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Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para sostener al gobierno local

Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para ayudar al gobierno local a controlar la situación del país tras el asesinato del Presidente Moise Jovenel. El gobierno haitiano ha pedido que le ayuden a asegurar el aeropuerto y otras infraestructuras sensibles.

La petición haitiana “sigue en estudio” y no está excluida, declaró Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, durante una sesión informativa celebrada el lunes. Biden dijo a los periodistas que su gobierno estaba siguiendo de cerca los acontecimientos en el país caribeño.

Como consecuencia de los vínculos entre Estado Unidos y los asesinos del Presidente haitiano, Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso Rusia, preguntó: “¿Dónde están las sanciones, dónde están las declaraciones del G7, por qué los activistas de derechos humanos estadounidenses no se han vuelto locos todavía?”

En 1915 el presidente estadounidense de la época, Woodrow Wilson, envió tropas a la isla para “restablecer el orden” y “mantener la estabilidad política y económica en el Caribe”. Esta ocupación militar duró 19 años, hasta 1934, en una isla considerada por la Marina estadounidense como un relevo naval estratégico en la zona.

En 1957 llegó al gobierno François “Papa Doc” Duvalier, al que en 1971 sucedió su hijo “Baby Doc”, una dinastía que reinó durante casi tres décadas y que dejó un Estado clientelar dominado por las bandas parapoliciales, los Tonton Macoutes, y el saqueo organizado desde arriba.

Haití se convirtió en una especie de fusión del Estado con la mafia. “Baby Doc” les cambió el nombre para lavar su imagen de forajidos. Los llamó “Voluntarios de la Seguridad Nacional” y en los ochenta creó otra banda paralela, “Los Leopardos” para que se enfrentaran a los anteriores, que eran ya ingobernables.

En 1986 “Baby Doc” huyó en un avión que la Fuerza Aérea de Estados Unidos puso a su disposición y comenzó un quiquenio de peleas callejeras, hasta que Jean Bertrand Aristide, un advenedizo, fue elegido presidente por aclamación y declaró la “segunda independencia” de Haití en 1991, que Washington no podía permitir.

Entre 1990 y 2006 se produjeron dos golpes de Estado y otras tantas ocupaciones militares extranjeras, gestionadas por la ONU. El terremoto de 2010 fue el mejor pretexto que tuvieron los imperialistas, que acabaron tomando el control del gobierno y pusieron al frente a uno de sus peones, Michel Martelly, un sicario de la vieja escuela duvalierista, al que siete años después relevó otro protegido suyo, Jovenel Moise, después del correspondiente pucherazo electoral que tanto la ONU como la OEA convalidaron, a pesar de que sólo votó el 18 por ciento del censo.

Moise llegó a la presidencia con un proyecto de desarrollo de zonas francas agrícolas orientadas a la exportación con sede en el noroeste del país, particularmente a través de su empresa Agritrans S.A., construida sobre el despojo de miles de hectáreas de propiedades comunitarias y campesinas.

El Presidente asesinado se enfrentó a la inmensa mayoría de la población, incluida una parte de la burguesía local, lo que se intensificó al seguir las “recomendaciones” del FMI de eliminar las subvenciones a los combustibles y meterse las ayudas internacionales en el bolsillo. Los cálculos estiman que Moise y sus seguidores se apoderaron de una cuarta parte del PIB.

La respuesta de Moise fue sacar a la policía a calle, imponer el toque de queda, masacrar a los barrios populares, suspender las elecciones, cerrar el Parlamento, asesinar a los opositores más destacados y crear una polícía política con el nombre de “Agencia Nacional de Inteligencia”. El crimen organizado y las bandas armadas crecieron exponencialmente con Moise. Unas fueron creadas por el propio Moise y las otras se oponían a él.

Una invasión para someter a los panameños con nuevas armas sicológicas: los equipos de sonido

Hace 30 años, el presidente Bush padre se dirigió a su país diciendo: “Ciudadanos, anoche di la orden a las fuerzas militares de invadir Panamá. Muchos han sido los intentos de resolver las cosas a través de la diplomacia, pero hemos sido rechazados por el dictador Manuel Noriega, acusado además de narcotraficante”.

Además Bush dijo que quería “proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses; salvaguardar los tratados; proteger el canal; capturar y conducir a Noriega ante tribunales de Estados Unidos y restaurar la democracia”. Lo que nunca dijo fue que la violenta invasión llamada Causa Justa, comandada por el general Maxwell “Mad Max” Thurman, usando 26.000 soldados de la 82ª división aerotransportada que llegaron furiosos, también buscaba atrapar a Pablo Escobar al que creían refugiado al lado del general.

Panamá fue un centro de experimentación de armas nuevas como los bombarderos Stealth F-117, invisibles a los radares; helicópteros artillados Apache AH-64 de alta tecnología, bombarderos AC-130 Spectre; vehículos todoterreno tipo Humvee; tanques de asalto Sheridan M-551, blindados M-113, y tecnologías nuevas para combate como chalecos Kevlar y cascos de visión nocturna. En el ataque al cuartel central de la guardia panameña en Chorrillos, en escaramuzas y en los incendios de los barrios adyacentes, murieron entre 600 y 3000 personas porque no hubo cifras oficiales; (la proporción fue de 25 panameños por cada norteamericano), además 18.000 personas perdieron sus viviendas.

Después del descomunal despliegue y de mucha destrucción, al no aparecer Noriega, y menos Escobar por parte alguna, Bush, ofreció 1 millón de dólares a quien entregara al general y 150 dólares por cada fusil recuperado; en respuesta, Noriega alcanzó a transmitir consignas radiales como “vencer o morir, ni un paso atrás”. Los norteamericanos comenzaron entonces la operación complementaria Nifty Package, con 48 miembros del cuerpo élite de la marina que debían destruir el avión privado de Noriega, el mismo que fue un regalo de Escobar, parqueado en el aeropuerto de Punta Paitilla y sabotear ciertos objetivos estratégicos.

La víspera de navidad, Noriega apareció en la Nunciatura amparado por el Nuncio Juan Sebastián Laboa; los soldados gringos que rodearon la embajada acudieron a la tortura sicológica usando el ruido de helicópteros rasantes y enormes parlantes con música estridente; como era navidad comenzaron con villancicos, pero al segundo día repetían una y otra vez episodios del Howard Stern Show y canciones como Panama de Van Halen; Welcome to the Jungle, de Guns N’ Roses y I Fought the law de The Clash, para desesperarlo con el estruendo; luego agregaron Paranoid, de Black Sabbath; Run Like Hell, de Pink Floyd; We’re Not Gonna Take It, de Twisted Sister; You Shook Me All Night Long de AC/DC y Your Time is Gonna Come, de Led Zeppelin, pero todavía aguantó una semana más, aunque hasta los periodistas que vigilaban la sede suplicaban que se apagara la tortura musical.

