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Costa de Marfil: se marcha Francia y llega Estados Unidos

Cuando los franceses devolvieron las llaves de la base militar de Port Bouet al gobierno marfileño (25 de febrero), llegaron los estadounidenses y muchos creyeron que nada había cambiado, que los unos (Francia) son iguales a los otros (Estdos Unidos). Sin embargo, Estados Unidos ha llegado con las orejas gachas.

La transferencia marcó el final de medio siglo de presencia colonial francesa. Todavía quedan en este país un centenar de hombres dedicados a la cooperación y al entrenamiento, pero sin base y sin mando independiente.

El presidente Alassane Ouattara ha sabido jugar sus cartas bien para dejarlo todo atado y bien atado. Anticipándose al vacío dejado por París, firmó un acuerdo de cooperación militar con Turquía en octubre del año pasado, en noviembre hizo lo mismo con Estados Unidos y, finalmente, concluyó un acuerdo con Marruecos en mayo de 2025.

Los nuevos acontecimientos mundiales, junto con el espacio vacante dejado por Francia, que despierta muchos apetitos, han cambiado la situación. Permitieron al presidente marfileño desarrollar una estrategia que no dependa de un solo actor que le ayude a defender su territorio y garantizar su propia seguridad antes de las elecciones de octubre.

El golpe de Estado de julio de 2023 en Níger marcó un verdadero punto de inflexión. Los nuevos dirigentes obligaron a Estados Unidos a abandonar el país y Agadez, donde se encuentra la segunda base de drones más grande de África. Un cambio sin precedentes.

Costa de Marfil no es el Sahel, pero está muy cerca y Ouattara volvió a jugar sus cartas. Los imperialistas querían reconstruir en el país lo que habían perdido en Níger. Tras muchas negociaciones el dirigente marfileño les impuso un lugar, Bouaké, y unas instalaciones mucho más pequeñas. Estados Unidos tendrá el derecho de uso de la parte este de la pista del aeropuerto de la ciudad para instalar sus drones.

El 16 de mayo, durante su visita a la capital marfileña, el general Langley, jefe del Africom, oficializó la llegada sin fanfarrias. Durante esta reunión, mencionaron un proyecto básico para drones de última generación en Abiyán, la caital, pero sin detalles sobre el calendario, la ubicación o incluso el tamaño de la futura construcción.

Las negociaciones con Costa de Marfil comenzaron antes de que Trump se instalara en la Casa Blanca. Desde su llegada, su gobierno ha cuestionado abiertamente la necesidad de mantener una presencia militar significativa en África. El futuro mismo de Africom está en duda. Esta organización, que es autónoma desde 2007, podría volver al Mando Europeo (EUCOM) para ahorrar gastos.

Sin embargo, el equipo de Trump está dividido, tanto en lo que respecta a Ucrania como a Irán. En Washington se están produciendo intensos debates. Algunos oficiales del Pentágono creen que la presencia estadounidense en África no es una prioridad y que, además, los resultados en la “lucha contra el yihadismo” son ambivalentes. Otros advierten de los riesgos de una retirada o una reducción drástica de recursos que podría crear un vacío en beneficio de China y Rusia.

El camelo de la ‘lucha contra el yihadismo’

Los pretextos son un camelo. La presencia militar de Estados Unidos en África nunca ha hecho retroceder ni a Al Qaeda ni al Califato Islámico. Níger, donde permanecieron más de diez años, es el mejor ejemplo. La lucha contra el terrorismo ha servido a menudo de pretexto para enmascarar otros objetivos. Durante su audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado el 3 de abril, el general Langley, en cierto modo, dio fe de ello.

Aunque cumplió con el tópico de blandir la amenaza de los grupos yihadistas que, según dijo Langley, siguen amenazando a Estados Unidos, centró su intervención principalmente en los riesgos políticos. “Descuidar a África es exponernos a un peligro estratégico a largo plazo”, declaró. “No podemos permitir que el Partido Comunista Chino y sus socios en Moscú nos superen estratégicamente”.

Finalmente, abogó por la supervivencia del tinglado africano: “La presencia de Africom es esencial para contrarrestar a los actores maliciosos y proteger los intereses estadounidenses”.

En fin, la presencia de Estados Unidos en África está condicionada por la de Rusia y China. En conecuencia, depende de resultado de la Guerra de Ucrania. Si Trump se mantiene fiel a sus promesas de campaña y a su línea aislacionista, optará por negociar con Rusia y retirarse del atolladero ucraniano.

