Biografía de Marx (Parte 10)

En las luchas
revolucionarias
El marxismo se formó y desarrolló como ciencia
indisolublemente ligado a la práctica revolucionaria. Marx y Engels no
sólo enseñaban a las masas, sino que también aprendían de ellas. Contribuyeron
singularmente al auge del marxismo los períodos revolucionarios, los períodos
de desbordante y fecunda actividad histórica de las masas, los momentos
cruciales, los más importantes y decisivos en la historia de la sociedad.
La publicación del Manifiesto del Partido Comunista coincidió
con la revolución democrático-burguesa de febrero en Francia, que tuvo
repercusiones en otros países de Europa. Asustado por el incremento del movimiento
revolucionario, el Gobierno belga detuvo a Marx y lo expulsó del país. Marx se
trasladó entonces a París para participar allí en la lucha revolucionaria. A su
llegada a París, Marx facultado por los comités de Londres y Bruselas, procedió
a reorganizar el Comité Central de la Liga de los Comunistas, siendo elegido su
presidente. Formaron parte de éste, además de Marx y de Engels, K. Schapper, G.
Bauer, J. Moll y W. Wolff.
Marx y sus partidarios se manifestaron resueltamente contra
el poeta alemán Herwegh, que había formado en París una legión armada alemana
para invadir Alemania y llevar a este país, desde Francia, las llamas de la
revolución. Oponiéndose a esta aventura, a esta exportación de la
revolución
, Marx exhortaba a los obreros, comprendidos los militantes de la
Liga de los Comunistas, a regresar individualmente a Alemania con el fin de
organizar allí a las masas para la lucha revolucionaria.
Al comenzar la revolución en Alemania, Marx y Engels redactaron
marzo de 1848 un documento de gran importancia: Reivindicaciones del
Partido Comunista en Alemania
, aprobadas por el nuevo Comité Central de la
Liga y difundidas luego en todo el país. Este documento resumía las principales
tareas de la revolución en Alemania: la instauración de una república
democrática única; el establecimiento del sufragio universal; el armamento
general del pueblo; la abolición de todas las cargas feudales; la
nacionalización de las fincas de los príncipes y demás posesiones señoriales;
la nacionalización de las minas, ferrocarriles y demás medios de transporte; la
implantación del impuesto de utilidades progresivo; la separación de la Iglesia
del Estado, etc. La realización de la plataforma política de la Liga de los
Comunistas debía llevar a la eliminación del fraccionamiento político y
económico de Alemania, dividida en 38 Estados, grandes, pequeños y minúsculos,
a la supresión radical de todos los vestigios feudales, al triunfo de la
revolución democrático-burguesa y a la creación de condiciones más favorables
para la lucha del proletariado por el socialismo.
A principios de abril de 1848, Marx, Engels y sus
correligionarios más cercanos abandonaron París y se trasladaron a Alemania,
donde había estallado la revolución. Se quedaron en Colonia, centro de la
provincia del Rin, una de las regiones avanzadas de Alemania, donde había
bastantes obreros y cuya legislación vigente ofrecía mayores posibilidades para
la prensa, para realizar el plan de Marx: la edición de un gran diario
revolucionario.