Luego todos los involucrados opinaban; las fuerzas especiales solicitaron Strange Days, de The Doors, la división canina recomendó Flesh for Fantasy de Billy Idol y los marines repetían una y otra vez Paradise City. El 3 de enero, el nuncio Laboa y el resto del personal casi sacaron a rastras a un Noriega aturdido; fue capturado y trasladado a los Estados Unidos como el más vil de los criminales donde sería condenado luego a 40 años de prisión.

https://www.las2orillas.co/de-la-invasion-de-panama-y-la-experimentacion-de-armas-modernas-y-tortura-con-rock/

El papel de la explotación de las minas de litio en el Golpe de Estado de Bolivia

El año pasado Bloomberg señaló que las reservas de litio de Bolivia convierten al país en un lugar estratégico en la economía mundial para la próxima década. Se espera que la demanda de litio se duplique con creces para 2025. El mineral se extrae principalmente en Australia, Chile y Argentina, pero Bolivia tiene 9 millones de toneladas de litio que no han sido explotadas comercialmente.

Un colaborador del Washington Monthly, David Atkins, escribió: “El litio en Bolivia pertenece al pueblo boliviano. No es propiedad de empresas multinacionales. El golpe militar del domingo en Bolivia estableció un gobierno que debía cambiar la decisión tomada por el dimitido presidente Evo Morales, quien había cancelado un acuerdo estratégico con una empresa alemana para explotar los yacimientos de litio en el país latinoamericano, permitiendo la fabricación de baterías como las que se utilizan en los coches eléctricos” (1).

El analista de inversiones, Argus, señaló que la producción de gas y petróleo de las empresas extranjeras en Bolivia había permanecido estable. El gobierno de Evo Morales anunció entonces que estaba “decidido a industrializar Bolivia e invertir enormes sumas de dinero para asegurar que el litio que se usa en las baterías sea procesado en el país para su exportación, con el único fin de servir a los intereses generales en forma de valor agregado”.

Evo Morales tenía un acuerdo firmado en diciembre del año pasado con la multinacional alemana Acisa (ACI Systems Alemania) para explotar la materia prima, pero el 4 de noviembre lo canceló después de varias semanas de manifestaciones de los trabajadores de la región de Potosí donde se debían explotar las minas. La región de Potosí tiene entre el 50 por ciento y el 70 por ciento de las reservas mundiales de litio y esas reservas se encuentran en el Salar de Uyuni.

La cancelación del acuerdo abrió las puertas a una renegociación en términos que debían generar más ganancias para los pueblos de la región o a la nacionalización total de la industria minera del litio en Bolivia.

El litio es la materia prima de las baterías, como las que se usan en los vehículos eléctricos. Entre los clientes de la empresa alemana Acisa se encuentra el grupo Tesla de Elon Musk que fabrica ese tipo de vehículos. Las acciones de Tesla subieron al día siguiente del Golpe de Estado.

Las oportunidades mundiales en la producción de baterías de litio están aumentando para satisfacer la creciente demanda de la fabricación de vehículos eléctricos. La industria alemana está reorientando su producción de automóviles hacia vehículos eléctricos que funcionan con las baterías de litio de Acisa. Elon Musk dijo el miércoles pasado en el aeropuerto internacional Berlín que iba a abrir una fábrica que emplearía a 8.000 personas para fabricar coches eléctricos (2). El gobierno alemán sigue celebrando esa decisión con gran pompa porque debería consolidar a Alemania como cabeza en la producción de vehículos de nueva generación.

El impacto en el sector del litio y su explotación aún no se conoce después del Golpe de Estado, indica Stratfor, la empresa de inteligencia de la CIA. A largo plazo la incertidumbre política hará más difícil para Bolivia aumentar su producción de metales estratégicos, como el litio, o desarrollar un sector de valor agregado en el mercado de baterías.

(1) https://twitter.com/DavidOAtkins/status/1193970669286899712
(2) https://www.arcor.de/article/US-Elektroautobauer-Elon-Musk-Tesla-baut-europaeische-Fabrik-bei-Berlin/hub01-home-news-wirtschaft/8846698-Elon-Musk-Tesla-baut-europaeische-Fabrik-bei-Berlin/hub01-home-news-wirtschaft/8846698

Lobos disfrazados de corderos

El éxito de las mega iglesias evangélicas en Guatemala, la proliferación insólita de pastores evangélicos, la mayoría pentecostales, en dicho país no encierran ningún misterio: los guatemaltecos acuden a ellas, por así decirlo, a punta de pistola.

Allí los empujan las fuerzas policiales y parapoliciales a escuchar la verborrea pseudo-bíblica de los predicadores carroñeros licenciados en teología por la CIA. O abres las orejas a los predicadores o te las cortan los coroneles como el siniestro protagonista del relato “The Colonel” (en este caso de El Salvador que para el caso es lo mismo) de Carolyn Forché que debería de ser lectura obligada en todas las universidades de Centro América y de todas partes.

En Guatemala o estás delante de los fusiles o estás detrás y en el caso de algunos lobos disfrazados de corderos o de pastores delante y detrás, pero preferiblemente a la derecha  ultra de los mismos. Desde que secuestraron la democracia en ese país con el golpe de estado orquestado por la CIA estadounidense que derrocó a Jacobo Arbenz, la única forma de ganarse la vida en Guatemala es con la muerte de otros y la única forma de escapar a la esclavitud es esclavizando al semejante o al prójimo, por utilizar un término muy familiar para cualquier conocedor del auténtico Evangelio de Cristo que los pastores evangélicos ignoran y tergiversan.

La mayoría de ellos son iletrados y carecen de educación, es cierto. ¿Cómo podría ser de otra forma en un país reducido a la miseria a causa de la represión ejercida por los matones a sueldo de algunas grandes corporaciones que cambian de nombre con la misma frecuencia que las iglesias evangélicas, pero son todas hermanas e imitadoras de la United Fruit Company, ahora conocida como Chiquita, y por los altos mandos de los ejércitos de la OTAN?

En Guatemala existe un dicho: “Si quieres hacerte rico, hazte pastor evangélico”. Ser pastor es la única forma de escapar a la miseria aparte de dedicarse al narcotráfico. Sin duda los pastores evangélicos predicarán fervientemente contra las drogas de vez en cuando en sus mega iglesias. Pierden el tiempo. No van a acabar con un negocio tan lucrativo como ése con sus prédicas, sobre todo porque se trata de un negocio del que la CIA siempre tuvo el monopolio. Todos conocemos su implicación en el tráfico de drogas a gran escala para financiar a los Contra enfrentados al gobierno legítimo de Nicaragua. Las cantidades ingentes de dinero empleadas en aplastar la revolución en ese pequeño país producen asombro. La pequeña Nicaragua merece desde luego el calificativo de heroica. Resulta increíble que haya resistido el terrible embate de todos los grupos paramilitares financiados por la CIA y por la OTAN y que haya conseguido mantener o rescatar su frágil democracia a pesar la oposición de los grandes de este mundo. Los grandes tiranos, por supuesto. No van a acabar con el narcotráfico ni van a conseguir legalizarlo aquellos que de verdad se oponen a las mafias porque los representantes del entramado financiero-militar de Occidente desean seguir disfrutando del monopolio del mismo. Su guerra contra los traficantes de drogas no es más que una guerra contra los narcotraficantes que no se encuentran en su nómina. La guerra contra las drogas es tan falsa como la guerra contra el terrorismo, que es la misma.

Por lo demás el tráfico de drogas no sólo es inmensamente lucrativo, también sirve para neutralizar a los inconformistas de norteamérica que suelen acabar drogándose como único medio de escapar a una realidad opresiva, aunque no tanto como la que se vive en Centro América.

