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Categoría: África (página 4 de 47)

Burkina Faso desconfía del papel de las ONG occidentales

En los últimos años, algunas ONG y asociaciones occidentales en África han sido acusadas de espionaje y desestabilización política. Ahora Burkina Faso ha optado por reforzar el control sobre ellas, con medidas destinadas a regular más estrictamente sus operaciones y movimientos dentro del país.

El jueves el gobierno adoptó un decreto que exige a todas las ONG y asociaciones abrir y mantener sus cuentas de efectivo en el Banco de Depósitos del Tesoro (BDT). Todos los ingresos financieros, ya sean subvenciones o donaciones, deben pasar exclusivamente por las cuentas oficiales. La centralización le permite al gobierno rastrear cada transacción y garantizar que los fondos no se desvíen ni se utilicen para promover la desestabilización política.

Este sistema complementa las medidas de seguridad ya implementadas por el gobierno de Uagadugu contra el espionaje, como la detención de personas sospechosas de recopilar o transmitir información sensible a terceros países.

El rastreo de los flujos financieros de las ONG complementa esa estrategia de seguridad, proporcionando una herramienta concreta para prevenir el blanqueo de capitales o la financiación de actividades que amenacen la estabilidad de las instituciones públicas.

Esta obligación exige que las organizaciones reorganicen sus procedimientos internos y aumenten la vigilancia en la gestión de fondos. Los proyectos locales deberán adaptarse a esta estricta trazabilidad, que puede ralentizar algunas iniciativas, pero garantiza una mejor protección contra cualquier influencia externa.

Para el gobierno la medida es una respuesta directa a los riesgos de espionaje disfrazado de actividades humanitarias. Al asegurar los flujos monetarios, se espera preservar la soberanía y fortalecer la confianza en las ONG que operan en el país.

La decisión de Burkina Faso podría servir de referencia para otros países africanos que enfrentan desafíos similares de transparencia y seguridad. Al obligar a las ONG a registrar sus fondos en una institución pública, el gobierno burkinés envía un mensaje contundente contra la injerencia imperialista.

El ejemplo podría impulsar el establecimiento de mecanismos similares en otras partes de África, reforzando la trazabilidad de los recursos y limitando los riesgos de infiltración o manipulación extranjera.

Las contradicciones entre los países del Golfo impulsan la guerra civil en Sudán

Emiratos Árabes Unidos ha desempeñado un papel importante en el panorama económico de Sudán durante la última década y parece dispuesto a mantener su participación en medio de la guerra en curso. El mes pasado el ejército sudanés acusó al libio Jalifa Haftar de coordinar un ataque fronterizo conjunto con las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Si bien es la primera vez que se alega la participación directa de Libia en la guerra, se suma a la creciente evidencia de la participación de Emiratos Árabes Unidos, principal partidario de Haftar, en la guerra civil sudanesa.

Emiratos también ha sido acusado de financiar y armar a las FAR, dirigidas por Mohammad Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”, y una de las dos partes principales de la guerra. Eso incluye el suministro de armas al movimiento con sede en Darfur, con el pretexto de operaciones de “ayuda humanitaria” para los sudaneses desplazados en Chad.

¿Qué intereses tiene Emiratos Árabes Unidos en Sudán? Los países del Golfo, incluido Emiratos, estuvieron profundamente involucrados en la economía de Sudán incluso durante la era de las sanciones internacionales bajo el expresidente Omar Al Bashir. A pesar de los riesgos políticos, pudieron realizar fuertes inversiones en comercio, banca, agricultura y otros sectores. Los emiratíes han desempeñado un papel importante en el panorama económico de Sudán durante la última década y parece dispuesto a mantener su participación en medio de la guerra en curso.

1. El oro impulsa la guerra

Las minas de oro de Sudán se ha convertido en el motor de la guerra civil. Casi todo el comercio se canaliza a través de Emiratos Árabes Unidos, lo que enriquece tanto al ejército como a los paramilitares.

Emiratos Árabes Unidos han sido el principal comprador de oro sudanés desde al menos principios de la década de 2010 y siguen siendo el principal destino del oro de contrabando procedente de Sudán. Emiratos importó oro sudanés por valor de 2.290 millones de dólares en 2022, aunque las cifras reales son mucho mayores. El 90 por cien de la producción, que asciende a unos 13.400 millones de dólares en tráfico ilícito, se saca fuera del país, a menudo a través de rutas de tránsito en Chad, Egipto, Etiopía, Uganda y Sudán del sur antes de llegar a Emiratos.

El oro solo se convirtió en un activo estratégico para Sudán entre 2011 y 2012, debido a la pérdida del 75 por cien de sus reservas de petróleo tras la secesión de Sudán del sur, el descubrimiento de importantes yacimientos de oro en Darfur del norte y el aumento de los precios mundiales del oro. En respuesta, el gobierno sudanés centralizó el control sobre el oro, y para 2012, este representaba el 60 por cien de las exportaciones del país.

Desde 2014 Emiral Resources, una empresa ruso-emiratí registrada en Dubai, ha estado activa en el sector de la minería de oro de Sudán a través de su filial, Alliance for Mining. La empresa es un importante productor, con una producción anual de aproximadamente tres toneladas. Fue una creación conjunta de Kush E&P (68 por cien), la empresa estatal Sudamine (25 por cien) y un accionista privado no identificado (7 por cien). Kush E&P tiene vínculos con las FAR, que han proporcionado seguridad a las operaciones de la empresa en Kordofán del sur.

El descubrimiento de oro en Jebel Amer llevó riqueza a Darfur del norte. Las tribus libraron feroces guerras para asegurarse el control de los yacimientos en la región durante 2013 y 2014, antes de que la zona quedara bajo el control de la milicia Janjaweed y, a partir de 2017, de las FAR.