Eso cambiaría la estrategia estadounidense, no sólo en Europa sino también en África. Si llega a un acuerdo sobre Ucrania, Washington dejaría de estar en pugna directa con Moscú en África. La presencia estadounidense en el continente podría reducirse aún más, concentrando sus energías en el Pacífico.

Sin embargo, cualquier decisión que se tome, no cambiará nada para el Continente. Los días en que las metrópolis tomaban decisiones por los países africanos han quedado atrás. Costa de Marfil, que bajo el reinado de Ouattara es un aliado incondicional de Occidente en general y de los estadounidenses en particular, acaba de demostrarlo.

La situación en el Sahel preocupa a la OTAN

El 8 de abril, con motivo de una reunión entre la OTAN y sus “socios del sur“, la situación en el Sahel fue una novedad en el orden del día. En la reunión se constató una “creciente inestabilidad en el Sahel”.

En la jerga de la OTAN los “socios del sur” son los del “Diálogo Mediterráneo” (Israel, Egipto, Jordania, Mauritania, Marruecos, Argelia y Túnez), más la Iniciativa de Estambul (Bahrein, Kuwatt, Qatar y Emiratos Árabes Unidos).

El interés de la Alianza por la región va en aumento, aunque con el tiempo ha ido tejiendo su red con paciencia, primero reforzando su asociación con la Unión Africana en 2016 y luego, en 2017, creando su Polo del Sur, con sede en Nápoles.

En 2019 un informe instó a los aliados a desempeñar un papel más importante en África y, dos años después, Jens Stoltenberg, entonces secretario general de la Organización, anunció abiertamente que “estaban estudiando las posibilidades de ampliar sus asociaciones a los países de la región del Sahel” (*).

Ese mismo año reforzó su cooperación con Mauritania con programas importantes, como el desarrollo de las fuerzas especiales, la seguridad marítima o incluso el gobierno militar. En mayo de 2022 la OTAN presionaba a sus peones para firmar una asociación con la Cedeao para cooperar en varios sectores: la lucha contra el terrorismo y la piratería en el Golfo de Guinea.

El aquel momento Mali, Burkina Faso y Níger aún formaban parte de la organización subregional.

A partir de 2022 la Guerra de Ucrania resultó tan absorbente para la OTAN que paralizó los trabajos políticos en África, hasta que volvieron a reaparecer como una prioridad. En enero una treintena de soldados checos desembarcaron en suelo mauritano con la misión de entrenar soldados durante un año.

Para ocultar la intervención de la OTAN, se dijo oficialmente que se trataba de una asociación bilateral entre Praga y Nuakchot aunque, en realidad, la misión forma parte de “los esfuerzos de la Alianza para fortalecer la estabilidad en la región del Sahel”.

La tapadera oficial es consecuencia de las numerosas críticas, la primera de las cuales es la desastrosa intervención en Libia en 2011, que ningún saheliano ha olvidado. A ello se suma el delicado tema de la injerencia occidental en África en un momento en que la sensibilidad está a flor de piel. Una intervención directa de la OTAN seguramente sería violentamente rechazada por la mayoría de la población.

También se necesitaría el acuerdo unánime de los estados miembros de la Alianza, algo que es poco probable que tenga éxito en el contexto actual de disputas internas. La OTAN ha empezado a privilegiar las estrategias indirectas, a través de programas de entrenamiento, donaciones de equipamiento y ejercicios conjuntos. De esa manera garantizan la lealtad de las dirigentes militares de la región.

Tras su fracaso en la Guerra de Ucrania, la OTAN necesita justificar su existencia y las guerra contra los yihadistas ofrecen buenos pretextos, porque son enfrentamientos de baja intensidad que no requieren grandes capacidades industriales. Los diferentes movimientos que están operativos en África no tienen superioridad aérea ni armamento sofisticado.

Este tipo de guerras asimétricas se corresponden bien con la escasez actual de medios de la OTAN.

(*) https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_187613.htm

La población de Mali apoya abrumadoramente a los militares que asumieron el poder en 2021

A los ojos de los más miopes, el actual gobierno de Mali tiene las peores referencias que cabe imaginar. No llegó al poder mediante unas elecciones democráticas sino después de un golpe de Estado de 2021. También ha mantenido muy buenas relaciones diplomáticas con Rusia en plena Guerra de Ucrania y, por fin, ha cometido el peor de los crímenes que cabe imaginar en Occidente: ha prohibido los partidos políticos y las manifestaciones de la oposición.