Hay que decirlo bien claro: la palabra de los pastores supuestamente cristianos en Guatemala no cuenta. Cualquier cristiano auténtico que viva o malviva en ese país está condenado a esconderse en las catacumbas, como sucedía durante el imperio romano que tanto se parece al imperio de la OTAN, aunque este último le aventaje en opresión e intolerancia. No podemos creer en un cristiano que salga a la superficie en Guatemala y viva para contarlo. La única forma de predicar el Evangelio en un país sin libertad como Guatemala es derramando tu sangre y convirtiéndote en un mártir.

¿Pero qué pasa con la predicación de los evangélicos de otros países no tan severamente sometidos al totalitarismo de la OTAN? Deberían ser los primeros en denunciar la persecución a la que se ven sometidos los inocentes y los indefensos en dicho país, incluyendo a las viudas y los huérfanos que tienen que emigrar huyendo del terror a norteamérica, y cuya causa se defiende constantemente en el Antiguo Testamento que tanto citan los pastores evangélicos (con mayor frecuencia que el Nuevo y luego diré por qué) y del que sólo escogen los pasajes no censurados por los neoliberales o neofascistas de todo el mundo.

¿Qué pasa con la predicación de personajes de reputación tan dudosa como Edir Macedo, máximo representante de la Iglesia Universal del Reino de Dios (o mejor dicho del reino de su dios que me temo que no es otro que Satanás) que ha construido un Templo de Salomón en San Paulo, modelo imagino del que algunas organizaciones israelíes como el Temple Institute con la ayuda de fundaciones estadounidenses como la Biblical Faith Ministries conspiran por construir en la explanada de las mezquitas aunque ello implique desencadenar una nueva guerra mundial (¿suponiendo que no sea ese precisamente el objetivo que persiguen?) Están empeñados en acabar con un mundo que ellos han convertido en un lugar inhabitable. Muchos esperan, al parecer, ser arrebatados al cielo, los muy ilusos, después de haber logrado desencadenar la hecatombe y edificado un infierno en esta tierra.

No creo que haya un fenómeno más preocupante para la paz y la prosperidad mundial ni más repugnante que el de la apropiación y tergiversación de las Sagradas Escrituras por parte de los corporativistas neofascistas y su escuadrón de predicadores neosatánicos. Ni siquiera se han tomado la molestia de pergeñar una nueva religión a su medida como hicieron los nazis recurriendo al ocultismo o a la mitología teutónica. Todo lo roban, hasta los textos sagrados. Es mejor apropiarse del trabajo de los primitivos evangelizadores de la misma forma que se apropian del trabajo de los campesinos y de todos los que trabajan y capitalizar la sangre de los mártires; algo que ellos no son ni lo serán nunca. Lo suyo es pasar el cepillo para robar la calderilla de aquellos que se han arruinado por su culpa.

Se trata de una tergiversación que hay que denunciar de la mejor forma posible: con la Biblia en la mano. A los que vivimos en Europa no nos hace falta enarbolar el fusil con una mano y la Biblia con la otra para defender nuestros argumentos, como hacía Ríos Montt cuando encabezaba su monstruosa campaña destinada a exterminar indígenas. Una imagen que debería haber hecho enmudecer a sus mentores estadounidenses del Gospel Outreach si alguna vez hubieran tenido un poco de vergüenza.

No conozco de primera mano a los pentecostales de Latinoamérica, pero conozco muy bien a los de España. Estos últimos son los primeros que deberían denunciar la crítica situación que viven cristianos (y paganos) en Guatemala en vez de convertirse en voceros de los oscuros intereses de los sionistas asesinos del Israel de la “carne”. El Antiguo Testamento se acomoda mejor a su defensa de los intereses israelíes que el Nuevo -aunque no tanto como ellos piensan- por el que pasan casi siempre así como de puntillas, pisándolo en cualquier caso. A veces me da la impresión que lo que desean verdaderamente es convertirse al judaísmo. ¿Por qué no lo hacen y dejan de esa forma de torcer las escrituras?

La causa del estado totalitario de Israel y su infame “Apartheid”: esa es la causa de muchos pentecostales en España, junto con la defensa a ultranza de la familia burguesa, (la familia de Bush, especialmente), la promoción de un puritanismo intolerante (algunos de ellos ni siquiera beben vino en sus Eucaristías, lo cual es ya el colmo del despropósito y del ridículo, prefieren el mosto de uva o la sangre de los mártires de la libertad guatemaltecos), y por supuesto el fortalecimiento de la homofobia. La estigmatización y la persecución de las minorías sexuales o de los homosexuales, para ser más exactos. Alguien debería decirles que no hay nada en la Biblia que condene el amor entre adultos sean del sexo que sea; es el odio del que ellos están ebrios, ya que no de vino, lo que se condena. El pasaje de San Pablo en la epístola de los Romanos que tanto citan los intolerantes no es más que una condena de la “lujuria” (es preciso subrayarlo), condenable para un cristiano sea cual sea el sexo de los que incurren en ella, aunque no tanto como la extorsión, la violación, la tortura y el asesinato. Me temo, de todas formas, que sería inútil recordárselo; la gente cegada por el odio o los prejuicios sólo encuentran en los Evangelios aquellos pasajes que a su pobre juicio los alimentan.

La familia burguesa que defienden los pentecostales (y también los católicos, todo hay que decirlo, aunque quizás con menos vehemencia), la familia de “carne”, no tiene nada que ver con la sagrada familia, compuesta por una madre que era virgen, un padre que era un padre adoptivo, y un hijo que era el hijo de Dios y Dios hecho hombre. No creo que se pueda concebir una imagen menos burguesa de la familia.

El éxito de los pentecostales o evangélicos en Latinoamérica y también en España bebe también de la fuente turbia del autoritarismo de larga tradición por desgracia en dichos países. Un autoritarismo del que son herederos y que ellos alimentan. Sus métodos que consisten en exigir, de forma expresa o no, la sumisión absoluta al pastor y sus consignas sin mucho  margen de réplica, sumisión que consiguen invocando a Dios y a las escrituras de los que ellos se consideran, cómo no, los auténticos intérpretes y representantes en la tierra, y entremezclando los pasajes de las escrituras que les convienen junto con su propia perorata, hacen que resulte muy sencillo imponer a los fieles o seguidores el programa de los líderes fascistas que se encuentran a menudo en la sombra. Tiene la fea costumbre de pedirles a los fieles a cada instante que digan amén a todo lo que ellos dicen. Se trata de una especie de  inducción hipnótica que curiosamente ellos a menudo condenan en sus prédicas. Lo de siempre.

Se trata de una manipulación muy peligrosa (de la que algunos pastores no son conscientes, imagino, quiero ser justo al respecto) que está detrás probablemente del triunfo de ultraderechistas como Bolsonaro y que hay que combatir con una correcta interpretación de la Biblia. O por lo menos cada cual con la suya propia.

No quiero ensañarme demasiado, de todas formas, con los pastores evangélicos o pentecostales. O por lo menos no con todos ellos. No dudo de que el celo de algunos sea sincero y sus intenciones honestas, pero se hallan atrapados en esa cárcel que son muchos países centroamericanos y no han conocido libertad ninguna, ni más horizonte que el de las espadas.

