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Categoría: África (página 1 de 47)

China acude al rescate de Sudáfrica, agobiada por las presiones estadounidenses

Las relaciones entre Sudáfrica e Israel se han deteriorado gradualmente en los últimos años, como ya informamos, y lo mismo ocurre con Estados Unidos. Hay desacuerdos diplomáticos, tensiones políticas y presiones comerciales. Washington critica a Pretoria por su distanciamiento en ciertos temas internacionales sensibles, su acercamiento a socios “poco recomendables” y su participación en alianzas, como los Brics, que desafían la hegemonía estadounidense.

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Zimbabue intensifica sus contactos para unirse a los Brics

Unirse a los Brics se ha convertido en un objetivo fundamental para las economías emergentes que buscan acelerar su desarrollo económico. Varios países africanos están acelerando el paso para unirse al bloque. Algunos países ya han avanzado, obteniendo el estatus de socio que les permite participar en ciertas actividades del grupo, mientras que otros, como Zimbabue, están acelerando sus gestiones diplomáticas para lograr la incorporación plena.

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Trump quiere despedir a Sudáfrica del G20

La cumbre del G20, organizada por Sudáfrica el año pasado, marcó un punto de inflexión en las relaciones con Washington. La tensión se intensificó: acusaciones estadounidenses sobre el gobierno interno, boicot a la delegación estadounidense y negativa de Washington a reconocer una transferencia regular de la presidencia.

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El oro intensifica la rivalidad entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos

La rivalidad entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, de la que hemos hablado en entradas anteriores, sigue su curso y se manifiesta, sobre todo, en el continente africano y, más en concreto, en Sudán, donde la guerra causa estragos desde 2023.

Riad acaba de anunciar la compra de oro de Sudán, lo que marca una ofensiva estratégica en el comercio africano de metales preciosos. La iniciativa, presentada el sábado en el quinto Foro Minerales del Futuro en Riad, sitúa a Riad en competencia directa con Dubai, el centro tradicional del comercio continental de oro.

Lo que está en juego va más allá de una simple transacción comercial: busca reestructurar las rutas del comercio de oro africano y ofrecer a los productores del continente nuevas alternativas frente al contrabando que promueve Emiratos Árabes Unidos para financiar la guerra.

La Compañía de Refinería de Oro Saudí, una empresa pública saudí, ha confirmado oficialmente su disposición a adquirir inmediatamente lingotes de oro sudaneses. El anuncio se produce tras una reunión de alto nivel entre Bandar Alkhorayef, ministro saudí de Industria y Recursos Minerales, y su homólogo sudanés, Nur Al Dayem Al Taha. Suleiman Bin Saleh Al Othaim, presidente de la refinería saudí, confirmó que su empresa está dispuesta a iniciar transacciones con Jartum sin demora.

Esta iniciativa comercial forma parte de un plan más amplio de Riad para diversificar su economía más allá de los hidrocarburos. Al centrarse en el sector aurífero africano, Riad pretende captar una parte de los flujos comerciales que hasta ahora han transitado masivamente por Emiratos Árabes Unidos durante décadas. El momento es oportuno: Sudán atraviesa un período de guerra que lo impulsa a reconsiderar sus alianzas comerciales tradicionales.

Para Jartum la propuesta saudí representa una gran oportunidad para legitimar y formalizar sus exportaciones de oro. Durante años, el país ha visto que una parte significativa de su producción de oro fluía a través del contrabando hacia Dubai, eludiendo así los ingresos fiscales del gobierno. Las sanciones internacionales que han afectado a Sudán durante mucho tiempo han fomentado el mercado negro, privando al gobierno de ingresos vitales para su desarrollo.

La búsqueda de nuevos socios comerciales también llega en un momento en que Sudán intenta reactivar su frágil economía. Desde la secesión de Sudán del Sur en 2011, que se llevó consigo la mayor parte de sus reservas de petróleo, la minería de oro se ha convertido en la principal fuente de divisas del país. Esta dependencia del sector minero hace aún más crucial asegurar mercados de exportación fiables y transparentes.

El oro llena el subsuelo de varios países africanos

Los metales preciosos son un pilar económico para muchos estados africanos. Más allá de Sudán, países como Ghana, Malí, Burkina Faso, Tanzania y Sudáfrica dependen en gran medida de los ingresos generados por la minería y las exportaciones de oro. Las rentas en divisas financian importaciones esenciales, equilibran el comercio y financian los presupuestos públicos.

La minería del oro crea miles de empleos, tanto en la extracción industrial como en la minería artesanal, que sustentan a poblaciones enteras. Los ingresos fiscales procedentes de esta actividad suelen representar una parte sustancial de los ingresos públicos, especialmente en países donde la diversificación económica sigue siendo limitada. Sin embargo, la valoración óptima del oro depende en gran medida de la capacidad de los estados para establecer alianzas comerciales con compradores internacionales.

La volatilidad de los precios internacionales del oro y las fluctuaciones monetarias afectan directamente a las economías de los países productores. Disponer de múltiples canales de comercio ofrece cierta protección contra las crisis económicas y fortalece el poder de negociación de los gobiernos africanos. Precisamente desde esta perspectiva, la iniciativa saudí podría cambiar el equilibrio del mercado.