Tras la caída de Al Bashir el gobierno de transición quiso adquirir la propiedad de las minas de Jebel Amer. Se llevó a cabo tras un acuerdo para indemnizar a la empresa Al Junaid con 200 millones de dólares, así como con la familia Dagalo con una participación del 33 por cien en Sudamin, una empresa pública minera.

Cuando en 2023 estalló la guerra civil entre las FAR y el ejército regular, ambas fuerzas se disputaban el control del Estado y sus recursos económicos. Las FAR se apoderaron rápidamente de la refinería de oro de Sudán en Jartum, que albergaba 1,6 toneladas de oro refinado y existencias adicionales sin procesar valoradas en 150 millones de dólares. Eso a pesar de que la economía se ha contraído drásticamente desde el inicio de la guerra. En febrero la empresa pública Sudan Mineral Resources Company anunció que la producción de oro alcanzó las 64 toneladas en 2024, frente a las 41,8 toneladas de 2022.

2. El granero de Emiratos Árabes Unidos

Desde la década de los setenta, los países del Golfo han invertido en el sector agrícola de Sudán como parte de sus esfuerzos para acabar con la inseguridad alimentaria regional. La idea de que Sudán fuera el “granero del mundo árabe” impulsó la mecanización agrícola, un plan respaldado formalmente por los países del Golfo ya en 2003. Como principal productor agrícola tanto de África como de Oriente Medio, la agricultura sigue siendo la piedra angular de la economía de Sudán, representando el 60 por cien de las exportaciones totales y contribuyendo con un tercio del PIB en 2022.

Sudán desempeña un papel fundamental para satisfacer la demanda alimentaria de Emiratos Árabes Unidos, ya que este país importa el 90 por cien de sus alimentos debido a la escasez de tierras cultivables y agua. Para proteger su suministro de alimentos, Emiratos ha desarrollado una red agrícola mundial que abarca alrededor de un millón de hectáreas de tierras de cultivo, conectadas a través de puertos y centros logísticos. Una parte significativa de estas tierras agrícolas se encuentra en África, y Sudán atrae una gran parte de la inversión emiratí, centrada principalmente en la alimentación animal, así como en la producción agrícola y ganadera.

En medio de la guerra en curso, dos empresas emiratíes —International Holding Company (IHC), la mayor empresa cotizada en bolsa de Emiratos Árabes Unidos, y Jenaan— cultivaban más de 50.000 hectáreas de tierra en Sudán. Poco antes del estallido de la guerra, IHC firmó un acuerdo con el Grupo DAL para desarrollar 162.000 hectáreas adicionales de tierras agrícolas en Abu Hamad, en el norte de Sudán.

En los años previos a la guerra el gobierno sudanés rechazó varios intentos emiratíes de conseguir acuerdos agrícolas adicionales en Sudán. Se opuso a los acuerdos porque implicaban ganancias desproporcionadas para Emiratos Árabes Unidos y ofrecían beneficios mínimos a las poblaciones locales.

Las FAR se han convertido en una plataforma para los inversores extranjeros. Los emiratíes saquean la riqueza del territorio. Al no lograr apropiarse de tierras, comenzaron a colonizarlas directamente, utilizando las FAR.

3. El control de los puertos estratégicos

Con 700 kilómetros de costa a lo largo del Mar Rojo, Sudán es estratégicamente importante para las ambiciones regionales de Emiratos Árabes Unidos. Su ubicación lo convierte en un objetivo prioritario para los esfuerzos emiratíes por controlar puertos clave. Como en otras partes del Cuerno de África, Emiratos Árabes Unidos suelen promover estos intereses a través de frentes comerciales como los puertos de Abu Dabi y Dubai.

En 2020 dirigentes sudaneses revelaron que el gobierno estaba negociando un acuerdo con el gigante logístico emiratí Dubai Ports World (DP World) para gestionar la Terminal de Contenedores de Puerto Sudán. Sin embargo, el acuerdo se enfrentó a una fuerte oposición de la Autoridad Portuaria Sudanesa y los sindicatos, que rechazaron la operación privada de un activo nacional tan crucial. En 2020 DP World firmó un contrato de cabildeo por 5 millones de dólares con Ari Ben Menashe y su firma Dickens & Madson, con sede en Montreal. Ben Menashe, agente de inteligencia israelí, fue contratado para presionar en nombre de DP World y obtener una concesión de 20 años en Sudán.

En diciembre de 2022 el gobierno sudanés firmó un acuerdo con un consorcio emiratí compuesto por la empresa pública Abu Dhabi Ports Group e Invictus Investment para desarrollar el puerto de Abu Amama en el Mar Rojo. El sitio, que anteriormente albergaba una pequeña base naval, estaba previsto reubicarse para dar paso al proyecto emiratí. Este desarrollo tiene una importancia estratégica para Emiratos Árabes Unidos, ya que apoya la expansión de AD Ports Group cerca del Canal de Suez.

La inversión, valorada en 6.000 millones de dólares, implica el desarrollo del complejo portuario de Abu Amama, ubicado a 200 kilómetros al norte de Puerto Sudán. El acuerdo también incluye la creación de una zona de libre comercio y la construcción de una carretera de 500 kilómetros que conectará el puerto con el proyecto agrícola a gran escala mencionado anteriormente.

4. El control la infraestructura económica de Sudán

Antes de la guerra, el sector bancario de Sudán estaba subdesarrollado debido a las prolongadas sanciones estadounidenses que aislaron al país del sistema financiero internacional. Las sanciones prohibieron la mayoría de las transacciones comerciales y financieras con Sudán. Hasta 2017 Estados Unidos no comenzó a flexibilizar las restricciones, lo que permitió a Sudán volver a conectarse a las instituciones bancarias internacionales.