Seguramente muchos de ellos rezan ardientemente esperando una ayuda providencial que lo más probable es que venga de fuera si es que viene, de allí donde uno no arriesga su vida por decir la verdad, aunque sí seguramente una “próspera” carrera. No todos serán como esos pastores que cuentan que recorren o recorrían los pueblos o las aldeas buscando a los pecadores para apalearlos. Pecadores cuyo único pecado probablemente era intentar vivir mínimamente su propia vida y no la muerte decretada por los oligarcas apadrinados por la Casa Blanca.

A los tiranos les gusta que el comportamiento del pueblo sea muy “correcto”. El libertinaje se queda para élites, sobre todo en sus viajes a París, por ejemplo. Puede también que en sus recintos acordonados por las fuerzas del nuevo orden mundial neoliberal o neofascista los fieles establezcan algunos lazos afectivos entre sí que no pueden establecer en las calles tomadas por las maras. Por lo demás si esta iglesia descabezada o con cabeza múltiple (pero pensamiento único) sigue creciendo le pasará lo mismo que a la iglesia católica que se convertirá en una iglesia conformista donde sólo unos pocos se atreven a romper alguna lanza por los desvalidos. Es la condición humana. No todos nacimos para héroes o para mártires. No podemos, de todas formas, dejar de ensalzar la memoria de figuras como las monjas Maryknoll o Monseñor Romero. Su valor y su sacrifico nos asombra y sobrecoge. El auge y declive de la Teología de la Liberación en Latino América saboteada por Roma merece capítulo aparte. Urge revitalizarla.

Porque lo cierto es que no hay por qué negar la viabilidad de un movimiento religioso verdaderamente liberador en Guatemala. No tiene que ser necesariamente importado. Pero semejante movimiento tendría que tomar las calles controladas por generales y coroneles entrenados en la Escuela de las Américas y las maras que nacieron en los barrios marginales de Los Ángeles plagados de adictos a la cocaína vendida por la CIA para financiar su guerra contra todo tipo de insurrecciones populares. O sea por los mismos que les dictan, consciente o inconscientemente, sus sermones a la mayoría de predicadores.

¿Pero cuál es la causa de esta sumisión mental por parte de las masas a las élites financieras foráneas, su cohorte de caciques locales y sus múltiples cancerberos? ¿Se debe tan sólo al miedo a la fuerza de las armas? ¿O pecan también de alguna “idolatría” por utilizar un término que les gusta mucho a los evangélicos y de la que ellos pecan más que nadie? ¿Fue facilitado el fracaso de la reforma de Arbenz y la intromisión extranjera por los complejos de una gran parte del pueblo guatemalteco que cayó presa de la fascinación por el coloso norteamericano? ¿Y a qué se debe la resistencia heroica de los nicaragüenses? ¿Acaso son más inmunes al supuesto encanto del país del norte y sus cantos de sirenas que siempre se convierten en górgonas? Son cosas que cabe preguntarse.

Para comprobar el fraude que suponen los pastores evangélicos en Guatemala, con su evangelio de la prosperidad a ultranza, basta con comprobar la ruina en la que se encuentran inmersos los guatemaltecos. Conforme se multiplican las mega iglesias se multiplica la miseria. La palabra prosperidad debe sonar a música en los oídos de los guatemaltecos condenados a la pobreza por la intromisión foránea en sus asuntos, comprendo que no quieran que les hablen de sacrificios aquellos que han sido sacrificados de forma inmisericorde al dios del dinero de otros, ganando ilícitamente.

Algunos se lamentan de la falta de sacerdotes o de predicadores en Europa. En Guatemala, en cambio, hay demasiados. No se puede predicar el evangelio como Dios manda cuando estás obligado a predicarlo, no por vocación, sino a la fuerza si quieres escapar del infierno Made in USA en que se ha convertido Guatemala.

José Francisco Fernández-Bullón https://www.alainet.org/es/articulo/200560

Más información:

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El levantamiento popular en Haití es consecuencia de la agresión imperialista contra Venzuela

Por séptimo día consecutivo, reina el caos en Haití, mientras que las masas continúan levantándose por todo el país para derrocar al presidente Jovenel Moise por su corrupción, arrogancia, falsas promesas y mentiras descaradas.Pero la crisis no se resolverá sólo con la marcha de Moises, que parece inminente. La revolución actual muestra todos los signos de un movimiento tan profundo e irresistible como el de hace 33 años, contra el dictador playboy Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, cuyo vuelo el 7 de febrero de 1986 a un exilio dorado en Francia a bordo de un avión de carga C-130 de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, después de dos meses de rebelión, marcó el comienzo de cinco años de disturbios populares.

A pesar de la represión salvaje, las masacres, las elecciones amañadas y los tres golpes de Estado, el levantamiento condujo a la notable revolución política del 16 de diciembre de 1990, cuando el teólogo de la liberación y antiimperialista Jean-Bertrand Aristide fue elegido presidente masivamente y luego declaró la “segunda independencia” de Haití en su juramento del 7 de febrero de 1991.

En un momento en que los sandinistas nicaragüenses y la Unión Soviética acababan de ser derrotados, el pueblo haitiano derrotó las maniobras electorales de Washington por primera vez en América Latina desde la victoria de Salvador Allende en Chile dos décadas antes. El ejemplo de Haití inspiró a un joven oficial del ejército venezolano, Hugo Chávez, a adoptar la misma táctica, inaugurando una “marea roja” de revoluciones políticas a través de elecciones en toda Sudamérica.

De la misma manera que Washington había fomentado un golpe de Estado contra Aristide el 30 de septiembre de 1991, se organizó otro golpe de Estado similar contra Chávez el 11 de abril de 2002, pero este último fue frustrado dos días después por el pueblo venezolano y las tropas del ejército.

A pesar de esta victoria, Chávez comprendió que la revolución política de 1998 en Venezuela que lo llevó al poder no podía sobrevivir por sí sola, que Washington usaría sus vastos mecanismos de subversión y poder económico para agotar su plan. Comprendió que su revolución tenía que tender puentes y dar ejemplo a sus vecinos latinoamericanos, que también estaban bajo el yugo del Tío Sam.

Así, al utilizar la inmensa riqueza petrolera de Venezuela, Chávez inició un experimento de solidaridad sin precedentes al traer capital a otros países. Se trata de la Alianza Petrocaribe, que fue lanzada en 2005 y que finalmente se expandió a 17 países del Caribe y América Central. Esta alianza proporcionó productos petroleros a bajo costo y fabulosas condiciones de crédito a sus países miembros, lanzándoles una cuerda de salvamento económico, ya que el petróleo se vendía a 100 dólares el barril.

Entre 1990 y 2006 Washington castigó al pueblo haitiano con dos golpes de Estado (1991, 2004) y dos ocupaciones militares extranjeras -gestionadas por la ONU- por haber elegido a Aristide dos veces (en 1990 y 2000). En 2006 el pueblo haitiano había logrado alcanzar una especie de empate, al elegir como presidente a René Préval (un aliado de Aristide en sus inicios).