Cualquiera diría que el descontento social debería llenar las calles con gritos de descontento, pero no es así. Recientemente la Fundación alemana Friedrich Ebert ha llevado a cabo un sondeo de opinión, como hace anualmente, basado en 2.220 personas en Bamako y diez capitales regionales (*).

Las respuestas son abrumadoras. Más del 90 por cien de los encuestados se mostró satisfecho con la gestión de la transición y el 82 por cien aprueba el nuevo gobierno, unos porcentajes muy por encima de los que avalan la gestión de cualquier gobierno occidental.

El presidente de transición, Assimi Goita, y los otros cuatro generales en el poder, gozan de un fuerte apoyo popular.

El 67 por cien cree que la retirada de la misión de la ONU (Minusma) ha tenido un impacto positivo en la mejora de la seguridad, el restablecimiento de la integridad territorial y el retorno de la paz. Quienes no comparten esta opinión son los que perdieron su medio de vida con la salida de los cascos azules.

La presencia de las tropas rusas también goza de un amplio apoyo popular popular. El 79 por cien de los malienses confían en que Rusia ayude a Mali a recuperar su integridad territorial.

Pero la medalla de oro en la encuesta se la lleva la Alianza de Estados del Sahel (AES), que obtuvo una aprobación del 92 por cien.

(*) https://library.fes.de/pdf-files/bueros/mali/10100/2017-09.pdf

El dirigente revolucionario de Burkina Faso causa preocupación en Estados Unidos

Ibrahim Traoré, de Burkina Faso, está reconstruyendo su país y, en el proceso, se está ganando enemigos en Occidente. Desde que asumió el poder en 2022, el joven dirigente militar ha expulsado a las tropas francesas y a las empresas occidentales, alineando a su país con Rusia, Cuba y Venezuela.

Traoré, que promueve la unidad africana y la autarquía, mientras sobrevive a los intentos de golpe de Estado, se ha posicionado como un antiimperialista consecuente, por lo que ha recibido críticas de Washington y París.

El mes pasado Traoré sobrevivió por poco a un intento de golpe de Estado orquestado desde el extranjero. El ministro de Seguridad, Mahamadu Sana, afirmó que el 16 de abril la junta militar frustró un complot para asaltar el palacio presidencial. Los conspiradores, añadió, tenían su base en Costa de Marfil, un país vecino respaldado por Washington donde la presencia militar estadounidense se ha expandido recientemente. Desde que tomó el poder mediante un golpe militar en 2022, Traoré ha recibido críticas de los imperialistas, en particular de Estados Unidos.

El 3 de abril el general Michael Langley, comandante del Comando África de Estados Unidos (Africom), habló ante el Senado y acusó al dirigente burkinés de corrupción y de ayudar a Rusia y China a establecer un punto de apoyo en África. El mando regional del Pentágono para África coordina las operaciones militares, recopila inteligencia y las alianzas de seguridad de Estados Unidos en el Continente Negro, a menudo enmascaradas como “operaciones antiterroristas”.

El día del golpe, la embajada de Estados Unidos cambió sus directrices de viaje a Burkina Faso, recomendando “no viajar” al país. Este año la CIA se ha reunido numerosas veces con el ministro de Defensa de Costa de Marfil, Tené Birahima Ouattara, tanto antes como después del golpe.

Desde que llegó al poder, Traoré ha limitado sistemáticamente la influencia de las potencias occidentales en su país, considerándolo una cuestión de soberanía nacional. En enero de 2023 expulsó al embajador francés, calificando al país de “estado imperialista”.

Un mes después, ordenó a las tropas francesas abandonar Burkina Faso. Esto contribuyó a desencadenar una ola en otros países de África occidental que antes formaban parte de la esfuerza de influencia francesa y que hicieron lo mismo. Hoy, Mali, Chad, Senegal, Níger y Costa de Marfil han expulsado a las tropas francesas de su suelo. Macron respondió acusando a Burkina Faso y a otros países de “ingratitud” y agregó que esos países “se olvidaron de dar las gracias” a Francia.

Traoré también ha bloqueado o expulsado a numerosos medios de comunicación patrocinados por los gobiernos occidentales, etiquetándolos como agentes del neocolonialismo. Radio Francia Internacional y France 24 fueron las primeras. Luego siguieron Voice of America, la BBC británica y la alemana Deutsche Welle. Estas medidas provocaron duras críticas de las organizaciones occidentales. Human Rights Watch, por ejemplo, acusó al gobierno de aplicar “medidas enérgicas” a la disidencia.