Durante el período de sanciones estadounidenses, el Banco Islámico Faisal de Sudán y el Banco Islámico de Abu Dabi fueron prácticamente las únicas instituciones que facilitaron las transferencias financieras hacia y desde Sudán. Además, la inversión emiratí en el sector financiero de Sudán ya venía creciendo mucho antes del levantamiento de las sanciones.

Hace dos décadas el gobierno puso a la venta el Banco de Jartum, de propiedad pública. Fundado en 1913, es el banco más grande y antiguo de Sudán. En 2005 el gobierno vendió el 60 por cien de sus acciones al Banco Islámico de Dubai, que posteriormente se fusionó con el Banco de Emiratos y el Banco de Sudán en 2008. Este último fue fundado por un consorcio de bancos de Emiratos Árabes Unidos y pasó a ser propiedad mayoritaria de estas entidades.

Casi al mismo tiempo, el gobierno sudanés privatizó el Banco El Nilein, vendiendo una participación del 60 por cien al Banco Bareiní Al Salam e inversores emiratíes. El banco tiene una sucursal en Abu Dabi, donde Tradive General Trading, propiedad del hermano de Hemedti, Algoney Dagalo, mantiene una cuenta que se utiliza para facilitar transferencias financieras a las FAR.

El Banco Islámico de Abu Dabi se convirtió en el primer banco extranjero en abrir en Sudán en 2012, con la asistencia del expresidente Al Bashir a la ceremonia de apertura. Le siguió el Banco Nacional de Abu Dabi, que inició operaciones en 2013. Cabe destacar que el Banco Nacional de Abu Dabi está vinculado a una cuenta de las FAR dedicada a reciclar las ventas de oro.

Hoy en día, muchos bancos conjuntos en Sudán incluyen a inversores del Golfo, así como a políticos, élites con conexiones políticas y sus familias, quienes a menudo poseen acciones significativas. Por ejemplo, el Banco Al Jalij, del cual la empresa emiratí Al Jil Al Qadem General Trading posee el 14 por cien, está controlada por las FAR y la familia Hemedti.

La mayoría de los bancos extranjeros que operan en Sudán tienen su sede en los países del Golfo, principalmente Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. En conjunto, siete bancos extranjeros poseen el 23 por cien de los activos bancarios totales de Sudán. Su principal objetivo es apoyar y facilitar las inversiones del Golfo en la economía sudanesa.

Se podría argumentar que la participación de Emiratos Árabes Unidos en la guerra busca afianzar su posición como principal proveedor de servicios financieros en Sudán.

5. Una guerra indirecta entre los países del Golfo

La guerra civil de Sudán se ha convertido en un conflicto indirecto entre dos países árabes del Golfo que compiten por expandir su influencia en África. Del lado del ejército regular se encuentra Arabia Saudí, que ha forjado una estrecha relación con su dirigente, el general Abdel Fattah Al Burhan, mientras que Emiratos Árabes Unidos se ha aliado con las FAR.

Eso refleja la rivalidad que se ha estado gestando en los últimos años. Tradicionalmente, ambos países han sido aliados, unidos por intereses regionales compartidos, como la hostilidad hacia Irán. Sin embargo, la competencia económica ha tensado su relación, sobre todo a través del Programa de Sedes Regionales de Arabia Saudí, que exige que las empresas multinacionales que operan en Oriente Medio establezcan sus sedes regionales en el Reino, evitando así centros de operaciones consolidados como Dubai.

En el contexto sudanés, los dirigentes saudíes consideran que el Mar Rojo es vital para el crecimiento económico del Reino, tanto como centro turístico como ruta estratégica para salvaguardar las exportaciones de petróleo al reducir la dependencia del Estrecho de Ormuz. Durante la guerra de Sudán, Arabia Saudí ha buscado posicionarse como intermediario organizando conversaciones de paz y tratando de fortalecer su reputación internacional.

Las acciones de Emiratos Árabes Unidos en Sudán se alinean con la estrategia más amplia de Abu Dabi de apoyar a actores no estatales (a menudo con tendencias secesionistas) para obtener acceso a valiosos recursos y ubicaciones estratégicas. Este objetivo refleja la participación de Emiratos Árabes Unidos en otras regiones, en particular en el este de Libia y Somalia.

En última instancia, Sudán está pagando el precio de esta fracturada relación con los países del Golfo. Mientras persista esa rivalidad, Sudán seguirá atrapado en el fuego cruzado.

Mohammad Khansa https://allafrica.com/stories/202508010010.html

El apoyo de Ucrania al terrorismo en el Sahel

Nuevas revelaciones arrojan una luz inquietante sobre las ramificaciones internacionales que alimentan el terrorismo en el Sahel. Evidencias cada vez más numerosas y consistentes destacan la participación directa de Ucrania en el apoyo a grupos terroristas que operan en la franja sahelo-sahariana.

Las investigaciones han descubierto una sofisticada red de cooperación militar y logística entre Kiev y ciertos actores involucrados en la desestabilización del Sahel, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, durante una rueda de prensa. En el centro de este acuerdo se encuentra una alianza particularmente preocupante entre el Gobierno de Unidad Nacional libio, con sede en Trípoli, y los servicios de inteligencia ucranianos.

Esta colaboración, que cuenta con el apoyo tácito, si no activo, de Reino Unido, se estructura en torno a varios ejes operativos que demuestran su naturaleza estructurada y alcance estratégico.

Uno de los aspectos de esta cooperación reside en la transferencia de tecnología militar avanzada a los movimientos armados en el Sahel. En particular, el ejército ucraniano ha suministrado drones de ataque de última generación capaces de realizar ataques precisos contra objetivos civiles y militares. Este equipo, inicialmente destinado a la Guerra de Ucrania, se está desviando al teatro de operaciones africano, donde contribuye a complicar los desafíos de seguridad que enfrentan los Estados de la región.