A la par que preparaba la publicación del periódico, Marx
realizaba una enérgica labor política de partido. Ya estando en París, él, por
mediación de los militantes de la Liga de los Comunistas residentes en
Maguncia, había dado los primeros pasos para centralizar las sociedades obreras
y agrupar al proletariado alemán en una organización política de masas. Después
de su llegada a Colonia, varios militantes de la Liga fueron enviados en
calidad de emisarios para que organizasen comunas de la Liga y sociedades
obreras legales. Sin embargo, la organización de comunas tropezó con enormes
dificultades. En Alemania, fraccionada políticamente y atrasada desde el punto
de vista económico, donde la gran industria estaba aún en embrión y predominaba
la artesanía, la clase obrera era todavía demasiado débil, no estaba organizada
y carecía del desarrollo político necesario. Debido a la falta de condiciones
favorables para formar en aquel período el partido obrero, los representantes
de vanguardia del proletariado, encabezados por Marx y Engels, para no
verse convertidos en una secta, únicamente podían actuar en política como ala
izquierda, proletaria, del partido democrático. Por eso, Marx y Engels consideraban
que en aquel período era admisible la colaboración de los comunistas con los
demócratas pequeño-burgueses en el seno de una sola organización, criticando,
no obstante, su inconsecuencia y sus constantes vacilaciones. Marx y Engels exigían
que los comunistas, como combatientes de vanguardia del campo democrático, no
olvidasen, ni por un instante, las tareas particulares del proletariado, para
el que la revolución democrático-burguesa no era sino una etapa imprescindible
de la lucha, y no la meta final. La bandera de la Nueva Gaceta Renana,
fundada por Marx y Engels, era la bandera de la democracia, pero de una
democracia que destacaba siempre, en cada caso concreto, su carácter
específicamente proletario. Ateniéndose a esta táctica, Marx recomendó a los
miembros de la Liga de los Comunistas y a las organizaciones obreras por ellos
dirigidas que ingresaran en las sociedades democráticas que iban surgiendo en
Alemania. El mismo Marx ingresó en la Sociedad Democrática de Colonia y fue
elegido miembro del Comité Provincial Provisional de las sociedades
democráticas de Renania y Westfalia. Simultáneamente, Marx orientaba a sus
partidarios a organizar sociedades obreras y educar políticamente al
proletariado, a crear las condiciones para la formación de un partido
proletario.
El 1 de junio de 1848 empezó a publicarse la Nueva
Gaceta Renana
, con el subtítulo de órgano de la democracia.
Componían la redacción Carlos Marx (redactor-jefe), Federico Engels, H.
Bürgers, E. Dronke, G. Weerth, F. Wolff y W. Wolff. Mediante el periódico, Marx
y los demás miembros de la redacción dirigían políticamente las actividades de
los militantes de la Liga de los Comunistas, diseminados por toda Alemania.
Después de los sucesos de marzo en Alemania la pervivencia de la Liga como
organización secreta había perdido todo sentido. La Nueva Gaceta Renana no
tardó en hacerse muy popular no sólo en Alemania, sino también en el
extranjero. En sus páginas, Marx y Engels analizaban los
acontecimientos más importantes de los borrascosos años de 1848 y 1849 y daban
consignas de lucha, orientando a las masas al logro de los principales
objetivos de la revolución. El periódico defendía, con gran energía y valor sin
precedente, los intereses de las masas populares, que luchaban en las calles de
París y de Viena, en las ciudades y aldeas de Alemania y Francia, de Italia y
Hungría, de Bohemia y Polonia. La Nueva Gaceta Renana no sólo
se titulaba con perfecto derecho órgano de la democracia alemana, sino también
de la europea.
Marx y Engels consideraban que la tarea primordial
de la Nueva Gaceta Renana en Alemania consistía en luchar
infatigablemente para disipar las ilusiones muy difundirlas entre el pueblo, de
que la revolución había culminado con las batallas de marzo y lo único que
quedaba por hacer era gozar de sus frutos. El periódico explicaba cada día a
las masas que las luchas decisivas estaban por venir y fustigaba colérica y
apasionadamente la política traidora de la burguesía alemana, que después de
las jornadas de marzo había empuñado el timón del gobierno orientándose hacia
un entendimiento con la reacción feudal y absolutista de Prusia. Marx y Engels desenmascararon
la traición de la burguesía a los campesinos, al renunciar ésta a abolir sin
indemnización las cargas feudales, y su política de opresión de otros pueblos.
Todos los pueblos que se alzaban en defensa de una causa progresista,
democrática, encontraban en la Nueva Gaceta Renana su fiel más
ardiente defensora.
La Nueva Gaceta Renana denunciaba con
mordaz ironía el cretinismo parlamentario de los diputados de las asambleas
nacionales de Berlín y de Francfort, que, en vez de pasar a acciones
revolucionarias, audaces y decisivas, se entregaban a discusiones vacías.
