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Categoría: África (página 6 de 47)

Las empresas chinas de armamento se instalan en África

Hace dos años Norinco, la mayor empresa china fabricante de armas, abrió sus oficinas en Dakar, la capital de Senegal. Es el séptimo proveedor militar del mundo y un primer paso para el holding chino, que también planea tener una presencia permanente en Mali y Costa de Marfil.

La llegada de la empresa china a suelo senegalés es otro ejemplo de la pretensión del gobierno de Pekín de ampliar su cooperación en materia de seguridad con los países de la región. Es una política que comenzó hace diez años, pero lleva un ritmo desenfrenado. Se ha convertido en el tercer mayor exportador de armas del continente (detrás de Rusia y Estados Unidos) y el segundo en el África subsahariana, superado por Rusia.

Hasta ahora Norinco y las demás empresas chinas sólo habían abierto oficinas en países con vínculos históricos o comerciales ya fuertes, como Angola o Nigeria. Tener una delegación permanente sobre el terreno permite a Norinco ofrecer un servicio posventa que puede cimentar las relaciones comerciales, especialmente en una región que antiguamente era de influencia francesa, como Senegal, Costa de Marfil y Mali.

La llegada de Norinco a Senegal ilustra la capacidad de las empresas chinas para llenar cualquier vacío comercial. El gobierno de Pekín se aventura en una parte de África que había estado evitando cuidadosamente. No obstante, Francia sigue siendo el mayor exportador de armas y hay un tercer protagonista, Rusia, que ha enviado tropas para desalojar a Francia definitivamente, a pesar de la Guerra de Ucrania, que absorbe la parte más importante de sus esfuerzos.

La Guerra de Ucrania debería permitir a China ganar cuota de mercado en África dondequiera que Rusia exportase armas. China es capaz de tomar el relevo de Rusia en África para evitar el regreso de Francia a sus antiguas colonias.

Un catálogo de armas muy variado

Históricamente, las empresas chinas vendían principalmente armas pequeñas y municiones. Aunque sigue siendo la mayoría de las exportaciones, estos fabricantes ahora ofrecen ahora equipos militares más sofisticados. En realidad, hoy los chinos son capaces de exportar una gama más variada de armas.

En febrero de 2023 la República Democrática del Congo compró drones en Pekín. China también está vendiendo más aviones de combate en África, una consecuencia directa de la Guerra de Ucrania porque Rusia, un importante proveedor de cazas a los países africanos, los necesita para los combates.

Los objetivos de China han cambiado. Tradicionalmente, China vendía armas a un país a cambio de recursos naturales. Las exportaciones de equipo militar a Sudán y Nigeria, dos de los principales socios comerciales de África, facilitaron el acceso a sus vastas reservas de petróleo.

A partir de ahora, las armas chinas ya no siguen a otras mercancías; son un mercado en sí mismas.

La responsabilidad de Occidente en el saqueo económico de África

Mientras África pierde miles de millones de dólares cada año por corrupción, Occidente recupera el dinero robado a través de lagunas legales y paraísos fiscales. Una investigación de Transparencia Internacional revela que esos fondos se blanquean con impunidad en las principales capitales occidentales.

Miles de millones de dólares procedentes de la corrupción en África desaparecen cada año en Occidente, ocultos en bienes raíces, empresas fantasma y cuentas en paraísos fiscales. Al menos 3.700 millones de dólares en fondos relacionados con la corrupción se transfirieron de África a jurisdicciones ricas a finales del año pasado.

Estas revelaciones se basan en documentos judiciales, información filtrada y otras fuentes públicas. La investigación identificó 375 activos repartidos en 74 jurisdicciones. Estos activos incluyen empresas registradas en las Islas Vírgenes Británicas, Panamá y Seychelles; bienes raíces en Francia, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos; y cuentas bancarias, principalmente ubicadas en Hong Kong, Suiza, Reino Unido, Emiratos y Estados Unidos.

Según Transparencia Internacional, el 85 por cien de los casos estudiados involucran empresas y fideicomisos, utilizados como instrumentos opacos para enmascarar a los verdaderos propietarios mediante complejas estructuras transfronterizas. Sin embargo, los inmuebles son la principal herramienta de blanqueo.

Francia, Reino Unido y Estados Unidos se perfilan como los destinos predilectos de los circuitos de dinero sucio. En Francia, por ejemplo, las empresas extranjeras pueden comprar inmuebles sin revelar la verdadera identidad del propietario, una laguna que la Sexta Directiva Europea contra el Blanqueo de Capitales intenta abordar.