Aunque formalmente es independiente desde hace más de medio siglo, Francia mantiene un control significativo sobre sus antiguas colonias africanas. Catorce países utilizan el franco CFA, una moneda internacional con un tipo de cambio fijo respecto del franco francés y ahora el euro. Eso significa que importar desde y exportar hacia Francia (y ahora hacia Europa) es muy barato, pero hacer lo mismo con el resto del mundo es prohibitivamente caro. Francia mantiene un veto sobre las políticas monetarias del franco CFA, dejando a los estados africanos económicamente dependientes de París.

Traoré ha calificado el franco CFA como un mecanismo que “mantiene a África en la esclavitud” y ha anunciado su intención de crear una nueva moneda. Junto con Mali y Níger, Burkina Faso se ha separado del bloque regional de la Cedeao respaldado por Occidente y ha establecido la Alianza de los Estados del Sahel, una unión panafricana de estados que se considera el primer paso hacia una África unificada y antiimperialista.

El legado de Thomas Sankara

Era el sueño del dirigente antimperalista burkinés, Thomas Sankara. Al igual que Traoré, Sankara era un oficial del ejército que tomó el poder cuando tenía unos treinta años. En sólo cuatro años, introdujo reformas radicales para impulsar la productividad del país y minimizar la dependencia de la ayuda extranjera. Al afirmar que “quien te alimenta te controla”, promovió la agricultura doméstica a pequeña escala para producir alimentos nutritivos cultivados localmente.

Mientras muchos de los dirigentes de la región malversaban fondos públicos, la revolución socialista de Sankara construyó viviendas sociales y centros de salud y abordó el analfabetismo masivo. Prohibió los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina y se esforzó por nombrar a un gran número de mujeres para altos puestos de poder.

Sankara fue asesinado en 1987. Después de que Traoré llegara al poder, su asesino, el antiguo presidente Blaise Compaoré, fue condenado en rebeldía. Ahora Compaoré vive exiliado en Costa de Marfil.

Traoré se considera un discípulo de Sankara y su movimiento. Es extremadamente popular en África. El presidente ghanés, John Mahama, por ejemplo, señaló que Traoré asistió a su toma de posesión en enero y recibió muchos más aplausos que nadie, incluido el propio Mahama.

Muchas de las iniciativas de Traoré están directamente inspiradas en Sankara. El nuevo gobierno militar ha puesto énfasis en lograr la soberanía alimentaria. Se ha lanzado una nueva iniciativa de mil millones de dólares para mecanizar la agricultura y aumentar la producción de cultivos básicos como arroz, maíz y patatas.

Traoré también ha tomado medidas para nacionalizar la industria minera del país. La economía de Burkina Faso gira en torno al oro, y este metal precioso representa más del 80 por cien de sus exportaciones. El país es el decimotercer mayor productor de oro del mundo, con una producción de alrededor de 100 toneladas al año, equivalentes a unos 6.000 millones de dólares. Sin embargo, como las empresas extranjeras poseen y controlan la producción, el país ve muy pocos beneficios de la industria. De hecho, el PIB anual de Burkina Faso es de sólo unos 18.000 millones de dólares.

“¿Por qué África, rica en recursos, sigue siendo la región más pobre del mundo? Los dirigentes africanos no deberían comportarse como marionetas en manos de los imperialistas”, dijo Traoré. En agosto su gobierno nacionalizó dos minas de oro clave de propiedad occidental, pagando solo 80 millones de dólares, una fracción de los 300 millones por los que supuestamente se vendieron en 2023. En noviembre, el gobierno anunció la construcción de la primera refinería de oro del país.

Un país en guerra con los yihadistas

Burkina Faso sigue siendo una nación en crisis. El país —y de hecho gran parte de la región del Sahel— está librando una dura guerra contra grupos islamistas bien armados que llegaron después de la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Desde entonces, Libia se ha convertido en un exportador de tihadismo, desestabilizando la región. Se estima que hasta el 40 por cien del país está bajo el control de las fuerzas afiliadas a Al Qaeda o al Califato Islámico. El año pasado más de mil personas en Burkina Faso perdieron la vida a causa de estos grupos.