Marx estimaba que la premisa esencial para el triunfo
efectivo y completo de la revolución era la implantación de la dictadura
revolucionaria del proletariado: Toda estructura provisional del Estado
después de la revolución exige una dictadura, una dictadura enérgica
. Marx
exhortaba al pueblo a que ajustase las cuentas con severidad a los enemigos de
la revolución, que reagrupaban sus fuerzas con el fin de hacer girar hacia
atrás la rueda de la historia. Asignaba al proletariado un papel especialmente
importante en la lucha revolucionaria y laboraba para que la clase obrera de
Alemania se convirtiese en el destacamento más consecuente y decidido de todo
el campo democrático. Marx censuraba la posición sectaria, ultraizquierdista
por su forma y oportunista por su contenido, del socialista auténtico Andreas
Gottschalk, presidente de la Sociedad Obrera de Colonia, y la política
reformista, mezquina, de Stephan Born, dirigente de la Sociedad Obrera de
Berlín, y más tarde de la Fraternidad Obrera, porque, con su táctica errónea,
apartaban a los obreros de la lucha por el logro de los principales objetivos
de la revolución democrático-burguesa.
El carácter proletario de la Nueva Gaceta Renana,
se manifestó con singular brillantez con motivo de la insurrección de junio de
1848 los obreros parisienses. Marx concedió una gran importancia histórica a
esta insurrección, viendo en ella la primera guerra civil entre el proletariado
y la burguesía. Glorificó el valor sin precedente de los insurrectos y
estigmatizó, lleno de indignación, la crueldad de la contrarrevolución
burguesa.
Después de la derrota del proletariado francés, cuando la
contrarrevolución levantó cabeza también en otros países de Europa, Marx
y Engels trabajaron enérgicamente para movilizar a las masas. Marx tomó
parte activa en el Congreso provincial de las sociedades democráticas del Rin,
celebrado en Colonia en agosto de 1848. El Congreso confirmó unánimemente en
sus funciones al Comité provincial anteriormente elegido, uno de cuyos
dirigentes era Marx.
A finales de agosto, Marx hizo un viaje a Berlín y a Viena
para establecer contacto con obreros avanzados y demócratas de izquierda, a fin
de impulsarlos a luchar contra las monarquías prusiana y austríaca. Marx se
proponía asimismo colectar dinero para la Nueva Gaceta Renana, a la
que, por haber salido en defensa de los insurrectos de junio, habían abandonado
los últimos accionistas. En Viena, Marx conferenció con los dirigentes de las
organizaciones democráticas y obreras de Austria. Además, participó en una
reunión de la Sociedad Democrática de Viena e hizo en la Sociedad Obrera dos
informes: uno sobre las relaciones sociales en la Europa Occidental y otro
sobre el trabajo asalariado y el capital.
A su regreso a Colonia, Marx, así como los demás miembros de
la redacción, puso todo su empeño en organizar a las masas populares para que
pudieran rechazar las embestidas de la contrarrevolución. Ya antes de su
llegada, el 13 de septiembre de 1848, la Nueva Gaceta Renana convocó en la
Frankenplatz de Colonia una asamblea popular, en la que se eligió un Comité de
Seguridad, en el que entraron Marx y Engels. Entre los asistentes a la
asamblea se distribuyeron las Reivindicaciones del Partido Comunista en
Alemania. El 17 de septiembre se celebró en Woringen, cerca de Colonia, otra
asamblea de muchos miles de obreros y campesinos, convocada por la Nueva Gaceta
Renana y la Sociedad Obrera de Colonia. El 20 de septiembre, el Comité de
Seguridad de Colonia convocó una asamblea popular más con motivo del
levantamiento en Franckfort. El gobierno, preocupado por el impetuoso ascenso
del movimiento de las masas en Renania y por la enorme influencia que adquiría
la Nueva Gaceta Renana, concentró de antemano sus tropas en espera
de un pretexto para efectuar una sangrienta matanza. El 25 de septiembre fueron
detenidos, con fines de provocación, los más destacados dirigentes de los
obreros de Colonia. Apreciando con serenidad el momento, Marx y sus partidarios
lograron que la indignación de las masas no desembocara en una insurrección
prematura y aislada en la excelente fortaleza prusiana. Fracasada la
provocación, el Gobierno de Prusia declaró el 26 de septiembre el estado de guerra
en Colonia, desarmó y disolvió las milicias populares y suspendió varios
periódicos, empezando por la Nueva Gaceta Renana. Algunos miembros de la
redacción, y entre ellos Engels, tuvieron que abandonar la ciudad para
burlar a la policía, que tenía orden de detenerlos. Una amplia campaña de
protesta obligó al gobierno a levantar el 3 de octubre el estado de guerra. El
12 de octubre, la Nueva Gaceta Renana volvió a venderse en las
calles de Colonia. Marx tuvo que hacer grandes sacrificios materiales para
reanudar la publicación del periódico, invirtiendo en éste la herencia paterna
que acababa de recibir.