En Estados Unidos los intermediarios no financieros que operan en el sector inmobiliario no están obligados a realizar verificaciones de antecedentes de sus clientes, ni a informar sobre transacciones sospechosas.

En Reino Unido, a pesar de las recientes reformas, sigue siendo posible ocultar la propiedad a través de empresas “offshore” (*) pertenecientes a fideicomisos.

Los beneficiarios de estos activos provienen de varios países africanos: Angola, Congo-Brazzaville, Egipto, Gabón, Guinea, Kenia, Libia, Marruecos y Nigeria. En muchos casos, los bienes inmuebles se adquirieron con fondos depositados en bancos locales, pero también directamente del país de origen, o incluso en efectivo. Un caso flagrante citado en la investigación menciona a un político gabonés que pagó un millón de dólares en efectivo por tres propiedades.

“Los principales centros financieros mundiales, las jurisdicciones secretas y los sistemas regulatorios deficientes permiten que los actores corruptos oculten y aumenten su riqueza en el extranjero, en detrimento de las poblaciones africanas”, afirma Transparencia Internacional.

En 2015 un informe del Panel de Alto Nivel sobre Flujos Financieros Ilícitos, presidido por el antiguo presidente sudafricano Thabo Mbeki, estimó que África perdía 50.000 millones de dólares anuales en salidas ilícitas. En los treinta años anteriores, el total había superado el billón de dólares.

Hoy las cifras son aún más alarmantes. Según la Red de Justicia Fiscal de África, las pérdidas anuales se acercan a los 90.000 millones de dólares, causadas por prácticas comerciales fraudulentas de multinacionales, abuso fiscal, blanqueo de capitales, tráfico ilícito y corrupción.

Mientras las oligarquías africanas transfieren ilegalmente estos fondos, los países occidentales se benefician de este capital robado ignorando su origen. Esta realidad demuestra una vez más que Occidente continúa enriqueciéndose a costa de África, no mediante conquistas militares, sino a través de canales financieros opacos.

(*) Las empresas “offshore” son fraudes legalizados. Se crean en un país diferente al de su país de origen, con el fin de aprovechar los bajos impuestos o regulaciones permisiva.

El ejército maliense captura a un cabecilla del Califato Islámico en el Sahel

El ejército maliense ha culminado operaciones de gran envergadura que han permitido neutralizar y capturar a cabecillas yihadistas que se mueven en la estratégica región de Tessit. Los éxitos podrían allanar el camino para la pacificación total de la región de la presencia terrorista.

El lunes el Estado Mayor General anunció la neutralización de uno de los drigentes del Califato Islámico en el Sahel en el marco de una operación llevada a cabo en la zona de Tinfadimata, en la región de Menaka, al noreste de Mali. Suleyman Ag Bakawa, alias “El Soldado” (Al Jundi), es “uno de los jefes notorios” del grupo terrorista, según un comunicado oficial.

El cabecilla dirigía un grupo “conocido por sembrar el terror en la ciudad de Menaka y sus alrededores”. Estaba “directamente implicado en varios secuestros de civiles así como en asesinatos selectivos” contra las tropas y la población civil.

El asesor de transición Moussa Ag Acharatuman, responsable del Movimiento para la Salvación del Azawad (MSA, un movimiento político y militar tuareg), informó que “la operación, basada en información precisa, tenía como objetivo a Souleymane Ag Bakawa, alias ‘El Soldado’, un desertor convertido en dirigente terrorista particularmente activo en la región”. Al enumerar los crímenes del cabecilla, el asesor indicó que “estaba implicado en el asesinato de dos policías y combatientes del MSA en Menaka hace unas semanas, en la ejecución de varios civiles, incluidos notables, así como en el reciente secuestro del presidente de la sociedad civil de Menaka, Sidi Barka”.

La captura de Suleyman Ag Bakawa se produce tras una operación llevada a cabo el 29 de junio por el ejército en la región de Gao, que resultó en la captura de Abraham Bubacar, alias “Ubel”, el jefe de un grupo de acción del Califato Islámico en el Sahel en el sector estratégico de Tessit, junto con 10 de sus compinches.

La captura del dirigente terrorista “Ubel” se produce 24 horas después de la neutralización, cerca de la población de Menaka, de otro jefe del Califato Islámico conocido por el apodo de “Abu Dahdah”, calificado de ideólogo y especialista en la confección de artefactos explosivos.