Emiratos Árabes Unidos se ha consolidado desde hace tiempo como el centro esencial del comercio de oro africano. Sus refinerías de vanguardia, su zona de libre comercio y su ubicación geográfica estratégica han atraído flujos masivos de metales preciosos de África. Sin embargo, hay sospechas de blanqueo de capitales con parte del oro comercializado.

Arabia Saudí está aprovechando su estatus de potencia regional y sus crecientes relaciones diplomáticas con varios países africanos para posicionarse como alternativa. Riad posee la infraestructura necesaria y tiene pretensiones de expansión económica continental que van más allá del sector minero. El objetivo también es propinar un golpe a Emiratos Árabes Unidos.

Rusia suministra equipo militar y adiestra al ejército malgache

El lunes Rusia entregó equipo militar a Madagascar e inició un entrenamiento operativo para el ejército, dentro de un esfuerzo por modernizar sus fuerzas. Esta cooperación se produce en un momento en que varios países africanos fortalecen sus lazos militares con Moscú. El objetivo principal es adaptar el ejército malgache a los desafíos de seguridad, a la vez que posiciona a Madagascar en una dinámica más amplia de cooperación estratégica con Rusia. Las autoridades malgaches enfatizan la importancia de dominar el nuevo equipo para garantizar la soberanía nacional.

El gobierno malgache confirmó en su página de Facebook la reciente llegada de diverso equipo militar ruso diseñado para reforzar las capacidades de sus unidades terrestres. Este equipo incluye fusiles Kalashnikov y equipo de apoyo operativo. La entrega de este equipo va acompañada de una importante presencia de instructores rusos encargados de entrenar a los contingentes malgaches en su uso. Este entrenamiento tiene como objetivo garantizar que las fuerzas armadas de Madagascar puedan utilizar eficazmente estas nuevas herramientas, en un contexto donde la simple adquisición de equipo es insuficiente sin experiencia técnica y táctica.

La cooperación técnica va mucho más allá de una simple venta de equipos, ya que forma parte de un plan para la adopción gradual de armamento moderno. Las sesiones de entrenamiento abarcan varios aspectos esenciales: mantenimiento de sistemas, protocolos operativos seguros e integración de estos dispositivos en las unidades según las necesidades específicas de Madagascar.

La política de Rusia en Madagascar refleja una evolución más amplia en sus relaciones con muchos países africanos. En el continente, Rusia se ha convertido en un importante proveedor de armas, representando una parte significativa del equipo militar importado por los países africanos. Entre 2020 y 2024, Rusia representó una parte significativa de las principales importaciones de armas de los países africanos, superando o alcanzando niveles comparables a las potencias occidentales.

La presencia rusa no se limita a África Oriental o Meridional: es claramente visible en la región del Sahel, donde países como Mali, Burkina Faso y Níger —miembros de la Alianza de los Estados del Sahel— han firmado acuerdos de cooperación militar con Moscú. En apoyo de estas alianzas, Moscú ha ayudado a estos países a establecer fuerzas conjuntas y ha facilitado la adquisición de equipo y entrenamiento. De igual manera, Rusia entregó un importante cargamento de vehículos blindados, transportes de tropas y otros equipos pesados ​​a Bamako, lo que demuestra la magnitud de sus exportaciones y su participación operativa en la seguridad regional.

Más allá de estas operaciones en el Sahel, otros estados africanos, en particular del norte de África, como Argelia y Egipto, siguen siendo socios importantes en el mercado armamentístico ruso, con contratos que abarcan aviones de combate, sistemas de defensa aérea y otros equipos sofisticados. Esta diversa gama de socios en todo el continente convierte a Rusia en un actor clave en este sector, compitiendo a menudo con proveedores occidentales o chinos o complementándolos.

Para Madagascar, la integración de nuevo equipo ruso y el entrenamiento asociado buscan abordar las deficiencias percibidas en la capacidad operativa de sus fuerzas. Las autoridades enfatizan que estos esfuerzos buscan fortalecer la seguridad nacional y modernizar un ejército cuyas necesidades están en constante evolución. El aprendizaje de tecnologías importadas se considera un catalizador para consolidar una doctrina de uso adaptada a las realidades geopolíticas de la región.

La transición hacia un ejército modernizado requiere el dominio completo de las herramientas y los conocimientos que las acompañan, lo que puede requerir ajustes logísticos, organizativos y presupuestarios. Una formación sostenible y de alta calidad es clave para evitar que estos recursos materiales queden infrautilizados o se vuelvan obsoletos por falta de mantenimiento y desarrollo de habilidades.

El acuerdo entre Madagascar y Rusia para el suministro de equipo militar y el entrenamiento de las fuerzas armadas marca un paso significativo en la cooperación bilateral entre ambos países. A mayor escala, refleja la dinámica cambiante de la defensa en África, donde los Estados adaptan sus relaciones a sus necesidades, a la vez que buscan fortalecer su autonomía estratégica.

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