La ausencia de Engels hizo que Marx tuviera que
dedicar más tiempo a sus obligaciones de redactor. Consagraba también muchas
energías a la Sociedad Democrática y a la Sociedad Obrera. El Comité de la
Sociedad de Colonia, pidió a Marx que fuese su presidente, pues Moll, dirigente
de ésta, se había visto obligado a emigrar a Londres para evitar que le
detuviesen, y Schapper estaba en la cárcel. Al aceptar provisionalmente este cargo,
Marx, el 16 de octubre, pronunció un discurso en una reunión del Comité de la
Sociedad e informó a los obreros del desarrollo de la insurrección de Viena.
En su artículo La caída de Viena, escrito el 6 de noviembre
de 1848, demostró que la causa fundamental de la derrota de los insurrectos
había sido la traición de la burguesía. Denunciando los planes de la
contrarrevolución, Marx declaró que en Prusia se preparaba un golpe de Estado y
exhortó a las masas a emplear en la lucha contra la ofensiva de la
contrarrevolución los métodos más eficaces y decisivos.
Como Marx había previsto, la reacción prusiana, animada por
el triunfo de la contrarrevolución en Viena, decidió dar un golpe de Estado. El
9 de noviembre, el rey de Prusia firmó un decreto en virtud del cual la
Asamblea Nacional trasladaba su sede de Berlín a la pequeña ciudad provinciana
de Brandenburgo. Se veía claramente que preparaba la disolución de la Asamblea.
Debido a ello, Marx hizo un llamamiento a los diputados de la Asamblea para que
detuvieran a los ministros y pidieran ayuda al pueblo y a los soldados.
A fin de poner en movimiento a las masas populares, Marx
lanzó el 11 de noviembre la consigna de negarse a pagar los impuestos. Esto
hubiera minado la base financiera de la contrarrevolución y movilizado a las
masas populares para una activa resistencia a las autoridades. El 14 de
noviembre, el Comité Democrático Provincial, dirigido por Marx, exhortó a todas
sus organizaciones de la provincia del Rin a incitar a la población a negarse a
pagar los impuestos. Bajo la presión de las masas, la Asamblea Nacional votó el
15 de noviembre un decreto, sancionando la negativa al pago de los impuestos,
que debía entrar en vigor a partir del 17 de noviembre. Con este motivo, el
Comité Regional hizo el 18 de noviembre un segundo llamamiento, en el que se
lanzaban nuevas consignas: resistir en todas partes y por todos los medios a la
recaudación de los impuestos, organizar milicias populares para rechazar al
enemigo, y formar comités de seguridad. Marx, que era el alma del movimiento en
la provincia del Rin, desarrolló una gran actividad a fin de movilizar a las
masas para la lucha contra la ofensiva de la contrarrevolución. Pero la
Asamblea Nacional, que era la única que podía centralizar los focos diseminados
del movimiento, decidió limitarse a una resistencia pasiva, legal. Valiéndose
de ello, la contrarrevolución consumó el golpe de Estado, dando el 5 de
diciembre, el decreto de disolución de la Asamblea Nacional.