El sector de Tessit, dirigido por Abraham Bubacar, alias “Ubel”, se encuentra en la zona de las tres fronteras, es decir, Malí, Níger y Burkina Faso. La región constituye una base de retaguardia para los grupos terroristas en sus incursiones transfronterizas. Las recientes capturas que han tenido lugar en este sector podrían constituir una oportunidad para el ejército maliense de desmantelar las estructuras operativas del Califato Islámico en la región de Gao.

El frente de las materias primas estratégicas: África

El segundo mandato de Trump marca un cambio de prioridades. Hasta ahora Estados Unidos contaba con la ventaja del esquisto frente a China. Desde 2018 la producción de petróleo y gas ha cubierto las necesidades internas de Estados Unidos, mientras que China sigue siendo un importador neto de hidrocarburos.

Pero la balanza cambia en cuanto se pasa del petróleo y el gas a otras materias primas estratégicas. China extrae casi el 70 por cien de las tierras raras del mundo y refina el 90 por cien del volumen, en comparación con apenas el 16 por cien de la producción de Estados Unidos, suministrada casi exclusivamente por la mina Mountain Pass en California. Los 17 elementos químicos —desde el itrio hasta el neodimio— mantienen varias cadenas de suministros críticos en la inteligencia artificial y el armamento, entre otras.

Aquí es donde entra en juego el continente africano. Ignorado durante mucho tiempo por la Casa Blanca, África vuelve a descubrir que juega un papel crucial en los mercados mundiales. La República Democrática del Congo supone el 74 por cien de la producción mundial de cobalto y posee más del 60 por cien de las reservas de coltán, un mineral esencial para los condensadores de alta frecuencia.

En abril de este año Estados Unidos logró un alto el fuego en el este del Congo, donde se encuentran los yacimientos en cuestión, después de que la Unión Africana y la Europea tropezaran dieciocho meses con el mismo problema. El truque fue un mayor apoyo militar y financiero a Kinshasa a cambio de acceso preferencial a los permisos de extracción de cobalto, cobre y litio.

El 9 de julio Trump posó sentado con los jefes de Estado de Liberia, Senegal, Gabón, Mauritania y Guinea-Bissau. Cada uno de esos países posee, bajo tierra o en su plataforma continental, un eslabón estratégico en la cadena de materias primas estratégicas: hierro de alta ley y los primeros yacimientos de tierras raras en Liberia; circonio, titanio y gas marino de GTA en Senegal; manganeso y tierras raras en Haut-Ogooué en Gabón; yacimientos de hierro, cobre y uranio de Zouerate en Mauritania; y bauxita y arenas costeras pesadas en Guinea-Bissau.

Al invitar a esos Estados fuera de cualquier marco multilateral, Trump propone una diplomacia de uno por uno. Cada dirigente negocia un acceso seguro a sus recursos a cambio de garantías financieras, de seguridad y logísticas estadounidenses.

La intrusión estadounidense provecha el vacío que deja Francia, que acaba de perder el Sahel, a pesar de su riqueza en oro y uranio.

La consecuencia es que ningún actor externo se afirma por sí solo. Los Estados africanos son los árbitros. Ahora negocian proyecto por proyecto, cambiando de un inversor a otro en función del mejor rendimiento económico o el menor coste político. La desaparición de las zonas de influencia exclusivas transforma sus recursos subterráneos en una palanca, en lugar de una simple renta pasiva.

El repunte de los precios también beneficia a los africanos. La República Democrática del Congo ya ha renegociado al alza las derechos sobre el cobalto, Guinea ha obtenido una reprogramación de su deuda a cambio de la entrada de un consorcio estadounidense en el megaproyecto de mineral de hierro de Simandou, y Senegal espera duplicar el valor obtenido del circonio gracias a una planta de procesamiento financiada por General Electric Mining.

África nunca ha sido tan codiciada. Se está convirtiendo en la principal fuente de metales esenciales para la transición energética y la electrónica avanzada. Su poder de negociación nunca ha sido tan grande.

Sudán acusa de genocidio a Emiratos Árabes Unidos

Sudán acusa de genocidio a Emiratos Árabes Unidos ante el Tribunal Internacional de Justicia. En 2023 el gobierno de Biden ya consideró a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que los emiratíes apoyan, culpables de genocidio y limpieza étnica.

El 5 de mayo el Tribunal Internacional de Justicia desestimó la demanda de genocidio, aunque el rechazo se basó en motivos jurisdiccionales. El Tribunal dictaminó que era “manifiestamente incompetente” para considerar la solicitud debido a una reserva en la adhesión de Emiratos Árabes Unidos a la Convención sobre el Genocidio.