En su primer día en el cargo, el 14 de mayo de 2006, Préval firmó el acuerdo de Petrocaribe, lo que molestó mucho a Washington. Después de dos años de lucha, Préval finalmente logró acceder al petróleo y al crédito venezolano, pero Washington hizo lo necesario para castigarlo también. Después del terremoto del 12 de enero de 2010, el Pentágono, el Departamento de Estado y Bill Clinton, junto con algunos subalternos de la élite haitiana, prácticamente tomaron el control del gobierno haitiano, y durante el proceso electoral que tuvo lugar entre noviembre de 2010 y marzo de 2011, destituyeron al candidato presidencial de Préval, Jude Célestin, y presentaron al suyo, Michel Martelly.

Entre 2011 y 2016, el grupo Martelly siguió desviando, despilfarrando y perdiendo la mayor parte del capital, conocida como el “Fondo del Petróleo”, que había mantenido a Haití a flote desde su creación en 2008.

Martelly también utilizó el dinero para ayudar a su protegido, Jovenel Moise, a hacerse con el poder el 7 de febrero de 2017. Desafortunadamente para Moise (que llegó al poder justo después de Trump), pronto se convertiría en uno de los daños colaterales de la escalada de la guerra de Washington contra Venezuela.

Trump intensificó inmediatamente las hostilidades contra la República Bolivariana, imponiendo severas sanciones económicas contra el gobierno de Nicolás Maduro. Haití ya estaba atrasado en sus pagos a Venezuela, pero las sanciones de Estados Unidos hicieron imposible (o les dieron una excusa de oro para no hacerlo) cumplir con sus facturas de petróleo en Patrocaribe, y el acuerdo de Petrocaribe con Haití realmente terminó en octubre de 2017.

La vida en Haití, que ya era extremadamente difícil, se volvió insostenible. Ahora que se cerró el grifo del crudo venezolano, el Fondo Monetario Internacional (FMI) -agente del trabajo sucio de Washington- le dijo a Jovenel que tenía que subir el precio del gas, lo que intentó hacer el 6 de julio de 2018. El resultado fue una explosión popular que duró 3 días y anunció la revuelta de hoy.

Más o menos al mismo tiempo, un movimiento de masas comenzó a plantear la pregunta de qué había pasado con los 4.000 millones de dólares en ingresos petroleros venezolanos que Haití había recibido en la década anterior. Una multitud cada vez mayor de manifestantes preguntó: “¿Dónde está el dinero de PetroCaribe?” El Fondo PetroCaribe debía financiar hospitales, escuelas, carreteras y otros proyectos sociales, pero la población no ha visto casi nada. Dos investigaciones del Senado en 2017 confirmaron que la mayoría de los fondos habían sido despilfarrados.

La gota que colmó el vaso fue la traición de Jovenel Moise contra los venezolanos cuando su solidaridad había sido ejemplar. El 10 de enero de 2019, durante una votación de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Haití votó a favor de una moción apoyada por Washington para declarar a Nicolás Maduro “ilegítimo”, a pesar de haber obtenido más de dos tercios de los votos en las elecciones de mayo de 2018.

Los haitianos ya estaban furiosos por la corrupción generalizada, hambrientos a causa del aumento de la inflación y el desempleo, y frustrados por años de falsas promesas, violencia y humillación militar extranjera. Pero esta traición espectacularmente cínica de Jovenel y sus amigos, que intentaban obtener la ayuda de Washington para salvarlos de una situación que los ponía cada vez más en peligro, fue la gota que colmó el vaso.

Sorprendido y aturdido por la falta de perspectivas (y sus propias disputas internas), Washington está ahora horrorizado por el previsible colapso del pútrido edificio político y económico que ha construido en Haití en los últimos 28 años, desde el primer Golpe de Estado contra Aristide en 1991 hasta el último “golpe electoral” que llevó a Jovenel al poder en 2017.

La embajada de Estados Unidos está tratando febrilmente de desarrollar una solución de último recurso, con la ayuda de la ONU, la OEA, Brasil, Colombia y la élite haitiana. Pero los resultados no serán más sostenibles que a finales de los años ochenta.

Es irónico que quizás sea la solidaridad de Venezuela la que ha pospuesto el huracán político que ahora sacude a Haití durante diez años. También es justo que la agresión norteamericana contra la revolución bolivariana en Venezuela haya creado una avalancha de consecuencias imprevistas y una reacción violenta, alimentada por la profunda gratitud del pueblo haitiano por la ayuda prestada por Venezuela; cabe recordar que Hugo Chávez y Nicolás Maduro han repetido a menudo que Petrocaribe se creó “para pagar la deuda histórica de Venezuela con el pueblo haitiano”.

Kim Ives https://haitiliberte.com/haitis-unfolding-revolution-is-directly-linked-to-venezuelas/

Un carnicero asume la dirección del Golpe de Estado contra Maduro en Venezuela

El Golpe de Estado contra Venezuela ya tiene un jefe, Elliott Abrams, un veterano de las intervenciones del imperialismo en Centroamérica en los ochenta.Lejos de rectificar, con el nombramiento de Abrams, Trump intensifica su política golpista hacia el gobierno de Venezuela.

Abrams es un viejo perro de la Guerra Fría que trabajó para el senador demócrata Scoop Jackson contra la URSS, aunque luego cambió de bando; se pasó a los republicanos y tuvo su primer puesto político relevante tras la llegada de Reagan al poder.Entonces desempeñó un papel central en la política imperialista en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, por el cual fue acusado por Human Rights Watch y Amnistía Internacional de encubrir las atrocidades cometidas por los terroristas apoyados por Estados Unidos.

Participó en el escándalo “Iran-Contra”, junto con sus colaboradores Otto Reich, John Negroponte y Oliver North, durante la presidencia de Reagan. Fue condenado por ocultar información al Congreso sobre la ayuda a la contra, pero Bush le indultó.

Abrams presionó a los gobiernos vecino de Nicaragua para que apoyaran la presencia de los contras en su territorio. En 1986 viajó a Costa Rica para amenazar a su presidente, Óscar Arias, con cortarle la ayuda económica si impedía que los contras utilizaran una pista de aterrizaje en la localidad costarricense de Santa Helena.

Nicaragua llevó la injerencia imperialista al Tribunal Internacional de Justicia, que falló a su favor. Washington en un principio rechazó la decisión del Tribunal, pero terminó por aceptarla.

La matanza de El Mozote fue uno de los episodios más dramáticos de la guerra civil salvadoreña. Un batallón del ejército entrenado por militares estadounidenses asesinó a 800 civiles en diciembre de 1981. Semanas después, aparecieron las primeras noticias sobre la masacre en la prensa norteamericana. Abrams afirmó a una Comisión del Senado que se trataba de propaganda comunista y de incidentes manipulados por la guerrilla. Era su respuesta más habitual ante cualquier información sobre crímenes en Centroamérica.

En 2001, durante el gobierno de Bush, fue nombrado Ayudante Especial del Presidente y Director para Democracia, Derechos humanos, y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional.

Junto con Otto Reich, a año siguiente Abrams planificó el Golpe de Estado contra Chávez, quien fue secuestrado mientras el cabecilla de la oposición, Pedro Carmona, ocupaba la presidencia interinamente.

El legado de George Bush en Panamá

Ha muerto George H. W. Bush quien, como buen César del imperio norteamericano, dejó su legado de muerte y destrucción en algunos territorios controlados desde la Roma moderna, Washington. Irak y Panamá comparten el lamentable “honor” de haberse convertido en trofeos de guerra del emperador recientemente fallecido.