En su artículo La burguesía y la contrarrevolución de
diciembre de 1848, Marx hizo un análisis de las enseñanzas de la revolución de
marzo en Alemania y denunció la cobardía y la traición de la burguesía alemana.
Marx cifraba sus mayores esperanzas en el proletariado francés, que con su
revolución triunfante impulsaría de nuevo a la revolución en Europa. Marx veía
un peligro para la revolución europea no sólo en la Rusia zarista -entonces
principal baluarte de la reacción europea-, sino también en la Inglaterra
aristocrático-burguesa. Marx se equivocaba al pensar que en Francia se
avecinaba la revolución proletaria y exagerar la decrepitud del
capitalismo. Pero semejantes errores de los gigantes del pensamiento
revolucionario 
-escribió Lenin, refiriéndose a Marx y Engels- que
trataban de elevar y supieron elevar al proletariado del mundo entero por
encima de las tareas pequeñas, habituales, mezquinas, son mil veces más nobles,
más sublimes e históricamente más valiosos y veraces que la vil sabiduría del
liberalismo oficial
.
A medida que iba fortaleciéndose, la contrarrevolución
prusiana redoblaba las persecuciones contra Marx y la Nueva Gaceta
Renana
. Marx y Engels, que acababan de regresar de Suiza, tuvieron que
comparecer el 7 de febrero de 1849 ante un tribunal, acusados de injurias
a las autoridades
. Al día siguiente, Marx volvió a comparecer ante el
tribunal. Esta vez se le acusaba, al igual que a otros dirigentes del Comité
Democrático de la provincia del Rin, de haber exhortado al pueblo a que no
pagase los impuestos y de incitar a la rebelión. Lo mismo que el
día anterior, Marx no apareció ante el tribunal como acusado, sino como
acusador. El tribunal se vio obligado a emitir fallos absolutorios en los dos
procesos.
Al movilizar a las masas a combatir la ofensiva de la
contrarrevolución, la Nueva Gaceta Renana ponía cada vez más
de manifiesto su carácter verdaderamente proletario. A principios de abril,
Marx empezó a publicar en ella su obra Trabajo asalariado y capital. En esta
obra, uno de sus primeros trabajos de economía, investigó Marx las relaciones
económicas que constituyen la base material de la lucha de clase del
proletariado y de las masas trabajadoras en la sociedad capitalista y mostró
con gran nitidez la explotación capitalista y la depauperación absoluta y
relativa de la clase obrera bajo el capitalismo, conjugando magistralmente el
riguroso análisis científico de los complejos problemas de la Economía política
con una sencilla exposición, perfectamente comprensible para los obreros.
En relación con los cambios en la situación política y con
el aumento de la conciencia política de las masas obreras, en la primavera de
1849 cambió también la táctica de Marx y Engels. La experiencia política
adquirida por las masas obreras en las luchas revolucionarias y el hecho de que
los obreros avanzados se hubiesen apartado de la democracia pequeño-burguesa,
que se había desenmascarado a sí misma, y sus anhelos de unirse en escala
nacional, puestos de relieve en muchos congresos de las sociedades obreras de
distintas regiones de Alemania, permitían ya plantear prácticamente la tarea de
constituir una organización independiente del proletariado. A mediados de abril
de 1849, Marx y Engels, lo mismo que la Sociedad Obrera de Colonia,
dirigida por ellos, se salieron de la Sociedad Democrática, rompiendo
orgánicamente con la democracia pequeño-burguesa, para adherirse a la
organización nacional de los obreros, que se estaba formando, y convertirla en
un partido político, cuyo núcleo debían ser los comunistas. En la preparación
ideológica para crear ese partido desempeñó un gran papel la obra Trabajo
asalariado y capital, publicada en la Nueva Gaceta Renana. Carlos Marx y sus partidarios
procedieron a reforzar los vínculos que les unían con los miembros de la Liga
de los Comunistas dispersos por toda Alemania. A este fin, Marx hizo un viaje
por las ciudades de Westfalia y del Noroeste de Alemania, enviando emisarios al
Centro y al Este del país.