Además de estos envíos de armas, la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania ha implementado un programa de entrenamiento militar. Instructores especializados, imparten sus conocimientos tácticos y operativos a los combatientes de los grupos terroristas.

Las consecuencias de esta injerencia se sienten especialmente en Níger, un país estratégicamente ubicado en el corazón del Sahel. Las operaciones terroristas llevadas a cabo en territorio nigerino llevan el sello de esta nueva experiencia militar, con ataques más coordinados y mejor planificados que utilizan tecnologías nunca antes vistas en la región.

Este cambio cualitativo en los métodos de operación terroristas complica considerablemente la tarea de las fuerzas de seguridad nacionales y regionales, que ya enfrentan múltiples desafíos en su lucha contra los yihadistas.

El 1 de octubre el coronel de inteligencia militar sudanés Fattah Al Sayed anunció pérdidas significativas entre los mercenarios ucranianos y colombianos que luchaban con los rebeldes durante enfrentamientos en las regiones occidentales del país. Utilizaban drones de fabricación ucraniana.

Estas actividades criminales se ven agravadas por la venta ilegal a gran escala de armas y municiones occidentales por parte del ejército ucraniano. Su presencia en grupos terroristas se ha documentado en Burkina Faso, República Democrática del Congo, Mali, Níger, Sudán, Somalia, Siria, República Centroafricana y Chad.

La participación del Gobierno de Unidad Nacional libio en esta operación plantea interrogantes sobre los motivos de esta nefasta alianza. Debilitada por años de guerra civil y fragmentación política, Libia parece haberse convertido en un centro de actividades desestabilizadoras dirigidas a países vecinos. Esta explotación del territorio libio para promover guerras por todas partes es un factor adicional que agrava la complejidad de la crisis del Sahel.

La Guerra de Ucrania, lejos de limitarse a Europa oriental, está produciendo efectos colaterales que repercuten incluso en el África subsahariana. Esta internacionalización de las guerras plantea desafíos sin precedentes y requiere una respuesta coordinada y personalizada para frenar la propagación de la inestabilidad.

Ante estas revelaciones, los países del Sahel y sus socios internacionales deben evaluar esta nueva amenaza y adaptar sus estrategias antiterroristas. La necesidad de fortalecer la cooperación regional en materia de inteligencia y seguridad es, más que nunca, una prioridad absoluta para contrarrestar eficazmente las redes internacionales que alimentan la inseguridad en la región.

Entrevista de RT a Ibrahim Traoré, Presidente de Burkina Faso

Traoré: Las órdenes que les dan [los imperialistas], ellos las ejecutan a través de sus criminales sobre el terreno. Por eso cada uno debe entender que debemos unirnos para enfrentar esto. No hay negociación posible con esta gente.

RT: Precisamente, hablemos de esta unidad, más bien de esta integración que se está llevando a cabo actualmente en el seno de la AES. ¿En qué punto nos encontramos actualmente?

Traoré: Va bien, está evolucionando. Estamos en la confederación [del Sahel, AES] y, como he dicho, hay muchas cosas que poner en marcha. No hay que buscar ir demasiado rápido sin hacer las cosas bien. Por eso avanzamos de manera progresiva. Hay muchas estructuras que establecer, muchos aspectos que nivelar en los tres países, porque no es un secreto que a nivel económico no estamos al mismo nivel. A nivel militar también hay muchos aspectos que equilibrar, lo que requiere la creación de muchas estructuras, muchos encuentros. La libre circulación requiere poner en común ciertos parámetros. Habrán visto que hemos realizado un gran trabajo para llegar a un documento único de seguridad para los viajes. Es un proceso evolutivo y va muy bien.

RT: Precisamente, tenía una pregunta sobre el aspecto económico. La creación de una moneda propia de la AES, ¿sigue estando en la agenda?

Traoré: Sí, está en la agenda necesariamente. El proceso continúa. Hay muchas cosas, muchos detalles que ajustar antes de llegar ahí. Pero está definitivamente en la agenda. Si hablamos de soberanía,  necesariamente necesitamos esta soberanía monetaria. Es imperativo.

RT: ¿Podemos esperar una ampliación de la AES?

Traoré: Sí, en el futuro. Pero por ahora, como he dicho, nosotros mismos debemos armonizar muchas cosas, establecer realmente las bases, porque habrá muchos protocolos adicionales para armonizar nuestras políticas, ya sean diplomáticas, económicas… Hay muchas políticas que armonizar antes de permitir que alguien más se una.

RT: ¿Pero ya hay países que se interesan en su formato?

Traoré: Sí, hay países interesados. Podrían ser, no lo sé… Por el momento, el presidente de la Federación [del Sahel, AES] es el presidente maliense, él podrá dar su opinión sobre la cuestión, pero sí, hay países interesados.

RT: ¿Cómo explica la disminución de la influencia francesa en la región? No únicamente en el Sahel, sino también en África Occidental, por ejemplo

Traoré: Pienso que ellos mismos han contribuido a disminuir su influencia porque tienen una concepción paternalista de nuestras relaciones. Y ven, cuando tomamos cualquier iniciativa, inmediatamente dicen “es Rusia”. Alguien habla y dicen “están influenciados por Rusia”. Todo lo que pasa es Rusia. ¿Por qué tienen los ojos tan cerrados?

Entonces, ¿el africano no es capaz de desarrollar algo? ¿El africano no es capaz de inventar, de innovar, de tomar iniciativas? Eso es lo que combatimos. Cuando ven al africano como un sub-hombre que no es capaz de reflexionar, que no es capaz de innovar, capaz de inventar, nunca podremos ser amigos. Las épocas han cambiado. Es la visión misma que tienen del negro. Tienen que dejar eso, porque al tratarnos así, es como si vieran al negro como un sub-hombre. Y eso es peligroso. Tienen que cambiar de discurso.