Emiratos Árabes Unidos vendió esta decisión como una absolución pero mientras el Tribuna pronunciaba su fallo, Puerto Sudán, la capital en tiempos de guerra, sufría el segundo día de un implacable bombardeo de drones que duró seis días.

La Guerra de Sudán permanece fuera de la atención de los medios porque es Emiratos Árabes Unidos, un fiel aliado de Estados Unidos, quien apoya a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que se oponen al gobierno de Jartum.

Hasta ahora Sudán no ha querido enfrentarse a Emiratos Árabes Unidos para mantener las exportaciones de oro, que es su fuente de financiación. Pero el 6 de mayo rompió relaciones diplomáticas con Emiratos, calificándolo explícitamente como “Estado agresor”.

El 20 de mayo en su intervención en la ONU tras una reunión del Consejo de Seguridad, el embajador sudanés, Al Harith Idris, reiteró la acusación de que los ataques contra Puerto Sudán se lanzaron desde una base militar de Emiratos Árabes Unidos estratégicamente ubicada a lo largo del Mar Rojo y el Golfo de Adén.

Idris calificó los ataques como una represalia por un ataque perpetrado por el ejército sudanés contra un avión de carga en Nyala el día anterior, que transportaba equipo militar para las Fuerzas de Apoy Rápido. Varios militares emiratíes podrían haber muerto, así como kenianos y sursudaneses.

Emiratos ha empezado a pagar la deuda de Estados Unidos

Las relaciones de Trump con Emiratos Árabes Unidos son más que cordiales. Por eso ataca a Sudán y ha impuesto sanciones al ejército regular por el uso de armas químicas en la guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés ha negado la acusación.

Todo es cuestión de dinero. La reciente gira del presidente estadounidense por el Golfo incluyó una parada en Abu Dabi. Se firmaron jugosos acuerdos que van a permitir a Trump tapar una parte del gigantesco agujero de deuda.

Lo acuerdos económicos suman más de 200.000 millones de dólares, especialmente en el campo de la tecnología de inteligencia artificial. Se basan en un compromiso previo por valor de 1,4 billones de dólares por parte de Emiratos Árabes Unidos para invertir en la economía estadounidense durante la próxima década, una promesa hecha unos meses antes durante una visita del jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de Emiratos Árabes Unidos.

El negocio está tapando la Guerra en Sudán y, de paso, la intervención de Emiratos en ella. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha confirmado la implicación de emiratí en la guerra durante su audiencia en el Senado la semana pasada.

“Hemos dejado claro, no solo a Emiratos Árabes Unidos, sino también a otros países, que están convirtiendo [la guerra civil en Sudán] en una guerra indirecta […] y desestabilizando la región”, dijo Rubio.

Sudán tiene enemigos por todas partes

Decir que Emiratos Árabes Unidos es un “Estado agresor” es casi una declaración de guerra y el gobierno sudanés, encabezado por militares, habla de su derecho a la legítima defensa. Pero Jartum ya tiene un enemigo interior y no puede buscarse otro fuera.

No obstante, la guerra civil pone en peligro cada vez más la seguridad regional, colocando a Sudán y a sus vecinos en posiciones peligrosas donde un error de cálculo podría desencadenar un choque internacional.

Un riesgo más inmediato es que el gobierno de Jartum cumpla su amenaza explícita de atacar a Chad o Sudán del Sur, acusándolos de complicidad con las Fuerzas de Apoyo Rápido y de facilitar el flujo de armas desde Abu Dabi a Darfur.

La Unión Europea castiga a los africanos que no se muerden la lengua

Después de años de silencio, los pueblos africanos ya no ocultan su odio hacia el colonialismo europeo, de nuevo y viejo cuño. Los medios de propaganda se hacen los sorprendidos y echan la culpa a los rusos: le han lavado el cerebro a los africanos.

No hace mucho un medio ponía el foco en los “griots”, especie de juglares o cuentacuentos subsaharianos que recitan historias y leyendas populares en las aldeas. Resulta que los rusos han convencido a los “griots” para enfrentar a los africanos con Europa.

Hoy Nathalie Yamb podría ser una nueva “griot” que asoma a las pantallas de los móviles para propagar a los cuatro vientos su protesta contra las políticas antiafricanas de Bruselas, que no ha tardado en reaccionar. El jueves el Consejo Europeo le prohibió la entrada en el “jardín”, acusando a la suizo-camerunesa de tener vínculos con empresas militares rusas.