Sin embargo, a la sazón se libraban en Alemania las últimas
batallas entre las fuerzas de la revolución y las de la contrarrevolución. La
insurrección, en cuyas banderas estaba inscrita la consigna de defensa de la
constitución del Imperio aprobada por la Asamblea de Fráncfort, había estallado
a principios de mayo en Dresden, en varias ciudades de Renania y Westfalia, así
como en el Palatinado y Baden. Para ayudar a las masas populares alzadas en
armas, Marx y Engels trazaron un plan orientado a extender todavía
más la insurrección, a centralizar la dirección de la misma y a desplegar las
acciones revolucionarias con audacia y rapidez. Este plan tomaba en
consideración la perspectiva general de la lucha revolucionaria en Europa, el
nuevo ascenso de la revolución en Francia e Italia y la guerra revolucionaria
en Hungría. Sin embargo, los demócratas pequeño-burgueses que encabezaban la
insurrección demostraron una vez más que eran incapaces de acciones
revolucionarias decididas. Su cobardía y constantes vacilaciones permitieron a
las tropas prusianas aplastar, uno por uno, todos los focos de la insurrección.
Después de reprimir los dispersos focos de la insurrección
en Renania, la contrarrevolución, envalentonada, se ensañó con la Nueva
Gaceta Renana
. Pretextando que Marx había renunciado a la ciudadanía
prusiana en 1845, y, a su regreso a Alemania, en 1848 le había sido denegada la
petición de que se le reintegrara ésta, el Gobierno prusiano ordenó que fuese
deportado del país como extranjero, por haber infringido el
derecho de hospitalidad
. Contra los demás miembros de la redacción fueron
incoados inicuos procesos. De hecho, eso era el fin de la Nueva Gaceta
Renana
. El último número del periódico, correspondiente al 19 de mayo de
1849, apareció impreso en tinta roja. En él se publicó un mensaje de despedida
de la redacción A los obreros de Colonia. El mensaje terminaba así: Los
redactores de la Nueva Gaceta Renana se despiden de vosotros dándoos
las gracias por la simpatía que les habéis demostrado. Su última palabra será
siempre y en todas partes ésta: ¡Emancipación de la clase obrera!
Después de una breve estancia en Frankfort, Baden y el
Palatinado, Carlos Marx, que esperaba un nuevo ascenso de la revolución en
Francia, se trasladó a París. En el Palatinado, Engels se alistó en
el destacamento voluntario de Willich y tomó parte en cuatro batallas contra
las fuerzas de la contrarrevolución.
En París, Marx restableció y amplió sus relaciones con los
demócratas franceses y las asociaciones obreras. Cuando fracasó el levantamiento
de los demócratas pequeño-burgueses el 13 de junio de 1849, el Gobierno francés
expulsó de París a Marx, quien, el 24 de agosto, se trasladó a Londres, adonde
poco después llegaban Engels y otros miembros del Comité Central de
la Liga. Así empezó el período londinense de la emigración de Marx que duró
hasta el fin de sus días.
La derrota de la revolución de 1848 se explica por las
particularidades de una época histórica, en que el carácter revolucionario de
la burguesía moría ya en Europa, mientras que el proletariado no estaba aún
maduro para tomar las riendas de la lucha.
Fue durante la revolución cuando se mostró con fuerza singular
el genio de Marx, su gran energía, su indomable voluntad, su abnegación y
apasionamiento de luchador revolucionario por la causa del proletariado, por
los intereses de todos los trabajadores y todos los oprimidos. Era la primera
vez en la historia que un dirigente revolucionario asentaba su política sobre
una base científica. Las revoluciones de 1848-1849 no sólo fueron la primera
prueba histórica del marxismo, sino también un potente manantial para su
desarrollo y enriquecimiento ulteriores.

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