Por esta razón Traoré ha justificado el aplazamiento de las elecciones que prometió cuando llegó al poder, una decisión que muchos han criticado. Las elecciones “no son la prioridad; claramente, la seguridad es la prioridad”, dice. Queda por ver si el pueblo burkinés acepta esta decisión.

Quizás la acción más cuestionable de la guerra ocurrió en 2023 en la aldea de Karma, donde alrededor de 150 personas fueron masacradas. Aunque el gobierno condenó enérgicamente la masacre, grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional los han catalogado de responsables de los asesinatos.

Mientras expulsaba a las fuerzas francesas que colaboraban con la contrainsurgencia, Traoré acogía a asesores militares rusos. También voló el 9 de mayo a Moscú para asistir al desfile del Día de la Victoria de Rusia. Tales acciones han causado gran consternación en Washington y Bruselas. Sin embargo, con el ejército estadounidense concentrado en China y Rusia, y los franceses en una posición más débil que nunca en África occidental, no está claro si la intervención militar es una opción. Lo más probable es que se trate de un intento repentino de asesinato.

El tiempo dirá si Traoré dejará una huella tan indeleble en Burkina Faso como la de su héroe, Thomas Sankara. Muchos dirigentes africanos han llegado al poder prometiendo cambios radicales, pero no han cumplido. Sin embargo, su mensaje de panafricanismo, antiimperialismo y autarquía tiene eco.

Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/ibrahim-traore-burkina-faso-west/289538/

Crece el enfrentamiento entre Argelia y los países del Sahel

Mali y Argelia, que comparten una larga frontera de 1.400 kilómetros, afirman que son países hermanos en la lucha contra los colonizadores franceses. Sus poblaciones fronterizas están unidas por fuertes lazos culturales y económicos. Desde los noventa, Argelia ha encabezado varias negociaciones entre el Estado maliense y las rebeliones tuaregs en el norte de Mali. La más reciente desembocó en la firma del Acuerdo de Paz de Argel en 2015. Los grupos yihadistas que operan en Mali desde el cambio de siglo tienen un origen argelino y mantienen, a día de hoy, vínculos con Al Qaeda en el Magreb Islámico, cuya dirección tiene su base en Argelia.

Pero en los últimos dos años, las relaciones entre ambos vecinos se han deteriorado a causa de la aplicación del Acuerdo de 2015.

Mali considera que los argelinos y demás mediadores internacionales (Nigeria, Chad, la Unión Africana y la Unión Europea) les impusieron el contenido del acuerdo, sin dejarles ningún margen real de negociación.

Por su parte, el gobierno de Argel consideró que el Acuerdo había sido debidamente negociado y firmado tanto por el gobierno como por varios grupos político-militares malienses, bajo la supervisión de los mediadores internacionales.

Los argelinos critican a Bamako porque no cumple el Acuerdo, en particular las disposiciones sobre el autogobierno y la integración de las milicias tuaregs en el ejército regular.

Ya en 2019 el gobierno del anterior presidente maliense, Ibrahim Boubacar Keita, quiso revisar el Acuerdo mediante la apertura de nuevas negociaciones, porque consideraba que beneficiaba a los grupos tuaregs más que al Estado central.

Las diferencias se acentuaron con la llegada de los militares al poder en 2021 tras un doble golpe de Estado, y más aún después de noviembre de 2023, cuando el ejército maliense y los rusos recuperaron la ciudad de Kidal, bastión de las milicias tuaregs.

Tras la caída de Kidal, en enero del año pasado Mali se retiró del Acuerdo, poniendo de manifiesto las divergencias de fondo para resolver la guerra. La principal es que el Estado central considera que la solución es interna y no internacional. El gobierno de Bamako pretende liberarse de la influencia de países extranjeros.

Además, a finales de 2023 dio un giro al calificar de “terroristas” a los grupos armados que se oponen al Estado central, ya sean independentistas o yihadistas. Por lo tanto, no tenía sentido seguir manteniendo ningún tipo de negociaciones con ellos.

De ahí se desprende que la solución es militar. No puede haber soluciones políticas, ni tampoco negociaciones, como quieren los argelinos, que diferencian entre los movimientos tuaregs que han firmaron el Acuerdo de 2015 y los grupos yihadistas.

Como consecuencia de su política, Argelia acoge en su territorio a varias personalidades malienses que considera esenciales para la reanudación del diálogo y el establecimiento de una solución política a la guerra. Entre ellos se encuentran Alghabass Ag Intalla, un dirigente tuareg (1), y el imán Mahmud Dicko, un dirigente yihadista (2).