De paso, “ha congelado sus activos financieros” en Europa, o sea, le han robado el dinero, exactamente igual que al Banco Central de Rusia.

Por si no se habían dado cuenta, aquí los derechos y libertades desaparecieron hace tiempo. En Bruselas ya no admiten ni el más mínimo asomo de crítica y, si te descuidas, te roban la cartera.

En su canal de YouTube, la africana no se muerde la lengua y, naturalmente, haciendo gala de la originalidad que reluce en Bruselas, la acusan de ser “prorrusa”. Ahora se han acordado de que en 2019 desempeñó un papel activo en la Cumbre Rusia-África de Sochi, difundiendo mensajes en favor del Kremlin.

La represión contra Yamb no es nueva. Desde 2022 tiene prohibida la entrada en territorio francés, lo que no le ha impedido continuar con sus denuncias, que los africanos siguen con atención, tanto en Europa como en el Continente Negro.

Sáhara: la Unión Europea busca la manera de burlarse del derecho internacional

El 4 de octubre expira el plazo para que la Unión Europea cumpla con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que exige el etiquetado de los tomates y melones producidos en el Sáhara. La Comisión Europea negocia el embrollo con Marruecos al respecto, pero guarda silencio, lo que no es una buena señal.

La sentencia del Tribunal establece que el Sáhara es un territorio es “distinto del de Marruecos y constituye un territorio aduanero en el sentido del Derecho de la Unión” (1).

La semana pasada Andrés Góngora, dirigente de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG) viajó a Bruselas para pedir explicaciones a la Comisión Europea, pero no hay ninguna respuesta (2).

El Tribunal exige que los productos cultivados en el Sáhara Occidental deben etiquetarse como saharauis y no como marroquíes y la Comisión se ha comprometido a mantener informado al sector agrícola español sobre la evolución de las negociaciones con Marruecos, pero hasta la fecha ni una cosa ni la otra.

La COAG está convencida de que la Unión Europea y Marruecos buscan un truco para borrar el origen de los productos saharauis y hacerlos pasar como marroquíes. Para ello utilizarían a las empresas comercializadoras que tienen su sude en Marruecos.

Presionada por los agricultores españoles, en los próximos días la Comisión Europea debe responder a una pregunta oral planteada en marzo por una treintena de eurodiputados, que solicitaba la apertura de negociaciones comerciales directas con el Frente Polisario. Se espera que la Comisión Europea responda durante una sesión plenaria del Parlamento Europeo, prevista del 16 al 19 de junio.

(1) https://curia.europa.eu/jcms/upload/docs/application/pdf/2024-10/cp240169fr.pdf
(2) https://www.eldebate.com/campo-y-caza/20250607/agricultores-sospechan-ue-modificara-acuerdo-marruecos-borrar-origen-saharaui-productos_304668.html

Bolton propone convocar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara

En un artículo de opinión publicado el 28 de mayo por el Washington Times, John Bolton, antiguo asesor de seguridad nacional de Trump, cuestiona la política de Estados Unidos sobre el Sáhara: “La política estadounidense debería volver a sus orígenes apoyando un referéndum que permita a los saharauis determinar su propio futuro” (*).

Casi cinco años después de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental como parte de los Acuerdos de Abraham, Bolton se enfrenta a una nueva situación política que podría impulsar a la Casa Blanca a una solución radicalmente diferente a la que Trump impuso en diciembre de 2020.

Para Bolton el Frente Polisario no es una organización terrorista y apoyar el referéndum no es un regalo. Dice que la estrategia debe prevalecer sobre la ideología. “La solución obvia a la cuestión de la soberanía es preguntar a los saharauis qué prefieren: independencia o autonomía bajo control marroquí”, argumenta Bolton.

Surgido por la traición española de 1975 a los saharahuis, el conflicto se ha prolongado durante 50 años a pesar del alto el fuego de 1991 y la promesa de la ONU de un referéndum de autodeterminación. En diciembre de 2020, Trump rompió con esta línea histórica al reconocer la soberanía marroquí sobre el país, a cambio de la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel en virtud de los Acuerdos de Abraham.