Hasta el día de hoy, la invasión ordenada por él el 20 de diciembre de 1989 contra Panamá sigue siendo el hecho más sangriento de nuestra historia. Más sangriento que el 9 de enero de 1964, que la independencia de España y la separación de Colombia. Para encontrar algo tan sangriento debemos remontarnos a la Guerra de los Mil Días o a las matanzas de los conquistadores españoles Balboa, Pedrarias y Gaspar de Espinosa.

El sismógrafo de la Universidad de Panamá registró 417 impactos de bombas en las primeras 14 horas de la invasión. De ese total, 66 bombas cayeron en los primeros 4 minutos.

En el libro “La verdad sobre la invasión” hemos dicho: “En una sola noche las tropas norteamericanas asesinaron 100 veces más panameños que 21 años de régimen militar. En una sola semana se hicieron 100 veces más prisioneros políticos que los que hubo en 5 años de régimen norieguista… se mataron civiles inocentes que no estaban en combate… murieron niños y mujeres embarazadas”.

La invasión produjo 2000 heridos contabilizados por la Cruz Roja, 18 mil personas perdieron sus hogares en El Chorrillo, cuyas casas fueron incendiadas por las tropas norteamericanas, y no por los “batalloneros” como falsamente se ha dicho. Se arrestaron más de 5000 personas, entre militares y civiles, y se las condujo a un campo de concentración en Nuevo Emperador. Para el sector privado las pérdidas materiales se contabilizaron en 400 millones de dólares. El sector público nunca hizo balance de sus pérdidas.

¿Cuántos muertos hubo? A ciencia cierta no se sabe porque todos los gobiernos que se han sucedido desde 1990 han actuado en complicidad para ocultar estos crímenes y no han investigado. El gobierno de Juan C. Varela estableció una Comisión del 20 de Diciembre, que debe cumplir la misión de esclarecer la cuantía de los muertos, entre otras cosas. Estamos a la espera de conocer los resultados de sus investigaciones.

El Comando Sur reconoció 314 militares panameños caídos en combate, frente a 23 norteamericanos. No reconoció muertos civiles. Pero el Comité Panameño de Derechos Humanos reconocía en 1990 tener una lista de 556 muertos, que incluía 93 desaparecidos. La directora del Hospital Santo Tomás nombrada por Endara hablo de 61 cadáveres en su morgue y de otros 70 a 80 en la de la Caja de Seguro Social. Isabel Corro, del Comité de los Caídos del 20D, hablaba de más de mil, y Ramsey Clark, exprocurador norteamericano que estuvo en Panamá especuló con más de 7.000 muertes.

Quienes han procurado lavar la responsabilidad de George H. Bush sobre estos crímenes, achacan toda la responsabilidad al general Manuel Noriega, y alegan que “la invasión fue para salvarnos del dictador y traernos la democracia”.

Pero cualquier persona inteligente puede apreciar los frutos de la invasión del 20D casi tres décadas después: un régimen político antidemocrático y corrupto; un modelo económico neoliberal injusto; un canal al servicio de la oligarquía; una política exterior sometida al Departamento de Estado. Sin duda, hoy seguimos sufriendo los efectos de la invasión ordenada por G.H. Bush.

—Olmedo Beluche https://www.alainet.org/es/articulo/197267

El turismo es un gran negocio en Guatemala, sobre todo si es de tipo sexual

El Informe de situación de trata de personas en Guatemala 2017 presentado en mayo pasado por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) no deja lugar a dudas: en Guatemala la trata de personas y delitos conexos van en aumento, aunque los indicadores cuantitativos que brindan las autoridades públicas no lo reflejen.

De acuerdo con el Ministerio Público (MP), durante 2017 se detectaron 460 posibles víctimas de trata de personas y se registraron 266 denuncias por este mismo delito. Estos datos evidenciarían una reducción del 23 por ciento de las posibles víctimas y del 21 por ciento de las denuncias en comparación con 2016. Datos que según la PDH no son creíbles y que revelarían un enorme subregistro debido a las debilidades que afronta la institucionalidad, y por ende el Estado, para un adecuado abordaje de la temática.

En efecto, una reducción tan significativa resulta inexplicable si consideramos que las causas estructurales de la trata de personas, como son los índices de pobreza, la marginación, discriminación, desigualdad de oportunidades, la falta de acceso a la justicia y a los servicios básicos, la ineficiencia y desinterés del Estado hacia los pueblos indígenas, no sólo no han cambiado, sino que se han profundizado. Además, se estrecha cada vez más la relación entre trata de personas y crimen organizado. “La explotación de seres humanos es un negocio altamente lucrativo para los grupos criminales organizados”, se lee en el informe de la PDH.

Durante su visita a Guatemala en noviembre del año pasado, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) Zeid Ra’ad Al Hussein, dio a conocer algunos datos de la grave situación del país. “Hay dos realidades en Guatemala: para una pequeña minoría es un país moderno y funcional, para el resto de la población –en particular para las mujeres, pueblos indígenas, migrantes y personas con discapacidad– es un país donde se han enfrentado a toda una vida de discriminación, marginación y los efectos perniciosos de la corrupción y la impunidad”.

Esta dura realidad se refleja en las estadísticas brindadas por Al Hussein. Alrededor del 60 por ciento de la población vive en pobreza absoluta y el 23 por ciento en pobreza extrema. El 46,5 por ciento de las y los menores de 5 años padecen de desnutrición crónica, más del 20 por ciento de la población es analfabeta y entre las mujeres indígenas esta cifra asciende al 43 por ciento. El Estado sólo asigna el 3,15 por ciento del PIB al sector salud.

Es inevitable que, con una situación tan dramática, los sectores más vulnerables de la población guatemalteca, en particular niños, niñas, adolescentes, mujeres y pueblos indígenas, estén expuestos al flagelo de la trata de personas, violencia sexual, explotación sexual infantil, incluyendo al turismo sexual. Del total de víctimas detectadas por el MP en 2017, el 61 por ciento (280) son mujeres y el 21 por ciento (95) son niñas, niños y adolescentes (NNA). Las adolescentes mujeres representan el 79 por ciento (75) del total de NNA víctimas de trata.

Otro dato muy preocupante brindado por la PDH es que el año pasado, el Mecanismo de Búsqueda Inmediata de Mujeres Desaparecidas reportó 1.810 mujeres desaparecidas, el 77 por ciento de las cuales eran niñas y mujeres adolescentes. Del total, solamente 320 (17,7 por ciento) fueron localizadas.

Asimismo, señala grandes debilidades en cuanto a prevención y detección de casos, identificación, atención y protección a las víctimas, falta de un enfoque multicultural y el aumento de la impunidad. El Centro de Información, Desarrollo y Estadística Judicial del Organismo Judicial (CIDEJ) reportó que durante 2017 solamente fueron dictadas 43 sentencias por trata de personas y 3 por el delito de remuneración por trata. El 78 por ciento (36) de estas sentencias fueron condenatorias mientras que el restante 22 por ciento (10) absolutorias.