La presencia de estas personalidades políticas en Argelia constituye una fuente de tensiones. El gobierno central considera que se trata de una muestra de hostilidad y de colaboración con el terrorismo. En Bamako son muchos los que acusan públicamente a Argelia de promover la desestabilización de Mali. Dicen que a finales de los noventa Argel se libró del yhadismo al hacer retroceder a los grupos terroristas hacia el norte de Mali y el Sahel. También denuncian que Argelia se aprovecha de los vínculos que mantiene con los yihadistas para ejercer de mediador y mantener su condición de potencia regional. En definitiva, comparan el papel de Argelia con el colonialisimo francés. La concusión es que las negociaciones de paz han fracasado por la interferencia externa del país vecino.

Argelia no ha sabido o no ha podido aprovechar el final de la Operación Barjan en 2022, ni la retirada francesa del Sahel, para desempeñar un papel regional central. El 6 de abril, Malí, Níger y Burkina Faso retiraron a sus embajadores en Argel. Al día siguiente, el gobierno argelino respondió retirando a sus embajadores en Mali y Níger, y posponiendo la entrada en funciones del que debía instalarse en Burkina Faso. Argel y Bamako, además, han cerrado sus respectivos espacios aéreos.

Mali ha buscado amigos en la AES (Níger, Burkina Faso) y Rusia. Por el contrario, al gobierno argelino no le gusta la presencia de tropas rusas cerca de la frontera. Reduce el papel mediador en los asuntos internos de Mali y, además, la reanudación de las hostilidades entre el ejército maliense y los grupos tuaregs puede provocar una afluencia importante de refugiados hacia Argelia.

Argelia se aleja y Marruecos se acerca, lo que multiplica la tensión. En Argel dicen que la influencia de Rabat sobre la junta militar de Mali es creciente y que la cooperación en materia de seguridad entre ambos países se ha intensificado, como lo demuestra la celebración, en febrero en Bamako, de la primera reunión de la comisión militar mixta entre Mali y Marruecos.

Mientras Argelia pierde su influencia en el Sahel, aumenta la de otros, particularmente en algunos sectores económico. Turquía, por ejemplo, se ha convertido en el principal proveedor de drones del ejército maliense.

(1) Alghabass Ag Intalla es un dirigente tuareg que se unió a Ansar Dine, un grupo yihadista que trata de imponer la “sharia” en el norte de Mali. Cuando los tuaregs gobernaron la región de Kidal, impusieron las leyes islámicas y personalmente Alghabass firmó un decreto implementando a los “qadis” (jueces islámicos).

(2) Mahmud Dicko es un imán yihadista maliense de la zona de Tomboctú que presidió el Consejo Islámico de Malí desde 2008 hasta 2019. Está considerado como una de los políticos más influyentes de Mali. Actuó como mediador entre el gobierno central y los grupos yihadistas en el norte del país. Después de apoyar a Ibrahim Boubacar Keita en las elecciones de 2013, se pasó a la oposición en 2017.

Una empresa minera canadiense abandona Burkina Faso

La empresa minera canadiense Fortuna Mining se marcha de Burkina Faso. Su director, Jorge Ganoza, ha confirmado que están explorando nuevas oportunidades en Guinea, un país vecino que está atrayendo el interés por los yacimientos mineros.

“Hoy Guinea es un territorio de inversión creíble”, declaró el Ganoza, precisando que se están llevando a cabo misiones de prospección, acompañadas de conversaciones con el gobierno local. Una parte importante del presupuesto de exploración de Fortuna, que este año asciende a 51 millones de dólares contra 41 millones el año pasado, podría así destinarse a ese país de África occidental.

Esta reorientación es consecuencia de las presiones ejercidas sobre los grupos mineros en varios países del Sahel, Burkina Faso, Mali y Níger gobernados por juntas militares que están tratando de recuperar una parte de las regalías derivadas de sus explotaciones minas.

En julio del año pasado, Uagadugú adoptó un nuevo código minero que impone hasta un 30 por cien de participación pública del Estado en las empresas mineras, una medida considerada disuasoria por las empresas occidentales.

Fortuna vendió su mina de oro Yaramoko a un operador local por 130 millones de dólares. A pesar de la pérdida estimada en 70.000 onzas de oro, la operación fue descrita por Ganoza como “muy rentable”, dadas las pequeñas reservas restantes y el costo cada vez más alto de la seguridad, estimado en 7 millones de dólares anuales, en comparación con los 200.000 a 300.000 dólares en otras zonas mineras.