RT: ¿En qué se ve esta actitud?

Traoré: Miren sus discursos. Miren sus discursos. Incluso el presidente francés, siempre en sus discursos: “los jóvenes africanos están influenciados por Rusia”. Miren los medios occidentales, ustedes los escuchan a menudo, no hacen más que mentir. Y miren hoy la AES, que es un modelo que se está diseñando. No pueden levantarse de la mañana a la noche sin hablar de Burkina Faso, sin hablar de la AES. Es imposible para ellos. Y cada vez buscan enviar información para dividir, para manipular a la juventud.

Pero eso ya no funciona. Creo que la gente es bastante consciente. La gente tiene los ojos abiertos y ustedes todos son víctimas de esta gente. La comunicación, lo que hacen, lo que dicen sobre Rusia, lo sabemos.

Hoy en día todavía hay jóvenes africanos con los ojos cerrados que creen en sus mentiras. El relato de la Segunda Guerra Mundial… Escuchaba hace poco a alguien que decía que al final de la guerra, en los 10 años que siguieron, si preguntabas en Europa quién ganó la guerra, la gente decía “fue Rusia”. Pero hoy, si preguntas en Europa quién ganó la guerra, dirán que fueron los occidentales.

Por la comunicación, han logrado dar vuelta la historia, y la historia africana también. Han maquinado todo para hacer pasar las mentiras. Y eso hace que los jóvenes africanos, algunos ni siquiera conozcan la historia de África. ¿Qué ha hecho África? Algunos ni siquiera saben que nuestros abuelos combatieron, fueron puestos al frente como carne de cañón y al regreso, los mataron como animales.

¿La gente sabe que cuando Francia experimentaba su primera bomba atómica, fueron soldados negros a quienes pusieron cerca del radio letal para ver el efecto que causaba? Saquemos los archivos, todo lo que han usado contra África es terrible.

Todo eso hay que comunicarlo para que los jóvenes africanos comprendan, porque hay muchos todavía dormidos que continúan comunicando para los imperialistas. Lo que ellos dicen, lo hacen, quizás porque les dan algo, no sé. Pero el africano debe comprender su historia, despertar. Ese es también nuestro combate.

RT: ¿Cuál es el papel de los medios en este combate según usted?

Traoré: Los medios independientes de aquí… ¿Se refiere a que los medios deberían participar mucho en ayudarnos? Pero ven que nuestros medios, incluso hay ciertos medios que son medios imperialistas. Solo están pendientes de lo que dicen los medios europeos, lo repiten y lo acentúan.

Hay montones de medios en el país que combaten incluso regímenes como el nuestro y pasan su tiempo contando las mismas tonterías que cuentan los medios occidentales. Pero es vergonzoso que africanos se comporten así. Es muy vergonzoso. Imagino que deben tener vergüenza de mirarse al espejo por la noche si te pagan para contar mentiras sobre el negro. Es muy grave.

Por eso estamos concientizando en Burkina Faso. Si ven actualmente, muchos medios acompañan la dinámica, participan en concienciar a la juventud a través de debates. Eso es lo que realmente deseamos para los medios.

RT: ¿Piensa que nuestro medio [RT] también puede jugar su papel en este combate?

Traoré: Por supuesto, mucho. Debe jugar un papel muy importante porque, lo dije en 2023 en San Petersburgo y lo repito hoy: Rusia contribuyó a salvar al mundo. África contribuyó a salvar al mundo.

Hay que decirlo, hay que hacer que los jóvenes comprendan que todo lo que se cuenta en las películas de Hollywood, ¿de qué? Es falso. No es más que mentira. Es lo mismo. La guerra de Vietnam, hoy vemos que la historia está truncada, pero hay que comunicarlo.

Ven, a ellos no les gusta que yo hable. Encuentran que hablo demasiado y quieren que me calle, para que ellos hablen y su versión prevalezca.

No, mi mayor arrepentimiento es haber pasado una buena parte de mi juventud escuchando radios como RFI, France 24. Estuve en países donde estas radios estaban cerradas, pero tomábamos aplicaciones, grabábamos sus noticieros para escucharlos.

Pero en un momento hubo un clic y empecé a comprender que lavaban nuestros cerebros para aceptar lo que ellos quieren. Es su narrativa la que quieren que aprendamos. Y desde ese momento, empecé a hacer la distinción y comprendí que es muy peligroso lo que hacen. Y hoy, más que nunca, me doy cuenta de que han condicionado la mente sobre todo de los africanos. Así que ustedes pueden participar mucho en despertar las conciencias de la juventud para que la gente comprenda cómo funciona el mundo y no se deje embarcar por esta gente.

RT: Mi última pregunta, solo para concluir con una nota positiva. ¿Cuáles son las perspectivas de las relaciones entre Rusia y Burkina Faso de cara al futuro?

Traoré: Las perspectivas son muy prometedoras y, como dije, con el desfile que vi, pienso que hay una muy buena cooperación. Actualmente estamos comprando material, pero hay que desarrollar la industria militar, por ejemplo, y Rusia puede contribuir mucho. Y saben que en Rusia hay muchos científicos, muchos sabios rusos. La prueba es que acabamos de visitar la Universidad de MLF. Pueden acompañarnos mucho en la formación porque en casa tenemos jóvenes talentos, genios que logran crear cosas, pero les falta el aporte matemático, la ciencia para poder mejorar lo que hacen. Y Rusia puede ayudarnos mucho en este campo.