Bolton enfatiza que es urgente convocar el referéndum: “Con la creciente influencia china y rusa en toda África, este no es el momento de darles otra oportunidad”. Un referéndum supervisado por la ONU, bajo supervisión estadounidense, neutralizaría, en su opinión, la propaganda rival al eliminar cualquier excusa “anticolonial” de Pekín y Moscú, que explotan regularmente las “injusticias occidentales” para justificar su presencia en África. Reorganizar las estrategias energéticas colocando las alianzas en materia de fosfatos, tierras raras de Tarfaya y energía eólica marina bajo supervisión estadounidense en lugar de china. Y conocemos el interés de Trump en las tierras raras en Ucrania, la República Democrática del Congo y Groenlandia.

Lo que está en juego va mucho más allá de las limitaciones presupuestarias. Las arenas de Tarfaya contienen importantes concentraciones de tierras raras, actualmente explotadas principalmente por empresas marroquíes y asiáticas.

La meseta costera saharaui también presume de los mejores regímenes eólicos del norte de África, con un factor de carga superior al 45 por cien.

Marruecos ha emprendido importantes obras de infraestructuras en el Sáhara. El futuro puerto atlántico de Dajla (Villa Cisneros), un proyecto de 1.200 millones de dólares con una capacidad prevista de 35 millones de toneladas anuales para 2028, está diseñado como un centro transatlántico capaz de competir con las Islas Canarias y abrir nuevos corredores logísticos entre África, Europa y América.

(*) https://www.washingtontimes.com/news/2025/may/28/china-russia-gain-african-influence-america-ignores-western-sahara/

Eritrea se acerca al Eje de la Resistencia y rompe el control imperialista sobre el Mar Rojo

Eritrea, un pequeño estado africano ubicado a orillas del Mar Rojo, es objeto de una creciente atención por parte de las grandes potencias imperialistas. En enero Michael Rubin pidió un golpe de Estado en lo que denominó la “Corea del norte de África”. El periódico israelí Haaretz la califica como un aliado iraní y una amenaza para Estados Unidos. El medio de comunicación israelí Ynet incluso acusó a Ansarollah de expandirse a Eritrea.

El pánico surge por el temor a un debilitamiento del control occidental sobre el Mar Rojo. En su día Eritrea fue un socio cercano de Israel, pero desde 2020 se ha acercado a China, Rusia e Irán. No es el único. Según informes, Sudán permite el acceso militar ruso e iraní a Puerto Sudán, mientras que Yibuti colabora con China. Por lo tanto, cualquier intento de desestabilizar Asmara podría repercutir en todo el Cuerno de África, amenazando la ya menguante influencia de Washington.

Desde su independencia en 1993, Eritrea ha mantenido relaciones tensas con Washington. La cooperación inicial —incluida la participación en la Iniciativa de los Estados de Primera Línea, encabezada por Estados Unidos, contra Sudán, a la que Asmara acusó de armar a la Yihad Islámica Eritrea— se debilitó tras el rechazo de la propuesta del presidente eritreo, Isaías Afwerki, de estrechar lazos.

En aquel momento, Estados Unidos, ya alineado con Yibuti y Yemen, no veía la necesidad estratégica de otro socio en el Mar Rojo y optó por apoyar a Etiopía, rival de Eritrea. Una breve guerra con Yemen en 1995 por las Islas Hanish desató acusaciones de apoyo israelí a Eritrea. Si bien los lazos con Tel Aviv se han fortalecido, los de Washington se han vuelto tensos. En 2005 Asmara expulsó a la Usaid en respuesta al creciente apoyo de Washington a Etiopía durante la llamada “Guerra contra el Terror” y su negativa a acatar el Acuerdo de Paz de Argel. No obstante, Eritrea siguió ofreciendo albergar una base estadounidense e incluso envió tropas a Irak.

Pero Estados Unidos, entonces firmemente arraigado en Yibuti, consideraba a Eritrea un recurso reemplazable. En 2009 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a Eritrea por su negativa a retirar sus tropas de Yibuti y su apoyo a Al Shabaab, aliado de Al Qaeda. Estas sanciones persistieron incluso después de que Eritrea pusiera fin al apoyo y se retirara. Aislada, Asmara recurrió a Teherán, apoyando el programa nuclear civil iraní y otorgando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) acceso a Puerto Assab, un punto estratégico cerca de Yemen. Esto permitió a Irán vigilar los movimientos navales occidentales y proporcionar apoyo financiero a Eritrea.

Sin embargo, continuó jugando a bos barajas y cortejando discretamente a Israel. En 2012 Stratfor confirmó que Tel Aviv operaba instalaciones de vigilancia en Eritrea y que en 2016 se había añadido una segunda base para vigilar a Ansarallah. Sin embargo, la guerra de 2015 entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen provocó que Eritrea rompiera lazos con Irán, alineándose con Emiratos Árabes Unidos contra el gobierno de la resistencia. Assab se ha convertido en un centro logístico, y Eritrea incluso ha desplegado 400 soldados, contribuyendo significativamente a los avances militares de Emiratos Árabes Unidos.