La fuerte debilidad que sigue mostrando Guatemala hizo que el año pasado el Departamento de Estado de Estados Unidos bajara la categoría al país (pp.37), ya que pasó del nivel 2 de vigilancia a la lista de países en vigilancia “El Gobierno de Guatemala no cumple plenamente con las normas mínimas para la eliminación de la trata, sin embargo, está haciendo esfuerzos significativos para hacerlo”, se lee en el Informe anual sobre la Trata de Personas 2017.

“Las causas estructurales de los delitos de explotación sexual infantil y trata siguen intactas. Cada vez más evidenciamos como las mujeres continúan siendo el grupo en mayor riesgo y en situación de vulnerabilidad ante estos delitos. Esto refleja que seguimos siendo víctimas de una sociedad patriarcal, de un sistema de dominación y subordinación que funciona a través de la desigualdad de género y el racismo”, dijo Ana Lucía Peláez, defensora de las personas víctimas de trata de la PDH, a Alba Sud.

El informe de la PDH manifiesta que “la trata coloca a mujeres y niñas en situaciones de explotación específica a su género, como la prostitución en condiciones de explotación y el turismo sexual, y de trabajo forzoso en los sectores del trabajo doméstico y los servicios. La trata –continúa el documento– trae también como consecuencia daños asociados a su género, como la violación, el matrimonio forzoso, el embarazo no deseado o forzado, el aborto forzoso y las enfermedades de transmisión sexual. De todos estos casos, en su mayoría se ven más afectadas las niñas, mujeres adolescentes y mujeres adultas indígenas”.

Una de las caras de la explotación sexual comercial como modalidad de la trata de personas es indudablemente el turismo sexual. “El turismo sexual no es una modalidad de la trata de personas, pero sí es una forma de explotación sexual vinculada directamente con la trata. También en ese caso hay un subregistro muy alto. La gente sabe de estos delitos, que se dan principalmente en los lugares más turísticos y en las zonas fronterizas, pero nadie lo denuncia. La Secretaría contra la violencia sexual explotación y trata de personas (SVET) ha desarrollado campañas específicas para combatir este delito y promover la denuncia ciudadana”, agregó Peláez.

“En Guatemala hay turismo sexual. Lamentablemente tenemos muy poca capacidad de detectar casos y, por eso, hay pocas denuncias. Comenzamos un proceso de concientización y capacitación para mejorar el nivel de denuncia y persecución del delito, pero falta mucho por hacer. El gobierno debería ver la trata y la explotación sexual comercial como problemas de nación. También es importantes que se sumen todos los sectores sociales para sensibilizar. Es un flagelo que nos afecta como población y todos debemos participar para erradicarlo”, dijo el Procurador de los Derechos Humanos, Augusto Jordán Rodas Andrade, a Alba Sud.

En este sentido, la SVET preside la Mesa Nacional para la prevención y protección de niños, niñas y adolescentes contra la explotación sexual en actividades relacionadas con viajes y turismo (MENACESNNA), instancia intersectorial integrada por instituciones públicas, privadas y organismos internacionales, cuyo Plan estratégico institucional (2018-2022) fue aprobado el año pasado.

Es en el marco de esta instancia y la SVET que se ha desarrollado la campaña “Protegiendo nuestro mayor tesoro”, que se propone sensibilizar sobre la problemática de la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en actividades relacionadas con viajes y turismo, así como prevenir a turistas nacionales y extranjeros de las consecuencias de sus actos al incurrir en estos delitos, y fomentar la cultura de denuncia.

Asimismo, Guatemala se adhirió a la Campaña “Corazón Azul”, promovida a nivel mundial por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), logrando la adhesión de la primera empresa privada del sector turístico, el Hotel Hilton Garden Inn, realizando un proceso de capacitación de todo su personal en materia de trata de personas.

En julio de este año, en ocasión del Día Mundial contra la Trata de Personas, la PDH lanzó la nueva campaña #DenunciaLaTrata, para crear conciencia entre la población sobre este grave problema y promover entre la población la denuncia de este delito.

Entre las principales recomendaciones hechas por la PDH al Estado de Guatemala en su Informe, destacan contrarrestar las causas estructurales que originan la explotación y trata de personas, mejorar el abordaje de estos delitos con pertinencia cultural y desde una perspectiva de los derechos humanos. También se recomienda insistir en que se garanticen derechos específicos de los pueblos y las víctimas identificadas, y la atención, protección y reparación digna con el fin de procurar la restauración de sus proyectos de vida.

http://www.albasud.org/blog/es/1062/trata-de-personas-y-turismo-sexual

Estados Unidos financia el Golpe de Estado en Nicaragua

Mientras algunos medios de comunicación corporativos han retratado al violento movimiento de protesta que atrapa a Nicaragua como una corriente progresista de base, los propios estudiantes del país han dejado ver todo lo contrario.

A principios de junio, un reducido grupo de activistas opositores de Nicaragua fueron a reunirse a Washington, con la cabeza del grupo derechista de defensa del Estado estadounidense Freedom House. El grupo opositor, conocido como M19, estaba allí para suplicar a Donald Trump y otros funcionarios de derecha del gobierno de Estados Unidos que los ayudaran en su lucha contra el presidente nicaragüense Daniel Ortega.

En una gira a la capital de Estados Unidos, los dirigentes del M19 posaron para las fotos con algunos de los neoconservadores más notorios del Congreso de Estados Unidos: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio y la representante Ileana Ros-Lehtinen. Los M19 también fueron guiados a las reuniones con altos funcionarios del Departamento de Estado y la organización de poder bélico USAID. Allí, se les aseguró que contarían con el apoyo rotundo de Washington.

Un mes antes de las reuniones del M19 con legisladores ultraconservadores en Washington, una publicación financiada por el brazo de cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos, National Endowment for Democracy (NED), afirmó sin rodeos que las organizaciones respaldadas por NED han pasado años y millones de dólares “sentando las bases para la insurrección” en Nicaragua.

Este artículo que se jacta abiertamente de la intromisión de Estados Unidos se publicó en el sitio web de noticias enfocado en América Latina, Global Americans, y fue escrito por el académico estadounidense Benjamin Waddell, director académico de la Escuela de Capacitación Internacional en Nicaragua.

Después de la publicación de este artículo, Global Americans reemplazó el término ”insurrección” con la palabra más inocua ”cambio”. Sin embargo, el título original aún se puede ver en la URL del artículo.

A pesar de la alteración cosmética, el artículo de Waddell ofrece una evaluación notablemente sincera del impacto de las inversiones sostenidas de National Endowment for Democracy en la sociedad civil nicaragüense. Las conclusiones del autor se hicieron eco inadvertidamente de las del presidente nicaragüense Daniel Ortega y sus partidarios, que han enmarcado las protestas como una trama cuidadosamente montada respaldada hasta los dientes por Washington.

“La prensa internacional describió la rápida escalada de disturbios civiles en Nicaragua como una explosión espontánea de descontento colectivo, desencadenada por los cambios del gobierno al sistema de seguridad social”. Waddell escribió que “cada vez es más claro que el apoyo de Estados Unidos ha ayudado a desempeñar un papel en el fomento de los levantamientos actuales”.

En otro pasaje llamativo, concluyó Waddell, “la participación actual de la NED en nutrir a los grupos de la sociedad civil en Nicaragua arroja luz sobre el poder de la financiación transnacional para influir en los resultados políticos en el siglo XXI”.