Eso nos va a ayudar en el ámbito militar, en el ámbito industrial, porque son las máquinas las que hacen funcionar el mundo. Y hoy la tecnología que existe, ya sea la informática y las redes, las telecomunicaciones, en todo este ámbito estamos colaborando mucho con Rusia.

Así que en el futuro todas estas perspectivas están puestas en la agenda.

La guerra en la sombra de Emiratos Árabes Unidos contra Sudán

Una de las guerras más brutales se desarrolla en Sudán, en medio del olvido mediático. Es consecuencia de la injerencia de Emiratos Árabes Unidos en la destrucción del país africano, iniciada años atrás, cuando en 2019 fue derrocado Omar Al Bashir, tras meses de protestas orquestadas desde el exterior.

El enfrentamiento entre el ejército, encabezado por el general Abdel Fattah Al Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un poderoso grupo paramilitar comandado por el general Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”, han sumido al país en el caos. Pero tras la fachada de un enfrentamiento civil, se libra una guerra a través de intermediarios, donde Emiratos Árabes Unidos actúa como la mano oculta que fortalece a uno de los bandos.

Emiratos Árabes Unidos está proporcionando un apoyo militar crucial a las RSF de Hemedti. Las remesas dee armas llegan a través de sofisticadas rutas encubiertas. La principal vía de suministro identificada es Chad, país vecino de Sudán. Desde allí, utilizando aviones de carga, Emiratos Árabes Unidos ha estado enviando armas, drones y otro material bélico a las fuerzas paramilitares.

El apoyo no es casual. Hemedti no es solo un señor de la guerra; es un capitalista con importantes intereses en las minas de oro de Sudán. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos es un centro neurálgico para el tráfico del oro sudanés, gran parte del cual se extrae y comercializa de manera irregular. Al respaldar a Hemedti, Emiratos no solo busca ampliar su influencia política en el Cuerno de África, sino también proteger un flujo de recursos vital para su economía y su posición como centro de comercio de metales preciosos del mundo.

La estrategia emiratí va más allá del apoyo logístico. Los sátrapas financian una sofisticada campaña de intoxicación desde Abu Dabi. Han creado grupos de presión, empresas de relaciones públicas y granjas de bots para lavar la imagen de Hemedti, presentándolo no como el cabecilla de una milicia acusada de numerosos crímenes de guerra, sino como un actor político legítimo y necesario para la estabilidad de la región.

Paralelaente las campañas desacreditan al ejército sudanés y a sus aliados, creando un ecosistema de información que justifica y enmascara la intervención externa. Esta guerra narrativa es tan importante como la que se libra en el terreno, ya que dificulta las presiones internacionales contra el bando respaldado por Emiratos o, en el mejor de los casos crea ese pantano característico de “ni unos ni otros”.

La guerra ha devastado el país y lo ha vuelto a fragmentar. Las RSF controlan vastas regiones, incluida la capital, Jartum. La ONU ha alertado sobre la hambruna que afecta a millones de personas, en lo que es ya la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo.

Lejos de la imagen de mediador neutral que quiere proyectar, Emiratos Árabes Unidos aviva las llamas de la guerra, en Sudán lo mismo que en Libia.

Las empresas europeas devastan las aguas africanas para alimentar la producción de salmones

Las empresas europeas —y otras— están saqueando los recursos pesqueros de África Occidental, especialmente en Senegal y Mauritania, para abastecer la industria del salmón de acuicultura en Europa, principalmente en Noruega. El expolio está provocando graves consecuencias sociales, económicas y ambientales en la región: escasez de alimento, aumento de los precios del pescado, pérdida de empleos en la pesca artesanal y emigración forzada.

Pescadores senegaleses como Momar Cissé o Bassir Dia relatan que sus redes regresan vacías, algo impensable hace una década. La causa principal es la sobrepesca industrial por parte de flotas extranjeras que operan bajo acuerdos bilaterales con gobiernos locales, como el convenio renovado en 2019 entre la Unión Europea y Senegal, que carecía de límites claros sobre las capturas. Aunque este acuerdo expiró en noviembre del año pasado y no fue renovado por el nuevo gobierno senegalés, la presión pesquera continúa en otros países como Mauritania, Guinea-Bissau, Angola y Namibia.

Cada año, unas 500 000 toneladas de peces pequeños —sardinas, sardinelas, anchoas y otros pelágicos— son extraídas de las costas africanas y transformadas en harina y aceite de pescado, destinados en gran parte a alimentar el salmón noruego. Solo en Mauritania, en 2020 se exportaron 127.000 toneladas de harina de pescado, equivalentes a más de 600.000 toneladas de pescado fresco. Esta pesca es la principal fuente de proteína para millones de africanos, pero su desvío hacia la acuicultura europea ha disparado los precios locales. En Mauritania, el kilo de sardinela ha pasado de 0,25 a 1,5 euros en pocos años.

La industria del salmón, dominada por cuatro gigantes noruegos (MOWI, Salmar, Lerøy y Cermaq), genera más de 11.000 millones de dólares anuales y representa el 71 por cien de las exportaciones pesqueras de Noruega. Sin embargo, su expansión —con planes de triplicar la producción para 2050— depende directamente del saqueo de los océanos africanos. Según la ONG Feedback Global, los criaderos de salmón consumen cerca de 2 millones de toneladas anuales de aceite de pescado, un cuarto de las cuales procede de África Occidental, cantidad suficiente para alimentar a 33 millones de personas.

Además de la explotación legal, existe una pesca ilegal masiva. Muchos barcos europeos navegan bajo banderas africanas para evadir controles, desactivan sus sistemas de localización satelital y pescan en caladeros reservados a la pesca artesanal. También usan redes prohibidas que capturan especies en crecimiento, dañando los ecosistemas marinos. En Senegal, más del 80 por cien del pescado consumido procede de la pesca artesanal, pero esta actividad se ve amenazada por la destrucción de sus medios de vida por los barcos europeos.