Ruptura con Occidente, acercamiento a Oriente

Las sanciones se levantaron en 2018, tras el acuerdo de paz entre Eritrea y Etiopía, pero la reconciliación con Occidente duró poco. En 2020 Asmara rechazó al nuevo embajador de Israel sin dar explicaciones. Ese mismo año, Trump incluyó a Eritrea en su “prohibición islámica” y Emiratos Árabes Unidos redujo su campaña militar abierta en Yemen, retirándose de Eritrea en 2021.

Mientras tanto, China intervino. El país asiático siempre fue partidario de la independencia de Eritrea y el comercio bilateral alcanzó máximos históricos. Eritrea comenzó a bascular hacia oriente. El cambio se aceleró con las continuas agresiones occidentales en la región. En 2021 Israel violó la soberanía de Eritrea al atacar un barco iraní en sus aguas territoriales. Washington reimpuso las sanciones, esta vez por el papel de Eritrea en la Guerra de Tigray. En 2022 Israel cerró su embajada en Asmara y el Parlamento aprobó una ley para expulsar a los migrantes eritreos que apoyaban a su gobierno. Mientras tanto, Israel y Etiopía mantuvieron conversaciones de alto nivel para profundizar sus vínculos.

En 2022 Eritrea fue uno de los cinco países que se opusieron a la resolución de la ONU condenando la invasión rusa de Ucrania. Lavrov visitó Asmara en enero de 2023 y en 2024 las fuerzas navales rusas atracaron en Massawa. El comercio bilateral con Moscú sigue siendo modesto, pero su crecimiento es sólido.

La presencia de China es mucho mayor. Representa un tercio de las importaciones eritreas y dos tercios de sus exportaciones, con importantes inversiones en minería e infraestructura. Un acuerdo de 2021 incluyó a Eritrea en la Ruta de la Seda; en 2022 ambos países se convirtieron en socios estratégicos.

El cambio más radical fue la renovación de los lazos entre Asmara y Teherán. Eritrea, que en su día desplegó tropas contra Ansarollah, ahora se niega a condenar el bloqueo del Mar Rojo por parte de los yemeníes. El año pasado el ministro de Asuntos Exteriores eritreo, Osman Saleh, asistió a la investidura del presidente iraní Massoud Pezeshkian. Cuando Tel Aviv asesinó al dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, en la ceremonia, Eritrea condenó el ataque.

Teherán va a suministrar drones y otra tecnología militar a Eritrea, que desde entonces ha incautado buques azerbaiyanos, vinculando sus acciones al eje más amplio de Irán. Si la Guardia Revolucionria iraní recupera el acceso a Assab, Irán podría apoyar a Ansarollah a ambas orillas del Mar Rojo y acelerar la transferencia de armas a los grupos de la resistencia palestina. Eritrea podría volver a convertirse en un trampolín regional, esta vez no para Abu Dabi, sino para el Eje de la Resistencia.

El Cuerno de África

Apoyar a Eritrea conlleva riesgos. Etiopía, con una población 40 veces mayor que la de Eritrea y una economía 80 veces mayor, también se está reorientando hacia Oriente. China es su principal socio comercial, mientras que Rusia e Irán están fortaleciendo su cooperación, especialmente en el sector de la seguridad. Los drones iraníes desempeñaron un papel clave en el aplastamiento de la rebelión de Tigray.

Con ambos países dentro de los Brics, un choque entre Eritrea y Etiopía pondría a China, Rusia e Irán en una posición difícil. Sin embargo, la influencia compartida también crea una oportunidad. A finales de 2018 Turquía negoció la paz entre Etiopía y Somalia; lo mismo podría suceder aquí. Actuar como mediador beneficia tanto a los intereses económicos como estratégicos de las potencias euroasiáticas. A medida que en Oriente Medio el Eje de la Resistencia comience a recuperarse de una serie de reveses, Washington perderá gradualmente el control sobre el Mar Rojo. Su base en Yibuti, antaño un símbolo de dominio, ha perdido su libertad operativa. Yibuti ha bloqueado los ataques aéreos estadounidenses contra Ansarollah y está tratando de desbancar a Emiratos Árabes Unidos de su posición dominante, mientras Sudán se inclina hacia Irán y Rusia.