La empresa canadiense tuvo que adoptar un enfoque exclusivamente aéreo para sus equipos, ya que las carreteras se volvieron intransitables debido a los ataques armados.

Además de sus ambiciones guineanas, Fortuna Mining también pretende reforzar su presencia en África Occidental mediante el desarrollo del proyecto aurífero Diamba Sud en Senegal y la expansión de la mina Seguela en Costa de Marfil, considerado su activo estrella en la región.

El caso Endeavur Mining

En agosto del año pasado, el gobierno de Burkina Faso nacionalizó las minas de oro Boungou y Wahgnion, previamente operadas por Endeavour Mining, por aproximadamente 80 millones de dólares. Las minas fueron vendidas por Endeavour a Lilium Mining en 2023 por más de 300 millones de dólares, pero debido a los litigios entre las empresas, el gobierno intervino y nacionalizó los yacimientos. Endeavour recibió 60 millones de dólares como parte de un acuerdo de conciliación.

En octubre del año pasado, el dirigente de la junta militar de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, amenazó a algunas empresas extranjeras con retirarles las licencias de explotación, que no concretó, con el fin de controlar más la explotación de las minas de oro. Eso generó preocupación entre los inversores, y las acciones de Endeavour cayeron casi un 6 por cien. Sin embargo, Endeavour afirmó que no tenía conocimiento de planes específicos para revocar sus licencias y destacó el apoyo del gobierno, citando el acuerdo de nacionalización como evidencia.

Endeavour sigue operando dos minas en Burkina Faso, Hundé y Mana, consideradas como activos estratégicos, con metas de producción a largo plazo. Hundé busca mantener una producción superior a 250.000 onzas anuales durante más de 10 años, y Mana apunta a extender su vida útil mediante la expansión de depósitos subterráneos. En 2023 Mana produjo 142.000 onzas, y Endeavour espera aumentar la producción a 150.000-170.000 onzas de oro este año.

A pesar de las tensiones, Endeavour se mantiene en Burkina Faso. Recientemente su director, Ian Cockerill, dijo que los cambios en el código minero del país (como un aumento del 5 por cien en la participación pública, tendrían un impacto mínimo en la empresa, equivalente al 1 por cien de su valor neto de activos.

Burkina Faso, uno de los principales productores de oro de África, busca aumentar el control sobre sus recursos naturales bajo la batuta del capitán Traoré, quien asumió el poder tras un golpe de Estado en 2022. Eso incluye la nacionalización de activos y la construcción de una refinería de oro en 2023 para procesar más oro localmente.

Endeavour Mining es una empresa canadiense con sede en Toronto. Es una de las principales empresas mineras de oro que opera principalmente en África occidental, con minas en países como Burkina Faso, Senegal y Costa de Marfil.

Aumenta el número de los sin papeles porque los papeles son cada vez más difíciles de conseguir

Cada vez hay más sin papeles en Europa porque cada vez se ponen más obstáculos a la concesión de los mismos. La tasa de rechazo del ingreso en el espacio Schengen es del 17,5 por cien y en el caso de los africanos es bastante mayor, en torno al 30 por cien (*).

Algunas de las economías más grandes de África, incluidas Argelia y Nigeria, tienen tasas de rechazo de los visados de entre el 40 y el 50 por ciento.

Con el tiempo cada vez se rechazan más solicitudes de entrada. En 2014 fue del 18 por cien. Como la Unión Europea rechaza las entradas, los africanos cada vez piden menos solicitudes. Es más fácil saltar la valla.

En 2014 los africanos presentaron 2,2 millones de solicitudes y en 2022 apenas superaron los dos millones.

Los visados son un negocio porque son caros de obtener. Europa gana dinero ganar dinero a costa de los africanos que solicitan entrar en Europa legalmente. Aportaron 137 millones de euros en 2023 a los ministros de Asuntos Exteriores europeos. De esa cantidad, el 42 por cien son solicitudes procedentes de África, mientras que el continente sólo representa el 24 por cien de los expedientes.

Quizá fuera mejor decir que es un robo porque si Europa no te concede el visado, no te devuelve el precio que te ha costado la solicitud: 90 euros. Si has sacado un billete para viajar en avión o en barco, también lo pierdes cuando te deniegan el visado.