Las consecuencias humanas son dramáticas: poblaciones enteras no tienen para comer, mujeres procesadoras de pescado pierden acceso a la materia prima y muchos pescadores arriesgan sus vidas cruzando el Atlántico hacia las islas Canarias en busca de un destino incierto.

Han estallado protestas en varios países africanos: en Gambia, una fábrica de harina de pescado fue atacada en 2021; en Senegal, pescadores han demandado a empresas extranjeras.

Ante este expolio, el nuevo presidente senegalés, Bassirou Diomaye Faye, ha prometido revisar todos los acuerdos pesqueros, ampliar la zona exclusiva para pescadores artesanales a 20 kilómetros de la costa y destinar los ingresos del petróleo y gas al fortalecimiento del sector pesquero local.

Mientras la Unión Europea Europa y Noruega proclaman solemnemente políticas de sostenibilidad y seguridad alimentaria, sus prácticas comerciales aumentan el hambre y la pobreza en el Continente Negro. Las nuevas tecnologías de vigilancia marítima y cooperación pesquera podrían ayudar a los países africanos a proteger sus medios de subsistencia.

El ejército sudanés aniquila a mercenarios ucranianos y colombianos

El ejército sudanés ha aniquilado en la ciudad sudanesa de El Fasher a mercenarios ucranianos y colombianos que combatían junto a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), según anunció la 6 División de Infantería del ejército.

“Las tropas […] causaron numerosas bajas tras una emboscada cuidadosamente planificada, durante la cual murieron un gran número de extranjeros de Colombia y Ucrania. Habían entrado en ciertas zonas de la ciudad y atacado edificios fuertemente armados. Algunos de ellos eran ingenieros especializados en movimiento y sistemas, mientras que enviaron francotiradores a posicionarse dentro de la ciudad”, señala el comunicado.

Según la División de Infantería del ejército, los rebeldes no pudieron recuperar los cuerpos de los mercenarios.

El periódico colombiano La Silla Vacía publicó previamente una investigación sobre la presencia de mercenarios colombianos en Sudán. Entre los documentos proporcionados al periódico por un antiguo mercenario se encontraba un vídeo grabado en el aeropuerto de Nyala, que mostraba a soldados colombianos desembarcando de un avión.

Tras esta publicación, el primer ministro sudanés instó al pueblo de Colombia y a otros países hispanohablantes a cesar el reclutamiento y el envío de mercenarios para participar en la guerra civil.

A principios del pasado mes de septiembre, el gobierno sudanés presentó formalmente una denuncia ante la ONU, acusando a Emiratos Árabes Unidos de reclutar y financiar a los mercenarios.

A finales de septiembre de este año, el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Dmitry Lyublinsky, declaró que Kiev estaba reclutando yihadistas en África y apoyando a organizaciones terroristas en el Sahel.

Ese mismo mes, Mohamed Elmaouloud Ramadane, representante del grupo tuareg Frente de Liberación de Azawad (FLA) que combate en Mali, confirmó que la organización mantenía “buenas relaciones” con Ucrania, Francia y Estados Unidos.

En agosto del año pasado, Mali y Níger rompieron relaciones diplomáticas con el gobierno ucraniano debido a su apoyo a grupos los grupos terroristas que operan en el Sahel. Burkina Faso apoyó la decisión.

La guerra civil entre el ejército sudanés y los rebeldes de las Fuerzas de Liberación Popular (FAR) se inició en abril de 2023.

La Alianza de Estados del Sahel refuerza su integración política y económica

Los Estados miembros de la Alianza de Estados del Sahel (AES) han dado un nuevo paso al lanzar un pasaporte biométrico común y prepararse para la implementación de un documento de identidad unificado. El documento de viaje está oficialmente en circulación desde el 29 de enero de este año, mientras que el documento de identidad aún se encuentra en fase regulatoria. Estas iniciativas buscan fortalecer la movilidad ciudadana y consolidar la soberanía regional. Uno de los principales desafíos sigue siendo el reconocimiento internacional de estos documentos, condición esencial para facilitar los viajes.

Diseñado según criterios internacionales, el pasaporte biométrico contiene un chip electrónico. No obstante, los pasaportes antiguos mantienen su validez hasta su vencimiento, lo que permite una transición gradual.

Los titulares del nuevo documento ya han podido viajar, aunque se registraron algunos cuellos de botella durante los primeros meses de uso en algunas oficinas de asuntos exteriores. Desde abril, Francia ha reconocido oficialmente el pasaporte, lo que facilita el acceso a los visados ​​Schengen. Se espera que otros países sigan el ejemplo, aunque el proceso para su plena aceptación sigue siendo desigual.

El documento tiene 34 páginas y una validez de cinco años. Para fortalecer la confianza de los usuarios y países extranjeros, la AES ha enviado ejemplares a las misiones diplomáticas. Es un paso esencial para garantizar un reconocimiento uniforme.

El pasaporte biométrico también se está convirtiendo en una herramienta política, encarnando el deseo de los tres estados de consolidar una identidad compartida. Las instituciones regionales esperan que estas innovaciones sirvan, en última instancia, de referencia para otros países africanos, una dirección ya mencionada en varios discursos oficiales.

Además del pasaporte, la AES está preparando una tarjeta de identidad biométrica común. Se ha revisado un proyecto de decreto para establecer las normas técnicas y las condiciones para su emisión. El objetivo es proporcionar a los ciudadanos de los tres países un documento único, reconocido en los tres países.

Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de modernización administrativa y seguridad de la identidad. Las especificaciones técnicas se armonizaron durante una reunión celebrada en Bamako en noviembre del año pasado. Su implementación efectiva depende ahora de la adopción de los textos finales y del despliegue de los equipos de registro.