Tras la negativa de Yibuti, Washington planteó la idea de reconocer la región de Somalilandia y establecer allí una base, una muestra de desesperación ante la disminución de sus opciones en el Mar Rojo.

El traslado de Eritrea de Tel Aviv a Teherán ha provocado una feroz reacción. Los llamamientos al golpe de Estado se han intensificado a medida que la influencia occidental disminuye. Rubin acusa a Eritrea de amenazar a antiguos aliados de Estados Unidos. Haaretz es más directo y describe a Eritrea como un aliado iraní y una “amenaza estratégica”.

Esta retórica allana el camino para la intervención militar. Rubin incluso compara a Afwerki con Saddam Hussein, anticipando las consecuencias de un golpe de Estado. En un país multiétnico, como Eritrea, se desataría el caos, como ocurrió en Somalia después de 1991. Peor aún para Washington, el resultado podría no ser favorable para ells. Tras la caída de Saddam, Irak se acercó a Irán.

Los precedentes históricos rara vez frenan el militarismo de Washington. Pero esta vez, hay más en juego. La alianza de Eritrea con China, Rusia e Irán amenaza con romper el control imperialista establecido en el Mar Rojo desde hace décadas. El regreso de Teherán a Assab podría cambiar decisivamente el equilibrio regional, fortaleciendo a Ansarollah y a las facciones de la resistencia palestina. Si Tel Aviv y Washington presionan demasiado, la reacción podría transformar Oriente Medio.

Aidan J. Simardone https://thecradle.co/articles/eritrea-breaks-wests-red-sea-chokehold-with-pivot-to-resistance-axis

Uganda despide a los asesores militares alemanes

El ejército ugandés ha anunciado la suspensión de la cooperación militar con Alemania tras las acusaciones de que el embajador alemán en Kampala estaba involucrado en actividades subversivas en el país de África oriental.

Chris Magezi, portavoz del ejército ugandés, declaró recientemente que el embajador alemán en Uganda, Matthias Schauer, participó en actividades subversivas en el país de África oriental. Añadió que el ejército ugandés suspendía de hecho toda cooperación con Berlín.

Es un ejemplo más del fracaso de los países europeos en África. Si bien su presencia dista mucho de ser tan extensa en el continente como la de Francia, esto no desvirtúa en absoluto la esencia de los países europeos que, por un lado, mantienen políticas estrictamente neocoloniales hacia África y buscan por todos los medios vengarse del continente, tras haber sufrido numerosos fracasos a lo largo de los años.

Si bien algunos podrían creer que los fracasos sufridos por los intereses occidentales, en particular los de Francia, afectaron mucho más al África francófona, el caso del comportamiento alemán hacia Uganda demuestra que el problema occidental concierne a toda África, sin excepción. Al fin y al cabo, los representantes europeos son muy similares.

Las acusaciones de Uganda contra Alemania son, de facto, acusaciones contra toda la eurozona, donde París y Berlín intentan desempeñar un papel protagonista y el caso de Uganda es interesante, incluso desde una perspectiva económica. Uganda no mira a Europea. Los principales clientes de las exportaciones ugandesas son India y Emiratos Árabes Unidos, mientras que los principales proveedores son China (claramente a la cabeza) y, una vez más, Emiratos Árabes Unidos.

El país también mantiene un amplio comercio con varios de sus vecinos de África oriental, en particular Kenia y Tanzania. Los países europeos no representan un socio económico y comercial importante para Kampala.

Tras la cumbre de los Brics de 2024 en Kazán, Rusia, Uganda se convirtió en un país socio, un estatuto adicional para la interacción dentro de uno de las principales alianzas del mundo, además de los miembros de pleno derecho.

En cuanto a la cooperación militar, el país mantiene vínculos de confianza con China y Rusia, especialmente porque aún posee una cantidad significativa de equipo soviético. Esto confirma que la ruptura de la cooperación en este ámbito con Alemania está justificada porque no aporta nada nuevo.

Las acusaciones de la cúpula militar ugandesa contra un país europeo confirman una vez más que el enfoque para expulsar los intereses occidentales del continente africano apunta a las fuerzas neocoloniales occidentales, nostálgicas de una era que ya ha terminado.

También confirma el surgimiento de eso que llaman “multipolaridad”: los países occidentales ya no son el ombligo del mundo, como ellos creen. Los destinos de muchos países, como Uganda, ya no pasan necesariamente por Estados Unidos o Europea, ni por Wall Street, ni por West Point, ni por Hollywood, ni por…

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