El NED es un agente del poder blando de Estados Unidos que se ha metido en asuntos de otros países desde su fundación en el apogeo de la Guerra Fría en 1983. Su primer éxito tuvo lugar en Nicaragua, donde incubó trajes anti sandinistas como el diario La Prensa a través de un recorte, PRODEMCA, que también fue financiado encubiertamente por aliados de Oliver North.

En 1990, los sandinistas fueron derrotados en las urnas por la candidata derechista Violeta Chamorro, cuya familia era dueña de La Prensa. La victoria de Chamorro representó la culminación de casi 16 millones de dólares en subvenciones de NED a partidos políticos y medios de comunicación antisandinistas.

“Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA”, comentó Allen Weinstein, fundador de la NED, en 1991.

En los años que siguieron, la NED y sus socios han ayudado a impulsar las elecciones para los candidatos neoliberales de derecha en Rusia y Mongolia en 1996; fomentó un golpe que expulsó del poder al presidente democráticamente electo de Haití, Jean Bertrand Aristide; y dirigió a millones hacia el desmantelamiento del gobierno socialista de Venezuela, un esfuerzo continuo complementado por aplastamiento de las sanciones de Estados Unidos.

Las protestas que han estallado en Nicaragua han vuelto a enfocar la influencia del NED. Según Waddell, la NED ha gastado 4,1 millones de dólares en el país desde 2014, ayudando a que 54 grupos se conviertan en actores importantes en la escena política y ”sentando las bases para la insurrección”.

La red respaldada por Estados Unidos detrás de las protestas

Los disturbios que paralizaron a Nicaragua fueron provocados por el anuncio de reformas al sistema de seguridad social. El Fondo Monetario Internacional y un grupo paraguas de empresas locales insistieron en cambios que elevarían la edad de jubilación y privatizaron gradualmente las clínicas de salud, amenazando algunas de las ganancias más importantes de la revolución sandinista.

Cuando Ortega respondió con una propuesta que habría exigido una mayor contribución al sistema por parte de las empresas y los jubilados, con los dueños de negocios pagando la mayor parte, un sector del público explotó con indignación.

Las caras más visibles del movimiento anti Ortega no han sido los jubilados afectados por las reformas de la seguridad social, sino los estudiantes urbanos, políticamente no afiliados, que buscan una victoria total y han forjado una alianza con los opositores de la derecha.

Mientras tanto, hombres enmascarados con morteros y armas de fuego han formado la primera línea de los bloqueos viales que ya han drenado la economía de Nicaragua de unos 250 millones de dólares en ingresos. Hasta la fecha, unas 170 personas han sido asesinadas en el caos. A medida que aumenta el número de muertos en ambos lados, hablar de una nueva guerra civil parece una posibilidad más que remota.

Desde que comenzaron los disturbios, la NED tomó medidas para ocultar los nombres de los grupos que financia en Nicaragua con el argumento de que podrían enfrentar represalias del gobierno. Pero los principales receptores del respaldo de Washington ya eran bien conocidos en el país.

“Hagamos Democracia” (Let’s Make Democracy) es el mayor receptor de fondos NED, cosechando más de 525.000 dólares en subvenciones desde 2014. El presidente del grupo, Luciano García, que supervisa una red de reporteros y activistas, ha declarado que Ortega ha convertido a Nicaragua en un ”Estado fallido” y exigió su renuncia inmediata.

El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) de Managua, cuyo presidente es Félix Maradiaga, recibió al menos 260.000 dólares del NED desde 2014. Las subvenciones se destinaron a apoyar el trabajo del IEEPP en la capacitación de activistas para “fomentar el debate y generar información sobre seguridad y violencia”. La financiación también cubrió los esfuerzos para rastrear la “mayor presencia de Rusia y China en la región”, una prioridad obvia para Washington.

Tan pronto como se iniciaron las violentas protestas contra Ortega, el director de IEEPP, Félix Mariadiaga, sacó a la luz su agenda. Antiguo dirigente mundial del Young World Forum educado en Yale y Harvard, fue elogiado por La Prensa por “sudar, sangrar y llorar junto a los jóvenes estudiantes que han encabezado las protestas en Nicaragua que continúan desde abril hasta finales de mayo”.

Cuando La Prensa le preguntó si había alguna forma de salir de la violencia sin un cambio de régimen, Mariadaga fue franco: “No puedo imaginar una salida en este momento que no incluya una transición a la democracia sin Daniel Ortega”.

‘Nos hemos dado una imagen terrible’

Este junio, Mariadaga dirigió una delegación de oposición a Washington para denunciar el gobierno de Ortega ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. A él se unió Anibal Toruno, director de Radio Darío, otro receptor de apoyo desde hace mucho tiempo de NED y uno de los centros clave de los medios anti Ortega en la ciudad nicaragüense de León.

Mientras Mariadaga estaba en Washington, la policía nicaragüense lo acusó de supervisar una red criminal organizada que ha asesinado a varias personas durante los violentos disturbios que se han apoderado del país. Mariadaga criticó las acusaciones como una ”persecución política” y una “acusación ridícula”, pero pospuso su regreso a Nicaragua. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo respaldó con una declaración de apoyo vehemente.

Al mismo tiempo, un grupo de manifestantes de las protestas contra Ortega estaban en Washington para presionar al gobierno de Trump en busca de ayuda para derrocar al dirigente de su país.

Entre los funcionarios de Estados Unidos que recibieron a los estudiantes figura el director de USAID, Mark Green. “Necesitamos apoyar a aquellos que defienden las cosas en las que debemos creer”, dijo Green sobre los estudiantes, en una entrevista con McClatchy .

Además de NED, USAID ha sido el promotor más activo del cambio de régimen contra los gobiernos de orientación socialista en América Latina. En Nicaragua, el presupuesto de USAID superó los 5.2 millones de dólares en 2018, con la mayoría de los fondos destinados a la capacitación de la sociedad civil y las organizaciones de medios.

El viaje de los estudiantes nicaragüenses a Washington fue financiado por Freedom House, un socio de NED financiado por el gobierno de Estados Unidos cuya agenda típicamente se alinea con el ala neoconservadora de los gestores de la política exterior estadounidense.

Freedom House elaboró un itinerario para los estudiantes que culminó con una sesión fotográfica con algunos de los republicanos más belicosos de Washington: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, y la representante Ileana Ros-Lehtinen.

De regreso en Managua, otra prominente dirigente estudiantil, Harley Morales, se tambaleó con disgusto ante la aparición de sus compañeros en el Capitolio. “Fue terrible”, dijo Morales al periódico El Faro. “Ellos (Cruz, Rubio y Ros-Lehtinen) son la derecha republicana extrema. Estamos muy descontentos con este viaje; fueron pagados por Estados Unidos y se les impuso una agenda. Nos hemos dado una imagen terrible”.

Aunque esperaba “un plan de corrección de errores”. Morales admitió que el control de poderosos intereses externos sobre los manifestantes estudiantiles era cada vez más estricto. “Todos los movimientos ahora tienen asesores”, se lamentó. “Motores y agitadores. Hijos de políticos, empresarios… Tienen una línea política muy clara”.

Max Blumenthal http://resistenciadigitalnews.blogspot.com/2018/06/periodista-max-blumenthal-destapa-el.html

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