Sin embargo, para conceder el visado, exigen presentar un billete de viaje e incluso la contratación de un alojamiento, que también se pierde.

A los costos de los visados denegados ya los llaman “remesas inversas”, es decir, dinero que fluye de África a Europa.

Varios países europeos, y especialmente Francia, utilizan la emisión de visados para chantajear a los países de origen. En 2020 el entonces ministro de Interior, Gerald Darmanin, amenazó a Túnez con reducir el número de visados ​​concedidos si el presidente tunecino, Kais Saied, se negaba a acoger a los nacionales deportados. Al año siguiente la amenaza se hizo realidad: la emisión de visados ​​cayó drásticamente en Marruecos (-50 por cien), Argelia (-50 por cien) y Túnez (-30 por cien).

Esta práctica se ha institucionalizado a escala europea. Ahora Bruselas evalúa periódicamente la cooperación de terceros países en materia de ingresos y, si la considera insatisfactoria, el Consejo puede decidir ampliar los plazos de tramitación, emitir menos visados ​​de entradas y aumentar las tasas por las solicitudes de 90 euros a 120, como hizo con Gambia en 2022.

La política europea contrasta con la de Rusia, que ha abierto las puertas de par en par a los emigrantes africanos, e incluso les financia los estudios al cien por cien. Quien quiera tener amigos, debe tratarlos como tales.

En Bruselas se llenan la boca con frases sobre sus “lazos” con África, mientras tratan a los africanos peor que a los perros.

(*) https://www.cer.eu/insights/access-denied-eus-discriminatory-visa-regime-undermining-its-reputation-africa

El Frente Polisario corre el riesgo de acabar como la Organización para la Liberación de Palestina

Desde octubre de 2020 el Sáhara Occidental se encuentra en guerra. En aquella fecha, un grupo de saharauis organizó una protesta permanente en el paso de Guerguerat, considerada desmilitarizada según los acuerdos de 1991. La protesta estaba motivada por el uso ilegal que Marruecos hacía de esta zona para el comercio con Mauritania y África Occidental, incluyendo el transporte de mercancías y, según denuncias saharauis, incluso narcotráfico. Leer más

Nuevo intento de Golpe de Estado en Burkina Faso

Desde Costa de Marfil se preparaba un nuevo intento de Golpe de Estado en Burkina Faso. En una rueda de prensa, el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, proporcionó detalles del último intento de desestabilización.

Los servicios de inteligencia burkineses interceptaron hace algunas semanas las comunicaciones entre el oficial del ejército burkinés Barry Abdrahmane y dirigentes terroristas. Los intercambios contenían información detallada sobre la seguridad interna, las operaciones militares y las posiciones de las fuerzas de defensa de Burkina Faso.

“El minucioso trabajo de los servicios de inteligencia ha revelado un importante complot que se está preparando contra nuestro país, cuyo objetivo final es sembrar el caos […] Se transmitió información confidencial a terroristas con el fin de intensificar los ataques contra las fuerzas de combate y la población civil, con el fin de provocar una revuelta contra las autoridades”, explicó Mahamadou Sana.

Agregó que los golpistas habían desarrollado otras estrategias para desorientar a los servicios de inteligencia y empujarlos a realizar detenciones masivas dentro de las fuerzas de defensa y de seguridad interna.

Los cerebros dirigieron los planes golpistas desde Costa de Marfil, incluido uno llamado Barry Abdrahmane. “El complot continúa activamente desde el centro de operaciones en Abiyán, con el objetivo de sembrar el caos en Burkina Faso antes de junio”, declaró el ministro.

Según él, los servicios de inteligencia continúan monitoreando la situación e informarán a la población sobre cualquier novedad. “Llamamos a la población a mantener la calma y la vigilancia […] En cuanto a las valientes fuerzas combatientes, las alentamos a continuar su misión con determinación y permaneciendo vigilantes”, concluyó Mahamadou Sana.

Varios oficiales del ejército han sido detenidos en Burkina Faso por el intento de golpe.

En septiembre de 2023 los servicios de seguridad e inteligencia frustraron otra tentativa. El plan involucró a personal militar y oficiales. Cuatro personas fueron detenidas y dos se dieron a la fuga.

En septiembre del año pasado, el ministro de Seguridad ya declaró en la televisión pública que civiles y militares burkineses residentes en Costa de Marfil habían intentado repetidamente desestabilizar las instituciones del país con la ayuda de potencias extranjeras.

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