero lo necesito dos veces por semana para mi trabajo», explica Robin Dewey, un residente de Bromley, al sur de Londres, que trabaja a tiempo parcial en una panadería. Para él, como para la mayoría de los manifestantes, el alcalde amplió la “ulez” para recaudar más dinero.

Los conductores de vehículos de gasolina fabricados generalmente antes de 2006 (norma Euro 4) y de vehículos diésel fabricados generalmente antes de 2015 (norma Euro 6) deberán pagar 12,50 libras (14,80 euros) por día para entrar en la “ulez”, bajo pena de multa de 180 libras. Para camiones y autocares hay que pagar 100 libras (116 euros) al día. Los taxis están exentos.

Los grupos de presión climáticos censuran un artículo científico ‘incómodo’

No es un fenómeno nuevo, pero no deja de sorprender que la censura reaparezca en los medios académicos como en las peores épocas de la Edad Media. En 2009 se descubrió que los caciques de la unidad del clima de la Universidad británica de East Anglia se dedicaban a censurar y desacreditar a sus oponentes.

Los correos electrónicos que se destaparon mostraban a un miembro de ese clan, Phil Jones, indicando a Michael Mann los artículos que se debían referenciar en los informes del IPCC y los que no.

Ahora han vuelto a la carga para censurar un artículo publicado por cuatro científicos italianos, respaldado por pares, cuya conclusión es que el clima extremo y los desastres naturales relacionados con él no están aumentando.

El artículo se titulaba “Una evaluación crítica de las tendencias de eventos extremos en los tiempos del calentamiento global” y se publicó en la revista científica European Physical Journal Plus (1).

Así comenzó la caza de brujas. Los celosos defensores de la inquisición pasaron al contrataque, tanto en el terreno académico (2) como en el político, donde han formado un holding mediático de 500 cadenas de intoxicación, llamado Covering Climate Now (CCN), que es capaz de llegar a más de 2.000 millones de lectores (3). Su misión es difundir la ideología del calentamiento y denostar a los herejes.

Periódicos generalistas, como The Australian (4) y el Guardian (5), se sumaron a la ofensiva porque el asunto del cambio climático, desborda ampliamente el mundillo académico. Más bien forma parte de la política económica del moderno capital monopolista.

Los inquisidores decían que el artículo de los científicos italianos se había basado en el Quinto Informe del IPCC en lugar del Sexto. Los autores les aclararon que lo presentaron antes de que se publicara el Sexto Informe, pero la aclaración no importó a nadie. La caza había empezado. El estudio era “defectuoso”, incluía “afirmaciones desacreditadas” y “datos extremadamente manipulados”.

En el terreno académico el objetivo era la retractación y por eso empezaron las presiones a la empresa editora Springer para que se sumara a la caza de brujas. La semana pasada lograron su objetivo.

Por su parte, en una loable actitud de abierto desafío, los científicos italianos no se callaron la boca y a principios de este mes han publicado una versión actualizada de su artículo, también revisado por pares, en una revista científica diferente. Se titula “¿Está aumentando el número de desastres naturales mundiales?” Los autores no vacilan en criticar abiertamente a dos organismos de la ONU (FAO y UNDRR) que predicen un número creciente de desastres a causa del calentamiento global. “Nuestros análisis refutan rotundamente esa afirmación, así como las extrapolaciones publicadas por la UNDRR basadas en esta afirmación”, concluyen (6).

(1) https://ui.adsabs.harvard.edu/link_gateway/2022EPJP..137..112A/doi:10.1140/epjp/s13360-021-02243-9
(2) https://phys.org/news/2022-09-scientists-urge-publisher-faulty-climate.html
(3) https://coveringclimatenow.org/
(4) https://www.theaustralian.com.au/news/latest-news/scientists-urge-top-publisher-to-withdraw-faulty-climate-study/news-story/5cff166471a1b774afa74f8ed980ccf8
(5) https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/22/sky-and-the-australian-find-no-evidence-of-a-climate-emergency-they-werent-looking-hard-enough
(6) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17477891.2023.2239807

El CO2 tiene muy poco impacto sobre la temperatura atmosférica

Un estudio científico ruso publicado en 2021 indica que los modelos climáticos actuales asignan efectos fundamentalmente erróneos sobre la temperatura atmosférica.

La investigación fue revisada por pares y publicada en un número especial de la revista científica Advances in Fundamental Physics (*).

Después de evaluar el papel del CO2 en la atmósfera, los científicos rusos concluyen: “Estamos en contradicción con los resultados de los modelos climatológicos en el análisis del efecto invernadero de la Tierra”.

Los cálculos de los modelos climáticos sobre el impacto del CO2 en las temperaturas mundiales tienen un error de un factor 5 como resultado de “ignorar, en los modelos climatológicos, la ley fundamental de Kirchhoff» que dice que los radiadores son “al mismo tiempo los absorbentes”.

Según los autores, el cambio en la concentración de un componente atmosférico ópticamente activo, como el CO2, “no conduce a un cambio en el flujo radiativo saliente”.

El CO2 “no es el principal radiador de la atmósfera”, a diferencia del vapor de agua, que es 29 veces más abundante que el CO2 en la atmósfera y 1,6 veces más efectivo para calentar la atmósfera que el CO2.

El vapor de agua representa el 96 por ciento del forzamiento radiativo total de todos los gases de efecto invernadero. Aumentar la concentración de CO2 a 550 partes por millón solo daría como resultado un aumento de la temperatura atmosférica de 0,33ºC.

(*) https://www.mdpi.com/2673-9321/1/2/14

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