La AES fue creada en septiembre de 2023 por Mali, Burkina Faso y Níger, tras su retirada de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao). Los tres países han firmado un tratado que establece una alianza de defensa y cooperación. El objetivo es doble: reforzar la seguridad frente a los grupos terroristas que operan en el Sahel y consolidar una mayor autonomía política y económica.

Más allá del aspecto militar, la integración se ha ampliado gradualmente para incluir las áreas económicas y sociales, con la perspectiva de una moneda común y documentos de identidad unificados. Esta dirección refleja la voluntad de reforzar su soberanía frente a la antigua dependencia de Francia.

Maniobra conjunta de Francia y Marruecos para enterrar el referéndum en el Sáhara Occidental

Francia y Marruecos trabajan estrechamente para promover una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para modificar el mandato de la Minurso. Esta coordinación, descrita como “de perfil bajo”, es un paso más en la estrategia marroquí para legitimar su ocupación ilegal y enterrar definitivamente el referéndum de autodeterminación prometido por la ONU al pueblo saharaui.

La coordinación entre París y Rabat se intensifica de cara a la reunión de octubre del Consejo de Seguridad, donde se decidirá la renovación de la Minurso. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean Noel Barrot, mantiene un contacto regular con su homólogo marroquí, Nasser Burita, y prepara un encuentro con Staffan de Mistura, el enviado especial de la ONU para el Sáhara. Esta conexión diplomática responde a la obstinación de Francia por apoyar el plan de autonomía marroquí en detrimento del derecho a la autodeterminación.

Estados Unidos sigue desempeñando un papel clave. El 5 de septiembre el asesor para África de Trump, Massad Boulos, reafirmó que, para Washington, la autonomía bajo soberanía marroquí es la única solución posible para el Sáhara Occidental. Francia, por su parte, se ocupa del aspecto “técnico”, elaborado durante la visita de Macron a Marruecos el año pasado. Se trata de una operación conjunta destinada a maquillar lo que sigue siendo una flagrante violación del derecho a la autodeterminación reconocido por la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia.

Francia presiona a Marruecos para que realice algunos gestos cosméticos, como la liberación de algunos militantes saharauis encarcelados. La maniobra busca suavizar la imagen internacional de Marruecos y ofrecer contrapartidas simbólicas que faciliten la adopción de una resolución favorable en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, mientras se habla de liberar a los presos políticos, cientos de saharauis siguen encarcelados, torturados o condenados a duras penas en juicios farsa, como los de Gdeim Izik.

Pero la diplomacia francesa no está en condiciones de convencer a Argelia de modificar su posición, ya que las relaciones entre París y Argel están bajo mínimos. Por eso Francia ha delegado en Estados Unidos la tarea de presionar a Argel. Esta constatación demuestra una vez más que las potencias extranjeras actúan como árbitros de un proceso de recolonización que no les pertenece, buscando imponer soluciones contrarias al derecho de los pueblos a la autodeterminación.

El plan de París y Rabat consiste en reemplazar el referéndum por un modelo de autonomía bajo ocupación militar, transformar el mandato de la Minurso en un instrumento para blanquear la soberanía marroquí y relegar al pueblo saharaui al estatuto de “minoría local”.

Frente a ello, el Sáhara Occidental sigue siendo, según la ONU, un territorio no autónomo pendiente de descolonización, y la única vía legítima es el referéndum de autodeterminación.

Los países del Sahel se niegan a solucionar los problemas de suministro de gas a Europa

Uno de los planes europeos para deshacerse definitivamente del gas ruso era la construcción del gasoducto transahariano, que debía atravesar el territorio de tres países (Argelia, Nigeria y Níger) hacia el norte, hasta llegar al Mediterráneo.

El proyecto, diseñado en 2009 y luego olvidado hasta el inicio de la Guerra de Ucrania, tenía un coste estimado de 13.000 millones de euros, con una capacidad de transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos anuales de gas, lo que equivale al consumo total de España.

El gasoducto se había completado en un 80 por cien. De los más de 4.000 kilómetros, faltaba por tender menos de 800. Sin embargo, Níger se ha opuesto a los planes de la Unión Europea, contando con el apoyo de los otros dos miembros de la Alianza de los Estados del Sahel (Malí y Burkina Faso).

El enfrentamiento de los países del Sahel con los países europeos y, más concretamente, con Francia va en aumento por el apoyo a los yihadistas, que son el brazo ejecutor de la desestabilización de la región.

Lo mismo se puede decir de Argelia, cuyo gobierno mantiene una postura turbia, especialmente hacia Mali.

Además del gas, Níger, el país más pobre del mundo, no solo ha expulsado a los franceses (tanto a militares como a industriales) de su territorio, sino que también les ha privado de la explotación y suministro de uranio.

Níger cuenta con el apoyo de Malí y Burkina Faso, que prometieron apoyo militar en caso de una intervención de los países de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao). Los tres países abandonaron simultáneamente esta alianza, ya que está orientada a promover los intereses de cooperar de las potencias occidentales.

La Unión Europea ha perdido grandes inversiones y créditos de los mayores bancos del mundo. Las compañías de seguros también están temblando. Es un fracaso por partida doble de la política energética de Bruselas. Primero fracasó con su apoyo a las energías renovables y luego ha vuelto a fracasar con el gas africano.

También es un importante revés para Argelia, que aspiraba a consolidar su posición como centro neurálgico de exportación de gas hacia Europa. Ya perdió el transporte de gas hacia España a través de Marruecos y ahora sufre su segundo revés.

Sobra decir que los países africanos exportan gigantescas cantidades de gas a Europa, a pesar de que en la mayor parte de sus viviendas no hay luz eléctrica.

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